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Por este voto de estabilidad, el Fundador y los Hermanos expresaban a la vez su confianza en Dios que “ no abandona su Obra” y la voluntad de construir juntos, en la mutua confianza, una comunidad capaz de asegurar la continuidad de la obra de las escuelas. Conducidos por esa misma intención, los Hermanos hacen voto de estabilidad en el Instituto Con él expresan que la fidelidad a su vocación es un don precioso del amor de Dios, recibido día tras día, y es también una respuesta humana diaria a la fidelidad divina (Regla 30)

Estabilidad, radicalidad, profundidad y calidad de vida, ministerio educativo, centralidad en las personas, dinamismo
En la historia de la vida religiosa el voto de estabilidad es muy antiguo y se remonta a la vida monástica. Así los benedictinos ya lo emitían. San Benito hace tres clasificaciones de los monjes: las dos primeras clases son las constituidas por los cenobitas y eremitas; la tercera es la detestable de los sarabaítas que no se someten a regla alguna, anuncian con sus obras que todavía creen en el mundo; se les ve vivir dos o tres juntos, a veces uno sólo, y no en los apriscos del Señor, sino en su proprio redil, sin otra ley que satisfacer sus deseos; todo lo que se les ocurre lo tienen como santo y lo que no les agrada lo consideran ilícito. Pero, peor es aún la clase de los “giróvagos”, los que pasan toda la vida yendo de un lugar para otro, siempre errantes, jamás estables, esclavos de sus pasiones, dados al placer del buen comer (1). Para evitar estos excesos se hacía el voto de estabilidad en el monasterio en donde se permanecía para toda la vida El monje nace en el monasterio y en el monasterio debe vivir y morir El monasterio estaba concebido y organizado de tal manera que el monje no tuviera necesidad de salir de él para lograr sus propósitos de hombre consagrado a Dios. En este marco general de la vida del monje hay que ver y entender el voto de estabilidad benedictina (Cf. El cuarto voto de la CM: la Estabilidad) (2).

San Vicente de Paúl y nuestro Fundador, casi contemporáneos y deudores de la espiritualidad francesa del siglo XVII, hacen otra lectura. El voto de estabilidad está en función de la misión. Su finalidad es asegurar una misión que en ambos casos está al servicio de los pobres Así San Vicente afirma: “Hacemos un cuarto voto de aplicarnos durante toda la vida a la asistencia del pobre pueblo y haremos todo lo posible para que lo apruebe Su Santidad (ídem) Ambos santos tienen la certeza de que se trata de la obra de Dios pero que ésta está en manos frágiles y de ahí la necesidad de reforzar con un voto su realización
El voto de estabilidad que puede parecer “la cenicienta” de nuestros votos tiene, sin embargo, una importancia enorme. El Fundador lo pensó en función del servicio educativo de los pobres, para darle solidez y asegurar su cumplimiento. La estabilidad la debemos entender no sólo ni principalmente como duración sino también y sobre todo como radicalidad en la entrega en nuestro ministerio de educación cristiana
A lo largo de mi vida de Hermano me ha marcado significativamente la charla que el Hermano Charles Henry dio a un grupo de Hermanos del entonces Distrito de Sevilla, con ocasión de su Profesión Perpetua En ella afirmaba: “Nuestra consagración de por vida se refiere al tiempo, la cantidad y la duración; pero en su sentido más profundo se refiere a la intensidad, la profundidad y la calidad. Responder con nuestra vida a estas exigencias es aceptar un reto, un desafío; ya que ambas cosas son importantes y difíciles. Con todo, la segunda exigencia es de más trascendencia porque, para responder plenamente a la primera, se necesita ahondar en el sentido de la segunda No creo exagerar si digo que el problema mayor del compromiso en la actualidad, no es el problema del tiempo, de la estabilidad, sino el de la profundidad, y calidad”
(1) Hno Rodolfo Andaur y Hno León Lauraire (1998) Estabilidad (78) Temas Lasalianos 3 Roma, p 121 (2) Miguel Pérez Flores, cm (1984). El cuarto voto de la CM: la Estabilidad. Fuente: Vicentina.
El voto de estabilidad estuvo a punto de desaparecer durante el Capítulo General de 1966-67 Sin embargo, este voto se remonta a los orígenes del Instituto y encierra una de las experiencias más conmovedoras que hemos vivido en nuestra historia Para asegurar el establecimiento de las escuelas para los pobres, el Fundador con Gabriel Drolin y Nicolás Vuyart se comprometieron irrevocablemente a permanecer unidos, sin podernos separar, aun cuando no quedásemos más que los tres en dicha sociedad y nos viéramos obligados a pedir limosna y a vivir de pan solamente
Este momento fuerte de nuestra historia no lo podemos olvidar y nos debe dar las energías necesarias, para que, con la fuerza de Dios podamos continuar unidos, asegurando las escuelas al servicio de los pobres La relación con nuestro voto de asociación para el servicio de los pobres es, pues, evidente y debe impulsarnos con renovada creatividad a realizar juntos y en asociación nuevos proyectos que respondan a las necesidades de los jóvenes hoy.

Hoy me pregunto, ante el número importante de salidas que siempre experimentamos. ¿No daríamos a nuestros Hermanos más jóvenes posibilidades de fidelidad si les ofreciéramos iniciativas apostólicas más cercanas al ideal de nuestros orígenes? Nuestros Hermanos más jóvenes tienen derecho a ser creativos en sus respuestas a las necesidades de los jóvenes pobres o en situación de riesgo
El Hermano José Pablo nos recuerda que el voto de estabilidad hace relación a personas concretas y no a principios abstractos o ideales lejanos. Nos comprometemos con seres vivos a los que uno ama con su corazón de carne y a los que no abandonará ya, como un padre de familia no abandona a los suyos La profesión enraíza un ser en una red de relaciones, afectos y servicios (Circular 406, p 133) No debemos olvidar que en la primera profesión perpetua en la historia del Instituto el Fundador y cada uno de los Hermanos nombran expresamente a los 11 compañeros con los que se asociaban al hacer su consagración a la Trinidad.
En la asociación para el servicio educativo de los pobres y en el voto de estabilidad lo más importante, por consiguiente, son las personas Dios, los asociados, los jóvenes comenzando con los pobres Nuestras opciones deben referirse a las personas, no a los proyectos, estructuras ni siquiera a los valores Es por las personas por lo que vale la pena perder la vida en el sentido del Evangelio
Creo que es importante no perder de vista el sentido místico de nuestra Asociación para el servicio educativo de los pobres, que fundamenta nuestra estabilidad y nuestra fidelidad. En una de las reuniones de la comunidad de San Egidio, a la que asistí, miembros venidos del mundo entero compartieron con un nutrido grupo de religiosos/as, lo que significaba su pertenencia a este movimiento
Lo expresaron todos con entusiasmo y convicción Una religiosa al hacerles una pregunta comentó que a ella le parecía que San Egidio estaba viviendo el momento místico previo a toda estructuración En este momento predominan el dinamismo, la creatividad, el entusiasmo, la apertura al futuro. Y la religiosa comentaba con cierta tristeza que a lo mejor las congregaciones hemos ya pasado ese momento y que esos valores no son tan claros, que corremos el peligro de fosilizarnos.
Hoy se nos habla de una epistemología que no se funda solamente en los conocimientos sino en la vida y la vida fluye, está en movimiento, de una visión holística y compleja y no meramente intelectual o estática, de la categoría relación como las más importante Lo estable, lo fundado, el movimiento mecanicista y horizontal son puestos en duda A su vez, resulta crucial el darse cuenta de los elementos negativos de la estabilidad: el aburrimiento, el estancamiento, la falta de creatividad, la imposibilidad de crecimiento. Sólo la tendencia a la inercia mental e institucional, y la gratificante sensación de seguridad asociadas a la estabilidad -tanto teórica como política-, le ha dado a ésta una gran ventaja frente a las fluctuaciones y fuerzas que tienden al cambio (Denise Najmanovich) (3).
Y añade esta profesora argentina que participa periódicamente en el Doctorado en Mediación Educativa de nuestra Universidad de La Salle de Costa Rica: El sujeto no es una sumatoria de capacidades, propiedades o constituyentes elementales, sino que es una organización emergente, que sólo adviene como tal en la trama relacional de su sociedad Esta es la forma peculiar que adopta la metáfora de redes fluyentes en el campo del pensamiento sobre el sujeto y la subjetividad. El sujeto complejo no es concebido como una sustancia, una esencia, una estructura o una cosa sino un devenir en las interacciones. Las nociones de historia y vínculos son los pilares fundamentales para la construcción de una nueva perspectiva transformadora de nuestra experiencia del mundo no sólo en el nivel conceptual, sino que implica también abrirnos a una nueva sensibilidad y a otras formas de actuar y de conocer O como nos dice Paul Ricoeur, nuestro yo es un yo narrativo Se trata de una identidad siempre en camino En este nuevo marco conceptual nos podríamos preguntar si tiene sentido nuestro voto de estabilidad
Paradójicamente éste es el significado más profundo de nuestra estabilidad No se trata de quedar inmovilizados en el pasado, sino por fidelidad a las personas y en particular por fidelidad a los jóvenes pobres para los que nacimos, comenzar de nuevo, cobrar nuevas fuerzas, mirar hacia delante, favorecer nuevos proyectos. Estar en actitud de “salida” es uno de los tópicos más frecuentes del Papa Francisco.
Por eso podemos hablar, me parece, de un Instituto en salida que nos permite situarnos en otra dimensión, saliendo de nosotros mismos y evitando toda autorreferencia en nuestra asociación para el servicio de los pobres El centro es el “otro” Y el Instituto en salida como la Iglesia en salida nos debe llevar a primeriar, involucrarnos, acompañar, fructificar y festejar. Estos verbos activos nos recuerdan que Jesús es Verbo no substantivo, como nos dice el cantautor guatemalteco Ricardo Arjona, y los podemos aplicar muy bien a nuestro servicio educativo de los pobres, que nos inspira a permanecer en sociedad (estabilidad)
(3) Denise Najmanovich. Artes y riesgos del Arte Dialógico.

Creo que este texto de Leonardo Boff puede también ayudarnos a comprender mejor qué significa esta actitud de salida a la que nos invita el Papa Francisco y que debe ser inspiración para nuestra estabilidad creativa y en “salida” también
Pero el logotipo “Iglesia en salida” posee un significado más profundo, hecho posible porque viene de un Papa fuera de los cuadros institucionales de la vieja y cansada cristiandad europea Esta había encerrado a la Iglesia dentro de una comprensión que la volvía prácticamente inaceptable para los modernos, rehén de tradiciones fosilizadas y con un mensaje que no mordía los problemas de los cristianos y del mundo actual. La “Iglesia en salida” quiere marcar una ruptura con aquel estado de cosas. Esta palabra “ruptura” irrita a los representantes del establishment eclesiástico, pero no por eso deja de ser verdadera. Y entonces surge la pregunta: “salida” ¿de dónde y hacia dónde? Veamos algunos pasos:
Salida de una Iglesia-fortaleza que protegía a los fieles de las libertades modernas hacia una Iglesia-hospital de campaña que atiende a toda persona que la busca, sin importar su estado moral o ideológico
Salida de una Iglesia-institución absolutista, centrada en sí misma hacia una Iglesia-movimiento, abierta al diálogo universal, con otras Iglesias, religiones e ideologías.
Salida de una Iglesia-jerarquía, creadora de desigualdades hacia una Iglesia-pueblo de Dios, que hace de todos hermanos y hermanas: una inmensa comunidad fraternal
Salida de una Iglesia-autoridad eclesiástica, distanciada de los fieles o incluso de espaldas a ellos, hacia una Iglesia-pastor que anda en medio del pueblo, con olor a oveja y misericordiosa.
Salida de una Iglesia-Papa de todos los cristianos y obispos que gobierna con el rígido derecho canónico hacia una Iglesia-obispo de Roma, que preside en la caridad y sólo a partir de ella se hace papa de la Iglesia universal
Salida de una Iglesia-maestra de doctrinas y normas hacia una Iglesia-de prácticas sorprendentes y de encuentro afectuoso con las personas más allá de su pertenencia religiosa, moral o ideológica. Las periferias existenciales ganan centralidad.
Salida de una Iglesia-de poder sagrado, de pompa y circunstancia, de palacios pontificios y titulaciones de nobleza renacentista hacia una Iglesia-pobre y para los pobres, despojada de símbolos de honor, servidora y portavoz profética contra el sistema de acumulación de dinero, el ídolo que produce sufrimiento y miseria y mata a las personas
Salida de la Iglesia-que habla de los pobres hacia una Iglesia-que va a los pobres, conversa con ellos, los abraza y los defiende.
Salida de una Iglesia-equidistante de los sistemas políticos y económicos hacia una Iglesia-que toma partido a favor de las víctimas y que llama por su nombre a los causantes de las injusticias e invita a Roma a delegados
de los movimientos sociales mundiales para discutir con ellos cómo buscar alternativas.
Salida de una Iglesia-automagnificadora y acrítica hacia una Iglesia-de verdad sobre sí misma y contra cardenales, obispos y teólogos celosos de su status, pero con cara de “vinagre o de viernes santo”, “tristes como si fuesen a su propio entierro”, una Iglesia, en fin, hecha de personas humanas.
Salida de una Iglesia-del orden y del rigorismo hacia una Iglesia-de la revolución de la ternura, de la misericordia y del cuidado
Salida de una Iglesia-de devotos, como esos que aparecen en los programas televisivos, con curas artistas del mercado religioso, hacia una Iglesiacompromiso con la justicia social y con la liberación de los oprimidos.
Salida de una Iglesia-obediencia y de la reverencia hacia una Iglesia-alegría del evangelio y de esperanza todavía para este mundo
Salida de una Iglesia-sin el mundo que permitió que surgiese un mundo sin Iglesia hacia una Iglesia-mundo, sensible al problema de la ecología y del futuro de la Casa Común, la madre Tierra.
Nacimos para los jóvenes y son ellos los que deben mostrarnos el camino a seguir. Si somos sus maestros no debemos olvidar que es conveniente que seamos también sus discípulos y que tengamos el corazón abierto a sus enseñanzas Ellos son los que motivan nuestra fidelidad y nuestra estabilidad, ellos nos abren los caminos del futuro
Cuando en 1967 el 39º Capítulo General propuso cambiar el nombre del voto de estabilidad por el de fidelidad, hablaba de una triple fidelidad, a Dios, al Instituto, a nuestros Hermanos. Personalmente hubiera puesto en lugar de Instituto, a los pobres y a los jóvenes, porque la fidelidad es a personas concretas
Pero quiero, para terminar, referirme a esta última, nuestra fidelidad a los Hermanos, porque ilumina también el sentido de nuestra estabilidad Se trata en efecto, de una relación que no nos debe hacer vivir al lado de, sino con nuestros Hermanos En este sentido podríamos hacer nuestras las palabras de Rut "A donde tú vayas iré yo; donde tú vivas, viviré yo; tu pueblo es el mío, tu Dios es mi Dios; donde tú mueras, allí moriré y allí me enterrarán. Sólo la muerte podrá separarnos ” (Rut 1, 16-18).
Me parece que uno de los elementos más importantes para vivir una auténtica estabilidad es el sentido de realismo El realismo significa la reconciliación con mis características personales y con mi propia historia El sentido de realismo lo debo aplicar, también, a la comunidad y a cada Hermano con sus particularidades y peculiaridades, recordando con Bonhoeffer que quien ama su sueño de la comunidad más que a la comunidad misma, termina por destruirla Y podíamos añadir o por salirse de la misma
El padre Radcliffe, antiguo Maestro General, en una Carta enviada a los Dominicos en 1998 recordaba el caso de aquel Maestro de novicios que ante la desilusión de uno de sus novicios que había descubierto el lado frágil, pecador y ambiguo de sus Hermanos, le decía “Me encanta oírte decir que ya no nos admiras Ahora hay una oportunidad de que puedas llegar a amarnos ” Llegar a amarnos de tal manera que estemos dispuestos a gastar nuestra vida con ellos hasta el fin, en nuestra asociación para el servicio de los pobres, como nuestra mejor manera de procurar la gloria del Dios Trinidad que nos ha consagrado y da sentido pleno a nuestras vidas
Juan Bautista de La Salle y los primeros Hermanos vivieron su consagración a Dios en una comunidad enteramente entregada al servicio educativo de aquellos que Él les había confiado Día tras día, los Hermanos, conscientes de participar en el proyecto de Dios, que “quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad”, hacen realidad su consagración entregándose, “juntos y por asociación” y “ en cuanto les es posible”, a la misión del Instituto (Regla 44) Y ojalá hasta el último día

Autoría del artículo:
Hno. Álvaro Rodríguez Echeverría
Distrito de Centroamérica
