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LOS GÉNEROS LITERARIOS José Luis García Barrientos Desde la Antigüedad grecolatina se vienen considerando los géneros literarios como las formas o categorías poéticas más generales. Los textos clásicos de la teoría de los géneros son la Poética de Aristóteles y el Ars Poetica de Horacio. En ambos aparecen la tragedia y la epopeya como las formas más elevadas de manifestación literaria. Aristóteles dedica la mayor parte de su tratado al estudio de la tragedia y considera la epopeya un género estéticamente inferior, más primitivo, del que la tragedia procede. En los principios de clasificación aristotélicos se encuentran ya las bases de nuestro pensamiento sobre los géneros: la Poética establece rigurosamente las diferencias entre la epopeya (que hoy llamaríamos narrativa) y el drama. Posteriormente, desde el Renacimiento, se admitirá la presencia de la lírica junto a los otros dos y se formará la famosa tríada genérica que usualmente se admite en la poética occidental: lírica, narrativa y drama. Aristóteles, en cambio, dedicaba muy pocas alusiones a la lírica, tal vez por su estrecha vinculación con la música. Parece seguro que la Poética es una obra incompleta y que probablemente seguiría al texto que conocemos un segundo libro que trataría de la comedia y la poesía yámbica. El concepto de género literario y los principios de clasificación son generalmente aceptados hasta el


siglo XVIII, a partir del cual se ven sometidos a crítica y crecen las dificultades para encuadrar las obras particulares en los moldes que los géneros clásicos proporcionaban. Quienes ponen el acento en la singularidad o carácter único de cada obra literaria rechazan consecuentemente la noción de género. Pero son muy numerosas las aportaciones recientes que afirman el carácter fundamental, aunque los nuevos criterios de clasificación que se proponen son diversos, contradictorios a veces y nunca concluyentes. En el interior de cada uno de los tres grandes tipos de literatura (poesía, narración, drama) se vienen distinguiendo tradicionalmente distintas formas, “géneros menores” o subgéneros, que son particulares cristalizaciones históricas de aquellos. En la dramática, a los géneros clásicos, tragedia y comedia, se añaden luego formas específicas muy abundantes: paso, entremés, sainete, auto sacramental, melodrama, vodevil, etc. Son subgéneros clásicos de la lírica la oda, la elegía, la égloga y la sátira, aunque más recientemente se tiende a no acentuar las diferencias y a emplear para cualquier manifestación el término poema. En la épica encontramos desde los géneros históricos en verso (epopeya y poema épico, cultivados en la Antigüedad y hasta el Renacimiento; cantar de gesta y romance, propios de la Edad Media) hasta las formas narrativas en prosa vigentes en la actualidad, aunque conocidas de antiguo (la novela y el cuento). La inclusión o no entre los literarios de otros géneros, como las tradicionales oratoria, didáctica e


historia o el moderno ensayo, indica que la cuestión de los géneros no es nunca un asunto cerrado. Los géneros pueden concebirse como respuesta a algunas exigencias de la comunicación literaria. El lector espera encontrar en la obra algo nuevo (si todo fuera conocido, la lectura carecería de interés) y, al mismo tiempo, algo ya conocido (si la novedad fuera absoluta, el texto resultaría incomprensible). El género es el “molde”, conocido de antemano, que el autor rellena en cada obra a su manera, con un contenido nuevo. Sirve así como “horizonte de expectativa” para el lector, como un “modelo de escritura” para el autor y como “señal” —que indica el carácter literario, estético, de determinados textos— para la sociedad. José Luis García Barrientos. El lenguaje literario. La comunicación literaria. Madrid, Arco/Libros, 1996, pp. 78-79 (adaptación).


Los géneros literarios