Skip to main content

La Gualdra 606

Page 1

SUPLEMENTO CULTURAL

NO. 606

29 DE ENERO DE 2024 / AÑO 13

DIR. JÁNEA ESTRADA LAZARÍN

Maximiliano Sauza Durán. Foto de Carlos Rojas.

Con Los dioses que huyeron, Maximiliano Sauza Durán (Querétaro, 1993) obtuvo el Premio Latinoamericano de Primera Novela Sergio Galindo en el 2020, la novela es un alucinante recorrido por los gustos y conocimientos de este escritor que estudió Arqueología y Literatura, un universo personal construido con minucia del cual Los dioses que huyeron es sólo la espina dorsal. Desde la periferia de las “grandes ciudades culturales” del país, Maximiliano escribe y traduce con paciencia y comparte a sus alumnos las luces y asombros de la poesía, en esta entrevista nos habla sin reticencias de las dificultades para publicar, de la retribución del trabajo cultural y de sus nuevos proyectos. [Una entrevista con Maximiliano Sauza Durán, por Beatriz Pérez Pereda]


2

LA GUALDRA NO. 606 /// 29 DE ENERO DE 2024 /// AÑO 13

La Gualdra No. 606

Editorial El 2 de febrero se celebra el Día de la Candelaria, en la tradición católica se dice que ese día Jesús fue presentado en el templo y para recordarlo, en distintas ciudades del mundo se realizan procesiones -desde un día antes- con cirios (o candelas) encendidos, de ahí el nombre. La tradición de celebrar también a la Virgen de la Candelaria proviene de España y de ahí llegó a Sombrerete, el municipio zacatecano que estará de fiesta durante los próximos días. Esta ciudad fue fundada en 1555 por Juan de Tolosa debido a los ricos yacimientos minerales encontrados ahí; hoy es considerado uno de los lugares más bonitos de nuestro Estado, su centro histórico está muy bien conservado y destacan entre sus edificios más hermosos la capilla de la Santa Veracruz, el convento de San Francisco de Asís y el de San Mateo, así como los templos de Santo Domingo y el de San Juan Bautista, sólo por mencionar algunos. El 2 de febrero, pero de 1883, nació en Jerez de García Salinas Candelario Huízar, quien desde niño inició sus estudios musicales en su lugar de origen y continuó con ellos, ya de manera profesional, en el Conservatorio de la Ciudad de México, a donde llegó como integrante de la banda de música que acompañaba a la División del Norte de Francisco Villa. Candelario llegó a ser un compositor y músico destacado en la escena nacional y en 1951 obtuvo el Premio Nacional de Ciencias y Artes en Bellas Artes, convirtiéndose en el segundo zacatecano en obtener esa distinción pues Manuel M. Ponce la recibió en 1947 (el 26 de febrero); por su contribución a la música sólo estos dos personajes de Zacatecas han obtenido el premio mencionado, aunque en literatura y artes plásticas otros paisanos lo han recibido también. Un 2 de febrero, pero de 1907, nació en Nochistlán, Zacatecas, José Minero Roque, quien fuera gobernador del Estado de 1950 a 1956 y del que hemos hablado en numerosas ocasiones en este espacio, pues consideramos fue una pieza clave en la constitución del orden cultural que actualmente tenemos. Políglota, estudioso de la filosofía, el derecho y las artes, un humanista en todos los sentidos. El 17 de febrero de 1919 nació en Zacatecas el maestro José Manuel Enciso González, artista plástico autodidacta quien fuera profesor de pintura de varias gene-

Contenido raciones. Él conformó el grupo de artistas que expuso por primera vez de manera colectiva en nuestra ciudad y que impulsara la creación del Instituto Zacatecano de Bellas Artes. Un 21 de febrero nació en Pinos, Zacatecas, la escritora Amparo Dávila. Durante mucho tiempo se creyó que había llegado al mundo en 1928, pero lo cierto es que en el libro de registro de nacimientos aparece el año 1923.1 La maestra Amparo recibió en 2015 la Medalla Bellas Artes por su enorme talento y es considerada como uno de los personajes más emblemáticos de la literatura en nuestro país, y es autora de -entre otros- un libro que le recomiendo ampliamente: Árboles petrificados, con él obtuvo, en 1977, el Premio Xavier Villaurrutia. El 18 de febrero de 1931 falleció en el hospital psiquiátrico de La Castañeda Severo Amador; nacido en 1879, fue hijo del historiador Elías Amador. Se formó como artista plástico en la Academia de San Carlos en la Ciudad de México; fue también compositor, poeta y narrador; alumno de Julio Ruelas y profesor de Saturnino Herrán. El 3 de febrero de 1943 murió Refugio Reyes Rivas, quien nació en Sauceda de la Borda y se ganó con creces el título de arquitecto por las bellísimas obras realizadas bajo su dirección en Zacatecas y Aguascalientes. Para saber más de su legado arquitectónico, le recomiendo seguir los trabajos de investigación de Andrés Reyes Rodríguez. El 7 de febrero de 2004 falleció en Zacatecas el fotógrafo Juan Antonio Sánchez, mejor conocido como Cuajanais o Yanantuá; el 2 de febrero de 2008 falleció el artista plástico Francisco de Santiago, nacido en la ciudad de Jerez; y el 20 de febrero de 2014 murió en Zacatecas el artista plástico Alejandro Nava; de ellos estaremos hablando en las siguientes ediciones.

3 Vivir es increíble Por Edgar Khonde Infierno O de la música en los límites de la subjetivación Por Álvaro Luis López Limón

4 5 Maximiliano Sauza Durán Los dioses que huyeron Por Beatriz Pérez Pereda

6 En busca del Eros, diálogo inmoral en El retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde [Parte 4] Por Daniel Sibaja

7 Indietro Las espaldas de Pascual Por Patricia González Duarte

8 Desayuno en Tiffany’s, mon ku Anatomie d’une chute (Anatomía de una caída), de Justine Triet la gran triunfadora de la Academia de los Lumière de Francia Por Carlos Belmonte Grey

Que disfrute su lectura. Jánea Estrada Lazarín lagualdra@hotmail.com

El niño y la garza, de Hayao Miyazaki Por Adolfo Núñez J.

Ver: https://www.familysearch.org/ark:/61903/3:1:33SQ-G5PP-DXN?i=659&cc=1916240&personaUrl=%2Fark%3A%2F61903%2F1%3A1%3AQLTH-3PVT

1

Directorio

Carmen Lira Saade Dir. General Raymundo Cárdenas Vargas Dir. La Jornada de Zacatecas direccion.zac@infodem.com.mx

Jánea Estrada Lazarín Dir. La Gualdra lagualdra@hotmail.com Sandra Andrade Diseño Editorial

La Gualdra es una coproducción de Jánea Estrada Lazarín y La Jornada Zacatecas. Publicación semanal, distribuída e impresa por Información para la Democracia S.A. de C.V. Prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta publicación, por cualquier medio sin permiso de los editores.

Juan Carlos Villegas Ilustraciones jvampiro71@hotmail.com


3

29 DE ENERO DE 2024

Vivir es increíble

6 Por Edgar Khonde

[Nueve] colonia; no ropa nueva, pero en buen estado. Empecé a ir a la escuela a los 7 u 8 años. Comencé desde primer grado, pero alcancé a emparejarme con mis compañeros para salir a la edad de 12 años e ingresar en la secundaria. En ese lugar descubrí la verdadera diferencia entre yo y los demás. Ninguno de los chicos de la colonia había terminado la primaria. Todos trabajaban en algún subtrabajo, la mayoría vagaban, robaban cosas, acuchillaban a algún caminante. Yo ganaba méritos, era buen estudiante. Evitaba contar sobre mi origen, sobre la colonia. Tenía excusas diversas de acuerdo con el interlocutor. Entonces conocí a Ingrid. Desde la segunda vez que charlamos supe que a ella le tenía hablar

con la verdad y sólo la verdad. Necesitaba un plan, no faltaba mucho para que cumpliera los 16 y saliera rumbo al bachillerato. Ella era más grande que yo, dos años más. Fue la primera vez que cogí una pluma para escribir algo que estuviera en mi cabeza: mi plan. Puse una palabra, un enunciado, lo borré, insistí. Hasta que lo tuve hecho. Por la tarde la quedé de ver en el centro. Mi plan decía que ella asistiría a la cita vestida con vaqueros, lo cual era bastante lógico, porque sólo usaba vaqueros, pero aún así sonreí. Me abrazó, me tomó de las manos y se sentó en la banca, del lado que yo había supuesto. Le conté de mí según lo escrito, como estaba cifrado. Ella gesticuló, dijo palabra, sonrió las ve-

ces que imaginé. En mi plan decía que si yo le agradaba terminaría la cita con un beso. Me besó, grande, sin límite de tiempo. Elsa me repetía una y otra vez que yo tendría poder con la escritura. Vivir es increíble, ¿no te parece?, me dijo una ocasión. Me enseñó la portada de un libro que se llamaba El Mago. El mago era un verdadero mago, pero nadie creía en él. Me puse a escribir sobre la construcción del ferrocarril, no sé cuánto llevé una empresa así. Estoy mirando cómo los obreros trabajan a martillazos día con día. Sé que tengo una intensión baja, quizá hasta repugnante. Me gustaría ver descarrilar el ferrocarril el día inaugural. Y me gustaría ver que hiciera añicos la casa de Elsa.

Río de Palabras

E

l ferrocarril estaba siendo construido, debo decir el puente por donde atravesaría la depresión, una especie de agujero que habíamos colonizado dos generaciones atrás. Vivíamos en casa con techo de aluminio y con muros hechos de ladrillos descoloridos robados de alguna parte en carretillas, o a veces de a uno por uno. Yo vivía con mi madre, Elsa, se llamaba o hacía llamar, dudaba de ese nombre tan hermoso. Ella era huraña, no sé de dónde sacaba plata porque no salía de casa en todo el día, se la pasaba leyendo, eso, de hecho, es lo único que le agradezco: haber sido hijo de una lectora. En la casa siempre había comida, comida decente, yo vestía mejor que cualquier otro chico de la

Infierno

O de la música en los límites de la subjetivación 6 Por Álvaro Luis López Limón

Arte

N

o sin cierta prudencia, desplegamos algunas líneas para establecer las condiciones de posibilidad que se expresan en la música y su potencial lugar en los límites de la subjetivación. Nuestra intención se delimita ante las interrogantes, ¿es posible que el hombre contemporáneo reconozca, extasiado por la abundancia de objetos –minúsculos, relucientes y quizás indestructibles– sus sueños, su vida, deseos y limitaciones? ¿Es factible examinar el condicionamiento estético y la mediación invisible de la experiencia auditivovisual del mundo? ¿Es posible revelar el territorio de la música y sus límites? Sí, es posible. Debemos reconocer que la música nos habita, nos sorprende, nos motiva y entristece, la gozamos y atesoramos, es un placer que nos secuestra; es usurpación del ánimo, ímpetu y éxtasis, es una especie de asalto sutil de la psique. Al respecto Vásquez Rocca dirá que la música es el arte de la personificación, de la escenificación de las emociones…, que las estructuras tonales, están íntimamente vinculadas con ciertos sentimientos –crecimiento y atenuación, fluidez y ordenamiento, conflicto y resolución, rapidez, brío, terrible excitación o calma, lapsos de ensoñación, etc.–. Faltaría decir que más allá de los paralelos/opuestos, la música es el perpetuo fluir de lo vitalmente sentido a través de sonidos y silencios. Si efectivamente la música es la puesta en escena de las emociones,

equivalente tonal y personificación, también es territorio y frontera, es potencial límite de la subjetivación. Recordemos que habitar el mundo, serahí en-el-mundo estamos siguiendo a un Heidegger que quiere mostrarnos a un ser expuesto por primera vez, desnudo a la no-música. Pues el que ha nacido ha perdido el tono del continuum profundo del instrumento organum materno; ha sido arrojado a la intemperie. Vásquez Rocca lo expresa como un miedo originario, catástrofe de la audición y, siguiendo a Sloterdijk, nos advierte que el miedo y el estre-

mecimiento del mundo, proviene de la pérdida de aquella música que ya no oímos más, miedo a la muerte de la música congénita, miedo a la vida, miedo al espantoso ruido del mundo. Cuando ya no son audibles el flujo cerebral, el susurro de la sangre y el latido cordial del instrumento musical primario –que como incesante nostalgia de espacios íntimos–, entra en escena –como eco sordo– la urgencia y el pánico de existir, el infierno de un silencio que no-existe. Allí en la suspensión vacía en-elmundo, sólo se abre una inquietante

vastedad de la que se ha suprimido el continuum acústico de la música materna –Como diría Hjemslev–. Y es en el trauma acústico, de ese solitario ser parido, lo que nos mantiene en una situación de extrañamiento, de nostalgia de aquél que fue un providencial mundo sonoro, íntimo, armónico. Se puede decir que en este sentido la música nos asiste existencial y terapéuticamente, otorgándonos la posibilidad del repliegue, nos abastece en nuestra necesidad de huida del mundo. Por tal motivo, indudablemente la música se encuentra en los límites de la subjetivación.


4

LA GUALDRA NO. 606

Maximiliano Sauza Durán Los dioses que huyeron 6 Por Beatriz Pérez Pereda

Literatura

C

on Los dioses que huyeron, Maximiliano Sauza Durán (Querétaro, 1993) obtuvo el Premio Latinoamericano de Primera Novela Sergio Galindo en el 2020, la novela es un alucinante recorrido por los gustos y conocimientos de este escritor que estudió Arqueología y Literatura, un universo personal construido con minucia del cual Los dioses que huyeron es sólo la espina dorsal. Desde la periferia de las “grandes ciudades culturales” del país, Maximiliano escribe y traduce con paciencia y comparte a sus alumnos las luces y asombros de la poesía, en esta entrevista nos habla sin reticencias de las dificultades para publicar, de la retribución del trabajo cultural y de sus nuevos proyectos.

merman y construyen. Como arqueólogo, me han fascinado siempre los relatos de anticuarios, viajeros y cronistas. Como escritor, creo que es allí, en el escarpado terreno de la ficción histórica, donde hago mi propia arqueología. Agradezco mucho que llames “ambiciosa” a Los dioses. Quizás esté mal que yo lo diga, pero sí me considero un autor ambicioso (y con esto no quiero decir que me considere bueno; son costales distintos). Amo las etimologías y los arcaísmos. Trabajo muy duro en mis escritos y los reviso una y otra vez. Si no tengo talento, al menos me jacto de ser sistemático y meticuloso. Lo mismo ocurre con las influencias. No tengo pelos en la lengua para señalar cuáles autores admiro y cuáles no me interesan. Aunque admito que a veces me dan ñáñaras reunirme con otros escritores y sentir sus inquisiciones al decirles que me encanta la poesía de Octavio Paz o que entre mis novelistas favoritos están Victor Hugo o Lev Tolstói. Decir esto en una ciudad tan pequeña como Xalapa es como vivir en la Edad Media y andar por el mercado con una campana de leproso colgándote del cuello. A veces la eminente república de las letras es más bien una pedestre aldea mal empedrada.

Maximiliano Sauza Durán. Foto de Carlos Rojas

Beatriz Pérez Pereda: Uno de las primeras impresiones que tuve al leer tu novela Los dioses que huyeron fue que era una novela ambiciosa, y con esto me refiero a que se sale de la línea de lo que hoy está en las mesas de novedades editoriales, es más, pareciera que busca ir en contra: tema, estructura… y sin embargo, acaba de ser reeditada, ¿cuéntame un poco de cómo surgió esta novela y cómo te sientes con la reedición? Maximiliano Sauza Durán: Los dioses que huyeron surgió como un mosaico de mis intereses y obsesiones de toda la vida. Estudié Arqueología y luego la maestría en Literatura Mexicana, ambas en la Universidad Veracruzana, y esta novela de alguna manera es una síntesis de eso. Mucha gente no entendía mi cambio entre una y otra disciplina. Esta novela es el intento de saldar deudas conmigo mismo, como una manera de llenar huecos en la historia, metamorfoseados en ficción. La novela narra, en 24 capítulos (clave homérica), la invención de la idea del Nuevo Mundo. Es, por un lado, una historia de la arqueología, de la evolución de la lengua, del pensamiento antropológico y un intento de crear una mitología propia a partir de las ruinas que nos

BPP: Tengo entendido que Los dioses que huyeron es parte de un proyecto más amplio, platícanos un poco si desde un inicio esto fue tu intención o algo que surgió ya en el proceso de escritura, cómo te imaginas que será este universo cuando en algunos años esté todo publicado. MSD: Comencé a escribir primero (8 de enero de 2018, según mis diarios) una novela sobre Sor Juana. Pero entre el universo que más o menos dominaba, es decir, el del cosmos mesoamericano, y el del siglo XVII, que es el de la Décima Musa, había un lapso en el que me encontré desarmado. Al intentar entender la génesis de un monstruo como Sor Juana y la transformación del pensamiento mexicano a través de la Conquista y la Colonia hasta llegar al mundo moderno, fueron surgiendo episodios que estaban íntimamente intrincados, y se fueron convirtiendo en novelas, cuentos, ensayos, poemas y pequeñas piezas teatrales, entretejiéndose unos con otros. Así, por ejemplo, la historia de un Carlos de Sigüenza y Góngora, íntimo amigo de Sor Juana y pionero de la arqueología, se hermana con la de su émulo jesuita, Francisco Xavier Clavijero, cien años posterior. Eso de repente se hilvanaba con episodios de la destrucción de los códices mexicas hacia el siglo XVI, o el descubrimiento de la tumba de un rey maya en el siglo XX. Me di cuenta de que la historia es una urdimbre más fantástica que el ovillo de la ficción misma… Todo esto, en suma, es una novela que ya estaba allí, fuera de mí, y mi intención ha sido desde hace 8 años escribirla. Son

cinco libros inéditos de una novela total titulada Tzompantli —el único publicado es el de en medio: Los dioses que huyeron. (Por berrinche la llamo “novela total”, pero podría ser también un “ciclo narrativo” o una “saga”.) Si te soy sincero pierdo poco a poco la esperanza de verla publicada. En 2023 tuve 5 rechazos editoriales de los que al menos dos fueron de sellos importantes. Sé perfectamente que si Los dioses logró publicarse fue gracias al premio que ganó, y si en ese premio no hubiera sido jurado una novelista española que hace ficción histórica, Raquel Martínez-Gómez, mi novela no hubiese visto la luz. El resto del Tzompantli no ha tenido la misma suerte. Por fortuna, Los dioses se agotó y reimprimió —una larga lucha, ya que la Editorial de la UV (que la publicó) no es un sello comercial, y son raros los libros que logran agotarse y reimprimirse. Sumémosle a eso que soy un pésimo mercadólogo de mí mismo, que mi única red social es el otrora Twitter y que nunca he pretendido buscar fama ni éxito en las grandes capitales culturales como CDMX, Guadalajara o Monterrey. Mas ya varias veces he presentado de nuevo la novela y ha seguido vendiéndose; aunque ninguna otra editorial ha querido hacer un tiraje mayor o publicar otro libro del Tzompantli. BPP: La figura y obra de Sor Juan Inés de la Cruz está muy presente en tu novela, lecturas, incluso en tu tote bag (vi en redes una foto respecto al meme de moda), dinos cuál es tu fascinación por la poeta novohispana. MSD: Sor Juana es para mí lo que Virgilio para Dante. Llegué a su lectura gracias a la Maestría, donde, con mi profesor de literatura barroca, Marcos Cortés Guadarrama, leímos el Primero sueño. Fue para mí toda una revelación, y más por ser yo un recién advenedizo del ajeno campo de la arqueología. Mi acercamiento al barroco eran las crónicas de Indias, los historiadores novohispanos, pero encontrarme con Sor Juana fue hallar el puente entre ese antiguo, perdido mundo, y el moderno (que me encanta) del Boom latinoamericano y autores como Pacheco, Garro o Del Paso. Una curiosidad: entre las clases que doy en la prepa Anáhuac de Xalapa están la de Literatura Mexicana y un taller de Escritura Creativa. A mis estudiantes los he puesto a leer el Primero sueño en clases (los coloco en círculo, quito siempre los celulares, voy leyendo en voz alta y ellos siguen la lectura en fotocopias) y hacemos diversos ejercicios como dibujar en el pizarrón lo que van viendo del poema, y cosas así, y, contra todo pronóstico, ha resultado un verdadero éxito; es un deleite presenciar cómo los adolescentes se emocionan con Sor Juana. La misma emoción que yo sentí contagiada de maestros como Marcos Cor-


5

29 DE ENERO DE 2024

Fragmento de “Los huéspedes” (Una novela sobre Lev Tolstói)

Autorretrato con mesa blanca.

tés o Martha Lilia Tenorio. También hemos leído y comparado el Primero sueño con Piedra de Sol (de Paz) y los resultados me dejan siempre sin palabras. La última novela del Tzompantli es sobre Sor Juana. También publiqué con la UV una antología que anoté y prologué de esta fascinante poeta: Quedando a la luz más cierta. BPP: Por último, cuáles son tus proyectos a corto plazo, qué estás leyendo ahora o qué libros recomiendas a nuestros lectores. MSD: Ahora tengo en pie la publicación de 3 traducciones (del inglés, náhuatl y francés). Cada año publico menos, porque me voy haciendo más exigente con mi escritura y ya casi no acepto publicar o participar en eventos sin alguna remuneración —al menos cuando no me interesan. A veces cedo sin ningún problema un cuento o un ensayo, o participo en alguna presentación a la que me invitan amigos o escritores. Pero sí me resulta incómodo y hasta ofensivo cuando las instituciones públicas dedicadas “a la cultura” no le pagan a los artistas que participan en sus eventos o publicaciones. Lo entiendo de particulares con recursos limitados, colectivos, librerías independientes u otros escritores en las mismas condiciones que uno, pero curiosamente son éstos los que sí se preocupan por darle alguna remuneración a los artistas. Es impresionante cómo cuando participo en eventos no estatales suelo recibir alguna remuneración, sin yo solicitarla. Por iniciativa propia los mismos libreros

y escritores se atreven a convocar autores, sabiendo que eso incluye pasajes, tiempo, preparación, etc. En cambio, los peores tratos que he recibido han provenido de instituciones públicas. Una vez un instituto de cultura de Veracruz hizo una presentación en Xalapa de una novela que yo traduje ¡y yo no fui ni siquiera avisado! (Me enteré dos días después de que fue presentada.) Este tipo de cosas han hecho que reduzca mis actividades literarias a lo esencial, a lo que sí me interesa. Pero baste ya de eso. Mis recomendaciones: hace un par de años que me interesa mucho la ficción moderna del universo grecolatino. Me gustan las nuevas traducciones al inglés que hizo Emily Wilson de las obras de Homero. Hay también muy buenas novelas y ensayos que recomiendo para despertar el interés en los clásicos: El infinito en un junco; de Irene Vallejo; Penélope y las doce criadas de Margaret Atwood; la serie de novelas sobre la dinastía Claudia de Robert Graves (que tiene una adaptación extraordinaria de televisión producida por la BBC). También leí hace poco los maravillosos ensayos de Alfonso Reyes sobre Grecia. He traducido (lamentablemente tampoco he podido publicarlo, porque los derechos son carísimos) las Memorias de Adriano, de mi adorada Marguerite Yourcenar, y continúo traduciendo todo lo que ella escribió sobre Grecia y Roma. Algunos de los autores latinoamericanos contemporáneos que más me gustan son María Negroni, Pablo Monoya y William Ospina. Hoy en día leo Carrie, de Stephen King.

Fiódor Mijaílovich Dostoievski especuló en Los hermanos Karámazov qué pasaría si Cristo hubiera llegado a la Sevilla del siglo XVI, y qué le hubiera reprochado el enérgico, nonagenario, rector de las almas, el Gran Inquisidor, emperrado por Su abandono a nuestro albedrío, dejándole en claro que la razón y la libertad son la peor condena que Dios le pudo dar al hombre. Cristo no respondió, pero le dio un beso en la mejilla. Antes que Dostoievski, del otro lado del mundo, a finales del siglo XVII, sor Juana Inés de la Cruz escribió en una epístola que la mayor fineza de Cristo fue no tener finezas para con nosotros. Decía Tolstói: Cada uno tiene su propia cruz, su propio yugo, no en el sentido de carga, sino en el sentido de un propósito vital, y si no consideramos la cruz como un peso, sino como un propósito, nos será más fácil llevarla. Pero, sigue mi duda: ¡¿Qué pasa si yo soy la cruz de mi cruz?! Así pues, el hombre, liberado a su albedrío, no es más que su propia cruz. La cruz misma imita la forma del crucificado. La cruz es el jeroglífico de nuestro sufrimiento, nuestra expiación y nuestra culpa. Dos aristas y un vértice: el corazón, albergue amistoso del alma. Te asomas al Universo y ves la Vía Láctea. Te asomas a la Vía Láctea y ves el Sistema Solar. Te asomas al Sistema Solar y ves el Mundo. Te asomas al Mundo y ves tu cuerpo. Te asomas a tu cuerpo, extendido en la cama o tendido en el féretro, y ves —el alma. Y te percatas que eres una inmensidad desbordada, y la cárcel de tu cuerpo, un préstamo efímero y delicado, sólo resulta útil en la medida en que tu alma intersecciona las dos aristas de la cruz que eres. Pero el equilibrio es imposible. Quizá, como decía Angelus Silesius: “Si el paraíso no está en ti, nunca entrarás en él”. Tal vez Henri-Frédéric Amiel tuvo razón: “Cuanto más repudies tu cruz, más pesada se volverá”.

Maximiliano Sauza Durán (Querétaro, 1993) es Licenciado en Arqueología y Maestro en Literatura Mexicana, ambos títulos obtenidos con Mención Honorífica por la Universidad Veracruzana. Premio Arte, Ciencia, Luz 2016 (UV), Premio Teotihuacan 2017 (INAH), 3er lugar en el VI Concurso de Poesía a la Ciencia 2019 (UV), Mención Especial en el Concurso Internacional de Ensayo Joven 2018 (FCE), finalista del Primer Concurso de Ensayo Miguel León-Portilla 2018 (Artes de México-UNAM). Premio Latinoamericano de Primera Novela Sergio Galindo 2020 con Los dioses que huyeron (UV: 2021, 2022 y 2023). Ha publicado poesía, cuento, ensayo y traducciones en revistas como La Palabra y el Hombre, Círculo de Poesía, Enchiridion, Fuimos peces, Pliego 16, Periódico de Poesía, Casa del tiempo y artículos especializados en libros académicos. Otros libros suyos: Los monstruos de marzo (León: Montea, 2016), Ruinario (Querétaro: Miguel Ferro Editio, 2020; en coautoría con Venancio Sauza Vega) y Quedando a la luz más cierta. Antología de sor Juana Inés de la Cruz (selección, prólogo y notas; Xalapa: UV, 2020).

Literatura

Anoche dormí mal. Pensé: ¿Y si Cristo fuera la cruz de la Cruz? Me dije: si estoy vivo, mañana meditaré al respecto. Me encuentro al cabo de muchos años, releyendo mis viejos diarios, ordenando las antiguas cartas, y me causa una enorme impresión el río de mi vida. La vanidad, hermana de la culpa, el amor propio, hijo del egoísmo, han sido mi calvario, y yo sólo he dedicado mis días y sus horas a prolongar la carga inmensa de ser feliz, de vivir plenamente, de ahogarme en vasos de agua, sin pertenecer a ninguna casta, y percatarme de que sólo tengo la farsa y la falacia por herencia. Tal vez, me aventuro, si Cristo viniera en nuestros días y publicara el Evangelio, la gente seguiría sin leerlo, pero abarrotaría las iglesias con tal de obtener su autógrafo —su ejemplar firmado, y adiós. ¿Qué cruz cargaría Cristo en un mundo como éste? ¿De qué cargos sería inculpado, con quién hubiera cenado por última vez, a quién le hubiera lavado los pies, quién lo arrestaría, dónde predicaría, quiénes serían sus discípulos, quién se lavaría las manos, quién lo negaría tres veces antes de que cantara el gallo, quién sería rociado por su sangre, quién, arrepentido, se atrevería a decirle: “Acuérdate de mí cuando estés en tu reino” y a quién le respondería: “Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el Paraíso”? Si Cristo viviera hoy en día, ¿el Evangelio qué sería? ¿Memorias póstumas, ficción especulativa, una comedia de enredos, una autobiografía novelada, o los diarios testimoniales de un puñado de fanáticos licenciosos? ¿Qué haría para predicar Su Verdad? ¿Qué le daría Pilatos, dónde estaría la Gran Ramera, cuál sería Roma, qué villa llevaría el nombre de Belén? ¿María Magdalena se echaría a sus pies, quebrada en llanto, o cobraría sus regalías? ¿Habría pago por evento por asistir a la Crucifixión, habría recuerditos chinos de la Pasión, pulseras de fantasía con imágenes escatológicas, Barrabás y los mercaderes del Templo desaprovecharían la oportunidad de vender camisetas con la frase: “¿Por qué me has abandonado?”?


6

LA GUALDRA NO. 606

En busca del Eros, diálogo inmoral en El retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde [Parte 4]

Literatura

6 Por Daniel Sibaja JACK—: Pero, después de todo, ¿quién tiene derecho a tirar la piedra al que ha sufrido? ¿No puede borrar el arrepentimiento un acto de locura? Oscar Wilde, 1895, La importancia de llamarse Ernesto

Daniel Sibaja.

D

S (—En ningún lugar de este país —exclamó El Ermitaño—, basta que alguien tenga talento y se distinga de todas las formas posibles para que todas las publicaciones de las plataformas se suelten […] ¿Y qué muerte buscan esas personas que presumen ser perfectos e inmortales? Te recuerdo, señor R., que estamos en la ciudad artificial de los hipócritas [...] / ¡Vea mi realidad! ¡Usted la va olvidar en esta misma noche! Retírese si no quiere seguir leyendo, es mi propio conflicto. ¿Por qué no he de enfrentarlo? Antes, si usted me odia, puede mandarme al fin del mundo. Todos verán sólo una parte de la his-

toria [...] Desconozco mi época y ya no me creo mejor que usted, inclusive con todas las publicaciones divertidas o de odio. Retírese, le aconsejo. Ya he callado bastante sobre mi adicción. Voy a escribir, enfrentarla incluso de cabeza y de espaldas. [...] / Todos tenemos por fuera un infierno y tan poco de cielo, señor R. / ¡Qué lento ocurrió todo aquello! Eso me hizo sentir muerto, con una extraña intranquilidad y, para recostarme en mi balcón, abrí la puerta y salí. La quietud había producido niebla y el cielo parecía un animal onírico y de pesadillas, adornado con un sinfín de pupilas de cobre [...] / Sin duda alguna, flotaba en mis pulmones lo

que me quedaba de cordura [...] Alguna estrella azul se había acercado demasiado a la Tierra...). OW [—En este país —exclamó Dorian—, basta que alguien tenga talento y se distinga de algún modo para que todas las lenguas del vulgo se suelten (...) ¿Y qué vida hacen esas personas que presumen de mortales? Te olvidas, querido Basil, que estamos en la tierra natal de los hipócritas (...) / ¡Ver mi alma! ¡Tú la vas a ver esta misma noche! Ven, es tu propia obra. ¿Por qué no has de verla? Luego, si quieres, puedes contárselo a todo el mundo. No habrá nadie que te crea. (...) Conozco nuestra época mejor que tú, a pesar

de toda tu charlatanería aburrida. Ven, te digo. Ya has hablado bastante de corrupción. Veámosla ahora cara a cara. (...) / Cada uno de nosotros tenemos muy en el fondo un cielo y un infierno, Basil (...) / ¡Qué rápidamente había ocurrido todo aquello! Ahora se sentía preso de una extraña tranquilidad y, dirigiéndose al balcón, lo abrió y salió. El viento había disipado la niebla y el cielo parecía una monstruosa cola de pavo real, adornada con un sinfín de pupilas de oro (...) / Sin duda alguna, flotaba en el aire una locura (...) Alguna estrella roja se había acercado demasiado a la Tierra...] . En estos últimos días he estado leyendo el libro Your brain on porn: Internet pornography and the emerging science of addiction (2014), inclusive tienen un sitio web (www.yourbrainonporn.com) donde existen varios casos a los que llamarían: “vulgar”, “depravado”, o “demasiado para usted”, pero hoy entiendo, que no estoy solo. De hecho, me he sentido con el propósito de dejar de tener miedo hacia mí mismo. Creo que muchas personas como yo deben tener el temor a dar ese primer paso, porque eso implica muchas veces, abandonar cosas cercanas a ti, hasta personas de carne y hueso, las cuales se ven afectadas y deciden irse (con justa razón, y lamentablemente: heridas). Lucho hoy contra el machismo que llevo en la sangre, sí, con ello y muchos otros fantasmas. Leí esta novela en una publicación traducida por Ana Fuentes Guerrero para Editores Mexicanos Unidos S. A. en su colección Grandes de la Literatura, y en esta deliciosa reimpresión del 2022. Eugenio Ruvalcaba, quien escribe la introducción, nos dice: “cualquier exploración de la naturaleza o de la existencia humana adquiere así relevancia y sentido, a través de la óptica del opuesto”, y eso también nos hace entrar en algo muy crudo y punzante: “la honestidad, quién no lo sabe, no tiene nada que ver con la literatura”. Espero no haberles movido mucho las entrañas. Les dejo claro, no pienso rendirme, y quien esté dispuesto a enterrarme, me encontrará ahora en mi propia batalla, leyendo y escribiendo, desde mi segundo piso en la diminuta y compacta esfera de la Emérita. Hoy, lector, estoy dispuesto a derrotar todos mis límites. Sí. Hoy voy a ir, agonizante o como sea, tan pronto y antes de perder la vista, en busca del Eros... *1997. Mérida, Yucatán,.


7

29 DE ENERO DE 2024

Indietro Las espaldas de Pascual 6 Por Patricia González Duarte*

*Psicoanalista.

Artes visuales

L

a Galería SAQ en la colonia Santa María la Ribera expone desde el 6 de enero el trabajo fotográfico de Pascual Borzelli Iglesias, titulada Indietro, que entre otras acepciones significa Hacia Atrás, es una alusión a la parte posterior del cuerpo humano, desde los hombros, la cintura y pies, las espaldas desnudas mujeres que valientemente se dejaron fotografiar. El nombre de la colonia hace alusión a la madre de Jesús, mujer fuerte que cargó en su espalda el repudio social por haber quedado embarazada por el Espíritu Santo y por el dolor de la muerte y crucifixión de su hijo. En la exposición se presentan las espaldas desnudas de mujeres de todas las edades y complexiones: esbeltas y no tanto, con celulitis, cicatrices, tatuajes, varices y diferentes señales que las identifican como únicas. Cada foto de mujer puede ser comprendida e interpretada según los ojos con los que se mire, lo que las hace iguales, es la seguridad con la que permitieron mostrar su cuerpo, ninguna quizás supo en su momento que rescataban el cuerpo femenino más allá de los cánones comerciales y de la transparencia de mostrar toda la vida cotidiana e íntima a través de la fotografía y su difusión en redes sociales. La espalda tiene la función de mantener el cuerpo erguido, permite el movimiento, mantiene estable el centro de gravedad en reposo y en movimiento, pero en lo cotidiano sirven para cargar hijos con rebozo, cargar lo que cada uno trabaja, ahí también se van las emociones y uno puede “caerse de espalda” y duele cuando “alguien nos da la espalda”, un problema actual son las grandes migraciones “de espaldas mojadas” pero sobre todo las mujeres ante la adversidad se pueden doblar, pero no quiebran su espalda, es decir no pierden su centro de gravedad. La visión de Pascual Borzelli Iglesias, la impresión de la imagen en papel en blanco y negro dignifican lo estético y artístico de la mujer y la fotografía en la actualidad.

Foto de Pascual Borzelli Iglesias.

Foto de Pascual Borzelli Iglesias.

Foto de Pascual Borzelli Iglesias.

Foto de Pascual Borzelli Iglesias.


8

LA GUALDRA NO. 606 // 29 DE ENERO DE 2024

Desayuno en Tiffany’s, mon ku Anatomie d’une chute (Anatomía de una caída),

de Justine Triet la gran triunfadora de la Academia de los Lumière de Francia

Cine

6 Por Carlos Belmonte Grey

A

natomie d’une chute (Anatomía de una caída) de Justine Triet se convirtió en la gran ganadora de los 29 Premios de la Académie des Lumières de la Prensa Internacional de Francia. Ya los académicos esperaban ese resultado, toda vez que la cinta de Triet tuvo la Palma de Oro en Festival de Cannes 2023 y se apuntaba para ser la seleccionada de Francia a los Oscars. Y no falló. La ceremonia de los Lumières que se celebró un día antes de las nominaciones de los Oscars le otorgó la Luz por Mejor Película, Guion y Actriz (Sandra Hüller). La cinta de Triet cuenta la historia de la muerte de un hombre cuya esposa se convierte en la principal sospechosa y debe enfrentar el juicio legal acusatorio. El hijo de la pareja, ciego por un accidente, junto con su perro son los únicos testigos. La película causó controversia desde que fue premiada en Cannes, tanto por la sorpresa de la selección del jurado como por las declaraciones hechas por la directora al recibir el premio y criticar al presidente Macron. La sorpresa de entonces a la elección del jurado conformado por especialistas de la creación cinematográfica se repitió en los Lumière entre los académicos

que votan y que son todos críticos de cine. ¿Por qué la sorpresa? Porque Anatomía de una caída parece a primera vista un filme más de suspenso y de juicios. Pero luego de una segunda reflexión uno se puede dar cuenta de que el conflicto es más profundo que un simple juicio por un asesinato, porque la reticencia del espectador puede residir en prejuicios culturales históricamente anclados. La Academia está compuesta por los corresponsales de prensa de 36 países cuya labor es difundir el cine francés y las coproducciones francesas. Y este año, los académicos cayeron seducidos por la ola de sororidad mundial. La lista de Premiados completa es: Dirección: Thomas Cailley, por Le règne animal. Actriz: Sandra Hüller, en Anatomie d’une chute. Actor: Arieh Worthalter, en Le procès Goldman. Guion: Justine Triet y Arthur Harari, por Anatomie d’une chute. Fotografía: Jonathan Ricquebourg, por La passion de Dodin Bouffant.1 Revelación femenina: Ella Rumpf, en Le théorème de Marguerite. Revelación masculina: Raphaël Quenard, en Chien de la casse. Primer Filme: Le ravissement, de Iris Kaltenbäck. Coproducción internacional: Les herbes sèches, de Nuri Bilge Ceylan. Animación: Linda veut du poulet!, de Chiara Malta y Sébastien Laudenbach. Documental: Les filles d'Olfa, de Kaouther Ben Hania. Música: Vitalic, por Disco Boy.

La favorita de quien esto escribe

1

El niño y la garza, de Hayao Miyazaki 6 Por Adolfo Núñez J.

E

n Se levanta el viento (2013), proyecto que en su momento se anunció como el último del legendario Hayao Miyazaki, se narra la vida del ingeniero japonés

Jiro Horikoshi, quien, en su profundo amor por la aviación terminó diseñando el modelo A6M, el cual se utilizó en las misiones kamikazes durante la guerra. Por medio de este relato, Miyazaki meditaba sobre la forma en la que las fantasías más descabelladas acaban siendo desoladas por los horrores de la realidad y cómo se tiene que aprender a vivir con eso. Ésa parecía ser, en el fin de su carrera, la conclusión a la que llegaba el cineasta responsable de algunas de las películas animadas más bellas que se han realizado; una despedida difícil pero honesta, relacionada con la creación artística sin perder de vista la posibilidad de una reconciliación con el mundo real. Estas reflexiones posiblemente fueron el principal impulso de Miyazaki para trabajar en una cinta más: El niño y la garza (2023), como se le conoce de este lado del mundo a su última producción; su título original es ¿Cómo vives? (Kimitachi wa Dō Ikiru ka), extraído de la novela homónima de Genzaburo Yoshino (1937). Esta interrogante se mantiene presente a lo largo del filme.

La película narra la historia de Mahito, un niño de 12 años que pierde a su madre a causa de un incendio durante los bombardeos a Japón ocurridos en la Segunda Guerra Mundial. Tiempo después, el joven protagonista se muda a una casa en el campo, alejada de las grandes urbes. Ahí vive con su padre, quien ha contraído matrimonio con la hermana menor de su madre. Mientras Mahito sigue sufriendo por su pérdida reciente, también tiene que lidiar con la presencia de una extraña garza parlante, que le da indicaciones sobre una travesía en la que se debe embarcar. El realizador se aleja del tono elegíaco de su cinta anterior y se orienta de lleno hacia el género de la épica. En ese sentido, el viaje que emprende Mahito, además de ser físico y mental, también es uno de pruebas que sortear y lecciones por aprender. Similar a su trabajo en El viaje de Chihiro (2001), aquí Miyazaki centra su atención en la pérdida de la inocencia y en los cambios de sus protagonistas, representados en el entorno y en los personajes que los rodean. Como la memoria y las

emociones, los seres que crea Miyazaki no se limitan a una sola forma, van mutando con el paso del tiempo. Esto da como resultado una galería de personajes y paisajes abstractos, de una animación apabullante, llenos de lecturas e interpretaciones que serán develadas con cada nuevo visionado. El cineasta abraza esa falta de claridad y apuesta por una narrativa recargada en el aspecto emocional. Dentro de su singular propuesta, el director reflexiona, además, en torno a los balances necesarios entre la ficción y la realidad, así como en la aceptación de la muerte como algo natural en la vida. Al final no queda del todo claro si con su última película, Hayao Miyazaki, a sus 83 años, ha logrado responder la interrogante sobre cómo se debe vivir; está más interesado, al parecer, en la ambigüedad que puede otorgar el arte, reflejo de inquietudes tan antiguas como la humanidad misma. Lo que sí queda claro, y que se reafirma con El niño y la garza es que, gracias a sus maravillosas películas, el mundo real se ha vuelto un sitio menos oscuro para habitar.


Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook
La Gualdra 606 by La Jornada Zacatecas - Issuu