SUPLEMENTO CULTURAL
No. 51 - 21 DE MAYO DE 2012 - AÑO 1
DIR. JÁNEA ESTRADA LAZARÍN
“Soy hijo de músicos, de pintores, de revolucionarios [...] Mi madre tocaba la mandolina, mi padre el clarinete y el violín. Los domingos, después de la misa y de la comida, tocaban, música popular, de provincia...” [Pedro Coronel, Autobiografía discontinua]
Foto cortesía del Museo Pedro Coronel
El artista Pedro Coronel nace el 25 de marzo de 1923 en Zacatecas. Fallece el 23 de mayo en la Ciudad de México de 1985. Como reconocimiento a su trayectoria sus restos fueron velados en el vestíbulo del Palacio de Bellas Artes en México, D.F. Originalmente fue sepultado en el Panteón Francés en la Ciudad de México y un año más tarde fue trasladado a Zacatecas. Actualmente, sus restos descansan en el Museo que lleva su nombre, lugar en el que este próximo miércoles se le hará un homenaje luctuoso y se llevará a cabo la premiación de la III Bienal de Pintura que lleva su nombre.
“Lo malo es que estoy acostumbrada a vivir. Se me ha convertido en un hábito”. Carlos Fuentes, Frontera de Cristal, p. 65. Deleuze y Guattari, en su artículo “Contenido y expresión”, incluido en Kafka por una literatura menor (1978), dicen: “Un escritor no es un hombre escritor, sino un hombre político, y es un hombre máquina, y es un hombre experimental (que en esa forma deja de ser hombre para convertirse en mono o coleóptero o perro o ratón, deveniranimal, devenir-inhumano, porque en realidad es gracias a la voz, al sonido, gracias a un estilo, que se deviene animal, y no cabe duda que a fuerza de sobriedad)”; en este sentido, Carlos Fuentes no sólo fue un es escritor, además fue un hombre político, un hombre máquina, como lo consideraban los autores mencionados: “Entrar en la máquina, salir de la máquina, estar en la máquina, bordearla, acercarse a ella, todo esto también forma parte de la máquina: son los estados del deseo, independientemente de cualquier interpretación”. La literatura de Fuentes es rizomática en el entendido de que no puede leerse sólo en la superficie, pues las raíces de su obra son un entramado de símbolos cuyo significado puede encontrarse en una serie de significantes diferentes; el significado de su obra se halla disperso, dividido y nunca será idéntico a sí mismo, como ya lo consignaba Terry Eagleton en Una introducción a la teoría literaria. En la obra de Fuentes nos percatamos que los elementos recurrentes, los símbolos, son parte de las ramificaciones subterráneas de su obra literaria. Es decir, la literatura no puede equipararse a un árbol de cuyas ramas surgen otras solamente; la esencia está en el entramado de símbolos y significantes que subyacen en las raíces del árbol; es ahí donde los contenidos y las expresiones conforman una red en la que las oposiciones binarias se rompen y las estructuras jerárquicas dejan de ser importantes. Identificar el rizoma literario implica que analicemos a la obra literaria desde todos los elementos que la componen, no únicamente desde lo aparentemente más significativo: las cosas más sencillas se entrelazan con otras y generan vida. La literatura en este sentido, está conformada por palabras cuyo orden y estructura dotará de dinamismo y vida a las historias. El sujeto y el objeto literario son interdependientes, son parte de una misma realidad el que observa y es observado; ambos están inmersos en un
rizoma, en una red en la que participan ambos para generar vida, en donde no hay un centro, todos los elementos son puntos de fuga, todos son importantes y contribuyen a construir significados. En “La Raya del Olvido”, relato incluido en Frontera de Cristal, de Carlos Fuentes, el protagonista asume su condición de soledad, de ser un hombre viejo y abandonado, pero le asusta pensarse muerto, no quiere morir todavía: “Si estuviera realmente muerto, sabría lo que es la muerte. Esto me consuela”. Carlos Fuentes Macías nació por azares del destino en Panamá el 11 de noviembre de 1928 y es sin embargo, considerado como uno de los escritores mexicanos más emblemáticos del siglo XX. Su producción literaria es grandiosa y vasta, desde La región más transparente, hasta Aura, La muerte de Artemio Cruz, La cabeza de la Hidra, Terra Nostra, Frontera de Cristal, etc. En vida recibió el Premio Rómulo Gallegos, el Premio Internacional Alfonso Reyes, el Premio Nacional de Literatura de México, el Cervantes, el Premio Príncipe de Asturias de las Letras y la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica, entre otros. Fue nombrado Doctor Honoris Causa por diferentes universidades del mundo: la Veracruzana, Autónoma de Sinaloa, de Quintana Roo, de Veracruz y de Puerto Rico, y recientemente por Universidad de Baleares, en España. No recibió el Premio Nobel, pero no le hizo falta. Fue miembro honorario de la Academia Mexicana de la Lengua desde agosto de 2001. Además de ser un gran narrador, Fuentes fue dramaturgo, guionista de cine y de ópera y un notable ensayista. Incursionó, como su padre, en la política, y aunque fue muy criticado, recordaremos siempre su renuncia como embajador de México en Francia, en protesta, cuando en 1977 fue nombrado embajador de México en España Díaz Ordaz. Carlos Fuentes falleció el pasado 15 de mayo en la Ciudad de México a consecuencia de una hemorragia gástrica. La muerte de un escritor tan prolífico y talentoso siempre será lamentable, pese a que su literatura no haya sido del gusto de todos. Descanse en paz, Carlos Fuentes. Jánea Estrada Lazarín lagualdra@hotmail.com
La memoria eterna por Gabriel Luévano Gurrola
La vanagloria de los hombres de espíritu por Nelson Guzmán Robledo Poema de las luciérnagas invisibles por Roberto Galaviz
De cuando Las lágrimas del Centauro, novela de Armando Alanís, dejó huella en estas tierras por Mauricio Flores
Pedro Coronel Arroyo
Castillo de sal si puedes por Andrea Sampedro De buenas intenciones está plagado el camino hacia la formación de no lectores por Eduardo Campech Miranda
Los amigos de Carlos Fuentes por Pablo A. Curiel Moreno
A propósito de Carlos Fuentes por Antonio Villarreal Reciben reconocimientos los ganadores del Festival Preparatoria UAZ 2012 por Brisia Luna Reyes
Aura: un viento suave y apacible por Francisco Javier González Quiñones La invisibilidad por Edgar Khonde
Carmen Lira Saade / Dir. General Raymundo Cárdenas Vargas / Dir. La Jornada de Zacatecas direccion.zac@infodem.com.mx
Jánea Estrada Lazarín / Dir. La Gualdra lagualdra@hotmail.com Sandra Andrade Trinidad / Diseño
La Gualdra es una coproducción de Ediciones Culturales y La Jornada Zacatecas. Publicación semanal, distribuída e impresa por Información para la Democracia S.A. de C.V. Prohibída la reproducción total o parcial del contenido de esta publicación, por cualquier medio sin permiso de los editores.
3 4 5 6 7 8 9 11 12 Juan Carlos Villegas / Ilustraciones jvampiro71@hotmail.com
21 DE MAYO DE 2012
La memoria eterna Por Gabriel Luévano Gurrola* Temerás que ese encuentro amoroso vuelva a estallar; ahora morirás y no lo temerás ya porque no lo verás; pero dirás a los demás que lo teman: teman la falsa tranquilidad que les legas, teman la concordia ficticia, la palabrería mágica, la codicia sancionada: teman esa injusticia que ni siquiera saben lo que es… Carlos Fuentes, La muerte de Artemio Cruz
Cada día tiene su sorpresa y constante es su descubrimiento, nuevo, entre los pliegues macerados del devenir matutino. Mediante avanzan las horas y se perfila el mediodía, cortando de tajo la vida del tiempo convenido, y aún durante el caminar mentiroso del reloj por la tarde, nos vamos enterando de los adjetivos que le daremos a esa sorpresa, (fascinante, estrambótica, amorosa, etc.) y somos capaces de ubicarla en los terrenos dudosos de la alegría, o en los pantanos del desconsuelo, siempre tendencioso, y humano. Este quince de mayo la sorpresa se reafirmó a sí misma como inesperada y devastadora. La mañana fue normal (así lo creíamos todos) trajineando u holgazaneando, (libre es el lector para hacer examen de conciencia) y no me disponía la suerte cosa de notable importancia hasta que encendí, por casualidad la televisión y me di cuenta, como miles en ese instante, de la muerte de Carlos Fuentes. Creo que esta sorpresa no debe ser vapuleada con adjetivos superfluos: sencillamente, es la noticia más triste del mundo. No diré que Fuentes me abrió las puertas de la literatura, ni glorificaré experiencias exageradas, pero sí diré que fue el autor mexicano, quien reafirmó mi afición, en esos tiempos recientes, y apuntando con un lenguaje ígneo, deslumbrante y en cénit prolongado, me decía que el camino de la literatura no es una vía aledaña y accesoria, sino el lugar donde abreva la vida, para no caerse sobre sus rodillas adoloridas por los siglos. No la primera, por supuesto, pero La región más transparente fue la cuarta o quinta de las novelas que tuve la oportunidad de leer, y una de sus frases más recordadas, parecía franquear de prejuicios precoces y novatos la experiencia temprana de la lectura: tus dioses no regresarán para salvarte. Y era cierto, profundamente cierto. No obstante, la revisión ulterior de sus obras revelaría de manera tácita la otra cara de la afirmación: Mas somos nosotros quienes salvaremos a nuestros dioses. En realidad, la historia es el gran personaje de Fuentes. Ixca Cienfuegos, el general Tomás Arroyo, Felipe Montero, el egregio banquero Federico
Robles y claro, el desafortunado Filiberto, ahogado en Acapulco en Semana Santa, son a partir de la relación con su destino, metáforas del engullir del mundo, devorador inevitable de lo subjetivo. La historia vuelve a ser conciencia de lo inevitable, lo acontecido no por revelación mágica sino gracias a la marcha sempiterna de millones de seres humanos, ilusionados tanto como agnósticos ya en el filo de la muerte, pero en busca de algo todavía. Uno de sus cuentos más importantes, La muñeca reina, ilustra de una manera hermosa y esperanzada,
la problemática que persigue a los protagonistas de Fuentes: la afrenta desnuda y directa con el pasado. En el relato, un hombre descubre mientras hojea sus libros, una tarjeta que lo hará evocar su juventud trayendo consigo la imagen de una muchacha a la que se prometió ver, y a quien había olvidado. Entonces emprende una búsqueda triunfante. Lo que descubrirá en la casa de la ahora mujer, lo dejará pasmado. Ya sea en los episodios de Cambio de piel, donde intercala pasajes tan cruciales de la historia nacional
(la llegada de Cortés a Mesoamérica, por ejemplo) con la travesía de cuatro desilusionados viajando en coche, o las recreaciones cruentas y emotivas de Artemio Cruz (quien aparecería fabulosamente en Macondo como líder social) o el gringo que vino a morir a México, el autor dejó en claro su eterna preocupación: la memoria y su lucha contra las mecánicas del olvido que operan sobre nuestros hechos. Los dioses pueden seguir vivos gracias a nosotros, y somos capaces de erigirnos sabedores de la humanidad o luchadores libres, recordando, sólo recordando, que la vida es tan corta como para no escribirla (otra manera de vivirla). Fuentes nos regaló una de las obras más sólidas de la literatura hispanoamericana del siglo XX, edificante, aun porfiando en alcanzar una democracia creíble. Precisamente hace dos semanas, viendo un programa referente al aniversario de la Batalla de Puebla en el que el recién fallecido se explayaba, caminando serena y firmemente, comenté que Fuentes llegaría a los cien años, dado el ánimo íntegro y seguro que denotaba. Hombre disciplinado, de vasto caudal lingüístico y acervo mental, se le hallaba en todos lados, escribiendo de todo y aun bailando alegre y decidido. Creo que en un país cuyo mayor mal es la tendencia a lo pasivo, que deviene en mediocridad e indiferencia anímica, el deceso debería ser el punto de partida para la reflexión y el fomento de esa envidia, no la corrosiva y deleznable que practicamos, sino la que plantea Hesíodo en Los trabajos y los días: Una envidia buena, sana, basada en la admiración y el deseo de mejorarse. Carlos Fuentes representaba un tipo de intelectual que difícilmente será encontrado de nuevo. Ya tanto se ha dicho que ahora forma parte de esa “región más transparente”. Para mí ese comentario no es metáfora, sino realidad cabal. A sus lectores nos quedó la sensación de haber perdido a un amigo, pero siempre tendremos la posibilidad de recordarlo y releer su obra, cosa que haremos, con emoción, y dicha. *grabiel_luevano@hotmail.com
LA GUALDRA NO. 51
La vanagloria de los hombres de espíritu Por Nelson Guzmán Robledo Se sabe que en una ocasión, Diógenes el cínico, en la época en que pregonaba la indigencia, se masturbaba en la plaza pública de Atenas y sólo llevaba consigo un zurrón con pan y agua al que consideraba su imperio; escuchando a un atleta que se jactaba de triunfar en los juegos pitios y recibía el encomio generalizado, se puso de pie ante a la multitud que ovacionaba al pugilista y le dijo: tú eres un vencedor de esclavos, yo soy un vencedor de hombres. Si bien es cierto que nada es tan irritante como la admiración del populacho por los ídolos masivos, propietarios del circo y del espectáculo como centro de su vulgar atención, también resulta paradójica e incongruente la necesidad del príncipe de la secta de los “perros” -que pregonaba en la Atenas del siglo IV a. C. la destrucción y la ruina de la cultura y las superfluas necesidades de los hombres- de llamar la atención sobre sí y declarar impúdicamente la superioridad del filósofo sobre el atleta, pues si hay algo que hace patente la indigencia de los hombres, es qui-
zás su necesidad de prodigar y mendigar la admiración y la gloria entre los demás, aunque el vicio de la arrogancia sea el más difícil de erradicar del pecho humano. Si supiéramos quiénes somos, prescindiríamos de la necesidad de ser admirados. Pero el problema es que no sólo desconocemos quién o qué somos; lo terrible, lo siniestro de la condición humana, es que sólo parecemos existir a consecuencia de los gestos febriles que se dibujan en el rostro cuando buscamos saberlo. Todos nuestros actos dan testimonio de ello. Incluso la búsqueda de riquezas, la exclusividad de nuestras anécdotas de viaje, el prestigio derivado de nuestros grandes logros o de nuestras pequeñas habilidades, tienen como fin barnizar las letras que dictan la palabra que nos nombra, para poder sentir al fin que somos. Así, se puede padecer absolutamente todas las horas de un viaje, pero la promesa de llegar a relatar nuestras vicisitudes y causar admiración con ello, nos mantiene firmes en las estaciones, las garitas y los caminos.
Conocemos las debilidades de una persona, toda vez que nos ha confesado los motivos de su orgullo. En cuanto más se eleva la arrogancia sobre la copa de los árboles, más se entierra el valor propio en la raíces bajo tierra. Si la doctrina de los cínicos puede resumirse en la general hostilidad hacia las necedades que encarnan las vanidades humanas, el aspecto jactancioso y arrogante que su ostentación de indiferencia por las convenciones adquiría frecuentemente, no puede ser visto sino como una lamentable incongruencia. Platón mismo afirmaba que Diógenes únicamente pretendía la gloria con su conducta. Pretensión que se opone a su anhelo de liberación de la pobreza humana, que resulta más enfática porque la necesidad de admiración es de todas la más superflua entre los hombres; quien renuncia a los placeres de la carne o la comodidad de un lecho, debería también hacerlo con la necesidad de admiración de los hombres a quienes desprecia. Sería inexplicable por ello que el perro celestial, aquél que des-
preció la admiración que le prodigaba Alejandro el macedonio y que buscaba un verdadero humano empuñando un candil en plena luz del día, se jactara de ser triunfador de los hombres, sino es porque el brillo de la ironía y del sarcasmo coloreaba el lienzo de sus actos. La ironía es lo que redime la vacuidad del arrogante; sólo por ella se asume la parodia que implica todo enaltecimiento, que con mirada lúcida siempre se nos muestra al ras del suelo. La inteligencia no puede sino descubrir la irrelevancia que incluso tienen los imperios y los grandes monumentos sembrados y dispersos sobre el campo de un planeta aquejado y diminuto. El intelecto que no descubre la farsa que él mismo encierra, da cuenta de la estrechez de sus miras donde, por infatuación, la propia inteligencia llena el universo estéril que se arroga. Diógenes quizás haya comprendido la afrenta de portar un rostro humano y, seguramente por ello, afirmaba que el rubor que tiñe la vergüenza, es el color de la virtud.
Poema de las luciérnagas invisibles Por Roberto Galaviz ¿Escuchas ese ruido? Dicen que son luciérnagas que no se ven ¿oyes el pequeño batir de sus alas? Si guardas mucho silencio hasta puede escucharse cuando chocan unas con otras pobrecitas, además de invisibles son ciegas no tienen más remedio que encontrarse a veces con demasiada fuerza ¿puedes creerlo? Acaba de caer una en mi mano es tuya, te la doy: te regalo este momento te doy sus alas quietas y su mirada infinita Audrey Kawasaki, No te olvidaré
21 DE MAYO DE 2012
De cuando
Las lágrimas del Centauro,
novela de Armando Alanís, dejó huella en estas tierras Por Mauricio Flores * por un numeroso ejército, que libró algunas de las batallas más importantes de la Revolución Mexicana (la toma de Zacatecas, un ejemplo). Un Villa, hasta hace poco el único, que invadió el territorio del imperio norteamericano (pues en la contabilidad habrá que anotar al malogrado Bin Laden), y quien con una media docena de sus
Cuando terminé de leer Las lágrimas del Centauro, novela de Armando Alanís (Saltillo, 1956), entendí que su presentación en estas tierras era obligada. Hasta acá convoqué al autor, quien de inmediato me respondió con un “vamos”. Apenas instalado en su hotel, comenzaron a reproducirse una serie de “vamos” que nos llevaron a sitios que, si bien ya antes había visitado Alanís, eran de obligada estación. En lo más alto de la Bufa, en el barrio del Indio Triste, en la calle de Juana Gallo, en los cerros de la Virgen y el Chapulín, en el mercado… imaginamos un poco los pasos del revolucionario. Un trajinar lejano, inscrito por siempre en la historia nacional, al que rendimos tributo desde la modesta barricada de la literatura, compartida con emoción por ambos. Detrás de la rudeza de su figura y actos estaba una persona frágil. El hombre que a la primera provocación lloraba, desconsolado o pausadamente, para reincorporarse de inmediato al sino de sus acontecimientos: los que observados en perspectiva develan a una de las figuras más atendidas por la historia nacional, el temido guerrillero Pancho Villa, irremediablemente transformado (como cientos de protagonistas) en estatua y leyenda.
También en estampita de papelería, claro está. Por eso mismo, Armando Alanís quiso experimentar “la aventura” de escribir una novela sobre él, como si hacerlo, independientemente de temas y personajes, no fuera en sí una verdadera apuesta. Documentándose, recorriendo los itinerarios del guerrillero, proyectando con imaginación sucesos verificables, fue que obtuvo Las lágrimas del Centauro, encuadre de quien estuvo al frente de la temida División del Norte. Dichos (ciertos y falsos) sobre Villa, a más de ocho décadas de su muerte, habrá miles. Que si era un simple bandolero, tenía cientos de mujeres, miles de muertos tras sus armas, gustaba de los postres y era abstemio de licores, apenas sabía leer, odiaba a los gringos, amaba los caballos… ¿Para qué recordarlos nuevamente?, preguntará el lector antes de abrir las tapas de Las lágrimas… y adentrarse en su escritura llana. Pues para eso justamente, para qué más, si de mantener fresca nuestra memoria se trata, apoyándonos del juego literario. Entonces volveremos a un Villa (maderista, revolucionario o faccioso) intentando leer a Dumas y Cervantes. Al estratega militar, apoyado
Armando Alanís en La Bufa.
más fieles colaboradores, tuvo que esconderse varios días en la cueva del Coscomate, perseguido por más de once mil soldados norteamericanos. Ese otro Villa: el perdedor, el emboscado y muerto a mansalva -una mañana clara- tras haber pasado la noche con uno de sus muchos, muchos amores.
Foto de Mauricio Flores.
Villa y el Piporro, nuestros verdaderos héroes, ajúa Armando Alanís Antes de escribir Las lágrimas del Centauro, yo pensaba que nunca escribiría una novela histórica porque me parecía muy difícil ubicarme en una época que no me tocó vivir. Pero finalmente me decidí, casi por azar, y casi por azar escogí como mi personaje a Pancho Villa. Supongo que algo tuvo que ver la identificación regionalista. El otro día dije en un tuit que si en el norte tenemos a grandes escritores como Torri, Reyes, López Velarde y Martín Luis Guzmán, nuestros verdaderos héroes son Pancho Villa y el Piporro. Escribir la novela fue una aventura que no dejó de tener sus peligros: no sabía en la que me metía. Visité lugares, conocí personas, nietos del general incluidos, y desde luego leí biografías y manuales de historia; releí las principales novelas de la Revolución y volví a viejas películas. Ahora Villa y la Revolución me persiguen a todas partes, y pronto, escribiré una segunda novela villista y luego una tercera, para completar una trilogía. Un crítico dijo que mi novela es antifarragosa. En realidad así es todo lo que escribo. Como buen norteño soy hombre de pocas palabras, y otra de mis facetas más queridas y frecuenta-
das como escritor es la minificción o ficción súbita, como prefiero llamarla. Estoy por terminar un segundo libro de ficciones súbitas. El primero se tituló Fosa común. Me gusta la brevedad, la literatura fragmentaria, y aun mis novelas están escritas con capítulos breves. No me veo a mí mismo escribiendo una de 500 páginas, pero nunca hay que decir “de esta agua no beberé”. Para mí las minificciones son hachazos: cortan cabezas o no las cortan. De ahí su dificultad: no debe sobrar ni faltar una sola palabra. Todo debe estar en su sitio como un dardo clavado en el mero centro. También estoy trabajando una novela de corte autobiográfico, lo que hoy se llama autonovela. Pienso que la novela autobiográfica es la más mentirosa de todas: uno dice nada más lo que quiere y como quiere. Pero también salen a la superficie verdades que uno no se propuso salieran. De ahí los peligros de este tipo de relatos. Pero hay que arriesgarse, digo yo. Hay que jugársela. Cada nuevo libro es una nueva apuesta. Se puede ganar, pero también perder, como ocurre cuando uno compra un billete de lotería.
Armando Alanís, Las lágrimas del Centauro, Martínez Roca, México, 2011, 296 pp. * mauflos@gmail.com
LA GUALDRA NO. 51
“En el Callejón de las Casas Coloradas vivía un titiritero. Yo iba a verlo a diario. Quizá él me hizo escultor”. Pedro Coronel, Autobiografía discontinua.
Nace el 25 de marzo de 1923 en Zacatecas, Zac., México. 1939. Se traslada a la Ciudad de México. 1940. Estudia en la Escuela Nacional de Pintura y Escultura La Esmeralda, en la que posteriormente sería maestro. 1946. Viaja por primera vez a Europa. Reside en París, Francia, donde conoce a Octavio Paz y frecuenta los talleres de Víctor Brauner y del escultor Constantin Brancusi. A partir de entonces, viaja incansablemente por el mundo. 1952. Expone por primera vez en una exposición colectiva en la Galería de Arte Contemporáneo en México, D.F. 1954. Exhibe individualmente por primera vez en la Galería Proteo en México, D.F.; presentación de Juan Rulfo y Octavio Paz. 1955. Realiza un mural en mosaico para el Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social, en Tacubaya, México, D.F. 1959. Exhibe con el título Los Habitantes, en el Salón de la Plástica Mexicana, México, D.F. Su cuadro La Lucha obtiene el Primer premio en el Salón Nacional de Pintura, organizada por el INBA. Participa en la Première Biennale de París. Manifestation Biennale et Internationale des Jeunes Artistes en el Musèe d´Art Moderne de la Ville de París. 1960. Exhibe en el Museo Nacional de Arte Moderno en el Palacio de Bellas Artes en México, D.F.; presentación de Justino Fernández (dedica la exposición al crítico Raúl Flores Guerrero, recién fallecido). Obtiene el Premio de Pintura José Clemente Orozco y la Mención Honorífica Especial en Escultura en la Segunda Bienal Internacional de Pintura, Escultura y Grabado organizada por el INBA en el Palacio de Bellas Artes. Participa en la exposición Mexican Art from Pre-Columbian Times to the Present Day, expuesta en Vancouver Art Gallery; en la Nationak Gallery of Canada, Ottawa; y en el Museum of Fine Arts, Canadá. 1961. Viaja a Europa, reside en París. Exhibe en la Galería Le Point Cardinal, París; presentación de Octavio Paz. Participa en la Sexta Bienal de Sao Pablo, Brasil. Participa en la Segunda Bienal de Jóvenes Pintores, París. 1962. Regresa a México. Exhibe en el Salón de la Plástica Mexicana. Participa en la exposición de Arte Latinoamericano en el Musèe d´Art Moderne, París. Viaja a Japón, India y otros países de oriente. Exhibe en Japón, en la Galería Mitzukoshi
Pedro Coronel, El advenimiento de ella
Foto: Alejandro Ortega Neri
Pedro Coronel, Epitalamio Foto: Cortesía del Museo Pedro Coronel
Departament Store, Nihonbashi, Tokio; y en la Galería Fujikama-Garo, Osaka. 1963. Regresa a México. 1964. Exhibe pintura y escultura en la Galería de Arte Mexicano; presentación de Juan Rulfo. Participa en Contemporary Mexican Artists, en el Phoenix Art Museum, Arizona. 1965. Participa en la Evaluación de la Pintura Latinoamericana de los Años 60, en el Museo de Bellas Artes de la ciudad de Caracas y en el Ateneo de Caracas, Venezuela. Participa en The Emergent Decade en el Guggenheim Museum de Nueva York, en el Cornell University Museum y en otros museos en Estados Unidos. Exhi-
be en la Gallery of Modern Art, Scottsdale, Arizona. Conmemora sus 25 años como artista con una exhibición en la Galería de Arte Mexicano en México, D.F. 1966. Recibe el Premio Salón de la Plástica Mexicana. Exhibe en la Galería de la Casa del Lago en México, D.F; presentación de Juan García Ponce. 1967. Exhibe en las Kiko Galleries de Houston, Texas. Viaja a Canadá y a París, donde reside hasta mediados de 1968. Participa en el Centro Anni di Pittura Messicana (1867-1967), en el Istituto Latino Americano, Roma. 1968. Exhibe en la Galería de Arte Mexicano. Se traslada de París a
Pedro Coronel, La mujer caracol
21 DE MAYO DE 2012 Roma, donde reside el siguiente año. 1969. Participa en Visión 12, Istituto Latino Americano, Roma. 1970. Regresa a México y reside en su estudio de San Jerónimo, en México, D.F. Exhibe con el título Año Uno Luna, en el Museo de Arte Moderno de México, D.F. 1971. Exhibe pinturas, acuarelas y dibujos en la Galería de Arte Mexicano. Participa en la Décimo Primera Bienal de Middleheim de Escultura, en Amberes, Bélgica. Aparece el libro Pedro Coronel, Pintor y Escultor, de Justino
Foto: Alejandra Celis Almanza
Pedro Coronel, Pavana para una mujer embarazada
Fernández, publicado por el Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM. 1972. Exhibe con el título Lunar Poetics, en el Marian Koogler Macnay Art Institute, en San Antonio, Texas. 1973. Exhibe en la Casa de la Alianza Francesa en México, D.F. Viaja a Italia, Grecia, Turquía y Egipto. 1974. Exhibe en la Galería de la Casa del Lago, en México, D. F.; presentación de Luis Cardoza y Aragón. Realiza un mural en el nuevo edificio de la Oficina Internacional del Trabajo (OIT), en Ginebra, Suiza. Participa en el Contemporary Mexican Art, muestra exhibida en el Museo de Arte Moderno de Tokio y en el Museo de Arte Moderno de Kioto, en Japón. 1975. Exhibe una retrospectiva como homenaje póstumo al crítico mexicano Justino Fernández, en el Palacio de Bellas Arte, en México, D.F. Realiza un mural en el Centro Antonio Gálvez Aiza, en México, D.F. 1976. Realiza la escenografía y el vestuario de la obra teatral La Tempestad, de William Shakespeare, dirigida por Juan Ibáñez; por lo que recibe el Premio Armando Valdez Peza, de la Asociación Mexicana de Críticos de Teatro, por Mejor Vestuario. 1977. A partir de esta fecha, pasa cada año algunos meses en su atelier de París. Participa en la Exhibition of Mexican Art, en Cannigan House, Londres. 1978. Realiza el mural Don Quijote Cósmico, para el Museo Iconográfico de Don Quijote, en Guanajuato, Gto. Realiza el mural Murmullos de Jade, para Seguros América, en México, D.F. El Estado de Zacatecas lo nombra Hijo Predilecto y la Universidad Autónoma de Zacatecas lo declara Alumno Distinguido. Participa en la Primera Bienal Latinoamericana de Sao Pablo, Brasil. Exhibe en la Jolla Gallery de Mex-Art International, en Los Ángeles, California. 1979. Exhibe en la Juarez Gallery de Mexican-Art International, Los Ángeles, California. 1980. Participa en la exposición de Carlos Orozco Romero y sus discípulos, en el Museo de Monterrey. Exhibe con el título Cuarenta Óleos, de 1940 a 1980, en la Galería Comermex, de Multibanco Comermex, México, D.F. 1981. Exhibe obra y su colección de Arte Universal, bajo el título El Universo de Pedro Coronel, en el Museo del Palacio de Bellas Artes en México, D.F. Exhibe en la Galería Misrachi. Exhibe obra y el Universo de Pedro Coronel en el Museo de Monterrey. Participa en la exposición Rostro Antiguo y Contemporáneo de México, en el Petit Palais, París. 1982. Participa en la exposición Catorce Artistas Mexicanos, con litografías realizadas en el taller de Clot Bramsen y George, en el Centro Cultural Mexicano de París. Realizó la escenografía y el vestuario de la obra teatral Moctezuma, de Homero Aridjis, dirigida por Juan Ibáñez y estrenada en el Décimo Festival Internacional Cervantino, Guanajuato, Gto. Exhibe en la Galería Eduardo Haggerman, México, D.F. Participa en
la Contemporary Painters of Mexico, en la Galería de la Security Pacific National Bank, en Los Ángeles, California. 1983. Realiza la escenografía del espectáculo musical Son, de Pérez Prado, dirigida por Juan Ibáñez. El Presidente de la República inaugura la exhibición El Universo de Pedro Coronel en el ex Colegio de la Purísima Concepción, actual Museo Pedro Coronel, en Zacatecas, el 8 de mayo. 1984. Realiza el plafón monumental en vitral para el nuevo Palacio del Congreso del Estado de Zacatecas. Obtiene el Premio Nacional de Artes Plásticas 1984. 1985. Exhibe en la Galería de
Arte Ana Luna, en México, D.F. Fallece el 23 de mayo en la Ciudad de México de 1985. Como reconocimiento a su trayectoria sus restos fueron velados en el vestíbulo del Palacio de Bellas Artes en México, D.F. Originalmente fue sepultado en el Panteón Francés en la Ciudad de México y un año más tarde fue trasladado a Zacatecas. Actualmente, sus restos descansan en el Museo que lleva su nombre, lugar en el que este próximo miércoles se le hará un homenaje luctuoso y se llevará a cabo la premiación de la III Bienal de Pintura que lleva su nombre.
Primera exposición colectiva de gráfica “Una mirada en el espejo” del Taller de Pintura y Grabado Pedro Coronel del Núcleo ISSSTEZAC de Cultura (NIC)
Miércoles 23 de mayo de 2012, 18:00 Hrs. Museo Pedro Coronel
Participantes: Bruno Aquim Salazar Peñuñuri Alejandro Max Cruz Manilla Jesús Yael Flores Ramos Pedro Luis Sánchez Ortegón Eduardo Ortega Dávila Jorge Ángel Gómez Navarro Ana Sofía Romo Sosa
Una mirada en el espejo Pilar Alba Desde niña hay un objeto que me ha atraído mucho: el espejo. Ese objeto que dicen que refleja la imagen, que sirve para darte cuenta si tienes la cara sucia o los ojos llenos de lagañas; que te muestra si la raya de tu peinado está o no bien hecha para que puedas presentarte decorosamente en la escuela. Aunque eso no es del todo cierto porque también desde niña lo he sabido, los espejos no sólo sirven para eso. Sirven además para reflejar cosas que no son físicas como la tristeza cuando tus papás no te dieron permiso para salir a jugar a la calle con tus amigos, el miedo porque en la boleta de calificaciones hay dos o tres números en rojo o la alegría porque te saludó el niño o la niña que te gusta a la hora del recreo. Sí, los espejos
reflejan esas cosas, ésas que a veces tampoco las palabras pueden decir, porque las palabras también son espejos. Un grabado, igualmente, puede ser un espejo y mostrar en él cosas que no se pueden decir o explicar porque van más allá de una imagen. Desde el proceso de elaboración de la placa, hasta que ocurre la magia de la impresión en un papel que lo reflejará, el grabado también es un objeto enigmático, también es un espejo. En la exposición “Una mirada en el espejo” del Taller de Pintura y Grabado Pedro Coronel, encontramos grabados y espejos, vamos a mirarnos por un rato en ellos, vamos a ver qué es lo que en ellos descubrimos, recuerden: los espejos reflejan más de lo que a simple vista vemos.
LA GUALDRA NO. 51
Curioso que la gente crea que tender una cama es exactamente lo mismo que tender una cama, que dar la mano es siempre lo mismo que dar la mano, que abrir una lata de sardinas es abrir al infinito la misma lata de sardinas. “Pero si todo es excepcional” Julio Cortázar
Por Andrea Sampedro Cuando escuchamos la palabra extrañar pensamos de inmediato en la acción de extrañar a una persona; sin embargo, para los formalistas rusos hablar de “extrañar” no es ese sentimiento que ha formado parte de los seres humanos a través del tiempo, se trata más bien de un sinónimo de asombrar, “extrañar” es hacer que veamos algo común de una manera nueva, pasándolo así al lenguaje literario.
No hay un ejemplo más claro de esto que el cuento “No se culpe a nadie” de Julio Cortázar; la historia trata sobre un hombre que se va a poner un suéter, las seis cuartillas nos explican que el personaje no logra ponerse su prenda. Podría resumirse en una frase: Había un caballero que debía encontrarse con su esposa y no lo logró, ya que se enredó en su suéter. Pero Julio Cortázar (obviamente) no hace esto, él
usa el extrañamiento, la desfamiliarización para contarnos esa escena que pudo haber sido muy simple: “Agachar la cabeza para calzarla a la altura del cuello del pulóver a la vez que mete el brazo libre en la otra manga enderezándola y tirando simultáneamente con los dos brazos y el cuello. […] empieza a sentir como un calor en la cara aunque parte de la cabeza ya debería estar afuera, pero la frente y toda la cara siguen cubiertas y las manos andan apenas por la mitad de las mangas […] y todo eso lo va llenando de ansiedad y quisiera terminar de ponerse de una vez el pulóver”.1 Cortázar va haciendo de la acción “ponerse un suéter” toda una travesía, encontramos a nuestro personaje convertido en un Odiseo sin suerte ni astucia, perdido en un mar de lana azul, al mismo tiempo es un Jasón sin hilo de Ariadna que le ayude a hallar su camino, al no tener nada debe perder y pierde. Y al final, ocurre algo más “extraño”, ya no es sólo un acto común desfamiliarizándose, es también fantasía, cuando el autor nos dice que la diestra del personaje se transforma en algo desconocido para él: “[…] entreabre los ojos y ve las cinco uñas negras suspendidas apuntando a sus ojos, vi-
brando en el aire antes de saltar contra sus ojos, y tiene el tiempo de bajar los párpados y echarse atrás cubriéndose con la mano izquierda que es su mano, que es todo lo que le queda para que lo defienda”. 2 Así se logra la desautomatización, desfamiliarización, que los formalistas mencionan; se hace de un acto que podría volverse automático algo fuera de lo normal, con lentitud y fantasía y lana azul y uñas negras y un final siempre inesperado (aunque lo esperes) y caer doce pisos y la esposa de un hombre que se quedará por siempre esperando. Como dije anteriormente sobre Alejandra Pizarnik, leer a Cortázar cambió mi vida, porque al leer cosas tan geniales uno no puede quedarse impasible, eso es la singularización, el descubrir que cambiamos, que todo cambia, que nada permanece, el que un poema haga que se nos pongan los vellos de punta, el leer con una linterna debajo de las sábanas, el querer jugar rayuela con la intención de llegar al cielo. Julio Cortázar y otros pocos fueron y son la desautomatización en persona. El día que comprendes eso (con responsabilidad y desenfado) nada vuelve a ser lo mismo.
1 Julio Cortázar, “No se culpe a nadie”, en Relatos, Sudamericana, Argentina, 1970, pp. 285, 286. / 2 Julio Cortázar, op cit., p. 289
De buenas intenciones
está plagado el camino hacia la formación de no lectores Por Eduardo Campech Miranda Los esfuerzos por formar lectores siempre serán bienvenidos. Es mejor iniciar algo que no hacer nada. Sin embargo, no son suficientes esfuerzos donde la buena intención sea el soporte de la acción. Ejemplos hay varios y los tenemos desde un nivel micro (en el hogar), hasta un nivel macro (los programas instrumentados desde las instancias gubernamentales): el padre preocupado por el porvenir de su vástago, que lo incita a leer, sin que él lea (ya hemos abordado este caso en varias ocasiones); el funcionario de mente brillante que ha descubierto que la lectura es una actividad muy poco practicada por los mexicanos, y fiel a la consigna “hágase la lectura en los bueyes de mi compadre”, lanza un proyecto al aire, total, “todos sabemos leer”, sin una
planeación, con objetivos abstractos, y con el convencimiento de que la lectura brinda muchas bondades per se. En ambos casos, y con frecuencia en la misma escuela, se olvidan de la naturaleza sociocultural de la lectura. Pasan por alto que no siempre se ha leído de la misma manera, ni en las mismas condiciones, con las mismas necesidades, propósitos, circunstancias. Están convencidos que se debe leer a cualquier precio, y que si un concierto de rock, una venta nocturna en tienda departamental, un partido de futbol, son capaces de convocar multitudes y voluntades, ¿por qué un acto de lectura, vaya, un evento de lectura debe ser diferente? Un proyecto de lectura que busque generar lectores autónomos
debe iniciar por el libre albedrío, sin acarreos, sin compromisos de amistad, y mucho menos sin que se usen puntos, en la calificación, a favor o en contra. No es un acto proselitista, a pesar de los tiempos electorales, donde se pueda llevar una gran cantidad de gente, ponderando el éxito de manera cuantitativa. La implementación de un proyecto serio considera la capacitación de los recursos humanos involucrados en el mismo, la consecución de metas y objetivos, partir de un propósito, diseñar un cronograma con actividades precisas y concretas, que apoyen a la difusión y promoción. En tanto no se cumplan, al menos, estas premisas, se seguirá simulando. Las experiencias de formación de lectores han mostrado que el placer, la gratuidad, la libre decisión son fundamentales para tener éxito. El
plantear la lectura desde el espacio íntimo que el lector crea y que sólo es de él, proporcionará seguridad y brindará la necesidad de repetir la experiencia. Los lectores formados bajo esos lineamientos saben que la lectura no es un acto aislado, que tiene muchos beneficios, pero que también depende de otras tantas variables. Si el motor de fomentar la lectura es crear “buenos ciudadanos”, entonces la lectura seguirá siendo un castigo, y las bibliotecas el lugar de la condena. Un libro por sí mismo no cambiará la conducta, ni la realidad del lector. Es ingenuo pensarlo y sólo exhibe la relación que esa persona tiene con los libros y la lectura. Hay lectores que de inmediato prescinden del mediador, pero no son la mayoría. Mientras se siga pensando que sólo las buenas intenciones formarán lectores, seguiremos padeciendo lo que se quiere combatir.
21 DE MAYO DE 2012
Los amigos de Carlos Fuentes* Por Pablo A. Curiel Moreno “Lo que no tenemos lo encontramos en un amigo. Creo en este obsequio y lo cultivo desde la infancia. No soy en ello diferente a la mayor parte de los seres humanos. Las amistades son la gran liga inicial entre el hogar y el mundo. El hogar, feliz o infeliz, es el aula de nuestra sabiduría original pero la amistad es su prueba”. Carlos Fuentes
Uno de sus grandes placeres de Carlos Fuentes (11 de noviembre de 1928 - 15 de mayo de 2012), además de los viajes, la fiesta taurina, el cine, fue el cosechar amistades y saberlas cultivar. A continuación, una recopilación de opiniones de sus amigos más cercanos y queridos, publicadas en diferentes medios de comunicación. “Pasados 25 años nos han ocurrido tantas cosas raras, estando juntos en tantos lugares diversos, que si alguna vez escribiéramos nuestras memorias respectivas, los lectores se van a encontrar con páginas intercambiables. En ambos libros estará sin duda el capítulo más deprimente de nuestras carreras, hace muchos años, cuando un director de cine nos hacía deshacer todos los días el trabajo del día anterior, para rehacerlo otra vez al día siguiente, sólo porque él necesitaba retrasar el comienzo de la película para atender otro compromiso previo. Esa pesadilla de Penélopes literarios no sólo consolidó para siempre mi admiración y mi afecto por Carlos Fuentes, sino que había de inspirarme más tarde el viaje solitario del coronel Aureliano Buendía, que hacía y deshacía sus pescaditos de oro. Sin embargo, no son estos relámpagos de vida lo que me interesa ahora evocar, sino que quiero celebrar la virtud que más admiro en Carlos Fuentes y que es tal vez la que menos se le conoce: su espíritu de cuerpo. Tengo la impresión de que él sueña con un planeta ideal habitado en su totalidad por escritores, y sólo por ellos. A veces he tratado de aguarle el entusiasmo diciéndole que ese lugar ya existe: es el infierno. Pero no lo cree, ni siquiera en broma (como yo se lo digo desde luego), porque su fe en el destino mesiánico de las letras no reconoce límites. Ni admite broma, por supuesto. Un escritor así, siendo tan buen escritor, es dos veces bueno”. Gabriel García Márquez. Álvaro Mutis, a propósito de la concesión a Carlos Fuentes del Premio Príncipe de Asturias: “Admiro esa incesante energía de invención que tiene para buscar cada vez un nuevo camino para decir todo lo que un escritor tiene que decir, que son dos o tres cosas pero que constituyen su razón de existir”. Milan Kundera habla sobre la novela Terra nostra, de Carlos Fuentes:
“Es imposible captar lo que es la terra nostra, terra nostra de México, sin asomarse al pozo del pasado. Fuentes captó esa esencia bajo el aspecto de una novela sueño en la que varias épocas históricas se empalman telescópicamente en una especie de metahistoria poética y onírica; creó así algo difícil de escribir y, en todo caso, jamás visto en literatura”. Un fragmento de la carta de José Lezama Lima a Carlos Fuentes: “[…] me he leído su novela La región más transparente, y la he encontrado
fuerte y deseosa, trepidando en sus símbolos y máscaras. Su Ixca Cienfuegos, centro por donde va pasando la novela suya, mete sus símbolos considerables, consiguiendo ser un arquetipo fluyente y correal. La muerte de Mamacona, que cierra como el misterio germinativo de su raza, para volverlo a abrir en el posible toda resurrección. Su Norma, los agrupamientos y dilataciones de los momentáneos coros de personajes, tienen fuerza, acto mediante y todo lo demás. NO creo que
en México ni en ninguna otra parte de América, se hayan escritor muchas novelas mejores que la suya. Las páginas de La región más transparente, me han dado un alegrón. Usted pertenece al México que puede ser abundante. No al México pulido y discreto”. Mario Vargas Llosa, escribió un artículo: “Apareció de improviso, en mi casa, un domingo a las diez de la mañana, el primer momento no lo reconocí: llevaba barba y un paraguas, botas, una larga casaca de terciopelo verde con cuatro pares de botones, y una corbata que era una llamarada. No lo veía hace seis meses y lo creía en Venecia, me habían dicho que vivía allá en el primer piso de un viejo palacio, que estaba encerrado a piedra y lodo, que terminaba una novela. Le digo que, en este aspecto, Cambio de piel me parece un testimonio asombroso, casi absoluto, de lo que constituye la moda presente, en la literatura, la pintura, el cine, el teatro, la crítica. Cambio de piel, me dice, parte de ese desgarramiento, esa áspera dualidad mexicana es su supuesto. En Cambio de piel, en efecto, todo está mostrado a través del gesto y la máscara, la narración rehúsa sistemáticamente penetrar en la conciencia de los personajes y se concentra en sus movimientos, sus ademanes, sus diálogos y sus sueños. Tardó cuatro años en escribir este libro ambicioso y vasto, cosmopolita, y ya los organismos de censura lo han vetado por inmoral y anticristiano. Pero, al igual que en Italia, se está traduciendo ya en una docena de países. No lleva cuarenta y ocho horas en Londres y ya sabe cuáles son los mejores films de la cartelera, las obras de teatro que es indispensable ver. ¿Cómo hace para estar en todo a la vez, para no ser tragado por la vorágine de la actualidad? Él se las arregla para leer todo lo que importa -libros, revistas y artículos de periódicos-, para ver todos los espectáculos de interés, viaja constantemente y mantiene una correspondencia amazónica, y nada de esto lo aparta de su trabajo de escritor, al que dedica cuatro o cinco horas diarias. ¿Cómo hace? Él, claro, se ríe: es un secreto profesional, dice”. * Estos textos completos y otros de diferentes autores puedes ser leídos en: http://www.clubcultura.com/clubliteratura/clubescritores/carlosfuentes/testimonio.htm
LA GUALDRA NO. 51
La Cineteca Zacatecas está ubicada en calle Dr. Hierro #303, centro histórico de Zacatecas. La proyección de las películas se realiza de manera gratuita, con fines culturales y educativos.
PROGRAMA CINETECA ZACATECAS, MAYO 2012 MARTES 22 Homenaje a Carlos Fuentes. Proyección de un cortometraje y comentarios del Dr. Alejandro García, Cineteca Zacatecas,19:00 Hrs.
JUEVES 24 Bellas Artes a todas partes. Lectura en voz alta: “Leo… luego existo” Teatro Hinojosa Entrada libre, 20:00 Hrs.
JUEVES 24 y 31 Tradicional Concierto Banda Sinfónica del Estado, Dir. Salvador García y Ortega, Plazuela Goitia,19:00 Hrs.
MUSEOS Y GALERÍAS
VIERNES y SÁBADOS Leyendas de Zacatecas. Frente a Catedral. 20:00 Hrs. SÁBADO 26 Restauración Virtual del Antiguo Templo de San Agustín, 20:00 Hrs. DOMINGO 27 Tradicional Concierto Orquesta Típica de Zacatecas, Dir. Florentino Raygoza Casa Municipal de Cultura de Zacatecas. Entrada libre, 18:00 Hrs. MIÉRCOLES 23 Bellas Artes a todas partes Lectura en voz alta: “Leo… luego existo” Patio del Museo Zacatecano, Entrada libre, 19:00 Hrs. VIERNES 25 Inauguración de la exposición de fotografía Diego y Frida. Una sonrisa a mitad del camino. Fototeca de Zacatecas Pedro Valtierra, 20:00 Hrs. Permanencia: 29 de julio. En colaboración con Alianza Francesa, Zacatecas DOMINGO 27 Domingos de canto. Alumnos de la Academia de Canto de la Unidad Académica de Artes de la UAZ. Auditorio del Museo de Arte Abstracto Manuel Felguérez. Entrada libre, 13:00 Hrs. MUNICIPIOS
Miércoles 23, 18:00 hrs. Cine Francés UN CUENTO DE NAVIDAD Dir. Arnaud Desplechin, Francia/ 2008/ 150 min. Miércoles 23, 20:00 hrs. EL ESTUDIANTE Dir. Roberto Girault, México/ 2009/ 95 min.
ANTIGUO TEMPLO DE SAN AGUSTÍN Retrofutura, Obra del Mtro. Rafael Coronel. Permanencia: 10 de junio
Jueves 24, 18:00 hrs. Y TU MAMÁ TAMBIÉN Dir. Alfonso Cuarón, México/ 2001/ 105 min.
MUSEO DE ARTE ABSTRACTO MANUEL FELGUÉREZ Pintura. Alquimista Matérico. Obra de Álvaro Blancarte. Sala de Exposición Temporal I. Permanencia: Junio 30
Viernes 25, 18:00 hrs. TESIS Dir. Alejandro Amenábar, España/ 1996/ 125 min. Viernes 25, 20:00 hrs. EXTERMINIO (28 DÍAS DESPUÉS) Dir. Danny Boyle, Holanda-Reino UnidoEUA/ 2002/ 112 min.
Colectiva de pintura. Abstracciones (Querétaro). Sala de Exposición Temporal II Permanencia: Junio 30 Colectiva de cerámica. Tierra y Fuego. Sala de los Zacatecanos .Permanencia: Junio 30
Sábado 26, 18:00 hrs. LOS CORISTAS Dir. Christophe Barratier, Francia/ 2004/ 95 min.
Visitas guiadas Grupos escolares Lunes, miércoles, jueves y viernes de 10:00 a 12:00 horas, previa cita 924 37 05
Sábado 26, 20:00 hrs. LA ZONA Dir. Rodrigo Plá, México/ 2007/ 97 min.
Visitas guiadas para familias. Domingos de 10:00 a 13:00 horas, previa cita 924 37 05, según disponibilidad, entrada gratuita para los zacatecanos. FOTOTECA DE ZACATECAS PEDRO VALTIERRA La ciencia en un click. Concurso Nacional de Fotografía Científica. Permanencia: 10 de junio. En colaboración con el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología.
Domingo 27, 12:00 hrs. CHARLIE Y LA FÁBRICA DE CHOCOLATE Dir. Tim Burton, EUA/ 2005/ 116 min. Domingo 27, 18:00 hrs. ESO Dir. Tommy Lee Wallace, EUA/ 1990/ 192 min.
La chaqueta metálica La adaptación como ejercicio crítico: taller impartido por Leo Marz.
La adaptación cinematográfica es la traducción de un texto literario en imágenes y sonidos. Desde el cine mudo, el cine no ha dejado de buscar sus guiones en la literatura, con más o menos éxito. Como dice Jean Aurel: “A menudo es más fácil hacer un guión original que una adaptación, pues las cualidades de un libro se deben en gran parte a la propia escritura. Sobre todo en lo que respecta a las obras maestras. Es muy difícil mejorarlas porque hay un tema que ha encontrado su forma. La adaptación es como hacer un cuadro de la Gioconda. Cuando no se trata de una obra maestra, se trata de un pretexto, igual que se partiera de un hecho cualquiera. Se tiene un material que se puede juzgar, sobre el cual se tiene una mirada crítica”. De manera que la adaptación como pretexto para la reflexión sobre las referencias y la misma
producción se presenta como un ejercicio muy atractivo que nos permitirá analizar nuestros propios procesos al relacionarlos con los de otros. Como afirma Stanley Kubrick a la revista Rolling Stone: “El proceso [de la adaptación] contiene al mismo tiempo algo de la emoción y del análisis...es un proceso intuitivo”. El objetivo del taller consiste en realizar adaptaciones y versiones alternativas de los trabajos del grupo de participantes. Metodología: 1. Presentaciones de carpetas. 2. Definición de flujos y tiempos de producción en el taller. 3. Ejercicios de adaptación y versiones. 4. Crítica y análisis de los resultados. Este taller se realiza con el apoyo del Patronato de Arte Contemporáneo A.C. y Fomento Cultural de la Fundación BBVA-Bancomer. Se llevará a cabo en las instalaciones de muno, del 29 de mayo al 1 de junio, 5-7 p.m. Está dirigido a productores audiovisuales y estudiantes de artes con carpeta. El cupo es limitado a 6 participantes -la selección se realizará a partir del perfil de los interesado-. No tiene costo. Si te interesa participar envía currículum y muestras de obra reciente a info@muno.mx antes del 24 de mayo.
21 DE MAYO DE 2012
A propósito de Carlos Fuentes Por Antonio Villarreal Hace unos días un amigo de facebook publicó que Joaquín López Dóriga al comentar en su noticiero la muerte de Carlos Fuentes, le atribuyó la autoría de Pedro Páramo; como raramente veo este noticiero, porque me divierte más Fernanda Tapia con sus almohadazos, no puedo afirmar que en verdad lo haya dicho. Lo que sí puedo decirles es que Fuentes colaboró en el guión de la película que filmó Carlos Velo en 1967, en la que John Gavin interpretó el papel de Páramo. Carlos Fuentes colaboró en diferentes adaptaciones al cine de obras rulfianas, una de ellas mi favorita: El Gallo de Oro (1964) de Roberto Gavaldón, con la genial interpretación de Lucha Villa como la Caponera, además de Ignacio López Tarso y Narciso Busquets en los roles principales; en este guión también colaboró Gabriel García Márquez. Luego en 1975 participaría en la adaptación de ¿No Oyes Ladrar los Perros? De François Reichenbach, además de Tiempo de Morir (1966), de Arturo Ripstein, con una historia de Gabriel García Márquez. En 1973, Fuentes participó junto con Felipe Cazals en la elaboración del guión de la cinta Aquellos Años, sobre Benito Juárez. De sus trabajos para el cine podemos mencionar el cortometraje dirigido por Juan Ibáñez Un Alma Pura (1965) de su obra Cantar de Ciegos, adaptada por él y con un guión de su autoría; en la película producida por Miguel Barbachano Ponce, Los Bienamados -el corto puede verse en Youtube-. Ibáñez también dirigió otro
cuento de Cantar de Ciegos: Las Dos Elenas (1965), con la actuación de su hijastra Julissa, quien también actúo en Los Caifanes (1967), de Ibáñez y con una colaboración fuera de crédito de Fuentes. Luego en 1973, Julissa actúa y produce Las Cautivas, dirigida por Ibáñez y con un guión que años atrás había escrito Carlos Fuentes para ser protagonizado por María Félix y Dolores del Río, el cual no fue posible filmar por circunstancias desconocidas. De adaptaciones al cine de sus obras hechas por otros podemos mencionar La Strega in Amore (1966), filmada en Italia por Damiano Damiani y basada en su novela Aura; Muñeca Reina (1972), de Sergio Olhovich, con una hermosísima Ofelia Medina en el papel de Amilamia. En 1981 Paul Leduc filma La Cabeza de la Hidra; y en 1989, Luis Puenzo vino a Zacatecas a filmar algunas escenas de Gringo Viejo, en donde Fuentes nos cuenta la posible historia de lo ocurrido al escritor y periodista Ambroise Bierce, quien desapareció en México durante la etapa revolucionaria; el papel del periodista lo hizo Gregory Peck, la película fue producida y actuada por Jane Fonda, dejando gratos recuerdos en quienes tuvimos la suerte de de verla aunque haya sido de lejecitos. Descanse en paz CARLOS FUENTES. El Cineclub Universitario les invita a sus funciones del mes de mayo con el Ciclo Mi Vida Por el Rockanroll, todos los lunes, miércoles y viernes a las seis de la tarde en el Audiovisual del Museo de Ciencias, ubicado en el segundo patio de la rectoría UAZ.
Reciben reconocimientos los ganadores del Festival Preparatoria UAZ 2012 Por Brisia Luna Reyes Con la entrega de los premios a los triunfadores de los diferentes certámenes, este día, en el Teatro Calderón, el Secretario General de la UAZ, Juan Francisco Valerio Quintero, clausuró los trabajos del Festival Preparatoria UAZ 2012. En febrero del presente año la Unidad Académica Preparatoria lanzó la convocatoria para que los estudiantes de bachillerato de las diferentes instituciones educativas de Zacatecas participaran en las siguientes categorías: Cuento, Comic, Fotografía, Pintura Mural, Cortometraje y Teatro. En este último caso, las obras se presentaron del 7 al 17 de mayo de 2012, en diferentes municipios donde hay planteles de preparatoria. Los ganadores del Concurso de Cuento fueron: primer lugar, Rosa Helena Gómez Valenzuela, del plantel 7; segundo lugar, Alejandra Guadalupe Sandoval Ortiz, del plantel 9; y tercer lugar, Andrea Rodarte Franco, del plantel 13. Del certamen de Fotografía, el primer lugar correspondió a Luis Albert Puente Martínez, del plantel 10; segundo lugar, Brenda Alejandra de Luna Ávila, plantel 5; y tercer lugar, Martha Isabel Corvera Gómez, de Preparatoria 1. En lo que corresponde al Concurso de Mural, el ganador fue Alejandro Rodríguez Rodríguez, del plantel 2. Y final-
mente, en la Categoría de Cortometraje, el trabajo ganador fue “Eslabón”, de estudiantes del plantel Fresnillo; el segundo lugar correspondió a “Desempleo”, presentado por jóvenes de Preparatoria 1; y tercer lugar, “Cosas que pasan”, de alumnos de la Preparatoria 2. Por otra parte, Víctor Hugo Rodríguez dio a conocer a los ganadores del Festival de Teatro Estudiantil, en su octava edición, luego de reconocer el trabajo realizado por el plantel de Francisco R. Murguía, la delegación Fresnillo, la Preparatoria de Nochistlán, el Plantel Villa de Cos, los Programas 1, 2 y 4, la Delegación 5, la de Trancoso y el Colegio del Centro. El grupo ganador del primer lugar fue La otra Cara de la Luna, del Colegio del Centro, con la escenificación de “Ana, ¿Verdad?”. A decir del representante del jurado, se trata de “un montaje de buena factura y versatilidad en su propuesta escénica que conjuga diversas disciplinas: música, danza, vestuario y recursos de transformación escénica, como el lucimiento individual y en conjunto”. También se premió al Grupo Armisay, del plantel Fresnillo, con el segundo lugar a la mejor obra, “Suspiros Silenciosos”, al mejor trabajo de dramaturgia y a la mejor actriz, Susana Sánchez. Además, por el mejor trabajo de dirección, se reconoció al grupo La otra Cara de la Luna, del Colegio del Centro, y por mejor actor, a Antonio de Jesús Andrade, del grupo de Nochistlán.
LA GUALDRA NO. 51 / 21 DE MAYO de 2012
Aura: un viento suave y apacible* Por Francisco Javier González Quiñones La reciente censura literaria de un preocupado padre de familia a su hija adolescente, podría en cierta forma justificarse si su influencia no saliera del ámbito familiar, respetando la privacidad a la que todos tenemos derecho. Sin embargo, cuando la opinión de un hombre público pesa de manera preponderante en una institución que tiene por objeto la educación, pero sobre todo si dicha opinión influye de manera subjetiva en la forma de realizar el trabajo educativo, coartando la libertad de cátedra, entonces la privacidad pasa a un segundo plano y la censura es motivo de reflexión; en el sentido de lo que se gana o se pierde con actitudes que pretenden marcar los límites de la sensibilidad natural de todos los seres humanos. Leer un libro erótico no convierte automáticamente a alguien en un sujeto lleno de erotismo, pero sí nos brinda la oportunidad de descubrir que los seres humanos tenemos la fortuna de ser más que simples entes fisicoquímicos. El erotismo impulsa nuestro ser para sentir la comunión del amor en una mirada que enlaza los corazones de dos amantes. El erotismo transforma el cuerpo en infinitos mundos que incitan a ser explorados desde sus lejanas constelaciones del sur galáctico hasta las brillantes estrellas que señalan la cercanía con
el norte, no sin antes pasar y detenerse gozoso en las dos lunas lácteas que dan abrigo y mitigan la sed del amante. Definitivamente, la censura que nos ocupa no es la culpable de evitar el surgimiento de otra Sor Juana Inés de la Cruz, pero sí es un ejemplo más de las vicisitudes que ha tenido que enfrentar la cultura del libro desde tiempos inmemoriales: basta recordar a Umberto Eco en su novela El nombre de la Rosa, o Los Libros del Conquistador, de Irving Leonard; ambos textos referidos al rico y diverso potencial de los libros y a los esfuerzos autoritarios e inquisitoriales por truncar su lectura. En resumidas cuentas, es evidente que la censura no favorece el desarrollo de la cultura del libro pero tampoco es suficiente para detener los sueños, aspiraciones y anhelos que provocan las obras literarias en sus lectores. Si consideramos que cada página leída es como si fuera un bocado a la manzana del paraíso, entonces podemos comprender mejor las preocupaciones de aquéllos que pretenden atrofiar la mente, al negarle lecturas que ejercitan y dan alas a la imaginación. Una definición de Aura es, viento suave y apacible, y eso es justamente lo que suscita su lectura, en un alma libre de prejuicios.
Daniel Lezama, La caída de la noche
* Texto publicado originalmente en La Jornada Morelos, el sábado 5 de mayo de 2001; elaborado a propósito de la censura de Carlos Abascal, entonces Secretario del Trabajo, a la novela Aura de Carlos Fuentes.
La invisibilidad Por Edgar Khonde*
¿Y si lo que no pudiera ser articulado no existiera? Me dirijo con respeto, sobre todo respeto, escasa cualidad en este siglo XXI, hacia los objetos imposibles. Creo que los inventos, libros, y pinturas por venir están contempladas dentro de nuestro imaginario, son reales en un futuro, existen de alguna forma incubada en el presente. No lo sabemos con precisión, pero tampoco podemos detener el transcurrir de la historia. Pongamos por caso que existe una fórmula isotónica para provocar la invisibilidad, un traje nuevo del emperador, versión George Lucas en el año 2132, puede ser cualquier otro año. El caso es que aunque pudiéramos averiguar cuál fue el detonante para su invención, no podríamos por ninguna causa detener su nacimiento, tal vez re-
trasarlo, tal vez adelantarlo. Pero algo que no puede ser ni por error nombrado ¿cómo siquiera lo sugerimos? Me remito a K. Sanz cuando dice que dentro de la infinitud del lenguaje hay límites a los que se sujeta el hablante (algo parecido diría Fernán I. Aubenque cuando menciona que yo hablo mientras tú me entiendas, cuando no, entonces estoy gritando o gruñendo) porque de otra forma no sería posible la vida humana. Dentro de la lengua existe la convención como vínculo que enlaza al yo y su otredad, lo que se conviene existe entre ambos hablantes: los dragones, los ovnis y San Jorge. Se articula, e incluso se cifra a través de signos. Cada cadena de sonidos cuenta con un significado, psicológico o material.
Daniel Lezama, Alexiara en el taller
No encontrando el enunciado exacto para invocar a la antimateria, la hemos nombrado antimateria, sin poderla palpar ni calcular, quizás estamos cayendo en un error, quizás sólo se hará presente cuando conozcamos su verdadero nombre. Es decir, todas las cosas invisibles sólo sucederán en el momento en que logremos encontrar su abracadabra, lo que de por sí nunca será ni siquiera
tenemos la posibilidad ya no de imaginarlo, simplemente escapa de toda nuestra concepción. Supongo que también se puede proceder al revés, volver invisible lo visible. Encontrar el modo de dejar de ser articulado. Caer en el olvido, desvanecerse en el aire. Ése sería entonces mi objetivo. * http://edgarkhonde.blogspot.com/