No. 7 / 20 DE MAYO 2016
ESPECIAL DE LA GUALDRA EN CANNES
DIR. JÁNEA ESTRADA LAZARÍN
Xavier Dolan. Foto de Mathilde Petit. Festival de Cannes
Xavier Dolan regresa a Cannes con Juste la fin du monde, en competición oficial para la Palma de Oro de esta 69ª edición del Festival. Se trata de la sexta película del realizador quebequés y de la cuarta que presenta en Cannes. Dolan, calificado por algunos críticos como “niño prodigio” del séptimo arte, dijo a la prensa ayer: “Es una película de la que me siento muy orgulloso. La considero mi mejor película”.
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ESPECIAL DE LA GUALDRA EN CANNES No. 7 / 20 DE MAYO DE 2016
Crónica del 19 de mayo
La Gualdra en Cannes
Por Lluna Llecha
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oveno día de esta 69ª edición del Festival de Cannes, con gran expectación de prensa y público, a pesar del cansancio general que ya se empieza a percibir en la sala de prensa y sobre todo en las salas de cine, en las que más de uno aprovecha para echarse una cabezadita a la hora de la siesta. A pesar de la fatiga, el día estaba cargado de emociones con la presencia de uno de los realizadores en competición para la Palma de Oro más esperados de esta edición del Festival: el quebequés Xavier Dolan, acompañado por sus cinco actores estelares: Gaspard Ulliel, Nathalie Baye, Léa Seydoux, Vincent Cassel y Marion Cotillard. Aunque se pueden oír en la Croisette críticas muy divididas sobre el
Rueda de prensa con Xavier Dolan ■ FOTO: MATHILDE PETIT. FDC. filme, lo cierto es que Dolan se lleva de momento la Palma de la cola de espera
más larga: más de una hora treinta, de pie, apretujados y sin saber hasta el úl-
Carmen Lira Saade Dir. General Raymundo Cárdenas Vargas Dir. La Jornada de Zacatecas direccion.zac@infodem.com.mx
timo momento si cabríamos todos en la sala. Siguió el protocolar photocall con el director y los actores de la cinta en un día soleado pero con mucho viento en la terraza del Palais, y la rueda de prensa en la que Dolan fue el gran protagonista. Carlos Belmonte asistía mientras a la proyección del filme francés La Danseuse, dirigido por Stéphanie Di Giusto y presentado en la sección Un certain regard. Después, se lanzó al cine Alexandre III para entrevistarse con la organización de la Asociación del Cine Independiente para su Difusión (ACID), sección paralela a la selección oficial, nacida en 1992, y que se dedica a la difusión de películas independientes. ¡Esperamos que disfruten de la lectura!
Jánea Estrada Lazarín Dir. La Gualdra lagualdra@hotmail.com Roberto Castruita y Enrique Martínez Diseño Editorial
La Gualdra es una coproducción de Ediciones Culturales y La Jornada Zacatecas. Publicación semanal, distribuída e impresa por Información para la Democracia S.A. de C.V. Prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta publicación, por cualquier medio sin permiso de los editores.
Juan Carlos Villegas Ilustraciones jvampiro71@hotmail.com
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edición especial de la gualdra en cannes no. 7 / 20 de MAYO DE 2016
La película es un biopic de la bailarina norteamericana Loïe Fuller, pionera de la danza moderna
Proyectan la cinta francesa La Danseuse, dentro de la categoría Una cierta Mirada La directora ha utilizado como eje emocional del film la homosexualidad de la danzante
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n la categoría Una Cierta Mirada de la Selección Oficial de 69 Festival de Cannes hemos tenido la oportunidad de ver el filme francés La Danseuse, dirigido por Stéphanie Di Giusto y estelarizada por Soko, Gaspard Ulliel, Mélanie Thierry, Lily-Rose Depp y François Damiens. La película es un biopic (con las libertades de la adaptación, por ejemplo la bailarina no hablaba francés ni tenía padre francés, ni siquiera estuvo rodeada de hombres) de la bailarina norteamericana Loïe Fuller (18621928) pionera de la danza moderna y célebre por sus figuras y danzas con grandes mantos que enredaba alrededor de su cuerpo. Ella consiguió imponerse en la época en que los ballets dominaban los escenarios. Además implementó la idea de juego de luces para dar espectacularidad a sus performances, hasta 25 técnicos de luz y electricidad en un escenario. Fuller fue también vanguardista en la lucha por los derechos de autor al registrar sus espectáculos de luz y danza. Di Giusto trató de recuperar en orden cronológico su migración desde la campiña norteamericana, su paso desafortunado por los teatros neoyorkinos y su emigración a París en donde debutara en el Teatro Folies Bergère y posteriormente en la Opera de París. Sin olvidar el sufrimiento de su cuerpo sometido a los pesos de las telas y de sus ojos quemados por los reflectores directos a su
Fotograma de La Danseuse ■ FOTOS: CORTESÍA DEL FESTIVAL DE CANNES
Cartel de La Danseuse
rostro; y por supuesto, la formación de su cuerpo de bailarina. Aunque, por otra parte se vio confrontado al problema de que las danzas de Fuller nunca fueron filmadas, a pesar de que Thomas Edison era su amigo, ella siempre rechazó la idea de “quedar encerrada en una caja”. Además, ha utilizado como eje emocional, acentuado por la fuerte fisionomía de la bailarina, su homosexualidad, pero teniendo la precaución de no hacer de ello el tema central del filme. Su amor traicionado y sus recaídas en la heterosexualidad. Todos estos encasillamientos, sin embargo, no tienen lu-
Recurre a códigos cinematográficos para las expresiones de emociones: los vestidos blancos para los días de optimismo y los negros para los días caídos en los vicios, los celos y el dolor mental. Por supuesto que era impensable obviar los decorados de la Belle Époque, los satines, las sedas y gamuzas de tonos rojos y violetas que arropaban paredes y muebles de hoteles, restaurantes y cafeterías. La Danseuse es por todas estas razones una de las fuertes candidatas a llevarse reconocimientos en Una Cierta Mirada y también la Cámara de Oro por ser la Ópera Primera de Di Giusto.
gar en el filme de Di Giusto que consiguió, precisamente, evitarlos y mostrar la preferencia sexual como una opción más de las que hay sin censurar una supuesta existencia de lo “normal”. Desde el inicio del filme vemos las vertiginosas tomas que acompañan la fuerza de la bailarina. En el teatro, el director tuvo el cuidado de no meternos a tiempo completo al rostro y brazos de la danza, sino de darnos el espacio para observar el espectáculo desde las gradas. Quizás de otro modo no se hubiera podido apreciar el juego de luces y los pliegues de los 350 metros de sus mantas de seda.
Programan nueve películas, la mayoría de ellas sin distribuidores
El cine independiente también tiene un espacio en Cannes con la asociación ACID Carlos Belmonte Grey
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oco se suele hablar de lo que pasa fuera del Palacio del Festival durante el Festival de Cine de Cannes. Se toca en algunas ocasiones las secciones alternas pero que no forman parte de la Selección Oficial, por ejemplo La Semana de la Crítica y la Quincena de Realizadores. Nosotros queremos dar este espacio a, quizás, la menos mencionada pero que a la vez da muestra de cintas comprometidas a ras de calle. Se trata de l’Association du Cinéma Indépendant pour sa Diffusion (ACID). La ACID es una asociación de cineastas que data de 1992 dedicada a la difusión de películas independientes y a facilitar el encuentro entre estos filmes, los actores-creadores y el público. El motivo de su nacimiento fue la prohibición de la salida en salas de la cinta Borderline, de Danièle Dubroux. Entonces un grupo de
cineastas se unió para apoyar la proyección. La fuerza del grupo radicó y trata de seguir respetando su idea creadora “el apoyo de cineastas a otros cineastas, franceses o extranjeros”. Cada año los cineastas de la ACID acompañan a una treintena de largometrajes, ficciones y documentales, en más de 280 salas independientes y en festivales tanto en el territorio francés como al internacional. Así desde su creación más de 500 filmes han sido apoyados. Paralelamente a la promoción de filmes frente a los programadores de salas, al tiraje de copias suplementarias y a la edición de documentos para acompañar las proyecciones, la ACID refuerza su actividad organizando otros eventos alternos como debates, lecturas de guiones, conciertos, y viajes de cineastas a diferentes salas de cine por todo el mundo para facilitar su encuentro con el público.
La ACID en Cannes Con estos fines, la ACID ofrece la vitrina de Cannes a los jóvenes cineastas desde hace ya 20 años con una programación paralela de nueve películas, la gran mayoría de ellas sin distribuidores. El programa en Cannes de 2016 está marcado por el eclecticismo. Son 14 los cineastas que están teniendo una oportunidad este año. Los nueve largometrajes seleccionados este año son ecos del mundo y de la diversidad de acercamientos, de guiones, de narraciones y géneros. La programación está pues caracterizada por la singularidad de los personajes que transgreden esquemas: frágiles, diferentes, melancólicos, solitarios, excéntricos y todos dotados de palabas sabias, de voluntad inalterable e imaginación frágil. Los autores jóvenes son: Ludovic y Zoran Boukherma, Marielle Gautier, Hugo P. Thomas, Wissam Charaf, Sébastien Laudenbach, Jero Yun. Los directores que vuelven son: Olivier Babinet, Sébastien Betbeder, Fabianny Deschamps, Emmanuel Parraud y Damien Manivel. Todos estos filmes son elegidos por los propios cineastas y han conseguido crear un premio, el Premio ACID, que se entrega la víspera de la Palma de Oro. Es a fin de cuentas, una muestra de las diferencias entre el blockbusters y el marginado.
Festival de Cannes
Carlos Belmonte Grey
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edición especial de la gualdra en cannes no. 7 / 20 de MAYO DE 2016
Silencios, un recurso importante en la cinta; personajes son incapaces de mostrar sus sentimientos
Festival de Cannes
Juste la fin du monde, de Xavier Dolan: un huis clos familiar desestabilizante La sexta película del realizador quebequés compite por la Palma de Oro en la 69 edición del festival
Lluna Llecha
Juste la fin du monde, de Xavier Dolan ■ FOTOS: CORTESÍA DEL FESTIVAL DE CANNES
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avier Dolan regresa a Cannes con Juste la fin du monde, en competición oficial para la Palma de Oro de esta 69 edición del Festival. Se trata de la sexta película del realizador quebequés y de la cuarta que presenta en Cannes. Dolan, calificado por algunos críticos como “niño prodigio” del séptimo arte, presentaba su primera película, J’ai tué ma mère, a los 19 años y desde entonces no ha dejado de producir, a pesar de anunciar en 2014 que quería alejarse del cine por un tiempo. Tras J’ai tué ma mère, Les amours imaginaires, Laurence Anyways, Tom a la ferme y Mommy (premio del Jurado en Cannes 2014), Dolan adapta en esta ocasión la obra de teatro homónima del actor, director y dramaturgo francés Jean-Luc Lagarce, autor contemporáneo más representado en la escena francesa. Para este huis clos, se ha rodeado de cinco actores franceses de fama internacional: Gaspard Ulliel, Nathalie Baye, Léa Seydoux, Vincent Cassel y Marion Cotillard, que llevan todo el peso de la cinta en un espacio reducido y cerrado: el de la casa familiar del cual apenas nos evadimos a través de los recuerdos del protagonista. La trama de la cinta es muy simple: después de doce años de ausencia, Louis (Gaspard Ulliel), un escritor famoso, regresa a su pueblo natal para anunciar a su madre (Nathalie Baye), a su hermana pequeña (Lea Seydoux), a su hermano
mayor (Vincent Cassel) y a su cuñada (Marion Cotillard) que está enfermo y que pronto morirá. Vive entonces un reencuentro con su entorno familiar, un reencuentro teñido de discusiones familiares y de rencores que delatan los temores y la soledad de estos seres, a la vez que muestra la complejidad de la comunicación en una familia en la que reina la incomprensión. Los personajes son incapaces de expresar sus sentimientos, sus emociones, de allí la importancia de los silencios, de las expresiones de los rostros, de la intensidad de las miradas, de los detalles minuciosos de los objetos filmados, con casi 90 por ciento de primeros planos en la película que traducen, en palabras de Ulliel, “una especie de sismografía del sentimiento, de la emoción en que el actor se siente observado como a través de un microscopio” y que acentúa la sensación de asfixia de algunas escenas. El retorno de Louis –el hermano prodigio, odiado y admirado, extranjero en el espacio familiar– genera preguntas sobre su ausencia a las que el propio protagonista no sabe responder y que acarrean discusiones continuas sin fundamento, sin sentido aparente. Él no sabe cómo ni cuándo anunciarles lo que ha venido a decirles y los demás no quieren o no pueden entenderlo. Nadie se escucha, todos se van cortando la palabra entre un ensordecedor e incesante griterío, lo que genera momentos de malestar absoluto y de histeria imposible
Película de Xavier Dolan de lo incomunicable y que nos sitúa en esta zona de no retorno en que ya todo es demasiado tarde, en la que ya no hay vuelta atrás posible. Los flashback, la música, los silencios, los colores, el ralentí de la cámara en algunas escenas, el lirismo siempre muy presente, consiguen suspender a veces lo que se anuncia como una imposible reconciliación familiar.
Cartel Juste la fin du monde de contener; momentos en que aparecen las neurosis familiares, los reproches, las acusaciones indirectas, los celos, las frustraciones, las admiraciones, los miedos, las súplicas y las esperas silenciosas en un caos de absoluta tensión. “Louis es el ojo que ve y que mira el filme. A través de este personaje nos evadimos a veces. Él representa una escapada perpetua en una casa, un universo en que nadie lo escucha”, comentaba Dolan en la entrevista de prensa. Vincent Cassel añadía: “Es gente que no consigue hablar y que dice de todo menos lo esencial”. Se trata de una tragedia de lo íntimo, de la soledad radical del hombre, un grito mudo, más allá
Juste la fin du monde es mi mejor película En la rueda de prensa que siguió el protocolar photocall –y que contó con la presencia del director, de los actores y de la productora–, no faltaron los elogios unánimes para Dolan por parte de los actores: “Es un director poco común. Es muy preciso. Sabe lo que quiere. Es un privilegio poder trabajar con él. Es alguien que se hace querer”. Tras las primeras críticas muy divididas que está recibiendo la cinta después de su primera proyección en Cannes, los periodistas quisieron saber la opinión de Dolan al respecto. Siempre muy atento, pausado y sonriente, éste respondió: “Estamos en Cannes, todos los filmes dividen, ya pasó anteriormente para Lawrence Anyways, Les amours imaginaires, J’ai tué ma mère también. No estoy necesariamente inquieto. Han aparecido muy bellas críticas”, para concluir: “Es una película de la que me siento muy orgulloso. La considero mi mejor película”.