SUPLEMENTO CULTURAL
NO. 735 / 5 DE OCTUBRE DE 2026 / AÑO 16
DIR. JÁNEA ESTRADA LAZARÍN
Aniela Rodríguez. Archivo personal de la autora.
Aniela Rodríguez (Chihuahua, 1992) es narradora. Ha publicado los libros de cuentos El confeccionador de deseos (Ficticia, 2013) y El problema de los tres cuerpos (Minúscula, 2019). En 2023 obtuvo el Premio Internacional de Literatura Aura Estrada por Estado de gracia. Aparece en la selección de los Mejores Narradores Jóvenes en Español de la década, realizada por la revista Granta y publicada por Candaya en 2021. [Una entrevista con ella, realizada por Beatriz Pérez Pereda, en esta edición]
La Gualdra No. 735
2 LA GUALDRA NO. 735 /// 5 DE OCTUBRE DE 2026 /// AÑO 16
Editorial Este martes 6 de octubre inicia la edición número 50 del Coloquio Internacional de Historia del Arte en Zacatecas, con lo que se conmemoran cinco décadas de esta tradición académica y su regreso a Zacatecas, pues fue aquí donde se celebró la primera edición en 1975. En esta ocasión el Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM (IIE UNAM) cuenta con la colaboración de la Universidad Autónoma de Zacatecas y el Instituto Zacatecano de Cultura para llevarlo a cabo y aquí presentamos la programación1 de esta edición conmemorativa que lleva por título "La ambigüedad de lo auténtico y la productividad de lo falso" y que tendrá como sedes el Teatro Calderón y el auditorio del Museo de Arte Abstracto Manuel Felguérez (MAAMF). 6 de octubre, Teatro Calderón: 17:00 –17:30 horas: Inauguración. Autoridades de la UNAM, UAZ y Gobierno de Zacatecas. 17:30-18:10 horas: Conferencia inaugural: “La productividad de lo falso”, por Cuauhtémoc Medina, (IIE UNAM). 18:10-19:30 horas: Proyección de la película "La piedra ausente", Sandra Rozental y Jesse Lerner, directores. 19:30-20:00 horas: Conversatorio sobre "La piedra ausente", por Renato González Mello, (IIE UNAM) y los directores. 20:0021:00 horas: Apertura de la exposición “Cielo azul y Tierra colorada. Zacatecas. Historia del Arte y Patrimonio”, en el Lobby del Teatro Calderón. 7 de octubre, MAAMF: 9:30-10:00 horas | Registro. 10:00-12:00 horas. Mesa 1 | Reinvenciones de lo colonial, modera: Rie Arimura. “Original y copia en la ‘Roma de Oriente’ y sus paralelos con el arte y la arquitectura virreinal”, por Esteban García Brosseau, UNAM; “Repensar la performatividad de lo auténtico: una genealogía estética desde Waman Puma a Ailton Krenak”, por Max Jorge Hinderer Cruz, CoHu, UNAM; “Imágenes de devoción y multiplicación de originales. Nuestra Señora de la Luz en las controversias pasadas y presentes”, Cristina Ratto, UNAM; “Procesos de adaptación y resignificación en la construcción de cordófonos tradicionales en México. Estudios de caso”, Daniela Santoyo García, UAZ. 12:30-13:30 horas. Mesa 2 | El precolombino inventado, modera: Florencia Scandar. “El vacío del espejo: eficacia de lo falso y regímenes de verdad en el arte americano”, Emilie Carreón Blaine, UNAM y Alonso Loza, SECIHTI; “Autenticidad relacional: cómo una réplica deviene la misma imagen en el mundo nahua”, Gabriela Milanezi, CoHu, UNAM. 16:00-18:00 horas, Mesa 3 | La invención retroactiva, modera: Cuauhtémoc Medina. “El ariete de lo ficticio: La OPIC-S.R.E. y la construcción del ‘arte mexicano’ en Latinoamérica (1954-1970), Karim Israel Solache Damián; “Materialidad y autenticidad: restauración y falsificación en la obra de Jesús Reyes Ferreira”, Alejandra Topete Pastor; “Las lógicas de la reconstrucción y el límite de lo auténtico. Los murales al exterior de David Alfaro Siqueiros”, Elsa Arroyo Lemus, Renato González Mello y Sandra Zetina Ocaña, UNAM; “La falsificación puesta en abismo”, Rita Eder, UNAM.
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Contenido 8 de octubre, MAAMF: 10:00-11:30 horas. Mesa 4 | La tergiversación e invención como proyecto conceptual, modera Elsa Arroyo Lemus. “Inventar un nombre para formar una genealogía: El caso de Felisa Gross/Lilia Carrillo”, Rebeca Barquera Guzmán, UNAM; “Don Gerardo de Pompier: rastacuero, mamarracho, caballero y heterónimo”, Amalia Cross Gantes, Instituto de Arte, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Chile; “Pedro Manrique Figueroa. Precursor del collage en Colombia”, Daniel Montero Fayad, UNAM. 12:00-13:30 horas. Mesa 5 | Restauraciones polémicas, modera: Yareli Jáidar. “Fakebuster? Bartolomeo Cavaceppi and the Invention of Authenticity” (ponencia en inglés sin traducción), Jeffrey Collins, Bard Graduate Center, New York; “Las falsificaciones arquitectónicas en el contexto patrimonial de Durango: entre el sector turístico y la ausencia de autenticidad”, Aurora Migali Izaskun Esparza Aldaba, UAZ; “Sin original. Los ensamblajes de ‘El grito’, México 1968”, Israel Rodríguez, UNAM. 16:00-17:30 horas. Mesa 6 | El arte latinoamericano en la época de la falsificación masiva, modera: Sofía Vindas. “Los auténticos Trepadori: el New York Graphic Workshop y el grabado latinoamericano”, Silvia Dolinko, Centro de Investigaciones en Arte y Patrimonio, Universidad Nacional de San Martín, Conicet, Argentina; “Por qué importan las Fridas falsas”, James Oles, Wellesley College, EU; “Lo no-original del diseño moderno mexicano”, Aldo Solano Rojas, UNAM. 9 de octubre, MAAMF: 10:00-11:30 horas. Mesa 7 | Copias auténticas o autorizadas y falsificaciones científicas, modera: Patricia Díaz Cayeros. “Gesto autográfico en disputa: Autoría colaborativa y estética homoerótica en el Club Fotográfico
3 El jardín no es un paraíso. Iconografía bosquiana y exilio en la poesía de Manuel Iris [Parte 1 de 3] Por Jorge Manzanilla Pérez
4 5 Leernos entre nosotras [Entrevista con Aniela Rodríguez] Por Beatriz Pérez Pereda
6 La memoria de las manos. Los hilos de la vida [Sobre la exposición de Elvira Espejo Ayca] Por Tatiana Suarez Patiño
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de Puebla (1919-1930)”, Laura González Flores, UNAM; “Replicas as Sites of Inquiry: Practice-Based Research across Art, Craft, and Conservation”, Renée Riedler (Weltmuseum Wien & University Vienna), Carlos Barrera Reyes (UNAM) y María Olvido (INAH); “La vida del original, material, datación por 14C-AMS y verdad histórica en el mapa de Popotla”, Corina Solís Rosales e Isabel Bueno Bravo, UNAM. 11:45-12:45 horas. Conferencia magistral de clausura: “The Angelic Perspective on Forgery” (conferencia en inglés con traducción simultánea en la transmisión), Christopher Wood, New York University; 12:45 horas: Clausura.
Cine de verano tardío: El final de la calle Oak y Resident Evil Por Adolfo Nuñez J.
8 Las bodas de plata del Festival Barroco Por Violeta Tavizón Mondragón
El Comité científico está integrado por el Dr. Cuauhtémoc Medina, Dra. Florencia Scandar, Dra. Patricia Díaz Cayeros y Dra. Yareli Jáidar del Instituto de Investigaciones Estéticas, UNAM; la Dra. Rie Arimura, de la Escuela Nacional de Estudios Superiores, Unidad Morelia, UNAM; y Dr. Amaury A. García Rodríguez, del Centro de Estudios sobre Asia y África, El Colegio de México. La entrada es libre y se otorgará constancia con el 80% de asistencia. Que disfrute su lectura. Jánea Estrada Lazarín lagualdra@hotmail.com
https://www.esteticas.unam.mx/l-coloquio-internacional-de-historia-del-arte
Directorio
Carmen Lira Saade Dir. General Raymundo Cárdenas Vargas Dir. La Jornada de Zacatecas direccion.zac@infodem.com.mx
Jánea Estrada Lazarín Dir. La Gualdra lagualdra@hotmail.com Sandra Andrade Diseño Editorial
La Gualdra es una coproducción de Jánea Estrada Lazarín y La Jornada Zacatecas. Publicación semanal, distribuída e impresa por Información para la Democracia S.A. de C.V. Prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta publicación, por cualquier medio sin permiso de los editores.
Juan Carlos Villegas Ilustraciones jvampiro71@hotmail.com
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5 DE OCTUBRE DE 2026
El jardín no es un paraíso. Iconografía bosquiana y exilio en la poesía de Manuel Iris [Parte 1 de 3] 6 Por Jorge Manzanilla Pérez1
Virginia Woolf.
Toda la tierra es un jardín de monstruos (2026), de Manuel Iris, recibió el Ambroggio Poetry Prize de la Academy of American Poets a inicios de este año y recientemente la Medalla de Oro de los International Latino Book Awards, en California, en la categoría de libros de poesía bilingües, escritos por un solo autor.
T
oda la tierra es un jardín de monstruos (2026), de Manuel Iris, no es un libro sobre migración ni un tratado sobre pintura antigua: es el punto de quiebre en el que ambos temas se funden en una misma pesadilla. Contra la frialdad de los datos y la fugacidad de la prensa, Iris enfrenta el infierno de Bosch con los cuerpos reales de los exiliados contemporáneos y, al hacerlo, la poesía latinoamericana deja de ser espectadora para convertirse en un territorio hostil y necesario, lleno de monstruos que, por primera vez, parecen decir la verdad. El propósito de estas páginas no es emitir un juicio de valor sobre la obra, sino rastrear los mecanismos formales y simbólicos que la constituyen como objeto de significación dentro de la lírica migrante contemporánea. No se indagará, pues, en el contenido manifiesto de la migración en Iris, sino en la gramática profunda de su escritura, en el modo en que el entrelazamiento con la iconografía bosquiana consuma una operación de conocimiento que redefine los términos mismos del desarraigo fronterizo. Para ello,
la lectura se apoya en varias perspectivas convergentes: 1) La noción de constelación histórica y la figura del ángel de la historia de Walter Benjamin, que permiten comprender la colisión temporal que Iris opera entre el siglo XV y el siglo XXI: Benjamin concibe la historia no como una cadena de eventos, sino como una acumulación de ruinas que el presente debe interpelar para interrumpir la falsa conciencia del progreso. 2) La teoría de la frontera como herida abierta de Gloria Anzaldúa, que proporciona un marco para examinar la condición liminal del sujeto migrante, pues para Anzaldúa la frontera no es una línea geopolítica, sino un espacio de conflicto y mestizaje. 3) El concepto de abyección de Julia Kristeva, que nos permite descifrar la resignificación de la monstruosidad que Iris lleva a cabo: la abyección designa aquello que perturba el orden, los límites y las identidades, y que la sociedad excluye para reafirmar su cohesión. 4) Finalmente, se incorpora la pro-
puesta de Omar Julián Álvarez Tabares, para quien la poesía constituye una forma de conocimiento distinta de la racionalidad instrumental, en tanto el lenguaje poético es analógico, plurívoco y simbólico, y por ello capaz de nombrar la realidad desde una perspectiva que la ciencia unívoca no puede abarcar. La intersección de estas miradas permite abordar la obra de Iris como una intervención que desafía las narrativas hegemónicas sobre la migración y la otredad. La trayectoria de Manuel Iris (México, 1983) se ha construido en el cruce de tradiciones. Desde sus primeros libros, como Cuaderno de los sueños (2009), se percibe la herencia de una lírica mexicana que privilegia el rigor formal y la densidad metafórica. Su poética dialoga con la intensidad visionaria de Francisco Hernández, la contención filosófica de Coral Bracho y el mestizaje cultural de Eduardo Lizalde. Iris, quien ha servido como poeta laureado de Cincinnati, no replica estos modelos, sino que los funde en una voz propia que encuentra
en Toda la tierra es un jardín de monstruos su expresión más ambiciosa. La publicación de un libro bilingüe en una editorial universitaria estadounidense como The University of Arizona Press no es un dato menor. Autores mexicanos como Iris, que escriben en español y publican en inglés en Estados Unidos, participan en un circuito de circulación literaria que trasciende las fronteras nacionales y permite que sus obras interpelen a lectores de ambos lados de la frontera. Este gesto editorial refuerza la dimensión testimonial y política del poemario, al hacer accesible su crítica de las políticas migratorias a una audiencia estadounidense. Por lo que en este ensayo no traza una biografía del autor, sino que utiliza esos referentes contextuales para acceder al núcleo de su propuesta estética y política. Manuel Iris no recurre a la pintura de Hieronymus Bosch como un soporte alegórico del sufrimiento, sino como un dispositivo epistemológico que posibilita la resignificación de la monstruosidad atribuida al migrante en una categoría de dignidad existencial. [Continuará la siguiente semana]
Doctor en Estudios Culturales por la Universidad de Arizona, Maestro en Escritura Creativa por la Universidad de Texas en El Paso Texas y Licenciado en Literatura Hispanoamericana por la Universidad Autónoma de Guerrero, ha publicado los siguientes libros de poesía: Escarnio (Editorial Verso Destierro,2010) Diáfano 23 (Fondo Editorial Tierra Adentro, 2012) y Vitral de todos mis cuerpos. (Diablura Ediciones, 2013) y Negra efeméride (Editorial Valparaíso, 2025). Fue acreedor a la mención honorífica en el Premio Internacional de Poesía Ciudad de Mérida 2015. En El Paso, Texas. Obtuvo el galardón Creative Awards 2017. Obra suya se ha publicado en el New York Times. 1
Poesía
“La ficción aquí es probable que contenga más verdad que el hecho”.
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LA GUALDRA NO. 735
Leernos entre nosotras [Entrevista con Aniela Rodríguez]
Entrevista
6 Por Beatriz Pérez Pereda
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niela Rodríguez (Chihuahua, 1992) es narradora. Ha publicado los libros de cuentos El confeccionador de deseos (Ficticia, 2013) y El problema de los tres cuerpos (Minúscula, 2019). En 2023 obtuvo el Premio Internacional de Literatura Aura Estrada por Estado de gracia. Aparece en la selección de los Mejores Narradores Jóvenes en Español de la década, realizada por la revista Granta y publicada por Candaya en 2021. Aquí la entrevista:
Batriz Pérez Pereda: ¿En la antología Hasta mi boca, un grito, publicada por Gato Blanco 2025, cumpliste varias funciones: editora, prologuista, cómplice de estas autoras, cuéntame cómo surgió la idea de este libro, ¿cuál es la propuesta de este interesante grupo de autoras? Aniela Rodríguez: Es un proyecto que yo tenía en la cabeza desde hace algunos años, un par de años, y aunque sé que hay varias antologías en el mercado, este libro es un proyecto que yo pensé esencialmente como un acto para tender puentes hacia las nuevas generaciones de escritoras que están empezando a escribir; porque creo que muchas antologías tienen el sentido de divulgar obras de autoras reconocidas, lo cual me parece perfecto, cada una de ellas tiene sus propias consignas y creo que en medio de esa vorágine de libros de este tipo donde circulan nombres de gente que ya está posicionada, me surgió esta idea de por qué no darle voz a las chavas que están empezando a trabajar en sus proyectos, que están repuntando, que están apenas construyendo una carrera. Para mí fue muy importante que, cuando yo estaba más chavita y empecé a publicar, cuando estaba con el Confeccionador de deseos, que fue mi primer libro, hubo mucha gente que me tendió la mano, muchas redes de apoyo, conocí a mucha gente que me ayudó a abrirme camino, conocí muchas morras escritoras que me ayudaron a pasar con ellas. Y esta antología nace, primero porque el cuento es mi género favorito, es el género en el que más trabajo; y segundo, porque creo que así como muchas personas nos ayudaron a nosotras a abrirnos camino y que por ellas también en cierta parte estamos aquí, creo que para mí era como, no sé
si un cierto deber, pero también cierto compromiso, para mí es muy importante mantener un compromiso en nuestra labor artística, social, y para mí era eso era muy importante… que así como alguien o álguienes me dieron voz, me abrieron espacio y confiaron en mi trabajo cuando yo estaba empezando, me importaba mucho que estas nuevas autoras se sintieran apoyadas en este camino y sintieran que alguien les tiende la mano, sentir que nosotras como escritoras que quizá ya hemos hecho un mayor camino podamos caminar junto a otras escritoras que están iniciando. BPP: En el prólogo mencionas “leernos entre nosotras”, en la antología y antes de cada cuento hay una breve reseña, una especie de patadita de la suerte, una introducción de una escritora con más trayectoria, ¿cómo fue el proceso para elegir estas duplas? AR: Yo tengo la fortuna de haber conocido gente muy chida en este camino, tengo la fortuna que justo todas las autoras que dieron la patadita de la suerte, como dices, son buenas amigas, son otras escritoras con las que he trabajado y admiro mucho y para mí era importante hacer este ejercicio con ellas de leernos entre pares, porque a veces olvidamos que viene alguien detrás de nosotras; esto lo teníamos muy en mente cuando estábamos editando, y creo que es natural, por la dirección que toman las carreras, que luego nos olvidemos un poco de esto. Para mí era importante también que pudiéramos voltear hacia otros lados y que pudiéramos hacer estos ejercicios de amadrinarnos, de acompañarnos, de leernos, porque creo que estas once escritoras con más trayectoria que escribieron los mini prólogos, los
Aniela Rodríguez. Archivo de la autora
mini blurbs, se llevaron sorpresas muy chidas, venían y me contaban: “Este cuento está super chido, esta autora es muy buena”, y para mí fue muy satisfactorio eso. Sobre la elección, creo que no fue nada complicado, justo yo tenía mi lista de cuentos para la antología y tenía mi lista de autoras que iban a hacer los blurbs, y la verdad es que yo conozco el trabajo de las once autoras y más o menos ahí hice mi trabajo de abstracción para decir: claro, estos estilos como que compaginan bien, estos son los temas que les interesan a estas personas, y creo que surgió un buen maridaje. También me interesaba porque algunas de ellas se conocen o han tenido contacto fuera de esta antología, y uno de los propósitos que me hice fue no mezclar a personas que ya se conocían, justamente por el hecho de que sería caer en una zona de confort, como: claro, tú ya conoces el
trabajo de esta chava, ya sabes qué te gusta, ya has trabajado con ella, para mí lo ideal no era eso, pero sí que fuera un doble intercambio, que las autoras que las estaban leyendo conocieran a una autora nueva, y tuvieran el ejercicio de darse la oportunidad de conocer el trabajo de alguien a quien no habían leído ni sabían cómo era su estilo, pero que podrían conectar de otra forma más allá de si se habían conocido antes. Era muy importante para mí hacer este ejercicio de horizontalidad para que todas pudiéramos aprender algo de todas. BPP: En ese sentido, en los últimos dos años, el cuento ha tenido muchos “eventos canónicos”, como el caso de Samanta Schweblin, y trajo de nueva cuenta a la mesa qué tanto se leen cuentos, qué tanto se publica, vende, etc., cuál es tu opinión del cuento, y de su situación en México.
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Entrevista
AR: Justo creo que está teniendo un auge bien importante y creo que es gracias a figuras como Samanta Schweblin; o gracias, por ejemplo, a premios como Ribera del Duero que convoca Páginas de Espuma y que ha premiado a autoras muy buenas como Socorro Venegas, Fernanda Trías, la misma Schweblin tiene Casas vacías en Páginas de Espuma. Creo que justo con todo el auge que han tenido por ejemplo los clubes de lectura, que ha tenido un auge importante desde la pandemia, y eso nos ha hecho voltear a otros géneros no canónicos como la novela; creo que la novela es el género canónico, todo el mundo quiere leer novela y hasta hace algunos años las editoriales eran muy cerradas a no publicar cuentos, no querían publicarlos porque lo que vendía era la novela -y además tenía que ser extensa-; creo que ahora gracias a estas figuras se ha democratizado la lectura o la difusión del cuento como género. Considero que se lee mucho más que hace 5 años por ejemplo, que hace 10 años sobre todo, porque también me parece que estas figuras han ayudado a ver el cuento de otra manera… Yo desde que empecé siempre he escrito cuento y desde siempre he escuchado la misma pregunta “¿cuento para niños?”, la gente tiene bien ubicado el cuento como un género infantil, como un género que sólo se lee en la infancia y que tiene identificado con cuentos de hadas; este nuevo auge del género ha permitido que la gente vaya olvidando esa idea muy enraizada en su pensamiento de que el cuento sólo puede ser para niños, por eso ahora hay mucha más aceptación del cuento en círculos de lectura, en todo el mercado editorial creo que hay mucha más apertura. Y es importante que se premie a
autoras como como Schweblin con el Premio Aena de Narrativa, porque eso nos obliga a pensar que no sólo la novela es el género que se tiene que leer sino que hay otras posibilidades, y que el cuento también puede contener universos muy grandes, quizá no con los mecanismos que lo hace la novela pero sí desde otra perspectiva. Eso a mí me parece muy importante porque el cuento es el género que más quiero, no sé si haya el mejor género o el género supremo pero es al que le tengo más cariño. BPP: Y ya de manera personal, tú Aniela, qué estás escribiendo, qué estás leyendo, algo que puedas contar a tus lectores sobre tu trabajo creativo o lecturas de este momento. AR: Sí, justo acabo de terminar un libro de cuentos que sale el año que entra se llama Estado de gracia, es un libro que creo va a costar trabajo porque habla de nuestras violencias o las violencias en México, pero también está muy relacionado con el tema
de los santos, de los mártires, de la tradición judeocristiana; cada cuento va acompañado del fragmento de una oración, están relacionados con la tortura o la vida de estos mártires y santos. También sale otro libro este año, es un libro de poesía bajo el sello de la Editorial Malabar, se llamará Escupir el fuego, es un libro que habla mucho sobre la pérdida de la inocencia y en realidad es una reescritura de un libro que publiqué hace ya varios años que se llamaba Insurgencias, publicado en Chihuahua, y quise revisitarlo; es muy loco volver a los textos que una escribió hace mucho porque aprendes pero también te sorprendes de lo que estabas pensando en esa época. Es un libro mucho más crudo, más cruento, habla sobre la enfermedad, pérdida, duelo, etc., eso es lo que tengo en puerta. Y sobre mis lecturas, soy una lectora muy desordenada, pero ahorita acabo de terminar Los galgos, los galgos, de Sara Gallardo, me encantó, me parece que es un libro que si nadie me
hubiera dicho que se escribió en 1968 no lo creería, me parece un gran libro. También he leído algo de poesía, también leo por ratos Paradiso de Lezama Lima, me gusta mucho la musicalidad, en mi trabajo como autora me gusta mucho trabajar con el lenguaje, con la música y el ritmo, creo que Lezama Lima es el gran maestro de todo eso. Y finalmente creo que uno de los libros más contemporáneos que he leído, que puedo recomendar muy bien, es Pústula de Juan Francisco Herrerías, publicado en una editorial pequeña que se llama Uroboros, es uno de los libros que más me ha gustado de lo último que he leído. También leí un libro de cuentos que se llama Nevada de Claire Vaye Watkins, y es loquísimo porque esta chava es hija de gente que andaba muy metida con las cosas de Manson de esa época, Nevada no se ve tanto de su experiencia personal pero los cuentos son muy buenos y tiene una tradición muy carveriana, muy de ese estilo y también lo recomiendo mucho.
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La memoria de las manos. Los hilos de la vida [Sobre la exposición de Elvira Espejo Ayca]
Exposiciones
6 Por Tatiana Suarez Patiño
Elvira Espejo Ayca
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sta exposición fotográfica invita a considerar a las manos como sujetos capaces de contener una tradición ancestral. Más allá de ser sólo herramientas, estas palmas y dedos son depositarias de un conocimiento acumulado a lo largo de siglos. Inspirándose en las prácticas del tejido andino, la tejedora y artista Elvira Espejo Ayca, nos revela en una selección de imágenes en blanco y negro que la comprensión de este saber reside en una profunda memoria táctil, capturada en conceptos como Ampar quta amtani (la laguna de las manos tiene pensamientos) y Ampar quta amayuni (la laguna de las manos tiene sentimientos). La autora propone que, cada selección de color o giro en la rueca no es un acto mecánico, sino una decisión cargada de emoción y propósito (Ampar quta munañani), siendo estas manos, sujetos importantes en la larga fibra de la memoria de los pueblos tejedores. Cada foto reafirma que son estas manos las que garantizan la continuidad de un elaborado lenguaje que se escribe, se lee y se transmite en el telar.
Con la idea del Amparan amtapa, la memoria de las manos, Elvira Espejo nos muestra que el textil resultante es un mapa y un testimonio de la crianza mutua entre el ser humano y su entorno. Para que el tejido final sea posible, las manos establecen un diálogo vital con el territorio que inicia mucho antes de montar el telar: comienza con el cuidado de los animales y la obtención de la lana —un acto de pacto y respeto—, prosigue con la búsqueda de la paleta de colores, la recolección de pigmentos de plantas, minerales o insectos y la elaboración del diseño. El resultado final dependerá no sólo de las habilidades para tejer, sino también de la precisión en el molido, el cálculo del tiempo sobre el fuego, y el conocimiento botánico y matemático que se integran en un solo saber. Así, cada fotografía expuesta materializa un ciclo completo, transformando la materia prima de la tierra, el espíritu del color y la memoria de las manos en una obra que muestra las relaciones humanas con el territorio.
es artista plástica, tejedora y narradora de la tradición oral de su comunidad de origen, el ayllu Qaqachaka, en la provincia Avaroa del departamento de Oruro, Bolivia. Hablante de aymara, quechua y español, ha desarrollado una obra profundamente arraigada en los saberes andinos, al tiempo que dialoga con lenguajes contemporáneos desde una perspectiva intercultural. En 2025, se la condecoró con el Premio Iberoamericano del Arte Autóctono, otorgado por la Fundación Carlos III, en reconocimiento a su amplia y comprometida trayectoria en la promoción y proyección de las expresiones artísticas indígenas; en 2020, recibió la Medalla Goethe de la República Federal de Alemania, entre otros muchos premios porque además de su obra visual y textil, Elvira ha desarrollado una prolífica producción musical y literaria.
La exposición se inaugura el 6 de octubre de 2026 en Galería Claroscuro, ubicada en calle Tecoyotitla 122, La Florida, Ciudad de México. *Curadora de Arte. Conservadora de Patrimonio. Filósofa.
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Cine de verano tardío: El final de la calle Oak y Resident Evil 6Por Adolfo Nuñez J.
Cine
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urante décadas, los grandes estudios han reservado el verano para exhibir sus producciones más ambiciosas, aquéllas que buscan atraer al público mediante el entretenimiento, los efectos visuales y la presencia de grandes estrellas. Hacia el final de dicha temporada, cuando las salas de cine comienzan a ceder espacio a los estrenos de otoño, todavía aparecen algunos títulos que conservan ese espíritu de espectáculo y escapismo. Durante este 2026, hubo dos títulos con dichas características que se abrieron paso dentro de la cartelera: El final de la calle Oak, de David Robert Mitchell (It follows, 2015), y Resident Evil, de Zach Cregger (Weapons, 2025). Ambas son, en sentido estricto, producciones hollywoodenses: tienen presupuestos grandes, actores reconocibles y una distribución amplia. No obstante, las dos cuentan con cierta libertad que les permite jugar con las convenciones del cine comercial y, sobre todo, para integrar elementos mucho más mordaces de lo que se acostumbran en producciones de este tipo. El final de la calle Oak parte de una premisa tan sencilla como disparatada: un vecindario suburbano esta-
dounidense es transportado, por un misterioso fenómeno, hasta un entorno prehistórico habitado por dinosaurios. Lo que a primera vista podría parecer otro ejercicio de nostalgia se convierte, en manos de Mitchell, en una original combinación de aventura familiar, ciencia ficción, terror y comedia negra. La película cuenta con el inconfundible sello amblinesco, término acuñado a la obra del legendario Steven Spielberg, con elementos como una familia suburbana enfrentándose a lo extraordinario y esa mezcla de asombro y peligro tan característica del cine fantástico de los ochenta. En ese aspecto, se pueden encontrar claros guiños a E.T. (1982), Poltergeist (1982) y, sobre todo, a Jurassic Park (1993). Si bien hay cierto enfoque familiar en la cinta, Mitchell le otorga una dimensión mucho más perversa. La familia Platt, encabezada por Denise (Anne Hathaway) y Greg (Ewan McGregor) enfrenta el desastre cargando con sus propias inseguridades y frustraciones, lo que le permite al director divertirse con los espacios y las criaturas que los habitan, que parecen ensañarse con los protagonistas, como si de una gran broma cósmica se tratara. Detrás de la apa-
riencia amable de blockbuster, hay una película bastante interesada en poner a sus protagonistas en situaciones peligrosas, incómodas y hasta dolorosas. Algo similar ocurre con Resident Evil, aunque desde una perspectiva mucho más cercana al horror y hasta al cine de humor mudo. El filme de Cregger sigue a Bryan (Austin Abrams), un repartidor de suministros médicos que, en el proceso de una entrega urgente, queda atrapado en una noche de terror, zombis y criaturas mutantes. A diferencia de las anteriores adaptaciones de la franquicia de videojuegos, Cregger orienta el relato hacia una experiencia de supervivencia casi inmediata, como si el espectador estuviera jugando una partida en la que cada recurso cuenta y cada espacio puede esconder una nueva amenaza. La película bebe de múltiples referentes del género, siendo el más notorio Evil dead II (1987), de Sam Raimi, especialmente en la interpretación de Abrams, que remite a la expresividad caricaturesca de Bruce Campbell. También hay claros guiños a The thing (1982), en el diseño grotesco de las criaturas, el horror corporal y en la música ominosa con
sintetizadores de John Carpenter. De igual manera, se percibe el sentido de urgencia y la estructura de persecución nocturna de After hours (1985), de Martin Scorsese. El resultado es una película visceral, desmesurada y cómica, donde Bryan se aleja del arquetipo de héroe competente tan característico del cine de acción, siendo un protagonista errático, temeroso y que parece estar siempre un paso atrás de las múltiples dificultades que se le presentan. En ese sentido, ambas películas funcionan como curiosas piezas de un Hollywood cada vez más homogéneo y complaciente. Si bien se tratan de productos comerciales, también recuperan las tradiciones del cine de género en su forma menos solemne y más juguetona. Las dos cintas logran reconstruir el asombro, el vértigo, la violencia y el humor negro del cine fantástico de décadas anteriores. Dos películas distintas que, desde el centro de la industria, logran recordarnos que el entretenimiento también puede ser extraño, cruel y, sobre todo, un poco más confrontativo de lo que su misma condición de espectáculo le puede permitir.
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Las bodas de plata del Festival Barroco
Festival Barroco
6 Por Violeta Tavizón Mondragón
La exposición estará acompañada por un programa académico pensado especialmente para grupos escolares, aunque abierto a todas las personas interesadas. Investigadores de la Universidad Autónoma de Zacatecas abordarán distintos temas de la historia novohispana. Además, el viernes 9 por la tarde contaremos con la presencia de Salvador Rueda Smithers, investigador de la Dirección de Estudios Históricos del INAH y director del Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec. Los talleres escolares y lúdicos ofrecerán otras maneras de aproximarse al barroco. A través de actividades de mediación, los participantes podrán relacionar aspectos artísticos e históricos con la observación, la creatividad y el aprendizaje compartido. También habrá nueve presentaciones de teatro y narración oral, con propuestas para el público infantil y para disfrutar en familia. Asistir por la tarde o por la noche será una oportunidad para habitar los espacios del museo en otros horarios y descubrir
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ecuerdo la primera vez que supe del Festival Barroco. Era 2001 y estaba en casa de mis padres, acompañándolos durante una cena. Una amiga suya nos contaba, muy entusiasmada, que había pasado un día increíble en el Museo de Guadalupe. Entonces no imaginaba que, dos años después, comenzaría a formar parte de ese recinto y de aquel festejo. Desde entonces, el Festival Barroco ha sido testigo de transformaciones políticas, económicas, institucionales, artísticas y tecnológicas. Han cambiado las formas de divulgar el conocimiento, las administraciones y las maneras de acercarnos a los públicos. A pesar de todo ello, el festival se sostiene. Se ha mantenido en pie porque quienes trabajan en el museo creen en el proyecto y, desde sus diferentes trincheras, aportan tiempo, ideas y esfuerzo para hacerlo posible. Detrás de cada edición hay un propósito sencillo: ofrecer una experiencia significativa y regalarles un buen día
a las personas. Ese propósito se acompaña de una tarea de divulgación: acercar al público al barroco, que se desarrolló en Europa y los virreinatos americanos durante los siglos XVII y XVIII, a través de sus distintas expresiones artísticas. En esta edición, gracias al apoyo institucional del Gobierno del Estado y del Ayuntamiento de Guadalupe, se ofrecerán cuarenta actividades a lo largo de cuatro días. Uno de los ejes del programa será la exposición temporal Vestidas para el cielo: ecos virreinales de Francisco de Zurbarán, que se inaugurará el jueves 8 de octubre y permanecerá abierta hasta el 20 de enero de 2027. La muestra pone en valor la colección del museo y propone acercarse a dos temas poco explorados en sus exposiciones anteriores: el tenebrismo barroco y la indumentaria femenina. Las pinturas invitan a observar cómo la luz, las sombras y la riqueza de los vestidos contribuyeron a construir imágenes destinadas a inspirar devoción.
cómo se transforman con las voces, las historias y la presencia de los espectadores. La música será el hilo conductor de estos cuatro días. En el concierto inaugural, el maestro Vicente Rodríguez nos acercará, a través de los instrumentos, a los sonidos que escucharon nuestros antepasados novohispanos. Recitales como La voz, la flauta y la guitarra y El Hidalgo Barroco ampliarán esta experiencia y nos permitirán conocer distintas posibilidades de la expresión musical. Celebrar las bodas de plata del Festival Barroco es reconocer el trabajo de quienes lo han sostenido y la participación de quienes, año tras año, le dan sentido con su visita. Están todos invitados a vivir cuatro días de música, teatro, historia y arte en el Museo de Guadalupe. Todas las actividades serán gratuitas. Quizá alguien vuelva a casa y cuente, durante una cena, que pasó un día increíble en el museo. Veinticinco años después, seguimos trabajando para que eso suceda.