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La Gualdra 729

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SUPLEMENTO CULTURAL

NO. 729 / 24 DE AGOSTO DE 2026 / AÑO 16

DIR. JÁNEA ESTRADA LAZARÍN

Hugo Arellanes. Yanga, 2024. Lagunas de Chacahua, Oaxaca.

Actualmente se exhibe en el Centro de las Artes de San Agustín (CaSa), la exposición “Hacer memoria(s). Fotografía periodística y documental en Oaxaca”, con la curaduría de Abraham Nahón […] La muestra contiene más de 200 imágenes y reúne la obra de 30 autores y autoras cuyos trabajos fotográficos destacan acontecimientos sociopolíticos, experiencias colectivas y narrativas comunitarias significativas para la historia visual del estado. [Más de la exposición en esta edición]


La Gualdra No. 729

2 LA GUALDRA NO. 729 /// 24 DE AGOSTO DE 2026 /// AÑO 16

Editorial El viernes 21 de agosto dio inicio la edición de la Feria Nacional de Libro Zacatecas 2026, en esta ocasión está dedicada a la memoria de Alberto Huerta (1945-2025), novelista, cuentista, dramaturgo, director de teatro, actor, pedagogo teatral, quien coordinó durante años el taller de escritura creativa de la universidad y el taller de teatro universitario Carlos Ancira. Huerta fue también colaborador de La Gualdra durante más de un lustro -casi 6 años-, de manera constante publicó en este espacio cientos de cuentos que pueden encontrarse en la página web de La Jornada Zacatecas. Cuando cumplió 80 años, el 13 de enero de 2025, sus alumnos del taller de escritura creativa le organizaron un homenaje en vida en el que participaron sus alumnos, amigos y colegas, y que él pudo ver en la transmisión que se hizo desde un espacio ubicado en la parte alta de una librería frente a Catedral. El 22 de abril de ese mismo año falleció, no sé si con la certeza de cuánto se le apreciaba por estos lares, porque siempre fue reacio a reconocer que su trabajo contribuyó a formar escritores, actores y buenos lectores. Este año, sus alumnos de diferentes generaciones, le hicieron un regalo post mortem; con la autorización de sus hijos, su familia en primer orden, hicieron una reedición de tiraje limitado de 7 libros de Alberto Huerta: Ojalá estuvieras aquí (1978), Motel paraíso (1980), Almohadón de vientos (1987), Block de notas (1989), Suave que me estás matando (2006), El aliento amoroso de la nada (2010) y Alberto Huerta en la dramaturgia. Este último libro es una antología de sus obras de teatro publicadas desde 1974 a 2011: Amor ciego (1974), Nacimiento (1976), Dos bajo la lluvia en el tren de las ocho treinta PM (1978), y ¡El tren, que viene el tren! (2011). La colección llamada “Alberto Huerta. Obra completa”, fue publicada por Editorial Palabra Ígnea, con la coordinación de Joseangel Rendón y en su página legal aparece la frase “Edición Homenaje 2026”, con la autorización de la familia Huerta Arellano. Decía que este fue un regalo para Huerta, pero también para sus hijos y nietos, para quienes tuvieron el privilegio de formar par-

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Contenido te de sus talleres y para los lectores. Justo pensando en los lectores, afirmó Joseangel Rendón en el primero de los conversatorios alrededor de la vida y obra de Alberto Huerta en la FENALIZ el pasado 21 de agosto, es que se decidió que alrededor de 25 juegos de la colección completa se donarán este 24 de agosto a las bibliotecas públicas del estado de Zacatecas. De esta manera quedará a disposición de los usuarios cada uno de los libros mencionados para que puedan ser leídos o releídos por quienes lo hicieron en una época previa. Gracias a quienes colaboraron en este proyecto. En esa primera mesa que dio inicio a las actividades para recordar a Alberto Huerta participaron también Javier Acosta, Alfonso López Monreal, Leopoldo Elías Smith Mac Donald y quien esto escribe, con la moderación de Bernardo Araujo; y fue, de verdad, un momento entrañable, sobre todo cuando tomó la palabra su nieta y agradeció a nombre de su familia que se estuviera haciendo esto. Toda esta semana continuarán las actividades de la Feria Nacional del Libro en Zacatecas, y se seguirá recordando a Huerta: el lunes 24 en Plaza de Armas se presenta su libro Cuarteto, a las 19:00 horas, con los comentarios de Eréndira Covix, Ezau Luévano, Daniel García Adame y Karla Frausto; y a las 20:00 horas Polo Smith presenta el monólogo La Noche. El 27 de agosto a las 18:00 horas se presentarán los libros de alumnos de Alberto Huerta, con la participación de Joseangel Rendón, Bernardo Araujo, Javier Acosta, Eréndira Covix, Ildefonso Moreno y Mariana Salazar. Les recomiendo consultar el programa completo de la FENALIZi para que puedan asistir a las presentaciones editoriales de su interés, ojalá que nos encontremos por ahí.

3 Alberto Huerta tal y como yo lo imagino Por Sigifredo Esquivel Marin

4 5 Exposición en el CaSa: “Hacer memoria(s)Fotografía periodística y documental en Oaxaca” Por Abraham Nahón

6 El Manto de la Buenaventura, de Fuensanta Ávila Dueñas Por Anne Leyniers

7 Pasaba por aquí Por Bernardo Araujo La Odisea (The Odyssey), de Christopher Nolan Por Adolfo Nuñez J.

Que disfrute su lectura.

Jánea Estrada Lazarín lagualdra@hotmail.com

8 Zacatecas en la insurrección tuxtepecana. El asalto a la ciudad de agosto de 1876 Por Limonar Soto Salazar

Consulte el programa aquí: https://www.calameo.com/read/00525743697438a172101

Directorio

Carmen Lira Saade Dir. General Raymundo Cárdenas Vargas Dir. La Jornada de Zacatecas direccion.zac@infodem.com.mx

Jánea Estrada Lazarín Dir. La Gualdra lagualdra@hotmail.com Sandra Andrade Diseño Editorial

La Gualdra es una coproducción de Jánea Estrada Lazarín y La Jornada Zacatecas. Publicación semanal, distribuída e impresa por Información para la Democracia S.A. de C.V. Prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta publicación, por cualquier medio sin permiso de los editores.

Juan Carlos Villegas Ilustraciones jvampiro71@hotmail.com


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24 DE AGOSTO DE 2026

Alberto Huerta tal y como yo lo imagino 6 Por Sigifredo Esquivel Marin

Alberto Huerta

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lanchot escribió un hermoso ensayo sobre Michel Foucault tal y como lo imaginaba; lo vio varias veces en la lejanía y el pudor le impidió acercarse. Ricardo Reyes Mata, El Rusty, amigo entrañable, me habló de su amistad y andanzas compartidas con Alberto Huerta, Huertita le decía con cariño y afecto; en cambio yo lo veía con cierto temor y respeto a la distancia. Leí su obra y me impactó sobremanera, asistí a varias puestas en escena suyas y también me sacudieron por completo, su trabajo escénico se asemejaba a otro grande del teatro, Ludwik Margules, la economía de la escena, la naturalidad a flor de piel, estaban lejos del teatro grandilocuente afectado y retórico de melcocha Televisa. En particular una puesta de escena de Samuel Beckett me pareció soberbia. Eternamente, lo recuerdo saliendo o entrando al Teatro Calderón con su sombrero y mirada circunspecta, nunca me acerqué. Personaje mítico, casi de fábula, algunas personas próximas hablaban del carácter fuerte, polémico, así como de sus manías. Yo leía sus publicaciones y encontraba siempre la conexión con la vida exuberante que solamente la literatura de verdad nos otorga. Era un narrador que conectaba con el lector, por nocaut, un gancho al hígado del respetable público. En su breve relato “Voy y vengo” se puede ver una micro-historia, una estética lúcida, pesimista y corrosiva, pero también un arte poética de cómo escribir acerca del mundo contemporáneo de forma concisa y rotunda; ya el epígrafe de Manuel Vicent inyecta

una sobredosis de humor ácido: Voy y vengo. Él dice. Voy y vengo. Continúa hablando en voz baja. Camino con pasos de ebrio. Me detengo y te pienso: granito de azúcar mascabado. Almendrita. Zumo de lima. Yema de huevo. Pedacito de pan bolillo recién salido del horno. Nube. Semita con nata, canela y azúcar. Estrella que brilla parpadeante. Son veracruzano. Gajo de mandarina. Tablilla de chocolate de metate. Ojos de gacela traviesa. Pescadilla plateada. Rayito de sol. Sopita de pan y ajo. Hojita de menta. De té de limón. De infusión de canela. Sopita de fideo. Higadito de pollo. Trocito de lechuga. Higo recién cortado. Tacita espumosa de café con leche. Te nombro y apareces radiante, plena de luz Duraznillo con sal. Pico de gallo de jícama, piña y naranja. Vasito de anís dulce. Con estos ojos muertos te estoy mirando. Con esta tímida mirada cansada. Con estos ojos te toco y acaricio tu cuerpo, tu rostro, tu pelo. Con estas manos llenas de manchas y un revoltijo de tendones y venas abultadas te estoy tocando. Te veo y te toco. Y te escucho. Te escucho llorar y reír. Yo sé que nunca besaré tu boca / tu boca de púrpura encendida… canta… canta casi en un murmullo… con estos brazos flacos te arropo… Y te sigo tocando, ávido. Con mi voz que es un soplo y murmullo. El recuerdo tatuado de tus nalgas, redondas y exactas, como la hora bruja, como la hora del lobo… Y se hace una oscuridad opaca en la noche. Noche amarga. Sola. Llena de naufragios. De cantos de sirenas. De voces. Gritos… y … sólo alcanza a decir: ¡Voy y vengo!

(Alberto Huerta, “Voy vengo”, La Gualdra 278). Su obra junto con la de José Agustín y otros autores de la onda marcaron para siempre la escena mexicana e hicieron que el llano en llamas del realismo tuviera ritmos de rock and roll y un trance de lirismo poético a toda velocidad. José Agustín y Huerta mimetizan la hipervelocidad de la incipiente vida moderna en México. El tratamiento del lenguaje, su temática y su poética vitalista hedonista y transida de un humor negro hacían que las obras de Alberto Huerta y José Agustín dieran un paso de la literatura realista y costumbrista mexicana decimonónica a la modernidad. Las obras de José Agustín y Huerta forman parte de la cultura mexicana, se retroalimentan con nuestro rock híbrido y mestizo, El Personal, Botellita de Jerez y Café Tacuba respiran y transpiran el ritmo de una narrativa poética que hace del habla coloquial un canto. La agilidad narrativa empata con la ironía ácida: sirvan estas líneas del micro-relato “Herodes” para masacrar la apacible conciencia lectora: “¡Dejad que los niños se acerquen a mí!, dijo Herodes con voz melosa de cura de pueblo y dibuja una sonrisa hipócrita, de político en campaña electoral, mientras esconde detrás de la espalda el cuchillo carnicero” (La Gualdra 363). Roland Barthes había dicho que las grandes obras literarias ya no pertenecen a un autor particular sino que son patrimonio de la cultura, de una sociedad e incluso de la humanidad entera. Muchas de las expresiones de

José Agustín y Alberto Huerta forman parte ya del imaginario social y la cultura viva que resiste frente a las formas de control social. Otro grande de la literatura de la onda, que destacó por su obra arriesgada y experimental, Gustavo Sainz lo antologó en su obra Jaula de palabras a inicios de los ochenta. Las letras, la cultura y la gestión cultural en la parte centro-norte le debe mucho a la herencia viva y vitalista de escritores y gestores culturales como José de Jesús Sampedro y Alberto Huerta quienes llevaron la literatura a las cimas del rock and roll y regresaron la poética de la vida a la fuente coloquial espontánea. Su obra y sus aportaciones forman parte del imaginario socio-cultural contemporáneo. Zacatecas resulta inconcebible sin el legado de Sampedro y de Huerta. Ahora que ya no está el maestro Alberto Huerta con nosotros aquí (Ojalá estuvieras aquí, así tituló su super hit ganador del premio nacional de cuento en el lejano 1977). Lo imagino en el Olimpo de las letras mexicanas atisbando el infinito en acordes de Pink Floyd y entregado a la seducción de voluptuosas musas etéreas. He llegado a imaginar su murmullo, a deshoras de la noche después de algún ensayo teatral, en los pasillos y pasadizos del Teatro Calderón, tarareando en su mente algunos versos sincopados de Daniel Santos y su Virgen de Medianoche. Ojalá sigas estando con los jóvenes y ya no tan jóvenes lectores maestro Huerta. Larga vida a una obra que sigue floreciendo en múltiples derivas.


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LA GUALDRA NO. 729

Exposición en el CaSa: “Hacer memoria(s)Fotografía periodística y documental en Oaxaca”

Fotografía

6 Por Abraham Nahón

chas veces como refugios de diversidad, de defensa de la singularidad y de resistencia ante la homogeneización o centralización de las expresiones culturales. En este sentido, en distintas revistas y libros que el curador ha coordinado se han incluido múltiples imágenes, lo que ha significado hacer un trabajo constante de investigación y consulta de archivos personales. Con el paso del tiempo, esas fotografías han aumentado y adquirido nuevas capas de significado. Por ello, en esta exposición se incorporan algunos proyectos editoriales, tanto independientes como académicos, en los que la fotografía es protagonista central de las historias. El énfasis sostenido en la investigación de fotografías realizadas en regiones indígenas, afromexicanas y mestizas permite visibilizar otras realidades e imaginarios, proponiendo una mirada crítica situada.

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Las y los autores cuyas obras son presentadas en la exposición son: Alberto Ibáñez, Alejandro Echeverría, Balam Toscano, Baldomero Robles, Carolina Jiménez, Citlali Fabián, Claudia López Terroso, Conrado Pérez, Edson Caballero, Edwin Hernández, Eleuterio Xagaat, Eva Lépiz, Félix Reyes Matías, Francisco Ramos, Hugo Arellanes, Ivan Alechine, Jaciel Cruz, Jorge Acevedo Mendoza, Jorge Luis Plata, Jorge Santiago, Judith Romero, Koral Carballo, Luis Alberto Cruz, Luis Villalobos, Marcela Taboada, Maya Goded, Octavio López, Orestes Vásquez, Tony Gleaton y Yamurith Gallegos. La exposición podrá visitarse hasta el 8 de noviembre de 2026 en la Galería de la planta baja del Centro de las Artes de San Agustín, ubicado en Independencia S/N, Barrio de Vista Hermosa, San Agustín Etla, Oaxaca. Y se está gestionando su traslado, en 2027, para exhibirse en la CDMX.

Eleuterio Xagaat. Shüü’, 2007. Temextitlán, Oaxaca.

ctualmente se exhibe en el Centro de las Artes de San Agustín (CaSa), la exposición “Hacer memoria(s). Fotografía periodística y documental en Oaxaca”, con la curaduría de Abraham Nahón quien, desde el Instituto de Investigaciones en Humanidades de la UABJO, realiza labores de docencia e investigación sobre fotografía, arte y cultura visual en Oaxaca. La muestra contiene más de 200 imágenes y reúne la obra de 30 autores y autoras cuyos trabajos fotográficos destacan acontecimientos sociopolíticos, experiencias colectivas y narrativas comunitarias significativas para la historia visual del estado. Articulada en seis núcleos temáticos, la exposición propone pensar la fotografía como una forma de conocimiento y medio fundamental donde coexisten memorias diversas: 1) Imágenes socio-telúricas. 2) Comunidades afromexicanas. 3) Traba-

jo y vida comunitaria. 4) Ritualidad, fiesta y juego. 5) Acontecimientos, rupturas y desastres. 6) Suspender las narrativas en movimiento. Las imágenes son parte de una amplia investigación realizada desde los propios territorios en los últimos 25 años, y provienen de pesquisas en archivos personales e institucionales —como el Archivo Toledo—, incorporando además imágenes de los años 80 y 90, relacionadas principalmente con los pueblos afromexicanos. Para el investigador Abraham Nahón, integrar esta amplia selección de fotografías realizadas en comunidades y regiones indígenas, afromexicanas y mestizas, implica tensionar el relato dominante (aún marcado por una perspectiva centralizada), para abrir paso a una comprensión más plural y compleja de la historia visual de nuestro país. Las investigaciones y ediciones locales o alternativas funcionan mu-

Ivan Alechine. Francisca y Maya, 1992. Tres picos, Chimalapas, Oaxaca.


24 DE AGOSTO DE 2026

Fotografía Judith Romero. Mirly con su muñeca blanca, 2020. Valerio Trujano, Oaxaca.

Félix Reyes Matías. Juárez devastado, 25 de noviembre de 2006. Oaxaca de Juárez, Oaxaca.

Baldomero Robles. Sin Dios, 2005. Oaxaca de Juárez, Oaxaca.

Koral Carballo. Yolanda, Volcán de agua, 2024. Tututepec, Oaxaca.


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LA GUALDRA NO. 729

El Manto de la Buenaventura, de Fuensanta Ávila Dueñas

FENALIZ 2026

6 Por Anne Leyniers

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a niña Teresita de Jesús sueña con viajar, tomar el tren que llega al pueblo del Manto de la Buenaventura cada miércoles y se va a Zacatecas. De entrada, nos ubicamos en un acercamiento crítico a la condición femenina pueblerina mexicana, limitada a roles tradicionales, pocos envidiables en la mente de Teresita, y que determinan decisiones y orientaciones de vida. Pero la novela gira también en torno a temas universales y omnipresentes, como la imaginación y el arte de contar historias, narrar para escapar, llevándonos a reflexionar sobre el hecho que “quizás el verdadero cambio consiste en quedarse y hacerlo distinto las veces que sea necesario”. Esta lectura deliciosa, del terruño, le hubiera encanto a Enrique Salinas, poeta y escritor zacatecano, que se definía como aborigen barroco-chichimeca, aficionado a los refranes, aforismos y a la jerga local, a quien le gustaba decir que todo es según el cristal con el que se mira, “según los asegunes”, como decía Mamatacha, su abuelita. Teresita nació en una familia devota y tradicional. Recibió una educación de niña, aprendió a tejer, bordar, cocinar, callar y rezar. Desde su escondite, observa la llegada del tren y ama los domingos porque, libre de trabajos domésticos, va a la iglesia con la cabellera suelta, y allá ve desfilar a la gente, entretejiendo historias. El pueblo va tomando forma, forjando historia a través de personajes y acontecimientos, entre surrealismo y creencias tradicionales. La autora hace un retrato de la triste condición femenina, madres solteras, mujeres invisibles, esposas oprimidas, plasma escenas, por ejemplo, donde un director aplica, como señor medieval en su feudo, el derecho de pernada. Inocentemente, nos adentramos al anticuado sistema de cortesanas y señores en el ámbito laboral, y otras situaciones en

que sexo y poder se confunden entre favores, privilegios y abusos. Los que llegan al pueblo con el tren son pocos, sobre todo los proveedores de los negocios. Los que se van son menos. Vemos dibujarse la vida en el rancho, entre tareas campestres y domésticas, borracheras, silencios, chismes y golpes. Zacatecas del pasado reciente, rural, todavía grabado en la memoria de los genes y las tradiciones familiares. De don Lencho, se dice que se quedó solo y se emborrachó para no sentir y cayó dormido, acompañado por el gato negro. “Para todo mal, mezcal, y para todo bien, también”. Narrada en lenguaje coloquial, con palabras de analfabetas y expresiones populares, la novela tiene una gran riqueza de vocabulario. Es una inmersión muy folclórica que compone cuadros costumbristas, una recopilación lingüística. En la comunidad campesina, los animales participan en la vida cotidiana. Son los perros cabrones de la bruja Adoración, el burro tarugo de Teresa, el gato negro de don Lencho, las vacas

argüenderas, la yegua arrepentida, el mugre gallo retepresumido… Los animales tienen a sus personas, al igual que las personas a sus animales. Es un estudio antropológico, una novela etnográfica compuesta de episodios encadenados. “El destino no se cambia” es un leitmotiv en la novela. Los nombres de las mujeres aluden a las advocaciones de la Virgen y al destino servicial y sacrificado de las mujeres. Y cuando alguna madre quiere salirse de la tradición católica, hace como doña Angustias, quien les puso a sus tres hijas: Lady, Candy y Wendy. Abundan los calificativos despreciativos del pueblo como: este pueblo jodido, pendejo, pueblo de mierda, en medio de la nada, rancho mugriento… Los sentimientos dominantes son la tristeza, melancolía, pobreza, aislamiento, escape, aunque algunas personas viven muy felices en el Manto de la Buenaventura. Resalta la estructura social mexicana basada en los lazos familiares. Se compone un fresco genealógico del pueblo y sus pobladores. Es así como nace un sentimiento de identidad lo-

cal y familiar muy fuerte. Antes de ser mexicanos, son del rancho. De allá nacen las ganas de irse del pueblo con el tren, única puerta de salida semanal. Los miércoles se abre por un instante la cortina hacia lo desconocido, la ventana de escape de todos los sueños, la válvula de seguridad para no volverse loco ante el destino y la perspectiva de nunca salir de allá. Y entre que teje o borda, no se sabe si se entretejen más los destinos de las personas o los hilos de los bordados. Se diría que la vida es un gran telar, el pueblo un obraje, las pinceladas son las lágrimas y las risas, y los colores pintan los amores y desamores, los nacimientos y las defunciones. La música de las palabras da el tino, ritma el relato, tiñéndolo de melodías rancheras, canciones norteñas y bailes regionales, agitando las cabelleras de crin como los tastuanes, hombres-equinos, taconeando con los pasos ruidosos de los hombres brutos y borrachos. Recuerda a un desfile de matlachines, golpeando hasta el trance el suelo y agitando las sonajas para hacer temblar la tierra y los cielos, hacer llover, para que se formen ríos que recogen todas las tristes y desesperadas lágrimas de las y los protagonistas sobre esta tierra ingrata. El libro pertenece a la veta del realismo mágico. Puede aparentarse a un guion de serie. Episodio tras episodio, se va componiendo el rompecabezas. Como Balzac elaboró “La comedia humana” a través de episodios publicados periódicamente, se fue redactando esta historia regional, relato tras relato. La novela salió a la luz después de múltiples peripecias y una larga odisea. Ahora espera ser leída.

*Fuensanta Ávila Dueñas, El manto de la buenaventura, México, IZC RLV, 2025. Feria Nacional del Libro Zacatecas 2026.


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24 DE AGOSTO DE 2026

Pasaba por aquí 6 Por Bernardo Araujo

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realicé algunas correcciones y cambios al libro original hasta que, por azares del destino y la camaradería de distinguidos creadores, el libro llegó a manos de Eusebio Ruvalcaba, que tuvo la gentileza de escribir un comentario sobre mi libro. Es el caso que, durante la Feria Nacional del Libro de Zacatecas, dedicada a la memoria del narrador y dramaturgo Alberto Huerta, tendremos, por fin, la primera presentación del mencionado libro. Valga decir que pertenezco a las generaciones recientes de las letras del centro-occidente del país, mi trabajo fluye entre la narrativa breve, el microrrelato realista y la poesía, distinguiéndose por una mirada aguda hacia los fragmentos de la vida cotidiana. Pasajero de este mundo, al fin. Espero la compañía de amigos y paseantes el próximo jueves 27 a las 6:00 pm para compartir con todos la propuesta del libro Pasaba por aquí.

FENALIZ 2026

asaba por aquí es un libro de poesía que comencé a construir desde 2006, y que posteriormente fue beneficiado con la beca del PECDAZ, entonces FECAZ (Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Zacatecas). Este recurso me permitió, además de adquirir libros y documentos que alimentaron mi formación poética, realizar algunos viajes a estados vecinos de Zacatecas, con la intención de entrevistarme y recibir las recomendaciones críticas de reconocidos poetas de la región. Además del trabajo realizado en talleres literarios de la ciudad de Zacatecas, pertenecientes a la oferta cultural de la UAZ, así como el apoyo del tutor asignado por la institución rectora de los incentivos para jóvenes creadores en el Estado. En 2011. Pasaba por aquí obtuvo el primer premio de los juegos Florales de Poesía Ramón López Velarte, de Jerez, Zacatecas. Aún así, años después

La Odisea (The Odyssey), de Christopher Nolan 6Por Adolfo Nuñez J. director al menos contó con los medios presupuestales para trasladar los momentos más significativos de la obra original a la pantalla grande. El prestigio que se ha ganado Nolan también le permitió reclutar a diversos actores y estrellas del momento para su singular visión, entre los que destacan Matt Damon, Anne Hataway, Robert Pattinson, Zendaya, Lupita Nyong’o, Elliot Page, John Leguizamo y Tom Holland, entre muchos otros. El resultado es una cinta monumental de tres horas de duración, con ciertas irregularidades en su ritmo y en sus composiciones visuales (la insistencia del director de filmar la película enteramente en formato IMAX le cobra factura en más de un momento), pero que brilla por sus ingeniosos y espectaculares set pieces, muchos de ellos rebosantes de ideas que se acumulan, se desbordan y que, por lo mismo, asombran. Entre las secuencias más memorables del filme está el encuentro con el cíclope Polifemo, cuyas imágenes parecen sacadas de una pintura de Goya y donde Nolan tiene su acercamiento más directo y crudo al género de terror. En un tono similar, más encaminado hacia el horror corporal, está la visita al hogar de la hechicera Circe, interpretada de manera impecable por Samantha Morton. También está el onírico descenso del protagonista hacia el Hades (el inframundo), con

ciertos esbozos de surrealismo en sus imágenes, algo que resulta muy inusual frente al estilo tan realista del director. Mucho menos afortunadas son las recreaciones del dúo de monstruos marinos compuesto por Caribdis y Escila, que en el texto se presentan como seres imponentes, pero que en su adaptación a la pantalla dejan mucho que desear. Tal vez el aspecto más llamativo del filme de Nolan sea responder a la interrogante sobre cuál es el valor y la relevancia de adaptar una historia tan fundacional y antigua como La Odisea en plena actualidad, habiendo tantas iteraciones previas. Al igual que en Oppenheimer, el director logra transmitir sus inquietudes sobre el mundo actual, donde las acciones de la humanidad, en su incansable deseo de querer más, han generado, como la caja de Pandora, daños irreparables. En esencia, ambas cintas cuentan la misma historia, sobre hombres que son recordados por su astucia, pero también por su arrogancia, que crean artefactos (una bomba, un caballo de madera) con intenciones nobles y hasta ingenuas (ponerle fin a un conflicto), pero que, de manera accidental también tienen la capacidad de corromperse hacia otros intereses que, a largo plazo, perpetúan el fin de cualquier civilización. Así, ante la disputa por cualquier territorio entre

dos partes, no importa el nombre que tengan, el desolador resultado será siempre el mismo. La Odisea es una historia que se seguirá contando y se mantendrá vigente, sin importar el momento por el que esté pasando la humanidad. Todo con la vaga esperanza de que, algún día, seremos capaces de aprender de nuestro pasado y dejaremos de repetir los mismos errores.

Cine

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ntes de llegar a La Odisea (The Odyssey, 2026), su más reciente película, Christopher Nolan ya orbitaba la épica griega de Homero en diferentes momentos de su filmografía, al mostrar a hombres que buscaban, por todos los medios necesarios, regresar a su hogar, al mismo tiempo que eran atormentados por sus decisiones del pasado (Inception, 2010); también viviendo con el temor y la culpa por no ser dignos de volver a casa como resultado de esas mismas acciones (Dunkirk, 2017). De igual manera, en la obra de Nolan es común encontrar a hombres que, como Odiseo, miran hacia el pasado, repiten los eventos más significativos de su vida en su mente y tratan de encontrar el momento preciso en el que las cosas se salieron de control (Oppenheimer, 2023). Se puede afirmar, entonces, que La Odisea es el cúmulo de las obsesiones más recurrentes de un cineasta con un sello autoral inconfundible, que lo ha hecho objeto de amor y odio por partes iguales. Es un hecho que Nolan actualmente es el realizador con mayor influencia en la industria hollywoodense, al haber cosechado múltiples éxitos en taquilla, con una sólida recepción entre la crítica especializada y la audiencia general. En ese sentido, si bien adaptar el texto de Homero es una labor titánica, el


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LA GUALDRA NO. 729 / 24 DE AGOSTO DE 2026

Zacatecas en la insurrección tuxtepecana. El asalto a la ciudad de agosto de 1876

Ollin: Memoria en Movimiento

6 Por Limonar Soto Salazar*

Cuartel de la Ciudadela

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a ciudad de Zacatecas experimentó en varios momentos las calamidades de la guerra, circunstancias en las que sus habitantes parecieron la violencia de las armas, graves afectaciones en su industria y comercio, así como daños en muchos de sus edificios públicos y privados. Buena parte de estas adversidades se dieron en el siglo XIX cuando México vivió crisis políticas motivadas por las discordancias entre los diferentes proyectos de nación. En este sentido se suscitaron cerca de 1500 pronunciamientos de rebelión. Uno de ellos, el considerado de mayor trascendencia en la historia nacional, fue el Plan de Tuxtepec del 10 de enero 1876 en el que se rechazaba la continuidad del gobierno de Sebastián Lerdo de Tejada y su inminente reelección como presidente de la república, su principal figura fue Porfirio Díaz a quien le siguió un nutrido grupo de antiguos caudillos liberales que llevaron cabo campañas contra el gobierno lerdista en varias partes del país. El estado de Zacatecas no fue exento de pronunciamientos a favor del Plan de Tuxtepec como así aconteció en Tlaltenango, San Francisco de los Adame (Luis Moya), el mineral de La Blanca (Pánfilo Natera) y la villa del Refugio (Tabasco). La misma ciudad capital se encontraba en constante incertidumbre por la amenaza de un ataque armado de gran proporción, lo que finalmente sucedió en los días 24 y 25 de agosto de 1876 cuando el general Trinidad García de la Cadena tomó la ciudad a nombre de la insurrección tuxtepecana. Evento

que convirtió las calles, callejones, plazuelas y varios edificios relevantes en sitios de enfrentamientos y de pérdida de vidas. Entre los inmuebles dañados en esta jornada se encontraba el palacio del poder ejecutivo, el cual tuvo afectaciones de sus habitaciones e inmobiliario, así como la pérdida de parte del archivo. Lo mismo sucedió con el recinto de la jefatura política (hoy edificio de rectoría de la Universidad Autónoma de Zacatecas), teniendo destrozos en el salón principal, el juzgado de paz y

la comandancia de policía. De manera peculiar, el asalto de este edificio no fue por su acceso principal, cuya puerta no pudo ser vencida, sino por el escalamiento de sus muros por parte de los tuxtepecanos. La penitenciaría fue otro de los edificios públicos incendiados, ahí todas las puertas de la prisión fueron forzadas con hacha y bala para favorecer la liberación de presos, además de una apertura de muro de un calabozo que comunica al callejón del Instituto. De manera similar la cárcel de mujeres tuvo menoscabos en su inmobiliario. El ex convento de San Francisco -donde se alojó el cuartel del segundo batallón- tuvo un asedio hasta ser rendidas sus defensas, siendo los espacios más afectados el banco de armas, la bodega de municiones, además del hurto de su archivo. La oficina del servicio telegráfico de la ciudad quedó en estado de destrucción y pérdida de buena parte de sus muebles y útiles, sólo no tuvo desperfectos alguna maquinaria y un retrato de Samuel Morse, aunque el dinero de esta oficina fue robado. El almacén del estado se encontró roto el candado de la puerta principal, así como varios muebles fueron destruidos. La Ciudadela al ser vencida su defensa fue objeto de daño y saqueo. Fueron robadas 400 arrobas de paja de cebada que existían (1 arroba equivale a 11.5 kilos). Los altos de las caballerizas destruidos y forzada la puerta grande del costado sur. Los asaltantes se introdujeron en las diversas habitaciones del inmueble, siendo una de ellas destruida por la explosión de una polvorera que fue incendiada de manera intencional. El depósito de armas de este cuartel, el más importante de la ciudad, fue saqueado de todo su armamento.

Entre el desorden y violencia el hospital civil no se salvó de ser afectado. Su puerta principal fue abierta a balazos y con hachazos, lo mismo pasó con la puerta del salón de militares y la sala de presos. Por último, el templo evangélico también tuvo perjuicios al ser destruida su puerta de acceso y sus muebles. Al terminar el día 26 de agosto Trinidad García de la Cadena y sus hombres se retiraron de Zacatecas rumbo a Fresnillo. En su huida efectuaron en las Pilas, Morelos, un último combate de relevancia contra las fuerzas gobiernistas. A 150 años del violento asalto y toma de la ciudad de Zacatecas en el contexto de la llamada revolución tuxtepecana, queda un testimonio más de la recurrente zozobra y adversidades que vivieron los zacatecanos, un episodio casi olvidado en la historia regional. Pero el año de 1876 no sólo fue tumultuoso por lo hasta aquí expuesto. En sus primeros meses aconteció una explosión de la fábrica de pólvora de la Filarmónica que mermó el suministro de este explosivo necesario para la minería y también para el uso del armamento de la época, abonando con ello al desempleo e inseguridad pública. Se dieron nuevos impuestos federales para atender el déficit hacendario causado por una economía de guerra, siendo sus principales afectados los comerciantes, a quienes ya les asolaba el bandidaje de los caminos y rutas comerciales. Contrario a lo que se cree en cuestión de idealizar los tiempos pretéritos se puede pensar que en muchas ocasiones los tiempos pasados no siempre fueron mejores.

*Centro INAH Zacatecas.

Penitenciaria y templo de Santo Domingo


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