SUPLEMENTO CULTURAL
NO. 727 / 10 DE AGOSTO DE 2026 / AÑO 16
DIR. JÁNEA ESTRADA LAZARÍN
De la exposición El jinete y el caballo: Historia, arte y tradición. Colección Fomento Cultural Banamex.
La exposición El jinete y el caballo: Historia, arte y tradición -coordinada por el Banco Nacional de México, a través de Fomento Cultural Banamex, Campo Real Vinícola y el Clúster Turístico y Cultural de Zacatecas en el Museo de la Barrica- tiene como objetivo mostrar al público la cultura ecuestre nacida en el medio rural mexicano, particularmente en las haciendas y en las estancias ganaderas, donde los antiguos valores de la caballería florecieron: la valentía, el amor a la tierra, el cuidado del caballo y del ganado, la defensa del más débil, el honor a la palabra empeñada, la cercanía con la naturaleza, la defensa del suelo patrio y otros más. En su cabalgar por la vasta y majestuosa geografía mexicana y con la creación de indumentarias, aperos, arte, tradiciones, costumbres, suertes ecuestres y artesanías, los jinetes han dejado un legado que enriquece la historia de nuestro país. [Más del Jinete y el caballo en esta edición]
La Gualdra No. 727
2 LA GUALDRA NO. 727 /// 10 DE AGOSTO DE 2026 /// AÑO 16
Editorial Estamos ya en la segunda parte del año 2026 en la que habrá muchas actividades artísticas y culturales, por ejemplo, la Feria Internacional del Libro Zacatecas (FENALIZ) se llevará a cabo del 21 al 29 de agosto y este año está dedicada a la memoria de nuestro amigo Alberto Huerta, fallecido el mes de abril del año pasado. Siempre recordado, Alberto Huerta, quien fuera nuestro colaborador durante un espacio de aproximadamente 5 años en La Gualdra, fue un escritor de narrativa y teatro, director de la compañía universitaria de Teatro Carlos Ancira y coordinador de talleres literarios. De ambos, del de teatro y del de literatura, egresaron varios artistas que en la actualidad se encuentran en activo en Zacatecas; qué privilegio tan grande tuvieron quienes fueron sus alumnos de aprender del rigor y muy peculiar sentido crítico de Huerta, varios de ellos participarán en el homenaje que en su honor se llevará a cabo durante la inauguración de la FENALIZ, el próximo 21 de agosto, para que lo vaya agendando. Aunque aún no se ha dado a conocer el programa completo, me permito hacer algunos adelantos; en la FENALIZ se presentará el nuevo libro de poesía de Sigifredo Esquivel Marín, La vida en un castillo de naipes sostenido por el azar, de la Colección Altazor, editado por Tilde Editores; y el libro de Lorena Fuensanta Ávila Dueñas, El manto de la buenaventura, editado por el Programa de Ediciones 2025 del Instituto Zacatecano de Cultura, y que trata de lo siguiente: “En un pequeño pueblo donde el tren pasa solo una vez por semana, el silencio tiene más memoria que las palabras. Teresita de Jesús, niña curiosa y observadora, descubre que entre las ausencias y los rumores se tejen los destinos de quienes se quedan y de quienes sueñan con partir. El manto de la buenaventura es una novela que entrelaza devoción, deseo y memoria en un retrato poético de la vida rural. Entre fantasmas que no se van y promesas que nunca llegan, se alza una historia sobre la espera, la necesidad de escapar y la posibilidad —incierta— de hallar la salvación”,1 de acuerdo con lo que aparece en la contraportada de esta novela que ya estamos esperando leer.
Contenido Es muy probable que se presente la novela más reciente de José Manuel Cuéllar, Bucareli 158, “Bucareli 158 es una novela hipnótica que explora las conexiones entre el espiritismo y la política nacional; en donde, como hasta ahora, los inocentes son las principales víctimas de los rituales del poder y la oscuridad del alma”,2 si todo sale bien, estará en la feria y será todo un gozo escuchar nuevamente a su autor. José Manuel Cuéllar Moreno (Ciudad de México, 1990) es narrador y ensayista. Doctor en Filosofía por la UNAM, fue residente en la Fundación Antonio Gala para Jóvenes Creadores y becario del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca). Autor, entre otros libros, de La razón pendular de Emilio Uranga. Una historia del existencialismo mexicano (2025) y La revolución inconclusa (2018). También es autor de las novelas El caso de Armando Huerta (2009), Premio Nacional de Novela Luis Arturo Ramos; Ciudademéxico (2014), Premio Nacional de Novela Joven José Revueltas. Recientemente también el editor Oscar Tagle anunció en su redes que en esta temporada de la feria de libro también se presentará el libro de otro escritor zacatecano: “Y estar siempre, del maestro, poeta y gurú, José de Jesús Sampedro. Título que compila La estrella el tonto los amantes, así como No estar y estar y… con prólogo de Alain Derbez, en un trabajo editorial colaborativo de Marcela Campos, Ester Cárdenas, Andrea Elisa Sampedro, Georgia Aralú González, Israel Piña, Laura Contreras y Al gravitar rotando… una belleza plena de literatura, música y palabras desde la atalaya del poeta zacatecano. Próxima presentación en la Feria Nacional del Libro Zacatecas 2026”,3 el libro está editado por el Instituto Zacatecano de Cultura Ramón López Velarde y Ediciones Al gravitar rotando. Habrá que estar al pendiente del programa completo de la FENALIZ, en cuanto salga estaremos compartiendo con ustedes más pormenores sobre los horarios, lugares y más recomendaciones gualdreñas.
3 Lo que no tiene nombre Por Aída Chacón-Castellanos
4 5 El jinete y el caballo. Historia, arte y tradición, en el Museo de la Barrica de Campo Real Vinícola Por Jánea Estrada Lazarín
6 Nacimiento y diseminación de totalitarios singularizados: Una reflexión en torno a la Manosfera y los True Crime Community Por Raúl Andrés López Ortega
7 Cinco chistes de Los Simpson que heredaré a mi hijo Por Armando Navarro
8 La invitación (The Invite), de Olivia Wilde Por Adolfo Nuñez J.
Que disfrute su lectura.
Debes de cambiar tu vida Por Álvaro López-Limón
Jánea Estrada Lazarín lagualdra@hotmail.com
El manto de la buenaventura, de Fuensanta Ávila Dueñas, es parte del Programa de Ediciones 2025 del IZC, por lo que es muy probable que lo obsequien durante la presentación. Para escuchar un fragmento de la novela Bucareli 158: https://www.planetadelibros.com.mx/libro-bucareli-158/420085 3 https://www.facebook.com/oscar.tagle.50/posts/pfbid026r3EZYaSQBe5EJPzdF3133ZBp3B5HtS2j41PaBGhZcVTKFBkyhnqDSxpH1tku5GEl 1
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Directorio
Carmen Lira Saade Dir. General Raymundo Cárdenas Vargas Dir. La Jornada de Zacatecas direccion.zac@infodem.com.mx
Jánea Estrada Lazarín Dir. La Gualdra lagualdra@hotmail.com Sandra Andrade Diseño Editorial
La Gualdra es una coproducción de Jánea Estrada Lazarín y La Jornada Zacatecas. Publicación semanal, distribuída e impresa por Información para la Democracia S.A. de C.V. Prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta publicación, por cualquier medio sin permiso de los editores.
Juan Carlos Villegas Ilustraciones jvampiro71@hotmail.com
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10 DE AGOSTO DE 2026
Lo que no tiene nombre 6 Por Aída Chacón-Castellanos
Libros
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a escritura de no ficción es otro de los géneros contemporáneos que me parecen no solamente necesarios, sino urgentes. No es que piense que la ficción ha sido rebasada, sino que la realidad debe nombrarse más allá de las charlas cotidianas y debe habitar la literatura en un mundo como el nuestro, donde la ficción muchas veces se disfraza de realidad. Por eso acudí en esa ocasión al estante de narrativa latinoamericana de no ficción y elegí Lo que no tiene nombre, de Piedad Bonnett. Comencé la lectura con un poco de conocimiento sobre la obra. En un taller de narrativa autobiográfica leímos las primeras tres páginas de esta obra y sentí la urgencia de leer cada una de las páginas de este breve texto que, aunque su extensión no lo insinúe, presenta un enorme retrato del dolor y de la muerte. La escritora colombiana comparte, a través de una narrativa íntima, las distintas fases del duelo después de la muerte de su hijo. A partir de un ejercicio de escritura memorialística, la autora reflexiona sobre los acontecimientos que fueron orillando a su hijo hacia la muerte. Desde el diagnóstico de una enfermedad que no se nombra sino hasta que el lector mismo ya tiene certezas sobre su significado, hasta los años posteriores cuando, de alguna manera, se pensó que lo
peor quizá ya había pasado. Cada momento que narra Bonnett se entiende como una remembranza dolorosa que tiene un final inevitable: el suicidio. Es importante mencionar que, en la cultura occidental, el suicidio siempre ha sido visto como un tema tabú complejo. Si hacemos un recorrido por la historia, desde la Grecia Antigua se tenía una valoración ambivalente, pues para algunos filósofos como Aristóteles, el suicidio atentaba contra el Estado y para los estoicos era una salida valiente ante la tiranía de la vida. A partir de la Edad Medía, San Agustín consideró que el suicidio era una ofensa contra Dios y la iglesia, por lo que rápidamente se extendió la idea de que se trataba de un pecado que atentaba directamente contra el
quinto mandamiento. Mucho tiempo después, durante el siglo XIX y principalmente gracias a Emile Durkeim, el suicidio se empezó a ver como un hecho social influenciado por el entorno y no meramente un acto de carácter individual. Ya entrado el siglo XX la psicología, la psiquiatría y la medicina han logrado darle una dimensión mucho más profunda, desde una perspectiva de salud mental, que lo ha alejado del estigma criminal o moral. Sin embargo, abordar este tema no se ha vuelto más sencillo. Los prejuicios morales siguen haciendo un eco profundo en la sociedad hasta el punto de evitar nombrarlo de manera abierta. Después de la muerte de un hijo, condición misma que carece de un
nombre, la mente busca maneras de racionalizar el dolor y la pérdida. Este camino es justamente el que narra la autora en este libro que, sin duda alguna, se trata también de un ritual de despedida. Debo mencionar que una de las cuestiones más hermosas del libro es que, a manera de contrapunto, Piedad Bonnett nombra todo aquello que circunda la muerte de su hijo y lo envuelve en una atmósfera agnóstica que no busca más que indagar en los sentimientos y la psique humana. Esta forma de vincularse con la vida me recuerda a las palabras de Ann Druyan, esposa y colega de Carl Sagan, quien dijo públicamente a la muerte del astrónomo: “No creo que vuelva a ver a Carl. Pero lo vi. Nos encontramos en el cosmos, y eso fue maravilloso”. Esta misma coincidencia amorosa es la que Piedad Bonnett celebra con la escritura de Lo que no tiene nombre. Celebra también la vida de su hijo que, aunque breve, fue profundamente significativa para quienes lo conocieron de cerca. Esta narrativa, aunque breve, es el producto de una insondable reflexión sobre las formas del amor, los enigmas de la enfermedad y lo inexplicable que resulta la vida, aunque estemos tan habituados a ella. Sepa el lector que no puedo hacer más que invitarle a la lectura y, seguramente, también al llanto.
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LA GUALDRA NO. 727
El jinete y el caballo. Historia, arte y tradición, en el Museo de la Barrica de Campo Real Vinícola
Exposiciones
6 Por Jánea Estrada Lazarín
Foto de Héctor Sansón.
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l Banco Nacional de México, a través de Fomento Cultural Banamex, Campo Real Vinícola y el Clúster Turístico y Cultural de Zacatecas presentan en el Museo de la Barrica la exposición El jinete y el caballo: Historia, arte y tradición; inaugurada el pasado 6 de agosto, está abierta al público los próximos meses. Las obras que la integran pertenecen a la Colección de Fomento Cultural Banamex “son 48 piezas de la Colección de Arte Popular de Fomento Cultural Banamex que reflejan la importancia del caballo en la identidad mexicana elaboradas en diversos materiales como barro, cartonería, madera, piel, plata, cera, fibras vegetales y textiles. Además, la exposi-
ción incluye 6 réplicas de caballos en tamaño natural, de diferentes razas, con representaciones de trajes de china poblana de la colección de Silvia García de Alba y jinetes ataviados con indumentaria charra y aperos de las colecciones de Francisco Origel -miembro de la Unión de Asociaciones de Charros del Estado de Guanajuato-, de Tomás Torres Mercado y de la Asociación de Charros de Puente Verde de Zacatecas”. El Museo de la Barrica -en Carretera a Luis Moya, Km. 23- ofrece al público una oportunidad para apreciar la riqueza de las expresiones populares que han dado identidad al país. La exposición podrá visitarse de martes a domingo, de 11:00 a 18:00 horas, entrada libre.
“A través de los siglos, uno de los animales que mayor convivencia han tenido con el ser humano es el caballo. En la real cédula del 23 de mayo de 1493, los Reyes Católicos ordenaron al almirante Cristóbal Colón (14511506) llevar los primeros veinticinco caballos al Nuevo Mundo, bautizado en 1507 con el nombre de América. Con los caballos, arribaron al continente los jinetes que montaban ‘a la jineta’, arte ecuestre caracterizado por el uso de estribos cortos, adarga o escudo para la defensa, lanza y silla de montar jineta, herencia del pueblo de Berbería, región del norte de África. ‘Jinete’ es una palabra de origen bereber. El término zinethe (habitante de Zenetha) evolucionó en el español a ‘jinete’ al transformarse la ‘z’ en ‘j’ y describe al individuo que sabe montar con gallardía y excelencia su caballo. La presente exposición tiene como objetivo mostrar al público la cultura ecuestre nacida en el medio rural mexicano, particularmente en las haciendas y en las estancias ganaderas, donde los antiguos valores de la caballería florecieron: la valentía, el amor a la tierra, el cuidado del caballo y del ganado, la defensa del más débil, el honor a la palabra empeñada, la cercanía con la naturaleza, la defensa del suelo patrio y otros más. En su cabalgar por la vasta y majestuosa geografía mexicana y con la creación de indumentarias, aperos, arte, tradiciones, costumbres, suertes ecuestres y artesanías, los jinetes han dejado un legado que enriquece la historia de nuestro país”.
Foto de Ric.Villagrana.
América, tierra de jinetes. Siglos XIX al XXI. Coordinación: Guadalupe Jiménez Codinach, Fomento Cultural Banamex, A.C., México, 2018.
10 DE AGOSTO DE 2026
Foto de Ric.Villagrana.
Foto de Ric.Villagrana.
Foto de Héctor Sansón. El jinete y el caballo en el arte popular Las artes ecuestres tradicionales han estado ligadas a la obra artesanal y al arte popular y han sido los maestros artesanos quienes han aportado los elementos que permiten al jinete el manejo correcto del caballo. Con el tiempo y como una necesidad natural y también de prestigio, se fue engalanando al caballo, y el jinete fue creado su propia indumentaria que lo distinguía. En ese largo proceso de construcción de la identidad, las prácticas artesanales fueron – y aún lo son – fundamentales. Telares, obrajes y demás talleres fueron produciendo ponchos con flores indígenas y europeas, sarapes y jorongos característicos de cada clima y entorno, y la necesidad de arreos para los caballos forjaron sillas de montar, bridas, frenos, estribos, espuelas y objetos diversos de gran valor y de diseños notables, muchos de ellos de plata labrada. El traje tradicional del charro con su indumentaria lujosa o de faena, botas, sombreros, pañuelos, corbatas, chaparreras y cintos, todo ello resultado del quehacer de siglos. La variedad y el colorido del arte popular ecuestre del continente americano es excepcional, tal como lo vemos en los sarapes, gabanes, sombreros, monturas, espuelas, así como, en la representación de caballos y jinetes elaborados con diferentes materiales como barro, madera, cera, fibras vegetales, entre otros. [Fragmento de texto de sala]
Fotos de Héctor Sansón.
Exposiciones
Foto de Ric.Villagrana.
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LA GUALDRA NO. 727
Nacimiento y diseminación de totalitarios singularizados:
Una reflexión en torno a la Manosfera y los True Crime Community
Educación
6 Por Raúl Andrés López Ortega
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partir de tres hechos violentos que sucedieron en México, cometidos por Lex, Osmar y Julio César (dos adolescentes y un joven), sin duda, el tiempo pasa, pero el dolor, el temor y la duda permanecen. Una pregunta oscila en el imaginario social: ¿Qué les motivó a tomar la decisión de quitar la vida a otras personas, principalmente mujeres? La explicación para nada es sencilla por diferentes factores involucrados, por lo que al referirnos sólo a los culpables nos lleva a señalamientos vacíos. Diferentes medios han abordado los casos encontrando vinculaciones con dos grupos específicos: la manosfera y las comunidades de True Crime (TCC). Ambos son grupos ideológicos y detrás de ellos existe una lógica ligada al totalitarismo que Hannah Arendt analizó e identificó varias décadas atrás a partir de una tríada conceptual: terror, ideología y soledad. Sin embargo, con los cambios contextuales su tríada conceptual se manifiesta de forma descentralizada y digital. En los casos de Lex, Osmar y Julio, no se observa un gobierno totalitario clásico, sino una “singularización del totalitarismo”: individuos que internalizan y ejecutan esa lógica de forma autónoma. El terror totalitario elimina la libertad, la pluralidad y destruye la capacidad de un nuevo comienzo. Los ejecutores son elegidos por su fidelidad a una “ley de movimiento” (natural o histórica). En los tres casos, los jóvenes actuaron como ejecutores de esa violencia: Julio desde una retórica racista y fascista, Lex y Osmar desde la manosfera, que plantea una lucha de género. No hay un partido que los seleccione, sino una autoselección mediada por entornos digitales que difunden la lógica del terror sin necesidad de un territorio físico. La ideología totalitaria, según Arendt, ofrece una explicación total de la realidad, se independiza de la experiencia y emplea métodos de demostración inmunes a la contradicción. Para Lex y Osmar, según los designios de la manosfera, el feminismo destruyó la masculinidad. El método de demostración es tautológico: si una mujer rechaza a un hombre, es porque él carece de valor; si lo acepta siendo amable, es porque lo usa mientras busca a otro “mejor”. Mientras Julio, desde la TCC señala a una sociedad degenerada, que valora a los tiradores escolares como víctimas del sistema. Su método de demostración también se autovalida: si el sistema los condena, demuestra que es opresivo; si los ignora, demuestra que es indiferente. A estas ideologías, que fluyen con libertad en el mundo digital, más que el
contenido les interesa el proceso de viralización. Alimentan el terror y convierten a sus seguidores en personas aisladas, destruyendo su relación con la realidad y con los demás. De ahí que la soledad, tenga un punto central. Arendt distingue el aislamiento (impotencia política) de la soledad (pérdida de confianza en uno mismo y en el mundo). La soledad es el caldo de cultivo del terror totalitario y el medio por el que la persona se aferra a la lógica extremista de la ideología. Lex se sentía escoria, sin trabajo, familia, amigos ni amor femenino. Sufrió bullying y manifestó hartazgo y resentimiento hacia las mujeres. Osmar, se identificaba como incel, fanático de
Charles Manson, odiaba a las feministas y publicaba contenido violento con armas. Julio, seguidor de Hitler, callado, sin amigos, y con expresiones de odio hacia grupos específicos. Eran personas solitarias, rodeadas de una soledad industrializada por sistemas digitales y algoritmos que no sienten emociones, pero las explotan para direccionar la atención. Así, cualquier adolescente, joven o adulto puede convertirse en un “totalitario singularizado”: la dictadura del pensamiento se distribuye corporativa y horizontalmente, sin necesidad de un Estado totalitario. Con lo anterior, la respuesta no está sólo en encarcelar a los culpables, pues
las ideologías mutan rápidamente. Como investigador educativo en formación y docente a nivel bachillerato, preocupado por las adolescencias y juventudes, considero que es necesario enseñar a hacer una pausa reflexiva que permita pensar críticamente el acontecer social, reconstruir vínculos y confrontar la soledad sistémica. Sin embargo queda abierta una pregunta: ¿cómo vivimos nuestra propia soledad?
*Estudiante de doctorado del Departamento de Investigaciones Educativas del Cinvestav (becario de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, tecnología e Innovación)
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10 DE AGOSTO DE 2026
Cinco chistes de Los Simpson que heredaré a mi hijo 6 Por Armando Navarro
Río de palabras
“Pues si no es aquí, en algún lugar tiene que haber represión”. Homero Simpson
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n la universidad fui alumno del escritor Gerardo Piña, un profesor brillante y muchas veces ridículo. Se jactaba, entre otras cosas, de no haber visto nunca Los Simpson. Aquello siempre me pareció un gesto altanero e ingenuo, sobre todo ingenuo. Pero a los veinte años no tenía las herramientas (ni la malicia) para decirlo. Los Simpson, estoy seguro, moldearon el sentido del humor de mi generación. Quienes hoy estamos entre los treinta y los cuarenta y cinco años crecimos viendo a una familia que dinamitaba el ideal de la familia tradicional, de la política, de la escuela, de la televisión y del trabajo. Sospecho que una parte de nuestro imaginario político proviene de ahí. Me gustaría que una parte de ello sobreviviera en mi hijo, que al botarse de risa hiciera teoría crítica sin saberlo. Por lo tanto, hago una lista de cinco chistes de Los Simpson que, me parece, son dignos de recordar. Y quién sabe, quizá Gerardo Piña se anime a leer estas líneas, si Faulkner lo suelta un ratito. 1. El tráfico (La tierra de Tomy y Daly, temporada 6) La familia Simpson está de vacaciones, viaja en carretera a la tierra de Tomy y Daly. En algún punto, encuentran un “puesto de control de frutas y vegetales”. Homero entra en pánico, confiesa que la cajuela está llena de dichos productos. Después, muestra un folleto que dice: “Tráfico de vegetales: el camino fácil al éxito”. Aterrado, pisa el acelerador y del coche salen zanahorias, plátanos, peras y tomates. El joven vigilante del puesto grita: “¡Señor Aureliano, otra vez!”. El mercado negro aparece como otra forma de emprendimiento. El crimen organizado ingresa al lenguaje del éxito. La vigilancia del Estado, el puesto de control, hace equivalentes a un costal de tomates y un paquete de cocaína. El remate, el llamado al señor Aureliano, revela que el delito ya forma parte de una rutina. 2. Los amigos (Marge, la rebelde, temporada 5) Marge y su vecina Ruth comienzan a salir por las noches. En un momento, una patrulla les indica que se detengan, pero Ruth confiesa que el coche
es robado. Para no arrastrarla consigo, deja a Marge en uno de esos célebres comedores de carretera estadounidenses. Marge se dirige al teléfono, pero antes observa a otras parejas de amigas. Dos mujeres hablan: — Esta escapada de la ley habría sido horrible si no me acompañas. — Oye, para eso son las buenas amigas. Luego, en otra mesa: — Mónica, me alegra que en las adversidades aún sigamos juntas. — Pilar, las verdaderas amigas siguen juntas por siempre. Después, una mesera muestra dos waffles que salieron pegados. — Me choca que los waffles queden juntos. Un cocinero responde: — Los buenos waffles son como los amigos. Siempre me río como un idiota. La escena funciona como una máquina de lugares comunes. Cada pareja arroja un diálogo acartonado sobre el valor de la amistad. Después, con la misma lógica, un cocinero sudoroso traslada la cursilería a un desayuno maltrecho. Todo es ridículo y, al mismo tiempo, todo es cierto. Los Simpson saben que el sentimentalismo no es enemigo de la verdad. 3. Los inocentes (El regreso de Bob Patiño, temporada 6) Bob Patiño se postula como candidato
a la alcaldía de Springfield por el Partido Republicano. Bart y Lisa le sabotean un evento de prensa. Los guardaespaldas de Bob atrapan a Bart y lo suben a la limusina por la fuerza. El candidato dice: “Ningún niño ha atacado al Partido Republicano y ha vivido para contarlo”. No parece una amenaza improvisada. El chiste implica que el asesinato de infancias funciona como un proceso normal. Bob habla de la matanza de niños con la misma naturalidad con la que hablaría de cualquier otra regla interna. Los guionistas entendieron que el poder no tolera a la juventud. Un niño que cuestiona al poder deja de ser un niño. Ahora es un problema político. Como en los años 60 o 70 en México. 4. El brazo del poder (Don Barredora, temporada 4) Homero ve por primera vez la camioneta con la que se convertirá en Don Barredora. Tiene una fantasía: fuera de la Casa Blanca hay unos manifestantes, sus pancartas dicen “olviden la Constitución”, “destruyan todos los árboles”, “páguenme por no trabajar”. Dentro del recinto está Homero, montado en la barredora, y el presidente George H.W. Bush, quien dice: “Homero, quiero sacar obras de arte de la Casa Blanca, pero no puedo pasar por la salida por esos manifestantes”. Homero responde, con mucho ahínco:
“¡Señor presidente, esos jovencitos van a saborear la realidad!”. Y procede a arrollar a la multitud. En su fantasía, Homero lleva a cabo una masacre espantosa, similar al atropellamiento de Charlottesville en 2017. La idea lo hace reír. Homero sueña con una máquina que le permita ser el brazo de fuerza del poder, un artefacto de obediencia perfecta. 5. Los medios (Bart se hace famoso, temporada 5) Cuando Bart comienza a trabajar para Krusty en la televisión, justo antes de convertirse en el Niño Yo No Fui, le dice a un compañero del estudio: “Caramba, estar en el espectáculo es como un sueño, somos afortunados, ¿verdad?”. El otro responde: “Yo quisiera estar muerto”. Trabajé varios años en la televisión. Volví a ese chiste muchas veces. Lo recordaba cuando debía pasar la noche entera fuera de casa para cubrir una noticia; cuando me tocó trabajar en la Navidad de 2021 y mi hijo tenía apenas tres meses; también cuando algún reportero o productor se sentía con derecho a gritarme. Casi todos los que hemos trabajado en la televisión hemos tenido ese pensamiento, por lo menos una sola vez. La televisión cree vender sueños. A los trabajadores nos quedan los chistes, y algunos otros recursos para sobrevivir.
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LA GUALDRA NO. 727 / 10 DE AGOSTO DE 2026
La invitación (The Invite), de Olivia Wilde
Cine
6 Por Adolfo Nuñez J.
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oe y Angela (Seth Rogen, Olivia Wilde) están casados desde hace mucho tiempo. Ambos viven en un amplio departamento ubicado en San Francisco heredado de los padres de Joe, tienen una hija de 12 años y han perdido cualquier atracción que sintieron el uno por el otro cuando recién se conocieron, dando paso a una serie de diferencias y resentimientos que se han ido acumulando con los años. En alguna ocasión, él fue un músico optimista y con la vida por delante, ahora da clases sin mucho entusiasmo a jóvenes músicos que integran las orquestas escolares locales; ella, por su parte, se ocupa de los pendientes del hogar de forma controladora y con cierto grado de obsesión. Una tarde, Joe regresa a la casa quejándose de los dolores de espalda que padece de manera habitual y se entera, con bastante disgusto, de que Angela ha invitado a los vecinos del piso de arriba: Pina (Penélope Cruz), una terapeuta y sexóloga; y Hawk (Edward Norton), un ex bombero retirado. A partir de esta reunión se dará lugar a una serie de tensiones, revelaciones, nervios, humor y la creciente sensación de que todo en algún momento saldrá mal, especialmente para los anfitriones. La invitación (The invite, 2026) es la más reciente cinta de Olivia Wilde (Booksmart, 2019; Don’t worry darling, 2022) quien, además de interpretar el rol protagónico,
también dirige con suma habilidad y soltura esta estupenda comedia sobre parejas funcionales y disfuncionales. Adaptación de la obra de teatro Los vecinos de arriba del español Cesc Gay, que a su vez fue adaptada al cine por su mismo autor en Sentimental (2020), la cinta de Wilde es intensa y vertiginosa a la hora de construir situaciones incómodas y cómicas, lo que les permite a sus cuatro intérpretes encontrar múltiples momentos para brillar. La directora se mantiene fiel a la estructura teatral del texto original, tanto en el intercambio de diálogos como en la puesta en cámara, siempre bien calculada y encontrando ángulos elegantes que le otorgan al espacio físico, por muy limitado que sea, un aire cinematográfico. La película pone preguntas incómodas sobre la mesa, en torno a cómo influye la pareja en la percepción propia al momento de interactuar en distintos espacios sociales. También es interesante en su planteamiento respecto a los nuevos enfoques y alternativas que existen al momento de relacionarse de manera sexoafectiva con otras personas, y que no se encuentran delimitadas por una forma de pensamiento monógama. Los esfuerzos de Wilde rinden frutos, dando como resultado una estupenda comedia esencialmente para adultos, que profundiza en las relaciones de pareja con todas sus complejidades, imperfecciones y matices. Una propuesta que resulta muy refrescante, además de dis-
frutable, en especial cuando surge dentro de un panorama comercial donde lo que predomina en cartelera se siente cada vez más diseñado para infantilizar a las audiencias en lugar de confrontarlas. Es interesante notar que La invitación, incluso si está ajustada a ciertos hábitos de la cultura estadounidense, no deja de percibirse como un relato de carácter universal. El filme logra integrar asuntos complejos bajo un tono cómico, lo que le permite al público digerir verdades mucho más amargas de lo que parecen en un principio. Bajo su superficie humorís-
tica se esconde una historia mucho más dramática y seria, encaminada hacia crisis personales y lazos que parecen encaminados a una disolución inevitable. Al final, con las relaciones en pareja, sus expectativas y decepciones como tema central, todo es un juego de perspectivas entre los invitados, los anfitriones, la realidad y la ficción. Si algo queda claro en la cinta de Wilde, es que convivir con extraños puede ser una experiencia incómoda, pero también puede ser un espejo en el que nos podamos ver tal y como somos, por muy doloroso que resulte.
Debes de cambiar tu vida 6 Por Álvaro López-Limón
Arte
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eleyendo algunos poemas de Drummond de Andrade, encontramos un fragmento significativo, “nunca me olvidaré que en medio del camino / había una piedra, / había una piedra, había una piedra en medio del camino / en medio del camino había una piedra", escribía nuestro autor. Conmocionado acudí a mi modesta biblioteca, se revelaron ahí, la imagen de una escultura de mármol, de ennoblecida musculatura, pecho definido y una sutil torsión en el abdomen que simula un delicado movimiento de cintura; así se representa el cuerpo del Dios Apolo, sin cabeza ni extremidades, es el Torso de Mileto (480-470 a C.). También descubrimos que el libro, Segunda parte de los nuevos poemas (1908), contiene el “Torso de Apolo arcaico”, que dice: “no conocemos la inaudita cabeza, en que maduraron los ojos. Pero su torso arde aún como candelabro en el que la vista, tan solo reducida, persiste y brilla. De lo contrario, no te deslumbraría la saliente de su pecho, ni por la suave curva de las caderas viajaría una
sonrisa hacia aquel punto donde colgara el sexo. Si no siguiera en pie esta piedra desfigurada y rota bajo el arco transparente de los hombros ni brillara como piel de fiera; ni centellara por cada uno de sus lados como una estrella: porque aquí, no hay un solo lugar que no te vea. Debes cambiar tu vida”. Atestiguamos, sorprendidos, que Rilke convierte la piedra inanimada en presencia vibrante, el torso de piedra en la piel de una bestia, que nos muestra que la energía del dios Apolo, a pesar de la falta de cabeza y extremidades, irradia una energía viva. Rilke cincela con palabras a ese yo que observaba y que repentinamente se torna objeto observado, rompe las fronteras del papel y de la imaginación mientras que murmura, quedamente, debes cambiar tu vida. Imposible no atender la observación de Benjamin, “únicamente quien supiera contemplar su propio pasado como un producto de la coacción y la necesidad, sería capaz de sacarle para sí el mayor provecho en cualquier situación presente. Pues lo que uno ha vivido es, en
el mejor de los casos, comparable a una bella estatua que hubiera perdido todos sus miembros al ser transportada y ya sólo ofreciera ahora el valioso bloque en el que uno mismo habrá de cincelar la imagen de su propio futuro”. En fin, el tiempo que acumulaba ese trozo de mármol y que ahora volvía para preguntarnos sobre nuestro propio tiempo. En el parpadeo de un ojo (In ictu oculi, como en la Primera Epístola de los corintios de San Pablo). Como en Vanitas vanitatum, omnia vanitas, que nos alerta sobre la fugacidad de la vida, sobre el lugar al que encaminamos nuestros pasos. Las piedras seguirán en medio del camino, … porque aquí no hay / un solo lugar que no te mire. Debes cambiar tu vida.
UAEH – UAPSIC.
Benjamin, Walter. Calle de dirección única. Editorial ABADA. 2011 Drummond de Andrade, Carlos. Alguma Poesia. Ediciones Pindorama, 1930.
Torso de Mileto. 480-470 a de C. Museo del Louvre. París