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La Gualdra 719

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La Gualdra apareció por primera vez el primer lunes de junio de 2011. Desde aquel 6 de junio y de manera ininterrumpida hemos publicado, incluida la de hoy, 719 ediciones gracias a un equipo extraordinario que ha ido fortaleciéndose con el paso de 5478 días, un equipo conformado por muchas personas de diferentes latitudes que han decidido publicar en este espacio el resultado de sus procesos creativos y de investigación y con eso, han contribuido a entablar una conversación pública y comunitaria alrededor de temas relacionados con el arte y la cultura. Hoy celebramos nuestro aniversario número 15.

Juan Carlos Villegas. 15 aniversario de La Gualdra. 2026.

La Gualdra No.

La Gualdra apareció por primera vez el primer lunes de junio de 2011. Desde aquel 6 de junio y de manera ininterrumpida hemos publicado, incluida la de hoy, 719 ediciones gracias a un equipo extraordinario que ha ido fortaleciéndose con el paso de 5478 días, un equipo conformado por muchas personas de diferentes latitudes que han decidido publicar en este espacio el resultado de sus procesos creativos y de investigación y con eso, han contribuido a entablar una conversación pública y comunitaria alrededor de temas relacionados con el arte y la cultura.

La Gualdra no es el primer suplemento cultural que ha habido en nuestro Estado, pero sí el que más ha durado; y si analizamos la historia de este tipo de publicaciones en el país podría afirmar que somos uno de los proyectos editoriales, nacidos en el siglo XXI, más longevos y constantes en el interior de la república, si no es que el más, que ha logrado consolidar una comunidad de colaboradores nacionales e internacionales, y eso es algo que nos llena de alegría.

Somos parte de una lista muy pequeña de suplementos culturales fundados en este siglo y que han sobrevivido a las crisis o la falta de interés en la cultura; el nuestro ha sido un caso de resistencia, sí, pero muy gozosa y edificante. Hemos tenido una continuidad a prueba de todo y durante estos años hemos tratado de documentar la vida cultural no sólo de Zacatecas, sino de otros lugares del país y del extranjero; para nosotros resulta fundamental extender, en la medida de lo posible, las redes de creación y pensamiento.

En La Gualdra hemos documentado exposiciones, publicaciones de libros, festivales nacionales e internacionales, temas sobre patrimonio cultural tangible e intangible, cine, teatro, educación, arqueología, filosofía, museos y un largo etcétera; y con el mismo interés, hemos seguido la pista de creadores emergentes y consolidados.

Durante estos 15 años La Gualdra ha incluido también debates intelectuales, sociales, transformaciones urbanas y culturales; y aquí se han incluido aportaciones de escritores, artistas visuales, arqueólogos, educadores, gestores culturales, críticos de cine, historiadores y académicos universitarios. Y en esta intención nuestra de propiciar encuentros, han coincidido en nuestras páginas gualdreñas testimonios sobre instituciones culturales, universidades y espacios independientes de artistas, investigadores, críticos y académicos.

De alguna manera, hemos querido durante estos tres lustros propiciar un lugar de encuen-

tro y creo que lo hemos conseguido. Si bien es a través de La Jornada Zacatecas, desde Zacatecas, que La Gualdra existe y se publica, no son temas exclusivamente zacatecanos los que se abordan, sus contenidos provienen más allá del ámbito regional y nacional, nos interesa incluir aquí lo que surge en circuitos más amplios y preservar la memoria de lo que ocurre en esta etapa de la historia.

En nuestro país, la mayoría de los directores de suplementos culturales han sido hombres y la discusión cultural suele concentrarse mayoritariamente en la CDMX; por eso también me llena de mucho orgullo decir que en provincia también se hacen proyectos como el nuestro. Hoy cumplimos 15 años de reunir, paso a paso, a generaciones distintas de creadores, investigadores y artistas de diferentes edades y trayectorias. Gracias infinitas a todos quienes han colaborado en la construcción de este espacio cultural; gracias por su confianza y generosidad.

En La Gualdra hemos querido actuar como un puente permanente entre Zacatecas y lo que sucede en circuitos artísticos nacionales e internacionales. Está demostrado que la producción intelectual no tiene por qué concentrarse exclusivamente en la Ciudad de México; por eso quiero hacer énfasis nuevamente en que desde Zacatecas se ha construido esta comunidad gualdreña, este espacio de diálogo donde se conecta lo local y lo regional con lo internacional, y temas de patrimonio con las creaciones contemporáneas.

Desde Zacatecas, esta ciudad tan hermosa, ha sido posible sostener esa conversación sobre cultura, arte y sociedad de la que hablaba al principio. Mención especial merecen, por supuesto, nuestros lectores, gracias a ellos, a ustedes, seguimos aquí “a pie del cañón”, listos para comenzar el año 16 de esta aventura gualdreña.

En este número de aniversario tenemos la colaboración de Antonio Cienfuegos, Joel Flores, Victor Hugo Ramírez Lozano, Armando Navarro, Armando Salgado, Beatriz Pérez Pereda, Javier Acosta, Sigifredo Esquivel Marin, Aída Chacón-Castellanos y Alberto Medrano, Jeannette Arévalo Angus, Fernando Trejo, Carlos Belmonte Grey, Adolfo Nuñez J., Carlos Martín Briceño y Mauricio Carrera; Juan Carlos Villegas en la realización de la imagen de portada y Sandra Andrade en el diseño editorial. Muchas gracias a todos. Iniciamos el año 16.

Que disfrute su lectura.

Jánea Estrada Lazarín lagualdra@hotmail.com

Contenido

Pirófano afecto: 15 poetas chilenos indispensables Por Antonio Cienfuegos Lo que crece en 15 años Por Joel Flores

quince

XV años Por Armando Salgado

La infancia (15 meditaciones) Por

15 años de un refrigerador: Cuenta regresiva, de A.E. Quintero Por Beatriz Pérez Pereda 3 4 5 7 8 6

Aniversario de cristal Por Aída Chacón-Castellanos y Alberto Medrano Por esto me refiero a todo [exposición número 15] Por Jeannette Arévalo Angus 15 Por Fernando Trejo 15 años, 15 películas Por Adolfo Nuñez J. 15 años tenía Martina… y también La Gualdra Por Carlos Belmonte Grey

Laura Avellaneda, un amor de quinceañero Por Carlos Martín Briceño El 15 de Peralvillo Por Mauricio Carrera

Jánea Estrada Lazarín Dir. La Gualdra lagualdra@hotmail.com

Sandra Andrade Diseño Editorial

Juan Carlos Villegas Ilustraciones jvampiro71@hotmail.com

La Gualdra
Los quince días de llanto del venerable maestro de las ranas Por Javier Acosta
Sigifredo Equivel Marin
Los
de La Gualdra Por Victor Hugo Ramírez Lozano
Quince imágenes que me sobreviven Por Armando Navarro

Pirófano afecto: 15 poetas chilenos indispensables

6 Por Antonio Cienfuegos

La poesía chilena nunca ha sido un cementerio de antologías. Hoy arde en lenguas que no pidieron permiso. Olvidemos espectros consagrados: esta es otra constelación, encarnada, rebelde, hecha de territorios heridos y disidencias vivas.

Elvira Hernández, la iluminada del margen, escribe desde la lucidez del exilio interior. Carlos Cociña, tierno y forense, desarma el lenguaje hasta mostrar sus vísceras. Rosabetty Muñoz, desde el extremo austral, teje memoria y cuerpo con hilos de agua y duelo. Soledad Fariña, umbral en vilo, hace de la palabra una ceremonia. Bruno

Vidal se mete en la piel del opresor y del victimario, escarba la culpa sin redimirla y nos obliga a mirar el horror desde adentro. Yanko González filtra la oralidad popular hasta volverla bronce. Alejandra del Río incendia la intimidad política con una cerilla calma. Octavio Gallardo evoca las palabras como acantilados que niegan el olvido, subliman la memoria y destierran con lucidez quirúrgica el abandono. Nadia Prado desgrana los días como una resistencia mínima hecha de migas. Daniela Catrileo, desde el mapuzugun y la ciudad, abre mundos que el canon racista ignoró. Gladys González susurra como quien talla un durazno:

Lo que crece en 15 años

6 Por Joel Flores

Hace quince años me mudé a Tijuana. Llegué con poco más que un cheque de mi primer empleo como editor, una maleta ligera y el amor de mi esposa, que entonces era menos una promesa romántica que una forma concreta de sobrellevar la incertidumbre. Quince años después, mientras me preparo para mudarme de casa otra vez, pienso en cómo cambian las cosas, los espacios, las personas y las raíces que nacen y crecen sobre el arraigo y la nostalgia.

También hace quince años nació La Gualdra, el suplemento cultural más

importante de Zacatecas. Sólo reafirmo el pensar de sus lectores. Casualmente, ambos aniversarios se cruzan en mi memoria como dos líneas paralelas que comenzaron a moverse al mismo tiempo. Mientras yo aprendía a vivir en la frontera, a escribir desde otro paisaje y a caminar una ciudad que no terminaba de entender, La Gualdra construía un espacio para la literatura, la crítica y el pensamiento cultural en un Estado donde la cultura suele sobrevivir con terquedad.

Fui uno de sus primeros colaboradores. Lo digo desde el agradecimiento. A lo largo de estos años he publi-

Los quince de La Gualdra

6 Por Victor Hugo Ramírez Lozano

QUINCE es el número de peldaños que hay que subir en el Museo Zacatecano, para poder admirar de manera completa el mural monocromático Numismática Zacatecana de Antonio Pintor, obra que nos da un panorama de la importancia de la moneda zacatecana y de su influencia en la historia nacional. QUINCE son los arcos de hierro fundido que se importaron desde Europa para formar la logia que da luz al mercado González Ortega por la calle Tacuba, primera obra prefabricada hecha en la ciudad capital y la cual marcó un referente en la arquitectura zacatecana (si miras con atención, podrás ver la numeración del 1 al 15 en sus soleras). QUINCE, son los centímetros que se cuenta, hay de diferencia entre las torres sur y norte de nuestra catedral, la primera terminada a finales del siglo XVIII y la segunda, más de un siglo después, en 1904, por don Dámaso Muñetón, maestro cantero sin más estudios que la práctica de la vida misma. QUINCE

era el número de varas castellanas (12.6 metros) que una gran viga de madera sólida debía tener de largo, además de media vara en cuadro de grueso para considerársele como GUALDRA o viga maestra. Desde el siglo XVI, en las minas de los Zacatecas, las gualdras fueron piezas clave en el funcionamiento de los ingenios mineros, aparatos creados ya sea para la extracción, beneficio o fundición de metales. QUINCE, son los años que hoy cumple el suplemento cultural LA GUALDRA, cuyas páginas se han convertido en guardianas de la memoria, de la palabra; se ha convertido en un amplísimo abanico de ideas, propuestas y reflexiones que, haciendo honor a su nombre, como viga maestra, fortalece nuestra identidad. Así como en este breve recuento de QUINCES en diferentes dimensiones -de distancia, admiración, tiempo, espacio y geografía-, La Gualdra -puedo decir- es ya una unidad de medida cultural. Enhorabuena por estos primeros QUINCE. Festejemos en Las QUINCE Letras, como buenos zacatecanos.

con filo y delicadeza. Verónica Zondek recorre el paisaje como una herida sagrada que florece en vertientes. Juan Cristóbal Romero afila la performance y la sátira como un bisturí de carnaval. Finalmente, Felipe Cussen, poeta experimental, equilibrista que anda por la cuerda floja entre el pop, la mística y el meme digital.

Ese filo, esa brasa que no se apaga, es lo que llamo y nombro pirófano afecto: amar el fuego sin domesticarlo. Porque estos quince poetas no escriben para la ceniza del canon, sino para la chispa que salta en una lectura a las tres de la mañana, para la fogata donde la memoria herida encuentra

otra lengua posible. Sus versos queman las fronteras entre lo íntimo y lo colectivo, entre el cuerpo y el territorio, entre el mapuzugun y el español de la culpa.

Léanlos como se lee un volcán, con el temblor adentro. Porque Chile sigue siendo un largo poema que aún no termina de escribirse donde la pira diáfana siempre se renueva.

* Antonio Cienfuegos, salvadoreño-mexicano, poeta que habita la ceniza como quien vuelve a prender una brasa que otros dieron por muerta, escribe desde la herida que no cicatriza porque elige seguir ardiendo en lugar de curarse.

cado allí cuentos, artículos, ensayos y fragmentos de mi transformación como escritor. En sus páginas quedaron versiones anteriores de mí mismo: el hombre que recién llegaba a Tijuana, el que aún escribía mirando hacia Zacatecas, el que poco a poco aprendió a moverse también hacia adentro. Digamos que he echado raíces en sus páginas. Ahora estoy por mudarme otra vez. Ya no al otro extremo del país, sino a otra etapa de la vida. Ya no llego con una sola maleta ni con la incertidumbre absoluta de los veintitantos años. Pero algo permanece intacto: la sen-

sación de movimiento. La escritura, quizá, consiste en eso. En ir cambiando de casa con las mismas preguntas e ilusiones de siempre. En aprender que uno nunca termina de quedarse del todo, pero tampoco de irse. Uno es, también, una raíz que avanza debajo de la tierra.

*Joel Flores nació en Zacatecas, pero actualmente vive en la esquina de América

Latina, Tijuana, Baja California. Ha escrito los libros Rojo semidesierto, Nunca más su nombre, Los maridos de mi madre y El amor nos dio cocodrilos. Escribe cada semana en su sitio web iamjoelflores.com.

XV Aniversario

La Gualdra

Malacate del Tiro de Santa Lucía, m. San Rafael, 1884. Foto de Abel Briquet. Col. Biblioteca del Camino Real de Tierra Adentro. INAH.

XV Aniversario La Gualdra

Quince imágenes que me sobreviven

6Por Armando Navarro

1. En la televisión, una mujer habla por megáfono a su hermano. Acaba de ocurrir el sismo del 19 de septiembre de 2017. Él sigue enterrado bajo el escombro.

2. Camino por la playa. Tengo once años. El sol del atardecer atraviesa el cabello de una muchacha.

3. En 1994, mi madre mira la televisión con mi hermano en brazos. Yo tengo cuatro años. Acaban de asesinar a Luis Donaldo Colosio.

4. Encuentro una versión censurada de Story of Davidito, propaganda interna de una secta que estudio. En las imágenes de abuso infantil, los rostros de los adultos fueron sustituidos por dibujos blancos. Los niños parecen devorados por fantasmas.

5. Durante la cesárea de mi hijo permanezco detrás de su madre. De su vientre veo salir algo que parece humo, aunque sé que no puede serlo.

6. Un joven vestido de smoking se arroja al mar de La Croisette. Estoy en Cannes.

7. Me enamoro de una mujer veinte años mayor. Fue mi profesora en la universidad. Una tarde, se sienta por primera vez en mis piernas.

8. En el archivo histórico de Noticieros Televisa, una madre despide a su hijo muerto en el sismo de 1985. Antes de que caiga la tierra, hunde el rostro en el féretro para bendecirlo.

9. Alex DeLarge mira directamente a

XV años

6Por Armando Salgado

Mi mamá soñó con tener su fiesta. Ahorró meses de trabajo y fue con una costurera por su vestido. Primero compró la tela y, a los meses, lo tuvo entre sus manos: un sueño de algodón impecable, blonda rosa y luz en las orillas. También pagó las gallinas que mi abuela Teresa engordó para el mole. Le pidió a quince amigas y amigos que fueran sus damas y chambelanes. No hubo salón con glamour ni música de moda. Todo fue en el patio de tierra en La Casa del Niño, ese barrio pedregoso que se inunda-

la cámara. Tengo once años, veo Naranja mecánica.

10. A los seis meses, mi hijo prueba un limón por primera vez. Espero una mueca de rechazo. Lo observa un momento, le da una mordida más grande. 11. Felipe Calderón aparece disfrazado de militar. Viene un mar de sangre, pero no lo sabemos aún.

12. A principios de los ochenta, mi padre posa junto a una computadora. El hombre y la máquina, nuevas reliquias. 13. Un compañero del kínder usa una máscara de Halloween. Reprimo el llanto. Desde entonces odio esas fechas. 14. Los comerciales del Osito Bimbo, animados en stop-motion. Tengo tres años e intento que mi oso hable. Es mi

primer recuerdo de la frustración. 15. La última novia que tuve cepilla sus dientes en ropa interior. En la celulitis de sus muslos descubro una forma inédita de la felicidad.

* Zacatecano chilango. Cineasta y escritor. Padre de Tomás. Despedido de Televisa. Chef frustrado.

ba, donde mis abuelos compraron un terreno en pagos y donde después construirían, de forma accidentada, la casa que iluminaría mi niñez.

La misa por el XV años de mi mamá fue en San Juan Nuevo. Mi tío Abel manejó el camión que le prestaron por ser chofer de esa línea. Era un guajolotero de los que llevaban gente para ver al Señor de los Milagros. Las únicas fotos que hubo quedaron guardadas en la cámara de unos vecinos. Mi mamá cuenta que fue una tarde donde florecieron las camelinas. Fue feliz con su mole y la gente

que la acompañó; no necesitó más. Dentro de unos días terminará su educación primaria. Con lágrimas en los ojos me cuenta que pasó el examen que le aplicó el director del CEBA, a donde va regularmente a clases en horario nocturno. Se me quiebra el corazón cuando me pide que sea su padrino. Me dice que yo la animé a ir a esa escuela. Recuerdo que en pandemia hacíamos videollamadas y reforzó su lectura y escritura. Hoy la veo emocionada como si fuera a repetir sus XV años. Me habla del vals y de la clausura. Sus

15 años de un refrigerador: Cuenta regresiva, de A.E. Quintero

6Por Beatriz Pérez Pereda

En 2011, hace quince años, A. E. Quintero obtuvo el Premio Bellas Artes de Poesía Aguascalientes por su libro Cuenta regresiva, un

jurado conformado por tres escritoras estelares: Piedad Bonnet, Malva Flores y María Rivera, lo seleccionó de entre 239 trabajos. Cuenta regresiva es uno de mis

“Aguascalientes” favoritos, que incluye un poema popular entre los lectores de poesía, ese club cada vez más pequeño, “el poema del refrigerador”, así lo men-

ojos prístinos sueñan despiertos. Me siento orgulloso de mi mamá. No sé qué obsequiarle. Quizá medio mundo, o un ramo de estrellas, o un sol envuelto en papel de regalo. La vida otorga segundas vueltas. Es un gozo tener la dicha de ver a mi madre satisfecha. Su clausura será el 3 de julio, no se adelantó y podrá ensayar con calma.

*Uruapan, Michoacán. Escribe poemas, imparte clases a niños de primaria, es esposo de Gorety y papá de Sabina y Romina, vive en Morelia.

ciono y aunque no recuerden el nombre del autor o del libro casi siempre hay un “ah sí, ya sé cuál es, me encanta”. A mí también me encanta la obra de A.

Johannes Vermeer. Vista de Delft. Colección de Mauritshuis de La Haya, Países Bajos. En la obra aparecen 15 personajes

E. Quintero, y Cuenta regresiva es una perfecta muestra de los temas y formas en que este poeta ha construido sus libros. Al centro de los poemas de Quintero está el dolor, pero como el estupendo mago que es, nos hace mirar hacia otro lado, distraernos, hace que nos confiemos y cuando ya estamos en el poema nos vuelve a señalar la herida, que ya no sólo está en el papel, también en el cuerpo, en la memo-

ria. Con frecuencia Quintero está comparando la vida interior con objetos y situaciones en apariencia banales, o yendo de lo particular a lo general y viceversa, una especie de sinécdoque flexible. Este método resulta ideal para el tratamiento de sus temas, ya que lo aleja del patetismo o de un regodeo en la tragedia y por eso sus poemas sobre la soledad, las expectativas sociales y familiares, la sexualidad e

identidad, incluso sus poemas con guiños a la explotación animal o las vidas precarizadas, se sienten como un rasguño en una herida que necesita liberar la tensión para sanar, para lograr la cicatriz. Ahora que uno de los debates literarios es sobre la pertinencia de temas sociales y políticos en obras premiadas, pienso que libros como Cuenta regresiva ya nos dieron una respuesta, y acaso una solu-

ción: cualquier tema y forma puede ser abordaba en el poema, siempre que se recuerde que se está escribiendo poesía.

*Villahermosa, Tabasco. Poeta, recibió en 2023 el Premio Iberoamericano Bellas Artes de Poesía Carlos Pellicer para Obra Publicada por su libro Persona no humana. Tiene cinco perros y un gato y vive a la orilla de un río en el sureste del país.

Los quince días de llanto del venerable maestro de las ranas

6Por Javier Acosta

Cuentan que hace no mucho tiempo, en el reino de las montañas de neblina, más allá del río amarillo, vivía un viejo maestro en una ermita que levantó junto a un estanque sagrado. Unos decían que había nacido mudo, otros que desde muy joven había hecho votos de silencio. Como nadie acudía a recibir sus enseñanzas, estaba siempre desocupado, pensando en la manera de compartir su sabiduría, pero no se le ocurría nada. En sus últimos días decidió instruir a las ranas del estanque. Como no hablaba, optó por enseñarles con bailes que improvisaba desde el amanecer hasta entrada la noche. Las ranas croaban, queriendo acompañar con su música las intrincadas lecciones; pero el maestro detenía su baile cuando empezaban a cantar, hasta que aprendieron a guardar silencio y, no sin dificultad, a imitar los pasos. Quienes las vieron juran que las ranas eran inigualables al danzar los estilos antiguos. En cuanto aprendieron, optó por quedarse quieto frente a ellas. No les fue fácil, pero las ranas aprendieron la quietud y el silencio. Un día el maestro vació el estanque, pues quería revelarles el origen secreto de su baile.

La infancia (15 meditaciones)

6Por Sigifredo Equivel Marin

1. Utopías y paraísos tienen el aroma y el sabor de la infancia, porque es en ésta donde se albergan las potencias de insurrección en estado puro.

2. En la infancia lo importante de los grandes detalles parece pequeño. Todo lo sentimos a flor de piel y cualquier cosa, por simple que sea, prodiga felicidad.

3. Creemos que los adultos hacen lo que desean, pero al crecer advertimos que los niños son más libres y que ser persona madura es una actuación.

4. Nos dejamos guiar por la intuición y el sentido de la magia que es algo tan simple y tan complejo como la respiración.

5. Los juguetes tienen vida propia.

Las ranas, que se secaban bajo el sol, le preguntaron, como preguntan las ranas, ¿Maestro, por qué vaciaste nuestra escuela? No contestó, como era de esperarse. Las ranas veneraban al maestro, pero tuvieron que irse a buscar otro estanque, pues temían resecarse y morir. Ese día por la noche apareció la luna y al no encontrar su reflejo, sintió que

le faltaba la acostumbrada comprobación de su existencia. ¿Por qué vaciaste mi espejo?, le preguntó con el idioma de la luna. El maestro tampoco contestó, como era de esperarse, y se sentó a llorar por quince días con sus noches, arrepentido de su error. Luego murió; pero el estanque se llenó con el llanto y las ranas volvieron, croaron y bailaron –y la luna

sonrió. Nada, sino la docta danza que aún intentan imitar los más virtuosos actores de la ópera imperial, demuestra que todo esto, en efecto, sucedió.

*Poeta. Nació entre yerba rodadora y remolinos de tierra colorada, en Villa González Ortega, Zacatecas. Escribe, da clases y baila (eventualmente).

Personas y seres imaginarios son tan reales como la pared o una amonestación de mamá.

6. Hablamos el lenguaje secreto de plantas y árboles y las cosas inanimadas recobran su aliento vital, cosa que luego olvidamos.

7. Aunque se diga que romantizamos la infancia, es el único arsenal siempre virgen e incólume de la creación.

8. Sueños y ensueños son más reales que la realidad entera. Jugar, comer, dormir resultan sucesos extraordinarios. Y la ingenuidad es una doncella que no conoce el amargo hedor de la desesperanza.

9. La infancia no está exenta de desgracias y desagravios, pero basta un chocolate caliente y la tarta de la abuela

para salvar el día.

10. Si se conservan en la adultez, los amigos de infancia resultan entrañables y su sola presencia alegra, porque los recuerdos compartidos resultan tan elementales como el viento y el mar, el pan y la sal.

11. Quizá la experiencia más trágica de la vida sea la de un chico convertido en persona bonsái. Nunca dejamos la infancia, basta poner atención y escucharemos el murmullo de lo eterno.

12. Eternidad e infancia: dos formas de habitar el presente. Ser niño es devenir un ser metamórfico que participa de la divinidad interior y la plenitud del instante.

13. Tampoco hay que idealizar la in-

XV Aniversario La Gualdra

fancia, hay vidas destrozadas impotentes de modificar las cosas y han sido mancillados para siempre. Aun así: ahí quedan resquicios que atisban otra realidad.

14. Nuestras desgracias de adulto, así como su solución se remontan a nuestra infancia. Y sin embargo, la infancia es una utopía irrealizable.

15. Y arte, literatura, espiritualidad y pensamiento son estrategias para retornar a la infancia como origen prístino de las cosas.

* Pinos, Zacatecas. Nació una tarde lluviosa bajo el signo de Libra y el ascendente de Virgo. Algunas veces cuando los astros coinciden se ejercita en la ensoñación de la escritura y del viaje y otras derivas.

Pierre Auguste Renoir. Luncheon of the Boating Party. Colección Phillips, Washington D. C. Obra con 15 personajes.

XV Aniversario La Gualdra

Aniversario de cristal

6Por Aída Chacón-Castellanos y Alberto Medrano

Todos tuvimos quince años alguna vez en la vida. Quizá nos saltamos los 14, los 16 u otro, pero nunca los quince. A veces, pareciera que cuesta salir de ahí, abandonar ese momento de la transición hacia la vida adulta. No sé, a veces pensamos que es una frontera o un salto al vacío, como le ocurrió a Michael Berg, quien encuentra su primer amor a sus quince años, al borde la ictericia, en aquella entrañable historia de Bernhard Schlink. Y también el quince es una fecha, y si no hay que recordar a Cosimo Piovasco, quien un quince de

junio decidió nunca bajar de los árboles, en un acto libertario y desafiante. En México lo sabemos, es un rito de paso a otra vida. Las mujeres lo cumplen a su manera, en público, entre colores festivos, mientras que los hombres a la suya, más velada y clandestina. El mundo a los quince es tan grande y cabe en la palma de la mano, en el latido de la punta de los dedos, cabe entre cartas enviadas de manera anónima a aquella persona con la que tejes y destejes arcoíris.

Fue en el Capítulo XV, oh desgracia, cuando a Alonso Quijano le dieron una

paliza inolvidable, a manos de unos desalmados yangüeses (o arrieros). En ese decimoquinto capítulo comprendimos que el Quijote es imbatible. Nunca fuimos más fieles a nosotros mismos que a los quince. Vimos el mundo de frente, lo desafiamos, completamente seguros de salir victorioso y victoriosa. Así lo leemos también en el relato titulado XV de Nora de la Cruz en el que la protagonista prefiere un viaje en lugar de la tradicional fiesta. Ese viaje es un ritual de autoconocimiento y reafirmación. Hay días que cumplimos quince a

Por esto me refiero a todo [exposición número 15]

6Por Jeannette Arévalo Angus

La exposición número quince de la Galería Claroscuro, inaugurada el 5 de junio de 2025, representó uno de los momentos más significativos dentro de nuestra trayectoria como espacio dedicado a la fotografía contemporánea. “Por esto me refiero a todo”, del colectivo Proyecto Análogo — integrado por los fotógrafos mexicanos Pablo Íñigo Argüelles y María Prieto— (ambos radican en Nueva York) fue un ejercicio visual profundamente sensible que exploró la memoria, la ciudad y la cotidianidad a través de la fotografía de película.

15

6 Por Fernando Trejo

El alma de papá Papá tuvo también quince años, fue un niño como tú, querido Iñaki. Tuvo también un trompo. Vueltas daba al aire. Recorrió los vagones de un tren que ahora manejas con tus pequeñas manos. Por eso procuro reparar cada vía, enchufándola, dejándola bien en su lugar. Husmeó papá a la juventud en las vitrinas de lo desconocido. Arreó la suerte entre las calles donde pisó desnudo el ruido de las piedras. La Ciudad de México le creció con hambre, en la calle Misterios, donde los Caldos Zenón. Una mujer o dos, querido hijo, abrió la portezuela del auto para ofrecerle, dulce, la imagen camelada

La muestra reunió imágenes que dialogaban con la intimidad de los espacios urbanos y con la manera en que los recuerdos habitan silenciosamente cada rincón. A través del lenguaje análogo, las fotografías adquirían una textura emocional que permitía observar lo cotidiano desde una mirada pausada y contemplativa. Cada encuadre parecía construir un archivo afectivo de la ciudad, donde la luz, los cuerpos y el tiempo coexistían como fragmentos de una memoria compartida. Para Claroscuro, esta exposición significó un parteaguas. No sólo for-

taleció nuestra visión curatorial, sino que reafirmó el compromiso de seguir difundiendo y apoyando proyectos fotográficos tanto nacionales como internacionales, apostando por propuestas capaces de generar diálogo, reflexión y sensibilidad dentro del panorama artístico contemporáneo. “Por esto me refiero a todo” abrió nuevas posibilidades para pensar la fotografía como un territorio vivo, cercano y profundamente humano.

Existe además un detalle que hoy adquiere un significado especial. Durante aquella etapa, esta talentosa

diario, cuando sonreímos y odiamos al mismo tiempo, cuando miramos el mundo por primera vez siempre. Cuando vamos al mar y dejamos que las olas nos lleven sinsentido a ninguna parte, somos un personaje central y estamos viviendo una novela de nosotros mismos.

*Aída y Alberto. CDMX. Nos dedicamos a la academia, la edición y sobre todo a la lectura. Ejercemos el periodismo y tenemos una fascinación por las letras cubanas. Escribimos poesía, ensayo y narrativa. Nos gustan los gatos, los jardines y la cerveza.

dupla de fotógrafos retrató a Graciela Iturbide, una de las figuras más importantes de la fotografía latinoamericana. Años después, el tiempo pareció conectar nuevamente esos caminos cuando nuestra más reciente exposición presentó a la propia Graciela Iturbide en Claroscuro con la muestra “Territorios de luz, cartografías femeninas”. Dos exposiciones distintas unidas por la memoria, la sensibilidad y la permanencia de la imagen fotográfica.

*Ciudad de México / Bolivia. Directora de la galería Claroscuro.

de la eternidad: el amor disfrazado de espanto con sus faroles de humo. El amor era una rosa de cemento. Papá tuvo también quince años, hijo. Fue un niño, como tú, jugando al tren. Pero creció,

como crecerás tú. Y se casó con tu abuela y regresó a la ciudad. Ahí fue abarrotero y cierta tarde, un chofer de la Adams, por condonarle una deuda, le ofreció un radio de banda civil Cobra, ése que hasta ahora vibra, mira, escucha:

chisporrotea, no deja de sonar.

[De Base Atenas, Mantis Editores, 2015]

*Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, México. Comunicólogo, actor, poeta y guionista cinematográfico. Es director general del Colectivo de Arte y Cultura Carruaje de Pájaros. Actualmente es miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte.

El ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha. Tomo II. Capítulo 15. Imagen de Heredia, Joaquín. s.XIX.

15 años, 15 películas

6Por Adolfo Nuñez J.

Los conteos de lo que se suele llamar lo “mejor” o “más destacado” dentro de alguna rama artística, son ejercicios subjetivos, que nunca reflejan una verdad absoluta. Dichos conteos plantean la posibilidad de conocer algunas obras o títulos que tal vez no se conocían previamente. Con dicha idea en mente, se me ocurre elaborar este texto para dar a conocer 15 trabajos cinematográficos fundamentales estrenados durante los últimos 15 años, y que, a mi parecer, valen la pena ser vistos.

Una película clave para comprender el cine norteamericano actual es

Inside Llewyn Davis (2013), de los hermanos Coen; bajo una línea similar se encuentra Inherent Vice (2014), del recientemente galardonado Paul Thomas Anderson. En el cine hecho de manera independiente, destaca Tangerine (2015) del siempre interesante Sean Baker; otra cinta fundamental de ese mismo corte es Certain Women (2016) de Kelly Reichardt. A Ghost Story (2017) de David Lowery, también entra dentro de dicha categoría.

En el panorama nacional destacaron títulos como Sueño en otro Idioma (2017), de Ernesto Contreras y Museo (2018) de Alonso Ruizpalacios; mientras que

15 años tenía Martina… y también La Gualdra

6Por Carlos Belmonte Grey

“15 años tenía Martina cuando su amor me entregó” son las primeras palabras de la famosa canción La Martina que hizo tan famosa la cantante, actriz y productora, Irma Serrano La Tigresa. La tragedia de la Martina también fue cantada por Antonio Aguilar, El Charro Avitia y recitada en su programa de corridos por Ignacio López Tarso, entre otros, pero fue la película de La Tigresa, de título homónimo, filmada por René Cardona Jr. en 1972, la que quedó grabada en el folclor nacional.

Tanto Serrano como Cardona Jr. habían encontrado en el filón musical una gran fuente de historias adaptables al cine que partían ya de una identificación masiva de espectadores. Antonio Aguilar era la gran estrella de este esquema, juntos habían hecho por ejemplo, la serie de El ojo de vidrio (1969) y con Cardona padre iniciado la saga de Gabino Barrera (1965).

Si las canciones eran ya reconocidas en radio y en grabaciones discográficas, la veta a explotar en las salas de cine estaba más que asegurado. Actor, actriz y cineasta sabían que el reconocimiento popular era más interesante para la industria, para la comercialización y, por tanto, para el éxito, que el reconocimiento crítico cultural.

desde otras partes de Latinoamérica llegaron cintas como Bacurau (2019) de los brasileños Kleber Mendonça Filho y Juliano Dornelles, e Historia de lo Oculto (2020), del argentino Cristian Ponce. Del cine hecho en otras latitudes se encontraron filmes como Drive My Car (2021), del japonés Ryusuke Hamaguchi; The Worst Person in the World (2021), del noruego Joachim Trier, y Decision To Leave (2022), del surcoreano Park Chan Wook. También vale la pena mencionar títulos como The Zone of Interest (2023) del británico Jonathan Glazer; la francesa The Beast (2024) de Bertrand Bonello; así como la colosal It Was Just an

Accident (2025), del iraní Jafar Panahi. Si algo nos han dejado en claro estos 15 títulos, es que existen todo tipo de historias, en diferentes partes del mundo, esperando por ser visitas, analizadas y comentadas. Lo importante es seguir nutriendo ese interés y no abandonar ese sentido de curiosidad. Al final, el cine es un reflejo de quiénes somos y hacia dónde nos dirigimos.

*Originario de Fresnillo, Zacatecas. Ve películas desde que tiene memoria y escribe sobre ellas en cada oportunidad que se le presenta. Además de crítico de cine, es periodista y profesor de literatura.

Serrano, lo mismo que Aguilar, intentaría, durante la década de 1970 realizar películas y obras adaptadas de la literatura universal. Por eso adaptó para su teatro, el Fru-Fru, la novela de Émile Zola, Nana, dirigida por Juan Ibáñez y estelarizada por ella misma en 1974. Pese a las críticas que recibió por comprar y luego cambiar el nombre del teatro “Virginia Fábregas” al del Fru-Fru para montar variedades de su gusto, la obra fue éxito y en medio año había amortizado la inversión y obtenido el beneplácito de figuras de la alta cultura mexicana como Salvador Novo. Cinco años más tarde haría la adaptación cinematográfica de Nana, llena de polémica por el cambio de realizadores y actrices, pero esta es otra historia.

“A los dieciséis cumplidos una traición me jugó…”, esperamos que La Gualdra no siga ese trágico camino y siga siendo el espacio para la ambigüedad de lo popular y lo autoral.

*Nació en Zacatecas. Especialista en cine, particularmente en cine frijol. Imparte clases en la Universidad de Paris-Saclay y en la UdeG. Realiza la cobertura de festivales de cine internacionales; le gusta la buena comida y el buen vino.

Irma Serrano cantó e interpretó a La Martina. Foto tomada de Instagram @irmaserrano.oficial

Aniversario La Gualdra

Laura Avellaneda, un amor de quinceañero

6Por Carlos Martín Briceño

Laura Avellaneda. La nombro y regreso en el tiempo, 45 años atrás. Tenía quince años y anhelaba convertirme en escritor. Neruda, García Ponce, Vargas Llosa, Cortázar, Arreola, Hemingway, García Márquez, Rulfo, Benedetti. Leía como desaforado todo lo que caía en mis manos. Vivía cada cuento, cada poesía, cada novela y me identificaba plenamente con los personajes.

Quizás por eso, como Martín Santomé, el cincuentón protagonista de “La Tregua”, la más popular de las novelas de Mario Benedetti, me enamoré perdidamente de Laura Avellaneda, la joven de veinticuatro años que en la historia laboraba como secretaria en la misma oficina que Martín.

“Avellaneda tiene algo que me atrae. Esto es evidente, pero ¿qué es?”, se preguntaba aquel contador montevideano, poca cosa, viudo y deprimido, que fijaba en Avellaneda toda su felicidad.

“Hoy la estuve estudiando. Se mueve bien, se recoge armoniosamente el pelo; sobre las mejillas tiene una leve pelusa, como de durazno”.

Y es que, a los quince años, es difícil resistirse al embrujo seductor de la literatura. Máxime cuando se trata de una historia como ésta: sencilla, idealista y ro-

mántica. Un relato que reivindica el poder del amor por encima de todas las cosas. Me pregunto dónde habrá quedado aquel libro que leí con tanta enjundia. Recuerdo bien su sencilla portada color verde donde sobresalían el título y el nombre del autor en la parte superior y, en la inferior, el de la editorial -Nueva Imagen-, la misma que publicaba al argentino Quino, el padre literario de Mafalda.

Años después, cuando comencé por fin a tener cierto reconocimiento como escritor, alguien me obsequió una nueva edición de “La Tregua”. Benedetti había muerto y varias de sus obras estaban siendo editadas a gran escala por Alfaguara. No quise releerla. Tuve miedo de perder esa ensoñación que, a mis quince años, me produjo descubrirla. Preferí quedarme con la imagen idílica de Laura Avellaneda: sus hombros llenos de pecas, el busto pequeño, sus bonitas caderas. Pero, sobre todo, con su voluntad para luchar y aceptar con generosidad el amor tardío de Martín Santomé.

*Mérida, Yucatán. Narrador yucateco. Autor de una docena de libros y ganador de cinco premios literarios. Afirma que la literatura y el cine son mejores que la vida.

El 15 de Peralvillo

6Por Mauricio Carrera

El 15 de Peralvillo. Ahí vivió mi padre hasta emprender el camino del casado casa quiere. Primera vecindad de México, su historia se remonta a 1713, en un solar del último baluarte mexica en caer, Tepito, donde Hernán Cortés tuvo caballerizas. Su portón de madera, sólido, alto, de muchos

ayeres. De noche, la portera ponía tranca y cerradura. Sacaba su cama al patio de entrada a la espera de los toquidos a deshoras. Preguntaba quién, y una vez reconocida la voz, abría, no sin antes un refunfuño por despertarla, acallado con la obligatoria propina. A un lado, una gran virgen de Guadalupe, pródiga en

recibir monedas y persignadas. Lo primero en verse, su famosa escalera en “te”, desplegada en escalones de abiertas alas, y su barandal de hierro forjado, práctico y sencillo. Sus casas, alineadas a los lados de un largo patio central, muy a la Familia Burrón o Nosotros los pobres Austera, paredes blancas, mecates y ga-

rrochas para colgar ropa. El 15 tenía dos entradas —la otra frente al cine Alarcón— para disfrute de ladrones al escapar de gendarmes, genízaros, cuicos. Visitábamos a los abuelos paternos, Esperanza y Chon. Cuántas navidades con fogatas en el patio: sillas rotas, bancos viejos, tablones de cimbra, atizado su arder con petróleo. Qué niñez la nuestra, cuando el valor consistía en saltar por encima del fuego entre asombros y risas. Recuerdo mis miedos de escuincle al caminar por Peralvillo y ver borrachos tambaleantes, tirados o valentones, o mi asombro por un periodiquero sin brazos y piernas, y mi morbosa precocidad ante las prostitutas de Libertad. A media cuadra, mi abuelo —que era de Celaya, mocho de oreja y dedo— tenía una tienda de abarrotes, “La balanza”. Al cerrar llevaba un trozo de queso cotija para espolvorear los infaltables frijoles aguados, aderezados con aceite de oliva. Una casa de habitaciones en hilera, de techos altos, dos tapancos, algunos muebles antiguos y libros. Una vez, junto a una de las ventanas, un doctor cosió la oreja de mi padre, cortada de un ladrillazo en una descomunal pelea de futbol llanero.

* Ciudad de México. 45 libros publicados y 20 premios literarios. Se le puede ver en cantinas jugando al dominó. Cree que el secreto del mundo es la ternura.

Entrada de vecindad en Peralvillo número 15. Foto de @cdmexeneltiempo
Número 15 maya.

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