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La Gualdra 710

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Lilia Carrillo perteneció a la llamada Generación de la Ruptura, que se oponía al arte institucionalizado de la Escuela Mexicana de Pintura, y fue cofundadora del Salón Independiente junto con Manuel Felguérez, Vicente Rojo, Roger von Gunten y otros creadores. De igual forma, trabajó en diseño de vestuario y escenografías para el teatro de vanguardia de Alejandro Jodorowsky. En el marco de la edición 40 del Festival Cultural Zacatecas 2026, se inauguró la exposición Lilia Carrillo. Todo es sugerente, en el Museo de Arte Abstracto Manuel Felguérez.

Lilia Carrillo. De la exposición Todoessugerente, en el Museo de Arte Abstracto Manuel Felguérez.

Editorial

La Gualdra No.

Real de Catorce es considerado por muchos de sus seguidores como el mejor grupo de rock y blues de todo México e incluso de Latinoamérica. Toman su nombre de un pueblo fantasma en San Luis Potosí. Fundado en 1985 por José Cruz y con una discografía de 12 producciones independientes. Dentro de las estructuras propias del blues, han realizado fusión con géneros como el jazz, rock, swing, danzón y otros ritmos latinos.

El trabajo musical de Real de Catorce representa una alternativa para su público, el cual se conforma en su mayoría por jóvenes, no obstante en la personalidad del grupo hay una ambivalencia tan afortunada, que también capta la atención de personas adultas. Esta condición los distingue de la gran mayoría de grupos de rock mexicano, que son clasificados en la categoría de música juvenil.

El manejo en el lenguaje es uno de los más creativos, tanto en el rock como en el blues contemporáneo, ya que el concepto musical se basa en las canciones donde se conjugan sentido y forma. Letra y música crean un significado expresivo, que en voz de José Cruz hacen alusión a la poesía y a la reflexión.

Real de Catorce fue invitado a dar una serie de conciertos en el Buddy Guy’s Legend, de la ciudad de Chicago, lugar donde han tocado músicos de la talla de Eric Clapton, Otis Rush y Son Seals, entre otros. El público los aceptó sin reservas, lo que demostró los alcances del grupo. En 1987 la agrupación realizó una gira en las ciudades de Moscú, Leningrado, Vilnius y Riga.También es solicitado en festivales culturales, debido al perfil artístico de su trabajo:

Ha participado en festivales internacionales de blues y jazz, en el Festival Internacional Cervantino, en la Feria de San Marcos, en el Vive Latino y en El Lunario del Auditorio Nacional.

En 2012 la música de José Cruz, es declarada patrimonio artístico en la Fonoteca Nacional. También es solicitado en festivales culturales debido al perfil artístico de su trabajo. Han participado en cuatro de los festivales internacionales de blues y jazz y en el Festival Internacional Cervantino, en cuatro ocasiones. En 1987 la

agrupación realizó una gira en las ciudades de Moscú, Leningrado, Vilnius y Riga. Real de Catorce está integrado por José Cruz, composiciones, voz, armónica, guitarra y dobro; María Camargo, voz y coros; Rodrigo Pratt, dirección Musical y bajo; Arturo Waldo, guitarra; Francisco Velasco, teclados; y Alan López, batería.

Hace casi 12 años, Real de Catorce estuvo en Zacatecas en la Plazuela Miguel Auza, para celebrar con La Gualdra su tercer aniversario en junio de 2014. Si usted estuvo ahí seguramente recordará el cariño con el que el público zacatecano recibió al grupo y coreó todas sus canciones. En aquel entonces, José Cruz nos sorprendió a todos porque al final se puso de pie para agradecer la manera en que todos sus aficionados participaron en aquella memorable fecha. Actualmente, José está mucho mejor de salud que en aquel entonces, y está preparando un gran concierto en el mismo lugar. Se presentan el jueves 2 de abril, a las 10 de la noche, en el Foro de Música del Mundo del Festival Cultural Zacatecas 2026, en la Plazuela Miguel Auza. Hay que llegar con tiempo; sabemos que son muchas las actividades programadas, pero este concierto es uno de los que más recomendamos en este espacio gualdreño. Para motivarlos todavía más, les compartimos un fragmento de “Pago mi renta con un poco de blues”, autoría de José Cruz.

Pago mi renta con un poco de blues navío de noche, trae el amor a mis brazos suena el piano sobre tablas de nogal el bar se esfuma en dos compases música de antiguos amigos anclados al mundo por un trago de ron pago mi renta con un poco de blues….

Que disfrute su lectura.

Jánea Estrada Lazarín lagualdra@hotmail.com

Contenido

Carmen Lira

Dir. General Raymundo Cárdenas Vargas Dir. La Jornada de Zacatecas direccion.zac@infodem.com.mx

Jánea Estrada Lazarín Dir. La Gualdra lagualdra@hotmail.com

Sandra Andrade Diseño Editorial

Juan Carlos Villegas Ilustraciones jvampiro71@hotmail.com

La Gualdra
Saade
La donación de Juan Rafael Coronel Rivera como declaración de principios Por Héctor Ramírez
Conjunto Río Grande en el Festival Cultural Zacatecas 2026 Por Jánea Estrada Lazarín
Itinerarios de la memoria, de Fabiola Tanus [En el Museo de Arte Abstracto Manuel Felguérez] Por Luis Ignacio Sáinz
Lilia Carrillo. Todo es sugerente [En el Museo de Arte Abstracto Manuel Felguérez] Por INBAL / IZC
Cien años del poeta mayor: Jaime Sabines Por José Natarén

El 25 de marzo se cumplieron cien años del nacimiento, en la 2ª poniente sur de Tuxtla Gutiérrez, de Jaime Sabines. Leerlo es más necesario que nunca. Es necesario leerlo en este maltiempo, de crisis civilizatoria, deshumanización, guerra y muerte. En este mundo tarumba. Jaime, poeta mayor, hijo del Mayor Julio Sabines y doña Luz Gutiérrez, descendiente de Joaquín Miguel Gutiérrez, gobernador de Chiapas. El más nuestro, el más mexicano, chiapaneco de origen libanés y hoy, universal.

Todo gran poeta ha sido el más humano de su tiempo y ha sido la voz de su comunidad, atrapa en sus redes lo esencial del espíritu de las sociedades a las que pertenecen. Ya sea Heráclito, Góngora, o Lezama, por mencionar a los bien ponderados en su oscuridad, barroquismo y hermetismo.

Sabines también lo hace y no sólo se detecta en la sencillez y el coloquialismo de los más conocidos pasajes de su obra. Lo hace al nombrar, al designar, al corporizar con palabras las esencias y temas universales de la vida y la poesía: el amor, la muerte y Dios. Al particularizar la melancolía y la desesperanza, la ironía y entenderse con el Diablo y reñir con el ángel del hastío, como lo hizo Baudelaire, casi un siglo antes.

Ambos, poetas en prosa, ambos cantan al máximo símbolo de nuestra modernidad: la ciudad.

Justo, otro momento decisivo del repudio sabiniano al anquilosamiento formal, viene con Diario semanario y poemas en prosa (1961, publicado por la Universidad Veracruzana como Oficio de tinieblas y Lívida Luz de Rosario Castellanos y como Benzulul de Eraclio Zepeda) y continúa con Yuria (1967), palabra sabiniana que a la postre será el nombre del rancho del poeta donde Elianne Cassorla realizó la conoci-

Cien años del poeta mayor: Jaime Sabines

da sesión fotográfica de don Jaime y donde éste le ganó un par de partidas de ajedrez a Juan José Arreola. Prosa en la forma mas no en la verdad que instaura, en la potencia creadora, reveladora y aniquiladora de la palabra liberada de lo utilitario.

Útiles son las arengas ideológicas, los tratados doctrinales, los textos legales, las cartas de amor. Todas sirven para algo: para incidir en un público, para glosar una verdad, para establecer reglas, para comunicar y provocar el afecto de alguien. Pero la poesía no. No tiene un fin. Como el destino de Juan Ramón Jiménez, no tiene un principio, una razón. La poesía es el principio, fin y razón. Al menos, es la razón por la que estamos aquí hoy, escribiendo y leyendo este texto. Sabines nos alumbra al respecto:

Más que una vocación, la poesía es un destino. En ella se encuentra un cincuenta o sesenta por ciento de oficio, de rigor, de disciplina. Lo demás es lo que antiguamente se llamaba inspiración, aunque actualmente ya no es una palabra muy aceptada. Hay quienes prefieren hablar del subconsciente o cualquier otro término de la psicología moderna. Pero se refiere a lo mismo, es la facilidad con la que al poeta se le dan los poemas, como algo natural.

Sabines creó como habló, escribió como vio. El abracadabra de la poesía, cuyo tema es la condición humana. El amor y el deseo, el dolor, la soledad, la angustia, la esperanza se revelan en imágenes poéticas sensoriales, con una visión del mundo,

una convicción no filosófica, pero sí traspasada por una posición frente a la realidad, una actitud vital tan particular. Porque el poeta lleva consigo la memoria de la especie y la enriquece -y la renueva- como Sabines. El poema es propicio para entrar en comunión con la familia de las criaturas vivientes, con la especie humana. Comulgar en el asombro conmovedor de la poesía.

No se trata de escribir con sencillez, sino de escribir con la sangre, con la fuerza de la vida. La poesía de Sabines, uno de cuyos temas cruciales es la muerte, es una afirmación de vida, una celebración de nuestro paso por la tierra, una canción antes de la vuelta a la noche original. No se puede leer sin pasión a Jaime Sabines, asegura Jaime Labastida en la presentación de El amor, el sueño y la muerte. Vida y muerte, muerte y vida. En medio, lo humano. Ser humano equivale a experimentar la contradicción, la dialéctica, la lucha de opuestos. Sabines, en un grito de dolor con el que toda forma es repudiada, nos advirtió: “¡Maldito el que crea que esto es un poema!”. Aunque Algo sobre la muerte del Mayor Sabines (1973) es uno de los principales poemas del siglo XX en nuestra lengua y posee una arquitectura tan encomiable -como distintaa la que edificaron Gorostiza y Manrique para entonar los trinos fúnebres, para traducir el grito y el silencio ante la pérdida. Cada uno determinado por modos históricos determinados. Sabines nos enseñó que, por su carácter transitorio, lo único por lo que vale la pena vivir es por el polvo de oro de la vida, por la vida misma. Sabines nos enseña, con su conciencia de la muerte, que es prioritario celebrar nuestro tránsito por la Tierra. Y sí, pese a la verdad de su verso, este polvo de oro sí vuelve cada vez que leemos sus grandes poemas.

La donación de Juan Rafael Coronel Rivera como declaración de principios

El pasado sábado 21 de marzo el Fideicomiso del Banco de México para los Museos Diego Rivera y Frida Kahlo anunció el proyecto de la donación de la colección de Juan Rafael Coronel Rivera y, entre otras cosas, presentó la siguiente numeralia: 157,300 piezas integran la colección donada; más de 40 años de investigación, coleccionismo y producción intelectual; los siglos XVI-XXI representados en el acervo; y 100 exposiciones en la trayectoria de Juan Coronel Rivera. Más allá de las impresionantes cifras que esto representa ¿qué hay detrás de esta importante donación? Las familias Rivera, Kahlo y Coronel han sido fundamentales para el entendimiento de los mexicanos como una nación con identidad. Esto que suena complicado para nosotros -durante varios siglos nos ha costado tanto trabajo- ha sido más claro para ellos, una brújula que con su trabajo creativo y su pasión por el coleccionismo, como una parte complementaria de sus intereses y de su quehacer artístico, han hecho una invaluable aportación para confirmar aquello de “si no sabemos de dónde venimos, no sabremos a dónde vamos”. Unos días antes del anuncio por parte del Fideicomiso, se transmitió una entrevista exclusiva que nos concedió Juan Rafael Coronel Rivera acerca de la donación para nuestro programa Arte Mx que se transmite los jueves a las 10 am en el 94.1 de fm, la frecuencia de UAM Radio la estación de la Universidad Autónoma Metropolitana en la Ciudad de México.

Con el fin de poner en contexto las cosas, le pedí que en principio habláramos de los orígenes del Museo Diego Rivera Anahuacalli y Juan nos compartió historias increíbles al respecto, antes de hablar de las piezas que donó al museo que fue el sueño de su abuelo y que a él le está correspondiendo concluir, de muchas maneras. Aquí la transcripción de parte de la entrevista:

“Con el tiempo la pinacoteca se usó para resguardar la colección arqueológica porque las bodegas que dejó Diego empezaron a tener muchas filtraciones. Durante tres o cuatro décadas esa pinacoteca se usó para resguardo de las colecciones arqueológicas hasta que se hizo esta intervención del arquitecto Mauricio Rocha. Lo que vamos a aprovechar ahora es precisamente este edificio de la pinacoteca, que además tiene unas partes que son subterráneas muy interesantes, para resguardar la primera colección que voy a entregar que es la de cerámica, lo cual ya estamos haciéndolo. Estamos hablando de que son alrededor de 15 mil piezas de los siglos XVI al XXI y es la colección más importante de cerámica mexicana que existe, no hay otra, ni en el Museo Nacional de Antro-

pología e Historia hay una colección tan grande. Todo esto lo junté desde los seis años de edad.

La segunda es una colección muy importante de textiles mexicanos. Diego tenía una mirada internacional y estaba abierto a lo que estaba sucediendo en el mundo. Hay una anécdota muy interesante: cuando le preguntan que quién era el mejor pintor del mundo él decía ‘bueno, mi maestro es sin duda alguna Pablo Picasso, pero el que va a revolucionar el mundo es Marcel Duchamp’, lo decía un poco para picar a Picasso, pero sí sabía y sí tenía conciencia de que el arte iba a evolucionar como siempre ha evolucionado. Respecto al museo dejó especificado las zonas donde tendrían que estar la música, los textiles… lo que realmente en el mundo precolombino se entendía como arte, las grandes virtudes de los hacedores.

La otra gran colección tiene 7 mil textiles mexicanos de los siglos XIX al XXI y 500 huaraches, esta colección está entre las dos o tres colecciones más importantes en este rubro; es tan importante como la del Centro Textil de Oaxaca, no es mejor que la de Antropología, ahí sí no… la mejor colección que tenemos en cuestión de textiles, definitivamente es la del Museo Nacional de Antropología.

Marcamos los huaraches aparte porque hay algunos que son esculturas, que pareciera que los hubiera hecho Henry Moore. Todos los huaraches son de la zona maya, de las tierras bajas, tzotziles, etc.

Hay unas cosas maravillosas verdaderamente y puse mucha atención en coleccionar no tanto la indumentaria femenina, sino la masculina, porque fue la primera que se perdió: cuando los hombres venían a la ciudad lo primero que hacían era mestizarlos porque a los que contrataban como albañiles no les gustaba que estuvieran vestidos de tacuates, etc., se burlaban muchísimo de ellos en la ciudad y éste era el único lugar para poder desarrollarse, es por ello que perdieron muy rápido su indumentaria. Muchos de los textiles fui por ellos a sus lugares de origen. Lo que más pedía yo era algún traje que les quedara del abuelito, de aquellos años y a veces tenía suerte (poca) porque en realidad supongo que el 70% de todos los textiles de la colección son femeninos, pero ya un 30% de textiles netamente masculinos ya es bastante para el mundo. Luego la tercera parte, que son alrededor de tres mil piezas mexicanas también que son máscaras, mobiliario y esculturas. Aquí, por ejemplo, una de las

cosas que a mí me gusta mucho es que hay una colección como de unas trescientas resorteras que son de una belleza absoluta, porque tienes que seguir la apertura natural de la madera; donde realmente van a ir las ligaduras, es muy difícil buscarle forma. Hay muchos desnudos femeninos, guerreros, hay unas que tan solo hay una cabecita de toro, otras terminan en una patita de vaca. Se tiene entendido que las resorteras más finas de lo que es la América, del continente, son las guatemaltecas, pero esta colección de resorteras mexicanas le va a dar muchas sorpresas a la gente, porque va a entender que aquí también hay una tradición muy importante al respecto y no nada más en el sur, esto es una cosa de prácticamente de toda la república.

Una colección que me importó mucho que es una colección plástica -como lo que entendemos ahora- son ochocientos grabados de artistas estadounidenses del periodo de la WPA,1 que es el periodo cuando hacen, a la usanza del muralismo mexicano, un plan, porque los artistas, durante la gran depresión, no tenían qué comer y desarrollan un plan de contención donde el gobierno contrata a todos los artistas estadounidenses. Coincide con que, en ese punto,

Juan Rafael Coronel Rivera. Foto de Héctor Ramírez.

estaban Orozco, Rivera y Siqueiros trabajando en los Estados Unidos y todos ellos habían ayudado en algún punto a alguno de los tres grandes a pintar los murales. Todos tuvieron qué ver o con los talleres o los admiraban profundamente o habían venido a México a trabajar con ellos en los murales. Lo que más me llamó a mí de eso es que como un 40 o 50% de estos grabados son con temas mexicanos, entonces yo digo que a esto realmente se le puede llamar ‘la otra escuela mexicana’, por eso me interesó que esto también quede ahí.

El resto son archivos, la gran cantidad de materiales son archivos. ¡Pero qué archivos! Voy a donar todo el archivo de Diego Rivera, donde hay cartas de quien me digas. Le escribía a todo el mundo. Hizo una campaña en contra de la bomba atómica; hay cartas de todos los intelectuales europeos, muy interesante; están todas sus cartas personales a todas sus novias y las respuestas de las novias; está todo el archivo de política que es gigantesco, de cuando Diego era parte del partido, porque recordemos que Diego fue parte fundador del Partido Comunista. Voy a donar también libros, documentos, postales y foto-

grafías, todo lo que se relacione con Diego que es realmente muy importante porque hay muchas cosas que continúan inéditas, a pesar de tantos libros que he hecho sobre Diego, hay muchísimo material que va a ser muy importante para la historiografía.

Donaré todo el archivo de Ruth Rivera, porque había una suerte como de misterio familiar. Se decía que mi papá había quemado todo el archivo de mi mamá… y no. Cuando quité la casa de mi papá me encontré todos los planos, me encontré todas sus cartas y fue muy emotivo eso porque fue realmente como haber descubierto el Santo Grial de Ruth, porque a ella la teníamos como muy perdida. De hecho es muy importante porque en 2027, que es su centenario, ya hay cuatro museos que están trabajando en hacer el gran homenaje con todos estos materiales de Ruth Rivera.

Voy a donar todos los archivos que tengo yo (porque los archivos se dividieron). Cuando se divide el archivo de Diego, una parte se queda en la Casa Azul, otra parte se la queda mi tía Guadalupe y yo estoy donando lo que le correspondió a mi mamá. También incluyo en esta donación el archivo de mi abuela, Lupe Marín, que es un archivo

Ya tengo 65 años. Ya estoy hasta el copete de estar guardando tantas cosas, eso es una realidad y esta donación responde a un cambio de vida interno. Cuando la gente entra a mi casa, como te das cuenta, hay cuadros de piso a techo, también jarros por todas partes y no se puede ni caminar. Es por eso que digo: lo que ustedes no entienden es que, de ese tamaño (y yo pienso que le pasaba lo mismo a Diego y a Rafael y a Pedro y a Ruth porque mi mamá también era coleccionista)… de ese tamaño es el hueco emotivo que tenemos, o sea es una cosa que no habla bien de nosotros, es este horror vacui.

Arte

pequeño, pero muy interesante porque ella era muy amiga de Man Ray y con cuestiones por el estilo, donde también hay documentos muy interesantes relativos al surrealismo europeo, a Cartier-Bresson; hay muchas cartas familiares que son verdaderamente tremendas de cómo describía ella lo que veía en el entorno familiar, todo esto va a ser muy interesante.

Estoy donando todo el archivo de mi papá, que también es un archivo muy grande, casi tan grande como el de Diego. Ese archivo lo empecé a hacer yo desde niño porque a mi papá no le gustaba guardar nada: salía en el periódico, lo leía y lo tiraba a la basura. Entonces yo empecé a buscar los libros, las cartas, me fui a la Galería de Arte Mexicano, donde Alejandra y Mariana muy generosamente me apoyaron en la recopilación. Si tenían una copia me la daban, si no me dejaban fotocopiar todo. Busqué en muchos lugares y total ese archivo también se va a quedar ahí. Algo importantísimo: voy a donar el archivo de la galería que puse con Cristina Kahlo en los años ochenta, porque creo que -por ser la primera galería de fotografía que se hace en la República Mexicana- pues es un archivo muy importante que quiero que se resguarde.

Mi familia siempre fue muy separada, digamos, no había esta cosa tradicional de padre/madre. Mi mamá se levantaba todos los días a las siete de la mañana y regresaba a la casa a las nueve de la noche; mi papá había veces que en tres meses no bajaba del estudio; yo tenía que hablar a la Galería de Arte Mexicano y decirle a doña Inés “oiga doña Inés, no hay comida en el refrigerador” entonces ella mandaba a su chofer a hacer el súper. Todo eso generó que nos empezáramos a llenar de objetos como para tapar la problemática emotiva, lo cual estuvo muy bien porque al final se construyeron todos estos museos. Porque una cosa que es muy interesante y que hay que reiterar es que se hicieron los museos de Pedro y Rafael Coronel en Zacatecas; se colaboró con el museo Goitia también allá; se hizo el Museo Casa estudio Diego Rivera y Frida Kahlo; se hizo el Anahuacalli; se hizo la Casa Azul… todas éstas son donaciones familiares y lo que es todavía más interesante es que esta donación que estoy haciendo va a un Fideicomiso privado que eso me gusta mucho”.

A manera de colofón: Sin lugar a dudas, la gran e importante donación que está realizando Juan Rafael Coronel Rivera de parte de su colección, no sólo continúa con una tradición familiar y representa un gran acto de generosidad, también es una especie de manifiesto político/cultural (no me refiero a esa política ramplona que practican muchos de los que viven del erario) es una declaración de principios de alguien que verdaderamente está interesado por nuestro país, que sabe lo importante que es, primero, recuperar la memoria de un pueblo y preservarla, que ha asumido con entusiasmo e inteligencia el compromiso de una herencia familiar y un gusto personal por -como decimos en Arte Mx- compartir lo extraordinario, a sabiendas de que, tarde o temprano muchas personas habremos de apreciarlo y agradecerlo en su justa medida.

Si quieres escuchar la entrevista completa lo puedes hacer en nuestro canal de Spotify Arte Mx en UAM Radio, en el siguiente enlace:

https://open.spotify.com/episod e/1TkCIKVDTbvkD0dGNNjO6c?si =tNJdUIflSrKJq6LzavXvV

Juan Rafael Coronel Rivera. Foto de Héctor Ramírez.

FConjunto Río Grande en el Festival

Cultural Zacatecas 2026

ue en San Lorenzo, una comunidad de Río Grande, Zacatecas, en donde nació la agrupación de música norteña conocida ahora como Conjunto Río Grande en el año de 1974. En un inicio, “sin contar con antecedentes o soporte que les ayudara en sus inicios, más que el gusto por la música”, formaron el grupo Salvajes del Norte, nombre que cambiaron unos años después por el de Tremendos Salvajes. Después de 10 producciones discográficas, el año 1996 -por razones de carácter legal relacionados con el nombre y como resultado de un concurso radiofónicosurge la ahora conocida agrupación de Conjunto Río Grande.

Integrada en un principio por Juan, Manuel, Javier, Ascensión y Toño, todos de apellido Aranda Canales, además de Miguel Aranda López; estos dos últimos, padre e hijo, se separan del grupo en enero de 1999 por razones e intereses personales, ingresando a partir de ese momento José Abel Ramírez Muñoz, actual acordeonista y Manuel Aranda González (Meño Jr) en la batería acústica.

En el año 2001 Meño Jr. perdió la vida en un trágico accidente carretero; a raíz de este acontecimiento Juan Aranda Jr. (Juanelo) ingresa al grupo. Un año después, en 2002, son nominados para los Galardones La Raza y logran el reconocimiento de la canción más solicitada en la radio durante ese año con el tema de “Montón de Cartas” -que dejara grabado Meño Jr.en el Amphitheater de Hollywood en la Cd. de Los Ángeles, CA.

En marzo del 2004 ingresa Juan Carlos de la Rosa Hernández para ocuparse de la batería acústica motivo por el cual Juanelo se encarga de ejecutar otro de los saxofones; también se integra al conjunto, en octubre del 2009, Marco Joel Aranda Castañeda con su ya identificada forma de tocar el bajo sexto; de esa manera el grupo queda formado actualmente por 8 elementos. José Juan Gamboa Ortiz (Chema) ha participado en varias de sus últimas producciones discográficas.

La música del Conjunto Río Grande no es el norteño tradicional, pues han incorporado el saxofón, logrando un estilo muy particular con el que lo mismo interpretan baladas, cumbias y corridos. A propósito de corridos, destacan “Lamento de un preso”, “Real del Catorce”, “El Campanero”, y “La Mariposa”, ese que dice “Un disparo fue el arranque, de la carrera famosa, pero con más de tres cuerpos le ganó La Mariposa. Adiós yegua Mariposa, eres una maravilla, le diste fama a tus dueños, de la Hacienda de Tetillas”.

Menciono las últimas líneas porque en Río Grande, a finales del siglo pasado, el caso de esa yegua, La Mariposa, fue un fenómeno social que logró integrar a una comunidad que, le gustaran las carreras de caballos o no, veía a esta yegua como una especie de símbolo que representaba no sólo el triunfo, sino la esperanza. Nunca he visto algo similar. El año 2020, por ejemplo, sacó su álbum Corridos para el pueblo en el que está incluido “El corrido de Vanesa Guillén” -una joven cuya familia es de Río Grande- quien murió asesinada en Fort Hood, Texas, en cuartel donde

estaba el Regimiento de Caballería; ella pertenecía al ejército de Estados Unidos. El público del Conjunto Río Grande está integrado por gente de todas las edades prácticamente desde su fundación. En sus inicios era común verlos participar en las fiestas del pueblo y las comunidades, teniendo como escenario las canchas, los salones ejidales e incluso las calles. Con el paso del tiempo, su estilo se fue consolidando y empezaron a ser reconocidos no sólo en la región, también en los Estados Unidos, en donde muchos de los migrantes zacatecanos

El Conjunto Río Grande está integrado por: J. Ascensión Aranda Canales (Chon), vocalista; Manuel Aranda Canales, voz y bajo eléctrico; Javier Aranda Canales, voz y percusiones; Juan Aranda Canales, saxofón; José Abel Ramírez Muñoz, acordeón; Juan Carlos de la Rosa Hernández, batería acústica; Juan Murguía López (Juanelo), segundo saxofón; y Marco Joel Aranda Castañeda en el bajo sexto.

-sobre todo los originarios de la región norte del Estado- han convertido este tipo de música norteña en un símbolo de identidad, en un puente simbólico que une a los zacatecanos con sus orígenes. Que el Festival Cultural Zacatecas haya incluido al Conjunto Río Grande en el programa del Foro de Música del Mundo es un acierto porque al hacerlo se está reconociendo que la música norteña hecha en Zacatecas es parte de nuestra cultura; es, a la vez, una declaración cultural y simbólica sobre lo que representan nuestra identidad, el territorio y la memoria colectiva.

El Conjunto Río Grande se presenta este martes 31 de marzo en la Plazuela Miguel Auza, a las 22:00 horas, en el Foro de Música del Mundo del Festival Cultural Zacatecas 2026.

*Gracias al Conjunto Río Grande por la información proporcionada, especialmente a Juan Aranda.

Conjunto Río Grande

Itinerarios de la memoria, de Fabiola Tanus

[En el Museo de Arte Abstracto Manuel Felguérez]

“Mi obra es una reflexión y una metáfora del caminar por la vida. En mi trabajo, cada fragmento simboliza un paso, un trayecto, una etapa vivida y es esa urdimbre lograda lo que conforma mi propio mapa interior.... así mismo, la mirada del espectador se ve obligada a fluir a través de los diferentes soportes creando cada uno su propio recorrido”.

Trabajos-sueño y goces-vigilia que provocan nuestra imaginación, convidan sus deleites, estimulan nuestra aprehensión, derruyen las fórmulas y, sobre todo, imponen con ligereza modos originales y maneras novedosas de abordar el cansado mundo que nos engulle y en el que transcurren –a veces sin brújula- nuestros pasos. El dibujo vale en sí mismo, remite a su propio sentido y se resiste a ser instrumento de la pintura, convive con ella, dialoga en plano de igualdad. En sus papeles al igual que en las telas y las maderas y las cerámicas y los textiles, elude la rivalidad inútil, entronizándolas por igual en el ejercicio de su gestación y alumbramiento. No se nos olvide que la palabra deriva de una voz latina, designare, que significa apuntar, señalar, indicar. Así, las huellas que lo definen, esas caravanas de puntos sucesivos, consiguen mostrar una forma que suele corresponderse con un concepto u objeto construido, a partir de una intuición material, como si se tratara de una glosa, aunque justo emerja una geometría personal, que se regala como una conjetura verosímil.

Pareciera que sus imágenes, cadenciosos movimientos plásticos donde el color y su ausencia, las texturas y su omisión, hacen de las suyas, divirtiéndose hacia fuera, expresándose desde dentro, estando sometidas a la más estricta bidimensionalidad. Empero, los engranes de su esencia se alojan en los pliegos de algodón, en la tensión de las telas, en la dureza de los sólidos que los absorben y logran confundir nuestra mirada, ya que desafían la gravedad, flotan y escapan conquistando la virtualidad del humo, el vapor, la niebla. Suelen ser monocromos, o al menos de una paleta concisa, aspirantes a la transparencia, simulan celosías, antifaces y sin mengua de invención e incluso con osadía, cortejan nuestra conciencia y de manera imperceptible someten nuestra voluntad al desplazamiento, a ratos mecánico, a ratos onírico, de figuras, líneas, poliedros imperfectos, como si fuesen amuletos o talismanes. La intérprete lee el porvenir sin necesidad de tirar las cartas, prescinde de los tendidos de arcanos mayores, pues ella misma desafiando la lógica de la adivinación encarna a La Papesse-Luna en su versión juvenil, esa que desafía las profecías.

IIComo el agua, al deslizarse borra los augurios, salvo los promisorios. Como

el aire, al volar y dispersarse ocupa todos los espacios, hasta los prohibidos. Como el fuego, arrasa los escollos, incinerando e inhumando los despojos. Como la tierra, se abre fértil a la diversidad de los fecundantes, convidándonos sus creaturas.

Autora que se autentifica en los trazos de su caligrafía, también de su paisajismo, incluso de sus laberintos interiores, en la sucesión de puntos y/o máculas que hacen líneas que hacen volúmenes para mostrarse al ocultarse, levantando crónicas visuales de un mundo que sería más amable si privado del habla, se confinase a la expresión escrita, pictórica, jeroglífica, evocando que, en cada visita de obispo, a través de runas, mediante los quipus, revelaba las intimidades de los esgrafiados, desataba los nudos de la expresión. Mujer en movimiento, como sus sueños, que viaja y peregrina en búsqueda de sus orígenes como hacedora de formas, predicadora de figuras, compositora de trazos, ensambladora de cuerpos…

Las planimetrías de Fabiola Tanus son travesías geográficas y rutas espirituales, sus caminos, intactos, exhiben y comparten sus atajos y senderos, que los seres de la lejanía denominaban álveos (del latín alveus, cauce, y éste de alvus, vientre), fondos y lechos madres, de los ríos, las lagunas y los mares. No importa que la plagien o la glosen, es viajera y cartógrafa por herencia…

La geometría desconoce el vuelo de los colores, hace de las suyas sin importarle que sus gajos imperfectos y seductores sean tatuados por las peregrinaciones de unas líneas tozudas, negras, a ratos inflamadas como si contase con alveolos para respiraciones desconocidas, esos senderos que se bifurcan como en el relato de Borges en búsqueda de la verdad de la pasión, en búsqueda de la ilusión del porvenir, en festejo de las ideas, los deseos y los sentimientos.

III

Una aglomeración de pitanzas, víveres, tentempiés, postas y colaciones, pero también manjares, que integran una mezze libanesa, alimentos del alma, el cuerpo y la mente, capaces de saciar las emociones, los deseos, las ilusiones… Itinerarios de la memoria de Fabiola Tanus quien anida su ser en las tradiciones y las transforma en trazos, formas, objetos, figuras, que son pautas al futuro, ese dios desconocido…

La magia del espacio y el monitoreo

de los vaivenes de sus moradores que se afanan en burlar la avidez y restaurar la saciedad, gracias a la armonía en este mapa de la existencia: con sus tentaciones, altibajos y fugas; con sus gozos, trascendencias y encuentros… Entre cordones redondos y agujetas planas va emergiendo un cuerpo, todavía incipiente, carente de identidad, masa que avanza apoderándose del territorio, creciendo, expandiéndose, inflamándose, puras ganas de querer ser. Tinglado y tramoya que postulan una geografía táctil, de inspiración braillesca, para que sus tropiezos, los bordes

discontinuos de los puntos del tejido, sean reconocidos por el suave deslizarse de las yemas de los dedos: la sensualidad del diálogo sin palabras. Mapa de los anhelos que a brazo partido libran duelo a muerte con los antojos y los caprichos, decididos a superar todo dejo de banalidad, todo rastro de frivolidad… son los gritos contenidos de la autenticidad, la gramática de quien desafía a flor de piel, sin falsos pudores, haciéndose cargo de sus apetitos, la violencia y la altivez, de los súbditos de la envidia… Teselas que arman paisajes de ilusiones, torbellinos de emociones…

La exposición Itinerarios de la memoria , de Fabiola Tanus , se inauguró el jueves 26 de marzo en la Sala temporal II del Museo de Arte Abstracto Manuel Felguérez, como parte de las exposiciones del Festival Cultural Zacatecas 2026 y está actualmente en exhibición.

Fabiola Tanus Fabiola Tanus
Fabiola Tanus

Exposiciones FCZ 2026

Lilia Carrillo. Todo es sugerente

[En el Museo de Arte Abstracto Manuel Felguérez]

6 Por INBAL / IZC

Lilia Carrillo (1930-1974) nació en la Ciudad de México y fue una de las artistas mexicanas más relevantes de la segunda mitad del siglo XX. Aunque su carrera fue corta por su prematura muerte, su producción pictórica destaca por su originalidad y su aporte a la historia de la pintura no figurativa en México. Estudió artes plásticas en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda” del INBAL y en la Academia de la Grande Chaumière en París, ciudad donde tuvo su primera muestra individual en la Casa de México.

Perteneció a la llamada Generación de la Ruptura, que se oponía al arte institucionalizado de la Escuela Mexicana de Pintura, y fue cofundadora del Salón Independiente junto con Manuel Felguérez, Vicente Rojo, Roger von Gunten y otros creadores. De igual forma, trabajó en diseño de vestuario y escenografías para el teatro de vanguardia de Alejandro Jodorowsky.

En el marco de su edición 40, el Festival Cultural de Zacatecas 2026, inauguró el 28 de marzo la exposición Lilia Carrillo. Todo es sugerente, en el Museo de Arte Abstracto Manuel Felguérez.

Exhibida del 12 de septiembre al 8 de febrero de 2026 en el Museo del Palacio de Bellas Artes, fue la primera exposición que exploró el carácter polifacético de la artista, presentando su obra pictórica junto con sus trabajos realizados en diseño de vestuario y textil, ilustración y escenografía, así como su compromiso con la condición de las mujeres en el arte y con el autoritarismo en México en los años sesenta.

Hace más de cinco décadas que el trabajo de Lilia Carrillo no se había presentado en una exposición antológica que destacara su producción artística. Esta muestra, curada por Daniel Garza Usabiaga, es la primera en presentar su obra pictórica simultáneamente con sus trabajos en diseño de vestuario y textil, ilustración y escenografía.

La adaptación de Lilia Carrillo. Todo es sugerente para el Museo de Arte Abstracto Manuel Felguérez incluye 29 piezas provenientes de colecciones de la Ciudad de México y Zacatecas que dialogan con el trabajo de artistas como Kati Horna, Fernando García Ponce, Manuel Felguérez y Vicente Rojo, entre otros cuya obra puede verse en las salas permanentes del museo junto con el mural La ciudad desbordada, contaminación del aire (1969), realizado para la Exposición Universal de Osaka 70. El recorrido, dividido en cuatro núcleos, inicia en “Del realismo a la abstracción”, donde se muestran algunas de las primeras obras de Carrillo, como Autorretrato escolar (1948). Asimismo,

se abordan los años en los que fue alumna del artista Manuel Rodríguez Lozano, en la Escuela de Pintura y Escultura “La Esmeralda” y su camino hacia la abstracción.

El segundo núcleo, “Pintora abstracta y artista multidisciplinaria”, muestra la transformación de Carrillo hacia el arte no figurativo e incluye su trabajo con textiles, en donde utilizó fragmentos de tela en sus pinturas, aportando una cualidad táctil. Su interés en este campo la llevó al diseño de vestuarios, patrones para telas e incluso a organizar una exposición de textiles preincaicos de Perú en 1962.

En “Nuevas imágenes del ser humano y su mundo”, se integran obras en las que Carrillo pintó imágenes no convencionales de hombres y representaciones de personajes femeninos. Varias de estas obras aluden a referentes de culturas antiguas. Dentro de esta sección también se incluyen sus trabajos como ilustradora y obras críticas, en las que aborda la contaminación, el deterioro ecológico, el autoritarismo estatal en México y la Guerra Fría. Como cierre del recorrido, “Últimas obras” presenta piezas realizadas durante un periodo de enfermedad, carac-

terizadas por dinamismo, movimiento y vibración, expresados a través del collage, el dibujo y la pintura en capas. En esta sección se aprecia su última pintura, Sin título (inconcluso) (1974). La exposición cuenta con un catálogo que reúne ensayos de especialistas como Daniel Garza Usabiaga, Rita Eder, Leah Dickerman, Tobias Ostrander, Esteban García y Jaime Moreno Villarreal, así como imágenes de la exposición y la obra de la artista. Esta publicación es posible gracias a la colaboración y coedición de la Fundación Mary Street Jenkins.

Durante la permanencia de la exposición, se ofrecerán actividades que amplían y enriquecen la experiencia del público. Lilia Carrillo. Todo es sugerente estará abierta del 28 de marzo al 28 de junio. Estará abierta de martes a domingo de 10 a 17 horas, en el Museo de Arte Abstracto Manuel Felguérez, en Zacatecas.

Lilia Carrillo. De la exposición Todoessugerente,en el Museo de Arte Abstracto Manuel Felguérez.

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