Skip to main content

La Gualdra 709

Page 1


Las fotografías de Dako no intentan explicar el universo, sus imágenes nos abren una puerta para contemplarlo: que el espectador reconozca en ese árbol bajo las estrellas su propio cuerpo, en esa luz que viaja millones de años su propio asombro, en esa oscuridad entre galaxias el mismo silencio interior desde el que, alguna vez, todos hemos mirado hacia arriba sin saber exactamente qué buscábamos. La exposición fotográfica de Daniel Coronado Contreras / Dako, se inaugura el miércoles 25 de marzo en el Museo Zacatecano, a las 19:00 como parte de las actividades del Festival Cultural Zacatecas 2026.

SUPLEMENTO CULTURAL NO. 709 / 23 DE MARZO DE 2026 / AÑO 15 DIR. JÁNEA ESTRADA LAZARÍN
Daniel Coronado Contreras / Dako.

Editorial

La Gualdra No.

El próximo día 28 de marzo inicia la edición 40 del Festival Cultural Zacatecas. Este 2026, Dulce Muñoz, la directora del Instituto Zacatecano de Cultura, ha logrado conformar una programación muy atractiva, en coordinación con su equipo. Considero que hay que reconocer todo el trabajo que se realiza desde el IZC; muchas veces no lo vemos, pero se requiere mucho esfuerzo para que todo salga bien, sobre todo cuando los presupuestos son reducidos; este año aumentaron los recursos económicos para cultura, ojalá que esa tendencia continúe de aquí en adelante, porque el sector cultural requiere de una inversión permanente y no sólo en la época del festival.

El FCZ tendrá su escenario principal en Plaza de Armas, y en esta ocasión hicieron movimientos estratégicos para que más gente tenga oportunidad de asistir; dejarán tan solo un carril libre desde Catedral hasta donde inicia la calle Tolosa, y por las tardes cerrarán la circulación -lo mismo pasará desde el Portal de Rosales dependiendo de la cantidad de personas que acudan al festival-; para que tome sus precauciones y llegue con tiempo.

Además de Plaza de Armas, habrá actividades en la Plazuela Goitia, ahí tendremos música, teatro, narración oral para las infancias; música tradicional y popular mexicana; música de autor, trova, rap, hip-hop, y urbano; en la Plazuela Miguel Auza el foro de música del mundo; en la Plazuela Genaro Codina el foro voces y ritmos de mi tierra, con música popular y nuevos creadores. La Música de Concierto tendrá varios foros: Ciclo Internacional de Piano en el Teatro Fernando Calderón; y el Ciclo Internacional de Guitarra y el de Música de Cámara, en el Museo de Arte Abstracto Manuel Felguérez (donde también se inaugura la exposición de Lilia Carrillo); además de este museo también habrá música en el Museo Rafael Coronel y en el Centro Cultural Ciudadela del Arte El Ciclo de Ensambles en Templos se llevará a cabo en la parroquia de Santo Domingo, Templo de Fátima y Templo de Guadalupito. En la Alameda Trinidad García de la Cadena estará el Foro de Música Alternativa; las Artes Escénicas estarán presentes en el Teatro Calderón, el Ramón López Velarde y el del Instituto Mexicano del Seguro Social (aquí estará el Foro de Teatro Zacatecano). Las exposiciones se inaugurarán en los museos de la ciudad y en los museos comunita-

rios de los municipios. La semana pasada se inauguraron ya Limbo, zona de sombras, de Sofía Crimen, en el Museo Francisco Goitia; y la colectiva Cachorros de Tigre -sobre el universo posible de dibujo en México- en el Museo Pedro Coronel. Esta semana continúan las inauguraciones, el miércoles 25 de marzo se abre Cartografía del asombro: Entre la tierra y el cosmos, exposición fotográfica de Daniel Coronado Contreras / Dako, en el Museo Zacatecano; y el sábado 28 de marzo, a las 14:00 horas en el Museo de Arte Abstracto Manuel Felguérez: Todo es sugerente, de Lilia Carrillo e Itinerarios de la Memoria, de Fabiola Tanus. En otros espacios estará también el Programa Académico, en donde habrá presentaciones editoriales, foros estatales de diálogo interinstitucional y talleres de formación; en la Plazuela 450 estarán los talleres de formación artística para niños; en la Cineteca Zacatecas se proyectará la 78 Muestra de Cine Internacional de Cineteca Nacional y otros programas como Zacatecas en Pantalla y la tercera edición del programa Impulso al Cortometraje Mexicano (se incluyen los cortos ganadores en el Festival de Cine de Fresnillo). No se pierda el foro FCZ Travesías, donde estarán los programas ZAC58, el de experiencias gastronómicas y actividades especiales; y en el foro Ciudad Escena habrá teatro de calle y pasacalles en espacios alternativos. Consulte el programa para que vaya haciendo su planeación.1

Si usted se queda en la ciudad durante la próxima temporada vacacional, o planea venir a Zacatecas, seguro habrá algo entre los cientos de actividades programadas que será de su interés. Una recomendación que nunca está de más si acude a cualquiera de los foros mencionados: cuide los espacios, el festival se desarrollará en una ciudad que requiere del máximo respeto por su riqueza patrimonial. No tire basura y promueva con el ejemplo el tener una ciudad limpia. En Zacatecas los esperamos con los brazos abiertos.

Que disfrute su lectura.

1 Programa del Festival Cultural Zacatecas 2026: https://culturazac.gob.mx/wp-content/uploads/2026/03/prog-fcz-2026-v1.pdf

Contenido

del asombro:

Década obsesiva. Comentarios sobre el reciente libro del Amigo Abel [Nuestra década obsesiva. Navegación en dos tiempos, de Abel García Guízar] Por

3 4 5 7 8 6

el docente contratado y su experiencia IV. Ambivalencias: deuda, culpa, crédito y

Saade
Limbo, zona de sombras, de Sofía Crimen [en el Museo Francisco Goitia] Por Trudy Colunga
Cartografía
entre la tierra y el cosmos [exposición fotográfica de Daniel Coronado Contreras / Dako] Por Museo Zacatecano
José Enciso Contreras
Sobre
poder Por Saúl D. Kuri
Vemos lo que queremos, de Guilén Errecalde [exposición fotográfica en el Ágora José González Echeverría, en Fresnillo] Por Gina Gómora

Vemos lo que queremos, de Guilén Errecalde [exposición fotográfica en el Ágora José González Echeverría, en Fresnillo]

Para Guilén Errecalde la fotografía tiene que ver con un proceso meditativo y filosófico que le permite estar disuelto en la ciudad, en el entorno, y no llamar la atención porque lo que busca es que la realidad se manifieste sin su intervención. Pasar desapercibido para que la vida le revele lo espontáneo: los momentos que importa capturar.

En sus imágenes el ser humano es vital, nos revela nuestra condición humana: somos a través de lo que hacemos y de cómo lo hacemos. Nos exponemos entre nosotros mismos, pero sólo si pasamos desapercibidos nos afirmamos en el mundo.

Vemos lo que queremos: exponerse y exponer su trabajo, dicotomía en la

que el fin es el diálogo; con los asistentes, con el ojo entrenado que mira, con el lenguaje visual, con la luz y con las emociones que pueda generar este cultivo primigenio. Son las imágenes “diciendo”. Vemos lo que queremos, vemos lo que nos atañe, vemos lo que nos importa, vemos lo que amamos y todos amamos distinto. Vemos la vida, sí, pero de ella y su infinita manifestación, parte la diversidad de cada ser humano.

El instante fotográfico es el momento interminable, el espacio tiempo en que la esencia humana se va difuminando y desaparece poco hasta llegar a la ausencia. Esta desaparición es la síntesis de su poética: la luz.

La exposición fotográfica Vemos lo que queremos, de Guilén Errecalde, se inauguró el 19 de marzo en la Sala 1, del Ágora José González Echeverría, en Fresnillo y permanecerá en exhibición hasta el mes de mayo.

Guilén Errecalde Carrera nació en Fresnillo, Zacatecas, el año de 1967. Aprendió los procesos tradicionales de la fotografía química de manera autodidacta y desde 1989 ha participado en exposiciones individuales y colectivas en distintos lugares de México. Cursó estudios cinematográficos en el Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC), fue parte de la generación 15, ahí se graduó en el año 2000 como Realizador y Cinefotógrafo. A partir de 2001 se dedica profesionalmente a la actividad audiovisual a través de Cinescopio Films, compañía fundada por él mismo en Guadalajara, involucrándose en proyectos de publicidad, documentales, cortometrajes de ficción y largometrajes.

En 2017 vuelve a su trabajo personal como fotógrafo; crea Taller F, un espacio de trabajo dedicado a la imagen fotográfica y sus procesos, en él retoma la exploración de la imagen, volviendo a las técnicas tradicionales fotoquímicas e incorporando técnicas modernas de impresión digital. Ha colaborado como cinefotógrafo en obras de los artistas Gonzalo Lebrija, Jose Dávila, Daniel Monroy, Florencia Guillén y Luis Carrera-Maul. Ha impartido cursos, talleres y clases en distintas universidades de México. Actualmente se dedica exclusivamente a la cine-fotografía y a su práctica fotográfica personal; ha fotografiado decenas de comerciales, documentales, dos largometrajes y dos series documentales, usando todo tipo de cámaras y tecnología cinematográfica.

Guilén Errecalde Carrera

Limbo, zona de sombras, de Sofía Crimen

[en el Museo Francisco Goitia]

Tras quince años de explorar las profundidades de la oscuridad y la vulnerabilidad humana, en Limbo, la artista reflexiona sobre la pérdida de las memorias de la niñez y la reconstrucción de la identidad a través de los recuerdos que habitan en el umbral entre la luz y la sombra. El proyecto se convierte en una meditación visual y sensorial sobre la fragilidad del recuerdo, sobre lo que se disuelve y lo que permanece.

Para esta colección, Sofía Crimen ha abierto sus archivos personales, recuperando bocetos, dibujos y fragmentos inéditos de su proceso creativo que habían permanecido en silencio durante años. Estas huellas del pasado ahora renacen tangibilizadas en esculturas, dando forma y cuerpo a los recuerdos desvanecidos que alguna vez habita-

ron su limbo interior. Cada pieza es una memoria resucitada, un eco que se vuelve materia.

El evento se desarrolla como una guía práctica para despertar de un sueño profundo, dividida en una secuencia de pasos simbólicos que conducen al espectador por una travesía emocional: desde el letargo de la memoria hasta el despertar de la conciencia. Cada obra forma parte de una narrativa que invita a salir del sueño, reconocer el vacío y renacer en la luz.

“Despertar del sueño no es olvidar -es reconciliarse con lo que fue y permitir que algo nuevo nazca”. Limbo es un acto de liberación, una invitación a presenciar el tránsito de las sombras hacia la claridad, donde la memoria se convierte en arte y el silencio en renacimiento.

*Curadora del proyecto.

La exposición Limbo, zona de sombras, de Sofía Crimen, se inauguró el 19 de marzo de 2026 en el Museo Francisco Goitia, como parte del Festival Cultural Zacatecas 2026. Permanecerá en exhibición hasta el mes de septiembre. Horario: de martes a domingo de 10 a 17:00 Hrs.

Sofía Crimen nacida en el Barrio de Santa Tere, Guadalajara, Jalisco, es escultora y artista multidisciplinaria cuya obra refleja las complejidades de la condición humana, además de un profundo conocimiento técnico del uso de materiales. A través del figurativismo, expresa emociones y sensaciones contrastantes, convirtiendo su exploración artística en un juego que desentraña misterios olvidados en lo más profundo de nuestra memoria. Graduada como Licenciada en Diseño Industrial por la Universidad Autónoma de Guadalajara, inició su trayectoria como artista visual de manera autodidacta y espontánea. Se vinculó con el reconocido escultor Alejandro Colunga, con quien colaboró como asistente y aprendiz en su taller, consolidando así su pasión por el arte

y adquiriendo fundamentos esenciales en la escultura. Además, realizó estudios en la Escuela de Bellas Artes de San Miguel de Allende, Guanajuato. Fue miembro del Colectivo “HILOS”, grupo transdisciplinario dedicado a la denuncia social a través del arte textil.

Su obra, compuesta en gran medida por personajes infantiles desprovistos de rostro, invita a cuestionar la memoria individual y colectiva, permitiendo que cada espectador complete las figuras desde lo más profundo de sus experiencias. Con una visión irónica y una técnica excepcional, Sofía Crimen ha logrado desarrollar un estilo sólido y reconocible en el arte contemporáneo nacional, generando interpretaciones múltiples y diversas de sus piezas.

Poemas de guerra. Bronce a la cera perdida.
Niña casa. Fibra de vidrio con esmalte automotriz acabado concreto y cantera.
Un dogma en cada juego. Fibra de vidrio con esmalte automotriz
Un dogma en cada juego. Fibra de vidrio con esmalte automotriz

Cartografía del asombro: entre la tierra y el cosmos

[exposición fotográfica de Daniel Coronado Contreras / Dako]

Antes de que existieran las palabras, el ser humano ya miraba el cielo. Y en ese gesto silencioso comenzaba todo.

Existe un árbol en la oscuridad del semidesierto que extiende sus ramas hacia la Vía Láctea como si supiera, en algún lenguaje anterior al nuestro, que ambos comparten el mismo origen. No es metáfora. Es una imagen. Y es, también, la pregunta central que atraviesa toda la obra de Daniel Coronado Contreras, conocido artísticamente como Dako, no fotografía el universo: dialoga con él.

Arquitecto de formación y explorador visual por vocación, aprendió a observar no sólo las formas, sino la relación íntima entre la tierra y el universo, entre el instante humano y la eternidad. Con el tiempo, esa mirada se expandió hacia territorios donde la medida deja de ser suficiente y comienza el asombro.

Desde Zacatecas, tierra mineral, de piedra ancestral y cielos deslumbrantes, construye imágenes donde el paisaje y el cosmos no se oponen: se reconocen. La oscuridad limpia de sus noches y la memoria del territorio se convierten en el punto de partida para mirar lo infinito sin perder la raíz.

Sus imágenes hablan en siluetas y en luz. En estas composiciones, la naturaleza terrestre y la celeste no se superponen: se fusionan. La materia orgánica y la materia cósmica parecen recordar, en el instante del obturador, que son la misma esencia, en distintas escalas de tiempo.

Su obra ha sido reconocida en múltiples ocasiones por la NASA como Astro-

nomy Picture of the Day, y difundida por medios internacionales como National Geographic, SKY o Focus en Italia. Ha expuesto de manera individual y colectiva en Zacatecas, Aguascalientes, Monterrey y Las Vegas, donde presentó Horizontes Nocturnos en Zacatecas en colaboración con el Instituto Nacional de Antropología e Historia. Ha participado como ponente en el Congreso Internacional de Astrofotografía y, paralelamente, comparte su pasión en escuelas del estado,

convencido de que el asombro es un derecho humano, no un privilegio.

En Cartografía del asombro: entre la tierra y el cosmos, la luz no es sólo iluminación: es memoria. El tiempo no es una medida: es presencia. Cada imagen es una invitación a recordar que no habitamos un mundo aislado, sino un universo que respira con nosotros.

Las fotografías de Dako no intentan explicar el universo, sus imágenes nos abren una puerta para contemplarlo:

Cartografía del asombro: entre la tierra y el cosmos, la exposición fotográfica de Daniel Coronado Contreras / Dako, se inaugura el miércoles 25 de marzo en el Museo Zacatecano, a las 19:00 como parte de las actividades del Festival Cultural Zacatecas 2026.

que el espectador reconozca en ese árbol bajo las estrellas su propio cuerpo, en esa luz que viaja millones de años su propio asombro, en esa oscuridad entre galaxias el mismo silencio interior desde el que, alguna vez, todos hemos mirado hacia arriba sin saber exactamente qué buscábamos.

Mirar estas fotografías no es observar algo distante. Es reconocer, por un instante necesario, que somos parte de esa inmensidad.

Década obsesiva.

Comentarios sobre el reciente libro del Amigo Abel

[Nuestra década obsesiva. Navegación en dos tiempos, de Abel García Guízar]
6 José Enciso Contreras

1. ¿Quién no conoce al Amigo Abel? Ciertamente es difícil no conocerlo en una ciudad que no deja de ser pequeña porque así se sigue empeñando en serlo. Ciudad de la que la Universidad Autónoma de Zacatecas se ha convertido en una especie de alma mater et plus ultra, por lo que casi en automático, el Amigo es parte de su inventario y mobiliario urbano y cultural. Cuántos alumnos habrán pasado por su cátedra, cuántos lectores habrán pasado por sus páginas, cuántas las audiencias que lo habrán oído cantar su particular versión de El Asalto Chido. Pero más allá de estas condiciones sociales, culturales y hasta educativas, que permiten conocer a nuestro autor de una manera o de otra, habemos gente que terminaríamos conociéndolo inevitablemente.

Dicen por ahí que cuando te toca, aunque te quites...

Pienso que todo comenzó cuando mi padre, joven profesor rural, entró por primera vez para dar clases en un aula de la escuela primaria de Colonia Felipe Ángeles, en el municipio de Villanueva, no bien comenzada la década de 1960. Entre el grupillo de niños chamagosos que ahí se encontraban, casi párvulos, se ubicaba un güerillo de rostro gatuno y ojos verdes llamado Abel García Guízar, que se preparaba para conocer el alfabeto de la mano de aquel flaco de bigotes, que entonces luchaba junto con sus colegas, mi madre incluida, en contra del caciquismo sindical de Valente Lozano.

Ignorante de esto que les acabo de contar, un buen día de 1979 me tocó, siendo estudiante, encabezar una marcha de preparatorianos espinilludos, desde la vieja casona de la calle de Los Gallos hasta la penitenciaría del Estado, ubicada entonces en el centro de la ciudad, por el rumbo del Callejón Ancho. ¡Abel, Abel, qué tiene Abel, que los judiciales no pueden con él! Pero sí que habían podido, porque estaba claro que precisamente por eso estábamos ahí, afuera de la cárcel exigiendo a grito pelón su liberación. Yo la verdad que no lo conocía físicamente, pero algo me decía que eso de andar encerrando a los profesores de la prepa no estaba bien.

Después que lo conocí en la vida universitaria y en la grilla sindical, me di cuenta que sus opiniones y las nuestras casi nunca coincidían. Tampoco era que debían de coincidir necesariamente, y en realidad no nos interesaba

que así fuera, porque como él mismo dice en su libro Nuestra década obsesiva —publicado por la UAZ y el SPAUAZ en 2025, y que ahora comento— eran tiempos obsesivos y felizmente sectarios. Pero una cosa sí les digo… sus intervenciones hacían enojar prácticamente a todo el mundo, comenzando con sus correligionarios. No había asamblea en la que no participara ni asunto que no le interesara. Cuando coincidimos como profesores en la Facultad de Derecho, él y mi grupo de compinches nos fuimos acercando por las propias circunstancias políticas y académicas, además de los principios, claro está. Los de izquierda realmente escaseaban por aquel entonces, pero más los intransigentes, y a ésos siempre ha pertenecido

siempre el Amigo. Caiga quien caiga, sí señor. Fue entonces que, tras la desaparición de la Unión Soviética, asombrosamente descubrí que en política y filosofía coincidíamos prácticamente en todo. No puedo dejar de mencionar por nada del mundo que cuando personalmente me las he visto pero de veras canutas, al momento en que la enfermedad pateó a mi puerta, pude constatar que el Amigo era realmente mi amigo. Sentí en la crisis el cariño y estimación de muchas personas a las que estaré agradecido por siempre, entre ellos a nuestro amigo Abel.

2. Muchas cosas caben en 137 páginas Como el trabajo estaba casi terminado, el Amigo Abel tuvo el detalle a

principios del año pasado de proporcionarme una primera versión de este texto, que leí con tanto agrado como interés. Por tratar acerca de un periodo que marcó para siempre las vidas de muchos zacatecanos y numerosos universitarios, leer este testimonio de la lucha por la tierra en los años 70 realmente me cautivó, por lo palpitante de los acontecimientos que aquí se narran y por el estilo propio de nuestro autor. Pocos son los cambios que ha hecho en la versión definitiva, si acaso me percaté de la ampliación de sus primeros apartados, correspondientes, nada más para abrir boca, a las preocupaciones de García Guízar por definir el perfil que tiene este libro, es decir, cómo etiquetarlo, en el buen sentido de la palabra.

Después de leer con atención sus argumentos, me persuado a pensar que estamos ante una crónica hecha y derecha, es decir, la exposición de hechos vividos. Es un género tan generoso, valga la expresión, que no excluye a otros que le pudieran ser adyacentes. Cohabita alegremente con el ensayo, por ejemplo, y también con el artículo de fondo, la memoria, la poesía y la narrativa, sin que la crónica desmerezca para nada, con al añadido de que permite, y casi exige, el uso de una tinta apasionada, como la usada enfáticamente en esta obra.

También hizo agregados al capítulo “Primer tiempo. Casa Blanca en treinta y dos planos”, relativos, por un lado, a la intención de documentar con elementos teóricos y empíricos la lamentable situación de la sociedad de Zacatecas durante el periodo en cuestión. Y por el otro, a explicar el escenario político e ideológico de los grupos de izquierda que participaron en la creación del Frente Popular de Zacatecas, y las primeras etapas de su andadura.

3. De la Quemada a Casa Blanca No es posible describir aquí al detalle los particulares enfoques que se exponen en el libro, pero sí quiero dejar constancia de una cosa, que las razones por las cuales el autor decidió abandonar la brigada de La Quemada, del Frente Popular, comandada por el inefable Oso Medina, tuvieron que ver en mucho con el talante de misionero romántico y evangélico-escéptico del Amigo Abel, y también, huelga decirlo, al estilacho bullanguero de los seguidores del Luis Medina. Es importante aclarar que por cuestiones de edad nunca fui presente en las muy mentadas invasiones, porque cuando estaban ocurriendo a todo lo largo y ancho del territorio nacional, su servidor era felizmente irresponsable en la Secundaria Federal y los cañonazos ideológicos de los que venimos hablando caían en campos de batalla muy lejanos al mío, pero… siempre hay un pero, da la casualidad de que en septiembre de 1977, tras mi ingreso a la Prepa I —situada tan solo a unos pasos de la referida secundaria— mi primer contacto con la vida política fue a través de esa brigada quemadeña, o lo que quedaba de ella. Mermada y ya bien distanciada del Frente y del licenciado Pérez Cuevas, que los veía por encima del hombro. Así que no entiendo por qué Abel abandonó aquel noble pelotón en que militaban como tropa de a pie el Venao, el Chango Samaniego y, sobre todo, el inefable y nunca bien ponderado El Manix, mi querido compadre; otros más eran Rogelio Cárdenas, José Crescenciano Sánchez y Franciso Javier Dueñas. Conservo excelente amistad con los que están vivos.

4. Entierro en Tizapán el Alto, Jalisco Otro de los añadidos con que me que he encontrado en esta versión definitiva del libro, es aquel memorable pasaje —garcíamarqueano— donde Abel se encuentra preso, y tras saber que su padre había muerto en el lejano pueblo de Atizapán el Alto, Jalisco, solicita permiso al gobernador Fernando Pámanes para asistir al funeral. Conociendo al general, era difícil pensar que se negaría. Los custodios que acompañan y conducen a Abel lo tratan mal, a mentadas de jefa y llenándolo de amenazas. Mas lo primero que choca es que lo hayan echado en la caja de la camioneta en que viajaban, al parecer sin temor de que se fugara el preso durante el viaje, gesto al que luego corresponde el Amigo guacareándoles adrede las botas a sus guardias por el mareo que le s obrevino.

Una vez dentro de la cabina, entre preguntas y respuestas, tras una buena y luenga plática rodando sobre la carretera, la locuacidad de nuestro autor se gana el respeto de sus cancerberos que comienzan por abandonar el grosero tuteo y a llamarlo profesor. Me imagino que hasta lo de las botas sucias le perdonaron. Una vez en el panteón de Atizapán, delante del cortejo donde se encontraba doña Juanita Guízar, su madre, el autor pide una pala para enterrar él solo a su progenitor, siendo que dadas sus menguadas condiciones físicas, abandona exhausto el intento más o menos estando a la mitad de lleno el hoyo. Fue entonces que uno de los custodios le dice algo así como, permítame terminar de echar la tierra, profesor. Y así se hizo. Este episodio y otros que le son conexos son narrados por el Amigo, y en

contexto permiten enfocar los hechos contenidos en el libro al proporcionarles dimensiones humanas no tenidas en cuenta en otras obras similares. El poder de la crónica.

5. Dos cosas sobre Pancho Murillo Otro agregado del autor al texto definitivo lo ha hecho en el “Segundo tempo, el desalojo”. Por ser la segunda parte del libro, según su sistemática, el autor asigna la importancia necesaria al informe que en su tiempo, como funcionario de la procuraduría de Zacatecas, hiciera el licenciado Francisco Murillo Belmontes sobre la ejecución que él dirigió, de los desalojos campesinos en 1976. Es impresionante cómo de las tres cuartillas de Murillo que abren dicho informe, el Amigo Abel obtenga tanto material de análisis, comenzando desde el título con el que fue publicado en forma de libro —Heredarás el viento— hace ya trece años.

Pancho Murillo, que así se le conocía familiarmente por sus amigos, escribió varios libros, el manual Derecho Fiscal (1983), Si yo fuera diputado, nociones de técnica legislativa (2003), Da comezón la etiqueta (2008) y Heredarás el viento (2013). Con excepción del primero, el resto de los volúmenes me tocó en suerte publicarlos debido a mi actividad como editor, por la que con alguna frecuencia soy solicitado por parte de los abogados de las generaciones anteriores y de la actual. Esa labor me llevó a tener contacto con Pancho, incluso con el antecedente de haber participado ambos en bandos opuestos en la vida política en la escuela de derecho de la UAZ. También me enteré, por cierto, de que entre él y mi padre había amistad de muchos años atrás.

Sinceramente nunca le pregunté por las razones que tenía para querer publicar el informe que nutre el segundo tempo de Nuestra década obsesiva; era un asunto que yo entendía no era de mi incumbencia. Al momento de proponerme el proyecto, el entonces magistrado ya comenzaba la última fase de una enfermedad neurológica degenerativa que paulatinamente terminó por llevárselo de este mundo. En perspectiva, comprendo ahora que él sentía haber sido parte de un proceso sumamente controvertido que tenía que ver directamente con la universidad a la que también amaba, y con la propia imagen que dejaría en ella. Me parece que estaba queriendo decir al foro que finalmente no murió nadie en aquellas refriegas. Que, como ha escrito el mismo Amigo Abel en otro texto, se repartieron algunas cachetadas pero hasta ahí. Otro en sus zapatos, pienso yo, hubiera preferido echar tierra sobre el asunto y a otra cosa mariposa. En contraste, Murillo quiso ventilar su actuar en esa coyuntura. Ponerse en manos del escrutinio público, cosa que consiguió como podemos constatar en Nuestra década obsesiva. Recuerdo muy bien que al momento de planear la presentación de su libro postrero, me dijo que invitáramos como comentaristas al licenciado Uriel Márquez Valerio, y a alguien representativo de los tiempos abruptos de las grandes movilizaciones agrarias de los 70. Quería adrenalina, pues. Y entonces pensé ¿y quién no conoce al Amigo Abel? Voz de las más críticas de la época y hasta damnificado de aquellos tiempos, si me permiten la expresión. Aceptó de buen grado. Al paso de pocos años de padecimiento aciago, Pancho se marchó para siempre. *Texto leído el 12 de marzo de 2026, durante la presentación del libro Nuestra década obsesiva. Navegación en dos tiempos, de Abel García Guízar, en el Foyer del Teatro Fernando Calderón en Zacatecas. Si está interesado en adquirir el libro, acuda a la Librería Universitaria de la UAZ.

Libros

Abel García Guízar

Sobre el docente contratado y su experiencia IV. Ambivalencias: deuda, culpa, crédito y poder

Que las escuelas de educación superior y la cultura que predomina en ellas precedan tanto en términos jerárquicos como simbólicos a los docentes de contrato, implica en sí mismo que éstos deban asumirse como seres serviciales y subordinados.1 Es necesario que cada uno se esmere en cumplir con “su perfil”,2 que cada docente de contrato se disponga a llevar a efecto lo dispuesto, siendo del agrado de aquéllos que –más tarde que temprano– habrán de sopesarlos y juzgarlos asumiendo que deben de cumplir con el perfil adecuado.

En el mundo conflictivo de las instituciones escolares públicas de educación superior, las y los docentes de base enfrentados entre sí (por el poder y la capacidad de decidir sobre el rumbo de las instituciones), no pueden admitir de buena gana las decisiones tomadas por la parte contraria. La falta de espacios deliberativos para enfrentar posiciones diversas, para contrastar ideas y debatirlas, para alcanzar acuerdos o consensos, a menudo se salda con decisiones irreconciliables y que terminan en posiciones unilaterales y arbitrarias. Estas posiciones se suelen confirmar de múltiples maneras.

El ejercicio de poder (o el deseo de ser quien lo ejerza), por nimio que parezca, presupone cierto grado de certezas. En instituciones escolares profundamente divididas, la facultad de contratar supone un acto de poder en el que están implicadas innumerables sutilezas.

Quien tiene la facultad para contratar, ya por norma, cultura o cálculo, puede estar convencido (cuando acaso debería estar solamente tentado) de que quien suscribe el contrato algo le adeuda. La contratación de un recomendado de un círculo cercano o más lejano, pese al modo o la manera como se haya suscitado (a los motivos, las razones o a las circunstancias por las que se haya dado), presupone

una deuda que se asume por sentado. Y esto último, entendiendo la palabra deuda en la triple acepción que propone la RAE: como obligación que alguien tiene de pagar, como obligación moral contraída con alguien y, por supuesto, también como pecado, culpa u ofensa. Se trata, evocando la teología política, de un sustantivo femenino en el que se advierte un concepto religioso secularizado y fácil de pensar en relación con el lenguaje del capitalismo. El docente de contrato debe pagar el hecho de haber sido contratado, y debe hacerlo lo mismo por elemental gratitud que por una obligación moral que encuentra eco en la cultura escolar y popular (en las creencias y costumbres predominantes en las instituciones escolares y en los contextos en las que se ubican las escuelas), y por supuesto, debe también de asumir que no obrar de acuerdo a lo que de él se espera implica diversos escenarios y posibles consecuencias. Dependiendo de la edad y la experiencia, de las similitudes, diferencias o hasta opuestos modos de ser y de pensar, la contratación

puede significar lo mismo algo insignificante que un motivo de entusiasmo o preocupación; un área de oportunidad para angustiarse por la inseguridad laboral, para sentirse mal e incluso culpable por andar por la vida –como a menudo considera la cultura escolar y popular– sin saberse comportar. El sistema educativo de la educación superior, como un pequeño fragmento del sistema capitalista además de alienante es culpabilizante, genera entre docentes sin base no sólo alienación y consciente subordinación, sino por supuesto también contradicción. Hay una relación de interdependencia entre el trabajo y el capital, quien ejerce su fuerza de trabajo puede experimentar contrariedad. Para poder vivir es necesario trabajar, y el capital está a la base y al final de un camino en el que se debe abonar al crédito (préstamo) que a uno se le da. Las y los docentes de contrato deben de dar crédito a la promesa de una certeza futura (la base), y deben hacerlo llevándose bien con quien contrató y puede esperar lo mismo lealtad que retribución.

Estamos ante dos estados claramente diferenciados (el que contrata no ve las cosas como el contratado), y entre estos dos estados se imponen relaciones de poder y dominación: quien está facultado para contratar también lo está para despedir; quien ha firmado el contrato y desea conservarlo debe ser un ser humano alineado y bien portado. Sin embargo, he aquí todo un problema: el profesorado de base y con serias discrepancias con quien está facultado para contratar, y al que con razón le puede parecer legítimo ser tomado en cuenta en procesos bilaterales de contratación (luego de años sin vida sindical), está en condiciones para discrepar y no facilitar el acceso a la base a esos otros que no fueron traídos por mí. Y esto último, no nomás porque sí, sino por asumir haber visto y ver a tales docentes siempre a merced, y no precisamente de sí mismos sino de quien ejerce el poder.

Así, pues, además de tener que quedar bien con quien contrató, tales docentes deben lidiar también con el grupo opositor. Estamos ante docentes sin certeza laboral, que son herramientas con las que quien está en el poder tantea sus fuerzas. Y esto, mientras otro grupo los(as) condena encerrándolos(as) en sus diferencias. Las y los profesores de contrato están en la mira, lo mismo del docente que los trajo como de quienes no los(as) invitaron.

Reconfortados(as) o molestos(as) porque las cosas en las escuelas estén como están, porque en ellas se hayan podido comprobar los diagnósticos que confirman sus sentencias; grupos opuestos esperan perpetuar sus deseos o limpiar sus escuelas de tales maestros(as): unos y otros olvidan la manera en que obtuvieron sus plazas y dan por innecesario acoger a esos otros que aquí sí o no deberían estar.

1 Ver La Gualdra 657.

2 Ver La Gualdra 683.

David Alfaro Siqueiros. Angustia(madredelartista). 1950.

Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook
La Gualdra 709 by La Jornada Zacatecas - Issuu