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La Gualdra 602

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SUPLEMENTO CULTURAL

NO. 602 /// 11 DE DICIEMBRE DE 2023 /// AÑO 13

DIR. JÁNEA ESTRADA LAZARÍN

Parte del camino de las peregrinaciones a una ermita. Foto Joel Flores.

“Si el estudio de la historia se entendiera como la geología (las capas tectónicas se caminan y comprenden como pliegues históricos y discursivos), la interpretación del espacio donde se dio la Guerra Cristera nos ayudaría a descubrir por qué, casi cien años después de haber sucedido, continúa pero con otro nombre, como la guerra entre y contra los cárteles, por qué continúan las mismas prácticas sanguinarias de asesinato, desaparición de personas y desplazamiento forzado, y por qué en lugares naturales (cerros, quebradas y valles) de Zacatecas y Jalisco, emerge el vórtice de maldad como si de una maldición cíclica se tratara”. Joel Flores

[“La guerra que me contaron”, por Joel Flores, en esta edición]


La Gualdra No. 602

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LA GUALDRA NO. 602 /// 11 DE DICIEMBRE DE 2023 /// AÑO 13

Editorial Hace 30 años, el 11 de diciembre, pero de 1993, el centro histórico de Zacatecas ingresó al Listado de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Actualmente sólo hay 35 lugares mexicanos incluidos en la lista; para el centro histórico de la Ciudad de México y Xochimilco fue el primer nombramiento en 1987, y el más reciente de ellos fue el Valle de Tehuacán-Cuicatlán-Hábitat originario de Mesoamérica en 2018. Ingresar a la lista no es fácil; mucho trabajo fue realizado a inicios de la década de los 90 del siglo pasado para reunir las evidencias, cumplir con los trámites burocrático-administrativos y con los requisitos exigidos para poder ser nominado; hace unos meses, Luis Muro nos contaba: “Previo a ser inscrito, un bien patrimonial se agrega a una lista tentativa por parte de cada país donde se localice para ser considerado en una posible nominación”,1 hay sitios que nunca pasan de la lista de nominados. En el caso de Zacatecas fue decisivo el “valor universal excepcional” identificado por la Convención de Patrimonio Mundial en nuestro centro histórico, concretamente en dos aspectos: el primero, la planificación y conservación de la traza urbana de la ciudad “Edificada en la escarpada ladera de un estrecho valle, el panorama que ofrece es de una belleza impresionante. Conserva numerosos edificios antiguos, tanto religiosos como civiles, dominados por la silueta de la catedral, construida entre 1730 y 1760. Este templo es una obra arquitectónica excepcional por la armonía de su trazado y la profusa ornamentación barroca de sus fachadas, en las que se combinan los motivos decorativos europeos con los indígenas”;2 la Catedral Basílica, por sus características únicas fue determinante para pasar a la lista de inscripción. En la celebración del 30 aniversario de este acontecimiento, es propicio reconocer también a dos personajes, quienes, en distintas épocas, hicieron una gran labor por la conservación de nuestro patrimonio cultural: el primero, don Federico Sescosse, quien en la década de los años 50 -cuando iniciaba su gobierno José Minero Roque- comenzó con toda una serie de estrategias para que el “nuevo renacimiento de Zacatecas” fuera posible, entre ellas la promulgación, entre 1964 y 1965, de una Ley de Conservación de Monumentos de las Zonas Típicas del Estado de Zacatecas y la creación de la Junta

de Monumentos durante el gobierno de José Isabel Rodríguez Elías;3 el proceso de despepsicocalización del centro; el rescate de edificios como el ex templo de San Agustín sería uno de los más emblemáticos, pero fue éste el inicio solamente porque nunca dejó de trabajar a favor de nuestro patrimonio hasta el final de sus días en 1999. En 1950 coincidentemente nació en Zacatecas Héctor Castanedo Quirarte, quien decidió estudiar arquitectura y se especializó en temas de preservación y conservación del patrimonio; durante el periodo del gobernador José Guadalupe Cervantes Corona, ya como funcionario, el arquitecto Castanedo trabajó de manera coordinada con don Federico para continuar no sólo con el rescate de edificios deteriorados por el tiempo, sino para darles otro carácter utilitario; Héctor Castanedo participó en la adecuación de casi todos los edificios que hoy albergan nuestros museos, en la restauración del templo de Santo Domingo, en el rescate del edificio de la Ciudadela del Arte, en la instalación del retablo del Altar Mayor en Catedral, en trabajos de remodelación del Teatro Fernando Calderón, en la peatonalización de la Plazuela Miguel Auza, así como en las labores de organización de la Petroteca Agustiniana y la restitución virtual de la fachada del ex templo de San Agustín, sólo por mencionar algo de lo más importante relacionado con el centro histórico. El arquitecto participó también activamente en la elaboración del expediente para el ingreso de Zacatecas a la lista de Patrimonio Mundial; este 13 de diciembre, a las 11:00 horas, en un acto de enorme justicia, la LXIV Legislatura del Estado de Zacatecas emitirá la declaratoria en la que se reconoce como “Hijo predilecto de Zacatecas” a Héctor Castanedo Quirarte, quien falleciera en mayo de 2022. Honor a quien honor merece. Que disfrute su lectura.

Contenido Piel de Ciudad o la exploración de la existencia urbana Por Zenaida M. Suárez Mayor

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La guerra que me contaron Por Joel Flores

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Los pacientes del Doctor García, de Almudena Grandes Por Miguel Ángel de Ávila González

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El folklore brasileiro en Heitor Villa-Lobos Por Samuel Caleb Chávez Acuña

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Cultura de Paz y cultura para la paz, ¿cuál es la diferencia? Por Leonardo Santoyo Alonso

Es dolor lo cotidiano Una lectura de los cuentos de Juan Gerardo Aguilar Por Leandro De Tirso

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Jánea Estrada Lazarín lagualdra@hotmail.com 1 Ver Luis Muro, “30 años de la inscripción del Centro Histórico de Zacatecas en la Lista de Patrimonio”: https:// issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/ docs/la_gualdra_593 2 https://whc.unesco.org/es/list/676 3 Ver: Tercer Informe de Gobierno de José Rodríguez Elías. 1964–1965, pp. 27–28.

Directorio

Carmen Lira Saade Dir. General Raymundo Cárdenas Vargas Dir. La Jornada de Zacatecas direccion.zac@infodem.com.mx

Jánea Estrada Lazarín Dir. La Gualdra lagualdra@hotmail.com Roberto Castruita Diseño Editorial

La Gualdra es una coproducción de Ediciones Culturales y La Jornada Zacatecas. Publicación semanal, distribuída e impresa por Información para la Democracia S.A. de C.V. Prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta publicación, por cualquier medio sin permiso de los editores.

Juan Carlos Villegas Ilustraciones jvampiro71@hotmail.com


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Piel de Ciudad o la exploración de la existencia urbana 6 Por Zenaida M. Suárez

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a sido todo un desafío este encuentro con Piel de ciudad de Máximo G. Sáez (Filacteria, 2023) de este hombre-ciudad que, cual forense, va diseccionando cada órgano de ese cuerpo colectivo que llamamos “urbe” ¿cómo se habrán recepcionado las dos ediciones anteriores, cuando aún se llamaba El chico duro de la ciudad y que fueron publicadas por RIL Editores (1998) y MAGO Editores (2007)? me pregunto mientras escribo este texto. […] Piel de ciudad es una novela que nos sumerge en un fascinante viaje a través de la vida urbana contemporánea mediante ciertos temas recurrentes y elementos clave que están presentes en los diversos capítulos. La obra juega con la ambigüedad y la obturación narratológica, reflejando la confusión y la indecisión del propio escritor respecto a su proyecto literario. Se abordan temas variados, desde la creación hasta la crítica social y la diversidad de roles en el mundo literario. La crítica a la superficialidad y las contradicciones de la sociedad contemporánea se manifiestan a través de descripciones irónicas y observaciones mordaces. Así, el texto aborda la paradoja de escribir con ansias, pero asumiendo la posibilidad de ser menos leído, especialmente en un contexto de autoedición y proliferación de escritores que sólo buscan exhibir su imagen en la pantalla de la ciudad. La exploración de la diversidad de roles y personalidades en la escena literaria y artística, desde escritores y poetas hasta editores, rockeros, académicos y vendedores, atisba la superficialidad y los estereotipos asociados con estos roles que, además, mantienen la trama siempre anclada a la realidad real del circuito artístico en que empieza a escribir GonzálezGómez, mencionando la influencia de artistas como Gonzalo León y la posibilidad de utilizar personajes vagabundos en la novela. Además, se observa la influencia de las culturas francesa e inglesa a través de la nominación de grandes poetas y narradores, a través de citas de obras emblemáticas en sus idiomas originales. El lenguaje utilizado es coloquial y directo, con un toque de humor negro. La escritura oscila entre la crítica cultural, la autorreflexión del escritor y la observación de la escena literaria. Aunque la trama principal es la incertidumbre en torno a la escritura de una novela, el texto se enriquece con la exploración de diversos temas relacionados con la vida cotidiana y la cultura moderna. En el nivel intradiegético, Piel de ciudad está dividida en 10 partes. Esta novela metaliteraria y autoficcional va girando sobre sí misma hasta conformar una espiral evolutiva o, mejor aún, un ouróboros donde, igual que en la leyenda, un dragón muerde su cola y acaba fusionando inicio y fin de su existencia. Ese dragón tiene su punto de inflexión (boca-cola) en la puerta del departamento de Gómez Salas; que al final acaba siendo su nodepartamento, reflejo metafórico de la duda existencial que recorre todo el relato y que se puede resumir en la famosa máxima privativa: ¿se puede vivir del arte? Extradiegéticamente, la obra tiene una es-

Hace rato que ando arriba de la pelota criticando el sistema, lo que no sé es hasta cuándo dejaré de rodar. En una tarde de un día que no recuerdo volví a mi departamento, debajo de la puerta estaban los recibos de agua, luz y qué sé yo, el conserje en una escueta nota decía que debo abandonar el departamento, parece que han pasado varios meses en que no canceló el arriendo, pero también han pasado varios meses en que nadie me ha pagado ni un solo peso, la cadena de la retribución se puso en contra mía, es posible que no haya sabido jugar el juego, por lo tanto es mejor volver al infierno de los túneles que cruzan a la Alameda para practicarlo todo de nuevo, para jugar

tructura cónica, pues va evolucionando desde lo más general hasta lo más particular; hecho que se advierte en cómo se van condensando cada vez más los contenidos capitulares y, dentro de ellos, cómo va disminuyendo el número de subcapítulos, dejando traslucir una estructura totalmente pitagórica que recuerda, por un lado, a Diez de Juan Emar y, por otro, al Altazor de Huidobro cayendo-viajando en su paracaídas.1 Sin embargo, estos dos niveles mencionados (la intra y la extradiégesis) subyacen a un modelo literario (la novela iniciática) y a un gran tópico (el viaje como aprendizaje); presentes en obras magnánimas como La Odisea de Homero o el Ullyses de Joyce. El inicio de Piel de Ciudad nos introduce a Manuel Gómez Salas, el narrador-protagonista y, además, autoficcionalización del autor, cuyo nombre tardamos en descubrir, que reflexiona sobre su proceso de escritura y la complejidad de la vida literaria. La narración destaca por su tono sarcástico y crítico hacia la sociedad mientras explora temas como la creación literaria, la autoedición y la falta de reconocimiento a los escritores. Usando como mediadores a distintos personajes reales (como el mismo Pedro Lemebel) y ficticios (que con mucha probabilidad son actantes muy conocidos en la escena artística de los `90 y escondidos bajo pseudónimos), la trama de la novela aborda la dualidad urbana con reflexiones sobre la

identidad y la posibilidad de rediseñar la percepción de la ciudad. Estos elementos filosóficos se entrelazan con críticas sociales como la desolación nocturna que provoca la urbe, destacando la privatización y el aislamiento con referencias de tipo cinematográfico que intensifican el sentimiento de alienación y la desconexión social. En otras ocasiones, la trama se sumerge en las complejidades de las relaciones humanas, contrastando la vida académica con experiencias sensuales y caóticas. La introspección de Manuel Gómez Salas compagina capas de crítica literaria y frustración con la escena artística contemporánea. Aspecto destacable es, también, el conflicto entre personajes, como Roberto y Manuela, que se desarrolla mediante la recurrencia, una vez más, a elementos cinematográficos y una trama conspiratoria a la que la ambigüedad y el tono añaden intriga. Es notoria la narración introspectiva sobre la desorientación y la búsqueda de significado en un entorno enmarañado que contrasta con la exploración de la desesperanza y la alienación en la vida del protagonista, Manuel. El suicidio de Manuela Espotorno, como tema central de uno de los capítulos, desencadena una nueva perspectiva en Manuel, pues genera una burla a las cláusulas del seguro de vida y la exploración recurrente, que ya he mencionado, de la desesperanza y el desprecio por la sociedad.

a ganador, para escribir sobre el invierno y la primavera en esas revistas de viejas, para que Bonvallet me cite en sus comentarios como alguien que sí le ha ganado a la vida. Escucho a Mozart, luego al Charly, dicen unos amigos que hacen un programa de radio y que también lanzaron su papelito por debajo de la puerta, que estuvo esperándome en el bar de los Lamentos. Después del encuentro iniciado en La Piojera siempre estaré convencido que existe algo más entretenido que el Charly, que me espera... La ciudad.

Como ese ouróboros que conforma la trama interna de Piel de Ciudad, solo queda reiterar que esta obra recurre a los tópicos de la identidad, la sexualidad, la desesperanza y la crítica social. En ella, la ciudad se presenta como un telón de fondo que influye en las experiencias de los personajes, invitando a la reflexión sobre la complejidad de la vida urbana contemporánea. En definitiva, Piel de Ciudad cuestiona y desafía las normas preestablecidas, sumergiéndonos en las capas más profundas de la existencia dentro la urbe. *Las Palmas de Gran Canaria, España, 1976; es Doctora en Literatura y Teoría de la Literatura, Magister en Literatura Hispanoamericana Contemporánea y Filóloga. Docente e investigadora en el Instituto de Literatura de la Universidad de los Andes, Chile. El libro fue presentado el sábado 18 de noviembre de 2023 en la Feria Internacional del Libro de Santiago FILSA 2023 (Chile). 1 Cada capítulo está dividido según esta estructura subcapitular: 5-3-1-1-1-0-0-00-0.

Libros

Este desprecio se patenta, en muchas partes de la narración, como una crítica al consumismo y la superficialidad, concretándose, en el capítulo DIEZ a través del simbolismo que supone el supermercado, representando, con este símbolo, alienación y placer por el consumo y explorando la sexualidad y los contrastes en la vida del protagonista. En este último capítulo, tras la escena del supermercado y la sumersión en una noche de risas, música y alcohol con amigos, Manuel regresa a su departamento y descubre que debe abandonarlo debido a la falta de pago del arriendo como un cierre-respuesta a la pregunta inicial; es decir, “no se puede vivir del arte en este Santiago desvalorizante”. La clave de toda la trama está, precisamente, en los últimos párrafos del libro:

Mayor*


Historia

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La guerra que me contaron

6 Por Joel Flores

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l 6 de noviembre de 2023 me puse las botas y agarré mi mochila para hacer un viaje a los Altos de Jalisco junto con el ultramaratonista Sergio Vidal. Durante meses planeamos caminar y conocer la ruta donde se desarrolló la Guerra Cristera en Jalisco, gracias a los libros y artículos que habíamos leído. Nuestro objetivo era recuperar historias orales de cada lugar que narran cómo vivió la gente ese conflicto armado entre el gobierno y la iglesia, el cual derivó en miles de muertos y desplazados de manera forzada durante 1924 a 1935, si contamos los rescoldos. Algunas veces en autobús, otras caminando y unas más con la ayuda de automovilistas caritativos, nuestro viaje transcurrió desde Zapotlanejo a San Diego de Alejandría, para bajar después a Arandas y subir a San Francisco de Asís y a Atotonilco. En estas regiones, donde por supuesto están Acatic, Tepatitlán, Jalostotitlán y San Miguel El Alto, existe un notable arraigo religioso, una añoranza a flor de piel por los años en que campesinos, jóvenes activistas y algunos curas eligieron las armas para defender su libertad religiosa en contra de reformas anticlericales. Historias sobre batallas, fuego cruzado en casonas entre el ejército y los pobladores, cacerías de líderes cristeros en quebradas o arroyos, martiri-

/// Con la cronista Ana Rosa González Pérez de Acatic.

zados afuera de una iglesia o el cerro, cuyo único pecado era creer en Dios y esconder armas o comida, misas clandestinas en la cresta del monte, reconcentraciones de grandes poblaciones en plazas públicas para romper el apo-

/// De derecha a izquierda, Trinidad González, Alfredo Jiménez y Sergio Vidal.

yo a los cristeros, creyentes que alzan el crucifijo para ahuyentar a las avionetas durante un bombardeo, hombres que fueron ahorcados por no portar el armisticio, como la cruel lección de un general enviado por un gobierno que

pretendía vengar el asalto de un tren que pasaba por La Barca, así como la aparición de mulas cargadas de oro en la puerta de las casas días después del robo que hizo rico a un pueblo, o sacerdotes que fueron sacados del recin-

/// Guadalupe Romo, el cronista de Arandas, nos recibió en su casa.


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Historia

/// José Flores nos contó sobre los Mártires de Los Adobes.

/// Ilda Tejeda Navarro en su museo Las Cristera, Arandas.

/// Francisco Godínez Arias no regaló fotos inéditas de Miguel Gómez Loza.

/// Juan Antonio Palos nos contó sobre el bombardeo a El Tolimán.

/// Norberto Servín nos habló sobre la batalla de Tepatitlán.

to religioso a golpes, punta de pistola. Estas historias, algunas desconocidas para mí, nos fueron contadas por familias generosas en la sala o la cocina íntima de un hogar, con unos tequilas al centro, en un puesto de tortas, en la plaza pública, en las faldas del monte, en una peluquería, en el corazón de un mercado, un museo emergente, la cantina, las catacumbas, la central de autobuses o en el interior de una iglesia con las plegarias de los creyentes de fondo. Ya un año atrás había recorrido la ruta cristera de Zacatecas, al menos los caminos que no están tan cercados por los grupos criminales, con la idea loca de que escribir es también un acto físico y colaborativo, donde el espacio

geográfico es una historia que puede ser comprendida con el sonar de nuestros pasos, y compartida con los otros como si quien la cuenta fuera un sensor que nos regala sus experiencias, un pedacito de su mundo. Estas personas son cronistas de a pie, miembros de una ciencia ciudadana que conserva y comparte datos casi olvidados, casi siempre impresos en libros de corta circulación, hechos que podrían llevarnos a entender los orígenes de la Guerra Cristera y cómo la entienden los hijos o nietos de quienes la sufrieron. La Guerra Cristera es uno de los conflictos históricos en México que ha estado en los márgenes de los planes de estudio a nivel bachillerato; inclu-

so en unidades académicas como la de Letras, en Zacatecas, no figura como material de lectura y comprensión y, si se le integra, suele ser confundida con obras literarias de la Revolución Mexicana. En mis clases a nivel licenciatura, incluso en las de maestría acá en Tijuana, suele sorprender al alumnado cuando les comparto que en los años veinte hubo una guerra en México donde peleó el gobierno contra la iglesia, y sus sobrevivientes, en muchas ocasiones, la han nombrado la gran guerra del error, porque algunos nunca supieron por qué luchaban. Si el estudio de la historia se entendiera como la geología (las capas tectónicas se caminan y comprenden como pliegues históricos y discur-

sivos), la interpretación del espacio donde se dio la Guerra Cristera nos ayudaría a descubrir por qué, casi cien años después de haber sucedido, continúa pero con otro nombre, como la guerra entre y contra los cárteles, por qué continúan las mismas prácticas sanguinarias de asesinato, desaparición de personas y desplazamiento forzado, y por qué en lugares naturales (cerros, quebradas y valles) de Zacatecas y Jalisco, emerge el vórtice de maldad como si de una maldición cíclica se tratara. Expreso mi gratitud con estas palabras y fotos a todos los preservadores de la memoria comunal de la Guerra Cristera en Jalisco, por ofrecernos su conocimiento cuando caminamos los terrenos de la historia.


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Libros

Los pacientes del Doctor García, de Almudena Grandes 6 Por Miguel Ángel de

Ávila González

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omienza con la descripción de la guerra civil española en Madrid, bombardeada por la aviación alemana aliada de Francisco Franco. Allí se habilita un hospital para atender a los soldados que regresan heridos de los diferentes frentes. Son asistidos, en un primer momento, por el doctor Guillermo García Medina, curando a todos sin importar de qué bando provienen. De pronto en 1937 aparece el diplomático republicano Manuel Arroyo Benítez con heridas graves, moribundo es asistido por el doctor García. Al despertar la enfermera le explica la delicada situación en que llegó y que gracias al doctor García está vivo. Convirtiéndose desde ese momento en paciente especial del médico. Tras la toma de Madrid por las tropas franquistas, Guillermo decide quedarse en la capital española, pero escondido y adoptando una identidad falsa, y comienza a trabajar de chofer en una empresa de transportes, mientras ayuda en lo posible desde la clandestinidad a la resistencia republicana. En efecto, la novela es, por encima de todo, el entrañable relato de la amistad entre estos dos hombres olvidados y tragados por la versión falseada de los vencedores, porque ambos, Guillermo y Manuel, son vencidos, los derrotados de la guerra civil. Encontramos su contrapartida en otra amistad, la de Adrián Gallardo Ortega y Jan Schmitt Wandaleer, un español y un argentino nazis, no fascistas, sino nazis puros, que es lo mismo, pero no es igual. Así pues, la novela cuenta la historia de dos amistades, dos caras de una misma moneda, la de los defensores de la democracia y la de los asesinos, ambas facciones cogidas en constantes dilemas o coyunturas morales, lo que hace de la historia un inolvidable relato de la condición humana. Uno de los pasajes más fascinantes es la relación amorosa entre Amparo Priego y el doctor García. Es la historia de una pasión mal avenida, conjuga las más convincentes relaciones sexuales de una pareja enamorada, junto con la mentira, el engaño político y la más destructiva de las traiciones. Muchos años después el doctor Guillermo García encontrará a quien será su fiel esposa, una comunista de nombre Rita, pero ésta francamente palidece frente a la sexualidad arrolladora y la profundidad psicológica de Amparo Priego, la traidora franquista.

/// Almudena Grandes. Foto de su pág. de FB

Nos contagiamos de un personaje que, aunque aborrecido, nos fascina y deslumbra sin entender a ciencia cierta por qué. Otra historia, fidedigna, monstruosa, cruel y repugnante es la red de evasión de los criminales de guerra y jerarcas nazis dirigida por la española de ascendencia alemana Clara Saufer, española, alemana, impulsora del círculo de prófugos nazis que buscan evadir el juicio por todas las crueles y despiadadas muertes que cometieron. Es así que se articulan hechos y figuras históricas con andamiajes ficcionales. Manuel Arroyo y Guillermo García procuran infiltrarse en la esta red de criminales de guerra prófugos para desentrañar cómo funciona por lo que terminan enfrentándose a persecuciones e intentos de asesinato. En este caso el encono de los relatos de espías resulta inevitable: estalla la Guerra Fría, están los personajes del pasado tortuoso, gesto torvo y acento alemán y están también los personajes comunes, desde luego los perdedores españoles y republicanos, que se descubren en riesgosas encrucijadas, en documentos falsos e identidades imposibles. Se narra la acogida que, Juan Domingo Perón y Evita, dieron a estos asesinos, en plena alianza con la hermana del creador de la Falange, Pilar Primo de Rivera y Francisco Franco, sus secuaces. La novela es una obra sencilla y descrita en pequeños detalles. El lector queda atrapado en sus páginas. Aunque están presentes cuatro personajes principales, en sus 768 páginas están contenidos casi 300 personajes, pero esto no es para alarmarse ya que la entrada de cada uno de ellos fluye con suavidad y fácil comprensión. Nos lleva al pasado a través de momentos históricos y hazañas de ficción. *** Almudena Grandes, Los pacientes del Doctor García, Episodios de una guerra interminable, colección andanzas, Tusquets Editores, segunda reimpresión en México, 2022.


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El folklore brasileiro en Heitor Villa-Lobos 6 Por Samuel Caleb

Música

Chávez Acuña*

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eitor Villa-Lobos nace en Río de Janeiro el 5 de marzo de 1887. Autor de cerca de dos mil piezas de todos los géneros, recibió sus primeras lecciones de música de su padre, Raúl Villa-Lobos de origen español, y quien fuera profesor, funcionario de la Biblioteca Nacional de Río, autor de algunos libros de historia y de cosmografía y también tocaba el violoncelo. Gracias a él, Heitor se internó en el mundo de la música realizando algunos viajes al interior de su país, en donde conoció los cantos tradicionales de los indios de la selva amazónica, que ejercerían una influencia decisiva en la conformación de su estilo. A los siete años improvisaba melodías simples inspiradas en rondós que cantaba con sus camaradas. A edad temprana conoció la música de Bach y la música caipira. Recibió también influencia de su tía Zizinha, que era una buena pianista y gran admiradora del clavecín bien temperado. Obtuvo una beca a París y a su regreso ejerció la enseñanza en distintos centros. Resulta muy importante exaltar el arte rural en la obra de Villa-Lobos, pues la música sertraneja proviene de su contacto con el campo nordestino. Durante su juventud y a consecuencia de un tipo de censura posterior a la publicación que hiciera el padre de Heitor Villa-Lobos criticando a un político, la familia de Villa-Lobos migró a Minas Gerais, donde Heitor obtuvo aun más contactos con la música rural de Brasil. El primer viaje de Heitor Villa-Lobos al norte de Brasil lo hizo a los dieciocho años, donde escuchó la música de diversos distritos. Algunas de sus canciones y piezas para guitarra datan de este periodo. Posterior a su deserción del Instituto Nacional de Música, Villa-Lobos

6 Por Leonardo Santoyo

Alonso*

volvió a Bahía y viajó por tres años por todas las partes septentrionales de Brasil, anotando más de mil melodías de la música rural; para 1913 había escrito cerca de 55 composiciones con materiales temáticos basados en música folclórica, entre las que destaca la Suite de Canticos Sertranejos de 1910. Recibió fuertes críticas de sus contemporáneos a su prolífica producción pues es claro que había un desfase entre lo que la estética musi-

cal consideraba bello en esa época, ya que Heitor dio paso a la experimentación de nuevas armonías y sonoridades extraídas de lo más puro del folklore brasileño, y no es simplemente el gusto por la falta de refinamiento, sino que, una crítica tan fuerte significaba la capacidad de provocar que tiene la música de Villa-Lobos. Las Bachianas Brasileiras son un conjunto de obras inspiradas en la atmósfera musical de Brasil, y representan una yuxtaposición de

ciertos ambientes armónicos contrapuntísticos de algunas regiones del Brasil al estilo de Bach. La Bachiana Brasileira 4 es la única en la que se emplean melodías populares, pertenecientes al nordeste de Brasil. Es tal la belleza del segundo movimiento que se ha considerado un poema coral, sereno y casi religioso. * CAC-UAZ-172 Teoría, historia e interpretación del arte.

Cultura de Paz y cultura para la paz, ¿cuál es la diferencia? económicos, políticos y culturales. Frente a estos conceptos la cultura para la paz se transforma en una propuesta que implica una base metodológica de investigación adecuada para el desarrollo de cualquier disciplina científica. En consecuencia, la cultura de paz se convierte en esa disciplina que es reconocida por la comunidad científica. Entonces, cuando hablamos de una cultura para la paz se debe entender todos aquellos esfuerzos por comprender que la paz no es sólo una contraposición de la violencia, que la violencia no es lo mismo que el conflicto, que en concatenación el conflicto es parte del proceso que busca la paz. Los estudios para la paz son la forma

de entender la violencia en sus diferentes dimensiones (estructural, directa, cultural o simbólica) y que en paralelo surgirá una idea de paz (negativa, positiva, neutra), cada una explicando o describiendo la evolución de aquello que entendemos como paz. En perspectiva, en los estudios que llevan el nombre de cultura de paz en México, se hace hincapié sobre todo en la educación, decretando por de facto que ya existe una cultura de paz, cuando en realidad deben regirse como para o construcción de paz, debido a que, aunque existen avances en ese rubro, no se tratan aun de la validación de una postura teórica confirmada por

los hechos, sino de un conjunto de postulados en construcción para comprender que es la paz y dónde podemos encontrarla. * CA 172 UAZ Teoría, historia e interpretación del arte. 1 Catedrático titular de estudios de la paz desde 2010 en la Universidad de Granada, España, Jiménez Bautista, F. (2022). “Estudios para la paz: hacia una cartografía de paces”. Revista de Cultura de Paz, 6,1–37. https://doi.org/10.58508/cultpaz.v6.170. 2 Castañar Pérez, Jesús “Cthuchi Zamarra” (2010) Breve Historia de la Noviolencia Ediciones Pentapé. Madrid.

Cultura de Paz

E

n un revelador artículo acerca de cómo rastrear dónde, cómo y porqué de los estudios para la paz, Francisco Jiménez Bautista,1 plantea la necesidad de pensar en forma crítica y reflexiva qué es esto de la cultura de paz o la cultura para la paz, ¿dónde y cómo radica esa diferencia? Para Jiménez Bautista primero es necesario detenernos en definir ¿qué es la paz? Entendida comúnmente como la ausencia o reducción de todo tipo de violencia o, también como la transformación empática, creativa y noviolenta2 (sí, como una sola palabra) de conflictos, la realidad es comprender que la paz debe contemplarse desde una perspectiva con dimensiones científicas. La noviolencia es entonces una filosofía para la paz que no sólo niega la violencia, sino que también, implica un programa de construcción social de componentes

/// Heitor Villa-Lobos en su residencia de Río de Janeiro en la década de 1950. Foto del Archivo Museo Villa-Lobos.


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LA GUALDRA NO. 602 /// 11 DE DICIEMBRE DE 2023

Literatura

Es dolor lo cotidiano

Una lectura de los cuentos de Juan Gerardo Aguilar 6 Por Leandro De Tirso

U

nos días atrás, mientras revisaba el perfil de mi cuenta, llamó mi atención una publicación de Facebook en la que se proyectaba una imagen cuya perspectiva presenta un panorama de ventanas correspondientes a habitaciones de un edificio en condominio. En la descripción se leía: “En cada una se desarrolla una historia diferente”. Enseguida reflexioné que dentro de esas aberturas, por donde apenas se distinguía la luz tras la cubierta de tela, sucede, en efecto, la vida particular de personas, y que eso implica la introducción a una integridad singular en cada caso. Imaginé, entonces, cómo en alguna de esas viviendas un individuo lamenta no poder darle una vida digna a sus hijos por no poseer los medios económicos adecuados. Al mismo tiempo, en el espacio aledaño, una mujer sufre al recordar el abuso que padeció en su infancia y nunca pudo externar por inseguridad con sus allegados. En otra de las estancias un hombre de mediana edad reniega porque la monotonía ha deformado la relación con su amada. En lo que seguía mis cavilaciones, comenzó a fijarse en mí la idea de que las paredes que dimensionan una habitación encierran un lugar que en determinado momento es único; de modo que, como en las situaciones antes planteadas, el área se convierte en un mundo aparte de lo demás, regido por las leyes de los demonios y los fantasmas que atormentan a las personas que ahí habitan. Recordé, como síntoma de la reflexión anterior, los cuentos del escritor zacatecano Juan Gerardo Aguilar, los cuales se reúnen en los libros El refugio del hurón (2010) y Servicio al cuarto (2013), debido a que presentan una serie de situaciones nada alejadas de los episodios que discurren en mi introspección. El personaje protagonista en cada una de las historias se enfrenta a una partícula que refleja la fragilidad de la existencia humana. La noción general del argumento establecido gira en torno a la idea de la habitación como un universo particular, aunque no remoto a la realidad cotidiana, ya que la descripción mediante la que se construye la tesitura de su exposición es más verosímil que ficticia. Quien lee estos cuentos se enfrenta a una narración audaz, directa, a momentos cruda e inquietante, que propone una angustiante atmósfera en la que se exploran sentimientos como la culpa, el odio, la desesperanza, la soledad, el miedo, todos ante la profunda presencia del amor o la muerte y el dolor que ofrecen. Pronto uno se engancha con el relato, cualquiera que sea, porque emerge de cuestiones que remiten a sucesos comunes escuchados en los noticieros y en pláticas ocasionales. Los personajes son identificados inmediatamente, ya que de alguna manera forman parte del imaginario del lector. Considero, también, que una de las razones por las que los personajes pueden ser tan bien acogidos por quien se aproxima a la enunciada trama, hasta reconocer cierta empatía por ellos, se debe al hecho de que se presentan resignados a su destino. A pesar de la crítica y cuestionable condición que los atrapa, ese rigor de la vida parece ser la única señal que les indica su lugar en el mundo.

/// Juan Gerardo Aguilar.


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