“Desde nuestra perspectiva, los aztecas nunca ocuparon el territorio zacatecano; esto sólo constituye un discurso nacionalista de identidad que evidencia desconocimiento de la historia local. Finalmente, es preocupante el riesgo de un saqueo arqueológico y afectación al patrimonio cultural zacatecano durante las visitas a estos lugares, pues podría perderse información si no existe un manejo profesional en la recuperación de los vestigios arqueológicos”. Carlos
[Más información en páginas centrales]
Salón de Columnas. Foto de Juan Carlos Basabe Bañuelos.
Alberto Torreblanca Padilla
SUPLEMENTO CULTURAL NO. 585 /// 14 DE AGOSTO DE 2023 /// AÑO 13 DIR. JÁNEA ESTRADA LAZARÍN
Gualdra No.
Editorial
“Envidio tu locura, envidio el laberinto mental en que te pierdes”, escribió Johann Wolfgang von Goethe; recordé esta frase después de ver actuar en Plaza de Armas a Armando Palomas en la concentración de motociclistas La Original el sábado pasado, no porque se pierda ni porque esté loco, sino porque me hace pensar en todos los laberintos mentales por los que ha transitado para, después de 30 años permanecer con esa energía en los escenarios, dándolo todo, regocijándose con la música y padeciéndola también, de algún modo. Armando deja un pedazo de su vida en cada presentación; para fortuna suya y nuestra, tal como cuentan las leyendas sobre los felinos, tiene más de 7 vidas… por lo menos eso parece.
LaHace 26 años, mi amiga Mariana me contó emocionada que acababa de presenciar un concierto fuera de serie, me dijo que se trataba de un hombre muy joven, solitario, que prendía una veladora al inicio de sus presentaciones, que la colocaba en el piso frente al micrófono y comenzaba a cantar. ¿Qué canta? Le pregunté. Una mezcla de rock, blues y cumbias -me contestó-, en realidad eso no importa; puso en el estéreo un cassette y supe desde ese momento que Mariana tenía razón y que tenía que conocer a ese cantante. No recuerdo cómo conseguí su teléfono, pero le marqué para invitarlo a presentarse en Zacatecas, le dije que estábamos haciendo un festival cultural alternativo dentro del festival cultural y que me encantaría que viniera, que su pago sería lo que se reuniera de los boletos de entrada a su concierto. Me dijo que sí y ese abril de 1997 se presentó en una bodega de la avenida Hidalgo que habíamos acondicionado como escenario y galería al que llamamos “La Fundación”. Fue un éxito. Aún conservo con cariño el cassette cuya portada impresa en blanco y negro tenía la llama de una veladora prendida.
Después de tantos años, he visto a Armando Jiménez Veloz ser fiel a su consigna de ser un artista independiente; se ha negado de manera rotunda a ser parte del mainstream , a depender de una disquera y a que un empresario lo represente. Ha hecho y desecho a voluntad suya, pero
nunca ha dejado de producir, tiene más de una treintena de discos y en 2021 publicó su primer libro de relatos Crónicas bizarras & requintos de calavera ; con esta publicación inició, me parece, su crónica de una despedida anunciada, “Pero no me voy de los escenarios por el puro gusto de hacerlo, han sido mi vida entera, casi dos mil conciertos, yo sabía que un día esto tenía que suceder y el momento llegó, existen motivos y razones para no quedarme”, dijo recientemente.
Trato de entenderlo, han sido décadas de mucho trabajo; la vida que ha llevado imbuida en la bohemia y los placeres también ha traído consigo una serie de dolores y pesadumbres, intuyo también que una dosis de soledad, de ahí que sea comprensible dejar que la “sensatez y la prudencia” ganen por lo menos en este momento de su vida. El sábado 12 de agosto subió al escenario y lo hizo como el primer día, Armando parece no cansarse nunca: habla con su público, le canta al oído por momentos, luego lo hace gritar de júbilo y corear su letras; las consignas no faltan, la crítica tampoco… no soporta a los políticos, sobre todo a aquéllos que se aprovechan de sus puestos para mantener en la ignorancia a la gente… “Ahora resulta que a los políticos están interesados en los libros”, dijo mofándose de quienes han utilizado el tema como golpeteo politiquero.
Así es Armando, Armando Jiménez, Armando Palomas, Palomas, el músico, el compositor, el artista que interpreta sus propias rolas, el amigo; el que habla del amor, de los excesos, de la vida y la muerte, del placer y el dolor, de las noches con luna, de los burdeles, del poder de los besos, de los bares y sus pesadillas, de las cantinas y sus encuentros, de las resacas de días, de Sabina y José Alfredo, de los bolillos con crema, de la catrina y la llorona, de la gente que vive en en este pedazo de realidad, de todos los señalados por ser diferentes. Es verdad que Armando se retira, pero se queda. Regresará en diciembre a Zacatecas a despedirse y será un concierto de antología. Que disfrute su lectura.
Jánea Estrada Lazarín
lagualdra@hotmail.com
Cuatro cuentos de profunda tristeza basados en Una noche antes de entumbecer Por Armando Salgado
La presencia azteca por tierras zacatecanas Por Carlos Alberto Torreblanca Padilla
Bruno Latour: rehacer el camino de la humanidad bajo el Antropoceno Por Sigifredo Esquivel Marin
Mission impossible - Dead reckoning Part one: el héroe contra su destino Por Adolfo Nuñez J.
El arte de pensar el arte Por Laura Gemma Flores García
Raymundo
Jánea Estrada Lazarín Dir. La Gualdra lagualdra@hotmail.com
Roberto Castruita Diseño Editorial
Juan Carlos Villegas Ilustraciones jvampiro71@hotmail.com
2 LA GUALDRA NO. 585 /// 14 DE AGOSTO DE 2023 /// AÑO 13 585
La Gualdra es una coproducción de Ediciones Culturales y La Jornada Zacatecas. Publicación semanal, distribuída e impresa por Información para la Democracia S.A. de C.V. Prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta publicación, por cualquier medio sin permiso de los editores.
Carmen Lira Saade Dir. General
Cárdenas Vargas Dir. La Jornada de Zacatecas direccion.zac@infodem.com.mx
Directorio
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Contenido
Cuatro cuentos de profunda tristeza basados en Una noche antes de entumbecer
6 Por Armando Salgado
1. La parábola trágica en la escritura de Édgar Omar Avilés Dice la poeta chilena Elvira Hernández que: “la facilidad es lo peor que le puede suceder a una escritura”. Pero no leí bien y mis ojos leyeron: “la felicidad es lo peor que le puede suceder a una escritura”. Lo fácil hace frente a lo grato, lo obvio a lo festivo; pensé si la escritura de Édgar Omar Avilés es facilista y alegre, y confirmé que es absolutamente lo contrario, profunda y melancólica, como si siempre le hiciera falta un pedazo, un trozo inmenso de certeza para existir enteramente, y como lector de su obra, en cada libro que nos entrega se percibe esa singularidad frente al vacío, ese sitio que no se rellena con nada, salvo con preguntas que caen igual que una lista de pájaros sobre los parabrisas de los coches. Definitivamente Édgar Omar Avilés escribe desde la desazón, consciente de su propia caída, que lo redime, sí, lo redime porque se sabe ahí, genuino de caer, y de saber que tarde o temprano podrá alzarse. Sus libros publicados han sido un levantamiento paulatino, un alzarse de entre las cenizas, para estar consigo mismo, frente a las mismas preguntas, pero sin nadie más, porque el camino de la escritura es un trayecto solitario, adusto, y por momentos doloroso. No por nada Rosa Montero menciona en su libro “El peligro de estar cuerda”, que el 50% de escritores y escritoras alguna vez ha pensado en el suicidio. ¿Qué piensa Édgar Omar Avilés cuando escribe no sólo narrativa, sino cualquier otro género? Por naturaleza debe convidarnos a caer, libremente, cada uno desde sus inmolaciones.
2. El camino multifacético del poema es un precipicio sin fondo
Cada vez que me pregunto por qué escribo poesía, remito una respuesta diferente para satisfacer la necesidad de tener claridad ante las circunstancias creativas. Pero en realidad el núcleo de la misma escritura, al menos en mi caso, es el desorden colectivo, que intenta ordenar ideas que puedan justificar una sola razón para escribir, y a veces para vivir: y sé que escribo por inercia a mis circunstancias vitales que luchan por no perder la cordura, en un mundo capitalista, donde los estándares de exigencia nos sofocan día a día. Necesito del soma huxleyano, para sobrellevar las cosas. Entonces el poema es una droga textual para evadir el peso de esta loza, y la literatura y el arte son dos grandes textos que complementan esos faltantes. Todo esto para pensar que no sólo Édgar Omar Avilés también necesita quitar ese lastre de cargas, sino que todas las personas necesitamos un anzuelo para sacarnos de este pozo colectivo, y resulta que “la poesía”, en palabras de Víctor Manuel Cárdenas: “no cambia nada / Es un espejo / donde se mira / el que cambia”, y que, sin ningún efecto social, un poema es suficiente para mover nuestras inquietudes de sitio para verlas de frente, mirarnos tal y
como somos. En este ejercicio, Édgar Omar se acerca a la poesía como quien requiere urgentemente mirarse a un espejo para no perder la cordura, y aunque ya lo había hecho desde su narrativa especulativa, el poema viene a completar las porciones que faltaba revelar de su rostro.
3. “Una noche antes de entumbecer”, o las cenizas faltantes del mapa
Cuando Édgar Omar escribió una de sus novelas más recientes, inéditas, estuve cerca de él por varios años, y observé la inquietud por dominar el lenguaje poético que él consideró hasta ese entonces vital en la escritura de dicho libro. Me llamó la atención el grado de meticulosidad con el que confeccionó una historia descomunal basada en múltiples parábolas trágicas que le dan sentido irónicamente a la vida. Reconocí en ese momento la labor poética de Édgar Omar, y se reveló el escritor polígrafo que necesita ensayar y hurgar en distintos géneros su labor diaria. El poeta se hizo presente. En esos mismos años, considero que Édgar Omar gestó la premisa de su libro de poesía, basada en la imperiosa tarea de completar sus vacíos con las cenizas que surgen de la escritura de poemas. Entonces este libro de poesía que hoy nos reúne es el mapa revelado de un camino sinuoso, que hoy se funda
entumbecer o la llave para abrir otras llaves
SI EL ALMA NO FUERA FONDO, SINO FORMA, si fuera un vaso que se llena de recuerdos y al morir se vacía para que otro cuerpo la disfrute.
Si mi alma no soy yo, sino papel para un poema que consiste en ser olvidado. Un simulacro al que el tiempo da cuerda.
Si el alma es algo que me prestaron para tener conciencia, ¿qué seres infames la han habitado para dejarla tan maltrecha?
LA COPA DE VINO CANTA UN ARRULLO SUAVE como un pájaro que muere entre mis manos.
Así, con la serenidad de quien se despide del viento, canta el espíritu de las uvas. En su trago siento a los árboles y a las nubes engendrando nidos en el cielo y la risa de la muchacha que brinda conmigo es la premonición del vuelo que daré para estrellarme en las estrellas.
Sé que en mi último bocado me tragaré la dentadura para que me arranque las tripas a mordidas. Pero no será hoy.
en la escritura de Édgar Omar Avilés, para bien de sus lectores y lectoras. Para ahondar un poco más comparto la cuarta de forros que escribí sobre el libro publicado por la editorial Cisnegro en recientes fechas:
Édgar Omar Avilés escribe un libro de poesía perturbador. En brazos de las Moiras, teje una visión torcida y enhebra escenas de su contemporaneidad con retazos de vida que aún punza por sus cortes. Ordenado en tres fisuras: la muerte, la vida media y el nacimiento; son órbitas que van del humor negro a la melancolía para hacer frente a un conflicto en llamas solares: ¿qué hacer si queda poco tiempo en el reloj personal? Este precipicio en forma de poemario lleva las grietas del camino que nadie podrá evitar: una infancia como una fotografía que se incendia, la vida en pareja como un enigma al que siempre le faltarán piezas, mientras la caída atraviesa las páginas, troncha músculos y la esperanza nos mira con poética malicia. Una noche antes de entumbecer es un sueño caníbal que devora recuerdos triturados. Los restos están esparcidos en el sótano de estas páginas.
4. Muestra poética de Una noche antes de
Que en la copa respire el espanto del castillo del tiempo con sus mil cuartos y sótanos. Que las sombras de las nubes tengan su propio peso y formen sus propias formas. Nos reímos.
El alcohol, le digo a ella mientras cantamos, no es olvido: es recordarnos que en otras dimensiones somos felices.
HIJO, ARRIBA DE TUS RESTOS verdecerán los pastos que comerán las vacas, y siglos después te cubrirá un río.
A nadie le importará que hubo en tu cuerpo suficiente silicio para un microprocesador y el oro necesario para barnizar un crucifijo.
Olvidarán que te acercaste al mundo para acariciar su lomo de puercoespín y terminaste con la mano y el corazón ensangrentados.
Después vendrán los tiempos en que el tiempo regresará a los brazos de su madre, todo se desandará, las aves volarán al revés, ¿pero cómo podrás morir si no has nacido?
14 DE AGOSTO DE 2023 3 Libros
La presencia azteca por tierras zacatecanas
6 Por Carlos Alberto Torreblanca Padilla*
Actualmente se ha planteado la presencia azteca en tierras zacatecanas; sin embargo, es importante comentar que esta idea no es nueva. En 1615, Fray Juan de Torquemada fue el primero en exponer este tópico y consideró a las ruinas de La Quemada como testimonio de la peregrinación azteca. Esta propuesta fue retomada en 1653 por el padre Antonio Tello, quien agregó que los aztecas pasaron por Sain Alto, Fresnillo, Trujillo, Valparaíso, Zacatecas, Malpaso, Jerez y Tuitlán (La Quemada). Para 1855, Carl de Berghes observó restos de construcciones antiguas en Sombrerete, Sain Alto y Fresnillo, asumiendo que correspondían a poblaciones aztecas. Guillermin Tarayre, en 1869, consideró que la Pirámide Votiva de La Quemada estaba dedicada a Huitzilopochtli. La presencia de esta deidad azteca fue reafirmada en 1875 por el padre Agustín Rivera, que denominó a La Quemada como Chicomoztoc. Finalmente, don Elías Amador escribió en 1892 que La Quemada era Chicomoztoc y que los aztecas se asentaron en territorio zacatecano.
Se puede entender que durante este largo periodo cronistas, exploradores e historiadores ostentaran la suposición de una presencia azteca en Zacatecas, debido a que el único grupo nativo del que se tenía un amplio conocimiento era el azteca, lo cual se utilizaba como una referencia del pasado prehispánico; su imagen como grupo originario fue empleada como identidad de la nueva nación mexicana durante la independencia de México, se adaptó en todo el país y
persiste hasta la actualidad.
Con el arribo de los primeros arqueólogos a La Quemada, en el siglo XX, se
comenzó a cuestionar dicha suposición.
En 1903, don Leopoldo Batres sugirió que esta antigua ciudad había tenido una
ocupación tarasca. Posteriormente, arqueólogos como Eduardo Noguera (1927), Pedro Armillas (1962), Charles Trombold (1974), Phil Weigand (1978), Peter Jiménez (1989) y Ben Nelson (1990) difirieron de la idea de la presencia azteca debido a que no se tenía evidencia arqueológica que lo sustentara, por lo que este sitio se denominó como La Quemada y se estableció su pertenencia a la Cultura Valle de Malpaso (350 al 900 d.C.).
Actualmente, Bernardo del Hoyo Calzada, acompañado de un equipo de exploradores apoyados por una empresa televisiva local, han señalado en distintos medios la localización de sitios míticos, a saber: Aztlán, en La Salada; Chicomoztoc, en la Cañada de Linares; Chapultepec, en la Sierra de Chapultepec (entre Fresnillo, Sain Alto y Sombrerete); y Coatepec, en Tetillas, todos estos lugares localizados en los municipios de Fresnillo y Río Grande.
Lo anterior conduce a reflexionar sobre la nueva identificación de dichos lugares de la migración azteca en territorio zacatecano. Esta narración fue registrada por los misioneros que comenzaron a conversar con los aztecas para conocerlos; así, Fray Bernardino de Sahagún recuperó importante información de primera mano. Existen, además, documentos gráficos como el Códice Boturini o la Tira de la Peregrinación y la Historia Tolteca Chichimeca. Es importante pensar en el contexto histórico y cultural de esta mítica narrativa y los documentos sobre el origen de los aztecas; sabemos que corresponden a los mitos de origen o creación en los que un grupo cultural explica su razón de ser y el funcionamiento del cosmos. Mitos similares se encuentran en la tradición judeocristiana, como
LA GUALDRA NO. 585 4 Arqueología
/// Aztlán. Códice Buturini o Tira de la peregrinación.
/// Cañada de Linares. Foto de Carlos Alberto Torreblanca Padilla.
/// Chicomoztoc. Historia Tolteca Chichimeca.
la creación de la humanidad en el Jardín del Edén. En el caso de Aztlán, Moctezuma Ilhuicamina, quien gobernó al imperio mexica entre 1440-1469 d.C., organizó, sin éxito, una comitiva para localizar este lugar mitológico.
Establecido lo anterior, surge la pregunta: ¿es posible identificar los sitios de la migración azteca? Por su origen mítico, la ubicación de estos espacios plantea una seria problemática. Federico Navarrete ha señalado que estos lugares eran topónimos que se podían aplicar y agregar a cualquier sitio donde se realizaran las ceremonias. Es decir, se recreaban estos espacios a través de rituales; por tanto, es posible que existan varios Chicomoztoc. Este autor toma como ejemplo la imagen de Atenas, cuna del conocimiento occidental, la cual se reproduce en distintos lugares para referirse a espacios culturales. En México, por ejemplo, se conformó un grupo llamado El Ateneo de la Juventud; en Fresnillo, a la antigua Escuela Práctica de Minas, construida en 1851 con una fachada neoclásica, se le denomina actualmente Ágora; lo anterior, por supuesto, no significa que los griegos hayan estado en estos lugares, sino que hay una connotación simbólica.
Retomando la propuesta de Bernardo del Hoyo, la evidencia presentada para argumentar que Aztlán se encuentra en La Salada es un montículo al centro de la actual laguna, el cual tuve la oportunidad de recorrer y pude verificar que no existe vestigio arqueológico alguno. En
el argumento presentado se retoma la etimología de la palabra Aztlán como el lugar de la blancura y se recurre al color blanco del área debido a las formaciones de caliche para su identificación; asimismo, se agrega la explotación de la sal en periodos históricos en el lugar sugiriendo que también fue explotada en la época prehispánica. Apegándonos a la etimología, Aztlán significa el lugar de las garzas, por lo que es notable cierto acomodo al discurso de esta denominación para utilizarla como “blancura”. Es cierto que la sal fue valiosa en la antigüedad, sin embargo, hasta el momento no existen vestigios de su explotación en La Salada durante el periodo prehispánico. Se incluye en la aseveración de la presencia azteca en este lugar una mina de jade en la denominada Cueva del Rey; al revisar esta supuesta mina, notamos que la formación cavernosa, así como las supuestas herramientas encontradas, son naturales, sin vestigios arqueológicos. Es conocida la actividad minera en la región de Chalchihuites entre los años 200 al 900 d.C., donde se explotaron piedras azul-verdes, pero no es posible vincularla con La Salada porque corresponde a fases históricas distintas.
En la Cañada de Linares hay un sitio con pinturas rupestres en una covacha, de las cuales no ha sido posible establecer ubicación cronológica y filiación cultural. A pesar de ello, Del Hoyo y su equipo aseguran que ahí se localizan las siete cuevas de Chicomoztoc. En la narración azteca, Chicomoztoc es considerado
como el lugar mítico de donde surgen los siete grupos nahuas. En la imagen plasmada en la Historia Tolteca Chichimeca, se observa un paisaje árido, con biznagas y nopales. El altepetl o cerro sagrado se representa con siete cuevas, en cada una de las cuales aparece un personaje. Esta imagen simboliza el nacimiento de nuevos seres de la madre tierra; con ello, se justifican los grupos elegidos que poco a poco se separarán pues, posteriormente, los aztecas se convertirán en mexicas y tomarán el dominio. Entonces, la pregunta es: ¿cómo son estos espacios míticos en la realidad histórica? Debe de existir un adecuado análisis mitológico a la narración, no solamente decir que, si hay cuevas, entonces se trata de Chicomoztoc. Lo mismo sucede con el sitio de Chapultepec, ubicado por Del Hoyo en la Sierra de Chapultepec, ya que ha supuesto que, al llevar este nombre, en automático se trata del lugar sagrado. Hasta el momento sólo existe un sitio con pinturas rupestres localizado en esta sierra y no corresponde a la cosmovisión azteca.
En el caso del cerro Coatepec, en Tetillas, sólo observamos pareidolia, es decir, se perciben formas conocidas en lugares donde no las hay. Sin embargo, se comenzaron a realizar ceremonias en el equinoccio de primavera, lo que llevaría con los años a la creación de un nuevo mito en la región como atractivo turístico.
Con base en los datos arqueológicos, en la región de Fresnillo, Río Grande, Juan Aldama y Francisco R. Murguía, se
tienen registrados 42 sitios arqueológicos. Por sus características corresponden a grupos nómadas y algunos semi sedentarios. Los restos detectados muestran una tradición cultural distinta a los aztecas que requiere mayores estudios para su comprensión.
Por lo tanto, no se justifica hacer inferencias simples y adecuarlas al discurso deseado, considerando, además, que esta mentalidad mesoamericana era ajena a los grupos nómadas que poblaron la región. En esta propuesta de presencia azteca en Zacatecas detectamos un anacronismo en la interpretación para adecuar una hipótesis. Es importante reconocer a los grupos originarios del siglo XIII que habitaron Zacatecas, como los zacatecos y guachichiles, debido a que se está negando su existencia en ese discurso. Aún falta un debido análisis historiográfico y pruebas concretas por quienes plantean la hipótesis de presencia azteca. Desde nuestra perspectiva, los aztecas nunca ocuparon el territorio zacatecano; esto sólo constituye un discurso nacionalista de identidad que evidencia desconocimiento de la historia local. Finalmente, es preocupante el riesgo de un saqueo arqueológico y afectación al patrimonio cultural zacatecano durante las visitas a estos lugares, pues podría perderse información si no existe un manejo profesional en la recuperación de los vestigios arqueológicos.
14 DE AGOSTO DE 2023 5
* Sección de Arqueología del Centro INAH Zacatecas.
///
/// La Salada, Fresnillo, Zacatecas. Foto de Carlos Alberto Torreblanca Padilla. /// Piedra de las siete víboras en La Quemada. Leopoldo Batres / Sabino Soriano.
Pinturas rupestres de Linares. Foto de Carlos Alberto Torreblanca Padilla
Arqueología
/// Pirámide Votiva de La Quemada. Foto de Carlos Alberto Torreblanca Padilla.
Bruno Latour: rehacer el camino de la humanidad bajo el Antropoceno Filosofía
6 Por Sigifredo Esquivel Marin
Leí hace muchos años algunas obras epistemológicas y de teoría de la ciencia de Bruno Latour, más allá de cierta renovación de la mirada teórica, la verdad no me entusiasmaron gran cosa. Con motivo de su fallecimiento el 9 de octubre del 2022 mi querida amiga brasileña Susana Oliveira Dias organizó una serie de seminarios y conferencias “Ecopoéticas: educación, arte y Antropoceno. Homenaje a Bruno Latour”, en el cual me tocó participar en el verano del 2023. Asimismo Oliveira Dias publicó en México un artículo sobre Arte, ciencia y Antropoceno donde citaba al pensador francés, y me pidió su revisión al castellano y otra vez tuve que regresar a la obra del autor del célebre título Nunca fuimos Modernos (1991). En un par de meses he leído lo que nunca leí del pensador y polígrafo discípulo del gran maestro Michel Serres.
Ahora me doy cuenta, gracias a la iniciativa de la doctora de la UNICAMP de Brasil, que Latour es un gran pensador crítico profundamente consecuente y cuya obra ahonda en una serie de intuiciones y experiencias radicales del mundo y de la subjetividad humana. Como sugería ese otro gran genio y sabio francés, Gastón Bachelard: todo gran pensador no deja nunca de plantearse un puñado de preguntas sobre el cual regresa una y otra vez desde diversos flancos.
Una de la mayores aportaciones de Latour consiste en interrogar los fundamentos del pensamiento moderno occidental buscando alternativas para pensar, actuar, vivir y convivir al margen del pensamiento hegemónico. Ya en Reassembling the social. An introduction to Actor-Network-Theory (2005) busca sortear todos los dualismos y categorías que apuntalan la metafísica y ciencia moderna (sujeto-objeto, estructura-proceso, singular-universal…) elucidando la conformación del universo social sin ningún criterio preestablecido y subrayando la agencia social más allá de la participación humana. Su invitación a comprender lo social abandonando todo paradigma definitivo es una baño de agua fresca en las visiones dominantes anquilosadas. De ahí la iniciativa de repensar la ciencia y el pensamiento occidental logocéntrico en su conjunto, nada más hubo que dar un pequeño paso hacia otro pensamiento radical, o quizá mejor sería decir, un pequeño salto al vacío, “sin paracaídas y sin certeza
alguna” como bien lo gusta repetir al pensador. En dicha empresa no está solo, va de la mano de varios colectivos de investigadores y artistas, destacando el diálogo con Isabelle Stengers y Eduardo Viveiros de Castro.
Para Latour la crisis de la modernidad tiene muchos escorzos y aristas, empero destaca la crisis ecológica y ambiental que precipita a la humanidad en un estado de emergencia improrrogable. Y aunque sus detractores, que no son pocos, acusan de “un efecto Latour” como si se tratara de un “efecto Lacan”, es decir, de cierta visión doctrinaria sectaria, lo cierto es más bien lo contrario, Latour nos invita volver a pensar nuevamente todas nuestras categorías y nociones conceptuales desde cero, dejando de lado prejuicios y dogmas establecidos. Sus conferencias y libros sobre Gaia y el Antropoceno me parecen de una agudeza y actualidad inusitadas, resultan verdaderamente formidables. En su obra Cara a cara
con el planeta (2015) sintetiza con sabiduría poética los prolegómenos de una visión alterna al pensamiento dominante occidental heredado, rehaciendo el pensamiento crítico desde otro fundamento no antropocéntrico que permita hacer frente a la debacle del sistema mundo capitalista contemporáneo. Sus planteamientos radicales se pueden sintetizar en una convocatoria arrojada al ciberespacio en espera de que la humanidad pueda escucharla antes de que sea demasiado tarde: Gaia como política de la inmanencia radical, hacia una geopolítica de los pueblos en defensa de la Tierra contra el Capital
Por desgracia en eso estaba cuando lo alcanzó la muerte justo en octubre el 2022. A nosotros nos toca rehacer el camino emprendido por tan insignes pensadores como Latour, Stengers y Viveiros de Castro para atisbar alternativas a la debacle de la modernidad capitalista desde el diálogo con las tradiciones y cosmovisiones ame-
rindias. Estoy seguro que si aún estuviera vivo Latour estaría abriendo esa conversación tan necesaria entre Occidente y otras formas de pensar y vivir no occidentales de respeto a la naturaleza y equilibrio de los ecosistemas naturales y sociales. De ahí la exigencia de releer su obra prosiguiendo y persiguiendo el camino avizorado. La importancia de Latour reside más que en lo dicho y escrito, en el horizonte que apuntan sus gestos y palabras y dejan entrever otros multiversos secretos en el corazón de Gaia. La tarea que nos deja es seguir contribuyendo al diálogo de saberes y ecosistemas socio-culturales en aras de otro mundo posible en éste. Con jovial alegría a ritmo de samba, los amigos y colegas brasileños han tomado en serio dicha tarea y asumen la autocreación de alternativas ante la crisis como un trabajo compartido. Nos queda seguir su ejemplo y sumarnos con nuestro pequeño granito de arena al trabajo colaborativo de forma horizontal y autogestiva.
LA GUALDRA NO. 585 6
/// Bruno Latour (Beaune, Francia, 1947-París, Francia, 2022).
Mission impossible - Dead reckoning Part one: el héroe contra su destino
6 Por Adolfo Nuñez J.
En la cultura griega, dentro de su extensa mitología, se le conoce con el nombre de Ananké a la personificación del destino y la inevitabilidad. Presente en la mayoría de las tragedias griegas, se plantea que cada personaje dentro de estos relatos se debe enfrentar a ese destino inamovible y del que no será capaz de escapar por más que lo intente.
En la película Mission impossible - Rogue nation (2015) hay un momento en el que el director de la CIA, interpretado por Alec Baldwin, describe al protagonista de dicha saga, el espía Ethan Hunt, como una manifestación física de ese destino. Interpretado con destreza por Tom Cruise, Hunt es un maestro de la ilusión y el engaño, un agente que siempre va un paso adelante de sus enemigos, alguien al que no se le puede eludir y que siempre logra su objetivo
Las habilidades de este peculiar héroe de nuevo son puestas a prueba en Mission impossi-
ble - Dead reckoning Part one (2023), la cinta más reciente de la exitosa franquicia que, con esta última, suma ya siete entregas. En su primera película, estrenada en 1996 y dirigida por Brian de Palma, inició en el terreno del espionaje, pero con el paso del tiempo se fue ganando un lugar importante dentro del género de acción contemporáneo.
A diferencia de las cintas anteriores, en las que el conflicto se plantea desde el típico villano de ideas extremistas, en esta nueva entrega surge a partir de una amenaza que no es humana, sino digital. Se trata de una inteligencia artificial, un algoritmo capaz de predecir todos los movimientos de Hunt y de su equipo de espías mucho antes de que los realicen; en algunos casos, incluso influyendo de manera inconsciente en el modo en el que ejecutan dichas acciones. En muchos sentidos, el protagonista de esta historia se ve combatiendo por primera vez con el Ananké Es interesante reflexionar que, de todos los
villanos que ha tenido la saga, este último es el único que se percibe como un peligro latente, capaz de trascender hasta el mundo real. Mucho se ha debatido en redes sobre los alcances, las posibilidades, pero también sobre las amenazas de las “IAs”. La misma industria cinematográfica se encuentra detenida por los Sindicatos de Actores y Guionistas, quienes buscan limitar la irrupción de las inteligencias artificiales en sus obras.
En el centro de todo este conflicto se encuentra Tom Cruise, quien desde hace muchos años disfruta de ponerse al límite al ejecutar sus propias acrobacias de acción sin ningún adorno digital. Dichas acciones se pueden interpretar como una declaración sobre la importancia del quehacer cinematográfico a la vieja usanza, un valioso argumento que el actor parece reafirmar con cada nueva cinta en la que aparece.
Para esta nueva Misión imposible, el actor vuelve a hacer mancuerna con Christopher
McQuarrie, su frecuente colaborador y director de los dos filmes anteriores de la saga. Dicha colaboración resulta en elaboradas secuencias de un montaje notable, que van desde una divertida persecución de coches en las calles de Roma, una más dramática e intensa en Venecia, hasta una espectacular acrobacia en la que Cruise salta por un precipicio y aterriza en un tren en movimiento.
En lugar de ser complementos de la historia que se está contando, la cinta gira alrededor de estos set-pieces de acción como principal atractivo. En ese sentido, Dead reckoning se postula ante los inevitables cambios que plantea la era digital, como una obra que sólo puede existir gracias a la intervención humana. En esa misma línea de defensa se encuentra Tom Cruise, quien, de manera vibrante y espectacular recuerda algo esencialmente humano y que ninguna inteligencia artificial es capaz de replicar, ni en el cine, ni en ningún otro medio: las maravillas de lo impredecible.
14 DE AGOSTO DE 2023 7 Cine
El arte de pensar el arte
6 Por Laura Gemma Flores García
Hace ya cerca de quince años que el Cuerpo Académico 172 de la UAZ, reconocido a nivel federal como un equipo de trabajo conformado por profesores que comparten líneas de investigación con metas comunes, se conformó bajo el nombre de “Teoría, historia e interpretación del Arte”. Tomamos como logo El Pensador (Le penseur) de Auguste Rodin, porque nos parecía una escultura representativa del arte moderno que incorporaba un espíritu creador, con materiales desafiantes para su época y - observado desde cualquier perspectiva - transmitía un concepto clave: el arte.
Hace tiempo nos planteábamos cambiar el logo, pero esto implicó repensar la significación de la escultura. Acercarnos al artista cuyas obras lucen en el Museo Soumaya de México, si bien dejaban sin respiro al contemplar El beso; al observar ese conjunto monumental de La puerta del infierno, mostraban la pieza de Rodin como única e irrepetible.
Le penseur fue un encargo hecho a Rodin para completar el conjunto escultórico de La puerta del infierno en el Museo de Artes Decorativas de París. Si bien Rodin había concebido Le penseur como el Dante Alighieri “recreando” La Divina Comedia, finalmente el proyecto cambió de rumbo y la escultura quedaría sola. Lorenzo de Médici de Miguel Ángel, fue sin duda un sesgo de inspiración para Rodin; pero si nos adentramos en la filosofía del arte develaremos que Rodin fue el primer escultor mundialmente reconocido como creador disruptivo que, al librarse de los parámetros de El Salón de París, redescubrió en Italia al Miguel Ángel que ya muchos habían olvidado.
El pensador no sólo registra en sus cerca de cincuenta copias esparcidas por todo el mundo una nueva concepción del arte, utilizando de distinto modo, antiguos y nuevos materiales; sino que involucra una forma contraria de pensar el arte. El pensador representa al hombre que asume y construye el arte; es una suerte de sospecha y suspicacia sobre lo que por arte se había comprendido hasta ese momento. La ausencia con que se separa del mundo hunde sus pensamientos en una potencia más allá de su cuerpo físico transcendiendo hacía lo etéreo, lo absolutamente desconocido, inasequible, lejano y subjetivo. El logo en nuestro CA representa las sugerentes formas en que podemos mirar, analizar, mostrar, investigar, enseñar y contemplar el arte, la música y la arqueología, tan solo por el hecho de representarlo a través de Rodin. Lo que muchos
autores denominaron como el fin del arte o la muerte del arte a principios del siglo XX, en este siglo, vuelve a seducirnos con nuevos paradigmas. El pensador no sólo retrata una forma distanciada del hombre frente al mundo; además converge desde la belleza
de una digna cabeza y manos vigorosas hacia la sola idea de concretar en la mente del hombre la infinitud de la vida, de la consecuencia humana, de la posteridad depositada en una pieza material, aislada de su entorno mundano y vulgar, deslizándose desde
la rebelión del academicismo para transitar hacia los problemas ontológicos, estéticos y epistémicos más complejos planteados por la propia filosofía.
LA GUALDRA NO. 585 /// 14 DE AGOSTO DE 2023 8
* CAC-UAZ-172.
/// La
puerta del infierno, Auguste Rodin en colaboración con Camille Claudel. Museo Soumaya. 1880-1917. Arte