SUPLEMENTO CULTURAL
NO. 537 /// 8 DE AGOSTO DE 2022 /// AÑO 11
DIR. JÁNEA ESTRADA LAZARÍN
Xavier Robles y Guadalupe Ortega en Zacatecas. Foto cortesía de la familia Robles Ortega.
“Xavier Robles era una máquina creadora, siempre me impresionó la rapidez con la que construía sus historias y con la que las escribía. Cuando traía en la cabeza una idea y me la comenzaba a platicar invariablemente venía a mi mente una frase: ‘donde pone el ojo pone la palabra’, porque ese fue el cine de Xavier, como el ladrillo de León Felipe, un detonador, un explosivo, un petardo para despertar mentes, para quitar el adormecimiento: Bajo la metralla; Noche de carnaval; Las Poquianchis; Que viva Tepito; Zapata en Chinameca; Muelle rojo; El Tres de Copas; Rojo amanecer (el rojo era parte de su naturaleza); Ayotzinapa, crónica de un crimen de Estado; La luz del alba”. Guadalupe Ortega
[Número especial dedicado a Xavier Robles (1949-2022)]
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LA GUALDRA NO. 537 /// 8 DE AGOSTO DE 2022 /// AÑO 11
La Gualdra No. 537
Editorial La izquierda en el cine mexicano del siglo XX fue el nombre del ensayo de Xavier Robles que por entregas publicamos a partir del 30 de septiembre del año 2019. Así, gracias a su generosidad, y a través de Carlos Belmonte Grey, aparecieron consecutivamente 10 artículos en los que al autor abordó de una manera crítica y puntual, las películas hechas en nuestro país que trataron temas relacionados con cuestiones ideológicas de izquierda. El guionista, crítico y director de cine, coautor -junto con Guadalupe Ortega- del guion de la película Rojo amanecer, decía en la introducción: “Es complicado definir el concepto de izquierda en el cine mexicano debido a que hay películas que fueron trascendentes por su contenido popular, pero que eran deficientes en el terreno estético, o viceversa. Hay también cineastas que comenzaron su carrera haciendo películas interesantes y terminaron haciendo un cine de derecha o francamente reaccionario. Hay otros filmes que tienen un contenido y una visión comprometida con las clases trabajadoras, los marginados o el pueblo en general que han ganado con el tiempo -aun con cineastas que no se caracterizaron después por su compromiso político o social- y finalmente están aquellas cintas meramente ‘populacheras’, que solo buscaron la taquilla relativamente fácil del cine de moda. Sin embargo, también ha habido cineastas responsables con sus contenidos políticos, sociales, históricos y estéticos, y son estos últimos los que nos servirán de referentes más destacados, sobre todo cuando parten del concepto de la lucha de clases”.1 Para Xavier Robles era natural hablar en sus guiones de la historia, de la construcción de nuestra memoria colectiva, de los hechos que nos han ido marcando como sociedad, los que de cierta manera nos han ido definiendo paulatinamente; su claridad en el lenguaje cinematográfico, el uso de las palabras precisas, la descripción detallada de los acontecimientos narrados más de una vez lo metieron en problemas sobre todo de censura, como es el caso de Rojo amanecer -que aborda los acontecimientos de aquel 2 de octubre de 1968- y La luz del alba -en la que se narra la lucha de cinco pueblo originarios mexicanos por vivir en condiciones de justicia y dignidad-, pero nunca cedió a sus convicciones ideológicas ni a las presiones recibidas para hacer un cine más light, “menos problemático”, por llamarlo de alguna forma; pero es que el cine en sí no era ni es el problema, lo sigue siendo, sin embargo, la manera como la historia oficial mexicana, en diferentes momentos, ha pretendido ser divulgada. No se puede ocultar la verdad, mucho menos construir “verdades históricas”, tarde o temprano salen a la luz, gracias
muchas veces a los artistas, los acontecimientos que nos han marcado como sociedad. En el ensayo La izquierda en el cine mexicano del siglo XX, Robles inicia con “El automóvil gris, 1919” y continúa con: “Segunda parte: El melodrama, género preferido de la derecha”,2 “Tercera parte: El periodo cardenista en el cine”,3 “Cuarta parte: El nacionalismo revolucionario de la década de los 40’s”,4 “Quinta parte: El nacionalismo revolucionario de la década de los 40’s (continuación)”,5 “Sexta parte: El nacionalismo revolucionario de la década de los 40’s (Luis Buñuel)”,6 “Séptima parte: La decadencia del cine mexicano y los años 60”,7 “Octava parte: La verdadera época de oro del cine mexicano”,8 “Novena parte: La verdadera época de oro del cine mexicano (continuación)”,9 para concluir con “Décima parte: La verdadera época de oro del cine mexicano (Alcoriza, Littín y Ripstein)”.10 Les compartimos todos los enlaces al final de este comentario para que puedan volver a leerlos porque, créame, son una clase magistral de cine mexicano y seguro le motivarán a ver varias de las películas que en ellos menciona. Esta Gualdra está dedicada al maestro Xavier Robles, quien el pasado 22 de junio sufriera un accidente automovilístico; el maestro falleció el día 24 del mismo mes. Agradecemos a Carlos Belmonte nuevamente sus gestiones para que este homenaje haya sido posible; y muy especialmente a Guadalupe Ortega, compañera de vida del maestro Robles. Nuestra solidaridad con ella y con su familia. Que disfrute su lectura.
Contenido Xavier Robles (1949-2022) In memoriam Por Carlos Belmonte Grey A ritmo de Bob Dylan Por Ignacio Ortiz
Xavier Robles: una vida para el cine Por Guadalupe Ortega
Gracias, camarada Xavier Robles Por Eder Ángeles Vite
Jánea Estrada Lazarín Xavier Robles, La izquierda en el cine mexicano del siglo XX, “Primera parte: ‘El automóvil gris’, 1919”, en: https://ljz.mx/30/09/2019/la-izquierda-en-el-cine-
Xavier Robles Por Jesús Calzada
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mexicano-del-siglo-xx-primera-parte-el-automovilgris-1919/ 2 https://ljz.mx/07/10/2019/la-izquierda-en-elcine-mexicano-del-siglo-xx-segunda-parte-el-melodrama-genero-preferido-de-la-derecha/ 3 https://ljz.mx/14/10/2019/la-izquierda-en-el-cinemexicano-del-siglo-xx-tercera-parte-el-periodo-cardenistaen-el-cine/ 4 https://ljz.mx/21/10/2019/la-izquierda-en-elcine-mexicano-del-siglo-xx-cuarta-parte-el-nacionalismo-revolucionario-de-la-decada-de-los-40s/ 5 https://ljz.mx/28/10/2019/la-izquierda-en-el-cinemexicano-del-siglo-xx-quinta-parte-el-nacionalismo-revolucionario-de-la-decada-de-los-40s-continuacion/ 6 https://ljz.mx/04/11/2019/la-izquierda-en-el-cinemexicano-del-siglo-xx-sexta-parte-el-nacionalismo-revolucionario-de-la-decada-de-los-40s-luis-bunuel/ 7 https://ljz.mx/11/11/2019/la-izquierda-en-el-cinemexicano-del-siglo-xx-septima-parte-la-decadencia-delcine-mexicano-y-los-anos-60/ 8 https://ljz.mx/19/11/2019/la-izquierda-en-el-cinemexicano-del-siglo-xx-octava-parte-la-verdadera-epoca-deoro-del-cine-mexicano-i/ 9 https://ljz.mx/25/11/2019/la-izquierda-en-el-cinemexicano-del-siglo-xx-novena-parte-la-verdadera-epocade-oro-del-cine-mexicano/ 10 https://ljz.mx/09/12/2019/la-izquierda-en-el-cinemexicano-del-siglo-xx-decima-parte-la-verdadera-epocade-oro-del-cine-mexicano-alcoriza-littin-y-ripstein/
Directorio
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Xavier Robles Molina (1949-infinito) Por María Salomé Mendoza Xavier con X De Enrique Rentería Una anécdota sobre Xavier Robles Por Rafael Aviña
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Xavier Robles fue un dramaturgo de primera Toni Kuhn Hasta siempre, maestro Xavier Robles Por Carlos Trujano Xavier Robles: cine con profundas convicciones sociales Por Carmen Chinas Salazar
Carmen Lira Saade Dir. General Raymundo Cárdenas Vargas Dir. La Jornada de Zacatecas direccion.zac@infodem.com.mx
Jánea Estrada Lazarín Dir. La Gualdra lagualdra@hotmail.com Roberto Castruita Diseño Editorial
La Gualdra es una coproducción de Ediciones Culturales y La Jornada Zacatecas. Publicación semanal, distribuída e impresa por Información para la Democracia S.A. de C.V. Prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta publicación, por cualquier medio sin permiso de los editores.
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Juan Carlos Villegas Ilustraciones jvampiro71@hotmail.com
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Xavier Robles (1949-2022) In memoriam Guadalajara Campus Norte, se les invitó a los dos para conmemorar los 50 años del 2 de octubre de 1968 con una proyección de Rojo amanecer. Al final de la proyección y con el auditorio lleno, Xavier, que esperaba en el pasillo exterior fumando, entró y charló con todos. Lento, otra vez, lento, pero seguro. Los estudiantes no conocían nada del filme y consiguió asustarlos con la historia. Desde entonces no nos vimos en persona, pero mensajeábamos regularmente posponiendo un día en que vendría visitarlos a su paraíso nuevo en Puebla. Este número es un homenaje a un escritor y realizador cinematográfico que creó obras respetuosas de su ideal político y otras coherentes con el momento industrial del cine mexicano. Los colaboradores de este número fueron invitados por Guadalupe Ortega, su compañera de vida y creación. Xavier Robles murió “El 24 de junio a las 8h20, después de un accidente automovilístico el día 22 como a las seis de la tarde, en la carretera ceca de Apizaco, íbamos a pasar la noche en Tlaxcala, en la casa de Paloma -hija de Guadalupe y Xavier- para al otro día irnos a la Ciudad de México, íbamos a presentar el documental de Ayotzinapa, en el Complejo Cultural Chapultepec”. Gracias, Guadalupe Ortega.
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ablaba de sus películas como si las escribiera. Contacté a Xavier Robles y a Guadalupe Ortega por ahí de marzo del 2015; íbamos a organizar en la Universidad París Sorbona Nueva una proyección del documental Ayotzinapa un crimen de Estado. Nos quedamos impresionados de la sencillez de la pareja, nos dijeron: “Sí, pueden recolectar algo de dinero entre los estudiantes, todo irá para los padres de los normalistas. Pero es voluntario. No cobramos por las proyecciones”. Algo se juntó y se les envió y ellos jamás nos pusieron trabas. Unos tres años más tarde, ya en la Ciudad de México, les pedí una entrevista para un trabajo y me pidieron que fuera a su casa. Xavier no tomaba, solo fumaba (uno tras otro). Abrimos un vino y él empezó a contarme su forma de escribir y su método para crear Rojo amanecer. Hablaba lento y entrecortado, pero se acordaba de todo, de los diálogos, de los problemas de producción, de filmación y luego exhibición. Xavier hablaba como si estuviera escribiendo, frases cortas pero sustantivas, una idea, una frase y avanzaba. Unos tres meses más tarde, en ese mismo 2018, desde la Universidad de /// Xavier en su casa de CDMX
A ritmo de Bob Dylan 6 Por Ignacio Ortiz* Para Guadalupe Ortega, Paloma y Nayeli Robles
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n estos tiempos de serieastas, plataformas, pitchings, cuartos de escritores, audiovisual, showrunners y otras manifestaciones de la postmodernidad, vale la pena contar que existieron una vez unos cineastas que no dejaron que mataran al cine mexicano. Y no solamente no dejaron que lo mataran, le actualizaron el rostro y le insuflaron vida. Uno de estos cineastas (cineasta, para mí, es todo aquel que trabaja en hacer una película: guionistas, directores, cinefotógrafos, etc.) fue Xavier Robles. Yo supe de Xavier por Las Poquianchis; película que me llevó a pensar que sí era posible hacer películas mexicanas que contaran lo humano
que somos, más allá de la mera apología del crimen. Y ese cine de nuestra humana condición que se hizo en ese tiempo heroico, simplemente no existiría sin la pluma y la imaginación de Xavier. Ahí deja su filmografía para nuestro regocijo, de Las Poquianchis a La luz del alba. Yo no conocía a Xavier Robles, más que de oídas, sino hasta un festival en la Habana a principios de la década de los noventa del siglo pasado, cuando ya habían escrito, él y Guadalupe, su mujer, ese punto culminante y necesario de nuestra cinematografía que se llama Rojo amanecer. Él habló, los dos bebimos y yo escuché. Ese día entendí que el cine de Xavier Robles era poderoso porque había un punto de vista como necesidad en las historias que contaba; y es bien sabido que el punto de vista no se aprende en los manuales ni lo venden en ningún lado. Al punto de vista hay
/// Guion de Rojo Amanecer.
que construirlo a partir de dejarse tocar por el mundo y por la vida, a chingadazos, pues. Y por si eso no bastara, Xavier era un hombre coherente y por ello un hombre moral; cualidad que se
paga caro: el aislamiento y la sobrevivencia cuando menos. Entendí que Xavier amaba al cine; no con el amor fraterno y cristiano, sino con el amor que engendra, con el amor violento de la pasión: “Si me dejas te mato”. Su amor por el cine lo imagino igual que el amor de José Revueltas. El punto de vista, la coherencia y la pasión son los vasos comunicantes que los unen. Por eso el cine de Xavier es nuestro cine. Me honró con su amistad. El cariño y el respeto fueron mutuos y siguen siendo mutuos con Guadalupe. Ahora, mientras escribo estas líneas al amparo de la música de Dylan, pienso en lo que Octavio Paz le dijo a las palabras: “Lloren, putas”; y me pregunto qué le diría Xavier a sus personajes para exprimirles sus deseos, sus pasiones, sus miserias y sus diálogos. * Director y escritor de cine.
Cine
6 Por Carlos Belmonte Grey
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Xavier Robles: una vida para el cine Cine
6 Por Guadalupe Ortega
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n 1976 un joven periodista, activista del Movimiento de 1968, integrante de la guerrilla urbana, recién afiliado al Partido Comunista Mexicano, llegaba al cine nacional. Xavier Robles tenía 27 años cuando una mañana repiqueteó varias veces el teléfono de su departamento. Tomás Pérez Turrent, el escritor de Canoa, el éxito cinematográfico de esos años, lo buscaba para comprarle la investigación que Xavier había realizado durante un año, sobre el caso de nota roja Las Poquianchis. El tiempo para escribir el guion se le acababa a Tomás y le urgía información que no fuera de la revista amarillista Alarma. Xavier aceptó la propuesta a cambio de que Pérez Turrent lo llevara como coadaptador. Xavier ya traía el gusanito del cine, unos meses atrás había escrito su primer guion, que también trataba sobre las famosas lenonas jaliscienses, lo había escrito de manera empírica, de lo que había aprehendido en cientos de películas que había visto como buen cinéfilo que era, y del ejercicio periodístico. Ese trabajo se lo dio a conocer a su cuñada Susana Kaminitz, actriz, quien a su vez se lo platicó a Gabriel Retes. Fue Retes quien le comentó a Tomás sobre el trabajo de Xavier. La causalidad tuvo su efecto y Xavier entró de lleno al cine con quienes serían sus grandes maestros: Tomás Pérez Turrent y Felipe Cazals. No podía haber tenido mejor inicio. Tomás y Xavier fueron nominados a las Diosas de Plata por el argumento y adaptación de Las Poquianchis, una película que antes de ser estrenada duraba más de tres horas y que Cazals se vio forzado a reducirla a 110 minutos, dejando en el filme buena parte de lo escrito por Xavier, ya que a él le había tocado escribir las líneas de los prostíbulos, el encierro de las pupilas y el juzgado. Tomás se había encargado de escribir la parte del conflicto campesino, que quedó muy disminuida por el recorte, lo que causó un distanciamiento entre Tomás y Felipe. Y desde ese momento Tomás tuvo un sueño: comprar algún día la película y editarla tal y como se proponía en el guion. El éxito obtenido en la exhibición de Las Poquianchis permitió a Xavier ser aceptado en el único taller de escritura cinematográfica que había en ese entonces en la Ciudad de México, el taller de Josefina la Peque Vicens, donde se daban cita, además de la Peque, Matilde Landeta, Emilio Carballido, Jaime Casillas, Gregorio Casal, José Bolaños, Alberto Isaac, Ricardo Garibay, Luis Alcoriza, Luis Carrión, Gonzalo Martínez Ortega, Tomás Pérez Turrent, entre otros. Largas y acaloradas sesiones de lectura de guiones y argumentos, en las que relampagueaban el talento y la pasión, donde incluso hubo momentos
/// En la entrega del Ariel para la película Rojo amanecer.
en que las discusiones en defensa de personajes, estructura, diálogos terminaban en enfrentamientos cara a cara, y que gracias a la intervención de los más serenos se lograban apaciguar los ánimos. Debo decirlo, Xavier, el más joven de todos ellos, no se distinguió por su serenidad, aunque sí por su talento y sus convicciones ideológicas. Con lo que pudo abrevar en el taller de la Peque y pláticas con Tomás Pérez Turrent y Emilio Carballido, quien lo conocía desde pequeño, Xavier se empapó más de la escritura cinematográfica y en 1978 escribió Destino manifiesto, en el que colaboró su hermano Jorge Humberto Robles, sobre la ocupación de la Ciudad de México por el ejército norteamericano. La obra obtuvo el tercer lugar en el Concurso Nacional para Escritores de Cine de la SOGEM. El premio era filmarla, la dirigiría Jorge Fons, ese era el compromiso de los Estudios Churubusco, pero nunca cumplió. Este libro cinematográfico sería el primero en la biblioteca de Xavier que ocuparía un sitio en la parte dedicada a los guiones en espera de ser filmados, que en un principio era muy pequeño, pero conforme pasaron los años creció tanto que ocupó un librero completo, entre guiones largometrajes, cortometrajes, proyectos, espectáculos, propuestas para televisión cultural y también comercial, incluso series, aunque lo cierto es que Xavier nunca se llevó muy bien con la televisión. Por lo menos 35 libros cinematográficos, todos ellos premiados, son parte de ese librero. Recuerdo ahora títulos como
La amiga de la mujer cocodrilo (1979) escrita junto con Juan Manuel Torres; Tierra de conquista (1980), el encuentro de dos mundos y de dos hombres: Hernán Cortés y Moctezuma; Benita (1981), sobre la vida de la comunista Benita Galeana; La verdadera historia del Tigre de Santa Julia (1987, nada que ver con la producida por Televicine) y Al pie de la letra (1993), ambas serían dirigidas por Felipe Cazals; Desde Neza con amor (1989); El ángel del metro (1993); El aleteo de la mariposa (1994); La máquina de Tinguely (1995 el asesinato de Colosio, que aunque hay una película posterior a la escrita por Xavier, este mucho más allá de lo dicho en ese filme, toca las profundidades políticas de corrupción y las redes de complicidades); Las armas del alba (adaptación épica de la obra de Carlos Montemayor, muy alejada de la película melodramática que se filmó y que le quitó la relevancia histórica del acto político); y La Toma de Zacatecas (2020, la puerta del triunfo de la revolución de 1910), último libro cinematográfico de Xavier. Últimamente Xavier estaba trabajando en Calles, el hombre que determinó las bases del Estado moderno mexicano y que ascendió y se sostuvo en el poder apoyado en el crimen y la traición, principales pilares de lo que llegaría a ser el PRI. Xavier, en su propuesta, miraría a Calles morir en su cama en la total impunidad, exactamente igual que Luis Echeverría. Esta propuesta, que Xavier presentó al FONCA en 2013 para obtener la beca del SNCA, fue rechazada por haberla considerado irrelevante y carente de interés
cinematográfico, según le señalaron a Xavier autoridades de este organismo como respuesta a su protesta. Y por supuesto: no le dieron la beca. Xavier era una máquina creadora, siempre me impresionó la rapidez con la que construía sus historias y con la que las escribía. Cuando traía en la cabeza una idea y me la comenzaba a platicar invariablemente venía a mi mente una frase: “donde pone el ojo pone la palabra”, porque ese fue el cine de Xavier, como el ladrillo de León Felipe, un detonador, un explosivo, un petardo para despertar mentes, para quitar el adormecimiento: Bajo la metralla; Noche de carnaval; Las Poquianchis; Que viva Tepito; Zapata en Chinameca; Muelle rojo; El Tres de Copas; Rojo amanecer (el rojo era parte de su naturaleza); Ayotzinapa, crónica de un crimen de Estado; La luz del alba. Desde los inicios de su carrera cinematográfica Xavier obtuvo premios y reconocimientos por su obra filmada y no filmada, aunque el reconocimiento más satisfactorio siempre fue el que recibía del público. Con Rojo amanecer, así que pasaran los años, no faltaba quien se le acercara para agradecerle haber escrito esta película, para decirle que había sido fundamental en su vida y en su toma de conciencia. Las reacciones del público fueron la guía, las que le decían a Xavier que estaba en la ruta correcta; siempre dijo que él escribía y hacía cine para el pueblo, y en su búsqueda autoral seleccionaba temas que trascendieran, que atraparan la mente y en el corazón de los espectadores.
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Recuerdo ahora una anécdota dolorosa por venir de sus colegas. En 1986, unos días antes de darse a conocer los nominados al Ariel, el nombre de Xavier Robles fue tachado de una lista de nominaciones a este premio. Lista que Xavier y yo vimos en la oficina de Sergio Olhovich, sobre su escritorio. Varios años después, Matilde Landeta, en una comida en casa, le pidió disculpas a Xavier por haber sabido de este acto y haberlo callado. Pareciera un contrasentido, pero con la exhibición de Rojo amanecer, Xavier empezó a parecerles más riesgoso a propios y extraños. Los productores privados dejaron de llamarlo, el Imcine lo fue haciendo a un lado y actualmente ni siquiera lo consideraba para ser jurado prefiriendo sobre él a jóvenes cineastas en ciernes, faltos de trayectoria y conocimiento, justificándolos por haber obtenido cualquier premiecillo producto del frenesí festivalero. Posición más política que cultural que no solo afectó a Xavier, y que ha actuado en demérito del cine mexicano, sobre todo en lo que se refiere a las producciones de ficción.
Xavier se fue haciendo invisible no solo para el Imcine, también para la AMACC; en 2018, cuando fue propuesto por uno de sus compañeros para recibir el Ariel prefirieron otorgárselo a Queta Lavat, de pocos méritos cinematográficos, sin demérito de su persona, ¿por ser mujer? Porque de un tufillo feminista están invadidas las instituciones cinematográficas y mal entienden lo que es la lucha por los derechos fundamentales para mujeres y hombres. Reconocer a Xavier, a su obra, sería visibilizarlo y aceptar que tenía razón, que el cine que estaba apoyando el Imcine y estaba premiando la AMACC actuaba en demérito de este y de quienes lo estaban haciendo. Darle el Ariel de Oro a una mujer tranquilizaba conciencias que no pasan de estar en la medianía de la vida. Xavier, murió en un accidente automovilístico el pasado 24 de junio de 2022, pero las instituciones cinematográficas y algunas culturales lo invisibilizaron desde quince años atrás, hicieron que su obra pasara a ser reconocida como si hubiera sido escrita por el director. Y aunque Xavier sí fue
/// Xavier Robles (1949-2022).
/// Xavier Robles (1949-2022).
/// Xavier Robles y Guadalupe Ortega en Zacatecas.
golpeado fuerte, no se rindió y decidió tomar el camino independiente. Con el apoyo de jóvenes cineastas, incluso de empresarios de la postproducción, de organizaciones en lucha campesina, realizó los documentales Ayotzinapa, crónica de un crimen de Estado y La luz del alba, dos largometrajes que van más allá del testimonio, porque el fin de Xavier nunca fue solo testimoniar la realidad, sino ser parte de esa realidad, llegar al espectador desde adentro, desde las entrañas de los otros, que eran parte de él. Xavier, extrañaré tu voz en mi oído, tus manos en tus caricias, pero no extrañaré tu voz que supo gritar rebeldía, porque tu voz es la mía, se queda conmigo, en mis escritos, en mis historias, en mi lucha, que es tuya y mía, por un mundo mejor y por un cine trascendente, porque como decía Felipe Cazals: “Solo hay dos clases de cine, el que se queda y el que no se queda”. Y el tuyo se quedó en tu pueblo, en los jóvenes, en tus alumnos, y no alumnos, en aquellos que al oírte y/o ver tu obra aprendieron que el cine es más que diversión.
Cine
La obra de Xavier, incluso la llamada comercial, llevaba siempre el cuestionamiento social. Como señalara uno de sus alumnos, movía a sus personajes como él quería, hizo a Carmen Salinas dejar de ser priista, a Antonio Aguilar producir una película cuestionadora del sistema y de la corrupción política priista como lo es Zapata en Chinameca. Y también como dijera un comunicador: “Si a Robles le encargaran hacer una adaptación de Blanca Nieves, es seguro que los siete enanitos le harían una huelga”. Xavier no separaba su vida personal pública de su vida profesional artística, y siempre permaneció fiel a lo dicho por Rosa de Luxemburgo: “Lo más revolucionario que una persona puede hacer es decir siempre en voz alta lo que realmente está ocurriendo”. La voz de Xavier, siempre crítica, se escuchaba, y se escuchaba alto, y esa voz lo convirtió en un escritor incómodo, aunado esto a la envidia que suele tener del talento. Estas dos cualidades de Xavier le crearon antipatías y segregación, no solo en las instituciones cinematográficas, sino entre sus propios compañeros.
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LA GUALDRA NO. 537
Gracias, camarada Xavier Robles Cine
6 Por Eder Ángeles Vite*
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a sensación de impotencia y dolor eran punzantes, sobre todo para mis hermanas y yo; éramos adolescentes. Nadie en la sala del departamento se contuvo -llorábamos a chorros- ante los sueños y utopías extinguidos en el último aliento de vida arrebatado a aquellos jóvenes por el autoritarismo sangriento encarnado en hombres con pañuelos en las muñecas de las manos. Ausentes como la mirada misma de Carlitos, sobreviviente en la película Rojo amanecer, que encuentra a su familia masacrada y baja a una plaza enlutada, creo poder afirmarlo con seguridad, sentimos cercenados nuestros sentidos al finalizar la cinta; corrían los años 90 del siglo pasado. Xavier no quería ser recordado como el coguionista de Rojo Amanecer o del li-
/// Bengalas en el cielo.
bro cinematográfico Bengalas en el cielo, y con justa razón, pues su obra es vasta,
extensa. La cual -es preciso añadir- es producto de la vida material, en esta idea dialéctica de los pies en la tierra y el uso de las herramientas teóricas y prácticas del cine para explicar el andar de los pueblos y barrios en la cotidianidad, de las angustias y alegrías de las y los trabajadores, de sus luchas. Y logró además, con su irreverencia y atrevimiento, que generaciones de este tiempo tengan un marco de referencia sobre el difuso pasado al cual algunos le quieren lavar la cara con mucha insistencia, dándole sentido y contenido histórico y simbólico a los hechos. 16 años más tarde de aquel episodio fílmico que impactó nuestras vidas, mientras mi familia y yo estábamos de mojados, Xavier, Guadalupe Ortega y yo nos reunimos en el centro de la entonces Delegación Coyoacán de la Ciudad de México, coincidimos por
la militancia ante unas tazas de café. En ese 2013, mientras conversábamos, con su cabeza ligeramente inclinada, Xavier miraba pensativamente a través de sus lentes y buscaba soluciones al quehacer de los comunistas mexicanos y su incipiente publicación; sostenía la respiración en cada bocanada profunda al cigarro cuando escuchaba o antes de intervenir, estaba encadenando -ahora lo sé- el pasado con el presente con miras al futuro, contribuía a forjar como militante con su conocimiento y experiencia, así como lo hizo con su obra cinematográfica, nuevas generaciones para la lucha revolucionaria. Ejemplo de solidaridad, sembró ideales y congruencia. ¡Hasta siempre, camarada Xavier! Un abrazo fraterno a Guadalupe. * Militante comunista.
Xavier Robles 6 Por Jesús Calzada*
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onocí a Xavier Robles desde antes de conocerlo, o más bien supe de él a través de su hermano, el actor Sergio Molina, quien en 1978 interpretó un personaje de una pieza teatral de mi autoría. Entre ensayo y ensayo, Sergio me contó que tenía un hermano que había escrito el guion de la película Las Poquianchis, en colaboración con el guionista y crítico de cine Tomás Pérez Turrent, dirigida por Felipe Cazals. Como buen guanajuatense, el tema me interesó: a mis paisanos y a mí, el macabro episodio que dio fama e infamia mundial al entonces minúsculo pueblo de San Francisco del Rincón, nos causaba una especie de orgullo mórbido que oscilaba entre la fascinación y el espanto. Yo acababa de leer Las Muertas, novela que había escrito Jorge Ibargüengoitia sobre
el mismo asunto en 1977, y había visto la película de Robles, que a diferencia de la comedia negra de Ibargüengoitia, abordaba los sucesos con un decidido tono de denuncia social. Tuvieron que pasar veinte años para poder encontrarme en persona a Xavier Robles; sucedió en la Escuela de Escritores de la Sociedad General de Escritores de México, él como maestro de guion de cine, y yo como maestro de guion de Televisión. No recuerdo si hablamos del guion de Las Poquianchis, porque para entonces, ya me interesaba más escucharlo hablar sobre el guion del filme Rojo amanecer, escrito en colaboración con Guadalupe Ortega, su colega, cómplice y compañera en las artes narrativas, ideológicas y amorosas. De inmediato, Xavier y yo simpatizamos y nos hicimos amigos. Algunos años después, tuve el privilegio y el honor de contar con él como Director
/// Cartel del homenaje a Xavier Robles en 2018.
Titular de la Rama de Cine de la Sogem, cuando mis colegas me distinguieron dándome la Presidencia de nuestra Sociedad para el periodo 2016-2020. Viene al caso mencionar que Xavier Robles siempre fue el más participativo, entu-
siasta, oportuno y propositivo de los consejeros a mi cuidado. Las actas de nuestras reuniones mensuales, dan fe de ello. Sus colegas cinematográficos pueden darse por bien servidos por la calidad y la calidez de su representante. En 2018 pude darme el lujo y el gusto de entregarle personalmente el reconocimiento que otorga la Sogem a sus socios más distinguidos, durante un homenaje que le rindieron sus pares creativos en la Cineteca Nacional, en ocasión de la restauración digital de Los motivos de Luz, excelente muestra del gran talento y compromiso de Xavier. Serás muy extrañado, querido Xavier. Tu amistad me sigue siendo tan entrañable, como tu ausencia ahora me es lamentable. Van estas cuantas palabras en tu memoria. * Guionista y dramaturgo.
Xavier Robles Molina (1949-infinito) 6 Por María Salomé
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ucho se ha dicho ya de su obra, de su trayectoria como guionista, como cineasta, como escritor, se destaca su obra en charlas y escritos, con toda razón, pues es una trayectoria que merece ser mencionada, destacada sí. Junto a su compañera, junto a su familia que trabaja como un colectivo, otra virtud enorme de quien sabe sumar, conjuntar y regalar resultados comprometidos. Quiero hablar ahora de su compromi-
so político, del ser humano movido por una convicción y búsqueda de justicia, que hizo del cine su trinchera y emprendió, con grandes logros, la enorme tarea de hacernos mirar de frente la desigualdad, la injusticia, la represión, la pobreza, la violencia y de manera relevante las luchas por combatirlos. “No se puede callar a los creadores comprometidos” solía decir, y él es una muestra palpable de esta frase, nunca calló, ni callará. Xavier investigó, hurgó, planeó, escribió, transformó, plasmó y denunció lo denunciable sin miedo a
demostrar sus convicciones, con su generosidad característica nos compartió sus saberes y deberes para caminar hombro con hombro por el sendero de la lucha en la búsqueda de un México mejor, de un mundo más justo. Xavier se presentaba siempre así: “Soy comunista y moriré comunista”, lo cumplió, pero le faltó decir que será comunista siempre, porque su obra lo ha inmortalizado. * Actriz, cuentacuentos y militante comunista.
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Xavier con X 6 De Enrique Rentería*
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uando escribí mi primer guion con una amiga, por gusto, sin que nadie nos lo pidiera, y lo conoció Xavier Robles, me invitó a escribir con él un guion sobre los cholos; nunca se filmó, pero nos hermanó en lo creativo. Así le debo a Xavier descubrir la posibilidad de vivir o mal vivir como escritor de cine. Escribimos otro guion, uno de comedia que nos divertía tanto al irlo descubriendo juntos, en su casa abierta para mí, con sus hijas, entonces pequeñas, y su compañera y colega Guadalupe. Xavier tenía un carácter a veces demasiado fuerte y nos fuimos distanciando entre desacuerdos y mal entendidos. Aunque en encuentros a lo largo del tiempo, al fin arrieros en el mismo camino, nos respetábamos y le enseñé otros guiones que yo escribía y nadie me pe-
día. Nunca olvidaré cuando a finales de los noventa me dijo: “Vas muy adelantado, a ti te filmarán del dos mil para adelante”. Y su voz fue de profeta. Le agradeceré siempre y al infinito, esa primera y generosa oportunidad que me convirtió en escritor de cine profesional. Siempre estaba pensando en buscarlo como el amigo que fue, mi tovarich. En una última reunión pudimos recuperar con gusto de ambos esa relación, me iba a dar su libro, le iba a pasar mi único largo como realizador e íbamos a ver el suyo… lo malo es que se ha ido demasiado pronto. Y eso añade otra X a mi corazón. * Nació en Ciudad de México, con quien tiene una relación amor odio y pasión por sus universos. Escribe cine, novela, teatro, tele, polímata lo define Da Vinci, todo terreno, escritor multitask.
/// Xavier Robles (1949-2022).
Una anécdota sobre Xavier Robles 6 Por Rafael Aviña
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avier Robles (1949-2022), escritor, guionista, realizador, deja un enorme vacío en el panorama de nuestro cine. No solo como gran creador de historias (Las Poquianchis, Bajo la metralla, Los motivos de Luz, entre otras), sino por su visión combativa dentro de las mismas estructuras del quehacer fílmico en México; y qué mejor para ejemplificarlo que con una curiosa anécdota que vivimos varios de los asistentes a la octava edición del Festival Internacional Expresión en Corto de Guanajuato en el lejano año de 2005. En dicho evento, engalanado con la presencia de Oliver Stone, entre otras figuras internacionales, asistí junto con el cineasta Alfredo Gurrola a la segunda
jornada de proyectos de largometraje: un pitching market, donde mostraríamos un guion de mi autoría que cuatro años después filmaríamos bajo el título de Borrar de la memoria (A. Gurrola, 2009). No solo eso, el tema del festival era la censura cinematográfica y me comprometieron a moderar el evento principal: “Censura, autocensura y provocación”, cuya mesa estaba integrada por varias personalidades del medio: Víctor Ugalde, Xavier Robles, Sergio Olhovich, Carlos Carrera y Víctor Hugo Rascón Banda, programada para el viernes 28 de julio al mediodía. Xavier Robles pidió cerrar la mesa. Uno a uno fueron exponiendo experiencias propias y ajenas sobre las dificultades de levantar proyectos y las reprimendas sufridas, al tiempo que un servidor agregaba puntos de vista y
referentes históricos sobre la censura fílmica en nuestra industria. Los ánimos estaban candentes y el auditorio estaba a reventar, sobre de todo de jóvenes universitarios… fue entonces que tocó el turno de Xavier. Nadie supo si Xavier lo había planeado, o si aprovechó el momento, la experiencia y su afilado y belicoso colmillo. El asunto es que Xavier Robles la emprendió no solo contra el medio fílmico nacional y las instituciones (Imcine, Conaculta y más) sino contra cada uno de los miembros de la mesa, a excepción de mí, por fortuna. Xavier criticó, reclamó y aportó datos sobre las gestiones de los integrantes en algún momento en el que estos tuvieron cargos o responsabilidades en instituciones garantes de dar apoyos para producir películas. Por supues-
to, cada uno de ellos, dio su punto de vista y trató de calmar a Xavier, quien de manera consciente o inconsciente se echó al bolsillo a los jóvenes asistentes. Xavier fue el triunfador para el público, y el apestado para la mayoría de los realizadores, guionistas, y directores de instituciones fílmicas. Xavier aprovechó el momento y los reflectores. Las cosas se pusieron fuertes, pero se pudieron calmar los ánimos. Todos los que formaban parte de la mesa vivieron de algún modo las situaciones que Xavier reclamaba y, por supuesto, al estar del otro lado en algún momento, los puntos de vista siempre se enrarecen o se salen de control. Al final, Xavier demostró que su espíritu combativo y beligerante era sin duda parte de su personalidad hasta el fin…
Xavier Robles fue un dramaturgo de primera 6 Toni Kuhn*
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avier Robles fue un dramaturgo de primera. Y cómo me gustaba trabajar con él; lo hicimos en varias filmaciones; teníamos iniciada una ficción. Llevábamos filmando cerca de cuatro semanas ya, trabajando con el apoyo de su pareja, Guadalupe Ortega, y sus hijas Nayeli y Paloma. El uso del lenguaje de sus personajes hablando, un lenguaje sin descaros, me hizo ver que podemos ver las cosas como son, sin concesiones e inspirándose de lo que pasaba en la política: en el asqueroso ascenso al poder de Peña Nieto. Crímenes y TV se llamaba nuestra
filmación, se frustró por un financiamiento de alguien, un alguien a quien le entró miedo seguir filmando, financiando una producción que había preparado Guadalupe con mucha precaución y minuciosidad. Querido Xavier, andábamos una vez más tratando de reinventar el cine, usando el lenguaje de tus personajes que convencen, que son de carne y hueso. Añoro estos años de colaboración contigo. Me haces falta, querido Xavier. Y me quedo con tu libro La oruga y la mariposa, donde nos hablas de los géneros en el cine. Hasta pronto, querido Xavier. * Cinefotógrafo, Ariel de Oro 2018.
/// La oruga y la mariposa, libro de Xavier Robles.
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LA GUALDRA NO. 537 // 8 DE AGOSTO DE 2022
Hasta siempre, maestro Xavier Robles Cine
6 Por Carlos Trujano*
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uando se piensa en la obra de un artista se suele referir a su creación exclusivamente, pero hacer eso con el maestro Xavier Robles sería dejar fuera gran parte de su legado. Lo conocí en la universidad, pero fue en la adolescencia que comenzaron sus enseñanzas a través de Rojo amanecer, que me mostró una madrugada las verdaderas posibili-
dades del cine mexicano. Pocos han llevado con tal congruencia durante su vida su cine, para él la película y el compromiso social, político e ideológico eran el mismo ente, la película que era urgente merecía toda la energía, incluso sobre la que convivía mejor con las inquietudes personales de un autor. En él se podía ver a alguien que merecía siempre todo el respeto del auditorio que lo presenciaba, a la vez de un hombre generoso dispuesto a compartir su
/// Póster de Rojo Amanecer.
6 Por Carmen Chinas
Salazar*
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ograr las grandes transformaciones sociales demanda muchas voluntades, quienes asumen como compromiso de vida luchar contra las injusticias son personas excepcionales; es un camino difícil, en ocasiones lleno de incertidumbre, pero tiene como recompensa la satisfacción de haber aportado para lograr esos cambios necesarios. El maestro Xavier Robles tuvo ese impacto con su labor desde el cine, siendo escritor, cineasta, director, productor y militante del ideal de construir un mundo mejor. Xavier Robles desarrolló una perspectiva cinematográfica que ha permitido visibilizar y sensibilizar sobre grandes problemas sociales presentes en el México de finales del siglo 20 y de la realidad contemporánea; aunque su obra es muy basta comentaré tres de sus trabajos que considero fundamentales y que se vinculan a temas de memoria y derechos humanos. Bengalas en el cielo. Texto escrito junto con su compañera de vida y de arte Guadalupe Ortega contribuyó a romper el silencio al filmarse como Rojo amanecer (1990), en un contexto político en el que no se hablaba de la represión de 1968, lo que trajo la posibilidad de contribuir a la memoria, aportar al combate contra la impunidad y la injusticia. Las nuevas generaciones que no conocían lo sucedido el 2 de octubre se enteraron por la película y ello permitió fortalecer el reclamo social por la verdad. Ayotzinapa, crónica de un crimen de Estado
experiencia y hacerte sentir un colega, aunque fueras iniciando. Para mí, el maestro fue y será un guía de lo que el cine debe hacer por los cineastas y los espectadores, un ejemplo de voz unificadora que grita lo que otros callan, sin temor, sin censura, sin panfletos. El CINE, ese que trasciende las tendencias, la taquilla, los premios y las academias, ha perdido a uno de sus más grandes creadores, pero el legado del maestro seguirá vivo en cada película que ins-
pirada por su lucha se atreva a ir contracorriente sin complacencias, y que sin buscarlo logre, como las películas de él, ser parte de ese cine que no se olvida. Hasta siempre, maestro Xavier Robles. * Director y guionista ganador de la Diosa de Plata entre otros reconocimientos y apoyos, impulsor del cine en los estados desde la ciudad de Puebla.
/// Póster de la película Ayotzinapa.
Xavier Robles: cine con profundas convicciones sociales contramos la denuncia social respecto a la injusticia, impunidad y la responsabilidad de gobiernos por crímenes de lesa humanidad, La luz del alba ofrece la esperanza de las resistencias de los pueblos ante la opresión. Las historias de lucha que se entretejen desde cinco comunidades del país son un aliciente para pensar en construir una sociedad en la que la dignidad prevalezca sobre los intereses de grupos de poder locales y de trasnacionales. Siendo estudiante de bachillerato vi la primera película con guion del maestro Robles, Los motivos de luz, un cine que empezaba a preocuparse por las violencias contra las mujeres; como estudiante de Derecho vi Rojo Amanecer, que me acercó al contexto represivo del movimiento de 1968; el documental sobre Ayotzinapa (siendo profesora universitaria) me permitió acercar a los estudiantes al grave problema de la desaparición forzada. /// Cartel de la película La Luz del Alba.
(2015), dirigido y escrito por el maestro Robles, fue un referente para la denuncia social ante la desaparición forzada de 43 normalistas de Ayotzinapa en Guerrero, frente a un intento de las instancias de poder por criminalizar a los futuros maestros. La voz de sobrevivientes per-
mitió acercarse a la verdad sobre los hechos, conocer a la comunidad estudiantil y escuchar las denuncias de violencia durante los ataques de septiembre de 2014. La luz del alba (2021). Si en Rojo amanecer y en Ayotzinapa, crónica de un crimen de Estado en-
* Profesora investigadora de la Universidad de Guadalajara. Coordinó de 2019 a 2021 el Laboratorio de Conocimiento “Visiones de Paz” del Centro Centro Maria Sibylla Merian de Estudios Latinoamericanos Avanzados (CALAS) y actualmente coordina el Comité de Análisis sobre Personas Desaparecidas en la Universidad de Guadalajara.