Skip to main content

La Gualdra 500

Page 1

SUPLEMENTO CULTURAL

NO. 500 /// 25 DE OCTUBRE DE 2021 /// AÑO 11

500

DIR. JÁNEA ESTRADA LAZARÍN


2

LA GUALDRA NO. 500 /// 25 DE OCTUBRE DE 2021 /// AÑO 11

La Gualdra No. 500

Editorial

E

l licenciado Jesús Manuel Díaz Casas nació el 2 de enero de 1936 en la ciudad de Guadalupe, Zacatecas. Sus padres fueron J. Jesús Díaz Herrera y Altagracia Casas Acevedo; fue el mayor de ocho hermanos. Realizó sus primeros estudios en la Escuela Primaria Severo Cosío en Guadalupe; ingresó al Instituto de Ciencias de Zacatecas en el año de 1950 donde realizó sus estudios de secundaria hasta culminar la carrera de Derecho en el año de 1959. Entre los múltiples cargos que desempeñó en la función pública y académica podemos mencionar que el Lic. Díaz Casas fue docente de las escuelas Secundaria y Preparatoria y de la entonces Facultad de Derecho de la UAZ, Secretario General y Rector de la Universidad Autónoma de Zacatecas, Presidente Municipal de Zacatecas –en dos ocasiones-, Procurador de Justicia, Diputado Local, y Secretario Ejecutivo del Consejo Estatal de Seguridad Pública de Gobierno del Estado de Zacatecas. Prolífica y diversa fue su labor, además, como gestor y promotor cultural; desde finales de la década de los noventa se fundó la Sociedad de Amigos del Museo y Ex Convento de Guadalupe a iniciativa de un grupo de ciudadanos interesados en promover y difundir las riquezas culturales de este recinto, y el Lic. Díaz Casas fue presidente de dicha asociación que ha contribuido para que el Festival Barroco del Museo de Guadalupe se haya llevado a cabo durante 20 años. Hace 10 años, cuando el festival cumplía su edición 10, platicamos con él y la entrevista salió publicada el 26 de septiembre de 2011, en La Gualdra No. 17.1 En aquel entonces le preguntaba cuál había sido su interés por participar en la Asociación de Amigos del Museo y Ex Convento de Guadalupe, a lo que el Lic. Díaz Casas contestaba: “Yo nací en Guadalupe, considero que tengo el compromiso con retribuir en algo al municipio del que soy originario. Hay que regresarle algo bueno al pueblo donde nació uno. Si yo puedo contribuir con asuntos de gestión para realizar cosas a favor de este recinto… para eso estamos y lo hago con mucho gusto tratándose de Guadalupe. Yo soy un orgulloso guadalupense de Guadalupe, aunque desde hace 40 años vivo en Zacatecas por asuntos de trabajo”. 50 años vivió en la ciudad de Zaca-

tecas, en donde frecuentemente se le veía caminando por sus calles, o en eventos culturales de diversa índole, porque, hemos de decirlo ahora nuevamente: fue un hombre muy culto y sensible. Comenzó a trabajar en el Departamento de Difusión Cultural, cuando el Lic. Almanza estaba al frente, alrededor de 1968-1970, “La situación en aquella época era algo conflictiva y a nosotros nos tocaba tratar de calmar las cosas con asuntos relacionados con la cultura”, decía. En 1977 fue rector de la UAZ y a él le tocó enfrentar los conflictos universitarios de ese año, tratando siempre de encontrar el equilibrio. Con respecto a la gestión cultural, decía que “tratar con los artistas, usted lo sabe, es muy interesante porque son personas altamente sensibles y analíticas, con ideas diferentes… también aquí hay que armonizar y eso no es fácil; porque hay que tratar siempre de respetar las individualidades, amalgamarlas en lo posible en torno a un proyecto en común”. Así fue el Lic. Díaz Casas, quien falleció el 23 de octubre pasado. Desde aquí celebramos la dicha de haberlo tenido en Zacatecas, sus contribuciones en los sectores académico y cultural siempre serán recordadas. Quiso el destino que fuera este el comentario editorial en el número 500 de La Gualdra; no podía ser de otro modo, pues en este espacio hemos tratado siempre de reconocer a quienes mucho hacen por el arte y la cultura. En este número 500, tenemos la alegría de compartir con ustedes también un cuento del maestro Manuel Felguérez que escribió cuando tenía 31 años; el texto fue publicado en aquel entonces en la Revista de la Universidad de México y gracias al arqueólogo José Luis González -subdirector del MAAMF- y con la autorización de nuestra querida Meche Oteyza, hoy lo publicamos para celebrar que llegamos a 500 números gualdreños. Que disfrute su lectura.

Contenido

Manuel Felguérez en la literatura Por el Museo de Arte Abstracto Manuel Felguérez [MAAMF]

Viaje sin regreso Por Manuel Felguérez

Tres obras de Manuel Felguérez en el Museo del Cielo Por Jánea Estrada Lazarín

3

4 7 8

Jánea Estrada Lazarín lagualdra@hotmail.com

Ver La Gualdra No. 17, en: https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/gualdra17?fbclid=IwAR3eTIUp_3t_Q4KwXGCF1LeH5FFsGkDyLEUt2Q3wQBGUW4dNMmF4N72UvM 1

Directorio

Carmen Lira Saade Dir. General Raymundo Cárdenas Vargas Dir. La Jornada de Zacatecas direccion.zac@infodem.com.mx

Jánea Estrada Lazarín Dir. La Gualdra lagualdra@hotmail.com Roberto Castruita y Enrique Martínez Diseño Editorial

La Gualdra es una coproducción de Ediciones Culturales y La Jornada Zacatecas. Publicación semanal, distribuída e impresa por Información para la Democracia S.A. de C.V. Prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta publicación, por cualquier medio sin permiso de los editores.

Juan Carlos Villegas Ilustraciones jvampiro71@hotmail.com


3

25 DE OCTUBRE DE 2021

Manuel Felguérez en la literatura Por el Museo de Arte Abstracto Manuel Felguérez [MAAMF] t

1949-1950. Discípulo de Ossip Zadkine en la Academia de la Grand Chaumiére en París, Francia. 1954. Beca del gobierno francés. 1967. Maestro Invitado. Universidad de Cornell, EUA. 1968. Segundo Premio de Pintura en la Primera Trienal de Nueva Delhi, India. 1973. Miembro de Número en la Academia de Artes en México. 1973-1992. Miembro del Instituto de Investigaciones Estéticas. UNAM, México. 1975. Gran Premio de Honor de la XIII Bienal de Sao Paulo, Brasil / Beca de la Fundación Guggenheim, EUA / Investigador Huésped. Universidad de Harvard, EUA. 1981-1986. Exposiciones individuales: Museo Español de Arte Contemporáneo

/// Juan Carlos Villegas. Güerito de rancho. 2018.

/ Fundación Calouste Gulbenkian. Lisboa, Portugal / Palais des Beaux Arts, Bruselas, Bélgica / Polytéchnic of Central London Gallery, Londres, Inglaterra / Museo Bharat Bhavan, Bhopal, India / Lalit Kala Academy, Nueva Delhi, India / XLII Bienal de Venecia, Pabellón Mexicano, Venecia, Italia. 1987. Ciudadano Ilustre de Zacatecas, México / Muestra Antológica. Palacio de Bellas Artes, CDMX. 1988. Premio Nacional de Artes. México. 1993. Creador Emérito. Sistema Nacional de Creadores de Arte, México. 1998. Fundación MAAMF, Zacatecas. 2001. Ampliación del MAAMF, Zacatecas. 2002. Mural “Teorema Inmóvil” en conmemoración de los 50 años del Auditorio Nacional, México, D.F. Inauguración Galería de Arte Electrónico Manuel Felguérez en el Centro Multimedia del Centro Nacional de las Artes, CDMX. 2003. Inauguración Galería Manuel Felguérez en la Rectoría de la UAM, CDMX / Escultura Puerta al tiempo, edificio de la Rectoría Universidad Autónoma. Conmemoración 30 años. CDMX / Escultura Geometría suspendida en el Paseo escultórico Coyoacán, CDMX. 2006. Recibe la Encomienda de la Orden de Isabel la Católica del gobierno español / Mural Tierra Quemada, Museo Nacional de Antropología, INAH / Escultura monumental 70 años de la Fundación del Instituto Politécnico Nacional. 2007. Puerta 1808, escultura monumental, Av. Juárez, Centro Histórico, CDMX / Fuente de la República, Paseo de la Reforma, CDMX. 2008. Exposición en el Centro de Arte La Regenta, Las Palmas de Gran Canaria, España / Homenaje del Gobierno del Estado de Zacatecas por sus 80 años de vida. 2009. Premio de la Federación Mexicana de Asociaciones de Amigos de los Museos, A.C. por la creación, mantenimiento y desarrollo del MAAMF de Zacatecas / Premio al Creador Emérito por el CONACULTA y el Gobierno del Estado de Zacatecas / Boomerang, escultura monumental, Ciudad de las Artes, Querétaro / Festival Internacional Cer-

vantino, 37 Edición, Exposición-Homenaje / Licorera en plata para la Casa José Cuervo, presentación Casa del Lago, CDMX / Llaves de la Ciudad de Guanajuato, Ayuntamiento de Guanajuato 2009-2012 / Doctor Honoris Causa por la UAM. CDMX / Muro de Calaveras, Museo Nacional de Antropología e Historia, INAH, Paseo de la Reforma, CDMX / Invención Constructiva, exposición Museo del Palacio de Bellas Artes, INBA, CDMX / Escultura Cavidad Florida, Plaza del Carillón, Plaza Conmemorativa del Centenario del Inicio de la Revolución y Bicentenario de la Independencia de México, IPN, CDMX. 2010. Ciudad en Movimiento, en el Bicentenario, 12 esculturas, Paseo de la Reforma y Niza, Glorieta de la Palma, CDMX / Ecuación en Acero, mural en edificio de la SEP, CDMX / Manuel Felguérez, La Invención Constructiva, retrospectiva en homenaje por sus ochenta años de vida, ex templo de San Agustín en Zacatecas / Manuel Felguérez, obra reciente, Instituto México, Embajada de México en España, SER; Madrid, Festival Otoño Cultural Iberoamericano, Caja Rural del Sur, Huelva, España. 2011. Manuel Felguérez, obra reciente, Galería del Jardín Escultórico Juan Soriano, Varsovia, Polonia; Embajada de México, Berlín, Alemania / Manuel Felguérez, Oeuvre récent, Instituto Cultural de México, París, Francia / Manuel Felguérez, 40 años de Gráfica, Casa de las Américas, La Habana, Cuba. 2012. La estética de lo real: caos y orden en la obra reciente de Manuel Felguérez, Museo de Aguascalientes / Manuel Felguérez, obra reciente, Museo de la Academia Central de Bellas Artes de Beijín, China, Museo Provincial de Sichuán, China y Casa de la Ópera de Guangzhou, China. 2014. Rescate del Mural-relieve de hierro del Cine Diana para ser integrado como una pieza central en la exposición Desafío a la estabilidad. Procesos artísticos en México 1952-1967, en el Museo de Arte Contemporáneo de la UNAM / “Reconocimiento Universitario” por parte de la UNAM, en homenaje a sus trascedentes aportaciones a la experimentación, su destacada trayectoria y su gran influencia en el arte mexicano de

García Ponce, Juan, Manuel Felguérez, Madrid, Ediciones del Equilibrista, 1992. 1

Arte

A

poco más de un año del fallecimiento de nuestro querido Manuel Felguérez, el museo de arte abstracto que lleva su nombre inició con la presentación de una serie de documentos poco conocidos, los cuales nos dan una idea más clara sobre su proceso de formación y creación y que hicieron de él no solo el principal exponente del arte abstracto en México, sino un artista ejemplar en todo el sentido de la palabra. Fernando García Ponce mencionaba que Felguérez era “francamente un pintor abstracto, o sea un pintor que no hace un arte de interpretación y proyección sentimental, sino un arte de creación, de concepción del mundo y proyección puramente estética, plástica”.1 El año de 1959 fue sin duda muy productivo para Felguérez. Participó en una exposición individual en la Galería Antonio Souza; fue invitado a una colectiva en la I Bienal de Jóvenes de París; y además concluía su primer mural escultórico en mármol y mosaicos de vidrio. Manuel empezó a trabajar también en la escenografía para la obra La dama de las Camelias, dirigida por Lola Puche, y nos daba a conocer su faceta poco conocida como escritor. Manuel no solo fue un pintor abstracto ejemplar, sino también un creador interesado en la ciencia ficción. En julio de 1959, Manuel publicó en la Revista de la Universidad de México (UNAM), el cuento titulado “Viaje sin regreso”, el cual es una propuesta de ciencia ficción que nos sitúa es su universo personal como hacedor de nuevos mundos salpicados de paradojas espacio–temporales. Proponemos a nuestros visitantes la lectura de este cuento singular, que refleja la visión de un creador recién iniciado en el arte abstracto, en pleno proceso de construcción de un lenguaje propio que lo llevaría a ser uno de los mejores exponentes de esta corriente artística en México. Antes, los invitamos a que lean la semblanza de este querido artista zacatecano nacido el 12 diciembre de 1928 en Valparaíso, Zacatecas (falleció el el 8 junio de 2020 en la CDMX).

la segunda mitad del siglo XX / Presentación de la escultura Crisálida en el Museo Tamayo Arte Contemporáneo y en el Museo Nacional de los Ferrocarriles Mexicanos, de Puebla. Escultura realizada partir de la deconstrucción y reinterpretación de un automóvil Volkswagen / Inauguración del Muro de Calaveras, Tzompantli abstracto, de 400 metros, que delimita el perímetro del Museo Nacional de Antropología e Historia, INAH. 2015. Manuel Felguérez y su esposa Mercedes de Oteyza reciben a los reyes de España en el MAAMF / Inauguración del mural escultórico “Mientras muere la tarde” en la Alameda Francisco García Salinas, de Zacatecas. 2016. Recibe la Medalla Bellas Artes / Recibe el Doctorado Honoris Causa por la Universidad de Colima, México / Se estrena la película-documental de Miguel Ángel Tobías, El caos y el orden: un viaje por la vida y la obra de Manuel Felguérez, en el XIV Festival Internacional de Cine de Morelia, Michoacán, México. 2018. El Gobierno de México obsequia a la ONU, sede Nueva York, el cuadro Agenda 2030, de Manuel Felguérez, en conmemoración de la aprobación de la Agenda para el Desarrollo 2030 / Recibe el Doctorado Honoris Causa por la UAZ / Recibe el título de Ciudadano Benemérito de la Ciudad de Zacatecas, por su contribución al Patrimonio Cultural como precursor del arte digital, la multidisciplina y la estética del México contemporáneo, otorgado por el H. Ayuntamiento de Zacatecas, Zac. México. 2019. Ingresa como Miembro de Número de la Academia Mexicana de Educación A. C. y es condecorado con la presea “Atenea” / Recibe el nombramiento de Ciudadano Benemérito de Valparaíso, por parte del H. Ayuntamiento de Valparaíso, Zacatecas / Manuel Felguérez, una Experiencia Creativa XC, exposición itinerante como parte de los festejos por sus 90 años de vida, Galería Universitaria Fernando Cano, UAEM, Toluca, EDOMEX; Museo Chihuahuense de Arte Contemporáneo Casa Redonda, Chihuahua / Manuel Felguérez: Trayectorias, exposición realizada en el marco de los festejos por sus 90 años de vida, en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo MUAC-UNAM, CDMX. 2020. El Centro Cultural Juan Beckmann Gallardo y la familia Beckmann rinden homenaje a Manuel Felguérez por su trayectoria, en Tequila, Jalisco / Manuel Felguérez: Trayectorias, exposición realizada en el marco de los festejos por sus 90 años de vida, Museo Amparo, Puebla / Manuel Felguérez, una Experiencia Creativa XC, exposición itinerante como parte de los festejos por sus 90 años de vida, Museo de Aguascalientes y Centro de las Artes en Monterrey, Nuevo León. 2021. Manuel Felguérez. Memoria de una época de cambio. Homenaje a Manuel Felguérez, Casa-Museo Diego Rivera, Guanajuato/ Manuel Felguérez. Formas y matices secretos, Exposición- Homenaje en la Casa Nuestra del Senado de la República, CDMX.


4

LA GUALDRA NO. 500

Viaje sin regreso* Por Manuel Felguérez

Arte y Literatura

t

F

ue en el año 2166 cuando periódicos, radios, televisiones, tetratomoscopios y olfadovites anunciaron al mundo el descubrimiento de un planeta similar al nuestro. La noticia causó gran sensación, ya que después de las exploraciones realizadas hasta aquel entonces, se había llegado a la triste conclusión de que la existencia del hombre era imposible en otros planetas, los que, a lo más, como en el caso de Marte, cuentan con una rudimentaria vida vegetal. Se consideró que en el sistema recién descubierto existía un planeta con todas las características climatológicas de la Tierra y que sería esta gemela nuestra la que vendría a resolver, en un futuro no lejano, la grave crisis de sobrepoblación que se padecía en aquella fecha. Por todo ello, el nuevo planeta fue bautizado con el cariñoso nombre de “LA TIERRA II”. Y se unieron los esfuerzos de todas las naciones para crear un instituto de investigación en los que se reunieron los más prominentes sabios, quienes, después de dirigir la construcción de los más modernos e ingeniosos aparatos, se dedicaron a la observación sistemática y constante de la Tierra II. Tras cinco años de arduos estudios dieron a conocer las siguientes conclusiones: I. La Tierra II efectivamente existe. II. Su dimensión es muy aproximada a la de la Tierra. III. Por lo que se ha podido observar, cuenta con dos grandes océanos. IV. Estos océanos circundan masas de tierra en las que existe vegetación. V. La vegetación corresponde, cuando menos, a dos estaciones del año. VI. Se cree que su atmósfera permite la vida del hombre. /// Manuel Felguérez. Vuelo espacial. MAAMF.

A continuación se construyó una gran nave. El viaje ofrecía serios problemas, pues la distancia era mucho mayor a las anteriormente recorridas. El plan inicial, que consistía en seguir la línea recta, fue desechado, toda vez que ofrecía el grave peligro de que la nave fuera atraída por la fuerza centrípeta de la enorme estrella Sirio de la Constelación de Vega. Por esta razón se decidió trazar una elipse, que si bien alargaba en unos años el recorrido, por otra parte garantizaba mayor seguridad. El itinerario quedó establecido; el viaje tendría 10 años de duración. A los cinco años la estrella polar, que siempre nos marcara el norte, sería paulatinamente el sur.

Asimismo se decidió mandar cinco naves que saldrían con un intervalo de dos años cada una y tripulada por un solo hombre. En ella se transportaría la maquinaria necesaria para que una vez llegadas las cinco, construyeran otra nave en la que emprenderían el regreso, trayendo la mayor información posible a fin de aprovechar su experiencia para iniciar una inmigración y colonización posterior. Yo fui escogido para ese

primer experimento. Mi preparación era amplia, pues desde muy niño fui educado y alimentado para este bello oficio. Mi gran capacidad profesional logró convencerlos de que era yo el hombre más adecuado. Debo confesar que sentí miedo cuando el nombramiento estuvo en mis manos. Mis anteriores viajes habían durado a lo sumo dos años y ahora serían necesarios treinta para regresar, en caso de que todo saliera como se esperaba y de

que la vida me los concediera. Acepté mi destino. Me despedí de mis amigos. En mi interior comprendía que sería muy difícil volver a ver a mi madre, que por entonces casi tenía sesenta años. Por esta razón no le dije la verdadera duración de aquella aventura y nos despedimos como otras tantas veces. El 2 de noviembre del año 2171, a las 3:30 de la madrugada, llegué al lugar en que despegaría la inmensa nave. El cielo estaba lleno de estrellas; al

contemplarlo sentí como si por un instante el universo entero se me revelara. Inconscientemente me incliné y tomé un puño de tierra. Subí la escalinata, pasé por la estrecha puerta y una vez acomodado frente al tablero de instrumentos, todas las partes de mi cuerpo fueron sujetadas fuertemente al asiento. Se me aplicó una anestesia temporal para, por un lado, evitar un posible shock psicológico y, por otro, para poder resistir con mayor facilidad la terrible sacudida


5

25 DE OCTUBRE DE 2021

Arte y Literatura

inicial, mientras la nave deja la atmósfera. Cuando volví en mí todo estaba bien: el aparato funcionaba perfectamente y el silencio en el interior de la cabina era total. Pasar largos años dentro de un tubo de cuatro metros de largo por dos setenta y cinco de diámetro, al que no había sido posible adaptarle ventanas por no existir un material transparente lo suficientemente resistente, conduciría, sin duda alguna, a la locura. Por lo tanto, el terreno psicológico fue previsto con especial cuidado. Lo más eficaz en este sentido era un gas que producía un profundo sueño, el cual podía durar a voluntad, desde una hora hasta una semana como máximo, dependiendo del tiempo de inhalación según la siguiente fórmula: 60 segundos de inhalación-240 minutos de sueño. Tenía la consigna de seguir este procedimiento al menor signo de aburrimiento, angustia o disgusto. Cuando despertaba siempre tenía mucho quehacer; anotaba en mi libro de bitácora todo aquello que los instrumentos habían registrado, lo estudiaba y trazaba esquemas y estadísticas para fijar mi posición en el espacio. Mis gustos personales también habían sido tomados en cuenta. Jugaba largas partidas de ajedrez contra un cerebro electrónico que tenía la posibilidad de prever hasta 20 jugadas y el cual generalmente me ganaba, aunque una vez tuve la enorme satisfacción de darle un jaque mate en el octavo movimiento. Llevaba también una gran biblioteca condensada en una cinta microfotográfica que proyectaba sobre una pantalla; bastaba apretar un botón para cambiar de página. Con el mismo sistema llevaba mil películas selectas, de tal manera que cuando llegaba a la última, la primera se me había olvidado ya y me era posible recomenzar. En cuanto a música era tan completa la cinta, que siempre pude oír lo que correspondía a mi deseo momentáneo. También llevaba mi instrumento musical preferido, una flauta, en la que logré hacer grandes adelantos y aun algunas composiciones. Cuando mi nostalgia era grande recurría a mi olfadovite que siempre fue mi mayor entretenimiento, pues me recordaba con toda claridad los instantes más queridos de mi niñez. Al tomar mi ración diaria de píldoras alimenticias, él me proporcionaba la sensación real de suculentos banquetes. Tendido sobre mi pequeña litera sentía la brisa, el color y el aroma de los mares del sur. Sin embargo, se me recomendó hacer poco uso de él, pues de lo contrario corría el peligro de sumergirme en un mundo imaginario durante el cumplimiento de una empresa que exigía un completo sentido de realidad. Al principio me desesperaba esa ceguera impuesta por necesidades de orden técnico; solo tenía yo el recurso de usar la imaginación, ayudado por los registros diarios fielmente transcritos desde el exterior por infinidad de números y agujas. Aquello debería ser tan extraordinario que aun habiéndolo visto hubiera sido muy

/// Dibujo encontrado entre los papeles de Paul Niendermicht. Se desconoce su significado.

difícil narrarlo. Pero a medida que la bitácora aumentaba eran tantos los astros anotados, que llegué a pensar que tal vez pasaría lo mismo que cuando en automóvil atravesamos a gran velocidad un bosque: a pesar de la belleza que encierra cada árbol, el paisaje acaba por resultar monótono, produciéndonos la indiferencia de lo que nos es ya demasiado familiar. De esta manera transcurrió mi vida en ese pequeño mundo al que ciertamente llegué a habituarme, hasta que comprendí que el tiempo había pasado y que faltaba muy poco para alcanzar mi objetivo. Desde ese momento me

fue muy difícil pensar en otra cosa. El ansia de llegar se volvió obsesiva, ya no quise dormir, quería estar seguro de que efectivamente todo era una realidad, quería adivinar no solo el día sino aun la hora, el minuto exacto en que ocurriría. Por esta razón revisé mi diario con la mayor minuciosidad; al hacerlo recordé claramente algunos de los momentos más importantes: aquel día, hacía ya casi cinco años, en que dejé atrás la estrella polar y de pronto me encontré en la otra mitad del universo. La emoción que experimenté es la misma que deben haber sentido los antiguos navegantes cuando por pri-

mera vez cruzaron el ecuador. Recordé también aquel terrible instante en que atraído misteriosamente por una extraña fuerza, creí que todo había acabada. Pero en fin, todo esto ya no tenía importancia. Tracé el más complicado de los planos, chequé todas las periódicas anotaciones y comprobé que... ¡el viaje estaba hecho! Sentí el impacto de una atmósfera; el calor subió terriblemente en el interior de la nave. La velocidad descendió. Apenas tuve tiempo de ponerme mi traje protector y colocar nerviosamente sobre mis hombros el capelo y a mi espalda el tanque productor de oxígeno.


Arte y Literatura

6

LA GUALDRA NO. 500 Poco a poco dejé escapar la artificial atmósfera interior. Entonces pude abrir la puerta. ¡Me encontraba ya en la Tierra II! Todo era blanco, nieve. Medí las condiciones del exterior y con gran alegría comprobé que podía respirar. Dejé mi cara libre al contacto de aquel maravilloso aire fresco; había neblina. Caminé unos pasos alrededor de mi estropeada nave. Me sentí muy cansado. Entré de nuevo en ella y dormí, esta vez de una manera natural, como hacía mucho tiempo no lo hacía. La primera actividad que desarrollé consistió en montar una antena que permitiría comunicarme con la nave número 2, que venía dos años atrás de mí; esta a su vez lo retransmitiría a la número 3 y así sucesivamente. Sería en esta forma como se lograría que mi primer mensaje llegara a la Tierra. Cuando acabé la instalación me encontraba sumamente nervioso; la simple idea de que después de tanto tiempo en que solo había podido hablarme a mí mismo, un pensamiento salido de mi mente sería captado por otros seres vivos que, además, quedarían conmocionados por la noticia, me hizo feliz. Y así, lleno de júbilo, lancé a la estratósfera el siguiente mensaje: “YO, PAUL NIENDERMICHT, COMUNICO CON PROFUNDA EMOCIÓN A MIS HERMANOS DE LA TIERRA QUE EL VIAJE FUE TODO UN ÉXITO. ME ENCUENTRO PERFECTAMENTE EN LA TIERRA II, LA CUAL COMO SE SUPONÍA, ES HABITABLE. SEGUIRÉ INFORMANDO. MARZO 14 DEL AÑO 2181”. Dediqué los siguientes días a revisar los paquetes que contenían parte de las piezas necesarias para organizar el regreso. Las engrasé, las acomodé ordenadamente y marqué en un mapa su posición en relación a las montañas que me rodeaban. Después preparé meticulosamente mi mochila, con todo lo necesario para emprender una larga exploración. Salí muy de mañana. Durante varios días caminé con gran esfuerzo entre rocas y nieve. Esto me hizo llegar a creer que la Tierra II era helada en su totalidad pero que, aun así, era habitable y podía llegar a ser muy útil a los hombres del mañana. Me entretenía pensando en las peripecias que tendrían que pasar las primeras familias que la colonizaran. Un día el cielo despejó. Lo primero que vi fue un rayo de sol que al darme en los ojos me despertó. Me quedé extrañadísimo pues aquel sol era tan igual al nuestro, que por un momento creí estar en la Tierra. Después pude ver allá, a lo lejos, una mancha verde. Se encontraba en un valle. ¡Eso sí que era importante! Caminé, caminé, casi corrí; mi curiosidad era tremenda... ¡De modo que, efectivamente, este nuevo mundo también tenía vegetación! ¿Cómo serían aquellas plantas? Llegué cansadísimo. Al aproximarme vi que eran pinos. Me parecía imposible tanta similitud. Pero las sorpresas fueron aumentando a cada momento. Encontré una vereda que, in-

dudablemente, había sido hecha por un ser inteligente. Más adelante un cultivo de trigo y un camino mayor… ¡Era ya evidente la existencia del hombre! No sabía qué pensar. ¿También ellos serían iguales a nosotros? Tal vez pacíficos... tal vez feroces... ¿Cómo reaccionarían ante mi presencia? ¿Cómo podrían creer que yo venía de un lugar tan lejano en el espacio? Decidí esconderme, no precipitarme, observar lentamente. Así, caminando de noche, distinguí de pronto una construcción. Subí a lo alto de un árbol y desde allí esperé la luz. Al amanecer pude observar que aquella construcción estaba hecha de piedra y que sus techos eran de paja. Pertenecía sin duda a una cultura atrasada. Más tarde vi aparecer en sus patios… ¡hombres! No tenían pelo pero ¡eran hombres! Vestían unas largas túnicas amarillas y caminaban lentamente, con las manos juntas, como en meditación. Ese ambiente sereno me infundió confianza. Decidí acercarme más para intentar escuchar su voz. Así lo hice. Sigilosamente fui deslizándome entre los árboles. Llegué hasta el viejo muro. Me preparaba a escalarlo cuando fui descubierto por un grupo que llegaba del exterior. Fui rodeado por varios hombres que estaban realmente sorprendidos, sin duda por mi indumentaria. Hablaban entre ellos en un melodioso idioma que yo no comprendía. Cortésmente me hicieron señas de pasar al interior. Ahí se reunió un grupo como de cincuenta. Yo estaba tan nervioso que ni aun ese lenguaje de señas podía entender. Al ver que sus esfuerzos eran inútiles, me subieron a una carreta jalada por bueyes, que me condujo pausadamente a un poblado. Este era pequeño y muy semejante a aquellos que aparecen en las estampas que nos muestran en la escuela cuando somos niños, para ilustrarnos acerca de cómo había sido la vida siglos atrás. Todo ello me confirmó la idea de que los habitantes de este planeta estaban culturalmente atrasados en relación con nosotros. Los hombres que me acompañaban en la carreta habían permanecido silenciosos la mayor parte del tiempo. Algunas veces, después de mirarme, sonreían dulcemente. La bondad que emanaban me inspiraba tranquilidad. Pensé que los años que pasaría entre ellos serían deliciosos y que aquí encontraría la paz que siempre desee. Nos detuvimos ante un carcomido portón… iY entonces ocurrió lo inusitado! El hombre que abrió era indudablemente de tipo europeo y vestía a la moda actual. Se dirigió a nosotros, cambió algunas palabras con el más viejo del grupo y después... ¡me habló en mi propia lengua! Le interrogué atropelladamente: -Dígame, ¿dónde estoy? ¿Por qué está usted aquí? ¿Quiénes son estos hombres? Al ver mi excitación trató de calmarme, al mismo tiempo que me explicaba: -Está usted en Imaloau, poblado occidental del Tíbet. Yo soy un europeo, como usted, y estos hombres son unos monjes budistas que


7

25 DE OCTUBRE DE 2021

Arte y Literatura

lo han sorprendido tratando de introducirse clandestinamente a su monasterio. No podía creer lo que oía. -Entonces... ¿estoy en la Tierra? -¡Claro que está usted en la Tierra! ¿Qué creía... que estaba en Marte? Su tono era burlón. Seguramente me creyó loco. ¡Y muy cerca estaba de estarlo! Ya no podía comprender nada. Entonces... ¿Todo había sido en vano? ¿Todo había fracasado? ¿Inexplicablemente había vuelto a la Tierra? ¿Es que todo lo anterior había sido un sueño... o es que lo que actualmente pasaba lo era? No dije, por miedo al ridículo, de dónde venía. Conté que era yo un alpinista extraviado y quise regresar inmediatamente a mi ciudad natal. Partí a la capital, la cual se encontraba a pocos kilómetros. Tuve una entrevista con el cónsul de mi país al que conté, ya más elaborada, “la fantasía del alpinista”. Después de pasar por interminables trámites burocráticos, logré que me extendieran pasaporte y me facilitaran el dinero necesario para comprar un boleto de avión el cual, en pocas horas, me condujo al lugar en que todo había principiado. Una vez allí me dirigí a pie a mi casa. Caminaba por aquellas calles tan familiares y, sin embargo, me sentía un extraño. Como un hombre resucitado. ¡Qué rara mezcla de sensaciones! La vergüenza del fracaso, la alegría del regreso, pero, sobre todo, el no poder comprender. ¡Diez años muertos! Toqué el timbre. Me abrió mi madre. La observé ávidamente: sí, en su rostro se notaban las huellas de diez años más. Lloró de alegría al volverme a ver. Ni a ella quise decirle nada aún. Más tarde me encerré en mi cuarto; saqué del fondo de la mochila mi bitácora, la revisé en sus puntos clave. Todo estaba en orden. En ese momento yo debería encontrarme, indudablemente, en la Tierra II. Y sin embargo había vuelto. ¿En qué momento, sin darme cuenta, había emprendido el regreso? Aquella noche no pude dormir; en mi mente revoloteaban números, ecuaciones, planetas, satélites, estrellas, constelaciones y galaxias, como en un caleidoscopio. Varias veces, instintivamente, en la oscuridad, mi mano se dirigía a los controles de la nave. Entonces me daba cuenta de que estaba otra vez en mi cuarto, en la misma cama en la que de adolescente soñaba con llegar a ser un piloto del espacio. Ya amanecía cuando logré conciliar el sueño. Desperté tarde. Mi madre me llevó el desayuno a la cama, como era su costumbre, y después, a petición mía, me entregó un grueso paquete de la Revista internacional de astrología aeronáutica. Tomé el número más reciente. El artículo principal estaba escrito por el maestro Dimitri Miltsevitch, famoso desde su decisiva intervención en los estudios preparatorios a la conquista de la Tierra II. El artículo, resumiendo, decía lo siguiente: “Las más recientes observaciones realizadas con el telescopio ‘Épsilon, 18’, el cual tiene una potencia mil veces mayor que sus antecesores inmediatos, nos ha permitido observar con todo detalle la Tierra II, dándonos datos que han dejado asombrados a los científicos. Se ha llegado a confirmar la existencia del hombre, de

/// Control unificador, llamado comúnmente le corazón del olfadovite.

un hombre que habita continentes similares a los nuestros y que ha alcanzado un grado de adelanto científico exacto al nuestro. Aunque parezca increíble, su planeta tiene exactamente el mismo número de satélites artificiales que la Tierra. Esto viene a confirmar mi anterior teoría en la que afirmé que la existencia de la Tierra II solo era explicable por la ley de ‘a iguales causas, iguales efectos’. Por consiguiente, la absoluta identidad de circunstancias iniciales que se dieron en dos puntos tan lejanos del universo, fue lo que creó un sistema planetario similar, una tierra y un clima exactos, una flora y una fauna… ¡y aun el hombre! De tal manera que no sería temerario afirmar QUE CADA UNO DE NOSOTROS PODRÍA ENCONTRAR ALLÁ SU DOBLE”. Lo que acababa de leer me dejó anonada-

do. Dejé a un lado la revista y mi mirada vagó por el cuarto como si buscara en los objetos inanimados una explicación. De pronto unos grandes titulares rojos en el periódico de la mañana, llamaron mi atención: “POR FIN SE ESTABLECE COMUNICACIÓN CON LA TIERRA II” y a continuación, con letras negras, un poco más pequeñas: “Extra. Extra. Hoy fue captado en la Tierra un mensaje de Paul Niendermicht, nuestro primer explorador mandado a la Tierra II, el cual transcribimos íntegro para congratulación de toda la humanidad: “YO, PAUL NIENDERMICHT, COMUNICO CON PROFUNDA EMOCIÓN A MIS HERMANOS DE LA TIERRA QUE EL VIAJE FUE TODO UN ÉXITO. ME ENCUENTRO PERFEC-

TAMENTE BIEN EN LA TIERRA II, LA CUAL COMO SE SUPONÍA, ES HABITABLE. SEGUIRÉ INFORMANDO. MARZO 14 DEL AÑO 2181”. Dejé el periódico. Los ojos se me humedecieron. Tocaron a la puerta. -Soy yo, hijo, ábreme... En ese preciso momento, en la Tierra, en mi casa, tras la puerta de mi cuarto, mi verdadera madre estaría diciendo exactamente lo mismo a su falso hijo quien, como yo, habría dejado caer el periódico y tendría los ojos húmedos de lágrimas. * Dibujos del autor. Publicado originalmente en la Revista de la Universidad de México, 11 / CREACIÓN / julio, 1959.


8

LA GUALDRA NO. 500 /// 25 DE OCTUBRE DE 2021

Arte

Tres obras de Manuel Felguérez en el Museo del Cielo Por Jánea Estrada Lazarín t

D

esde el mes pasado, si usted se sube a una de las cabinas del teleférico en Zacatecas, puede observar desde las alturas 6 murales que en piso cerámico han sido reproducidos e instalados en distintas azoteas. Se trata de imágenes de obras que actualmente se encuentran en exhibición en algunos museos de Zacatecas; tres de esos murales son autoría del maestro Manuel Felguérez. El proyecto, encabezado por el Clúster Turístico y Cultural de Zacatecas -con apoyo de varias organizaciones-, fue dado a conocer al maestro Felguérez el año pasado, justo antes de que iniciara la pandemia. Les mandamos a él y a su esposa Meche la descripción del proyecto e imágenes, a manera de ejemplo, de cómo quedarían los murales una vez instalados; inmediatamente contestaron, entusiastas, que sí daban su autorización para la utilización de las imágenes de su autoría. La idea es que fueran ellos quienes vinieran a Zacatecas a realizar el recorrido inicial del Museo del Cielo, pero ya no fue posible porque el maestro falleció pocos meses después, en junio del 2020. La contingencia sanitaria impidió que la primera etapa se instalara con la celeridad que se hubiera deseado, sin embargo, hoy los zacatecanos y quienes visitan la ciudad, pueden apreciar seis obras de artistas de este Estado desde el cielo. Al descender

/// Manuel Felguérez. Cuatlicue I, 1994, óleo sobre tela, 125 x 150 cm.

del teleférico, podrán acudir también a los museos de arte que tiene la ciudad; en esta ocasión los invitamos especialmente a que vayan al Museo de Arte Abstracto Manuel Felguérez,

/// Manuel Felguérez. La elaboración de los signos, 1969, óleo sobre tela, 80 x 100 cm.

en donde se encuentran las siguientes tres obras, cuyas imágenes hoy compartimos con ustedes: La elaboración de los signos, 1969, óleo sobre tela, 80 x 100 cm.; Cuatlicue I, 1994,

óleo sobre tela, 125 x 150 cm.; y La maquina estética. Pintura 3, 1976, óleo sobre tela, 140 x 180 cm. Las tres pertenecen a la colección del INBAL-MAAMF.

/// Manuel Felguérez. La maquina estética. Pintura 3, 1976, óleo sobre tela, 140 x 180 cm.


Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook
La Gualdra 500 by La Jornada Zacatecas - Issuu