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La Gualdra 499

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SUPLEMENTO CULTURAL

NO. 499 /// 18 DE OCTUBRE DE 2021 /// AÑO 11

DIR. JÁNEA ESTRADA LAZARÍN

The temple of youth. Sección Beauty. Collage digital de Ivanko Moses-Lee. Graffiti de Bober. Exposición Capas, en la Galería Arroyo de la Plata.

“Influenciado por los tatuajes vintage de mediados del siglo pasado y las fotografías de antaño de los álbumes familiares coloreadas a mano, el mural The temple of youth (collage digital intervenido con pintura en aerosol, 2021), le rinde culto también a las diosas de la belleza y el amor maternal. En esta colección se entrelazan la mitología clásica y las obras magistrales del arte con técnicas modernas para crear una reinterpretación de las mismas por medio de la fotografía, el collage digital, el paste up y el graffiti; este último, en la presente pieza, fue ejecutado por los artistas Bober y Boffo, con el propósito de rendir un homenaje a la belleza de la juventud”. Ivanko Moses-Lee

[Mythical youth, de Ivanko Moses-Lee, en la exposición Capas, en páginas centrales]


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LA GUALDRA NO. 499 /// 18 DE OCTUBRE DE 2021 /// AÑO 11

La Gualdra No. 499

Editorial A principios de marzo de este año, fue anunciado con “bombo y platillo” que Zacatecas había obtenido, por parte del Bureau Internacional de Capitales Culturales, el nombramiento de Capital Americana de la Cultura 2021. Sin ahondar todavía en lo que esto significaba, el contento nos invadió por suponer que esto implicaría, además de una distinción internacional, un cúmulo de ventajas para promocionar a nuestro Estado; de hecho, se anunció en aquel entonces que se contaría con la colaboración de Antena 3 TV Internacional y Discovery Channel para difundir de manera global todo lo bonito, valioso y significativo que tiene Zacatecas, que su patrimonio cultural material e inmaterial sería dado a conocer internacionalmente y que esto representaría un beneficio indiscutible. Han pasado 7 meses desde entonces y no hemos visto que la promoción de lo mejor que tenemos en esta tierra se haya incrementado; seguramente, entre otras cosas, porque para realizar una debida difusión de las riquezas culturales, históricas, arqueológicas, artísticas y patrimoniales que tenemos, hace falta que se generen los contenidos pertinentes. Uno podría suponer que, debido al cambio de poderes, a la transición gubernamental, esos planes se truncaron, lo cierto es que es un hecho que el nombramiento citado ha sido completamente desaprovechado. Me metí, para comprobarlo, a la página del Bureau... poco se dice de Zacatecas, salvo el anuncio de que este año había resultado ganadora, no hay más información. Sí hay, sin embargo, noticias que dan cuenta, por ejemplo, de “10 pinturas universales en Chile”, dado que desde el 2020 cuatro de sus ciudades han tenido este nombramiento: Iquique (2001), Santiago (2004), Valdivia (2016) y Punta Arenas (2020). En lo que concierne a México, vemos que hay información concreta sobre Mérida, Yucatán, ciudad que ha tenido esta distinción en dos ocasiones -en el año 2000 y en el 2017-; de la capital yucateca, por ejemplo, en la página se encuentra un apartado en el que se habla de los “7 tesoros del patrimonio cultural de Mérida”.1 Inconcebible que de Zacatecas no haya información de este tipo. Se me ocurre, por ejemplo, que podríamos tener ya en línea algo similar a lo de Chile. Echando a volar la imaginación vienen a mi mente algunas ideas, y aquí propongo solo siete temas de los muchos que podrían desarrollarse: A) Diez obras de arte zaca-

tecano imperdibles. B) Diez obras arquitectónicas de la capital para enamorarte de Zacatecas. C) Cinco museos de arte en Zacatecas: Francisco Goitia, Zacatecano, el de Arte Abstracto Manuel Felguérez, el Rafael Coronel y el Pedro Coronel (seis, si agregamos el de Guadalupe por estar en la zona conurbada. D) Cinco tradiciones gastronómicas zacatecanas (pan ranchero, reliquia, melcochas, queso de tuna, caldo de rata). E) Cinco autores zacatecanos: música en Zacatecas (Manuel M. Ponce, Ernesto Elorduy, Genaro Codina, Fernando Villalpando, Candelario Huízar). F) Cinco escritores zacatecanos: Ramón López Velarde, Fayad Jamis, Mauricio Magdaleno, Severino Salazar, Amparo Dávila. G) Cinco pintores zacatecanos: Julio Ruelas, Severo Amador, Pedro Coronel, Rafael Coronel, Manuel Felguérez. Temas hay muchos, solo mencioné siete porque me gusta el número, pero estoy segura de que usted, estimado lector, tendrá en mente muchos más. Quedan poco más de 4 meses todavía antes de que una nueva ciudad obtenga el nombramiento de Capital Americana de la Cultura, en 100 días podría hablarse de Zacatecas de manera que cada vez más personas conozcan de nuestros acervos, tradiciones y riquezas patrimoniales. ¿Qué es lo que hace falta? Que se generen los contenidos, que los encargados de la Secretaría de Turismo comiencen de una vez por todas a reunir la información y a difundirla. Afortunadamente ya hay una persona recientemente nombrada en el área de promoción, ojalá que esté dentro de sus prioridades aprovechar esta oportunidad única. Mientras tanto, desde este espacio, los invitamos a que nos manden sus propuestas de temas relacionados con esta maravillosa ciudad en la que nos tocó vivir. En La Gualdra estaremos más que gustosos de recibir sus comentarios. Desde hace ya más de 10 años y puedo decir que en cada uno de los 499 números que hemos publicado hasta ahora, hemos tratado de hablar de lo mejor que tiene Zacatecas y del talento de los creadores zacatecanos. Seguiremos haciéndolo mientras podamos. Por lo pronto, el número 500 aparecerá la siguiente semana y sí, estamos muy felices. Que disfrute su lectura.

Contenido El cronista veinteañero Carlos Monsiváis, autobiográfico Por Mauricio Flores

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Mythical youth de la exposición Capas en la Galería Arroyo de la Plata Por Ivanko Moses-Lee

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Angostura: en defensa de leer Por Lucía Rivadeneyra

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El devenir de la creación: Yoga, meditación, danza [Segunda parte] Por Sigifredo Esquivel Marin

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Dos documentales musicales: Summer of soul y The Sparks brothers Por Adolfo Nuñez J. Me vi Por Pilar Alba

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Jánea Estrada Lazarín lagualdra@hotmail.com

Directorio

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Ver http://www.cac-acc.org/news. php?id=141

Carmen Lira Saade Dir. General Raymundo Cárdenas Vargas Dir. La Jornada de Zacatecas direccion.zac@infodem.com.mx

Jánea Estrada Lazarín Dir. La Gualdra lagualdra@hotmail.com Roberto Castruita Diseño Editorial

La Gualdra es una coproducción de Ediciones Culturales y La Jornada Zacatecas. Publicación semanal, distribuída e impresa por Información para la Democracia S.A. de C.V. Prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta publicación, por cualquier medio sin permiso de los editores.

Juan Carlos Villegas Ilustraciones jvampiro71@hotmail.com


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El cronista veinteañero

Carlos Monsiváis, autobiográfico 6 Por Mauricio Flores

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a riqueza de su obra vendría después. No obstante, a sus veintitantos años, Carlos Monsiváis tenía ya de sobra bien definidos los derroteros por donde desplegaría sus empeños intelectuales y personales, arquitectura de lo ahora conocido con el término de sociedad civil. Afanes de Monsiváis (1938-2010), siempre presentes en el México contemporáneo, que hacia 1966 alguien identificaría como “causas perdidas”. Ahora no, para fortuna de todos y de todas, y hasta de tod@s, pues ese universo monsivaiano habrá de incluir a los indígenas, los ecologistas, los no católicos, las feministas, los libertarios, los defensores de derechos humanos, los partidarios de la democracia económica, los adversarios de los fundamentalismos, los gays y las lesbianas, los defensores de los derechos de los animales, los propugnadores de la ética del futuro, los impulsores de la bioética humanista… Causas “menores y marginales”, cada vez más protagónicas y centrales, con las que Monsiváis trazó una obra (fundamentalmente periodística, ensayística) con la que logró reconstruir intelectualmente el mapa de “la nación complementaria, la jamás reconocida, la sumergida en el abandono, el prejuicio, las campañas de odio”. Decir que circula un nuevo libro de Monsiváis es quizá contradictorio y redundante a la vez. Pero resulta que la célebre y velada Autobiografía (de Carlos Monsiváis), edición impulsada por Emmanuel Carballo hacia 1966, en el marco de la colección “Nuevos escritores mexicanos del siglo XX”, circula nuevamente. Ahora con sello de la Fundación Caballero Águila, y en venta exclusiva en el Museo del Estanquillo del Centro Histórico de la Ciudad de México, recinto que resguarda las desbordantes colecciones del cronista. Autobiografía es un pequeño libro donde el autor expone su pasados infantil y juvenil, desde la perspectiva de una persona que no rebasa los treinta años. (¿Se puede ya a esa edad escribir el recuento definitivo de vida?). Y donde también, como acierta el prologuista de la publicación, Rubén Sánchez Monsiváis, “se vislumbran los intereses de Carlos”, siempre cercanos a “los movimientos sociales y culturales opuestos al autoritarismo e injusticias cometidas por los gobiernos del PRI y del PAN”. Aunque dispersa, la obra de Monsiváis circula en nuestros días profusamente en cualquier librería o biblioteca. Faltaba esta Autobiografía que,

aclaración del mismo Sánchez Monsiváis, no es “el primer libro”, ya que antes había publicado su Antología de la Poesía Mexicana del Siglo XX. El mismo Monsiváis, para entonces un cada vez más asiduo cronista en medios impresos y radiofónicos, había dictado ya una conferencia sobre novela policiaca, en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, texto que podría “firmar” cualquier “crítico prestigiado”, de acuerdo a

José Emilio Pacheco. En Autobiografía el lector se encontrará con un Monsiváis casi íntimo, sin recato al relatar sus primeros años, y un escritor con un estilo por demás definido, siempre cercano a la hilaridad y profundidad. “Donde se agota cualquier posibilidad de exhibir la vida privada en aras de un afán teorizante y del deseo de mostrar que no es parricida si bien se querría ser iconoclasta”, leemos.

Pura cultura popular Con estaciones en los cines de barrio y los gustos musicales, germen de lo que a la fecha es el gran acervo de ejemplos de la cultura popular, la entrada a la Universidad, la cercanía a las primeras causas populares y democráticas, Autobiografía es también inicial tributo a grandes figuras “formadoras”, sin importar la especificidad de sus perfiles. De Jorge Negrete a Francisco Villa; de Vasconcelos a Pellicer; de Paz a Bergman… “Responsables”, en el caso de los grandes cineastas, de “la transformación continua de mi ensoñosa existencia, que lo mismo se imagina golpeada por gangsters, que sumida en un drama psicológico, que peleando bajo la lluvia con sables, que cabalgando intrépidamente tras el scout temerario que desafió a mi tribu”. (Visconti, Kurosawa, Fritz Lang, John Ford, Fuller, Walsh, Cuker, Capra, Hawks, Truffaut, Lubitsch, Busby Berkeley, Preminger). “No admito a mi generación”, finaliza Monsiváis, galardonado en 2006 con la Orden Caballero Águila de la Fundación editora de Autobiografía: “la veo demasiado uncida al régimen imperante, la recuerdo siempre ligada a las generaciones anteriores en el empeño de ahorrarse trabajo, de disfrutar lo conquistado por otros. La veo inerte, envejecida de antemano, lista para checar y reinar”. “Aunque, desde luego, admito y admiro y trato cotidianamente a las excepciones. Me apasionan mis defectos: el exhibicionismo, la arbitrariedad, la incertidumbre, el snobismo, la condición azarosa. No sé si pueda llevar a cabo una obra siquiera regular, pero no sirvo para las finanzas o la política. Me aterra terminar. Tengo 28 años y no conozco Europa”. Carlos Monsiváis, Autobiografía, Fundación Caballero Águila, México, 2019, 88 pp. * @mauflos

Op. Cit.

De la “confesión” del autor, haber nacido en La Merced, a la “jactancia” de un “pequeño viajecito” que lo llevó a estudiar en Harvard, la confesión monsivaiana es también el fresco del México de medio siglo. Un país, una ciudad, que emergía de los ecos de la Segunda Guerra y caminaba hacia el desarrollo estabilizador y la conformación de colectivos y personalidades, luego protagónicas en la vida diaria. “¿Cómo le hago?, díganme. En primer lugar, ¿cómo le hago para abandonar la triste y gassetiana idea de pertenecer a una generación? Y luego, ¿cómo le hago para superar la vieja sensibilidad que me tocó de herencia?”, escribe el cronista.


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Arte

LA GUALDRA NO. 499

/// Ivanko Moses-Lee. Marte en cuarentena extrañando a Venus. Collage digital. De la serie Mythical youth, en la exposición Capas. 2020.

Mythical youth de la exposición Capas en la Galería Arroyo de la Plata

6 Por Ivanko Moses-Lee

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iempre me sentí atraído, desde que era pequeño, por las historias de la mitología clásica. Mi primer acercamiento con dichos mitos fue a través de las enciclopedias que siguen habitando los libreros de la casa familiar, marcando mi infancia con las ilustraciones y fotografías de las esculturas de los dioses olímpicos. Después, cuando conocí las letras y su interpretación, también supe de las historias que había detrás de los dioses y héroes del Mediterráneo. Así surge esta serie de imágenes (y otras tantas que han estado presentes durante mi trabajo como fotográfo y que, seguramente, lo seguirán estando), generando una combinación de influencias tan dispares tanto en estilos, como técnicas y temáticas... total, todo esto se trata sobre capas y collages ¿no?

Hermes (collage digital, 2021) surge desde la silueta trazada por Diego Velázquez en El dios Marte (c. 1640), de la obra de los fotográfos Pierre et Gilles, Mercure (2001) y de los fondos urbanizados y texturas geométricas art decò de Tamara de Lampicka; así como de la película Metrópolis, de Fritz Lang (1927). Marte en cuarentena extrañando a Venus (collage digital, 2020) está inspirada en el Marte exhausto y rendido de Botticelli (Venus y Marte, 1483) y en la representación por excelencia de la pandemia por el COVID 19: el cubrebocas. El Prometeo encadenado (collage digital, 2021), recuerda la obra de arte no menos dramático de Jean Louis Cesar Lair, La tortura de Prometeo (1819), en la cual se aprecia al dragón, que representa el fuego y el conocimiento otorgado a la humanidad, consumiéndole las antrañas, por lo que funge también, el papel de verdugo.

Influenciado por los tatuajes vintage de mediados del siglo pasado y las fotografías de antaño de los álbumes familiares coloreadas a mano, el mural The temple of youth (collage digital intervenido con pintura en aerosol, 2021), le rinde culto también a las diosas de la belleza y el amor maternal. Por otra parte, las esculturas vivientes -inspiradas en el Templo de Erecteón (421 A.C.), en la Acrópolis, o la tumba de los Medici (1534) en Florencia, por Miguel Ángel-, vigilan atentos la morada de los dioses. De esta manera, en esta colección se entrelazan la mitología clásica y las obras magistrales del arte con técnicas modernas para crear una reinterpretación de las mismas por medio de la fotografía, el collage digital, el paste up y el graffiti; este último, en la presente pieza, fue ejecutado por los artistas Bober y Boffo, con el propósito de rendir un homenaje a la belleza de la juventud.

/// Ivanko Moses-Lee. Autorretrato.

Ivanko Moses-Lee (Samuel Iván Muñoz González) nació en la ciudad de Río Grande, Zac., egresó como Arquitecto del Instituto Tecnoló-


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Arte

/// Ivanko Moses-Lee. Prometeo encadenado. Collage digital. De la serie Mythical youth, en la exposición Capas. 2021.

gico de Zacatecas y como docente por la Escuela Normal Superior de la Laguna, en Gómez Palacio, Dgo. Estudió fotografía con los maestros zacatecanos Juan Antonio Sánchez y Gustavo Rivas. En el año 2012, fue seleccionado por el Instituto Zacatecano de Cultura como expositor para el XXVI Festival Cultural con la serie fotográfica La culpa la tiene Felguérez -su primera exposición individual-, que consta de 35 fotografías, basada en la obra Espacio Múltiple, del maestro

/// Ivanko Moses-Lee. Hermes. Collage digital. De la serie Mythical youth, en la exposición Capas. 2021.

Manuel Felguérez. En ese mismo Festival Cultural 2012 participó en la exposición: Tiempos de luz y silencio, colectiva de fotográfos zacatecanos. Ha participado en diferentes exposiciones colectivas que han recorrido diferentes ciudades del país; sus imágenes han sido publicadas en diferentes medios impresos nacionales. Su serie Mythical youth, es parte de la exposición colectiva Capas, y se exhibe actualmente en la Galería Arroyo de la Plata, en donde parti-

/// The temple of youth. Incluye la imagen Las tres hermanas. 2020.

cipan también Gustavo Villagrana, Federico Martínez y Joaquín Trujillo -curador de la exposición-.

/// The Temple of youth. Sección Day and night. Collage digital de Ivanko Moses-Lee con graffiti de Boffo. 2021.


Libros

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LA GUALDRA NO. 499

Angostura: en defensa de leer

6 Por Lucía Rivadeneyra

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odas las personas tienen pasiones, pero pocas las confiesan. No todas han tenido la suerte de que les hayan acercado libros en la infancia ni en la edad adulta ni de crecer entre libros. “`Esto es un libro´ me dijo al ponerlo sobre mis manos que aún no sabían hacerse el lazo de los zapatos; toqué el borde de su lomo sin entender al momento la ventana insondable ni el oculto viaje prometido que habría de consolarme, por siempre, del huir de las horas”. Con solo leer esto me conmuevo. Acercar libros a las manos de los niños es un acto poético, sin duda. De ahí viene la pasión no solo por leerlos y encontrar historias sino por acariciarlos, olerlos, sentirlos, subrayarlos, contemplarlos. De la vista nace el amor, dicen. Por eso, puedo afirmar que Mariana Bernárdez es una apasionada. Ella llegó al mundo en la Ciudad de México en 1964. Sí, en los vertiginosos, intensos, añorados y maravillosos años sesenta. Aquellos en que el rock, la minifalda, los movimientos estudiantiles, los anticonceptivos… empezaban a permear la vida de millones. Creció rodeada de palabras, propias y ajenas. Es comunicóloga, filósofa, poeta, ensayista, maestra y doctora en letras, entre otras cosas. Por sobre todo, es una gran lectora. Ahora, presenta Angostura: en defensa de leer, en una edición bellísima del Fondo Editorial Estado de México, del que se puede decir que se ha caracterizado por hacer unas ediciones memorables gracias a un gran equipo editorial. Además, está ilustrado por Irma Bastida Herrera y Rocío Solís Cuevas. Este libro seduce. Está lleno de suavidades, vivencias e intensidades. La autora brinda un abanico de nombres que marcan, que hieren y acarician, todo al mismo tiempo. Quienes nos hemos sumergido en la lectura entenderemos y quienes no, tendrán un primer escalón a la alegría. Qué sería de millones de personas sin Sor Juana, Marguerite Duras, Vicente Huidobro, Ramón Xirau, Jorge Luis Borges, Rainer María Rilke, Shakespeare, entre otros miles. Y qué sería de millones de médicos sin el Tratado de anatomía humana de Testut, texto que también cita. Sabemos que la anatomía y la fisiología están ligadas a las palabras. Muchos galenos han apoyado sus emociones en escritores. Mariana y quien esto escribe, sabemos que un buen psiquiatra debe leer a Dostoyevski, que un cirujano entiende de los límites del dolor sin anestesia, entre muchas otras cosas. Algunos médicos han sido grandes poetas, pienso casi al azar en Elías Nandino, por ejemplo, de quien Xavier Villaurrutia -también poeta- decía: “Yo le he visto sostener alterna-

tivamente, el lápiz del escritor y el bisturí del cirujano; escribir y operar; escribir con fiebre y operar con frialdad”. Quizá de eso se trata. Varios epígrafes elegidos por la escritora nos hacen guiños de lo que tenemos entre las manos: el de Nuno Júdice, por ejemplo, “Nadie sabe lo que hay en ese / libro; qué oscuras frases lo llenan / de inquietud; ni que luminosas / conclusiones lo libran de la sombra” del Libro de agua. En alrededor de 30 breves ensayos sobre la palabra, la lectura, la experiencia de una lectora, Mariana Bernárdez nos sumerge en un mar de pensamientos. Queda clara su formación de filósofa. Cada vez que inicia un apartado ofrece una frase contundente, como “Las cicatrices son memoria” (cita a la poeta Irma Pineda), La imagen golpea, “Esto es una página”, Esto que escribo es leer, Sea la sonoridad el despertar donde vocal y consonante son el decir de los labios, “Esto es el cerco de la letra”, La ciudad que habito huele a lluvia de humedal, La tersura del polvo. Bernárdez dice: “Cierra los ojos, siente el peso del papel, toca las hojas… un pueblo es un libro”. En más de alguna ocasión, mientras leía

Angostura, tuve la sensación de que se me anticipaba la nostalgia porque quizá algún día el libro como tal, como lo conocemos hoy, pueda desaparecer. Me consuela pensar que faltan algunas décadas y que ya no veré ese horror. Mientras tanto, seguiremos leyendo, acariciando, besando o humedeciendo de vez en cuando las páginas. “El libro, donde la luz con su sombra corona el lenguaje” dice la ensayista y estoy de acuerdo porque los libros iluminan en la más profunda noche. La fragancia silvestre con la que nacemos, vuela ante la fragancia de las palabras que encontró Mariana. Ella vuela muy alto. La interpretaciones de sus lecturas son reflexión tras reflexión, emoción tras emoción y también -hay que decirlo- complejidad tras complejidad y alucinación tras alucinación. De pronto pide: “Detente. Respira, toma el libro entre tus manos, acércalo a tu oído, ahí hay un bosque…”. Y sí, ahí ruge la montaña, se escuchan ríos de lágrimas o de quebrantos, alegrías, silencios, murmullos, gritos… Mariana ha estado no solo próxima a las palabras, también a la música, a la pintura, a la

escultura, a la danza, a la arquitectura, al cine. Puede deletrear una pintura de Salvador Dalí y contárnosla en azules, como cuando habla de “Una muchacha en la ventana”. La música de sus palabras seduce y motiva a leer. Agradezco a la poeta su pasión como lectora y su vuelo, que quiere alcanzar a diosas y dioses -bestial y furiosamente humanos- de miles de personajes que aguardan con sus historias, a ella y a millones, porque en ellas se nos abren caminos. Agradezco a su padre, médico de cuerpos y almas, cuando un día mientras ella lloraba, porque no alcanzaría a leer todos los libros de una inmensa librería, trató de consolarla al decirle “No, no alcanzarás a leerlo todo, porque también hay que vivir”. Con Angostura: en defensa de leer ratifico que estamos ante una autora entregada a sus pasiones, desde que era una niña que todavía no sabía hacerse el lazo de los zapatos. *** Bernárdez, Mariana. Angostura: en defensa de leer (2020). Fondo Editorial Estado de México, México. 144 pp.


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El devenir de la creación: Yoga, meditación, danza 6 Por Sigifredo Esquivel

Marin

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ogendra: Yoga, meditación y sabiduría como gran triada universal La semana pasada presentamos “Conversaciones, vivencias y convivencias con Prasad, y Claudia Llanos”,1 en esta ocasión corresponde el turno a Yogendra, quien también estuvo en Zacatecas del 22 al 26 de septiembre de este 2021 en el espacio de Sadhana que coordina Sofía Carolina Peraza. Yogui para los amigos –dice el maestro con sonrisa y broma cómplices después de romper el hielo. Ya es un hindú-chilango-universal que ha aprendido a “tirar carrilla” y los juegos de palabras de doble o triple sentido, sin dejar de ser siempre amable y atento con su interlocutor. Excelente cocinero y gran conversador, el maestro Yogendra ha asimilado la enseñanza de Jung y de los antiguos sabios y en cada clase se conecta y reconecta con su niño interior y pone en sincronía la inspiración divina del juego creador que invoca desde la libre creación, empero, esta imagen deja de lado, algo fundamental, estamos ante un intelectual que ha absorbido de manera vital todas las tradiciones de sapiencia antigua oriental con rigor, no en balde especialistas de la UNAM y de otras universidades, cuando tienen alguna duda sobre alguna cuestión del Sánscrito o de algún tema de fina erudición sobre los clásicos de la India, lo consultan. Si Yoga ha sido una experiencia y práctica milenaria de sabiduría y de autoconocimiento, ¿qué significado tiene hoy hacer y compartir yoga en la sociedad actual? “Si algo es antiguo, no quiere decir que no sea válido o vigente. Hablemos un poco poética y metafóricamente. El Sol es bilenario y aun así sigue siendo útil y vital. Si reflexionáramos sobre el significado más amplio de la práctica de yoga nos llegaría la respuesta de esta pregunta. La ignorancia y el conocimiento los dos encuentran la manera de prevalecer y el yoga es un camino hacia sva-adhyaya (estudio de uno mismo). Si una sociedad sufre de desbalance físico, psicológico y emocional, creo que estaría bien hallar un camino para saber el origen y prevención de este desbalance y el yoga puede ser un camino muy útil. Si nuestros abuelos

dejaron algunas recetas de buen gusto y saludable, es sabio aprovecharlas”; Yogendra habla pausadamente como si las palabras fueran dictadas desde el corazón mismo de las cosas. Desde tu experiencia y práctica profesional, ¿qué aporta yoga para la salud integral? “En YogaSutram de Patanjali se menciona que el yoga puede abarcar la parte ética, física, respiratoria, sensorial, atención mental, intelectual y espiritual. Trabaja con sobre todas las capas del ser humano. Cada individuo puede escoger hasta dónde quiere llegar. Yoga es aprendizaje infinito” –el maestro especialista en textos antiguos y dramaturgia no se anda por las ramas y va directo al grano. Si meditar es estar consigo y con el mundo fluyendo en una totalidad dinámica, vital y plena, ¿cuáles son los beneficios de la práctica de meditación hoy en día? “A veces vamos con las primeras impresiones de las palabras y las definiciones de las cosas. Esto nos deja margen a equivocarnos. Estar consigo no es desconectarse de otros. Mejor dicho, solo cuando estás conscientemente contigo, es cuando puede estar con otros de la mejor manera. Tomemos un ejemplo radical (sin prejuicio alguno al alcohol). Si estás borracho, crees que puedes estar al cien con otra persona o cuando estás en tus cinco sentidos es cuando puedes conectar mejor con tus seres queridos. A veces, nos emborrachamos demasiado con las creencias y emociones equivocados. Estar consigo mismo es liberarnos de la mente y corazón tóxicos. Si hay un proceso y un estado de meditación del ser humano en el mundo, donde

/// Yogendra.

es posible transitar de la quietud del cuerpo a la quietud del alma y de ahí a la danza como la expresión más pura del Ser, ¿cómo se relacionan yoga, meditación y danza? Yogendra responde con una amonestación amorosa, casi como previniendo ir demasiado rápido: “Es prudente no saltar a las conclusiones profundas sin pasar por procesos sencillos. Si quieres escalar una montaña, disfruta desde la preparación hasta el proceso de subir. En la cima ya sabrás qué se siente tener toda la vista a tu alcance. El camino, con un buen guía, te va llevando a los puntos donde vas a dar vuelta, donde necesitas un poco de descanso y cuando ya llegaste al destino. En la mitología hindú, a Shiva –la consciencia– se la considera como Nataraja, el Rey de los Danzantes. La danza es la

actividad más íntima e inseparable del o la que la lleva a cabo. Cabe aclarar que danza no es lo mismo que coreografía. La consciencia corporal es tangible, disfrutable, gozosa y un terreno para explorar a sí mismo. Danza despierta esta consciencia corporal y de esta consciencia nace más danza”. Si los clásicos son esas obras maestras de la humanidad que nos dan sabiduría, belleza, conocimiento y aprendizajes inagotables, desde tu experiencia docente y como especialista en la literatura oriental: ¿qué aportan los libros clásicos de la India como el Ramayana, Bhagavad Gita, Yogasutras de Patanjali, entre otros? (Una vez más, frente a mis preguntas, el maestro se toma su tiempo, responde meditando el asunto.) “En una pregunta quieres abarcar el conocimiento de tantos clásicos. No es posible. Necesitamos más tiempo, espacio e interacción. Tal vez un curso o taller para tener una idea acerca de ellos. Lo único que te puedo decir es que las palabras en estos libros son un legado de grandes seres, maestros, meditadores, de las que podemos aprovechar tanto como nosotros queramos. Te comparten su experiencia del comienzo, proceso y el fin”; y, sin embargo, Yogendra desconfía del saber que vuelve puro rollo, para él el saber es un saber hacer vivir, tal es uno de los aprendizajes compartidos en sus cursos. El memorable encuentro con Prasad, Yogendra y Claudia Llanos y toda la comunidad de Sadhana ha sido un auténtico recuentro con uno mismo y con el cosmos. Más allá de conocimientos, experiencias y aprendizajes, la energía cósmica universal nos imanta con su manto sagrado aurático y numinoso. Y aunque algunos como quien esto escribe, estamos muy lejos, años luz de alcanzar o siquiera atisbar la iluminación, seguimos en ruta, el GPS de la existencia simple y auténtica va marcando el norte. No obstante, en el allende del saber aquilatado en palabras, estarían las palabras que enmudecen en la cercanía del silencio sagrado. Que la divinidad siga iluminando el corazón de los grandes maestros para que, a su vez, sigan y prosigan acercándonos, o por lo menos mostrando atisbos, de la claridad del camino de hacia el encuentro del Ser esencial. 1

Ver: https://ljz.mx/2021/10/11/el-

devenir-de-la-creacion-yoga-meditaciondanza/

Yoga

[Segunda parte]


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Cine

LA GUALDRA NO. 499 // 18 DE OCTUBRE DE 2021

Dos documentales musicales: Summer of soul y The Sparks brothers 6 Por Adolfo Nuñez J.

Río de Palabras

E

n el formato documental, son interesantes las producciones cinematográficas que se enfocan en un determinado artista o en un evento musical. Dichos documentales son, en el más interesante de los casos, el mejor medio para ahondar, de manera audiovisual, en el proceso creativo de estos artistas y sus interpretaciones. Al mismo tiempo son filmes que analizan su impacto y trascendencia dentro de la cultura musical moderna. Como tal, destacan dos documentales musicales estrenados este año, y que en ambos casos se dedican a retratar artistas e interpretaciones poco conocidas, pero cuya influencia dentro del medio, aunque inédita para muchos, es innegable. Por un lado, se encuentra Summer of soul (...or, When the revolution could not be televised), dirigido por Ahmir-Khalib Thompson, también conocido con el nombre artístico de Questlove. El documental se centra en el Harlem Cul-

6 Por Pilar Alba

M

e vi desde lejos, como desde fuera de mí. Vi cómo me seguías, pensé que no era conmigo la cosa, tanta gente pasa por la calle, más a esa hora. Porque no era tarde, me vi caminar con desenfado con el suéter amarrado a la cintura a pleno mediodía, salía de la escuela. Tal vez iría pensando en qué habría para la comida o en lo que compraría en la tienda al llegar por el refresco, iba pensativa. Tal vez pensaba en otra cosa, en la carta que le envié a Pablo, en qué me

tural Festival, una serie de conciertos gratuitos que fue organizada durante el verano de 1969, en el centro de Harlem. El festival, que fue rebautizado como “El Wooodstock negro”, contó con la presencia de artistas tales como Stevie Wonder, Nina Simone, B.B. King, Mavis Staples, Sly and the Family Stone, The 5th Dimension, entre otros. El evento fue filmado en su totalidad, pero se mantuvo guardado durante más de 50 años. Thompson restaura dicho material mostrando diferentes números musicales, que dentro de la película tienen una imagen y sonido impecables. Además, agrega testimonios actuales de los propios artistas, así como de los asistentes que presenciaron el festival. En medio de esta celebración el documental contextualiza, con imágenes de archivo, la tensa situación social y política en la que se encontraba la comunidad negra. Dicho contexto es referido con el asesinato de Martin Luther King y la presencia de Las Panteras Negras, así como otras manifes-

taciones a favor de los derechos de las personas de color. Además de hacer eco con la realidad actual, el filme de Thompson logra ser un valioso testimonio que demuestra la importancia de la música dentro de la identidad y la lucha de la comunidad afroamericana. Por otro lado, The Sparks brothers es dirigido por Edgar Wright, responsable de películas como Shaun of the dead (2004), Hot fuzz (2007), The world ‘s end (2013) y Baby driver (2017). En su primer documental, el cineasta británico se centra en el mítico dúo musical Sparks, compuesto por los hermanos Russell y Ron Mael. A lo largo de su extenso metraje, el filme narra la fascinante historia de esta inclasificable agrupación, surgida en Los Ángeles a principios de los años 70. Los propios integrantes narran anécdotas sobre su infancia, sus primeros pasos por la industria, sus intentos por participar en el mundo del cine, su fracaso en Estados Unidos e inesperado éxito en Reino Unido y su adaptación a géneros como el rock

Me vi

contestaría, me gustaba mucho, ese día en que me vi, recuerdo que me animé a acercarme, le di una carta y salí toda apenada cuando sus compañeros de salón comenzaron a gritarnos. Sí, tal vez pensaba en eso cuando me vi, cuando te vi de pronto acercarte, bajarte del carro, subirme a la fuerza. Entonces

me vi desconcertada, llorando, no pude gritar… no pude, me vi llorar sin lágrimas con los ojos aterrados. Vi cómo dudaste en dejarme en la esquina, cómo de pronto te entró una especie de arrepentimiento, el cual no escuchaste. Vi cuando me llevaste a la bodega, cuando me pusiste la camiseta enredada

psicodélico, el punk, el glam, el new wave y la electrónica. Haciendo uso de material de archivo y secuencias de animación, Wright cuestiona ideas como la imagen de la estrella de rock, el concepto del éxito y el valor del arte por encima de los intereses comerciales. Al final, se trata de un documento que revaloriza a la agrupación, al ir detallando cada uno de los 25 álbumes que conforman su extensa e increíble carrera. El documental integra un sinnúmero de entrevistas y declaraciones de músicos, productores, comediantes, actores, periodistas, colaboradores y exintegrantes de la banda en sus diferentes etapas. Esto con el objetivo de profundizar en el legado de una agrupación que, a pesar de su significativa influencia dentro del medio, y a diferencia de otros músicos, nunca han sido enteramente reconocidos. Así, ambos documentales tienen el punto en común de reivindicar las figuras de artistas que han sido ignorados o ensombrecidos por la industria musical.

en la boca. Vi cuando me desmayé, cuando desperté desconcertada con la ropa deshecha, con la piel mallugada. Te vi huir, dejarme sola. Vi cuando pensaste las cosas y decidiste regresar a borrar tus huellas. Me vi aterrada al escuchar que otra vez llegabas, cuando diste el golpe que acabó con el dolor. Te vi fingir arrepentimiento. No quise ver a mis padres cuando me encontraron ni cuando en la escuela todos supieron lo que había pasado. No quise volver a ver, pero ahora no puedo evitarlo, porque la veo a ella y te veo que la estás siguiendo.


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La Gualdra 499 by La Jornada Zacatecas - Issuu