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La Gualdra 492

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SUPLEMENTO CULTURAL

NO. 492 /// 30 DE AGOSTO DE 2021 /// AÑO 11

DIR. JÁNEA ESTRADA LAZARÍN

Sonia Medrano Ruiz. 2021. Foto de su archivo personal.

Sonia Medrano Ruiz es cantante, concertista y Doctora en Historia por la Universidad Autónoma de Zacatecas. Recientemente presentó su libro Las orquestas típicas en México. De la invención a la consolidación de una tradición, editado por la Secretaría de Cultura a través de programa Ediciones 2020 del Instituto Zacatecano de Cultura Ramón López Velarde. Sonia ha dedicado parte de su vida artística al rescate, recopilación y difusión de la música zacatecana, mexicana y latinoamericana de los siglos XVIII, XIX y XX con grabaciones y conciertos. Esta trayectoria se complementa con la investigación histórica. [Una entrevista con Sonia Medrano Ruiz en páginas centrales]


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LA GUALDRA NO. 492 /// 30 DE AGOSTO DE 2021 /// AÑO 11

La Gualdra No. 492

Editorial

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orría el mes de junio de 2011 cuando tuve la oportunidad de entrevistar a Sonia Medrano Ruiz; esa fue una de las primeras entrevistas que realicé para este espacio editorial y salió publicada en La Gualdra No. 3 el 21 de junio de ese año. En aquel entonces me interesaba platicar con ella porque quería que compartiera con nosotros su experiencia en el ámbito musical: ella es una cantante extraordinaria, zacatecana, muy reconocida por su labor de difusión de la música mexicana. La conocí así, mientras ella cantaba, y no imaginé que tres años después coincidiríamos como compañeras en el Doctorado en Historia de la UAZ. Ese reencuentro fue más que afortunado porque además, ella estaba abordando un tema de investigación que tenía múltiples coincidencias con el mío: ambas abordamos la historia social del arte, ella enfocada a la música y yo a las artes plásticas. Recuerdo especialmente las dificultades iniciales que tuvimos para encontrar las fuentes adecuadas que dieran cauce a nuestra investigación. Al principio fuimos localizando muchos documentos en los archivos que tenían una aparente relación con lo que buscábamos, pero no hallábamos al principio, en medio de tanto -y a la vez tan poco- los que dieran respuesta a nuestras inquietudes iniciales. Luego, fueron apareciendo a cuenta gotas aquellos que nos hacían saltar de alegría. Solo quien ha pasado tardes enteras en la hemeroteca o en los archivos sabe de esa emoción generada cuando, después de horas leyendo, aparece una nota, un anuncio, o una fotografía que da luz. Conozco muy bien el esfuerzo que Sonia realizó para concluir su trabajo de investigación, entre otras cosas porque tuvimos ambas a la misma asesora, la Dra. Mariana Terán Fuentes, quien fue una guía valiosísima en este proceso; por eso me alegra mucho que el pasado 26 de agosto haya presentado su libro Las orquestas típicas en México. De la invención a la consolidación de una tradición, editado por la Secretaría de Cultura a través de Programa Ediciones 2020 del Instituto Zacatecano de Cultura Ramón López Velarde. Es un libro, de verdad, muy bueno, por lo que recomiendo que se acerque a las oficinas del departamento editorial del IZC para que lo adquiera; el diseño lo realizó Leonardo

Vázquez Conde y la estupenda edición estuvo a cargo de Magdalena Okhuysen, quien además realiza el texto de cuarta de forros, y que hoy compartimos con ustedes: “Hoy es fácil decir que las orquestas típicas son el repositorio de nuestro vastísimo y diverso patrimonio musical; hoy decimos «nuestra música» y asumimos un acuerdo tácito alrededor de esta expresión. Hoy creemos que las típicas han cumplido meritoriamente su función de transmitir el legado musical de México. Así ha sido, aunque con un importante matiz: en el siglo XIX, esa música, como tal, no existía; estaba en cierne la ingente misión de descubrirla y encauzarla. La Orquesta Típica Mexicana significó un primer nacionalismo musical, visible en el propósito de representar «lo nacional» en la Feria del Algodón. Su debut en el Teatro del Conservatorio Nacional —el 20 de septiembre de 1884— la inaugura en el imaginario de «lo mexicano». La Típica se presentó en Nueva Orleans con un programa de autores europeos, incluido Carlos Curti y sus Aires nacionales, interpretados con la singular tímbrica de ese ensamble de instrumentos «típicos» y europeos de sinfónica, «aberrante y atípico» en la opinión de algunos que pretendían definir la tradición musical del México del siglo XIX y que auguraban un fracaso rotundo a la agrupación… Sin embargo, la Típica triunfó en aquel escenario y sostuvo una gira de dos años por Estados Unidos. ¿Qué pasó después? Se inauguró la ruta del Ferrocarril Central y, entre 1889 y 1893, destacó una orquesta: la Típica Zacatecana de Señoritas, para la cual Genaro Codina compuso, entre otras piezas, la Marcha Zacatecas. En este libro, Sonia Medrano analiza antecedentes, durantes y permanencias de estas agrupaciones, que tan genuinamente se adaptan a sus regiones y entornos, ahora incluso digitales…”. El libro es simplemente maravilloso, encontrará en él datos sorprendentes que nos ayudarán a entender más nuestro presente. Ya no le digo más, le invito mejor a que lea la entrevista que le hicimos a Sonia Medrano Ruiz y que se encuentra en páginas centrales de esta edición. Enhorabuena, Sonia... Que disfrute su lectura.

Directorio

Contenido

Pig, de Michael Sarnoski: el misterio de la pérdida Por Adolfo Nuñez J. Desayuno en Tiffany’s, mon ku Febrero, una película en tres etapas de una vida Por Carlos Belmonte Grey

Las orquestas típicas en México. De la invención a la consolidación de una tradición [El nuevo libro de Sonia Medrano Ruiz] Por Jánea Estrada Lazarín

La abolición de la esclavitud y los afrodescendientes en la región [segunda parte] Por Georgina Indira Quiñones Flores

Jean-Luc Nancy o la deconstrucción creativa de Occidente Por Sigifredo Esquivel Marin

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Jánea Estrada Lazarín lagualdra@hotmail.com

Carmen Lira Saade Dir. General Raymundo Cárdenas Vargas Dir. La Jornada de Zacatecas direccion.zac@infodem.com.mx

Jánea Estrada Lazarín Dir. La Gualdra lagualdra@hotmail.com Roberto Castruita y Enrique Martínez Diseño Editorial

La Gualdra es una coproducción de Ediciones Culturales y La Jornada Zacatecas. Publicación semanal, distribuída e impresa por Información para la Democracia S.A. de C.V. Prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta publicación, por cualquier medio sin permiso de los editores.

Juan Carlos Villegas Ilustraciones jvampiro71@hotmail.com


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30 DE AGOSTO DE 2021

Pig, de Michael Sarnoski: el misterio de la pérdida Cine

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Por Adolfo Nuñez J.

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obin Feld (Nicolas Cage) es un hombre que vive alejado del mundo desde hace quince años. Su hogar es una cabaña destartalada en medio de un bosque de Oregon y su única compañía es una cerdita que tiene la habilidad de encontrar trufas con su olfato. El único contacto de Robin con el mundo es Amir (Alex Wolff), quien cada semana le compra las trufas para después venderlas en restaurantes lujosos en Portland. Todo parece tranquilo y apacible en la vida del solitario protagonista, sin embargo, esto cambia cuando, una noche, unos hombres irrumpen de manera violenta en la cabaña y secuestran a su cerdita. Es así como Robin, con ayuda de Amir, tendrá que volver a la civilización para recuperar al pequeño animal que le ha hecho compañía durante tantos años. En este viaje se reencontrará con miembros de lo que parece ser un submundo criminal asentado en los restaurantes de Portland, y que también le hará revivir los momentos de un pasado doloroso del que desea escapar. Pig (2021) es la notable ópera prima de Michael Sarnoski, una obra fílmica que sorprende por su ingeniosa habilidad para subvertir las expectativas que propone su premisa inicial. Lo que a primera vista podría parecer un thriller de venganza con una historia similar a la de filmes como John Wick (2014), es en realidad una contemplativa y dolorosa reflexión sobre la pérdida. Esto es logrado, en mayor medida, gracias a la inigualable presencia de Cage en pantalla, y cuya actuación vuelve evidente el talento del actor para interpretar a personajes tan dispares y con rangos de emociones tan variados. Mientras

que la premisa de la cinta podría plantear una interpretación más intensa y desmedida, parecida a la que el actor realizó en Mandy (2018), otro thriller hiperviolento de venganza, el resultado en realidad es un registro mucho más sobrio, contenido e intimista. Sarnoski logra construir una efectiva tensión gracias a la mesurada actuación de Cage, cuyos monólogos y meditaciones respecto a su situación son como una bomba que jamás estalla. Al mismo tiempo, sustituye a las imágenes explícitas por una violencia que se vuelve menos evidente, pero que nunca abandona al relato ni a su protagonista. Robin es un hombre que no desea volver a la civilización

ni busca relacionarse con otras personas, pues para él, nada de lo que se encuentra ahí es real, todo es prefabricado y carece de valor. Dicha reflexión, casi existencial, es también un interesante comentario sobre la naturaleza capitalista y de consumo excesivo bajo la cual se rige la sociedad actual, y más en concreto, el país vecino. Con todo, Pig es una película modesta y sencilla en su escala, aunque efectiva en sus ambiciones. El resultado es un relato sumamente conmovedor, que logra crecer en el dolor y en las emociones que representa y que al final se vuelve una inesperada meditación sobre el insondable misterio que guarda la pérdida de un ser amado.

Desayuno en Tiffany’s, mon ku

Febrero, una película en tres etapas de una vida Por Carlos Belmonte Grey t

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omienza la temporada de filtros y selecciones para diversos premios; entre ellos el de la Academia de los Lumières en Francia. Empezamos a ver las cintas (muchas aún rezagadas por el Covid) que han tenido salida en salas de cine en Francia. Comentamos ahora la cinta francobúlgara Février, de Kamen Kalev; un filme que formó parte de la Selección Oficial del Festival de Cannes 2020 y ganadora del premio al Mejor Filme Balcánico en el Sofía International Film Festival. Se trata de un tríptico de la vida del personaje: a sus ocho años, a los 18 y a los 85. Kalev se inspiró en la vida de su abuelo que vivió en las praderas cuidando

sus ovejas en la más absoluta tranquilidad, sin ver apenas ni a sus hermanos ni propios hijos o mujer. Una historia de vida ermitaña contada con largos planos secuencias y sonido directo ambiental, casi el

silencio total solo roto por breves diálogos e inserciones de piano. De las tres etapas hay apenas un diálogo en cada una: en la primera, el personaje de ocho años pidiendo al abuelo ir a la ciudad

y a pescar; a los 18 años, su boda celebrada el día anterior de partir al servicio militar, luego a una estancia en una isla hogar de gaviotas con un puñado de compañeros en servicio, cuya única conversación es con el general quien le pregunta: “¿En qué sueñas?, has tenido un hijo y no has ido a visitarlo”, él no responde, solo escucha y observa; y finalmente, octogenario, cuidando sus ovejas, viviendo solitario en la casa (la casa real del abuelo de Kalev), y llamando a la hermana por teléfono un buen día para decirle que va a ir por ella para traerla al campo y cuidarse mutuamente. En cada parte, la narración está en la imagen, en los planos y los escenarios. Secuencias sobre las planicies y las ovejas, sobre las rocas y las gaviotas, y otra vez sobre las planicies y las ovejas. Largos

planos sobre las mesas de comer, del queso de cabra, nueces y ajo y en ocasiones un trozo de pan. Kalev cierra cada tercio de la película sin un final de historia. No da explicaciones de nada, de por qué vive así, de por qué no tiene padres el niño, de por qué no se interesa por visitar a su mujer ni a su hijo, de por qué no le preocupa morir solo en su cabaña. Es una película austera en su presupuesto (150 mil euros) como en la sencilla vida contada. Los planos no invitan a la contemplación como suelen ser los planos generales de películas narrativas lineales cuya función es normalmente impresionar al espectador e invitarlo a reposarse de la trama, aquí son los planos y la cadencia del movimiento los que cuentan la historia del ermitaño. Una película para ver con calma.


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LA GUALDRA NO. 492

Las orquestas típicas en México. De la invención a la consolidación de una tradición

Historia

[El nuevo libro de Sonia Medrano Ruiz] t

Por Jánea Estrada Lazarín

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onia Medrano Ruiz es cantante, concertista y Doctora en Historia por la Universidad Autónoma de Zacatecas. Recientemente presentó su libro Las orquestas típicas en México. De la invención a la consolidación de una tradición, editado por la Secretaría de Cultura a través de programa Ediciones 2020 del Instituto Zacatecano de Cultura Ramón López Velarde. Sonia ha dedicado parte de su vida artística al rescate, recopilación y difusión de la música zacatecana, mexicana y latinoamericana de los siglos XVIII, XIX y XX con grabaciones y conciertos. Esta trayectoria se complementa con la investigación histórica. Desde 2015, participa en coloquios nacionales e internacionales con las universidades autónomas de Zacatecas, Aguascalientes, Nayarit, Coahuila, Hidalgo y Guerrero, con El Colegio de Jalisco y el Instituto Nacional de Antropología e Historia, la Universidad del Norte de Texas y la Universidad del Estado de Texas con investigaciones relacionadas con diversos aspectos del patrimonio musical, especialmente las agrupaciones de música mexicana e instrumentos típicos y tradicionales. Es a propósito de este libro que hablamos con su autora. Jánea Estrada Lazarín: Hablemos para empezar de qué se entiende hoy por “orquesta típica”, ¿cuáles son las características principales de este tipo de agrupaciones musicales? Sonia Medrano Ruiz: Las definiciones actuales nos describen una orquesta conformada por instrumentos tradicionales mexicanos y que toca música mexicana. Sin embargo, desde su creación en 1884, observamos que se trata de una combinación de instrumentos de orquesta sinfónica con instrumentos reconocidos como mexicanos o mejor dicho vinculados a la música folclórica mexicana. Y es justamente lo que este libro pone en discusión, porque en su momento causó controversia y hubo muchas voces encontradas por el hecho de combinar el bandolón que en su tiempo era considerado el más corriente de los instrumentos mexicanos ya que lo tocaban solamente en cantinas y bailes de segunda como lo revelaron las fuentes hemerográficas, con los violines asociados a la música de concierto europea. Recordemos que desde la creación del Conservatorio, se privilegió, la enseñanza al estilo europeo y a un sector de la sociedad no gustó nada esa combinación. JEL: El título de tu libro Las orquestas típicas en México. De la invención a la consolidación de una tradición, nos sugiere entre otras cosas que las tradiciones pueden ser inventadas, si ese es el caso de este tipo de orquestas, me gustaría que nos dijeras cómo fue este proceso. SMR: Realicé una investigación exhaustiva en los periódicos y no encontré menciones de este tipo de agrupaciones si no es a partir de agosto de 1884 cuando debutó la Orquesta Típica Mexicana en el auditorio del Conservatorio de la Ciudad de México. Esto no quiere decir que no existieran antes los conjuntos de cuerdas en coordinación con otros instrumentos, claro que los había en múltiples combinaciones y que el violín, el salterio y la guitarra que también son de procedencia europea fueron adoptados, y en el caso de la guitarra, tuvo diversas adaptaciones y variantes entre las que encontramos jaranas, leonas, bajos de armonía, bajos sextos, la séptima o sétima como le decían, las vihuelas y guitarrones, solo por mencionar algunas. Como el historiador Erick Hobsbawm dijo, las tradiciones por antiguas que nos parezcan tienen siempre un origen, por fortuna podemos remontarnos hasta el justo momento en que se inventó la

/// Sonia Medrano Ruiz. Fotografía de Javi Santana.

típica. Y digo que se inventó porque los testimonios de la prensa del momento expusieron todo aquello que era atípico en la agrupación, comenzando por la combinación de instrumentos, seguido de un repertorio atípico también para los instrumentos vernáculos, pues tocaban oberturas de óperas y otras obras europeas y para rematar, la vestimenta que más se parecía a la de la policía rural, porque los concertistas acostumbraban vestir de etiqueta. Lo más sorprendente es que esta idea surgió de los mismos músicos que trabajaban en el Conservatorio y fue precisamente a partir del éxito que tuvo la agrupación en la exposición de Nueva Orleans, que la sociedad comenzó a demandar la apertura de cátedras de bandolón, salterio, guitarra y mandolina. JEL: Afirmas también en este trabajo de investigación que

fue el Porfiriato el generador de un “nuevo habitus musical”... ¿es así? SMR: Desde mi punto de vista, el régimen republicano del Porfiriato, a diferencia de otras etapas del siglo XIX, brindó cierta estabilidad económica y social comparada con las décadas anteriores en las que hubo guerras internas e invasiones. La paz del Porfiriato que se derivó del “orden” para el progreso y para la atracción de inversionistas extranjeros al país, propició el florecimiento de espacios nuevos para la socialización, para el ocio, y los músicos lo supieron aprovechar. Con la llegada de los visitantes que portaban también sus culturas y otras formas musicales, se abrieron teatros, salones para el baile y espacios para la tertulia en las casonas. Creo que hubo un esplendor musical que se nutrió de esa influencia extranjera y a través de los vasos comunicantes


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30 DE AGOSTO DE 2021 entre las capas sociales, la música llegó a todos los estratos y la tenemos en los paseos, en las ceremonias cívicas, en los bailes y en las casas. Los músicos mexicanos se apropiaron de esos géneros y exploraron su creatividad logrando una gran producción de valses, mazurcas, chotices, redovas, danzas y canciones, nutriendo y transformando el paisaje sonoro, universo simbólico o habitus musical.

JEL: El tema de “La orquesta típica para señoritas” te encontró de manera natural hace unos años... ¿cuál es el vínculo entre este tema y el que abordas de manera general en el libro? SMR: Yo comencé mi tesis con una cita de apenas tres renglones que llamó mucho mi atención porque narraba la presencia de la Orquesta Zacatecana de Señoritas en Arkansas en 1893. Me sorprendió por aquello que siempre se nos ha dicho “la mujer de antes estaba en su casa y remendando calcetines”, si algo me caracteriza es la curiosidad y ese fue el motor que me llevó a indagar más y a encontrar esta historia aún trunca, que todavía estoy tratando de completar. Comencé desde ahí, tratando de buscar también una conexión entre la Típica de Felitos, que gustaba mucho en el barrio en donde crecí y con la que tuve mis primeros intentos dancísticos, porque en el Jardín de Niños bailé El Mexicapan (yo tenía 5 años) y desde entonces la música de las típicas me fue significativa y se insertó en mi habitus musical. Comencé por preguntarme de esas conexiones que había entre esta agrupación, vigente gracias a don Florentino Raygoza y de aquella de los tres renglones del libro de Romero. JEL: En todo este trabajo, hay un nombre, el de Carlos Curti, que sobresale, ¿puedes decirnos cuáles fueron sus contribuciones y mencionar a otros personajes que también están presentes y considerados como imprescindibles? SMR: Carlos Curti fue justamente uno de los inventores de la Orquesta Típica Mexicana que nació en el Conservatorio en 1884 y radicó en Zacatecas entre 1887 y 1889, por supuesto dejó aquí sembrada una Orquesta Típica de

varones y dos integrantes de la Banda Municipal de Zacatecas que él dirigió; los hermanos Primitivo y Eliseo Calero junto con Genaro Codina, crearon la Orquesta Típica Zacatecana de Señoritas. Encontré recientemente benefactores como Juan Curti, hermano de Carlos, quien prestaba su arpa a la Típica de señoritas y al propio gobernador Jesús Aréchiga, quien

de su propia bolsa vistió y calzó a las niñas y poco después les renovó todos sus instrumentos. Seguramente también las apoyó para su viaje a Chicago. JEL: En el apartado de las “Rupturas, transformaciones y permanencia”, dices que “En el siglo XX, tras el movimiento revolucionario,

/// Sonia Medrano a los 5 años, bailando El Mexicapan.

JEL: Finalmente, hablemos de Zacatecas, cuál fue el papel de sus actores en la escena musical en la construcción de esta historia. ¿Cómo se dio el proceso para que la Orquesta Típica del Ayuntamiento de Zacatecas obtuviera el nombramiento como Patrimonio Cultural Inmaterial del Estado? SMR: La principal aportación que hizo la Orquesta Típica Zacatecana de Señoritas fue la proyección de la mujer mexicana como instrumentista ante el mundo, pues acudieron a la Exposición Colombina de Chicago en 1893, hecho que ninguna otra agrupación femenina había logrado antes. Otra es que probó ser un modelo óptimo para el aprendizaje práctico de la música de niños, adolescentes y jóvenes en las escuelas públicas. A partir de su presencia en 1893 en México, comenzaron a surgir típicas y estudiantinas de señoritas por todo México. Y en cuanto al nombramiento de la Orquesta Típica del Ayuntamiento de Zacatecas Patrimonio Cultural Inmaterial, esta investigación fue el fundamento que demostró la antigüedad de la música de cuerdas en la ciudad, probamos con fuentes primarias que las Orquestas Típicas son una tradición vigente en Zacatecas y que resguarda y difunde nuestro patrimonio musical desde el siglo XIX hasta nuestros días. El libro Las orquestas típicas en México. De la invención a la consolidación de una tradición, de Sonia Medrano Ruiz, puede ser solicitado en el departamento editorial del Instituto Zacatecano de Cultura Ramón López Velarde, vale la pena que lo tenga en su colección. Enhorabuena para su autora.

Historia

JEL: En el capítulo “El arte sobre rieles”, hablas de cómo existen evidencias de la práctica de los roles femeninos y masculinos en el México porfiriano y de cómo el ámbito doméstico trascendió al ámbito escolar, concretamente hablando de la educación para mujeres... SMR: Parte de ese orden reflejado en las leyes, dio certeza económica a los inversionistas que le apostaron a las comunicaciones como el ferrocarril, el telégrafo, el teléfono y para el caso de Zacatecas, la llegada del Ferrocarril Central propició la estancia de personajes que transformaron la vida en ámbitos como el educativo y para fortuna nuestra también en lo musical, no se diga en la industria minera y ganadera. La apertura de las escuelas Normal para Profesores, la de Señoritas y el Hospicio de Niños, brindaron otras posibilidades para abrir nuevos espacios laborales. Y por naturaleza, el arte de Euterpe fue un complemento omnipresente en las escuelas. Es definitorio el hecho de que Clementina Pani, primera directora de la Escuela Normal femenina y pianista consumada, sentara las bases para la instauración de la cátedra de música vocal, piano y posteriormente de violín, mandolina y la creación de su propia Orquesta Típica Ángela Peralta.

fue necesario reconfigurar el carácter de las construcciones nacionalistas decimonónicas, actualizarlas, por así decir...”. ¿Cómo se dio este proceso de actualización? SMR: En lo personal detecté un nacionalismo decimonónico que ha sido muy poco estudiado y que comienza en el México Independiente y es observable en José Antonio Gómez quien compuso en la década de 1830 una obra conmemorativa de la Independencia de México y otro momento crucial fue a mediados del siglo XIX con el concurso del Himno Nacional Mexicano organizado por Santa Anna; justamente en la República Restaurada comienza México a recibir invitaciones para las exposiciones y ferias mundiales y creo que la Típica Mexicana fue creada para mostrar en el extranjero algo del arte nacional. El movimiento nacionalista del siglo XX es más conocido y ha sido más estudiado desde el muralismo, la plástica, la escultura y por supuesto con del movimiento sinfónico, no se digan la literatura y la poesía. Después del movimiento revolucionario, las típicas con su nostalgia porfiriana parecieron haberse olvidado, sin embargo creo que para el caso de Zacatecas lo que sucedió fue que se conformaron conjuntos de cuerdas más pequeños y así lograron subsistir, salieron de las instituciones y permearon hacia las zonas rurales por eso busqué ahí esas reminiscencias y es en La Era, Vetagrande, Zacatecas donde todavía vive un bandolonista. En el resto del país evolucionaron incorporando otros instrumentos como la marimba, percusiones, coros y aumentando los instrumentos del cuarteto de cuerdas (violín, viola, violoncello y constrabajo) no obstante incluyeron repertorio folklórico de distintas regiones del país.


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Ollin: Memoria en Movimiento

La abolición de la esclavitud y los afrodescendientes en la región [segunda parte] Por Georgina Indira Quiñones Flores* t

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omo se pudo leer en la edición pasada de Columna “Ollin, Memoria en Movimiento” de la Gualdra 489, publicada el 9 de agosto del presente,1 el problema de la esclavitud fue bastante complejo; aunado a los 3 decretos del cura Miguel Hidalgo prohibiendo la esclavitud y la trata, José María Morelos y Pavón también abordó esta problemática en Los Sentimientos de la Nación, que expidió en Chilpancingo, Guerrero el 14 de septiembre de 1813. En su artículo 15 se establece “Que la esclavitud se proscriba para siempre, y lo mismo la distinción de castas, quedando todos iguales, y solo distinguirá a un americano de otro el vicio y la virtud”. En esta primera fase del movimiento independentista ¿por qué la reiteración de dichas proclamas? De acuerdo a Ruiz García, la razón parece que estriba en que, por una parte, las circunstancias militares, impidieron su divulgación más allá de los puntos dominados y obligaban a repetir su publicación al cambiar la sede del ejército y, por otra, en que al volverlos a promulgar había que resolver situaciones imprevistas. Jaime Olveda se pregunta si esos decretos fueron suficientes para acabar con el cautiverio de los esclavos, además de preguntar por los resultados precisos de tales decretos. Sostiene que la misma autoridad de Hidalgo no fue acatada por muchos españoles; señala que posiblemente en los sitios ocupados por los insurgentes sí se hayan puesto en libertad a los esclavos, como Guadalajara y Guanajuato para salvaguardar la vida ante las amenazas de los insurgentes. Pero, ¿qué sucedió con el resto del país o del reino, donde no llegaba la influencia de los insurgentes o dominadas por los realistas? Se puede sugerir que muchos esclavos aprovecharon el caos de la guerra para huir y solicitar su libertad e incorporarse a los ejércitos insurgentes. Apunta que es posible que en este primer periodo de independencia haya disminuido la compra-venta de esclavos porque no había seguridad de retenerlos. Todo indica que los bandos de Hidalgo y Morelos no tuvieron las

/// Archivo Histórico del Estado de Zacatecas. Fondo reservado. Libro de registro de aguadores y boleros. Exp. 49. S. XIX-XX.

/// Archivo Histórico del Estado de Zacatecas. Fondo reservado. Libro de registro de aguadores y boleros. Expediente 49. S. XIX-XX.

consecuencias deseadas, ya que en la audiencia de Guadalajara hubo esclavos hasta 1821 y para el caso de Zacatecas los hay hasta 1824. En la práctica, la esclavitud no se suprimió y además, en las partes dominadas por los ejércitos realistas volvieron a establecerse las usanzas y ordenanzas anteriores a las disposiciones insurgentes. María Elisa Velázquez indica que en la lucha de independencia, los esclavos estuvieron en distintas posturas dependiendo de los factores económicos, sociales y las decisiones individuales y familiares. Las milicias de mulatos y pardos defendieron el puerto de Veracruz del ataque realista, mientras que en Oaxaca y Guerrero estuvieron luchando del lado realista. Mientras tanto, para entender el proceso de supresión de la esclavitud en Zacatecas es necesaria una revisión exhaustiva de fuentes documentales; es un tema pendiente de investigación que nos podría esclarecer qué sucedió con esta población en este espacio. Hay constancia que el 15 de septiembre de 1824 en Zacatecas seguía habiendo esclavos, Manuel Bautista de la Torre conminó al congreso del Estado para acabar con la esclavitud en el marco de la discusión del proyecto de la Constitución del Estado. Manifestó que “se fije la suerte de una porción de nuestros semejantes que aún gimen en la esclavitud, con escándalo no menos del liberalismo del presente siglo, que de la religión y humanidad, por tanto, pido al congreso se expida una orden a todos los Ayuntamientos del Estado para que en el preciso, breve y perentorio término que se les señale, remitan por conducto del gobierno, una nota de todos los esclavos que haya en su distrito, con distinción de sexos y edades, y una razón del precio en que aún los estiman sus amos y con vista se nombre una comisión especial que arbitre y proponga el medio de indemnizar a los dueños, para que se conceda su libertad a seres tan desgraciados antes que este congreso concluya sus trabajos y deje momento eterno de su amor a la humanidad y de su respeto a la verdadera y cristiana filosofía”. Dos días después se emitió una respuesta a esta petición, asegurando se daría la orden a los ayuntamientos


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Ollin: Memoria en Movimiento

para tener la lista de los esclavos que aún había en el Estado. Por su parte, la Constitución de Zacatecas de 1825, en su capítulo IV, de los derechos y obligaciones de los habitantes del Estado, menciona en su artículo 3: “el derecho de propiedad para hacer uso de su persona y bienes adquiridos con su talento, trabajo e industria el uso que mejor les parezca, sin que ninguna autoridad pueda embarazárselos más de en los casos prohibidos por la ley. Se prohíbe para siempre el comercio de esclavos”. Como conclusión se puede decir que en el siglo XIX, periodo de profundos conflictos, tensiones y crisis política, económica y social, la situación del esclavo fue puesta en la arena pública, pero el debate produjo reticencias a los cambios, por ello se encuentra que la esclavitud pervivió a lo largo de este siglo y, a su vez, las poblaciones de origen africano pasaron a ser silenciadas en el proceso de formación del estado nación, por lo que seguimos teniendo una deuda con ellos para hacer patente su aporte a la historia, cultura e identidad de nuestro país. * Profesora investigadora adscrita a la Licenciatura en Historia, UAZ.

1 https://ljz.mx/2021/08/09/la-abolicionde-la-esclavitud-y-los-afrodescendientesprimera-parte/

/// Archivo Histórico del Estado de Zacatecas. Fondo reservado. Libro de registro de mujeres puìblicas. Exp. 30, 1989-1897.

/// E. Revueltas. Morelos. Siglo XX, óleo sobre tela, INAH- Museo y Archivo Histórico Casa de Morelos. Mediateca INAH.

/// Archivo Histórico del Estado de Zacatecas. Fondo reservado. Libro de registro de mujeres públicas. Expediente 30, 1989-1897.


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LA GUALDRA NO. 492 /// 30 DE AGOSTO DE 2021

La danza del salmón

Jean-Luc Nancy o la deconstrucción creativa de Occidente Por Sigifredo Esquivel Marin t

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uvo una salud frágil y una buena vida entregada al pensamiento lúcido, quizá una salud de hierro. Pese a todas las complicaciones médicas logró mantenerse activo más de ochenta años, quizá por eso la noticia de su muerte este 23 de agosto no fue tan sorpresiva, aunque no deja de causar cierto estupor que hace un par de meses tuviera réplicas agudas en intercambio de ideas con Agamben, Zizek y otros intelectuales en torno a la pandemia del COVID-19 y sus medidas sanitarias. A fines de los noventa, leí por primera vez a Nancy debido una recomendación que daba en alguna entrevista Jacques Derrida, quien es para mí uno de los faros más importantes del siglo XX, después de Heidegger claro está, sugería: que se trataba de un pensador que ha renovado la filosofía moderna y, que junto con Paul de Man, son autores que muestran y demuestran que la deconstrucción no es cuestión personal sino que forma parte de una réplica situada en el corazón de nuestro tiempo; al respecto Peeters, en su biografía –sobre– Derrida (FCE, 2013) cita fragmentos de una extensa carta dirigida a al joven filósofo que terminaba sus estudios bajo la dirección de Paul Ricœur: “Ya sabía, por haberlo leído varias veces en Esprit, que necesariamente teníamos que conocernos. Leemos a nuestros contemporáneos de manera análoga. Tenemos que trabajar. Pero el terreno está minado más que nunca”. Las elogiosas palabras le conmueven e imponen un poco a Nancy, pero teme no estar a la altura del autor de La gramatología; obra que considera Nancy –junto con su amigo y colega Philippe Lacue-Labarthe– un parteaguas del pensamiento actual. El 8 y el 9 de mayo de 1970, Derrida imparte conferencias y charlas en Estrasburgo, y partir de entonces, la amistad e intercambio académico con Nancy y Lacue-Labarthe se fortalecen. En repetidas ocasiones Derrida ha elogiado que Nancy se haya apropiado de algunas temáticas deconstructivas dándoles un giro novedoso y polémico, incluso celebraba, con entusiasmo, el disenso con su interlocutor y discípulo. Sin embargo, a partir de que el profesor Juan Carlos Moreno Romo, especialista en Descartes, y alumno de Nancy y Lacoue-Labarthe -que me invitara a presentar su traducción al castellano de Un pensamiento finito (Anthropos, 2002)- que lo empecé a leer sistemáticamente. Ya en 1973 La Titre de la lettre (Galilée), escrito junto con Lacoue-Labarthe fue una bomba incendiaria en el contexto del psicoanálisis lacaniano que le costara la excomunión del círculo próximo en torno a Lacan y, paradójicamente, el reco-

/// Jean-Luc Nancy. Fotografía de Georges Seguin (Okki). Jean-Luc Nancy en el Salón del Libro de París, 2010.

nocimiento inmediato de la intelectualidad francesa. Nancy fue un gran ensayista, un escritor que le gustaba experimentar los giros del lenguaje y la escritura fragmentaria y rapsódica sin detrimento de la claridad y orden conceptual, al respecto cabe citar dos hermosos libros: Corpus (Métailié, 1992) y Nus sommes. La peau des images [(Bruxelles, 2002), yo tengo la reedición parisina de Klincksieck del 2006], con Federico Ferrari, donde se permite hacer de la escritura un poema filosófico a la manera de Nietzsche, Bataille y los antiguos presocráticos. Su vastísima obra cruza de forma original y transversal todos los campos del saber y de la cultura: desde la filosofía y el psicoanálisis hasta el arte, la política y la vida cotidiana. Lo que más sorprende de Nancy es que se trata de un comentarista

excepcional, fino, riguroso, un gran lector muy agudo capaz de apreciar las sutilezas de las cosas más nimias, pero que a la postre, marcan la singular diferencia. Sus relecturas de Platón, Kant, Hegel, Nietzsche, Bataille, Blanchot, Heidegger, entre otros, están lejos de repetir lugares comunes, son exégesis que nos enseñan a leer de otra manera los clásicos que creíamos ya conocer; en este sentido, y la palabra sentido adquiere otras tesituras después de haber leído y releído sus reflexiones, Jean-Luc Nancy ha tenido la audacia de efectuar una auténtica deconstrucción del cristianismo mostrando la influencia decisiva de sus aportaciones fundamentales en todos los ámbitos, incluyendo, por supuesto, la filosofía; Derrida le ha reconocido su valentía para afrontar la deconstrucción del cristianismo desde

la complejidad y más allá del ateísmo en boga. Ser singular plural (Arena Libros, 2006) y La creación del mundo o la mundialización (Paidós, 2003) son libros que afrontan los temas más peliagudos de la actualidad asumiendo la crisis de la modernidad capitalista y el fracaso de la sociedad actual y evitando tanto las posturas posmodernistas de Lyotard y Vattimo como las visiones reformistas estilo Habermas, y aún más, no claudicando ante supuestas posturas radicales apocalípticas y nihilistas que confunden la diatriba y la vociferación con la crítica sin cuartel. Quizá por eso cuando Derrida moría le consolaba un poco saber que dejaba el pase de estafeta en su entrañable amigo; ahora que Jean-Luc Nancy ha muerto, se avizora con pesadumbre el desierto intelectual contemporáneo.


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La Gualdra 492 by La Jornada Zacatecas - Issuu