Julio Ruelas, “La domadora”, 1897. Óleo sobre cartón,15 x 19 cms. Colección Blaisten.
Julio Ruelas nació en la ciudad de Zacatecas el 21 de junio de 1870. Sobresalió como excelente dibujante y pintor y fue parte de los principales círculos artísticos e intelectuales de su época. En 1904 se establece en París, lugar en el que murió el 16 de septiembre de 1907.
Suplemento cultural - 20 de junio de 2011 - No.3 - Año.1
No. 3
Contenido
Editorial Julio Ruelas nació 21 de junio de 1870, vivió muy pocos años, y a pesar de eso su trabajo como pintor, grabador e ilustrador fue vasto y representativo del movimiento Modernista. Nació en Zacatecas justo en la época de Porfirio Díaz, en la que los artistas no eran valorados del todo. Participa como ilustrador en la Revista Moderna de México durante varios años, para la que realizó más de 100 dibujos que siguieron utilizándose hasta el final de su vida. La riqueza de su obra inspiró a los escritores que participaban en la revista mencionada, de manera que Ruelas dictaba hasta cierto punto, la pauta de lo que se publicaría en ella. Sus dibujos llegaron a considerarse escandalosos por la relación que establecía entre erotismo y religión, y por la manera de concebir la vida y la muerte –lo lúgubre y lo erótico eran las constantes en su obra-. Ruelas estudió primero en la Academia de San Carlos, en 1892 obtuvo una beca para estudiar en la Academia de Artes de Karlsruhe, Alemania; y en 1904 fue becado por Justo Sierra para estudiar en París, donde la muerte le sorprendió en 1907. En las páginas interiores de este número, incluimos a manera de homenaje, algunos dibujos publicados en la Revista Moderna de México, a saber: “Ex Libris, Jesús E. Luján” (1905), “Panoplia” (1903), “La crítica” (1906), “Le stryge de Notre Dame” (1905) y “Letra capitular A” (1901). La portada es también de su autoría. Esta semana conmemoramos también el 97 Aniversario de la Toma de Zacatecas, al respecto, el Mtro. Cuauhtémoc Esparza refiere en su libro El corrido Zacatecano: “El 23 de junio amaneció nublado y húmedo, pues había llovido persistentemente durante toda la tarde anterior, y los pedregosos caminos de Vetagrande, donde quedó establecido el cuartel general de la artillería villista, así como la Plata, donde permanecería Villa y su Estado Mayor, estaban encharcados. A las 10 de la mañana se inició el combate. […] En los pórticos de las iglesias ardían flamas votivas, y de hinojos las soldaderas imploraban por sus juanes”. (1976: p. 69) A las 6 de la tarde del día 24 –continúa diciendo Esparza Sánchez-, los transeúntes acarrearon en carretas a una parte de los muertos y otra fue incinerada en la plaza Guadalajarita, en Chepinque, en San Francisco y en la plazuela de San Juan de Dios: “iluminándose entonces la ciudad con siniestros resplandores de aquellas hogueras humanas. […] Aquella batalla selló el destino del huertismo; y aunque ya no levantaría más su
Directorio
Carmen Lira Saade Dir. General
cara don Victoriano Huerta, la prensa se empecinaba en ocultar los hechos, sin embargo, el corrido de la Toma de Zacatecas se encargó de difundir rápidamente por todo el centro y norte del país aquella victoria”. (pp. 72-73) El corrido de la Toma de Zacatecas, autoría de Arturo Almanza, se encuentra en las páginas interiores de este número. Siguiendo con el tema, Cecilia Rascón nos regala una carta al general Francisco Villa; mientras que ICA, el caricaturista gualdreño identifica una similitud terrorífica entre dos personajes de diferentes épocas. En las páginas centrales encontraremos una nueva sección que iremos alternando con más entrevistas de artistas zacatecanos, llamada Por la libre, pues es así como trabaja la mayoría de los creadores en nuestro Estado. El movimiento artístico independiente cobra cada vez más fuerza y es importante que usted, estimado lector, conozca los esfuerzos de la gente que con sus propios recursos está trabajando y fortaleciendo las actividades artísticas y culturales de Zacatecas. Por la libre incluye una entrevista con la soprano Sonia Medrano y un breve reportaje sobre tres artistas zacatecanos que encabezan la Galería la Sala, la Cartonera la Cecilia y el Taller Enrique Guzmán. Una muy buena forma de apoyar estas actividades es comprar la obra que se produce en Zacatecas. La obra publicada en esta sección está a la venta. Además de las secciones de Castillo de sal si puedes, el Diario de Mateo, la de Eduardo Campech y Antonio Villarreal, le damos la bienvenida a nuevos colaboradores: Juan Horacio Garibay con una reseña sobre un libro del querido poeta fresnillense Juan José Macías; José Eduardo Jacobo Moreno, quien establece algunas coincidencias entre la época de la Intendencia y la actual; y José Ángel Higuera quien nos comparte un texto sobre el café y los recuerdos. En Teatralidades, Marianella Villa, nos invita a reflexionar sobre el acto de la creación artística y la responsabilidad con el espectador. Y por último, Pilar Alba participa con nosotros en Río de palabras. En el siguiente número hablaremos sobre Borges –ensayos de Marcelo Sada y Gabriel Luévano- y sobre la diversidad sexual, a propósito del festival organizado por Las Hijas de la Luna en Zacatecas. Seguimos recibiendo sus colaboraciones en el correo de La gualdra. Jánea Estrada Lazarín / lagualdra@hotmail.com
Raymundo Cárdenas Vargas Dir. La Jornada de Zacatecas direccion.zac@infodem.com.mx
Jánea Estrada Lazarín Dir. La Gualdra lagualdra@hotmail.com
Pág. 3 La promoción de la lectura y la mercadotecnia por Eduardo Campech Miranda Castillo de sal si puedes por Andrea S
Pág. 4 Cuatro figuras dichas y no dichas sobre La experiencia del pensar por Juan Horacio Garibay
Pág. 5 La intendencia de Zacatecas: los orígenes de la burocracia por José Eduardo Jacobo Bernal Los aromas del recuerdo por José Ángel Higuera Solano
Págs. 6 y 7 Sonia Medrano, la voz viajera Tres proyectos creativos: un solo equipo de trabajo
Págs. 8 y 9 La Toma de Zacatecas de Arturo Almanza Pancho Villa, un canto a tu corazón por Cecilia Rascón
Pág. 10 La Muestra que no llegó (algo sobre DOGMA 95) por Antonio Villareal Álvarez Diario de Mateo por Mateo Estrada Gaviria
Pág. 11
Agenda
Pág. 12 Crear o no, ésa siempre será la cuestión… por Marianella Villa Señor apiádate de mí por Pilar Alba
Sandra Andrade Trinidad Diseño
Juan Carlos Villegas Ilustraciones jvampiro71@hotmail.com
La Gualdra es una coproducción de Ediciones Culturales y La Jornada Zacatecas. Publicación semanal, distribuída e impresa por Información para la Democracia S.A. de C.V. Prohibída la reproducción total o parcial del contenido de esta publicación, por cualquier medio sin permiso de los editores.
literatura
No. 3 - Año. 1 20 de junio de 2011
37 La promoción de la lectura y la mercadotecnia Por Eduardo Campech Miranda* Las mejores acciones en materia de lectura son las específicas, no las generales. Cuando en las previsibles, idénticas y casi siempre erróneas campañas nacionales de lectura se habla de leer, en abstracto, el mensaje que pretendidamente se dirige a todos, en realidad no se dirige a nadie. Los que ya leen no necesitan mensajes invitadores para ponerse a leer, y los que no leen, difícilmente variarán sus conductas o recelos acerca de los libros, nada más porque escuchan todo el tiempo, con machacona alegría, entusiastas mensajes de propaganda pretendidamente ennoblecedora. Juan Domingo Argüelles
Desde hace aproximadamente un par de semanas se transmite por la radio un spot publicitario del Programa Nacional de Lectura en Zacatecas (PNL). El mensaje inicia con la siguiente frase: “Ahora vamos a hablar de lectura…” Es ahí donde encontramos uno de los errores más recurrentes en el ámbito de la formación de lectores: la nece(si)dad de hablar de la lectura y no establecer mecanismos que permitan la experiencia de la misma. Y atención: que hablo de “experiencia” y no del placer (entendido la mayoría de las ocasiones como mero hedonismo) de la lectura. Invitar a leer hablando de lectura, de manera abstracta como lo dice Argüelles, es como invitar a ser catadores de vino a abstemios. Si leer nos hace críticos, reditúa en el ingenio y la creatividad, entonces, ¿por qué a los responsables del PNL no se les ocurre realizar otro tipo de campaña? ¿La lectura no los ha hecho ni críticos, ni ingeniosos, ni creativos? Es claro que ellos no se encargaron de la producción de la publicidad, pero sí tuvieron que darle un visto bueno. Un mensaje plano, poco atractivo, generalizado, sólo provoca que se pierda la atención. Ejemplos de lo que se puede realizar en ese valioso tiempo radiofónico hay muchos, pero también pueden diseñarse desde la propia Coordinación del PNL: se puede contar, con entusiasmo, el argumento de algunos
de los textos contemplados en los acervos de Bibliotecas de Aula y Bibliotecas Escolares, compartir datos concretos que aparecen en los libros de divulgación de las mismas colecciones, solicitar un espacio más amplio y producir una radionovela. Prueba de lo anterior lo constituye, sin lugar a dudas, el proyecto de Imaginantes de José Gordon. Con una narración amena, imágenes que enriquecen la charla y una dosis de precisión, Imaginantes brindan una amplia ventana a la lectura a quien quiera asomarse en ella. La promoción de la lectura no puede escudarse sólo en una campaña de mercadotecnia. La voz de los lectores también es fundamental (sería muy cínico recomendar la ingesta de criadillas cuando nunca se han comido), las alumnas, madres, maestras (y sus equivalencias en masculino) y todos quienes participan en el PNL, pueden comentar brevemente un libro. No como especialistas, sino como simples y llanos lectores. Por ello, no necesariamente tienen la obligación de hablar bien (por el hecho de haber sido de su agrado) del libro en cuestión. Sólo cuando dejemos de hablar de la lectura y nos pongamos a leer; cuando dejemos de mostrar a la lectura como algo abstracto y utilitario y la dimensionemos como una actividad que vale la pena más allá del examen o del “deber hacer”, estaremos en condiciones de hablar de una promoción de la lectura en sentido real. Mientras, estaremos rozando (por así mostrarlo) el territorio de la simulación.
* Trata de emular a San Judas Tadeo en el sentido de apoyar “causas difíciles y desesperadas”, lo cual lo ha llevado a desempeñarse como promotor de lectura. Julio Ruelas, “Ex Libris, Jesús E. Lujan”, 1905. Publicado en Revista Moderna de México Vol. VII, núm. 3, noviembre de 1906. Tinta sobre papel, 10 x 13 cms. Colección Selva Hernández.
Castillo de sal si puedes
Julio Ruelas, “Panoplia”, 1903. Publicado en Revista Moderna de México. Vol. IX, núm. 3, noviembre de 1907. Tinta sobre papel, 17 x 20 cms. Colección Alicia e Isaac Backal.
Por Andrea S*
La mayoría de mis libros están en cajas, hace un par de días curioseando en las que ya están abiertas encontré un libro que leí varios años atrás: Las nieblas de Avalón, de la autora Marion Zimmer Bradley. Forma parte de una serie de libros que no he podido conseguir completa; pero funciona bastante bien en solitario, no necesita una continuación para entenderlo. Es una reescritura de la historia del rey Arturo con algunos cambios y narrada por Morgana, dándole además un giro al personaje para no verla de la forma usual como una malvada hechicera, sino entenderla como un ser humano que amaba y odiaba al igual que lo hacemos todos. Hay una versión cinematográfica del libro, filmada en el 2001, que cuenta con las actuaciones principales de Anjelica Huston (podemos recordarla como Morticia en la película Los locos Adams) y
de Julianna Margulies (podemos verla en la serie The good wife, transmitida por el canal Universal). Aunque la película es entretenida no se acerca a todo lo que podemos encontrar en el libro: personajes principales y secundarios con muchas facetas, mitología celta, la magnífica leyenda del rey Arturo, su espada Excalibur, su esposa Ginebra, su amigo Lanzarote, el Mago Merlín, la Dama del Lago y por supuesto, el Hada Morgana. Además lo que me encanta de esta clase de libros es que nos hacen aprender y querer investigar más sobre los personajes; digamos que para mí es la mejor manera de algún día introducirnos en la literatura medieval. Aunque es un libro largo casi puedo asegurar que no se arrepentirán del tiempo invertido en él y recuerden… lean (siempre) con responsabilidad y desenfado.
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Cuatro figuras dichas y no dichas sobre La experiencia del pensar Por Juan Horacio Garibay* 1
Ya se ha hablado mucho sobre la tarea de crítico, sobre sus posturas y sus imposturas, y hay tantas disertaciones en torno a lo que es la crítica como hay sombras en el mundo, lo sabemos. Pero en estos días pasados leí otra definición que me gustó, que les comparto y a la que no le quito ni tilde de verdad; está en un libro de Ricardo Pliglia intitulado Crítica y ficción. Piglia dice así: El crítico es el que reconstruye su vida en los textos que lee. Lo digo de nuevo: El crítico es el que reconstruye su vida en los textos que lee.2 Es decir, la literatura, al crítico, le da una gramática desde la que puede pensar su vida y desde la cual, me parece construye una nueva ficción que se llama la crítica. Esta idea se aplica bien al texto de Juan José Macías, porque Macías al momento de leer y de escribir sobre estos dos poetas -Antonio Porchia y Roberto Juarroz- se reconstruye en torno a su vida. Sé que toco una cuestión harto polémica: el tema de la relación literatura y vida. Y me queda más que claro que no hace falta ni conocer al poeta Juan José Macías, ni menos conocer la cuidad de en donde vive para poder leer este libro. Lo sé amigos estudiosos de las letras: la literatura y la crítica se construyen sobre los escombros de la realidad. De acuerdo. Pero si se quiere pensar lo dicho y lo no dicho de éste o de cualquier otro libro -que es justo lo que se tiene que buscar en el acto de leer- es necesario tomar en cuenta la mencionada tesis de Piglia que ahora la formulo a modo de interrogación: ¿cómo reconstruye el crítico su vida al momento de que lee? O quizá como lo preguntaría Borges ¿quiénes son los precursores de Kafka? En este sentido a la primera figura que aludiré sobre La experiencia del pensar. Filosofía y poesía en Antonio Porchia y Roberto Juarroz es que éste es un libro sobre la amistad. Así lo pongo. De la amistad tanto en términos literarios como metaliterarios. De la amistad de dos personajes históricos: Porchia y Juarroz. De la amistad de dos disciplinas: la filosofía y la poesía. De la amistad de dos actitudes: la académica y la vivencial. De la amistad de dos formas de hablar: la que explica y la que muestra. De la amistad de dos modos de escribir: la conceptual y la metafórica. Pero también, y lo digo así, de nuestra amistad, de la amistad que hay entre Macías y yo, en fin. Además es un libro que habla de la retracción, o del, digamos, tomar
partir de una poética imagen. La primera se oye más de lo que se ve y la segunda se ve más de lo que se oye. La poesía de Juarroz y Porchia es una poesía basa en el ver, y esto mismo lo sostiene Macías en el capitulo El 6 problema del ver. Pero también el mismo libro La experiencia del pensar, contrario a su título es más bien una experiencia del ver. Lo digo así y tómese textual: La experiencia del pensar es un libro edificado más por imágenes que por razonamientos. Y esto es una fatalidad: en el texto se apodera en mayor medida la voz del poeta que la voz del filósofo. Doble consecuencia: desde mi apego a la poesía digo esto como un elogio, pero desde mi apego a la filosofía, lo digo como una crítica. Así: la presencia del poeta termina imponiéndose. Pero si en términos filosóficos el ver o la visibilidad no es un valor, en términos poéticos sí. Por ello aludía, al comienzo de este apartado, a Italo Calvino, puesto que para él la visibilidad dentro de la creación literaria tiene una valía sin paralelo:
Julio Ruelas, “La Crítica”, 1906. Publicado en Revista Moderna de México. Vol. VII, núm. 4, diciembre de 1906. Aguafuerte. 23x17 cms. Museo Nacional de Arte, INBA-Conaculta.
distancia; Porchia y Juarroz fueron escritores que vivieron -y espero que no esté tan gastada la expresión- en la marginalidad de los círculos del poder de los literatos y estuvieron muy lejos de las burocracias del éxito. Macías lo dice bien: Pensamientos contrarios a los de la generalidad, centrada en la fama, reconocimiento, dinero, seguros de vida y de enfermedad, pensiones de vejez, y lo mejor: pasarela de individuos de gran estilo hacia la posteridad. Así veo a Porchia y a Juarroz a través de lo poco que se dice de ellos, como dos Robinson Crusoe en su isla imposible, solos con su vida y sus pensamientos, son sus problemas fundiéndose y disolviéndose, con los ligámenes rotos respecto de la cultura dominante, pero de acuerdo con ellos mismos.3
1Texto leído en la presentación del libro: Juan José Macías, La experiencia del pensar. Filosofía y poesía en Antonio Porchia y Roberto Juarroz, Fondo Regional para la Cultura y las Artes del Noreste, Tijuana, B.C., 2009. 2Ricardo Piglia, Crítica y ficción, Anagrama, Barcelona, 2001, p. 13. 3Juan José Macías, op. cit., pp. 14-15. 4Ibídem, p. 31.
Esta idea de la retracción se presenta a su vez en la misma concepción de la poesía que sostienen Juarroz y Porchia y en mayor medida en este último. Estamos ante una poética del alejamiento. Una poética que ya nace derrotada en su decir. Y que por ello mismo es un decir que no acecha a la realidad. Una poética, en suma, en la que se prefiere más el silencio que la voz. Van dos citas que tomo directas del texto que ahora se cometan: A veces la poesía no me deja escribir -así lo dice Juarroz- o Cuando digo lo que digo es porque me ha vencido lo que digo -así lo dice Porchia-.4 Escritura dislocada. Escritura de la imposibilidad de la escritura. La tercera figura está asociada con el ver, o como dice Italo Calvino en una de sus Seis propuestas para el próximo milenio,5 con la visibilidad. Hay poesía de tono y poesía de icono. Una que se elabora a partir de una poética ritmo y otra a
Si he incluido la visibilidad en mi lista de los valores que se han de salvar, es como advertencia del peligro que nos acecha de perder una facultad humana fundamental: la capacidad de enfocar imágenes visuales con los ojos cerrados, de hacer que broten colores y formas del alineamiento de caracteres alfabéticos negros sobre una página 7 blanca, de pensar con imágenes. La última figura es la del viaje. En cierta medida todo el libro es un tránsito bien escrito y enterado. Que tiene como único objetivo eso: transitar. En este caso el viaje/ desplazamiento lo realizan dos forasteros próximos y es reconstruido y revivido por un lector-escritor, Juan José Macías, a partir de la ordenación de su poética. ¿Dónde inicia? ¿Dónde acaba? Antonio Porchia como Roberto Juarroz son una metáfora de esa condición de ser lapso. El lapso que corre entre la vida y la muerte. En efecto: estos dos personajes/metáforas están en la búsqueda de ese desplazamiento; están, para ser más explícito, en la búsqueda de su origen, pero no de su origen agnado o familiar, como en un primer momento se puede creer, sino de aquel origen del que fuimos desarraigados. Búsqueda del no tiempo, búsqueda del no espacio, búsqueda de la no representación. Búsqueda, en suma, de lo imposible: la poesía.
5Italo Calvino, Seis propuestas para el próximo milenio, Siruela, Madrid, 2001. (Obviamente la organización de este documento está inspirada de este texto que cito). 6Juan José Macías, op. cit., pp. 63-71. 7Italo Calvino, op. cit., p. 98. * Profesor de pedagogía anacrónica y responsable -y fiador- de la itinerante Oficina de Investigaciones Surrealistas
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5 La intendencia de Zacatecas: los orígenes de la burocracia Por José Eduardo Jacobo Bernal* Con la llegada de los Borbones al trono español, en el año 1700, comenzó una política modernizadora que se propuso reorganizar territorialmente el poder, por lo que, retomando el modelo francés, se creó la figura de la Intendencia, espacio administrativo encargado de la recaudación fiscal y de las cuestiones de justicia. El 4 de diciembre de 1786, la Corona española intentaba sustituir la confusa división virreinal por un orden jerárquico integrado por entidades administrativas establecidas lo más funcionalmente posible. Sin embargo, esta racionalización no empataba del todo con las formas de gobierno adquiridas por la tradición, pues los novohispanos habían aprendido a gobernarse con base en compadrazgos y amistades y no bajo una forma institucionalizada, situación que aún hoy permanece. Para Zacatecas se nombró como intendente a Felipe Cleere, quien tardó casi tres años en tomar posesión de su cargo, el 1° de abril de 1789, lo que nos habla de una tremenda lentitud burocrática, además de cómo los funcionarios públicos se negaban a acatar las disposiciones oficiales. A pesar de que los honorarios de los intendentes se podían calificar de elevados, ya que recibían entre seis y siete mil
pesos anuales, los funcionarios se quejaban de no recibir un pago adecuado a sus responsabilidades, pues tras deducir todos los costos que generaban las operaciones de oficina y el pago de los ayudantes, algunos intendentes comenzaron a quejarse de que apenas les alcanzaba para los gastos más indispensables. Este argumento nos demuestra las constantes en el pensamiento social, donde los funcionarios no cumplen a cabalidad con su trabajo y aún así exigen salarios cada vez más altos. El proceso por el que se establece la Intendencia en Zacatecas nos da cuenta de lo irregular de la implementación del proyecto reformista de los Borbones en la Nueva España, y nos confirma que la aplicación de las leyes por sí solas no basta para modernizar a una sociedad atrasada y es la situación propia del lugar la que determina la forma en que estos decretos o proyectos reformistas se han de establecer. El proyecto modernizador de los Borbones, que alcanzó su punto más álgido bajo la corona de Carlos III representó un intento de devolverle a España su estatus de potencia en el escenario político europeo; sin embargo se encontró con resistencias en la forma de conce-
bir el mundo por parte de los propios gobernados, lo que hizo que el programa ilustrado de Carlos III, apodado con acierto el Político, no se aplicara en toda su extensión. Lo que nos lleva a concluir que la sociedad mexicana, heredera de las formas de pensamiento coloniales, sigue atada a conductas burocráticas que entorpecen los buenos proyectos de algunos gobernantes, por lo que no queda más que tratar de superar esta herencia y lograr una verdadera eficiencia en las formas del poder político, meta que se busca en estas tierras desde hace ya varios siglos. * Nació en México, D.F. Vive en Zacatecas hace más de 25 años. Maestro en Historia por el Instituto Mora. Es docente-investigador de la Unidad Académica de Historia de la UAZ e integrante de la Asociación de Historiadores Elías Amador A.C.
Los aromas del recuerdo Permítanme hablarles del café. Ese producto tostado y triturado que se obtiene de la semilla del árbol del cafeto. Lo utilizamos para preparar una infusión aromática que puede endulzarse y combinarse con leche. Se han escrito legajos sobre su cultivo, preparación y consumo, pero no he leído algún artículo que mencione los recuerdos que trae una taza de café; de la memoria del aroma que está justo ahí, en cada taza, en cada cafetera o en cada molino esperándonos para ser rescatada con una inhalación. Yo acostumbro beberlo solo y con azúcar; por las mañanas, por las tardes, y pocas veces por las noches (a decir verdad el café no me quita el sueño, pero como al llegar la noche ya acumulé 6 u 8 tazas, prefiero no exagerar su consumo). Siempre que lo bebo, el aroma me hacer recordar hechos pasados. Una de las remembranzas que me abordan es la de niño: mi madre me
enviaba a la tienda a comprar dos sobres de café molido mientras en casa el agua caliente desprendía vapor esparciendo por el aire el llamado a los granos del café, granos que al copular en un subir y bajar por el agua hirviente desprendían su aroma como agradecimiento al hombre por su cultivo. ¡Ah, esa edad de ralas preocupaciones y variados juegos! El segundo recuerdo en llegar es la juventud, las tardes, los amigos compartiendo el estudio. Repasábamos cada materia usando al café como vehículo para impregnar el conocimiento en lo más profundo de nuestra mente y quedábanse ahí el álgebra con el café, el cálculo con el café, la física con el café, los sueños con el café. En cierta ocasión, compartiendo esta bebida con una mujer muy hermosa, mi mirada naufragó en sus ojos y quedé aislado del mundo. El tintinear de
Por José Ángel Higuera Solano*
las cucharas y el murmullo de los asistentes eran las únicas voces que yo escuchaba.
Quise guardar aquella imagen en palabras escritas y surgió la inspiración.
Julio Ruelas, “Letra Capitular A”, 1901. Publicado en Revista Moderna de México. Vol. IV, núm. 8, abril de 1902. Tinta sobre papel. 12.8 x 9.2 cms. Colección Isaac Gutman.
*Poeta, zacatecano por adopción y convicción.
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La soprano Sonia Medrano Ruiz nació en Zacatecas; en su familia encontró desde temprana edad el ejemplo para iniciar su carrera artística: sus padres son muy afinados, su abuelo materno formó parte del Trío Zacatecas –llegó a presentarse en el Calderón- y su abuela paterna –Juanita- cantaba también. A la edad de 7 años inició su carrera en el coro del IMSS, con el Mtro. Luis Félix, luego formó parte los coros de FONAPAZ y de la Sociedad Coral. Estudió con el Mtro. David Ramírez en los talleres de música de la UAZ y en 1993 toma clases en la Escuela de Música con el maestro Mora y con Ninón Lima. Larga ha sido su carrera de estudios pues después se fue al DF y a Xalapa a seguir estudiando; su vida es el canto, el estudio y la investigación musical. Sonia recuerda con especial cariño el primer concierto que dio en el teatro Fernando Calderón en 1988, en el que el Mtro. César López Zarragoitia (q.e.p.d.) la acompañó en el piano. Desde entonces, su trabajo ha sido independiente y eso ha propiciado que sea ella la que planea, produce y gestiona sus propios proyectos. Tiene varias producciones discográficas y una de ellas
En La Serva Padrona, de Giovanni Battista Pergolesi
es precisamente “De tragedia, pasión, añoranza y otras noticias”, proyecto en el que se incluyen 11 corridos zacatecanos y una canción de añoranza. Al preguntarle el por qué hacer un disco de corridos en tiempos como éstos en los que incluso cierto tipo de letras se han prohibido en el norte del país, Sonia nos dice: Leí el libro del Mtro. Cuauhtémoc Esparza y me enamoré de las letras de los corridos que ahí aparecen. Me interesó mucho difundirlos porque los corridos nacen espontáneamente del pueblo, son el retrato de una época pasada que no debemos olvidar para poder entender nuestro presente. Los corridos son catárticos en cierto sentido, porque hacen que quien los canta y los escucha recuerden incluso cosas tristes para sanarlas. Me refiero a los corridos de antaño, a los que están incluidos en el disco, no a los narco-corridos; sin embargo, no estoy de acuerdo en que éstos se prohíban; prohibir es limitar el derecho a la expresión libre. Prohibir no es solucionar el problema, la solución está en la educación. Sin embargo, yo, por ejemplo, no los cantaría, no me interesa. Seguimos hablando del tema y Sonia manifiesta de pronto: Educar es sensibilizar también, por eso es importante trabajar con los niños, desde que son pequeños; trabajé en un proyecto llamado “Viaje a través de la historia de la música mexicana” que funcionaba perfectamente, pero este proyecto, como otros más, no han tenido continuidad por parte de las instituciones. ¿Qué nos queda entonces? Seguir trabajando de manera independiente, eso tiene sus ventajas también, pero es difícil y no debería serlo tanto. Yo seguiré insistiendo en que sean tomados en cuenta los proyectos de los artistas zacatecanos, pero de manera digna. No son sólo becas lo que necesitamos; hace falta que exista un programa de apoyo real para la difusión cultural en todo el Estado. Es evidente que en Zacatecas el movimiento artístico independiente ha tomado mucha fuerza en tiempos recientes y es necesario que se valore el trabajo de todas estas personas que por iniciativa y esfuerzo propios están teniendo buenos resultados. Y a propósito de esto, preguntamos a Sonia cuáles son sus proyectos futuros: Primero, seguir insistiendo en que los artistas unamos esfuerzos para trabajar en equipo, para dar a conocer nuestro trabajo aquí en Zacatecas, para llevarlo a los municipios. Mira: trabajar al interior del Estado es muy gratificante para nosotros los creadores, pero esto no debería ser solamente en fechas específicas como en el Festival de Semana Santa. Yo trabajo mucho en estados como el de Guanajuato y el de Aguascalientes que tienen programación en sus municipios durante todo el año. Próximamente me presentaré en Puebla, en Guanajuato –en un festival infantil- y en Chicago –en la Semana Cultural del Zacatecano, en el mes de julio-.
Yo seguiré insistiendo en que sean tomados en cuenta los proyectos de los artistas zacatecanos, pero de manera digna.
Por la libre
Sonia Medrano
Otro proyecto que tengo es el de impulsar la formación de públicos, es lamentable que no se trabaje en eso: es nuestro deber como artistas, creadores y promotores brindar nuevas opciones a la sociedad y fomentar la educación en las artes; pues un público que no tiene opciones de esparcimiento, nunca podrá crear ni poseer un criterio para juzgar la calidad de lo que consume. Sólo con educación se puede adquirir una capacidad crítica que le permita distinguir entre los productos que nos ofrece la sociedad de consumo y la verdadera cultura, que a mi modo de ver, es la expresión que surge de las entrañas del pueblo. Nos despedimos, con la promesa de que nos contará cómo le fue en Chicago, esa ciudad en la que viven miles de paisanos zacatecanos, quienes seguramente disfrutarán mucho del canto de Sonia, de su voz viajera y peregrina que alegrará a la gente que desea siempre estar aquí, pero no puede.
Ha participado en diversas obras con la Capilla Barroca
No. 3 - Año. 1 20 de junio de 2011
Por Jánea Estrada Lazarín
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Enrique Goytia, punta seca acuareleada
Juan Manuel García, neográfica
Enrique Goytia, mixta linóleo, xiligrafía, serigrafía
Juan Manuel García Jiménez, Enrique Goytia y Pilar Alba son tres amigos que trabajan juntos en el difícil pero gratificante mundo del arte independiente, como ellos mismos lo llaman. Tres personalidades completamente diferentes unidas por un proyecto en común: difundir la literatura, hacer grabado y acercar el arte a los rincones de Zacatecas. Juan Manuel García Jiménez es poeta y artista plástico; intentó ser médico y desistió pues para él es más emocionante sanar el alma con cosas bonitas: con pintura y poesía. Es el coordinador desde hace 5 años, de un espacio cultural independiente, el Taller Enrique Guzmán –no por el rockero, que conste-. Ahí está Cecilia, el tórculo en que todos los días se imprime grabado. El suyo es un taller abierto al público que ofrece servicio de impresión a los artistas, una buena plática (siempre) y un vaso de refresco anaranjado (casi siempre). Para Juan Manuel la gráfica se puede aprender rápido pues es fácil enamorarse de la técnica: Creo en el arte independiente, no elitista, en el trabajo comunitario, en la complicidad con el espectador y con el artista. Enrique Goytia es diseñador gráfico, conoció a Juan Manuel cuando regresó de estudiar en Canadá. Quería incursionar en el grabado y después de mucho buscar lo encontró en un taller que tenía en una vecindad, en el centro histórico de Zacatecas. Se enamoró de la técnica y se unió al equipo; de ahí se cambiaron a la colonia Las Margaritas y echaron a andar la Galería La Sala, de la que es coordinador, en ella se han realizado 21 exposiciones individuales en sólo dos años. Enrique coordina la galería, pero también diseña las invitaciones, pega carteles y consigue los patrocinios –con la ayuda de sus compañeros-. Es gestor, grabador, pintor y carga a la Cecilia en su camioneta cuando hay que sacarla a la calle, para que los niños impriman sus grabados. Pilar Alba, es escritora, actriz, profesora de preparatoria y directora de teatro. Coordina la Cartonera la Cecilia; es Pilar quien realiza las ediciones de cuadernos artesanales (cuyas ilustraciones se hacen en el taller Enrique Guzmán), con el objetivo de promover la literatura y la lectura se publican cuentos y poemas. Los textos pueden ser fotocopiados, a veces se venden a $35.00, otras veces se regalan… a veces le ganas, a veces le pierdes, pero aún perdiéndole le ganas; porque cuando alguien quiere leer siempre es ganancia. Estos tres alegres compadres trabajan en sus proyectos con entusiasmo todos los días. Este año hicieron una serie de grabados que pegaron en los puentes; de ahí surgió la idea de bautizar a los puentes peatonales con nombres de poetas zacatecanos. Este año hemos bautizado varios, alguien del público que pasa por ahí es elegido en el momento como padrino; la gente siempre se sorprende,
pero participa, y seguro se lleva un grabado a su casa; pasan por el puente agobiados por las preocupaciones diarias y se van de ahí con una sonrisa. Ellos hicieron un homenaje a Juan José Macías el año pasado, realizaron un encuentro de escritores para celebrar al poeta fresnillense. Y durante este año continuarán realizando el homenaje al poeta Gerardo del Río. Su espacio está ubicado en la Calle de Los Olivos No. 311, Col. Las Margaritas, en el Barrio de Jesús. Los integrantes de este equipo tienen ángel, algo muy especial que ha hecho que la gente del barrio participe en sus proyectos. Apenas subes las escaleras que te llevan a La Sala y los vecinos te reciben con una sonrisa, como anfitriones de la fiesta –que siempre termina antes de las diez de la noche-, llevan agua fresca, te sirven café, comparten su espacio, se sienten orgullosos de compartir su calle contigo. En esos momentos los malos ratos se olvidan, se hacen a un lado las preocupaciones diarias. Los niños corren de un lado a otro, comentan entre ellos cuál es el cuadro que más les gusta, preguntan, platican con los artistas. Y ahí, siempre al pendiente, sonrientes se encuentran también Juan Manuel, Pilar y Enrique, listos para la siguiente aventura. Hoy me llegaron tres sobres con poemas de Juan Manuel. Un nuevo proyecto: repartirán estas cartas por toda la ciudad, en cualquier casa, a cualquier persona que se encuentren en la calle. De esto hablaremos luego…
Juan Manuel García, linóleo a la placa perdida
Creo en el arte independiente, no elitista, en el trabajo comunitario, en la complicidad con el espectador y con el artista.
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8
Arturo Almanza* Esa finca de La Aduana era una finca bonita, la volaron los huertistas con pólvora y dinamita.
Ataque, tras otro ataque, los pelones rechazaban, pero Madero y Urbina más batallones mandaban.
En la calle de Tres Cruces se atrincheran federales y matan con sus disparos a muchos soldados leales.
Quemaron los federales varias cuadras de la plaza, antes de ser derrotados, perdiéndose muchas casas.
Gritaba Francisco Villa: - ¿Dónde te hallas Argumedo? ¡Ven y párate aquí en frente, tú que nunca tienes miedo!
Cuatro horas duró el ataque para tomar posesiones de ese cerro de La Bufa que ha llamado la atención.
En dos horas del combate Los federales corrieron; Las calles de San Francisco llenas de muertos se vieron.
El Palacio, los archivos, el Obispado y Catedral, sufrieron daños muy graves por ese crimen bestial.
- No te vayas, orejón, quédate a los chicharrones, dile a Medina Barrón que murieron sus pelones.
El cerrito de La Bufa, de memoria tan famosa, fue por la tarde tomada, tras una lucha espantosa.
Horrible carnicería hicieron nuestros villistas, Y de seiscientos cincuenta quedaron sólo las listas.
Pensaron, por Guadalupe. irse muchos de salida, fue donde altos militares, allí, perdieron la vida.
Gritaba Francisco Villa: - ¿Dónde estás viejo Barrón? ¡Yo creo que todos me quedan guangos como el pantalón!
Las baterías de Chihuahua, tan certeras como siempre, disparan con precisión sobre el cerro de la Sierpe.
Por la calle Juan Alonso salieron los federales, pues perdieron la esperanza de resistir en sus reales.
Emplazadas ya las piezas en punto a las diez del día, fue bombardeada la plaza con muy buena puntería.
Robles y Toribio Ortega desafiaron a la muerte, empezaron a atacar la defensa del oriente.
A las diez de la mañana comenzó aquella jornada, y se oía la balacera que parecía granizada.
Por el sur sobre la vía, La Bufa la defendían Guadalupe y La Encantada, es, mucho más de tres mil juan por la Bufa y por Loreto pero en tan terrible ataque, la División los cercaba. allí, murió Soberanes.
Son bonitos estos versos, de tinta tienen sus letras, voy a contarles a ustedes la Toma de Zacatecas.
Les dijo el general Villa: - ¿Conque está dura la plaza? Ya les traigo aquí unos gallos, creo que son de buena raza.
Mil novecientos catorce, las vísperas de San Juan, fue tomada Zacatecas como todos lo sabrán.
Villa recorrió los puestos pa´ colocar a su gente, por el sur, por el oriente, por el norte y el poniente.
Ese veintitrés de junio, del catorce por más seña, fue tomada Zacatecas por la División Norteña.
Por Morelos y Las Pilas iban las caballerías, por el centro de las tropas iban las infanterías.
La Toma de Zacatecas por Villa, Urbina y Madero, el sordo Maclovio Herrera, Juan Medina y Ceniceros.
Calculando su estrategia con la visión que él tenía, en las lomas de La Plata colocó su artillería.
Salió don Francisco Villa de la ciudad de Torreón, con toda su artillería hasta el último escuadrón.
Ese mismo día, en la tarde, emplazaron los cañones cerca del cerro del Padre, apuntando a los crestones.
Se vino la División por el filo de la sierra, porque se tenía que ver lo bueno por su bandera.
Pusieron un reflector para encandilar a Villa, y Ángeles lo derribó como rosa de castilla.
Llegó don Francisco Villa a la estación de Calera, porque iba a tomar la plaza, para que entrara Natera.
Villa trazó bien sus planes y dijo a sus generales que al día siguiente estuvieran en sus puestos muy formales.
Ya tenían algunos días que se estaban agarrando, cuando llegó el general a ver qué estaba pasando.
En la Hacienda de las Pilas pasó a sus tropas revista, comenzando desde allí el ataque a los huertistas.
Al llegar Francisco Villa con todos sus escuadrones, se marchó en un automóvil al campo de operaciones.
Manuel Chao y Servín pasaron por la Bonanza, y entraron a los lugares que les fijó la ordenanza.
Fíjense lo que hacía Villa con el que hacía prisionero: le perdonaba la vida, le daba ropa y dinero.
En la Plazuela García tuvieron un encontrón, pero las fuerza villistas honraron su pabellón.
Y los villistas con brío trepaban por las laderas, pero al fortín no llegaban porque morían en las eras.
¡´Ora sí borracho Huerta, harás las patas más chuecas, al saber que Pancho Villa ha tomado Zacatecas!
- Medina Barrón, no creas que andamos porque sobramos, pues con la ayuda de Dios a Zacatecas entramos.
Felicitó Pancho Villa a todos sus batallones, por el éxito alcanzado de acabar con los pelones.
Esos huertistas había en las cumbres de aquel cerro, pero fueron hechos polvo con un empuje tan certero.
Valiente Medinabeitia con otros de gran templanza, como Rodolfo Fierro y ese general Almanza.
Gritaba Francisco Villa: - ´Ora sí, viejo barbón, ya le puse aquí la muestra a don Álvaro Obregón.
¡Que viva Francisco Villa que defiende al pueblo entero! ¡Que vivan sus generales Urbina y Raúl Madero!
Adiós, cerro de La Bufa, Con tus lucidos crestones, ¡cómo te fueron tomando teniendo tantos pelones!
De los cañones salía una pura llamarada, pero ya se definía la terrible desbandada.
Ángeles, el general, jefe de la artillería, le pidió permiso a Villa cañonearlos todavía.
Andaban las pobres “juanas” empinadas de los cuerpos, recogiendo a los heridos y rezándole a los muertos.
Vadeando el cerro del padre batieron las trincheras guerrilleros de Parral y don Calixto Contreras.
Benavides y Herrera los dos con sus batallones, entraron a la estación persiguiendo a los pelones.
Y Villa le contestó: - ¡Hombre, no seas imprudente, cómo quieres rematarlos si perece mucha gente!
Unas eran de la sierra, las más de las poblaciones, eran todas muy bonitas y de muchos pantalones.
El señor Rosalío Hernández, valiente como formal, le tocó atacar los mochos del cerro de San Rafail.
En el fortín de San Juan en Dios creían detener el empuje de las tropas, mas tuvieron que ceder.
Como a las seis de la tarde la plaza estaba tomada, las campanas anunciaban el triunfo de la jornada.
Vuela, vuela, palomita párate en esas violetas; ¡señores, es el corrido: la Toma de Zacatecas!
Tierra Negra la tomó Gonzalitos por sorpresa, porque estaba muy confiado ese mayor Oropeza.
Ese coronel Ramírez, artillero federal, cayó como cain los hombres, en esa lucha infernal.
La sangre corrió a torrentes y las gentes resbalaban en los charcos que en las calles por donde quiera quedaban.
Vuela, vuela, palomita, llévate unas flores secas, y dile al borracho Huerta que entramos a Zacatecas.
Los sitiados, ya perdidos, dieron una orden brutal; de volar con dinamita el palacio federal.
Por el lado de la veta cantaban los horizontes: “Fue tomada Zacatecas por la División del Norte”.
Palacio que fue una joya por su estilo colonial, quedó nomás en montones de tierra, madera y cal.
Medina Barrón fue el jefe de las fuerzas federales y retuvo por dos meses el empuje de los leales.
Empezaron los balazos por el cerro San Martín, por La Araña, por El Padre, también por El Chapulín. Ese día por la mañana comenzaron a bajar, heridos por todas partes y el cañón a disparar.
Avanzan los batallones de los valientes villistas, y los federales cain sin tener quién los asista. Avanzaron los dorados, pasaron por San Martín, para atacar a La Bufa: el formidable fortín. Para tomar a La Bufa subieron por La cebada y por Loma del Muerto encontraron gente armada.
En la Cuesta del Calvario, atacando con su gente, murió Trinidad Rodríguez peleando como valiente. Se metió por Las Mercedes el general Ceniceros y el jefe José Rodríguez como buenos compañeros.
témoc. (1976) El * Esparza Sánchez, Cuauh
Los muertos van al panteón cayendo como goteras, por la mortandad que hicieron Francisco Villa y Natera. Cuatro ramitos de azahares puestos en cuatro macetas, a los valientes villistas que tomaron Zacatecas.
- Mi nombre es Arturo Almanza, soy Dorado y no pelón, ¡Que viva Francisco Villa! ¡Que viva la Revolución!
. o: INAH-UAZ. pp. 74-77 corrido Zacatecano. Méxic
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9 Pancho Villa, un canto a tu corazón
Por Cecilia Rascón*
Sr. Francisco Villa (donde se encuentre) General: Le mando estas letritas para contarle algunas cosas que se han venido comentando de usted al conmemorarse los cien años del inicio de la revolución, de la cual usted fue, desde mi punto de vista, el personaje más importante. A través de la prensa y otros medios, se han dicho cosas que no alcanzan a describirlo tal y como yo lo conozco. Se habla por ejemplo de un niño que fue bautizado con el nombre de Doroteo y que llevaba por apellido Arango. Lo que no dijeron es que cuando usted nació, eran cerca de las 3 de la tarde y que cuando vio su primera luz, el cielo se obscureció en señal de que tenía un designio muy importante que cumplir. Tampoco se dijo que desde muy niño tuvo que trabajar para que su madre y sus hermanitos se alimentaran, ya que su padre murió cuando usted andaba en los 9 años. Fíjese usted también, que los investigadores y los periodistas hablaron mucho de su vida de bandolero al lado de Nacho Parra, pero no sé por qué se les pasó mencionar que antes de ser perseguido por la acordada, siendo apenas un pobre jornalero que trabajaba de sol a sol, se le puso a su patrón que quiso cobrar derecho de pernada; y que por esa razón pasó años viviendo en las soledades de las montañas, en las que aprendió a no desperdiciar municiones, a curarse de las fiebres con hierbitas del campo, a robar vacas para secar su carne y curtir su piel y a conocer la sierra como la palma de su mano. Todo eso que aprendió de los indios, los bandidos y los animales, le sirvió mucho en sus años de guerrillero, pues usted tenía la capacidad de volverse invisible con todo y su ejército, en las narices de sus enemigos. Ni traidores ni coyotes le encontraban rastro. Otra cosa general, se repitió hasta el cansancio que se integró a la lucha de Madero por el puro interés de su libertad. Y qué hay de malo en eso, me pregunto, ¿que no las luchas de independencia y revolución fueron para eso? ¿Para liberar a los hombres de las opresiones?
La prensa maliciosa que desde siempre, mi general, lo ha querido poner como un bandido, mujeriego y asesino, no menciona sus intentos por vivir honradamente; ni tampoco que fue por esa razón que usted puso al servicio de la revolución su ejército de prófugos -que como usted, nada tenían que perder y sí mucho que ganar-. A nadie se le ocurrió mencionar los harapos que vestía cuando llegó a trabajar en la minería, ni del hambre que pasaba cuando tuvo que dejar ese trabajo por el accidente que casi le cuesta una pierna. Me acuerdo cuando usted platicaba que cuando el doctor le dijo que la tenía gangrenada y que la tenían que amputar, una anciana se la curó con ungüentos y compresas; y que cuando tuvo un poco de fuerzas para trabajar -aún convaleciente de la herida-, se dedicó a la albañilería, hasta que lo descubrieron, lo aprendieron y lo remitieron a la prisión de donde se fugó. A usted no le dejaban más camino que la montaña, que es el único refugio seguro de los perseguidos. Y qué le cuento: nada se dijo de su amistad con don Abraham González, de la protección que usted y sus muchachos le daban, y de las largas conversaciones que sostuvieron en la sierra Azul alrededor de una fogata hablando de las injusticias en que vivía el pueblo y que usted sufrió en carne propia. Supimos que luego del 11 de mayo en Ciudad Juárez, el señor Madero -o Maderito, como usted le decía de cariño-, le cumplió con lo de su libertad, y que entonces se dedicó a la carnicería. Luego vinieron los levantamientos Orozquistas, y tuvo que dejar su negocio para dedicarse a perseguir a don Pascual, bajo las órdenes de Huerta. Cuando las cosas medianamente se calmaron, usted ya estaba casado con Luz y fue gobernador interino por un mes. ¡La de cosas que usted hizo como gobernador! Pensiones para viudas y huérfanos, bajar precios de los alimentos y abrir más de 30 escuelas… Y en ésas estaba de gobernador,
cuando nuevamente empuñó las armas en defensa de los principios de la revolución. Cuando andaba por los treintaitantos años, había despertado ya muchas envidias por su valentía, arrojo y gallardía; lo que más les encabronaba era su pegue con las muchachas y que en los pueblos lo recibieran siempre con fiestas. Porque a usted nunca le faltó el amor. Por todas esas envidias estuvo a punto de ser fusilado por el traidor de Victoriano Huerta, que en ese entonces decía que jugaba de del lado de Madero. Huerta lo acusó de robarse un caballo y lo mandaron al penal de Lecumberri. ¡Ah, que mi general! Qué encontronazo le dio a esos traidores en Zacatecas. Los pelones corrieron vestidos con naguas robadas de mujer. Pero volviendo otro poco para atrás, Lucita -como usted le llamaba-, se entrevistó con el presidente Madero para que le concediera su libertad, pero lo más que consiguió fue lograr que lo trasladaran a la cárcel de Santiago Tlatelolco, de donde se fugó otra vez para instalarse en el Paso, Texas. Ahí se enteró del asesinato de Madero y se adentró nuevamente en territorio nacional con 8 de sus compadres. ¡Y que les arma la grande! Con esos ocho compadres, realizó la hazaña más grande que ningún otro hombre ha podido repetir. Formó un ejército popular con 60,000 mil hombres perfectamente vestidos, armados, municionados y pagados, sin faltarles provisión de boca. Y entonces lo nombran General de División, cosa que a muchos no les gustó -entre ellos a Carranza, al que usted le renunció días antes de llegar a Zacatecas, pues don Venus no quería que usted se anotara el triunfo de esa batalla-. Ahí la cosa se puso fea para él, pues con su renuncia le llovieron las de todos sus generales; y de esa manera, usted y otros valientes como Pánfilo Natera y Felipe Ángeles, tomaron Zacatecas. Luego vinieron las luchas por el poder, en donde gracias al apoyo del presidente de los Estados Unidos Woodrow
Wilson, Carranza se sentó en la silla que le pertenecía al pueblo. Usted no tuvo más remedio que seguir peleando y se hizo guerrillero perseguido por los carranclanes, hasta el armisticio de 1920 en Tlahualilo. Entonces usted dirigió los trabajos de las haciendas productivas en donde vivió casi tres años con sus Dorados y sus familias. Luego, en la ciudad de Parral, me lo mataron… Y desde entonces, somos muchos los hombres y las mujeres que no paramos de llorarle, porque en estos tiempos hay otras guerras y usted nos hace mucha falta. Todo lo que le cuento en esta carta, es sólo para desahogarme un poquito del coraje que les traigo a ésos de los gabinetes que no saben ni cómo gobernar y también porque el amor que siento por usted es tan grande que debo cantarlo a los cuatro vientos. Usted debe de estar seguro y orgulloso de que sigue despertando el amor de muchas personas como yo, y la envidia y los recelos de otros tantos. Si pudiera ver lo que nos queda de Patria, le daría mucho coraje… Le cuento: pusieron sus restos al lado de sus enemigos en el Monumento a la Revolución, acá en la Ciudad de México. Le han hecho estatuas, homenajes, pinturas, canciones, altares y oraciones… Sin embargo, general, ahora las cosas están igual o peor que antes. Junto a estas letras van unos versos que le escribí con tinta de mi corazón y a las que yo misma les puse unas músicas de ésas que tanto le gustaban. Espero que en el otro mundo las cantemos y bailemos bien pegaditos. Y mientras me llega el día de estar aunque sea un ratito a su lado, aquí sigo pensando que no ha habido un amor más grande y sincero que el suyo por sus hermanos de raza y sangre. Su más humilde y ferviente enamorada.
Cecilia
* Es productora, cantante y escritora. Ha realizado diversos proyectos infantiles y ha sido fundadora de varios grupos musicales, como Patita de Perro (1989). Su sello discográfico se llama La Ceci Records y en sus producciones discográficas han colaborado artistas como Eugenia León, Susana Zabaleta, Regina Orozco, Julieta Venegas, Rita Guerrero, Los Leones de la Sierra de Xichú y Susana Harp, entre otros.
icacomic@gmail.com
cine
No. 3 - Año. 1 20 de junio de 2011
10 La Muestra que no llegó (algo sobre DOGMA 95) Por Antonio Villarreal Álvarez A finales de los 90, cuando la permanencia en cartelera de una película dependía de su entrada en taquilla y donde las obras de autor se escondían en circuitos cinecluberos -situación que no ha cambiado nada-, surge DOGMA 95, una corriente cinematográfica que parte de la iniciativa del director danés Lars Von Trier, acompañado por Soren Kragh Jacobsen, Thomas Vitenberg y Kristian Levring para ofrecer una alternativa diferente al modo de hacer cine. Los conceptos esenciales de una película DOGMA son: la pureza de la interpretación de los actores, un buen guión que esconda una buena historia, economía en las imágenes, realismo en la iluminación… A todo ello hay que sumarle una nueva manera de realización: cámaras sin tripiés en todo momento y una edición lineal que siga un orden cronológico de la historia, que emule la vida real. El cineclub universitario presentó en las primeras proyecciones del ciclo “La Muestra que no Llegó”, Anticristo, de Lars Von Trier; y Submarino, de Thomas Vitenberg. A petición de quienes no se enteraron a tiempo de su proyección, las proyectaremos nuevamente el próximo martes 21 y jueves 23 –respectivamente- a las 8 de la noche. Además de que a la programación ya dada a conocer del ciclo, añadiremos las películas La Vitellina de Tizza Covi y Rainer Frimmel y El Hombre que Llora de Mahamat-Saleh Hauron en los días mencionados, pero en el horario habitual de las 6 de la tarde. Los esperamos con su ejemplar de La gualdra para que no paguen su entrada.
Lunes 20, 18:00 Hrs
Miércoles 22, 18:00 Hrs
El amor de mi vida (Bright Star), Gran BretañaAustralia-Francia, 2009. Dir. Jane Campion. Los tres últimos años de vida de John Keats, quien murió en 1821, son retratados por Jane Campion con gran minuciosidad y belleza en esta biografía indirecta del gran poeta inglés, contada por quienes lo conocieron. Como en sus anteriores filmes, la directora se ha centrado en la mirada femenina para contar la historia de la pasión amorosa e imposible entre Keats y su impetuosa vecina Fanny Brawne, así como la relación de ambos con el escritor Charles Brown, amigo y protector del poeta.
Los niños están bien (The kids are all right), EUA, 2010. Dir. Lisa Cholodenko. Una chica y un chico adolescentes tienen la necesidad de buscar a su padre biológico, con la firme idea de involucrarlo en la familia que conforman junto a sus dos madres (interpretadas por Annete Bening y Julianne Moore). Una vez que el padre donante (Mark Ruffalo) ha sido localizado, las cosas no volverán a ser las mismas, pues tanto los lazos, como los roles familiares, serán redefinidos en más de una ocasión y de formas drásticas.
Viernes 22, 18:00 Hrs De hombres y de dioses (Des hommes et des dieux), Francia, 2010. Dir. Xavier Beauvois. En un monasterio en lo alto de las montañas del Magreb africano, ocho monjes franceses viven en total armonía con sus hermanos musulmanes. Cierto día, un grupo de trabajadores extranjeros es asesinado por un grupo islámico y el terror se instala en la región; sin importar lo que pueda suceder, los monjes rechazarán la protección del ejército y decidirán quedarse en el lugar. Con una fotografía que fluye de manera armónica, este filme está inspirado en la historia real de los monjes cistercienses secuestrados en Argelia en 1996.
Diario de Mateo Junio 20
Me quedaré en el depa de F. O. Tiene casi todas las comodidades: agua potable cada tercer día, red inalámbrica, la parada de bus dista cien metros (ruta cuatro, camiones viejísimos y antiecológicos, 5.50 pesos. Incluyen zangoloteo y música…) El edificio es una construcción clasemediera de los ochenta. Cuatro pisos, dos departamentos en cada uno. El nuestro está en el cuarto. Me gustan los efectos sonoros de la dirección: calle Tiro San Antonio, edificio Nochistlán, interior H, colonia de Lete1 (esta pronunciación me recuerda a la peli E. T. 2). El exterior es de ficción. El edificio es el último en la calle que desemboca en la parte sur del cerro de Las Bolsas. Los dos primeros pisos son de ladrillo y se diluyen con el color de la tierra. Los dos siguientes están pintados
Por Mateo Estrada Gaviria
de azul cielo. Obviamente, desde cualquier otro cerro, en los atardeceres de verano el edificio es inexistente. ¡Qué bonito! 3 El sábado estuve en Las Quince con Lety Ramos y su hermana. Celebramos su cumpleaños, bebimos leve y platicamos lo suficiente para ponerme al día sobre la localidad. Siempre es grato ver y conversar con los amigos. Al profe le gustó la bitácora de trabajo. Subrayó el enunciado “Es una voz física”. Lo hizo para impugnar mi primera apreciación sobre las palabras de evangelización de Antonio de Sandoval.4 El profe me habló de los matices de la voz de un religioso que enfrentó a comunidades de oyentes con dioses y ceremonias distintas a los catequizadores de un mundo nuevo. La voz, dijo, era un medio para transmitir, pero era un elemento más en un acto que pro-
curaba seducir a los oyentes. “El interés era sintetizar toda creencia en un dios”, eso agregó, mientras levantaba la ceja izquierda y alzaba el volumen de su voz. En la reunión discurrimos sobre cómo enfrentaría Sandoval su encuentro con las esculturas del Teúl. Le pregunté que si de ahí procedía lo que escribió: “Eccedioses”. No respondió. Comentó, en cambio, que González Ortega, ferviente lector de Cesare Cantú,5 no redactó nada sobre el sitio que conmovió a Sandoval… 1 El nombre apropiado es de Letechipía. Refiere a un tiro de mina que fue propiedad de un minero con ese apellido. 2 E.T. (Steven Spielberg, 1982) película acerca de la amistad de un niño y un extraterrestre. 3 Cantina-galería, está situada en el callejón Mártires de Chicago de la ciudad de Zacatecas. 4 Es uno de los primeros franciscanos que evangelizó en el actual territorio de Zacatecas. Previo a su estado religioso, fue encomendero en la región de Juchipila. 5 Historiador italiano del siglo XIX.
Proyecto convocado por la Casa Municipal de Cultura de Zacatecas. Actualmente se encuentra en exhibición en dicho recinto. Las carpetas están a la venta. En esta página se puede apreciar el trabajo realizado para la carpeta, por el Colectivo Cultural La Segunda Escalera, grupo independiente que ofrece cursos de pintura, dibujo, grabado, exposición y venta de arte visual, servicio de impresión profesional de calcografía, xilografía, heliografía, etc., en la calle Leona Vicario 128, Centro Histórico. C.P. 98000. Zacatecas, Zac. Autores de La Segunda Escalera: Jael Alvarado, Catarino del Hoyo, Sergio Mayorga y Gilberto Jiménez.
Teatralidades 12
No. 3 - Año. 1 20 de junio de 2011
Crear o no, ésa siempre será la cuestión… Por Marianella Villa*
La semana pasada, me encontraba en una escuela de Azcapotzalco dando una clase de teatro a niños que jamás han tenido acceso a él. Era una clase express; esta actividad es parte de un proyecto llamado El Teatro va a tu Escuela; les llevamos una obra y antes de representarla les damos una breve clase de teatro. ¡Qué cosa más difícil!, sólo una hora para explicar, para dejar en los niños algo importante. Al estar ahí, me pregunté: ¿qué palabra quiero que se les quede grabada para siempre? Y la respuesta fue la palabra CREAR. Les dije que había dos cosas que se podían hacer en la vida: destruir o crear. Que la destrucción era una cosa fácil, bastaba prender un cerillo y regar gasolina para que en unos minutos su escuela ya no existiera. Sus caras impactadas me obligaron a aclarar mi discurso. Entonces continué y les dije: “crear” es algo importante, es divertido, te da alegría… crear es algo complejo, requiere de disciplina, de paciencia; crear necesita de vida, de fuerza, de valentía, de pasión, de razón… Crear significa, poner el pensamiento en otro lado, desplegar el lienzo de la imaginación y poner ahí nuestros dolores, nuestras alegrías, nuestras dudas, preocupaciones, angustias, inseguridades, nuestro amor, nuestra vida.
Julio Ruelas, “Margarita, Mefistófeles y Fausto”, 1905, temple sobre cartón. 18x28.5 cms. Museo Francisco Goitia, Zacatecas, INBA-Conaculta.
Crear significa también construir, arar caminos, es sembrar un “algo” para que crezca y nos dé vida, más vida. Crear es No destruir. Si colocan su pensamiento en la creación en vez de colocar su pensamiento en la destrucción, entonces así podrán tener otro mundo seguramente mejor, el que ustedes han imaginado, el de sus sueños y sus juegos. Y respiré, sus caritas habían cambiado, su mirada era diferente, se dibuja-
ba ahora un esbozo de sonrisa, un ápice de esperanza, tal vez. Esta experiencia con ellos, me hace pensar en la responsabilidad que tenemos como jóvenes creadores y como formadores. Como actriz, como actor, como director, como coreógrafo, también se tiene una responsabilidad con los espectadores, ellos están esperando que lo que les digas (sea en palabra o en acción) sea importante. De la misma manera me pregunto qué es lo que pondré en escena,
qué palabras usaré y cómo las pronunciaré, cuál será mi discurso, qué acciones crearé. Este mismo artículo, me sacude, me confronta, me expone. Y aquí es donde aparece otro término, ineludible: exposición. ¿Qué palabras he pronunciado a esos niños? ¿Habrán sido adecuadas? ¿Responsables? ¿La palabra CREAR les quedará grabada para siempre? ¿Entendemos lo que es crear? ¿Creamos? ¿Cuánta energía, cuánta vida le doy a la creación? ¿Mi discurso se disolverá con el tiempo? Y entonces me detengo… Silencio. La incertidumbre es mucha. Me sigue retumbando en los oídos la misma palabra. Quiero creer en crear. Quiero crearme para creer. Quiero crear mi creencia de que el teatro y el arte nos permitirán llegar a un mejor lugar. Nos hace falta estudio, responsabilizarnos de nuestro quehacer; necesitamos leer, profundizar en la investigación acerca de nuestra disciplina artística, siempre será necesario detenernos y preguntarnos, confundirnos y recomenzar; recrearnos como artistas y como humanos. Es necesario exponernos. Mirar adentro y no huir. Hace falta destruir menos y crear más. Construir o no construir. Amar o no amar. Al final, ésa siempre será la cuestión.
* Veracruzana. Es actriz, bailarina, fotógrafa, productora. Graduada de la Escuela Nacional de Arte Teatral del INBA. Docente e investigadora de las artes escénicas. Interesadísima en la conducta humana.
Río de palabras
Julio Ruelas, “El Fantasma”, 1901, ilustración para el poema homónimo de Salvador Díaz Mirón. Publicada en Revista Moderna de México. Año IV, núm. 19, 1ª quincena de septiembre de 1901. Tinta y gouache sobre papel 20.6 x 24 cms Colección San Jorge.
Señor apiádate de mí Por Pilar Alba*
Señor apiádate de mí. No me abandones. Sé que llegará la hora de mi muerte y no quiero ir al infierno. No quiero que lleguen los demonios y me saquen los ojos. Que corten mis orejas y las cuelguen en collares. No quiero que corten mi cabeza y se pongan a jugar fútbol con ella. No dejes que mi corazón les sirva de comida, que mis tripas y estómago los hagan en menudo.No lo permitas, Señor. Devuélveme la calma de otros días. Trae a mí el sonido del agua del río, el roce de las piedras en las plantas de mis pies, la sensación de frialdad en las piernas. El aire fresco que se viene a chorros hasta llenar los pulmones. Señor, no dejes que la lumbre me queme, que el fuego derrita mi carne, que llegue y calcine mis huesos.
Vuélveme mejor a la frescura del campo en donde jugaba con mis hermanos, en donde correteaba persiguiendo a aquella niña que me enseñó lo que se escondía debajo de su falda floreada. Los demonios se están acercando Señor, ahuyéntalos, no dejes que lleguen. Viene delante el demonio de la lujuria, tiene la misma cara de la niña, el brillo de malicia en la mirada. Trae su falda, la misma falda llena de flores. Se la levanta, Señor, la va levantando lentamente. La miro, Señor, no puedo cerrar los ojos. Son los demonios, Señor, los demonios que están debajo de su falda, bailando entre las flores. Señor, apiádate de mí, no permitas que me condene, porque no cerraré mis ojos. No quiero.
* Nació en Zacatecas. Escritora, actriz, fotógrafa. Cuando niña soñaba con ser santa, o por lo menos monja. Está terminando su tesis para obtener el grado de Doctora en Humanidades y Artes en la UAZ. Coordinadora de la Cartonera La Cecilia y profesora de Preparatoria en Nieves. pilaralb@gmail.com