Skip to main content

La Gualdra 280

Page 1

SUPLEMENTO CULTURAL

NO. 280 /// 13 DE FEBRERO DE 2017 /// AÑO 6

DIR. JÁNEA ESTRADA LAZARÍN

Rafael Pérez Gay en Zacatecas.

“¿Qué hacer para que la gente lea? No lo sé. Sé que se puede intentar transmitir, que se puede hacer el esfuerzo por invitar a leer o a abrir una puerta… Abres una puerta y detrás de ella aparece un mundo, eso es un libro; cuando abres un libro hay siempre un mundo atrás de él y esos mundos a veces pueden cambiarnos la vida”. Rafael Pérez Gay

[Una entrevista con él en páginas centrales]


2

LA GUALDRA NO. 280 /// 13 DE FEBRERO DE 2017 /// AÑO 6

La Gualdra No. 280

Editorial La cultura en el Plan Estatal de Desarrollo 2017-2021 (segunda parte) La semana pasada hablábamos sobre el Plan Estatal de Desarrollo 2017-2021 y lo que está considerando sobre cultura el documento. Mencionamos que llamaba la atención el hecho de que se consideraran los aspectos relacionados con la cultura y las artes en el mismo apartado de turismo, y que se había dejado de lado, en esa primera parte que analizamos, el consumo interno de los productos culturales. Y es que existe una idea errónea en cuanto a que nuestras fortalezas pueden ser aprovechadas únicamente para atraer turistas; y digo que es errónea porque por lo menos las dos últimas administraciones gubernamentales han implementado estrategias encaminadas a que los turistas vengan y se hospeden en nuestro Estado, pero han dejado de lado las estrategias y tácticas encaminadas a que la población zacatecana haga suyas esas fortalezas y las ubique como parte de su identidad. Por si fuera poco, han hecho esfuerzos para que los turistas se queden en Zacatecas más de dos días, pero han sido fallidos también. ¿Por qué? Porque todavía no tienen claro a qué es a lo que los van a invitar; me explico, algunos han enfocado sus recursos a atraer personas interesadas por el arte pero le han dedicado muchos de ellos sólo a lo relacionado con la asistencia a lo programado en los festivales. El Festival Cultural de Semana Santa, por ejemplo, ha sido el máximo atractivo –no el único, que conste, porque tenemos también otros festivales, hasta el de la tostada, por mencionar algunos-; el caso es que es casi seguro que en vacaciones los turistas de todas maneras vendrían, hubiera o no hubiera festival, porque disponen de tiempo libre. Ha habido un cambio sustancial en cuanto al tipo de turismo que nos visita en esas fechas que está relacionado con la calidad en la programación. Recuerde usted por ejemplo, la cantidad de gente que venía a los conciertos cuando venía Yes o Bob Dylan; y recuerde usted también que era un turismo muy diferente al que vino en el festival en el sexenio anterior. Y era diferente no sólo porque tenía gustos distintos, sino porque sus consumos locales eran drásticamente opuestos a los que se tuvieron los últimos 6 años; era gente que usted podía ver durante el día en los museos, librerías, galerías, etc.; hay una diferencia muy grande entre ese comportamiento y el de subirse al camioncito turístico y al terminar el recorrido sentarse en las plazas. No digo que una cosa sea más importante que otra; digo que quienes terminaban sentados en las plazas quizá no tenían la información adecuada y lo suficientemente atractiva para visitar otros lugares. ¿Pero cómo iban a tener esa información si nosotros mismos, quienes vivimos aquí, no

éramos capaces de sugerirles algo si nos preguntaban? Estoy generalizando, que conste, porque sé que también hay zacatecanos apasionados de su ciudad y que seguramente, de haberles preguntado, hubieran hecho recomendaciones a los turistas sentados en las banquetas –sucias, por cierto- no sólo de qué museos visitar, sino de lugares típicos, baratos y limpios para comer –que también son muy pocos, porque son contados los que reúnen las tres características-. ¿Por dónde habría que comenzar entonces? Pues por nosotros mismos, por los zacatecanos. Es a los zacatecanos a quienes hay que motivar para que conozcan, valoren y promuevan su propio patrimonio. Y aquí vuelvo nuevamente al plan citado; en las metas asignadas para el área de cultura, me encuentro con una que me parece fundamental, la relacionada con los museos. En el apartado 3.10. Cultura y economía creativa, la primera meta dice: “Incrementar el 30% en asistencia a los museos y espacios culturales para llegar al 2021 un millón de visitantes”.1 Primer error es suponer que actualmente esos espacios tienen una afluencia anual de casi 769,230 personas, es decir, de 64,102 personas aproximadamente al mes. Perdón, pero ¿dónde están esas más de 60,000 personas que nos vistan en promedio al mes? Aun y cuando se refirieran a todo el Estado, la información es errónea. Compruébelo usted mismo; vaya a un museo de la ciudad, cualquier fin de semana, y se dará cuenta de que éstos lucen casi vacíos. Y sólo por curiosidad vea en la libreta de visitantes cuántos de ellos son de la ciudad y cuántos de fuera. Se sorprenderá. En todo el documento sólo se menciona en ese apartado la palabra “museo”, sólo una vez aparece, y eso que uno de los objetivos para el área de cultura es “Fortalecer la difusión a nivel estatal, nacional e internacional de eventos y espacios culturales consolidados” y que otro de ellos es “Generar vínculos con la sociedad con el fin de sensibilizar sobre el cuidado y protección de nuestro patrimonio”.2 No está claro cómo es que pretenden hacerlo, y me preocupa, sobre todo, porque el Plan Estatal de Desarrollo 2017-2021, debería de partir de un diagnóstico más serio y éste no existe. Si es así ¿dónde está? ¿Quién lo hizo? Sigo invitándolo, querido lector, a que analice el documento y comparta con nosotros sus impresiones. Que disfrute su lectura.

Contenido Consumos culturales ¿Se puede medir la cultura? ¿Para qué? [Primera parte] Por María del Carmen Reyes García

Un monstruo viene a verme, la película de J.A. Bayona Por Adolfo Nuñez J. Las mucamas Por Roberto Galaviz

5

Rafael Pérez Gay Leer es un acto de breve soledad Por Jánea Estrada Lazarín

6 7

Sentado en la bomba atómica o el paisaje de los últimos días Por Carlos Flores El Picaporte Bizarro: un significado que se “torció” en otros idiomas Por Simitrio Quezada Desayuno en Tiffany’s, mon ku Elle de Paul Verhoeven Las películas de los Premios Lumière Por Carlos Belmonte Grey

Usted puede consultarlo en línea en:

https://issuu.com/prensaizc/docs/plan_esta-

Directorio

4

La noticia o la vida Por Eduardo Campech Miranda

Jánea Estrada Lazarín lagualdra@hotmail.com 1

3

8 9

Mil y un males de los libros [Segunda parte] El peso del saber Por José Agustín Solórzano

11

Amor Por Pilar Alba En el cielo Por Alberto Huerta En el infierno se viste de blanco Por Edgardo Herrera

12

tal_de_desarrollo_2017_202, p. 147. 2

Idem, pp. 144-145.

Carmen Lira Saade Dir. General Raymundo Cárdenas Vargas Dir. La Jornada de Zacatecas direccion.zac@infodem.com.mx

Jánea Estrada Lazarín Dir. La Gualdra lagualdra@hotmail.com Roberto Castruita y Enrique Martínez Diseño Editorial

La Gualdra es una coproducción de Ediciones Culturales y La Jornada Zacatecas. Publicación semanal, distribuída e impresa por Información para la Democracia S.A. de C.V. Prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta publicación, por cualquier medio sin permiso de los editores.

Juan Carlos Villegas Ilustraciones jvampiro71@hotmail.com


3

13 DE FEBRERO DE 2017

Consumos culturales ¿Se puede medir la cultura? ¿Para qué? 6 Por María del Carmen

Reyes García1

L

a cultura resulta ser un tema complejo, por su belleza, necesidad, omnipresencia, polisemia. ¿Es inmensurable?, se dice que lo que no se puede medir no se puede gestionar o no existe, y lamentablemente se vive en tiempos donde se exige que los resultados sean tangibles y cuantificables, sobre todo para la asignación de recursos, sin contemplar que los beneficios del acceso a la cultura son visibles a largo plazo, visibles en sociedades con menor índice delictivo, con un ambiente más saludable, con mejor índice de educación, básicamente en el bienestar social, tan así que la UNESCO en 2010 estableció que fuera contemplado como el 4º pilar del Desarrollo Sostenible, además de la economía, medio ambiente y la equidad social. Cualquier institución pública debe de establecer un diálogo constante con la sociedad a la que dirige sus esfuerzos, para gobernar, gestionar, administrar y/o decidir conforme a una realidad social. Frecuentemente sucede que las decisiones se toman sin el sustento de un proyecto, lo que implicaría el análisis previo en torno a una problemática, fijar objetivos, metodología, plan de contingencia, una justificación y algo que pocas veces se contempla: los indicadores. ¿Cómo saber si las acciones tomadas son pertinentes? ¿Cómo saber si es-

tán obteniendo resultados favorables? ¿Cómo saber qué temas priorizar? ¿Cómo saber qué estrategias continuar o cuáles modificar? Los indicadores serían la manera ideal de conocer si las instituciones públicas administran conforme a una realidad social. Sería un ejercicio de diálogo, donde además de hacer, se deben establecer los canales adecuados para la comunicación y/o difusión y saber si las acciones tomadas han llegado a la sociedad y cómo las ha tomado. Hacer, comunicar y escuchar. Lamentablemente como mexicanos presenciamos constantemente una especie de solipsismo institucional es decir, que pareciera imposible conocer algo más allá de la realidad de la propia institución, con disposiciones verticales y sin transversalidad. Si bien se nos presentan las acciones que se llevarán a cabo, lo cierto es que pocas veces se habla del estado de la cuestión -¿dónde estamos ubicados?-, generalmente existe una inercia burocrática donde destaca quien hace solamente su trabajo “como se debe hacer”, donde los funcionarios sólo se ajustan a “lo que siempre se ha hecho”, y ante las fallas la única justificación es decir que “no es fácil”. En cuanto al impacto de la emisión cultural, para intentar tener un registro cuantificable se hacen las encuestas de consumo cultural, la ENCUUM del INEGI y el SIC de la ahora Secretaría de Cultura trabajan con el fin de saber cuántos zacatecanos, por ejemplo, están interesados en el tema de “lo cultural” o cuántos compran

libros o asisten a eventos musicales, etc., dividido por rangos de sexo, edad, escolaridad, percepción económica. Lo cierto es que sería imposible cuantificar el acceso a “lo cultural” como forma de vida, pero resultan útiles para tener referentes y poder gestionar más allá de la inercia administrativa. Para usarlos hay que tener en cuenta su metodología y tomárselos con reservas, pero se pueden contemplar como una superficie reflectante que brinda alguna noción respecto al impacto de las políticas públicas en torno a la cultura. Y no debería argüirse su falta de actualización para simplemente ignorarlos, pues eso sería precisamente otra muestra del solipsismo institucional. Lo cierto es que el acceso a la cultura, pese a ser un derecho, se vive como algo opcional y susceptible al recorte presupuestal, desafortunadamente en el mejor de los casos hemos oído que “es un gasto que vale la pena”. Porque muchas de las veces los involucrados de alguna manera en su gestión no han sabido presentar de manera contundente los argumentos para poner a la cultura en el nivel del acceso a la salud o la educación, ¡la cultura no es un gasto! Es una necesidad y el gobierno mexicano se ha comprometido internacionalmente a propiciar que el acceso a la emisión cultural sea garantizado. Es a partir del análisis de los indicadores, que se puede brindar luz sobre el consumo cultural de la sociedad, detectar problemáticas

y proponer soluciones. Asimismo, determinar nuevas metodologías para obtener mejores indicadores. Ambos procesos requieren una actualización constante y son preocupación internacional. Involucrémonos en análisis sustentados en parámetros lo más objetivos posibles, vayamos más allá de nuestra zona de confort, miremos más allá de nuestro círculo de consumo endogámico de lo cultural. Es verdad, hay oferta cultural, hay museos, teatro, talleres, exposiciones, conciertos, presentaciones de libros… pero ¿quién asiste? ¿Quién consume la cultura? No se puede, ni se debe responsabilizar del todo a la sociedad por su consumo, no podemos rasgarnos las vestiduras por la música que escuchan o la que no, o porque no aprovechan, no valoran, no les gusta. Como involucrados de alguna manera con “lo cultural” debemos preguntarnos ¿por qué? Y plantear soluciones. La sociedad cambia constantemente y las formas de conectar con ella deben hacerlo. La pregunta final sería ¿el papel de las instancias de lo cultural es cumplir metas fijadas o mostrar que la cultura es un regenerador del tejido social? 1

Licenciada y Maestra en Historia por la

Universidad Autónoma de Zacatecas, con Máster en Turismo Cultural por la Universitat de Girona, España. Socio Fundador y Activo de la Asociación de historiadores Elías Amador A. C., Consultor/ Analista Cultural en Finestra Gestoría Cultural.

Gestión Cultural

[Primera parte]


4

LA GUALDRA NO. 280

Un monstruo viene a verme, la película de J.A. Bayona

Río de Palabras

Cine

6 Por Adolfo Nuñez J.

T

odas las noches, Conor O’Malley (Lewis MacDougall) tiene una pesadilla en la que su madre se sostiene de él para no caer en un abismo oscuro y profundo que se hace más grande, pero nunca la logra sujetar y al final, justo antes de despertar la deja caer. Conor vive con su madre (Felicity Jones) en una casa ubicada en un pequeño pueblo de Inglaterra. Tiene 12 años y es demasiado maduro para ser un niño, pero también es tan sensible y vulnerable como se podría esperar de alguien de su edad. Sufre bullying en su colegio y vive constantemente preocupado por su madre, quien está enferma de cáncer. Además de eso, su abuela (Sigourney Weaver) lo trata más como su empleado que como su nieto, y su padre (Toby Kebbell), quien vive en América, se muestra muy indiferente a su situación. Todos estos elementos aunados a responsabilidades autoimpuestas hacen que Conor retenga su ira y todas sus sensaciones negativas dentro de sí mismo, hasta que llega un momento en el que no lo puede soportar más. Una noche después de tener su recurrente y dolorosa pesadilla, un monstruo lo visita. El monstruo (voz de Liam Neeson) mitad persona, mitad árbol, le dice a Conor que durante tres noches lo visitará para contarle una historia, y finalmente será en la cuarta noche que el mismo Conor le deberá contar al monstruo su historia, la que reflejará una verdad que el niño no puede ni quiere aceptar. En sus dos primeras cintas (El Orfanato, Lo Imposible) el director español Juan Antonio Bayona logró crear historias profundas y verdaderamente humanas en las que desarrolla la relación entre los personajes, siendo siempre los principales la madre y el hijo, junto con el dolor, la tragedia

6 Por Roberto Galaviz Flotan entre las pertenencias ajenas con la precisión de una katana en las manos de un samurái entran, permanecen y huyen de la escena en leves minutos sin hacer siquiera un movimiento en falso son como el actor de la película que aparece apenas en el guión -diríamosde forma, aleatoria pero, su intervención posibilita la trama, hace la historia: ni el príncipe salva a ninguna princesa,

y la pérdida. Es con Un monstruo viene a verme que Bayona cierra la que se podría catalogar como su trilogía de maternidad y muerte. El guión de Patrick Ness, adaptación de la novela de su misma autoría, logra aterrizar todas las metáforas y matices emocionales que le son presentados a Conor y que tienen que ver con el proceso de aceptación y el duelo ante situaciones como ésta. Dichas metáforas son representadas a través de las historias que cuenta el monstruo y como tal, visualmente resultan de

un enorme atractivo; los aspectos técnicos (sonido y fotografía) destacan de gran manera, y al igual que las dos cintas anteriores de Bayona, apoyan la narración y nos sumergen en las sensaciones del personaje principal. Más allá de que el conflicto principal haya sido contado en infinidad de ocasiones y de muchas maneras, Bayona no abusa del elemento dramático, y logra escaparse de todos los clichés en los que la película puede llegar a caer. De tal modo, cada conflicto en la narración resulta sincero y la resolución

de la historia (así como muchas otras secuencias) es sumamente conmovedora, sin necesidad de manipular los sentimientos y sin insultar la inteligencia del espectador. Por otra parte, y a pesar de sus elementos fantásticos, en ningún momento se siente que estemos ante una historia totalmente infantil, tampoco ante un drama pesado, adulto y depresivo. Bayona logra jugar con ambas visiones, señalando que tanto pequeños como mayores entienden los mensajes y conceptos presentados, por oscuros que parezcan. Esto es importante, pues refleja la madurez interna de los pequeños, más allá de lo que proyecten en el exterior, y la manera en la que los adultos deben respetar eso. Con Un monstruo viene a verme Bayona logra armar una fábula visualmente impresionante y emocionalmente realista, al recordarnos que sin importar nuestra edad, todos entendemos que la vida es un proceso y un ciclo, que todos debemos pasar por ciertas situaciones en extremo difíciles, y que aunque en esos momentos el horizonte luzca como un vacío sin fondo, jamás estaremos solos: siempre habrá alguien que esté dispuesto a sostenernos.

Las mucamas ni el asesino en serie es atrapado por el experimentado agente en el último vagón del tren en marcha, ni el héroe americano mirada tipo Gatsby salva al mundo de una amenaza cósmica las mucamas, son esa parte de nuestro guión: son indispensables sin saberlo sigilosas incluso con la mirada, al cruzarla con algún huésped, descienden las pestañas de rímel barato

convirtiéndola en la ceniza que cae del cigarro de la boca de una mujer que comprende, que la vida se le irá en besos y en despedidas flotan, entran, permanecen y huyen de la escena como lo hace el asesino o el amante perfecto dejan la herida, pero, de preferencia, nunca la sangre, dejan todo como estaba: cada calcetín y cada recuerdo donde deben estar,

la cicatriz perenne del tiempo en el rincón, en espera del siguiente huésped modifican hasta el último átomo habitado y deshabitado hasta el infinito por seres que van, vienen y nunca están seguirán haciéndolo hasta que la última nube se precipite para dar agua a los árboles, o charcos para que salten los niños en verano.


5

13 DE FEBRERO DE 2017

La noticia o la vida

6 Por Eduardo Campech Miranda

Libros

C

uando a principios del año 2011 se suscitó una balacera en la Avenida Francisco García Salinas, en la zona conurbada Zacatecas-Guadalupe, el terror se apoderó de la población. En los siguientes días, apenas oscurecía y la ciudad estaba desierta. Después, las ejecuciones, los levantones, los enfrentamientos, el ulular de las sirenas, el desfile de los marinos y hasta el helicóptero fueron parte del escenario zacatecano. Después, el argumento y acusación de “estar involucrados con la delincuencia organizada”, era el resultado de las pesquisas en cada uno de los casos que salían a la luz pública. Gobierno y sociedad repetían las conclusiones. Algunos medios las publicaban. Años después hubo un “pacto” por no dar a conocer hechos violentos en la entidad. ¿Esta iniciativa fue auténtica de los dueños y directivos de los rotativos, fue indicación gubernamental? Después de leer Narcoperiodismo de Javier Valdez Cárdenas, aparece otro elemento, ¿fue el narco? Quizá parezca descabellado para aquél que no ha escuchado, visto, palpado, la intimidación, la amenaza cumplida. Quizá sea una ficción para quienes desde el poder, o sus porristas, perciben un México como el mejor México posible. Quizá sea una corroboración del México de las contradicciones: el campesino tiene hambre, el albañil no tiene casa y el periodista ha perdido su palabra en pro de conservar la vida. A través de testimonios desgarradores, críticos, estudiados, Valdez Cárdenas nos lleva por un viaje que hace escalas en la indignación, el terror, el dolor, la muerte, el coraje y sí, el miedo. Porque además de conocer casos donde la dignidad humana vale la foto de un cadáver (tenemos la mala costumbre de comer); donde estar en el lugar y la hora equivocados puede provocar exilio; donde un abogado gringo denota más solidaridad y humanismo que las propias autoridades mexicanas. Difícil profesión la del periodista en nuestro tiempo. Más en estados como Veracruz. En estas páginas tendremos más elementos para estar enterados de la represión y persecución de trabajadores de la prensa en el sexenio de Javier Duarte. Pero también de cómo en Tamaulipas el periodista queda en medio del fuego cruzado de los carteles. Haciendo de los medios su vehículo de difusión, propaganda e intimidación. Los mensajes quedan en las narcomantas, en los cuerpos sus adversarios, pero también en las páginas de los diarios de mayor penetración. ¿En qué momento se convirtieron, o conjugaron, los oficios de sicario y editor? Ahora bien, el riesgo es inversamente proporcional al alcance del medio de comunicación o a su penetración en la colectividad. Sin que esto dote de inmunidad a los trabajadores de las grandes televisoras. El caso de Alejandro Fernández Pacheco es prueba de ello. La decisión de transmitir un fondo negro por parte de Televisa es similar a las marchas convocadas para expresar nuestro desacuerdo con Trump. Cuando uno lee este libro entiende por qué somos el tercer país en el mundo donde ejercer el periodismo es peligroso. Pero también es

una llamada de atención como sociedad. Cito a Rossana Reguillo: Creo que no hemos sido capaces de debatir de manera profunda como sociedad. Por un lado, hay un crecimiento de la espectacularización de la violencia; incluso algunos medios serios de repente pierden el tono y parecen querer vender más sangre y esto genera un efecto de normalización. Como el ejecutómetro: “Narco treinta muertos”, “narco veinte muertos”; es como perder el análisis de fondo de lo que significa una vida cegada por el narco, por esta guerra, esta barbarie que no tiene por dónde agarrarse de manera racional y muchas cosas uno no las entiende. Pero, por otro lado, me parece que hay una especie de prurito en algunos otros medios para, digamos, hablar de manera desnuda, que no significa pornográfica, de lo que acontece. Entonces, creo que

no debe darse cuenta de cómo el aparato de muerte se ha diversificado por medio de torturas cada vez más brutales, mensajes sobre los cuerpos arrojados, etcétera. Creo que es un error, porque eso genera la sensación de que es lo mismo morir baleado que desollado. Creo que nos ha faltado vocabulario, debatir esto: ¿Hasta dónde lo demuestras?, ¿cómo nos ayuda a pensar?, no el detalle pornográfico de la muerte, sino el hecho mismo de cómo se ha ido haciendo más sofisticada esta violencia. Y, por otro lado, también me parece que, salvo raras excepciones, no se recupera la historia de fondo. Detrás de cada uno de estos actos de barbarie, todo da lo mismo o al revés: “Es que la violaron porque era narco satánica”, “lo mataron porque era narco”, es algo que genera un país de muertos buenos y malos, de víctimas malas y buenas. Eso no ayuda a entender que el victimario y la víctima son personas.

En efecto, la guerra contra el narco, y sus víctimas colaterales –según el lenguaje de Felipe Calderón Hinojosa-, es un enfrentamiento entre buenos y malos. Tan solo recuérdese la consigna: “Los buenos somos más”. Fiel a su estilo narrativo de sus notas periodísticas, Valdez Cárdenas devela un ámbito más penetrado por el poder del narcotráfico. Devela una piedra más en el zapato de este país. Pero también nos lleva a la reflexión de cuál es nuestro papel en todo ello, qué hacemos, cuánto callamos, cuánto omitimos. Desnuda, asimismo, la perversa dicotomía narco y corrupción. Dicen que lo que no se nombra no existe, y los protagonistas de estas páginas rompen el silencio y nombran, y describen, y recuerdan. Pero también, seguramente, lloran, piensan, añoran. Valdez Cárdenas, Javier, Narcoperiodismo: la prensa en medio del crimen y la denuncia, México, Aguilar, 2016, 267.


6

Literatura

LA GUALDRA NO. 280

/// Rafael Pérez Gay en Zacatecas. Foto de Valeria Rodríguez, de Comunicación Social del IZC

Rafael Pérez Gay Leer es un acto de breve soledad

6 Por Jánea Estrada Lazarín

R

afael Pérez Gay nació en la Ciudad de México el 21 de mayo de 1957. Es narrador, ensayista, editor y periodista. Estudió letras francesas en la FFyL de la UNAM. Es fundador, director editorial y director de la editorial Cal y Arena. Traductor de Samuel Beckett y E. M. Cioran. Ha sido colaborador de La Cultura en México, La Jornada, Nexos, Milenio y Unomásuno. Es autor de las novelas Esta vez para siempre (1990) y Nos acompañan los muertos (2009); y de los libros de cuento Me perderé contigo (1988), Llamadas nocturnas (1993), Paraísos duros de roer (2006), El corazón es un gitano (2010); y del libro El cerebro de mi hermano (2013), entre otros. Estuvo la semana pasada en Zacatecas, durante la inauguración del 5to. Encuentro de Narrativa, y aprovechando su visita platicamos con él. Jánea Estrada Lazarín: Me gustaría que habláramos primero de su papel como promotor de los libros y la cultura. Usted tiene

un programa en el que habla de eso, precisamente… La otra aventura. Rafael Pérez Gay: Sí. La otra aventura es un segmento que dura unos 14 minutos en el canal proyecto 40, con el que llevo 280 emisiones. Yo tenía renuencia a la televisión porque pienso que hoy en día hay un parloteo, así le llamo -en el buen sentido de la palabra- a que la gente se sienta y habla. Yo mismo lo hago… unos hablan mejor, otros hablan no tan bien. El comentario que le hice al director, a Luis Armando Melgar, fue que me gustaría hacer un programa escrito; es decir, que siempre tuviera un guión y sobre eso improviso. Eso me permite traer los libros que he acopiado y que he hecho a lo largo de los años; libros escogidos, no creas que son muchos, pero sí bien seleccionados; libros de letras inglesas, de letras francesas. La otra aventura se convirtió en una forma de sacar esos libros con la intención de buscar, difundir y tratar de despertar en el espectador la curiosidad de acercarse a un libro. La lectura es una forma de vivir muchas vidas, no sólo la que tenemos; a veces nos cansamos de nuestra propia vida, queremos vivir otra… y entonces probablemente podemos

empezar a leer. Eso es lo que pretendemos hacer, motivar a leer. JEL: En uno de esos programas citó a Borges diciendo que “los verbos leer, soñar o amar no permiten el imperativo”, en ese sentido, en una sociedad como la nuestra ¿cómo hacemos para que jóvenes y adultos lean? Porque lo cierto es que se lee muy poco en nuestro país… RPG: Leemos mal y poco. Los libros importan poco y yo por eso me he preguntado en qué momento hubo un derrumbe educativo, porque de lo que estamos hablando es de una catástrofe educativa que viene ocurriendo desde hace muchos años. A Monsiváis le gustaba fijar en el tiempo de 1970 a 1976… Antes, los libros tenían prestigio; antes, los maestros eran personas muy respetadas; antes de los años 70, en casi todas las casas de clase media de la República Mexicana había algunos libros, como de Stefan Zweig, de Giovanni Papini… siempre había un libro. En algún momento eso se derrumbó; claro que no es sólo culpa de los gobiernos mexicanos –aunque muy principalmente lo es-, sino que ocurrió que la

cultura de la imagen comenzó a imponerse seriamente, de modo que el libro vino un poco a menos. ¿Qué hacer para que la gente lea? No lo sé. Sé que se puede intentar transmitir, que se puede hacer el esfuerzo por invitar a leer o a abrir una puerta… Abres una puerta y detrás de ella aparece un mundo, eso es un libro; cuando abres un libro hay siempre un mundo atrás de él y esos mundos a veces pueden cambiarnos la vida. Decía Borges también que los libros nos hacen más aptos, y más aptos no es que nos hagan exactamente mejores, sino que nos hacen sentir más, ser seres humanos mucho más intensos, ser personas mucho más sensibles a lo que estamos viendo y viviendo. Creo que hay que combinar hoy en día, la cultura de la imagen con la letra impresa, el mundo tecnológico con el papel, el libro digital con el libro encuadernado. El acto de la lectura siempre es el mismo, aunque estemos en nuestro celular, aunque leamos en la pantalla de la computadora… es un acto de breve soledad en el que uno interioriza algo; de modo que no temo a la historia del mundo digital. No pienso que el libro desaparecerá.


7

13 DE FEBRERO DE 2017

ojos estaba pasando algo terrible y no me podía permitir que pasara sin dejar un testimonio. “Voy a tratar de hacerlo del modo más honesto que yo pueda–me dije en ese momento-, del modo más intenso y también breve”, por eso el libro y por eso su brevedad.

JEL: Y en “Para llorar” dice usted “los treinta son el espacio predilecto de las lágrimas, caldo de cultivo inmejorable”, si esto fuera así, ¿los sesenta son el espacio predilecto para qué? RPG: Los sesenta pueden ser los años para las lágrimas un poco más tranquilas, lágrimas de la memoria; lágrimas que tienen que ver con un momento en el cual sabes que estás ya en uno de los últimos capítulos… porque en el caso de que te fuera muy bien, pues vivirás unos años más, eso nunca se sabe. Las de los sesenta, deberían de ser, ojalá que ocurra, unas lágrimas de eso que llaman sabiduría y eso no es otra cosa que haber vivido ya sesenta años.

JEL: Ahora bien, si la primera aventura es vivir, la segunda leer, la tercera aventura cuál es… RPG: La tercera debería de ser la memoria –me imagino, estoy improvisando-, porque probablemente contiene a las dos anteriores y yo creo que una parte importante de la literatura es la memoria; ésta es la herramienta fundamental de cualquier escritor, sea una memoria ficticia, sea una memoria real, sea una memoria testimonial… sin memoria no hay literatura y quizá no haya otras cosas tampoco. JEL: Eso me recuerda el libro Me perderé contigo, en el que usted habla con maestría de las cosas simples, de las cosas sencillas de la vida, de la memoria… ¿Cómo hablar con esa claridad de cosas sencillas de la vida en un momento tan complicado como el que estamos viviendo actualmente en nuestro país? RPG: Yo siempre he pensado que la literatura a la cual yo soy afín debe tener naturalidad; pero también digo que la naturalidad es lo más antinatural que hay. A veces dices de algún tipo de autor –no hablo de mí-, “bueno, narra con una fluidez, con una rapidez y toca temas a profundidad…”, pero eso ha pasado por una serie de cedazos técnicos que se van aprendiendo a lo largo de los años. De modo que soy afín a un tipo de literatura que pueda explicar con claridad asuntos que sean abisales, que sean profundos; un tipo de literatura que pueda mostrarnos algo de la vida cotidiana pero que al mismo tiempo nos revele algo del alma. JEL: Juan José Arreola decía, por ejemplo, que el poeta era “el testigo trágico de sí mismo”. En ese sentido, el narrador sería el testigo de qué… RPG: El narrador es el testigo diario de su vida y del presente entendido como un pliegue en el cual tiene al futuro de un lado y al pasado en el otro. Montaigne decía “el presente no existe”, en realidad es un

pliegue en el que futuro y pasado se juntan. El narrador podría ser el testigo de ese presente. Yo he citado varias veces al escritor Milan Kundera, cuando dice que uno pasa por el presente con una venda en los ojos, adelante se quita la venda, voltea y dice: “esto es lo que ocurrió”; sólo entonces ves lo que ha ocurrido… JEL: En su libro El cerebro de mi hermano, concretamente, veo un acercamiento muy bello a la poesía, en el caso de que se pudiera

llamar bello a un acercamiento tan trágico con la muerte… RPG: Sí, y triste también. Es éste un libro indeseado; yo no hubiera querido escribirlo porque como tú bien sabes, es la historia del largo padecimiento del escritor mexicano José María Pérez Gay, mi hermano. Pero tenía que hacerlo. Un día platicando con un reportero le dije, ¿a ver, si ahorita te dicen que hay una guerra en algún lugar del mundo te interesaría ir? “Sí quiero ir”, me dijo. Bueno, pues es algo parecido. Ante mis

Con eso cerramos nuestra entrevista y de ahí nos fuimos al Museo Zacatecano, donde más tarde impartiría la conferencia inaugural del 5to. Encuentro de Narrativa “La imagen y otras formas de narrar”. Rafael Pérez Gay realizó una crónica sobre cómo ha visto a México a lo largo de los años, cómo ha ido evolucionando su manera de escribir desde que siendo muy joven decidió que los libros eran muy importantes para él, de ahí que no sólo los lee desde que su hermano mayor le invitó a que lo hiciera, sino que desde hace décadas también los escribe, los edita y promueve su lectura. Dice Rafael Pérez Gay, que en los tiempos de mayor crisis en México, ha sido testigo de que la cultura se ha fortalecido y que espera que justo ahora que estamos en un momento crítico en nuestro país, eso suceda, pese a las “amenazas del extranjero y pese a que también desde dentro no estamos lo suficientemente organizados”. Que así sea. Nos quedaremos a la espera de su próximo libro, del que también nos dio la primicia, Perseguir la noche es el nombre, y trata de la enfermedad “de la historia de un escritor que cumple 50 años, dedicado a la investigación del siglo XIX mexicano y que desea hacer una novela que pase del XIX al XX; en eso está el escritor cuando le informan que tiene cáncer. La historia de esta enfermedad es de lo que se trata este libro, y el personaje, desde luego, soy yo mismo”. Seguro será otro muy buen libro. Yo por lo pronto, le recomiendo que lea su cuento “Para llorar”, que dicho sea de paso, es uno de mis cuentos favoritos.

Literatura

JEL: En su cuento “El final de la aventura”, al final precisamente, un personaje le pregunta a otro: “Y de qué tienes miedo”, su interlocutor le contesta: “De que se me olvide”. Y ahora le pregunto a usted ¿de qué tiene miedo? RPG: Precisamente a que no pueda yo fijar en el tiempo algunas de las cosas que no quiero que se olviden. No tienen por qué ser cosas históricas fundamentales; muchas de las cosas más importantes que nos pasan a nosotros no se publican en las primeras planas de los periódicos. Ésas están en otra zona, en otro lugar y no quisiera olvidarlas… y muy probablemente por eso es que escribo.


8

LA GUALDRA NO. 280

Sentado en la bomba atómica o el paisaje de los últimos días Literatura

6 Por Carlos Flores

A

yer teníamos un panorama no muy agradable para la humanidad. La geografía del mundo estaba marcada por el enfrentamiento entre pueblos y culturas. Entonces los pueblos más fuertes se imponían sobre los débiles. El habitante de una aldea, pueblo o ciudad tenía que tomar las armas para defender sus pertenencias, su tierra y, lo que es más importante, a su familia. Eso en realidad no ha cambiado: el mundo sigue en guerra, y como antes, seguimos luchando en defensa de los intereses de los gobernantes. Pero sí que hay una enorme diferencia. El enfrentamiento entre los antiguos se daba cuerpo a cuerpo, con un espada o una lanza, la ventaja podría estar en que algunos tenían un corcel, lo que daba una fuerza agregada al jinete que le permitía derrumbar a varios soldados. Todo dependía del entrenamiento, la agilidad, la inteligencia y la habilidad del guerrero, y por supuesto, del número. Eran enfrentamientos épicos dignos de un poema. En La Iliada podemos ver algunos enfrentamientos

/// Otto Dix. Lisiados de guerra. Punta seca. 1920.

memorables, como el de Ayax contra Héctor, el de Aquiles contra Héctor, y la certera flecha de Paris en el talón del rubio guerrero. En los textos medievales podemos ver a los galos luchando contra el pueblo musulmán, al igual que los hispanos en El Poema del Mío Cid. Con la llegada de la pólvora estas batallas se hicieron desiguales, pues el enfrentamiento cuerpo a cuerpo adquirió unos metros de ventaja, y

la bala impulsada por la reacción del fuego con la pólvora comprimida fue más efectiva que cualquier habilidad con la espada. Aun así, si se sobrevivía a la lluvia de balas, se podía terminar el combate en los mismos términos de un individuo contra otro. El siglo veinte definitivamente acabó con esa modalidad de lucha, pues las bombas, las granadas, las ametralladoras y las armas automáticas cambiaron las reglas del juego. Así,

El Picaporte Bizarro: un significado que se “torció” en otros idiomas 6 Por Simitrio Quezada

M

uchas teorías hay en torno a las palabras anglosajona bizarre (que significa extraño, extravagante, ridículo, burdo) y la española bizarro (que significa osado, valiente, generoso, de muy buen porte). La más aceptada es que ambas palabras tienen una misma raíz, y ésta se encuentra en el vasco, lengua en la que “bizarr”, así, con doble “r”, significa barba o pelo abundante. Recordemos: El vasco o euskera no está considerado dentro de las lenguas indoeuropeas, como sí nuestro idioma, y en su vocabulario dominan palabras con erres. Durante un tiempo esta palabra vasca se aplicó a los barbados y después a los de abundante pelo en pe-

/// Otto Dix. El salón. 1921.

cho, generalmente hombres valientes y con iniciativa. El vocablo pasó a los italianos, quienes le dieron el sentido de algo vivo, lleno de energía, incluso

caprichoso. Ahí comienza a bifurcarse el significado: los franceses copian la palabra a los italianos y de lo caprichoso, vigoroso e indomable,

un soldado con puntería y una buena arma, podría, él solo, acabar con decenas de soldados desde su trinchera. Ya no había la posibilidad de ver la cara del enemigo. Hoy en día, los soldados a pie, están tan equipados y poseen tantas armas y tecnología, que la guerra bien puede asemejarse a un video juego. Se trazan blancos para misiles con una computadora, se reconoce el territorio enemigo con imágenes satelitales o drones, se hace una limpia inicial con un bombardeo desde un aeroplano; se puede atacar con visión nocturna, tal y como se hace en un juego de video. Lo terrible del asunto es que la lucha ya no es por proteger la patria del invasor, sino que es por proteger los intereses económicos de un grupo hegemónico que ni siquiera se preocupa por el bienestar de su pueblo. En estos tiempos, la verdad es que ni la guerra es lo que solía ser, estamos sentados en una bomba atómica, y como dice Marian Gold en una de sus mejores canciones: “Let’s start in style, let’s dance for a while heaven can wait we’re only watching the skies. Hoping for the best, but expecting the worst, Are you gonna drop the bomb or not?”.

pasan a lo impredecible, estrafalario, fachoso, ridículo. Bizarro comienza a ser sinónimo de “raro”. Del francés pasa al inglés, entonces, ya con fuerte carga negativa, mientras que los vascos habían contagiado a los hablantes del español estas palabras, “bizarro” y “bizarría”, para designar a los temerarios, los valientes, los de alma ancha, los sacrificados. Como si esta desviación de significado no fuera suficiente para dividir a anglófonos e hispanoparlantes, en 1958 el guionista de cómics Otto Binder muestra al mundo, desde la cultura estadounidense, a una copia imperfecta de Supermán llamada Bizarro, villano que en cada historia se la pasa lamentando el personificar lo burdo. Así que no se preocupe: cuando el poeta jerezano Ramón López Velarde escribió que la ciudad Zacatecas es “la bizarra capital de mi estado”, de ningún modo la ofendía: más bien la exaltaba por valerosa. No deje usted que los que hablan inglés le hagan pensar mal de los nuestros y de lo nuestro. Envíe comentarios y demás inquietudes a: siquezada@hotmail.com


9

13 DE FEBRERO DE 2017

Desayuno en Tiffany’s, mon ku

6 Por Carlos Belmonte Grey

L

a película Elle de Paul Verhoeven fue la gran ganadora de la Edición 22 de los Premios de la Academia de los Lumière -Los Premios de la Prensa Internacionalcelebrados el pasado lunes 30 de enero en el Teatro Madeleine de París. La ceremonia contó con la presencia de los actores, realizadores y demás equipo creativo de las diferentes cintas nominadas y premiadas, y dio un homenaje a la actriz Marion Cotillard y al delegado general del Festival de Cannes Thierry Frémaux por su contribución a la difusión mundial del cine francés. La Academia de los Lumière está compuesta por más de una centena de periodistas -radicados en Francia- provenientes de una veintena de países y otorgan, desde hace 22 años, un reconocimiento al cine francés y francófono. La preselección de las películas es un proceso que se va realizando a lo largo de una serie de reuniones periódicas en París para finalmente en diciembre filtrar seis para cada una de las 13 categorías en competición (Mejor filme, Actor, Actriz, Director, Guion, Música, Animación, Imagen, Actor y Actriz Revelación, Francófono, Primer Film y Documental). La votación final se llevó a cabo a inicios de enero, luego de que los miembros tuvieron acceso al visionaje de las cintas a través de la plataforma Cinando contratada para facilitar la selección. Aquí el Palmarés Completo y las nominadas: Filme: Elle, de Paul Verhoeven La mort de Louis XIV, de Albert Serra Nocturama, de Bertrand Bonello Les ogres, de Léa Fehner Rester vertical, de Alain Guiraudie Une vie, de Stéphane Brizé Director: Paul Verhoeven, Elle Bertrand Bonello, Nocturama Stéphane Brizé, Une vie Léa Fehner, Les ogres Alain Guiraudie, Rester vertical Albert Serra, La mort de Louis XIV Mejor Actriz: Isabelle Huppert, Elle Judith Chemla, Une vie Marion Cotillard, Mal de pierres Virginie Efira, Victoria Sidse Babett Knudsen, La fille de Brest Soko, La danseuse Mejor Actor: Jean-Pierre Léaud, La mort de Louis XIV Pierre Deladonchamps, Le fils de Jean Gérard Depardieu, The End Nicolas Duvauchelle, Je ne suis pas un salaud Omar Sy y James Thierrée, Chocolat Gaspard Ulliel, Juste la fin du monde Guion: Céline Sciamma, Ma vie de Courgette David Birke, Elle

/// Jean Pierre Léaud, mejor actor

/// Elle, la gran ganadora.

Léa Fehner, Catherine Paillé y Brigitte Sy, Les ogres Emilie Frèche y Marie-Castille Mention-Schaar, Le ciel attendra Alain Guiraudie, Rester vertical François Ozon, Frantz Fotografía: Jonathan Ricquebourg, La mort de Louis XIV Christophe Beaucarne, Mal de pierres Benoît Debie, La danseuse Antoine Héberlé, Une vie Leo Hinstin, Nocturama Pascal Marti, Frantz Revelación Masculina: Damien Bonnard, Rester vertical Corentin Fila y Kacey Mottet Klein, Quand on a 17 ans Finnegan Oldfield, Bang Gang Toki Pilioko, Mercenaire Sadek, Tour de France Niels Schneider, Diamant noir Revelación Femenina: Oulaya Amamra y Déborah Lukumuena, Divines Paula Beer, Frantz

/// Isabelle Huppert, mejor actriz

Lily Rose Depp, La danseuse Manal Issa, Peur de rien Naomi Amarger y Noémie Merlant, Le ciel attendra Raph, Ma Loute Primer Filme: Divines, Houda Benyamina1 Apnée, Jean-Christophe Meurisse La danseuse, Stéphanie di Giusto Diamant noir, Arthur Harari Gorge cœur ventre, Maud Alpi Mercenaire, Sacha Wolff Filme francófono: Hedi, Mohamed Ben Attia Bélgica, Felix van Groeningen La fille inconnue, Jean Pierre y Luc Dardenne Juste la fin du monde, Xavier Dolan Mimosas, Oliver Laxe Les Premiers, les Derniers, Bouli Lanners Filme de animación: Ma vie de Courgette, Claude Barras2 La jeune fille sans mains, Sébastien Laudenbach Louise en hiver, Jean-François Laguionie La tortue rouge, Michael Dudok de Wit Tout en haut du monde, Rémi Chayé

Documental: Voyage à travers le cinéma français, Bertrand Tavernier Le bois dont les rêves sont faits, Claire Simon Dernières nouvelles du cosmos, Julie Bertuccelli Merci Patron!, François Ruffin La sociologue et l’ourson, Etienne Chaillou y Mathias Théry Swagger, Olivier Babinet Música: Ibrahim Maalouf, Dans les forêts de Sibérie Sophie Hunger, Ma vie de Courgette Laurent Perez del Mar, La tortue rouge ROB, Planétarium Philippe Rombi, Frantz Gabriel Yared, Juste la fin du monde *En las próximas ediciones de Desayuno en Tiffany’s, mon ku comentaremos el resto de las cintas laureadas. 1

Película comentada por Evelyne Coutel en

2

Comentada por Evelyne Coutel en La Gual-

La Gualdra del 19 de septiembre de 2016. dra del 31 de octubre de 2016.

Cine

Elle de Paul Verhoeven Las películas de los Premios Lumière


10

LA GUALDRA NO. 280

Dir. Alejandro Jodorowsky México/1968/ 96 min.

PROGRAMA FEBRERO 2017, CINETECA ZACATECAS. La función de películas se realiza de manera gratuita con fines culturales y educativos, excepto estrenos (Lugar: Sala Mauricio Magdaleno). Entrada general $30.00 Estudiantes con credencial, personas con discapacidad y personas 3ª edad $20.00 Martes 14, 18:00 Hrs. Presentación Revista de Arte Escafandra Presentan: Daniel Román, Eric Verdier, Alberto Ordaz, Humberto Valdez, Vladimir Reyna. Entrada libre Miércoles 15, 18:00 Hrs. Ciclo Quiéreme si te atreves. Entrada libre. Sala Mauricio Magdaleno, Cineteca Zacatecas ANNIE HALL Dir. Woody Allen EUA/ 1977/ 94 min. Miércoles 15, 20:00 Hrs. ESTRENO 13 MUJERES DESESPERADAS Dir. Arab y Tarzan Nasser Palestina-Francia/2015/ 84 min.

Jueves 16, 18:00 Hrs. ESTRENO ZOOM Dir. Pedro Morelli Brasil-Canadá/ 2015/ 96 min. Jueves 16, 20:00 Hrs. Ciclo Amo, luego existo ¡Sólo adultos! EROS Dir. Wong Kar-Wai, Steven Soderbergh, Michelangelo Antonioni Hong Kong/ 2004/ 104 min. Viernes 17, 18:00 Hrs. Ciclo Amo, luego existo ¡Sólo adultos! FANDO Y LIS

Viernes 17, 18:00 Hrs. Ciclo Mozart 225 Sala Antonio Aguilar, Cineteca Zacatecas. EL RAPTO EN EL HARÉN Dir. Ivor Bolton Festival de Salzburgo/156 min. Viernes 17, 20:00 Hrs. Ciclo Amo, luego existo ¡Sólo adultos! LUNA AMARGA Dir. Roman Polanski Francia/ 1992/ 139 min. Sábado 18, 18:00 Hrs. ESTRENO 13 MUJERES DESESPERADAS Dir. Arab y Tarzan Nasser Palestina-Francia/2015/ 84 min.

Sábado 18, 20:00 Hrs. ESTRENO LA MALDAD Dir. Joshua Gil México/ 2015/ 74 min. Domingo 19, 12:00 Hrs. Matiné SIEMPRE A TU LADO Dir. Lasse Hallström EUA/ 2009/ 93 min. Domingo 19, 18:00 Hrs. Ciclo Quiéreme si te atreves EL CURIOSO CASO DE BENJAMÍN BUTTON Dir. David Fincher EUA/ 2008/ 167 min. Miércoles 22, 18:00 Hrs. ESTRENO 13 MUJERES DESESPERADAS Dir. Arab y Tarzan Nasser Palestina-Francia/2015/ 84 min.

Miércoles 22, 20:00 Hrs. Ciclo Amo, luego existo ¡Sólo adultos! SECRETOS ÍNTIMOS Dir. Todd Field EUA/ 2006/ 130 min. Jueves 23 18:00, 19:30 y 21:00 Hrs. ESTRENO LA MALDAD Dir. Joshua Gil México/ 2015/ 74 min. Viernes 24, 18:00 Hrs. Ciclo Quiéreme si te atreves QUIÉREME SI TE ATREVES (Atrévete a amar) Dir. Yann Samuell Francia/ 2003/ 93 min. Viernes 24, 18:00 Hrs. Ciclo Mozart 225 Sala Antonio Aguilar, Cineteca Zacatecas LAS BODAS DE FÍGARO

Dir. Nikolaus Harnoncourt Festival de Salzburgo/202 min. *Función con intermedio Viernes 24, 20:00 Hrs. ESTRENO ZOOM Dir. Pedro Morelli Brasil-Canadá/ 2015/ 96 min. Sábado 25, 18:00 Hrs. ESTRENO LA MALDAD Dir. Joshua Gil México/ 2015/ 74 min. Sábado 25, 19:20 Hrs. ESTRENO 13 MUJERES DESESPERADAS Dir. Arab y Tarzan Nasser Palestina-Francia/2015/ 84 min.

Sábado 25, 20:50 Hrs. Ciclo Amo, luego existo ¡Sólo adultos! LOVE Dir. Gaspar Noé Francia/ 2015/ 130 min. Domingo 26, 12:00 Hrs. Matiné TOY STORY 3 Dir. Lee Unkrich EUA/ 2010/ 103 min. Domingo 26, 18:00 Hrs. Película invitada WHIPLASH Dir. Damien Chazelle EUA/ 2014/ 103 min. Domingo 26, 20:00 Hrs. ESTRENO ZOOM Dir. Pedro Morelli Brasil-Canadá/ 2015/ 96 min.


11

13 DE FEBRERO DE 2017

Mil y un males de los libros [Segunda parte]

Notas al Margen

El peso del saber 6 Por José Agustín Solórzano

S

i el objeto libro contuviera, como insisten los defensores de la lectura bien intencionada, el conocimiento; si dentro de éstos se encontrara la sustancia de la sabiduría, entonces podríamos echar mano del gramaje de los libros para medir cuánto pesa el conocimiento. Y si la cantidad de páginas que uno se traga en su vida es lo que lo hace más inteligente, si hubiera una relación directamente proporcional entre las líneas que uno lee en su vida y lo sabio que puede llegar a ser un hombre, entonces todos querrían leer. Falso. Aunque realmente existiera esta función proporcional a la gente no le interesaría leer; lo que atrae a los hombres no es lo que se puede guardar en bodegas, sino lo que reluce a simple vista. Lo que realmente nos interesa de la lectura es su apariencia; la simulación del conocimiento y no el conocimiento. Pero vayamos más lento. Primero: obviamente el conocimiento no pesa –en el sentido estricto de la palabra-, no se ve afectado por la gravedad ni se somete a las leyes de la física; pero el libro, el objeto que por antonomasia representa el conocimiento, sí. Volvamos a mirarlo en su calidad de objeto; como tal, si suprimiéramos todas las cualidades no objetuales que pueda tener, es una cosa más bien estorbosa, fea, pesada, algo que está de más en cualquier sitio. La estética de cualquier objeto se sustenta, primero, en su utilidad. La rueda fue bella porque era útil, el fuego era hermoso porque servía al hombre. Una vez que superamos la cara práctica de las cosas empezamos a verlas desde otra perspectiva y les inventamos cualidades que no necesariamente las hacen más útiles, sino que más bien las hacen más “bellas”; a veces, incluso, esas cualidades van en detrimento de la utilidad. La estética surge de una praxis, pero luego la praxis se somete a una estética. El libro no tiene una utilidad de facto; más allá de su lectura –como mencioné en el capítulo anterior-, el libro es una cosa inservible y correspondería más bien a la categoría de la bisutería. La simulación, el simulacro del libro, es lo que lo mantiene con vida hasta el día de hoy. Pensemos en dos tipos de lectores y llamémoslos, para efectos prácticos, lector A y lector B. El lector A es uno desprendido de las cosas materiales; lee porque quiere conocer, porque cree que del libro sustraerá la esencia de la sabiduría. Una vez utilizada, desecha la fuente de la que obtuvo su saber. El lector B se acerca a la fuente pero no bebe de ella; sólo contempla su reflejo y sonríe. La necesita para

/// La cabeza de Medusa. Paul Peter Rubens con ayuda de Frans Snyders. 1613-1618.

que le recuerde lo bello que es, sabe que si bebe podría terminarse el agua y con ello también su fotografía. Cuando se cansa de aquel reflejo, o cuando de tanto mirarlo le parece que se ha falseado, busca otra fuente, pero no abandona la que ya tenía. Se vuelve un coleccionador de libros aún sin que los haya vaciado; lo que le interesa no es el contenido, sino lo que el objeto refleja, la falsa belleza de un reflejo. El lector A pareciera ser un ideal de conocimiento; un hombre ejemplar que se interesa por lo esencial, mientras que el B es más bien un avaro coleccionista de espejos. Pero, para bien o para mal, el primer tipo de lector no existe. El sujeto A es tan irreal como el Zaratustra de Nietzsche. Quien renuncia a la fuente de su conocimiento se supone inmortal y superior a cualquier otro semejante; quien lee libros y luego los abandona no está abonando a una ética del conocimiento, sino a una ética de la superioridad. El conocimiento no es una fuente que pueda vaciarse, sin peso ni cuerpo físico es incapaz de “llenar” a un ser humano; y quien no dialoga, quien no confronta cotidianamente sus ideas con los demás, no puede acceder a la sabiduría. Un ermitaño que ha bebido de todas las fuentes del conocimiento y se aleja, es tan inútil como un libro del que nadie conoce la lengua en la que está escrito. Aunque esta metáfora pueda seducirnos, el conocimiento sólo puede tratarse en términos humanos –con las carencias que esto conlleva-. La sabiduría es la búsqueda de los límites del conocimiento mortal. En Job nos queda claro que la sabiduría es el temor de Dios, y si leemos este libro bíblico con los ojos actuales podemos

entender que el temor de Dios es el temor de lo desconocido, nuestra lectura, nuestro conocimiento llega hasta donde conocemos; lo demás, Dios, es el temor, y en su horizonte se encuentra la sabiduría. El lector B, por otro lado, es el común y silvestre. Todos tenemos algo de este sujeto; incluso si compramos y luego regalamos nuestros libros. Volvemos a ellos, en una biblioteca, en una charla de café, cuando realizamos una tesis universitaria o cuando queremos escribir una cita interesante en las redes sociales. Buscamos el libro, volvemos a la fuente de los espejos para simular algo que no somos. La cualidad de simulación no puede abandonar al libro porque es inherente a él. Quien tiene en su casa un puñado de libros propone a quien lo visita la interpretación de que en ese sitio hay una “búsqueda de conocimiento”. Si alguien mira una fuente supone que hay agua, aunque la fuente se encuentre vacía; es el caso al que se enfrenta el lector que intenta vivir sin el peso de los libros. Llevar un ejemplar bajo el sobaco, sentarse a leer en un lugar público, entrar a una librería, intervenir en una conversación sobre libros, implica una serie de suposiciones que no dependen de la persona real que se ve afectada. Pareciera que quien lee pierde, de inmediato, el derecho a la ignorancia. El conocimiento por sí mismo no pesa, lo que pesa es lo que nos permite reflejarlo. ¿Quién no ha sufrido la terrible tortura de las mudanzas cuando se tienen demasiados libros? Pero ¿por qué nos es tan difícil deshacernos de ellos?, ¿por qué no, simplemente, los regalamos o los rematamos?, ¿por qué no los tiramos a la

basura como si tiráramos un par de calcetines viejos? Razones hay muchas, pero nos concentraremos en una. El libro, como ya dije, no tiene una función práctica. Como objeto concreto vive sólo de las proyecciones anímicas que realizamos sobre él. ¿Por qué nos cuesta más deshacernos de un objeto cualquiera que de, no sé, unos viejos pantalones que nos regaló nuestro primer amor? La respuesta es obvia y peca de cursi: porque los pantalones son un regalo de alguien que marcó nuestra vida. Es decir, el pantalón no es más un objeto, es un contenedor anímico en el que hemos guardado una experiencia vital que suponemos forma parte nuestra. Los libros, al no tener una función práctica –como sí los pantalones-, tienen sólo la otra capacidad, la de ser contenedores anímicos. Resta recordar que un contenedor de este tipo no sólo guarda sentimientos positivos y empalagosos; también puede contener nuestros prejuicios, nuestras frustraciones y nuestras pretensiones. Cuando nos mudamos de casa y cargamos con nuestros libros, aun a costa del peligro inminente de rompernos la espalda, nos llevamos con ellos también la pretensión y la necesidad de recurrir a la fuente donde nuestro reflejo no es tan patético como lo suponemos. Cargamos con cientos o miles de ejemplares, y entre el polvo y las polillas va también nuestra imposibilidad de comunicación y de inmortalidad. Hemos guardado en los libros la memoria y sin ellos nos sentimos abandonados en un efímero presente amnésico. Tal vez Sócrates estaba en lo correcto.


12

LA GUALDRA NO. 280 /// 13 DE FEBRERO DE 2017

6 Por Pilar Alba

Río de Palabras

E

s que a mí el amor me agarró temprano, pollita, como por ahí dicen. Cuando uno no tiene conciencia y se la pasa haciendo pendejadas. Pero era el amor y había que dejarse ir, sin meter las manos, aunque me diera en el hocico y se me cayeran todititos los dientes. El amor me enganchó fuertote, ni resollar me dejaba. Todo el día nomás piense y piense en ese hombre, en lo que estaría haciendo cuando no estaba conmigo: que si ya vendrá por mí, que si ya estará comiendo, que ya ha de estar dormido. Y luego me entraba la preocupadera: que si ya comió, que si no estará enfermo, que si no andará con otra; y es que una de al tiro se enferma, se pone malita de los nervios. Eso del amor es una enfermedad mental y de las más feas, porque no te da fiebre, ni se te seca la boca, ni te sale urticaria; pero bien que duele, que hace sufrir y parece que no va a tener cura. Entonces empieza una haciendo cosas extremas, esas cosas que uno hace por amor, como llevarle el café a la cama, coserle los botones, lavar y plancharle muy bien las camisas, tener la comidita lista, vigilarle el sueño, seguirlo hasta que llegue al trabajo para que no se vaya a perder o a ir por otro lado. Es que así pasa cuando el amor te da fuerte. Cómo quería yo a ese hombre; bueno con decirles que yo hasta las uñas de los pies le cortaba. De haber sabido cómo había de pagarme, le hubiera cortado hasta las patas.

Amor

/// Cezanne. Naturaleza muerta con cupido de yeso. 1894. Courtauld Institute Gallery de Londres.

En el cielo 6 Por Alberto Huerta Vacilón, que rico vacilón / cha cha cha, / qué rico cha cha cha… Canción popular

En el infierno se viste de blanco

E

n el cielo nacen los relámpagos. Son hijos de las nubes grises y gordas. Parientes del viento y las tormentas. Medios hermanos del granizo. Primos hermanos de las nevadas y heladas. Amigos de las estrellas con sus fulgores y los cometas con sus colas enormes y brillantes. Los planetas con sus lunas. En ese lugar, que algunos llaman el Paraíso, otros la Patria Celestial, viven muy a gusto y a sus anchas: Dios. Los ángeles y arcángeles. Las muchísimas vírgenes (porque son tantas). San Pedro y San Judas Tadeo. La virgen desatanudos. El Santo Niño de Atocha. San Antonio de Padua (el que consigue novios y queridos). El Santo Niño de las Palomitas. El Paraíso Celestial. Allá es a donde yo quiero ir. Cuando el cielo esté azul y despejado de nubes panzonas y negras. Porque yo sé que allá arriba está el verdadero vacilón…

6 Por Edgardo Herrera*

U

na hilera de pantallas encendidas, frente a otra hilera de idiotas graves y engreídos dispuestos a aplastarte. Nombres, códigos, citas remotas. Gente hastiada y sin freno en busca de un papel garabateado y un sello y un montón de pastillas inservibles. A la derecha un dispositivo electrónico indicando el turno en cuestión. Sudor en las palmas. Al momento de leer mi número y caminar con el dichoso papelito entre mis dedos pienso en un lobo hambriento, pausado, rondando una manada de ciervos.

Imagino obesos funcionarios calculando cifras frente a una vasta e interminable lista de nombres, códigos y pestes. A mi izquierda un niño en brazos tose. El reloj no se detiene mientras los males de esta gente persisten. Los funcionarios que atienden la llegada de los pacientes parecen oponerse a su deber. Muecas extrañas y una indiferencia natural a cualquier muestra de dolor. Ante la gravedad de los síntomas y la inutilidad manifiesta de las pastillas recomendadas por el farmaceuta, no tuve más que dar mi brazo a torcer y asistir de madrugada a aquel sitio. Jamás había presenciado

semejante parodia, mercenarios en busca del mejor postor. No sé por qué, pero mientras cruzaba la puerta de aquel edificio escuálido y rodeado de filas humanas pensé en el Acoso del Ciervo, esa pintura sin igual que me llevaba a las lágrimas cuando la veía colgada en la sala. De un momento a otro olvidé el malestar, y presentí la mirada peligrosa del médico practicante que me atendería. Me hallé de repente en el bosque, y me pareció observar entre los arbustos, en medio de jadeos y aullidos apagados, una docena de pupilas encendidas, cautas, rebosadas por el instinto. Entré en el consultorio a sabiendas que el orden natural seguiría su curso. En el bosque, un silencio artificial precedía a la tormenta. *Colombia.


Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook
La Gualdra 280 by La Jornada Zacatecas - Issuu