SUPLEMENTO CULTURAL
NO. 266 /// 17 DE OCTUBRE DE 2016 /// AÑO 6
DIR. JÁNEA ESTRADA LAZARÍN
Imagen de portada el libro Yo creador me confieso: César Homero Gutiérrez García
“Mira que te quiero bien, José Cruz, y no sólo por tu habilidad de contar, por la sinceridad de esta inmensa confesión y reflexión que es el libro, básicamente te quiero bien porque desnudarse a través de la palabra resulta esencialmente un canto a la vida. Y cuando uno espera un lacrimoso y fundamentado registro de los horrores de la enfermedad, uno se encuentra con la voluntad de vivir. Gracias, maldita sea”. Paco Ignacio Taibo II (prólogo al libro Yo creador me confieso, que se presentará el 27 de octubre en La Cofradía, a las 19:00 Hrs.).
[Una selección de textos de Yo creador me confieso, de José Cruz, en páginas centrales]
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LA GUALDRA NO. 266 /// 17 DE OCTUBRE DE 2016 /// AÑO 6
Editorial La Gualdra No. 266
Para Sam, Esther y Gonzalo La luna de octubre está resplandeciente; siempre decimos que de todas, la de este mes es la más hermosa. No sé si en todas partes se haya visto como aquí, pero desde mi balcón la veo salir a un costado de la Bufa desde hace años: todo lo ilumina, todo parece purificarlo. Por las noches, mejor dicho, de madrugada, cuando el ruido de la calle finalmente cesa, pareciera extender sus brazos para arropar a quienes aquí vivimos todavía. Hoy veo la luna en Zacatecas y quisiera que ésta cobijara, confortara y acariciara a quienes sufren la pena de haber perdido a un ser querido, o a dos, o a todos los que se reúnen en una sola pérdida. El domingo 9 de octubre recibimos la noticia de que René Avilés Fabila había partido de este mundo; su corazón dejó de latir así nomás, como deja de hacer tic tac el reloj de la abuela, como deja de trinar en el verano la última golondrina, como ve el árbol caer la última de sus hojas en otoño. Ese domingo, escribió su último mensaje alrededor de las 8 de la mañana; dejó como despedida un comentario amable en el que hablaba de mujeres “maravillosas que lograron subyugar a hombres y dioses”. Se fue y algo me dice –así quiero creerlo- que vivió a placer las últimas gotas de su vida; porque así era, dado a la reflexión, a la crítica, a las letras, al buen whisky y a las mañanas frescas. Espero que esté ahora con Clemencia. Lo conocí gracias a Esther Cárdenas una mañana de agosto hace apenas unos años; ese día lo entrevisté y me habló de ellas, de su madre y de Rosario, su eterna compañera. Hablamos también de libros, de educación, de política, de buenos vinos, de amistades largas y duraderas como la que le unía a Sam y a Esther desde que fue invitado a venir a Zacatecas por primera vez a hablar de literatura en la década de los años setenta. Ese mismo día, por la tarde, presentó su libro El evangelio según René Avilés Fabila en la Feria del Libro y recuerdo muy
bien que su ácido humor nos contagió a todos cuando habló de política y de políticos, un tema del que disfrutaba hablar sobre todo cuando sabía que éstos estaban presentes. Se fue René, el escritor, el profesor, el periodista, el amigo. El mismo domingo, por la noche, David Ojeda falleció también. Su presencia constante en Zacatecas siempre rindió buenos frutos. El escritor, el tallerista, el amante de la buena música, el profesor, el promotor cultural, el amigo de mis amigos partió dejando una profunda huella en todos quienes lo conocieron. Siempre sonriente y amable, lo vimos en Zacatecas en diciembre pasado en el Festival de Poesía, acompañando, como cada año, a José de Jesús Sampedro en la fiesta que ha realizado por más de treinta años alrededor de las letras, los poetas y las amistades. Se fue y no pudo celebrar que Bob Dylan ganó el Nobel de Literatura; ya no tuvimos oportunidad de leer o escuchar su opinión –seguramente inteligente y mordaz- con respecto a la polémica que eso ha causado entre algunos intelectuales y opinólogos en las redes. Se fueron David y René y ya no pudieron ver esta luna maravillosa de octubre; por eso al principio decía que esperaba que ésta por lo menos confortara a quienes hoy se han quedado sin sus amigos. Pienso en sus familias, en las de sangre y en las que da la vida; en una comunidad de escritores y de lectores suyos a quienes han dejado pasmados en una melancolía dura, pesada, de ésas que cavan huecos. Sé que todos aprendemos a andar tarde o temprano con nuestras propias ausencias y sé también que para sentirnos menos solos tenemos buenos libros, música, recuerdos y un poco de whisky para brindar por ellos. Al tiempo, dejémosle al tiempo que repare poco a poco lo que tenga que reparar. Buen camino para ellos, buena vida para los demás.
Contenido Waters, el concierto histórico; indignación y euforia Por Araceli Rodarte
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El Templo de las Musas El arte degenerado y la Revolución Cultural China Por Violeta Tavizón
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El norte fértil Ramos Revillas: nombrar al demonio Primera de dos partes Por Mauricio Flores
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José Cruz Yo creador me confieso
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Alexander Böring: “weltsicht” a través de la lente Por Carlos Flores Una nueva oportunidad para las bibliotecas Por Eduardo Campech Miranda Desayuno en Tiffany’s, mon ku Poesía sin fin Por Évelyne Coutel Castillo de sal si puedes David, David… Por Ester Cárdenas
Notas al margen Me gustan los libros, no los lectores Por José Agustín Solórzano
Jánea Estrada Lazarín lagualdra@hotmail.com
Te lo tengo que decir Por Alberto Huerta Perorata Por Edgar Khonde
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Cruda Por Pilar Alba
Directorio
Carmen Lira Saade Dir. General Raymundo Cárdenas Vargas Dir. La Jornada de Zacatecas direccion.zac@infodem.com.mx
Jánea Estrada Lazarín Dir. La Gualdra lagualdra@hotmail.com Roberto Castruita y Enrique Martínez Diseño Editorial
La Gualdra es una coproducción de Ediciones Culturales y La Jornada Zacatecas. Publicación semanal, distribuída e impresa por Información para la Democracia S.A. de C.V. Prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta publicación, por cualquier medio sin permiso de los editores.
Juan Carlos Villegas Ilustraciones jvampiro71@hotmail.com
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Waters, el concierto histórico; indignación y euforia Música
6 Por Araceli Rodarte La gratuidad cuesta, pero vale la pena... Catártico. Un concierto que vivirá en la memoria de su púbico, y si ésta llega a fallar, en su corazón, porque éste no olvida.
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l sábado 1 de octubre, cerca de 200 mil personas entonaron los más grandes éxitos de la legendaria Pink Floyd y gritaron frases en contra de Enrique Peña Nieto, el actual y repudiado presidente de México, de este país de ricas tradiciones y paisajes pero con una lamentable situación de precariedad, injusticia e inseguridad. Mother y “RENUNCIA YA” se hicieron uno, hermanados por la nostalgia, la melancolía y el dolor. Allí, coincidió una parte de zacatecanos; unos en primera fila y otros distribuidos en el resto del Zócalo capitalino y sus alrededores. Allí, donde Roger Waters ofreció su tan esperado concierto gratuito, en la noche del ya memorable primero de octubre de 2016. Los zacatecanos se encontraron en una ciudad distinta a la que a diario pudieran encontrarse, unos tras viajar por su cuenta y otros tras trasladarse por cerca de ocho horas en camiones que salieron desde su lugar de residencia específicamente con ese propósito. Como bien se había leído en crónicas de sus dos conciertos anteriores a éste, los cuales tuvieron como escenario el Foro Sol el 28 y 29 de septiembre pasado, preponderó el “TRUMP, ERES UN PENDEJO”, así, con mayúsculas. De igual modo, Waters leyó su discurso contra EPN y contra la impunidad y la corrupción, temas dolientes y prevalecientes y que cada vez, y a pesar del pueblo, se intensifican más. Ese día en la mañana, la fila para asistir al evento ya era larga. En unas partes, incluso, se dividía en dos, lo que generaba confusión tanto en quienes ya las integraban como en quienes iban llegando. Alrededor de la 1 de la tarde, los accesos fueron abiertos y comenzó la disputa por la cercanía al escenario. A las 4 de la tarde ya lucía semi-lleno, y dos horas después era imposible caminar dentro de él; durante el concierto, imposible moverse. A las 4:30 de la tarde, Waters salió al escenario para saludar a su fiel público, recibiendo la euforia contenida durante todo un viaje o, tal vez incluso más, desde que fue anunciada esta presentación. A esa hora, el sol todavía se presentaba con plenitud. Sin sanitarios al interior del Zócalo, los asistentes luchaban entre la sed y el miedo de requerir un inodoro. Sin embargo, pese a ello y a la falta de espacio para moverse, los espectadores salieron agradecidos del concierto, no así los desmayados y quienes estuvieron a punto de ello. Pocos minutos después de las 8 de la no-
che, salió Roger al escenario, esta vez sí para el momento cumbre, un impresionante espectáculo audiovisual, signo de una preparación exhaustiva y de tributo al arte musical. En ese mismo instante, llegó también la lluvia. Algunos tomaron previsiones y compraron un impermeable cuando estaban formados, sin embargo, la mayoría no. Aun así, para todos, valió la pena. El asombro que causó la primera imagen en movimiento sobre la pantalla, al igual que el resto de las proyectadas, pocos conciertos podrán superarlo. Speak to me abrió la noche. Cantos y gritos desde ese momento; también celulares y manos arriba. Era la fiesta musical del año entre los rockeros del país. Le siguieron Breathe, Set the controls for the heart of the sun, One of these days, Time y otra versión de Breathe. The great gig in the sky fue cantada por las dos coristas, cuyos vestidos sorprendieron por su originalidad. El repertorio también lo compusieron Money, Us and them -cuyo sonido del saxofón fue cauti-
vante-, Shine on you crazy diamond -durante la que apareció en la pantalla el guitarrista y vocalista principal de la banda y primer líder de ésta, Syd Barrett-, Welcome to the machine, Have a cigar y Wish you were here, para dar paso a dos chimeneas que salieron por el lado derecho, detrás de la pantalla. Se unieron Pigs on the wing y Dogs. El ex cantante, ex bajista y ex líder de la británica Pink Floyd intervino varias veces para emitir su postura en torno a las injusticias en México. Su famoso cerdo volador protagonizó una fascinante actuación. Éste, telón de frases como “Nos faltan 43”, voló entre una pequeña parte de la audiencia, que no dudó en tocarlo. Llegó la multicoreada Another brick in the wall y Mother, acompañada esta última por el “RENUNCIA YA” que, por supuesto, tuvo como destinatario a EPN. Enseguida, Run like hell, Brain damage y Eclipse, momento en que varios láseres formaron el prisma simbólico de Pink Floyd frente al escenario. Otro instante de placer para el público.
Fue entonces cuando el músico leyó su discurso contra Peña Nieto, al tiempo que la audiencia le gritaba «¡Asesino!» al presidente. En ese momento, euforia, indignación y enojo. Waters cantó un fragmento de Pigs on the wing, complementado con imágenes de Donald Trump, otro personaje repudiado por sus actos y dichos discriminatorios, que, como una burla para los latinos, busca ser el presidente de Estados Unidos por la vía republicana y violentar sus derechos humanos. En esos minutos, se sumaron referencias a la guerra contra Gaza. Culminó su presentación con Comfortably numb, mientras seguía, incansable, el “¡Fuera Peña!”. Lleno de emotividad, de frases que calan hasta los huesos pero emocionan al alma al poder expresarlas tan libremente, fue el rock progresivo de Roger Waters para quienes anhelan paz y justicia en este México de adversidades. Asistentes unieron en uno solo sus pensamientos acerca de este espectáculo: “Me pareció hermoso y creo que ha sido el concierto más importante en la historia de México, por el contexto político y social que vivimos en la actualidad”, expresó la zacatecana María Magdalena Máynez Gómez, mientras que el también zacatecano Francisco Javier Ramírez Palacios, comentó: “El concepto de concierto cambia totalmente. Fue el mejor concierto que se ha dado en México, tocó temas delicados en la actualidad del país. Lo mejor”. El final, cuando la gente salía del Zócalo tras haber visto la más emocionante de las presentaciones de experimentación sonora, se integró por el conteo del 1 al 43, para pedir el regreso de los 43 normalistas desaparecidos de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa, Guerrero.
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El Templo de las Musas
Arte
El arte degenerado y la Revolución Cultural China 6 Por Violeta Tavizón*
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s más peligrosa una pluma que una espada”, éste es un fragmento de uno de los poetas chinos más reconocidos, Ai Qing (1910-1996). Sus palabras hacen alusión a cómo el arte en cualquiera de sus manifestaciones puede cimbrar al Estado, o por el contrario, a la sociedad. Ejemplo de lo anterior fue lo sucedido en China. Desde 1919 una época de transición se visulmbró en China, cuando el Partido Comunista llegó al poder. Inspirados en la Revolución Rusa impulsada por Lenin, China vio en esta innovadora corriente política, la posibilidad de industrializarse y dejar atrás los tiempos de la sociedad feudal que hasta entonces distinguían al país. Para la década de 1940 la estructura social había cambiado radicalmente y se dividiá en tres estratos: el proletariado que trabajaba principalmente en las industrias, el campesinado que vivía permanentemente en continuas revueltas, y la pequeña burguesía que incluía a los intelectuales revolucionarios. Para 1949, cuando se proclamó la República Popular China, el partido comunista gobernaba sin oposición y sus órdenes dictadas por el líder Mao Zedong, eran acatadas por todo el país. El propósito de dicho partido era embarcarse en una política de rápido crecimiento económico. Para la década de 1950 el gobierno chino becó a varios artistas para que viajaran a Rusia y pudieran aprender las técnicas empleadas allá; de igual forma, artistas rusos llegaron a las academias chinas para enseñar su estilo. Uno de los pintores que más influyó el recién nacido estilo comunista fue el ruso Konstantin Maksimov quien se transladó en 1955 a Beijing para instalarse en la Academia de Artes. Sus clases fueron muy populares y generaron un fuerte impacto en el quehacer pictórico que se convirtió en un medio de propaganda del gobierno maoista. La pintura y la literatura comenzaban a ser controladas por el sistema y a los poetas y pintores anteriores, a la República, como Ai Qing, se les consideró productos de la burguesía china. Anualmente, Mao Tse Tung proclamaba un discurso en el Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética. Tras la muerte del líder comunista ruso, Iósif Stalin (1878-1953), la fuerza comunista estalinista comenzó a decaer. Los dos líderes, tanto Stalin como Mao Tse Tung comenzaron a ser muy criticados en Rusia por su forma de gobernar y por su extremo culto
hedonista. Este hecho enfureció al dictador chino, quien junto a su esposa Jiang Qing, inició la última fase de su gobierno que fue la llamada Revolución Cultural Proletaria de 1956 a 1976. Esta Revolución trataba de erradicar lo que el gobierno maoista anunciaba como los “cuatro viejos”: las viejas costumbres, los viejos hábitos, la vieja cultura y los viejos modos de pensar. La propaganda fue el mejor medio para enarbolar y enviar los mensajes comunistas del lider de las masas y todo lo que se producía, intelectualmente
hablando, era controlado por el gobierno. Cabe destacar que Mao Zeodong tenía mucha popularidad entre los jóvenes, quienes comenzaron a reunirse en grupos que se hicieron llamar los “Guardias rojos”. Estos jóvenes convertidos en fanáticos, se encargaban de destruir obras, estudios y exhibiciones de artistas a quienes se les consideraba que producían un “arte degenerado” y que eran denunciados como artistas burgueses. El llamado Libro Rojo, escrito por Mao Tse Tung en 1960 tuvo una gran aceptación entre los más jóvenes de
la nación. Este nuevo medio de gobierno comenzó a desatar un caos en el país. Las propiedades de muchas familias fueron destruídas y otras tantas exiliadas tuvieron que vivir enn completa pobreza. Fue sinónimo de sufrimiento y dolor. Aquella revolución fue denominada como “cultural” ya que supuso un cambio en la manera de pensar de la gente y las artes sirvieron como el medio más efectivo para transformar esta nueva forma de ideología. Para Mao Zedogn los intelectuales tenían que estar al servicio del pueblo y de la nación. Este movimiento fue el último en la dictadura de Zedong que finalizó con su muerte en 1976. El arte nos invita a recorrer el mundo de las ideas, este viaje en ocasiones resulta de gran peligro para el Estado o para quienes viven en él, tal como ocurrió en China. Un texto o una obra de arte puede por lo tanto estimular infinitas interpretaciones, sobre las que no se puede ejercer un control o un dominio. Ahí radica el peligro de las ideas. *Curadora.
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El norte fértil Ramos Revillas: nombrar al demonio Primera de dos partes
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a narrativa que se realiza desde el norte del país se fortalece todos los días. No pasa demasiado tiempo para encontrarnos con nuevos títulos de autores de la región en nuestras inagotables mesas de novedades. De Zacatecas para arriba, podríamos ubicar, el norte literario mexicano continúa fértil. Si antes fueron Rascón, Fuentes Mares, Montemayor, Gardea, Sada, Campbell, Solares…., y poco después Mendoza, Crosthwaite, Amparán, Parra, Valdés, Velázquez, Yépez, Herbert y más, ahora “parten plaza” los nacidos a finales de los setenta. Como son los casos de Antonio Ramos Revillas (Nuevo León) y Vicente Alfonso (Coahuila), ambos nacidos en 1977, quienes tienen en librerías sus respectivas nuevas novelas: Los últimos hijos y Huesos de San Lorenzo. Hablemos de la primera. Publicar una segunda novela es siempre un apuro (muchos dirán que publicar una novela, independientemente de su número de colocación en el canon personal es ya un reto) en tanto supone una nueva apuesta, derivada de la aceptación primera. Lo que hizo sin temores Ramos Revillas apoyado en una turbadora historia a ubicarse en el censo literario de nuestros días con sobrada originalidad, hondura y firmeza. No es Los últimos hijos (Almadía) una novela de violencia criminal y narcotráfico (si bien advierta con exactitud la existencia del código reinante en los territorios como cuando dice: “lo malo es que últimamente hay dos árboles a los que hay que arrimarse para sobrevivir estos días. O están con los de la letra o con los otros”). Tampoco la evocación idílica de un tiempo y un espacio desaparecidos. Lo que no la exime de unos contenidos desgarradores y traumáticos, ahora asentados en la reacción humana a los dictados del destino. Podría asegurarse, apoyados en la narración que de los hechos hace Alberto, personaje central junto a su esposa Irene, que este nuevo título de Ramos Revillas resume lo que “nos había dicho nuestro psicólogo”: la única forma de ahuyentar al demonio es nombrarlo. Desolación perpetua Serán el demonio y el infierno que engendran y habitan Alberto e Irene los
terrenos por los que avanza Los últimos hijos, “quien huye deja un rastro”, hasta colocarlos en el sitio último de “la desolación perpetua”. Dolor, intuirá el lector, surgido por la muerte del hijo único. “Toda pérdida tiene un eco que se enraíza”. Duelo que puede resumirse en la inexistencia, en todas las lenguas, de un nombre para distinguir a los padres que pierden a sus hijos. En su desquiciada huida a un rincón del vasto norte de este país, “aquí sólo hay espinas”, Alberto e Irene intentarán vencer sus fantasmas, vengar ofensas y mantener complicidades. Desterrar ese antiquísimo dolor humano que provoca la pérdida y la ausencia de los hijos (“que los padres entierren a sus hijos, que los sepulten para que en paz vayan, en el fuego de un globo cantonés, en la flor que cae sobre la tierra y es aplastada por las paletadas, en una oración dicha torpemente a causa de las lágrimas, con un dibujo incierto”) y que hace justo cincuenta años Fernando del Paso dibujó en José Trigo: “…vio con sus ojos secos los ojos húmedos de la mujer que reflejaban el cuerpo del niño, tieso, frío, muerto, lo velaron con cuatro cirios, chisporrotear, cerotear, las mujeres rezaron, las moscas revolotearon hasta que se durmieron en la pared cochinas barrigonas moscachondas…”. Hagámosle caso al novelista, como a la lectura que del mismo hace otro narrador de la región, Eduardo Antonio Parra: “la paternidad, o su negación. Constituye uno de los temas más dolorosos de la vida contemporánea, pero eso sólo puede comprenderse cabalmente tras leer Los últimos hijos, esta novela desgarradora de Antonio Ramos Revillas”.
Desierto zacatecano El nuevo camino que había tomado era angosto y se encontraba en mal estado. El reloj en el coche ya daba las cuatro de la mañana; el frío exterior me había obligado a encender el desempañador. En el valle no se veía nada, sólo la oscuridad carbonizada. El sueño me cerraba los ojos. En mis brazos cansados se tendía el estrés de la víspera. En la boca reseca sólo quedaba un viejo resabio a café. Quería llegar esa misma noche aunque el camino parecía más peligroso que la oscuridad. Un par de veces se me atravesaron liebres que saltaron de un lado a otro de los bordes apenas iluminados por los faros delanteros.
Libros
Por Mauricio Flores*
La bebé había empezado a llorar de nuevo, pero Irene estaba tan cansada que desde una hora atrás dormía sin hacer caso a la pequeña. Me encontré con un desvío. La pálida carretera se encontraba en construcción y metí el auto a un terreno polvoriento. Era tal el polvo que impedía la visibilidad. Avancé con el motor en primera pero aún así le pegué a dos piedras que golpearon el piso. Abril maulló y el golpe despertó a Irene. Del otro lado, los arbustos espinosos. Seguí avanzando y, metros adelante, surgió de nuevo la carretera. Antonio Ramos Revillas, Los últimos hijos, fragmento.
000 Antonio Ramos Revillas, Los últimos hijos, Almadía, México, 2015, 259 pp. * mauflos@gmail.com
Libros
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José Cruz Yo creador me confieso*
Juramento Radio Coyote
Plantémosle un beso a la noche que se duela de sus fríos y sus péndulos, de espaldas nos habla su vergüenza como exhumando mapas antiguos; besemos la axila estelada su luna de medias caídas. Yo, armado de besos, agrego una a una las tercas estrellas pero quiero besar primero tu noche tus páginas
Calles Conozco las calles del mundo, todas; dónde empieza una y dónde termina la otra. He pisado la humedad de las calles; su nieve, su sequía; su oscuridad. De día las calles no cambian. Una fauna distinta las recorre, las transita, pero no hay flora alguna: sucumben las rosas. He convivido con santos y con demonios, con ángeles y con vampiros. En Venecia, las calles se ahogan, naufragan; en Egipto, le alargan y comen a uno la sombra antes de calcinarle los pies. Las calles de México lloran de pobreza, gritan las putas, desamor y tristeza. Las calles céntricas de la capital, sangran de noche, secuestran. Las calles de los guetos de NY y Brooklyn, llevan sus negros a cuestas, su blues sin cadenas: su rap, su jazz.
De nuevo, el fin Siento la vena de la pierna izquierda como un delgado tubo de asbesto que me duele. Siento las arteras gotas de la lluvia aniquilando las esperanzas de una primavera prematura; la soleada azotea se rinde al frío. Siento que se repite todo: los barullos en el oído medio, los bailes en caída de cascada hacia el fin del mundo. Presiento tu sombra de lengua de gato barrida y estirada hasta el infinito en la calle. Siento que dormí mucho tiempo solo y que ahora despierto te entreveo entre sueños y no eres tú. Veo tu perfil con
Sonríe para buscarte en los balcones de este amor naciente cierra los ojos, despacio, entra en la sangre ¿Sentirás latir la muerte? Mi niña, ella teme que te sofoques de sueños que tu cita a escondidas sea con la vida Juro a besos para cumplir abrazos el niño que habita en tu boca duerme si besas sus labios.
Amarillos, blancos, marrones, morenos llevan; las calles bulliciosas platican de vida, de muerte hablan, ¿qué dicen, qué una calle silente? Babel Mis favoritos: los nadie, los vagabundos sucios ¿qué serían las calles sin los errantes? ¿Sin lo tostado del sol y alcohol? Quien fallece en la calle condena y desprecia nuestra pomposa civilización. Mas todo espejismo tiene una grieta, un devalúo: sueño al que se le asoma la osamenta; la ilusión de ser verídico y ser realmente humo y neblina. Quien es asesinado al cruce de la calle, quien muerto al paso de un carruaje, confirma que nada, pero nada hemos aprendido.
las yemas de mis dedos; veo que la sangre que alimenta sus sientes es mi sangre y por lo tanto somos almas gemelas. Una persona que me vio cojear, me reclamó el sincopado oleaje del mar, yo le contesté en mi idioma de arena que me había quemado un agua mala suya. En mi pupila, los océanos se encrespan; se retiran hasta la pared de enfrente y regresan con furia a confrontar a los rascacielos, a los hoteles de cristal que la civilización usó de escudo. Y entonces: el fin; y entonces el Jesús del pez, no reparó en juzgar cristianos empecinados en subirlo de nuevo a la cruz.
Papel blanco sucio Los días y las noches nunca han sido iguales. Desde niño lo he sabido. Nací con monstruos en mi mente, en mi alma. Y escribir sobre este asunto difícil, primero fue mi pesadilla; la pluma la veía como un puñal para destripar lentamente los malos sueños: asesinarlos; pero algo pasó con el tiempo, empecé a disfrutarlo. Antes veía sucio el papel blanco, lleno de imperfecciones y mentiras; borraba impulsivamente lo que aún no plasmaba, así que opté por trazar la verdad, lo cierto; aunque era un paradigma para mí, le di voz a mis demonios, destacé cada palabra para que sangrara. Me deshice de los clavos del Jesús martirizado y sané los estigmas de mis manos. Mi mente era un edificio medieval en conflicto estructural y a punto de derrumbarse. M.C. Escher se solazaba dibujando sus laberintos y sus escaleras en mi energía pensante. Aprendí por experiencia que todos contenemos misterios, demonios y locura; que vivimos la vida ocultándolos para pasar por cuerdos y equilibrados ante los demás. Y cuando aceptamos esta lucha encarnizada, sabemos que nuestra locura y perversidad no son más que dibujos
mentales de una mente creativa. Y eso lleva a la reconciliación entre la luz y la sombra; a la paz y a la serenidad mental, pero necesitamos mucho trabajo y mucho esfuerzo o quedaremos atascados en la sombra llenos de miedo y terror. Yo vagaba por laberintos mortecinos que alumbraba con una tea de kerosén y aun así me extraviaba; es decir, mi mente se perdía y mi cuerpo iba en sentido contrario. Los maestros visionarios del mundo tienen y han tenido la experiencia directa de la luz y la sombra. Su estado de equilibrio y paz interior es contagioso y extraño. Necesitamos entrar en ese estado de conciencia para no confundir a un loco con un sabio. ¿Cuántos sabios y santos hemos conocido, pero no reconocido? ¿A cuántos hemos rechazado y tildado de idiotas y dementes? La causa es que viajamos en nuestra propia barcaza mental ignorando lo realmente importante y dejamos ir la gran oportunidad de adquirir sabiduría. Un día en una calle de Zacatecas, se acercó a mí una anciana y sin más, me persignó la frente y me bendijo. Sentí su paz y su dicha. La viejita era pobre y desaseada, parecía un poco loca, pero ignoré esta apariencia superficial: acepté humildemente su bendición.
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El changarro
otros en carrozas fúnebres. El asunto se complicó cuando empezó a llegar la gente con lujosos relojes desahuciados; con televisores muertos y radios fallecidos por el uso; e inclusive, con autos antiguos de colección. Mi abuela no pudo más: había revivido a centenares con su aliento, pero devolverle su función a objetos materiales inanimados no era lo suyo, así que ante las airadas protestas, cerró para siempre su changarro.
Té de lengua Dejé mis botas en la estufa: dentro de una olla con agua. Me quité la lengua rasposa y me hice un té. Extrañaba la sensación de estar en una casa ajena y sola, así que subí al segundo piso con mi taza en busca de joyas y vi la cama, me arremangué los párpados y me dormí una hora. Desperté, afuera el viento silbaba como un tren endiablado. Hacía calor en el pueblito; un calor “grasoso” que me humedecía las ingles; me saqué el pantalón de un tiro y me metí a la tina. Estuve dos horas jugueteando con mi pito: divertido lo veía flotar en el agua. En eso estaba cuando escuché los goznes de la puerta principal, alguien había entrado a la casa. Oí lamentos, gruñidos, y aullidos y finalmente, carcajadas; rápido me vestí y sigiloso bajé la escalera; ésta rechinaba a cada paso. Temí que me escucharan, pero después de unos minutos, silencio total. Quizá fue el calor que hizo crujir la madera o el maldito viento, pensé. Fui a la cocina por mis botas y las puse a secar; “todos los fuegos arden por igual”, recordé las últimas palabras del hombre que asesiné kilómetros atrás justo enfrente de su porche. “Era él o yo”, me justifiqué ante un alguacil imaginario… “Él o yo”, como otras treinta y tantas veces, susurré. Me quité el ojo derecho y saqué mi pañuelo para dejarlo brilloso. Ajusté mi pata de palo al muñón y me calcé las botas; ya afuera, monté a Cimarrón, mi fiel caballo, y cabalgué para abandonar el pueblo. “Cielo –decía-: Mil doscientas millas adelante. Infierno: devuélvase”.
* Selección de textos del libro Yo creador me confieso, de José Cruz, que será presentado el próximo 27 de octubre, a las 19:00 Hrs., en La Cofradía (Plazuela Miguel Auza 308, Centro, Zacatecas, Zac.). El libro está prologado por Paco Ignacio Taibo II y es una antología de textos realizados por su autor en los últimos 10 años. En él encontrará poesía, prosa poética, cuento y crónica. José Cruz estará en Zacatecas y tras la presentación habrá firma de libros.
Libros
Un día corrí a despertar a mi abuela con un gorrión muerto entre mis manos. Con lágrimas en los ojos le supliqué que lo reviviera. Ella sacó varios trapos limpios de su mueble, tomó al animalito y lo envolvió con ternura; le cogió delicadamente el pico y lo acercó a sus labios: el gorrión volvió a la vida de un suspiro. Quedé maravillado ente ese milagro y lleno de dicha salí a la calle a esparcir a gritos
la buena nueva “¡con su aliento, mi abuela le devolvió la vida a ‘mi gorrión’ con su propia boca!”. Pronto, la noticia llegó a oídos de mis amigos y sus mamás; de repente, una larga fila de niños y madres con animales en sus manos o en cajas pequeñas, circundó la manzana en toda su redondez. La noticia del milagro no sólo llegó a los vecinos: altos funcionarios de la ciudad arribaron a casa de mi abuela en ambulancias y limosinas y
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Alexander Böring: “weltsicht” a través de la lente
Promoción de la Lectura
Artes Visuales
6 Por Carlos Flores
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n su paso por el mundo todo ser humano debería dejar algún testimonio de su trayecto de vida y no sólo un montón de hijos regados por ahí. Así pues, los hombres antiguos como el gran Aquiles sabían que había que hacer algo trascendental para ser recordados en los años venideros. En la época contemporánea no hace falta ser un gran guerrero y matar cientos de enemigos y troyanos para ello, pues existen muchas maneras de registrar información y conservarla, una de ellas es la cámara fotográfica. Alexander Böring, un turista incansable ha encontrado en la cámara fotográfica esa forma de trascender a nivel local pues ha encontrado en este artefacto una forma de relacionarse con el mundo y dejar la marca de su paso en él de distintas formas. Nos cuenta cómo la gente de Bremen ha adquirido un gusto especial por su trabajo, pues acuden a él para que capture momentos especiales de su vidas por que “me gustan tu fotos porque tiene algo que las fotos profesionales no tienen, por que no son tan limpias ni tan perfectas”. Seguramente, el ojo del artista busca detalles que los demás no ven, que quedan reflejados y atrapados en una impresión de luz, lo que le ha permitido internarse en otros géneros fotográficos como lo son el modelaje y la academia, pues ha trabajado para una empresa de modelos y actualmente da cursos de arte en el Instituto Hermann Böse Gymnasium de la ciudad alemana de Bremen. Pero como él afirma, su gusto se centra en
6 Por Eduardo Campech Miranda
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a situación económica por la que atraviesa el país no deja inmunes a nuestro estado ni a sus municipios. Los recursos materiales escasean y las condiciones ideales para realizar las labores correspondientes a los servicios públicos deben rediseñarse. Las bibliotecas públicas son parte de la estructura gubernamental y, por ende, no están exentas a esos vaivenes económicos. En épocas de crisis, como ésta, el ingenio y la creatividad son herramientas fundamentales para la optimización de recursos, seguidas de una buena dosis de sentido común. Es tiempo, insisto en ello, de evaluar perfiles para la designación del personal bibliotecario. Históricamente las bibliotecas zacatecanas se han caracterizado por dar un medio de sustento a ciudadanos muy alejados de la lectura. No es una regla, ni tampoco demerito a aquellos garbanzos de a libra que suelen aparecer. El criterio que ha prevalecido es, también lo he mencionado muchas veces, es el de los resultados electorales: “estuviste en la campaña y
los viajes, por ello se ha dedicado a fotografiar con sus cámaras análogas de los años 40 y 50, así como con su cámara digital ciudades y sus cosas típicas, la naturaleza, animales y naturaleza, escenas nocturnas y a contra luz así como aquellos pequeños detalles que “la gente normal que pasa por las calles no ve”. Ese amor por los detalles le valió hace dos años una exposición en un centro cultural de Bremen donde se expuso su trabajo tras haber visitado y capturado el paisaje y los detalles del país de Chile. En su amplio portafolio foto-
gráfico y en su disco duro debe de haber miles de imágenes capturadas por muchos senderos y países europeos, como lo son Italia, Suiza, Francia, España, Portugal, Irlanda, Budapest, Croacia, entre otros, y por azares del destino vino a conocer los paisajes zacatecanos. Aunque se ha internado un poco con photoshop para exposiciones o fotos que vende, considera que es mejor “sacar las fotos cuando están presentes, en el momento, para no tener que trabajar luego”, lo que da cuenta de un trabajo natural y sencillo, que se vale de su mirada y la
intuición y, por supuesto, un gran sentido de lo estético. Como fotógrafo, en su visita a las ciudades se ha dedicado a ser atento con aquellas particularidades de los lugares que visita, por lo que en Zacatecas ha encontrado un gusto por los postes y los cableados, los letreros, y se ha aventurado por los callejones no turísticos para buscar elementos que le cuenten historias para, a su vez, contar en Alemania, mostrar esa ciudad ajena tan diferente y quizá con ello montar otra exposición de su trabajo.
Una nueva oportunidad para las bibliotecas ganamos, vente para la biblioteca”, “estuviste en la campaña con el candidato perdedor, fuera de la biblioteca”. Ambos extremos causan gastos en recursos que bien se podrían utilizar en otros rubros, de tantos que tienen por urgentes las bibliotecas. Si el tamaño nuestro mundo está dado por el tamaño de nuestro léxico, tenemos un grave problema de horizontes. Cuando escucho a un bibliotecario quejarse del número reducido de libros que conforman su acervo, también me deja ver la misma reducción de imaginación con que cuenta. Imaginación que es necesaria para, con un solo texto, diseñar e implementar diversas actividades. Si cada cabeza es un mundo, ¿por qué encerrarnos en una isla?, ¿cuántas
posibilidades de recreación, creación derivada, lúdicas, ofrece “El dinosaurio” de Augusto Monterroso? Y si eso hacen unas cuantas palabras, ¿qué no harán obras más extensas? La problemática de las bibliotecas pasa, irremediablemente por el bibliotecario. Cierto es que no es en él en quien cae la responsabilidad de las decisiones últimas, sin embargo, su creatividad, entrega, profesionalismo, amor a su trabajo, serán las fortalezas que sacarán el barco a flote. También debo decirlo: aquellos bibliotecarios que solicitan apoyos para infraestructura, mobiliario y acervo, se están quedando cortos (vuelvo a los horizontes). Ahí hace falta autocrítica para ponderar si la capacitación que han recibido es suficiente. Hace falta una mirada
hacia su interior profesional para identificar, con la misma destreza que lo hacen de los locales, las goteras de formación que –también- dañan el acervo. Realizar dichos procesos de reflexión nos llevan a la posibilidad de generar metacognición. A partir de ese momento se estaría en condiciones de delinear nuevos proyectos, actividades, escenarios para las bibliotecas. En todo ello la lectura es fundamental. De ahí la importancia que el bibliotecario sea un lector, como primer punto. Sin olvidar la amabilidad, hospitalidad, eficiencia, responsabilidad propias de un oficio tan noble. Los nuevos ayuntamientos tienen en sus nombramientos el desarrollo o estancamiento de sus bibliotecas públicas.
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Desayuno en Tiffany’s, mon ku
6 Por Évelyne Coutel
S
Poesía sin fin
Cine
i en La Danza de la realidad Alejandro Jodorowsky narraba su infancia marcada por el desarraigo y el exilio, Poesía sin fin significa la continuación de este biopic franco-chileno (ambas cintas fueron presentadas en la Quincena de Realizadores de Cannes, respectivamente en 2013 y 2016). El cineasta se centra ahora en su adolescencia, una etapa en la cual se opone a la presión familiar y lucha por concretar su deseo más fuerte: hacerse poeta. Como foco de efervescencia y bullicio artístico, Santiago de Chile será el marco idóneo para que se cumpla su sueño. Ahí Alejandro conocerá a jóvenes poetas como Nicanor Parra y tendrá acceso a un mundo donde la creación no tiene límites. A lo largo de la cinta se cultiva la mezcla entre las artes dentro de una búsqueda de sincretismo visual y auditivo: el cine se junta con la música, la pintura y, desde luego, la poesía al venir salpicado de referencias a los poetas más emblemáticos del periodo, en particular a García Lorca cuya obra El público inspiró más de una escena. De este modo se perfila una dimensión metapoética ya que se representan los tópicos que circulaban en torno a la figura del poeta, así como una reflexión sobre su estatuto, su papel. De hecho, lo “meta” no sólo se aplica a la poesía sino también al cine puesto que esta película autobiográfica ejemplifica de por sí una forma distinta de hacer cine. El pilar en el cual se sustenta su elaboración es, sin lugar a dudas, la fantasía, un hecho que refleja una concepción del cine que apuesta ante todo por el arte y el goce estético.
En un blog dedicado a la cinta explica Jodorowsky que el privilegiar la imaginación en la realización cinematográfica es una forma de repoetizar un mundo despoetizado y en cierta medida apocalíptico, en el cual los sueños y la ilusión tienen poca cabida. Se trata, pues, de un cine que rompe con la industria y su principal representante el magnate norteamericano: Poesía sin fin constituye en efecto “una ofrenda al cine y al público, ambos infinitamente más profundos, sensibles e inteligentes de lo que a la industria hollywoodense le gustaría admitir”.1 Aunque esta propuesta alternativa parti-
miniscencias y referencias intertextuales que la pueblan, lo que requiere sin embargo un conocimiento lo suficiente profundo del periodo referido. Por eso creemos que hacen falta películas de todo tipo, y hasta las películas más ramplonas, “tontas” o insignificantes pueden cobrar un valor intelectual, social, o sea llegar a ser “interesantes” según la manera como se las vea y se las reciba. 1
http://www.poesiasinfin.com/kickstarter/sp.php
Castillo de sal si puedes
6 Por Ester Cárdenas
David, David…
Una ciudad es un mundo cuando amamos a uno de sus habitantes. Lawrence Durell
E
l Festival de Poesía Ramón López Velarde era el lugar de encuentro, David y Laura, a partir de la segunda etapa, siempre asistieron a la cita. Eran inseparables. En diciembre del 2015 Laura (por cuestiones de trabajo) no pudo concurrir y David acompañado de su amigo Jorge Humberto, sólo asistió a una lectura y reemprendió el regreso. Se sintió su ausencia. David, siempre sonriente, alegre, dicharachero, comunicativo, nada solemne, conversaba con todo mundo y llegada la hora del baile él y Laura eran los primeros en salir a la pista, junto con Raquel y Carlos, Alain y Marcela, Lili y Bécquer. En diciembre del 2015 no sucedió. Conocí a David en los setentas, en un encuentro de escritores que propició Sampedro (tal vez el primero que se hizo en esta ciudad), ahí estuvo el que sería el mentor y amigo de David, el maestro Miguel Donoso Pareja (escritor ecuatoriano afincado por más de una década en Mé-
cipa de la riqueza del espectáculo audiovisual y destaca por una originalidad que le otorga un puesto aparte en la cartelera, nosotros queremos recordar que “el público” como se le suele llamar no es una entidad monolítica sino más bien heterogénea, compuesta por infinitas ramas, perfiles distintos y gustos que varían en función de la edad, de la clase social, del género y muchos otros factores. El goce que el espectador podrá experimentar frente a Poesía sin fin procederá, además de la riqueza plástica de una cinta que se dirige ante todo a los sentidos, de la posibilidad de identificar y entender las múltiples re-
/// David Ojeda
xico), posteriormente nos encontramos en Aguascalientes cuando Sam recibió el
Premio Nacional de Poesía, después convivimos en San Luis en el taller del maes-
tro Donoso (yo iba de acompañante) y finalmente el vino a Zacatecas a unirse y a apoyar el proyecto del Centro de Estudios Literarios. Para entonces ya había ganado el Premio Casa de la Américas (tal vez el más importante en ese momento) con su libro de cuentos Bajo tu peso enorme. Nos hicimos amigos, fue mi mejor amigo. Creo que todos los que tuvimos el beneficio de ser sus amigos tenemos muchas cosas que contar sobre él. Yo en su momento lo haré. Ahora sólo puedo afirmar que mientras él vivió me sentí querida, apreciada, protegida y pese a mis muchos defectos, jamás juzgada. No sólo fue un hombre brillante, excelente escritor, gran maestro, investigador, periodista, ensayista, traductor. Fue sobre todo un hombre bueno, generoso, amable, amante de los Beatles, solidario, divertido, bon vivant, feliz y durante los últimos veinte años el enamorado y compañero de vida de Laura Elena.
10 XII Festival Internacional de Narración Oral Zacatecas Del 14 al 21 de octubre de 2016 PROGRAMA GENERAL LUNES 17 10:00 Hrs. Colectiva Obsesiones de canto y cuento María Eugenia Márquez – Zacatecas Cuéntamelo Cántamelo, Querétaro, Qro. José Luis Mellado, Chile Auditorio del Museo Felguérez 19:00 Hrs. Espectáculo unipersonal Con el cuento al hombro Clivia Martínez, Zacatecas Odgar Mendoza, Hunduras Nave del Ex Convento de San Francisco Museo Rafael Coronel 20:00 Hrs. Espectáculo unipersonal Cuentos, mentiras y exageraciones Luis Guillermo Flores, Zacatecas Fernando Franco, Colombia Nave del Ex Convento de San Francisco Museo Rafael Coronel MARTES 18 10:00 Hrs. Colectiva Palabras cambiantes Víctor Escobedo, Zacatecas Odgar Mendoza, Honduras Carlos Daniel Hernández, Nicaragua Auditorio de la Benemérita Escuela Normal “Manuel Ávila Camacho” 19:00 Hrs. Espectáculo unipersonal Hecha de palabras
LA GUALDRA NO. 266
Clivia Martínez, Zacatecas Ana Coralia Fernández, Costa Rica Nave del Ex Convento de San Francisco Museo Rafael Coronel 20:00 Hrs. Espectáculo unipersonal Mañana, tal vez mañana Rosa María Beltrán, Zacatecas Nena Pineda, Monterrey, N.L. Nave del Ex Convento de San Francisco Museo Rafael Coronel MIÉRCOLES 19 10:00 Hrs. Colectivo El pájaro del alma Luis Guillermo Flores, Zacatecas Zoa Meza y Gonzalo Cuéllar, Nicaragua Julia Eugenia Robles, Zacatecas Auditorio de la Benemérita Escuela Normal “Manuel Ávila Camacho” 20:30 Hrs. Colectivo En tenebra su majestad, el terror Luis Guillermo Flores, Zacatecas Oscar Fierro, San Luis Potosí, SLP Carlos Daniel Hernández, Nicaragua José Luis Mellado, Chile Panteón la Purísima Zacatecas JUEVES 20 10:00 Hrs. Colectivo De dole, de teca, de dulce y manteca Carlos Daniel Hernández, Nicaragua Compañía de Narración Oral, Zacatecas Auditorio del Museo Felguérez 20:00 Hrs. Callejoneada de Leyendas
Inicia: Máquina 30 30 Historia del Ferrocarril Central. Un amor desgraciado María Eugenia Márquez Zacatecas Historias de Guadalupito. El Señor de Guerreros Luis Guillermo Flores, Zacatecas Callejón de los perros José Luis Mellado, Chile Plaza de Toros San Pedro Fernando Franco, Colombia Plazuela de Zamora Rosa María Beltrán, Zacatecas La casa de la Condesa Ana Coralia Fernández, Costa Rica La Bordadora Paula Carbonell, España Leyenda del Jobito Odgar Mendoza, Honduras Arena en la fuente Zoa Meza, Nicaragua Termina: Plazuela Goitia VIERNES 21 10:00 Hrs. Colectivo Cuentos de voy y vengo en Domingo Andrés Briseño, Zacatecas Edgar Molina, Guatemala Paula Carbonell, España Auditorio de la Benemérita Escuela Normal “Manuel Ávila Camacho” 18:00 Hrs. Función de Gala Cuentos, quijotadas y sanchotadas Andrés Briseño, Zacatecas Paula Carbonell, España Nave del Ex Convento de San Francisco Museo Rafael Coronel 19:00 Hrs. Función de Gala Tamboricuento, cuentitambor María Eugenia Márquez, Zacatecas
Zoa Meza y Camilo Cuellar, Nicaragua Nave del Ex Convento de San Francisco Museo Rafael Coronel 20:00 hrs CLAUSURA Todos los narradores Nave del Ex Convento de San Francisco Museo Rafael Coronel 20:45 Hrs. Cuentos eróticos La cereza del pastel Óscar Fierro, San Luis Potosí, SLP Nena Pineda, Monterrey, N.L. Paula Carbonell, España Zoa Meza, Nicaragua Ana Coralia Fernández, Costa Rica Fernando Franco, Colombia José Luis Mellado, Chile Auditorio del Museo Felguérez PROGRAMA DE VINCULACIÓN A INSTITUCIONES Lunes 17 10:00 Hrs. Colectiva El misterioso caso de Domingo y los pecados capitales Rosa María Beltán, Zacatecas Odgar Mendoza, Honduras Edgar Molina, Guatemala Zoa Meza, Nicaragua Universidad Autónoma de Durango Campus Zacatecas 10:00 Hrs. Colectiva Mañana viajarán las palabras hasta tu oído Luis Guillermo Flores, Zacatecas Nena Pineda, Monterrey, N.L. Carlos Daniel Hernández, Nicaragua
Ana Coralia Fernández, Costa Rica Universidad Interamericana para el Desarrollo 17:00 Hrs. Colectiva De espejos y cómplices Víctor Escobedo, Zacatecas Óscar Fierro Contreras, San Luis Potosí, SLP Ana Coralia Fernández, Costa Rica Casa de la Tercera Edad MARTES 18 10:00 Hrs. Colectiva Factura de palabras y domingos Lourdes Rodríguez, Zacatecas Edgar Molina, Guatemala Ana Coralia Fernández, Costa Rica Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática Coordinación Zacatecas 10:00 Hrs. Colectiva Del más rápido al más lento Rosa María Beltrán, Zacatecas Zoa Meza, Nicaragua José Luis Mellado, Chile Universidad Tecnológica del Estado de Zacatecas MIÉRCOLES 19 11:00 Hrs. Colectiva De la nada, el cuentero; de todo, el viajero Lourdes Rodríguez, Zacatecas Edgar Molina, Guatemala Fernando Franco, Colombia Universidad de la Vera–Cruz Zacatecas 11:00 h Colectiva Genio y figura … de palabras la
hechura María Eugenia Márquez, Zacatecas Óscar Fierro, San Luis Potosí, SLP Ana Coralia Fernández, Costa Rica Instituto Politécnico Nacional UPIIZ JUEVES 20 10:00 Hrs. Colectivo Dejando palabras de vida en el corazón Odgar Mendoza, Honduras Ana Coralia Fernández, Costa Rica Fernando Franco, Colombia Zoa Meza, Nicaragua Instituto de Formación Profesional de la Policía Estatal PROGRAMA DE EXTENSIÓN A MUNICIPIOS DEL ESTADO MIÉRCOLES 19 20:30 Hrs. Colectiva En tenebra su majestad, el terror María Eugenia Máquez, Zacatecas Fernando Franco, Colombia Ana Coralia Fernández, Costa Rica Odgar Mendoza, Hunduras Jerez Panteón de Dolores 20:30 Hrs. Colectiva En tenebra su majestad, el terror Víctor Escobedo, Zacatecas Nena Pineda, Monterrey, N.L. Edgar Molina, Guatemala Zoa Meza y Camilo Cuéllar, Nicaragua Guadalupe La Finca Santa
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Notas al margen 6 Por José Agustín
Solórzano
C
ada año que pasa mi misantropía sigue creciendo. Prefiero alejarme de las multitudes, y más de una vez he comentado que no se puede esperar nada bueno de un grupo mayor a dos personas. Los libros nos permiten la maravilla de comunicarnos con lo humano desde la cómoda soledad. Nos mantenemos a salvo de los hombres y, no obstante, lo que hacemos es dialogar con ellos. Pero hay algo sublime en eso que el humano deja en los libros; tal vez porque en la literatura nadie nos obliga a ser otra cosa más que nosotros mismos. Y ser uno, tal cual es, significa mostrarse débil, blando, infeliz, insatisfecho. Los libros son una caja de insatisfacciones, de errores, de esperanzas, de necesidades. A partir de ahí es que realmente nos comunicamos con el hombre, porque realmente lo que hacemos al leer no es hablar con el autor, ni siquiera hablar con sus palabras. El diálogo que sucede en la lectura es un diálogo especular; uno que va del lector al lector; del uno al uno como en un juego de pelota frente a la pared. El texto ya fabricado funciona sólo como pretexto, como detonador de un proceso de auto-reconocimiento que sucede en el lector. El hombre que lee siempre está solo, aun si hay personas a su alrededor, pero es a través de ese aislamiento que el lector se re-conoce en todo el género humano. Por eso los libros que nos gustan son los que nos dicen algo que pareciera que siempre supimos pero habíamos olvidado. Además de las reminiscencias platónicas de lo anterior, habrá que poner de manifiesto la paradoja que plantea: la mejor forma de acercarse al género humano es evitándolo. Estar a solas, frente a un libro, realizando ese proceso físico de decodificación que es la lectura, ha permitido a los más grandes hombres de la historia conocer a sus semejantes. Dostoyevski, en Los hermanos Karamazov, dice a través de uno de sus personajes: “Amo a la humanidad, pero, para sorpresa mía, cuanto más quiero a la humanidad en general, menos cariño me inspiran las personas en particular […]. Apenas me pongo en contacto con los hombres, me siento enemigo de ellos. Sin embargo, cuanto más detesto al individuo, más ardiente es mi amor por el conjunto de la humanidad”. Lo que no significa que el misántropo ame las multitudes y deteste al individuo; lo que el escritor ruso declara es que lo que se ama es un concepto (el de humanidad), o una capa-
/// Juan Carlos Villegas. Uraño en fumarolas. Óleo sobre tela 50x50
cidad (la de ser humano), la de poder ejercer el conocimiento, la comunicación y el diálogo entre semejantes, pero prescindiendo de los semejantes. El asceta se aleja de los hombres para poder comprenderse a sí mismo, para entender lo que hay de humano en él; y es a base de ese alejamiento que se vuelve un amante de lo humano como concepto, como totalidad holística, y no como condición natural o biológica. Pero esta nota no se trata sólo de una defensa de mi misantropía, tampoco quiero hacer una apología de la introversión. No. Para continuar voy a recordar al profesor Kilroy, un personaje de la novela City, de Alessandro Baricco. El excéntrico Mondrian Kilroy tiene una interesante teoría sobre las ideas, y en el transcurso de la narración, Baricco se toma la licencia de incluir prácticamente un ensayo completo de lo que su personaje plantea. Una maravilla. El Ensayo sobre la honestidad intelectual tiene 6 tesis: 1. Los hombres tienen ideas. 2. Los hombres expresan ideas. 3. Los hombres expresan ideas propias que no lo son. 4. Las ideas, una vez expresadas y sometidas a la presión del público, se convierten en objetos artificiales carentes de una relación real con su origen. Los hombres las perfilan con ingenio capaz de hacerlas mortales. Con el tiempo, descubren que pueden ser utilizadas como armas. No lo piensan ni un instante. Y disparan. 5. Los hombres utilizan las
ideas como armas y con ese gesto se alejan de ellas para siempre. 6. La honestidad intelectual es un oxímoron. Trataré de hacer un resumen de los seis puntos de Kilroy: Las ideas son inutilizables para fines prácticos, galaxias de intuiciones libres, confusas y oscuras por definición; cuando el hombre expresa una idea, ésta ya no es una idea; sino otra cosa: algo pervertido por el individuo. Una idea artificial es lo que se vuelve, algo que ya no es mágico, sino objetual, sólido: falso. A partir de ahí lo único que la idea puede hacer es buscar sobrevivir, mantenerse a flote a pesar del hombre y su avasallante ambición de tener ideas propias. Una vez lanzada la idea artificial se convierte en un arma, y las armas lastiman, dividen. Cuando el hombre usa esa idea natural que tuvo para sus fines prácticos la pervierte y la vuelve una herramienta que no comunica lo que en un principio trataba de transmitir: esa sensación de libertad y plenitud que tenemos cuando nos surge una idea.1 La honestidad intelectual es un oxímoron, es imposible ser honesto a través del intelecto, sobre todo cuando exteriorizamos la idea. El mismo Kilroy defiende su posición al terminar diciendo: “…en los casos más admirables con hacer las cosas con cierto estilo, cierta dignidad, digamos que con buen gusto […], al final acabas salvando a los que consiguen hacer las cosas con buen gusto, con cierto pudor, los que no
parecen orgullosos de la mierda que son, no tan orgullosos, no tan malditamente orgullosos, no tan impunemente orgullosos. Dios, qué asco”. Me gusta pensar que el profesor Mondrian se refiere a la literatura, a los libros que son el último refugio de la idea en busca de la sobrevivencia. No hablo de los libros donde el conocimiento busca ser algo objetual, físico, una “máquina perfecta”, diría Kilroy, sino de aquellos ejemplares donde la idea sigue su naturaleza caótica, su fuerza intuitiva que la hiciera parecer una galaxia intraducible pero perfecta. La literatura nos abre la puerta del conocimiento, de uno que se nos muestra individualmente, como un regalo intelectual pero también anímico. Tenemos el derecho a mirar, a disfrutar, a estar a solas con la vasta humanidad; pero una vez que intentamos traducir esa sensación de totalidad ésta se pervierte y se vuelve algo que puede dividir y lastimar. El concepto de lo humano no puede comunicarse porque al instante se desbarata, se fragmenta en todas las particulares humanidades y se vuelve puro instintito y nada concepto. Decir que me gustan los libros pero ni un poco los lectores es, además de una extensión de mi misantropía, también una forma de reiterar que los libros son más humanos que los hombres, porque en ellos se encuentra un resumen de lo humano que hay en el hombre; un concentrado de esas ideas naturales que empezamos a perder nada más intentamos comunicarnos. La literatura también puede ser un arma, no lo niego. La mayoría de las veces sucede cuando un libro deja de pertenecer a un solo lector y se vuelve algo multitudinario. Cuando la lectura se considera no un privilegio del solitario si no una obligación de las multitudes es que pierde la dignidad, el buen gusto y, como ha sucedido con La Biblia, el Corán, el Capital, La Odisea, El Quijote, etc., empezamos a sentirnos orgullosos de la mierda que somos. A estos casos podríamos agregar muchos más; la literatura siempre estará al acecho de la perversión política, religiosa o hasta biográfica. Sin embargo, también habrá siempre quienes prefiramos el libro y no los lectores; quienes nos refugiemos en nuestro resquicio de humanidad mientras afuera los individuos se instalan frente al fuego para seguir alimentando el mito de la comunicación. 1
El Ensayo sobre la honestidad intelectual se puede en-
contrar completo y explicado por el mismo Mondrian Kilroy en City, de Alessandro Baricco, entre las páginas 199 y 221.
Notas al Margen
Me gustan los libros, no los lectores
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LA GUALDRA NO. 266 /// 17 DE OCTUBRE DE 2016
Te lo tengo que decir Río de Palabras
6 Por Alberto Huerta “Esta muerte que nos acompaña desde el alba a la noche, insomne, sorda, como un viejo remordimiento o un absurdo defecto”. Cesare Pavese “Abrió los ojos y se vio rodeado de la bruma de la muerte”. Luis Sepúlveda
Q
uise decirte que vi a la muerte. Y no puse resistencia. ¿Qué caso tenía? Cuando te toca, te toca, aunque te quites. Cuando no te toca, aunque te pongas. Anduvo dándole la vuelta a mi cama. Haciéndose sentir. Impregnando con su perfume toda la habitación. Era como un remolino frío. Cuando llegó me acordé de ti. Me estuvo pastoreando. Hasta me llegó tu olor.
Perorata
6 Por Edgar Khonde
L
e digo que es mi Revolución Industrial, mi novena Yankee de 1927 -o sea, mi Lista Asesina-, mi Barcelona de Pep Guardiola, mi Escuadrón Suicida, mi Catwoman, mi Brasil de México 70, mi Sherezade y mi Penélope, mi Ferné con Coca. Ella aleja su vista por un momento de El cazador de historias y me pone un poquito de atención. Me examina, creo, trata de saber si yo soy yo o soy otro, si por un instante me he convertido en otro. —Y esa perorata que acabas de decir, ¿a qué viene?— pregunta. —No sé, —le digo—, sólo es una forma de decir que eres mi país. —Pues otro poquito, cabrón, y te vuelves un apátrida— dice. Yo espero el beso más grande, el
6 Por Pilar Alba
S
abrazo más profundo, algo. Su gesto de detective insiste en examinarme, ¿cuánto habré cambiado desde la última vez que nos vimos? Veo su gesto, sus ojos, su boca, su nariz, la forma de su frente, su cabello, la veo completa. Le digo que es mi Capilla Sixtina, mi Mona Lisa, mi Apocalipsis. Osa, por fin, romper el encanto. —¡Ay, no mames! Te vas no sé cuántos meses y vienes a decirme esas jaladas. La verdad, me parto de la risa. Me encanta esa forma tan tajante que tiene de romperle la madre a mi pinche pose de poeta cursi. Yo como en todo y como siempre, insisto: eres mi Dream Team de Jordan
Cruda
e sentía terrible, juraba y perjuraba e hiperjuraba que nunca más lo volvería a hacer. Miraba hacia todos lados y nada en aquella habitación le parecía familiar. Nada. Ni siquiera el piso o la forma del techo que era tan igual al de cualquier otra casa de interés social. El olor del ambiente no era desagradable, pero era olor a casa extraña, a casa diferente, nada que su memoria olfativa hubiera registrado en el pasado. Al menos el olor de las sábanas de la cama en donde había pasado la noche era limpio, de lo contrario peor hubiera sido el arrepentimiento. Estaba a punto de saltar de la cama, buscar su ropa y salir a la calle para ubicarse; pero se escuchó el ruido del inodoro y la puerta del baño a punto de abrirse. Decidió no salir de la cama, cubrirse
Vi tus ojos grandes. Sentí tu mirada brillante. Como dos cocuyos. Tu cuerpo… Y me llegó el sosiego. La calma. La tranquilidad. Me quedé pajito, pajito. Nunca te dije nada. A pesar de que estaba seguro de que algún día te lo tenía que contar. De eso estaba seguro. Sólo me quedaba soñarte. Te pensaba. Te buscaba con la mirada… Día tras día. Sólo soñando te podía hablar, tocar tu
hasta la cabeza y fingir que seguía durmiendo. Hasta que escuchó el ruido de unos pasos bajando lo que adivinó sería una escalera. No es posible que ni siquiera recordara eso, cómo andaría, piensa y vuelve a caerle encima el balde frío de los remordimientos. No es hora de lamentarse, piensa, con determinación se levanta, busca su ropa interior, el pantalón, la camisa… pero no encuentra nada. De repente y por deducción piensa: los dejé en la planta baja. Ahora recuerda que subió unas escaleras. Lo que sigue sin recordar es con quién estaba, con quién se fue a la cama. Era la hora de enfrentar, de asumir todo el cúmulo de sus consecuencias, tomó una sábana, se enredó en ella y fue bajando con temor cada uno de los escalones. Al llegar a la planta baja, todo se le reveló por completo: sentado frente a la mesa tomando un café, encontró a su marido.
y del Magic, mi Dream Team de Johan Cruyff. Supongo que a veces digo palabras por la curiosidad que me causan las palabras. Supongo también que me causa curiosidad su papel de lectora, ella como una figura del lector, como una idealización de alguien que lee, como mi idealización. Vivir por curiosidad*
cuerpo. Despacito. Acurrucado sobre tu pecho arrullarme y para llevar a mis labios tus pezones y chuparlos ávido. Cobijarme con el calor de tu cuerpo. Y tu voz me va a arrullar. Me apoyaré con las manos en tus caderas. En esa curva suave. Amplia. Generosa. En ese momento deseaba que estuvieras ahí y tomaras mi mano, apretándola… Y me dijera algo, lo que fuera… No sé qué fue lo espantó a la muerte, el caso es que se fue dejando solo un chiflón frío, helado… Y dije: me hubiera gustado verte junto a mi cama… Bueno, será para la otra…
La palabra entusiasmo proviene de la antigua Grecia, y significaba: tener a los dioses adentro. Cuando alguna gitana se me acerca y me atrapa una mano para leer mi destino, yo le pago el doble para que me deje en paz: no conozco mi destino, ni quiero conocerlo. Vivo, y sobrevivo, por curiosidad. Así de simple. No sé, ni quiero saber, cuál es el futuro que me espera. Lo mejor de mi futuro es que no lo conozco. *Texto de Eduardo Galeano de El Cazador de historias.