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La gualdra 268

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SUPLEMENTO CULTURAL

No. 268 /// 31 DE OCTUBRE DE 2016 /// AÑO 6

DIR. JÁNEA ESTRADA LAZARÍN

Samuel Iván Muñoz González / Ivanko Moses Lee. Azul.

“Viene la muerte luciendo mil llamativos colores, ven dame un beso, pelona, que ando huérfano de amores. El mundo es arenita, el sol es otra chispita y a mí me encuentran tomando con la muerte en la cantina. No le temo a la muerte, más le temo a la vida, cómo cuesta morirse, cuando el alma anda herida. Dicen que van a asustarme llevándome a tu presencia, si estás durmiendo, mi vida, es natural si despiertas. Se va la muerte cantando por entre las nopaleras, en qué quedamos pelona, me llevas o no me llevas”. [La muerte, autor: Tomás Méndez Sosa]


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LA GUALDRA NO. 268 /// 31 DE OCTUBRE DE 2016 /// AÑO 6

La Gualdra No. 268

Editorial

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l próximo viernes 4 de noviembre, incia en Zacatecas el 15 Festival Internacional de Teatro de Calle; un festival que parecía perder paulatinamente su brillo durante el sexenio anterior por varias razones que enumeramos aquí en ocasiones anteriores, entre las que destaca la carencia de imaginación para conformar, con los pocos recursos que se disponía, un programa digno para el público de teatro –cada vez más preparado y sensibilizado, por lo mismo más crítico, en nuestra ciudad-. Los parámetros de “éxito” estaban basados entonces en la cantidad de público que asistía a los eventos y muy pocas veces en la calidad de lo ofrecido; así, vimos con tristeza durante los últimos seis años, que era más importante el espectáculo vistoso que un verdadero trabajo actoral. Por supuesto estoy generalizando; debo mencionar que hubo muy buenas puestas en escena y de eso también dimos cuenta en este mismo espacio –aunque fueron las menos-. Éste es el primero de los festivales de teatro de calle que le toca organizar a esta nueva administración y el director del Instituto Zacatecano de Cultura, Alfonso Vázquez Sosa, ha reiterado que tiene el propósito de privilegiar la calidad de todo lo que se programe. Enorme reto tienen las autoridades del IZC en esta ocasión, pues los problemas presupuestales afectan sobre todo al ámbito de la cultura. El problema no es estatal solamente, en esas circunstancias se encuentra el resto del país: para cultura no hay dinero asignado; así que hay que gestionar recursos extraordinarios y confiar en los buenos oficios del nuevo director y su equipo de trabajo. Seguro las cosas marcharán por buen camino. Usualmente este festival se llevaba a cabo la tercera semana de octubre, en esta ocasión se pospuso la fecha y ahora tendrá lugar del 4 al 13 de noviembre. El viernes 4 a las 17:30, en la Alameda, el grupo zacatecano La Ciénega Teatro, presenta “El baúl”, obra con la que participó en la Muestra Regional de Teatro Centro Occidente en Colima este año; ese mismo día, en la Plazuela Miguel Auza, a las 18:30, se presenta la compañía española de Mar Gómez con el espectáculo “Entre tú y yo”, una historia de amor, humor, sexo y

Contenido pasión entre una mujer y un jardinero, contada con sentido del humor para explicar el contradictorio inicio de una relación de pareja. La inauguración oficial será al día siguiente en la Plaza de Armas, el sábado 5, a las 19.30 Hrs., con la presentación del espectáculo “Sueños Rompedores”, a cargo de la compañía catalana Nats Nus, dirigida por Toni Mira. Mira nació en Barcelona en 1957, es actor, bailarín y coreógrafo, graduado en Danza Contemporánea por el Instituto del Teatro de Barcelona. En 1987 creó la compañía de danza, Nats Nus, con la que ha dirigido y coreografiado dieciocho espectáculos que han sido representados en más de veinte países de cuatro continentes. Desde su fundación, Nats Nus explora en sus creaciones la interacción de la danza con otros lenguajes escénicos (objetos, magia, texto, video) y lo hace con la voluntad de compartir con el público su particular visión del hombre enfrentado con la realidad. En “Sueños Rompedores”, participarán junto con los actores catalanes, 15 bailarines zacatecanos y además, hay un dato que debemos destacar: parte de la música original de este espectáculo es autoría del joven compositor Raúl Villa Montes, nacido en Zacatecas en 1994. Raúl se dedica a la música desde los 5 años; comenzó sus estudios en la Unidad Académica de Música de la UAZ y a los 15 ingresó al Conservatorio Profesional de Música de Valladolid, España. Los últimos años se ha dedicado a perfeccionar su trabajo como arreglista, productor y compositor musical y actualmente se encuentra ultimando detalles de su disco “Diagramas de los sueños utópicos”. En la obra de Nats Nus, Raúl Villa participa con dos de sus composiciones: “Ella y el Niño” y “Lluvia en las pirámides”; el sábado 5 será una buena oportunidad para apoyar el talento zacatecano y para reconocer a quienes como Raúl están destacando en el panorama internacional de la música. La obra se presenta también el domingo 6. La siguiente semana, más destalles sobre este festival. Que disfrute su lectura.

Ruptura de la solemnidad o la zoología poética del México Moderno & Los pensamientos inútiles de otra parvada que Balam Rodrigo intercepta Por Armando Salgado

Hablo al viento Por Humberto Mayorga Poeta calificado Por José Méndez

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¡El muerto quiere camote, si no, se le cae el bigote! Por José Luis Guerrero Álvarez

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Jánea Estrada Lazarín lagualdra@hotmail.com

Directorio

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El Templo de las Musas Alegorías sobre la muerte Por Violeta Tavizón

Retos para las bibliotecas Por Eduardo Campech Miranda Castillo sal si puedes René forever Por Ester Cárdenas

Desayuno en Tiffany’s, mon ku Mi vida de Calabacín Por Évelyne Coutel La ciencia y sus mentiras Por Carlos Flores

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Notas al margen Las batallas en el desierto [Primera parte] Por José Agustín Solórzano

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Fe Por Pilar Alba Como un fantasma Por Alberto Huerta Rueda que rueda. La historia Por Víctor Hugo Rodríguez Bécquer

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Carmen Lira Saade Dir. General Raymundo Cárdenas Vargas Dir. La Jornada de Zacatecas direccion.zac@infodem.com.mx

Jánea Estrada Lazarín Dir. La Gualdra lagualdra@hotmail.com Roberto Castruita y Enrique Martínez Diseño Editorial

La Gualdra es una coproducción de Ediciones Culturales y La Jornada Zacatecas. Publicación semanal, distribuída e impresa por Información para la Democracia S.A. de C.V. Prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta publicación, por cualquier medio sin permiso de los editores.

Juan Carlos Villegas Ilustraciones jvampiro71@hotmail.com


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Ruptura de la solemnidad o la zoología poética del México Moderno & Los pensamientos inútiles de otra parvada que Balam Rodrigo intercepta

6 Por Armando Salgado

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nte la diversidad de configuraciones poéticas o de poéticas re-configuradas aparecen las Sobras reunidas de Balam Rodrigo publicada por Los Bastardos de la Uva, editorial dirigida por Ricardo Lugo Viñas, siendo este libro un retrato de la diversidad de poemas que han co-existido a la largo de las propuestas que conforman el mapa poético del territorio mexicano, y con la propuesta reciente de Balam Rodrigo, ahora MéxicoCentroamericana. No es novedad que cada poeta trate de conversar con su época y que halle distintos signos para abordar su pensamiento cargado de influencias y creencias, dando no sólo un testimonio sino rasgando otros testimonios en ese diálogo devorador: es como decir que las ideas no son entes estáticos en busca de un recipiente de cristal que las contenga, sino lo contrario, son el vaso roto que busca con urgencia una mente que las pueda engullir sin importar que deba tragar los restos de vidrio dañando la garganta. Ante esto, creo que pensar es quizás una de las mayores desgracias en este mundo volátil. Es lo que hace Balam Rodrigo con sus Sobras reunidas, piensa el mundo de la poesía reciente y de distintas etapas por las que muchos cruzamos de manera voluntaria, en ese camino que se expande o se comprime según la apertura ante los aprendizajes, porque han de saber que quienes intentamos escribir tenemos que tomar distintas decisiones a veces acertadas y otras incorrectas pero que van definiendo una o muchas posturas estéticas, a la par de una postura ética o muchas veces sin ninguna, pero que eso no hace mejor o peor a quien escribe, simplemente lo conforma como un sujeto independiente que irá transformándose como sus textos, y ellos, serán el testimonio, la línea de crecimiento o decremento que podrán ver otros como un punto de comparación ante otras propuestas de escritura para discernir que la poesía no es un ente estático, y que va constituyéndose según la época y las personas que la intentan definir de maneras tan plásticas y otras ocasiones la dejan sin flexibilidad convirtiéndola en una caja rígida. Sobras reunidas de Balam Rodrigo no es un libro rígido, no es la caja donde el lector asiduo a artefactos podrá entreverse, es más complejo que un lugar donde radica la finitud, es un desfiladero sin regreso del que no se puede salir raspado, del que no se puede emerger tan fácil y que como un

Discurso y demostración poética en torno a “Nuevas discusiones” según la mecánica lírica & el movimiento retórico: El origen de las especies poéticas o principios matemático-metafóricos de la poesía no natural (estructura de las revoluciones po(l)émicas) 1. El poeta místico dice que habla con dios o con la diosa pero es incapaz de hablar y tratar a otros hombres con la humildad y la paciencia de los pájaros. Sus libros son templos supuestamente sagrados aunque erigidos en medio de la nada: enjambre, se debe correr rápidamente al finalizar su lectura porque sonar el panal con varias piedras es señal inequívoca de una picadura. Si fuera sólo el dolor producido por dichas abejas la dicotomía entre la miel y la ponzoña, serían no sólo un bálsamo sino una ungüento necesario, dando la posibilidad ante la flexibilidad de su orientación de que el lector elija si será un trago de miel entre el zumo de la ironía o si habrá dolor que mantenga los ojos cerrados por un momento. Es así como Sobras reunidas hurga en viejos agujeros y con desenfado y sin descuidar el lenguaje poético nos introduce a otro panal repleto de poemas para cuestionar, para ingerir, para señalar, para mirar a los ojos, para conversar largo y tendido sobre el mundo de las etiquetas al que estamos tan acostumbrados. Balam Rodrigo conversa a su vez con distintos autores que vienen a reforzar lo que él cree y los vemos sentados en la mesa tomando café y hablando algunas veces sobre futbol, están ahí Jesús Gardea, Jaime Sabines, Francisco Gabilondo Soler, Salva-

dor Novo, Mario Benedetti, Máximo Cerdio, Chava Flores, Roberto López Moreno, Eduardo Lizalde, Ramón López Velarde entre muchos otros con quienes comparte el pan de la autocrítica sumergido en el café amargo. Creo que mucho de lo que uno escribe pasa primero por el propio ojo de la aguja hallando la paja personal y provocando la pregunta sobre por qué escribimos como escribimos, después se ve la paja de los otros en sus ojos, y uno se vuelve a preguntar por qué escriben como escriben, y en esos terrenos de la crítica ajena y de la autocrítica uno sabe que las influencias son inevitables, y que uno es parte de esa conversación llamada poesía cuando opina desde sus poemas y comparte lo que piensa y por qué piensa como piensa, a veces son evidentes las bastillas del pantalón de cada uno, muchas veces las bastillas permanecen ocultas detrás del doblez o el hilo con el que fueron marcadas es del mismo color que la tela haciéndolas de difícil vista. Lo otro será la lectura de quienes se acerquen a los libros quienes

despojados de dioses y demonios, justamente dicen eso, nada. Porque es más fácil que un escritor de libros de autoayuda entre por el ojo de una aguja a que un falso poeta místico entre en el reino de los lectores. Profeta de sí mismo, eco del vacío en los espejos, el poeta místico viste como guía espiritual de clase alta y cierra lentamente los párpados mientras “levita” al leer en público sus versos. Pero no son celestes nubes las que lo ciegan al abrir los ojos: es el humo de sus libros que se consumen en la pira inevitable del dios del tiempo, en el pagano fuego de la vida. Miserable de espíritu, sacerdote de la soberbia, que los dioses del olvido lo bendigan.

Libros

conformarán su opinión desde sus propias bastillas. Por tal razón creo que cada uno de los poemas aquí escritos por Balam Rodrigo es el espejo que él nos comparte para que nos logremos mirar y después, ese mismo espejo será la ventana para mirar lo que hay más allá de la pared, entre esa zoología del pensamiento que nos hace tan comunes, tan cotidianos, tan simples, pero sabedores de que el lenguaje poético además de que espabila nos devuelve cierta humanidad. Cuando vayamos lejos con la vista podremos devolver la mirada y ver el rostro de Balam Rodrigo, les aseguro que estará sonriendo.


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LA GUALDRA NO. 268

Hablo al viento Río de palabras

6 Por Humberto Mayorga

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n mi sueño muere el orgasmo. Despierto de madrugada bajo la oscuridad de las sábanas, me levanto descalzo, camino somnoliento hasta el ventanal de mi habitación para despejar la incertidumbre. Froto mis ojos mientras el reflejo de mi cuerpo aparece entre la poca visibilidad que derrama la luz de la calle. La mirada se clava bajo el vientre. Alcanzo a ver mi erección cubierta por un bóxer blanco. Toco mi sien. Los recuerdos llegan a la memoria como el rayo que parte un cielo nuboso. Vuelvo a frotar mis ojos sin dejar de ver la tenue luna entre nubes. Te levantas a causa de mi agitada respiración, escucho los pasos casi imperceptibles; llegas hasta mi espalda. Siento el frescor de un aliento en la nuca, tu silueta rodea mi torso. Las delicadas manos bajan y suben sobre mi abdomen: se confirma mi madurez despierta. Baja de mi frente la lluvia. El calor del espacio me obliga abrir la ventana mientras el viento es cómplice del cortejo matinal. Tras las continuas caricias en mi sexo escucho susurros al oído. Dirijo mis pasos hacia el balcón. Esas delicadas manos continúan el viaje, nos vivimos de frente. No sé a quién complazco o quién me complace con reserva y pericia. Los recuerdos me aturden. Sin importar, con el dedo índice marco rutas en tu rostro. Voy de arriba, luego bajo.

6 Por José Méndez

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ncendió un cigarrillo hueco, pensó en Dios, mordió una manzana. El murmullo del silencio era más nítido, su sobriedad radicaba en un café y una dona glaseada. Su discurso ya era víctima del alba. No había escrito palabra alguna, sólo destellos que se iban borrando. Recuerdos que no tenían memoria, ésos que se ponen a jugar con la conciencia. Empezó a titubear, sus palabras eran balbuceos semejantes a los caracoles, sabía que por las noches el sueño era más rápido que la necedad de estar despierto. Vio su reloj, amanecía. Sus ojos oscilaban entre el abismo de las pesadillas y la claridad de su conciencia. Le compró pensamientos a la razón. En las primeras líneas se leía: Y qué hay detrás de la palabra, un significado adverso, una indiferencia, un grito que la misma evita, un silencio tibio, una petrificación clara de lo terrible, la manifestación de un sueño,

/// Teodors Uders. Muerte. 1914. Latvian National Museum of Art

Cuando toco tus labios las descargas de saliva erizan la piel, te vuelves luz en la niebla, lágrima en el cuello. Mi lengua se desplaza sobre los párpados cerrados, baja, llega al mundo que da origen al sonido: robo el beso contenido al ritmo de tres palabras: Más te deseo. La habitación se estremece.

Los recuerdos son el afrodisiaco que facilita la explosión: mi sexo embravecido, el viento murmura, la piel se eriza, muere el tiempo y yo muero sobre tu vientre. Al fin entro en ti, mi lugar favorito, luego te vuelves un suspiro que murmura: Sigo en la eterna espera. Cierro la ventana y vuelvo a dormir.

Poeta calificado (1 de 4) lo impredecible, la hoguera. Y qué hay de lo que se espera, que comience un eco, que se repita, que el límite entre el significado y la demora se desvanezca. La letra reposa en indicios como un perro que se encoleriza de rabia, hoy dice: aguja, mañana la palabra simplemente hilvana, hoy corrige la tarde, su quejido se disfraza de piedra, de huevo oculto, de zafiro que se guarda. Pero la palabra no sólo es lo que nombra, en ocasiones es memoria, el poeta dice muro, habla de raíces, de tinieblas, de razas, de muertes atroces, habla de la sombra que es ceniza.

Volvió los ojos al reloj, las manecillas se escurrían como si trataran de traducir una lengua extraña. El tiempo se había perdido en el abismo de dos horas. Alzó la mirada, sobre el rincón de su escritorio figuraba la

taza de café que horas atrás lo mantuvo vivo, pensó en servirlo, bajó la mirada y cerró los ojos. El primer ruido vino de la cocina, un rumor se deslizó sobre su cuerpo como un golpe eléctrico. Dejó caer la taza, el polvo del café se dispersó por la alfombra, su mirada afilada corrió hacia el pasillo, agudizó el oído, ahora era más fuerte. Los rumores toscos que se trasfiguraban en la puerta lo llevaron hacia ella, sus pasos lentos empezaron a sortear papeles hechos piedras que ahora yacían en el piso. Los pies fueron creando dunas que refugiaban ya no los susurros, sino el grito. Giró la perilla, deslizó la puerta mientras la retórica de su cuerpo se convertía en ladrido. La cafetera ardía en llamas.

/// Alberto Durero. El caballero, la muerte y el diablo. Grabado. 1512. Galería Nacional de Arte de Washington D. C.


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¡El muerto quiere camote, si no, se le cae el bigote! Tradiciones

6 Por José Luis Guerrero Álvarez*

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as calles de Zacatecas, sombrías, de color cobre su entorno, casi como en tiempos de la Colonia, y el mundo de niños buscando lograr una golosina como retribución al ingenio, es dos de noviembre y son los setentas. Un chamaco actuando de difunto, sobre algunas tablas viejas, maquillaje tétrico, ropas sucias y rotas, dibujadas grandes heridas en el rostro, donde la protagonista principal es la sangre. La mayoría de los chamacos con unas linternas elaboradas con latas de chiles, alambre y una vela de cera que produce una tenue luz que se cuida del aire para que no se extinga y se pierda la iluminación del camino. No existen aún los disfraces propios de la mercadotecnia actual introducidos al país por los medios televisivos, el cine y las revistas gringas, aún se mantiene un gran vínculo con las costumbres propias de nuestra cultura, catrinas, calaveras, monstruos raros, lloronas, algunos cuerpos enredados de vendajes para emular las momias que hemos visto en las películas de “El Santo”; se escuchan los cantos y gritos diciendo “El muerto quiere camote, si no se le cae el bigote, la viuda…”. Un grandulón dirige el cortejo, compuesto por ocho o diez participantes de todas edades y con el más pequeño al frente, que lleva una cruz hecha de maderos viejos, las sombras alargadas se proyectan en las viejas casonas de la calle del Ángel, justo en

/// Fotos: Juan Carlos Basabe.

la parte trasera de Catedral, los más osados caminan hacia el centro de la ciudad en donde están los comercios más grandes y les hace fondo musical

la voz de don Rufis Taylor anunciando los productos comerciales y la cartelera de los cines, Rex e Ilusión, al igual que los gritos del señor que vende bu-

rritos y compone improperios llenos de humor para los transeúntes: “¡Burritos de mariachi de banqueta, sus burritos!”, frases dirigidas a los chavos que caminan con sus guitarras en el hombro, lo que causa carcajadas en lugar de enojos. Algunos otros no pueden salirse de su barrio, pues tienen prohibido brincar los límites, marcados por sus padres. El chamaco que recoge el botín, lleva una gran caja de cartón en donde lleva tejocotes, naranjas, colaciones, caramelos mentolados, “tomys”, chicles motita y algunas monedas; conforme hay más ganancia, más ganas dan de gritar “¡El muerto quiere camote, si no, se le cae el bigote!”. En muchos hogares huele a flor de muertos (Cempasúchil), hay muchas personas en los pórticos de sus casas, algunos ancianos sentados en sillas que han colocado ex profeso para ver el interminable desfile de personas impregnadas por el festejo fúnebre y reparten dulces. No así en ciertas casas de personas “pudientes” que ni siquiera abren sus puertas y se ganan insultos y enojos de los niños. Hay algunos puestos de tacos y enchiladas en anafres, que despiden olores por demás deliciosos y que algunos niños compran con lo recabado. Los mejores grupos llevan ataúdes de cartón, todo parece real y dejan boquiabierto al resto de los participantes, eso produce un dejo de soberbia en los involucrados, son cientos de luciérnagas en Zacatecas comiendo calabaza endulzada con miel de tuna y piezas de camote, un verdadero espectáculo lleno de alegría y felicidad, todos gritan: “¡La viuda pide una ayuda, para su pobre criatura!”. *profrjoseluis@prodigy.net.mx


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El Templo de las Musas

Artes Plásticas

Alegorías sobre la muerte

6 Por Violeta Tavizón

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n torno a la temporada en la que tradicionalmente se conmemora el Día de Muertos, el Museo de Guadalupe inauguró el pasado 28 de octubre la exposición Alegorías sobre la muerte. Esta exhibición reúne el trabajo creativo de veintiséis artistas contemporáneos que residen en Zacatecas. La idea surgió a partir de la iniciativa del artista Eduardo Santana quien propuso hacer una exposición que rindiera un homenaje a todos aquellos artistas novohispanos que plasmaron su creatividad en los lienzos que visten los muros del Museo de Guadalupe. A dicho proyecto se sumó el personal de este espacio museístico, uno de los más importantes en nuestro país, quienes colaboraron en la convocatoria de artistas, en el desarrollo de los conceptos curatorial y museográfico, y en el montaje. La obra de arte es el resultado de una infinidad de

circunstancias: de eventos históricos; de influencias ideológicas; de movimientos políticos, económicos, religiosos o sociales; de estilos artísticos; de descubrimientos científicos incluso. Todo influye sobre la obra de arte, la cual nos revela distintos datos que son producto de un momento, de una región y de una época. El 2 de noviembre la tradición mexicana señala que las puertas del inframundo se abren para que todos nuestros queridos difuntos regresen y juntos, compartamos el pan y la sal en la misma mesa. De ahí que estos artistas contemporáneos nos transmitan su propia reinterpretación, influenciados por las tradiciones mexicanas vinculadas con el Día de Muertos. A partir de su propio lenguaje estético y en un repertorio de técnicas y estilos diferentes, los artistas nos permiten mirar a la muerte con sus ojos a través de su trabajo creativo. Cabe señalar que por primera vez este museo abre sus puertas a una exposición colectiva de este tipo y el reper-

torio de artistas convocados resulta por demás interesante por la variedad de técnicas que se muestran. El visitante encontrará instalaciones, óleo sobre tela, acrílico sobre tela, esmalte sobre aluminio, técnicas mixtas, encausto, barro cocido, tinta china y jugo de limón oxidado sobre papel, cerámica esmaltada, tinta sobre papel, bronce, esculturas en cera y en arena sílica; además de instalaciones con propuestas innovadoras que le dan aún más dinamismo a la exhibición. Zacatecas se distingue por ser un foco de irradiación cultural, distintas manifestaciones artísticas a lo largo del año se materializan a partir de espectáculos teatrales, conciertos, cine, animación cultural, ballet o narración oral; así también las artes visuales tienen un lugar preponderante en este abanico cultural. De ahí que para el Museo de Guadalupe fue fundamental apoyar a los artistas de distintas generaciones, oriundos o no de Zacatecas, pero que trabajan arduamente día a día para colocar a nuestro


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Artes Plásticas

Estado como uno de los productores artísticos más importantes del país. Los veintiséis artistas de este colectivo han creado su propio relato sobre la muerte, transfigurándola y reinterpretándola, en un diálogo permanente entre lo abstracto y lo figurativo. Se han dado a la tarea de reconstruir metafóricamente un discurso sobre la muerte, mezclada y yuxtapuesta, generando un puente entre la tradición y el arte contemporáneo. Este justamente es el principal valor de la exposición, ya que los visitantes podrán ver cómo los arquetipos sobre la tradición del día de muertos son desmenuzados, destruidos y reconstruidos a partir de la mirada de estos artistas. El museo es una clave para comprender los cambios en nuestra sociedad, y qué mejor que a partir de un diálogo entre el artista y el espectador. Tal como lo postula la museología crítica, el Museo de Guadalupe a partir de Alegorías sobre la muerte, modifica la idea de museo concebido como un templo de contenedor de arte, para convertirse en un centro multicultural de reflexión e intercambio. Alegorías sobre la muerte estará en exhibición del 27 de octubre al 27 de noviembre del presente año, en la sala de exposiciones temporales del Museo de Guadalupe, abierta de martes a domingo, de 9 a 18 horas. *Curadora.

Artistas participantes Adrián Ruiz Esparza Alejandro Madrueño Diego Arellano Eduardo López Rojas Eli Cuevas Floricia Calderón Gaby Marcial Reyes Georgina Gómez Humberto Valdez Imuris Ramos Inés Cusi Iván Leaños Iván Medrano Javier Cortez Jesús Reyes Cordero Jesús Pérez Arana

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José Pérez Arana Juan Carlos Villegas Omar Lemus Osvaldo Lugo Renny Castillo Rogelio Aguilar Roselia Guerrero Sarah Goaër Ulises Saucedo Francisco de Santiago + Artista coordinador Eduardo Santana

Curaduría Violeta Tavizón


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Retos para las bibliotecas Promoción de le lectura

6 Por Eduardo Campech Miranda

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unado al desastre financiero que dejó la administración anterior, el escenario para el quehacer bibliotecario se convierte en un reto más para el actual gobierno. La primera prueba fue superada: la designación de un perfil acorde a las necesidades cotidianas que enfrentan las bibliotecas públicas para su óptima operación en el Estado. Pero, ¿por dónde se debe comenzar a ordenar la casa? Los aspectos, marcos, escenarios y espacios se fundamentan en, al menos, seis ejes rectores que darán sentido a las políticas y acciones emanadas desde la Coordinación Estatal de Bibliotecas. A continuación se hace un somero recuento de ellos. Estos ejes se derivan de las Directrices IFLA-UNESCO para el desarrollo del servicio de bibliotecas públicas. En primer lugar encontramos la definición del papel y la finalidad de las bibliotecas públicas. Aunque parezca verdad de Perogrullo, la concepción que se tenga de la biblioteca incidirá en los proyectos que se perfilen desde ella. Si las autoridades y bibliotecarios la consideran un almacén de libros, y los segundos, sus custodios (como sucede en muchos casos), nos encontramos no una falta de visión

y todas las proyecciones que exigen la administración pública, sino de un simple proyecto que la dote de sentido. El marco jurídico y normativo, segundo eje, debe someterse a revisión, o bien, resucitarlo para que deje de ser letra muerta. La Ley de Bibliotecas del estado de Zacatecas asigna a la Coordinación Estatal una serie de facultades y responsabilidades que son propias de la Dirección General de Bibliotecas (DGB) de la Secretaría de Cultura del gobierno federal, tales como: adquisición, selección y distribución de material bibliográfico y equipo de cómputo. Si el espíritu de esta disposición es hacer al estado co-responsable de sus bibliotecas públicas, entonces deberá ir de la mano de un incremento sustancioso en el presupuesto. El tercer eje es la razón de ser de la biblioteca pública: los usuarios. Ello contempla los diferentes servicios que ofrece la biblioteca, los cuales –a su vez- exigen especializarse en púbicos específicos o por sectores. A su vez, debe realizar una lectura de la comunidad, identificar cuáles son las necesidades de información, formación y esparcimiento. Con más arrojo, incluso, se pueden ir creando esas necesidades. ¿Qué hacen las cadenas de tiendas de autoservicio en sus filas rápidas? Colocan

/// Autor desconocido. Alemania. 1620.

gran cantidad de productos, comida, golosinas al alcance de los clientes. Alguien siempre cae. Los ejes quinto y sexto se ocupan de los recursos humanos y la administración. La DGB ofrece una constante capacitación en términos técnicos. Sin embargo, si queremos modernizar las bibliotecas debemos ir más allá. Es decir, diseñar y usar indicadores de calidad que orienten los servicios ofreci-

dos, pero también que ponderen la satisfacción del usuario, los logros obtenidos, las metas planteadas. Todo lo anterior exige, necesariamente, una capacitación que vaya más allá de poner a funcionar una biblioteca. Exige compromiso, responsabilidad, identidad, sentido de pertenencia, pero sobre todo, consciencia de la importancia de las bibliotecas públicas y los bibliotecarios, comenzando por ellos mismos.

Castillo sal si puedes René forever “Si para ser izquierdista hay que sumarse a una de las mafias del PRD, de acuerdo, no soy de izquierda ni quiero serlo. La corrupción no se me da, tampoco el populismo. Soy un simple escritor de literatura que desprecia a todos los partidos. Es todo. Me rindo, camaradas perredistas, no manden más correos acusándome de derechista porque no tienen puta idea lo que significa ser de izquierda, porque hasta hace poco la inmensa mayoría militaba en el PRI y ahora hacen dinero a manos llenas al amparo de sus nuevas siglas, porque los conozco y porque ahora estoy a punto de ser anarquista. Vale”. René Avilés Fabila

6 Por Ester Cárdenas

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onocí a René a principio de los setenta, hace cuarenta y siete años. Yo era parte del Coro Universitario que dirigía el padre Pacheco (gran maestro) y justo el día en que René se presentaba en el Cervantes Saavedra, en el mismo edificio (Prepa 1) en el Salón del Consejo se le hacía un homenaje a Salvador Novo y el coro era parte de ello. Antes de

/// René Avilés Fabila.

ingresar al salón, saludé a René Lara (entrañable amigo) quien estaba acompañado de un apuesto desconocido quien resultó ser René Avilés y ambos me invitaron a su lectura. En cuanto terminamos de cantar salí corriendo a la lectura, el Cervantes estaba repleto y sólo había un lugar en la primera fila al lado de una mujer bellísima, con quien al final entablé conversación, ella se llamaba Clemencia, resultó ser la mamá de René y me invitó a desayunar con ellos al día siguiente

en el hotel Reina Cristina (ahora Emporio). Dudé mucho antes de entrar al restaurante del hotel, finalmente respiré profundo y me introduje al lugar. Ahí estaban ellos en compañía de varias personas (no recuerdo quiénes), René me acercó una silla y en verdad pasé uno de los mejores momentos de mi vida, la conversación, las risas, el café. René comentó que era la primera vez que salía del D.F. y que pensaba que Zacatecas era como Macondo y por eso había preferido viajar en camión en vez de traer su vochito, de ahí surgió la conversación sobre Cien años de soledad, me preguntó si ya lo había leído, respondí que no e inmediatamente me pidió mi dirección para enviarlo antes de irse a París con Rosario (su esposa y compañera de toda la vida) donde ambos harían su posgrado. Una semana después tenía en mi mano el libro de García Márquez y pasados quince días una tarjeta desde Nueva York, rumbo a París. Ése fue el principio de una hermosa amistad y el regalo más preciado a mis quince años.


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Desayuno en Tiffany’s, mon ku Mi vida de Calabacín

6 Por Évelyne Coutel

6 Por Carlos Flores

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n una de las antologías de preparatoria, me encontré con un texto que me llamó la atención: “Mitos sobre los científicos” de Mario Méndez Acosta, que consiste en una reflexión y análisis sobre el trabajo de los científicos, los cuales, según menciona, han sido estereotipados por los medios de comunicación, específicamente por el cine y la televisión. El texto está basado en las investigaciones de Jordi Bozzo Mulet,1 y es prácticamente una paráfrasis del texto original, por lo que podemos decir que Mario Méndez no aporta nada nuevo. Así pues, el texto de Bozzo tiene la misma estructura y se divide al igual que el de Méndez, en seis apartados que representan un mito acerca de los científicos. El primer mito es: Los científicos trabajan solos, y ahí explica que en la actualidad esta mentira es inviable, dado que la investigación científica, casi en todas sus expresiones, se logra gracias al trabajo de grandes corporaciones o los

Cine

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sta semana se ha estrenado una cinta franco-suiza que, aunque parezca hecha para niños, conmoverá a todos los públicos. Presentada en la Quincena de Realizadores de Cannes 2016 donde hizo derramar lágrimas, Mi vida de Calabacín (Ma vie en courgette) se centra en la existencia de un niño de nueve años, de nombre Ícaro, pero apodado “Calabacín” por su mamá aficionada a la cerveza. Un mote que él querrá conservar cuando ingrese en el centro de acogida donde viven otros niños como él, niños sin familia que fueron abandonados o maltratados. Lejos de parecerse a un cuento de hadas, la cinta se adentra, pues, en unos temas nada fáciles de enfocar tratándose de un filme que, de forma evidente, parece mayoritariamente dirigido al público infantil. El cineasta Claude Barras y la guionista Céline Sciamma han sabido ponerse en la piel de estos niños que, mal que bien, tratan de sacar fuerzas de flaqueza gracias al humor, el juego y la imaginación. Lo que esta película de animación pone de manifiesto es su madurez y su increíble capacidad para resistir y reconstruirse en grupo o pandilla, llegando a constituir una pequeña familia que les permite vivir mejor con su trauma. De este modo, la desgracia y el drama se juntan con la esperanza dentro de un marco a la vez intimista y social. Inspirado de la novela Autobiografía de un calabacín (2002) de Gilles Paris, Mi vida de Calabacín tardó casi dos años en rodarse, lo que refleja la dificultad técnica de una cinta cuyos protagonistas no son actores de

carne y hueso sino títeres animados, y cuyos decorados han de ser fabricados y pensados según la historia que se pretende contar. La clave de la expresividad radica sin duda en los ojos inmensos de las marionetas, unos ojos que, a modo de ventanas, transmiten sus estados emocionales, desde

la tristeza o melancolía hasta la alegría pasando por el enamoramiento. De ahí la dimensión poética de la cinta que se perfila también a través de la “meteorología de los niños”, un método que les permite expresar su estado de ánimo a partir de una especie de tabla en la que pueden elegir un sol, una

nube u otros símbolos del tiempo. Cuando fuimos a ver este filme, nos sorprendió ver cómo la sala se llenaba, no sólo de niños, sino también de adultos que acompañaban a sus hijos o incluso acudían solos. De hecho, Mi vida de Calabacín se concibió con el propósito de juntar a menores y mayores dentro de una misma lectura, lo que implicaba rehuir del tono empalagoso que caracteriza tantas producciones de esta índole. Como lo explica la guionista Céline Sciamma, “Queríamos que [el filme] fuese ideal para una salida en familia. Existe el filme de animación que los adultos soportan, el que nos hace guiños y el que compartimos de verdad con el niño. Estos últimos son menos frecuentes, pero esto era lo que queríamos hacer”.1 http://www.parismatch.com/Culture/Cinema/ Ma-Vie-de-Courgette-Les-enfants-sont-lesmeilleurs-spectateurs-1100780 1

La ciencia y sus mentiras gobiernos, que son quienes proporcionan los recursos necesarios para este trabajo, por lo que trabajan en conjunto con otros semejantes en el desarrollo de sus investigaciones, sobre todo cuando éstas requieren de equipo o material especializado que la mayoría de las veces cuesta mucho dinero. El segundo mito: Los científicos menosprecian a sus colegas que proponen ideas novedosas, también es inviable, pues presenta al investigador como un ser aislado y que por el hecho de trabajar solo, al hacer un descubrimiento y presentárselo a sus colegas, éstos, que sí trabajan en equipo, se burlan de él por no pertenecer a su comunidad científica. Otro mito es: Los científicos hacen sus descubrimientos como producto de la inspiración o la genialidad. Esto en parte también se relaciona con los dos mitos anteriores, pues al trabajar los científicos en equipo es difícil que sea uno solo quien haga un descubrimiento importante, ya

que su trabajo depende, en la mayor parte de los casos, de trabajo conjunto. Aquí cabría mencionar que cuando se hace un descubrimiento importante, por lo general surgen muchas ideas novedosas alrededor, pero éstas no surgen de manera espontánea, sino que son producto del trabajo previo de los equipos. Otro mito: Los científicos son socialmente irresponsables, expresa que los científicos por su ansia de conoci-

miento no se detienen a pensar sobre las consecuencias de sus investigaciones y pone como ejemplo las películas The Blow y Parque Jurásico, donde el resultado de las investigaciones termina en desastre. En la vida real, inventos como la bomba atómica o la clonación han sido supervisados y debatidos de manera muy amplia. Del mismo modo, los mitos: Un científico obtiene prestigio a través de la publicación de libros, los científicos creen en sus teorías como actos de fe y los científicos se reservan el conocimiento para su círculo son desmentidos, pues al parecer, los científicos prefieren publicar en revistas de divulgación que en libros; la ciencia es más hipótesis y comprobación que un dogma y es sumamente necesario que el quehacer científico sea divulgado, y no acumulado y guardado en bodegas, como los libros que publican algunas universidades. 1

Jordi Bozzo Mulet.- Es Doctor en Biología, investigador en la Fundació Clínic del Hospital Clínic de Barcelona, redactor en la editorial científico-médica Prous Science, miembro de Aster Agrupación Astronómica de Barcelona, entidad de la que ha sido presidente y es profesor de Exobiología. http://www.taringa.net/post/offtopic/69333/Estereotipossobre-los-cientificos.html


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LA GUALDRA NO. 268 5° Festival de Día de MuerAtos “Fray Joaquín Bolaños” PROGRAMA GENERAL Lunes 31 de octubre / 18:00 horas Teatro intimista / adolescentes y adultos Cuerpos Colectivo “Signo y Símbolo” Dir. Omar Méndez Casa Grande de Tacoaleche Entrada libre Martes 1 de noviembre / 18:00 horas

Teatro de marionetas El ánima y las chillonas mexicanas Rehilete Azul Dir. Gabriela Rosas Ponce Casa Grande de Tacoaleche Entrada libre Coordina: Escuela Popular de Arte “La Luz” y PEIDA-UAZ Mayores Informes: Teléfono 768 24 32

Dicotomía Teatro Patio Central del Museo Zacatecano Entrada libre

Lunes 31 de octubre / 17:30 horas Leyendas dramatizadas La piedra negra La calle de tres cruces Una confesión de ultra tumba

Martes 1 de noviembre / 19:00 horas Teatro Guiñol Cempaxochitl, una leyenda a flor de piel

Lunes 31 de octubre / 19:00 horas Canto Cardenche Los Cardencheros de Sapioriz Teatro Fernando Calderón Entrada libre

Los Imaginantes Patio Central del Museo Zacatecano PROGRAMA ACADÉMICO Del 26 al 29 y del 31 de octubre al 1 de noviembre De 17:00 a 20:00 horas Taller de elaboración de Catrinas en papel mache Imparte: Mtro. Óscar Daniel Pineda Cupo limitado: 20 personas Sala de la Bóveda Centro Cultural Ciudadela del Arte


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31 de OCTUBRE DE 2016

Notas al margen

Las batallas en el desierto [Primera parte]

Notas al margen

6 Por José Agustín Solórzano

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e invitaron, junto con un par de amigos, a dar una charla sobre nuestra labor como escritores y nuestra relación con el mundo editorial. ¿De qué voy a hablarles a los universitarios? Si algo comparten los estudiantes de nivel superior, además de su ingenuidad y la prepotencia que te brinda saberte a un paso de lo que consideras una vida laboral exitosa, es la seguridad de que el mundo es enorme y está lleno de oportunidades. ¿Cómo iba a explicarles mi visión de las cosas?, ¿de qué manera les digo que lo de escritor y lo de laboral no se llevan? Fuera de sus ilusiones profesionales y sus fantasías universitarias no hay más que un desierto en el que brillan por su ausencia la literatura y el arte. El “ambiente cultural” es tóxico y habría que entrar a él con una máscara antigás; el “mercado editorial” está compuesto en su mayoría por textos que nada tienen que ver con lo artístico; y “el mundo literario” es una selva de infelices frustrados que pelean con uñas y dientes por un trozo de gloria putrefacta. Pero no puedo decirles eso. Todavía tengo algo de decencia y prefiero que no me echen a patadas de la bonita universidad privada a la que fui invitado. También me gustaría disfrutar y contestar cortésmente –en lo posible- las preguntas que tengan por hacer los jóvenes estudiantes. Consideremos este texto una conferencia que nunca daré; tal vez un ensayo de lo que realmente debí decir; o tal vez una forma de conjurar mis demonios antes de entrar a la benemérita sala de ponencias de una institución educativa. Pienso que los puntos que habría que poner sobre la mesa si vamos a hablar sobre el contexto literario y editorial deberían ser los siguientes. Todas aseveraciones contundentes que buscan, claro, ofender las buenas ideologías y los prejuicios bienintencionados que la gente esgrime a favor de todo lo que tiene que ver con el escritor y su hacer creativo. 1. El escritor es un inmoral Un oficio que se presta a la inmoralidad y a la perversión de los ideales es el de escritor. Ningún colega que me lea podrá negar que conoce al menos a un par de esos especímenes que yo llamaría rastreros culturales. Los que cambiaron el idealismo y la ingenuidad de su juventud por la pedantería y la ambición desbordadas de su vida adulta. Son personas nefastas que, al darse cuenta que eligieron mal su profesión, pues lo que ellos querían no era escribir sino ganar dinero, ahora, ya demasiado tarde para remontar el camino, deciden exprimir lo que sea si de ahí pueden salir algunas gotas de papel moneda. Viven a costa del

/// Adriaen van Utrecht. Vanitas. Still life with bouquet and skull. Siglo XVII.

talento de los otros, y conociendo las avaricias y los egos de todo creador joven los aprovechan. Tal vez se trepen del hombro de algún conocido con poder político, y desde ahí busquen vender lo que ellos tuvieron gratis: la ambición de publicar y sentirse “escritor de a de veras”. Exprimen, chupan, son bichos mordelones que no viven de hacer literatura, si no de aparentarla. Éste es sólo un ejemplo de los muchos especímenes que podemos encontrar en el “ambiente literario”. Como he dicho, la inmoralidad, la perversión, el egoísmo y la avaricia son puntos de contacto entre muchos (la mayoría) de los que nos movemos en este campo de concentración que llamamos “ambiente cultural”. 2. La fama es el opio de los miserables Nunca he entendido por qué los escritores deciden ser escritores esperando encontrar la fama. ¿En serio? No se necesita mucho sentido común para darse cuenta que había caminos mucho más accesibles; vaya, podrías haber seguido tocando con tu banda de garaje, o mejor: audicionado para La Rosa de Guadalupe; incluso ahora, para ser famoso sólo necesitas cometer una gran estupidez, grabarla y subirla a Internet. Cualquier otro rumbo: la actuación, el baile, la música, la

política, ¿pero la literatura? Basta preguntarnos: ¿cuántos escritores se han hecho famosos?; es decir, famosos realmente. Los que logran llegar medianamente lejos se conforman con un millar de fans más o menos estables y un par de publicaciones con tirajes que rara vez superan los 5 mil ejemplares. Esto se liga directamente al siguiente punto: 3. No existe un mercado literario En México no se lee. Si al año, en promedio el mexicano lee 3 libros, gasta 72 pesos en ellos y en los hogares de nuestro país hay una media de 10 ejemplares (entre lo que se cuenta no sólo literatura, si no libros de texto, revistas y demás lecturas de estudio y de placer), no es arriesgado aseverar que los que mantienen el mercado literario deben ser menos del treinta por ciento de los mexicanos. Y de ese porcentaje alguna parte representativa debe estar compuesta por gente que se dedica directamente a la literatura: profesores y académicos, críticos literarios (¿existen todavía?), editores, escritores en “forma”, y escritores en ciernes. Es decir, en su mayoría son los mismos que escriben libros los que compran libros. E incluso, a veces pareciera que son más los que los escriben que los que los compran. Porque ¿cuántos de los que com-

pramos libros consumimos literatura nacional?, ¿y cuántos a autores contemporáneos? El mercado editorial literario se mantiene en gran parte de los clásicos, de aquellos libros que “todo mundo” consume porque se los piden en la escuela o porque “debes leerlos”. Yo, por ejemplo, confieso que rara vez me acerco al stand de los autores mexicanos contemporáneos. No hay ningún eufemismo poético en decir que a nuestro mercado editorial lo sostienen los muertos. Y es importante recalcar que cuando hablo de mercado literario me refiero a los libros “específicamente” de literatura (ficción, novela, poesía, cuento, ensayo creativo). El mercado editorial es más amplio, incluye desde los libros especializados en tal o cual disciplina, hasta los textos empresariales o de autoayuda, pasando por los best sellers gringos y el spam reciclado de los actuales youtubers. Y es todo eso, incluso Yordi Rosado o el Werever, lo que permite que una fantasía como el tianguis de la literatura se sostenga. Para que nosotros, las élites culturales, tengamos nuestras ediciones ostentosas de Montaigne o las novedades literarias de nuestros coetáneos en las manos, deben funcionar dos cosas: el “verdadero” mercado editorial, lo que sí se vende, y la simulación del conocimiento.


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LA GUALDRA NO. 268 /// 31 de OCTUBRE DE 2016

Fe Río de palabras

6 Por Pilar Alba

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icen que no tengo fe porque no he movido una montaña. Porque no he dejado todo en las manos de alguien más; de cualquier otro, de algún ser superior. Dicen que mi fe es tan parca que no cruzaré por el ojal de una aguja, para salvarme, o que mi semilla de mostaza se pudrirá en la tierra antes de llegar a germinar y crecer y crecer… hasta convertirse en un árbol gigante desde el cual pueda mirar la grandeza del mundo y la pequeñez de los hombres. Dicen que carezco de fe porque no me inclino ni hago reverencias, porque no me asombro ante los prodigios y desastres de la que llaman madre naturaleza. Tampoco me dejo caer ante unos brazos como en un abismo. Me llaman “mujer de poca fe”; porque no ando por ahí dándome golpes de pecho, porque no lloro ni me sacudo los pies al salir de un camposanto. Que no tengo fe porque no hago esto y aquello o uno y lo otro. Comentan, que es eso: fe, lo que me falta. Lo dicen porque no saben, porque ni siquiera se imaginan; porque simplemente no están ahí conmigo en las mañanas cuando salgo a la calle a hacer por la vida.

/// Max Beckmann. Gran escena de la muerte. 130 x 140 cm. 1906. Colección privada.

Rueda que rueda. La historia

Como un fantasma “Y no puedo besarte ni hacerte el amor porque no tengo nada y sólo escribe quien carece de todo…”. José Emilio Pacheco

6 Por Alberto Huerta

S

urges, apareces, como un fantasma de entre la bruma gris azulosa. Desnuda, apareces de la nada, de lo negro más negro. Como un espectro vienes caminando con resolución, y más que caminar das la impresión de que flotas, los brazos levantados, con las manos anudando el cabello en un chongo… Como un aparecido, así vienes. Y yo digo: ¡Ave María! Como se dice un piropo, con la misma intensión. Y no dejo de mirarte en toda tu desnudez. Y emerges de la neblina desnuda, como Dios te trajo al mundo. Cuando tú eres extraño / los rostros emergen de la lluvia / Cuando tú eres extraño / nadie recuerda tu nombre / Cuando tú eres extraño / cuando tú eres extraño / Cuando tú eres extraño… Escucho la voz de Jim Morrison… Y en ese momento despierto, asustado, transpirando un sudor helado, con la mirada del alucinado… Sentado a mitad de la cama. Y digo: ¡Ave María!, como el que despierta con sobresalto, de madrugada… ¡Ave María purísima! Estoy diciendo, como el que reza…

6 Por Víctor Hugo Rodríguez Bécquer

C

ursé la instrucción primaria (prometo que es cierto) allá por los 60. En ese entonces, quería saber si, en verdad, como decían en los cortos noticiosos (intermedios) en el cine, “rodaba el mundo por el vasto universo”. En una considerable franja de papel y engrudo, unidas las páginas y secciones, hice, de continuo, lo que imaginé un tapete histórico; algo así como una pista de tartán por la que transitaría el gran Jesse Owens. Un buen día, antes de que todos llegaran al salón, lo llevé a la escuela, meticulosamente plegado. Ya se sabe que un periódico arrugado, al pretender ser desplegado sobre una superficie plana, hay que desenrollarlo como un almanaque nuevo, haciendo que el enrulado, al revés, se pueda planchar deseablemente. Lo extendí sobre la línea divisoria del grupo A y B de quinto y sexto grado; entonces desengarcé el globo terráqueo que tenía el maestro en su escritorio y, cuidadosamente, lo lancé como una bola de boliche (pero quedito), sobre

el tapete mundial de las noticias, (no sé si deba decir exactamente: sobre el tapete de las noticias del mundo) para que rodara sobre “El Universal”. Nada. La esfera hacía ciertos prodigios de equilibrio sin lograrlo del todo, debido al accidentado piso de la duela, como sobre un costillar de ballena en el museo. Ahí estaba el mundo… andaba con pasos titubeantes, con ciertos retumbos, sonaba hueco sobre una superficie accidentada. Rum, etum, trash, rrrr. Entonces: el mundo no podía tener un rumbo uniforme. El globo terráqueo se fue a parar, justamente, en medio de dos columnas insospechadas de autoridad silente, cuantimás definitivo. Dijo el maestro: “Imbécil. ¿Qué hiciste?”. (La verdad, su expresión fue muy sincera, decisiva y dijo: ¿Qué has hecho? Pero como entonces no sabía si el has es diferente al haz o al as, eso no debe preocuparnos ahora. En esta premoción de ortográficas distancias, quién se fija, cuando estúpidamente alcancé a decirle, más o menos): -El mundo, mi profe, no tiene una trayectoria fácil. Hay requiebros. ¿Será que todavía no lo entendemos?


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