SUPLEMENTO CULTURAL
No. 267 /// 24 DE OCTUBRE DE 2016 /// AÑO 6
DIR. JÁNEA ESTRADA LAZARÍN
Foto: Víctor Ramírez, de la serie Flamencura.
Flamencura es la exposición de fotografía del zacatecano Víctor Ramírez, quien logra “un apasionado registro con este ejercicio, con la promesa impositiva de intercambiar vivencias al seguir a quienes apuestan por el flamenco, actividad artística que ha encontrado baches perniciosos, pero también, agraciados momentos salvadores del día, gestión de nuevas generaciones de jóvenes talentosos que dan un empuje a la interpretación del flamenco en Zacatecas”. Se inauguró el 14 de octubre y permanecerá en exhibición en la Casa Municipal de Cultura de Zacatecas hasta el próximo día 28. [Más de Flamencura en páginas centrales]
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LA GUALDRA NO. 267 /// 24 DE OCTUBRE DE 2016 /// AÑO 6
La Gualdra No. 267
Editorial
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l emprendedurismo es una actividad que está relacionada con la capacidad que ciertas personas tienen para identificar en su entorno oportunidades y nichos de mercado que pueden pasar desapercibidos para la mayoría. Tener esa capacidad de emprender, de hacer que una idea se materialice, que un sueño se convierta en realidad, es un don que tienen algunos desde que nacen, pero es también una habilidad que se puede aprender. Convertir ideas en empresas, entendidas éstas como organizaciones con objetivos definidos encaminados a la obtención de utilidades es la meta. Muchos son los ejemplos de personas emprendedoras en la ciudad; en algunas escuelas han puesto particular atención a este tema y cada vez son más instituciones educativas las que han incluido los programas emprendedores en sus planes académicos. Ante el panorama de crisis económica permanente que se vive en todo el país, resulta fundamental que los estudiantes tengan las herramientas para ser generadores de empleos una vez que egresen de sus universidades. Hasta aquí está bien, pero habría que analizar qué tipo de empresas se requiere; las industrias culturales, salvo honrosas y muy pocas excepciones, no han tenido la atención por parte de los emprendedores, ni el apoyo de las instituciones. Propiciar la creación de empresas siempre será una buena estrategia sobre todo ciudades como la nuestra, en la que la mayor parte de las actividades económicas giran alrededor del turismo; un turismo que no ha sido, por cierto, comprendido del todo, de ahí que cada quien tenga su idea de lo que es atender a un sector que ni siquiera se conoce. Se tiene una idea vaga de quiénes nos visitan, pero no se tiene la certeza de qué características poseen en realidad y todavía más grave, los esfuerzos institucionales no han sido suficientes para atraer a un turismo con necesidades, deseos y demandas específicas; me refiero a ése que viene esporádicamente y se marcha insatisfecho por muchas razones y al que podría venir a Zacatecas con la idea de consumir productos culturales. En algún momento, a partir de hace 6 años, a alguien dentro de gobierno se le ocurrió que Zacatecas era una ciudad “demasiado tranquila”, por no decir “aburrida”, y empezó a otorgar permisos a diestra y siniestra para que las casas del
Contenido centro histórico se convirtieran en antros, cervecerías, bares y cantinas, sin ningún tipo de control. Estos lugares empezaron a proliferar a un ritmo tan desmesurado, que el día de hoy tenemos más de cien establecimientos de este tipo en las calles céntricas. Sé que hemos reiterado en varias ocasiones los conflictos ocasionados por este problema, pero parece que no ha sido suficiente. Se siguen abriendo todos los días, sin licencia y sin anuencia vecinal, lugares que contribuyen no sólo a la contaminación ambiental, también están generando una contaminación auditiva, un incremento a la inseguridad y un daño patrimonial sin precedentes. Los edificios del centro histórico están resultando dañados sin importar que existan leyes que se hicieron hace algunos años precisamente para proteger las estructuras de casas con más de cien años de antigüedad. La ley y reglamento vigentes están ahí y parece que a nadie le importan. La mayor parte de las ideas de “negocio” y de generar un “avance económico” se ha circunscrito a propiciar que este tipo de establecimientos en el centro sean cada vez más, poniendo por delante el argumento de que la nuestra es una ciudad turística y que nuestros visitantes requieren de esto como aliciente para venir. ¿De verdad necesita sólo de eso el turista que viene con la idea de que ésta es una ciudad Patrimonio Cultural de la Humanidad? ¿De verdad es necesario que los edificios del centro histórico se sigan utilizando de esta forma en detrimento de sus estructuras? No lo creo, la prueba está en que mientras en otras ciudades del mundo han privilegiado la protección del patrimonio, el otorgamiento eficiente de los servicios, y la generación y promoción de productos culturales, aquí estamos destruyendo poco a poco el elemento primordial de nuestra identidad: la belleza de nuestra ciudad y la tranquilidad de vivir en ella. Afortunadamente, hay quienes están enfocando todos sus esfuerzos en generar otro tipo de empresas, me refiero a las empresas culturales. Son iniciativas independientes que están poniendo el ejemplo de que existen alternativas diferentes de emprendedurismo. De eso hablaremos la siguiente semana. Que disfrute su lectura.
Vicente Alfonso: la enigmática transparencia Por Mauricio Flores
Historias del general Felipe Ángeles, alias “El Matemático” Por José Enciso Contreras
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Flamencura Exposición fotográfica de Víctor Ramírez
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Una herramienta eficaz Por Eduardo Campech Miranda Nueve años festejando a la ciudad de Zacatecas Por Carlos Flores
Desayuno en Tiffany’s, mon ku Maquinaria Panamericana, de Joaquín del Paso Por Carlos Belmonte Grey El Picaporte Por Simitrio Quezada
Ánimas Por Alberto Huerta Tranquilo Por Pilar Alba Un poema para antes de despegar Por Roberto Galaviz
Carmen Lira Saade Dir. General Raymundo Cárdenas Vargas Dir. La Jornada de Zacatecas direccion.zac@infodem.com.mx
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Jánea Estrada Lazarín lagualdra@hotmail.com
Directorio
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Jánea Estrada Lazarín Dir. La Gualdra lagualdra@hotmail.com Roberto Castruita y Enrique Martínez Diseño Editorial
La Gualdra es una coproducción de Ediciones Culturales y La Jornada Zacatecas. Publicación semanal, distribuída e impresa por Información para la Democracia S.A. de C.V. Prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta publicación, por cualquier medio sin permiso de los editores.
Juan Carlos Villegas Ilustraciones jvampiro71@hotmail.com
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El norte fértil
[Segunda parte y final] 6 Por Mauricio Flores*
que me hizo prometerle que le pondríamos Gregorio a nuestro primer hijo, imagínese”. Casi se me olvida. Con Huesos… el lector volverá a Borges. Debería.
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n sumario de la narrativa realizada desde el norte de la República no debería dejar fuera los títulos de Vicente Alfonso (1977). Autor de El síndrome de Esquilo y La laguna de tinta, lamentablemente fuera del mercado editorial, y de Partitura para mujer muerta (2008), el coahuilense nos sorprendió recientemente con la publicación de Huesos de San Lorenzo, novela escogida por Ignacio Padilla, David Martín del Campo y Mario Bellatin como la ganadora del Certamen Internacional de Literatura “Sor Juana Inés de la Cruz” en 2014. Una novela que es difícil de ubicar en uno u otro género: policiaca, que mucho tiene, aunque no radica sólo ahí; sicológica, interiorista, mágica y más. Tal vez porque su tema y personajes refieran enigmas, muertes, ausencias, desdoblamientos…, apuntados en el epígrafe dostoievskiano: “verdaderamente sería mucho mejor que no se diese el caso tan patético y que no hubiera tales mellizos en el mundo. ¡Cargue el diablo con ellos! ¿Qué falta hacen, después de todo? Y, por lo menos, ¿por qué los prodigan tanto? ¡En todo esto anda de por medio el diablo!”. Tras adentrarnos en Huesos…, donde los personajes pasan de no creer en nada a creer en todo, se confirma el dicho del maestro Vicente Leñero sobre el autor: habrá que “seguirlo, perseguirlo”. Hasta donde sus universos narrativos, ubicables en nuestro vasto norte, nos lleven. Novela que pasó por un concurso y lo obtuvo, algo que supone criba y consentimiento previos, Huesos… nos regala una historia ubicada en los mágicos y casi desérticos terrenos coahuilenses. Lugar donde pobrezas y mezquindades tienen espacio abierto para reproducirse. Esas cuestiones que tanto atraen a los narradores por allá nacidos o radicados, y que volcadas a la geografía literaria se nos ofrecen en tono de “simulacros armados con palabras”. Realidades de interpretaciones infinitas, diría alguno de los personajes de Alfonso. Transparencia de personajes La historia, unos gemelos casi adolescentes que voces narrativas y lectores comen-
Perro hambreado
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zamos a buscar y confundir desde la primera hasta la última línea, contiene (sí) una de las recurrencias de toda tradición literaria: las búsquedas personal y colectiva, (pero) que en Huesos… se abrillanta con la enigmática transparencia de los personajes. Con sus intrínsecas complicaciones que con efectividad transmite la narración, e incorporando tópicos de suyo fidedignos, necesarios para la propia historia, aunque también para quien se la inventó, y hasta para quienes nos la creemos. (Imposible olvidar Una de dos, novela de Daniel Sada, también escritor del desierto, donde igualmente se cuenta una historia acerca de hermanos gemelos en líneas pulidas hasta el cansancio, como toda la obra del bajacaliforniano, siempre en escenarios pobres y secos. Con guion del mismo Sada, la novela se llevó al cine —Marcel Sisniega—
hace unos años). Y puesto que “una verdad a medias es la más cobarde de las mentiras”, leemos en Huesos…, novela y novelista no tienen impedimento de traslucir biografías, principios, influencias y homenajes. Psicoanálisis, Dios (“eco deformado de nuestra propia conciencia”), fe, San Agustín, Twain, Cortázar, Revueltas, Borges... “Historias que se empalman”, al grado de que resulta capital volver al célebre cuento “La intrusa”. Además de a “las instancias del otro mundo” y los milagros, haciendo caso de lo leído en La leyenda del santo bebedor de Joseph Roth: “en los milagros no hay nada de qué asombrarse”. Un homenaje más: cuando se evoca la lectura que los personajes hacen de un pasaje revueltiano (Los días terrenales) donde Fidel deja morir de hambre a su propia hija. “Le gustaba tanto esa novela de Revueltas
an pasado tres años desde que visitaste Parras por última vez, aunque te parece mucho más: una vida desde aquellos días horribles en que murió tu madrina, desde que re fuiste a vivir a Torreón para recomenzar. Mientras caminas por Madero tratas de relajarte: es sólo una visita. Admítelo, te cuesta reconocerte en este pueblo de calles enlodadas y casas viejas. En Torreón al menos puedes caminar sin toparte a cada paso con caras conocidas. Justo eso que es ahora lo que más te gusta, al principio te daba miedo. Mientras caminas bajo la lluvia recuerdas cuando llegaste a Torreón en un camión ranchero. No tenías dónde dormir, con quién hablar, a quién pedirle ayuda. Así te diste cuenta de lo mucho que dependías de quienes te rodeaban, ¿dónde estaba Padilla, tu madrina, Rómulo? Hasta Dios se había escurrido. A ése, por cierto, tuviste que cerrarle la puerta antes de que volviera como un perro hambreado. Pasas junto al estanque. Unos niños navegan sobre una cámara de tractor; tampoco a ellos les importa la lluvia. De niña tú jugabas a lo mismo cuando tu madrina te traía después de misa. Pero el estanque ya no te parece el oasis de entonces, sino una pileta puerca. No es que cambiara el sitio, cambiaste tú. Vicente Alfonso, Huesos de San Lorenzo, fragmento. Vicente Alfonso, Huesos de San Lorenzo, Tusquets, México, 2015, 234 pp. * mauflos@gmail.com
libros
Vicente Alfonso: la enigmática transparencia
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LA GUALDRA NO. 267
Historia
Historias del general Felipe Ángeles, alias “El Matemático” 6 Por José Enciso Contreras
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l apodo parecía no gustarle a Felipe Ángeles Ramírez, mestizo, de signo géminis, nacido en Zacualtipan, Hidalgo, el 13 de junio de 1868, según lo manifestaba en sus respuestas a los interrogatorios que el Consejo de Guerra le formulaba en Chihuahua, en noviembre de 1919, un día antes de asesinarlo. Alto, de piel morena, usualmente bien vestido y afeitado al ras hasta en sus escaramuzas militares, acudía a su última cita con la historia, pero esta vez en circunstancias totalmente adversas. Probablemente lo que más le incomodaba no era la incertidumbre de su suerte, pues sabía a ciencia cierta el destino fatal que le esperaba agazapado al día siguiente ante un pelotón de fusilamiento compuesto por diez soldados. Le irritaba sobremanera estar mal aliñado, y calzando unos pinches tenis blancos que le habían sido facilitados por sus captores. Pensándolo detenidamente no puede haber momento más culminante en la vida, dicha sea la frase sin ninguna clase de metáfora, que el que se pasa en capilla a la espera de despedirse para siempre de este mundo. El general Felipe Ángeles, hombre detallista, culto, educado en las mejores escuelas militares, de gran visión política, no podía darse el lujo de mentir la víspera de su última hora. ¿Para qué? Así que sinceramente se declaró ateo —como suelen serlo muchos hombres auténticamente buenos—, socialista, maderista, villista y revolucionario. Con su último suspiro se llevó a los 51 años cumplidos, una vida intensa de hombre de acción, que conoció mucho mundo en la apresurada brevedad de sus cinco décadas de paso por este mundo tan lleno de cabrones. Que asomó a la realidad del siglo en el Instituto de Ciencias de Pachuca, y que a las quince primaveras cumplidas ya estaba en el Colegio Militar adiestrándose en las artes de la guerra. Él mismo llegó a confesar en alguna ocasión que su amor por el Colegio lo llevaría a estudiar día y noche para llegar a ser algún día director del plantel, cargo al que fue llamado nada menos que por don Francisco I. Madero en 1912, a su regreso de Francia. Este detalle me hace pensar que a Ángeles le gustaba librar y ganar batallas militares sabiendo que tenía ganadas sus batallas éticas, en caso contario de nada servían las primeras. El sagaz artillero no estuvo presente en México durante las primeras escaramuzas de la revolución de 1910, pues en ese tiempo permanecía en el país galo, que le otorgaría en 1912 la distinción de Caballero de la Legión de Honor. Convencido de las moderadas propuestas políticas y sociales maderistas y de su ideario democrático, el hidalguense se convertiría en seguidor leal del presidente y participaría en la defensa de la legalidad en el fatídico episodio de la Decena Trágica. Previamente había servido al gobierno de Madero en las difíciles lides de control del descontento zapatista en el estado de Morelos, donde hizo las cosas de la mejor manera que pudo, a tal grado que pocos años más tarde durante la Soberana Convención Revolucionaria de Aguascalientes, los zapatistas confiaran en su mediación para asistir a ese primer
/// Felipe Ángeles en Aguascalientes.
intento de conciliar las encontradas posiciones políticas y militares de las facciones resultantes, tras la caída del usurpador Huerta. Agregaríamos aquí que la confianza de este tipo de hombres sureños no se ganaba siendo un canalla. Se ha dicho que las revoluciones devoran a sus hijos, tal y como lo hizo Saturno con los propios. Y ése fue el caso de Felipe Ángeles. No sería el único engullido, acaso uno de los primeros en ir al martirio, como él conscientemente lo escribiera y declarara en el Parral y en Chihuahua, en 1919. Polemista y célebre acuñador de frases lapidarias, un carranclán ilustrado, Luis Cabrera “mejor conocido en el mundo periodístico como Blas Urrea”, llegó a inventar el apotegma de que La revolución es la revolución, sentencia que leída así, sin contexto, sin el paisaje histórico en que fue soltado, bien parece una verdad de Perogrullo. Mas
llevada al terreno del episodio dramático del torbellino social, adquiere coherencia palmaria. Las revoluciones son procesos cuyo estudio debe preparar al interesado para las paradojas más inesperadas, pues en su transcurso se suscitan fenómenos humanos imposibles en otros periodos de aparente calma. Acudimos a épocas de milagros en que el más tranquilo de los hombres se radicaliza al extremo de la violencia. En que las ideas de los más conservadores evolucionan a grados mayúsculos de heterodoxia. Y también sucede al contrario, desde luego. Ejemplos de esto que les cuento sobrarían, pero vale la pena citar algunos. Es el caso de nuestro poeta Ramón López Velarde, de formación porfiriana, mocho ultramontano más que católico, enemigo declarado del zapatismo, y quien poco antes de morir escribiera en
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Historia
/// Felipe Ángeles es capturado.
su artículo Novedad de la patria, uno de los referentes estéticos más bellos sobre la revolución mexicana… si la muerte le hubiera dejado vivir unos añitos más, creo que el jerezano nos hubiera seguido sorprendiendo, no solamente con su lírica. Qué decir del mismísimo Ricardo Flores Magón —revolucionario donde los haya— quien junto con su hermano Enrique, transitara en menos de una década del liberalismo contestatario y simple en el viejo sentido juarista y come curas, hasta las trincheras del comunismo libertario, durante su permanencia en los Estados Unidos. Los exilios tienen consecuencias sorprendentes. Algo parecido ocurrió con la conciencia de Felipe Ángeles quien no pudo en un principio comprender del todo la vorágine revolucionaria, munido tan solamente con su formación europea de artillero. Fue un proceso paulatino, pero veloz el del demócrata académico egresado de las escuelas militares francesas. Los ecuestres paseos matutinos por el bosque de Chapultepec, con el chaparrito de Parras de la Fuente “que en esa época trabajaba de fugaz presidente de la república” debieron influir hondamente en el general, que veía en el rostro de Madero el lado humanista y democrático del movimiento armado de 1910. Las siluetas de aquellos dos équites deambulando entre las sombras de los ahuehuetes, dibujaban igualmente procesos mentales e ideológicos acelerados en torno a un país bronco y convulso. ¿Cómo valorar, siendo historiador, la influencia que una charla puede tener en la vida de un nombre y en el devenir de una nación entera? Más aún, el paso de Ángeles por los pueblos zapatistas en 1912 llevando la consigna de su pacificación, debió marcar su percepción de las cosas del campo, viendo allí el rostro del México viejo y ancestral que reclamaba justicia a su manera, el rostro de Zapata. No podemos decir menos de su campaña militar con la División del Norte, al lado de Pancho Villa, cuando tuvo muchas ocasiones de demostrar a sus detractores que un buen académico podría ser excelente estratega en el terreno de batalla, como anunciando la modernidad plena en el arte
de la guerra. Sin embargo las posiciones ideológicas de Ángeles en la Soberana Convención de Aguascalientes, no pasaban de ser moderadas, si se toman en cuenta las exaltadas opiniones de varios revolucionarios de izquierda que allí se dieron cita. A su final regreso a México, en las postrimerías de 1918, el general hidalguense había pasado por el último de sus exilios abrumado por las malas condiciones económicas, moviéndose en los Estados Unidos y, según la opinión de Manuel Calero, sumido en horas de meditación y de amplias lecturas. La formación de la Alianza Liberal Mexicana —a la que se habían integrado viejos precursores de la talla de Ignacio I. Villarreal—, cuyo mero nombre nos habla ya de su evolución política, era expresión del propósito de su regreso a México. Si Carranza lo veía como hombre peligroso en 1913, dada su cultura y valentía, las cosas no tenían por qué ser diferentes seis años más tarde, antes al contrario. En sus horas finales, Ángeles, ante una exaltada y seducida multitud de chihuahuenses apiñada en Teatro de los Héroes, durante su juicio final, no escatimó tiempo alguno para hacer apología del socialismo, elogiar a la fraternidad entre los hombres como una condición ineludible para la felicidad del género humano, y de la necesidad de redimir al pueblo de México, sumido el servilismo, la ignorancia y el odio. He dicho que en tiempos revolucionarios las ideologías evolucionan vertiginosamente, y quiero hacer hincapié en el hecho mismo de la evolución política, que no debe confundirse bajo ninguna circunstancia con el muy mexicano deporte del chaquetazo, que también los hubo entonces y los hay ahora. La diferencia entre uno y otro procesos radica ante todas cosas en la congruencia que se espera exista entre el decir y el obrar. Evolucionar es dar cauce a la naturaleza dialéctica de las ideas, pero con apego a principios éticos irrenunciables, en otras palabras, no perder la congruencia. Chaquetear es un verbo más elemental y arcaico, la negación de principios y el privilegio de los intereses
/// Felipe Ángeles vestido de civil.
/// Retrato de Felipe Ángeles.
coyunturales. Eso fue Ángeles, modelo de congruencia en los fallidos tiempos de revuelta. Fue fusilado el 26 de noviembre de 1919 en la ciudad de Chihuahua.
*Imágenes tomadas de http://www.memoriapoliticademexico.org/Biografias/ ARF69.html
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Flamencura Artes visuales
Exposición fotográfica de Víctor Ramírez*
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os gitanos, con su genética indomable y adusta, elegante y estética, de arrojo salvaje y tiento plasmado de sus manos y brazos, son los únicos que podían demostrar los embates prodigiosos en el cante y en el baile. Ésa es la persecución infinita en la fotografía de Víctor Ramírez, quien logra un apasionado registro con este ejercicio, con la promesa impositiva de intercambiar vivencias al seguir a quienes apuestan por el flamenco, actividad artística que ha encontrado baches perniciosos, pero también, agraciados momentos salvadores del día, gestión de nuevas generaciones de jóvenes talentosos que dan un empuje a la interpretación del flamenco en Zacatecas. Éstas son las andanzas en las flamencuras para Víctor Ramírez, quien logra sumergirse en la fiesta flamenca con su trabajo visual y aglutinar en unas cuantas imágenes la magnificencia de este baile. Indalecio Rivera [fragmento] *La exposición Flamencura, de Víctor Ramírez, se inauguró el pasado 14 de octubre en la Casa Municipal de Cultura de Zacatecas y permanecerá en exhibición hasta el próximo día 28.
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Artes visuales
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Una herramienta eficaz Promoción de le lectura
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na de las reglas que establezco al iniciar una actividad de lectura, en particular una capacitación, es brindar la oportunidad de equivocarnos, sin que ello genere consecuencias negativas. Es decir, recuperar y revalorar aquellos aspectos que estuvieron implícitos en el errar. En nuestra sociedad y en nuestro sistema educativo concretamente, cometer una falla trae consigo un estigma difícil de borrar. Marca indeleble que denota incapacidad. Esta visión me parece inadecuada. Creo que gran parte de los artefactos que nos rodean estuvieron precedidos por un proceso de ensayo y error. Otros más, por una dosis de fortuna y el azar a su favor. Quiero trasladar esta idea a la formación de lectores. Durante años han surgido campañas fundamentadas en el placer de la lectura. Concepto fácil de repetir, pero que no siempre va acompañado de los hechos. De este punto ya me ocupé en diversas ocasiones. Ahora me enfocaré del engaño implícito en él. Descontextualizada, esta frase parece que la lectura es uno más de los placeres
6 Por Carlos Flores
Historia
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l 18 de octubre arrancó la novena edición del Festival de la Ciudad, actividad cultural que consiste en difundir la historia de nuestra urbe de cantera en los barrios, por lo que la Asociación de Historiadores Elías Amador (AHEA) señala que es contar la historia desde el lugar en donde sucedió. Dicha sociedad concibió esta festividad en la fecha señalada dado que un día como ese pero de 1585 el rey Felipe II segundo otorgó el título de “Muy Noble y Leal Ciudad” al poblado criollo que se erigió en estas regiones, conformado en su mayoría por mineros y comerciantes. Entre conferencias, proyecciones, charlas, exposiciones, grabaciones y publicaciones el Festival se ha acercado a la gente de las colonias de Zacatecas para comentarles aspectos como el origen del lugar donde viven, anécdotas, usos y costumbres, leyendas e historias que se han sucedido en sus calles, casonas, callejones o plazas, lo que ha causado muchas veces que la gente se quiera involucrar con estas actividades, comentando y señalando las cosas que conocen o han escuchado. Cabe señalar que esta actividad es gestionada, diseñada y planeada por la AHEA, y que ha recibido el apoyo de muchas insti-
/// Vincent van Gogh. Naturaleza muerta con tres libros. Óleo sobre madera. 31 x 48.5 cm. 1887. Ámsterdam. Museo Nacional Van Gogh.
fáciles e inmediatos propios de nuestra sociedad. Se olvida que en el proceso de la formación lectora nos enfrentamos a textos, que en su momento, fueron sumamente complicados. Ahí no hay ningún placer. En el reiterado ejercicio de preguntar qué males puede causar la lectura, es recurrente la respuesta de que –los lectores- nos volvemos seres antisocia-
les, solitarios, intolerantes, con complejo de superioridad, etcétera. Creo que ello sucede porque no entendemos, insisto, en que la lectura es un proceso. Y en un afán de intelectualidad, o de ser políticamente correcto, debemos expresar que todo texto es entendible, provocando placer automáticamente. Nada más falso. Por ello invito a que reflexionemos en torno a nuestro propio
Nueve años festejando a la ciudad de Zacatecas tuciones como lo ha sido la Casa de Cultura Municipal, el Centro Cultural Zacatecano, El Archivo Histórico del Estado, la Casa de la Cultura Jurídica, entre otros, y en ocasiones ha unido esfuerzos con otras asociaciones civiles para llevar a cabo sus actividades, todo sin finalidad de lucro y por amor a la Historia. En esta ocasión, el festival fue concebido como un intento de acercar esta ciencia humanística a los centros educativos, por lo que se trabajó un video y algunas conferencias para ser llevadas a las aulas de algunas de las primarias y secundarias con más vida de la ciudad, como es el caso de la escuela primaria Enrique Estrada y el Colegio Margil. El video “A espaldas de una ciudad: rumbo a Guadalajarita” concebido por la AHEA, hace hincapié en la relevancia que ha tenido Zacatecas desde la época dela colonia, dado que su ubicación geográfica es clave para la comunicación entre el México del sur y el México norteño, además de que esboza cómo fue concebido el trazo de la
metrópoli y el por qué de caprichosas calles y callejones, alrededor de una idea central: el Arroyo de la Plata. El documental fue proyectado en la primaria Enrique Estrada por la maestra María del Carmen Reyes García.
proceso lector: qué nos gusta, qué no nos gusta, por qué se da esta situación. En la medida que identifiquemos estos elementos en nosotros, podremos comprender a otros. Hace unos días, trabajando con un grupo de jóvenes de secundaria, pregunté a quién no le gustaba leer y que expusiera sus motivos. El chico tomó confianza cuando le dije que a su edad, a mí no me gustaba leer cuando tenía su edad. Su respuesta fue sorprendente (y no resultaría extraño que compartiera argumentos con otros chicos de su edad): “Leer es perder el tiempo porque sólo ves letras. En cambio, en la televisión o internet ves imágenes”. Este testimonio deja ver que no ha habido un solo adulto que acercara a este joven a la imaginación. A partir de toda esta reflexión creo que los bibliotecarios, docentes, promotores y mediadores de lectura tendrán una herramienta eficaz que les permitan diseñar actividades en pro de la lectura y la formación de lectores, dejando de lado preguntas de la talla de ¿cómo puedo hacer para que mis hijos, alumnos, lean?, ¿cómo le hacemos para que la gente venga a la biblioteca?
Asimismo, la doctora Hesby Martínez Díaz estuvo en el Colegio Margil hablando sobre el barrio de San Juan de Dios y su importancia en la historia. Entre otras cosas, señalaba que por ese lugar estaba la salida sur de Zacatecas con rumbo a la ciudad de México pues era el límite de la ciudad, por lo que era un lugar de reunión para recibir visitantes importantes; se instaló además el primer Gabinete Antirrábico en el siglo XIX para erradicar ese problema; fue un lugar de tradición hospitalaria, pues ahí estuvo uno de los primeros hospitales zacatecanos, el de la Santa Vera Cruz, y hasta la fecha se encuentra el Hospital San José; de igual modo, de tradición escolar, pues a principios del siglo XX fue el lugar donde nació el Instituto Científico San José, de corta vida debido a la Toma de Zacatecas, y que fue el antecedente del ahora Colegio Margil; además de dar detalles sobre el templo de San Juan de Dios y su plaza, que ya avanzado el siglo fue adquirida por particulares, quienes la destruyeron para construir inmuebles comerciales. Habrá que hacer un merecido reconocimiento a la AHEA por su esfuerzo para realizar por novena ocasión esta actividad y por la idea original que tuvieron para intentar acercar a los jóvenes a la historia de su ciudad.
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Desayuno en Tiffany’s, mon ku Maquinaria Panamericana, de Joaquín del Paso 6 Por Carlos Belmonte Grey
y conseguir los últimos apoyos, para presentarla, finalmente, en febrero del 2016 en la Berlinale. Una de sus estrategias para reconstruir el ambiente laboral fue recuperar a los propios trabajadores de la propia empresa y luego hacer un casting para actores profesionales. Esto no quiere decir que haya habido improvisación, ya que todo estaba planeado y dibujado en storyboards, lo que implicaba que cada obrero tuviera una parte a estudiar y un llamado a filmar. Como dato anecdótico, pero que explica
la película y le da además un tono vintage, es que ésta está filmada con una sola cámara en película de 35 mm. Una técnica que se tiene ya en el baúl de los recuerdos. Nos comentó del Paso: “Tener una cámara digital de alto nivel era imposible por el precio. Sólo podía aspirar a tener una cámara digital de mediano rango… algo muy importante para que la película pudiera sobresalir era la manera en la que se ve; entonces buscando con mis contactos en Fuji –ya no existe Fujifilm- me enteré que muchas empresas
El Picaporte Concejo y Consejo
6 Por Simitrio Quezada
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raíz de la reciente anulación de la elección de presidente municipal en la capital zacatecana y su consecuente instauración de un concejo, con “c”, ha revoloteado la duda de si tal palabra no debería ser la escrita con “s”. Tanto consejo como concejo son órganos administrativos o de poder. El primero se refiere a un grupo con poder de decisión y asesoría en una organización mercantil, académica, administrativa, gubernamental o incluso informativa.
Así tenemos un Consejo de administración en una empresa o institución, un Consejo editorial en una empresa periodística, un Consejo de asesores o un Consejo de accionistas en alguna entidad semejante. Los integrantes del Consejo son los consejeros. Se les llama así porque emiten consejos para la mejor administración de la empresa o institución. El Concejo, en cambio, se refiere exclusivamente a un ayuntamiento u otro tipo de corporación de gobierno de una localidad. Sus integrantes no son los consejeros, sino los con-
cejales (también con “c”, ojo). De modo que Consejo es un sustantivo más general que Concejo. Como órgano, el consejo tiene una connotación más cercana a la asesoría, mientras que el concejo está más relacionado con las decisiones colegiadas, tomadas en conjunto por iguales. Envíe comentarios y demás inquietudes a: siquezada@hotmail.com
Cine
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l costado del aeropuerto de la Ciudad de México hay una fábrica de máquinas de construcción que está en bancarrota. Se mantiene gracias a que el dueño y patrón (el Patriarca) paga a sus letárgicos empleados el salario con el dinero de su propia bolsa. Lamentablemente una buena mañana el patrón muere y los oxidados empleados se tendrán que ir a la calle. Sin embargo, el inteligente contador les pide de no salir de la fábrica, ni avisar del suceso a nadie, todos deben de encerrarse, hasta que encuentren una manera de rescatar la fábrica –una fábrica que hace años no produce ni una sola tuerca-. Éste es el guion de la película Maquinaria panamericana dirigida por Joaquín del Paso. Una farsa de la burocracia mexicana revestida del tono y la opresión de El ángel exterminador (Luis Buñuel, 1962). Tengo que confesar que esta sensación me había sido familiar cuando vi la película en el marco del 12 Festival de Cine de Zúrich, pero fue sólo comentándolo con Héctor Llanos Martínez, reportero del periódico El País, que encontré esa referencia. Es pues una farsa que no busca risas fáciles, sino la complicidad del espectador a un tema serio. En entrevista Del Paso nos contó que la cinta fue un proyecto que se le vino a la cabeza cuando regresó de Polonia (estudió durante siete años la carrera de cine) a México. Entonces encontró esa empresa que le recordó la empresa de maquinaria de su propia familia. Tenía tan solo cinco meses para filmar antes de que la destruyeran. Así, entre finales del 2013 e inicios del 2014, escribió en tres meses el guion y filmó en cinco semanas y media. Luego, al terminar de filmar se vino el problema de post-producir; para eso se dio una vuelta por los talleres de construcción en Toulouse y Riviera Maya en 2015
de Fuji estaban cerrando y estaban liquidando todo su negativo. Entonces yo compré con un golpe de suerte todo el negativo que utilicé para la película en Austria a dos euros cada lata (cada lata son 120 metros y da para cuatro minutos). Compré toda la película por poco dinero. Después Carlos Reygadas me prestó sus cámaras y sus lentes cuando fui a presentarle el proyecto –él es una persona que ha apoyado mucho a los jóvenes y talentos mexicanos- … Me faltaba el revelado, entonces fuimos a varias empresas y en una de ellas, Labofilms, que estaba también en un proceso de quiebra, doloroso para los dueños… Ellos se identificaron con la historia y decidieron apoyar la película también; nos dieron un descuento gigante, casi nos regalan el revelado. Gracia a eso pudimos realizar la película”. En total la cinta costó menos de ocho millones de pesos, gran parte otorgados en especie. Así la película acentúa los tonos quemados del sol que permiten recordar los video-homes de los años 80 y las imágenes de los “Godínez” de oficina; las secretarías tejiendo, tomando café, chismeando y comiendo; los maquinistas viendo revistas eróticas y jugando; y otros etcéteras siempre ligados al estereotipo de arcaicas prácticas industriales mexicanas. Del Paso consigue con el emplazamiento de su cámara, casi sin moverla, relatar secuencias grotescas e hilarantes. Consiguió encontrar los puntos claves para fijar su lente en oficinas, talleres, baños, cafeterías, patios y pasillos. Y se dio el lujo de marearnos con una bacanal que mezcló el alcohol con el aceite y la destrucción de las máquinas y de la empresa en una especia de despedida final. La cinta ganó el premio a Mejor Largometraje Mexicano en el Festival Internacional de Cine de Guanajuato (GIFF) y del Festival de Cine de Guadalajara (FICG) en el presente año, además de diversas nominaciones y selecciones en festivales internacionales. Ojalá y no tarde en llegar a Zacatecas.
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Ánimas “Hay muertos que no hacen ruido, Llorona, y es más grande su pesar”. La Llorona, canción popular
6 Por Alberto Huerta
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Cómo decirles a los demás, sin que les provoque risa, sonrisas mustias, que mis sueños se fueron poblando de aparecidos? Sí, de fantasmas, pero no cubiertos con sábanas como Gasparín. Ni como zombis babeantes, llenos de heridas sangrantes y úlceras purulentas, ni como los zombis de Sahuayo con ojos desorbitados de Jis y Trino. Eran personas con la mirada triste que hablaban y hablaban sin pronunciar palabra alguna. Y yo, dormido, aferrado a las sábanas, pegando todo el cuerpo al colchón diciendo: ¡Ánimas benditas! ¿Qué quieren decirme? ¿Por qué viene a perturbar mi sueño? No, no veo (en mis sueños) a personas importantes, como actores o actrices, cantantes y músicos, escritores, pintores, políticos, gente rica. Popof. Pipiris nais. No, veo a personas comunes y corrientes, como usted o yo… Entrando y saliendo de mi pieza, llegando casi al borde de la cama. Son adultos, mujeres y hombres. Jóvenes. No, niños no. Algunos ancianos. Y despierto con un sabor extraño en la boca difícil de identificar y describir. Ah, y escucho música. Cuando llegan van llegando acompañados de música. No, no es música macabra. Simplemente música. Cuando llegan, mi pieza se enfría. Como si fuera pleno invierno. Pero es finales de primavera y yo estoy sudando y quiero despertar y no puedo.
Tranquilo Por Pilar Alba
Y
ni me miren, porque no ando buscando quién me la hizo, sino quién me la va a pagar. Si yo ya quería estar tranquilo, llevar una vida calmada, pero es que no se vale; cómo se atreven a tratarme así. Qué porque yo ya no entiendo las cosas, que hay cosas que ya no son para mí. Pues ellos cómo saben. Y luego me salen con que me va a dar un infarto o mínimo diabetes. A ellos qué les importa si hago o no hago corajes. Pero eso sí, ahí van a andar el día que salga al banco nomás a dé y dé la lata: que yo te llevo, que no te molestes, que yo te ayudo, que no te canses, que si quieres yo voy por ti… pero nomás se pasa ese día y luego ya ni regresan, ni se acuerdan que aquí estoy todo dado al catre… yo tengo la culpa por andarlos consecuentando; por ilusionarme con que ahora sí va a ser distinto, que ya les llegó la hora del arrepentimiento. Pero ya verán cuando me vaya, a ver quién les va a ayudar para ir completando: que si el gas, que si los zapatos, que si la colegiatura. Puros problemas que ya no son míos, pero pues ahí ando, si yo lo único que quiero es nada más estar tranquilo.
Un poema para antes de despegar Por Roberto Galaviz Quisimos volar pues a ras de piso, la vida cansa
quisimos ver desde lo alto lo pequeños que somos en comparación a los dioses y lo enorme de las soledades vistas desde las nubes
Quisimos buscar a Ícaro y descubrimos -antes de caerque nuestras alas por más hermosas que sean también habrán de quemarse
Río de palabras
“¿En la profunda noche estamos muertos y en el sepulcro nos soñamos vivos?”. José Emilio Pacheco
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