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La Gualdra 279

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SUPLEMENTO CULTURAL

NO. 279 /// 7 DE FEBRERO DE 2017 /// AÑO 6

DIR. JÁNEA ESTRADA LAZARÍN

Alejandra Celis Almanza. Detalle de una máscara del Museo Rafael Coronel, Zacatecas.

Vea. El color de la nostalgia, es el nombre de la foto-galería de Alejandra Celis Almanza que presentamos en páginas centrales. Vea. No se canse de mirar… en nuestra tierra hay nostalgias que aún no terminan por develar sus colores.


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LA GUALDRA NO. 279 /// 7 DE FEBRERO DE 2017 /// AÑO 6

La Gualdra No. 279

Editorial “Zacatecas tiene una historia refulgente que es ecléctica y envolvente, conectada a diversas épocas tanto de México, como de América Latina y el viejo mundo, en costumbres como en edificaciones”; así empieza el apartado de “Turismo, cultura y economía creativa” del Plan Estatal de Desarrollo 2017-2021 para el Estado de Zacatecas. Inicio con él mi comentario editorial porque me llama la atención el tono, casi poético, utilizado para hablar de cultura y de lo que en este tema habrá de hacerse de aquí al 2021 que termine esta administración. El plan fue presentado por el gobernador el lunes 30 de enero en un acto protocolario muy formal, en el que el discurso fue, ya sabe, orientado a informar todas las buenas intenciones que el presente gobierno tiene para con Zacatecas. Nada nuevo bajo el sol, las mismas formas que han utilizado los gobernadores anteriores: un acto lleno de palabras y de funcionarios bien vestidos, sentaditos, aplaudiendo los buenos deseos que se manifestaron ese día. Afuera, un operativo de seguridad impresionante para evitar que los manifestantes en contra del gasolinazo y los nuevos impuestos se atrevieran a interrumpir. Pero sigamos con el plan, en la misma página 129 del Suplemento del Periódico Oficial,1 el texto continúa: “Aunque a Zacatecas se le considera un estado con pasado colonial, lo cual es cierto en cuanto a su historia y el origen de muchos de los asentamientos que lo conforman, comenzando por la capital, es importante destacar que en Zacatecas confluye un mural que retrata la riqueza de centurias y épocas enteras. Es por eso que Zacatecas es un referente cultural y turístico al que concurren los visitantes”. No deja claro exactamente a qué “mural” se refiere; pero lo más extraño es que luego continúe diciendo que es por ese mural por el que los visitantes concurren a Zacatecas. De ahí, el tema cambia drásticamente y se habla del turismo, del reto que el gobierno se plantea para que los turistas incrementen su estancia, que “por desgracia… no supera los dos días”. O sea, la principal preocupación es que vengan los turistas y se queden más tiempo, supongo que con que se queden tres días el objetivo estará cumplido. Llama mi atención de manera particular que en este texto introductorio ni siquiera se consideren las fortale-

zas de nuestro Estado con claridad; pero me llama más la atención que en términos de arte y cultura, no se incluyan, con la misma pertinencia con la que se hace para el área de turismo, datos relevantes en cuanto a sus artistas, creadores, espacios culturales independientes, ejemplos de empresas dedicadas a la cultura, sólo por mencionar algún ejemplo. Es decir, se enfocan más a la intención de analizar el impacto en el turismo que en fomentar y fortalecer el consumo local de productos culturales. Y a propósito de estos últimos ¿saben quienes hicieron el documento cuáles son y dónde están? Después de hablar de la infraestructura turística que tiene Zacatecas, en el documento se menciona brevemente algo relacionado con los festivales que tiene nuestro Estado y da algunos datos de las zonas arqueológicas registradas. De ahí pasa a la “Estructura programática”, en la que aparece otra frase que cae en la lista interminable de lugares comunes en la que dice que todos estamos “ante la extraordinaria oportunidad de hacer de Zacatecas una tierra de oportunidades”. ¿Qué tal? En fin, que ésta es apenas la primera parte de este apartado en el que se considera a la cultura como parte del plan; luego viene, a partir de la página 144 el objetivo específico para Cultura y economía creativa: “Conformar, articular y fomentar la industria cultural y la industria creativa en la entidad que permita incorporar a Zacatecas en sectores emergentes y de alta expansión a nivel mundial”. Después de esto viene una lista de objetivos relacionados con lo que se pretende hacer… Yo le invito, estimado lector, a que lea este plan presentado, a que lo analice, y si es posible, a que aporte ideas, a que le dé seguimiento a éste y a todos los compromisos que este gobierno está realizando. La participación ciudadana es clave, es cada vez más crítica y tiene mucho que aportar. Seguiremos analizando este documento la siguiente semana, en la que seguramente estaremos hablando también del próximo Festival Cultural. Que disfrute su lectura.

Contenido El Templo de las Musas Un breve paseo por el Museo de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público Por Violeta Tavizón

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La sombra que se vuelve carne Por Gustavo Contreras

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Cómo hacer la revolución Soñar a lo grande Por Mauricio Flores

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Vea. El color de la nostalgia Foto-galería de Alejandra Celis Almanza

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Cuando el problema no es la lectura Por Eduardo Campech Miranda La carta en el olvido Por Carlos Flores Silence, la película de Martin Scorsese Por Adolfo Nuñez J. El Picaporte “Cada vez” no: “Cada vez más” Por Simitrio Quezada Poema para una Monalisa contemporánea Por Roberto Galaviz

Jánea Estrada Lazarín lagualdra@hotmail.com 1 Usted puede consultarlo en línea en: https://issuu.com/prensaizc/docs/plan_estatal_de_desarrollo_2017_202,

Directorio

Carmen Lira Saade Dir. General Raymundo Cárdenas Vargas Dir. La Jornada de Zacatecas direccion.zac@infodem.com.mx

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Mil y un males de los libros [Segunda parte] El libro, ese objeto idiota Por José Agustín Solórzano

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Perseguido Por Alberto Huerta Fiebre Por Humberto Mayorga Recuerdo Por Pilar Alba

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Jánea Estrada Lazarín Dir. La Gualdra lagualdra@hotmail.com Roberto Castruita y Enrique Martínez Diseño Editorial

La Gualdra es una coproducción de Ediciones Culturales y La Jornada Zacatecas. Publicación semanal, distribuída e impresa por Información para la Democracia S.A. de C.V. Prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta publicación, por cualquier medio sin permiso de los editores.

Juan Carlos Villegas Ilustraciones jvampiro71@hotmail.com


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El Templo de las Musas

Un breve paseo por el Museo de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público

Arte

6 Por Violeta Tavizón*

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ace unos días conocí un museo del que ya había escuchado pero que nunca me había dado la oportunidad para visitarlo. El Museo de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público se encuentra en la calle de Moneda en el Centro Histórico de la Ciudad de México, justo frente al Palacio Nacional. El edificio es muy importante ya que está erigido sobre los basamentos de la pirámide de Tezcatlipoca, incluso en la planta baja es interesante ver cómo se exhiben algunos vestigios prehispánicos. La primera construcción colonial sobre aquellos basamentos donde ahora se encuentra este museo, datan de la década de 1540 cuando primero se construyeron las casas de los soldados Martín López y Andrés Núñez, y posteriormente la residencia de fray Juan de Zumárraga que a su vez sirvió como vivienda para los legos del arzobispado. Ya para el siglo XVIII, tanto por su ubicación como por su estilo, el inmueble fue considerado uno de los emblemas de la arquitectura virreinal. Así también se convirtió en un lugar icónico dentro de la vida cotidiana de los hombres y mujeres que habitaron la Ciudad de México ya que ahí se albergó el poder de la Iglesia, el arzobispado. En el siglo XIX el edificio, como muchos otros en México tuvo diferentes usos. Se convirtió en cárcel, en fábrica de cigarros y posteriormente en oficinas de gobierno. Sin embargo, fue hasta 1939 que el Instituto Nacional de Antropología e Historia lo declaró Monumento Nacional. Hace algunos años este inmueble fue destinado a albergar la colección de arte de la Secretaría de Hacienda, ya que muchos creadores entregan parte de su producción artística a esta institución, como pago por especie para que les sean condonados los impuestos. Pero regresando al museo, a pesar de la rica historia del continente que lo abraza, el deterioro del inmueble es notable: la humedad, la falta de limpieza, las instalaciones eléctricas expuestas, el domo y la mala colocación de un escenario que nunca supe para qué se utilizaba. En cuanto al aspecto curatorial, por lo que pude darme cuenta no tiene (o al menos ese día no estaban abiertas) salas permanentes y en lo particular me parece que no se explota la historia del edificio, ya que no se explican aspectos vinculados a los basamentos prehispánicos que tiene o a la riqueza de los ornamentos de cantera barrocos que

se pueden vislumbrar. Considero que la información es pobre, en el sentido de que aún se presentan de manera muy tradicional, únicamente con su cédula introductoria y el cedulario de objeto. Una de las muestras que se exhibían y que me pareció por demás interesante el tema, El príncipe de los ingenios: Miguel de Cervantes Saavedra, exposición colectiva en diversas técnicas y miradas hacia el mismo tema. Lo que realmente vale la pena resaltar es la museografía de las exposiciones temporales. Los colores son arriesgados, siempre contrastando con la blancura de los muros de las salas, además de que tienen una excelente iluminación y una buena selección tipográfica. Hay otras exposiciones que el visitante puede admirar, entre ellas la titulada Un legado, Benjamín Domínguez, que muestra la maestría de este pintor chihuahuense nacido en 1942, quien al trabajar como museógrafo en el Museo Nacional del Virreinato, convivió por mucho tiempo con el arte barroco novohispano. Esto salta inmediatamente a la vista ya que podría dominar a su estilo como barroco surrealista, una interesante combinación en la que el estofado, la vestimenta barroca, los claros-

curos y los personajes enmarcados en un ambiente onírico, dan una nueva mirada del estilo barroco. Otra gran exposición fue Purificaciones del pintor jalisciense Ismael Vargas quien a partir de la pintura, la escultura y el arte objeto empapa al visitante de una muy particular manera de resignificar el arte popular y a las técnicas tradicionales como óleo sobre tela, el vidrio soplado, o la escultura en piedra o en madera tallada, policromada y estofada. Finalmente en la planta baja se encontraba una estupenda exposición de Guadalupe Morazúa, en la que a partir de la abstracción, el juego cromático y las texturas transforman su propia realidad en escenarios que a partir de la percepción de cada persona, crean una atmósfera que niega la forma del objeto el cual da paso a la decreación del mismo para hacer algo nuevo. La excepcional selección de obra artística que pude ver en este museo, amortizó la decepción de percibir un inmueble que aparenta (al menos a la mirada juiciosa del visitante) cierto abandono y falta de planeación. *Curadora.


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LA GUALDRA NO. 279

Opinión

La sombra que se vuelve carne 6 Por Gustavo Contreras

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acen en la mente del ser humano dos caminos laberínticos, que se dirigen hacia una sola puerta y cuyos recorridos se encuentran en más de una ocasión antes de llegar al final del túnel. Nietzsche concibió esta peculiar idea a partir de espíritus que los dioses griegos brindaban a los hombres: por un lado se encontraba el mesurado Apolo, quien guiaba hacia el lugar de continua reflexión; por otro lado se hallaba el enredado Dionisio, portador de la vida desenfrenada y caótica. Ambos espíritus no entraban en disputa, sino que ejercían una fuerza de complementariedad para que el individuo no se viera obligado a tomar alguno de los caminos mentales. Tal bipartición no se realiza con el propósito de aislar la conciencia, antes bien se desarrolla a fin de entender que el humano está separado en dos miembros inferiores, dos superiores, dos ojos, dos orejas, que no funcionan bien si lo hacen separadamente. El pensamiento complejo se ejecuta de igual forma. Al hablar de complejidad es preciso remitirse a tejido, cuya materia resulta incluso más pesada que el propio hierro y su comprensión tan intrincada como el laberinto del minotauro. Este pensamiento describe situaciones tan complejas como la anterior, a saber, la posibilidad de que dos individuos se encuentren encerrados en uno solo. Stevenson, por ejemplo, consideró que la mente del ser humano se acercaría más a una dualidad antes que a una unidad; su novela El extraño caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde, de tal forma, abrió una vía (desconocida en su tiempo) sobre la relación consciente-inconsciente a la que tanto interés la psicología moderna ha dado. Pero hoy no sólo se trata del ente doble que figura como sombra, sino que esta misma relación se torna compleja cuando se adquiere conciencia sobre la imagen contraria del homo sapiens sapiens, puesto que el hombre pensante posee un contrario, un hombre irracional, un homo demens, quien le permite al sapiens llegar al pensamiento de orden superior, gracias la hiperconciencia. Einstein sabía que en todo individuo se gesta un duelo, duelo en cuyo término emerge la crisis. Esta crisis cultiva, además de las ineludibles penurias, excelentes logros, la creatividad (que nace del desgarre, de la angustia) y, quizá más importante aún, un proceso de auto-superación y autosustento. Nuestra triste condición al no dar crédito a la crisis no es otra que permanecer hundidos en el Tártaro, arrastrados por una entidad desconocida, oscura; en ocasiones, maligna; sabia y sanadora, en otras. Al no concebir un mundo de complementariedad optamos por la dicotomía, por la triste y filosa daga que mutila el conocimiento. Encerramos a la bestia, sin saber que la fiera es parte de nosotros y que puede triturar de adentro hacia afuera,

/// Ouroboros

terminando con nuestro cuerpo, alma e imaginario, de permanecer ella la mayor parte de nuestra vida dentro del fardo. “Sin contrarios no hay progreso. Atracción y repulsión, razón y energía, amor y odio son necesarios a la existencia humana”, dice William Blake, a fin de mostrarnos el matrimonio del mundo celeste y el inframundo, de la luz y de la sombra, del eterno ouroboros de la naturaleza humana. La lucha mental aloja la incomprensión de las pasiones, aquellas necias compañeras que no pueden ser dominadas y que en vano resulta intentarlo. La hipercomplejidad que se origina de la crisis permite al individuo tratar de negociar con la ira, el dolor o el mismo amor, porque la mayor parte de los males se encuentra en el alma y es imposible evadirse de ella, así como entenderla completamente. La clave es superarnos para superar la crisis, porque todo está escrito en nuestra mente, dado que, aquello que se escapa a la consciencia, la sombra sabe o predice el término de las

acciones. Bienvenido sea el homo complex que considera tanto al consciente como a la sombra para el autofortalecimiento. Si bien es cierto que nos sumergimos en nuestro mal durante el proceso de crisis, también lo es que podremos dejar el Tártaro cuando permitamos que nos auxilien, cuando la parte oculta intente mejorar nuestras heridas, cuando actuemos como el solitario león, quien, con su saliva de propiedades cicatrizantes, mientras se esconde en su guarida, se dedica a lamer sus heridas y termina curtiendo su piel. Si de verdad queremos, deseamos o anhelamos cambiar nuestro entorno es preciso ganar, inclusive mucho tiempo antes, la guerra que se lleva a cabo en nuestra mente. Hagamos, pues, un pacto con la sombra que se vuelve carne, con el homo demens que resulta una copia de nuestra humanidad y que, no obstante su condición de copia, es inimitable (como nosotros mismos) sabia y fortalecedora. No peleemos, antes bien empecemos con el debate y el acuerdo eternos.


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Cómo hacer la revolución

Soñar a lo grande su estrategia. Los activistas no violentos han impulsado nuevas formas de protesta que suponen un giro radical, alejados de las manifestaciones de odio, resentimiento y rabia, y cerca, mucho más cerca, de un potente movimiento centrado en el buen humor. Lo sorprendente de todo es que ante una represión brutal no sólo se desactivan, sino que parecen ganar efectividad”. Sin olvidar los obligados comentarios a los movimientos pacifistas de Gandhi y Luther King, el libro de Popović concluye evocando a El señor de los anillos de Tolkien, “una historia construida con un puñado de personajes comprometidos que se aventuran a una cruzada peligrosa e insólita”. “Tomad las riendas”, finaliza, “y sabed que, incluso si fracasáis, al menos estaréis entre los pocos afortunados que, como los intrépidos hobbits de Tolkien, salieron de la Comarca e intentaron hacer lo que debían. Al fin y al cabo, alguien tiene que llevar ese anillo a Mordor. Bien podéis ser vosotros. Ser prudentes, soñad a lo grande y manteneos en contacto”.

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ómo —pregunta el serbio Srdja Popović— hacer la revolución. “La” revolución y no “una” revolución, supone el lector. “Esa” revolución que correspondería al menos a los dos más grandes experimentos del siglo pasado, los asaltos al poder en el México porfiriano y la Rusia zarista, con lo que se advierte una revolución progresista. Aunque lo mismo nos supondría una revolución violenta. ¿Cuántos muertos dejó en nuestro país el 10-17, cuántos sólo en batallas tan sangrientas como las de Zacatecas y Torreón? Y ¿cuántos perdieron la vida durante el asalto al Palacio de Invierno, justo a partir del día que Lenin vaticinara como el del arranque: cuando más caro amaneciera el pan en los comercios? Cómo hacer la revolución, se pregunta el biólogo Popović, actual dirigente del Centre for Applied Nonviolent Action and Stragies, organización no gubernamental dedicada a asesorar a los movimientos civiles que promueven acciones no violentas, y quien a finales de los 80 se le identificara como uno de los principales dirigentes de Otpor!, movimiento estudiantil que empujó la caída del dictador Slobodan Milošević. Cómo…, a cien años de villistas y bolcheviques, de Zapata y el mismo Lenin, y cuando la voz de Jorge Semprún nos recuerda enfática: “todo cuanto atañe el comunismo y a los partidos comunistas en el mundo es prehistoria”. Pues resulta, advertirá el lector, que las revoluciones a las que alude Popović son bien distintas a las referidas y exalta en cambio los experimentos planetarios más recientes: de la plaza Tahrir de El Cairo al movimiento Ocupa de Wall Street. Todo en un sincero (sencillo) libro recién lanzado en español por la editorial Malpaso, Cómo hacer la revolución. Instrucciones para cambiar al mundo, traducción de Ana Nuño y Pilar García-Romeu del original Blueprint for Revolution: How to Use Rice Pudding, Lego Men, and Other Non-Violent Techniques to galvanise Communities, Overthrow Dictators, or Change the World. Un libro “sobre revoluciones protagonizadas por personas normales y corrientes”, anticipa el autor, “grupos que piensan de manera creativa porque creen que uniéndose y operando de esta manera serán capaces de derrocar dictaduras y corregir injusticias”. Necesario humor Dividido en dos grandes apartados, el libro de Popović muestra (primero) el “verdadero” rostro de los activismos no violentos de reciente cuño, así como los rasgos principales que están en la base del éxito de los cambios sociales alcanzados; y (segundo) da también “consejos prácticos” para la utilización de las llamadas técnicas no violentas. Ideas y vivencias tendientes a ser comprendías a la vez que sentidas, acota el autor. “Como un buen disco de rock, su objetivo es hacer que os pongáis en pie y os animéis a moveros. Con ellas, lo que pretendo sobre todo es convenceros de que

Visión de futuro por más que los tiranos de todo pelaje y condición, desde los uniformados gorilas hasta las troikas en pleno, puedan pareceros invencibles, a veces basta con un poco de humor para acabar con sus abusos”. Cargada de ingenio y anécdotas que apuntalan los hechos, la prosa de Popović recorre experiencias personales y acude a los escenarios en los cuales se han manifestado estas “nuevas formas revolucionarias”. Nunca una broma, “eso es verdad”, pero tampoco exenta de júbilo y la mejor de las actitudes para insertarse en lo social como sujeto humano. “Sacuden (las revoluciones) los cimientos de sociedades y naciones, producen cambios tremendos en los sistemas económicos y políticos, afectan a la vida de millones de personas. Y por ello han sido obra de personajes serios. Baste recordar la cara de pocos amigos de los viejos revolucionarios, Lenin, Mao, Fidel y Che Guevara. Si alguien es capaz de enviarme más de tres fotografías en las que se vea a alguno de estos tipos tronchándose y con pinta de estar pasándoselo en grande, le regalo una galleta. Pero rebobinemos hacia adelante, a las protestas de estas últimas décadas. Risactivismo Ahí vemos aparecer otro tipo de activismo. El humor político existe desde siempre y siempre ha acompañado a la política: la sátira y las bromas han sido utilizadas durante siglos para cantarle las cuarenta al poder de turno. Pero los risactivistas de nuestro tiempo han llevado el humor a cotas más elevadas. La risa y la diversión han dejado de ser armas marginales de los movimientos políticos y, en muchos casos, han constituido la esencia de

En las luchas no violentas hay que recordar siempre que la única arma de las que dispones es el número de personas que eres capaz de movilizar. Esto fue lo que Itzik Alrov comprendió cuando se dio cuenta de que a todos los israelíes les gustaba el requesón pero no estaban dispuestos a pagar cualquier precio por él. En su servilleta tuvo el acierto de poner a siete millones de personas a un lado de su imaginaria línea divisoria y dejar en el otro lado apenas a un puñado de ejecutivos avariciosos. Algo parecido sucedió cuando Harvey Milk dejó de lanzar soflamas y se puso a escuchar a sus vecinos: acabó poniendo toda la ciudad de su lado y dejando fuera a unos cuantos perros. He visto los efectos de aplicar este principio en todos los rincones del planeta, de Tiflis a Harare, de Caracas a Rangún. Los movimientos y las personas que son capaces de desmenuzar sus estrategias y transformarlas en actividades más abordables tienen más posibilidades de triunfar que las que forman corrillos para gritar trivialidades; pero también hay que saber que no basta con tener claro qué batalla es posible ganar y cómo convencer a la mayor cantidad de gente. Otra condición igualmente necesaria es asegurarse de que los nuevos seguidores tengan motivos suficientes para creer en lo que hacen. Y eso sólo se consigue desarrollando una visión de futuro. Srdja Popović, Cómo hacer la revolución, (fragmento). Srdja Popović, Cómo hacer la revolución. Instrucciones para cambiar al mundo, Malpaso, Barcelona, 2016, 338 pp. * mauflos@gmail.com

Libros

6 Por Mauricio Flores*


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Artes Visuales

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Vea.

El color de la nostalgia Foto-galería de Alejandra Celis Almanza

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e cuántas cosas nos hemos perdido por no practicar el ejercicio maravilloso de ver; ver con la mirada limpia, desprovista de prejuicios: mirar realmente lo que nos encontramos al paso. ¿Hace

cuánto que no volteamos al cielo? Si de día el azul del cielo zacatecano es cruel, como lo dijo López Velarde, las tonalidades de la noche no tienen todavía adjetivo que les describa. La sonrisa de un niño es tan

bella como la mirada limpia de la señora que pasa sus días recargada en ese edificio casi derruido. Vea. No se canse de mirar… en nuestra tierra hay nostalgias que aún no terminan por develar sus colores.


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Artes Visuales


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Cuando el problema no es la lectura Promoción de la lectura

6 Eduardo Campech Miranda

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ace un par de semanas realicé una muy somera tipografía de problemas de comprensión lectora. En esta ocasión me referiré a aquellos casos que se diagnostican como deficientes en el tema, pero cuando indagamos más, descubrimos que existen otras circunstancias más apremiantes que atender. Dichas situaciones no hacen sino reafirmar el carácter contextual, social, cultural e histórico de la lectura. Aspectos omitidos en la mayoría de las ocasiones, tanto en las aulas como en los hogares. Identificarlos no asegura tratarlos, y mucho menos remediarlos, pero sí posibilita ofrecer alternativas o encausar con los especialistas. El primer caso es el de un niño de ocho años de edad. Sus padres, ambos trabajadores en seguridad pública, lo trajeron a la biblioteca para ver si aquí podíamos apoyarlo en el proceso de comprensión, ya que había llegado a tercer grado de primaria con muchas deficiencias. Con la finalidad de observar su dominio en la decodificación y secuenciación le proporcioné un ejercicio para quienes están en proceso de aprender a leer, es decir, en promedio, un chico de primer grado de primaria. El ejercicio puede resolverse en no más de treinta minutos. El niño en cuestión lo realizó, incompleto, en dos sesiones de dos horas. El pequeño manifestaba los tres problemas que aludí hace dos semanas. Intenté con juegos de mesa, juegos didácticos, libros vistosos, pero cada intento de lectura concluía en una franca frustración del niño. Esa misma frustración hacía merma en mi leve paciencia. De tal forma, y como un intento de saber qué sucedía en su cabeza, solté la pregunta (a la postre llave que abrió aquel enigma): Si se te apareciera un genio, de ésos que conceden deseos, y le pudieras pedir tres, ¿qué le pedirías? Las respuestas fueron impresionantes. El deseo número uno fue apabullante: “Que ya no me pegue mi hermano”. El chico tenía un

hermanastro de doce años. En las tardes, cuando estaban en casa, le pegaba con un trozo de madera que tenía incrustado un clavo. El pequeño me mostró una cicatriz que no cerraba del todo, aún con restos de sangre seca. Ahí descubrí que vivía con su tercer padrastro en su corta edad. El segundo deseo fue similar: “Que ya no me peguen en la escuela”. Como no llevaba lonche, ni dinero, a la escuela, pedía que sus compañeros le compartieran. Al principio alguno fue generoso, pero después se acabó. Ante esto, nuestro protagonista reaccionaba con violencia para arrebatar un trozo de torta. Los demás chicos lo golpeaban

por ello. La maestra se percató de dicha situación y más de una ocasión llamó a los padres, éstos nunca acudieron. El tercer y último deseo era “Saber leer”. Supongo que aunada a todo el infortunio aquí descrito, la exigencia académica era una piedra más en el zapato. Pero, bajo las condiciones descritas, ¿es importante la lectura en este caso? Creo que no. Que habría que resolver varios aspectos en la vida de este niño. De inmediato lo canalicé con una psicóloga, ésta llamó a los padres, y el chico nunca regresó a la biblioteca.

La carta en el olvido 6 Por Carlos Flores

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na pregunta: ¿por qué ya no me escribes cartas? La respuesta: ni yo mismo lo sé. Pese a que existen otras formas de escribirle a alguien como el Facebook, el WhatsApp o el mismo correo electrónico, no hay como escribir una carta. En una hoja de papel en blanco el mensaje no es tan impersonal, pues no sólo las palabras impresas y lo que dicen le dan valor. En ella existe también, además de una forma muy personalizada de enviar un mensaje, el trazo que refleja el pulso de quien emite la misiva, donde podemos ver su estado de ánimo, su prisa o su paciencia, y con suerte, podemos encontrar restos de su existencia, como una gota de vino, una migaja de pan o incluso una huella húmeda de sus saladas lágrimas. La hoja virgen es un lienzo, en donde más que escribir, se plasma la personalidad de quien escribe. Puede ser muy formal, con fecha y estructura, justo como enseñaban en la secundaria; puede contener un solo pensamiento para que el receptor sepa que aún es recordado con aprecio;

/// Jack Vettriano. La carta.

puede incluso contener una imagen arrancada de la mente del escrito, quien a falta de palabras creyó conveniente dejar un garabato significativo; el trazo de los renglones no tiene por qué ser lineal, y puede crear formas, como una espiral para que el lector de vueltas a la hoja y encuentre en

ella, como en las acotaciones de un escribano medieval, ideas metatextuales que dicen más de lo que aparentan. La carta entonces, es una obra completa que bien puede ser sometida a un análisis estético o formal, y que puede ser oculta entre las hojas de un libro para

permanecer dormida por años, décadas o incluso siglos. Al surgir de nuevo, encontrada por un curioso bibliófilo que husmea entre impresos viejos, revive una cápsula subjetiva, como las del tiempo que se entierran para la posteridad, de quien en algún momento de sensibilidad, de apuro o de soledad, decidió ponerse frente a su escritorio y abrir su corazón. Es verdad que ya no escribo cartas. Creo que es un error. Extraño coger la pluma o el lápiz y dibujar esos signos que, encadenados a otros, producen significados más complejos. Es un acto de magia. Se trata de trazar runas que mediante una fuerza metafísica van a capturar un trozo del espíritu del emisor, para ser leídas, de preferencia en voz alta, como en las grandes películas, por un receptor, que cabe decir, se encuentra emocionado por el puro hecho de haber llegado a su casa y encontrar en el correo esa misiva. Su lectura implica todo un ritual que se puede realizar de muchas maneras. Quien recibe la misiva puede dejar todo lo que traía en las manos y correr a su asiento favorito y abrir la carta frenéticamente para llegar a su contenido. O bien, puede hacer sus cosas habituales antes de leerla, para finalmente, sentarse al calor de un sofá con una copa de vino, abrir el sobre con un abrecartas y leer el mensaje con una paciencia infinita. Definitivamente, hoy escribiré una carta.


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Silence, la película de Martin Scorsese 6 Por Adolfo Nuñez J.

Cine

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n tema siempre recurrente y atractivo en el cine ha sido la religión y las diferentes perspectivas que plantea a través de las sociedades y las creencias en cada una de ellas. Así pues, las películas referentes más llamativas con esa idea en común siempre han sido recordadas, en mayor medida, por la polémica que generaron al momento de ser lanzadas. La más reciente cinta del director Martin Scorsese fácilmente entra en esa lista, al reflejar con pasión y energía dicha temática, tan longeva como la historia del ser humano, al igual que los conflictos nacidos a raíz de ésta. La historia se desarrolla en el siglo XVI. Dos misioneros portugueses (interpretados por Andrew Garfield y Adam Driver) viajan a Japón con el afán de esparcir la palabra de Dios, aunque su verdadero objetivo es encontrar a su mentor y maestro, el padre Ferreira (Liam Neeson), quien desapareció en uno de sus viajes hacia ese país. Corren rumores de que Ferreira se volvió “apóstata”, por lo cual su búsqueda se vuelve de suma importancia, pues sólo encontrándolo los misioneros podrán ayudarlo a retomar el camino de Dios y salvarlo de la condena eterna. Al llegar a Japón, ambos personajes son testigos de la represión que el gobierno mantiene sobre la religión cristiana y sobre quienes la profesan. A pesar de eso, hay mucho fieles creyentes al cristianismo escondidos en cabañas y cuevas, en un país donde rezar y mantener la fe es un secreto a voces. Una constante en la filmografía de Scorsese son los dilemas morales que cargan los personajes que protagonizan sus películas y que van de la mano de la evolución que éstos tienen conforme avanza la historia. En este caso se plantean hasta qué punto se puede sufrir (física y espiritualmente) por la fe y el

amor a Dios antes de sucumbir y tratar de entender por qué si Dios nos ama, permite que sus más fieles devotos sufran; si al final de todo el dolor verdaderamente seremos recompensados con la gloria eterna o no. Tales cuestiones aterrizan gracias al bien estructurado guión de Jay Cocks, una adaptación de la novela de Shūsaku Endō, así como a la atinada dirección de Scorsese. Es bien sabido que el neoyorkino deseó hacer esta cinta desde hace más de veinte años, y su esfuerzo para llevar el proyecto a cabo es notable; obsesionado con no repetirse, en dos horas con cuarenta y cinco minutos Scorsese es muy meticuloso en que cada escena exprese una idea; de ninguna manera se puede catalogar como

“Cada vez” no: “Cada vez más” 6 Por Simitrio Quezada

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scucho a locutores y conductores de televisión decir que “cada vez se acerca la fecha”, “Esto se pone cada vez emocionante”. ¿Dónde dejaron el adverbio “más”? “Esto se pone emocionante cada vez” significa literalmente que, cada vez que “eso” se presenta, se presenta con emoción: con la misma. Por eso la importancia del “más”. Para exponer lo gradual debemos escribir y decir “Esto se pone cada vez más emocionante”, “Cada vez más se acerca la fecha”. Envíe comentarios y demás inquietudes a: siquezada@hotmail.com

Poema para una Monalisa contemporánea 6 Por Roberto Galaviz tu espejo esquirlado supones que son mis ojos y pretendes dentro, extraviar tu reflejo te escondes detrás de tu opuesta sonrisa convexa y cada vez que te beso, Da Vinci da una vuelta en su tumba pues la Gioconda misma tiene una mueca menos perfecta que la tuya el trazo de tus labios indefinido, como el peso de las almas (o la última tarde de la infancia) se define por completo cada vez que te marchas y comprendo, que el universo como tú, es también es un milagro.

/// La Mona Vanna, atribuida a Salai.

Río de palabras

El Picaporte

una película fácil. El resultado, un tanto comercial, pero muy estimulante, es un reto de reflexión para el espectador. Se trata de una cinta redonda donde vivimos cada parte del calvario que sus protagonistas sufren por su fe, que los motiva a mantenerse fuertes en su defensa, pero también los orilla a dudar y cuestionarse el sentido de la misma, ambas partes como reflejo de la humanidad que poseen y con la que todos nos podemos identificar. Silence el tipo de película que no se puede definir en una frase. Lo que sí es un hecho es que todos los que la vean recibirán algo a cambio si están dispuestos a esforzarse en ella, si son capaces de depositar su fe en Martin Scorsese.


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5to. Encuentro de Narrativa Región Centro-Occidente Zacatecas 2017 “La imagen y otras formas de narrar” 8 - 11 de febrero

Miércoles 8 17:00 hrs Presentación del suplemento Desiertos intactos del 5to. Encuentro de Narrativa Región Centro Occidente 2017 Presentan: Juan Gerardo Aguilar y Dulce Muñoz Sala Introductoria del Museo Zacatecano 18:00 hrs Presentación de libro de autor de la Región Centro Occidente Pésimas personas de Mariño González Presentan: Alfredo Padilla y Joserra Ortiz Modera: Rodrigo Pámanes Patio Central del Museo Zacatecano 19:00 hrs Inauguración oficial del 5to. Encuentro de Narrativa Región Centro Occidente 2017 a cargo de Alfonso Vázquez Sosa, Director General del Instituto Zacatecano de Cultura “Ramón López Velarde” y autoridades culturales. 19:15 hrs Conferencia magistral de apertura Rafael Pérez Gay Presenta: Gonzalo Lizardo Patio Central del Museo Zacatecano Jueves 9 17:00 hrs Lectura de obra Narradores de la Región Centro Occidente (Aguascalientes, Colima, Guanajuato, Jalisco, Michoacán, Nayarit, Querétaro, San Luis Potosí y Zacatecas) Patio Central del Museo Zacatecano 18:00 hrs Presentación de revista

Vice Presentan: Rodrigo Márquez Tizano y Feli Dávalos Patio Central del Museo Zacatecano 19:00 hrs Conversatorio Escritoras latinoamericanas rumbo a la tercera década del siglo XXI Participan: Fernanda Melchor, Ángela Piedad González, Idalia Sautto Modera: Maritza M. Buendía Patio Central de Museo Zacatecano Viernes 10 16:00 hrs Lectura de obra Narradores de la Región Centro Occidente (Aguascalientes, Colima, Guanajuato, Jalisco, Michoacán, Nayarit, Querétaro, San Luis Potosí y Zacatecas) Patio Central de Museo Zacatecano 18:00 hrs Presentación de libro Yakarta de Rodrigo Márquez Tizano Presentan: Diego Rabasa e Idalia Sautto Patio Central del Museo Zacatecano 20:00 hrs Conversatorio La novela gráfica en México Participan: Blumpi y Pepe Quintero Modera: Felipe Rosete Patio Central de Museo Zacatecano 21:00 hrs Mesa de tributo a David Bowie Presentación de libro Bowie de Simon Critchley Participan: Blumpi y Felipe Rosete Modera: Carlos Velázquez Patio Central de Museo Zacatecano

Sábado 11 17:00 hrs Lectura de obra Narradores de la Región Centro Occidente (Aguascalientes, Colima, Guanajuato, Jalisco, Michoacán, Nayarit, Querétaro, San Luis Potosí y Zacatecas) Patio Central del Museo Zacatecano 18:00 hrs Presentación de libro México 20 Participan: Eduardo Rabasa, Carlos Velázquez y Fernanda Melchor Patio Central de Museo Zacatecano 19:00 hrs Presentación multimedia del libro Ruinas de Peter Kuper Sala Introductoria del Museo Zacatecano 20:00 hrs Conferencia de clausura y documental *Letanías del polvo. La vida interior de las imágenes Texto: Juan Villoro Imágenes: Paolo Gasparini Presenta: Diego Rabasa Patio Central del Museo Zacatecano TALLERES Del 9 al 11 de febrero Centro Cultural Ciudadela del Arte Taller de Novela Imparte: Fernanda Melchor Taller de Cuento Imparte: Gonzalo Lizardo Taller de Novela Gráfica Imparte: Blumpi De 10:00 a 14:00 hrs. / Cupo limitado Informes: Subdirección de Difusión y Animación Cultural / 922 04 17 ACTIVIDADES COMPLEMENTARIAS Peter Kuper dibuja a Zacatecas El ilustrador estadounidense recorrerá Zacatecas para registrar su perspectiva particular sobre una de las ciudades patrimonio cultural de la humanidad, su gente y sus costumbres.


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7 DE FEBRERO DE 2017

Mil y un males de los libros [Segunda parte]

El libro, ese objeto idiota

Notas al margen

6 Por José Agustín Solórzano

O

lvidamos que los libros son objetos. Carentes de espíritu, son una forma física no pensante a la que nosotros damos cierto valor, dependiendo de nuestros intereses y nuestro bagaje cultural. No es raro encontrar personas que veneran los libros y, por añadidura, los lugares en los que éstos reposan. Las librerías, las bibliotecas, son sitios de culto, parecidos a iglesias inaccesibles, a condición de que seas un iniciado en la religión del conocimiento. A pesar de las obvias diferencias, ambas comparten un aura divina que deslumbra a los simples mortales. Pienso en aquellas ocasiones en las que acompañaba a B en su trabajo como librera. Estábamos ahí sentados, viendo pasar el polvo sobre los ejemplares y de pronto entraba alguien, buscaba algún libro específico pero preguntaba con cierto temor en los ojos. No es como si entraras a comprar una Coca Cola, una camisa o unos preservativos; el libro, ese objeto mágico, te hacía sentir estúpido per se, antes, siquiera, de abrir la boca. Peor si le preguntabas al cliente de qué editorial era, o si sabía el nombre del autor. Los no iniciados ni siquiera saben que los libros tienen nombre y apellido; para ellos son objetos sagrados –aburridos- e inaccesibles. Los había también quienes tomaban en serio su papel de clientes que van a pagar por un bien o un servicio: —¿Tienes el libro de los 7 tips para ganar dinero? —¿Sabe quién es el autor? —No. —Supongo que tampoco conoce la editorial. —No. —Permítame. —¿Lo tienes o no? —No. Pero puedo… —Uh. ¿Entonces qué tienes? Cómo explicarle a este espécimen consumista que no se han publicado solamente mil libros en toda la historia de la humanidad, y que ir a una librería no es como ir al cine y esperar a que tengan el combo de tu preferencia. La vida de un librero puede ser difícil, pero lo es más la de un lector que apenas y está empezando a entrar en el mundo de los libros y ya se siente atacado y despreciado por los que admira y a quienes aspira a ser semejante. Los habitantes de las librerías pueden ser, más que cómplices e íntimos amigos, insoportables y pedantes enjuiciadores. Éstos, de entre todos los asiduos a las librerías, son los peores, pues han pervertido el objeto libro de tal manera que lo conciben como un bastón cubierto de piedras brillantes en el que apoyan su ignorancia. No usan el libro como un contenedor de conocimiento o una herramienta de la imaginación –que diría Borges-, sino como una credencial que –en su retorcida concepción del mundo- les autoriza tratar a los demás como si fueran asnos de carga. Los pedantes van a las librerías no sólo a comprar, también se pasean por ellas buscando ser vistos, reconocidos. Andan entre los estantes sin buscar nada; sólo clavan su mirada en los libros como los pervertidos que van a pajearse con las muchachas que salen a correr al parque. Los miran, se imaginan viéndolos en los estantes de su casa; o bajo su axila, mientras avanzan entre la multitud de la ciudad luciendo únicos, especiales, hombres-libro que, suponen, relampaguearán sobre la oscura ignorancia de los otros. Sus conversaciones son las peores. Es mil veces mejor platicar con un iletrado que con una de estas cucarachas de biblioteca. Para Miguel de Unamuno un pedante es un estúpido adulterado por el estudio, y él mismo dijo que prefería a los libros que hablan como hombres que a los hombres que hablan como libros. Es con esa aseveración con la que podemos llegar al

/// Miguel de Unamuno. Fuente: RAE.

meollo del asunto. Sin el sujeto lector el libro no es nada; mientras que el hombre sin un libro sigue siendo un hombre. Otra vez aparece el necio de los libros que menciona Manguel: aquel ser incompleto que recurre a un puñado de hojas en busca de aquello que le falta. La frase de Unamuno es dolorosa porque la lectura debería humanizarnos, en el sentido de hacernos más empáticos, de conmovernos ante los otros como si ellos fueran nosotros. Sin embargo; con muchos sucede al contrario: la lectura los deshumaniza, los vuelve pericos mecánicos que repiten frases leídas en sus sacros ejemplares para sentirse “más completos” que sus semejantes. ¿El libro los ha corrompido? No, es su lectura errónea la que los ha vuelto insulsos y necios. A pesar de lo contradictorio que pudiera sonar es precisamente cuando vemos el libro como un objeto insustancial que podemos sacarle provecho. Si entendemos el libro como algo trascendente; como un objeto que nos supera, que puede ser a pesar nuestro; entonces estamos cediéndole espacio para que actué por nosotros; el libro se vuelve un mecanismo de evasión de nuestra responsabilidad como lectores. “En tal libro dice que…”, como si el libro hablara por sí mismo, como si nuestra lectura sólo hubiera sido una paseo por la playa. “Fulanito menciona, en su libro tal, que…”, como si al leer sólo estuviéramos escuchando a otro. También está quien mira al libro como un objeto insustancial por sí mismo, una invitación al diálogo, y se pregunta ¿qué es el libro sin mí? Nada. Sin la lectura el libro no tiene voz. Debemos entender que cuando leemos realmente no escuchamos lo que el autor escribió, nos escuchamos a nosotros mismos. Leer es un proceso físico: vemos sobre la hoja (o la pantalla) un conjunto de códigos que previamente aprendimos a decodificar; lo hacemos y posteriormente la información llega a nuestro cerebro. La vemos, la escuchamos, pero no es el libro el que nos habla, somos nosotros; es nuestro proceso decodificador el que interviene sobre la página y se lleva lo que quiere o puede de ella. Al enfrentarnos al libro nos enfrentamos, primero, a un proceso de decodificación que puede ser más complicado en algunos casos que en otros (no es lo mismo leer a Onetti que a Benedetti), es aquí donde más interviene lo escrito, concretamente; luego viene la otra parte, cuando no sólo decodificamos sino que interpretamos lo que pudimos leer. Al interpretar no sólo

echamos mano del texto recién leído, también leemos nuestros prejuicios, nuestras experiencias vitales, el contexto físico en el que estamos; lo que pensamos en ese momento. La lectura es siempre el resultado de la interconexión de varios discursos que coinciden en el momento de la misma. ¿Leemos el mismo Rulfo en la secundaria que a los treinta años?, ¿leeremos igual a Fausto en la parada del bus que en la cama de un hospital? El libro es su lector, es sus circunstancias. Podemos pensarlo también de otro modo; lo que hace el autor (que ya dijo Zaid que “todo autor es un segundo autor”) es un mapa; el lector tiene frente a él una cartografía ajena, pero al leer empieza a recorrer su mundo con las indicaciones del otro. A medida que avanza en aquella geografía prestada la va volviendo suya, la va modificando (con sus prejuicios, sus vivencias, sus circunstancias) y entonces aquel mundo prestado se vuelve propio al fin y la lectura ha tenido éxito. Así, volviendo a la fructífera frase de Unamuno, el libro hablará como un hombre si quien lo lee es uno. Un idiota que se adentra al libro saldrá igual de idiota pero con un puñado de información que lo hará sentir un pequeño dios en su mundo de mediocridad. Los hombres que hablan como libros son una plaga que, si bien no se puede erradicar, hay que evitar a toda costa. El objeto libro es más que un objeto, es cierto pero, como todas las cosas, cuando se le utiliza, cuando se le sustrae del mero concepto y se le da un valor de uso, la práctica del libro es la lectura, y la lectura no está completa si no se manifiesta como un diálogo. El uso de los libros debe ser superior al del mero artificio, o al del simple adorno. Nadie podría negar que hay cierto placer fetichista en cualquier lector; pero el fetichista debe humanizar los objetos para extraer de su uso el mayor placer, mientras que el lector infértil lo que hace es cosificarse a la par del libro, y así se vuelve un objeto digno de embodegarse y cubrirse de polvo. Las librerías y las bibliotecas no guardan objetos sagrados, comprar o tener miles de ejemplares no te hace ni mejor ni más inteligente; mucho menos te da las credenciales para someter a los demás ante tu megalomanía. Entrar a la religión del conocimiento que los pedantes han erigido para protegerse de sus propias carencias, es como entrar a cualquier religión para convertirte en un súbdito de tu propia ignorancia.


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LA GUALDRA NO. 279 /// 7 DE FEBRERO DE 2017

Fiebre Río de palabras

6 Por Humberto Mayorga

M

e regaló el mejor de los orgasmos. Sí, como lo oyen. No lo tenía planeado. Lo juro. Estaba sentado sobre un manuscrito que dos horas antes coloqué en el sofá. Era fin de semana, no tenía nada qué hacer como suele ser costumbre. Estaba cansado. La jornada estuvo cruel: tanto tiempo bajo el sol me deshidrató. El aburrimiento me llevó a pensar en la buena compañía vuelta mujer. Mientras tomaba agua me imaginé una perversa situación. El sonido en la puerta que conduce a la calle me estrujó. Me sacó del delirio momentáneo. Apenas si pude levantarme hasta ver por la rendija. Abrí. No había visto mujer más extraña y tan conocida figura al mismo tiempo. La dama entró sin permiso con cigarro y sus guantes de satín. Disculpe el atrevimiento pero no había mejor cosa qué hacer. Su sonrisa exagerada dejó ver una singular dentadura. Ni sofisticada ni vulgar en sus movimientos, me tomó de la mano. Como por obra de un hechizo le seguí hasta el segundo piso de mi casa. Llegamos a mi habitación. Vaya uno a saber pero me sentí el más afortunado del mundo al tocar la sobrecama. No percibí una figura humana, fue un viento caliente que entró por mis poros. Mis labios fueron vaciados por sus besos, exprimidos al contacto. Cada uno de sus movimientos, una serie de temblores. Mi espíritu viajó hacia el cielo y bajo el infierno. Nunca antes sentí el óxido bajo la lengua. Giramos entre muebles y poesía. Puedo decir que embestir en el espacio ha sido la mejor experiencia: me llevó a la gloria. Probé la miel de los cántaros más amables. Estuve fuera de mí… Las luces de la sala se encendieron mientras la tinta incrustada en el manuscrito desaparecía debido al sudor de mi cuerpo. Puede sentir cómo la dama tomó fuerte mi mano mientras escuchaba una voz decir: Ya casi no tiene pulso, su cuerpo no resistirá. Cerré los ojos, al fin.

Perseguido

Para Lilia.

6 Por Alberto Huerta

C

amino. Camino aprisa. Más aprisa. Troto. Corro. Salto. Tropiezo. Sigo corriendo. Administro el aire que entra a mis pulmones. Siempre adelante. Sin voltear a ver a mis perseguidores. Puedo escuchar sus gritos. Gritan como endemoniados. Con sus gritos tratan de intimidarme. Meter miedo. Provocar el terror. Intento no escucharlos. ¡Me vale madres que se desgañiten! Vienen armados con palos y cuchillos. Sus miradas están cargadas de rabia. Resbalo en el suelo arenoso. Caigo. Me arden las rodillas. Se me clavaron los granos de arena. Las piedrecillas. Los fragmentos de ramas. Me levanto. Tomo impulso y sigo corriendo un poco descontrolado, dando traspiés, zigzagueando. Ellos se ríen a carcajadas. Las escucho más cercanas. Maldigo. Sí, maldigo: ¡Chingada madre! Me empieza a doler el estómago. El clásico dolor de caballo… Me detengo. Trato de tomar aire… Despierto…

/// Cielo Rojo. La exposición ‘’Rojo Desierto’’ del artista Humberto Valdez, se inaugurará en en el Museo de la Ciudad, en León, Guanajuato, el 17 de febrero a las 20:00 horas.

Recuerdo 6 Por Pilar Alba

E

s que a veces así sin pensarlo se le vienen los recuerdos. Es raro, no sé por qué le pasa eso. Se queda callado, pensativo y de repente me dice: vieras cómo me he acordado de fulanito; o este día me estuve acordando de aquellas vacaciones cuando fuimos de paseo; o cómo me acuerdo de las enchiladas que hacía mi tía Toña, hace ya tiempo que no me

como unas buenas enchiladas con café negro. Luego se le pasa y se vuelve a quedar callado, sumido en sus pensamientos. Ha de ser difícil para él, pienso, vivir así nomás, instalado en el recuerdo. Yo salgo a la calle, al trabajo, al mercado, a veces hasta a pasear con los amigos. Pero él se queda siempre en la casa, si acaso escucha el radio o ve un rato la tele; pero siempre encerrado. Los domingos sí sale a veces de paseo, vienen por él mis hermanos, se lo llevan al

centro, pero regresa todo fastidiado a sumirse una vez más en el mar de sus recuerdos. Ya van dos o tres veces que me lo encuentro sacando cosas de las cajas que tiene guardadas en el cuarto de los trebejos. Se le ruedan las lágrimas mirando las fotos, se duerme abrazado a una bufanda o a un pedazo de madera que encontró ahí adentro. A veces me da miedo, no crea, imagínese que regrese un día por la tarde y me lo encuentre ahí ahogado entre tanto recuerdo.


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La Gualdra 279 by La Jornada Zacatecas - Issuu