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La Gualdara 545

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El Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, en coordinación con el Instituto Nacional de Antropología e Historia y el Gobierno del Estado de Zacatecas, a través del Museo de Guadalupe, se honra en presentar para el público mexicano este emblemático lienzo que se exhibió en la Galería de la Asociación de Arte de Aalen y en el Schaezlerpalais de Augsburgo, ambos en Alemania. Luego de una exitosa presentación en el Museo Nacional de Arte dentro de los festejos por su 40 aniversario, Palas Atenea. La diosa de la casa de Rembrandt, llega al Museo de Guadalupe en Zacatecas. La exposición se inaugura el 6 de octubre.

[Más sobre esta exposición en páginas centrales]

SUPLEMENTO CULTURAL NO. 545 /// 3 DE OCTUBRE DE 2022 /// AÑO 12 DIR. JÁNEA ESTRADA LAZARÍN Rembrandt van Rijn (Leiden, Países Bajos, 1606 – Ámsterdam, Países Bajos, 1669). Hendrickje Stoffels como Palas Atenea. ca. 1654. Óleo sobre tela. Colección particular.

La Gualdra No.

Editorial

Durante los días más duros de la pande mia, esos que estuvimos mayormente confinados, cuando Zacatecas era una ciu dad casi fantasma y muy poca gente cir culaba por sus calles… cuando nos decidi mos a estar en casa lo más que se pudiera, solía leer y escuchar cosas relacionadas a lo que se auguraba vendría “después”; al gunas personas decían que generalmente, luego de periodos de crisis -similares a las que vivimos- a causa de otras pandemias o incluso las originadas por las guerras, la producción artística se acrecentaba, cam biaba de rumbo, modificaba sus “haceres”, sus temas y la manera de abordar la rea lidad y sus secuelas. Un caso, por mencio nar solo alguno de tantos, fue el expresio nismo alemán, cuyos artistas encontraron en el caos vivido a causa de la guerra una forma de expresarse diferente, que rompía con todo lo establecido y cuyas manifes taciones más significativas podemos en contrar en el cine, la literatura y las artes plásticas.

Durante el 2020 y el 2021 empezamos a ver que el uso de tecnologías, como el streaming, nos permitió estar en contacto con los otros, los que como nosotros se encontraban en la incertidumbre de saber cuándo llegaría la vacuna, si esta serviría o no, o cuándo terminaría el Covid-19. Y fue en esa época cuando los artistas, sin esperar a que la pandemia terminara, co menzaron a hacer teatro para transmitirlo en vivo por Zoom, por FB, por YouTube, por donde se pudiera; los conciertos, presen taciones de libros, cursos y conferencias encontraron en estas plataformas sus aliados, y afortunadamente, ahora puedo decirlo, sucedió ese movimiento porque nos ayudó a paliar la soledad del encie rro, a aminorar la ansiedad y a concien tizar el hecho de que nada volvería a ser como antes. Trabajar, estudiar, producir a distancia, contribuyó a que muchos no termináramos por enloquecer.

Las escuelas tuvieron que adaptarse también, de sobra son conocidas las pro blemáticas que las instituciones educati vas tuvieron que pasar para continuar con su labor. Sin embargo, es justo reconocer los buenos resultados, que producto del esfuerzo y de la creatividad se dieron du rante este periodo. En el caso de la Uni versidad Autónoma de Zacatecas, destaca un proyecto surgido de la Unidad Acadé mica de Letras: la revista Redoma, que este octubre nos comparte su número 6 y que Alejandro García Ortega me pasó el sába do pasado; la coordinación de la revista es de él y la dirección de Mónica Muñoz

Muñoz. Redoma es un gozo absoluto. No he dejado de leerla en su versión electróni ca, pero la versión impresa también está a disposición de quien prefiera tenerla en papel; solo basta pasar por ella a la oficina de la Unidad Académica de Letras. Enho rabuena a todos quienes colaboran en ella y a quienes la hacen posible.

Mónica Muñoz Muñoz, compartió en línea los siguiente: “Primero de octubre de 2022. La alegría de la consolidación de proyectos nos abraza. Hoy publicamos puntualmente el sexto número de Redoma Más de 50 autores llenan sus páginas: es tán los alumnos en activo, están los egre sados, están quienes ya tienen una trayec toria internacional, están los universitarios comprometidos, están los que defienden el campo literario y humanístico más allá del muro de la universidad. ¡Letras crece! [en este número 6] se puede leer a Alejandro García, Rafael Aragón Dueñas, Roberto Bra vo, Eudoro Fonseca Yerena, Rubí Frausto Troncoso, Ana Gloria García Jáuregui, Dul ce María García Mireles, Arturo Gutiérrez Luna, Víctor Herrera, Carlos Hinojosa, Ós car Édgar López, Gabriel Luévano Gurrola, Norma Márquez Puentes, Daniel Martínez López, Mauricio Moncada León, Daniel Ale jandro Nava Ortega, Brenda Ortiz Coss, Pa tricia Ortiz Lozano, Manuel Pasillas, Sebas tián Preciado Rodríguez, Manuel R. Montes, Ana Lucía Rivera Sánchez, David Rodríguez Sánchez, Hilda Ruiz Muñoz, Daniel Sánchez Hernández, Jesús Gibrán Alvarado Torres, Sara Andrade, Norma Angélica Andra de Haro, Alberto Avendaño, Elena Bernal, Rocío Yasmín Bermúdez Longoria, Edgard Cardoza Bravo, Ezequiel Carlos Campos, Imelda Díaz Méndez, Sergio Espinosa Proa, Cuauhtémoc Flores Ríos, Marco Antonio Flores Zavala, Edgar A. G. Encina, Estela Galván Cabral, Alejandro García Ortega, Filiberto García, Cynthia García Bañuelos, Víctor Herrera, Carlos Hinojosa, Sonia Iba rra Valdez, Adolfo Luévano, Citlalli Luna Quintana, Mónica Muñoz Muñoz, Carlos Ríos Martínez. Alondra Rosales. José Anto nio Sandoval Jasso, Arely Valdés y J. Turpy”. Los invito a leer la revista Redoma, 1 mien tras tanto, va desde aquí nuestra felicita ción a todo su equipo de colaboradores y a los artífices de este magnífico proyecto. Que disfrute su lectura.

Jánea Estrada Lazarín lagualdra@hotmail.com

1 La revista Redoma se puede leer en el siguien te enlace: https://revistas.uaz.edu.mx/index. php/redoma/index

Contenido

Cuando el sol se funde con la tierra Por Leonardo Santoyo Alonso

Ella no morirá Por María Teresa Velázquez Navarrete

La diosa de la casa de Rembrandt Hendrickje Stoffels como Palas Atenea [en el Museo de Guadalupe a partir del 6 de octubre] Por Héctor Palhares

Fouché, retrato de un hombre político, de Stefan Zweig

Por Miguel Ángel de Ávila González

Desayuno en Tiffany’s, mon ku La vida es un carnaval, de Fernando Colin Roque Por Carlos Belmonte Grey

Hanna Arendt: filosofía como pode rosa herramienta humana Por Sigifredo Esquivel Marin

Este maldito día Por Dante Bécquer Bicicleta Por Pilar Alba

Raymundo Cárdenas Vargas Dir. La Jornada de Zacatecas direccion.zac@infodem.com.mx

Jánea Estrada Lazarín Dir. La Gualdra lagualdra@hotmail.com

Roberto Castruita Diseño Editorial

Publicación semanal, distribuída e impresa por Información para la

por cualquier medio sin permiso de los editores.

Juan Carlos Villegas Ilustraciones jvampiro71@hotmail.com

2 LA GUALDRA NO. 545 /// 3 DE OCTUBRE DE 2022 /// AÑO 12 545
La Gualdra es una coproducción de Ediciones Culturales y La Jornada Zacatecas.
Democracia S.A. de C.V. Prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta publicación,
Directorio
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Cuando el sol se funde con la tierra

Históricamente

la arqueología mexicana se ha visto inmersa en el paradigma de servir al fortalecimiento del naciona lismo y la identidad del ser mexicano. Resaltar la grandeza de las sociedades antiguas que ocuparon el actual terri torio nacional se incrustó en las tareas sustantivas de quienes se encargan de administrar el patrimonio cultural del país, de cómo comprenderlo y di fundirlo. Como espectadores, estamos acostumbrados a observar y aprehen der el patrimonio antiguo con rasgos muy particulares, el monumentalismo de las grandes pirámides del centro y sur de México que contrastan con los hallazgos arqueológicos de Zacatecas como “curiosidades” dentro de un te rritorio donde el gran conglomerado mesoamericano marca las pautas de qué es y qué no es lo que merece ser

entendido a profundidad.

En este escenario quiero resaltar una dichosa coincidencia que me llevó a conocer, hace ya más de diez años, una pequeña comunidad del sur del municipio de Fresnillo, San Juan de la

Casimira. Un lugar que no figura más que en algunos mapas de finales del siglo XIX y otros más de principios del XX. Al ingresar a la comunidad llama la atención un letrero que guía a un mu seo, al llegar te recibe el creador y pro pietario de este, Homero, artesano y ferviente apasionado de la protección y conocimiento del pasado de la zona que, sin miramientos, califica de más de seis mil años de antigüedad.

Da fe de esto una impresionante colección de artefactos prehispánicos dentro del pequeño museo comunita rio, vestigios de cimientos de construc ciones que nadie sabía dar testimonio de quién las realizó en el cerro deno minado de Las Burras; pero lo que más resalta es un conjunto de rocas cono cidas como los Angelitos, un grupo de bloques riolíticos de cuatro metros de alto y que presentan un arreglo pecu liar que solo pude apreciarse cuando te sitúas mirándolos de este a oeste. Una suerte de boca de serpiente muy anti gua y escamosa, que levanta sus fauces hacia el cielo para devorar al sol. Este

Ella no morirá

Amí nunca me ha sonado a muerte, aunque no fueron pocos quienes creyeron y afirmaron que mori ría. Sería por ignorancia, por el afán de hacerse los interesantes o los muy sabi hondos. No lo sé.

Lo cierto es que se equivocaron los agoreros de su fatalidad.

Dicen que nació hace mucho tiempo. Realmente no importa si fue en 1895, 1899 o en 1901. También afirman que emitió palabras hasta 1906, pero eso tampoco es relevante.

Lo verdaderamente trascendente es que no ha muerto, que llegó a México el 9 de octubre de 1921, y aquí sigue, cada día más viva.

Anunció de todo, hasta la muerte de tantas personas y ella tan campante, sonando y haciendo soñar, enamoran do hasta al más pintado; enseñando a imaginar de todo: colores, sabores, fi guras; personajes nunca vistos, ni ahora tampoco.

De todo hablaba, de todo decía, y ahí nos tenía embobados, escuchando y hasta suspirando, emocionados; a ve ces enojados, a veces llorando, a veces riendo a pierna suelta y otras, de plano,

aterrados.

Están locos quienes la dieron por muerta. No se dieron cuenta que vivió tanto y con tantas ganas, que aprendió a renacer. Nos enseñó a escuchar para saber; a ver con los oídos, a bailar con sus tonadas, a espantarnos con sus his torias de miedo. Pero ¡ah!, eso sí: siem pre sonó de maravilla y, con los años, sonó mejor. Es increíble cómo se vol vió más interesante, poderosa y fuerte con el paso del tiempo. Hasta sus pa dres, Guillermo Marconi y Nikola Tesla se sorprenderían de verla tan bien, tan

radiante, tan hiperactiva.

Estaba en donde quería y para todos lados iba o, más bien, la llevaban; donde quiera se metía; hable y hable, suene y suene.

Ha pasado mucho tiempo y muchas cosas desde que Constantino de Tárna va, de apenas 23 años logró la hazaña de traerla a México.

Ahora está hasta en los teléfonos ce lulares, tabletas y en las computadoras. Le han inventado nuevos nombres: el podcast, el streaming ; hasta al internet se subió, la muy atrevida, como retan

fenómeno pudimos comprobarlo el 19 de marzo donde el sol se proyecta y traspasa la cavidad que forman dos de las rocas más altas.

Solo por un lapso de cinco minutos, a eso de las seis y 11 de la tarde, el rayo de sol descendió entre la pequeña ca vidad que incluso, parece estar alisada para hacer empatar el círculo solar y dibujar un gran ser terrestre que en gulle al sol.

Satisfechos, pero llenos de dudas emprendimos el regreso a nuestro campamento. ¿Es acaso esa formación un gran marcador solar o calendario utilizado por los diversos grupos que habitaron la región? ¿podemos plan tear una representación de la serpien te como símbolo de la fertilidad y los cambios de estación con sus particula ridades algo hacia el norte? Por ahora únicamente podemos afirmar que ya dimos el primer paso para responder las interrogantes, estar ahí, observar, documentar y darle voz a quienes fren te a un discurso centralista necesitan ser escuchados.

do a quienes ya la enterraban cuando nació la televisión. Parece que trató de burlarse cuando les hizo creer, a ciertas personas, que podía verse como la tele. Nada de eso. La radio es la radio y tiene su lugar ganado en la imaginación, en el tiempo y en lo que, con él, los sonidos y los silencios construye.

Es más, de tanto ser escuchada, la radio aprendió a escuchar. Sí, no es bro ma. Los que antes solo escuchaban, hoy hablan a través de ella; la mantienen viva por necesaria; porque la usamos para hacernos oír; porque a través de ella podemos conversar y entender.

La radio nos ha unido siempre. Por ella seguimos hablando, soñando, con versando; por ella sabemos lo bueno y lo malo; por ella bailamos, cantamos, seguimos alertas y conocemos lo que sucede, lo que las personas necesitan encontrar o buscar.

La radio nos ha unido, sobre todo, cuando algo terrible le pasa al mundo. Si la tierra tiembla, se incendia o se inunda; si nos cae un virus y contagia a media humanidad, ahí está ella, hable y hable, suene y suene.

Ahí está, dejándonos hablar, deján donos sonar, diciéndonos a dónde que darnos o por dónde salir, orientándonos.

No. Ella no morirá. Nunca me ha so nado a muerte. Me suena a vida reno vada, reinventada, renacida. La radio suena a nosotros, a nosotras, a huma nidad, a sueños, a lo imaginable y a lo inimaginable.

Arqueología

/// Los Angelitos. Foto de Leonardo Santoyo.
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Radio

Exposiciones

La diosa de la casa de Rembrandt Hendrickje Stoffels como Palas Atenea

[en el Museo de Guadalupe a partir del 6 de octubre]

Por Héctor Palhares

Y por pronto, Zeus, el rey de los dioses, tomó por mujer a Metis, la más sabia entre los inmortales y los hombres mortales, pero, cuando ella iba a parir a la diosa Atenea la de los ojos claros, engañándole el espíritu con astucia y con halagüeñas palabras, Zeus la encerró en su vientre por consejo de Gea y de Urano estrellado.

Hesíodo, La Teogonía

Palas

Atenea, diosa de la sabidu ría y protectora de los guerreros, tiene lugar primordial en las re presentaciones olímpicas del arte occidental. Patrona de la ciudad de Ate nas y dadora del olivo, suele aparecer acompañada de sus principales atribu tos: casco, lanza y escudo. En ocasiones, su himatión o larga túnica se sustituye por armadura, exaltando sus cualidades bélicas para conseguir y perpetuar las victorias.

Para esta espléndida pintura del maestro neerlandés Rembrandt van Rijn (1606-1669), la modelo fue Hendrickje Stoffels (1626-1663), ama de casa del artista, quien se convirtiera en su com pañera y madre de su hija Cornelia.

Luego de la muerte de Saskia, única esposa del maestro, Rembrandt quedó a cargo de su hijo Titus, del taller de pin tura y de la economía familiar. La llega da de Hendrickje, hija de un soldado del oeste de Münsterland, fue la salvaguarda para la vida personal y artística del pin tor. El gran historiador del arte Werner Sumowski suscribe: Los retratos del Louvre y la National Gallery de Londres son repre sentaciones relativamente fiables de ella. Algunos estudiosos de Rembrandt recono cieron al ama de llaves en una mujer con el pecho descubierto en la cama, “Betsabé” del Antiguo Testamento, la diosa romana “Flora” o incluso una dama con un vestido de mar cado y audaz escote, apoyada en el marco de una puerta.

Es el caso de Palas Atenea, proceden te de una colección particular, que por primera ocasión se exhibe en Zacate cas. Pintada para el connotado Festival del Gremio de pintores de San Lucas de Ámsterdam hacia 1654 –cercana en iconografía al cuadro de Alejandro de Ma cedonia que conserva el Museo Calouste Gulbenkian de Lisboa–, Hendrickje apa rece de tres cuartos con yelmo, arma dura y escudo de exquisitas tonalidades metálicas. La capa de vivo rojo, muy probablemente pigmentada con la gra na americana, contrasta con el fondo en penumbra. Una luz cenital proveniente del extremo superior derecho del cuadro imprime expresión y solemnidad a la diosa griega, acaso como una metáfora de la fortaleza de la modelo para vivir fuera del matrimonio con un artista y

encargarse de la administración familiar y de la venta de sus pinturas. La perla que pende de la oreja es un guiño, in teligente y sutil, con el que Rembrandt defendió de las críticas sociales a quien fuera la última gran compañera de su vida.

El Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura, en coordinación con el Insti tuto Nacional de Antropología e Historia y el Gobierno del Estado de Zacatecas, a través del Museo de Guadalupe, se honra en presentar para el público mexicano este emblemático lienzo que se exhibió en la Galería de la Asociación de Arte de Aalen y en el Schaezlerpalais de Augs burgo, ambos en Alemania. Luego de una exitosa presentación en el Museo Nacio nal de Arte dentro de los festejos por su 40 aniversario, La diosa de la casa de Rem brandt llega al Museo de Guadalupe en Zacatecas –magno acervo novohispano que dialoga con las ambientaciones ba rrocas y contrastes de luz y sombra del artista neerlandés–, para continuar una importante itinerancia en otros museos de la República Mexicana.

La muestra se enriquece con un es pléndido retrato de Rembrandt, con alrededor de veinticinco años de edad, atribuido a Gerrit Dou (1613-1675), su más destacado discípulo. Asimismo, dos dibujos y una estampa que forman parte de la serie de mendigos realizados por el artista a partir de la obra del graba dor francés Jacques Callot (1592-1635), completan esta exposición de gabinete en torno al gran maestro holandés del claroscuro.

[Textos del libro de sala de la exposi ción en el Museo de Guadalupe]

/// Rembrandt van Rijn (Leiden, Países Bajos, 1606 – Ámsterdam, Países Bajos, 1669). Retrato de hombre con barba y sombrero. ca. 1637. Pluma, pincel, tinta y lápiz sobre papel. Colección particular.

Si no se trabajaron directamente en la plancha, los grabados de Rembrandt ciertamente se prepararon con estudios de la vida cotidiana en Ámsterdam, señala Achim Riether. Este dibujo, del tamaño de la palma de la mano, representa una cabeza de anciano con sombrero holgado. El mis mo modelo aparece en un boceto de la Colección Maida y George Abrams, en Boston. La fisonomía del anciano es la misma: barba larga y nariz chata; en ambos casos el personaje lleva un vendaje alrededor de la cabeza que asoma por debajo del sombrero. La obra formó parte de la colección de dibujos y grabados del retratista Thomas Hudson (1701-1779), quien fue uno de los primeros colec cionistas ingleses en preferir la escuela holandesa.

/// Rembrandt van Rijn (Leiden, Países Bajos, 1606 – Ámsterdam, Países Bajos, 1669). Hendrickje Stoffels como Palas Atenea. ca. 1654. Óleo sobre tela. Colección particular.
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LA GUALDRA NO. 5454

/// Rembrandt van Rijn (Leiden, Países Bajos, 1606 – Ámsterdam, Países Bajos, 1669). Mendigo de pie con sombrero alto y bastón. 1639. Aguafuerte. Colección particular.

Durante sus comienzos en Leiden a fines de la década de 1620 y en el primer periodo en Ámster dam, Rembrandt trató con detalle a figuras menores de la sociedad en varios grabados: mendigos, harapientos, ciegos, leprosos. Mucho más que las descripciones de Callot de la pobreza a través de figuras individuales frente a un espacio vacío, los tipos sociales de Rembrandt aparecen en un claros curo dramáticamente escenificado. Sus personajes apenas tienen espacio para moverse en el estre cho campo de visión, sin descuidar a las figuras individuales, muchas veces con limitaciones físicas que remiten directamente a la virtud y a la caridad.

Para Rembrandt, el autorretrato fue una vía de estudio de la fisonomía humana en todos los es tados de ánimo. Con los años se mostró autocrítico y analítico, dando cuenta del envejecimiento personal de forma pictórica y descriptiva.

Este pequeño retrato del joven Rembrandt es en muchos sentidos diferente. Ningún vestuario elaborado o presencia de colores decorativos perturba la expresión general autosuficiente y segura de sí misma. Solo se insinúan colores sutiles (verde, azul, violeta, amarillo) en la boina, el pañuelo y la cadena de oro que cuelga del cuello. Los ojos pequeños y sombríos están alertas y curiosos.

Se trata de un pequeño retrato magistral que muestra al joven genio de manera muy honesta y fiel a la vida, cuando probablemente se había retratado a sí mismo en su estudio.

El único autor posible es Gerrit Dou, quien fue el primer alumno y aprendiz de Rembrandt exacta mente en el momento en que se hizo el cuadro. Curiosamente, Dou usó principalmente roble báltico como soporte de su pintura. Los análisis de pigmentos realizados por el profesor Christoph Krekel de la Universidad de Stuttgart indican que se creó alrededor de 1630-1631.

Exposiciones

/// Rembrandt van Rijn (Leiden, Países Bajos, 1606 – Ámsterdam, Países Ba jos, 1669). Mendigo de pie con las manos unidas. ca. 1628-1629. Tinta sobre papel. Colección particular.

Las representaciones de los mendigos de Rembrandt se inspiraron en la serie de grabados del francés Jacques Callot (1592-1635), conocidos genéricamente como

“Les Gueux o Mendiants”, que datan de 1622-1623. Uno de ellos, El mendigo de la jarra, fue ejemplar para el presente estudio: figura de perfil, posición de la pierna, punto de apoyo en un palo, pliegues, sombreado paralelo y espacio sin perspectiva. Para el historiador del arte Werner Sumowski se trata de uno de los más notables ejemplos en la producción gráfica del gran artista neerlandés.

/// Gerrit Dou, atribuido (Leiden, Países Bajos, 1613 – 1675). Retrato de Rembrandt van Rijn. ca. 1631. Óleo sobre tabla. Colección particular.
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Libros

Fouché, retrato de un hombre político, de Stefan Zweig

Estanovela versa sobre la vida del po lítico francés, Joseph Fouché, quien desempeñó un papel importante en la Francia de finales del siglo XVIII y principios del XIX; es decir, el convulso pe riodo que media entre la revolución fran cesa, el imperio napoleónico y la vuelta a la monarquía por la que el estado francés pasó por esos años.

Cuando no era posible dar continuidad al oficio de la familia, la alternativa era la vida conventual y Fouché no escapó de esta práctica. Ingresó como clérigo en el seminario de los oratorianos, después de haber cursado sus estudios de primaria y secundaria en el colegio de la misma or den.

En el seminario aprendió el arte de callar, la ciencia magistral de ocultarse a sí mismo, la habilidad para observar y co nocer la condición humana. En esos años, llegó a adquirir la disciplina del autodomi nio férreo para no revelar nunca los sen timientos personales y ocultar la vida pri vada. No hace votos perpetuos, evidencia incuestionable de que no tenía vocación para la vida religiosa.

Se integró a un grupo de la masonería, los Rosatis, formado por personas que dis frutaban de las veladas culturales y el cual pertenecían también Robespierre, Marat y Carnot. Al cumplir los treinta años dio la espalda al pasado y abandonó la vida religiosa para dedicarse a la política. Fue nombrado presidente de la asociación

denominada “Amigos de la Constitución” y dos años después fue elegido diputado de la convención en el Departamento de Loira.

A partir de este momento, sin escrú pulos ni ideología comenzó a poner sus dotes de político al servicio de sus inte reses personales y a través de continuos actos de traición logró desencadenar una serie de hechos que cambiaron el rumbo de la historia y afectaron la vida de miles de personas.

Un año más tarde, en 1793, después de haber comprometido su palabra para pedir clemencia para el Rey, esperó a ser el último en votar en la asamblea de los estados generales para alinearse con la mayoría, aunque su voto significara la de capitación de Luis XVI.

Maestro de la traición y con la natu raleza escurridiza de reptil, supo siempre aprovechar las ocasiones que se le pre sentaron para demostrar sus habilidades de conspirador y eliminar a aquellos que significaran un obstáculo para sus fines.

La ambición y la intriga son las únicas pasiones de este hombre político, carente de escrúpulos y moral, que navega a través de las convulsiones sociales y políticas de la Francia revolucionaria y del imperio sin mudar el gesto. Traidor nato, miserable in trigante, tránsfuga profesional.

Solo así se explica que, en una época de grandes cambios radicales, en la cual se guillotinó a muchos personajes famosos haya podido mantenerse a flote en el me dio político durante 18 años. Para lograr esta hazaña recorrió todo el espectro polí

tico y cuando cumplió 42 años había sido juramentado cinco veces, bajo diferentes regímenes de ideología contrapuesta.

Luego dio un giro hacia la izquier da. Redactó la “Instrucción de Lyon” y se presentó como el primer comunista de la revolución. Se declaró ateo, mandó a la guillotina a cuantos consideró peligrosos, quemó iglesias, se mofó de los religiosos, fusiló a cañonazos a los sospechosos de conspirar contra la república y todas estas peripecias le hicieron sentir que el cami no estaba ya allanado y que contaba con el suficiente talento y astucia para seguir sumando victorias.

Pero temía que Robespierre no apro bara sus actuaciones y lo ejecutara, sabía que para evitar que su cabeza rodara tenía que adelantarse y deshacerse de él cuanto antes. Para ello se trasladó a París y co menzó el más fino trabajo de conspiración e intriga, después de haber logrado crear un ambiente de terror y paranoia entre los diputados, se unió a los moderados para provocar el golpe de estado de Termidor

(1794) el cual resultó exitoso y con esto logró reunir los votos para ejecutar a Ro bespierre.

Duró un tiempo en el anonimato, pero al entrar en escena Napoleón, lo nombró ministro de policía, cargo que desempe ñó con mucha efectividad. Este puesto lo puso en contacto directo con la nobleza, el clero y la clase adinerada y le dio opor tunidad de descubrir el poder del dinero y la facilidad con que se abren las puertas.

Después de la derrota de Napoleón en Waterloo, convencido de que la estrella napoleónica declinaba, facilitó la entra da de Luis XVIII a Francia para restaurar la monarquía, pero cometería el error de aceptar el cargo de ministro de la corona durante la Restauración, tenía anteceden tes de regicida. Fue desterrado y murió en Trieste, olvidado de todos.

6 Stefan Zweig, Fouché, retrato de un hombre político, Acantilado, décima edición, México, 2008.
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LA GUALDRA NO. 5456
/// Stefan Zweig (1881-1942)

Desayuno en Tiffany’s, mon ku

La vida es un carnaval, de Fernando Colin Roque

LaGreyvida es un carnaval, de Fernando Colin Roque, es un complicado en sayo para entender la paradójica tradición del desfile de las moji gangas en el pequeño pueblo de Ixtlilco el Chico (Morelos, a 120km al sur de la Ciudad de México).

El desfile de las mojigangas es una tradición que consiste en que durante un día los hombres se visten de mujeres y desfilan por las calles del pueblo bebien do y bailando. Ese día parece que no hay machismo y que la transexualidad es tan normal como cualquier preferencia se xual.

Sin embargo, Colin Roque se acercó al

pequeño grupo LGBT del pueblo durante su búsqueda de organizar un parade del orgullo gay y se topó con una comunidad

divida y temerosa que hace frente a un pueblo aún muy homófobo. Dana Karvelas es la actriz que Co

Hanna Arendt: filosofía como poderosa herramienta humana

6 Por Sigifredo Esquivel

lin Roque invitó para complicar más el cuento-historia del fenómeno de las mo jigangas y crear una docu-ficción (mez cla de herramientas del documental con las libertades de las puestas en escena).

Karvelas (Estrellas solitarias; Fernando Urdapilleta, 2015) actriz reconocida por su activismo a favor de la LGBT apor ta con su personaje el rol de impulsora, pero a la vez de mártir que debe ser sa crificada en público.

La vida es un carnaval mezcla también la cotidianidad de ese pequeño grupo LGBT en ese pequeño pueblo del sur del Estado Morelos en donde la vida de sus integrantes parece salir de una caricatu ra que condensa todos los estereotipos gays: alcohol, estéticas, ropa y livian dad).

Cine

Pensadora

singular, profesora, periodis ta, activista social, escritora, politóloga heterodoxa, judía alemana naciona lizada estadounidense que se mantuvo fiel a la lengua alemana. Apátrida y exiliada durante el nazismo, tuvo una vida personal plena de contrariedades, contradicciones y vicisitudes. Su amistad entrañable con Walter Benjamin es uno de los vínculos más poderosos que ambos exiliados llegaron a forjar. Su fugaz relación y matrimonio con el gran pensador marginal Günther Anders contribuyó a matizar y retroalimentar el pensamiento de dos grandes intelectuales. Asimismo, mantuvo una amistad de por vida con su maestro y mentor Karl Jaspers. Nos legó algunos libros de teoría política nota bles. Su obra estuvo inicialmente influida por Martin Heidegger, su mentor, amante secreto y su guía, a quien Arendt le tuvo respeto y admiración también de por vida, incluso después del apoyo del autor de Ser y tiempo al nazismo.

Ya en su madurez desplegó una vocación original que replantea un humanismo exis tencial abierto, pluralista, flexible y toleran te. Al respecto, La condición humana (Buenos Aires, Paidós, 2003) es un gran libro que expone una relectura crítica y creativa en torno a una antropología filosófica no esen cialista ni dogmática. Sus reflexiones e in

vestigaciones sobre el totalitarismo y la ba nalidad del mal son claves del pensamiento actual.

Muchas de las críticas que se le han he cho de pensadora superficial, poco seria y sin profundidad, ahora pueden verse como elogios de un pensamiento político de y desde la contingencia y provisionalidad. Sus posturas ante la violencia y el mal radical que implica el genocidio humano han sido guía para la discusión hasta nuestros días. Aunque sea para criticarla y tomar distancia,

la nueva izquierda americana y la europea le deben mucho a sus planteamientos políti cos incluyentes, frescos, no sectarios. Por lo mismo, su mirada crítica toma distancia de las teorías políticas normativas y sistemas filosóficos dogmáticos, y aunque algunas contadísimas veces no dé en el blanco, sus planteamientos y argumentos invitan a pro seguir el diálogo fecundo.

Su trabajo incansable ha sido fecundar el pensamiento. Quizá después de Marx nadie ha dilucidado con tanta vehemencia la ac

ción humana como fuente creadora funda mental. Sus conceptos y argumentos forman parte ya del repertorio de la agenda política y cívica contemporánea. Entre otras mu chas ideas que hoy circulan como moneda corriente, la tematización de los derechos humanos como derechos inalienables de todas las personas sin distingo y repensar la política desde su praxis creadora como acontecimiento singular son algunas ideas animadas por su obra.

Personalmente la Arendt que más apre cio es la autora de ensayos literarios y textos periodísticos ágiles y amenos. En particular, me gusta leer y releer Hombres en tiempos de oscuridad (Barcelona, Gedisa, 1990), un ex quisito ensayo literario pulcro, argumentos claros y contundentes que nos dan un retra to de la modernidad europea al borde del colapso a través de biografías intelectuales de notables pensadores del siglo XX, aunque se incluye una reflexión introductoria “Sobre la humanidad en tiempos sombríos” a partir de Lessing. La pensadora alemana consi dera que los tiempos de oscuridad son una rareza excepcional ya que posibilitan “espe rar cierta iluminación, y dicha iluminación puede provenir menos de las teorías y con ceptos que de la luz incierta titilante y a me nudo débil que algunos hombres y mujeres reflejan en sus trabajos y en sus vidas” (11). Dicha convicción articula ese hermoso libro guiado por la esperanza de resguardar el pensamiento crítico como arconte de nues tra frágil humanidad. Como en el fascismo del siglo XX, ahora los tiempos aciagos de creciente oscuridad son propicios para re pensar la humanidad desde su fondo inhu mano. La lectura de Arendt resulta impres cindible para abordar la contemporaneidad articulando memoria y porvenir.

Marin /// Hannah Arendt. 1949. Fred Stein. Getty.
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Filosofía

Río de Palabras

Todo

es confuso, solo hay polvo en el aire, me sofoca.

Tengo el sueño pesado, no descansé lo suficiente, hice dos turnos continuos; llegué a casa con mal humor porque la ruta me dejó dos cua dras adelante y porque la señora a mi lado me tenía encerrada en mi asiento y no se quería levantar para tomar mi parada a tiempo.

No sonreí al llegar a casa, la rutina me tiene agobiada; me quito los tacones

y estiro los pies, suspiro, la expresión de alivio termina con el grito de “¿Mamá, jugamos con mi muñeca?”, no tengo ga nas, pero no quiero dejar triste a Belem, no la he visto en todo el día y la fuerza de madre resurge; el quehacer de casa también me espera.

Jugamos, la arropé para dormir, lavé los trastos y limpié la cocina. Por hoy es suficiente, pensé. Fui al cuarto de Be lem, le di un beso en la frente y caminé a mi cama para cerrar los ojos y esperar un mejor mañana.

No fue así, estoy aquí empolvada, ya

está amaneciendo. Recuerdo que des perté por los gritos de los vecinos, por las alarmas de los coches y el ladrar de los perros. Me sentí mareada al despertar y confundida por lo que pasaba. Pronto vi cómo no era yo la del mareo, sino que todo se movía; mi susto aumentó: “¡Está temblando!”, escuché a lo lejos.

Como pude me puse en pie, el espejo se cayó, las cosas de la repisa igual, solo podía gritar “Belem, Belem, despier ta ¡está temblando!”. Intenté moverme a su cuarto, los focos se meneaban, las paredes crujían, sentía mis piernas tam

Este maldito día Bicicleta

Apoco no me habías visto, de verdad no me viste. Estuve ahí siempre atrás de la casa, no me alejé mucho, recuerda que me decías: Mijo, si sales en la bicicleta y te alejas más allá de la cancha te voy a traer de las greñas y con la chancla ; por eso te juro, mamá, que no me fui lejos, aquí estuve siempre a la vuelta. Pero no me viste cuando me andabas buscando, nada más viste la bicicleta, esa sí la encon traste pronto. A veces pensaba que la bicicleta era para ti más importante. Te acuerdas cuando me amaneció aba jo del árbol, me decías: Al niñito Dios le costó muchas horas de trabajo poder com prarte esa bicicleta, tienes que cuidarla, no

la vayas a andar prestando . Seguro cuan do la viste pensaste que sí lo hice, que se la presté al Pelón o al Memo, pero no, fue él, el Loco quien me la arrebató y la aventó lejos cuando me agarró del brazo y me llevó atrás de los árboles. Yo nada más veía el brillo de los rayos de mi bicicleta con el sol, antes de que el Loco me los tapara, antes de que me pusiera la mano en la boca para que no gritara. Nada más pensaba: la chin ga que me va a dar mi mamá si ve la bici

cleta ahí tirada . Pero no la viste cuando regresaste de la fábrica, no me viste a mí, de seguro venías como siempre bien cansada. No me reproches que te deje solo, a poco crees que lo hago por gus to, tengo que agarrar las extras para poder salir con los gastos de la semana … Yo no te reprochaba nada, llegaba de la es cuela, me calentaba con cuidado mi comida para no quemarme y no que mar la casa. Veía la tele un rato, luego me salía a dar la vuelta en mi bicicleta;

balear. El techo está cayendo, alcanzo a llegar al cuarto de mi Belem; luego escu cho: “¡Mami!”. No recuerdo más. Estoy atrapada en los escombros, mis labios saben a tierra y no puedo mover me, el polvo me sofoca, mi mano siente la de Belem. Está fría. La llamo dos, tres veces, grito en busca de auxilio. Se escu chan sirenas, el piso ya no se mueve. Yo tampoco. Belem no contesta, quiero gri tar más fuerte, quiero no quejarme del mal día, quiero darle un beso a Belem, aunque sea el último, pero ya no la sien to. Ya no siento más.

ya cuando veía que el sol se iba me tiendo yo también me metía a la casa para esperar que llegaras en la madru gada. Por eso no me viste, pensaste que estaría en mi cama, yo tampoco te podía ver, pero sabía que eras tú la que pasó por los árboles de la cancha a toda prisa para que no te pasara nada, para que no saliera un maleante y te agarrara del brazo, te cortara el alien to, te hiriera el cuerpo y te arrancara de poco a poquito la vida. Por eso no me viste, por eso no me encontraste, hasta que ya mi cuerpo no parecía el mío, hasta que vinieron unos perros y me encontraron. Hasta que el Loco se fue del barrio sin pena ni gloria. Has ta que de la desesperación y la rabia rompiste mi bicicleta.

6 Por Pilar Alba
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LA GUALDRA NO. 545 // 3 DE OCTUBRE DE 20228

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