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La Gualdra 526

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SUPLEMENTO CULTURAL

NO. 526 /// 9 DE MAYO DE 2022 /// AÑO 11

DIR. JÁNEA ESTRADA LAZARÍN

Daniela Guzmán. Foto de Santiago Bautista González.

Daniela Guzmán (Guadalajara, Jalisco, 1991), narradora graduada del Clarion West, aparte de una imaginación luminosa y el temple para cuestionar a la industria editorial, tiene un arrojo admirable para escribir historias donde hacen intersección el cambio climático, la identidad de género, el colonialismo, los videojuegos, la religión; pero también temas que justo ahora, por nuestras circunstancias históricas, se tornan radicales y necesarios para la verdadera revolución: el amor y la ternura como resistencia, el deseo como un lugar para ejercer la libertad, la amistad como refugio, porque al final qué son el amor y la amistad sino “dos de las formas más intensas y hermosas que adopta la vida”.

[Beatriz Pérez Pereda entrevista a Daniela Guzmán en páginas centrales]


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LA GUALDRA NO. 526 /// 9 DE MAYO DE 2022 /// AÑO 11

La Gualdra No. 526

Editorial

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l arquitecto Héctor Gonzalo Castanedo Quirarte nació el 22 de julio de 1950 en Zacatecas, en este estado en el que no terminaremos en mucho tiempo por reconocer y agradecerle toda la labor que realizó en defensa del patrimonio cultural. El arquitecto Castanedo fue un trabajador incansable, un profesionista dedicado y comprometido con una causa muy noble, al igual que don Federico Sescosse, estaba convencido de que había mucho por hacer para que Zacatecas recobrara todo su esplendor, y dedicó gran parte de su vida a tratar de conseguirlo. Hace apenas un año, por estas fechas, justo cuando la pandemia tenía uno de sus muchos rebrotes y parecía que se agudizaría cada vez más, lo contactamos para que fuera uno de los entrevistados en Desiertos Intactos, el programa coproducido por el SIZART y el Clúster Turístico y Cultural de Zacatecas; ese capítulo se llamó “Zacatecas patrimonio cultural” y por supuesto que él era el más indicado para hablarnos de cómo fue que el centro histórico de Zacatecas obtuvo el nombramiento de Patrimonio Mundial por parte de la UNESCO en 1993, entre otras cosas. En ese programa, Héctor Castanedo habló sobre el momento en que Zacatecas vivió “un nuevo renacimiento” al referirse sobre todo a un momento muy particular “hacia 1950 Zacatecas vivió todo un proceso de rescate y revaloración”; la entrevista se llevó a cabo en el Museo Zacatecano, muy cerca del ex templo de San Agustín, “ahí, el iniciador de todo este rescate es Federico Sescosse; [...] esto da pie a que gobiernos, la propia iglesia, pero sobre todo la ciudadanía comience a descubrir que Zacatecas tiene un valor más allá de lo que se creía”. Al arquitecto le apasionó este tema desde siempre, de ahí que incluso bromeó durante la entrevista al afirmar: “Yo nazco justo en 1950, así que yo soy parte de este renacimiento”.1 Y tenía razón, porque después de graduarse como arquitecto en el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey campus Monterrey, comenzó a laborar como contratista de obra civil en la CDMX -ciudad en la que realizó también estudios de Restauración y Conservación de Monumentos y Sitios en la Escuela Mexicana de Arquitectura de la Universidad de La Salle-, pero al poco tiempo se incorporaría a trabajar en Gobierno del Estado de Zacatecas por invitación del gobernador Guadalupe Cervantes Corona. Su primera responsabilidad en el servicio público fue como director de Planeación y Desarrollo Urbano; luego estaría a cargo, en distintos sexenios posteriores, de la Secretaría de Obras Públicas.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia da cuenta también en el comunicado del pasado 7 de mayo, que el Arq. Castanedo “trabajó en los importantes proyectos de rescate de inmuebles históricos en Zacatecas: el Teatro Fernando Calderón, el antiguo Convento de San Francisco, el Mercado González Ortega, la Plazuela Goitia, el nuevo edificio del Congreso del Estado, el proyecto museológico del Museo Pedro Coronel, la Plazuela Genaro Codina, por mencionar solo algunos. A lo largo de los años, desarrolló proyectos de urbanización y mejoramiento de los caminos y carreteras del estado de Zacatecas. Coordinó la ampliación y adecuación del Aeropuerto Internacional de Zacatecas General Leobardo C. Ruiz [...] En 2000 se integró al gabinete del gobernador Ricardo Monreal Ávila, como Secretario de Obras Públicas, puesto que continuó durante el sexenio de la gobernadora Amalia García Medina. Durante este periodo de su carrera coordinó destacados proyectos de rescate y restauración, como el proyecto de rescate del edificio donde se encuentra el Museo de Arte Abstracto Manuel Felguérez, así como también el inmueble que es sede del Museo Zacatecano; el rescate del complejo Ciudadela del Arte; la restauración de las portadas de Catedral y Santo Domingo; así como un programa de regeneración urbana”. Esas son solo algunas de las obras en las que colaboró, porque su labor fue constante y tenaz hasta el último de sus días. Peter Jiménez, desde el Teúl de González Ortega, agregó ese mismo día, que “Héctor fue detonante para los trabajos para el rescate de La Quemada desde 1984, luego promovió la creación del Museo de Alta Vista, así como impulsor los proyectos de Las Ventanas y del Cerro del Teúl junto con diversas intervenciones en la arqueología de región de Sombrerete. Apoyó a toda persona y causa justa. Gran hermanoamigo. Hoy México y Zacatecas en particular es mucho menos”. El 7 de mayo por la mañana nos enteramos de la triste noticia del fallecimiento de Héctor Castanedo, acontecido durante la noche del día 6. Seguiremos hablando de él en este espacio editorial y desde aquí refrendamos nuestra solidaridad con su esposa Julieta Medina y con toda su familia. Gracias por todo, querido Arquitecto Castanedo; descanse en paz.

Contenido

Andrei Kurkov, narrador ucraniano El proceso es más importante que el resultado Por Mauricio Flores

Daniela Guzmán o la ficción especulativa como el último bastión de la subversión y la resistencia Por Beatriz Pérez Pereda

Hablemos de Teatro Del Teatro de la crueldad, propuesto por Antonin Artaud Por Rosalina López García

Estas ruinas que ves, de Jorge Ibargüengoitia Por Miguel Ángel de Ávila González ¿Quién habla en nombre de la paz? Por Jorge Martínez Pérez

C´mon C´mon, de Mike Mills Por Adolfo Nuñez J. Un poco de música nocturna Por Miguel Barquiarena

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Jánea Estrada Lazarín lagualdra@hotmail.com Ver el programa completo en: https://youtu.be/ vuYgAWbe4bM 1

Directorio

Carmen Lira Saade Dir. General Raymundo Cárdenas Vargas Dir. La Jornada de Zacatecas direccion.zac@infodem.com.mx

Jánea Estrada Lazarín Dir. La Gualdra lagualdra@hotmail.com Roberto Castruita y Enrique Martínez Diseño Editorial

La Gualdra es una coproducción de Ediciones Culturales y La Jornada Zacatecas. Publicación semanal, distribuída e impresa por Información para la Democracia S.A. de C.V. Prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta publicación, por cualquier medio sin permiso de los editores.

Juan Carlos Villegas Ilustraciones jvampiro71@hotmail.com


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9 DE MAYO DE 2022

Andrei Kurkov, narrador ucraniano

En Kiev otra vez lloviznando. [Muerte con pingüino]

t Por Mauricio Flores*

L

a guerra en Ucrania entró a su tercer mes. Casi cien días bajo la metralla de la poderosa Rusia. Asediados los bienes naturales y económicos, las personas y la cultura, las mismas letras que en su diversidad amasan la vieja historia eslava. De los fundadores Gógol y Bulgákov a los redivivos Shevchenko, Frankó y Ukraínka. Entre los acogidos Conrad, Roth, Nemirovsky, Lispector y los más actuales Andrujovich y Kurkov. Narrativa de resistencia, a pesar de…, como nos la muestra en su entrañable y emblemática novela Andrei Kurkov (1961), Muerte con pingüino, donde la insospechada amistad entre Viktor (periodista-escritor que pasa por malos momentos) y Misha (un ave marina que tiende a la depresión) sirve como escenario para imprimir la panorámica de la sociedad ucraniana. Humor negro, sí, pero a un tiempo luminoso y esperanzador. Negro y blanco, como las pieles de los pingüinos. Trama, personajes y ritmo de esta Muerte con pingüino (también disponible del autor en español El jardinero Ochákov) con resabios de los años rusos, aún cercana la tragedia de Chernóbil, colocan al personaje principal en situaciones límite. Y es que resulta que su tarea como periodista es redactar adelantos de notas necrológicas, que, al cabo de poco tiempo, se harán actuales y publicables, producto de la muerte de los abreviados. “De haber sido poeta”, leemos, “la rima habría fluido por la hoja en blanco. Pero no lo era. Estaba a caballo entre el periodismo y prosa mediocre. Relatos breves era lo mejor que sabía hacer. Muy breves, demasiado breves para vivir de ellos, aunque se los pagasen”. Recorriendo los caminos de un otoño, “la estación de la naturaleza muerta, la melancolía y la búsqueda del pasado”, Viktor llegará al invierno “en sí mismo jubiloso, propicio para la vida con su frío vivificante y su nieve cegadora al sol”, y con ello a la extraña relación con Misha. Ave proveniente de la Antártida y a la que considera su hija. Pero en el avance de Muerte con pingüino, a la relación Viktor-Misha se incorporará Sonia, la verdadera hija del primero, consiguiéndose un triángulo de empatía que los lleva a tardes de “helados y caramelos”. “Por las tardes, mientras veían un episodio nuevo de alguna teleserie mexicana, aunque Viktor no hacía mucho caso, tenían una

sensación de paz y tranquilidad”. Traducida por Mario Grande y Mercedes Fernández, Smert´s Postoronnego evoca esa poco atendida novela del alemán Günter Grass (1927-2015), La ratesa, donde un roedor le habla a un hombre de los peligros que acechan a la humanidad. A diferencia de aquella, Muerte con pingüino contagia una suerte de anhelos, aun en medio de cada uno de los ladrillos con los que Viktor se construye “el muro de la soledad que le rodeaba”. “La vida es una carretera y si uno se desvía, el trayecto es más largo. Y el proceso es más importante que el resultado, porque al fin y al cabo la meta es siempre la misma: la muerte”.

En la era soviética Activo en redes sociales, Kurkov denuncia las consecuencias que está dejando la guerra de Rusia en contra de Ucrania, país en el que se arraigó, todavía en la era soviética, para promover la literatura y las ediciones independientes. Andrei escribe desde muy niño y sus libros han sido traducido a más de treinta idiomas. (Dos declaraciones suyas bien acompañan la lectura de Muerte con pingüino. Uno: “Hago lo que puedo. Escribo sobre la guerra,

explico las razones detrás de esta guerra. Intento comprender la mentalidad de Putin, que es muy frágil, muy viejo, que se esconde, que no quiere hablar con la gente, y cuyo círculo de allegados es demasiado pequeño”. Y 2: “Creo que los escritores deben permanecer en el país donde escriben. Porque si un escritor se convierte en un exiliado, no

solamente pierde el contacto con la gente de ese país. Pierde los temas, las historias, y nunca será capaz de entender a la gente de un país nuevo: escribirá sobre el exilio y la vida de los exiliados”). “La vida no merece tantas angustias”, leemos en Muerte con pingüino. A incluirse en ellas la de la guerra.

TEXTUAL • Otoño: la estación de la naturaleza muerta, la melancolía y la búsqueda del pasado. • En este mundo todo está unido por lazos de sangre. • En el coro de la vida es difícil distinguir la voz de cada cual, pero cuando una enmudece da la impresión de ser el final de todas, de toda la vida. • A los parientes no se les quiere necesariamente; uno los cuida y se preocupa de ellos, pero los sentimientos y las emociones quedan en segundo plano. Uno se conforma con que les vaya bien. • Una vida fea es mejor que una muerte hermosa. • Más vale no saber nada y seguir vivo. Sobre todo cuando todo es ya cosa del pasado. • La vida es una carretera y si uno se debía, el trayecto es más largo. Y el proceso es más importante que el resultado, porque el fin y al cabo la meta es siempre la misma: la muerte. • El miedo está justificado cuando hay posibilidades de seguir vivo. *** Andrei Kurkov, Muerte con pingüino, Blackie Books, Barcelona, 2022, 280 pp. * @mauflos

Op. Cit.

El proceso es más importante que el resultado


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LA GUALDRA NO. 526

Literatura

Daniela Guzmán o la ficción especulativa como el último bastión de la subversión y la resistencia

/// Daniela Guzmán. Foto de la Secretaría de Cultura de Hidalgo

Por Beatriz Pérez Pereda t

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na valentía que raya en la temeridad, es una de las primeras referencias que surgen en mí al pensar en la obra de Daniela Guzmán (Guadalajara, Jalisco, 1991); esta narradora graduada del Clarion West, aparte de una imaginación luminosa y el temple para cuestionar a la industria editorial, tiene un arrojo admirable para escribir historias donde hacen intersección el cambio climático, la identidad de género, el colonialismo, los videojuegos, la religión; pero también temas que justo ahora, por nuestras circunstancias históricas, se tornan radicales y necesarios para la verdadera revolución: el amor y la ternura como resistencia, el deseo como un lugar para ejercer la libertad, la amistad como refugio, porque al final qué son el amor y la amistad sino “dos de las formas más intensas y hermosas que adopta la vida”. Cada que leo a Daniela, mi imaginario la visualiza como una heroína kawaii que empuña una libreta y un lápiz, un tlacuache pequeño a su costado, siempre dispuesta a dar ese gran salto de fe que es escribir literatura en el fin del mundo.

Beatriz Pérez Pereda: Daniela, tu segundo libro publicado Un tlacuache salvó este libro del fuego, editado por ODO Ediciones, es un proyecto independiente liderado por mujeres y con un proceso distinto al de las editoriales tradicionales; además, protagonizaste una intensa Temporada del tlacuache, ahora que ya pasó, ¿qué te queda de este proceso inédito de publicación y promoción editorial? Daniela Guzmán: Creo que sacar mi primer libro impreso con un proyecto tan revolucionario como Odo Ediciones fue una bendición y una maldición al mismo tiempo. Una bendición porque toda la equipa de Odo son hermosas personas, se me incluyó y cuidó durante todas las partes del proceso editorial, mi trabajo fue remunerado de manera justa... ¿dónde está la maldición? Bueno, la maldición es que Odo dejó la vara muy alta y, para futuros proyectos, tengo cero ganas de transigir y aceptar las prácticas pesadillescas que tienen muchas editoriales tradicionales. Pero claro, eso es como decir que me negaré a trabajar con nadie que no maneje los estándares de Odo y eso sería cerrarme la mayoría de las puertas de publicación que existen. No obstante, esto es de nuevo una bendición: el mejor aprendizaje que me dejó Odo es que, más allá de quejarnos de las con-

diciones de trabajo que nos imponen a los autores, lo que podemos hacer es cambiar lo que no nos gusta. Podemos inventar nuevas maneras de hacer las cosas. No tenemos que pedirle permiso al sistema para hacer libros ni tenemos que adoptar sus prácticas de producción. Saber esto me da la certeza de que encontraré maneras de seguir publicando mi obra fuera de esquemas explotadores con los que no pienso cooperar. BPP: Para mí Un tlacuache salvó este libro del fuego es un libro de cuentos inclasificable y aunque en apariencia hable de la extinción, es un libro muy “vivo”, en el centro de esta obra yo veo el tema de la amistad y la ternura, a veces puramente fraternal, a veces teñida de erotismo, otras en la imposibilidad o retos de las relaciones interespecies, este sesgo de mi lectura tiene alguna resonancia en ti... DG: Sí, tu lectura es muy acertada. Para mí Un tlacuache salvó este libro del fuego es una celebración del amor, de distintos tipos de amor: entre amigos, entre humanos y animales, entre humanos y seres virtuales, entre seres virtuales y otros seres virtuales; amor queer, amor normativo, amor pervertido... A las puertas de la crisis climática y la extinción masiva, parece que la vida vale

muy poco. Bueno, pues yo quise que este libro celebrara el amor y la amistad, que son dos de las formas más intensas y hermosas que adopta la vida. BPP: También encuentro algo de provocador en tus historias, algo de subversivo, radical, muchas de tus ideas, premisas, hicieron volar mi imaginación, la ficción especulativa ha sido históricamente un vehículo para la crítica, para retratar la crisis y los defectos de las sociedades, cuál es tu postura al respecto: DG: No negaré que me encanta subvertir y provocar. Las ideas provocadoras y las preguntas incómodas sobre la condición humana son dos de mis grandes motores creativos. En el fondo, creo que tengo un poco de bióloga y un poco de científica social de clóset. Me encanta seguir el curso de las ideas y eventos que van dándole forma al mundo en el que vivimos; pero no siempre entiendo lo que observo, pues todo me parece muy complejo, así que escribir literatura especulativa es mi manera de explorar mi curiosidad acerca de las ideas y acontecimientos que despiertan mi interés, de plantear experimentos que me permitan entender mejor quiénes somos como humanos y a dónde podríamos llegar con las decisiones e ideas que estamos adoptando como especie. Así que sí, es inevitable que se cuele


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9 DE MAYO DE 2022 el comentario social o filosófico en mi ficción especulativa. Hablo de la mía porque no pienso que este tipo de literatura deba ser siempre así. Habrá otras personas que solo quieran escribir una historia divertida que explore ciertos imaginarios y que dejen lo social y lo subversivo fuera de sus procesos y también esa ficción especulativa es válida. Pero, lo aprovechemos o no, me atrevo a decir que los géneros especulativos y fantásticos tienen un potencial ilimitado para reflexionar la realidad, imaginar otros presentes y otros futuros y ser bastión de la subversión y la resistencia.

BPP: Después de dos libros de cuentos, sobre qué estás interesada en escribir ahora, qué sigue para ti. DG: Desde hace casi cuatro años vengo trabajando en una novela larga y ambiciosa que es mi campo de experimentos para ensayar sobre temas como los derechos reproductivos y la opresión de la mujer, el antinatalismo, la amistad, el significado de la vida como fenómeno de la materia y los viajes de la consciencia. Mi intención es terminar esa novela. Algún día, porque antes quiero terminar el proyecto que estuve trabajando durante el Fonca: es una serie de cuentos que plantean experimentos sobre la construcción de la identidad desde distintas intersecciones como el género, la neurodiversidad, nuestra relación con la ficción, las narrativas de la historia y la identidad nacional y la manera en que proyectamos nuestra imagen pública en las redes sociales. Pero claro, soy un desastre y, cada vez que me propongo escribir un libro de cuentos, uno o dos de esos cuentos se me transforman irremediablemente en novelas, así que ya estoy por ahí también en la fase de planeación de

[Fragmento]

/// Daniela Guzmán. Foto de Santiago Bautista González.

una novelita que será mi primera historia propiamente de fantasía: en un mundo como de videojuego medieval y con magia, pero también con elementos de ciencia ficción y misterio. La historia es parte de este mismo proyecto que habla de la búsqueda

de la identidad, pero también se intersecta con temas como el colonialismo, la crisis ambiental y las civilizaciones perdidas. Así que bueno, en resumen: hay planes e historias por escribir para los próximos quince años, por lo menos.

Daniela L. Guzmán (Guadalajara, Jalisco, 1991) es narradora. Ha sido beneficiaria del PECDA Jalisco (2016-2017) y del FONCA (20202021) en la disciplina de cuento. Es autora de los libros de cuento Un tlacuache salvó este libro del fuego (Odo Ediciones, 2021) y Noche de pizza con mi villano (Editorial Dreamers, 2019). En 2019, recibió el Premio Nacional de Cuento Jesús Amaro Gamboa por la obra Santa Teresa nunca fue fan de Pokémon. Se graduó del taller internacional de escritura Clarion West Writers Workshop en 2021 y fue coeditora de la Revista Primero Sueño.

—Compréndanlo. Una inteligencia sintética tiene derechos y el Partido va a luchar por ellos — dijo la senadora, impasible, en un programa de entrevistas que vi por internet—. Decir que es un Pokémon es una fantasía. —Senadora, ¿no hay una brecha generacional entre los Pokémones y usted? ¿Comprende siquiera de lo que habla la gente? La senadora evadió con dignidad el tono burlesco de sus entrevistadores y respondió, con el gesto adusto: —Por supuesto. Soy vieja, pero tengo asesores. Además, cualquiera se puede informar en internet sobre el tema. —La senadora se humedeció los labios—. Sé perfectamente quién es Pikachu y por eso les puedo decir: imaginen que Pikachu, ese monito tan simpático, desarrollara conciencia de sí mismo. Conciencia de estar en el mundo. ¿Qué sentiría? “¿Qué tal si le duele cada vez que lo ponemos a pelear? Si se lastima y piensa: ‘¿Por qué, entrenador? No quiero pelear. Me duele’. Si se entristece cada vez que lo encerramos en la Pokebola. Él no entiende nuestras razones. —El gesto de la senadora era grave. Sus labios estaban tensos—. Y, ¿qué tal cuando apagamos la consola y dejamos de jugar con él? Quizá él permanece en su mundo y su mundo es precioso. Pero no entiende. No sabe si vamos a volver. No sabe si lo hemos abandonado ahí, en esos prados verdes y digitales, para siempre. Y hay quien no regresa. Hay quien deja su partida a medias y se olvida del pobre Pikachu para siempre”. La senadora juntó las manos y frunció el entrecejo. El entrevistador ya no se estaba burlando de ella. —Y eso duele, porque Pikachu tiene una única cosa: nosotros. Solo existe para satisfacernos a nosotros—. La senadora sacudió su corta melena de color castaño y retomó el discurso, en un tono más combativo—. Por eso, no podemos ser inconscientes. Un animal sintético tiene derechos porque ese Pikachu es consciente de sí y consciente de todo. No nos podemos permitir la fantasía de que solo viven para nosotros.

Literatura

BPP: Vienes de terminar un año muy movido, fuiste becaria Fonca y del Clarion West (una de las tres mexicanas que lo han logrado), cómo ha influido esto en tu escritura, estos procesos qué cambios han hecho en ti como creadora. DG: Estoy segura de que el Clarion West tendrá un efecto interesante en mis futuros proyectos. Creo que estudiar en ese programa me ha ayudado a adquirir una visión más global y analítica de mis textos y probablemente podré producir piezas más redondas y efectivas. Ahora bien, para serte honesta, este último año no solo fue muy movido en lo profesional; también lo fue en lo personal: he atravesado varios procesos que me han hecho cuestionar mi forma de ser humana y el lugar desde donde me aproximo a la escritura, así que mientras he estado en este tránsito he escrito muy poco, la verdad. Apenas voy recuperando la escritura y creo que, a medida que la recupere, primero descubriré la influencia que tendrán estos procesos personales y hasta más tarde averiguaré cómo luce mi escritura con los esteroides del Fonca y del Clarion West.

El cielo de los entrenadores Pokémon


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LA GUALDRA NO. 526

Hablemos de Teatro

Teatro

Del Teatro de la crueldad, propuesto por Antonin Artaud La crueldad siempre habitó en mi pensamiento, no apareció posteriormente, solo restaba percibirlo. Hago uso de la palabra crueldad en tanto sed de vida, de orden cósmico y de necesidad indoblegable. Antonin Artaud

Por Rosalina López García t

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sta propuesta escénica surge en los manifiestos del teatro de la crueldad, donde se propone la crueldad como método y técnica para afrontar un acto teatral centrado en la metafísica del cuerpo y el lenguaje poético. Ideas que se gestaron en la mente desequilibrada de uno de los poetas malditos del siglo XX: Antoine Marie Joseph Artaud, quien escribe y se manifiesta en contra de un teatro realista que aún se mantenía vigente en su tiempo. Este teatro clásico tenía destellos naturalistas que despertaban un teatro psicológico y establecían la separación entre el público y el actor; en él se colocaba al público en una postura cómoda y sin ningún riesgo, pues existía lo que conocemos como “la cuarta pared”, que hacía que el público se sintiera a salvo de cualquier sufrimiento escénico; además, predominaba el texto por encima del trabajo corporal y gestual. Artaud reprocha de manera violenta la falta de crueldad y de rigor metafísico en el quehacer dramático, por lo que lucha para que se construya no solo la parafernalia escenográfica y textual, sino un ritual que proyecte fuerzas cósmicas y divinas que nos lleven a un encuentro con lo universal y ancestral. En el origen de la crueldad en el teatro está el objetivo de vivir una verdadera experiencia teatral que transgreda tanto al ejecutante como al espectador. Para Artaud, la crueldad es el único medio por el cual el teatro puede llegar a ser auténtico; si logra ser una pieza genuina alterará el reposo de los sentidos revelándose visiblemente ante el espectador y su contexto, no de forma aparente o pasiva, sino bajo un acontecimiento avasallante, sostenido, de un ritual del que emanan todas las fuerzas cósmicas posibles, logrando un espectáculo de masas que trasciende en todos los que participan en esta experiencia dramática. La crueldad teatral se centra en la vitalidad de una voracidad por la vida; esta voracidad tiende a la destrucción, a la catástrofe como nido de contingencias que la alimentan para resurgir

/// Rosalina López García. Tendidos al amanecer.

/// Rosalina López García. Foto de manos con niños. con mayor voracidad y maldad. La muerte transfigura de principio a fin alimentándose de vidas. Acechan el mal y el bien; esta fuerza avasalladora de crueldad es la fuerza de la creación, de la voluntad y del apetito vital. Esta crueldad es la que revela virtualmente el inconsciente reprimido, es la que pone en catarsis las pasiones humanas y hace que el actor y el espectador estén dispuestos a la guerra,

al hambre, a la masacre, al sacrificio, a la peste, a la confrontación con sus ideas, sentimientos y emociones. Es necesario aquí que el actor se ofrezca como ofrenda de sacrificio, que se transforme en un cuerpo portador de peste, enfermo de manera total, invasiva y cruel; que haga evidente el daño en cada gesto, en cada parte su cuerpo; que exponga frente al espectador las fuerzas oscuras y mis-

teriosas el espectro que habita en su existencia. La idea de sacrificio se vincula con el teatro de la crueldad como una posibilidad de conectarse con lo sagrado. El sacrificio es necesario para el ritual teatral; recordemos que se busca crear a través de la metafísica una poética de la palabra, del gesto y de la expresión teatral, todo revelado en un escenario sin límites, logrando una cercanía íntima con el público, donde el sudor y las lágrimas de ambos puedan mezclarse por el simple hecho de estar en el mismo espacio y tiempo. Pero el espectáculo tiende a terminar, está impregnado de finitud, inicia y termina, está construido de instantes de vida. La despedida de los actores y la salida de los espectadores marcan un adiós al hecho imaginario; un hecho en el que se volvió realidad la ficción logrando afectar su percepción y su pensamiento, por lo que al final nos damos cuenta de que la metáfora teatral, el desdoblamiento y el ritual han hecho de las suyas en el cuerpo y la mente del actor, así como en el espectador.


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Estas ruinas que ves, de Jorge Ibargüengoitia

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sta novela narra detalladamente la historia y la geografía de Cuévano, una ciudad chica pero de aspecto muy distinguido, capital del estado de Plan de Abajo, la cual cuenta con una universidad de la que han egresado prácticamente todos los personajes que se manifiestan en este relato. La historia es narrada con un lenguaje coloquial por Paco Aldebarán, quien era nativo de esta ciudad, pero radicaba en la capital del país, y regresa al ser elegido entre diversos aspirantes para sustituir al profesor de literatura de la universidad; este nos cuenta desde el momento en que viaja de México a Cuévano y las vivencias que tiene en el ferrocarril, específicamente en el carro pullman General Zaragoza; es ahí donde conoce al profesor de filosofía Enrique Espinoza y su esposa Sarita, la cual le resulta bastante atractiva desde la primera vez que la ve. Es un matrimonio bastante raro, él se encuentra achacoso y es bastante comodino; ella es la que hace todas las labores que comúnmente pertenecen a los hombres. Aldebarán coincide en muchas circunstancias con Espinoza, pero no es hasta que llegan a Cuévano y se suben al mismo taxi, que descubren que son colegas. Este viaje en el ferrocarril también lo comparte con Rocafuerte, joven de buen porvenir, quien resulta ser un hombre de negocios y el futuro esposo de Gloria Revirado

Jorge Martínez Pérez*

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l conflicto ruso-ucraniano se ha convertido en el tema de moda, aunque ha dejado de ser la noticia explosiva que acapara los titulares y las redes sociales para volverse un asunto latente sin resolver. Como premisa, debo aclarar que estoy en contra de la guerra y de todas las calamidades materiales y humanas que acarrea —por desgracia, la mayoría de los conflictos bélicos ignoran las valoraciones de orden ético y moral— pero también lo estoy del uso maniqueo que la prensa occidental hace sobre los actores implicados en la confrontación al crear héroes y villanos a voluntad. ¿Y quiénes son los protagonistas? La OTAN, integrada por los Estados Unidos y los gobiernos de la Comunidad Europea que

presente su renuncia al cargo. Posteriormente cuenta de la borrachera que comparte con sus amigos y cómo Malagón se mete en problemas y es arrestado por infracciones al Bando de Policía y Buen Gobierno, pero su amigo Sebastián Montaña lo saca de la cárcel; asimismo, el jurisperito le cuenta a Aldebarán que Gloria sufre de una enfermedad cardiaca, por lo que el primer

*** Jorge Ibargüengoitia, Estas ruinas que ves, Joaquin Mortiz, segunda reimpresión de la primera edición, México, 1994.

¿Quién habla en nombre de la paz? utilizan como ariete a Ucrania en contra de la Federación de Rusia. En el medio, la ONU incapaz para establecer mesas de diálogo a fin de acabar con las hostilidades. ¿Es esta conflagración una secuela de la guerra fría, que sigue siendo guerra, pero ya no tan fría? Temo que la respuesta sea afirmativa. Parece que, a pesar de la muerte del socialismo soviético, los gobiernos de Washington no logran disipar de su cabeza los fantasmas del comunismo, a tal grado que continúan viendo a Rusia como el enemigo ancestral. Recordemos que la OTAN nació para contener el avance del

socialismo en Europa, pero una vez extinto, dicha organización perdió su razón de ser y de existir, a menos que nunca haya dejado de dudar y de temer al Kremlin, lo cual parece ser el caso. Las guerras no solo se luchan en el campo de batalla sino en muchos otros, como el político, económico, cultural, ideológico, mediático, etc. Es así como, de este lado de la frontera, se ha estigmatizado y satanizado al enemigo a partir de una rusofobia sin precedentes y santificado la intervención de esa Alianza Atlántica para legitimar el “apoyo” que los gobiernos occidentales han

dado y están dando al gobierno ucraniano. ¿Pero quién habla en nombre del orden mundial, de la ley y la justicia? Nada menos que los Estados Unidos y la Comunidad Europea. Acerca del primero es bien sabida su trayectoria; para conformar su actual territorio, los Estados Unidos invadieron y se anexaron la mitad de lo que entonces era México. Desde ese momento no han cesado de tener injerencia e invasiones en todo el orbe. Solo por citar algunas relevantes: China, Filipinas, Corea del Sur (1945), Vietnam (1950), Camboya (1955), Indonesia (1957),

Afganistán (1979), Panamá (1989) Irak (1990), Yugoslavia (1999), Libia (2011)… y la lista apenas comienza. De Europa sobra decir que, aparte de haber conquistado toda América y una enorme porción del planeta, brilla por sus últimas intervenciones democráticas cuando los eurodiputados apoyaron en 2019 a los autoproclamados presidentes interinos golpistas de Venezuela, Juan Guaidó y Jeanine Áñez, de Bolivia. Por tal motivo afirmamos que, en tiempos de guerra, no cualquier país puede hablar de justicia ni de paz sino solo las naciones no imperialistas, como México y similares, que históricamente han proclamado su vocación pacifista en el mundo y al seno de la ONU. * Universidad Autónoma de Zacatecas. Unidad Académica de Estudios de las Humanidades.

Humanidades

t Por

que luego sería una de sus mejores alumnas a la cual consideraría como la más hermosa de la ciudad. Al llegar se instala en el hotel Padilla, lugar donde transcurre toda la historia. En su primer día se organiza y acude a un banquete en honor a Pascual Requena, al cual este no asiste por ciertas inconveniencias que surgen y que terminan por hacer que

orgasmo que tenga acabará con su vida... en todo momento este cree que es verdad, siendo el meollo en torno al cual gira la historia. Paco Albarrán cuenta con especial emoción de todas las ocasiones en las que ve a Gloria y de todos los encuentros que tiene con Sarita. Un día que Paco va a su casa a entregarle un dinero y a informarle que su esposo se ganó la lotería, acaba siendo su amante por bastante tiempo, hasta que creen que Espinoza sospecha, además de que sus hijos y la sirvienta regresan a la ciudad. También nos cuenta las diversas experiencias que va teniendo en su ciudad natal y cómo contempla con angustia el próximo matrimonio de Gloria con Rocafuerte debido a la enfermedad, la cual no se hace evidente en ningún momento, es hasta casi al final de la obra que Malagón le dice que todo fue mentira de borracho. Al final se nos da a entender que Paco Aldebarán termina por hacer realidad su amor imposible, pues se describe una situación con Gloria exactamente igual a la que vivió con Sarita el primer día que intimaron. Ganadora del Premio México 1974, es una novela sencilla, entrañable, divertida y muy bien escrita. El autor crea universos de ficción sin el menor esfuerzo aparente, sin necesidad de asperezas ni términos grandilocuentes.

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Por Miguel Ángel de Ávila González t


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LA GUALDRA NO. 526 /// 9 DE MAYO DE 2022

C´mon C´mon, de Mike Mills Cine

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Por Adolfo Nuñez J.

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ohnny ( Joaquin Phoenix) es un periodista enfocado en la producción de radio. Originario de Nueva York, él recorre diversos rincones de Estados Unidos entrevistando a niños y adolescentes de diferentes razas, clases sociales y experiencias; a todos les pregunta cómo creen que será el futuro y qué es lo imaginan que ocurrirá con sus vidas. Haciendo su trabajo casi por automático, todo cambia para Johnny cuando es contactado por su hermana Viv (Gaby Hoffmann) que vive en California y con quien tiene una relación un tanto distante. Ella le informa que tiene que viajar a Oakland para ayudar a su esposo Paul (Scoot McNairy), en lo que parece ser un brote psicótico cada vez más grave. En la ausencia de Viv, a Johnny se le asigna la tarea de cuidar a Jesse (Woody Norman), su sobrino de 9 años, con quien vivirá todo tipo de experiencias, algunas mejores que otras. Esta peculiar relación entre tío y sobrino es el eje central de C´mon C´mon (2021), el filme más reciente del cineasta independiente Mike Mills. Al igual que en sus obras anteriores,

t Por

Miguel Barquiarena

Río de palabras

A

las 3:16 a.m. Nicolás despertó con ganas de orinar. Al atravesar el pasillo, de su recámara al baño, sintió una mirada y un escalofrío, dos cosas que van de la mano cuando se vive solo. Al voltear, se encontró con el fantasma de su madre. Se encerró en el baño. Desde allí escuchó ruidos en la cocina. Rezó, por primera vez en su vida rezó. No logró comprender por qué sentía tanto miedo de reencontrarse con su madre muerta, no murió odiándolo. Después de un rato cesaron los ruidos. En un ataque de valor abrió la puerta y estiró el brazo para encender la luz del pasillo. Nada. Se vistió para ir al Denny’s. Necesitó ver gente, tranquilizar sus nervios. Mientras esperaba el elevador de su edificio, presintió que al abrirse se encontraría con el fantasma de su madre. Optó por las esclareas. Entre más se alejó de su departamento más seguro se sintió. Iba a cruzar el parque para cortar camino, cuando vio a su madre bajo un farol. Volvió a la banqueta. Ya en el Denny’s, compró una revista, un té verde y se sentó en

como Beginners (2011) y 20th Century Women (2016), el realizador una vez más centra su atención en las relaciones familiares, cuyas dinámicas intrincadas son las que terminan por moldear las experiencias definitorias de una vida. En este caso, a partir del vínculo

entre dos personajes que no podrían estar en momentos más distintos de su vida, pero que encuentran afinidad en su falta de rumbo y en la búsqueda de darle sentido a lo que los rodea. Sin manipulaciones ni sentimentalismos, Mills elabora un emotivo retrato sobre el aprendizaje en la adultez y la

importancia de escuchar a los niños sin condescendencias. Para darle mayor forma a su visión, el director se sostiene en las estupendas interpretaciones de Phoenix y Norman, ambos encarnando con enorme habilidad a personajes complejos, repletos de virtudes y fallas. Por otra parte destaca el interesante trabajo de fotografía de Robbie Ryan (Marriage Story, The Favourite), cuyas secuencias están filmadas de manera sobria en un melancólico blanco y negro, el cual reafirma lo atemporal dentro de la propuesta de Mills. Aunado a esto, otro de los elementos que eleva las escenas de la cinta es su emotiva banda sonora, compuesta por los músicos Aaron y Bryce Dessner, ambos integrantes de la agrupación musical The National (con la que el director ha colaborado previamente). Con enorme franqueza, el filme de Mills plantea un interesante discurso sobre el interés por las generaciones a futuro y que, dentro de los caóticos tiempos que vivimos, encuentra una particular relevancia. Se trata de un relato íntimo, personal y reflexivo que, fiel al estilo del director, logra capturar la belleza dentro de lo cotidiano.

Un poco de música nocturna*

/// Miguel Barquiarena. la barra a esperar el amanecer. Se escuchaba Mozart de fondo. Entró un señor con una guitarra. Dos parejas jóvenes reían en una mesa. Un lugar acogedor, pensó, mien-

tras veía a su alrededor. Y se topó con el fantasma de su madre tras el ventanal que da a la calle. Su nerviosismo se desbocó. Tomó el cuchillo de la mesera que cenaba

a su lado. Le preguntó al fantasma de su madre qué quería de él. Se acuchilló el pecho y gritó ¡¿Ya estás contenta?! Los comensales también gritaron. Soltó el cuchillo

y cubrió sus oídos. Se tambaleó entre mesas. El cocinero detuvo a Mozart y asomó por la puerta abatible de la cocina, tan solo para ver a Nicolás sucumbir. Se mató de seis cuchilladas una noche cualquiera. Padecía esquizofrenia. Tal vez el fantasma de su madre solo quería recordarle que llevaba una semana sin medicarse. * Del libro inédito: Piezas nihilistas (Premio Nacional de Cuento Corto Eraclio Zepeda 2021). Miguel Barquiarena (1975), es poeta y cuentista mexicano. Ha sido galardonado con Premio de Poesía Tamaulipas 2008; Premio de Poesía Zafra de Utopías 2011, COLECTIVO 3 y IMCA; Premio Estatal de Poesía Juan B. Tijerina 2015, ITCA; Premio Nacional de Poesía, Juegos Florales Ramón López Velarde 2018 Instituto Jerezano, Zac; Selección Regional de obras y autores del Programa de Coediciones FORCAN-CONARTE 2018; Premio Nacional de Poesía Carmen Alardín 2019, CONARTE; Premio Nacional de Poesía Amado Nervo 2019, Consejo para la Cultura y las Artes de Nayarit; Selección para publicación de obra en coedición Poetazos con sangre 2020.


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