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La Gualdra 515

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SUPLEMENTO CULTURAL

NO. 515 /// 21 DE FEBRERO DE 2022 /// AÑO 11

DIR. JÁNEA ESTRADA LAZARÍN

Pedro Coronel. La niña de la morena. 1946. Óleo/tela. 74 x 49 cm. Colección particular. Incluida en el catálogo Pedro Coronel 100 años. Una ruta infinita.

“Yo mismo construyo mi muerte para asesinar a la mía propia y, rendido acaso, la mortaja me espera, el vientre de la madre me llama con su boca llena de tierra. Caigo, me levanto de nuevo, dejo la tumba vacía, floto en la savia inédita, comienzo a deambular por esta tierra, presuroso tomo rumbo y el calor invade mi ser. Ahuecado en mí, llamo a la puerta de la vida”. Pedro Coronel, 1975

[Pedro Coronel 100 años. Una ruta infinita. Exposición y catálogo en el Museo del Palacio de Bellas Artes, en pág. centrales]


La Gualdra No. 515

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LA GUALDRA NO. 515 /// 21 DE FEBRERO DE 2022 /// AÑO 11

Editorial En el sentido estricto del término, la guerra es una pugna, una lucha entre bandos, una serie de ataques sin intermisión, una hostilidad declarada con graves repercusiones sociales y culturales. Nuestra historia está llena de episodios bélicos que en mayor o menor medida tenemos memorizados porque hasta en los libros de texto aparecen para recordarnos que nuestro presente es la consecuencia de una serie de confrontaciones, desavenencias y acuerdos posteriores a los conflictos suscitados. El tiempo le dará nombre a lo que vivimos ahora, mientras tanto, en nuestra tierra se generan cada vez más víctimas como parte de una serie de violencias que parece, de momento, incontrolable. “Alarga la llama el odio / y el amor cierra las puertas. / Voces como lanzas vibran, / voces como bayonetas. / Bocas como puños vienen, / puños como cascos llegan. / Pechos como muros roncos, / piernas como patas recias. / El corazón se revuelve, / se atorbellina, revienta. / Arroja contra los ojos / súbitas espumas negras”, escribió el poeta español Miguel Hernández en su Cancionero y romancero de ausencia (1938-1941) a propósito de la guerra, y en estos días, volver a leerle, nos recuerda que las “espumas negras” de las que hablaba vuelven a arrojarse y el corazón vuelve a reventar de tristeza ante lo que estamos viviendo. ¿Será que la historia es cíclica? Me pregunto una y otra vez cuando vuelvo a ver las obras que hizo Francisco Goitia cuando a su regreso de Europa decidió acompañar a las tropas de Pancho Villa, durante la Revolución, para pintar lo que veía en el campo de batalla. Los cuerpos de víctimas colgando de los árboles que dejó plasmados en lienzos y papeles siguen estando ahí para que no olvidemos las atrocidades que los seres humanos hemos sido capaces de perpetrar desde siempre. Además de Goitia, otros artistas registraron también los desastres de la guerra, Francisco de Goya, entre muchos otros grabados, tiene uno que bien podría describir -a propósito del poema de Hernández- cuando “el corazón se revuelve, se atorbellina, revienta”, se trata de Tristes presentimientos de lo que ha de acontecer, en donde aparece

un hombre en medio de la oscuridad y de rodillas parece pedir misericordia; con los brazos extendidos, muestra las palmas de sus manos abiertas, mira hacia arriba con el gesto atroz de quien ha presenciado la muerte y sus turbulencias. Esta obra de Goya es de las primeras décadas del siglo XIX en España; alrededor de 100 años después, Goitia registraría lo acontecido en México también; lo que vemos ahora, en esta proliferación sin control de imágenes en las redes, es de un dolor indescriptible. La muerte y el dolor parecen trivializarse constantemente en un espectáculo macabro. No solo se revictimiza a los que sufren, se les niega el derecho a procesar en la intimidad el dolor de su pérdida; el duelo no se respeta, el derecho a la dignidad humana, en la búsqueda encarnizada de likes, pasa a segundo plano -el que no vende y por lo tanto no importa-. Qué tristeza. Un poco de autorregulación -que no es lo mismo que censura- nos vendría bien a todos. Por supuesto que hay que generar testimonios, indiscutible es que se debe hablar, escribir, estudiar y registrar lo que en esta época está aconteciendo, pero para todo hay formas. Leía en días pasados la opinión de una ex diputada que decía que ahora sí es momento de “hacer lo que nos corresponde”. ¿Ahora sí?, le pregunto. ¿Cuándo no? Vuelvo a preguntar. Nuestro tiempo en este mundo debería estar enfocado solo a eso; independientemente de los momentos políticos, lo primero siempre debería de ser asumir nuestra responsabilidad. ¿Cuál es nuestra responsabilidad? Ser congruentes. Empáticos. Solidarios. Productivos. Porque, como decía también Miguel Hernández, “¿Qué quiere el viento de encono / que baja por el barranco / y violenta las ventanas / mientras te visto de abrazos? / Derribarnos, arrastrarnos. / Derribadas, arrastradas, / las dos sangres se alejaron. ¿Qué sigue queriendo el viento cada vez más enconado? / Separarnos”, y ese viento de encono está cada vez más cerca, no dejemos que nos gane. Paz para todos.

Directorio

Contenido Crepúsculo, poesía y pensamiento Una lectura de Hermetismo cristalino Por Esteban Arellano

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Pedro Coronel 100 años. Una ruta infinita Exposición y catálogo en el Museo del Palacio de Bellas Artes

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La cabaña del tío Tom, de Harriet Beecher Stowe Por Miguel Ángel de Ávila González

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The card counter, de Paul Schrader Por Adolfo Nuñez J. Desayuno en Tiffany’s, mon ku Memories from the Eastern Front: Un cortometraje de fotografías de la Segunda Guerra Mundial (en silencio), en la Berlinale 2022 Por Carlos Belmonte Grey La virgen del Patrocinio en Zacatecas: la historia de una devoción y su santuario Por Lidia Medina Lozano

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Fantasías Por Pilar Alba

Jánea Estrada Lazarín lagualdra@hotmail.com

Carmen Lira Saade Dir. General Raymundo Cárdenas Vargas Dir. La Jornada de Zacatecas direccion.zac@infodem.com.mx

Jánea Estrada Lazarín Dir. La Gualdra lagualdra@hotmail.com Roberto Castruita Diseño Editorial

La Gualdra es una coproducción de Ediciones Culturales y La Jornada Zacatecas. Publicación semanal, distribuída e impresa por Información para la Democracia S.A. de C.V. Prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta publicación, por cualquier medio sin permiso de los editores.

Juan Carlos Villegas Ilustraciones jvampiro71@hotmail.com


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Crepúsculo, poesía y pensamiento Una lectura de Hermetismo cristalino1 6 Por Esteban Arellano

Hermetismo cristalino I. Susurro de Cenizas y Hermetismo cristalino II. Murmullo de sombras, son territorios donde cuerpo, sueño, tiempo, soledad, amor, herida, errancia, erotismo y muerte encuentran cauces que tocan la existencia, pero también llevan al pensamiento hacia el horizonte de lo abierto. Su arquitectura textual entraña pliegues donde las palabras giran y sacuden al sentido. Ambos libros oscilan entre el placer estético y la desolación. En esa encrucijada encontramos, no solo el esplendor de la palabra, sino que devenimos testigos del surgimiento de la oscura noche, donde el deseo anida y despliega sus alas furibundo. Ambos textos remiten a una cicatriz originaria y desgarran tanto la existencia como la tierra, hasta dejar desnuda y expuesta nuestra finitud de cara al vacío: “El pasado, un abismo que engulle todo/ No hay c a s i en las cosas de la muerte”. Aquí no hay lugar para la tibieza, se expulsa sin retorno. No hay vuelta atrás a las mediaciones. Al estar vedadas, los bordes devienen espacios de escritura y juego; no se ignoran las comarcas que guían hacia adentro, pero en los límites aparece otra cosa: “Una vida ocurre al margen de lo que sabemos”. El saber no alcanza a remediar la fractura originaria; de ahí que el azar insista y a su llegada, cual ola de mar, deslave los castillos de arena de toda garantía. En ese sentido no encontramos un falso e inauténtico cobijo en estas palabras como fundamento que ahuyente la angustia; más bien nos llevan a lo profundo del abismo porque ahí “el tiempo se rompe como una ola” y quizá en ese punto sea posible “Seducir la muerte”. Y es que, solo asumiendo la propia finitud, dirá Heidegger, nuestra existencia habita la autenticidad. Guadalupe Aguayo no intenta escamotear nuestra condición, más bien poetiza desde su potencia; su escritura encuentra ahí su morada. Si el sombrío fulgor de la muerte aparece es porque ahí la vida se mira de otra manera. Entre vida y muerte hay co-pertenencia. Ni paradoja ni oxímoron. La vida-la muerte es el paraje donde nos jugamos el existir. Pero nunca sin los otros. Sea en el amor, la indiferencia o el odio, pero siempre están ahí. Y solo el decir poético puede establecer lo siguiente: “El amor, un guardián de soledades”. Ahora bien, soledad no significa estar solo. Más bien nos encontramos ante la rasgadura de nuestra existencia imposible de llenar, agujerada, carente de un

/// Guadalupe Aguayo, poeta.

objeto inexistente. Si el amor nos resguarda en ello, nos remite a la imposibilidad, pero no a la impotencia, por ello: “Vamos y venimos inconclusos”. Ahora bien, no hay soledad sin silencio. Y su tiempo es el instante: “En un abrir y cerrar de ojos el silencio llega…”. ¿Qué acontece a

su llegada? Poesía, angustia, pensamientos conscientes o inconscientes; en silencio escuchamos, no el murmullo cotidiano, sino los ecos del deseo. Lo auténtico de nuestra existencia acontece en un espacio entre la palabra y el silencio; el silencio tal vez pueda entenderse como catalizador de la palabra.

1 Aguayo, Guadalupe, Hermetismo cristalino I. Susurro de cenizas, Ediciones el viaje, Guadalajara, 2021; Aguayo, Guadalupe, Hermetismo cristalino II. Murmullo de sombras, Ediciones el viaje, Guadalajara, 2021.

Libros

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a filosofía no piensa aún a la altura de Pessoa, escribe Alain Badiou. Por desconcertante que resulte para el lector, el filósofo coloca al poeta en un lugar de pensamiento privilegiado. En este sentido, el poeta no solo será, como entiende Johannes Climacus, alguien que puede explicar toda la existencia sin explicarse a sí mismo, sino quien establezca una operación que abra al pensamiento. Octavio Paz sitúa la poesía como un espacio intermedio: su lugar es el “entre” y ahí las palabras se abren.

Nos encontramos ante las dos caras de la lógica del lenguaje. Antes vida y muerte, ahora silencio y palabra. Por ello escribe la autora: “En la fruta el gusano/ la vigilia en el sueño/ la pena en el amor:/ esa es la cruda ley”. Si la cruda ley implica el atravesamiento del silencio a la palabra y de la muerte a la vida hasta aquí se ha mencionado un sentido existencial. Sin embargo, hay un punto de inflexión en estos textos que lleva a otro lugar. Uno de sus poemas llamado Muerte propia introduce otras coordenadas que van de un aspecto estético-existencial hacia un enclave ético-político. Una cosa es la desgarradura de nuestra existencia, irremediable pero habitable; otra la ruptura del lazo social provocada por la época actual en nuestro país. La brevedad del poema no economiza su importancia: “En tumbas bien excavadas…/ que nunca el mundo nos dé por desaparecidos”. En un país con más de 90 mil desaparecidos entre 2006 y 2022 el poema señala la tumba como lugar donde el cuerpo tiene lugar, también la muerte en cada caso. Morir no es terrible, desaparecer atañe al orden de lo siniestro, de lo que no tiene nombre. Si bien es cierto que Hermetismo cristalino I y II son dos textos donde los temas universales de la poesía aparecen, encontramos su singularidad al ver emerger un territorio donde poesía, filosofía, psicoanálisis, política, ética, estética, pintura y arte hacen litoral, donde el alma hecha cuerpo es su centro de gravedad. Quizá Xavier Villaurrutia tenía razón al caracterizar la poesía mexicana con el color de la perla y la hora crepuscular, aunque las perlas escriturales de Guadalupe Aguayo en momentos hacen caer al sol incluso al medio día.


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LA GUALDRA NO. 515

Arte

Pedro Coronel 100 años. Una ruta infinita P

Exposición y catálogo en el Museo del Palacio de Bellas Artes

edro Coronel 100 años. Una ruta infinita es el título de la exposición inaugurada a finales del 2021 en el Museo del Palacio de Bellas Artes en la CDMX, para conmemorar el centenario del nacimiento de este artista zacatecano. Martín Coronel, su hijo, inició por lo menos hace dos años con la gestiones para reunir las 44 obras de su padre -43 pinturas y la escultura Cabeza de mujer- provenientes del acervo familiar y de instituciones como el INBAL, el Gobierno del Estado de Zacatecas, los museos Francisco Goitia y Pedro Coronel, así como de las colecciones López Velarde, la Pérez Simón y otras más de particulares. Originalmente, se tenía previsto que la muestra terminara este mes de febrero, pero recientemente se confirmó que estará en exhibición hasta el 13 de marzo. Ojalá que los planes de traerla a Zacatecas se hagan realidad también. Este proyecto de conmemorar los 100 años de Coronel no ha consistido solo en la exhibición de las piezas mencionadas, múltiples actividades de mediación se han llevado a cabo, además de visitas guiadas, durante las últimas semanas ha habido conferencias, charlas y has-

ta conciertos en el recinto cultural que alberga nuevamente la obra de don Pedro Encarnación. Recordemos que su colección El Universo de Pedro Coronel, antes de llegar al museo que lleva su nombre, se exhibió previamente en el Museo del Palacio de Bellas Artes a principios de la década de los años 80 del siglo pasado. Otro de los grandes aciertos de todo este trabajo de gestión, es la publicación del catálogo Pedro Coronel 100 años. Una ruta infinita, que bajo los auspicios de la Secretaría de Cultura, el INBAL y la Fundación Jenkins salió para su venta apenas hace unas semanas. El catálogo, de 272 páginas, tiene apenas un tiraje de 1500 ejemplares y puede ser adquirido solo en la CDMX; además del registro de la obra exhibida, los textos de Martín Coronel e Iñaki Herranz Margain -curadores de la exposición- están acompañados por los de Jorge Reynoso Pohlenz, Daniel Garza Usabiaga y Marisol Argüelles; un trabajo de investigación exhaustivo ha dado como resultado este catálogo que se convertirá en un tesoro para quien logre tenerlo. Compartimos a continuación, un extracto del texto de Martín Coronel, con autorización suya y del Museo

/// Portada del catálogo Pedro Coronel 100 años. Una ruta infinita.

del Palacio de Bellas Artes, así como una selección de imágenes de la obra incluida en el catálogo. Expresión de vida1 [fragmento] Por Martín Coronel Ordiales “Siempre he pensado que la pintura es una entrega total y que el pintor debe tener la conciencia de que esta tarea es tal vez superior a sí mismo; tener la humildad de saberlo y la decisión de nunca renunciar a intentarlo todo. Creo que toda la esencia actual de la pintura debe renovarse, porque el arte es expresión de vida”. Pedro Coronel en Fergus, “La doctrina de Pedro Coronel” (entrevista), en “Diorama de la Cultura”, Excélsior, México, 20 de septiembre de 1959.

Nuevos horizontes Realizar la exhibición Pedro Coronel 100 años. Una ruta infinita en el Palacio de Bellas Artes significa el regreso de este artista a su hogar. Allí cimentó

su carrera como pintor emergente, consolidó su trayectoria artística y se despidió del pueblo de México, mostrando su legado de arte universal. En 1959 se realizó el Primer Salón Nacional de Pintura en el Palacio de Bellas Artes, sede del Museo Nacional de Arte Moderno, como un esfuerzo del Estado mexicano y del director general del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), Celestino Gorostiza, de revitalizar la escena pictórica de México. La corriente muralista, después de la muerte de Diego Rivera (1957) y la persecusión contra David Alfaro Siqueiros estaba aletargada. Este movimiento que había dado grandes logros, no solo estéticamente en el ámbito internacional, atrayendo incluso la atención de expresionaistas abstractos norteamericanos, sino también socialmente, era ya obsoleto en un México cambiante y dinámico. Como respuesta, el gobierno mexicano en concordancia ideológica a su modernidad de los años cincuenta, convocó a este certamen, posiblemente con un sesgo político para atemperar la tendencia realista revolucionaria.

/// Pedro Coronel. Foto de Manuel Álvarez Bravo. 1972.


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Arte

/// Pedro Coronel. Cabeza de guerrero celeste. 1962. Óleo sobre tela. 94.8 x 80 cm. Colección particular. Cortesía Inverarte.

No obstante, para Pedro Coronel no se trataba de ideología o de facciones, sino que era la búsqueda de un lenguaje pictórico propio que fuera contemporáneo y universal, que incluyera sus raíces autóctonas pero que estuviera vivo en su presente cotidiano, aportando un mensaje innovador intemporal, poético, cósmico, lleno de arquetipos arcaicos comunes a todos los hombres. Entonces Coronel, pintor zacatecano que ya contaba con tres importantes exposiciones individuales previas a cuestas, inscribió el concurso los cuadros El advenimiento de ella (p. 89) y La lucha (pp. 158-159), obras de gran for-

/// Pedro Coronel. La dama de las frutas. 1949. Óleo sobre masonite. 152 x 104 cm. Colección particular.

mato, como propuesta alterna a la baldosa que representaban “Los tres grandes” para los jóvenes pintores mexicanos, y resultó ganador del primer premio este último. El artista nos dice al respecto: Son en forma y concepto una nueva integración a lo que yo entiendo por muralismo. El espacio, compuesto por formas y color, determina una expresión rítimica, y la alusión a un hecho sacado de un mundo habitado por imágenes transfiguradas, pertene-

/// Pedro Coronel. Los alucinados. 1959. Óleo sobre tela. 182 x 139.5 cm. Colección Pérez Simón, México.

cientes a nuestro pasado pehispánico, en el cual el concepto de vida o muerte oscilaba entre lo fantástico y lo real. Todo artista siente y debe tener compromiso con su pasado. Son innegables los valores que anteceden a la pintura actual. Hoy como ayer, tratamos de romper con el academicismo que se ha formado a través de un movimiento (llámesele Revolución o X). Esto mismo lo hicieron los maestros de dicha escuela (Orozco, Rivera, Siqueiros, Goitia), y no veo por qué

ahora se pretende detener a la joven pintura mexicana, que lucha por nuevos horizontes que le den un sostén internacional.2 1 Pedro Coronel 100 años. Una ruta infinita, Secretaría de Cultura, Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura-Museo del Palacio de Bellas Artes, Fundación Jenkins, México, diciembre de 2021, p. 25 2 Pedro Coronel en Fergus, “La doctrina de Pedro Coronel” (entrevista), en “Diorama de la Cultura”, Excélsior, México, 20 de septiembre de 1959. En Pedro Coronel 100 años. Una ruta infinita, p. 25.

/// “El primitivismo resultará más explícito en la figura única de Lo interno mágico de 1963, que media entre tótem y configuración biomórfica con su ritmo de oquedades y concavidades; ambigüedad que estimula nuestra imaginación y nos traslada a mundos remotos. El color, por su parte, es luminoso y refuerza el primitivismo de la figura con la interacción de los rojos, violetas y naranjas entre sí y con el fondo del azul puro”. Juan Acha, 1976

/// Pedro Coronel. Cabeza de mujer. México. 1955. Mármol blanco. 59 x 27 x 35 cm. Colección particular. “Los escultores contemporáneos manejan el espacio y el volumen. Unos más el segundo que el primero. Coronel, en sus obras, trabaja con los dos indiferenciadamente y al mismo tiempo... con sus ojos extáticos y un tanto melancólicos, como los de aquellos retratos que aparecen en algunos cuadros de la primera época, cubierta la cabeza con un sólido manto de cabellos y los senos rígidos de ternura, cuando se trata de una madre, o bien absurdamente cóncavos, deshechos en la calma del amor realizado cuando se trata de la mujer amante”. Raúl Flores Guerrero, 1959

/// Pedro Coronel. Lo interno mágico. México. 1963. Óleo sobre tela. 167 x 80 cm. Colección particular.


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LA GUALDRA NO. 515

Libros

La cabaña del tío Tom, de Harriet Beecher Stowe 6 Por Miguel Ángel de Ávila

González

U

n rico y humano propietario se ve obligado a vender a un mercader el mejor y más fiel de sus esclavos, el tío Tom, y a un chiquillo, Henry. La madre del chiquillo, la mestiza Eliza, huye llevándose a la criatura; perseguida, consigue, bajo las miradas aterrorizadas de sus perseguidores, atravesar milagrosamente el Ohio helado; encuentra luego ayuda y protección junto a una colonia de cuáqueros donde muy pronto se le reúne su marido, George, que también ha huido de su cruel amo, y juntos se trasladan al Canadá, donde se inicia para ellos una nueva vida. Bastante más triste es el destino del tío Tom: consciente de lo que le espera, no huye y sigue al mercader, abandonando su familia con el corazón destrozado. El encuentro con la pequeña y suave Evangeline Saint-Clare, que induce a su padre a comprarlo, abre en su vida un paréntesis de melancólica serenidad y de ferviente vida religiosa. Evangeline posee la gracia de la belleza infantil, el sentimiento de amor hacia los débiles y oprimidos. Pero Evangeline muere y, poco más tarde, también su padre, herido por azar en una pelea. Los esclavos son vendidos y el pobre Tom cae en manos del brutal Simon Legree, que le lleva a sus plantaciones de algodón con la intención de hacer de él un capataz. Tom se niega a maltratar a los demás esclavos y, sostenido por su fe, se atreve a hacer frente a su patrón, quien, enfurecido, lo hace azotar hasta la muerte. Cuando el hijo de su antiguo amo llega, después de haberle buscado ansiosamente, para rescatarle y llevarle junto a los suyos en Kentucky, solo puede recoger sus últimas palabras de amor y de perdón. Pero la lección no se ha perdido, y el joven, apenas vuelto a su casa, libera

/// La cabaña del tío Tom.

inmediatamente a todos sus esclavos. En el sereno ambiente de Kentucky, Tom es sencillamente un esclavo fiel a su amo hasta el escrúpulo, marido y padre amantísimo, excelente compañero y consejero de los demás esclavos y celoso cumplidor de sus deberes religiosos; cuando el destino lo arranca a los suyos y se inicia su debacle. En casa de Saint-Clare, junto a la dulce Evangeline, su sentimiento religioso se hace tan profundo y ferviente que tío Tom se convierte casi en el consejero espiritual de la familia y, con sus palabras llenas de fe, consuela a su escéptico dueño en su hora postrera. En el infierno de la plantación junto al río Colorado, Tom llega al heroísmo: frente al amo brutal que pretende convertirle en esbirro. El recuerdo de la familia y de la casa lejana casi se ha desvanecido: a Tom solo le queda un in-

menso amor por todos sus semejantes, por los capataces que le azotan y aun por el dueño que le ha mandado atormentar. Junto a Tom adquiere particular relieve en la novela la figura de Evangeline. Esta dulce niña no puede ver sufrir; en su corazón hay un sentimiento de fraternidad y de amor hacia todo el mundo, en particular para los humildes. La entristecen profundamente los sufrimientos de los pobres esclavos; se preocupa de su ignorancia y quiere enseñarles a leer para que puedan, por sí solos, consolarse en la lectura de la Biblia. La enfermedad que la aqueja y consume parece una incapacidad para encerrarse en este mundo lleno de injusticia y tristeza. Con inteligencia precoz, observa disgustada las deplorables consecuencias del sistema social que la rodea y sufre del contraste entre su deseo de dar alegría y libertad a todo el mundo y su de-

/// Harriet Beecher Stowe.

bilidad física. Tras un último adiós a sus fieles esclavos, expira sonriendo a una visión de amor, luz y felicidad y abandonando sin dolor sus mortales despojos. La obra detalla el destino inestable de los esclavos que, para bien o para mal, están a merced de los caprichos y las condiciones económicas de sus amos. Muestra claramente las contradicciones internas de una nación que surgió del afán de libertad e igualdad y, sin embargo, niega estos valores a una parte de la población. Lectura guiada de adultos mayores. Casa de día Teulinchan: ISSSSTE Cultura. Junio 2021, conductor: César Cervantes. Harriet Beecher Stowe, La cabaña del tío Tom, Editorial Porrúa, México, 1965.


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The card counter, de Paul Schrader 6 Por Adolfo Nuñez J.

6 Por Carlos Belmonte

Grey

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apuestas, para que lo represente. Esto con el objetivo de reunir el dinero suficiente para convencer a Cirk de alejarse de ese mundo de violencia del que tanto quiere formar parte. Fiel a su sello particular, el director apuesta, una vez más, por un estilo cinematográfico que él mismo denomina como “trascendental”, compuesto de to-

mas fijas y extensas que enfatizan en las reflexiones internas del protagonista. Estas a su vez, contrastan con secuencias inquietantes del pasado tormentoso de Tell, filmadas de manera caótica con el lente fish eye, y que terminan por deformar la realidad dentro del relato. En contraposición con la obra previa de Schrader, en esta ocasión el cineasta se aproxima a la figura del redentor solitario de una manera distinta. El personaje interpretado por Isaac no busca una satisfacción personal, aún cuando sus decisiones son motivadas por un intenso sentimiento de culpa. Su objetivo es librar a sus cercanos del abismo tan deshumanizador al que los arroja el sistema. De tal manera, la cinta de Schrader se centra en los ideales de reconstruir una vida, como un halo de luz esperanzador dentro del rincón más oscuro y solitario. Una vez más, el realizador profundiza en dilemas relacionados con la espiritualidad, donde al final la posibilidad de una resolución o trascendencia no se encuentra únicamente en un plano religioso, sino dentro de las mismas relaciones humanas.

Desayuno en Tiffany’s, mon ku Memories from the Eastern Front: Un cortometraje de fotografías de la Segunda Guerra Mundial (en silencio), en la Berlinale 2022

s normal que cuando en algún festival de cine vamos a las funciones de cortometrajes siempre comentemos el programa completo porque muchas veces son pequeños ensayos o trabajos finales de estudiantes y así se les da un espacio a todos. Sin embargo, esta vez queremos comentar un corto que estuvo programado en el Programa 5 de la Competencia de la 72 Berlinale. Se trata del cortometraje rumano Memories from the Eastern Front, de Radu Jude y Adrian Cioflâncă, con una duración de 30 minutos. Este cortometraje lleva al espectador a vivir la experiencia de una sala de cine, sin celulares, sin ruidos, sin sonidos, sin música. En silencio. Desde la presentación la programadora del festival advierte que “se trata de un cortometraje en silencio, para que no se sorprendan de no escuchar nada”. Ahora con los celulares y la nueva cul-

tura del consumo de la imagen ya no hay silencio ni inmersión absoluta en el cine. Pero de qué va el corto, no es solo la gracia de un filme sin sonido sino el tema. Es un álbum de fotos que retrasa el camino del Sexto Regimiento rumano que entre 1941 y 1942 salió al frente de batalla rumbo al este para la avanzada en la invasión de Rusia como parte del ejército Nazi. A través de fotos (solo fotos) e intertítulos los directores van contando el avance sobre las tropas soviéticas, las batallas, las redadas contra judíos y los asesinatos al mismo tiempo: cuántos judíos se capturaban (y eran fusilados

/// Adrian Cioflâncâ

/// Fotograma de Memories from the Eastern Front, de Radu Jude y Adrian Cioflâncâ

en el acto), cuántos pueblos se saquearon, cuántas mujeres violaron y cuántos otros se mostraron amistosos al Reich y fueron respetados; cuántas bajas comenzó a tener el regimiento hasta que súbitamente ya no hubo más fotografías tomadas por los fotógrafos insertados, como si hubieran sido arrasados. Los directores hicieron dos tipos de intertítulos: unos explicativos y otros a manera de paleografía de los textos en las fotografías. Así el espectador va siendo guiado en la guerra y va leyendo las sensaciones inmediatas de los fotógrafos tras develar sus fotografías. Uno se dice al inicio del corto: “30 minutos sin sonido, sin diálogos, sin

ruidos... ufff”. El asunto es que avanza y el silencio se va volviendo incómodo. La sala está en completo silencio, el menor ruido para acomodarse la chaqueta, para cruzar las piernas y la fricción con el pantalón o el asiento, una garganta rasposa, un estornudo silenciado, el salivar… todo se escucha y nadie quiere romper el silencio. Es como si al hacerlo se faltara al respeto a los masacrados. Como si se profanara un homenaje. Como si no se estuviera siendo consciente de lo que vemos: fotografías de los vivos que sonríen, pero ya van a morir. El corto termina en negros y... en silencio.

/// Radu Jude

Cine

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n el cine de Paul Schrader, ya sea como guionista o director, es común ver a hombres que se encuentran aislados, sumidos en una profunda soledad. También es normal que estos personajes sean mostrados escribiendo sus pensamientos más íntimos en las páginas de un diario. Estas reflexiones, a su vez, son integradas dentro de ciertas secuencias por medio de la voz en off y a menudo son una representación del estado emocional y mental de sus protagonistas. Películas como Taxi driver (1976), Light sleeper (1992) o First reformed (2018), han funcionado, entre otras cosas, como un vehículo perfecto para que Schrader elabore en su hondo descontento (bastante comprensible) con la sociedad actual, más en concreto con sus instituciones. Se trata pues de un cine que, además de ser muy personal, también cuenta una fuerte carga política. The card counter (2021), su más reciente cinta, no es la excepción a la regla. La película sigue la historia de Wi-

lliam “Tell” Tillich (Oscar Isaac) un jugador de cartas y ex militar que ronda por diferentes casinos ganando sumas pequeñas y pasando desapercibido. Años atrás, Tell fue condenado por crímenes de guerra y durante su tiempo en prisión aprendió a contar cartas. Dicha habilidad la utiliza de manera moderada en cada lugar de apuestas al que asiste, sin llamar demasiado la atención. La ilusión de estabilidad de Tell termina cuando, en una conferencia sobre armamentos y sistemas de seguridad, se reencuentra con el mayor John Gordo (Willem Dafoe). Él es el responsable de que Tell haya sido encarcelado por muchos años. Aunado a esto, el ex militar conoce a Cirk (Tye Sheridan), un joven cuyo padre también fue enviado a prisión por la misma razón, pero que a diferencia de Tell, no pudo lidiar con el trauma de la experiencia y se suicidó. Cirk tiene toda la intención de secuestrar, torturar y asesinar a Gordo, para así vengar la muerte de su padre. Por tal razón, el protagonista decide aliarse con Linda (Tiffany Haddish), una especie de mánager en el mundo de las


Río de Palabras

Historia

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LA GUALDRA NO. 515 // 21 DE FEBRERO DE 2022

La virgen del Patrocinio en Zacatecas: la historia de una devoción y su santuario 6 Por Lidia Medina Lozano*

conocido como el segundo conde Santiago de la Laguna, quien renovó la antigua capilla en 1728, y que muy probablemente hubiera sido la primera que se erigió a la llegada de los conquistadores en el cerro de la Bufa. En esta primera reedificación se pretendió hacer de la virgen del Patrocinio un culto central, es decir, la virgen tutelar de la ciudad, que en palabras del padre Mariano de Bezanilla “amparaba y colmaba de bienes” al pueblo minero. Después de la muerte del conde en 1742 la capilla pasó al abandono decayendo la devoción y trasladándose la imagen a su capilla privada. Mas adelante, la renovación al culto la continuará el presbítero José Mariano de Bezanilla Mier y Campa, quien tenía una connotada preparación teológica y fue nombrado apoderado para promover los cultos de la virgen. Bezanilla escribió cuatro textos para promover la devoción dedicados a la virgen, entre ellos el conocido libro Muralla Zacatecana y por otro lado se encargó de materializar el santuario en los vetustos muros de la anterior capilla, generando la tradición de la devoción. Fue en 1795 cuando la obra fue terminada y la escultura de la Virgen pudo ser restituida al templo. Gracias al papel que ejercieron los dos promotores de la virgen, hoy en día Patrocinio sigue siendo la patrona principal de la ciudad y se conmemora junto con la fundación cada ocho de septiembre.

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a iglesia novohispana normada por la Contrarreforma, será la encargada de promover el culto a las imágenes marianas en todos los reinos españoles. Por ello varias de las recién fundadas ciudades en el siglo XVI estuvieron bajo el amparo de María, ejemplo de ello es Zacatecas que sus minas se descubren el día de la Natividad de la virgen. Su devoción desde el siglo XVI, se ha mantenido en una celebrada tradición por su fiesta que conlleva un profundo significado religioso e histórico y su capilla se encuentra en el santuario de la Bufa. La virgen de Nuestra Señora del Patrocinio es el título de una advocación mariana que se vincula a la intercesión que la Virgen María ejerce sobre sus devotos como amparo, protección y auxilio. El primero en promover la devoción fue el rey Felipe IV en el siglo XVII en medio del fervor inmaculista. Por ello, muchos territorios de la corona española toman a María como patrona y protectora bajo la advocación del Patrocinio. En un primer momento los conquistadores la designaron bajo la advocación de la Virgen de los Remedios de Zacatecas, y más tarde en las Cédulas Reales como Nuestra Señora de los Zacatecas. A partir de 1559 la ciudad recordará la Natividad cada siete y ocho de septiembre y su fundación desde 1593 se celebra con el paseo o saca del pendón. Una tradición anual que sigue vigente. La instauración para renovar el culto se promueve en el siglo XVIII por José de Rivera Bernárdez

/// La virgen del Patrocinio. Santuario de la Bufa, Zacatecas.

Fantasías 6 Por Pilar Alba

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scuché que tocaron la puerta, fueron tres golpes fuertes y secos. Recuerdo la voz de Sandi diciendo: Mamá, tocan. Pues asómate a ver quién es y abre, le grité molesta desde el piso de arriba. Después ya no escuché nada. Luego de unos minutos, le grité para preguntar quién era, qué pasaba, pero la respuesta que obtuve fue el silencio. Bajé rápidamente, se activó mi instinto de madre que a ve-

ces se me duerme mientras doblo la ropa, cuando lavo los trastes o tengo que barrer la cocina. No estaba nadie, la puerta se quedó abierta, Sandi ya no estaba. Sobre la mesa de centro quedó su celular, la computadora y un cuaderno con los pocos apuntes que había tomado por la mañana en sus clases en línea. Salí corriendo y ya no vi nada... Esta escena se repite y se repite en mi cabeza, y me lleno de fantasías, fantaseo con que todo pudiera haber sido diferente, que no

fueran tres los golpes sino cinco, seis o siete y que furiosa bajara, viera a Sandi acostada en el sofá entretenida en el celular cuando tendría que hacer tarea, que le riño porque no abre la puerta, porque está de ociosa, porque no ha guardado las cosas de la escuela, porque no ha tomado apuntes. Fantaseo con que me enojo y le digo cosas después de abrir y ver que es la vecina que viene a cobrar la colcha que le compré en abonos, que aparte de los reproches por no

*Universidad Autónoma de Zacatecas. Unidad Académica de Estudios de las Humanidades.

abrir regaño a Sandi por exponerme a la vergüenza de decir que no tengo dinero porque mi marido aún no ha cobrado, que tengo que inventar miles de excusas. Fantaseo con que después del regaño ella me abraza y me dice: Ya, má, no te enojes ahorita recojo esto, te ayudo con la ropa y me pongo a estudiar otro rato. Pero eso no pasan de ser solo fantasías que desde hace tres años no puedo evitar hacer cuando salgo a la calle con la mirada aguda a ver si puedo encontrar algún vestigio de ella, cuando voy una y otra vez a la fiscalía, cuando marcho por las calles gritando y exigiendo justicia. Cuando por las noches pienso en ella y le pido a Dios que no me permita imaginar otras terribles fantasías.


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La Gualdra 515 by La Jornada Zacatecas - Issuu