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La Gualdra 504

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SUPLEMENTO CULTURAL

NO. 504 /// 22 DE NOVIEMBRE DE 2021 /// AÑO 11

DIR. JÁNEA ESTRADA LAZARÍN

Roberto Abad.

Roberto Abad, Cuernavaca, Morelos, 1988. Escritor y músico. Egresado de la Licenciatura en Ciencias de la Educación (UAEM). Ha publicado en diversas antologías y medios nacionales e internacionales; varios de sus microrrelatos fueron traducidos al francés y al portugués. Su libro de cuento brevísimo Orquesta primitiva fue publicado en 2015 por el Fondo Editorial Tierra Adentro. En 2018, ganó el XI Premio Nacional de Narrativa Ramón López Velarde por su libro Cuando las luces aparezcan. En 2019, fue becario de la FLM en el área de narrativa. Coordinó el proyecto Breve manual del libro fantástico (UAM Cuajimalpa, 2020). [Roberto Abad, Cuando las luces aparezcan, por Beatriz Pérez Pereda, en páginas centrales]


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Editorial ¿ Hasta qué punto sería conveniente poner un filtro a los contenidos de televisión y plataformas digitales? Ese fue el tema de casi toda la semana pasada, los hechos de violencia suscitados los últimos días han generado que la discusión sobre la pertinencia de “censurar” o no los contenidos en radio y televisión se tome en consideración para un análisis más puntual. En días pasados el caso de la gatita Ginny -asesinada presuntamente por un grupo de menores de edad que dejó frente a la casa de los dueños, además, un mensaje al estilo “narco”- y el de los lamentables acontecimientos en Ciudad Cuauhtémoc, nos dejaron helados. Los comentarios en las redes sociales, con respecto al primer caso, llamaron particularmente mi atención porque en su mayoría eran igual o más violentos que el asesinato de la gatita, qué terrible resulta imaginar que haya quienes deseen la muerte a quienes perpetraron con saña una tortura planeada, como si el “ojo por ojo, diente por diente” pudiera ser la solución a tanta desgracia; pero más terrible es imaginar las condiciones de vida que deben tener esos menores de edad. ¿Cuál es su situación familiar? ¿Qué tipo de violencias padecen de manera cotidiana? Mientras eso ocurría, durante esos días en Zacatecas hubo una agenda cultural bastante atractiva; por un lado, el Festival Internacional de Teatro de Calle llegó a plazas, plazuelas y colonias de la ciudad, así como a algunos municipios; a la par, la Temporada de Danza 2021 se llevaba a cabo también en el Teatro Ramón López Velarde; y en internet se transmitía una serie de videos que forman parte del Tercer Encuentro Nacional de Sabores Locales, en los que participan niños que, en comunidades zacatecanas, son parte de las agrupaciones de danzas tradicionales, por ejemplo. Los niños que aparecen en esos videos probablemente tengan la misma edad que los acusados de asesinar a Ginny, solo que los niños danzantes han tenido otras posibilidades de ocupar su tiempo libre, de vivir diferente; quizá sus condiciones sean similares en algunas cosas, tal vez incluso estén en contacto con la violencia, pero han optado por canalizar su energía a través de una danza que bailan con fe, porque la fe también está presente. Vuelvo a la pregunta planteada en párrafos anteriores, ¿qué tipo de violen-

cias padecerán de manera cotidiana los niños implicados en este tipo de comportamientos delincuenciales? No lo sé de cierto, pero es hasta cierto punto fácil afirmar que la falta de atención es una de esas violencias; tan perjudicial es la indiferencia como el exceso de protección. Si en décadas anteriores se afirmaba que la niñez estaba siendo educada por la televisión, ahora se puede afirmar que una gran parte de ella se “educa” y se “entretiene” por medio del internet. Los contenidos, por demás violentos, llegan de manera extremadamente sencilla a través de redes sociales, videos, videojuegos, etc.; para algunos la solución sería la censura “que ya no se transmitan series de narcos en plataformas ni en televisión”. No estoy de acuerdo con la censura, no me parece que sea la vía, el derecho a la libertad de expresión debe salvaguardarse; en todo caso, el filtro de esos contenidos debe de implementarse desde casa, y eso implica que para empezar, los padres de familia dejen un momento su celular y se ocupen de observar qué es lo que pasa con sus hijos, qué historias están protagonizando, cuál es su papel en ellas y darles un “like” verdadero, es decir, dejarles claro que son importantes en sus vidas y que en todas las acciones que emprendan deben tener siempre presente la responsabilidad, que serán reconocidos cuando hagan las cosas bien solamente. Hablar con los más jóvenes de la pertinencia de consumir otro tipo de productos culturales alejados de la violencia, y tratar de comunicar de manera más eficiente todo el daño que han ocasionado a la sociedad ese tipo de personajes de la vida real que luego suelen ser exaltados como una especie de “héroes” en la pantalla, debe ser un esfuerzo estratégico no solo de los padres de familia. Los productores de ese tipo de contenidos están haciendo su trabajo, ¿estamos haciendo el nuestro? No creo, le hemos dejado la tarea completa a las autoridades y de manera cómoda nos sentamos a ver qué sigue pasando, como si no fuera problema de todos. El restablecimiento de la paz es también nuestra responsabilidad, y yo, como los niños que danzan en sus comunidades, sigo teniendo fe en que habremos de conseguirla. Que disfrute su lectura.

Directorio

Contenido

El Museo Virtual de La Quemada [segunda parte] Por Jorge Cuauhtémoc Martínez Huerta

Roberto Abad, Cuando las luces aparezcan Por Beatriz Pérez Pereda

Guerra es paz. Libertad es esclavitud. Ignorancia es fuerza Por Sindy Espinosa Medina

The french dispatch, de Wes Anderson: el autor y el tiempo Por Adolfo Nuñez J. Tout s’est bien passé (Todo ha ido bien), la película de François Ozon Por Carlos Belmonte Grey

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Jánea Estrada Lazarín lagualdra@hotmail.com

Carmen Lira Saade Dir. General Raymundo Cárdenas Vargas Dir. La Jornada de Zacatecas direccion.zac@infodem.com.mx

Jánea Estrada Lazarín Dir. La Gualdra lagualdra@hotmail.com Roberto Castruita y Enrique Martínez Diseño Editorial

La Gualdra es una coproducción de Ediciones Culturales y La Jornada Zacatecas. Publicación semanal, distribuída e impresa por Información para la Democracia S.A. de C.V. Prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta publicación, por cualquier medio sin permiso de los editores.

Juan Carlos Villegas Ilustraciones jvampiro71@hotmail.com


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El Museo Virtual de La Quemada [segunda parte]

/// Diferentes vistas del modelo 3D de una figurilla cerámica recuperada cerca de La Quemada.

Por Jorge Cuauhtémoc Martínez Huerta* t

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l Centro INAH Zacatecas, a través de su Laboratorio de investigación y documentación 3D del patrimonio cultural, ha venido digitalizando tridimensionalmente las colecciones de objetos de La Zona Arqueológica de La Quemada, lo cual ha posibilitado la divulgación por medios digitales de este patrimonio cultural. Así se ha creado El Museo Virtual de La Quemada, que como se mencionó en la primera parte de este artículo, es una extensión digital del museo de sitio ubicado en dicha zona arqueológica. A la fecha se han digitalizado en 3D diversos objetos, principalmente de cerámica, como figurillas humanas y copas; pero también herramientas de piedra, petrograbados y esculturas; y edificios como la Pirámide Votiva. La digitalización 3D es por medio de la técnica llamada fotogrametría digital y difiere si son piezas muebles o estructuras arquitectónicas. Para el caso de piezas como cerámicas y esculturas se realizan aproximadamente 150 fotografías alrededor del objeto,

mediante cámaras digitales de alta resolución; en cuanto a las estructuras como la Pirámide Votiva o el juego de pelota se toman de 200 a 300 fotografías mediante drones, lo que posibilita las tomas de ángulos que serían imposibles desde el suelo; una vez terminado el levantamiento fotográfico se procesan las imágenes con un software fotogramétrico para generar el modelo tridimensional. Con los modelos 3D terminados, el siguiente paso es mostrarlos al público por medio de internet; para ello se eligió la plataforma llamada Sketchfab, la cual pertenece a la compañía Google (Alphabet Inc). Fun-

ciona como una red social en donde el usuario genera una cuenta para tener un espacio digital, en la cual puede publicar modelos tridimensionales de cualquier temática. Sketchfab ofrece a instituciones culturales sin fines de lucro cuentas especiales para la creación de museos virtuales; por lo que podemos encontrar las colecciones de piezas 3D de grandes instituciones como el Museo Británico o el Museo Arqueológico Nacional de España, además de los museos virtuales del INAH referidos en la primera parte de este artículo. Gracias a esta plataforma hemos empezamos a difundir los modelos 3D de los objetos arqueológicos de La Quemada, que además son acompañados de imágenes, texto y -más recientemente- se ha incorporado audio con información que el usuario estará escuchando mientras interactúa con las réplicas virtuales. Como hemos visto, los museos virtuales poseen varias capacidades y ventajas que no pueden darse en los museos físicos; ejemplos en nuestro caso

tenemos el poder observar las partes superiores de la Pirámide Votiva, ver ángulos de las cerámicas o esculturas que no sería posible en el museo de sitio o la capacidad de amplificar los objetos 3D para ver detalles que en el plano físico no sería posible sin el uso de algún instrumento como una lupa; además del potencial de divulgación que permite a cualquier persona del mundo conocer las piezas sin trasladarse al sitio. Sin embargo, también existen problemas, por ejemplo, si bien existe la posibilidad de que cualquiera pueda visitar nuestro espacio en la web, realmente que una persona llegue al museo virtual no es fácil, puesto que en la actualidad nos enfrentamos a una sobre saturación de contenidos en internet; además de otras dificultades como el hecho de que algunas piezas 3D pueden ser difíciles de visualizar en ciertos smartphones que son el medio actual más utilizado para navegación. Ante estas situaciones se ha estado trabajado en técnicas que permitan optimizar los ob-

jetos 3D para ser visualizados y manipulados desde cualquier dispositivo; y en cuanto al alcance de un mayor público, se lleva a cabo una estrategia en la que a través de las redes sociales de Facebook e Instagram de La Zona Arqueológica de La Quemada se difunden las nuevas piezas arqueológicas digitalizadas y publicadas en nuestro museo virtual a través también de videos de los modelos 3D que han demostrado ser muy atractivos para el espectador. La mayoría de los museos virtuales se presenta en la actualidad como un espacio donde se exhiben piezas de manera individual, es decir, se visualiza un modelo 3D por página (a manera de catálogo). Sin embargo, en los próximos años estas limitantes irán desapareciendo y los museos virtuales evolucionarán a ambientes más inmersivos con la ayuda de dispositivos como las gafas o visores de realidad virtual, posibilitando que el usuario se introduzca virtualmente en un espacio donde existan diversas piezas y pueda interactuar con ellas; lo que también permitiría u obligaría a la creación de guiones museísticos virtuales. Los museos virtuales llegaron para quedarse y conforme avanzan más las tecnologías digitales, seguramente cada vez más museos tendrán su extensión virtual. Liga al Museo Virtual de La Quemada: https://sketchfab.com/Museo_La_Quemada

/// Modelo 3D de la Pirámide Votiva de La Quemada.

*Arqueólogo responsable del proyecto: “Laboratorio de investigación y documentación 3D del patrimonio cultural” del Centro INAH Zacatecas.

Ollin: Memoria en movimiento

/// Imagen generada a partir del modelo 3D del petrograbado de las siete serpientes ubicado en La Quemada. Gracias a la fotogrametría se pueden resaltar los tallados en la roca que pueden observarse en la imagen gris.


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Literatura

Roberto Abad, Cuando las luces aparezcan Por Beatriz Pérez Pereda t

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na luz que se enciende es un acontecimiento en un cuarto oscuro. Hay ciertas luces que esperamos, con temor y curiosidad, a que aparezcan para revelarnos, acaso confirmarnos, la naturaleza de un misterio que intuimos es una verdad largamente presentida. Relámpagos en forma de cuentos es lo que Roberto Abad nos presenta en su más reciente libro publicado Cuando las luces aparezcan, una colección de historias donde, como música de fondo, se asoman por igual personajes como el señor Maussan, Los expedientes secretos X o seres de otros planetas, para desde la duda, lo absurdo y el extrañamiento mostrarnos emociones muy humanas. Beatriz Pérez Pereda: En tu libro Cuando las luces aparezcan me parece hay un tema filial de fondo, de las relaciones entre padres e hijos, hay varios cuentos en que la tensión o drama de esas relaciones está insertado en este mundo a medio camino entre la ciencia ficción, lo apocalíptico, lo onírico… cuáles eran tus premisas al empezar a escribir este libro. Roberto Abad: Es cierto. No me di cuenta de eso sino hasta después, al corregirlo. Lo que yo quería en un inicio con este libro era hacer historias de extraterrestres, así de simple; claro que hay una percepción muy particular sobre este tipo de literatura. Traté de integrar elementos muy míos. Sin embargo, nunca vi venir ni pensé que terminaría hablando también de las relaciones entre padres e hijos, que me resultan idóneas para representar aquello que viene de otra parte. Con el paso del tiempo he tenido que aceptar que las relaciones de familia es uno de mis temas, y me he relajado al respecto, pues en un inicio había una negación a repetirme, a recrear casi las mismas situaciones. Ahora creo lo contrario. Quiero explorarlo hasta donde me sea posible. BPP: Hay una cita de Dick, es sobre lo que él consideraba la esencia de la ciencia ficción, en alguna parte dice: “esta es la esencia de la CF, una dislocación conceptual dentro de la sociedad, en tanto provoque que una nueva sociedad sea imaginada en la mente del autor, transferida al papel, y que de ahí el extrañamiento actúe como un perturbador estímulo

/// Roberto Abad.

en la mente del lector pues él sabe que no está leyendo acerca del mundo tal y como lo conoce…”, tus cuentos me provocaron eso, una especie de extrañamiento, porque es una realidad parecida a la nuestra pero con elementos perturbadores, ¿qué opinas de esto, fue una decisión consciente, es parte de tu “poética”? RA: Dick es revelador en muchos sentidos. Las intenciones que él ve en la

ciencia ficción, yo trato de buscarlas en toda la literatura. Siempre es un extrañamiento lo que me hace llegar a la última página, también cuando escribo. No me preocupa entenderlo, sino dejar que me lleve a lugares que no conozco. Por ejemplo, otra cosa que he descubierto en el camino es que escribo de lo que me da miedo, no necesariamente para dejar de tenerlo. Me obsesiona. Y mantengo la idea de que

puede ser el punto de encuentro con el lector. Todo lo que me haga sentir al filo y tenso, para mí tiene sentido escribirlo. BPP: El miedo es una emoción poderosa y por ello es frecuentemente evadida. Que escribas de lo que te da miedo, “no necesariamente para dejar de tenerlo”, ni para purgarlo sino para explorarlo, y que esto pueda ser un punto de encuentro

con el lector me parece interesante y hasta radical, platícanos más de esto... RA: Hay miedos que nos acompañan desde siempre, y están tan arraigados a nosotros que el plantearse enfrentarlos para desaparecerlos es solo un placebo. Por eso convivo resignado de manera más o menos armónica con los míos. Así como la belleza tiene su lado oscuro –diría Atwood–, en el arte, la oscuridad guarda múltiples oportunidades estéticas. Y por suerte existen los lectores que saben identificarlas. Para mí es eso, una coordenada de incertidumbre en la que nos encontramos. BPP: Tu primer libro se titula Orquesta primitiva, en tu semblanza se dice que eres músico también, pienso en escritores para los que la música es fundamental en su escritura: Murakami, Ishiguro, Boris Vian, Nick Cave, Patti Smith, Cortázar, muchos otros, cuál es la relación de la música con tu escritura. RA: Ese libro, que se publicó en Tierra Adentro en 2015, reúne cuentos brevísimos de una orquesta surrealista, fantástica. Raúl Brasca, un mi-


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Literatura

croficcionista argentino de alto vuelo, me dijo que mi prosa tenía un sentido de la forma y una fluidez musicales. Cuando releí algunas de esas historias pasado un tiempo, entendí más ese comentario. Más allá de la extensión, me importa mucho el ritmo, la armonía y la manera en que las palabras van conectando su sonido. Y otra cosa: el silencio. La música fue mi primera escuela. Entonces cuando estoy frente a una página en blanco no me siento tan lejos de un instrumento. BPP: Cada cierto tiempo en redes sociales hay una discusión acerca de si el cuento, como género, ha muerto o no, cuál es tu postura y vivencia al respecto. RA: Es una discusión vacía, a mi parecer, y hasta anticuada. Pienso que la gente que se empeña en decirlo no está interesada en saber qué ha pasado con el género, solo se aferra a repetir un discurso, sin poder evitarlo, como un estornudo. No se puede negar la fuerza tan deslumbrante que tiene el género hoy. El cuento está en un momento de renovación muy fuerte, hay muchos estilos refrescantes, y cada vez surgen autores y autoras que están pensando su obra cuentística como un proyecto a largo plazo. Eso me interesa. Claro que aún existe un prejuicio respecto a la validación de el escritor como novelista. Pero es una noción cada vez más resbaladiza, o eso quiero creer.

Historia sobre mi familia [Fragmento] La llegada El señor Maussan me recomendó que estuviera atento. Entendí lo que quería decirme: no era hora de jugar. Esperábamos quietos en una esquina de la recámara, cuando las voces se oyeron en la sala, luego en el pasillo de arriba y, por último, detrás de la puerta. Padre entró en una silla de ruedas. Lo empujaba un enfermero flaco, pelón, vestido de ropa blanca. Entre él y Madre lo acostaron. Ella agradeció, después lo llevó a la salida. Le pregunté al señor Maussan qué debía hacer ahora. Me pidió que viera a Padre. Tenía la cabeza vendada, parecía un esqueleto y apestaba a medicina. Del asco, me tapé la nariz. Los doctores dijeron que fue un derrame cerebral. Que por eso lo operaron de urgencia. Y no sé qué más. En cuanto Madre me lo contó, corrí a buscar en la computadora de qué se trataba. Una venita malformada explotó en su cabeza y adentro se llenó de rojo. El señor Maussan, que sospechaba hasta de las plantas, me pidió que siguiera investigando, debía haber otra explicación; estuve de acuerdo. Leí en blogs sobre algunos casos de gente que abandona a su familia. Casi todos eran muy distintos al nuestro, menos el del video. No sé cómo, luego de muchas vueltas y de dar clics aquí y allá, llegué a él. Unas personas contaban la historia de un campesino que desapareció de pronto; meses después volvió con las mismas características de Padre. Saca las colchonetas, hijo, aquí vamos a dormir, dijo Madre cuando subió las escaleras y entró al cuarto. Traía la cara escurrida como una manzana seca. Primero tengo que averiguar, le contesté. Necesito que me ayudes, por favor. Haz lo que te digo. Es importante.

/// Roberto Abad.

Estoy cansada. Obedece, carajo. Cuando me hablaba con ese tono, las órdenes me resultaban confusas. Debían pasar tres minutos con veinte segundos para darme cuenta de lo que realmente quería que hiciera. Pero esa vez no me tuvo mucha paciencia. Abrió el clóset y aventó las colchonetas al piso. El asunto empezó un día en que Padre no volvió del trabajo. Alguien llamó por teléfono. Nos dijo que él estaba en el hospital y fuimos. Los doctores no nos dejaron entrar a verlo. El señor Maussan me preguntó cuánto tardaría una nave en llegar a la nube de Oort; levanté los hombros. Madre comentó que lo mejor era quedarnos tranquilitos, sin hacer berrinches. Pero fue la primera en romper las reglas. Empezó a gritar para que nos dejaran ir con Padre. Vino un guardia. Entonces ella se sentó conmigo en la sala de espera. Aunque, media hora más tarde, volvió a gritarles que necesitaba entrar. Estuvimos ahí muchos días. Se hacía de noche. Salía el sol. Y así. Hasta que fueron a avisarnos que lo habían dado de alta. Esa mañana, después de extender las sábanas, llevamos a Padre a la regadera. Al quitarle las vendas, miré varios cortes en

su cuerpo. Lo habían rapado, tenía una rajada en la nuca con la forma de un ciempiés. Quizá lo más raro fueron los tres hoyos: uno en el estómago, como un segundo ombligo; otro en la garganta, por el que se escuchaba la respiración, y el último en la frente, que no era un agujero en realidad, solo estaba sumido. ¿Qué son esos hoyos? Tuvieron que abrirle. ¿Por qué? Es difícil explicártelo. Mejor apúrate, échale agua. Madre lo tallaba suavecito para no lastimarle las cicatrices. Cuando le enjuagó la espalda, le habló al oído: ya pasó, viejito, ya estás con nosotros. Pero a él poco le importaba lo que dijéramos, su cara seguía sin moverse. Y si una cara no se mueve, entonces no sabes lo que quiere o lo que siente por dentro. Me dieron ganas de alejarme. Intenté decírselo a Madre, pero también estaba paralizada, no oía. Me pregunté si un derrame cerebral cambiaba a los que estaban cerca del enfermo. El señor Maussan respondió que no me preocupara. Juntos íbamos a llegar al fondo de esto.


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Guerra es paz. Libertad es esclavitud. Ignorancia es fuerza Por Sindy Espinosa Medina

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n día desperté y todo era diferente, bueno, no diferente, era peor de como dejé las cosas la noche anterior. Me había propuesto a soñar con unicornios y con el tesoro al final del arcoíris, pero cuando llegué por fin, el baúl no tenía monedas brillantes de oro, lo que tenía era heces… repleto y desbordante. Aún recuerdo cuando mi mayor problema era llevarme una cucharada a la boca sin ensuciar mi ropa, ahora la situación es distinta, hay que ensuciarse para poder comer. Hay que hilar con calma las ideas y sin embargo me es muy complicado pensar con el estómago vacío, no solo de alimento sino de esperanza, de lucidez, de seguridad en uno mismo. Principalmente esto último, se ha perdido. No puedo pretender que lo que escribo le servirá de algún modo a quien lo lea, sobre todo si como yo cuenta hasta el último centavo, no para llegar a la siguiente quincena, ni para llegar a fin de mes, sino para ver cuántas Maruchan alcanza a consumir antes de que su inminente y completa extinción nos prive de su salado consuelo. Tal vez esto sea pasajero, en cuanto se instale el ministerio de la abundancia (minindancia, por sus siglas en neo lenguaje inclusivo) todo volverá a la normalidad, ojalá pronto se nombre al ministro correspondiente. La prioridad del líder del partido desde hace tres años fue limpiar al país de la corrupción, lo está logrando de a poco, solo quedan unos cuantos que se aferran al poder de sus privilegios; poquitos, serán tres, no, menos, como cinco. Los cuentas con los dedos de una mano. Hemos puesto la salvación de nuestra patria en manos de nuestro líder electo para esta ciudad, confiamos en su transparente sabiduría, sabemos que hará las cosas bien. Siempre había imaginado este mundo utópico, de terciopelo, con las libertades que no creía fueran mi derecho. ¡Oye, cómo vas a trabajar por un salario! ¡Eso es servir a la burguesía! ¡Opresión! ¡Malthusianismo! En cambio trabajar por amor a la patria y al partido ¡eso sí es libertad! Recuerda las palabras de Bob Marley, “mi riqueza siempre será la vida”. Doce de septiembre de 1984. El líder ya tomó posesión de su cargo. Aquellos opositores del partido, pri-

vilegiados todavía, han caído. Inicia el protocolo de limpieza, comenzamos a ver el cumplimiento de todas las promesas de igualdad. Todo es nuevo, la ciudad ha quedado en ceros pero la justicia llega con mano dura. Trece de septiembre de 1984. El enemigo del pueblo planea sabotear el camino hacia el progreso, ¿por qué aún existe quien piensa por sí mismo? Siguen siendo una verdadera molestia. Creo que no ha sido suficiente toda esa música de banda sinaloense y reguetón para el pueblo, hay que hacer más conciertos gratuitos en plazas públicas y kioscos de pueblo.

Probablemente estoy viendo el vaso medio vacío y no medio lleno, sé que nuestro líder tiene tras de sí solo buenas intenciones, cansado como nosotros de la tiranía que la democracia nos trajo como cultura, piensa transformar la miseria en algo que aún no comprendemos, algo jamás visto por nadie, algo que no se ha inventado todavía en las artes de la política. Treinta de septiembre de 1984. Gracias al líder; por su preclara e infinita sabiduría hemos descubierto, entre otras cosas, lo infelices que éramos antes, presos del consumismo, tan individualistas y egoístas con nuestro prójimo. Ahora

podemos vernos a los ojos y decir que la ansiada igualdad nos está llegando. Quince de octubre de 1984. El líder nos ha ayudado mucho, el futuro se ve por demás prometedor. Ya no deseamos las cosas materiales que esta ciudad ofrece, ahora nos hemos vuelto seres espirituales, etéreos e iluminados, logramos tal crecimiento personal que provocaría la envidia de cualquier monje budista, de los más aferrados. Diecinueve de octubre de 1984. Como un día sí y un día no. En efecto, no he podido dejar esa fea costumbre todavía, sigo en ello, después de todo, ha sido a lo que nos acostumbramos


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mente. Es cierto que la población ha disminuido, pero ya no por muertes violentas, ya nadie es violento aquí, se puede caminar por la calle con la tranquilidad que se espera un sábado luminoso en el parque. Esta disminución es a conciencia de la comunidad, para poder propagar esta política de amor, no solo a otras ciudades, sino al mundo entero. Sé que el proceso es difícil, pero ahora que lo pienso solo estaba acostumbrada a mi esclavitud, era a fin de cuentas la vida que conocía. Gracias al líder, no solo al de la ciudad sino al del partido, soy libre. Insisto, es doloroso el cambio pero necesa-

rio. Ya no tengo ganas de cruzar la frontera de forma ilegal, ya no creo que el estilo de vida del yanqui sea mejor que el mío. Soy mucho mejor, soy tan espiritual que incluso últimamente puedo levitar. ¡No creas que es la falta de vitaminas y omega tres lo que me hace decir esto! Solo falta que los anarquistas que andan por ahí se den cuenta y se unan a este festín de prosperidad. Pero siempre hay gente a la que le gusta ver el mundo arder. Yo sé que la canasta básica es más cara ahora, pero debemos pensar en el líder, que todo lo hace por nuestro bien, que quien ha

robado ha sido la persona moral, que de moral no tiene nada. Esto será solamente en tanto se estabilizan las cosas, el líder tiene apenas poco tiempo, pero ya está demostrando la eficiencia y la eficacia que en toda la historia de la humanidad se había visto jamás. Y mira que ha habido quien lo intentara. Pienso en nuestro benemérito, se queda corto en comparación. ¿Pero sabes que es lo mejor de todo? Que la oposición fue tal mientras estuvo en campaña electoral. Todo el mundo estuvo inconforme con la manera de administrar de nuestros anteriores líderes, todos querían hacer un cambio a su estilo. Ahora la inconformidad de aquellos que desde el privilegio criticaron los anteriores modos de gobernar y robar parecen estar de acuerdo con el nuevo orden, principalmente los legisladores. ¡Que el Creador los guarde muchos años y les depare reelecciones sinfín! Si no fuera por su atingente cooperación, esto sería realmente muy complicado de manejar. Poco a poco me voy sintiendo más confiada, saber que podemos dormir tranquilos por la noche pues nuestra seguridad ha quedado en buenas manos, educación y salud pública mejoran cada día. Las prioridades han quedado bien establecidas. ¡Primero el pavimento! Porque díganme ustedes ¿qué será de nosotros si nuestros caminos son un desastre de la ingeniería civil? Y todo porque el gobierno anterior seguramente quiso llevar un buen billete a su bolsa. En fin, todo lo que hemos logrado tanto en lo individual como en lo grupal, que no se acabe, que perdure esta unidad, esta autorreflexión, pero sobre todo, que no se nos acabe nuestro líder, que nos proteja muchos años más. Así sea.

Río de palabras

en los gobiernos anteriores: malnacidos. Sin embargo la familias se mantienen unidas, aunque no tengan pan en su mesa, comparten las opiniones de lo mal que estábamos con el partido anterior. La policía del pensamiento está haciendo lo suyo, ha dejado por ahí unos cuantos muertos. Pero eran meras reminiscencias de anteriores líderes. El líder dejó un mensaje claro: la burocracia será innecesaria en el futuro próximo, entorpece el progreso y la economía y el proyecto a la perfectibilidad del hombre. Pronto el estado se manejará solito. Necesitábamos este cambio indudable-


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Cine

The french dispatch, de Wes Anderson: el autor y el tiempo t

Por Adolfo Nuñez J.

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a historia arranca con un final. El titular de una publicación impresa escribe “La muerte de un editor”. Después de muchos años de trabajo, una redacción llega a su inevitable cierre. Se trata de The french dispatch of the liberty, Kansas evening sun, una revista con un nombre tan elaborado como las crónicas y artículos que guarda dentro de sus páginas. Por tal razón, los periodistas que escribieron durante muchos años en ese espacio deciden publicar una última edición, a manera de despedida. The french dispatch (2021), la película más reciente de Wes Anderson, se trata de la versión fílmica de ese número final. Con enorme ritmo e inventiva, el realizador ilustra, a manera de antología o tríptico, cada una de las historias que conforman la publicación que está a punto de desaparecer. En cada una de estas narraciones breves, el director hace uso de diversas técnicas cinematográficas, que son propias de su sello característico. Estas van desde transiciones abruptas de color a blanco y negro, hasta cambios en el formato de la pantalla; también se encuentran los tradicionales encuadres simétricos, escenografías que cambian de lugar, la integración de subtítulos y textos en la imagen y

hasta una secuencia de animación. La presencia de todos estos elementos, algunos dentro de la misma escena de manera simultánea, puede volverse abrumadora en ocasiones, pero al mismo tiempo se trata de la prueba fehaciente de un cineasta con dominio de cada uno de los elementos que conforman su obra. En ese sentido, la película también es una reivindicación sobre la importancia del autor al momento de contar una historia, y que encuentra un especial significado al ligarlo con la labor periodística. Para recalcar ese peso autoral, el realiza-

dor vuelve a trabajar con sus colaboradores habituales, además de sumar algunas caras nuevas a su filmografía. La cinta está conformada por un elenco multiestelar que incluye a intérpretes como Bill Murray, Owen Wilson, Adrien Brody, Tilda Swinton, Léa Seydoux, Frances McDormand, Edward Norton, Jason Schwartzman, Willem Dafoe, Liev Schreiber, Mathieu Amalric, Elisabeth Moss, Benicio del Toro, Timothée Chalamet, Lyna Khoudri, Jeffrey Wright, entre otros. Asimismo, al igual que en The grand Budapest Hotel (2014), que es considerada

por muchos su obra magna, aquí Anderson profundiza en temáticas relacionadas con sus obsesiones particulares, todas orientadas hacia la misma cuestión: el paso del tiempo y la nostalgia por épocas que jamás vivió. En ese sentido, The french dispatch se trata de una valiosa, creativa y muy divertida dignificación del poder que guardan las historias para capturar en el tiempo a personas, lugares y momentos que ya no existen. Ya sea que se esté hablando de narraciones impresas, filmadas, o como lo señala Wes Anderson en esta ocasión, un poco de ambas.

Desayuno en Tiffany’s, mon ku Tout s’est bien passé (Todo ha ido bien), la película de François Ozon Por Carlos Belmonte Grey t

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a última colaboración entre el director François Ozon y la guionista Emmanuèle Bernheim es la adaptación de la novela que cuenta la muerte del padre de Bernheim y, a la vez, la suya propia. Ozon adaptó de Bernheim Sous le sable (200), Swimming Pool (2003) y 5x2 (2004), filmes que fueron los primeros éxitos del realizador francés y que dejaron ver los intereses de ambos sobre la condición humana de la muerte. En Tout s’est bien passé (Todo ha ido bien) la guionista narra cómo su padre, tras sufrir un derrame cerebral a los 85 años, le pidió le ayudara a morir dignamente. Sin embargo, la adaptación

no pudo ser terminada por la autora porque ella misma fue diagnosticada con un agresivo cáncer pulmonar que le provocaría la muerte en 2017.

La autora, quien fue, por cierto, la pareja del crítico de cine y director de la Cineteca francesa Serge Toubiana, se preocupó por mostrar no la resignación a la muerte, sino la conciencia de decidir morir y disfrutar no hasta que el cuerpo deje de poder, sino hasta que aún se está con los sentidos bien despiertos y por tanto se puede disfrutar de las sensaciones. Ozon solicitó a los actores Sophie Marceau y André Dussollier para los roles principales de hija y padre para contar linealmente, entre el drama y la comedia, la decisión por la muerte. En esta ocasión no veremos a un Ozon con planos osados como iniciar la cinta desde el interior de una vagina en un grandísimo plano detalle (L’amant doublé, 2017), o el sexo homosexual

(Le temps qui reste, 2005), o un musical repleto de estrellas femeninas francesas (8 femmes, 2002). Ahora es un Ozon que pareció ponerse sobrio y respetar la narración; centrarse en el drama de preparar la burocracia para preparar la muerte. Un contrato que debe ser firmado por el interesado en persona, que requiere un traslado a Suiza porque en Francia aún es ilegal. Y el sufrimiento resignado de dos hijas que deben de ocuparse de la papelería y asumir que a pesar de ver a su padre aún gozoso él ha decidido que no quiere morir en cama y asistido hasta el último suspiro: quiere que todo se pase bien y en calma. Ver el tráiler: https://youtu.be/ cCcpprSymaU


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