SUPLEMENTO CULTURAL
NO. 502 /// 8 DE NOVIEMBRE DE 2021 /// AÑO 11
DIR. JÁNEA ESTRADA LAZARÍN
Jesús Aguilar. Cosecha, 2021. Cerámica (barro y pigmentos nativos). 31 x 16 x 12 cm.
Jesús Aguilar (Comitán, Chiapas, 1987) habla con emoción de las formas que la naturaleza tiene, recuerdos cotidianos que le permiten analizar el crecimiento de las plantas del campo y las sensaciones generadas al mojarse bajo la lluvia. “Crecí en contacto con el ambiente rural, con las formas orgánicas; esperando la lluvia en marzo para cultivar”. La morfología de las calabazas o del maíz, el olor y el color de la tierra, también, son parte de sus motivaciones. Su búsqueda es constante, lo remite a cuestionar y reflexionar sobre su origen y devenir. [“Rojo criollo, la cerámica de Comitán. Un acercamiento al imaginario de Jesús Aguilar”, por Ángel Solano, en páginas centrales]
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LA GUALDRA NO. 502 /// 8 DE NOVIEMBRE DE 2021 /// AÑO 11
La Gualdra No. 502
Editorial
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Lo que coleccionamos nos define y define también a las sociedades que coleccionan. Hablo de museos, y cada país, cada región o cada ciudad tiene en los museos el reflejo de lo que ha atesorado, de los objetos que ha primado sobre otros. Podríamos decir que los museos son el autorretrato de nuestras sociedades. En ellos aprendemos, disfrutamos y creamos espíritu crítico”, dijo apenas hace unos días Nacho Ruiz, en su artículo periodístico publicado en el diario español La Verdad. 1 Leyéndolo, no pude dejar de pensar en lo que sucede aquí en Zacatecas; efectivamente los museos son el reflejo de nuestra sociedad, por lo que valdría la pena analizar qué es lo que sucede en ellos para comprender más o menos por dónde es que vamos, en qué estamos estancados y qué podríamos hacer para mejorar. En nuestra ciudad capital poseemos cinco museos dedicados aspecíficamente al arte, además del Museo de Ciencias de la Universidad y el de la Toma de Zacatecas en el Cerro de la Bufa. A pocos kilómetros de aquí, además, está el más antiguo de todos, el Museo de Guadalupe, una de las joyas más significativas de nuestro patrimonio. Es una realidad que los museos están solos y que pocos de ellos reúnen la mayor parte de la afluencia de visitantes en la capital: el de la Toma, por estar en un sitio como el Cerro de la Bufa -lugar al que de manera natural llegan los turistas-; y “el de las máscaras” -el Museo Rafael Coronel-, que por posee una colección bastante atractiva de arte popular mexicano y al estar en uno de los edificios más hermosos del centro -el ex convento de San Francisco- tiene de entrada una ventaja: la gente que lo visita se encarga de promoverlo con sus conocidos; de boca en boca la promoción se da y es muy efectiva. Estos dos últimos museos mencionados son los que más visitantes tienen; sin embargo, es de una tristeza indescriptible constatar que en términos generales hay pocas personas interesadas en visitarlos, la mayor parte del tiempo las salas de los otros cuatro museos están vacías; digo que es triste porque los zacatecanos no vamos a estos recintos. Me pregunto por qué y las respuestas se van dando poco a poco: no hay promoción, no hay información que llegue a la población local -los turistas llegan porque empiezan a preguntar, ya estando
aquí, a dónde pueden ir-; eso y quiza lo más importante: no hay recursos económicos para ser destinados a su modernización. Los museos en Zacatecas son espacios en los que se exhiben piezas de arte en las paredes, sin información precisa para el visitante de qué es lo que está viendo. Urge que se destinen más recursos a estos espacios. Primero, para que no se caigan; la mayoría de ellos están ubicados en edificios viejos, que requieren un constante trabajo de mantenimiento para cosas tan sencillas como para evitar que la humedad siga ocasionado los daños cotidianos. Segundo, para que los museos tengan un área de investigación que genere constantemente contenidos. Tercero, necesitan todos de un área de mediación que pueda dinamizar las experiencias del visitante. Cuarto, urge también que cada uno de ellos tenga un patronato que genere recursos para restauración de las piezas existentes e incluso para nuevas adquisiciones. Ahí están nuestros museos, esos que son nuestro reflejo: solos, a punto de colapsar, sin personal suficiente, sin recursos para satisfacer sus necesidades básicas, sin visitantes, pero con unas colecciones maravillosas de arte zacatecano, de arte universal, de arte popular, de arte huichol, de arte abstracto... esperando que las autoridades se sensibilicen, por ejemplo, y no recorten más los prespuestos de cada año. Mucho hay por hacer con respecto a estos espacios que son, además, una de nuestras fortalezas, uno de nuestros atractivos más grandes. Se ha dicho en diferentes ocasiones que la ciudadanía también puede participar, que la iniciativa privada puede aportar recursos y sumarse a su rescate y promoción; para eso, es indispensable también que se actualice la Ley de Hacienda del Estado. El mecenzago no puede darse sin condiciones que incentiven a los inversionistas. Seguiremos hablando de esto, porque el presupuesto federal y estatal para el siguiente año están por definirse. Que disfrute su lectura.
Contenido La toma de las calles, la nueva lucha simbólica reivindicativa Por Judith Rivas Hernández René Amaro Peñaflores
Rojo criollo, la cerámica de Comitán. Un acercamiento al imaginario de Jesús Aguilar Por Ángel Solano
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Edmund Husserl o la razón como vigía ante el naufragio humano (En memoria de Dionisio Piña, mi maestro) Por Sigifredo Esquivel Marin Macario Por Francisco Javier González Quiñones
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L’événement / El acontecimiento [la obra de Annie Ernaux al cine por Audrey Diwan] Por Carlos Belmonte Grey El nombre de la rosa, de Umberto Eco Por Miguel Ángel de Ávila González
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Dune, de Denis Villeneuve: la épica generacional Por Adolfo Nuñez J. Vuelve la cestería Por Laura Gemma Flores García
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Jánea Estrada Lazarín lagualdra@hotmail.com
Ver La Gualdra No. 17, en: https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/gualdra17?fbclid=IwAR3eTIUp_3t_Q4KwXGCF1LeH5FFsGkDyLEUt2Q3wQBGUW4dNMmF4N72UvM 1
Directorio
Carmen Lira Saade Dir. General Raymundo Cárdenas Vargas Dir. La Jornada de Zacatecas direccion.zac@infodem.com.mx
Jánea Estrada Lazarín Dir. La Gualdra lagualdra@hotmail.com Roberto Castruita y Enrique Martínez Diseño Editorial
La Gualdra es una coproducción de Ediciones Culturales y La Jornada Zacatecas. Publicación semanal, distribuída e impresa por Información para la Democracia S.A. de C.V. Prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta publicación, por cualquier medio sin permiso de los editores.
Juan Carlos Villegas Ilustraciones jvampiro71@hotmail.com
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La toma de las calles, la nueva lucha simbólica reivindicativa
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a toma de las calles de la Ciudad de México en 1892 fue una movilización social de protesta-rechazo, de estudiantes y trabajadores, a la tercera reelección consecutiva de Porfirio Díaz. Fue una “expresión guerrera” que consistió en una amplia capacidad de expresión ante la exclusión política y permanencia prolongada del grupo porfirista en el poder. La coyuntura electoral, cuyo caldo de cultivo lo constituían la crisis económica, las revueltas agrarias, hambrunas, reducción de salarios y fuertes tensiones entre las fuerzas políticas locales y regionales, posibilitaron que sectores sociales heterogéneos hicieran suyo el escenario urbano y se valieran de la prensa para resignificar el Centro, la Alameda y la Plaza de la Constitución de la Ciudad de México como espacios simbólicos. Las marchas y los discursos interpelaron a las autoridades y desafiaron al régimen que consideró que era una afrenta, una descalificación a la modernización y al caparazón progresista del Estado porfirista. Estos sectores en lucha, mediante dispositivos como los clubes políticos, mutualistas y prensa crítica (El Hijo del Ahuizote, El Monitor Republicano y el Diario del Hogar), configuraron una fiesta y un espectáculo, que incluía actores con diferentes intereses, pero que se unían ante la posibilidad de la dictadura, la “política del garrote”, y la “violación permanente del pacto federal”. ¿Qué es la calle?, es el lugar político por excelencia, espacio de sociabilidades, de causas de los sin voz, para ser reconocidos como actores con derecho a tomar parte en la política. Anteriormente hubo muchas otras protestas en la Ciudad de México, motines y manifestaciones, pero esta fue la primera de corte electoral que reclamó con vehemencia y firmeza demandas que permitieron formar un frente de sectores sociales. Tal forma innovadora de partici-
pación política, disciplinada y respetuosa, salió a las calles a hacer política de oposición al gobierno. El contexto de la época era convulso, en él existió una dialéctica de movimientos, entre una élite que tenía claro que el apoyo a la reelección de Díaz significaba estabilidad política, gestión eficaz de los conflictos regionales, reduciendo las tensiones de poder, es decir, estabilidad política para concretar el crecimiento económico; y, por otro lado, los amplios movimientos populares anticentralistas, rebeliones populares y “aires insurrectos” (Romana Falcón), así como las luchas y tensiones en las fuerzas militares y al seno de la Iglesia católica, que se oponían al autoritarismo y demandaban autonomía municipal; rechazaban el alza de impuestos, la desamortización y el despojo de tierras de los pueblos.
El régimen porfirista salvó las dificultades cerrando filas y mediante una recomposición de las élites, puso en marcha con diversas políticas económicas (supresión de las alcabalas, ley minera que eliminó las trabas a la inversión privada; la ley de baldíos, formación de la gran propiedad agraria; y ley bancaria, inversión privada a gran escala), la oligarquización de la economía. El proceso fue complicado, pero sobre estas medidas político-económicas se efectúo la postulación de la candidatura de Díaz en 1892. Dicha candidatura debía tener legitimidad, para el efecto, se requería un gran movimiento electoral impulsado por una amplia red de clubes políticos dirigidos por el Comité Central Porfirista, la Unión Liberal y la prensa oficialista. Hubo incluso movilizaciones callejeras en favor de la reelección que
también fueron importantes. Por su parte, la prensa crítica se hizo presente en la toma de las calles y fue contrahegemónica en el repudio al reeleccionismo. De esta forma, estudiantes y obreros tomaron espacios de la Ciudad de México y protestaron; la disputa por las calles, la apropiación urbana entre reeleccionistas y antireeleccionistas, con fiesta y espectáculo (cívico-patrio), derivó en lucha de clases (hispanofobia) anclada a la tradición (valores artesanales) y a la modernidad (credo liberal republicano estudiantil). La violencia estuvo presente, la represión estatal también con aprehensiones y hostigamiento, cuyas expresiones culminaron con la movilización del 15, 16 y 17 de mayo de 1892. El “asalto a la torre de la catedral”, abrió una fisura al “desorden y la violencia, y
permitió recuperar los intersticios que habilitaron expresiones espontáneas de disconformidad general. El mapeo de las movilizaciones mostró el recorrido estratégico de los manifestantes y sus paradas simbólicas, “para protestar contra la violación a los principios liberales”, lo que permitió un acercamiento con el pueblo. El motín callejero dio cuenta de los hechos de violencia generalizada, pero también mostró la confrontación de clases. El saldo fue un muerto y decenas de detenidos, “acusados de ser instigadores o autores” de los motines; algunos participantes fueron confinados a la cárcel de Belén. En síntesis, el libro La Toma de las calles, constituido por tres partes (el contexto, la calle y la prensa) es una “historia al ras del suelo”, que revela la “dimensión guerrera” de los sectores populares en torno a demandas y vínculos identitarios en una coyuntura electoral. Los estudiantes y obreros se movieron, con “ingenio y entusiasmo”, en situaciones de “no libertad”, acechados por las fuerzas policiacas, acosados permanentemente para no ampliar su base social, pero en ese proceso los líderes (de los estudiantes Joaquín Clausell, Jesús Flores Magón; de los periodistas Gabriel González Mier y Daniel Cabrera; del club obrero Agustín Arroyo), “bajaron al barrio” y removieron una conflictividad social a flor de piel”, para hacer más visible su lucha. Los grandes perdedores fueron los estudiantes y obreros, pero igualmente el régimen porfirista al mostrar tal cual su naturaleza autoritaria; el escenario de represión desprestigió a la élite y develó el derrotero ulterior de la dictadura. * Judith Rivas Hernández/ UPN Zacatecas. René Amaro Peñaflores/UAZ. *** Reseña al libro: La Toma de las calles. Movilización social frente a la campaña presidencial. Ciudad de México, 1892, de Fausta Gantús, Florencia Gutiérrez y Alicia Salmerón, México, Instituto Mora, 2020.
Libros
Por Judith Rivas Hernández René Amaro Peñaflores* t
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Rojo criollo, la cerámica de Comitán. Un acercamiento al imaginario de Jesús Aguilar
Arte
En estas cavidades se amotina la vida, bullen formas naciendo. ¿No las sientes pujar, surgir de súbito entre volutas, ondas concéntricas de asombro, rastros de chorreantes combustiones? José Manuel Caballero Bonald
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Por Ángel Solano*
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esús Aguilar (1987) habla con emoción de las formas que la naturaleza tiene, recuerdos cotidianos que le permiten analizar el crecimiento de las plantas del campo y las sensaciones generadas al mojarse bajo la lluvia. “Crecí en contacto con el ambiente rural, con las formas orgánicas; esperando la lluvia en marzo para cultivar”. La morfología de las calabazas o del maíz, el olor y el color de la tierra, también, son parte de sus motivaciones. Su búsqueda es constante, lo remite a cuestionar y reflexionar sobre su origen y devenir. Jesús es ceramista, originario de Comitán, Chiapas. Realiza una actividad ancestral que se vincula a las manifestaciones de las comunidades mayas, él lo sabe, asume con orgullo la herencia de las formas antiguas y lo manifiesta en su proceso. La obra de Jesús puede clasificarse en tres vertientes, por un lado, la creación de elementos utilitarios como vasijas o tazas, los diálogos con la escultura y los lazos con el diseño de objetos. De esta forma, encontramos elementos extraños como espirales continuas que remiten a las orugas o “utensilios” deformados que dan la sensación de haber sido el caparazón de algún mamífero acuático y que esperan pacientes poder contener otro objeto en su interior. Hay
/// Jesús Aguilar en su taller..
atisbos a elementos que conectan con las frutas o el cuerpo de las aves, formas caprichosas que juegan con el sentido de equilibro, sensación que da la no simetría en su composición final. En sus cerámicas se percibe el silencio, no el que genera angustia, sino el que es ma-
nifestación del espíritu y que nos otorga la posibilidad de habitar nuestro interior; otorgado por el resultado cromático manifestado al salir del horno. Observamos tintes en diversos espacios de los objetos, sus núcleos son diferentes de la piel que los cubre, hay sienas sutiles, cercanos al amarillo de Ná-
/// Jesús Aguilar. De la serie semilleros, 2020. Cerámica (barro y pigmentos nativos). 46 x 22 x 22 cm. .
poles que conviven con otros de una apariencia tostada y acentos de un rojo óxido que, en ocasiones, es acompañado por líneas de una perfección casi meditativa. Ritmos que se vuelven sugerencias constantes en la obra de Aguilar y que se acercan a una especie de ideogramas. Códigos que tratan de comunicar sensaciones sobre la naturaleza, continuidades gráficas que evocan la lluvia, las grietas en la tierra o la mezcla de ambos en su integración, el lodo. Mestizaje y alquimia Al mirar la cerámica de Aguilar, la primer sensación remite a la sutileza y estructura de objetos japoneses; líneas constantes, texturas y trazas irregulares generan movimiento en sus piezas. Su aspecto final está alejado de los motivos recurrentes que las comunidades, del sur del país, utilizan en la construcción de sus diseños. Sus objetos otorgan un aspecto depurado y no folklorizado que sigue tocando aspectos de identidad y pertenencia. Su cerámica es una síntesis de motivos cotidianos, conocimientos
sintéticos y procesos experimentales. La obra de Jesús tiene colores resultado de una ardua investigación e incorporación de elementos originarios. Menciona que su interés por la tierra nativa lo llevó a replantear sus métodos y proponer diversas posibilidades a partir de la incorporación de arcilla encontrada en su comunidad, material que contiene gran cantidad de óxido de hierro y estaño, elementos que otorgan un café peculiar y un “rojo criollo”, denominado así por el artista. En sus reflexiones también hay una especie de mestizaje, como él lo describe, al incorporar la arcilla de Comitán y la tierra de Zacatecas, acción simbólica que le permite generar un material resistente a las altas temperaturas y que evoca nuestra personalidad como mexicanos, la constante posibilidad de mezclar culturas. Las experimentaciones e investigaciones de Jesús son un parteaguas para las posibilidades que tiene como artista y para la generación de nuevas vertientes que alimenten la gran historia de la cerámica mexicana.
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Notas finales Jesús Aguilar es egresado de la Escuela de Artes por la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (2013) con especialidad en escultura, cerámica y fotografía. Cursó el “Diplomado en Diseño de objetos Utilitario” en el Centro de Investigaciones de Diseño Industrial (UNAM) y en CASA (Centro de Artes de San Agustín) en Oaxaca. Ha desarrollado proyectos artísticos en escultura y diseño en cerámica. A la par elabora investigaciones y producción artística con materiales nativos (arcillas, óxidos y pigmentos) de la región de Chiapas. Es creador de la marca LU´UM (del tojolabal Maya “tierra”) que tiene como objetivo la reinterpretación del leguaje del barro local y sus conexiones con lo contemporáneo. Ha participado en bienales y exposiciones en el país y el extranjero. Ha sido becario del PECDA en dos ocaciones (2014 y 2021) y del FONCA (2015-2016). En 2018 realiza una “Residencia artística y de Investigación” en CASA. Es creador del movimiento cultural independiente “Arcillas color de piel” que involucra el trabajo con las últimas comunidades alfareras de la región de la Meseta Comiteca Tojolabal, en Chiapas. * Miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte.
Arte
Crear dignifica Adquirir conocimientos en diferentes ramas de la creación como el arte y el diseño le ha permitido impactar y compartir con los otros. Para Jesús, una de las preocupaciones vinculadas con “el hacer” es la posibilidad de apoyar a otras comunidades. Acción que remite a las realizadas, constantemente, por el maestro Francisco Toledo (1940-2019) y que Aguilar concibe como una remuneración para el artista. Labor que se refleja mediante el respaldo social y que dignifica su labor en un contexto tan complejo y desigual como es el medio del arte en México. Jesús se acercó a una comunidad de la Meseta Comiteca Tojolabal, específicamente a la agrupación de Alfareras de Yocnajab, con casi 300 años de fundación, allí se enfrentó a los prejuicios del oficio, relegado ancestralmente a las mujeres. Bajo esta experiencia Aguilar pudo aportar conocimiento, aprender y construir nuevas posibilidades para la creación de elementos con barro. Como consecuencia y en colaboración con el grupo de artesanas, la fotógrafa e historiadora del arte José Welbers y el arqueólogo Ramon Folch, fundaron la “Primera Feria del Barro de Comitán”. Celebrada el pasado mes de julio, esta acción ha impulsado el trabajo de diversos artesanos, contribuido, de forma importante a la localidad y replanteado el aspecto de lo cotidiano y sus conexiones con la tierra. Paralelamente, Jesús Aguilar incursiona en la elaboración del mural titulado “Rojo criollo. Una ceremonia al tiempo”. Esta obra está construida por 72 placas de cerámica y tiene una extensión total de 3 x 1.50 metros. Su contenido temático realiza una exploración del contexto geográfico, el color que genera identidad y como homenaje a la arraigada relación que las comunidades originarias mantienen con la cerámica y el barro. Acción casi mágica y alquímica que, para el autor, representa un trabajo con vínculos filosóficos y reflexiones sobre la capacidad que los alfareros tienen para transformar algo tan suave en un elemento concreto y duro. “Pienso que nuestra función es intervenir, transformar la arcilla, modelarla y lograr la eternidad”.
/// Jesús Aguilar. Rutas nocturnas, 2020. Cerámica (barro y pigmentos nativos). 38 x 30 x 14 cm.
/// Jesús Aguilar.
/// Jesús Aguilar. De la serie cosecha, 2021. Cerámica (barro y pigmentos nativos). 32 x 22 x 17 cm. .
/// Jesús Aguilar. Movimiento tierra, 2021. Cerámica (barro y pigmentos nativos). 33 x 30 x 19 cm.
/// Pigmentos originarios. Parte del proceso de investigación para elaborar cerámica.
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Edmund Husserl o la razón como vigía ante el naufragio humano (En memoria de Dionisio Piña, mi maestro) Por Sigifredo Esquivel Marin
La danza del salmón
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ocos hombres han tenido una fe tan inquebrantable en la razón humana y, de manera particular, en filosofía como teoría y método de ésta como Edmundo Husserl. Para un joven interesado en la filosofía moderna, Husserl representaba a los ojos de muchas generaciones como la mía un acercamiento intelectual fresco desde un método riguroso, o por lo menos esa ilusión ofrecía. Fue el maestro Benjamín Morquecho quien nos acercó a las Ideas I, cuyo título kilométrico es ya una declaración de principios: Ideas relativas a una fenomenología pura y una filosofía fenomenológica (México, UNAM, 2013), donde aparece el planteamiento de la epojé trascendental como acceso a una subjetividad auténtica, una pretendida conciencia pura plenamente real; claro está, las palabras pureza, origen, comienzo radical y sus derivaciones son repetidas tan machaconamente en Husserl y compañía que parecería que no habla el filósofo –quien según él no es más que un funcionario de la Humanidad– sino la Verdad misma. Desde luego que todo ese rollo de lo trascendental debe ser tomado en el sentido kantiano estricto como “condiciones de posibilidad de experiencia humana”. Después tuvimos en Zacatecas la presencia de dos maestros fundamentales en Humanidades: Arturo González y Dionisio Piña, quienes nos acercaron con inusitado rigor a la filosofía moderna y contemporánea. El primero especialista en Hume y Kant; el segundo, especialista en Descartes, Husserl y Frege. Con Dionisio Piña leímos y desmenuzamos, argumento por argumento, Las meditaciones
/// Edmund Husserl.
cartesianas (México, FCE, 1986) a la luz de la crítica del solipsismo del sujeto idealista moderno. En la UNAM, Dionisio había sido discípulo de un familiar directo de Manuel Cabrera, uno de los pensadores menos conocidos de Hiperión y con mucho más rigor y claridad intelectual que otros que no viene al caso mencionar. La obra del embajador en Alemania y Austria expone con lucidez clarividente el problema fundamental de la fenomenología en su búsqueda imposible de alcanzar un fundamento originario sin supuestos y su victoria pírrica de conquistar una subjetividad
trascendental libre de toda mácula mundana y que termina por asfixiarse en el más terrible solipsismo. Al respecto la obra que mejor expresa este pathos filosófico de hacer del Saber Puro la brújula de una condición humana descarriada es La crisis de las ciencias europeas y la fenomenología trascendental (Buenos Aires, Prometeo Libros, 2008) donde el autor esboza la peregrina idea de que, ante el horizonte de la guerra mundial, la razón humana es capaz de reorientar el sentido de la humanidad; obra publicada en 1936, justo en el inicio de la barbarie del nazismo, barbarie e ignominia que padeció en carne propia
Río de palabras
Macario t
Por Francisco Javier González Quiñones
Múltiples murmullos madereros mecen montañosa monotonía; música milenaria, multicolores mariposas migratorias, modestas milpas. Macario mordisquea minúsculos mendrugos, migajas, minucias. Meditabundo, machaca muéganos momentos mientras mastica, mentalmente, majestuoso meleagris; muslos, médula, menudencias, mole, mixiote. Menuda mujer, mirada melancólica, mitígale manía materializándole mexicano manjar. Momentáneo misántropo, merodeando madrigueras, Macario menosprecia méritos mefistofélicos, mesiánicas mercedes. Mejor mima muerte mediante medio manjar. Maquiavélica maniobra múdelo mortífero médium, mensajero maldito. Maravillando muchedumbres monetiza medicamento milagroso. Más mercader, menos modesto, minimiza miserable morada. Malévolo médico manipula murmuraciones. Maniqueos mandatarios, malhumorados, mandatan ¡maniátenlo! Moderada marquesa mendígale mentada mejoría. Macabro maestro malogra mítica magia. Macario, manifiestamente menoscabado, mermado, marcha muy molido. Medio modorro, masacra mundanal microcosmos mientras muere. Momentos majestuosos, misteriosa metamorfosis, mística metempsícosis. /// Macario.
el pensador, al ser despojado de su cátedra e incluso impedírsele el acceso a la biblioteca de su universidad en Friburgo mediante una ley de limpieza racial con la venía de su más preclaro discípulo, nada más ni menos, que el mismísimo Martin Heidegger, quien va a eliminar la dedicatoria a su maestro Husserl de su obra fundamental Ser y tiempo, la cual, dicho sea de paso, resulta inconcebible sin el tránsito de la fenomenología a la hermenéutica. De manera fructífera otros alumnos suyos como Max Scheler, Eugen Fink, Edith Stein, Emmanuel Levinas han proseguido el camino del maestro y dejado obras muy valiosas. También para fortuna nuestra y de innumerables investigadores que buscan un objeto inédito de estudio, un ferviente seguidor suyo salvó de la hoguera nazi sus manuscritos, conservándose en los Archivos Husserl del Instituto de Filosofía de la Universidad Católica de Lovaina, más de 45,000 mil folios manuscritos. Regresando a nuestros lares, retomo la memoria de mi apreciable maestro. Cartesiano, filósofo analítico y lector del I Ching y del Tao te King, Dionisio Piña encarnó el profesor riguroso que transmite el asombro y fascinación de la filosofía moderna como Odisea de un Sujeto Universal que no llega nunca a Ítaca, pero en su trágico intento se juega el pellejo. Quizá esa sea la moraleja del idealismo alemán moderno, epicentro de la cultura de la modernidad: morir en pos de un fundamento último tan definitivo como imposible de encontrar. Y quizá se antoje tan estéril como ridícula dicha empresa quijotesca, pero en estos tiempos donde imperan otras locuras menos poéticas y más patéticas, tal vez por eso mismo, su relectura sea más que necesaria, urgente.
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Desayuno en Tiffany’s, mon ku
L’événement / El acontecimiento [la obra de Annie Ernaux al cine por Audrey Diwan]
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n el año 2000 la editorial Gallimard publicaba una obra más de la escritora francesa Annie Ernaux. Siempre en su línea literaria que combina la autobiografía con el análisis sociológico, en un texto que rara vez supera las 100 páginas. En esta ocasión volvía a uno de los acontecimientos más duros de su juventud, su aborto. Este año 2021 la escritora francesa era favorita para llevarse el Premio Nobel de Literatura (otorgado finalmente al escrito tanzano Abdulrazak Gurnah por su implicación política) y ha sido además el año en que su obra -fuertemente feminista antes de la explosión feminista del MeToo- ha sido adaptada en dos películas y una más como co-escenarista: Passion Simple (Danielle Arbid), J’ai aimé vivre là (Régis Sauder) y la que aquí nos ocupa: El acontecimiento / L’événement, dirigida por la también escritora Audrey Diwan y ganadora del León de Oro de Mejor Filme en el Festival de Venecia 2021. En 1963 Ernaux tiene 23 años y realiza
Por Miguel Ángel de Ávila González t
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tora”, explicará a su profesor de literatura francesa al pedirle prórroga para presentar sus exámenes y ante la insistencia de una explicación. La película es entonces la crónica de una joven estudiante que busca quién le ayude a abortar. Los doctores no, por moralistas y por temerosos de la prisión. Sus compañeras tampoco, por temerosas de la moral, de la muerte. Sus parejas tampoco,
El nombre de la rosa, de Umberto Eco define el carácter de la comedia y habla de la risa como una fuerza buena que puede tener incluso valor cognoscitivo, cuando a través de enigmas ingeniosos y metáforas sorprendentes y aunque nos muestre cosas distintas de lo que son -como si mintiesenos obliga a mirarlas mejor. Jorge de Burgos, el anciano bibliotecario indignado por el sentido de esta afirmación y aterrado ante la idea de que el libro pudiera convertirse en fomentador de mentiras lo esconde en la estancia más inaccesible de la biblioteca y esparce veneno sobre él, de modo que todo el que lo toque muera. Guillermo no tarda en descifrar lo que en aquel libro se predica y, por consiguiente, en descubrir que en el origen de los crímenes que se repiten a diario está la lucha entre la fe y la inteligencia, el fanatismo y la tolerancia, el saber y la ignorancia y, por tanto, entre los que tienen la intención de apoderarse del libro envenenado y aquellos que se oponen a esa voluntad. Es así que mueren Adelmo de Otranto, ilustrador y miniaturista; Venancio de Salvamec, traductor del griego y árabe; Berenga-
rio de Araudel, ayudante de bibliotecario; y Severino de Sant’Emmerano, encargado del herbolario Encabezando la legación papal, llegan a la abadía el cardenal Del Poggeto junto con el inquisidor del Santo Oficio Bernardo de Gui que se hacen acompañar por un con-
junto de soldados franceses, laceros y arqueros, enviados para garantizar su indemnidad. Al enterarse de los crímenes, de manera gratuita Bernardo de Gui sospecha de Remigio de Varágine -cantinero-, el cual es detenido por los soldados y sometido a un fuerte interrogatorio. Al cabo de varias horas y debido al dolor, Remigio confiesa que es culpable de todos los crímenes acaecidos, incluso de otros ficticios para lograr que cesara la tortura. Al día siguiente muere Malaquías de Hildesheim, bibliotecario. Para concluir, el día séptimo Guillermo y Adso ingresan una vez más a la biblioteca y se encuentran con Jorge, que empieza a meterse a la boca las hojas del libro maldito. Guillermo intenta impedirlo, Jorge se escapa, lo persiguen y al cabo de unos minutos logran acorralarlo pero antes de atraparlo Jorge lanza una lámpara a los libros, iniciando un fuego que es imposible detener y que se prolongaría por tres días y tres noches quedando todo destruido. Es una novela policiaca equipada históricamente, su acción es impresionante desde el comienzo, fascinante, es una historia de intriga, que apasiona. *** Umberto Eco, El nombre de la rosa, Editorial Lumen, primera edición, Barcelona, España, 1987.
Libros
a novela narra la investigación que realizan fray Guillermo de Baskerville y su pupilo Adso de Melk alrededor de una serie de crímenes que se suceden en una abadía al norte de Italia. Transcurre en un periodo de siete días desde su llegada, hasta el incendio que se produce el séptimo día, dando por finalizado todo el misterio. Todo comienza en el invierno de 1327 bajo el papado de Juan XXII; Adso y Guillermo llegan a la abadía, famosa por su impresionante biblioteca con estrictas normas de acceso, para organizar una reunión entre los delegados del Papa y el Emperador y poder discutir sobre una supuesta herejía de una rama de los franciscanos: los espirituales. Sin embargo, este cónclave se ve amenazado por los asesinatos que aparentemente siguen la pauta de un pasaje del Apocalipsis; Guillermo y Adso intentan resolver a petición del prior del convento antes de que llegara la legación papal. Evadiendo las normas de la abadía, descubren que en realidad las muertes giran alrededor de un libro envenenado que se creía perdido: el segundo libro de la Poética de Aristóteles, donde el estagirita
sus estudios en letras en la Universidad de Rouen. Disfruta de su sexualidad libremente a pesar de las moralinas de sus compañeras de clase. Inquieta por el retraso de su regla va al ginecólogo quien le confirma un embarazo. Desde el inicio ella lo tiene claro, no quiere tenerlo: “Estaba indispuesta, de esas enfermedades que solo les pasan a las mujeres, y que las llevan a ser mujeres de casa. Yo quiero ser escri-
porque entienden los roles de cada uno. Ella sola lo debe solucionar y lo intenta con agujas, pero falla. Mientras busca y sufre depresiones disfruta de lo único bueno que tiene el embarazo, poder gozar del sexo sin correr el riesgo de volverse a embarazar; hasta que, por fin, una desconocida que pasó por la misma situación le da la dirección de una faiseuse d’anges (creadora de ángeles-abortista). No hay en ningún momento dudas de Annie. No tiene excusas como violación o riesgo de su salud. Es simple su decisión, quiere estudiar y dedicarse a escribir, y en ese momento no quiere un bebé: “Querré, sí querré, pero ahora no”. Así la versión de Diwan ajustada a la obra de Ernaux mantiene la presión por un acontecimiento de hace 60 años y que ahora aún es tema de discusiones moralistas, llevando al espectador a revivir la angustia de una mujer. El acontecimiento se complicará y tendrá que ser llevada al hospital de emergencia; el doctor tiene dos opciones, marcar en la cartilla “Aborto” o “Aborto natural”, en el primero implica investigación y detención, sería un doctor juez; en el segundo, simplemente respeto.
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Por Adolfo Nuñez J.
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n más de una ocasión se ha mencionado que, en el cine hecho dentro de Hollywood, se cuenta siempre la misma historia. Con relación a dicha idea y hablando en términos categóricos, el cine de aventuras cuenta con una estructura establecida desde hace mucho tiempo y que se ha seguido replicando en diversas producciones cinematográficas a través de los años. En medio de todo esto, la industria fílmica se ha dado a la labor de adaptar distintas obras literarias que han trascendido por su impacto en la cultura popular y por lo vasto de sus universos de ficción. Por mucho tiempo se habló sobre las complicaciones que existían para realizar una adaptación de Dune (1965) la obra magna del escritor Frank Herbert, que también es considerada una de las novelas de ciencia ficción más importantes e influyentes de todos los tiempos. Directores de la talla de Alejandro Jodorowsky y David Lynch fallaron en sus intentos de realizar sus visiones particulares sobre la que era considerada por muchos como una novela inadaptable. Muchos años tendrían que pasar para que un cineasta nuevamente decidiera tomar la batuta de dicho proyecto. Al final,
Por Laura Gemma Flores García* t
la responsabilidad recaería en el director Denis Villeneuve. El realizador, de origen canadiense, ha llamado la atención del público por su habilidad para desenvolverse en diferentes géneros, que van desde el suspenso hasta el drama psicológico, siempre con resultados igual de interesantes. Asimismo, es el responsable de dos de las películas de ciencia ficción más destacadas de la década pasada: Arrival (2016) y Blade Runner 2049 (2017). Este último también fue considerado por muchos como un
proyecto imposible de filmar, al tratarse de la continuación de uno de los más grandes clásicos del género sci-fi. Así, Villeneuve nuevamente logra lo imposible con Dune (2021), su película más grande y ambiciosa hasta el momento y que adapta únicamente la primera mitad de la novela de Herbert. El filme narra la historia de Paul Atreides (Timothée Chalamet), un joven que se ve obligado a tomar un rol significativo dentro del conflicto intergaláctico entre diferentes casas. El cual culmina en el pla-
Vuelve la cestería
Arte
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esde que el hombre juntó las manos para hacer un cuenco y beber el agua de los ríos, o cuando golpeando una piedra con otra visualizó el poder de la punta de flecha para sobrevivir o cortar los vegetales que yacían sobre el suelo para llevarlos a la boca, nos encontramos con el mundo del artefacto; ese que posteriormente y al ser adornado y ataviado con accesorios pasó a ser parte de lo que hoy conocemos como artesanía. Así fue como el hombre tomó la materia prima para hacer de ella un accesorio de utilidad, servicio, funcionalidad, pero también para embellecer su vida y protegerse del frío, del calor, del viento, de la temperatura ambiente y de la intemperie. En esta ocasión hablaré de uno de los objetos que fueron trasmutados de la naturaleza a la comodidad de la casa: la cestería. Refiriéndonos a la cestería, en México los objetos más antiguos provienen del valle de Tehuacán, Puebla y corresponden al período preclásico.1 Una fuente para el estudio de esta artesanía son los códices, donde aparecen: petates, tenates, huacales, chiquihuites, petatlalis, soyates y sillas, todo hecho con la técnica del petate o petatl.2 La cestería no es otra cosa que
/// Cestería Michoacana. Sombreros, tascales, sopladores y petates. Imagen del FB de Coyote Libreriìa.
vegetación hecha cultura material (Kuoni). Es por ello que esta artesanía depende, en cada región, de la diversidad botánica y la posibilidad de transformar las varas, los pastos y las cañas mediante procesos sencillos. [...] la simplicidad del trabajo permitió que la cestería se desarrollara como uno de los oficios más antiguos, anterior incluso al descubrimiento del fuego
y, por lo tanto, de la cerámica, a la que claramente antecede, como lo demuestran múltiples evidencias arqueológicas en todo el mundo.3 Dentro de las técnicas se distingue la técnica de cosido en espiral que es la más antigua; la tejida que se realiza entrecruzando dos o más elementos llamados trama y urdimbre y la de torcido o ligamento enlazado. Un cesto ya terminado puede incor-
neta desértico Arrakis, también conocido como Dune. El director enfoca por completo su atención en el viaje físico, mental y espiritual del protagonista, quien conforme avanza el relato va aceptando cada vez más lo inevitable de su destino. Es así como la película retoma el arquetipo del viaje del héroe, representado en el arco narrativo de Paul. El resto de los personajes también son arquetipos de este modelo de narración. Dicha estructura puede hacer que la película se sienta fría o distante en el plano emocional, pero al mismo tiempo es efectiva al momento de ir estableciendo las ideas y conceptos que conforman dicho universo, y sobre los cuales se podrá profundizar en las próximas entregas de la historia. En el plano técnico, la película destaca de manera significativa, tanto en el impecable trabajo de fotografía, como en el diseño de producción y sonido. En ese sentido, se trata de una producción hecha para experimentarse en salas de cine de la manera más grande y espectacular que se pueda encontrar. Al final, Dune se trata de una experiencia visceral, inmersiva y apabullante, que también es el recordatorio de los alcances del cine contemporáneo en términos de ambición, escala y epicidad.
porar varias técnicas; decorarse a partir de cuatro técnicas distintas: pintado, agregado, variación de ritmos de tejido y combinación de hilos teñidos. Así, se encuentran decoraciones circulares, concéntricas, en espiral o en aspas ornamentando piezas de cestería cosida en espiral. La variación del ritmo del tejido puede crear grecas o pautas geométricas; la última técnica es la que combina hilos teñidos de colores con hilos naturales que pueden tejerse con el mismo ritmo o variándolo para formar motivos. En muchos casos, estas decoraciones son simbólicas, haciendo de ellas piezas rituales o sagradas.4 Las nuevas tendencias del diseño de interiores han volcado la mirada hacia este tipo de objetos provenientes de la naturaleza, en un intento por revertir los efectos dañinos del industrialismo y de reciclar la sobre explotación de materiales artificiales dañinos. * UAEH / UAZ. 1 Varios Autores, “La Cestería Mexicana: historia y actualidades”, en Cestería Michoacana. Sombreros, tascales, sopladores y petates, México, Fondo Cultural Bancen, 1991, p. 19. 2 Ídem. 3 GÁMEZ, Ana Paulina, “Ritmos en transformación. Naturaleza y geometría”, en Artes de México. Cestería, México, Núm. 38, 1997, p. 12-16. 4 Ídem.