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Marcelito 100

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SUPLEMENTO CULTURAL PARA NIÑOS

No. 100 / OCT- NOV 2020 / AÑO 7

el chavito preguntón

Especial Sexto Festival Gachita Amador


“Cuéntame, mamá” Clara y el amor por la naturaleza

Covid – 19

Clara era una joven bombera del cuartel de Cosquin, desde muy pequeña sus padres le enseñaron a valorar la naturaleza, y siendo pequeña un día su tía la llevo a una demostración de los elementos que utilizan los bomberos y entrenamientos que realizan, en el cuartel de Bralet Masse. Clara quedó fascinada y desde ese día sintió que tenia que ser bombera y le pidió a sus padres que la anotaran en el cuartel de la ciudad de Cosquin. Ella entrenó y estudió mucho, pasaron los años y Clara se convirtió en una mujer muy responsable sobre el cuidado de la flora y fauna del lugar. En el mes de agosto de 2020 comenzaron los incendios en la provincia de Córdoba, Cosquin, Santa María de Punilla, Bralet Masse, San Roque, y varias localidades. Con sus compañeras, compañeros y vecinos combatieron por 3 meses la furia del fuego que destruyó casi toda la flora: chañares, moras, espinillas, algarrobos, y otras especies, y en el caso de la fauna: Zorros, liebres, aves como el cóndor, y gran variedad de

Había una vez en todo el mundo donde antes éramos todos felices, todos salían a trabajar, los niños salían a jugar, en el principio todos salían y jugaban. En el 2019 empezó una nueva enfermedad que contrajo síntomas, los síntomas son: dolor de pecho, dificultad para respirar, fiebre, tos. En este momento se le llama covid-19 y ha provocado 1000 de muertes, ya nadie salió a trabajar. Todas las tiendas están cerradas, bodegas cerradas y todos dejamos de abrazarnos. Y todo está solo, en toda la ciudad sola, pero no sabemos si se va a quitar la enfermedad o va a durar la enfermedad Todas las personas están comiendo comida enlatada pero en el futuro toda la gente va a salir y los niños saldrán a jugar, todas las tiendas, bodegas y mercados van a abrir y todos van a trabajar y todos serán felices.

especies. Este incendio, como tantos otros, fue provocado por la mano del hombre. Después de estos largos y tristes días de trabajo para salvar a la naturaleza, a Clara se le ocurrió una maravillosa idea, que en las escuelas enseñaran a los chicos a combatir el fuego en casos de incendio. La idea fue escuchada y se creo una materia que se llamó “Amor y respeto por la Pachamama” (Pachamama en quechua quiere decir “Madre Tierra”). En esta materia se enseñaba como cuidar a la naturaleza, como evitar incendios forestales y como reforestar luego del paso del fuego por el monte nativo. Luego de esos meses difíciles mujeres, niñas, niños y hombres, todos juntos, pudieron reforestar y todo lo que se había quemado se convirtió en reserva natural para conservar plantas y animales. *Decidí escribir este cuento porque para mi las personas deberían cambiar y amar a la naturaleza. Son días muy tristes en los que nuestro monte se está quemando.

Florencia Jazmín Andersen Simmersholm / 8 años / 3º A Escuela Juan Bautista / Santa María de Punilla, Córdoba, Argentina

Después de la pandemia Había una vez un niño llamado Juan quien tenía una vida muy feliz: iba al cine, a natación, al parque, jugaba en la calle de su casa muy seguido y también jugaba futbol, pero... llegó la pandemia a principios de enero de 2020 y se tuvo que quedar en casa desde marzo, donde ha podido colorear, ver la tele, jugar con su familia, ayudar en la casa, entre otras cosas. Cuando termine la pandemia del coronavirus, me ha contado por teléfono, ya que somos amigos muy cercanos, le gustaría seguir yendo al cine, volver a ir a la escuela, jugar con sus amigos, ir a las casas de sus amigos, volar su cometa, jugar con su bicicleta y su patín, poder seguir yendo al parque y, por supuesto, yo también quiero que termine esta cuarentena que parece eterna para regresar a la nueva normalidad e ir a La Encantada, a la presa de Infante y a ver a mi abuelita, que vive en Rincón de Romos, Aguascalientes.

Francisco Emmanuel Vaquera Esparza / 10 años / 5° B / Esc. Prim. Juan Pablo García Maldonado

Hugo Emiliano Nicolas Rodríguez / 6º A

La basura y la guerra en la pandemia Había una vez un pueblo que tenía una enfermedad y sus habitantes no podían salir con esa pandemia, y se quedaron en cuarentena. Un día, un carpintero tuvo que salir y traía un bote con pintura, basura, papeles y todo eso. Iba caminando y se le cayó un papel con unas anotaciones en la puerta de un vecino. El carpintero siguió caminando y el vecino vio el papel tirado en su puerta; él rompió el papel muy enojado porque pensó que el carpintero le había arrojado basura y decidió declararle la guerra al carpintero junto con todos los vecinos. Entonces, de uno en uno, ya que no se podían reunir todos juntos, comenzaron a arrojarle papeles en su puerta, en el techo, desde sus terrazas y en toda su casa, y los vecinos que quedaban también se unieron, arrojando misiles, basura, cuadros,

garrafones, celulares, madera, todo lo que encontraban a su paso. Y todos terminaron en el hospital por la batalla, y el carpintero y el vecino estaban en el mismo cuarto y no se hablaban nada de nada de nada de nada. Entonces, un día, el carpintero empezó a hablar de otros temas pero nunca se atrevieron a hablar de la guerra. Hasta un día que decidieron hablar de eso. El vecino estuvo de acuerdo en que todo pasó por un papel y un malentendido y entonces su relación fue mejorando. Cuando salieron del hospital, la pandemia había terminado y se pudieron abrazar y se hicieron grandes amigos. A mí me gustaría que todos fuéramos como una familia: juntos, sin peleas, ni guerras ni coronavirus.

José Emilio Villegas Arriaga / 7 años

El Coronavirus se va Había una vez un virus llamado Coronavirus y el iba de país en país, de pueblo en pueblo, la gente se iba contagiando, y todo eso pasó porque en China comieron un animal vivo llamado murciélago, y así fue el Coronavirus visitando a todo el mundo.

Sofía Xcaret/ 8 años / Zacatecas

La mariposa y el jilguero Había una vez una mariposa en el árbol de mi casa, una mariposa y un jilguero muy entusiastas y conversadores entre los dos. “Hola, turista, ¿qué andas haciendo por estos lados?”, preguntó el jilguero. “Hola, vecino, estaba volando de aquí para allá viendo qué pasa con las sierras. Porque veo a tantas personas vestidas de color naranja con mochilas en los hombros sacando agua del río, y con avión hidrante”, exclamó la mariposa. Entonces dijo el jilguero: “Qué tal si vamos a preguntar a alguien que sepa”. Entonces se van volando juntos hasta llegar a un perro policía llamado Ovejero Alemán, que entre humo, cenizas y viento

estaba combatiendo el fuego en las sierras. Fue ahí donde llegaron el jilguero y la mariposa y preguntaron: “¿Qué está pasando?”. Ovejero les contestó: “Se está quemando el bosque lleno de espinillas, eucalipto, pino, chañear, algarobo, sauce y muchos otros”. Entonces la mariposa y el jilguero dijeron a Ovejero Alemán: “Podemos ayudarte”. “Sí, ¡toda ayuda es bienvenida!”. “Vamos a buscar agua”, le dijo el jilguero a la mariposa. “Sí, vamos”. Y así van bajando hacia el río. Fue cuando se encontraron con un grupo de animales que bajaban hacia el río muy asustados; estaban la vaca, el caballo, la oveja, la cabra, el ar-

madillo, la tortuga, el zorro, la calandria, los siete colores, la lechuza, el pájaro carpintero, el zorzal. Se juntaron todos para armar un plan entre todos y así poder ayudar a salvar el bosque del incendio. Entonces el jilguero y la mariposa fueron organizando a los animales para llevar agua hasta donde estaba Ovejero Alemán y así apagaron el fuego. Lucharon días, noches y semanas contra las llamas. Estaban muy cansados, así que decidieron tomar un descanso, y en ese descanso conversaron entre ellos. Se preguntaban por qué el incendio. ¿De dónde había venido? Entonces el jilguero les dijo que era la mano del ser humano que no entiende que

la naturaleza es el pulmón de todos nosotros, y también de ellos. Ellos, por sus ambiciones y avaricias, no ven el regalo de la naturaleza que este mundo nos brinda a cada ser vivo de esta tierra. Después de conversar un rato, a la mariposa se le ocurrió una idea y les dijo: “¿Qué tal si le pedimos a la Pachamama que nos ayude a apagar el fuego?”. Así se pusieron entre todos a orar y dar ofrendas a la Pachamama para que deje caer agua del cielo. Esa misma noche cayó un diluvio en el bosque y a la mañana siguiente todos los animales estaban muy contentos y felices. Ahora, por fin, la mariposa y el jilguero pueden seguir con sus vidas.

Milagros Hernández Páez / 8 años/ Santa María de Punilla, Córdoba, Argentina

Carmen Lira Saade / Dir. General Raymundo Cárdenas Vargas / Dir. La Jornada Zacatecas

Coordinación del suplemento: Magda Collazo Fuentes / Marcelito “El niño preguntón” / Martín Letechipia Alvarado / José Antonio Sandoval Jasso /

Consejo Editorial: Jael Alvarado Jáquez / Arte, lecturas y otras aventuras Elisa de Wit / Buzón azul Mariana Saldivar Frausto / Nehua y la salud Saúl Antonio Villalpando Dávila / Lucito Cine Eduardo Ramos Botello

Iván Guardado / Director de La Ciénaga Teatro María del Socorro Escobedo Hernández / Mitotiani y la Danza


No.100 / OCTUBRE-NOVIEMBRE DE 2020 / Año 7

Harabejas, muevispas y un madepanal

Un duende cuidando la naturaleza

Un día soleado fui a la casa de mis lagabuelos. Iba con mi

por montón, llenaban ambas manos y las lanzaban sin pie-

En la ciudad de Santa María vivía un duende

audimamá, mi cabepapá y mi hermayuno. Al llegar nos

dad. Finalmente el madepanal cayó, mis relaprimos revisa-

que se llamaba Federico.Tenía su casa en un

encontramos con mis relaprimos y con mi perricina de

ron el madepanal: no había nada, ni miel, ni harabejas, mu-

árbol de chañar. El duende cuidaba la natu-

nombre Bianca. Me divertí mucho con mis relaprimos y

cho menos muevispas. Ellos se retiraron del patio a buscar

raleza y cuando veía a las personas tirar ba-

con mi hermayuno; en el patio jugamos a las escondidas

otra forma de divertirse. Mi hermano se quedó conmigo

sura al río se ponía triste y lloraba.

un montón; llegó un punto donde no se nos ocurría nada

por unos momentos, luego él también se retiró. Preocupa-

Una tarde, Federico vio a una familia que

para jugar. Tirados en el suelo del patio sin nada qué hacer,

da, fui a revisar por mí misma el madepanal; mis relapri-

estaba tomando mate a la orilla del río y ti-

escuchamos un zumbido, nos levantamos de inmediato

mos tenían razón: estaba vacío. Decidí conservarlo; fui con

raron basura al agua y el duende comenzó a

para investigar. Mi hermayuno lo había encontrado y fue

mi audimamá para contarle todo lo que había pasado.

llorar; era tan fuerte su llanto que el hijo de

a avisarle a los demás.

Decidí mostrarle el madepanal a mi audimamá, que-

la familia, que se llamaba Lucas, lo escuchó

-¡Lo encontré, lo encontré!

do maravillada y empezó a contarme lo perfecta que es

y rápidamente comenzó a buscar para saber quién lloraba.

Todos fuimos con mi hermayuno. Al parecer, lo que

la naturaleza, miré de cerca al madepanal y observé algo

provocaba ese zumbido era el interior de un madepanal.

brillante; le avisé a mi cabepapá, aprovechando que estaba

Estaba muy feliz porque podría tratarse de un madepanal

cerca.

de harabejas, uno de mis animales favoritos, ¡Tal vez haya miel allí!

Buscó entre los árboles y vio algo; el pequeño encontró a Federico y le preguntó por

-Podría ser miel, pero creo que el madepanal es de mue-

qué lloraba.El duende le dijo que su familia

vispas, ¡Tengo una idea! Puedes lamerlo y comprobar por ti

-¡Oigan!, tal vez es un madepanal de harabejas. Mis relaprimos me miraron desconcertados y suspirando me dijeron: -Adriana, no es un madepanal de harabejas, es uno de muevispas.

tiró basura al río y eso lo ponía triste.

misma si es miel o no.

Lucas inmediatamente le pide a su familia

Hice lo que dijo mi cabepapá, pero no tenía sabor. De algo

que levanten la basura y le promete a Fede-

sí estaba segura: no es miel. Pero, si no es miel, ¿qué acababa

rico que iba a ayudarlo para que nunca más

de lamer? Le pregunté a mi cabepapá sobre eso; en su mi-

se ponga triste.

rada se le veía terror; estaba pálido. Temí lo peor y empecé

Al día siguiente, Lucas fue a visitar a su

-¡Claro que no! ¡Es de harabejas!

a preocuparme. Mi cabepapá me miró con preocupación y

amigo duende y llevaba unos carteles muy

Mis relaprimos y yo comenzamos a discutir fuertemen-

suspirando me dijo:

coloridos que decían: ¡No arrojes basura al

te, mientras mi hermayuno empezó a agarrar piedras que

-Adriana, te acabas de comer a una larva de muevispa.

río, porque los duendes de Santa María se

estaban en el suelo; cuando yo menos lo esperaba, mi her-

Lo siguiente que hice fue gritar a todo pulmón, cepillar-

ponen tristes!

mayuno comenzó a lanzar aquellas piedras al madepanal. -¡Oigan, lancemos piedras al madepanal! Todos siguieron a mi hermayuno, yo traté de detenerlos, pero mis intentos fueron en vano. Ellos lanzaron piedras

me los dientes y enjuagarme la boca un millón de veces.

Gracias a los carteles de Lucas, los habitan-

Ese día aprendí dos cosas: la primera fue nunca lamer un

tes de la zona entendieron que no hay que

madepanal en busca de miel, y la segunda fue nunca vol-

tirar basura al río

ver a confiar en mi cabepapá.

Pilar / 8 años / Santa María de Punilla, Córdoba, Argentina

Adriana Valentina Gómez Monte / 12 años / Venezuela

Salud Nehua y las historias verdaderas

Por Mariana Saldivar Frausto

Nehua #57 Especial de Día de Muertos El ayudante con corona Estimados lectores, este año es muy particular, conmemoramos con respeto las vidas que cobró la enfermedad de COVID-19 alrededor del mundo, pero como buenos mexicanos, no podemos dejar pasar la oportunidad y quisimos escribir esta calaverita pandémica para el entretenimiento de todos ustedes. Recuerden que la pandemia no ha terminado y que aún debemos tener todas las precauciones para cuidar nuestra salud, como usar cubreboca, no ir a lugares con mucha gente, evitar tocar nuestra boca, ojos y nariz si nuestras manos no están limpias, además de usar gel antibacterial si tocamos algo en la calle. Esperamos que les guste y que nos manden sus calaveritas al correo de Marcelito. Abrazo pandémico de parte de su amiga Nehua.

Estaban un día en China, preparando en la cocina, un tradicional platillo, con cuchara y cuchillo. Un bichito silencioso, con corona de rey ocioso, todo malo y contagioso, se coló en el caldo malicioso. Un chinito lo comió, y a otro chinito contagió, de pronto el mundo entero de covid se enfermó. En México sabemos, que a los muertos hay que recordar, pero que el contagio debemos evitar, por eso cubrebocas debemos usar. ¡Ah, qué flaca tan astuta!, que agarró de chalán, a un virus chiquitito, y a todas luces mortal.

Esperemos que en estos días, a la parca se le quité el afán, y de una vez por todas, nos deje de molestar. Catrina bonita, déjalo ya, queremos ir a la escuela, queremos viajar, queremos abrazos, queremos besar. Hay calaca, calaquita, Siempre sabes cómo ganar Pero no creas que por eso, me dejaré atrapar.


Pintura y dibujo

Andrés Gabriel Arriaga García

Hugo Emiliano Nicolás Rodríguez

Milagros Hernández Páez

Florencia Jazmín Andersen Simmersholm

Danna Karina Ruíz Solís

Pilar

Ximena Jasmín Pineda Enríquez

Sanjuana Vaquera


No.100 / OCTUBRE-NOVIEMBRE DE 2020 / Año 7

Darío Luna

Dylan Alejandro Mendoza Flores Alex Domínguez

Elian

Eliot

Leonardo Sánchez

Luna Kawa Toyohashi

Raziel Sealtiel Benítez Velázquez

Liah Gerldine

Mateo Sánchez

Nataly Fernanda


El fandango medicina socioemocional por Martín Letechipía Alvarado Estamos por iniciar el sexto Fandango Internacional de Arte Infantil Gachita Amador ante un contexto histórico nunca antes vivido; hoy nos damos cuenta que somos los animales mas débiles de naturaleza y podemos partir con gran facilidad y de igual manera, que no importa el dinero y el poder, todos somos vulnerables. Hoy todos tenemos miedo, y dice Eduardo Punset que “la felicidad es la ausencia de miedo”. Entonces ¿Qué podemos hacer? ¿Negar el miedo? No porque regresa ¿Combatirlo? No porque nunca le ganaríamos; nosotros decimos desde la trinchera del Arte que el miedo debe TRANSFORMARSE, el miedo es experiencia neuroquímica donde el cerebro reptil toma el mando y si es de emociones que estamos hablando, entonces utilizamos el mejor instrumento para generar y

direccionar emociones el ARTE. Dice un refrán africano que los cuentos hacen dormir los miedos y yo agregaría que la música es un es un autorregulador neuro emocional y todas las demás artes son medicina socioemocional; no por nada este 2020 la Organización Mundial de la Salud decreto que las artes son parte fundamental en los procesos de la salud y combate a la pandemia: en otro apartado el comienzo de Derechos del Niño de la ONU, advirtió este año, del grave impacto físico, emocional y psicológico del COVID de los niños, y pidió a los Estados que tomen medidas. El arte cura y por eso este año el fandango tiene un enfoque medicinal, retomando nuevamente a Freud, diremos que la función del arte en la sociedad es edificar, reconstruir cuando estamos en peligro de derrumbe.

En México habitan 40 millones de niños y niñas; en Zacatecas de acuerdo al ultimo censo del INEGI 455,971 niños y niñas, todas y todos, absolutamente tienen derecho a la salud y al arte. La constitución, en el capitulo 1 referente a los derechos humanos y garantías así lo dice; lo mismo anuncia el articulo 4to cuando menciona que toda persona tiene derecho al acceso a la cultura y al disfrute de los bienes y servicios en este rubro, por lo tanto, hay que abandonar el enfoque asistencialista y ver a la niñez como sujeto de derecho y es responsabilidad del Estado garantizar que las niñas y niños disfruten sus derechos y estos no se puedan condicionar. Hace seis años nació modestamente el fandango Gachita Amador, por iniciativa de un servidor, pero bien

pronto se sumo sociedad civil consciente, académicos, humanistas gente que ama y se preocupa por la niñez; lo mismo sucedió con algunas instituciones que comprendieron la necesidad de alternativas reales de arte para la niñez. Hoy como todos los años aporta también en especie la Sociedad Civil e instituciones. Gracias a todos y todas, hoy mas que nunca ante esta pandemia, necesitamos seguir unidos y utilizar el arte para curar; el planeta no necesita mas gente de éxito, el planeta dice el Dalai Lama, necesita desesperadamente mas pacificadores, restauradores, contadores de historias y sanadores. La bondad es el punto más elevado de la inteligencia. Así es que ¨acompañemos con dignidad a la niñez¨

Por Iván Guardado. Director del Grupo La Ciénega Teatro

Martín Letechipía y el Fandango Internacional Gachita Amador ¡Hola, Marcelitos! Este día estamos de fiesta, ya que festejamos una edición más del Fandango Internacional Gachita Amador. Hoy vamos a platicar con el fundador de este festival, el artista escénico con trayectoria internacional, Martín Letechipía.

taremos visitando colonias, municipios y además se podrá ver la programación en directo por Internet.

MARCELITO: Hola, Martín, muchas gracias por recibirnos.

MARTÍN: Así es, Marcelito. Desde pequeño tuve la fortuna de tener acercamiento como espectador.

MARTÍN: Hola, Marcelito. Gracias a ustedes por la invitación. MARCELITO: Sabemos que estás en los preparativos finales del fandango; empecemos por ahí. ¿Qué es el Fandango Internacional Gachita Amador? MARTÍN: Es un encuentro de la comunidad con los artistas. Buscamos ser la mayor fiesta de niños y niñas, y que las artes sean el ingrediente principal. MARCELITO: Tú eres el principal promotor de este encuentro... MARTÍN: Yo y una gran comunidad de artistas, el pueblo y algunas instituciones. Es un esfuerzo conjunto para llegar a lugares donde nos es fácil llevar actividades artísticas. Este año es-

MARCELITO: Oye, Martín, ¿entonces tú desde pequeño tuviste contacto con el arte? ¿O cómo nació tu pasión por los títeres?

MARCELITO: ¿Cuál fue la primera obra de títeres que viste? MARTÍN: No recuerdo el nombre. La primera vez que vi una función de títeres fue en una maravillosa carpa de marionetas, Títeres Victoria de Oaxaca. Tenía 5 añitos. MARCELITO: ¿Qué fue lo que te gustó de esa obra? MARTÍN: Me gustó la historia y cómo la presentaban; era un cazador al cual perseguía un cocodrilo y lo salvaron unos personajes africanos. Aprendí una gran lección. MARCELITO: ¿Cuál fue la primera obra que hiciste?

MARTÍN: Mi primera obra de títeres la hice en Puebla, con un amigo mimo y una bailarina llamada Rayito. La obra no tenía nombre, solo aparecía un ranacuajo bromista.

MARTÍN: Muchas gracias a ti, Marcelito. Gracias a todo el suplemento cultural. Los esperamos en los diferentes eventos que se presentarán del 28 de octubre al 1 de noviembre de este año.

MARCELITO: ¿Entonces sí es importante acercar las artes a los niños y niñas?

Bueno, Marcelitos, no tenemos pretextos para no acudir a los eventos del Fandango Internacional Gachita Amador, pues también podrán verlo por Internet. ¡Díganles a sus papás! Y si van a las presentaciones presenciales, no olviden su cubreboca y todas las medidas sanitarias. ¡Nos vemos en la próxima!

MARTÍN: Sí, por supuesto. Es importante acercar a la niñez el arte para nutrir su corazón, inteligencia y alma. MARCELITO: ¿Qué veremos en esta edición del fandango? MARTÍN: Este año veremos teatro de títeres, cuentacuentos, exposiciones y talleres de arte y ciencia. Estarán participando artistas zacatecanos; además, tenemos como país invitado de honor a Venezuela. MARCELITO: ¿Dónde podemos ver la programación? MARTÍN: Precisamente en esta edición del Marcelito encontrarán todas las actividades. MARCELITO: Martín, muchas gracias por la entrevista.


No.100 / OCTUBRE-NOVIEMBRE DE 2020 / Año 7

Danza Mitotiani y la danza Se escucha música en el ambiente y... quiero bailar Llegó octubre y con él llega el Fandango Gachita Amador a Zacatecas. En esta ocasión, nuestra plática no cambia de rumbo, porque seguiremos hablando de la Huasteca y sus bailes. Pero sí nos desviaremos un poco del huapango regional. Como está próximo el Día de Muertos, una festividad muy importante en nuestro país, hablaremos de cómo también en la danza se ve reflejada esta forma de festejar a nuestros difuntos. El Xantolo es una de las fiestas más importantes de la región huasteca (se pronuncia chantolo); este vocablo viene del término castellano ‘santo’ (xanto) y del náhuatl ‘olo’ (abundancia) y significa ‘todos santos’. Es una celebración que va del 31 de octubre al 3 de noviembre. En cada hogar se instala el altar de muertos, que consta de dos arcos de ramas del árbol llamado guásima, y se adornan con flores de cempasúchil, papel picado de colores; se le colocan imágenes religiosas y se cubre con todo lo que le gustaba al difunto, como fruta, pan de muerto, flores e incienso. El día 1 de noviembre es destinado

a los muertos chiquitos y por ello la ofrenda cuenta con dulces, refrescos, piñatas, juguetes y todo lo que disfrutaban los pequeños en vida. El día 2 es de los difuntos mayores y el altar se llena de colorido, olores y sabores diversos que van desde platillos como mole o tamales, dulce de calabaza, tequila, cerveza, chocolate y pan de muerto. Uno de los eventos más esperados es la representación con los habitantes de la comunidad disfrazados con máscaras artesanales de ancianos, niños, vaqueros y otros. Se conoce a este evento como La Viejada. También otros personajes participan de estas danzas, como el Diablo Travieso, la Muerte y la Mujer Embarazada (que representa la vida). La danza, bailada al ritmo de sones y huapangos, simboliza la materialización de las almas de los muertos, que vienen a celebrar y a disfrutar de la comida que se les ofrenda. Sin embargo, detrás de ellos viene la muerte para llevarlos de regreso. Por ello se esconden en el cuerpo de los vivos, quienes deben ponerse máscaras para no ser reconocidos.

Sean todas y todos bienvenidos una vez más a este paseo por el mundo del cine. En esta ocasión, se habrán dado cuenta, estamos matando dos pájaros de un tiro: hicimos un especial sobre un divertido festival que se realiza en nuestro estado y, de paso, nos adentramos en las festividades del Día de Muertos. Al recordar cine que me ha gustado mucho y que puede ser adecuado para estas fechas, quisiera hablarles de una bella producción llamada Donde viven los monstruos. Donde viven los monstruos (2009), de Spike Jonze, es una adaptación de un libro del mismo título, escrito por el estadounidense Maurice Sendak en el año de 1963, muy reconocido y premiado en su momento. Sin ‘espoleriar’, es una historia sobre un niño que, luego de molestar a su madre, decide ir a vivir a una tierra llena de monstruos. Estos personajes, a pesar de ser monstruos, irán mostrando su naturaleza noble; al final se nos ofrece una bonita moraleja para todos los niños. Entre las curiosidades de la filmación, y que en algún momento llegaron a cuestionarla, destacan los

cambios respecto al libro; si bien al momento de realizar la filmación se apoyaron en el mismo Maurice Sendak para aprobar los cambios: En el caso de los monstruos, se optó por una mezcla de botarga y animación por computadora, pero estas botargas, de entre dos metros y dos metros y medio, eran tan complejas que se tardaban casi una hora en preparar cada una de ellas. Otro elemento muy importante de la peli es la música, que fue escrita por Karen O, vocalista de los Yeah Yeah Yeahs, y déjenme decirles que es un agasajo de ‘soundtrack’. La película empezó a filmarse en 2005, y se esperaba estrenar en 2007, pero por cuestiones con las productoras no fue posible y su estreno se retrasó un par de años. Visualmente, la peli es bastante bella, algo lenta, pero con un bonito mensaje que imagino podrán disfrutar. Sin más, me despido, recordándoles no bajar la guardia, y festejar Halloween y Día de Muertos de manera que no nos expongamos. Recuerden no ver tanta tele y disfruten del cine. ¡Hasta la próxima!

Las fiestas de Xantolo terminan el 3 de noviembre, cuando se hace la Fiesta del Destape, una tradición en la que las cuadrillas bailan toda la noche y al final descubren sus caras y se conoce a la persona que portó ese disfraz.

Aunque en esta ocasión no estamos en situaciones normales, espero que podamos encontrar la forma de seguir honrando a nuestros muertos y las tradiciones de nuestro país, cuidándonos desde nuestras casas. Les mando un abrazo ¡Hasta pronto!


No.100 / OCT-NOV DE 2020 / Año 7

SUPLEMENTO CULTURAL PARA NIÑOS

Arte, lecturas y otras aventuras Queridos amigos: En esta ocasión, considerando el tiempo y todas las colaboraciones que hemos construido juntos, queremos recordar, queremos volver a exponer una de las reflexiones sobre Día de Muertos que compartió una de nuestras lectoras; de esta manera, los invitamos a recordar a familia y amigos que han partido y también a los que extrañamos porque no podemos estar juntos en esta temporada.

Por Jael Alvarado

Gachita

Pan de Muerto “Hacía tantos años que no alzaba la cara, que me olvidé del cielo. Y aunque lo hubiera hecho, ¿qué habría ganado? El cielo está tan alto, y mis ojos tan sin mirada, que vivía contenta con saber dónde quedaba la tierra”. Juan Rulfo, Pedro Páramo ¿Qué es lo que más extraña uno cuando se va de casa? La familia, la comida, las tradiciones... Entre más lejos se está más se apega uno a su cultura; es la identidad que nos define y nos hace sentir parte aun estando lejos. No es el verdadero significado de Día de Muertos lo que extraña alguien que nunca ha sentido la muerte de un ser cercano. Se extraña lo que se ha vivido en realidad: el olor a chocolate abuelita que se desprende con cada giro del molinillo; el pan de muerto calientito, con sabor a mantequilla, canela y azúcar; la canción de “el muerto quiere camote, si no se le cae el bigote...”; las calaveritas que no riman pero aun así dan risa; la alegría de un fiesta que para el resto del mundo simboliza tristeza. Pero lo qué más se extraña no es la tradición en sí, si no el hecho de saber que existe allá y no aquí... aunque no por eso deja de mirar uno al cielo de vez en cuando. Paulina Santoyo García Los invitamos a compartir recuerdos, calaveras y lo que deseen al correo de siempre: buzonazulmarcelito@gmail.com Recordemos que, a pesar de ser el mes de celebrar a los muertos, ver recuerdos es revivir.

Graciela Amador Sandoval nació en Villa de Cos, Zacatecas, cuando el siglo XIX se acercaba a su fin. Fue hija de un gran historiador y creció en un entorno rodeado de libros y arte. Cuando era chiquita, en su casa le decían “Gachita” y ese sobrenombre se le quedó para toda la vida. En su juventud, Gachita descubrió su talento para la música y recibió lecciones del gran compositor Manuel M. Ponce. Luego, conoció a José de Jesús Alfaro Siqueiros, un pintor de origen chihuahuense que amigo de su hermano Octavio. Gachita y José se enamoraron y se casaron en 1918. Gachita encontraba a José tan guapo como la escultura “David” de Miguel Ángel, así que le puso ese sobrenombre. Gachita y David se dedicaron a cultivar el arte y a promover los derechos de los obreros y trabajadores, en un país que trataba de reconstruirse después de una sangrienta revolución.

Años más tarde, Gachita y David se separaron y ella se dedicó al rescate de la música tradicional mexicana y a escribir canciones y corridos. También fundó el teatro Periquito, una compañía de títeres. Gachita pensaba que era muy importante escribir y presentar obras que fueran educativas y divertidas, porque los niños y niñas eran una parte muy importante en la construcción de una nación libre y próspera. Gachita es una zacatecana que dedicó su vida a la creación artística y a luchar por un mejor país, con el interés máximo de que niños y niñas pudieran desarrollarse felices. Este año celebramos la vida y el trabajo de Gachita con una edición más del Fandango Internacional de Arte Infantil “Gachita Amador”, una fiesta para las infancias zacatecanas. ¡No te pierdas sus actividades, serán maravillosas y divertidas!


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