■ Suplemento Cultural de La Jornada ■ Domingo 21 de febrero de 2016 ■ Núm. 1094 ■ Directora General: Carmen Lira Saade ■ Director Fundador: Carlos Payán Velver
El arte atemporal de
Carmen Parra Germaine Gómez Haro
dos iNédiTos eN espAñol
Ahmed NAyi:
censura, libertad de creación y literatura
AshrAf fAyAdh:
la poesía, el látigo y la cárcel
ThomAs hArdy: retrato femenino de la doble moral
ricArdo GuzmáN W.
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A través de una conversación con la versátil e incansable pintora Carmen Parra, nuestra crítica de arte Germaine Gómez Haro revela algunos momentos clave, avatares y felices coincidencias en la realización de la exposición Un hombre en fuga. El Carvaggio, que la pintora montó en comunión creadora con Beppe Vesco, en un lugar emblemático para ambos artistas: el Oratorio de San Lorenzo, en Palermo, Sicilia, a invitación expresa de Bernardo Totorici di Raffadalli, presidente de la Asociación de Museos Italianos. También publicamos una reflexión siempre vigente para la inteligencia y los derechos humanos sobre la lucha por la libertad en la creación literaria y la censura ejercida desde el Estado, mediante la presentación de los casos del novelista y bloguero egipcio Ahmed Nayi y el artista visual Ayman Zarkqani por su novela El uso de la vida , así como del poeta palestino Ashraf Fayadh, inicialmente condenado a pena de muerte –luego conmutada por ochocientos azotes– por su libro Las instrucciones están adentro. Cierran el número un artículo sobre Thomas Hardy de Ricardo Guzmán W. y otro sobre la narrativa uruguaya de los años setenta, de Alejandro Michelena. Comentarios y opiniones: jsemanal@jornada.com.mx
21 de febrero de 2016 • Número 1094 • Jornada Semanal
AshrafFayad
la poesía, el látigo y la cárcel
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l pasado 2 de febrero, el tribunal general de la ciudad saudita de Abha revocó su condena de pena de muerte contra el poeta palestino Ashraf Fayadh, pero ahora sentenciándolo a “ocho años de cárcel y recibir 800 latigazos distribuidos por sesiones, 50 latigazos cada sesión”, según informó el comunicado de prensa del abogado del poeta, Abdulrahman AlLahim, quien ya apeló esta última decisión también. Además, según la nueva sentencia, Ashraf está obligado a hacer penitencia pública en la prensa oficial del país. Hijo de refugiados palestinos de la ciudad de Jan Yunis en la Franja de Gaza, Ashraf Fayadh fue condenado a muerte el 17 de noviembre de 2015 por sus declaraciones “blasfemas” e “incitar al ateísmo” en su poemario Al-Ta’limat bil-dajel (Las instrucciones están adentro), publicado en Beirut por la editorial Al-Farabi en 2008. Fayadh ha rechazado todas las acusaciones en su contra. La nueva sentencia sostiene la acusación contra Fayadh bajo el crimen de “apostasía” y otros, como guardar fotos de mujeres en su celular. Según informaron amigos del poeta a The Guardian, se trata de fotos que tomó Fayadh durante la Feria de Arte en Jeddah de 2013 durante una exhibición que él mismo curó. Desde su encarcelación en enero de 2014, varios escritores e intelectuales árabes se pronunciaron en defensa del joven poeta palestino de treinta y cinco años. Una declaración firmada por cien escritores de varios países árabes, publicada en Jadiliyya en febrero de 2014, consideró que “los actos de intimidación en contra de Ashraf Fayadh forman parte de una campaña más amplia que incita al odio contra los escritores, explotando el islam para justificar la opresión y el aplastamiento de la libertad de expresión”. La Unión General de Escritores Palestinos, por su parte, organizó una visita solidaria a la familia Fayadh en Jan Yunis, en diciembre pasado, exigiendo al presidente palestino Mahmud Abbás una intervención oficial para salvar al poeta. Sin embargo, no sólo no hubo ninguna reacción al caso Fayadh por parte de la oficialidad palestina, sino que durante su visita a Arabia Saudita el 30 de diciembre, el presidente palestino otorgó al rey saudí, Salman bin Abdulaziz, la llamada “Medalla de Honor del Estado de Palestina” en reconocimiento a su “posición hacia la causa y el pueblo palestino”. El pasado 14 de enero se organizaron más de treinta lecturas en todo el mundo en solidaridad con el poeta palestino. El llamado salió de Alemania, del Festival Internacional de Literatura de Berlín. La Ciudad de México fue sede de una de esas lecturas, donde Pen México reunió a varios autores, entre ellos David Huerta, Elena Poniatowska y el poeta iraní exiliado en México, Mohsen Emadi
Fotos de la campaña por la liberación del poeta en redes sociales. Fuente: Facebook
El poEta palEstino FuE condEnado a muErtE En arabia saudita En noviEmbrE dEl año pasado por sus dEclaracionEs “blasFEmas”. a principios dE EstE mEs sE conmutó su condEna.
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SHadi roHana
Directora General: Carmen Lira Saade, Director: Hugo gutiérrez Vega(†), Jefe de Redacción: LuiS toVar, Edición: FranCiSCo torreS CórdoVa, aLeyda aguirre rodríguez y riCardo yáñez, Coordinador de arte y diseño: FranCiSCo garCía noriega, Diseño de portada y dossier: m arga P eña , Diseño de Columnas: J uan g abrieL P uga , Relaciones públicas: V eróniCa S iLVa ; Tel. 5604 5520. Retoque Digital: a Le Jandro P aVón , Publicidad: e Va V argaS y r ubén H inoJoSa , 5688 7591, 5688 7913 y 5688 8195. Correo electrónico: jsemanal@jornada.com.mx, Página web: www.jornada.unam.mx
Portada: La artista y sus númenes Foto: Cortesía de la pintora
La Jornada Semanal, suplemento semanal del periódico La Jornada, editado por Demos, Desarrollo de Medios, S.A. de CV; Av. Cuauhtémoc núm. 1236, colonia Santa Cruz Atoyac, CP 03310, Delegación Benito Juárez, México, DF, Tel. 9183 0300. Impreso por Imprenta de Medios, SA de CV, Av. Cuitláhuac núm. 3353, colonia Ampliación Cosmopolita, Azcapotzalco, México, DF, tel. 5355 6702, 5355 7794. Reserva al uso exclusivo del título La Jornada Semanal núm. 04-2003-081318015900-107, del 13 de agosto de 2003, otorgado por la Dirección General de Reserva de Derechos de Autor, INDAUTOR/SEP. Prohibida la reproducción parcial o total del contenido de esta publicación, por cualquier medio, sin permiso expreso de los editores. La redacción no responde por originales no solicitados ni sostiene correspondencia al respecto. Toda colaboración es responsabilidad de su autor. Títulos y subtítulos de la redacción.
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dh:
Los úLtimos descendientes de Los refugiados Ashraf Fayadh (De Las instrucciones están adentro, 2008) Provocas indigestión al mundo, entre otras cosas. No obligues a la Tierra a vomitarte, y permanece cerca de ella, muy cerca. Eres una fracción irreducible, no participas en operaciones matemáticas. Así, creas confusión en las estadísticas internacionales. Refugiado: el último de la fila, esperando tu pedazo de patria. Esperar: ya lo había hecho tu abuelo, sin saber por qué. El pedazo: eres tú. Patria: un carnet para colocar en la billetera. Billetes: papeles que llevan el retrato de los jefes. Retrato: ocupa tu lugar hasta que vuelvas a tu país. El Retorno: un ser mítico, de los cuentos de la abuela. Se acabó la primera clase. Vamos a la segunda: tú… ¿qué significas? Todos están desnudos en el Juicio Final, y nadarán ustedes en las aguas derramadas de las cloacas. Estar descalzo es saludable para los pies pero insalubre para el suelo. Estableceremos tribunas para usted, congresos. Escribiremos elocuentemente sobre ustedes en los periódicos. Existe una nueva fórmula contra los contaminantes recalcitrantes, y está a mitad de precio. Apúrense para comprar la mitad. La crisis del agua es muy dura. Negociaciones serias están en marcha para garantizar cenizas gratuitas, para que no te ahogues, y sin violar el derecho de los árboles a vivir sobre la Tierra. Evita consumir tu porción de cenizas de una sola vez. Te enseñaron a mantener la cabeza en alto para que no veas la suciedad sobre la Tierra. Te enseñaron que la Tierra es tu madre ¿pero tu papá? Lo buscas para averiguar tu linaje. Enseñaron que tus lágrimas son un desperdicio de agua, y que el agua… ya sabes. Mañana… sería mejor deshacerse de ti. Sin ti, la Tierra lucirá mejor. Los niños son como los pájaros, pero no hacen sus nidos en los árboles muertos. Y plantar árboles no es la responsabilidad de la agencia de la onu para los refugiados. Transfórmate en una hoja para ser utilizada como un naipe para escribir poesía para limpiarte en el baño para que tu mamá se sirve de ella para prender la estufa y hornear algo de pan. Según el pronóstico del tiempo: el sol permanecerá en la cama por su alta temperatura corporal.
Los huesos, vestidos de carne y luego piel. La piel se ensucia y produce un mal olor. La piel se quema y se ve afectada por factores sobrenaturales. Mírate a ti mismo, por ejemplo. No pierdan la esperanza… Dejen que el exilio del que huyen los anime. Es una formación intensiva para aprender a vivir en el infierno bajo sus duras condiciones. Dios mío… ¿está el infierno aquí en la Tierra en algún lugar? Los profetas ya se han jubilado así que no esperen a ninguno resucitado por y para ustedes. Por ustedes, los observadores escriben sus informes diarios y cobran sus sueldos altos, necesarios para vivir con dignidad. Los falafel de Abu Saíd están expuestos a contaminación y las farmacias anuncian el fin de la campaña de vacunas. No se preocupen de que contaminen a sus hijos mientras el dispensario siga allí. El concurso de belleza es transmitido en vivo, el bikini le queda bien a esta chica, y esa otra tiene el trasero un poco grande. Noticias de última hora: “Aumento repentino en el número de muertos por fumar tabaco. El sol sigue siendo la fuente de luz, y las estrellas se asoman pare verlos, porque el techo necesita ser reparado. Discusión en el estacionamiento: –El taxi no esté lleno todavía, no partiremos… –Pero mi esposa está pariendo. –Es su décimo embarazo, ¿no aprendió nada? Los informes advierten sobre crecimiento caótico de la población. Caótico… ¡La palabra que buscaba todo este tiempo! ¡Vivimos en un mundo caótico! Nos multiplicamos en masa y nuestros hijos permanecen desnudos. Somos una fuente de inspiración para los cineastas, los noticieros, visitas de las delegaciones y discusiones por el g8… Somos los pequeños. Pero no pueden vivir sin nosotros. Por nosotros algunos edificios cayeron, estaciones de ferrocarril explotaron (y el hierro es susceptible de oxidarse). Por nosotros los mensajes con foto se multiplican. Somos actores sin sueldo. Nuestro rol consiste en estar desnudos como nuestras madres nos parieron, como la tierra nos parió, como los noticieros nos parieron, como los informes de varias páginas, como las aldeas adyacentes a los asentamientos israelíes, como las llaves que todavía carga mi abuelo… Pobre de mi abuelo, ¡nunca se enteró de que cambiaron las cerraduras! Mi abuelo… malditas sean las puertas que se abren con llaves digitales, malditas las aguas de las cloacas que fluyen por al lado de tu tumba, que te maldiga el cielo sin lluvia. No importa, pues tus huesos no pueden crecer debajo de la tierra… es por culpa de la tierra que no crecemos por segunda vez. Abuelito, en el Día del Juicio estaré ahí, déjame tomar tu lugar. Mis genitales ya son conocidos para la cámara. ¿Crees que estará permitido tomar fotos durante el Día del Juicio? Abuelito, estoy desnudo todos los días, sin Juicio, y sin que nadie toque ninguna trompeta. Ya me han mandado de adelantado. ¡Soy el experimento del infierno en la Tierra! La Tierra… El infierno que fue preparado para los refugiados
T rAduccióN del árAbe de s hAdi r ohANA y l AWreNce s chimel
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Ahmed Nayi:
censura, libertad de creación y literatura Shadi Rohana
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Ahmed Nayi en foto tomada de Twitter
La noveLa El uso dE la vida, de nayi y ayman Zarqani fue sometida a juicio en egipto por “dañar La moraL púbLica”.
ace poco más de un año, el semanario egipcio Ajbar al-adab publicó, en forma de texto, el capítulo quinto de la novela gráfica Istijdam al-hayat, que puede traducirse del árabe al español como El uso de la vida. La novela, publicada en 2014 en Beirut, es un trabajo conjunto del novelista y bloguero egipcio Ahmed Nayi (Mansura, 1985) y el artista visual Ayman Zarqani (1982), cuyos protagonistas son el joven Bassam y la ciudad de El Cairo. Aunque la novela recibió el sello de la Autoridad de Censura del país, sin el cual no se permite la circulación de un libro, y a pesar de que sus ejemplares se encuentran en las librerías de El Cairo, la aparición de uno de sus capítulos en la prensa causó una polémica civil y literaria que sigue hasta el día de hoy, y que nos puede mostrar algo sobre el estado de las cosas en Egipto a cinco años de la Revuelta de la Plaza Tahrir del 25 de enero de 2011. Nayi y el editor del semanario cairota, Tarek al-Taher, enfrentaron un juicio en la corte penal el 14 de noviembre por “difamar la moral pública”, una acusación que puede causar dos años de encarcelamiento y el pago de 10 mil libras egipcias como multa (aproximadamente mil 277 dólares estadunidenses). Resultó que algunas escenas narradas en el capítulo, en específico las sexuales y las que refieren al consumo de hachís, causaron un “trastorno del ritmo cardíaco, fatiga severa y presión baja” a uno de los lectores, según la demanda. Hecho curioso es que la demanda judicial, además, confunde entre autor y personaje, realidad y ficción. Según ésta, Nayi “describe una escena sexual completa con una de sus amigas, cuyo nombre es Cucharita”, y durante la sesión de la corte Nayi fue amenazado por el demandante a ser perseguido por consumo de drogas. ¿Pero en qué consiste la “moral pública” en el Egipto de hoy? En una entrevista, Nayi dice a Marcia Lynx Qualey de Al-Jazeera: “Durante la época de Mubarak [antes de la Revuelta], existía un poquito de lógica”, mientras hoy “existe una incertidumbre con respecto a todo el sistema judicial en el país. No sé qué va a pasar en la próxima sesión en la corte. Habrá más sorpresas.” Nayi se refiere a la crisis de la identidad política y nacional del país a cinco años de la Revuelta de Tahrir. Durante los últimos cinco años, el país vivió dos golpes militares seguidos de dos elecciones generales. El presidente electo actual, Abd al-Fattah al-Sisi, es también el jefe militar que orquestó el golpe militar en 2013 contra el gobierno de la organización de los Hermanos Musulmanes que, por su parte, había ganado las elecciones anteriores en 2012 y aprovechó para impulsar un régimen religioso en el país. Sin embargo, a pesar de su aparente gobierno secular y su identificación completa con el máximo jefe de la Revolución egipcia de 1952, el socialista y militar Gamal Abd al-Nasser, el gobierno de Al-Sisi no deja de apoyarse en la moral religiosa. Según el diario pan-árabe Al-Araby al-yadid, que se publica en Londres, en diciembre de 2015, poco antes de la quinta conmemoración de la Revuelta de Tahrir, un comunicado oficial ordenó a las autoridades religiosas musulmanas a elegir el tema de la “estabilidad política” como enfoque para los sermones durante la oración colectiva de los viernes en las mezquitas. Además, dicho comunicado ordenó a los imanes a enfatizar que cualquier manifestación contra el presidente es un acto en contra de la Sharia del Islam. A lo largo del año pasado, según Al-Araby al-yadid, se han producido decenas de sentencias contra opositores del régimen en el sistema judicial egipcio –que juntas suman más de 10 mil años de prisión– y 350 veredictos de ejecución, de los cuales siete ya fueron llevados a cabo. Mientras el gobierno de Al-Sisi declara que su guerra es contra el terrorismo del fundamentalismo islámico y los Hermanos Musulmanes, muchos de los presos políticos en Egipto son jóvenes, hombres y mujeres, tanto musulmanes como cristianos, que fueron protagonistas de la Revuelta popular de 2011. Los escritores y la vida cultural en el país tampoco han sido inmunes a la llamada guerra contra el terrorismo. El pasado 29 de diciembre, como reporta la página de noticias independiente Mada Masr, fuerzas armadas del régimen allanaron dos sedes literarias y culturales en la capital en menos de 24 horas: la Editorial Merit, en donde detuvieron a uno de sus empleados, y la Galería Townhouse en el centro de la ciudad, un espacio independiente para exhibiciones de arte, una librería, conferencias y talleres de arte. Más recientemente, el 14 de enero pasado, las autoridades egipcias impidieron la salida del país al escritor y bibliotecario de la famosa Bibliotheca Alexandrina, Omar Hazek, quien también había sido preso político por dos años. Hazek iba a viajar a la ciudad de La Haya para recibir el Premio Oxfam Novib/ Pen International por la Libertad de Expresión de 2016. Alaa alAswani, novelista y periodista egipcio, recibirá el premio a nombre de Hazek. Poco antes, el 2 de enero de 2016, Nayi y Al-Taher habían sido declarados inocentes por la corte penal. Una semana después, tras la apelación del demandante, se les hizo llegar otra invitación para presentarse en otra corte de la ciudad el 6 de febrero, bajo las mismas acusaciones. Además de agradecer a todos los que han mostrado su apoyo durante el primer juicio, Nayi escribió en su cuenta de Facebook: “Comenzamos otra vez desde cero y reinventaremos la rueda para explicar qué es la libertad de creación y qué es literatura.” Presentamos aquí, en forma de texto, el citado capítulo quinto de la novela gráfica Istijdam al-hayat, o El uso de la vida
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Ilustración de la Fanpage de El uso de la vida. Fuente: Facebook
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eL uso de La vida (fragmento)
Ilustraciones de la Fanpage de El uso de la vida. Fuente: Facebook
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o cual no quiere decir que nunca tuvimos días bonitos en El Cairo. Había días mágicos, distribuidos a lo largo del año; algunos ocurrían durante el largo verano y muchos durante el corto invierno. Lo que tenían en común es que eran días feriados o de flojera. Dicen que la ciudad nunca duerme sino que se desborda por sus propias puertas. La ciudad se concentra. La ciudad se bifurca. La ciudad se derrama y estalla. Las hormigas van por todos lados: fábricas, comercios, restaurantes, cafés, mezquitas, iglesias. Humanos que venden y compran y orinan mientras la rueda de la producción gira a pesar de la congestión. Así se verían las cosas si fueras un águila observándolo todo desde arriba, pero si fueras un joven o un ratón chiquito dando vueltas en la rueda de la producción, entonces ni siquiera estarías desplazándote de lugar. Vas al trabajo, lo acabas y te pagan algo. Nunca ves el fruto de tu trabajo, si lo hay, que no mueve nada. Tienes trabajo o no tienes trabajo, la rueda gira y la corriente te lleva. Me acuerdo que después de la fiesta en la casa de Yusef Bazzy fuimos Muna, Mood, un grupo pequeño de amigos y yo a la casa de Mood en la colonia Garden City. Seguimos la fiesta hasta la mañana siguiente fumando hachís. Usamos una variedad de métodos, desde el alfiler hasta el joint. Nos acabamos una botella de vodka enterita. Veía la música en forma de monos pegados al techo. Había una rubia alemana moviendo su pierna izquierda al ritmo de la música. Erecciones intermitentes en el pajarito. Un joven estadunidense palestino que no hablaba bien el árabe y platicaba continuamente sobre el racismo. Humo, tabaco, hachís, y luego humo.
Kiko se voltea hacia mí con sus ojos ausentes detrás de las capas rojas: –Bássam, humo en mi ojo. – Por la salud de tus ojos, baby. Tomo una servilleta y la pego en su ojo. El humo sale despacio de mi boca. La alemana nos mira perpleja. Quito la servilleta y los poros de mi mano chupan la morbidez de la piel morena de Kiko. La beso ligeramente en sus labios. La alemana nos pregunta en inglés: –¿Saben que existe un tipo de fetiche sexual que consiste en lamer los ojos? Mood interviene: –Sí claro, lo leí alguna vez. Kiko muestra su escándalo mientras me abraza: –Qué asco, Biso. ¿Qué hacen los jóvenes en sus veintes en El Cairo? ¿Lamer pupila, lamer panocha, chupar pene, comer tierra, respirar hachís mezclado con somníferos? ¿Hasta cuándo este tipo de actividades fetichistas serán considerados como excitantes y recreacionales? Todos en este cuarto hemos probado todo tipo de drogas
durante la universidad y después. Ahora somos un archipiélago de individuos para los cuales el único sentido de la vida consiste en juntarnos, alimentarnos, chupando la alegría uno del otro. Mon Ami está parada cerca de las bocinas, con sus ojos cerrados y extendidos, como si su alma estuviera ahí arriba con los monos musicales. Las ondas sonoras que fluyen de las bocinas mueven su cuerpo. Con el tiempo entendimos lo aburridas que son las drogas, o más bien lo insuficientes que son. Si alguno de nosotros se hubiera dejado fundir en el amor a las drogas, su vida se habría acabado en unos meses. Esto lo sabemos por ciencia y experiencia. Nosotros, que hemos permanecido en este cuarto hasta ahora, somos cobardes para terminar nuestras vidas de esa u otra forma. Tal vez porque estamos aferrados a la esperanza, al amor, a la amistad. [...] Lo que El Cairo hace con sus residentes es garantizarles amistades inevitables y estables no por libertad de elección, sino por las necesidades del destino. Como dicen, “quien va a El Cairo encontrará a su semejante”. Fumar solo no tiene sentido y la comida no tiene sabor sin tener una cara para observar cómo mueve la boca sonriente que mastica carcinógenos. Para los afortunados de la ciudad, los que han logrado superar la etapa de la represión sexual, el sexo es una ramita más del campo de la amistad. El sexo se convierte en una chaqueta permanente. Kiko acaricia mi espalda y siento excitación entre mis muslos. Cuando se acercó la hora del amanecer, Mood se retiró sigue
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a su cuarto. Todos se fueron a sus casas. Me dio flojera volver al Seis de Octubre y me quedé dormido en el sofá. Me desperté temprano con un ligero dolor en la cabeza. Hormigas marchando entre el cráneo y el cerebro cuyas patas irritan las neuronas. Entré al baño y tomé una de esas pastillas importadas para resistir el hangover. Tomé un baño largo de agua caliente, hice una llamada telefónica mientras me vestía y cité a la Señora Cucharita para desayunar juntos en el Maison Thomas, en la colonia Zamalek. Calles limpias, sin coches ni transeúntes. Feriado. Probablemente era el Año Nuevo musulmán o el Día de la Victoria o el Día de la Revolución o el cumpleaños del pez gato. Pero lo importante es que la ciudad estaba inactiva y los humanos dormidos. No la conozco cuando se pone así. Si cruzo todo el camino desde la calle Qasr al-Ayni hasta la colonia Zamalek en menos de veinte minutos, siento que me está coqueteando de repente, sonriéndome pícaramente. Oigo su voz entre líneas, diciéndome: “En cualquier momento te puedo dejar colgado en un semáforo por más de una hora. No tendrás nada que hacer salvo pensar en tus tristezas y preocupaciones. El barullo chupará tu energía y tu vida pasará lentamente.” La sangre se derrama de las venas abiertas y cae en el baño. Encontré a la Señora Cucharita en la puerta del local. Su vestido blanco y largo revelaba sus brazos y parte de su pequeño pecho. Me besó en las dos mejillas: –Hueles lindo. –Es el perfume de Mood. Me gusta por su cuello. Es nueve años mayor que yo pero cuida bien su juventud. Practica deporte regularmente y come sano. Guapa, alegre, exitosa en su trabajo de publicidad. Pero es cristiana de familia protestante y, lamentablemente, le gusta Egipto. Como consecuencia, la oportunidad de encontrar un novio del mismo estrato que se quede a vivir con ella en El Cairo es escasa. Estudió en el extranjero y luego pasó una larga temporada con miedo de casarse y comprometerse con alguien para siempre. A veces habla de tener hijos. Se acostumbró a salir con hombres mayores hasta que de repente dejan de interesarse por ella. No le interesa la gente a quien ella interese. Soy el primero con quien sale que es más joven que ella y siempre siente vergüenza de revelar nuestra relación a sus amigos. Muna le dio este nombre cuando la vio en una fiesta llevando aretes de cuchara. Ahora lleva los mismos aretes, moviéndose mientras corta el pan con el cuchillo. Mi garganta está seca, pero insisto en fumar desde que despierto. Los cigarros saben distinto cuando hueles el aire mañanero de Zamalek. Sabor de alegría, nostalgia, ternura, violeta, naranja. Desayunamos huevos con los mejores trozos de carne de cerdo importada, miel y mermelada, jugo de naranja y ya soy un hombre nuevo. Como dice el poeta, “no eres tú cuando tienes hambre”. Como si me despertara con su sonrisa, envuelto en una cobija blanca de Maison Thomas. Caminamos por las calles de Zamalek hacia su casa. Una pulsera delgada de color plata decora su tobillo. Las uñas de los pies de color rojo. Ahora vamos de la mano, ahora abrazo su cintura. Reímos bajo las sombras de los árboles. Sonreímos a los militares protegiendo las embajadas, siempre gruñones. ¿La amo? Claro que sí. Nunca tocaré a una mujer sin amarla. ¿Qué es el amor? No es más que una fisura en el corazón, cuchillo en el alma, calentura en el estómago. Como cualquier otro amor en El Cairo, está destinado a desvanecerse. Amamos por la compañía. Fumamos un joint en su departamento. Acaricié su rodilla mientras buscaba una vieja canción de Madonna
Ilustración de la Fanpage de El uso de la vida. Fuente: Facebook
nosotros, que hemos permanecido en este cuarto hasta ahora, somos cobardes para terminar nuestras vidas de esa u otra forma. tal vez porque estamos aferrados a la esperanza, al amor, a la amistad.
en la computadora. Levanté su vestido y bajé al suelo. Me senté entre sus muslos, levanté su pierna, saqué mi lengua y la extendí para lamer el dedo pulgar de su pie. Mi lengua paseaba sobre la piel de su pierna hasta la rodilla. Besé los bultos de la rótula. Se reía mientras dijo, en inglés, “me haces cosquillas”. Mi lengua seguía su paseo hasta su muslo. Besé, como la huella de una mariposa, su calzón de hilos delgados y lo jalé con mi mano. Mi lengua se ahogó en su vagina. Bebí mucho la noche anterior, tanto que me dio sed. La chupé sin parar hasta que se corrió de una vez. Entramos en su cuarto, donde hicimos el amor lentamente y con calma. Se puso de espaldas, puse mis dedos en su boca, los mojó con su saliva y puse mi dedo en su vagina. Deslizadizos y resbaladizos. Lo metí por atrás. Jalé su pelo corto hacia mí. La cogí duro y me tiré encima de ella por dos segundos o más. Me levanté, saqué el condón y lo boté en la basura. Le sonreí y sonó el celular. –¿Aló, dónde andas, mano? –Muna, cómo estás, aquí estoy en Zamalek. –¿Y no quieres tomar la cerveza del atardecer? –Échale. –Estoy con Samira y vamos al Muqattam. –¿Tienen coche? –Simón. –¿Por qué no pasan por mí en Zamalek? –¿Cuándo? Se levantó con una sonrisa ligera. El sexo se acabó. Lo que queda es la cordialidad, la amabilidad y la bondad. La gente se está matando ahí afuera. Seamos más gentiles. Por qué no. –En una hora, digamos. –En hora y media, digamos. –Okey. –Bye. –Chau.
Tomé un baño rápido. Mientras la besaba, mi mano acarició su culo con gratitud. Salí a la calle con el pelo mojado. Caminé frente a la librería Diwan murmurando el ritmo de “okey… bye… chau”. [...] Fumaba un cigarro frente a la vitrina de Diwan invadida de libros baratos en inglés, los bestsellers de los aeropuertos y supermercados que dejan grasa en el cerebro y manchan el corazón con aceite. Pronto venderán libros con pollo Kentucky, pensé. Intenté llamar a Muna pero no contestó. De repente, apareció desde la ventana del coche de Samira, con su cabeza y brazos hacia afuera, su pelo volando por el aire o la música. Vuelan las banderas, detiene el coche, subo por la puerta trasera y saludo de mano a las dos. Para llegar al Muqattam tuvimos que pasar por los desmembrados de la ciudad vieja. Esta vez, el camino desde Zamalek a la calle Abd al-Jaleq Tharwat duró menos de siete minutos. En un día normal, este trayecto dura una hora y media. Pero en un día anormal como hoy El Cairo está tirando regalos a los que pasan por sus calles. Este vacío en las calles se debe a la flojera de los feriados. Las calles se lucen con su ropa nueva, en especial las calles del Centro. Muna lleva una falda de tela, ligera y larga. Meto mi cabeza entre las dos sillas, observo sus piernas. Ella levanta la falda descubriendo sus piernas, donde coloca un pedazo de papel arrancado de una revista y comienza a acomodar el tabaco y armar un cigarro de hachís. Me distraigo en mirar su rodilla brillante. Samira sube el volumen y se escucha la guitarra de Jimi Hendrix como una gallina poniendo su primer huevo. Ya estamos sobre el Puente Al-Azhar y abro la ventana. Por un instante imagino que estoy oliendo comino, pimienta y especies. Bajamos del puente en la colonia Al-Hussein. Olor a café quemado. Aunque no soy experto, sé que es café barato y lo huelo. Llegamos a los cementerios y pasamos entre las casas de la ciudad de los muertos. Olor a hígado frito en aceite para coches que se extiende en el aire como nube borrosa. Desde el diluvio de olores que inunda a El Cairo, subimos al altiplano del Moqattam. Tomamos asiento en el bar Virginia y pedimos unas chelas. Hablábamos sólo de cosas alegres: películas buenas que hemos visto últimamente, las canciones apasionantes que hemos escuchado y las historias maravillosas y extrañas que nos han contado los taxistas payasos de la ciudad. El sol está a punto de ponerse. El Cairo está feliz, un pedazo de tierra de una foto bidimensional tomada por Google Earth. En medio de las antenas parabólicas, las casas feas y las torres grandes, aparece uno de sus viejos lagos. Un charco de agua pequeño, de los últimos que dejó el Nilo en la ciudad antes de la circuncisión que fue operada con la construcción de la Presa de Asuán, en los sesenta. La voz de Muhammad Muhi en el fondo cantando una canción vieja del arráez Hefny Ahmad Hasán. Sopla una brisa ligera. El rocío se intensifica sobre el vidrio de la botella verde de cerveza. Gotas de agua mojan la mano cuando agarras la botella. Un apretón de líquidos, como un testimonio de amor entre la cerveza y su bebedor. Samira juguetea con su celular. Muna agarra su botella y chocamos la una con la otra. Su sonrisa. Un mechón de su cabello vuela en el aire. El Cairo en el fondo al anochecer. Por unos momentos siento algo parecido a la felicidad
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(Istijdam al-hayat [El uso de la vida], Beirut: Dar al-Tanwir, 2014)
Traducción del árabe al español por shadi rohana, revisada por l auri g arcía d ueñas .
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PotEntES y ExtRAñoS: narradores uruguayos de los años setenta Alejandro Michelena MIGUEL ÁNGEL CAMPODóNICO, TARIK CARSON Y RICARDO PRIETO, SUS ExPONENTES MÁxIMOS.
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e consideran aquí solamente aquellos narradores surgidos a partir del arranque de la década de los años setenta del siglo pasado. Por ese motivo no tendremos en cuenta ni a Mario Levrero ni a Cristina Peri Rossi ni a Teresa Porzecanski, los tres insoslayables en cualquier acercamiento a la literatura uruguaya de la segunda mitad del siglo xx , pero que venían desarrollando su obra desde mediados de los años sesenta.
una consteLación de raros No se puede negar el toque de extrañeza en la obra de Miguel Ángel Campodónico, no vinculable del todo al realismo pero tampoco al género fantástico. Se trata más bien de un producto literario de “fronteras”. Desde sus relatos del volumen titulado Blanco, inevitable rincón (Géminis, 1973), este escritor fue elaborando un mundo propio, metafórico –sombrío arquetipo del real– que va a decantar y percibirse en toda su magnitud en la novela Donde llegue el río pardo (Acali, 1980), texto clave que tiene como mayor virtud la riqueza significante; se ha creído ver en ella un implacable y profundo análisis del tiempo oscuro que por entonces se vivía en el Uruguay, pero también una convincente e inquietante metáfora sobre el hombre contemporáneo agobiado por un poder omnipresente y penetrante, mientras que otros lectores descubrieron en la novela un peculiar acercamiento a los extremos de la propia condición humana. Campodónico ha seguido profundizando su Miguel Ángel Campodónico, Tarik Carson y Ricardo Prieto narrativa, rica en resonancias, cargada de interrogantes angustiosos, jugado entre lo reflexivo y lo sangrante, desde novelas como Descubrimiento del cielo (Arca, 1986) hasta la indudable culminación que significa su Invención del pasado (Planeta, Montevideo, 1996). Y estos perfiles y valores del narrador se corroboran en libros posteriores, como el conjunto de relatos titulado Entre humanos y otros animales (Cruz del Sur, 2006). Tarik Carson es un típico “marginal”. Lo es desde el momento en que, si bien publicó su primer libro –El hombre olvidado (Géminis, 1973)– antes de los treinta, recién se comenzó a reparar en su obra a partir del segundo título, El corazón reversible (Monte Sexto, 1986). Entretanto, Carson, que se afincó y residió en Buenos Aires hasta su muerte, ocurrida hace unos meses, se transformó en autor del género ciencia-ficción y publicó en revistas cuyos tirajes promedio envidiarían muchos otros escritores más reconocidos. También es marginal su universo narrativo, que pasa de las preocupaciones esotéricas de los comienzos –volcadas en claves lovecraftianas– a la perspectiva escatológica y pesimista del futuro de su novela Ganadores (Proyección, 1991). Entre los narradores de comienzos de esta década se han dado, si bien no los inéditos casi totales, sí aquellos que lo fueron mucho tiempo a pesar de acumular una obra intensa, personal, impecable en lo artístico, como es el caso de Juan Introini y su primer libro, El intruso (edición de autor, 1991), al que siguió una producción que confirmó sus indudables calidades. A su vez, Ricardo Prieto, después de lograr su espacio creativo con una brillante carrera en la dramaturgia –algo que alcanzó no sin tener que sortear dificultades– empezó a dar a conocer una cuentística que había iniciado mucho antes. Sus primeros volúmenes en el género –Desmesura de los zoológicos, La puerta que nadie abre (ambos en Proyección, del ’87 y el ’91, respectivamente) y Donde la claridad misma es noche oscura (Banda Oriental, 1994– nos enfren-
tan a un tratamiento narrativo que maneja con soltura el humor negro y el absurdo a partir de situaciones cotidianas; mundo coherente y personal el suyo, cristalizado en relatos de inusitada intensidad, en los que es evidente un empecinado trabajo estructural. Hay una clara dimensión metafísica en la obra de Prieto, también evidenciada en su teatro y su poesía. Las novelas de Ricardo Prieto plantean líneas un poco diferentes: en la nouvelle El odioso animal de la dicha (Banda Oriental, 1982) se destaca la clave poética al servicio de una historia desolada que transcurre en Buenos Aires, donde residió el autor por años; pero la del relato es una ciudad esencial, alejada de los tópicos previsibles, donde se destaca la profunda melancolía de personajes que resultan entrañables y queribles en su lucha sin esperanzas frente a un destino implacable. Por su parte, Pequeño canalla (Sudamericana, Montevideo, 1997) nos ubica, a través de un sabio uso del realismo poético, en un edificio montevideano céntrico y decadente, poblado de gente crepuscular que supo de pasados esplendores, donde el único joven –en su búsqueda auténtica cargada de rebeldía– es la piedra del escándalo; texto impecable en sus diálogos, que no da treguas al lector por su logrado suspense, que muestra un adecuado uso de lo fársico, lo grotesco y el humor negro. Un afirmarse de Prieto en la aventura novelística, con una obra que, al recrear con verdad un fragmento de “vida y milagros” muy propio de esta Montevideo en que vivimos, logra además incursionar en problemas universales como el pasaje implacable del tiempo y la consecuente trilogía que forman la decrepitud, la vejez y la muerte, el iniciático despertar a la vida de un adolescente sensible e intenso, la genuina potencia del amor que logra la comprensión y el acercamiento entre seres muy diferentes. Amados y perversos (Alfaguara, Montevideo, 1999) es una novela que prueba la madurez de Ricardo Prieto como narrador. Texto de mayor aliento y ambiciones que los anteriores, ubica su acción en los tan mitificados años cincuenta uruguayos, que son recreados sin idealizaciones, por momentos con implacable crudeza, desde una mirada lúcida. Del punto de vista conceptual, esta obra logra que el lector se enfrente a lo irrisorio de muchos de los mitos supuestamente más característicos de la uruguayez (Maracaná y carnavales incluidos). Una variedad de personajes ricos en espesor y nada estereotipados, intensos y creíbles, que a su vez son característicos de aquellos años, viven sus peripecias en medio de una historia atractiva, que atrapa al lector y no lo suelta hasta el final. Prieto introduce como ingrediente fundamental lo esotérico, tópico reiterado en el ánimo del personaje principal pero, además, realidad cósmica o deus ex machina que explica las situaciones y teje los destinos. Y es la primera vez que, tomándolo en serio y encarándolo con profundidad, esto se hace a fondo en la literatura uruguaya
Entre los narradores de comienzos de esta década se han dado, si bien no los inéditos casi totales, sí aquellos que lo fueron mucho tiempo a pesar de acumular una obra intensa, personal, impecable en lo artístico.
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voZ intErroGada
El arte atempo LA PintoRA “bARRocA contEMPoRánEA” ExPonE En itALiA. FuE ALuMnA dEStAcAdA dE JuAn SoRiAno; tRAbAJó con MAnuEL FELGuéREz y VicEntE RoJo.
portada del periódico italiano L’Ora (17/10/15), donde una nota alude al robo del lienzo La Natividad, de caravaggio.
Hace unas semanas viajé con mi entrañable amiga, la pintora Carmen Parra, a Palermo, Sicilia, para asistir a la inauguración de su exposición Un hombre en fuga, El caravaggio de carmen Parra y beppe Vesco, exhibida en uno de los escenarios barrocos más hermosos de Italia. Se trata del Oratorio de San Lorenzo, anexo a la Iglesia de San Francisco de Asís, en el barrio antiguo de la ciudad. El pequeño recinto es una obra maestra del escultor siciliano Giacomo Serpotta, quien plasmó las escenas relacionadas con la vida del mártir que murió carbonizado en una parrilla en un regodeo delirante de figuras talladas en madera y estucadas con polvo de mármol. El conjunto escultórico en este pequeño gran espacio deja al espectador sin habla. Un torbellino de personajes, ángeles y formas orgánicas se entreveran en una danza armoniosa y sensual que desafía cualquier concepto apolíneo. Para decorar el altar de esta escenografía celestial fue comisionado en 1609 el gran Michelangelo Merisi da Caravaggio, para pintar La natividad con San Lorenzo y San Francisco, uno de los cuatro lienzos que el artista pintó en Sicilia poco antes de su muerte, este último considerado el cuadro más hermoso por el historiador del arte Roberto Longhi, en su obra monográfica sobre el maestro del barroco italiano. En un viaje anterior, hace dos años, Carmen me llevó a conocer este sitio soberbio que es para ella “el lugar más hermoso del mundo”. La perseverancia y el inquebrantable entusiasmo que caracterizan a esta incansable pintora lograron lo que entonces parecía imposible: presentar su pintura en el lugar de sus sueños.
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icilia es mi paraíso, mi isla del tesoro. Tengo una relación pasional con esta tierra desde hace más de treinta años gracias a mi amiga del alma y hermana siciliana, Rosemarie Tasca d’Almerita, quien me ha llevado a descubrir estos parajes por donde pasaron Ulises, Perséfone, la Gorgona, Perseo, Dánae, Atena… Me he dedicado a estudiar y pintar el barroco mexicano y aquí descubrí la veneración de los siete arcángeles en Cefalú y, a través del extraordinario libro de Donald Garstang conocí el trabajo de Giacomo Serpotta quien me llevó de la mano al Oratorio de San Lorenzo. ¡Quién me iba a decir que un día exhibiría mi trabajo aquí! La pintura del Caravaggio fue robada en 1969 por la mafia siciliana y es actualmente una de las diez obras de arte más buscadas por el Comando de Carabineros para la Protección del Patrimonio Cultural de Italia. Muchas leyendas han corrido sobre su paradero. Un miembro de La Cosa Nostra aseguró que el lienzo está bien resguardado y se exhibe durante las reuniones de los mafiosos como “símbolo de su poder”; lo cierto es que se desconoce su paradero y no se pierde la esperanza de que un día vuelva a su nicho original en San Lorenzo, hoy tristemente vacío. Como un acto de exorcismo ante la barbarie cometida, Carmen Parra propuso la recreación libre de la pintura hoy perdida.
–Soy la primera extranjera invitada a exhibir en este recinto por el presidente de la Asociación de los Museos Italianos, Bernardo Tortorici di Raffadali. Mi propuesta consistió en la realización de este proyecto a beneficio de la asociación Progetto Itaca Palermo (www.progettoitacapalermo.org) del cual mi amiga Rosemarie es socia fundadora y vicepresidenta. Esta asociación internacional se ocupa de la atención a enfermos mentales y a sus familiares, y cuenta con un programa que ha tenido una respuesta increíble ante esta enfermedad que hoy en día todavía está muy estigmatizada. La obra donada está a la venta y los fondos serán dirigidos a la asociación. Ha sido un privilegio para mí exhibir mi trabajo en este lugar y contribuir a la preservación de la memoria histórica. Como este evento es el producto de una serie de coincidencias mágicas, extendí la invitación a mi amigo el pintor palermitano Beppe Vesco y le propuse crear la obra a cuatro manos. Conocí a Beppe hace muchos años a raíz de una de estas coincidencias mágicas. En una peluquería en Palermo vi colgada en un muro una pintura que me recordó fuertemente a mi amigo Francisco Corzas, extraordinario pintor mexicano hoy un tanto olvidado. Pregunté quién era el autor –“un tal Beppe Vesco”, me dijeron– y me propuse buscarlo y conocerlo. Se estableció desde entonces una gran amistad. Estas pinturas realizadas a cuatro manos son también un homenaje a nuestro mutuo amigo Francisco Corzas y un llamado a su revaloración dentro del arte mexicano del siglo xx que en la actualidad ha relegado a muchos artistas importantes de esa generación.
Carm
Beppe Vesco me relata que su relación con Francisco Corzas también fue producto de una coincidencia mágica. Su hermana viajó a México en 1976 y en el Instituto Italiano de Cultura vio una pintura de Corzas que de inmediato asoció al trabajo de Beppe. Había un aire de familia entre estos dos pintores que no se conocían. Cuando la hermana le habló de este pintor, Vesco lo contactó y se conocieron, estableciéndose entre ellos una intensa relación de amistad e intercambio creativo que duró hasta su muerte. Al igual que Corzas –a quien considera su maestro– el pintor siciliano ha absorbido las enseñanzas de los viejos maestros y practica una técnica exquisita que dota a sus pinturas de una atmósfera atemporal. Una vez más, la coincidencia mágica que menciona Carmen hace que la pintora mexicana y el siciliano establezcan un vínculo a través de Francisco Corzas y se reencuentren parafraseando a Caravaggio. –Pintamos las siete obras en el taller de Beppe durante un mes entero el verano del año pasado, con 38 grados Celsius de temperatura, pero con una piscina en su hermoso jardín que nos refrescaba el cuerpo y la mente. Fue un trabajo intenso, divertido, apasionante. Decidimos hacer una interpretación libre de La Natividad en un lienzo de formato similar al original y seis paneles independientes en los que aparecen el Ángel, la Vírgen con el Niño, Fray León, San José, San Lorenzo y San Francisco. Los colores que elegimos son el rojo, que simboliza la violencia homicida del acto criminal contra la cultura, y el azul, que evoca el mar Mediterráneo que se ha llevado la memoria. Nuestra intención es rescatar el recuerdo, porque sin memoria no hay historia. Acabo de recibir la gran noticia que nos comunicó Leoluca Orlando, alcalde de Palermo, que el presidente Sergio Mattarella regalará a la capital siciliana una versión idéntica del Caravaggio robado, realizada en España por un copista profesional, y que será colocada en el nicho original de la pieza en el Oratorio de San Lorenzo. Veo este acto como la gran reflexión histórica sobre la memoria cultural y me parece otra maravillosa coincidencia que mi obra salga del Oratorio y entre la copia del original. –¿Qué significa para ti la apropiación de una pintura famosa del pasado? –Yo me apropio de los cuadros que me interesan a la manera de un chamán. Los primeros que realicé fueron La adoración de los Reyes y La Asunción de la Vírgen María, de Juan Rodríguez Juárez, que forman parte del Altar de los Reyes de la Catedral Metropolitana. Después, el arquitecto Ortiz Lajous me pidió una versión del Apocalipsis que se había quemado en un incendio e hice dos pinturas más pequeñas. Desde entonces lo he hecho constantemente, pues es una manera de analizar la esencia de las obras. En el siglo xx los artistas modernos se abocaron a rescatar el pasado indígena, pero tenemos aún pendiente la revaloración de nuestros trescientos años de Colonia. Hay un gran vacío influido por la herencia del juarismo y nuestra educación liberal; eso lo percibí desde que era estudiante en la Escuela de Antropología e Historia, y aún hoy no hemos avanzado gran
oral de
men Parra Germaine Gómez Haro
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cosa. De niña iba con mi papá y con el arquitecto Von Wuthenau todos los domingos a la Lagunilla y estaba lleno de objetos coloniales valiosos que casi regalaban. Mi papá y su amigo se peleaban a ver quién compraba más cosas y es así como desde muy pequeña entré en contacto con el barroco mexicano. Tuve extraordinarios maestros, como Jaime Ortiz Lajous, Gastón García Cantú, Fernando Benítez, Catita Sierra y, sobre todo, Fernando Gamboa, quien fue el primero en proyectar en el extranjero la riqueza de México en todas sus facetas: prehispánico, colonial, moderno y las artes populares. Ahora vivo en una casa que fue el taller de Miguel Covarrubias y lo oigo que me habla en las noches y me impulsa a no salirme de este circuito de la historia de mi país que es mi pasión. –¿Qué respuesta tiene el arte de tema religioso en la actualidad? –A la gente a veces le cuesta trabajo porque no está acostumbrada y no tiene información suficiente para apreciarlo. Pero a mí no me interesa un trabajo que tenga sólo un fin comercial. Busco que mi obra tenga una repercusión, una lectura social e histórica. No hemos hecho una lectura horizontal de nuestra historia. Por eso estudio mucho mis temas e intento que a través de mis pinturas la gente se acerque al período colonial. Quiero, a través de mis obras, llamar la atención sobre las diferentes realidades que conviven en México. La mayoría de las sociedades están ya homogeneizadas y nuestro país conserva una enorme diversidad. La mayor lección que me dejó el maestro Gamboa fue el aprecio a la diversidad de nuestro México profundo. –¿Qué reacción ha habido en el público italiano ante las pinturas en el oratorio de San Lorenzo? –Por los comentarios y por las notas de prensa, pienso que muy favorable. Son pinturas que han logrado conmover al espectador y eso es por la impronta que hemos dejado en las obras. La mayor parte del arte contemporáneo es más intelectual, está más ligado a la tecnología y a la ciencia y se ha perdido la parte pictórico-humanista que hemos tratado de plasmar en estas pinturas. En la impronta del artista se deja la energía en la materia y esto lo siente el espectador inmediatamente. Las pinturas de Carmen Parra y Beppe Vesco inspiradas en La Natividad de Caravaggio son la fusión de la pasión de los dos artistas por la pintura antigua, por las soberbias obras del Barroco mexicano e italiano, y su testimonio plástico que revindica que sin memoria no hay historia. La incansable Carmen Parra ha presentado recientemente varias exposiciones: La flor de loto y el cardo en la Galería Aldama Fine Art; Refugio Salvaje, un proyecto del Centro de Conservación para el rescate del Águila Real en el Reino Animal, a un lado de las pirámides de Teotihuacán, hasta noviembre del año pasado; y Metamorfosis, una recopilación de su trabajo sobre la mariposa Monarca en Universum Museo de las Ciencias ( unam). Carmen Parra es una artista barroca contemporánea, una pintora que vuela con las alas de los siete arcángeles que ha pintado y alcanza parajes lejanos e insospechados que valen la pena explorar. Esta entrevista fue realizada a bordo de un auto, en un trayecto entre Palermo y Mistretta, un encantador pueblito en la montaña cerca de Palermo. Con el mar Mediterráneo de fondo, mientras charlábamos, pensé que Carmen Parra, con sus alas de ángel y de mariposa, vuela y se posa en temas que vale la pena explorar. Sus pinturas son atmósferas de ayer, de hoy y de mañana, un arte atemporal que invita al goce y a la reflexión
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Carmen Parra con Rose Marie Tasca en el Oratorio de San Lorenzo. Foto: cortesía de la autora
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Otras voces, otros ámbitos. Ensayos reunidos, Hugo Gutiérrez Vega, Puertabierta Editores/Conaculta, México, 2015.
LA PROSA DEL POETA ANTONIO SORIA
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isto desde una perspectiva estrictamente editorial, Otras voces, otros ámbitos es la última recopilación que su autor hizo de la columna periodística que desde 1998 y hasta 2015 apareció en este suplemento. El Bazar de Asombros dominical, escrito por el extrañado director del suplemento, fallecido en septiembre del año pasado, ha sido previamente recogido en otros volúmenes: Lecturas, navegaciones y naufragios, Bazar de Asombros i y ii y Esbozos y miradas del Bazar de Asombros, para una continuidad que abarcó más de tres lustros, así como una cifra superior a las novecientas entregas, lo cual, en estos tiempos de fugacidad mediática y mudanzas discursivas inopinadas, bien puede constituir el primer asombro suscitado por este bazar de ideas y palabras. Tales constancia y abund a n cia dan fe cierta del oficio de periodist a c u l t u r a l d e G u t i é r re z Ve g a , vertiente profesional que le significó la entrega de los tres reconocimientos más importantes que, en este ámbito, son otorgados en México: el Premio Nacional de Periodismo en Difusión Cultural en 1999, el Premio y Homenaje Nacional de Periodismo Cultural Fernando Benítez de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara en 2010, y el Premio Nacional de Periodismo Carlos Septién García en 2012. Sin embargo, y lo siguiente es una feliz contradicción, sucede que Gutiérrez Vega fue periodista pero no era periodista, y dicho al revés también: no era periodista pero sí lo fue, y vaya este pequeño y simple juego de palabras para ilustrar brevemente algo que el propio Hugo manifestó en varias oportunidades y espacios: que no hay diferencias, salvo quizá de formato y, eso sí, en tiempos de entrega a imprenta, entre periodistas y escritores. Dicho de otro modo, que el periodista siempre ha sido y es un escritor, más allá o más acá del aura de supuesto y más bien dudoso glamour o prestigio que pueda llevar entre sus letras este último oficio. Para incrementar el asombro añádase que poeta es lo primero, lo más evidente y lo que a final de cuentas siempre fue Gutiérrez Vega a la hora de tener pluma y papel entre las manos. Asombro doble entonces: por un lado el que inevitablemente provoca un poeta que jamás ha desdeñado el ensayo, el artículo y otros géneros prosísticos –como demuestra la decena o más de libros que publicó, aparte de sus poemarios– y, por otro, el que siempre generó la lectura misma del Bazar de Asombros, aquí replicado bajo las condiciones orgánicas y estructurales de una obra unitaria. Finalmente, téngase muy en cuenta que la poesía es el principal atributo visible en la prosa de Gutiérrez Vega, para aprehender entera, o mejor dicho,
para disfrutarla a plenitud, la naturaleza de los textos que componen este libro. Reflejo fiel de la multiplicidad de temas, intereses, personas y personajes, historias y anécdotas, recuerdos, problemáticas, lugares, tiempos y espacios que ocupan la atención del autor, los cincuenta y un textos que conforman este volumen son, a su vez, reflejo del mundo: diverso, dinámico, en transformación constante pero al mismo tiempo anclado en la memoria, ese músculo etéreo que Gutiérrez Vega sabía ejercitar como pocos. Al mismo tiempo raíz y fruto, la memoria del autor expone todo aquello que da origen a sus asombros infinitos, y los títulos de los cuatro apartados que dan al libro su columna vertebral son elocuentes respecto de esta doble condición de punto de partida y de llegada: De escritores y escrituras, Mirando el pasado; Vida pública antes y ahora, y El pasado sí es lo que era. En el primero, De escritores y escrituras, Hugo refrenda los amores literarios de toda su vida e incorpora nombres nuevos para sus lectores. Aquí conviven, entre otros, los infaltables Ramón López Velarde, Rafael Alberti, Alfredo r . Placencia, Italo Svevo, Alfonso Reyes y José Carlos Becerra, con Pepe Hierro, Elena Poniatowska, José María Pérez Gay, José Guadalupe de Anda, Marco Antonio Campos, Luce López Baralt y Ernesto Flores. Escritores y escrituras convertidos, desde la mirada minuciosa de Hugo, en una invitación a la lectura. Mirando el pasado es la evocación de las experiencias vividas por el autor en su paso por países, instituciones y aun oficios que le dejaron una impronta imborrable: Hugo descubre caminos que comunican directamente a la Casa del Lago de la unam , en el viejo bosque de Chapultepec en Ciudad de México, con el Líbano bajo los bombardeos en la década de los años setenta del siglo pasado, y de ahí conducen al lector a la España en plena transición o lo instalan en plena Guerra fría. Como decía el propio Hugo, polvos de aquellos lodos son los que respiramos hoy en día; de ahí la importancia de saber cómo fue antes el mundo, para entender cómo es ahora. Ese mismo espíritu de memoriosa actualización del pasado reciente es el que anima a Vida pública antes y ahora, así como a El pasado sí es lo que era: desde una ciudad de Lagos de Moreno a la que Gutiérrez Vega siempre volvió, la mirada y la palabra alcanzan otras voces y otros ámbitos, entre ellos Washington, capital neogrecorromana; una España que supo extenderse hasta México en virtud de la cultura y la solidaridad; la Italia reciente y la contemporánea retratada por Pier Paolo Pasolini y pensada por Annunziata Rossi; la hoy deplorable política exterior mexicana, que conoció ayeres bastante mejores; el regreso alguna vez insospechado de la voracidad energética multinacional; el neoliberalismo más salvaje y sus atrocidades, pero también, y en contraparte, la luz que pueden arrojar personajes insustituibles como el padre Alejandro Solalinde. Intérnese el lector en Otras voces, otros ámbitos, amplísimo territorio cartografiado por la prosa del periodista que es el poeta Hugo Gutiérrez Vega, y encontrará cada punto del camino señalado por el dato preciso, la anécdota que ilustra, el contexto que le confiere dimensiones de Historia con mayúscula. Una vez terminado el recorrido, la sensación será doblemente grata: como de haber estado ahí, viviendo la vida del autor, más otra que se traducirá en el deseo de conocer de primera mano todo aquello que Gutiérrez Vega comparte para que no sea sólo suyo sino nuestro •
El suicidio del caracol, Manuel Cuautle, Tres Haches, Nuevos poetas mexicanos, 1. México, 2005.
DE LA SENDA FINITA AL INMARCESIBLE CARACOL LORENA GARDUÑO
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edimos ayuda a los dioses, a los diablos, a las estrellas del cielo. A los caracoles nadie pide” , escribe Eduardo Galeano en Bocas del tiempo, sea tal vez porque el ego humano nos niega mirar más allá de nuestras suelas –claro– hasta que crujen, y es que los caracoles son pequeños monjes que llevan su peregrinar como si éste y ellos pertenecieran a otra galaxia de individuos –a nuestra vista kamikazes–y es en el cruce bidimensional que se encuentran con el autor. En El suicidio del caracol, Manuel Cuautle crea a través de quince poemas una delicada entomología espiritual del molusco; como experto en las emociones de estos duendes de caparazón de luna, examina su comportamiento y las causas q u e o r i g i n a n s u d e v e n i r, p e ro también realiza enfáticos cuidados para la preservación de su vida e historia, como explica en el preámbulo: “Sufría al verlos morir... Los atravesábamos hacia la tierra respetando la dirección que llevaban sus ojos-antenas, para no cambiar la trayectoria marcada por infinitas memorias caracol... de vez en cuando llegué a levantar con las manos a un caracol que parecía estar en peligro...” El pasillo largo de ladrillos rojos es sendero de muerte donde se desarrolla el escenario en el cual se da cita el paso taciturno, pero firme, que unifica a la lluvia; días y noches de tiernos invertebrados que dejan rastros míticos en la piel verdiblanc a q u e t r a n s i t a n . P o e m a s m a rc a d o s d e u n a s e n c i llez formal, pero grávidos de complicidad y melancolía que desplazan –sí, como los caracoles– verso tras verso, un sentimiento plácido e íntimo del autor con estos seres y su rutina. Igualmente, desencadena varias acciones en las que la fugacidad de la vida, como en un sueño, es el tiempo; podría pensarse que Cuautle toma al reloj de Dalí como analogía, donde hombres y caracoles escurren de misma forma: “Existe el tiempo/ en los carnosos pies/ se repite/ y no hay minutero/ ni muñecas/ donde colgarlo.” Este poemario es un susurro de vida amoroso, sin perder la tristeza –mezcla de nostalgia– que narra y sumerge al lector entre sus distintas atmósferas, por ejemplo: el horizonte inicio de libertad que acompaña al diluvio o la luna, luz que reverbera después de incalculables gotas y sensaciones transmutadas en baba de caracol que dejan huella en frágiles palabras, sitio que guarda los vestigios de esta transparente especie. De la misma manera, ofrece una experiencia de honda realidad en los nimios acontecimientos cotidianos; al leerlo se siente crecer y expandirse por todo el cuerpo y su profundidad los minúsculos detalles de las horas y, por si fuera poco, conduce al recuerdo de la infancia que enseña lo endeble de la existencia:
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Jornada Semanal • Número 1094 • 21 de febrero de 2016
“Cuando los aplastan/ crean resbalones/ se vuelven/ parte de las suelas/ especialmente/ en los niños/ para que sientan/ el primer dolor/ de la muerte.” Libro de páginas breves pero de amplitud indescifrable, asimismo es, en mi opinión, un tenue reflejo de la humanidad, que con estulticia y gran fe abraza sus segundos con la cabeza al cielo. Como señala el último fragmento de la introducción: “Sentir el instante del tiempo concentrado en su pulmón desgarrado. Recordar que la vida es para vivirla. Amar lo diminuto, para acercar(me)se a la magnitud del universo...” • Hacia el ámbito del Derecho administrativo, Ricardo Tapia Vega, Pedro Carrasco Parrilla y Eduardo Oliva Gómez, (coordinadores), Ediciones Eternos Malabares/uaem, México, 2015.
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novedad más del ordenamiento administrativo. Algunas de ellas son meramente puntuales, otras son medulares. Sin embargo, todas ellas llevan a una conclusión: la dificultad de definir lo que es hoy el Derecho administrativo.” El formato de los ensayos también permite que la información contenida en ellos sea accesible para el público en general, y que el lector encuentre una lectura in teresante y útil para que sea él quien la con cluya al reconstruir sus contenidos en las diversas claves que le resulten significativas •
Indicaciones, Marco Antonio Campos, La Otra, México, 2015.
ALGO SOBRE CIENCIA JURÍDICA Y DERECHO ADMINISTRATIVO
PARA ESCUCHAR LEYENDO
RICARDO VENEGAS
LUIS ALBERTO NAVARRO
roducto de investigación y de un trabajo conjunto y coordinado entre académicos del postgrado de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (México), y de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de Casti lla-La Mancha, campus Toledo (España), el volumen configura una secuencia importante en la investigación del Derecho. Con él se marca el inicio de la internacionalización de la serie Temas Selectos, así como el de la colaboración interinstitucional entre las citadas casas de estudios, cuyo vínculo, de por sí, ya era estrecho. En este tercer número de Hacia el ámbito del Derecho administrativo, el blo que mexicano integrado por Ricardo Tapia Vega, Juan Manuel Ortega Maldonado, Jorge Alberto Estrada Cuevas, Juan de Dios González Ibarra, Bárbara Edith Orihuela Rosas y Eduardo Oliva Gómez; así como el espa ñol, compuesto por Pedro José Carrasco Parrilla, Jesús Punzón Moraleda, Francisco Puerta Seguido, Antonio Villanueva Cuevas y Alfredo Ramos, presentan temas de frontera en esa materia y aportan valiosos materiales en la ciencia jurídica para el estudiante, el académico y el postulante. Afirma en el prólogo el doctor Pedro Carrasco: “La realidad administrativa actual se encuentra fragmentada y el Derecho administrativo es en nuestros días una rama de la ciencia jurídica en revisión. Son pocos los sectores del Derecho administrativo que no están sometidos a una renovación sustancial, de raíz, de las propias estructuras en las que se asienta, que parecen cambiar casi de la noche a la mañana. Raro es el día que no se nos presenta junto con una
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oeta, novelista, narrador, traductor, editor, promotor cultural, Marco Antonio Campos ha escrito una obra dilatada, cernida por la ceñida red del cedazo; ha hecho de su trabajo literario una materia de alta calidad, de aguzado oído y crítica certera, sin ambages, sin concesiones, lo más objetivo posible. Indicaciones es un libro que señala con el índice libros y autores de antaño y hogaño. Dividido en cuatro apartados, es no un libro más en su amplia bibliografía sino, a mi parecer, una continuación de una charla establecida con los lectores hace ya muchos años. Campos nos habla; invita a la reflexión, a escuchar, a aprender y aprehender. Asir con el corazón y las manos, el intelecto y el alma, lo que nos transmite desde una percepción particularísima donde los afluentes y remansos de ese conglomerado de autores, estudiosos y críticos de la literatura y el arte en general, se manifiestan, transformándose en la visión y la posición honesta que hace de Campos uno de los escritores más dotados de nuestra geografía y uno de los más importantes de su generación. Indicaciones es un libro para leerse de corrido o de atrás palante –como dijera Gelman– o al azar. Cada una de sus páginas invita, repito, a la charla, a la comunión de la palabra escrita hace tiempo con la palabra nueva que revitaliza las anteriores, o mejor dicho, provoca a las anteriores para sacarle el tuétano. Libro con músculo y huesos, corazón y alma, este de Marco Antonio. Cómo no detenerse y releer los tres primeros ensayos: “El libro”, “Leer poesía” y “¿Cuál es el futuro de la poesía?” que se complementan con los escritos en Los resplandores del relámpago: “Crítica y poesía”, “Poesía y traducción”.
En nuestro próximo número
Es importante leer con detenimiento los trabajos que Marco Antonio Campos hace en este último libro suyo: el completo estudio y hasta ahora el único que se ha escrito sobre “Pablo Neruda y Alfonso Reyes: una amistad desconocida” o el de “Los días terrenales y el escándalo de las izquierdas”. También se asoma con una mirada aguzada y curiosa a la vida y obra de artistas plásticos mexicanos tales como Hermenegildo Bustos, José Guadalupe Posada, Isabel Campos y Frida Kahlo, Ricardo Martínez, José Luis Cuevas y Egon Schiele, para finalizar con cuatro textos que me parecen más íntimos: “El cine que yo viví” y “En recuerdo de Jorge Negrete”, cerrando el libro con “Dos filmes clásicos” y “Los doce filmes”, recuento personal de sus filias cinematográficas. Indicaciones, libro y verdad, fe y escritura. Lo único con que cuenta el hombre es él mismo y sus amigos. Y los libros que hace para sus amigos, sus lectores. Indicaciones nos dice por dónde está el semáforo en verde y no hay pierde •
Bombas de intuición y otras herramientas de pensamiento, Daniel c. Dennet, Fondo de Cultura Económica, México, 2015.
Traducido por Laura Lecuona, este libro del filósofo bostoniano es, en palabras del tam‑ bién notable pensador Richard Rorty, una “aguda, ingeniosa y sofisticada demostración de la forma en que los problemas derivados de la conciencia humana están relaciona‑ dos hoy en día con la teoría de la evolución”. Comparado por Marvin Minsky y otros con el enorme Bertrand Russell –habrá que esperar a que se compruebe la pertinencia de dicha comparación–, Dennet codirige y es profesor titular del Centro de Estudios Cognitivos de la Universidad Tufts en Estados Unidos, y en este volumen presenta “setenta y siete estrategias mentales a manera de una caja de herramientas del pensamiento […] no matemáticas, más bien informales o literarias, que la tradición científica suele desestimar pero que han sido la fuerza central de la filosofía durante siglos”. Una delicia para el intelecto de quienes no se conforman con su actual capacidad para el análisis y el pensamiento a fondo.
visita nuestro PDF interactivo en: http://www.jornada.unam.mx/
EL MUNDO A TRAVÉS DE UNA PANTALLA Sociedad y juventud en la era digital
@JornadaSemanal
La Jornada Semanal
ARTE Y PENSAMIENTO ........
21 de febrero de 2016 • Número 1094 • Jornada Semanal
Naief Yehya
Agustín Ramos
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ROCURO NO ENTROMETERME con la fe personal. Jamás he intentado convencer a alguien de la existencia o inexistencia de una divinidad creadora ni de la bondad o maldad de alguna religión, teísta o no teísta. Ni tengo nada contra quienes practican sus creencias. Creo en una religiosidad feliz, inefable, intransferible. Y –además de respetar– admiro a quienes militan y son congruentes con su doctrina: islamistas, judíos, cristianos, budistas, taoístas, chamanistas o sintoístas, cientificistas o marxistas.
Digo marxistas recordando, punto número uno, que el primero en declararse no-marxista fue el propio Marx, un filósofo convenencieramente transformado por los príncipes progre y sus ortodoxias en gurú poseedor de la verdad absoluta. Y, punto dos, porque su concepción teleológica de la historia confirió a ésta un carácter providencial que, con el doctrinarismo “marxista” y sus avatares, ha resultado muy costosa para las potenciales clases revolucionarias. Antes que las religiones está la religiosidad innata: sensación de eternidad o “sentimiento oceánico” que Freud sentía no haber experimentado. Pero esa religiosidad, lo más interno y sagrado de cada ser humano, se aprovecha para aborregar a quienes, por circunstancias históricas y de ascendencia cultural, se cimbran ante fenómenos similares. Por eso Hegel veía en su religión y en el fundamento del Estado una misma cosa. Y reducir la crítica antihegeliana a un mero epíteto (“el opio del pueblo”) es vulgarizar una definición filosófica sólida, una definición mediante la cual Marx precisa la función social de la religión en un momento histórico que aún nos concierne. “La miseria religiosa es, por una parte –apunta Marx–, la expresión de la miseria real y, por otra, la protesta contra esa miseria real. La religión es el suspiro ante la opresión, el latido de un cuerpo sin corazón, el grito del alma en un mundo sin alma; es el opio del pueblo.” Por lo tanto no me extrañó que la derecha dominante atizara ese quemadero y sus prósperos acólitos conversos y sus cazadoras de buenas causas echaran a volar las campanas. ¡Hay visitas! ¡Nuestra casa, tan a punto del derrumbe y de habitaciones tan disparejas, tiene visitas! El consenso fue, si no total, aplastantemente mayoritario. Y en esta versión mediática del Domingo de Ramos de lo que más se habló fue de la esperanza. Parecía que todos se hubieran puesto de acuerdo. Y como somos hospitalarios, de puertas de par en par y de mi casa es tu casa, no debíamos cuestionar ni pedir a este huésped que
tratara temas delicados, aun cuando había recurrido –con dolorosa justicia– al neologismo “mexicanización” para referirse a la situación política y social más indeseable. Entonces, ¿qué podría ofrecer quien descendió a estos infiernos en campaña proselitista? La esperanza. Esperanza cuya acepción indudable es la de virtud teologal puesta a disposición del perfeccionamiento humano, aunque también cabe la intencionalidad husserliana, la trascendencia heideggeriana o, incluso, la “conciencia del mañana” del Ernst Bloch utopista. En todo caso la referencia no tenía vuelta de hoja: el Papa ofrecía la esperanza en un futuro mejor. Pero, ¿un futuro mejor aquí, con estos gobiernos criminales? ¿Es concebible que un personaje, por más popular, renovador y reformador que sea, pueda traer la concientización suficiente o algo más que un consuelo similar a la ilusión de un triunfo deportivo o a la distracción de un espectáculo circense? ¿Qué fue, aparte de la miseria y la industria de deformación masiva impresa y electrónica, lo que sembró la esperanza? La religiosidad puede ser revolucionaria, supongo. Siempre y cuando no derive en instrumento de dominio institucionalizado y estatizado. Porque así, de ser un ejercicio profundamente liberador, pasa a manos de quienes comercian con lo más sacro e íntimo, se vuelve gesticulación, sometimiento y manipulación que lleva a ponerse de tapete o a tender manteles espirituales largos, o ambas cosas, ante una visita. Visita que, además de servir para que los faraones, los príncipes y demás monstruos innobles se robaran las selfies, fue la fuente de la que cada quien llevó agua a su molino ideológico, interpretando con mayor o menor aquiescencia, con mayor o menor exigencia, las tomas de posición del Papa. Pero al margen de esa analisísitis, tan aguda como pasajera, cabría preguntar si alguien espera de corazón que el futuro de México mejore con esa visita •
Fluidez de los géneros sexuales: personajes transgénero en el cómic (i de ii) DiversiDaD y DualiDaD en tiempos Del selfie No son pocas las peculiaridades que caracterizan a la generación que denominamos milenial, generación del milenio o generación y . Nos inquieta su intensa e íntima relación con los smartphones e internet, su beligerante obsesión por expresarse respecto de cualquier cosa, su afición desmedida a las redes sociales, su desinterés (si no desprecio) por el concepto de privacidad y su fluidez en el lenguaje de los selfies. Por supuesto, estas afirmaciones son hasta cierto punto clichés y gran parte de quienes naci- biología. Y esto se refleja en un aumenmos antes de la década de los ochen- to de personas trans en la cultura mainsta en mayor o menor grado también tream, desde el arte, la farándula y la padecemos esas mismas obsesiones. cultura, hasta la política y la vida cotiSiempre será ocioso tratar de definir a diana. Obviamente, esto está muy preuna generación con criterios genera- sente en los medios, donde han proliles; sin embargo, hay elementos cul- ferado los personajes trans en el cine turales que se reflejan en actitudes, (sólo en este año podemos mencionar modos de percibir e incluso formas About Ray, de Gaby Dellal; Tangerine, lingüísticas que definitivamente con- de Sean Baker; y The Danish Girl, de figuran rasgos peculiares en la Zeit- Tom Hooper), la televisión (la exitosa geist contemporánea. Los mileniales serie Transparent y el reality show I am entienden la diversidad sexual más allá Cait), los juegos de video (con personade la dualidad hetero y homosexual. En jes como Poison en Street Figther y Leo Occidente vivimos una era de toleran- en Tekken) y por supuesto el cómic. cia sin precedentes, donde comúnmen- narrativas en/De transición te se acepta que el género es una cons- En el Comic Con 2015 de Nueva York se trucción social y que la gente puede llevó a cabo el panel de discusión moverse entre los géneros en busca “Identidades secretas: crear personade su verdadera identidad. jes transgénero en el cómic”, moderado por Charles Battersby, en el que partiel género en el cuerpo y la cabeza Lejos de ser una moda pasajera, hoy ciparon los autores Morgan Boescher sabemos que la diferenciación sexual (What’s Normal Anyway?), Tara Avery del cerebro tiene lugar durante la se- (Gooch), Jenny Wood (A Boy Like Me) y Kirsent Enos (Web of Lives), quienes han consagrado su trabajo a diferentes asas pectos de la experiencia trans y han tratado de llevar sus narrativas más expliallá de la simple necesidad de expli car aquello de “yo siempre supe que había nacido en el cuerpo equivocado”, como dijo Boescher. comuSi por un lado la creciente comu nidad trans desea ver sus historias representadas, no hay duda de que el público general tiene gran curiosidad e interés en escucharlas, géno sólo sobre la transición entre gé neros, sino también sobre la vida y percepción que se tiene desde el este“otro lado”, sin caer en los típicos este gunda mitad del embarazo, es decir, reotipos ridículos u ofensivos, como después de la diferenciación de los el muy conocido y citado del asesino genitales en el feto, lo cual ocurre en serial de El silencio de los inocentes ( Jolos d o s p r i m e r o s m e ses de gesta- nathan Demme, 1991). ción. Los dos procesos, por tanto, p u e - superheroísmo, superambigüeDaD den ser influenciados independ i e n t e - Uno de los géneros más populares del mente y ahí se pueden dar fenómenos cómic es el de superhéroes. Los persode no correspondencia entre el desa - najes con superpoderes parecen merrollo d e l g é n e r o e n e l c e re b ro y táforas ideales de la experiencia trans, e n e l c u e r p o, como escribe en su ar- p u e s t i e n e n u n a v i d a a nte s y u n a tículo “How Changeable is Gender?” después de un evento determinante en el New York Times (23/ viii /2015), el en el cual adquieren alguna cualidad profesor de psiq u i at r í a c l í n i c a d e l distintiva, sobrenatural, especial. Esta Weill Cornell Medical College, Richard conversión es un acontecimiento que Friedman, quien afirma que la identi- puede compararse con “salir del clódad de género ha dejado de ser un sim- set”, someterse a terapia hormonal, un ple binomio para convertirse en un procedimiento quirúrgico de cambio espectro complejo determinado por de sexo o bien, simplemente con decigenes, hormonas e influencia social. dir vestirse con ropa del género opuesto. Avery explicó que desde el punto visibiliDaD No es una novedad para nadie que de vista de la nueva identidad de géneuna auténtica revolución trans está ro, no sólo se descubren sensaciones ocurriendo desde hace algunos años, corporales, sociales y emocionales sin en la que la identidad de género es en- precedentes, sino que también se puetendida como algo fluido a pesar de de redescubrir la extrañeza del género la inevitable certeza que impone la precedente • (Continuará.)
JORNADA VIRTUAL
¿Esperanza?
TOMAR LA PALABRA
naief.yehya@gmail.com
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........ ARTE Y PENSAMIENTO O
Jornada Semanal • Número 1094 • 21 de febrero de 2016
Alonso Arreola @LabAlonso
Galería omr: segunda época
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L PASADO MES DE noviembre (núm. 1078, 1/ xi /2015) se reseñó en esta columna la exhibición de clausura de la Galería omr en su sede en la Plaza Río de Janeiro, en la colonia Roma, donde fungió por treinta y dos años como epicentro del arte contemporáneo en nuestra ciudad. Sus fundadores, Jaime Riestra y Patricia Ortiz Monasterio, anunciaron “el paso generacional lento y paulatino” que comenzaron a vislumbrar hace siete años y el cual, hace dos años, se convirtió en una realidad, cuando decidieron pasar la batuta de su proyecto a su hijo, Cristóbal Riestra Ortiz Monasterio. Hace unos días se inauguró el nuevo espacio de la galería en la calle de Córdoba 100, también en la Roma. De espíritu emprendedor y joven echado pa'delante, Cristóbal Riestra representa la viva imagen del galerista contemporáneo y tiene claro el enorme reto que supone hoy en día destacar en las primeras filas de la élite del mercado del arte contemporáneo en un mundo globalizado que se distingue por una voracidad sin límites. De una empresa de corte familiar llevada con éxito por la pareja Riestra-Ortiz Monasterio a lo largo de más de tres décadas, Cristóbal ha dado el paso a la creación de un organismo que considera mucho más profesionalizado, al que integró una agencia de consultores estratégicos cuya función ha sido la reestructuración del proyecto galerístico para poder competir en el complejo mundo de las galerías internacionales. La creación de este nuevo espacio concebido específicamente como lugar de exhibición y centro generador y promotor de proyectos culturales, marca el inicio de una nueva época que se vislumbra muy prometedora. A decir del joven Riestra, “se trata de un espacio innovador donde nuestros artistas realmente podrán expandir los límites de sus prácticas”. La nueva Galería omr está ubicada en el edificio que anteriormente fuera la famosa Sala Margolín, tienda de discos y librería que se convirtió en un espacio emblemático creado en los años cincuenta por Walter Gruen, marido de la pintora Leonora Carrington, y consolidado a partir de 1965 por Carlos Pablos, quien lo convirtió en un referente para los melómanos capitalinos hasta su lamentable cierre en 2012. Por esas fechas, con el fin de evitar que se volviera un antro como los que preocupantemente pululan por la zona, el inmueble fue adquirido por el empresario de la comunicación estratégica y mercadotecnia y vecino de la Roma, Bruno Newman, creador del Modo (Museo del Objeto del Objeto) ubicado a unos pasos de la actual galería. Bruno Newman y su esposa Patricia son conocidos por su generosa labor de rescate y conservación de la colonia, y qué mejor destino para su emblemática propiedad que la creación de la nueva Galería omr . La remodelación del inmueble estuvo a cargo de la firma Raw, integrada por Mateo Riestra Ortiz Monasterio, Max von Werts y José ArnaudBello, quienes diseñaron un proyecto
brutalista que combina a la perfección los aspectos funcionales y estéticos. El resultado es realmente espectacular: la sala de exhibición en la primera planta conserva las cuatro columnas estructurales y un plafón encasetonado que ha quedado a la vista, lo que la dota de un particular carácter y una gran calidez lograda por la luminosidad que baña los dos niveles del edificio a través de una imponente vidriera. El segundo nivel cuenta con una sala multiusos, la biblioteca, un bar y las oficinas. Habrá un roof garden en la azotea. Lo que más celebro es que Cristóbal Riestra contagia su entusiasmo y tiene como premisa llevar el objetivo de la galería más allá de lo comercial y poner énfasis en la responsabilidad social, toda vez que pretende propiciar un centro cultural donde se desarrollen proyectos vinculados con universidades y otras instituciones. La muestra inaugural se titula Ventana poniente, a cargo de Jorge Méndez Blake (Guadalajara, 1974), cuyo trabajo se inspira en la obra literaria de grandes escritores, como Robert Louis Stevenson, Herman Melville, Franz Kafka, Karl Marx, Jorge Luis Borges, Pablo Neruda, Malcolm Lowry, Nathaniel Hawthorne, entre otros. En esta ocasión, se refiere a la obra poética de Emily Dickinson, en un homenaje plástico a una autora críptica cuya obra está permeada de misterios, como su puntuación a base de guiones que el artista evoca en grandes telas de colores que recrean los poemas a partir de su peculiar construcción semántica. Incluye también objetos escultóricos que evocan aspectos de la vida privada de la excéntrica poeta. ¡Enhorabuena a la Galeria omr , segunda etapa! •
ARTES VISUALES
Germaine Gómez Haro germaine@casalamm.com.mx
Bergoglio al son de las primeras damitas
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OR PURO MORBO, nos gusta imaginar el momento preciso en el que un alguien (el encargado de protocolo de la Presidencia o un genio de la Secretaría de Turismo; el asesor más chabacano de Los Pinos o simplemente un amigo lame botas), le confirmó a Enrique Peña Nieto que lo de invitar a “artistas” de la tele para que cantaran una canción insulsa sería gran acierto durante la llegada del papa Francisco al aeropuerto Benito Juárez. Así, antes del mariachi preparado para arremeter con –but of course– “El son de la negra”; antes de cualquier baile zapateado; antes de cualquier salutación
oficial, el señor Bergoglio recibió una tos indígenas se entregaron humildevomitada sonorosa al más puro estilo mente vía sus representantes quienes del playback azteca (hacer como que de rodillas, literalmente, dieron bastón se canta), en labios de Lucero (sí, la ca- y corona de mando al pontífice. Estos hechos nos hicieron pensar zadora regañona), Cristian Castro, las Pandora, Pedro Fernández, Diego en otras primeras damas, celebérrimas Verdaguer y demás personajes del por tener lo que acá les falta a algunas. peor entretenimiento nacional… Pero Hablamos, verbigracia, de Jackie Kennedy y Eva Perón, quienes además de bueno, ya. Discúlpenos la lectora, el lector. To- belleza tenían movimiento entre los dos sabemos lo que en verdad pasó. parietales. Otras, recientes, son la franDejaremos las ramas dominicales para cesa Carla Bruni y las estadunidenses decir verdad, pues ojalá esa “ocurrencia” Michelle Obama y Hillary Clinton. La hubiera sido fruto de alguna tontería primera es una socialité que, incluso burocrática. La realidad es que nuestra incursionando en la actuación y la múPrimera Dama, aunque se nos vista de sica pop, ha tenido colaboradores de la seda, damita se queda. En otras pala- talla del escritor Michel Houellebecq. bras, no pudiendo negar la cruz de su Las otras, desde la misma Casa Blanca telenovela metió cuchara en un plato de Betty Ford y Eleanor Roosevelt, han que se anunció como la “recepción de llamado la atención por su fuerza, preun Jefe de Estado” (justificación por la paración y habilidad mediática, indecual don Jorge visitó también Palacio pendientemente de las críticas ideolóNacional, en donde Peña habló de lai- gicas que puedan recibir. Por lo menos dos de nuestras primecismo para última mortificación de Benito Juárez, vuelto a morir en su tumba), ras damitas, en cambio, se suman a por lo que nuestra morbosa imagina- otras con estrafalarias historias de opución se desvía y recrea ese momento en lencia y descaro, orgullosas mientras la alcoba presidencial en donde, proba- sus maridos aprovechaban el poder. blemente, ocurrió la siguiente conver- Entendemos entonces que el nepotismo y la paupérrima calidad de su imasación: ginario musical son reflejo de su origen Ella: Kikis mi amor… (respetable) y de nuestro futuro posible Él: Dime, pajarita. Ella: ¿Y si en cuanto el Santo Padre (aterrador), lo que no es poca cosa. Por baje del avión mis amigos de Televisa ello, nosotros preferimos quedarnos le cantan una de las canciones del dis- con la pieza que el amigo Fernando Ric o M é x i co s e p i n t a d e l u z , é s e q u e vera Calderón estrenara en El Hueso de l e s comisioné para recaudar fondos de w Radio (bastión encomiable), “Mensaayuda a niños enfermos? jero de esperanza”, en cuyos versos canÉl: ¡Gran idea, pajarita! Es justo lo ta:“Papa Pancho, bienvenido a nuestro que necesitamos para que la gente ya rancho. Tu venida nos llena de emoción. no se clave en cosas como lo de Topo ¡Ai perdona a tanto lambiscón! Papá Chico, la desaparición de periodistas Francisco, la Gaviota te hizo un disco en Veracruz, los cuerpos de Sinaloa y […] Ya limpiamos de indigentes y maDurango, el alza del maíz, los peritos tamos los perritos para oír tu mensaje argentinos o el precio del dólar… Ma- del amor. Ya pintamos las paredes y venñana mismo llamo a los organizadores dimos boletitos, todo sea por la gloria y los pongo a tu disposición para que del señor.” Buen domingo. Buena semate hagas cargo de la parte artística en na. Buenos sonidos. Podéis ir en paz • la recepción, porque eso es lo tuyo, mi vida. Po r s u p u e s t o q u e Anahí Puente, ex r b d y primera damita de Chiapas con elevadas aspiraciones, no podía quedarse atrás. Ella también nos regaló tremendo atentado “musical” al lado de un abnegado Julión Álvarez. Este se llamó “Amigo Francisco”, tema que tuvieron a bien sorrajar a los televidentes como exordio a la visita de don Bergoglio a San Cristóbal de las Casas, allí donde tan-
BEMOL SOSTENIDO
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ARTE Y PENSAMIENTO ........
21 de febrero de 2016 • Número 1094 • Jornada Semanal
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Jorge Moch Ana García Bergua
tumbaburros@yahoo.com Twitter: @JorgeMoch
NDO DE FALSA NOSTÁLGICA y verdadera provinciana leyendo a pedazos las memorias de José Juan Tablada, La feria de la vida, y me entretengo en sus evocaciones del Coyoacán porfirista de su más temprana juventud: “Por el Callejón de la Higuera va el doctor Neira, pálido, amojamado, quijotesco, con patillas de chuletas y bueno como el pan. Al paso del doctor se asomaban los ídolos emparedados en los tapiales de adobe, bajo los ‘mastuerzos’ y los floripondios. “En ocasiones, al reclamo de una parturienta o del algún moribundo, el doctor peregrinaba sonámbulo por el pueblo dormido y cruzaba la plaza bajo altas fron-
das misteriosas que como arcos triun- y plagiarios, de tesoros ocultos, brujas fales iban del Palacio de Cortés a la pa- y aparecidos, fábulas y consejas perroquia, y murmuraban sobre la tiniebla ro bien arraigadas en la superstición y el silencio, como sobre el betún de los popular…” También andará por aquí el fantasviejos óleos los filácteros que salen de boca de los santos, como los letreros en ma del desalmado don Tiburcio, refunfuñando entre los vecinos que cargan los listones de los retablos. Era el coloquio de las ‘almas en pena’ sus bolsitas del cercano supermercade los capitanes de la Conquista y las do, entre las brujas y los aparecidos del ánimas beatas de los misioneros fran- Halloween y el Día de Muertos que se convierte aquí en una verdadera maciscanos.” Levanto la vista del libro y sé que me nifestación de espantos. Y desde luego encuentro –o será que leyendo más oficiará en La Siberia la sombra de Juan bien me he perdido– a pocas cuadras el Nevero, cuyo quiosco “era todo un de ese callejón que seguramente reco- centro social, lugar de citas, club sin rerre aún, más pálido quizá, el fantasma glamentos, casino sin formalidades. Los del generoso doctor Neira acudiendo días de ‘tianguis’ y sobre todo, las mañaal llamado de sus enfermos y partu- nas de los domingos….” En las páginas de El Universal, duranrientas, como una sombra entre las actuales multitudes de turistas locales y te los años veinte, Tablada recordaba foráneos que consumen helados por sus días con nostalgia, pero también nuestro barrio que antes fue un pueblo con el alivio que daba la plena moderque antes fue un señorío y quién sa- nidad de las grandes ciudades que cobe qué será en unas décadas, cuando mo diplomático frecuentaría. Una monuestra sombra acompañe a la de Nei- dernidad que ahora se torna extraña, ra. No sé si sus descendientes segui- cada vez más monstruosa, la otra orilla rán viviendo en estas calles, tan distin- en el tiempo de aquella que el gran estas de aquellas que describía Tablada, critor evocó en sus memorias magnícon sus tapias de entre cuyas piedras ficas y modernistas, donde uno se suel gran poeta coyoacanense se compla- merge muy a gusto y con los ojos bien cía en entresacar cabezas de ídolos con cerrados: “Calles y callejones más elocuentes la ayuda del cortaplumas y evocar el pasado que a él correspondió, un pa- en su soledad, su abandono y su silensado mucho más pasado que el nuestro, cio que el tráfago standard de las ciudaes decir, un pasado aún oloroso a tiem- des nuevas, convergían en la Plaza de Coyoacán, teatro de tianguis y jamaipos precortesianos. Por lo pronto, estoy muy cerca de cas bajo el plafond magnífico de sus aquella “plazuela de la Concepción, fresnos gigantes, flanqueada por el Paeriazo de todo el año sin más flores que lacio de Cortés y la Parroquia del siglo las pirotécnicas de las noches del 15, xvi y por casas que, cuando yo las conocí, con su misteriosa Casa Colorada, la tien- eran torvas y solariegas, con portones da con portales del viejo cacique veni- cerrados, cautelosos postigos, hondos do a menos y el lóbrego y destartalado zaguanes, sonoros patios con baldosas… rancho de los Camilos […] Por sus lar- ¿Tenían sus añejos títulos de propiedad gos tapiales de adobe asomaban ma- hieroglifos de códice o la firma de algudreselvas y plúmbagos, cabezas de as- no de los caciques ixtolinques?” • nos y fragmentos de ídolos, y a través de las bardas de órganos se erizaban esos perros de rancho que sólo por el ladrido se distinguen de los coyotes….” Cierro los ojos y ya veo el pleno campo en la noche, donde, “bajo un viejo portal estaba la casa y tienda de don Tiburcio, rancio señor coyoacanense, un tanto cacique, con vagas sospechas de actividades dudosas y fama de valiente y desalmado. Atrás de la casa se extendía aquel pedregal de ásperas e interminables leyendas de bandidos
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ARECERÍA QUE EL TÍTULO de este texto se refiere a Enrique Peña pero no: resulta que la televisión como fenómeno global ha encontrado una fórmula garante de lucimientos: mantener al público interesado por lo que va a suceder… en la realidad cotidiana. La televisión ha redescubierto su vocación de entretener sin compromisos: reseñar la rutina que es, esencialmente, fisgonear al prójimo. Somos muchos los televidentes que caímos en ese embeleso absurdo: confieso que soy un ávido televidente de cierto programa de subastas absolutamente carente de sustancia. Quienes participan en él no son de suyo simpáticos (un grupo de ciudadanos estadunidenses que se reúnen en subastas de depósitos de al-
macenaje vencidos y abandonados por sus propietarios, gente de clase media con predecibles carencias culturales y sobrados prejuicios) y salvo por una sola ocasión en que uno de los participantes compró sin saberlo buena parte de la obra pictórica de Frank Gutiérrez, casi todos son desenlaces decepcionantes: nunca aparece ese tesoro tan esperado. Pero si un programa dedicado a subastas de depósitos de almacenaje suena ñoño, parece increíble que haya casas productoras y canales de televisión interesados en invertir ingentes cantidades de recursos en producciones televisivas que dan seguimiento a las cosas más absurdas y que al mencionarlas parece una colección de ideas precisamente de lo que no se debería hacer en televisión: desde comida apetitosa hasta porquerías inmundas en programas de cocina de toda índole. El extremo es cierta serie presuntamente documental que cubre el quehacer diario de gente con un incontenible deseo por ahorrar: Tacaños extremos, en que hay quien hace del ahorro patología y sale a recorrer las calles y carreteras para conseguir comida en la basura y carne para cocinar la cena… de animales atropellados. Hay programas, por estúpidos que parezcan, que ponen cámaras y micrófonos en pos de un comedor consuetudinario de tocino; o de las rivalidades e incordios que surgen entre las madres de niñas concursantes de belleza y talento en Estados Unidos; o para hacer registro de peleas y discusiones en un grupo de mujeres… enanas. O aquel en el que se documentan malos tatuajes, o restauraciones de autos y máquinas antiguas de venta de refrescos, o el día a día de una tienda de empeños en Las Vegas, o el ir y venir de los empleados de una agencia de reposiciones y cobros forzados o, increíble, la rutina de alguien que trabaja poniendo multas de tránsito. Hay programas documentales desde luego, o de divulgación científica, pero ya son los menos. Parece que al
público le interesan más los acumuladores enfermizos o las víctimas de padecimientos vergonzosos, como la sudoración extrema o la alopecia femenina, que cuántos kakapus quedan vivos en Oceanía o los hábitos de caza de cierta congregación de orcas en la Patagonia: lo de hoy es la gorda que tiene un guardarropas horroroso o las aventuras de un pastelero italoamericano en Nueva York al que se le poncha una llanta o le tiran el pastel. Cierto: la inmensa mayoría de esos programas son estadunidenses aunque los hay daneses, italianos, españoles, japoneses y argentinos. Pero creo que no hay mexicanos. Y es una verdadera lástima, porque estoy seguro de que la realidad mexicana de a pie sería un serpollar de interesantes historias: tenemos por ejemplo víctimas para cualquier ocasión que harían las delicias del morbo y el escándalo ajenos: entre miles de niñas desaparecidas y los miles también de víctimas de la violencia (imagine el respetable una serie que siga las idas y vueltas, verbigracia, de una madre de un desaparecido en agencias del Ministerio Público, morgues, hospitales y fosas clandestinas, o un documental que siga los pasos de un sicario o de una narcotiendita) también se podrían intercalar historias de “éxito” social, por ejemplo de un encumbrado empresario, ganador usual de licitaciones públicas, o qué tal un reality de Los Pinos, o el que haga seguimiento a cualquiera de esos modernos señores feudales que hoy llamamos gobernadores… tendríamos aseguradas las más sórdidas historias de peleas por el poder y las más escandalosas tirrias que jamás un guionista de televisión podría imaginar en sus más rábidos trances. Y con suerte, los politicastros van a preferir las candilejas de la farándula a las ingratitudes de la administración pública, y a lo mejor hasta sacan las pezuñas del erario y se van a buscar fortuna en el entretenimiento de masas. Y entonces, habremos ganado •
CABEZALCUBO
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Trivial, huero, frívolo… y exitoso
PASO A RETIRARME
Coyoacán de Tablada
........ ARTE Y PENSAMIENTO O
Jornada Semanal • Número 1094 • 21 de febrero de 2016
Luis Tovar
Juan Domingo Argüelles
Twitter: @luistovars
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ASTA HACE ALGÚN TIEMPO incluso las consignas políticas, en las manifestaciones estudiantiles, tenían eufonía y rima consonante. Si bien no eran muy creativas que digamos, poseían al menos buena versificación, como en los siguiente ejemplos del movimiento estudiantil del '68, que recoge Elena Poniatowska en su libro La noche de Tlatelolco:“¡Jo jo jo, Ho Chí Minh!,/ ¡Díaz Ordaz, chin chin chin!”, “¡Fidel, seguro,/ a los yanquis dales duro!” Incluso cuando no rimaban, mostraban una buena noción de la métrica en el conteo de sílabas poéticas: “¡No queremos Olimpiada,/ queremos revolución!” (dos perfectos versos octosilábicos). Las razones de inconformidad para jarles a sus funcionarios que no contraten lanzar consignas contra el poder si- a los mismos analfabetos líricos que guen vivas, pero hoy la mayoría de las hicieron la cancioncita del “chikunguya”, consignas carece de eufonía, producto y además advertirles que “zika” rima con de la ignorancia poética o el nulo cono- “pica” (en el caso del mosquito aedes cimiento del ejercicio versificador, un aegypti) pero de ningún modo con “piconocimiento que, por cierto, sí tienen que”. ¡No vayan a salir con una cancionlos versificadores populares que no fue- cita que diga “que no te pique el zika”! Para no ser menos, la Comisión Naron a la escuela. Sólo unos pocos profesores tienen nociones de las generali- cional de los Derechos Humanos tiene dades poéticas, y los alumnos, en este una campaña con un anuncio que dice así: “Alza la mano/ por los derechos hutema, no saben ni la o. A juzgar por las consignas políticas manos.” Hay que decirles a los funciode las manifestaciones estudiantiles y narios y “creativos” de la cndh que ahí ciudadanas, la escuela en México es un tampoco hay rima consonante. Para desastre. Las buenas son más bien ex- que ésta exista, el anuncio tendría que cepcionales. Bien rimadas, aunque no decir:“Alza las manos/ por los derechos siempre bien medidas, dos de ellas fue- humanos.” ron coreadas en diciembre de 2013: Por su parte, el Instituto Nacional “¡Peña y Mancera,/ la misma chingade- Electoral hizo un spot con un “juglar” ra!”; “¡Si Mancera es un ojete,/ me salto regordete, quien, guitarra en mano, enel torniquete!” Esta última pudo ser tona una ripiosa canción para invitar perfecta si el segundo verso hubiese a renovar la credencial a aquellos que tenido también ocho sílabas; así: “¡Si cambiaron de domicilio. He aquí la coMancera es un ojete,/ yo me salto el lección de ripios:“Si tu domicilio quedó torniquete!” en el pasado/ estate abusado/ y manLa ignorancia poética en México se tente consciente/ de ir en el presente/ ha ido extendiendo como el desierto. para actualizar/ tu credencial para voEn las escuelas ya no se enseña métrica tar./ Así en el futuro/ estarás más seguni rima, y las propias instituciones pú- ro,/ podrás elegir con un voto maduro./ blicas refuerzan la ignorancia al derro- No olvides hermano votar/ por quien char nuestros impuestos en tontos tengas que votar.” La cursilería es esanuncios, como aquel sobre el chikun- pantosa y aunque las rimas empatan gunya con el que nos atosigó durante (“pasado” con “abusado”, “consciente” meses, en 2015, la Secretaría de Salud con “presente”, “actualizar” con “votar” del gobierno federal: una cancionci- y “futuro” con “seguro” y “maduro”) da ta insoportable que terminaba así: grima escuchar tan ripiosa cancionci“Chikunguya, espántalo y que huya./ lla que es una afrenta a la sensibilidad Lava, tapa, voltea y tira./ Chikunguya, poética. haz que huya.” Pero el nombre correcto No saber ni la o por lo redondo en d e l v i r u s n o e s “c h i k u n g u y a”, s i n o asuntos de poesía y versificación pare“chikungunya” o “chikunguña”, por lo cual ce cosa sin importancia, pero lo que nos es imposible su rima consonante en demuestra es algo muy grave: el fraca“uya”. La cancioncita habría tenido que so de nuestro sistema educativo, que decir lo siguiente: “chikungunya, haz no es capaz de enseñar principios eleque hunya”, cosa que no tiene sentido, mentales que dominaron, con absolupero, para que lo tuviera, la Secretaría ta maestría, personas autodidactas de Salud se permitió la “licencia poéti- como Agustín Lara y José Alfredo Jiméca” de escribir “chikungunya” al tiempo nez, además de los muchos jaraneros que difundía, a nivel nacional, alentan- y huapangueros populares. En interdo el analfabetismo, la incorrecta pro- net alguien escribió: “Los compas/ vonunciación “chikunguya” ¡para rimarla tamos por la paz.” El autor de esta atrocon “huya”! cidad supone que “compas” rima con Esta misma secretaría ya se está tar- “paz”. ¡Estamos rodeados! No tenemos dando en lanzar su predecible spot so- salvación. Y las instituciones alientan bre el virus del zika. Habría que aconse- la ignorancia •
La cifra de la desolación (ii y última)
JORNADA DE POESÍA
No saber ni la o
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OR QUINTA OCASIÓN y tercera consecutiva, la Sociedad Estadunidense de Fotógrafos ( asc por sus siglas en inglés) reconoció a Emmanuel Chivo Lubezki con su premio a la Mejor Fotografía, con lo cual el mexicano se convierte en el primer cinefotógrafo que alcanza tal número de galardones de la asc. Asimismo, es probable que dentro de dos semanas el célebre Chivo reciba un Oscar más, con lo que se convertiría en el primero en ganar ese premio tres veces consecutivas en su categoría profesional. Igualmente sabido e hipermencionado es que Alejandro González Iñárritu se halla en condiciones de recibir un Oscar más como director y que sería su segundo
al hilo; que su filme The Revenant (2015) tiene doce nominaciones a ese trofeo, incluyendo Mejor Película en habla inglesa; que Leonardo DiCaprio debería ganar el de Mejor Actor protagónico si no quiere correr una suerte como la de Al Pacino y Algunosotros, que les dieron ese premio a destiempo y casi por cualquier filme, como quien enmienda faltas… Como sabe Todomundo no hay detalle, por mínimo que sea, desconocido respecto de lo anterior, y una de dos: la noche de hoy en quince habrá descorche de champaña, real y simbólica, si ese par de cineastas mexicanos gana –incluidas felicitaciones públicas, entre muchos otros, de quien dice trabajar de Presidente de este país–, o bien lamentos y rechiflas en caso de que alguno de ellos o ambos pierdan, y ya sea las primeras –las congratulaciones– o las segundas –las lamentaciones– habrán de ocupar espacios mediáticos ingentes.
ese “la” va con minúscula Bien visto el asunto –y exceptuando a los propios González Iñárritu y Lubezki, que en el fondo son los únicos con derecho absoluto a sentirse felices–, no hay la menor diferencia entre quienes se muestran tan excitados por esas nominaciones y anhelan verlas convertidas en trofeos, y quienes suspiran por el muy elusivo y jamás alcanzado quinto partido de la selección mexicana de futbol en cada campeonato mundial, ésos que suelen ir al Ángel, la Macroplaza, La Minerva y otros sitios emblemáticos a dar vueltas en redondo, menear matracas, soplar trompetas de plástico y arrojar espuma cuando el Tri le gana, por ejemplo, a Trinidad y Tobago, y que suelen convertir en automático y fugaz prócer de la patria al entrenador en turno o al que metió el fortuito gol del triunfo. Tanto unos como otros, es decir consumidores del cine visto estrictamente como espectáculo y aficionados al futbol, sólo están respondiendo pavlovianamente al estímulo previamente con-
dicionado: tanto ver, escuchar y leer acerca de Oscares y octavos de final, acaba por convertir esos hechos en objeto masivo de deseo, en prueba de calidad o, peor aún, en supuesta prenda de auténtica existencia, pero no del cine y del futbol, sino de lo mexicano, cualquier cosa que esto fuera en tales casos. Puede que lo del Oscar sea peor incluso, pues al menos el Mundial de futbol se disputa entre pares –al menos nominalmente–, mientras el Oscar es un premio de estadunidenses para producciones estadunidenses, de manera que convertirlo o aceptarlo, y más aún, publicitarlo como el cinematográfico Premio de Premios otorgado por La Academia –con el artículo “La” escrito con mayúscula–, no habla sino de la triste condición de vasallaje cultural, tácita o inconscientemente aceptada por quienes, para redondear el cuadro triste de la desolación, aplican la metonimia insensata de considerar que si un mexicano en particular gana algo en Estados Unidos, es señal de que el cine mexicano en general está muy bien… Claro, siempre y cuando se parezca a lo que filman González Iñárritu, Cuarón o Del Toro, es decir, siempre y cuando no hable de México ni tenga absolutamente nada que ver con temas, personajes, historias, localidades, paisajes… clara y decididamente mexicanos. Pruebas de lo anterior sobran: ahí está la cartelera del día, que con treinta y ocho filmes, nada más veinte de ellos en cartelera comercial para una monotonía que abruma, no tiene espacio sino para tres producciones mexicanas; ahí está la total ausencia mediática del ya cercano premio Ariel –o su mención únicamente a precio de sorna y ninguneo por parte de “especialistas” de toda laya que harían mejor en irse a hablar a Wyoming o a Connecticut, de tanto que saben de cine estadunidense–; ahí está, en fin, la magnífica salud de esa mexicanísima enfermedad llamada malinchovinismo, compuesta a partes iguales de un malinchismo ancestral y un chovinismo nacionalista puesto de cabeza •
CINEXCUSAS
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CREACIÓN
21 de febrero de 2016 • Número 1094 • Jornada Semanal
Thomas Hardy: retrato femenino de la doble moral Ricardo Guzmán Wolffer
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homas Hardy es conocido por sus novelas, varias llevadas al cine y televisión, pero por los relatos incluidos en Un grupo de nobles damas habría que darle crédito como cronista y observador de la naturaleza humana. Si el lector se guiara a partir de esa obra para saber de la sociedad inglesa a finales del siglo xix , supondría una cacería de fortunas y mujeres como máxima aspiración social en la provincia de Wessex. El lugar es detectable históricamente, pero no concuerda con las fechas manejadas por Hardy; hay varios ensayos para establecer el carácter ficticio de tal lugar, que siglos antes estuvo realmente situado al sureste de la actual Inglaterra. Para efectos turísticos se relaciona con la región de Dorset, donde Hardy vivió y se inspiró para estos relatos, y cuya geografía voluptuosa enmarca las peripecias sentimentales de los personajes, aparentemente tan reales que en el prefacio el autor advierte cómo a finales del siglo x i x varias damas le hicieron comentarios para establecer hechos como los narrados, que habían sucedido en sus familias. Los relatos giran alrededor de las vicisitudes que las damas de la clase social alta y media tienen para casarse, generalmente con hombres de distinta categoría económica. Todas parecen sólo tener en mente ese matrimonio, ya sea para mejorar de posición y nombre o para ampliar las propiedades familiares. A ninguna le interesa el trabajo o las ocupaciones manuales, ni se diga la necesidad de trabajar, aunque sea en la propia hacienda. En muchas se enciende la ilusión de vivir con el hombre amado, pero el destino parece tener siempre otra idea. A veces, como en otros trabajos del autor, la veta del humor tenue y hasta malvado puede ser detectada. En forma indirecta, Hardy establece cómo esos fines mercenarios terminan por revertirse contra los “beneficiados”: en el cuento “La prime ra condesa de Wessex”, el padre de Betty se mortifica por la gran herencia de su hija, pues “eso la
convertía en blanco de todos los aventureros del reino”. Cuando Betty se rebela contra el matrimonio arreglado por la madre, intenta evitarlo al besar a una enferma de viruela. La madre enviuda y entonces se da cuenta lo mal que trató a su marido, al grado de causarle la muerte por las contrariedades causadas con el matrimonio arreglado de la hija, a la que casó en secreto cuando tenía trece años. Tras la muerte del padre, la madre cambia de parecer en dar la hija al esposo. Esto se complica, pues la hija ha tenido un enamorado plebeyo. La madre cuida celosamente la virtud de la hija, hasta enterarse de que ha visto en secreto al esposo y está embarazada: el humor ¿involuntario? reside en los terribles problemas entre los padres de ella por la boda, basados en la inocencia de la niña, que a la larga decide entregarse a su esposo y procrear en secreto. En “Barbara de la casa de Grebe”, la hija rica se casa en secreto con un pobre que es guapísimo. Cuando los padres los perdonan, lo mandan a que se “cultive” en París, para poderlo presentar en sociedad. Por correspondencia se enteran de los notables avances del muchacho, quien demuestra muchas cualidades espirituales y de carácter, pero al intentar salvar a varias personas en un incendio queda desfigurado. Como una extraña broma, Hardy le quita el único atributo reconocido incluso por los padres y otros pretendientes de la dama para hacer infelices a los esposos y a la mujer cuando se vuelve a casar, tras suponer su muerte. Y peor al verlo a su regreso, desfigurado. Hardy parece criticar a las mujeres su ligereza en la elección de pareja y, en muchas, su pronto arrepentimiento (o su facilidad para deshacerse de los recién nacidos entregándolos a la servidumbre), pero, como una peculiar broma, luego de narrar muchas peripecias establece la facultad que tienen las mujeres “para percibir lo real en lo figurado y la realidad en el sueño”, facultad que los hombres no son capaces de igualar.
Poco se invoca a Dios, apenas se mencionan las plegarias, y mucho se relaciona a las mujeres despechadas o a las autoconmiseradas con actos de caridad, donde suele incluirse la reparación de iglesias: si bien hay una religiosidad social, la mirada del autor apenas hace mención de ello, salvo en “La duquesa de Hamptonshire”, donde la enamorada del joven coadjutor es rechazada por éste, quien antepone las leyes divinas (ella está infelizmente casada) al amor de ambos. Claro, ello supondrá el martirio para la pareja; peor para ella: al seguirlo en secreto a Estados Unidos, tomará el mismo barco que él pero morirá en el viaje por haber viajado con los pobres y haberse enfermado. Su cuerpo es arrojado al mar ante los ojos del ignorante religioso. Es una ironía que puntualiza la tragedia de esta mujer que da la vida por un amor no correspondido y muere en el silencio más agónico, pero es también una muestra de la inutilidad del sufrimiento, especialmente cuando éste sólo se justifica por imposiciones sociales en un nivel social donde podrían dictarse nuevas directrices: muchos personajes de Hardy son los máximos señores de la comarca y aun así se preocupan del qué dirán los demás. Las historias, suponiendo que fueran ciertas del todo, son escogidas para impactar al lector. En vida, Hardy fue criticado por sus personajes y tramas. Si su instinto editorial lo llevó a confrontarse con la crítica, también parece que le afectaba. A la distancia, cuando estos relatos aportan una visión sobre las costumbres de otras latitudes y las preocupaciones de los involucrados, también proponen la cosmovisión social de una Inglaterra donde las clases menos privilegiadas tenían por establecido que la nobleza y la realeza eran inamovibles y debían ser respetadas en sus muchos errores. Así, Hardy también sirve de recordatorio para entender que la situación social no debe ser impedimento para moverse hacia mejores condiciones, aunque ello nos distancie de esa “nobleza” sufriente y, en su mayoría, de doble moral •
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