HACEMOS LO QUE SOÑAMOS
Suplemento Mensual Número 318 octubre 2023 n
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n APROPIACIÓN TECNOLÓGICA Y MEDIOS COMUNITARIOS
EN YAVICHE, CUETZALAN Y SAN CRISTÓBAL DE LAS CASAS Reportajes especiales en el 14 aniversario de Desinformémonos Gloria Muñoz Ramírez, Adazahira Chávez Pérez, Mariana Morales
n UMBRAL: PAZ, PALABRA TAN PEQUEÑA
3 4 años
Vida campesina en la región de La Chinantla, Oaxaca. Foto: Elí García-Padilla
POR EL RESPETO DEL SER HUMANO, VEGETACIÓN, ANIMALES, MAR Y TIERRA Nación Yoreme Mayo n
BIOTECNOLOGÍA Y GOLPISMO EN CENTROAMÉRICA Ramón Vera-Herrera
ANTONIO REYES MATAMOROS, CAZADOR DE PALABRAS Josías López Gómez (tseltal) Maura Fazi Pastorino
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DESDE OAKLAND: WHERE ARE WE FROM? Lamberto Roque Hernández
TASÍN/LA SOGA Imanol Lucas Juárez (tutunaku)
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SEMBRAR TU AGUA EN LA CHINANTLA Elí García-Padilla
K’ASEMALTAK JNOPBEN / GRANOS DE MI PENSAMIENTO Jordán Oswaldo Pérez Díaz (tsotsil)
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ABRAHAM CASTELLANOS, FILÓSOFO Y EDUCADOR Juan Carlos Sánchez-Antonio
TAKOCHITALIS IPAN XOLAL/ UN SUEÑO EN LA SIERRA Mariana Rodríguez Rodríguez (náhuatl)
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SAN ISIDRO, JALISCO, CONTRA AMWAY GRAIN
EL MAÍZ LLORA Juventino Santiago Jiménez (ajuujk)
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EN LA PIEL DEL PENSAMIENTO MÈ’PHÀÀ Delia Peralta Muñoz Malely Linares Sánchez
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CUESTIONARIO A OJARASCA Hermann Bellinghausen
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INSEGURIDAD Y VIOLENCIA EN CHIAPAS n
LA POBLACIÓN CIVIL NO ES OBJETIVO Documento de organismos civiles de todo el país
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LA OTRAS BANDAS: 35 AÑOS DE ROCK EN LA MONTAÑA Jaime García Leyva
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EL CRIMEN ORGANIZADO EN NUESTROS ESPACIOS COMUNITARIOS Mujeres en Defensa de la Madre Tierra y Nuestros Territorios
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EL BÁSQUET DE LOS PUEBLOS Ojarasca
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FOTOGRAFÍA: Ojo de venado
PAZ, PALABRA TAN PEQUEÑA
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stamos en un mundo de guerras. Entre países. Entre bandas criminales, por o contra ellas. Guerras mercenarias sin destino fijo. Guerras entre hermanos. No todas visibles en los medios. Naciones como Yemen, Siria, Sudán, República Democrática del Congo, sufren una violencia bélica recurrente. En Haití se vive a merced de mafias y ejércitos. En horario estelar tenemos la guerra en Ucrania. Y nunca faltan guerras en las repúblicas ex soviéticas. La nueva guerra Israel-Palestina, que de nueva no tiene nada, se instala cruentamente en nuestros días. Involucra ecuaciones irresolubles. Un Estado de Israel decidido a engullir hasta el fondo los maltrechos territorios palestinos en Gaza y Cisjordania no ha dejado de abrirle puertas al infierno. Ha provocado una diáspora como la suya: la de los palestinos, que suman muchos más fuera de sus “franjas” que dentro. Abrumadora es la cosecha de odio y desarraigo. Expatriados en Europa occidental y Norteamérica, recluidos en campamentos y guetos de refugiados en Líbano. En Jordania la población mayoritaria, y hasta la reina, son palestinas. La razón de esta diáspora islámica, originada en la Nakba de 1948, reside en el origen mismo de Israel, y no ha hecho sino crecer geográfica y militarmente por 75 años. El dominio de Hamas en Gaza, fruto del odio que provoca la sistemática agresión israelí, era una bomba de tiempo. Con las “ventajas” de la inhumanidad terrorista, Hamas burló los infalibles servicios secretos de Israel, su escudo antibalístico, sus fronteras y su vigilancia costera. Le vino encima el horror: ejecuciones en masa, secuestros, terror, sabotaje. Una provocación mayúscula y suicida. Amparado en Yahvé, ese dios vengativo, el gobierno racista y conservador de Benjamín Netanyahu ha emprendido en llano lo que siempre ha querido la derecha hebrea: desaparecer el semi Estado de Palestina y cumplir
Leva de hombres y cosecha sexual de mujeres, venta obligatoria de protección, corrupción por colusión o miedo de autoridades civiles, policiacas o militares. Guerra son los asesinatos de defensores ambientales, de madres buscadoras, de oponentes al terror narco. El producto mayor de estos escenarios es la migración, masiva como nunca en la historia y que sólo se incrementa en marea, convirtiendo los ríos Suchiate y Bravo, el Tapón de Darién, los desiertos de Sonora y Arizona, el mar Mediterráneo, el desierto del Sahara, el mar de China, en tormento y cementerio, para al final topar con muros, cárceles y vida mendicante.
su propio destino manifiesto (ah, no, perdón, ése es de Estados Unidos, en cuyo modelo de expansión territorial se inspiraron Israel, Australia y Canadá). De esta guerra se hablará mucho y los afectados sufrirán deshumanizadoramente. Las guerras de hoy son entre criminales, que mantienen como rehén y carne de sacrificio a la población civil.
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enemos guerras que son de otro tipo, casi nunca admitidas como tales. La guerra de intensidad “baja” contra los indígenas es una constante en América, desde Chiapas a la Patagonia y la Araucanía. Los gobiernos combaten de frente, o de manera “colateral”, a los pueblos que se interponen. El exterminio por lo bajo ha sido una constante en las Amazonias. Los pueblos mayas de Guatemala siguen siendo un objetivo militar; esto trasuda el golpismo reiterado del criollismo colonizado contra el gobierno democrático de Arévalo. Otras guerras y guerritas, casi nunca bajo ese nombre, se libran y padecen en Colombia, Guatemala, México y más recientemente Ecuador. El accionar del narco y las incontables derivaciones del crimen organizado ponen en vilo ciudades, pueblos, regiones, estados y departamentos, en modo móvil y hasta rotativo. Hoy Zacatecas y Chiapas, ayer Morelos, antier (y hoy) Chihuahua, y más antes (y hoy) Sinaloa y Tamaulipas. Que si Jalisco, Michoacán, Guerrero, Colima, Guanajuato. Basta cruzar la frontera sur para encontrar las mismas plagas sociales en Petén o Tacaná. Y las armas de tanto cuento ¿de dónde salen? En nuestro caso, de Estados Unidos sobre todo. Para Guatemala añádase a Israel, país mentor y patrocinador del ejército nacional. Serios objetivos del Pentágono son la costa de Ecuador, Haití, Colombia, todo Guatemala. No es un juego. O lo es, pero muy peligroso. Feminicidio, masacre, ejecución, secuestro, tortura con frecuencia documentada post mortem. Bloqueos territoriales, toques de queda, cierre de escuelas, comercios y clínicas.
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ué corta ha quedado la palabra. Inaudible fuera de los salones donde dan el Nobel y de las fallidas buenas intenciones en Naciones Unidas, en todas partes se impone la obligación, a veces brutal, de tomar partido. En la beligerancia generalizada que nos derrota a todos, los únicos ganadores “legales” son accionistas y magnates de las grandes mineras, petroleras, armerías, compañías constructoras y reconstructoras. La ilegalidad criminal, ya parte del mercado, que mueve jugosos capitales. Y los bancos que lavan y cuidan las ganancias de unos y otros. Los peligros de extinción o reducción a gran escala de la especie humana asoman cada día en la septuagenaria detente nuclear, en el cambio climático que sólo niegan los imbéciles, en la imparable penetración global de tecnologías trans-humanas. Paz: qué palabra tan chiquita n
LOS FINOS OJOS DEL VENADO
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jarasca conmemora un año más con las espléndidas fotos de cuatro reporteros de la lente que componen la imagen como artistas y observan como testigos directos: Cecilia Candelaria, Alfredo Estrella, Jesús Quintanar y Germán Canseco. Con autorización de Ojo de Venado Ediciones, recorren nuestro número especial y lo enriquecen exponencialmente. En un segmento central de este número, concelebramos aniversario con Desinformémonos, publicación independiente que también en octubre cumple 14 años, con tres reportajes especiales sobre la construc ción y apropiación comunitaria de los medios de comunicación en experiencias paradigmáticas n
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Músicos en el cementerio de San Fernando, Ciudad Juárez, Chihuahua, 2012 (Hecho en Ciudad Juárez, Ojo de Venado). Foto: Germán Canseco
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La Jornada Directora General: Carmen Lira Saade Publicidad: Javier Loza Arte y Diseño: Francisco García Noriega Ojarasca en La Jornada Dirección: Hermann Bellinghausen Coordinación editorial: Ramón Vera-Herrera Edición: Gloria Muñoz Ramírez Caligrafía: Carolina de la Peña (1972-2018) Diseño: Marga Peña Logística y producción: Ligia García Villajuana Retoque fotográfico: Adrián Báez, Ricardo Flores, Israel Benitez, Jesús Díaz Corrección: Héctor Peña Versión en Internet: Daniel Sandoval
Ojarasca en La Jornada es una publicación mensual editada por demos, Desarrollo de Medios, sa de cv, Av. Cuauhtémoc 1236, colonia Santa Cruz Atoyac, alcaldía Benito Juárez, cp. 03310, cdmx. Teléfono: 9183 0300 y 9183 0400. El contenido de los textos firmados es responsabilidad de los autores, y los que no, de los edi tores. Se autoriza la reproducción parcial o total de los materiales incluidos en Ojarasca, siempre y cuando se cite la fuente y el autor. issn: 0188-6592. Certificado de licitud de título: 6372, del 12 de agosto de 1992. Certi ficado de licitud de contenido: 5052. Reserva de título de la Dirección General del Derecho de Autor: 515-93. Registro provisional de Sepomex: 056-93. No se responde por materiales no solicitados. suplementojarasca@gmail.com
San Antonio Pueblo Nuevo, San Felipe del Progreso, Estado de México, 1998 (Mirar para contarlo, Ojo de Venado). Foto: Jesús Quintanar
NACIÓN YOREME MAYO, SONORA
POR EL RESPETO DEL SER HUMANO, VEGETACIÓN, ANIMALES, MAR Y TIERRA A la opinión pública del estado de Sonora A los pueblos indígenas de Sonora A los pueblos indígenas de México A los pueblos del mundo Hermosillo, Sonora, a 19 de septiembre del 2023
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nte los recientes y anteriores actos de autoridad aplicados por los gobiernos municipales que se asentaron ilegalmente en el territorio yoreme-mayo, así como el gobierno del estado de Sonora y el gobierno mexicano, y desde nuestra máxima autoridad como nación Yoreme, nuestra firme y digna asamblea de la ancestral, hacemos los urgentes señalamientos: 1. Hemos estado provocando, a base de solicitudes y demandas, reuniones, acuerdos y mesas de trabajo con autoridades del estado y municipales para que se nos garantice el máximo acceso a nuestros derechos estatales, nacionales e internacionales como pueblo indígena y no hemos obtenido ninguna respuesta.
3. Hemos dejado claro que nuestra identidad como pueblo tiene como base, sitio sagrado y centro ceremonial todo el territorio, que comprende mucho más allá de las hectáreas que nos quiere reconocer la Ley Agraria vigente. Nuestro territorio y centro ceremonial, al cual dedicamos nuestras fiestas, cantos y danzas, son la tierra, el aire, los ríos y arroyos, la
4. Hemos dejado claro ante todos los niveles de gobierno, e incluso ante la actual comisión de asuntos indígenas del congreso de Sonora, la urgencia de garantizar el máximo acceso a los derechos que se nos reconocen en la constitución mexicana, a través del artículo 2°, el acuerdo 169 de la Organización Internacional del Trabajo y las leyes de los pueblos indígenas del estado de Sonora, dentro de los cuales se nos reconoce el derecho a la libre determinación y la autonomía, el derecho al ejercicio pleno de nuestro autogobierno para el fortalecimiento de nuestra identidad, el derecho a la consulta previa, libre e informada ante actos administrativos y legales en materia de leyes indígenas en nuestro territorio, y no hemos obtenido respuesta. 5. Nuestra identidad está basada en el territorio comunal como sitio sagrado al centro, la vida comunal, la asamblea como máxima autoridad, nuestro sistema jurídico Yoreme, nuestras dependencias de gobierno comunal, nuestras escuelas comunales autónomas, nuestro idioma el yoremnoki, nuestra medicina tradicional, nuestras danzas y cantos a la naturaleza, el respeto absoluto al equilibrio de la naturaleza, nuestro Juyya Ania. Las diferencias con otras identidades es evidente, nosotros respetamos las diferencias, pero exigimos ser regidos y gobernados por nuestra propia identidad porque de eso va y se sostiene la riqueza multicultural de México, del fortalecimiento a la identidad de cada uno de los 68 pueblos que lo conforman. Exigimos la construcción del acuerdo para que se retiren autoridades de gobierno yori de nuestros territorios, porque a través de estas figuras se despoja a las autoridades tradicionales de su derecho ancestral y preferente. 6. Nuestra nación yoreme mayo actualmente se encuentra en conflictos internos, sobre todo por el intervencionismo de los tres niveles de gobierno y del Instituto Estatal Electoral, al nombrar a operadores políticos como gobernadores y cobanaros. Eso ha creado conflictos y confrontaciones que han crecido al favorecer a esos actores políticos en la entrega de apoyos, despojando a las asambleas y territorios ancestrales, ello nos tiene ante la inevitable confrontación, ya solicitamos
ante los tres niveles de gobierno y el Instituto Nacional de Pueblos Indígenas de Etchojoa las condiciones y recursos para organizar las asambleas territoriales en la nación yoreme mayo para establecer los acuerdos de paz para la reconstrucción del pueblo indígena yoreme mayo desde la identidad. No hemos obtenido respuesta a esta solicitud. 7. Nuestras demandas como asamblea del pueblo yoreme mayo siempre han sido encaminadas a nuestra permanencia como un pueblo de paz que respeta la dignidad de la vida comunal, un pueblo que respeta y aprecia la diversidad, y que vive de establecer acuerdos de convivencia desde la propia identidad, pero respetando a los demás pueblos. Nuestras demandas siempre parten del conocimiento de nuestra propia historia y de honrar a la naturaleza y nuestros ancestros. 8. Hacemos del conocimiento público que, ante todos estos hechos y la evidente negación de nuestros derechos fundamentales como pueblo indígena, hemos recurrido a un amparo ante los tribunales donde señalamos estos atropellos y despojos, por lo tanto, y ante algunos ataques que hemos recibido en nuestra lucha por permanecer en la historia a través de nuestra identidad como pueblo ancestral, ataques como un encarcelamiento de seis integrantes de la asamblea comunal de Masiaca a través de un delito fabricado, el ataque policiaco a la lucha del pueblo de Buaysiacobe, el ataque al gobernador Remedios Severo de Cohuirimpo, al cual recientemente le quemaron su ramada tradicional, por ello, hacemos responsables a los señalados en la demanda de cualquier persecución y ataque a cualquier integrante de estas cuatro asambleas, las autoridades señaladas son: el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas, el gobierno del estado de Sonora, los gobiernos municipales de Huatabampo, Navojoa y Etchojoa, el Instituto Estatal Electoral, así como el Congreso del Estado de Sonora y otros que se pueden agregar en la ampliación de la demanda n Atentamente “Por el rescate de la verdad de nuestros antepasados y la verdad de nuestro presente”
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2. Hemos trabajado en las mesas de construcción para el Plan de Justicia Mayo exigiendo el respeto a las asambleas ancestrales, y exponiendo como exigencia que todo lo que se implemente sea en estricto apego al derecho indígena nacional e internacional, así como el estricto respeto a la libre determinación y autonomía a través del gobierno comunal y las autoridades tradicionales emanadas de la asamblea, y la única respuesta del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas de Sonora y el gobierno del estado fue entregar los 1,100 millones de pesos a sus dependencias de todos los niveles para que ellos ejerzan los recursos, convirtiendo al Plan de Justicia en un acuerdo político para fortalecerse ellos ante las nuevas campañas y desaparecer a nuestros gobiernos tradicionales, ejerciendo el despojo y atropello de recursos etiquetados como indígenas y que fueron entregados a autoridades y dependencias que no pertenecen a nuestra identidad.
mar viejita, el sol, nuestro idioma el yoremnoki, los cerros, y todos los elementos vivos y no vivos que en nuestro sagrado te rritorio cohabitan, por lo tanto, al ser el territorio sagrado, el territorio y nuestra identidad no se venden.
Nación yoreme mayo de Sonora Cohuirimpo, Buaysiacobe, Masiacahui y Bachoco El Alto
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CUESTIONARIO A OJARASCA 34 AÑOS CAMINANDO HERMANN BELLINGHAUSEN
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jarasca recibió hace unas semanas un cuestionario enviado desde Francia por el investigador César Ruiz Pisano. Allí plantea una serie de preguntas sobre nuestra publicación: “Les mando este correo desde la universidad francesa Université Sorbonne Paris Nord donde ejerzo como investigador titular. Dedico mi investigación al estudio sociolingüístico, lingüístico y didáctico en la relación de dominación de lenguas tanto en el discurso real como ficticio. Voy a presentar una conferencia (Visibilité des langues autochtones et modalités du discours indigéniste dans Ojarasca, supplément du journal mexicain La Jornada) en un congreso a finales de noviembre de 2023 y trataré sobre la representatividad de las lenguas originarias en Ojarasca (el congreso versa sobre la relación entre poder y palabra)”. Para completar su estudio, el profesor Ruiz Pisano plantea seis preguntas. “Su libre respuesta”, escribe, “ayudará a la comunidad educativa francesa a conocer mucho mejor sus objetivos culturales y sociales como medio de expresión e igualmente para conocer mejor su visión del multilingüismo en México desde una perspectiva periodística, social, cultural y, por encima de todo, humana”. Aquí las respuestas.
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–¿Cómo nace Ojarasca? ¿Cómo definen su línea editorial? ¿Por qué Ojarasca y no Hojarasca? –Al inicio del gobierno de Carlos Salinas de Gortari, en 1989, el Instituto Nacional Indigenista (INI), dirigido entonces por el antropólogo Arturo Warman, decidió que no le interesaba seguir editando su revista institucional, llamada México Indígena, pero sí alentaba a que se siguiera haciendo fuera de la institución. A través de quien esto firma se recibió la propuesta, y con un grupo de amigos con interés afín por los pueblos originarios, sin un enfoque académico, antropológico ni ritualista, conformamos una asociación civil. Pronto el contenido se hizo ante todo político. Era inevitable. El México indígena realmente existente estaba lleno de problemas graves, experiencias ejemplares y una renaciente identidad que dejaba atrás los “complejos” heredados por 500 años, no del “encuentro” que pronto celebrarían los gobiernos hispánicos, sino de invasión, despojo, genocidio, discriminación y negación. Ello llevó a conflictos con el INI, pues éramos independientes del organismo público (el cual pronto derivó en un instrumento clave para la nueva política social hacia los indígenas del gobierno neoliberal: la “Solidaridad”). Pero el título de la revista pertenecía al INI. Así que a los dos años terminó el acuerdo formal. No obstante, el subdirector José del Val, quien resultó clave en el experimento, en un primer momento mantuvo un respaldo personal a lo que seguiría. Bajo el nombre México Indígena se han publicado al menos cuatro diferentes publicaciones. La primera, y más continua, inicia en 1964 al crearla, por indicaciones institucionales, el escritor Juan Rulfo, también editor del INI. Sometida a los avatares de cada cambio de sexenio, sin dejar de ser institucional, el primer México Indígena llega hasta
Tehueco, El Fuerte, Sinaloa, 2006 (Mirar para contarlo, Ojo de Venado). Foto: Jesús Quintanar
1988. Luego del experimento de “descentralización” referido arriba (1989-1991) desapareció varios años. El gobierno foxista intentó resucitarla, sin llegar muy lejos. Ahora, en septiembre de 2023, ha vuelto a aparecer, como órgano oficial, tardío en términos sexenales, del Instituto Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (INPI): “nueva época, año uno, número uno”, ahora trimestral. En su portada aparece por primera vez en la historia de la publicación un presidente de la República. El contenido es institucional, documental, declarativo. Al tenor de los tiempos, se trata de una publicación en y con línea. Volviendo al momento de la ruptura con el INI en 1991, el equipo editorial decidió seguir adelante, reforzar las vías de financiamiento, sobre todo ventas y la trabajosa publicidad. No se detuvo el paso. En septiembre salió el número 24 de aquella México Indígena, y en octubre el primero de Ojarasca. Del nombre no hay mucho que decir, fue un capricho, una ocurrencia, jugando más con la idea del “Ojo” que de las hojas secas o la novela de García Márquez. Tiempo después, a fines del salinato, la Secretaría de Gobernación a cargo del exgobernador chiapaneco Patrocinio González Garrido amagó con retirarnos el registro pues nuestro nombre tenía “una falta de ortografía”. Respondimos con un resumen de los usos de la hache en castellano, algo de su historia, y la declaración de que el nombre era una palabra inventada sin significado. Recibimos una disculpa y eso fue todo. Ojarasca ahondó un proyecto más periodístico y literario que académico, en la consideración de que el indigenismo como tal iba de salida, al manifestarse por todo el país y en el continente una determinación de los pueblos por regir sus
propios destinos. En la medida de lo posible, Ojarasca siempre ha propiciado la expresión directa de los pueblos, sus voceros, sus artistas, sus mujeres, sus intelectuales, sus líderes, sus comunidades. Por decir algo, hace muchos años Ojarasca entrevistó a un joven líder cocalero de Bolivia llamado Evo Morales. Al paso del tiempo, la expresión directa de los cada vez más polémicamente llamados “indígenas” devino medular. La insistencia en publicar textos bilingües para visibilizar y cultivar las más de 70 lenguas nacionales y no pocas del resto de América, que al finales del siglo XX comenzaron a ser más ampliamente escritas, pronto encontró cauce y materia. Sobre todo a partir del 2000, Ojarasca ha publicado a centenares de autores (articulistas, pensadores, narradores y sobre todo poetas) en o desde la mayor parte de las lenguas originarias de México. El movimiento zapatista de 1994 y su imprescindible influencia en los pueblos originarios fue también un evento clave para nuestra revista. El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) se convirtió en el asunto mayor de las coberturas indígenas y llevó al centro del debate la discusión de los derechos y la existencia misma de los pueblos indígenas. De ahí nació en 1996 el Congreso Nacional Indígena. La guerra, las negociaciones con el Estado, la resistencia, la autonomía como nuevo camino para los pueblos (y las recurrentes traiciones y negaciones del Estado) se convirtieron en otra columna central de nuestros contenidos. Hasta la fecha. Los migrantes también son un asunto sostenido en este espacio. La fotografía siempre ha sido parte del lenguaje de Ojarasca. Son incontables los fotógrafos documentales, casi todos los “importantes”, y muchos más, que han retratado PASA A LA PÁGINA 5
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el México profundo (y otros lares) en nuestras páginas a lo largo de 34 años. Evitando lo folclórico, lo decorativo, lo tópico, Ojarasca ha servido de vehículo para millares de imágenes, algunas canónicas, otras inéditas, que buscan siempre la cara y el espacio de la dignidad individual y colectiva de los pueblos. Un hecho definitivo fue que, desde 1997, Ojarasca se incorporó como suplemento del diario La Jornada. Gracias a tal hospitalidad nuestro proyecto, improbable y poco “comercial”, ha perdurado de manera regular, primero en papel y actualmente en línea. A lo largo de los años nos hemos mantenido como un pequeño colectivo editorial que además acompaña en lo posible a los pueblos. –¿Cómo consideran su papel fundamental como agente de visualización de las lenguas madres, originarias, de México? ¿Se trata de una forma de poder o incluso de contra poder? –Tener la palabra es una fuerza. En la lengua propia. En esa originalidad específica para nombrar e interpretar al mundo. El alcance del suplemento resulta limitado, pero creemos que sus páginas sí han “visibilizado” las lenguas, las experiencias, las concepciones cósmicas, rituales y prácticas de los pueblos originarios. Sus resistencias, construcciones, su pasado y su actualidad. De esto resulta un “contrapoder”, o al menos algo que desafía al poder político, en conflicto, roce y hasta confrontación con las rebeldías, vistas por él como anacronismos desde una concepción siempre desarrollista, paternalista o autoritaria. –Lengua y memoria aparecen indisociables en repetidas ocasiones en Ojarasca, ¿cómo lo explican? –Toda lengua es historia, su propia historia. Hoy que la mayor parte de las lenguas mexicanas están amenazadas con la desaparición, resulta indispensable que sean culti vadas y sostenidas. Que no se rompa el puente entre su
pasado, sus tradiciones y conocimientos, con el presente y el futuro. Los testimonios son incontables e incesantes. Esa es la parte periodística del suplemento. No todas la voces escriben, pero todas dicen, incluso las que han muerto. Los indígenas son sus propios traductores. Además, frecuentemente las personas entrevistadas en castellano están traduciendo su pensamiento, concebido en náhuatl, bats’il k’op, diidixzá, rarámuri, ñuu savi, pur’epecha, ayuuk, etcétera. No sólo en la memoria. En la lengua viven los pueblos originarios. –Ha habido avances notorios para dar mayor visibilidad oficial y/o cultural a las lenguas originarias en toda América Latina. ¿Creen que en México, concretamente, sigue existiendo discriminación por motivos lingüísticos? –Sí. –Nombrar las cosas, las creencias, el ordenamiento del mundo con una palabra originaria se impone muchas veces en los artículos de Ojarasca como si fuera una necesidad. ¿Qué dimensión aporta esa elección voluntaria a la hora de analizar la realidad social/política/cultural? –De esto en parte se habla en las respuestas previas. La palabra originaria es una necesidad. También lo es el empleo del buen castellano como lengua franca para todos. Para la sociedad dominante, y para los hablantes y autores de cada lengua. No idealizamos el alcance de los escritos “en lengua”. Serán leídos por aquellos que no sólo lo hablan, sino que lo pueden leer. Aquí topamos con una de las materias pendientes de la educación pública y las políticas sociales y culturales del Estado. Algunos autores, a lo largo de los años, han comentado y desmenuzado en Ojarasca los entresijos lingüísticos del zapoteco de la sierra o xhon, mee’pháá, tu’un savi, tojolabal o
ayuuk. Esto ha de guiar mejores traducciones, que no sean literales sino que transmitan el duende de cada lengua. –Sobre la recepción de Ojarasca: ¿qué les dicen las lectoras mexicanas, los lectores mexicanos sobre sus publicaciones? –La respuesta que recibe lo publicado aquí representa una cuestión inaprensible hasta cierto punto. Muchos de nuestros lectores se convierten en autores, tanto en pronunciamientos como en ensayos, recopilaciones, reflexiones o creaciones literarias. Nos siguen organizaciones y activistas en las diferentes regiones. Es frecuente que sean interlocutores de Ojarasca. Ojarasca no es una publicación del mainstream, a pesar de que participa en un diario nacional de gran alcance, pero sabemos que su versión pdf es impresa en escuelas y bibliotecas comunitarias en las regiones indígenas. Y que tenemos lectores fieles, y otros cambiantes, en internet y redes so ciales, principalmente Facebook, como es el caso de quien envía este cuestionario. Es un hecho el avance de los pueblos originarios y sus gentes en los medios de comunicación y lo que queda de la Galaxia de Gutenberg. Ojarasca es sólo una pieza más en el paisaje. Hoy se publican libros de literatura original indígena, bilingüe o no, en gran cantidad, se producen películas, exposiciones artísticas originales y espectáculos, los carnavales y las luchas siguen deslumbrando, desafiando y educando a un México imaginario atrapado en la idea de los “pueblos mágicos”, las “artesanías”, los “dialectos”, las “etnias” y la condición subordinada de los “pobres”. Es mucho lo que falta, pero los pueblos originarios de México y el continente crean y defienden hoy como nunca su civilización (“negada”, decía Guillermo Bonfil), construyen autonomía, defienden sus recursos naturales y agrícolas. Más allá de la frase hecha, los pueblos originarios son los auténticos guardianes de la Tierra en un tiempo en que el planeta los necesita n
El Crucero, San Blas Atempa, Oaxaca, 2003 (Mirar para contarlo, Ojo de Venado). Foto: Jesús Quintanar
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EL CAZADOR DE PALABRAS
UN TESTIMONIO SOBRE ANTONIO REYES MATAMOROS, PRECURSOR Y ANIMADOR DE LA ESCRITURA EN LENGUAS ORIGINARIAS DE CHIAPAS fin de producir textos en mi lengua originaria; que fueran leídos y, sobre todo, criticados por el público lector interesado en conocer mi universo sociocultural. “La creación requiere pasión, mucha lectura. Hay que practicar todos los días”, me advirtió. “A eso vine”, le respondí.
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San Antonio, Chiapas, 1996 (A veces la vida, Ojo de Venado). Foto: Cecilia Candelaria
JOSÍAS LÓPEZ GÓMEZ
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n sábado viajé de Oxchuc a Jovel en uno de los autobuses llamados guajoloteros que llevaba decenas de pavos amarrados de las patas en el toldo. Cuando llegué a Jovel hacía frío. La neblina densa cubría la ciudad. Las personas caminaban enchamarradas por la calle. Fui caminando por las cuadras hacia la Escuela de Escritores. Mientras avanzaba iba pensando cómo me presentaría ante un maestro desconocido, ya que, desde chico, siempre había tenido miedo a los mestizos; sobre todo a los racistas coletos de viejo cuño que se mofaban de nosotros los indígenas. Al llegar a la contraesquina de la avenida Benito Juárez y la calle doctor Felipe Flores, me detuve. Quedé viendo la casa del frente, de un solo nivel, que tenía una placa puesta a un lado de la puerta, que decía: Centro Cultural Jaime Sabines Los Amorosos. “Allí es”, me dije. Pocos vehículos transitaban en ese momento. Esperé que pasara un colectivo de la ruta María Auxiliadora que frenó al llegar a la esquina. El conductor se inclinó sobre el volante y quedó mirando hacia la calle doctor Felipe Flores. Me acerqué a la puerta abierta. Toqué dos veces y esperé unos segundos. Apareció un joven menudo, moreno, que vestía una camisa sencilla. Le pregunté si estaba el maestro José Antonio Reyes Matamoros. Me respondió que sí y me dijo que pasara. Entré, me senté en una mesa con cuatro sillas. Me entretuve observando el lugar, no parecía
muy grande, tenía la forma de una ele mayúscula, con sus mesas y sillas de madera, vacías en ese momento. Al fondo del pequeño jardín que servía como patio estaba otra construcción. Miré los cuadros de arte que colgaban en la pared, en una esquina estaba una chimenea, al otro lado la cafetería. Al poco rato volví la vista hacia un hombre kaxlan que apareció detrás de mí, sosteniendo entre los dedos de su mano derecha un cigarrillo. Vestía una camisa a cuadros y pantalón de mezclilla. Su mirada era cálida y sonriente. Luego de saludarlo, le comenté brevemente lo que estaba haciendo en los Servicios Educativos para Chiapas y en la Unidad de Es critores Mayas-Zoque. De mi mochila saqué un escrito de cinco hojas, que para mí eran un cuento acabado, recogido de la tradición oral, se lo presenté. Creo que no terminó de ojear tan siquiera el primer párrafo y me objetó en seguida: “¿Quién te va a leer un trabajo así?”. Me sorprendieron sus palabras. Me exhortó a que dejara atrás el trabajo artesanal que no exigía más esfuerzo para su producción, que mi texto no mostraba ningún rigor en el uso del lenguaje, que tampoco tenía una estructura narrativa. No paró de hablarme sobre un montón de cosas, diciéndome que era importante saber contar la historia para que el lector lo leyera con entusiasmo, que le hiciera reír, llorar o gritar. “Si el texto es atractivo, cualquier lector se sentiría interesado por la lectura. No se detendrá hasta terminarlo”. No entendía completamente sus ideas, pero aparentaba comprenderlas afirmando con la cabeza. Vi al joven de la cafetería que escuchaba en silencio. El maestro me aseguró que el diplomado serviría para que mis ojos y oídos se abrieran al mundo maravilloso de las letras, con el
e impresionaron su honradez, su buen humor y su nobleza. Me pareció un hombre de gran calidad humana, tal como no se hubiera encontrado en todo Jovel. En ese momento fueron llegando jóvenes kaxlanes. No conocía a nadie. Pude conversar hasta que arribaron mis compañeros de la Unidad. Nos concentramos en una sala que quedaba al fondo, para iniciar las clases. Conforme avanzaba el diplomado, el maestro Reyes se dio cuenta de que yo no era lector. Una mañana, mientras estábamos sentados frente a frente tomando café en Los Amorosos, me exhortó que leyera mucha literatura a partir de ya, para compensar mi atraso; afirmó que solamente leyendo mejoraría mi competencia lingüística: “Revisa todo lo que pueda estar a tu alcance: la verticalidad, la coherencia, la economía de lenguaje y la forma narrativa. La verticalidad de un cuento debe ser como el Cañón del Sumidero de Chiapa de Corzo, con una perpendicularidad majestuosa. Por eso es visitado todo el tiempo”. Me recordó que cada personaje debe estar en el lugar donde le corresponde. Si se trataba de un campesino, sus herramientas de trabajo no debían faltar, porque lo representaba. Levantó el vaso de café y sorbió. Luego habló: “Una de las principales tareas que debe de afrontar el narrador es dominar la lengua y las técnicas de cómo armar una historia”. Me preguntó si yo escuchaba música. Le respondí que sí, pero de Vicente Fernández. En seguida me cortó la palabra: “Esa música no sirve para el agudo sentido del ritmo de las frases de la narración, debes de oír la clásica de Beethoven, tantas veces como puedas”. Manifiesto que cuando la escuché por primera vez no me hizo gracia, me pareció aburrida, pues mis oídos estaban acostumbrados a los sonidos rancheros; sobre todo, cuando bebía cervezas con mis colegas profesores, mucho mejor todavía si la rockola sonaba fuerte. Desafortunadamente no fui lector desde niño, lo digo con la frente en alto. Nací, crecí en una casa, en un lugar, donde nadie leía; donde no se oía música, sólo el trino de los pájaros. El nuevo testamento, traducido al tseltal, era el único libro que había en mi casa. Pero mi padre lo resguardaba en una caja de madera, envuelta en una manta tejida, para que nadie lo tocara. Mi madre ni siquiera aprendió a garabatear su nombre en una hoja de papel. No tuvo siquiera la oportunidad de asistir a la escuela. No había en su época. Pero ella se tomaba unas horas por las tardes para contarnos cuentos tradicionales conforme le permitía su memoria; relatos que circulaban de boca en boca en las casas de bajareque, en las milpas y en los días de descanso.
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bandoné el diplomado por mis actividades en los servicios educativos para Chiapas, sin comunicárselo al maestro Reyes. Temí que me reprendiera. Pero meses después, mientras caminaba tranquilamente hacia PASA A LA PÁGINA 7
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Bancomer, ubicado al lado sur del parque central de Jovel, para cambiar mi cheque quincenal, alcancé a ver al maestro José Antonio, sentado en una silla, leyendo un periódico, mientras el bolero le lustraba los zapatos. No quería saludarlo, procuré huir inmediatamente. Pero me detuve al ver que volvió la cabeza ligeramente hacia mí. Me acerqué con cierto nerviosismo y lo saludé. Bajó un instante el rostro, vio sus zapatos cómo estaban quedando. Cuando volvió a verme me preguntó qué había pasado conmigo, por qué abandoné así por así el diplomado sin avisar: “Lo dejaste por miedo a las lecturas”. Le respondí que no. Nunca se me olvidó lo que manifestó: “Así son los que no quieren progresar, abandonan sus responsabilidades. Eres maestro, debes de preocuparte por tu formación”. Sentí vergüenza y desprecio. Se quedó un momento callado, como si tratara de recordar algo. Luego habló y me dijo: “El texto que entregaste para aprobar el primer módulo es un buen cuento”. Sentí que me levantó el ánimo. Pagó al bolero, después agregó: “Pero hay que mejorarlo para su publicación”. Era un monólogo de cinco cuartillas, basado en la historia de un viejo curandero que había recopilado de la tradición oral. Asentí con gusto su propuesta y convenimos encontrarnos un viernes por la tarde en la cafetería Los Amorosos. Al terminar de revisar mi cuento, me advirtió: “Nunca pierdas la paciencia de releer tu escrito, porque la revisión es muy importante para cualquier escritor. Hay que dejar sólo las palabras indispensables, de esas que suenan bien”. Me instó a que le buscara otro nombre, basado en la historia del personaje, un título que atrapara a la primera vista del lector, ya que El viejo, como le había puesto, no era llamativo. Debo confesar que pasé noches pensando en el título, aunque releía mi texto no se me figuraba ninguno, hasta que por fin decidí llamarlo El ladrón de palabras. Cuando le comenté al maestro lo aprobó y me aseguró que sería publicado junto al cuento de Nicolás Huet, a los poemas de Juana Karen y de Ruperta Vázquez, y a los sonetos de Enrique Pérez. Luego, no sé cuánto tiempo después, una tarde fui a Los Amorosos. Por suerte allí encontré al maestro, con el rostro lúcido, como si hubiera ganado el premio mayor de la lotería nacional. Abrió la cremallera de su portafolio negro, sacó un libro de pasta azul, intitulado Palabra conjurada: cinco voces y cinco cantos. “Aquí está, léelo, pálpalo”, me dijo sonriente. Nunca había sentido una sorpresa tan grande, tenía en mis manos mi primer cuento bilingüe impreso. Sonreí largamente como no estaba acostumbrado, porque al leer el primer párrafo de la presentación, escrito por el maestro Reyes como editor, me llamó la atención: “Palabra conjurada es una pequeña muestra colectiva de la emergente cultura india. Los cinco autores aquí reunidos, conjurados, son al tiempo exponentes de tres idiomas, tseltal, tsotsil y chol”. Habíamos dado el primer paso hacia el renacimiento de la literatura indígena en Chiapas, interrumpida desde el inicio de la llamada época colonial, al imponerse el español como el único idioma oficial. Estábamos de vuelta. Así respondimos en Chiapas al reto planteado por Mariátegui en 1928: “La literatura indígena sólo podría venir cuando los propios indígenas estuvieran en condiciones de producirla”. Palabra conjurada, cinco voces y cinco cantos nació con su propia voz narrativa; germinó desde lo más profundo de los guardianes de la madre tierra, escrito por bats’il winiketik. Era, sin duda, la primera obra narrativa y poética cultivada en las lenguas tseltal, tsotsil y chol, bajo el auspicio del maestro José Antonio Reyes Matamoros n
Guadalupe Tepeyac, Chiapas, 1996 (A veces la vida, Ojo de Venado). Foto: Cecilia Candelaria
REYES MATAMOROS EL ENTUSIASTA
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l periodo más fructífero de José Antonio Reyes Matamoros fue su estancia en San Cristóbal de Las Casas, la fundación de su Espacio Cultural Jaime Sabines (Los Amorosos) y sus 16 generaciones de escritores egresados. Aquí traduce los Acuerdos de San Andrés (con un equipo de hablantes de las lenguas tsotsil, tzeltal, ch’ol, tojolabal y con Andrés Aubry) en pleno alzamiento zapatista. En la plenitud de esa carga eléctrica y el dominio de su arte, siempre nos sorprende con su aventura estética y su intensidad, como si el poeta tuviera conciencia de que su ciclo vital se estaba cerrando, toca el tema del movimiento, la revolución y la muerte. Sobre todo su experiencia militante es lo que imprime a su trabajo un sello único. Con un pudor estricto y su despreocupación total por el dinero, comienza una notoria sensibilidad por el transcurrir del tiempo y la permanencia de su obra n
Maura Fazi Pastorino
Pasaje de la presentación de quien fuera compañera de José Antonio Reyes Matamoros para la novela Bajo el reloj (Abriendo Caminos Editores, San Cristóbal de Las Casas, 2023). Desde 2012 existe una edición digital de sus escritos por lo demás inéditos: ensayo, poesía, teatro, novela, cuentos y ópera.
Josías López Gómez (o López K’ana), originario de Oxchuc,
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Chiapas, es un narrador tseltal cuya obra bilingüe confirma su importancia dentro de la literatura mexicana en lenguas originarias. Se dio a conocer con el cuento “El ladrón de palabras”, que aparece en el libro colectivo Palabra conjurada (San Cristóbal de Las Casas, 1999), un hito en las literaturas indígenas mexicanas, editado por Antonio Reyes Matamoros. Ese relato también fue publicado en Ojarasca ese año. Después publicó los cuentos de Spisil k’atbuj / Todo cambio, Sakubel k’nal jachwini / La aurora lacandona, Sbolilal K’ina / Lacra del tiempo y la primera novela en tseltal, Te’eltik ants / Mujer de la montaña.
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Módulo de los Mexitles, Cereso, Ciudad Juárez, Chihuahua, 2011 (Hecho en Ciudad Juárez, Ojo de Venado). Foto: Germán Canseco
DESDE OAKLAND, CALIFORNIA
WHERE ARE WE FROM? LAMBERTO ROQUE HERNÁNDEZ
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ace mucho tiempo, quise echarme el costal de ideales al hombro e irme en busca del lugar en donde poder hacer una diferencia. Imaginaba con ser parte de un cambio en este mundo al que miraba jodido. Más bien las disparidades entre los humanos me hacían pensar distinto. Los ideales que por un tiempo tenemos en las épocas de jóvenes. Imaginaba con ir en busca de mi montaña pues. Perseguir la utopía. Aunque no me daba cuenta hasta que alguien me recalcó que yo ya estaba en la montaña. Ya me había cargado mis realidades a la espalda. Ya había caminado hacia el horizonte, y que estaba en él. En esa línea que entre más se avanza más se aleja. Que estaba ahí, y que de mí dependía hacer realidad mis pesadillas para convertirlas en sueños en ese otro punto de partida.
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uchas andadas después. En la montaña que decidí quedarme, pasé por los duros entrenamientos requeridos para poder adaptarme a ella. Cumplí con los rituales de amor y desamor. De trabajo arduo. De batallar para aprender la lengua. De ser mal visto, discriminación le llamamos. De tratar de aprenderme su vida e historia abusiva y ensangrentada. Su lado bueno y su lado gandalla. Aunque también muchas cosas buenas. Hubo enfados y momentos de mandarla a la chingada. Many times, I was ready to give up, and to go back to the place where I came from. Sin embargo, le aguanté and here I am. Me hice docente con el paso del tiempo. Hoy día, por mis aulas de sexto grado en California han pasado las diásporas migrantes principalmente de niños y niñas provenientes de los países azotados por todo tipo de injusticias. Africans. Asians. Middle Easterns. Central Americans. South Americans. Caribeños. Y por supuesto niños mexicanos desplazados por la incontrolable violencia en sus comuni-
dades. Cada situación tiene obviamente sus variantes de las cuales se escribiría todo un libro.
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uchas andadas por la noche. Mi trabajo como maestro me ha llevado a dar clases de inglés por la tarde/noche. La historia se repite como cuando decidí quedarme en California. Aunque ahora el entrar a un salón de clases es distinto. Yo tengo la responsabilidad de sacar adelante a un grupo de hombres y mujeres, jóvenes y no, avante con la lengua enredosa esta. El inglés. También vienen de todas partes. Hay los que hablan farsi. Mandarín. Vietnamés. Y español en muchas de sus variantes latinoamericanas. Hasta aquí han llegado las montañas, uno no va, están alrededor, sólo hay que darse cuenta. Mis alumnos en las clases de inglés que imparto por la tarde/noche son en su mayoría jóvenes. Hombres y mujeres fuertes. Los que han sobrevivido y tenido éxito en esas travesías mostradas por los noticieros. Son los que han llegado a contribuir para que este país sea mejor. Aunque no en todo. Son las noticias pasadas de los periódicos. De los yutuberos para vivir de los laics. Víctimas de los aprovechados de las desgracias humanas. Son mis estudiantes. Los más humanos que he conocido. Con aula repleta, cada tarde/noche la aventura continúa. Los retos para los estudiantes adultos queriendo dominar esta lengua extraña son cabroncísimos. Más para los asiáticos. Hay que entrenar los músculos de la boca, las cuerdas vocales, el diafragma y la expresión corporal de otra manera. The new body language. Sin embargo, los hablantes de español y de lenguas indígenas de alguna mane ra rifan. Ya están acostumbrados a eso de ser bilingües o hasta trilingües. En silencio aprenden. Miran y escuchan. Escriben y sacan notas altas. Ya ha de ser costumbre de resistencia y de adaptarse. Cada estudiante trae un costal de sueños en sus hombros. Pero también eso es material para otros libros. Porque las pesadillas ya las vivieron. Ahora sueñan con aprender el idioma oficial de este lado. Y disfrutan al darse cuenta que ya se
aprendieron los días de la semana. Los meses del año, y algunas partes del cuerpo. Lastimados en algunos casos. Tensos. Ansiosos. Ya saben saludar y despedirse. Ya saben agradecer y pedir permiso. Y ahí la llevamos. Así se empieza de nuevo en esta jungla en la cual aún cabemos todos. En sus costales de vida traen sus limitaciones académicas. Muchos no fueron más allá de la primaria en sus países de origen. En sus pueblos. En sus aldeas. Por infinidad de razones. Porque algunos maestros son irresponsables y sólo cobraban sin trabajar. Por la falta de escuelas cercanas. Por la violencia que no los dejaba salir de sus hábitats. Pero más que nada dejan la patria por la pobreza perenne creada por los gobernantes corruptos. Por las ideologías de gobernantes obsoletos. Los nicaragüenses tienen sus propias historias. Los venezolanos cuentan de primera voz la escasez en su patria. La falla de los gobernantes crea huérfanos a granel. Las historias de los estudiantes adultos son las mismas que las de los jovencitos que tengo por la mañana. Así está la cosa pues.
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errar el círculo se dio después de muchos años. No me fui a buscar la montaña en donde quería servir para algo además de trabajar. Aquí está. Están en todas partes. Desde aquí escribo. Desde mi montaña y desde mi trinchera que por decisión propia acondicioné. Mirando cómo las imágenes de Salgado y de Iturbide se materializan en todas las edades. En todos los colores de piel. En la variación de orientaciones sexuales. En diferentes lenguas con sus maneras de llamar las cosas, y llamarse ellos. Aunque al final del camino, todos somos iguales. Where are you from? n
Lamberto Roque Hernández es originario de San Martín Tilcajete, Oaxaca. Es artista plástico autodidacta. Autor de tres obras literarias, Cartas a Crispina, Here I am y su más reciente Almas en Pena. Es profesor en California dedicado a dar clases en escuelas de zonas catalogadas de bajos ingresos (zonas pobres en el buen entender).
SEMBRAR TU AGUA EN LA CHINANTLA
ELÍ GARCÍA-PADILLA
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n la comunidad de origen chinanteco de Santa Cruz Tepetotutla en la Sierra Madre de Oaxaca, persiste el remanente más importante, en mejor estado de conservación y más biodiverso de bosque mesófilo de montaña de México. Hablamos de una localidad con una larga historia de ocupación milenaria de este territorio ancestral en donde al presente sabemos —de acuerdo con el antropólogo David Bray— que se mantienen coberturas forestales casi intactas de hasta el 98 por ciento. Es en este contexto biocultural que conocimos a don Pedro Osorio Hernández, comunero chinanteco, líder de su comunidad y alguien que no solamente es un guía comunitario de ecoturismo, sino que además ha sido presidente del comisariado y un guardián de las diferentes variedades de maíz y otros cultivos en la región chinanteca. Don Pedro es además un naturalista nato quien desde muy joven comenzó a interesarse y a investigar —con ayuda de los abuelos de la comunidad— los nombres y usos de las plantas útiles, comestibles y medicinales de su pueblo. Fue en tiempos más recientes que conoció a varios investigadores botánicos de la UNAM, quienes trabajaron en el inventario de las plantas vasculares de la región de La Chinantla, en donde se documentaron un total de 1,021 especies, lo cual convirtió desde entonces a la Chinantla en la región más biodiversa en este sentido de todo México y en donde Don Pedro pudo además así aumentar su ya vasto conocimiento empírico del reino vegetal, sumando a sus saberes los nombres científicos del reino plantae. Visitamos recientemente a esta maravillosa comunidad en temporada de lluvias y pudimos constatar que se trata en efecto de un verdadero edén terrenal. Las viviendas de los comuneros poseen traspatios llenos de vida, milpa, cafetales, árboles frutales y maderables, que son verdaderos sistemas agroforestales. Todo esto sin necesidad de que el gobierno federal y su programa social estrella asistencialista “Sembrando Vida” les tengan que venir a decir cómo hacerlo. Cabe mencionar que en cinco años del gobierno lopezobradorista, este programa social —que proclama el combate a la
pobreza rural y a la degradación ambiental— sigue brillando por su ausencia en esta región megabiodiversa prioritaria para su conocimiento y conservación. Al entrevistarnos tanto con Don Pedro como con las autoridades comunitarias de esta agencia que pertenece al municipio de San Felipe Usila, pudimos recoger el sentir de los comuneros al respecto de sus bosques, la conservación comunitaria, el ecoturismo y el monitoreo de la biodiversidad que llevan a cabo desde hace mucho tiempo. En especial ellos manifestaron su malestar por la ausencia, desde hace cinco años, del pago por servicios hidrológicos ambientales, programa federal que les permitía obtener un ingreso económico por la conservación de sus bosques comunales. Cabe mencionar que Santa Cruz Tepetotutla resguarda cerca de nueve mil hectáreas de bosques en excelente estado de conservación. Refieren que ahora sienten que cuidar sus bosques de la tala, incendios forestales y demás presiones antropogénicas no tiene sentido alguno, pues evidentemente ellos tienen que vivir de algo y al no recibir más estos incentivos monetarios, se verán forzados eventualmente a destruir el bosque y convertirlo en madera para obtener así un ingreso y sustento para sus familias. Don Pedro nos hizo también el llamado para sumarnos a fortalecer el turismo de naturaleza de bajo impacto o ecoturismo, pues relata que después de la “pandemia” no se han podido levantar y el turismo sigue sin poder despegar en la zona. En la región de la Chinantla no existe el manejo forestal comunitario, que es un importante eje de desarrollo social en armonía con la Madre Naturaleza propio de la Sierra de Juárez, pero sí existe un modelo de conservación comunitario por acuerdos de asambleas comunitarias evidentemente muy exitoso. De hecho, los comuneros de Santa Cruz Tepetotutla llevan a cabo un monitoreo comunitario de la biodiversidad a través del sistema de cámaras trampa. Esto fue de hecho una de las mejores experiencias de nuestro viaje, al poder reunirnos de noche en la oficina del comisariado para proyectar las imágenes fijas y en movimiento de las diferentes especies que han logrado documentar en la zona, como es el caso del muy enigmático jaguar o “Yaa li” en lengua chinanteca (Panthera onca), que es además un animal emblemático para la comunidad, pues resulta que al “Patrón del monte” o “Señor de los animales” lo eligieron los compas chinantecos de Santa Cruz como emblema
de su comunidad. Para ellos es una especie que simboliza el poder, la fuerza, y es además el guardián y protector del bosque. Fuimos privilegiados al poder compartir los sagrados alimentos en casa de nuestro anfitrión y guía don Pedro. Fue ahí, sentados a la mesa y a un lado del fogón colmado de tortillas a mano con base en maíz criollo, y mientras disfrutábamos platillos tradicionales sanos y agroecológicos, que don Pedro nos contó múltiples historias propias de la tradición oral. Nos relató por ejemplo de cómo las nauyacas reales o cuatronarices (Bothrops asper) cantan cuando va a llover, o de cómo su abuelo le decía a él cuando era niño que era muy importante aprender a “sembrar tu agua”. “Al principio no entendía a qué se refería mi abuelo con esto de sembrar tu agua… Mucho tiempo después entendí que se refería a la importancia de cuidar los bosques, especialmente las cañadas y zonas de veneros en la montaña en donde nace el agua de los cerros, la cual nos da sustento y vida. Al destruir el bosque, los mantos acuíferos ya no se recargan y nos quedamos eventualmente sin agua. Fue así que comenzamos a restaurar poco a poco las zonas perturbadas donde ya se habían desecado los manantiales, y por fin entendí esas sabias palabras de los abuelos”. Al presente la región de la Chinantla es considerada como el lugar con mayor precipitación pluvial de todo México, pro duciendo cerca del 30 por ciento de los muy valiosos recursos hídricos a nivel país. Sus bosques son considerados únicos, al albergar extensiones casi intactas de asociaciones vegetales exclusivas a nivel país, como es el caso del bosque de Oreomunnea mexicana. Desafortunadamente, una de las presiones o amenazas más importantes que enfrentan las co munidades chinantecas es que sus recursos hídricos están presuntamente concesionados a la empresa multinacional Grupo Modelo. Sumado a esto, el abandono institucional y la falta de inyección de recursos e infraestructura ponen en riesgo las condiciones más básicas y esenciales para que esta comunidad originaria pueda seguir protegiendo sus bosques comunales a perpetuidad. Urgen verdaderas acciones que incentiven y garanticen justicia social para las comunidades chinantecas guardianas del remanente de bosque mesófilo de montaña más extenso, biodiverso y en mejor estado de conservación de Mesoamérica n
La Realidad, Chiapas, 1994 (A veces la vida, Ojo de Venado). Foto: Cecilia Candelaria
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ABRAHAM CASTELLANOS (1871-1918)
FILÓSOFO Y EDUCADOR OAXAQUEÑO. PRECURSOR DE LA EDUCACIÓN INTERCULTURAL EN MÉXICO
Centro Histórico, CDMX, 2000 (A veces la vida, Ojo de Venado). Foto: Cecilia Candelaria
JUAN CARLOS SÁNCHEZ-ANTONIO
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uchos hablamos de interculturalidad y la importancia del diálogo entre culturas para resolver conflictos sociales. Pero la mayoría de nosotros ignoramos que hubo un pensador oaxaqueño, originario de Nochistlán, Oaxaca, que fue uno de los primeros en plantear la interculturalidad no sólo en la educación, sino en la filosofía, por lo menos 80 años antes que el filósofo indio-español de la interculturalidad Ramón Panikkar (1918-2010) y el filósofo cubano Raúl Fornet-Betancourt (1947-). Se trata del filósofo y educador Abraham Castellanos —quien nace en 1871 en Nochistlán, Oaxaca, y fallece en 1918, en Pachuca, Hidalgo—, profundamente ignorado por la historia de la filosofía de la educación en México. Vamos a hablar un poco de sus notables contribuciones en el ámbito educativo y filosófico. Hoy la Nueva Escuela Mexicana (NEM) que propone el gobierno de Andrés Manuel López Obrador recupera el término interculturalidad en la educación, así como otros conceptos como ecología de saberes, descolonización y saberes comunitarios, sin que ninguno de los intelectuales que redactaron el documento pudieran mencionar, en ningún momento, a Abraham Castellanos, precursor de la filosofía de la educación que la NEM está intentando desarrollar. Así lo vamos a sostener en esta nota. Por ejemplo, muchos conocemos a otro filósofo y educador mixteco, oaxaqueño, José Vasconcelos (1882-1959), primer secretario de Educación Pública del país (1921-1924), con una amplia y rica producción
en el ámbito filosófico, educativo, sociológico y estético, cuyas ideas sobre la raza cósmica, el mestizaje y la superioridad racial tuvieron un auge mayor en la educación de México. La filosofía de la educación de José Vasconcelos marcó el rumbo de la educación en el país, con una inferiorización de las lenguas y el conocimiento milenario que tienen los pueblos originarios. Muchas de las posturas educativas de Vasconcelos justifican la colonización y hacen una apología de la conquista de España sobre las culturas ancestrales. José Vasconcelos, en su Breve Historia de México (https:// bit.ly/3pRSIE2), publicado por primera vez en 1956, expresa algunas ideas que marcaron, queramos o no, el espíritu de la educación en el país en los últimos 80 años. En su prólogo dice: “¿Existe acaso en lo indígena, en lo precortesiano, alguna unidad de doctrina o siquiera de sentimiento capaz de construir un alma nacional? […] Desde el Popol Vuh de los mayas hasta las leyendas incaicas, no hay en la América precortesiana ni personalidad homogénea ni doctrina coherente. El Popol Vuh es colección de divagaciones ineptas, remozadas un tanto por los recopiladores españoles de la conquista que mejoraban la tradición verbal incoherente, incomprensible ya para las razas degeneradas que reemplazaron a las no muy capaces que crearon los monumentos” (Vasconcelos 1956: 17). Y más adelante prosigue: “Nada destruyó España, porque nada existía digno de conservarse cuando ella llegó a estos territorios, a menos de que se estime sagrada toda esa mala yerba del alma que son el canibalismo de los caribes, los sacrificios humanos de los aztecas, el despotismo embrutecedor de los incas. Y no fue un azar que España dominase en América, en vez de Inglaterra o de
Francia. España tenía que dominar en el Nuevo Mundo porque dominaba en el Viejo, en la época de la colonización” (Vasconcelos 1956: 17). Todo el libro de Vasconcelos relata, desde los ojos de Colón, la apología de la conquista, encarnando en la cruz y en la espada de los frailes la superioridad de los primeros sobre los pueblos ancestrales, pues al destruir sus códices, sus edificios arquitectónicos y sus complejos sistemas de pensamiento milenarios, en realidad “nada destruyó España porque nada existía digno de conservarse cuando ella llegó a estos territorios” que fuera rescatado como un pilar fundamental para la educación de los mexicanos. Así en su libro más conocido, La raza cósmica (https://bit.ly/3WpOcsz), publicado por primera vez en 1925, nos dice que: “El indio no tiene otra puerta hacia el porvenir que la puerta de la cultura moderna, ni otro camino que el camino ya desbrozado de la civilización latina” (Vasconcelos 1948 [1925]: 25) y española. Además, considera el atraso de los pueblos indígenas —donde la religión cristiana hizo avanzar a los indios— y la decadencia de las culturas asiáticas por quedarse aisladas.
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aso contrario podemos encontrar en la filosofía de la educación del gran intelectual mixteco Abraham Castellanos, cuya forma de ver a los pueblos indígenas era muy distinta a la de su paisano José Vasconcelos. Examinemos brevemente sus ideas fundamentales. Abraham Castellanos, en su libro Discursos a la Nación Mexicana sobre la Educación Nacional (https://bit.ly/3Yiz4yq) sobre la educación de los pueblos milenarios, nos dice: “Creo, PASA A LA PÁGINA 11
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señores, que es en la raza indígena donde está cifrada la futura grandeza del pueblo mexicano. La raza indígena será una raza poderosa y fuerte, si el factor de la educación, como ciencia que salva, penetra a los espíritus racionalmente […]. Los indios mexicanos fueron bastante hábiles para aproximar la cuenta cronológica a las revoluciones de los astros, como no lo habían hecho los pueblos europeos” (Castellanos 1913: 17). De esta forma, nuestro gran pedagogo reconoce el alto valor espiritual, científico y filosófico que tienen nuestras culturas originarias para una nueva educación completa, conocimiento que fue destruido por la civilización española. “Los conquistadores con su férrea mano demolieron los grandes monumentos de la civilización antigua, e hirieron profundamente los sentimientos religiosos de los naturales” (Castellanos 1913: 18). La postura de este filósofo de la educación es muy distinta a la política educativa que configuró José Vasconcelos en el país. Para Castellanos, la educación de los mexicanos debe partir de la sabiduría de los pueblos ancestrales, de sus conocimientos y ciencias milenarias. Sin embargo, Castellanos era consciente de que una pedagogía que parte de los saberes y haceres ancestrales no es suficiente. Él lo explica de la siguiente forma al hablar de los pueblos milenarios de acuerdo “con su escritura y con su lengua hablada; mas aunque es un factor que no debemos pasar desapercibido en los estudios pedagógicos, no es el único, puesto que desde el instante en que la civilización europea es la base de la nueva sociedad, los principios fundamentales de ésta nos servirán para buscar el punto de apoyo, el más seguro para concordar el espíritu de las dos civilizaciones, y trabajar con un método científi co para conseguir la unidad nacional” (Castellanos 1913: 81).
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a posición es clara. Se trata de estudiar las lenguas y el espíritu de nuestras civilizaciones que, si bien no son los únicos, pueden ser el punto de partida para hacerlos concordar con los principios fundamentales de la civilización euro-
pea y buscar el punto de apoyo, el equilibrio para armonizar el espíritu de las dos civilizaciones, y trabajar con un método científico para conseguir la unidad intercultural entre ellas. En este sentido, Castellanos enuncia que “los maestros inteligentes y sabios deben de conocer los […] principios pedagógicos puramente teóricos [pero también] la etnología propia de los pueblos a los que va a aplicar la enseñanza […]. Los conocimientos etnológicos aprovechables son la literatura propia de la raza […], debemos estudiar leyendas locales, asuntos de su antigua religión, [el] arte de los antiguos indios así como en los libros sucesivos deben aplicarse principios de la ciencia y del arte de las civilizaciones pasadas” (Castellanos 1913: 83-84). No puede haber pedagogía únicamente desde el conocimiento de la civilización europea, sino también desde una pedagogía etnológica que aprende y convive con la sabiduría de los pueblos ancestrales; se trata, en el mejor de los casos, de una pedagogía intercultural, que hace dialogar/ concordar desde la educación los principios filosóficos de las antiguas civilizaciones mesoamericanas y los principios filosóficos de la civilización europea. Se trata de una educación intercultural que debe tomar como elemento fundamental el pasado y el espíritu de las antiguas culturas milenarias, sus sistemas de pensamiento, arte y ciencia, como punto de anclaje para hacerla converger/concordar con la ciencia occidental (y las otras culturas del mundo). Además, él mismo reconoce que dicha filosofía de la educación que se desprende del espíritu de los pueblos es profundamente ecológica, en la medida que poseen una “Filosofía fundada en la Naturaleza” (Castellanos 1913: 19), en la vida y en la comunidad. Una educación ligada al campo, a la naturaleza, inculcan do el respeto hacia las plantas, los árboles, el agua, los ríos, la tierra, es una enseñanza que fomenta valores de respeto y armonía con la tierra y la madre naturaleza. “¡Hermoso es el campo florido en la Primavera; pero más hermoso parece el huerto donde la mano del hombre hubo trazado el surco,
donde con método creció la planta para mostrar al sol sus do radas espigas!” (Castellanos 1913: 46). En este sentido en las comunidades rurales, pero también las urbanas, “lo racional, lo natural es que el maestro apoye en la siembra, cultivo y mejoramiento de plantas y en este sentido debe ayudar e involucrarse” (Castellanos 1913) en los trabajos. Tomando en cuenta los saberes y haceres ancestrales el “maestro de escuela, con la observación y el análisis, escogerá su material de educación adaptándolo a la naturaleza de la raza” (Castellanos 1913: 119), de acuerdo a la particularidad de las regiones y las comunidades. Nuestro pedagogo y filósofo dice: “Con la ciencia por base, nutrir a los futuros maestros con la Historia y la Etnología […]. Esa historia que pone de manifiesto la potencia intelectual de las razas, la que señala la delicadeza de sus sentimientos y la energía indiscutible de su carácter, que en nada tiene que envidiar a los más notables estoicos de la antigüedad, ni a los más tenaces alemanes de la civilización moderna. Todos estos elementos tienen que fundirse en la pedagogía mexicana si pretendemos una educación genuinamente nacional” (Castellanos 1913: 121). Como podemos ver, Abraham Castellanos en 1913 anticipó por varias décadas la filosofía intercultural de Raúl Fornet-Betancourt (1994, 2007) y la educación intercultural que promueve la NEM, sin reconocer los planteamientos iniciales de la filosofía y la educación intercultural en Abraham Castellanos. Sólo después de casi un siglo, la NEM intenta revertir el espíritu educativo de José Vasconcelos, para resucitar, sin saberlo, la filosofía de la educación intercultural de Abraham Castellanos n
Juan Carlos Sánchez-Antonio, filósofo y educador zapoteco. Es coordinador del Doctorado en Educación, Arte y Cultura inscrito en el Sistema Nacional de Posgrados del CONAHCyT en el ICE-UABJO.
Pie de la Cuesta, Guerrero, 1993 (A veces la vida, Ojo de Venado). Foto: Cecilia Candelaria
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La huellas del huracán Paulina, Acapulco, Guerrero, 1997 (Un día cualquiera, Ojo de Venado). Foto: Alfredo Estrella
BIOTECNOLOGÍA Y GOLPISMO BUSCAN “INTEGRAR” CENTROAMÉRICA RAMÓN VERA-HERRERA
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n Guatemala se había logrado derogar una “ley de protección de obtenciones vegetales” en 2014. Esa ley, como otras similares, las necesitan las corporaciones para activar en los países la aprobación del Convenio de la Unión para la Protección de Obtenciones Vegetales (UPOV), que pretende dictar quién, dónde, cuándo y cómo se siembran o no semillas y materiales vegetales, sin que la población pueda hacer nada al respecto porque dichas leyes tienen el respaldo y la promoción de básicamente todos los tratados de libre comercio del mundo. Dicha ley de obtenciones vegetales se había aprobado en junio de 2014, pero el 4 de septiembre de ese año “cientos de personas se concentraron a las afueras del Congreso de la República de Guatemala, pueblos indígenas, organizaciones sociales, comunidades y población en general exigieron al Congreso derogar el decreto 19-2014”. En ese momento se impuso la voluntad popular “y se derogó dicho decreto que ponía en riesgo las semillas nativas y sobre todo el maíz. La derogatoria se sumó a las luchas por la defensa de la soberanía alimentaria y los sistemas alimentarios ancestrales que se vienen gestando por parte de los pueblos indígenas que buscan protegerse contra la legalización de semillas transgénicas, el patentamiento y la privatización de las semillas nativas de los pueblos de Iximulew”, según el recuento que hace REDSAG. La REDSAG, una organización social, campesino indígena guatemalteca, ha intentado oponerse a dicho reglamento, junto con muchas comunidades indígenas y campesinas, pero no han sido tomadas en cuenta. Desde entonces han emprendido dos procesos de “inconstitucionalidad contra el
reglamento” y “un proceso ante la Corte Suprema de Justicia guatemalteca por silencio administrativo del Ministerio de Economía de Guatemala (MINECO)”. Ninguna de estas acciones jurídicas se ha tomado en cuenta pese a haber sido respaldadas por tres amicus curiae que se presentaron desde Ecuador y México dentro del trabajo del Colectivo de Semillas de América Latina. Según una comunicación de REDSAG, “innumerables veces se ha pedido al Ministerio de Agricultura, Ministerio de Economía y al Consejo de Áreas Protegidas que suspendan dicho reglamento, sin que esto prospere. En una oportunidad se citó al Ministerio de Agricultura para que rindiera información sobre el tema ante Diputados del Congreso, pero la información fue ambigua. El Ministerio de Agricultura, el Ministerio de Economía y el Consejo de Áreas Protegidas guardan silencio y esconden información”. Ante la intentona de la Comisión de Agricultura, Ganadería y Pesca del Congreso guatemalteco, que este 6 de septiembre firmó la iniciativa 6283 de Ley de Protección de Obtención de Vegetales para su entrega al Legislativo, la REDSAG salió al paso y declara que exige que dicha comisión “dé marcha atrás” en los avances de reactivación de la susodicha propuesta de ley. Y pide a las organizaciones sociales y autoridades ancestrales a “defender nuevamente sus semillas nativas y criollas ante el peligro de patentización y privatización y evitar la criminalización de trabajadores y trabajadoras del campo”.1
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unada a la privatización promovida en Guatemala, desde 2018 se ha estado queriendo imponer el Reglamento Técnico RT 65.06.01:18 “de Bioseguridad de Organismos Vivos Modificados OVMs para usos agropecuarios, que permite el Transporte, Movimiento Transfronterizo, Investigación, Experimentación, Manejo, Producción de las Semillas
Transgénicas” que es promovido por la Unión Aduanera en aras de aplicar el Protocolo al Tratado General de Integración Económica Centroamericana (Protocolo de Guatemala) y el Protocolo Habilitante para el Proceso de Integración Profunda hacia el Libre Tránsito de Mercancías y Personas Naturales entre las repúblicas de El Salvador, Honduras y Guatemala. Dicho Reglamento está en vigor desde el 15 de marzo de 2019 y aún está en vigencia. Este Reglamento, aprobado y promovido por la Secretaría de Integración Económica Centroamericana, que dice fundamentarse “en el Protocolo de Cartagena sobre la Seguridad de la Biotecnología del Convenio de Diversidad Biológica”, está actualizado por la Instancia Ministerial de la Unión Aduanera entre las repúblicas de El Salvador, Guatemala y Honduras en una versión del reglamento del 19 de febrero de 2023. La amenaza de dicho reglamento es hoy más vigente que nunca. Incluye a Guatemala, Honduras y ahora a El Salvador. El Protocolo de Guatemala reglamenta aspectos de la integración económica centroamericana (los mismos que cuentan con el programa Sembrando Vida del gobierno de México), lo que implica normar las condiciones en que pueden o no utilizarse los productos biotecnológicos, pero de ninguna manera busca prohibirlos. Así, además de las condiciones para la liberación experimental, la liberación pre-comercial e incluso la liberación comercial, las importaciones y la gestión de los riesgos, se abren los detalles: que provengan de la “combinación nueva del material genético o una inserción estable en el genoma de uno o más genes o secuencias de ADN de doble hebra…” —es decir, sin afán de minimizar lo incluido en el texto del Reglamento, este ejemplo nos muestra con toda claridad que el documento en cuestión está a la disposición de promover todo el espectro de la biotecnología. Es la legitimación que profieren los tres países de la plenitud biotecnológica que son fundamentales para los PASA A LA PÁGINA 13
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tratados de libre comercio. Por ende, es un verdadero ataque a la integridad de los pueblos. El problema entonces no es solamente un reglamento de organismos genéticamente modificados o de productos biotecnológicos amplios, sino la acción coordinada entre tres países centroamericanos buscando imponer las previsiones más lesivas de las agroindustrias estadunidenses. La tecno-ciencia al servicio de las corporaciones avanza en la amplitud de la aplicación de leyes de privatización y también de reglamentaciones biotecnológicas que además van de la mano de la aplicación masiva de agrotóxicos. Tanto REDSAG de Guatemala, como ANAFAE de Honduras, GRAIN, el Grupo Semillas de Colombia, la Red en Defensa del Maíz de México, además de la instancia conocida ya de Colectivo de Semillas de América Latina, van cundiendo la alarma ante un hecho que también puede tender “una articulación centroamericana y de países amigos para proceder ante los países que han adoptado ya el Reglamento de transgénicos y ver la forma de detener esta catástrofe que pone en serio riesgo el derecho a la alimentación, la salud, las semillas nativas y en general a la madre tierra”. En Honduras, por ejemplo, teniendo un gobierno que brinda muchas expectativas a los pueblos, la Central Nacio nal de Trabajadores del Campo (CNTC), el Consejo para el Desa rrollo Integral de las Mujeres del Campo (Codimca), el Consejo Indígena Lenca Ambiental de Honduras (CILAH), la Unión Campesina e Indígena (UCIH), la Articulación de Mujeres para el Buen Vivir, el Frente Nacional de Juventud Campesina (Frenaju) y la Asociación Nacional para el Fomento de la Agricultura Ecológica (Anafae), solicitan a la presidenta “la derogación del Reglamento General de Semillas (Acuerdo C.D. Senasa 001-2021), una regulación que prohíbe a campesinas y campesinos e indígenas utilizar sus propias semillas, obligándolos a comprar cada año semillas certificadas producidas por la industria semillera Nacional e internacional”. También se pide frenar la nueva Ley de Semillas, que complementa dicho reglamento.2
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mientras REDSAG preparaba “una acción legal nuevamente contra el Ministerio de Agricultura de Guatemala por silencio administrativo y negar información pública, y mientras que a nivel centroamericano se preparan acciones ante el Consejo de Ministros de Integración Económica (COMIECO), la Secretaría de Integración Económica Centroamericana (SIECA) y el Comité Ejecutivo del SICA, y se busca pedir en colectivo a las Procuradores de Derechos Humanos (PDH) de cada país que actúen en este sentido ya que hay violaciones a los pueblos”, en Guatemala la fiscalía general se arrogó
la decisión de allanar el Tribunal Supremo Electoral decomisando varias cajas con los votos de las elecciones en las que Bernardo Arévalo parece haber obtenido el triunfo y es, de hecho, el presidente electo. El 3 de octubre pasado, se declaró un paro nacional indefinido “tres días después de que la fiscalía allanara una cuarta vez el Tribunal Supremo Electoral”. El paro exige directamente la renuncia de la fiscal general Consuelo Porras, el fiscal Rafael Curruchinche y el juez Fredy Orellana, a quienes Bernardo Arévalo denuncia que orquestaron e intentaron realizar un golpe de Estado. Son protestas que miembros mayoritarios de comu nidades indígenas emprenden bajo la agrupación “48 Can tones de Totonicapán”. El Parlamento Xinca se sumó también al Paro. Hay por lo menos 17 carreteras bloqueadas por los manifestantes, incluyendo la concurrida entrada del norte de Ciudad de Guatemala y un plantón de “al menos 200 líderes indígenas en inmediaciones de la sede de la Fiscalía”. Destaca de sobremanera en las manifestaciones y en las comunicaciones de este paro, que conjuntamente con la impugnación del golpe de Estado que se gesta en las acciones de secuestro de boletas por parte de la fiscalía, los pueblos insisten en su rechazo a los transgénicos, a la certificación, al registro, al patentamiento y privatización de sus semillas. Todo esto compactado en la consigna con #FueraMonsanto o #NoALaLeyMonsanto, y #FueraLaLeyPerenco, la iniciativa 6021, que reforma la ley de hidrocarburos para prorrogar los contratos de las petroleras.3
PERO LA MEMORIA NUNCA SE PIERDE. SOBRE ELLA SIEMBRAN Y CONSTRUYEN LOS PUEBLOS ANCESTRALES CON SUS MILPAS Y SUS SABERES IRRENUNCIABLES
Destrucción tras el huracán Paulina, Acapulco, Guerrero, 1997 (Un día cualquiera, Ojo de Venado). Foto: Alfredo Estrella
Justo antes del paro las comunidades agrupadas en torno a REDSAG estuvieron haciendo audiencia el 27 de septiembre exigiendo audiencia ante el congreso guatemalteco para manifestar su rechazo a la iniciativa 6283 a la que califican de “ley Monsanto”. La Red Guatemalteca de Escuelas Radiofónicas organizó foros de reflexión y la demanda de rechazar las leyes de protección de obtenciones vegetales, requisito para imponer el Convenio UPOV 91. Es decir, junto a las exigencias de frenar el golpismo actuante, las organizaciones arman un paquete de exigencias en esta movilización que da cuenta de los múltiples agravios que están pesando no sólo sobre Guatemala sino en toda la región. Escuchar a la diputada guatemalteca que pide aceptar UPOV y la ley de variedades porque el mercado mundial exige de Guatemala estándares internacionales por lo que se deben abandonar “especies y variedades envejecidas” es constatar que las élites del poder en Centroamérica buscan tener todas las reglamentaciones, controles, estándares y requisitos para someter a los pueblos a sus intereses particulares. Por eso mismo son capaces de robarse las boletas electorales de una votación nacional, en el intento de apoderarse del poder por vías de hecho que ahora tienen sumido al país en un paro nacional donde las demandas de fondo son: basta de intervención por parte de los poderes en la vida natural de los pueblos, la trayectoria histórica de las comunidades centroamericanas (con la herencia y presencia de pueblos mayas, nahuas, lenkas, garífunas, afrodescendientes y muchísimos más) no puede pasarse por alto. La región parece ahora estar en la mira de la diada Estados Unidos-México para ir consolidando una región geopolítica de poderío que tiene como espacio de reproducción la zona de sacrificio de la Península de Yucatán y el corredor transístmico, aunado a la integración de Guatemala, Honduras y El Salvador que incluye, como ya dijimos, ¡¡¡programas de políticas públicas del gobierno mexicano!!! Es en ese espacio en el que se decidió instalar Sembrando Vida como parte de un acuerdo con el gobierno de Joe Biden, para “intentar frenar la migración”. Eso comenzó a ocurrir desde abril de 2021. Ahora los datos son contundentes. Informa la página de la presidencia: “La directora ejecutiva de la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo, Laura Elena Carrillo Cubillas, informó que Sembrando Vida y Jóvenes Construyendo el Futuro son los programas a partir de los que el Gobierno de México promueve el desarrollo regional, el cuidado ambiental, la educación, el desarrollo económico y el intercambio comercial”. Según sus datos, “ambas iniciativas generaron 84 mil 947 empleos en El Salvador y Honduras en el periodo 2021-2022. Para 2023, la Amexcid prevé alcanzar 148 mil empleos incorporando a Guatemala, Belice y Cuba como países receptores de estos programas”. Para la ejecución de esta cooperación, México destinó 63.5 millones de dólares de su erario, según datos de Expansión. A contrapelo de las macro-proyecciones de los gobiernos, lo que ocurra en ese paro nacional en Guatemala (sumado a la voluntad política de Xiomara Castro de Honduras) puede encauzar o descarrilar un momento inesperado en la agitada vida de las comunidades de esa región. Pero la memoria continúa: nunca se pierde. Sobre ella siembran, y construyen los pueblos ancestrales con sus milpas y sus saberes irrenunciables n
1. Ver comunicado de REDSAG: “De nuevo, quieren patentar nuestras semillas y criminalizar a campesinos y campesinas que se dedican a la defensa de las semillas nativas y criollas”, comunicación personal. 2. Carta dirigida por varias organizaciones a la presidenta Xiomara Castro, 25 de septiembre de 2023. 3. Isela Espinoza, “Parlamento Xinka convoca a paro indefinido, Prensa Comunitaria, 28 de septiembre de 2023.
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Notas:
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HACEMOS LO QUE SOÑAMOS
COMUNICACIÓN DESDE ABAJO Zapotecas crean su propia señal y contenidos de televisión en Santa María Yaviche; mientras en la comunidad náhuatl de Cuetzalan hacen posible un operador móvil virtual, social y comunitario para llevar telefonía e internet móvil a las comunidades. Más al sur, un grupo de niñas y niños de los barrios del norte de San Cristóbal de Las Casas actúan, dirigen y filman sus propios proyectos de cine. En este Especial del XIV aniversario de Desinformémonos, publicado simultáneamente en Ojarasca, presentamos estas historias: “Hacemos lo que soñamos”, nombre que engloba el espíritu de estos proyectos que nacen y crecen en el seno de la organización comunitaria y barrial sin la cual no se entienden. Hacemos lo que soñamos en contextos de violencia, amenazas, desapariciones, despojo territorial, saqueo de los recursos naturales y trabas institucionales. El desafío no es sobrevivir, sino vivir, y en estas tres historias esto se logra construyendo desde abajo.
Reportajes financiados con recursos de la Rosa Luxemburg Stiftung (RLS)
RED CELULAR Y TELEVISIÓN COMUNITARIAS EN LA SIERRA DE JUÁREZ
Gloria Muñoz Ramírez
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anta María Yaviche. Oaxaca. Florinda Flores, zapoteca de 71 años, enciende el fogón con la primera luz del día. Ella es testiga cercana, y protagonista, de los cambios tecnológicos comunitarios en este pueblo de la sierra oaxaqueña que la vio nacer. En una pequeña mesa de madera, en la cocina de adobe en la que se comparten la vida y los sueños, descansa un viejo televisor. La mañana del sábado se sienta a un lado de su esposo, lo enciende y aparece la magia: en la pantalla se transmite la fiesta del pueblo vecino a la que no pudo asistir. Los locutores hablan en su lengua xhidza (zapoteco de la sierra) y ella sonríe ante la señal de un canal hecho realidad por hombres y mujeres de la comunidad que, con todo y tropiezos, hacen posible lo que se les ocurre. El primer “sueño” llegó con la radio comunitaria y luego, en cascada, el bachillerato; la red de telefonía celular propia; los talleres de música y agroecología; la construcción de su Universidad comunal y; más tarde, en diciembre del 2021, su más reciente orgullo: la televisión comunitaria. “Nunca imaginé que iba a ver una televisión, la fiesta, la música, todo”, dice Florinda con una sonrisa desdentada que la abarca toda. Florinda es abuela de Joaquín Yesmar, joven zapoteca que parece que nació con un chip integrado. Tiene 26 años, pero desde adolescente se integró al trabajo de la telefonía celular comunitaria, la primera red de esta naturaleza que se instaló en territorio indígena sin el sello de los magnates de la comunicación en México. Joaquín se mueve en su pequeño estudio como pez en el agua. Ahí pasa horas lo mismo armando antenas de televisión de aluminio que editando programas y revisando que no falle la señal que viene de su propio transmisor. “Esto para nosotros es fortalecer la autonomía, es decir, nuestra cultura”, sintetiza Joaquín. La televisión opera, por lo pronto, con 25 y hasta 35 watts de potencia. El equipo está compuesto de un modulador y un amplificador, que conforman el transmisor, y opera en el canal 14.1. Parece sencillo, pero ha costado mucha dedicación y aprendizaje al pequeño equipo de
La tecnología en manos de las comunidades. Yaviche, Oaxaca, 2023. Foto: Gerardo Magallón
jóvenes que la construyen. Al ser televisión digital abierta el servicio es gratuito y no se necesita ninguna suscripción. Esta comunidad podría llamarse “Esperanza”, dice Olga Martínez, “porque antes no había nada y ahora ya hay”. Entrevistada en el patio de su casa, muy cerca de la escuela, enfatiza que los logros se deben a que la gente “jala” cuando hay beneficio y, en el caso de la televisión, “nos une, no cuesta y nos gusta lo que podemos ver”. Las lluvias están en pleno apogeo. Cae la neblina sobre la cadena montañosa al norte de la ciudad de Oaxaca, desde donde se hacen cinco horas, entre camino pavimentado y terracería, para llegar aquí. En la entrada al poblado, en una hondonada, los jóvenes juegan futbol y
luego van apareciendo las casas de adobe adornadas con rosales, claveles, agapandos, alcatraces y gladiolos, entre otras plantas que colorean los solares. La camioneta de pasajeros hace una parada en la sede de Radio Bëë Xhidza Aire Zapoteco, el mismo nombre que lleva la naciente televisora, con quien comparte instalaciones y retos. Joaquín tiene la sonrisa de su abuela y el ánimo de su abuelo. Platica como si todo fuera fácil. Aquí, dice, “se nos ocurre un sueño y se hace realidad, o le probamos”. No sin obstáculos, pero lo hacen. La televisión comunitaria nació a partir de “la necesidad de la comunidad de tener acceso a contenido en el tiempo de la pandemia, periodo en que se decidió estar en casa y cerrar el pueblo. No había espacios en los que la gente pudiera reunirse o entretenerse PASA A LA PÁGINA 15
HACEMOS LO QUE SOÑAMOS Joaquín Yesmar y Oswaldo Martínez, integrantes del equipo de Bëë Xhidza TV. Yaviche, Oaxaca, 2023. Fotos: Gerardo Magallón VIENE DE LA PÁGINA 14
y queríamos buscar un medio, además de la radio, para compartir información educativa y cultural”. La ubicación geográfica de Yaviche, en la región conocida como El Rincón, dificulta el acceso a internet. Lograron, después de la telefonía celular comunitaria, instalar la red de internet, pero de cualquier forma la señal depende del clima y de otros factores. Es por eso, explica el joven zapoteca, que no era posible llevar programas por esa vía, pues además se tenía que pagar el servicio a una empresa. Entonces, “lo que se nos hizo más factible fue crear un canal de televisión digital”. ¿Lo más factible?, se le inquiere. Y Joaquín alza los hombros. Está parado junto al viejo VW Sedán blanco que, dice, van a convertir en el primer automóvil eléctrico de la región. Hace 10 años lo entrevistamos aquí por primera vez sobre la telefonía celular, el internet y sobre la idea, entonces lejana, de crear su propia Universidad. Hoy tienen todo esto y también una televisión propia y pronto, asegura, su vehículo eléctrico. Estos proyectos, insiste Joaquín, son parte de su autonomía como pueblo zapoteco. No reciben recursos del gobierno pero sí de fundaciones y redes de apoyo. Para la televisión, por ejemplo, el colectivo NDN hizo una donación y se compraron los equipos, pero como llegaron defectuosos los repararon aquí y los instalaron. Y funcionó. Así tuvieron lista la parte tecnológica, pero faltaban los contenidos.
Más educación, menos migración
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quien en 2018 lo invitó al Cine Too Lab y al Campamento Audiovisual Itinerante, donde aprendió dirección, producción, edición y actuación.
La tecnología, una herramienta de lucha
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entado frente a su computadora en el estudio de Bëë Xhidza TV, Joaquín afirma que la tecnología en manos de las comunidades es una herramienta de lucha. Que la gente de los pueblos maneje el internet, la radio, la TV y la telefonía, dice, “es un gran cambio, porque usualmente todo ha estado en manos de las empresas o del Estado para sus propios fines, pero lo que hacemos aquí es pensar desde la comunidad para la comunidad”. Su sistema de Telecomunicaciones Xhidza es la raíz de los proyectos educativos. La intranet es otro proyecto que iniciaron para que la comunidad tuviera acceso a archivos con información general. Alojaron ahí Wikipedia, una biblioteca digital y cientos de documentos de interés colectivo, pero el equipo que usaban era muy viejo y se descompuso. El proyecto radial beneficia aproximadamente a 25 comunidades con alrededor de 25 mil habitantes, tiene 300 watts de potencia y usualmente se usan 250. La televisión sólo llega a dos comunidades en este momento: Yaviche y Cacalotepec. También trabajan en la red de internet, “creando un punto de acceso más económico y equitativo en cuanto a los megas y los planes, a diferencia de otros proveedores de internet”. Intentan que todo sea de acceso gratuito, como la radio y la tele, pero hay proyectos que tienen que mantener a otros para continuar con la autogestión. Con la radio, por ejemplo, tienen un poco de ingresos cuando van a transmitir las fiestas de un pueblo y les dan una gratificación en especie o efectivo. La telefonía celular comunitaria tiene ya menos presencia, pues sólo tiene acceso a 2G, fue construida con software libre y se lleva a cabo en coordinación con la organización Telecomunicaciones Indígenas Comunitarias. El costo es bajo y toda la ganancia se queda en la comunidad. Estos proyectos, indica Yesmar, no tienen como objetivo incomodar a empresas ni gobiernos, sólo que los fines son distintos. La concesión de la radio está en trámite, “pero lo que está pasando con Radio Tosepan (Puebla) y el Instituto Nacional Electoral (INE), que la obliga a promocionar a partidos políticos, nos desilusiona. No entienden que las comunidades se rigen por usos y costumbres y que no hay elecciones por partidos políticos. Desaniman a quien quiera hacer el trámite para ser una radio con los permisos del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT). La comunidad lo trata de hacer, pero cuando pasan estas cosas entra la duda de si hacerlo o no” n
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n la pequeña estancia de su casa, Jesús Martínez Ramos enciende la tele junto a su esposa y su único hijo de seis años. Campesino, como todos en la región, siembra maíz, frijol y caña para la producción de panela. Cuenta Jesús: “Nunca tuve esa imaginación de que un día iba a ver nuestra propia tele. Como estamos en un pueblo muy lejano de la ciudad, teníamos televisiones con antenas, pero estaban caras y no teníamos la facilidad para suscribirnos. Ahora tenemos la tele gratuita. Me gustan la mayoría de las cosas que transmiten. Mi hijo se levanta temprano a ver sus programas. Me pregunta por qué no sigue la serie de lo que le gusta ver y yo le digo al compañero que mi niño quiere verla de nuevo”. Jesús tiene 36 años y no piensa irse de su pueblo. Hace tres décadas, recuerda, aquí sólo se podía estudiar la primaria, y ahora “la organización del pueblo hace posible que los jóvenes tengan más posibilidad de estudiar y ya no tengan que salir a la ciudad. Aquí ya hay secundaria, bachillerato y universidad y salen más preparados”, lo que, explica, ha detenido la migración hacia los campos de Sonora, Sinaloa y Estados Unidos. La radio también hace su trabajo, pues transmite información “de lo duro que es la vida allá, te lo dicen bien claro y gracias a eso hasta los niños ya saben cómo es”.
El tiempo transcurre lento en este poblado de poco más de 800 habitantes perteneciente al municipio de Tanetze de Zaragoza. La vida campesina empieza con el amanecer y termina con la puesta del sol. En estas tierras hubo minas de oro y plata en el siglo XVI, y en diversas regiones serranas pretenden implantarse de nuevo, llevándose el agua y la vida de las comunidades. Yaviche es parte de la esplendorosa Sierra Norte, conocida también como Sierra Juárez, por el nacimiento en Guelatao del expresidente Benito Juárez. Los bosques cubiertos de neblina cubren sus suelos lejanos de las amenazas citadinas, una ventaja para quienes quieren conservar la vida comunitaria. La tecnología los conecta, y si aquí se crea, el acceso no cuesta más que la organización. Joaquín sube a una loma hasta llegar a una pequeña construcción en la que sobresale una enorme antena. Es el corazón de lo que será la sede de la tele, la radio, el internet, la telefonía “y otras cosas que se nos lleguen a ocurrir”. A Santa María Yaviche y a las comunidades de El Rincón no llega ningún canal de televisión, por lo que los canales y frecuencias están libres en el sistema abierto y digital, y por eso logran operar el 14.1, con señal en Yaviche y Santo Domingo Cacalotepec. A un costado está Tanetze de Zaragoza, a la que llega sólo a algunas casas. En esta zona cafetalera por excelencia, hace algunos años la venta del grano trajo bienestar a la comunidad. Con el dinero empezaron a aparecer las antenas de televisión de paga de las empresas VeTV o Sky. Pero después una plaga conocida como la roya afectó la producción, posteriormente también bajó el precio del café, y las antenas por falta de pago empezaron a desaparecer. “Muchos no retomaron la suscripción, si bien mejoró el precio del café, y nosotros lo que hicimos fue reutilizar el cable coaxial que tenían las antenas y las convertimos en antenas nuevas. Utilizamos aluminio y cobre para hacer ante nas caseras en forma de T y en la forma en la que venga el pedazo de aluminio”, explica Joaquín, mientras arma una en menos de 10 minutos. La antena se conecta a la tele, se busca el canal y todo listo para las televisiones digitales, para las análogas se usa un decodificador que cada familia tiene que conseguir. Joaquín continúa la explicación: “La señal llega, se codifica y se envía por el amplificador. El canal depende del tipo de antena. Nosotros tenemos una antena que opera en la frecuencia del canal 14, puede estar en 14.1, 14.2 o 14.3. Si queremos otro canal, como un 5, un 6 o un 9, necesitamos cambiar el tipo de antena. Emite una calidad de 1080 pixeles en Full HD”. A este joven zapoteco desde niño le atrajo la tecnología y las artes visuales. En la primaria jugaba a hacer cine, y en bachillerato intentó su primera película. Sus amigos actuaban y él dirigía. El resultado no fue bueno, pero se intentó. Joaquín es parte de una nueva generación de cineastas indígenas, entre los que se encuentra Luna Marán,
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HACEMOS LO QUE SOÑAMOS
RADIO TOSEPAN Y WIKI KATAT
RED PROPIA EN CUETZALAN “HACERNOS RESPONSABLES DE NUESTRA PROPIA COMUNICACIÓN, DE NUESTRA PROPIA TELEFONÍA, ÉSA ES LA AUTONOMÍA QUE SENTIMOS QUE ESTAMOS CREANDO EN LAS COMUNIDADES” Adazahira Chávez Pérez
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uetzalan del Progreso, Puebla, julio de 2023. Las transmisiones de Radio Tosepan Limakxtum comienzan a las 9 de la mañana desde su centro operativo en Cuetzalan, en la Sierra Nororiental de Puebla. El calor y la humedad impregnan el ambiente, mientras la locutora indígena Niki Lino habla sobre el cuidado del territorio en náhuatl y castellano. Esta cabina alberga también al nuevo sueño de la Unión de Cooperativas Tosepan Titataniske: un operador móvil virtual, social y comunitario para llevar telefonía e internet móvil a las comunidades que no son negocio para las grandes compañías. Wiki Katat (Ven, ven, en náhuatl y tutunaku) es el nombre de este proyecto que, apunta Niki Lino, joven masewal de 26 años, tiene una visión opuesta a los modelos extractivistas y capitalistas. Al tener una visión de servicio y de fortalecimiento de la autonomía, Wiki ofrece una “tarifa social” —precios que comienzan en 50 pesos y duración de un mes del paquete—, cobertura en zonas que no eran atractivas como mercado para las empresas dominantes, atención en las lenguas de la región y un retorno de 15% de los ingresos para apoyar la sustentabilidad de la propia Radio Tosepan Limakxtun. Durante muchos años, recuerda Josefina de Jesús Trinidad, habitante de Zoquita Tepetzalan y cooperativista de Tosepan, las comunidades indígenas “estábamos en la oscuridad” en cuanto a servicios de telefonía e internet. En
esta comunidad, localizada al fondo de una barranca con río y vegetación semitropical abundante, había que caminar más de una hora para llegar a un lugar con servicio de telefonía. Masewal de 64 años, Josefina anda despacio entre sus abejas y muestra con gusto sus árboles frutales y de pimienta. Un accidente le restó movilidad, pero no su entusiasmo por ser parte de los proyectos cooperativos. Ahora, con el servicio de Wiki Katat, afirma, la situación de comunicación “es muy diferente”. “Las grandes empresas no quisieron hacerlo, pero Tosepan sí”, afirma Soledad Millán. Ella tiene 18 años y, terminando la preparatoria, quiere estudiar enfermería. Vive en Cosamalomila, comunidad ubicada a una hora de Cuetzalan yendo por un camino muy verde y sinuoso. Aquí, los teléfonos de las compañías dominantes no tienen ni una rayita de señal, y ni hablar de internet. Pero Soledad y su familia (madre, hermana y hermano) pueden comunicarse sin problema a través de la red de Wiki.
Autonomía en crecimiento
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uetzalan es un territorio rico en biodiversidad y generoso en sus paisajes. Sus cascadas son populares entre los turistas, al igual que su ceremonia de los Voladores de Papantla. Al caminar por sus famosas calles empedradas del centro de la ciudad, se puede percibir la fuerza que tiene el cooperativismo indígena: restaurantes-café, venta de artesanías, hospedajes y paseos
turísticos, e incluso una distribuidora de materiales de construcción. La presencia indígena es fuerte en las calles; las lenguas y la vestimenta tradicional se perciben claramente en el espacio público. Es aquí donde, en 1977, nació Tosepan Titataniske (Unidos Venceremos, en náhuatl) para enfrentar las dificultades de las comunidades masewal, tutunaku y mestizas para adquirir productos básicos. Luego, comenzaron a comercializar sus productos y se volvieron cooperativa. Al crecer, la organización se fue transformando en una unión que hoy alberga a ocho grandes cooperativas, 495 cooperativas locales y cuenta con más de 45 mil personas socias en 37 municipios. Además, realizan un trabajo especial para incorporar a las mujeres en todos los proyectos, que suman ya el 64 por ciento en la organización. “Ya traemos en la sangre la solidaridad. Por eso nos fue fácil integrarnos en las cooperativas”, considera Octavio Zamora, director de Tosepan Kali, el proyecto de turismo de la Unión. Tosepan trabaja con servicios financieros, alimentación, salud tradicional, turismo, entre otros rubros, que se guían por la idea del Yeknemilis, la vida buena. Zamora explica que se trata de que las personas puedan vivir en su territorio ancestral en buenas condiciones, sin necesidad de migrar. Puebla es considerado un estado expulsor de migrantes, ocupando el octavo lugar a nivel nacional, de acuerdo con la organización civil Fuerza Migrante. Preocupados por el fenómeno, en Tosepan desarrollaron un diplomado de proyectos sociales para jóvenes, que se empató con la necesidad de contar con un servicio de telecomunicacioPASA A LA PÁGINA 17
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Radio Tosepan Limakxtun, Cuetzalan, Puebla, 2023. Foto: Marlene Martínez
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nes para las comunidades. Así fue como, en 2019, comenzó a gestarse Wiki Katat. En la Unión de Cooperativas hubo una reflexión de las implicaciones que podría traer para las comunidades la decisión de abrir la carretera de la comunicación. Octavio Zamora lo ejemplifica así: en los inicios de Tosepan, lucharon para que los hogares indígenas tuvieran acceso a productos como el azúcar. Años después, las tasas de diabetes han crecido. “No queremos tener ahora una diabetes comunicacional. Es un gran esfuerzo porque, allá afuera, todo está promoviendo estereotipos. Pero aquí podemos sembrar en nuestros jóvenes y niños la semilla crítica de reflexionar qué consumimos, de cuestionar a quién empodera y de voltear a ver a las comunidades y sus proyectos de vida desde el territorio”, advierte. Radio Tosepan ya maneja criterios para fortalecer a los pueblos con su programación, explica Niki. No solamente transmiten en las lenguas originarias; también promueven información sobre historia y cultura, abordan problemas locales, llaman a eventos y a trabajo comunitario, y evitan transmitir música y mensajes que promuevan la violencia y la pérdida de identidad. Wiki Katat también trabaja en las lenguas originarias y, además, está desarrollando el portal de internet Taewaloni con contenidos (videos, podcast y textos) que van en esta misma línea. “Es una estrategia de comunicación para el florecimiento de nuestros pueblos”, resume la coordinadora de Wiki Katat, Angélica Millán Hernández. Angélica tiene apenas 24 años, pero es capaz de explicar el proyecto de cabo a rabo tanto en lo técnico como en lo político.
Un operador móvil que busca
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compañía actual a la opción comunitaria. Para el internet móvil, se puede adquirir un módem portátil y recargarlo de acuerdo con el consumo que sea necesario. La persona interesada también recibirá una explicación detallada y en su lengua de cómo administrar mejor sus datos y de qué aplicaciones utilizan más o menos internet, y podrá realizar sus recargas por medio de transferencia o en los puntos de venta. Esta persona, una vez contratado el servicio de su preferencia, es denominada “hermana” o “hermano”, no usuario.
su independencia
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Impactos para la vida y la organización
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n año después del lanzamiento de Wiki Katat, hay ya mil personas que han contratado sus servicios. Usuarias entrevistadas coinciden en que usar este servicio les ha reportado cambios positivos en el día a día. Josefina de Jesús recuerda que cuando sus hijas comenzaron a salir de la comunidad, ella se quedaba angustiada. No era fácil saber cómo estaban, o avisar si había una enfermedad repentina: “Teníamos que salir como una hora, hasta Pepexta, para poder hacer la llamada a la Radio Tosepan, y luego esperar al otro día a las 7 de la mañana por si había respuesta en la sección de anuncios”. Ahora, doña Josefina está más tranquila con el teléfono y el modem portátil de Wiki Katat. Lázaro Pérez, campesino masewal originario de la comunidad de Reyeshogpan e integrante de la comisión de aguas regional y del Comité Integral Territorial de Cuetzalan, recuerda que gastaba alrededor de 300 pesos mensuales para poder atender rápidamente las necesidades que su cargo trae aparejadas: notificar de incidentes, llamar a asambleas, solicitar documentos o dar seguimiento a trámites. Ahora, al recargar cien pesos con Wiki Katat, le alcanza para todo el mes y sí tiene señal en las comunidades que visita. “Yo me convencí porque esto puede fortalecer el trabajo cooperativo y nuestra unión como pueblo masewal, tutunaku y mestizo”, afirma Eduviges Baez Bello, de la cooperativa de servicios financieros. Por su parte, Carmen Landero, quien es parte de la cooperativa de salud, señala que el buen alcance de la red le permite estar comunicada en las comunidades en las que trabaja. Además, “la red me ha funcionado muy bien en otros lugares: aquí, en Puebla, en la Ciudad de México. A veces hasta me sobran datos”, agrega. “Éste es un territorio que ha estado amenazado por los megaproyectos; entonces es muy gratificante tener nuestro propio operador móvil, virtual, social y comunitario, que nos permite autogestionar nuestros medios, donde nuestros datos están seguros y caminamos el Yeknemilis sin dependencia tecnológica”, afirma Aldegundo. Angélica y Niki señalan que uno de los retos más importantes ha sido superar la incredulidad de las personas, que no piensan que unas jóvenes indígenas sean capaces
Wiki Katat, primer operador móvil, social y comunitario. Cuetzalan, Puebla, 2023. Fotos: Marlene Martínez
de manejar tecnología. Un pensamiento que es discriminatorio, consideran, pues esos cuestionamientos no se los hacen a los empleados de las grandes compañías.
Camino por abrir
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l colectivo que maneja Wiki Katat no quita el dedo del renglón: quieren que en el futuro, cuando el proyecto ya se haya estabilizado, puedan dejar de ser un operador virtual y tengan fibra óptica propia, para ser verdaderamente independientes. Pero primero deben llegar a una meta de ocho mil usuarios con este modelo, lo que les permitirá que el proyecto sea sustentable. El equipo está convencido de que los grupos ya organizados (colectivos, cooperativas, organizaciones sociales) pueden dar este impulso que se necesita para llegar a la meta. “Es un ejercicio de congruencia; hay que voltear a ver a los proyectos que ya se desarrollan en los territorios”, llama Octavio. Para otras organizaciones y pueblos, la ventaja de unirse a Wiki no sólo como usuarios, sino como puntos de venta, es que no tendrían que estarse preocupando por obtener primero la concesión, que es un proceso muy complicado, señalan Aldegundo y Angélica. Además, podrían destinar también parte de las ganancias para sustentar sus propios proyectos. Hoy, de lo que recibe Wiki Katat por ingresos, 70 por ciento se va para pagar la renta de la infraestructura, 15 por ciento para los puntos locales que promueven y atienden y 15 por ciento para la operación del proyecto y de la radio. “Todavía no podemos decir que somos totalmente independientes”, puntualiza Angélica. Pero “hacernos responsables de nuestra propia comunicación, de nuestra propia telefonía, ésa es la autonomía que sentimos que estamos creando en las comunidades”, finaliza n
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a lluvia pega fuerte en Cuetzalan y nutre ríos y a esta sierra llena de bromelias y helechos que alberga especies únicas, como el sapo de cresta. Su intensidad se lleva a ratos la electricidad en la cabina de Radio Tosepan, sin alcanzar a detener la transmisión ni la actividad del colectivo que maneja Wiki Katat, mujeres jóvenes en su mayoría, que atienden dudas y realizan recargas. Angélica Millán recuerda que el sueño de una infraestructura propia para telecomunicaciones ya había intentado materializarse antes. Hace algunos años instalaron una antena telefónica 2G, pero una de las compañías dominantes en el mercado instaló una 4G y no hubo forma de hacerle competencia. Sin embargo, al lograr la concesión oficial de uso social indígena para Radio Tosepan descubrieron que ésta incluía la posibilidad de otorgar el servicio de telefonía e internet. Con ayuda de sus asesores dieron con Altán Redes, una empresa público-privada con la que llegaron a un trato para que les rentara su infraestructura y Wiki Katat pudiera dar el servicio directo a las comunidades. El colectivo de Wiki Katat gestionó que la señal llegue por medio de microondas, lo que le da una mejor calidad, explica Angélica. No fue fácil, relata la coordinadora del colectivo, llegar a un entendimiento cuando sus propósitos eran distintos. Para la cooperativa, era importante la “tarifa social”, pues —precisa Niki Lino— el objetivo era ejercer una economía social y solidaria, no extractivista ni capitalista. “Y a ver a quién le interesa eso”, cuestiona. “No se busca lucrar con esta actividad. Lo que se promueve es un proceso de organización comunitaria, procesos autogestivos y que reivindican lo que somos”, precisa Aldegundo González Álvarez, orgulloso masewal de Reyeshogpan y usuario de Wiki Katat. Luego de reunir la cantidad de dinero acordada para iniciar, las y los jóvenes del colectivo se capacitaron y arrancaron con el proyecto en octubre de 2022. Ahora se encargan de todo el proceso. Cuando una persona se interesa por contratar la telefonía con Wiki Katat, se realiza una sencilla prueba en línea con el equipo celular para evaluar si es compatible con el servicio o si se puede realizar alguna adaptación para que lo sea. Luego, la persona puede comprar un nuevo chip o hacer la portabilidad de su
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HACEMOS LO QUE SOÑAMOS
Proyecto Cinetiqueta, San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, 2023. Foto: Gabriela Sanabria
CINETIQUETA
UNA ALTERNATIVA PARA LA NIÑEZ FRENTE A LA VIOLENCIA EN SAN CRISTÓBAL Mariana Morales
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an Cristóbal de las Casas, Chiapas. Verano del 2023. De día. En “El semillero”, sobre la avenida Antropólogos en la zona norte de San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Noé Pineda, cineasta y activista, está sentado en la sala de la vivienda de Arminda Guzmán Álvarez, una anciana que vende tortillas y que a petición de su sobrino Giovanni, un joven apasionado del arte urbano, convirtió su casita en el espacio cultural “El semillero”. Desde este pintoresco lugar de cemento proyectan Cinetiqueta. Niñas y niños se sientan en sillas de plástico frente a dos bocinas, una computadora y un pequeño televisor en el que ven las obras creadas semanas atrás por otros infantes. Noé, Arminda, Giovanni y los pequeños tienen una sola cosa en la cabeza: divertirse y pasarla bien, porque viven en una ciudad y en un país violento. Al crear las historias audiovisuales que hoy se proyectan, Noé Pineda, coordinador de Cinetiqueta, lanza la pregunta: “¿Qué es lo que más les gusta de su ciudad y qué es lo que no les gusta?”. Inmediatamente los pequeños y pequeñas hablan y con plumones de colores escriben sus conclusiones, y luego, en equipo, diseñan la historia. A Katerine, que está en el equipo de Las Unicornio, le tocó en su historia —que cuenta la importancia de no tirar basura, no robar y saber perdonar— actuar de policía y, por ratos, grabar con la cámara o con los celulares de Cinetiqueta. “Es la violencia”, contesta cuando se le pregunta lo que no le gusta de su ciudad. Llevan varias horas de grabación junto a más niñas, en Tsomanotik, un centro solidario agroecológico educativo ubicado en Tzimol, donde varios infantes del municipio toman los cursos. Antes de llegar a dar un taller en Tzimol, Cinetiqueta comenzó sus proyecciones y talleres en Bosques del Pedregal, La Maya, barrio de Tlaxcala, Ciudad Real, Diego de Mazariegos, la Prudencia Moscoso, Jardines del Valle, en San Cristóbal de las Casas, con procesos locales y con la intención de retomar una ciudad para las personas, el cuidado del medio ambiente y en contra de las violencias.
“Nos levantamos a las 7 de la mañana y mi mamá me dijo que ya empezaba el curso. Me tocaron dos personajes, uno de futbolista y otro de doctor, y me gustó más el de doctor, estuvo bien divertido”, cuenta Kevin Alexander, mientras usa bata blanca y sostiene un botiquín, vestuario que trajo de casa. El resto del vestuario y de la utilería fue hecho por los infantes usando lo que encontraron a su alrededor. Y cada vez que les toca usar la cámara, reciben la ayuda del crew de Cinetiqueta. “Me gusta que el municipio es divertido, que hay juegos. Mañana viene mi familia a verme en la proyección y me siento nervioso”, agrega Kevin. Noé, Yesme, Sophia y Mayi trabajan día y noche para editar las historias desde dos computadoras y una televisión, equipo del que se han hecho a lo largo de los años, debido a que esta iniciativa no recibe ayuda del gobierno mexicano, sino que se autogestiona con el apoyo de la organización Societat Civil La Garriga, de Cataluña. Tras varios días de creación y otras más de edición, las obras audiovisuales están listas para ser proyectadas en la casa de Arminda, donde los barrios son bravos y las infancias una flama de esperanza.
nos y explotación laboral de migrantes. Tan sólo en junio pasado hubo una balacera que duró casi cuatro horas por el control del mercado de la Zona Norte, como relata el informe del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas. En esta ciudad está uno de los diez cuarteles de la Guardia Nacional (GN) que hay en Chiapas. En general, el estado se ha remilitarizado, y a la fecha hay 71 campamentos militares y en las calles 3 mil 446 agentes de la GN y 3 mil 536 de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), señala la organización de derechos humanos que trabaja en el región desde hace tres décadas. Arminda, de 86 años de edad, recuerda que hace 15 años, cuando llegó a San Cristóbal, “la gente vivía en paz, y en los alrededores había muchos árboles. Ahora hay muchos delitos, las chamacas desaparecen y luego aparecen muertas”. Los feminicidios en Chiapas aumentaron en un 97.75 por ciento del 2020 al 2021. Esta entidad ocupa a nivel nacional el quinto lugar con más delitos de este tipo, y San Cristóbal de las Casas es una de las 17 ciudades con más registros, señala el Observatorio Ciudadano de Chiapas en su más reciente informe.
perdonar” es una de las películas de Las “Saber Unicornio. Vale recolecta basura, pero mientras
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hace esta labor deja su bolso a un lado, y una ladrona aprovecha para robársela y huir en bicicleta. Desconsolada, Vale busca ayuda, y unas niñas y una policía que comen pizza en una cafetería la apoyan. Finalmente, encuentran a la ladrona, pero lastimada porque por huir cayó desde la bici con todo y bolsa. La llevan al hospital, la curan, la ladrona se arrepiente, y todas la perdonan. A 30 años del levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), en San Cristóbal de las Casas, una de las siete ciudades tomadas por los guerrilleros mayas el primero de enero de 1994, ha crecido la violencia encabezada por los grupos ilegales que se disputan el territorio, la trata de personas, pornografía, venta de órga-
n general, en diversas regiones del estado hay violencia y grupos armados. Y, como consecuencia, se ha incrementado el desplazamiento forzado por conflictos de tierra, por poder político o disputa de cárteles, señala el informe del Frayba. El pasado primero de julio, decenas de familias de comunidades del municipio Frontera Comalapa, frente a Guatemala, regresaron a sus viviendas tras varios días de haber sido desplazados por una disputa de cárteles de droga, según reportaron medios locales. Las primeras colonias de la Zona Norte de San Cristóbal de las Casas se formaron en los años 80, con quienes habían sido expulsados de los municipios indígenas de los Altos de Chiapas por conflictos políticos. El gobierno, a través de la corrupción, les compró terrenos para que se asentaran, y el pueblo se fue extendiendo. Se empezaron PASA A LA PÁGINA 19
a secar los humedales, y ahora el 95 por ciento están secos, explica Arturo Lomelí, profesor e investigador del Instituto de Estudios Indígenas de la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH), quien ha vivido y estudiado la reconfiguración del antiguo Valle de Jovel. Algunas familias que vendieron a precios caros sus terrenos se hicieron de dinero y empezaron a hacer co nexiones políticas, mientras se creaban las organizaciones delincuenciales y grupos paramilitares. Muchos jóvenes, niños y niñas empezaron a vivir en medio del negocio ilegal y de la impunidad. “Fue y es un caldo de cultivo permanente”, dice Lomelí. De acuerdo a reportes periodísticos, uno de estos grupos delicuenciales en San Cristobal de las Casas es el de “Los Motonetos”, quienes hace al menos diez años comenzaron con sus actos de violencia, aunque fue en el 2016, con el alcalde Marco Antonio Cancino, cuando éstos se agudizaron en la ciudad. Recorren las calles de San Cristóbal a bordo de motos, se comunican por radios y son contratados como grupos de choque por civiles, sindicatos, organizaciones e, incluso, se asegura, por autoridades para desestabilizar protestas. También los relacionan con robos, asesinatos, distribución de drogas y pornografía en la región. En abril pasado, casi 70 por ciento de las escuelas de nivel preescolar indicaron que cerrarían por posibles enfrentamientos. Por fortuna, añade Lomelí, actualmente hay gente preocupada por el bienestar de San Cristóbal de las Casas, con iniciativas ciudadanas, como Cinetiqueta. Esta ciudad repleta de museos, parques y plazas vive del turismo, pero también exporta café. Sin embargo, hoy experimenta un proceso de gentrificación, particularmente en su centro histórico, donde hay un incremento en el valor del suelo y las rentas, el aburguesamiento comercial, extensos cambios en el uso del suelo y el reacomodo de diferentes grupos de la población, entre otros cambios. Las infancias de San Cristóbal no son inmunes a lo que sucede, y en Cinetiqueta está claro. “Ahí donde no hay cultura cinematográfica, donde no hay formación audiovisual, ahí donde no hay espacios de proyección, se crean co munidades que las construyen, ya sea hacia su interior como sujetos colectivos o hacia el exterior para mostrar su propia autorrepresentación en un campo, el cinematográfico, abundante de exclusiones y estereotipos”, dice Noé, al escribir acerca del “Cine comunitario como una búsqueda permanente”.
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eptiembre del 2023. Cerca del mediodía. Zona Norte de San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Un hombre robusto, barba blanca, corte a rape, tatuado y con argollas en su oreja derecha corre por la calle Prudencio Moscoso, junto a niños y niñas que ríen. Trae ropa oscura, tenis desgastados y una sonrisa en la boca. Al verlo pocos podrían creer que es el cineasta del futuro. Pero lo es. Y no es cualquiera. Noé Pineda Arredondo lleva cine a los barrios bravos de esta ciudad y, además, lo hace con y para infantes, a través del proyecto autogestivo Cinetiqueta. En el 2018, en el festival de Graffiti, Arte y Mural (GAM) celebrado en San Cristóbal, afloró su capacidad para que niños y niñas escribieran sus experiencias, crearan sus historias y ellos mismos las convirtieran en una obra audiovisual, estilo cineminuto. Luego de su paso por Promedios, colectivo de amplia y reconocida trayectoria en la formación de comunicadores comunitarios, Noé llegó al cine para infantes y esto marcó la diferencia en su vida. “Lo que más me gusta de Cinetiqueta es escribir las historias”, dice Katerine, una niña de ocho años originaria del municipio Tzimol e integrante del equipo Las Unicornio, quien se acercó al mundo del cine a través de este proyecto. Noé es originario de la Ciudad de México, pero hace 26 años que vive en San Cristóbal de las Casas. Tiene un hijo de nombre Camilo, a quien considera “su gran maestro” de lo que hace. Cuando Camilo tenía dos años de edad, le
regaló una cámara, y para mantenerlo entretenido inventó estrategias que tiempo después se convirtieron en la pedagogía de lo que hoy es Cinetiqueta. Este amante del cine trabaja con Yesme, quien en realidad se llama Yenni Esmeralda Ortiz, una chiapaneca audaz, de ojos y boca grande. “Ella es la más joven del grupo”, asegura Noé cuando la presenta con los niños y niñas. “Y tú el más viejo del grupo”, le contesta y los infantes carcajean. “Yesme viene de la defensa de derechos humanos y ahora forma parte del equipo”, dice mientras observa a Sophie Weber, una mujer francesa de mirada fuerte y temple recio, y fiel creyente de que el arte puede mejorar las cosas. Frente a él, está sentada “La Che”, como apodan los niños a Mayi Rizo, una argentina que en su recorrido por Latinoamérica hizo una parada en Chiapas, en busca de la fórmula secreta para mejorar su propuesta educativa. Este crew tiene imaginación, sensibilidad y autonomía. Trabaja en equipo para impartir, dirigir y editar las historias audiovisuales. Y con eso basta para marcar la diferencia, junto con otras importantes iniciativas de cine comunitario en Chiapas, como Ambulante más allá, el CCC con patas, el Foro Cultural Independiente Kinoki, Terra Nostra Films y la Escuela de Cine Documental de San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Hoy, frente al mundo de violencia creciente en el antiguo Valle de Jovel, un grupo de niños y niñas de un barrio popular tiene como alternativa la magia del cine. Por y para ellos n
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Proyecto Cinetiqueta, San Cristóbal de Las Casas, 2023. Foto: Gabriela Sanabria
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LAS OTRAS BANDAS 35 AÑOS DE ROCK EN XEZV LA VOZ DE LA MONTAÑA
CDMX, 1993 (A veces la vida, Ojo de Venado). Foto: Cecilia Candelaria
Jaime García Leyva
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a radiodifusora XEZV La voz de La Montaña se fundó el 10 de marzo de 1979, impulsada como una obra de las políticas indigenistas en la región durante el gobierno de José López Portillo. Fue un proyecto pionero de radiocomunicación indígena en México y su objetivo era servir como instrumento para castellanizar a la población indígena. Cuatro décadas después la estación tiene una sólida presencia regional por su labor en favor de la cultura de los pueblos nahua, ñuu savi, me´phaa y ciudadanía de La Montaña. Transmite desde Tlapa y se sintoniza en el 800 del cuadrante de Amplitud Modulada (AM). Actualmente se realizan los trámites para que migre a Frecuencia Modulada (FM). Sus emisiones tienen cobertura en La Montaña, algunas localidades de Oaxaca y Puebla. Mantiene emisiones por la red Internet y establece enlaces con Radio Educación, Radio UNAM, radiodifusoras indígenas y una estación de Nueva York que enlaza a los migrantes. En sus inicios fue objeto de descalificaciones por personas que le adjudicaban ser “la radio de los inditos” y muchos no la escuchaban “porque se hablan dialectos”. Con los años ganó un lugar gracias al trabajo y la creatividad de los locutores. Un gran mérito de la radio y sus trabajadores acompañando las maneras de pensar y sentir de la gente, dando la palabra y el micrófono a la ciudadanía, ofertando música y tendiendo puentes de diálogo. La radio forma parte de la vida cotidiana en La Montaña. La gente reconoce e identifica las canciones y rúbricas de presentación entre ellas “Tierra Mestiza” de Los Folkloristas, “Pueblo en lucha” de Los Calchakis, “A la izquierda del Colibrí” de Jorge Reyes, la música de bandas y otros sonidos que forman parte del imaginario colectivo. En ese imaginario se encuentran programas como Nuestras Bandas, la radionovela Las Tierras Flacas, la serie 500 Años, El correo de los amigos, la emisión infantil Arcoíris, Nuestros Pueblos, el programa de opinión Resonancias, la sección de avisos La hora del Topil, Tlapalewiliztli: La palabra que ayuda, la locución en lenguas indígenas, la promoción de los derechos humanos, el rock con Las Otras Bandas y otros programas.
La radiodifusora, durante 45 años de servicio, ha pasado momentos de crisis. El primero de agosto de 1994 la radio sufrió un atentado. El equipo y los aparatos de transmisión fueron robados. El hecho mantuvo inactiva a la estación durante tres meses. Reinició sus labores después que ciudadanos y organizaciones realizaran campañas informativas y exigieron a las autoridades restaurar el equipo. A fines del año 2000 se realizaron varios foros sobre el quehacer radiofónico de la estación. En las mesas de trabajo se cuestionó la falta de una política cultural definida, la necesidad de un consejo consultivo, que los trabajadores dieran cobertura a los problemas de la región, que estuvieran más cerca de la gente y emitieran programas con temas como la autonomía y los derechos indígenas. En esa ocasión Juan Neri, un joven me´phaa, mencionó: “Necesitamos una radio donde quepamos todos”. Actualmente, pese a los bandazos presupuestales, limitaciones administrativas y financieras, sigue ocupando un papel crucial de sensibilización, reflexión colectiva y diálogo con los pueblos y ciudadanos. Ha reorientado sus postulados iniciales para adaptarse a las necesidades actuales en comunicación. A través de La Voz habla la cultura de los pueblos. Es el espacio para artistas regionales, poetas, ancianos, parteras, médicos tradicionales, dirigentes, hombres y mujeres de la región. En sus archivos se guarda un acervo documental auditivo sobre la historia contemporánea de La Montaña en voz de sus propios actores. En la región han surgido radios comunitarias como Voces de Libertad en el 107.1 FM, Radio Ñomdaa, La Palabra del agua en Sulja´a (Xochistlahuaca) y La Voz de los Pueblos en el 97.4 FM que impulsan los miembros de la Policía Comunitaria. Estas experiencias son inéditas y refuerzan el andar de los pueblos. Se suman a la necesidad de una comunicación desde, con y para las comunidades. Es probable que surjan más ante la necesidad de seguir luchando por el reconocimiento de los derechos indígenas.
Las Otras Bandas, 35 años de rock
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a radiodifusora es la única estación indígena, a nivel nacional, que transmite un programa de rock: Las Otras Bandas. Todos los sábados a las 13:00 ho-
ras inicia “el viaje con las bandas que hacen el rock sin fronteras”. El programa se creó en 1989 con el apoyo del director, entonces, Eduardo Valenzuela, y la iniciativa de jóvenes indígenas y mestizos de Tlapa. Se le denominó Las Otras Bandas porque transmitirían música distinta a la hecha por las bandas de viento regional, sería la música de bandas de rock. En el país se conocen experiencias de grupos rockeros integrados por jóvenes indígenas en Chiapas, Oaxaca, el Estado de México, Sinaloa y otras entidades, pero programas de rock como el de la radio de Tlapa es singular. El programa es un espacio autónomo, realizado por “la banda y para la banda”. Difunden actividades de los chavos banda, rockeros, punks, heavy metaleros, darks y otras formas de asociación juvenil. Se vinculan con el exterior mediante redes de comunicación con bandas, grupos de rock, colectivos, músicos y rockeros en el país y los Estados Unidos. Mantienen un corredor de información musical e ideas mediante discos, revistas, fanzines, periódicos y ahora el internet. Uno de los primeros locutores del programa, Amílcar Serrano, hace años que emigró a New York y grabó un disco llamado Pata Rajada, dedicado a la lucha y resistencia de los pueblos de La Montaña. Y en eso de resistir, los colaboradores de Las Otras Bandas (de ayer y hoy) han resistido promoviendo tocadas, encuentros, exposiciones de rock, realizando fanzines y difundiendo la cultura de rock y vinculados a las luchas sociales en la región. Desde tocadas de rock con bandas locales, apoyo a la consulta zapatista (1994), encuentros y expos de rock (1998), eventos con grupos como Herejía y Desahogo Personal (1994), Sin Dios, de Madrid (1999), Tupac Amaruc, Bahoban y Morfina de Chilpancingo (2002), Rabia Proletaria (2021), La Resistencia de México (2022); vinculación con las Juventudes Antiautoritarias Revolucionarias (JAR 2002), hasta difundir por medio de fanzines sus ideas. Ejemplo de ello son El Caracol, Lee y Lucha, Aquí Estamos, que producían colectivos como Montaña Sur, La Komarka Anarka, Colectivo Unidad y Dignidad Rebelde y otros. Las bandas locales aluden a los problemas sociales como Mugre y Miseria, Euforia, Resistencia Total, Ekzodo, Resistencia Urbana, Azul Maíz, El Sótano de Roje, Paz y Vida, entre otros, que son el reflejo de una juventud que con la música de rock se identifica y mantiene una escena independiente y con sus propios recursos. Los locutores abordan con frecuencia temas sobre rock, punk, medios de comunicación, justicia, derechos humanos, luchas indígenas y se articulan con otros colectivos, respaldan iniciativas ciudadanas, indígenas o a organizaciones no gubernamentales en la promoción de los derechos humanos. También realizan actividades de promoción cultural y han sido solidarios con La Otra Campaña, el movimiento #YoSoy132, la exigencia de justicia por los estudiantes de Ayotzinapa y otras luchas regionales. La Voz de La Montaña ha sido un espacio que ha permitido que los jóvenes rockeros se manifiesten y den vida a un movimiento intergeneracional como el rock. En otros lugares de la entidad y la república censuran manifestaciones juveniles. En La Voz hay un espacio y respeto por esta diversidad. Las Otras Bandas, en La Voz de La Montaña, es también el rock y la rebeldía montañera en las ondas hertzianas y el ciberespacio n
Jaime García Leyva fue locutor del programa “Las Otras Bandas” entre 1991 a 1995 en La Voz de La Montaña. Autor de Radiografía del Rock en Guerrero, Na Sávi. Gente de la Lluvia y diversas investigaciones sobre La Montaña de Guerrero.
Lago Titicaca, Puno, Perú, 2006 (Mirar para contarlo, Ojo de Venado). Foto: Jesús Quintanar
EL MAÍZ LLORA JUVENTINO SANTIAGO JIMÉNEZ
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Aquella casita había sido nido de amor durante un par de semanas de la mujer del beso sabor a kuchu’ y mío. Ninguna persona sabía de nuestra relación, excepto el tantsulut (pájaro chismoso) que sabía todo tipo de secretos. En cada encuentro nos prometíamos y nos jurábamos amor eterno. Parecíamos unos adolescentes y ambos estábamos convencidos que haciendo el amor en las madrugadas nos salvaríamos de nuestra soledad y olvidaríamos las tristezas que veníamos arrastrando del pasado. Ya cuando vivía en su casa también hubo noches en que inundábamos de lágrimas la cocina de tanto llorar porque los recuerdos no nos dejaban dormir e incluso el costal de totomostle que servía para hacer lumbre terminaba salpicado. Al día siguiente lo sacaba al patio para que se secara con la luz del día.
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os jóvenes dejaron de ensayar y yo seguí allí sentado. Exactamente estaba a un lado del camino principal de Las Chacas y me quedé viendo a la gente: unos subían y otros bajaban. Varios de ellos llevaban cargando en sus espaldas un costal de pimienta que habían cortado a lo largo del día en sus respectivas parcelas y se notaba el cansancio por la forma en que caminaban. Era como si los pies les pesaran, pues al dar un paso y otro lo hacían con lentitud. Aunque muy pronto llegaría la noche para que descansaran y quienes no descansarían serían los grillos y los búhos ya que cantarían incansablemente entre la oscuridad. Finalmente, me levanté de donde estaba sentado y llegué donde hay un montón de matas de plátanos. Desde allí vi que salía mucho humo en la cocina de la mujer del beso sabor a kuchu’ y también oí como si alguien estuviera aplaudiendo. En realidad, cuando llegué ella estaba haciendo tortilla y de allí provenía el aparente aplauso. También había ya guisado xkijit que es el fruto de una planta que se prepara con jugo de limón y se le añade chile y cilantro. Este platillo forma parte de la vasta gastronomía del mundo totonaco y mientras cenaba se acercó un gato. Le di un pedazo de tortilla, pero no lo comió. Al ver eso la mujer del beso sabor a kuchu’ se molestó y sentenció: –No debes tirar la tortilla porque el maíz llora n
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staba aún sentado en la silla cuando ella comenzó a mezclar en una jícara medio litro de kuchu’ (aguardiente) con jugo de limón y sal. Enseguida, me levanté lentamente y fui a mi cuarto. Me senté a un lado de la cama para esperar a la mujer del beso sabor a kuchu’, quien me curaría y cuando llegó, dijo: –Tendrás que quitarte toda tu ropa. Aquella mañana me sentía tan débil y a pesar del malestar hice lo que ella había indicado. Cerré los ojos mientras me echaba kuchu’ desde mi cabeza hasta llegar a los pies y el baño también iba acompañado de masajes en todo mi cuerpo. El olor que desprendía el kuchu’ era diferente que el mezcal. Cuando terminé de tomar el baño, me acosté en la cama y me tapé con una cobija delgada. Temblaba de frío y de pronto me alcanzó el sueño. Soñé a mi abuela Josefa sentada en una banca pequeña en casa de mi tío Rogelio en El Duraznal y platicaban. Sin embargo, ambos ya habían muerto, pero ella seguía igual que cuando estaba viva y me alegré al verla nuevamente. Desperté ya en la tarde y la fiebre había disminuido. Al menos mis mejillas ya no ardían como las había sentido hacía unas horas. Al siguiente día subí a la Universidad Intercultural y había avanzado unos metros de camino cuando noté que se movía algo en la rama de un árbol de naranja y me quedé parado por un momento para ver qué era exactamente. El movimiento era cada vez más brusco y al asomarme más de cerca me percaté que se trataba de una víbora enorme. Tal vez era una boa, pero continué caminando. Una vez que terminé de realizar mis actividades docentes en la Universidad, tomé la vereda que pasa justo detrás de los salones de Enfermería para ir a descansar. Después de caminar cerca de dos kilómetros, mi camisa quedó completamente empapada de sudor, ya que esa tarde se sentía muchísimo bochorno y los últimos rayos del sol filtraban entre los árboles gigantescos de bambúes de tallo verde. Luego, me detuve al escuchar que hacían llorar las cuerdas de un violín y era porque unos jóvenes estaban ensayando música de huapango en una tienda. Me senté sobre un costal lleno de arena recargado a la pared y pedí una copa de kuchu’ mientras me quitaba el par de huaraches que recién había comprado en Huehuetla. Pero antes de tomar el primer sorbo, tiré tres gotitas en honor a Katuxawat (Madre Tierra) y divisé hacia abajo una pequeña casa hecha de bambúes.
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TASÍN / LA SOGA Imanol Lucas Juárez (totunaku)
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gantum tasin xa tsitsakg akgpixtima nki mpixni’ lakumu tantum luwa’ chu akgsitsiniya kinpixchupanit. Akgtati patsaps ukxilh kilakgastap, waa nkimakgxpanin lakumu makgskgot lhtiwiwin wakakgo nima manimakgolh uma patsaps, akgkukitsis kat ki mputasekgni xlitaxtukgonit, katsikgoy xlakan akxni nila xaklhtata, laa tlakga xakkatsan, laa xaklipuwan chu akní xakpaxuwa. Mixma kinkgalhni kkimakanin chu kkintantunín, nila kwan lala tamakgkatsi uyama katsanawat nima aktsú aktsú wamakgo kimpulaktanut chu kintamanixnit, masputuma xtakgosni´ ki´anima chu xlajama xaa tlakgwani kijachanat, xtamakgkatsin linín naklimapakuwi. Antá kkilhtin waa uun litantlhima xtatantlhín kgawiwi tsisni, tlan klak’ukxilh ntani lakgstipalakkikgo xalhakgat putalakaxtun nima kchiki xalhpupokg laka’anit, waa laala xwikiki makawankgo xamalakch putalakaxtun chu lala skgoli uun makgawani uma ntuu klitakgatsankgama. ¿lalakawa namakgkatsi nki ntse´ la namalakki ama xawakan malakch chu na´ukxilh akstu xkgawas talakgswittawakanit uma ktasín? Nipara klakapastakputun. Waa ntakatsanawat tlakg xamapatinina´. Akgtum xla tapikua chu xla talipuwan tatlaw natasiyu kaa uku´. Na tawakayach akxní na min xtakg kiliwat nkintse lakumu ankgalhin tlawa makgatunu tsisni. Laktsu laktsu kiwama ntakatsanawat, xpalakat akgtum tamakapatanut klipatinama, waa xaa aktsu skukulu tachitawilan nika xamakgtum machokgolh ki jaxanat, naná lakumu lay tantum tsililh kxa chich palhka´ ktalakpitima. Xaa talakwilhan lilakapastakkan xla tliwakg kgakgotanun mamuxtima xla linin ki ntalakapastakni’. “Ni nama xaktitlawakgalh”, kpuwama. “Ni xaktimakamastakgalh kilistakna´ kkalinín”. ¿Laalakawa napuwan ntere laa na´ukxilh mpi kkgalhalh tasin ntani xtastonkgtawakakgoy xaa talaksapa xtatanu nkitkhat? Likua na´akchichiwan lakumu makgtum tsisni laa kintimanokglholh pii lakumu aktsu skgata tokga tokga xaktawantilhay akxní ktitanuch kchiki´, xkimatsankgananilh kpuwan xpalakat kintalakgalhin xla aktsu skgata´. Chintu tlakg xmapatini xtakgan akxni xak tamakawantawila ki lithakgna makgat tsisni’, klakapastak makgtum tsisni’ lantitawakalh, nila klhtatay xpalakat tlinki tlinki xakmakawawi. –Waa ma mintapalukut jála jála xlimakgatawakga’, tlanchi naklhtataWan akxní xmalakchuwamapaja malakch kxchakgan xtsan. Tamá tsisni´ waa talitsin chu tamakgpupun ukxilhkgolh laala tiyataxtulh tsisn´ chu makalakgolh akxní titankuwipá, xliwakú ktikgaxmatlh tuu tlakg lipikua makgalitsinan, kaa nana kwan, ¿pus tii nixmakgalitsilh tama tlanka takgalhkgaman?, ¿tii nixmakgalitsilh akxní x´ukxilh laala kganatunu kganatunu taxtukgonitanch kintapalukut?, xtachuná tasiyukgoy litokgotno nimá kkaxtlawanit chu ktlankati taktayacha´. Nalh klitakgxlokgoma waa kintapalukut, alimakgtumkú xlaa naklichuwinampalay. Akgtum skgakganat spalh kinkankapulaktlawalh chu lisanankgolh kimpaluwa, waa xaa skgakganat xapulhkun stap nimá klakgmakgalh chu xink klikankawa akxni nina xaktsuku tlawa tu ktlawama, wa nkilakgastap tlakg lakgspupokwanamakgo chu waa nkijaxanat xtachuna aksputma lakumu aksputtawilama xtuminkan luwanan. Chiwa uyama luwa xaa xlikana tapatinat. Nila kwan lala tamakgatsi uma ntakatsanawat la makgatunu ktatastiwitawakama, kinputuminik klitalakpiti, xtanana nkatsama laa nalilhtukukana kgantluwa litsapan, laa namakskuwamikgoyan kgalat, laala xkanankgoy chan, xtanana mpara kaa xpaa xkimaktawakalh xapupuni chuchut chu xkinkaktinikgoka kintantunin chu kimakanin chu kilhyawa xkimakganka xlimakgwa xakskilh puchina mpi kgaya xkinkatsanilh kxlakatin xchik chuchut, lakumu akgspulanit chatum chixku’ xalamakgat tikú xkgalhankgoy laktsuman xalakkinkachikín, paks tama makxtum kmakgkatsima, chu achuná xlitsink kimakni´ nima lakumu xlitsink tantum wakax. Ni klakpuwani uma ntalakgaputsit maskiwanti tlhakg kintalatlawa, niparawa kintakgalhtawakgana’ xa smalalh chu xakgon ti kaa xachupana´, ntiwan mat tlakg xatlankawa, nima nkit kkukxilh kaa nipara akglilokg, chuwa kamanwa tlan sakgalikgo amakgapitsinin kintakgalhtawakganin, niparawa xa skgataku’ makgalhtawakgana nti talakgpinunan chu nti nitlan tlawa laala ktakgsit. Kaku xaxini kgawas kit ti xaa stakgaku makwaka kxuwa’, paks tu xakmakgantaxtiputun laklalh kaa xpalakat kakasliya ni’aktanks klakapastaklh.
¡Pakglh Pakglh!, wintu xatalakgpakglhni makawantilhakgo nchinkgolh kkintakganín, chu tasakga malaka´anikgolh kilakgastap, xtananá mpara kaa xtalakpankxtayalh xtakgayaw. Akgtum skgakganat xatsits nima kabín kankalay kilakaspalh chu lakgchuwamakgolh kinkilhpinín kalakkayitnawan, nilá k´ukxilh mpara wintu ntatsuwima, waa xalakgpokgninkawa´ kilakgastap chu kimpixni xatatlajín nilá kimamakgantaxtunikgoy, chantu tasiyuy kaman waa laktsú xmastelenkgkan xatalakgpakglhni´ tuu tiyat makwakagolh chu kilhtsú swaya makgolh kkatiyatni kxtampin kintawapixanin. ¡Aaaaaaah! Wa xtaxekgnat puskat nima nti ayatsikama tilh tawakach kkintankgapin, kimaktlhinlhwanilh chu kimakgaxtakgnilh akgtum xa lipuwani’ taskgolit kxa laktsu kxuwa kintakganin. Wa nkintse, kimanokglholh laala kmakgasputuma uma ntu klitakgasankgama, laktsu laksu klaktlawanilh xlistakni’, kgantluwa xa lakgskgokgo puxkg taxtukgoch kxtampinin xa lakapuxkun xlakgastap, kmakgnilh ntu tlhakg xlakgkatsan kxlatamat, ntu tlhakg xpaxki, ntu manwa xkgalhi. Nalh tlhawalh ki nkgalhni’, wa nki makanin chu kintantunin nalh staknankgo, nalhtu kilakgachixkuwimakgolh. Lhuwa tachuwin chu xatakgstokgtawilani tatlín tsukumakgolh aktlhajawilikgo ki ntakanin, kkgaxmat xa lakgskgalalh xtachuwin kintse’, laa akxni xaklichuwinamaw latamat, mpi paks tlan talakkaxtlaway ntuu lay chu mpi ni anan ntuku ni la makgantaxtikan. Akgtum xaa stlan tamakgkatsin tsukulh masputu ntu xa lixkanit kmakgkatsilh laa mpulana, maklhuwa lakapun xla laktsu laktlankaliyana ntu klatamalh tsukuma takgalhwititanuy kkintalakapastakni´, akgtum stlan talitsin, xtatsisat lakgastap chuwa chixit lakumu kgalhtuchokgo xlatsitsakga chiwix nimá pajaja taktama kkililakapastak ma tsumat nti xkuenta nila klhtata makgat tsisni’. Akgtun tasukat kkilakan chu xalakswan tachuwin litaxtu nkintse’, talitsin chu lhuwa tamakgpuput litaxtukgo nti ktalapaxkikgo kkimpukgalhtawakga’. Chinchu ntu uku tlhakga kimakatsanima chu litlhinlhwanan xlukut ki akgxakg, akxni klakapastak mpi nalhkatila tlhan klitaxtu ntu nalakgpali nki takgasankas, talipuwan, chu makgkgalhana kilinín.
San Martín Chalcicuautla, San Luis Potosí, 2004 (Mirar para contarlo, Ojo de Venado). Foto: Jesús Quintanar
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na soga oscura abraza mi pescuezo como una serpiente y me sujeta con agresividad. Cuatro paredes son lo que mis ojos perciben, mis brazos cuelgan como las bombillas que tiñen estos muros, que durante una década y un lustro fueron mi único refugio, compartimos noches de insomnio, ansiedad, depresión y momentos faustos. Mi sangre coagula por mis extremidades, no puedo describir este sentimiento que carcome mis entrañas y sueños, fulmina mis latidos y acorta mi jadeo ansioso, lo traduciré como un sentimiento tanatofobia. Afuera, el viento retoza la danza de la fría noche, puedo contemplarlo por entre las cortinas de la ventana que da hacia la casa gris, el crujir de las puertas de la ventana y el silbido de la brisa alborotan esta ceremonia. ¿Qué sentirá madre al abrir esa puerta carcomida y ver a su único hijo enganchado a esta soga? No quiero ni filosofarlo. Es el dolor más lastimoso. Un ritual de horror y lamentable está a punto de verse. Madre subirá a dejarme la cena como suele hacerlo todas las noches. El dolor me consume a migajas, un error de cálculo es el responsable de este sufrimiento, un nudillo en la soga evitó que mi respiración se cortara al instante, me retuerzo como una acamaya con sal en el comal ardiente. Imágenes distorsionadas de un atardecer impávido inundan mis pensamientos fúnebres. ‘’No debí hacer esto’’, pienso. ‘’No debí entregar mi alma al purgatorio’’. ¿Qué pensará Tere al ver que robé la soga donde colgaban los calzoncillos remendados de papá? Arderá en llamas como aquella noche cuando me sorprendió llegar a casa con pasos de lactante de dos otoños. Deseo su perdón hacia mis travesuras de infante. Manosear la guitarra en altas horas de la noche es una verdadera tortura para sus oídos, recuerdo lunas atrás cuando ella subió, no le llegaba el sueño por ningún lado a causa de los chillidos de mis cuerdas. –Deberías practicar rascando tus costillas flácidas, así podré conciliar el sueño —exclamó mientras volvía a cerrar la puerta tras sus talones. Esa noche las carcajadas presenciaron la noche hasta el amanecer, es lo más chistoso que he oído, digo, ¿a quién no le daría risa por tremenda comparación?,
¿a quién no le daría risa ver mis costillas sobresalientes una tras otra?, son como los peldaños escabrosos construidos por mis manos afuera de casa y que bajan hacia la carretera. No discutiré más sobre mis costillas, lo dejaré para otra ocasión. Una ligera fragancia acaba de acariciar mis fosas nasales haciendo rugir mis intestinos, son los frijoles quemados despreciados por mi gusto y que provocó un fruncido en mi nariz antes de asistir a este evento, mis ojos son cada vez más opalinas y mi respiración disminuye como el valor del dólar estadunidense. Esto es un verdadero martirio. Siento un dolor inexplicable en cada balanceo, haciendo retorcer todo mi cuerpo, es un dolor similar a miles de pinchazos de agujas, picaduras de avispas, hormigueos, como si una olla con agua hirviente se derramara sobre mi rostro, y me amputaran sin piedad mis extremidades y me dejaran tirado panza arriba suplicando misericordia ante el todopoderoso frente a una caja de agua, así como ocurrió con un foráneo que robaba a las mujeres de mi rancho, todo eso junto, más el peso de mi cuerpo equivalente al peso de un toro. No le deseo esto ni a mi peor adversario, ni al compañero agresor medio gordo y prieto; supuestamente superior a todos, que, desde mi punto de vista, lo único que posee es su alto nivel de torpeza y su único talento es agredir a media clase; ni al profesor joven cuatro ojos que desaprueba mi corte de cabello. Sólo soy un adolescente descontrolado de piel inmadura, mis proyectos han sido opacados por un soplo fugaz de desequilibrio mental. ¡Pakglh Pakglh!, un retiemblo de porcelanas estropeadas ha llegado revotando a mi oído, obligando a mis ojos a desviarse, como si xtakgayaw estuviera derrumbándose. Un aire caliente evaporado sabor café me ha acariciado el rostro adhiriéndose a mis labios amoratados, no logro percibir ni un movimiento, mis ojos lechosos y mi pescuezo decaído me lo impiden, lo único visible son unas pequeñas siluetas de trozos bañados en porcelana esparcidos en una parte del pavimento bajo mis tobillos. ¡Aaaaaaah! El grito aterrorizado de una mujer mayor ha estallado sobre mi oído, aturdiendo mi cabeza y dejando impregnado un silbido melancólico sobre los antitragos de mis orejas. Es mamá, me ha sorprendido terminando esta ceremonia, le he roto el alma en millones de pedazos, incontables arroyos salados han brotado bajo sus pupilas, he asesinado lo que más amaba en la vida, lo que más anhelaba, su única pertenencia. Mi sangre ha dejado de circular, mis extremidades no captan señales, me han desobedecido por completo. Túmulo de voces y cantos amontonados comienzan a apoderarse de mi oído, escucho las palabras sabias de mamá, de aquella tarde gris cuando platicábamos sobre la vida, de que todo tiene solución y nada es imposible. Una gran sensación de bienestar empieza a sustituir las primeras percepciones repugnantes, innumerables imágenes, retratos de momentos vividos empiezan a circular sobre mis pensares, una sonrisa perfecta, ojos eclipse y cabello como cascada de obsidianas retrata a la niña causante de muchos desvelos míos. Un beso en la mejilla y palabras dulces figuran a mamá, risas y carcajadas en abundancia reflejan a mis amigos de clase. Lo que ahora me deja intranquilo y atormenta mi cráneo es pensar en la imposibilidad de beneficiarme de los cambios que provoque mi trágica, lamentable y perturbador defunción.
Imanol Lucas Juárez, originario del estado de Puebla, tiene 18 años. Actualmente vive en el Estado de México, donde trabaja de lunes a sábado en una fábrica de ropa. Es guitarrista y vocalista de una banda de rock. Escribe cuentos, poemas y compone canciones en totonaco. Este relato resultó ganador del cuarto premio Gusanos de la Memoria de creación literaria en lenguas originarias de México, 2023. OCTUBRE 2023
Manifestación de prostitutas, CDMX, 2007 (Un día cualquiera, Ojo de Venado). Foto: Alfredo Estrella
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Saqueos e inundación tras la tormenta, Villahermosa, Tabasco, 2007 (Un día cualquiera, Ojo de Venado). Foto: Alfredo Estrella
TAKOCHITALIS IPAN XOLAL / UN SUEÑO EN LA SIERRA Mariana Rodríguez Rodríguez, Sol Tonaltsintli (náhuatl)
OCTUBRE 2023
Ipan xolalmej tein kuetaxkuapan Puebla seki tonalmej semi taxiujtata uan tekui kochis, se kineki se kaltarro noso kaluapal maj kualtsin tepipitsa in ejekat, maj nechiixajxakualo noso majnechtsonojolini. Nikamayoksiya uan niixkuamitoniaya, nochi nonakayo totonkakiya kemej se taxkal tein kisa itech in komal, noixpiluan kemej imetsuan se askatsin amo nechixtololopikiaj uan niixachochokaya. Ninenemia itech se ueyi kali niktemouaya at niknekia nimoamikseuis. In taxiujtatalis nechtoskauatsaya uan nechtenuatsaya. Niktemojtoya kanikauin nimotalis uan nikchiuas notekiuj itech noteposkakuj kakistikej seki tanauatilmej. Amo aken nikixmatia ijkuak nipanouaya itech in ueyi kali, nimanpa teinsa ichatakapanok… Noixteskat tein nikuikaya kopinik, nikakik ijkuak motejteui itech in tal, nitolo uan ijkon kemej nimoajakuik ika noteposteskat, nikmachili ompa yetoya, nimoixkuepak uan momapajpatauak ika uetskis nechkauak maj niknaua uan nikichtakanojnotsak, nimanpa nikmachilij sejsekuilis. Timoiitaya uan teinsa tikmachilijtoya, amo nikmatia keyej semi nimoyoluelitaya, tamantik, amo nikmatia toni panotoya itech nejon tonal. Amo tikmatiaj toni panotoya, amo nikmatia kox sayoj toyolo monenektoya, noso tikuatapolojtoya ika tein tikmachilijtoyaj. Tiotaktoya, in tonaltsin uan nochi notekiuj nechsiujtijkaj ijkuak nechnauaj niyolkuik, semi nechyolmajxitij. Panokej tonalmej amo timoitakej ijkuak panok nochi in taman tachiualis, niknemiliaya keyej ika tepitsin nikuatapolojtoya niknemiliaya ne akoni aken kemansa yetoya uan kemansa amo. Ijkuak nechnauaj peuak nikmachiliaya keniuj noyolo momajxitiaya ika iyolo. Inetasojtalis uan itajtol nechichtaka tapololtiayaj. Miakpa niknemiliaya nikmakitskis uan niknauas, maj tiksenitanij in sitalimej uan in sitalkuitapilmej tein moitaj itech in metsti septiembre, maj nikochini itech iajkoluan noso maj nechnejmachpiani ika inaualis, se kuali naualis kemej tein nechtayokolijka. Nikitak oksepa uan itachalis nechyolkekeloj, timomakitskijkej. Totachalis mochikopanoltiayaj uan ijkuak timomanauatijkej amo ika timoyolmajxitiayaj, oksepa timonauajkej uan noyolo monechikoj iuan iyolo. Nimotokotso iajkolko uan nikmachiliaya keniuj yolajkotsikuinia. Yetoya uan amo yetoya itech notalnamikilis, amo nikmati toni panouaya, itech se tajkuilol nechilui oksepa kinekia nechitas, nikmatajtani keyej, uan sayoj nechnankili amo kimatia toni panouaya… Sayoj yej niknemiliaya, niyoltajmatia, amo nikmatia toni nikchiuas, sayoj nikichtakataliaya notanemilil, niknemiliaya acha sayoj nejua nikmachiliaya uan amo melau tey panouaya. Ijkon in tonalmeyotl nechixtololopojpolo uan niijsak, nochi tein nikitstoya popotokak kemej se tekuanxochitl, nejon takat nechnejmachpiak. Nikmachili sejsekuilis ijkuak nikmatis ke katka sayoj se takochitalis. Oksepa nimoojmakti ika in ixchikauak tonaltsin tein momachilia itech nejin metsti septiembre.
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En la sierra nororiental del estado de Puebla hay meses en los que el calor es tan intenso que lo único que quieres es permanecer postrado en una cama, una habitación de bambú o de madera en donde el viento acaricie lentamente mis mejillas y mis cabellos se deslicen hacia enfrente o hacia arriba. Mis mejillas estaban coloradas y de mi frente merodeaban unas gotas gigantes, mi piel canela se sentía caliente como las tortillas recién salidas del comal, mis ojos se irritaban con el calor porque mis pestañas del tamaño de las patas de una hormiga, no lograba proteger mis glándulas lagrimales. Caminé por los pasillos de un gigantesco edificio para lograr llenar una botella y beber un poco de agua. Las olas fuertes de calor resecaban mi garganta y mis labios. Mientras buscaba instalarme sobre un espacio tranquilo para trabajar, sobre mi pequeña pantalla timbraban algunos mensajes que recién había recibido. Desconocí a muchos rostros mientras caminaba por el pasillo, de repente algo muy extraño sucedió… Los lentes que llevaba se deslizaron, y alcancé a escuchar el eco del rebote, me agaché y mientras me disponía a levantarme con el armazón en la mano, sentí su presencia, así que volteé y con sus brazos extendidos y una sonrisa permitió a que le regalara un saludo acompañado de un abrazo y un susurro al oído, al instante un nerviosismo escalofriante recorrió sobre mi ser. Mientras nos mirábamos sucedía algo, por alguna u otra razón mi corazón se alegraba mucho, era una situación muy extraña, no entendía qué estaba sucediendo en ese mismo momento. Algo inesperado sucedía entre nosotros, por eso aún no entendía si era un capricho de nuestros corazones o nuestras mentes estaban manipulando nuestros sentimientos. Era tarde, el sol y mis actividades me mantenían algo cansada así que ese abrazo me había vuelto a dar vida, fue reconfortante. Pasaron algunos días en los que no nos habíamos vuelto a mirar desde aquel suceso tan extraño, mi mente se mantenía inquieta pues pensaba cómo es que en tan corto tiempo mis sentimientos estaban siendo invadidos por la presencia de aquella persona que de repente estaba y de repente no estaba. Desde aquella vez que me dio el abrazo, sentí una energía que conectaba nuestros corazones. Sus muestras de cariño y sus palabras me seducían lentamente. En muchas ocasiones imaginaba tomarlo de la mano y abrazarlo, mirar las estrellas y cometas que durante las noches de septiembre se puede presenciar, hasta quedarme dormida sobre sus hombros o que me cobijara con un abrazo fuerte y tan grande como el que me había regalado. Lo vi nuevamente y su mirada tan penetrante y coqueta me puso nerviosa, tomé su mano y tomó la mía. Nuestras miradas seguían cruzándose y el despedirnos de la mano no fue suficiente, nos despedimos entonces con un abrazo que hizo que mi corazón se fusionara con el suyo. Me acurruqué nuevamente en sus brazos y sentía el latir de su corazón. Estaba y no estaba en mi mente, no sé qué estaba pasando, en un mensaje él me dijo que sólo quería mirarme de nuevo, yo le preguntaba por qué, sólo me respondió que algo estaba sucediendo… Mi mente sólo se ocupaba para pensar en él, me ponía ansiosa, no sabía qué hacer, sólo trataba de controlar mi mente, imaginar que sólo era yo entonces y que nada estaba pasando. De repente un rayo de sol disparó hacia mis ojos y desperté, todo lo que había vivido se desmoronó como una flor de diente de león, aquel hombre se había portado muy amable en mi sueño. Sentí cómo mi cuerpo se adormeció al darme cuenta que sólo había sido un sueño. Me dispuse nuevamente a caminar bajo los rayos del sol tan intensos de septiembre.
Marisol Rodríguez Rodríguez, 26 años, es hablante de la variante nahua de la Sierra Noreste del estado de Puebla, originaria del municipio de Zoquiapan. Licenciada en Lengua y cultura en la Universidad Intercultural del Estado de Puebla.
EN LA PIEL DE LOS MÈ’PHÀÀ Hubert Matiúwàa, Xó nùnè jùmà xàbò mè’phàà / El cómo del filosofar de la gente piel, Gusanos de la Memoria Ediciones, Acatepec, Guerrero, 2022
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tá es la palabra que rige el pensamiento mè’phàà, la gente piel. Su hacer es tan grande y esencial que de ella, la piel, se desprenden la cosmovisión del pueblo, su principio ético y su concepción de la vida. La piel es lo que define a una persona de acuerdo a su actuar, con la que se expresan las emociones y se denomina el alma. Todo lo que existe tiene piel, ese manto que cobija y protege a lo que rodea, y en ese sentido, los mè’phàà se asumen como la piel del territorio, cuidadores del lugar en el que habitan desde el nacimiento. Y ello, como sucede siempre, se refleja en la lengua, que con precisión le da nombre a esta forma de posicionarse en el mundo, y por eso la palabra xtáa (“hacerse piel”) apenas y encuentra traducción en el castellano con el verbo “estar”. En su libro Xó nùnè jùmà xàbò mè’phàà / El cómo del filosofar de la gente piel, el poeta y escritor Hubert Matiúwàa hace palpables las dimensiones que la piel adquiere para este pueblo de La Montaña de Guerrero, donde aún se mantiene viva la cultura mè’phàà. Allí siempre han luchado por su territorio, primero contra el imperio de Moctezuma, luego durante el dominio español y ahora ante la invasión de grupos delincuenciales y empresas extractivistas. La región de La Montaña, explica el autor, si bien “se ha vuelto sinónimo de resistencia indígena”, es también “ejemplo de la injusticia, la violación de derechos humanos, la pobreza, la exclusión, el racismo y la violencia”. De ahí la importancia de difundir y revalorizar la historia, recuperar la memoria colectiva y repensarse como pueblo, para que la gente piel, desde sus propias formas, defienda lo que le pertenece y mude de aquello que los enferma.
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omo existe una intrínseca relación entre el territorio y la lengua —y, por lo tanto, el pensa-
miento—, la investigación de Matiúwàa se basa en el idioma y la memoria oral, a través de revisiones lingüísticas de palabras y expresiones, narraciones ancestrales y comentarios y críticas del autor. En ella también se evidencia el vínculo histórico de la cultura mè’phàà con el pueblo sĭndiŏ, como se autodenominó la gente piel que migró desde Guerrero y se asentó en lo que hoy es el departamento de León, en Nicaragua, donde ya no hay hablantes de la lengua, pero aún se conserva “la cicatriz de ese idioma”. Frente a un sistema hegemónico que no sólo despoja a los pueblos de su territorio, sino que además impone sus formas de pensar y de nombrarse para arrebatarlos por completo de su identidad, Matiúwàa propone una metodología que surge desde el mismo corazón de los mè’phàà para estudiar su pensamiento y vincular la reflexión con la actualidad. Son las palabras xó (cómo) y xtá (piel), que el autor analiza como sus “palabras matriz”, el hilo conductor del texto, pues mientras la piel es el horizonte ético, el xó es la pedagogía de la oralidad en la experiencia narrativa, “el proceso de pensar, resolver y hacer, a través de la experiencia de los distintos tiempos que fundamentan la existencia” y sirve “para educar, dar consejos, comparar para aprender”. Con base en ambos conceptos, Matiúwàa desarrolla cuatro ejercicios, destinados a despertar la memoria: 1) Marmá’áàn àkiàn’ ló’ tsáa ñajwán ló’ (Despertar la memoria para recordar quiénes somos); 2) Marmá’áàn àkiàn’ ló’ xó nìgumà numbaa (Recordar las historias de cómo nació el mundo); 3) Marmá’áàn àkiàn’ ló’ rí xtá ñajun ajngáa rèje drígoo jùmà ló’ (Recordar que somos piel-horizonte ético); y 4) Marmá’áàn àkiàn’ ló’ xó nìgumà gu’wá ná ngi’ ajngáa ló’ (Recordar nuestro lugar de nombrar al mundo). En ellos se encuentran explicaciones de las palabras y expresiones que enmarcan la concepción y filosofía del pueblo mè’phàà a partir de su oralidad, así como relatos que revelan su mirada tanto en sus historias de origen como en aquellas sobre los cambios que han atravesado las comunidades a lo largo del tiempo, ante acontecimientos tales como la llegada del mercado global.
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piel, tanto fuera de sus comunidades como dentro de ellas: desde las instituciones del Estado y la folklorización de la vida comunitaria, que acaba por desterritorializar la espiritualidad, hasta las costumbres propias del pueblo que deben modificarse de raíz, mediante el reaprendizaje, a partir de la lengua. Lejos de la romantización de la cultura indígena, Matiúwàa expone sin tapujos los problemas que colectiva y comunitariamente requieren examinarse en las comunidades mè’phàà, como la prohibición de que las mujeres participen en las asambleas y, así, quede negada su posibilidad de hacer xtángoo (piel de palabras), que es nada menos que la ley o las normas, “la manifestación del ser político”. Para dar solución a las problemáticas, asegura Matiúwàa, resulta necesario entonces cuestionarse a sí mismos desde lo colectivo y estar abiertos a reeducarse: “pensar desde el nosotros, como xtá/piel que cuida, para resolver los problemas que enfrenta nuestra comunidad”. Por ello propone también dar el peso que merecen las palabras y reivindicarse a través de ellas, pues “hacerse piel es hacerse de un nombre”. Es no llamar, por ejemplo, tlapanecos a los mè’phàà ni sutiabas a los sĭndiŏ, pues sus usos fueron peyorativos por la cultura dominante, y añadir el sobrenombre gente de piel a los mè’phàà, al ser xtá “la matriz del pensamiento que une todas las variantes dialectales de nuestro idioma”. Si de algo no queda duda con la obra de Matiúwàa es que los mè’phàà cargan con una responsabilidad desde que se realiza la Xtámbaa, ceremonia con la que los recién nacidos se convierten en la piel de la tierra. Esta responsabilidad con su pueblo es la que los lleva a luchar contra las minas, las empresas transnacionales, los cultivos ajenos a sus campos o los intentos de exterminio de su identidad, cuya mayor expresión habita en la lengua. Por ello, el idioma mè’phàà se representa como una lumbre colectiva, que corresponde mantener viva para no sólo conservarla en las cicatrices de la escritura. Porque sin lengua no hay pensamiento ni filosofar y sin hablantes la piel se desintegra, y con ella el tejido que protege al mundo n
os ejercicios también tienen una tarea a nivel interno. A lo largo de ellos se encuentra un fuerte espíritu crítico hacia todo lo que existe y atañe a la gente
Delia Peralta Muñoz
Alameda Central, CDMX, 1998 (Mirar para contarlo, Ojo de Venado). Foto: Jesús Quintanar
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SER PIEL DE LA PALABRA Hubert Matiúwàa, Xó nùnè jùmà xàbò mè’phàà / El cómo del filosofar de la gente piel, Gusanos de la Memoria Ediciones, Acatepec, Guerrero, 2022
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o que comparte Hubert Matiúwàa a través de su libro Xó nùnè jùmà xàbò mè’phàà / El cómo del filosofar de la gente piel es un viaje al pasado, a aquella historia de su pueblo. Él es un navegante, un viajero del tiempo que se ha ido a diversos lugares físicos para rescatar la palabra, para recuperar esa riqueza que les han querido arrebatar. En su mochila trajo consigo nuevamente su pensamiento propio para ser autónomos, la cosmogonía mè’phàà, y en ese largo andar nos lleva a caminar por diferentes senderos de sus montañas en Guerrero y de su propia vida, nos habla desde lo más profundo, desde lo más íntimo, y lo hace con una voz apacible que no queremos dejar de escuchar. Si nos adentramos en esta obra, resultado de una enorme faena, es la recuperación de muchas voces presentes y de otras que se nos adelantaron pero que nos siguen hablando. Nos vamos a encontrar con cuatro grandes ejercicios en los que nos explica el sentipensar de la gente piel y allí nos cuenta quiénes son la gente piel y cómo para ellas y ellos nació el mundo. Nos relata por qué hay una urgente necesidad de recordar quiénes son la gente piel, sus lazos ancestrales. Nos hace un llamado, lanza un grito rotundo sobre la importancia de recordar nuestro lugar y de cómo nombrar el mundo. El grito de las formas sobre cómo nos enunciamos en el mundo no es el único que nos hace eco y resonancia. Si bien estas narraciones sobre cómo ha ido nombrándose y creando la comunidad han sido plasmadas con una bella pluma, también nos mira a los ojos, nos toca el corazón para que comprendamos las distintas violencias que han trascendido en el tiempo y que hoy perduran en el territorio, haciendo énfasis en el racismo, el extractivismo de los territorios y de los saberes. Nos cuenta cómo hoy en Guerrero, en los pueblos indígenas de La Montaña y la Costa Chica hay 42 yacimientos mineros y que el gobierno federal ha otorgado alrededor de 38 concesiones por 50 años. Es ese mismo Estado el que auspicia las segregaciones entre movimientos sociales imponiendo estructuras narco-paramilitares y que generan la ruptura de solidaridades entre movimientos sociales. Una realidad que atraviesan los pueblos originarios a lo largo y ancho de Abya Yala.
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tra de las grandes violencias que nos remarca Hubert Matiúwàa es el despojo del idioma debido al racismo, por eso nos dice que éste es uno de los grandes problemas que México debe resolver por el respeto de la diversidad cultural:
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Cierto día preocupado por la pérdida del idioma, platiqué con un abuelo sobre la relación entre la lengua y el racismo imperante en las ciudades, me dijo: “La lengua es como tu cobija, la piel que te protege, en donde quiera que vayas la puedes llevar contigo: si hace frío te dará calor, si te toca dormir en el piso será tu almohada, si no la lavas se ensuciará; depende de ti si la mantienes limpia o no; si se rompe debes coserla” (p. 97).
Por eso nos recuerda la importancia de territorializarnos, de escuchar los mensajes de la naturaleza. Filosofar es vincular la espiritualidad y la ritualidad al territorio. Filosofar, nos
Tepoztlán, Morelos, 1998 (A veces la vida, Ojo de Venado). Foto: Cecilia Candelaria
dice, es reflexionar, cuestionar, crear, hacerse responsables con ese lugar que habitamos. Pero ¿cómo filosofar? Ese cómo tan fundamental en la filosofía que es el proceso de pensar, de resolver y hacer a través de los distintos tiempos que fundamentan la existencia; que sirve para educar, para dar consejos, para aprender a partir de la vida cotidiana y de las narraciones orales. Lejos de tomar una postura esencialista de lo que en la comunidad ocurre hace un llamado a volver a escucharnos para mudar de piel, a cuestionar y a transformar el sistema milenario estructural de opresión, el patriarcado originario ancestral que hace que las mujeres de los pueblos originarios vivan una triple dominación: racista, patriarcal y clasista. Se pregunta y se preocupa genuinamente por los roles y lugares que ocupan las mujeres en la comunidad y de la necesidad de que las mujeres puedan poner su palabra y sean tenidas en cuenta en la toma de decisiones como seres políticos. Nos habla de hacer piel, de amarrar las palabras. Eso es lo que hace. Nos habla de cómo los discursos poéticos nacen de
las necesidades de las comunidades y cómo existen en ellas distintos poetas; los poetas mantis, los poetas rayo, los poeta sopladores del agua, los poetas piel de riego, los poetas chupadores de espina, los poetas que perdieron la piel del idioma y los poetas piel de dos mundos. Hubert Matiúwàa es un poeta de dos mundos, el que escribe en dos idiomas para reafirmar la vida ante la muerte de las lenguas, pero para mí también es un poeta soplador de agua. En su libro nos cuenta que el miedo es una enfermedad que está en todas partes y que se puede contraer con el roce de una palabra infectada de violencia, que crece como un tumor hasta secar la piel, pero los poetas sopladores de agua curan n
Malely Linares Sánchez Malely Linares Sánchez, fotógrafa y periodista colombiana, doctora en Estudios Latinoamericanos por la UNAM, y doctora en Educación y Comunicación Social por la Universidad de Málaga.
TENTÁCULOS DEL CRIMEN ORGANIZADO EN NUESTROS ESPACIOS COMUNITARIOS PRONUNCIAMIENTO DE LA IV ASAMBLEA DEL MOVIMIENTO DE MUJERES EN DEFENSA DE LA MADRE TIERRA Y NUESTROS TERRITORIOS con tristeza que los tentáculos “E ncontramos del crimen organizado están entrando a nuestros
espacios comunitarios, lo cual vulnera nuestro derecho a la seguridad, sin que las autoridades locales, estatales y nacionales hagan algo para proteger nuestra integridad como mujeres”. Reunidas alrededor de un altar tradicional del pueblo cho’l, en la región de Palenque, Chiapas, mujeres de diversas latitudes nos autoconvocamos para compartir los contextos de nuestras comunidades y territorios. Nos reencontramos desde la alegría, compartiendo la ternura y la esperanza, muy a pesar del panorama desolador que vivimos actualmente. Agradecidas por el recibimiento de nuestras compañeras anfitrionas de la región cho’l-tseltal, enriquecidas por la fuerza de nuestras hermanas de la región altos, región costa, región zoque y otras visitantes de nuestro continente americano, provenientes de Argentina, Uruguay y Estados Unidos. Encontramos con tristeza que los tentáculos del crimen organizado están entrando a nuestros espacios comunitarios, lo cual vulnera nuestro derecho a la seguridad, sin que las autoridades locales, estatales y nacionales hagan algo para proteger nuestra integridad como mujeres. Así denunciamos diversas situaciones que se están presentando en cada una de nuestras regiones.
REGIÓN CHO’L-TSELTAL La desaparición de las y los jóvenes, la migración, el cobro de piso, las amenazas, los asesinatos, la delincuencia, la inseguridad va en aumento exponencial. Los megaproyectos se afianzan en la región con la inauguración del Tren Maya.
REGIÓN COSTA Incremento del flujo migratorio y la militarización con la Guardia Nacional, por otro lado se están presentando despojos a las comunidades por el llamado “derecho de vía” que no es más que la expropiación de 20 metros de tierra que dará paso a las vías del Tren Transístmico, donde hay construcciones de casas y bardas. Así mismo sigue el hostigamiento y amenazas de corte de electricidad de parte de CFE a los usuarios de luz en resistencia con el proyecto AMI. Sigue la amenaza del gasoducto que es parte del corredor transístmico, continúa la presencia de las granjas avícolas que continúan contaminando el río San Diego. Se contó también con la palabra de otras mujeres de Abya Yala, quienes expresaron que la lucha de las mujeres atraviesa el tema de explotación de la tierra, hidrocarburos, el negocio inmobiliario, la crisis del agua, la defensa de la tierra y el territorio. En Estados Unidos como en México,
Argentina y Uruguay nos afectan las mismas problemáticas y las mujeres estamos en pie de lucha. Coincidimos en que el crimen organizado ha incrementado de una forma incontrolable de febrero a septiembre: cobro de piso, desaparición de jóvenes y jóvenas, ejecuciones constantes con total desprecio a la vida. La población queda expuesta a ser sometida por el accionar del crimen organizado. Reafirmamos que a pesar de todo esto las mujeres seguimos con voluntad para seguir organizadas y animar a más mujeres y jóvenes a seguir este camino por la vida, por la Madre Tierra, por la libertad, en defensa de nuestros derechos. Lo seguiremos haciendo continuando nuestra próxima asamblea con fuerza, alegría, esperanza, amor y mucha dignidad n
Desde estas montañas del sureste mexicano latimos con firmeza. Palenque, Chiapas 15,16 y 17 de septiembre de 2023
Defensoras Nasakobajk, Red de Mujeres de la Costa en Rebeldía, Antsetik Ts´unun, Colectivo Tsijilba Bij, Mujeres de la Región Altos Tsotsil y Tseltal
REGIÓN ALTOS Apropiación de bares y espacios nocturnos por grupos del crimen organizado, la violencia se vive a cualquier hora del día en espacios públicos y privados, tal es la situación que ya no sabemos quiénes son grupos de delincuencia y quiénes son la autoridad. El crimen organizado busca alianzas con las comunidades ofreciendo su apoyo en la resolución de conflictos de tierra a cambio de entrar a sus territorios. El aumento del turismo ha generado escasez del agua, aumento de precios en alimentos y la renta. Existe una situación de ingobernabilidad a nivel de seguridad, a nivel de explotación y apropiación de los bienes comunes; los humedales siguen siendo rellenados y fraccionados para construcción de casas habitación, además de la corrupción a nivel del presupuesto público. Inseguridad para las comunidades, muchos ya no quieren ir a trabajar a la milpa porque están los soldados.
Centro, CDMX, 2010 (Hecho en Ciudad Juárez, Ojo de Venado). Foto: Germán Canseco
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REGIÓN ZOQUE Ha incrementado la violencia, el alcoholismo y la prostitución en los municipios de la región. Se activó la amenaza minera, la Fortune Bay, empresa canadiense propiedad de Wade Dawe, está enviando a sus agentes, abogados, geólogos e investigadores con la intención de reactivar la minería a cielo abierto, la alerta minera regresa a la región, luego de que en 2019 los ejidatarios expulsaran a la empresa Linear Gold, propiedad del mismo Wade Dawe.
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El Tribunal Permanente de los Pueblos sesionando en San Isidro, Jalisco, México en junio de 2013. Los jurados fueron Dora Lucy Arias (Colombia), Fernanda Vallejo (Ecuador), Alfredo Zepeda (México) y Jean Robert (Suiza-México). Las autoridades del ejido presentan su caso contra Amway. Foto: Ojarasca
SAN ISIDRO CONTRA AMWAY S
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an Isidro es una comunidad ejidal en Jalisco, México. En 1939, el gobierno del presidente Lázaro Cárdenas les concedió 536 hectáreas, pero 280 de esas hectáreas nunca se les entregaron. Mediante sucesivas maniobras fraudulentas de los terratenientes y de los funcionarios del gobierno, la tierra terminó siendo comprada ilegalmente por la compañía estadunidense Amway-Nutrilite en 1994. El ejido llevó su caso contra Amway a Naciones Unidas y al Tribunal Permanente de los Pueblos. Denunciaron a la compañía por violar su derecho al uso de sus tierras, no sólo para sembrar sus alimentos sino también contar con acceso al agua y moverse libremente por su territorio. También denunciaron a la compañía por daños ambientales, por contaminar las fuentes de agua y provocar impactos a la salud como cáncer, daño renal y deficiente crecimiento infantil. La comunidad también protestó por cómo, sin acceso a la tierra, se vieron forzados a trabajar para la empresa, con salarios de miseria y precarias condiciones laborales. Dice Raúl de la Cruz Reyes, presidente del Comisariado de Bienes Ejidales de San Isidro: “Esta tierra nos la robaron, primero fueron los hacendados y luego vino lo peor cuando el gobierno se la otorgó a la compañía transnacional en vez de dárnosla a nosotros, los campesinos. Y esta empresa ha destruido todo, la fauna, todo. Vemos que le arrancan a la gente la ganancia, la gente sigue pobre porque la riqueza se la llevan fuera. Los que quedamos aquí somos gente desgastada por todo lo que trabajamos mientras unas cuantas élites se llenan los bolsillos de dinero”.
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n una enorme e histórica victoria, el 30 de junio de 2022, tras más de ochenta años de luchar por recuperar sus tierras, el gobierno federal reconoció que las 280 hectáreas eran parte del ejido y dictaminó que las tierras debían ser entregadas a la comunidad. Esto le confiere certeza legal a San Isidro. Sienta un precedente y es irreversible. Se suponía que Amway regresara las tierras el 14 de julio de 2022. Tres días antes de la fecha límite, Amway sembró en 160 hectáreas y alegó que las leyes mexicanas les permi-
tían seguir ocupando las tierras hasta la cosecha. Así, al final Amway sólo retornó 120 hectáreas. La entrega de las tierras se pospuso para el 14 de enero de 2023. No obstante, ese día no se presentaron las autoridades mexicanas para asegurarse de que Amway entregara las tierras y la compañía procedió a interponer acciones legales ante los tribunales para posponer la ejecución. El 15 de mayo de 2023, Amway levantó una demanda contra el gobierno mexicano a través del Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI) del Banco Mundial, buscando compensaciones por ¡3 mil millones de dólares en daños! Cuando GRAIN visitó la comunidad en agosto de 2023 supimos que la comunidad no tenía acceso a toda la sección de 120 hectáreas de tierra que supuestamente le había entregado Amway en julio de 2022. La situación es engañosa. El gobierno aprobó la titulación legal de 280 hectáreas en favor de San Isidro. Luego ejecutó la devolución de 120 hectáreas (porque las otras 160 no estaban disponibles según las leyes). Hasta ahora San Isidro sólo ha recuperado el control de 60 hectáreas debido a que Amway continúa bloqueando el acceso al resto de la tierra y los guardias de seguridad de la compañía acosan a los integrantes del ejido que intentan sembrar o incluso caminan en las áreas ocupadas por Amway. La situación es tan frágil que, aunque la gente del ejido está decidida a recuperar la totalidad de sus tierras, por ahora su determinación es ocupar las 60 hectáreas que sí tienen y comenzar a sembrarlas con sus cultivos tradicionales —en especial la milpa de maíz, frijol, calabaza y diversas variedades de yerbas. El Colectivo por la Autonomía, GRAIN y otros muchos grupos que respaldan al ejido en el proceso siguen de cerca los sucesos y ofrecen apoyo al ejido para asegurarse de que Amway entregue el resto de las tierras como fue ya sancionado por las autoridades. La justicia ha sido lenta en llegar pero ya fue suficiente de 80 años y tres generaciones de gente que no encuentra paz y que no tiene posibilidad de vivir una vida digna. Amway tiene más tierras y debería salirse de San Isidro. A diferencia de la compañía, el ejido sólo cuenta con su territorio.
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ero quién es Amway. El consorcio que maneja la compañía es el Access Business Group. Y en México opera como Amway-Nutrilite. Amway (Access Business Group) es la compañía de mayor venta directa en el mundo, con 8 mil 900 millones de dólares en ingresos en 2021. Es propiedad de dos familias estadunidenses. Una de ellas es la familia del multimillonario Richard DeVos. El apellido DeVos se hizo muy conocido cuando Betsy DeVos fue nombrada por Donald Trump como su secretaria de Agricultura. Ella es la nuera de Richard DeVos (hermana de Erik Prince, fundador de Blackwater). Y los DeVos tienen una larga historia de apoyo a la extrema derecha en Estados Unidos. Según una investigación sobre la familia DeVos en Vanity Fair: “Desde la década de los 70, miembros de la familia DeVos han otorgado hasta 200 millones de dólares al Gran Old Party, el Partido Republicano en EUA, y han sido incansables promotores del moderno movimiento conservador —sus ideas, sus políticas públicas y sus cruzadas que combinan economía de libre mercado, un empuje en pos de la privatización de muchas funciones gubernamentales y de muchos valores sociales cristianos”. “Aunque muchos otros mega-donantes de la extrema derecha pueden haberse hecho notar más a lo largo de los años (los Coorses y los Kochs, Sheldon Adelson y Mercers), la dinastía de los DeVos de Michigan se cuece aparte (por la duración, el espectro, la profundidad de su influencia)” n
Fuentes
GRAIN
https://piedepagina.mx/recupera-san-isidro-territorio-invadido-por-amway-nutrilite-ganaron-hace-29-anos/ https://www.chiapasparalelo.com/noticias/2023/01/suspenden-entrega-de-tierras-a-san-isidro/ https://consumidoresorganicos.org/2023/02/13/amway-contra-mexico-y-la-vida-campesina/ https://www.biodiversidadla.org/Recomendamos/San-IsidroJalisco.-La-legitimidad-de-su-lucha https://ojarasca.jornada.com.mx/2023/02/11/quien-apaga-las-luces-el-ejido-san-isidro-vs-amway-nutrilite-en-jalisco-310-9862.html https://icsid.worldbank.org/cases/case-database/casedetail?CaseNo=ARB/23/15
LA POBLACIÓN CIVIL NO ES UN OBJETIVO N
os unimos a las voces, incluidos los llamados realizados por las Diócesis de San Cristóbal de Las Casas y Tapachula, que se han pronunciado por la indignante situación de violencia que se vive en gran parte de Chiapas a causa de la complicidad y permisividad de las autoridades de todos los niveles ante la actuación de grupos de la delincuencia organizada, quienes disputan el control del territorio para las economías legales e ilegales. Desde hace más de dos años se ha venido agudizando esta disputa caracterizada por un fuerte control social a partir del terror y la violencia armada. De acuerdo a notas periodísticas, y testimonios anónimos, alarma que entre las tácticas de los grupos criminales se toma como rehén a la población civil, utilizada como escudo de guerra, forzándola a participar en movilizaciones, bloqueos y enfrentamientos en favor de alguno de los bandos. El corte de suministros básicos, como alimentos, gasolina, gas lp, luz eléctrica o servicio de compañías telefónicas mantiene a la población en vilo y zozobra con impactos psicosociales importantes. Existe angustia, escasez e incluso la imposibilidad de desplazarse por miedo a represalias de los grupos en disputa. Si bien la situación ha sido álgida en la Región Frontera, también en otros territorios se presentan situaciones de violencia, y existe el riesgo inminente de que se agudice. El Estado tiene un deber urgente de protección. Es latente que la situación genere afectaciones y riesgos a la seguridad e integridad física, mental y emocional de la población, que en estos municipios se encuentran en terrible vulnerabilidad con múltiples violaciones graves a sus derechos humanos, lo cual se suma a la histórica marginación del territorio.
desabasto y encarecimiento de productos básicos como alimentos y gasolina. n La interrupción de la vida cotidiana a partir del corte de servicios básicos como luz y señal de celular, así como la suspensión indefinida de clases y servicios de salud. n Múltiples violaciones a Derechos Humanos: el derecho a la alimentación, a una vida digna, a la seguridad, a la educación, a la salud, a la justicia, al libre tránsito y a vivir en paz. n La minimización de la violencia por parte del discurso oficial. n La criminalización de la población por parte de algunos medios de comunicación, desligando de su responsabilidad al Estado, y reproduciendo una narrativa estigmatizante y descontextualizada. n La respuesta insuficiente del Estado ante las denuncias de la población desde hace varios meses; pues no ha habido una estrategia integral que atienda las necesidades y que abone a una pacificación real.
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xigimos al Estado mexicano brindar atención integral a la población afectada directamente por la violencia y a las víctimas por desplazamiento forzado. Atender las necesidades humanitarias de alimentación, salud y refugio. Garantizar seguridad para el libre tránsito. Una investigación imparcial y exhaustiva que identifique a los responsables de la violencia, y una estrategia integral, garantizando la seguridad de la población; no se considera la militarización como una respuesta duradera. Garantizar la seguridad de periodistas, personas defensoras de derechos humanos, defensores del territorio, y ciudadanía, particularmente en la Región Frontera y Sierra n
Firman más de un centenar de organismos civiles y colectivos de todo el país
Patrullaje militar, Ciudad Juárez, Chihuahua, 2010 (Hecho en Ciudad Juárez, Ojo de Venado). Foto: Germán Canseco
Denunciamos: n El incremento de distintas formas de violencia: asesi-
natos, secuestros, desapariciones forzadas, amenazas, agresiones, extorsiones como “cobro de piso”, toma o irrupción de asambleas comunitarias, reclutamiento forzado, desplazamiento forzado, despojo de bienes y de medios de vida. La población ha estado en una intermitente incomunicación que ha derivado en
EL BÁSQUET DE LOS PUEBLOS Te sututet ixtabil / El giro de la pelota, Delmar Penka, Coneculta, Chiapas, 2020, 209 pp.
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Ojarasca
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o se ha contado ni estudiado lo suficiente el papel central que ocupan el basquetbol y las canchas donde éste se juega en las comunidades originarias y las poblaciones rurales de México. El ensayo narrativo que entrega Delmar Penka (Tenejapa, 1990), escritor y académico tseltal, pone en escena el incesante peloteo en clave autobiográfica, pues quién que nació entre montañas, o encaramado en alguna, no practicó tan aéreo deporte. En nuestro país futbolero, el básquet ocupa un lugar importante en todas aquellas localidades donde la vasta cancha del balompié resulta impracticable. No cabe, o lo hace tan apenas que resulta problemático resolver el clásico “¡bolita por favor!” entre cañadas, laderas y barrancas. El giro
de la pelota confirma esta intimidad deportiva característica de las juventudes en las que Gonzalo Aguirre Beltrán llamara “regiones de refugio”. La gran pelota durísima, su rebote frenético, el vuelo al aro convocando a los ojos en alto y las manos detenidas, como en plegaria. Obró como un deporte precursor de la igualdad entre hombres y mujeres, como refleja Penka. Vienen a la memoria las fotografías de Sebastiâo Salgado en la comunidad zapatista San Miguel Chiptic, Chiapas, donde muchachas tojolabales encestan de cara al cielo. Y más aún la serie fotográfica de Jorge Santiago sobre las canchas de basquetbol y sus usos en las sierras de Oaxaca, publicada por Ojarasca en 2015 (https://www.jornada.com. mx/2015/06/13/ojarasca218.pdf). El deporte, establecido en los pueblos durante el cardenismo, “refuerza su identidad”, expresaba el fotógrafo zapoteco de Guelatao. Ahora, Delmar Penka lo describe de manera muy amplia y a la vez personal. El juego puede verse como herencia del indigenismo y de la presencia de
misioneros católicos y evangélicos en las montañas del México indígena durante el pasado siglo. En los Altos y la selva de Chiapas, en las montañas de Oaxaca, Puebla, Veracruz o Oaxaca, las canchas de baloncesto son y han sido parte de la vida comunal, municipal, estudiantil y festiva. Si las planicies de Yucatán favorecieron el beisbol, el encierro o la altitud en las sierras propician el juego en corto, la compacta cancha al aire libre, los equipos de cinco. Penka narra partidos y torneos de sus mocedades, reflexiona sobre los juegos prehispánicos y destaca el papel social y ritual de tanto peloteo. Para él fue toda una escuela, y en su texto reproduce reglas, lecciones, momentos épicos y moralejas cotidianas. Piensa con angustia en los jugadores prehispánicos: “La vida y la muerte se disputaban en una sola partida. El miedo a perder era parte del juego, pero más grande era el miedo a no entregar sus entrañas a los seres sagrados que veneraba. El sacrificio era la expresión más leal de la vida” n
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Alamitos, Mezquital, Durango, 2003 (Mirar para contrarlo, Ojo de Venado). Foto: Jesús Quintanar)
K’ASEMALTAK JNOPBEN / GRANOS DE MI PENSAMIENTO Jordán Oswaldo Pérez Díaz (tsotsil)
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Li choy k’anale te ta xnuxin ta vinajel.
I Estrella de pez nada en el cielo.
Jun ik’al te’ ja’ ton yolel ta xch’i, ta xi sk’el k’alal ja’ sna akov chone.
II Un palo mulato es piedra creciendo, me mira cuando es casa de avispa.
Muk’ta nab, muk’ta nab. ¿K’u yu’un chak’elun xchi’uk chabuts’une?
III Mar, mar. ¿Para qué me miras con tu beso?
Yaxal te’ sts’ayayet ta jnuxineb ta xnuxin ta ak’ubaltik.
IV Árbol azul brilla en mi barco navegando en la noche.
Sak’ osilal mut jujun sob li’ axojobale sak’ubtas li banamile.
V Pájaro de la mañana cuando sales tu luz alumbra el mundo.
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Jordán Oswaldo Pérez Díaz, 10 años, estudia quinto de primaria en la Escuela Bilingüe “Niños Héroes de Chapultepec”. Radica en Lázaro Cárdenas del 30
Río, municipio de Ocozocoautla de Espinoza, Chiapas. Ganador del concurso Gusanos de la Memoria en lenguas originarias 2023.