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SAN MIGUEL DE TUCUMAN, DOMINGO 8 DE ENERO DE 2012

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Adolfo Kaminsky fue un magistral falsificador argentino que puso sus habilidades al servicio de salvar a miles de judíos del Holocausto.

Witold Gombrowicz volcó el magnetismo de su lucidez a la tarea nada menor de cazar las más diferentes mentiras culturales.

5 a SECCION

ENTREVISTA A JUAN JOSÉ SEBRELI

“Cuando me llaman de derecha,

no me entienden” ◆

Por Marcelo Gioffré

PARA LA GACETA - BUENOS AIRES

n el piso de la habitación que Juan José Sebreli usa para escribir hay una espesa barricada literaria: me cuenta que había separado todas las obras consultadas mientras trabajaba en su nuevo libro, que versa sobre teoría política, y que destinaría al menos un mes del verano para revisar las anotaciones y marcas que había ido estampando, como cicatrices recordatorias, en cada página y en cada margen. Y advierte con fastidio casi festivo, como quien se queja de algo que en el fondo le gusta, que cada autor lo va llevando a otros, y esos nuevos, a otros, urdiendo un intrincado delta que inevitablemente evoca a Borges: caminos que se bifurcan.

E

- Hace poco tiempo, en una entrevista para el diario La Nación, afirmaste que si bien Cristina había ganado por el 54%, Galtieri había tenido en la época de Malvinas un 90% de la gente a su favor, con lo cual te criticaron que habías equiparado un gobierno democrático con un gobierno dictatorial. - Es la típica falacia de confundir una parte con el todo. Te pongo un ejemplo flagrante: Hitler no comía carne, yo tampoco, por lo tanto yo soy nazi. En este caso lo único que quise señalar es que una mayoría puede optar por algo que no es lo mejor. Más aún, puse otro ejemplo: el caso del plebiscito de Hitler. Eso no significa que Cristina sea Hitler, sólo estoy mostrando los límites del sufragio universal, que es un método muy complejo. La gente cree que el sufragio universal es un procedimiento científico para determinar lo verdadero; no hay tal cosa. Lo verdadero puede ser lo que votó la minoría. Y para salvar ese eventual error está la alternancia en el poder.

Siempre polémico y agudo, Sebreli explica por qué muchos intelectuales no comprenden sus ideas. Rescata a Marx y cuestiona a sus seguidores. “Marx no era un delirante como sí son los marxistas”, afirma. Además, analiza algunas de las medidas del gobierno y aborda el relato kirchnerista. “Explican la realidad, que es muy compleja, de modo fácil;

- Este año hubo muertes significativas de personas cercanas a vos. Un caso fue David Viñas. - La relación con David fue conflictiva. La muerte de David me afectó, es de mi generación y cuando muere alguien de tu generación morís un poco vos. Además, estuvimos muchos años en una empresa común muy importante como fue Contorno. - ¿Y qué te separó después de David Viñas? - Oscar Massota, Correas y yo teníamos una posición política distinta. Nos echaron. Después, cuando cae Perón, nos vuelven a llamar.

todo es blanco y negro”, concluye. LA GACETA / FOTO DE ARCHIVO

- ¿Cuál era la diferencia? - La diferencia era que estábamos en una cosa loca, una especie de peronismo marxista, peronismo de la línea Merleau-Ponty lo llamaba yo, porque el procedimiento que Merleau-Ponty aplicaba al comunismo nosotros pretendíamos aplicarlo al peronismo. Era un peronismo de fantasía: ningún contacto jamás con ningún peronista, y si cualquier peronista hubiera escuchado lo que decíamos nos hubiera abominado. - Pero entonces, si pretendían un peronismo marxista, ustedes fueron precursores de los montoneros. - A pesar de que los peronistas de izquierda de los 70 nos copiaron, las diferencias son abismales: no éramos nacionalistas, ni militaristas, ni católicos. Sólo reivindicábamos el aspecto obrero.

- Podrían decirte que, a tan poco tiempo de las elecciones que ganó Cristina, relativizar el resultado es apresurado. - Yo siempre he sostenido esta teoría de la democracia. Y el comportamiento de Cristina es previsible, hace ocho años que están en el poder. Yo puedo presumir lo que viene, dentro de la incertidumbre. - Tuviste una militancia fuerte contra la discriminación a los homosexuales, incluso en un grupo organizado con Néstor Perlongher, Blas Matamoros y Manuel Puig. Muchos se preguntan cómo puede ser que objetes al único gobierno que le ha dado derechos y cierta identidad a los homosexuales. - No, la identidad a los homosexuales comenzó en 1983, a partir de ahí ya no hubo persecuciones. Yo tenía esa militancia en la década del 70, cuando los homosexuales iban presos, pero hoy ya han sido aceptados en casi todo el mundo. En realidad, estoy en contra del matrimonio en general, pero creo en la pluralidad moral, por lo tanto si hay homosexuales que quieren tener una pareja monogámica me parece bien que se le dé la chance. Ahora, ¿por qué votó el kirchnerismo por el matrimonio gay? Es el toque modernizante que tiene el neopopulismo latinoamericano. El peronismo clásico era homofóbico, perseguía a los homosexuales, incluso en la Constitución de la Provincia de Buenos Aires, dictada en la época de Mercante, figura la prohibición de los homosexuales a votar, más allá de que era impracticable. El kirchnerismo adoptó el progresismo para granjearse la simpatía de ciertas minorías que estaban sueltas. Es un injerto meramente táctico. La izquierda fue homofóbica casi todo el siglo XX, pero hoy es al revés, son rachas, y ellos fueron deliberadamente a captar esos votos.

- Si te enteraras de que tenés una enfermedad terminal, ¿qué harías? - Me sacaría un pasaje a Suiza e iría a las clínicas que hay allí para practicar la eutanasia.

- ¿Te fuiste de Sur y de Contorno por peronista? - Sí, después de haber trabajado en dos revistas antagónicas, terminé siendo echado primero por Victoria Ocampo y después por David Viñas. En realidad, por peronistas marxistas. Pero porque no nos entendían, era un peronismo inventado.

No nos olvidemos de que todos los partidos de izquierda sin excepción apoyaron a Galtieri. ¿Quién puede tirar la primera piedra?

- Pero el aborto ellos no lo aceptan. - Claro. Yo en cambio, para los que dicen que soy de derecha, estoy a favor del aborto, de la libertad sexual, de la eutanasia, de la educación sexual en los colegios, del reparto del preservativos, estoy en contra de las políticas nefastas de la iglesia en todas estas materias. Mi cuerpo me pertenece a mí y no a Dios.

- ¿Siguen sin entenderte muchos intelectuales? - Claro, cuando uno tiene una posición dialéctica es muy difícil, aquí la gente es maniquea. Cuando me llaman de derecha no me entienden. Soy laico total, he estado en contra de todas las dictaduras de derecha, cosa que no pueden decir los progresistas, la izquierda. No nos olvidemos de que el Partido Comunista apoyó a Videla, no nos olvidemos de que los maoístas del PCR apoyaron nada menos que a López Rega, no nos olvidemos de que todos los partidos de izquierda sin excepción apoyaron a Galtieri. ¿Quién puede tirar la primera piedra? - La izquierda te critica diciendo que has producido una inflexión, que te has alejado de lo popular. - ¿Qué significa acercarse a lo popular? Yo reivindico el tango, el cine argentino más popular: Manuel Romero, Niní Marshall. Desde el punto de vista de la cultura popular, no pueden reprocharme nada. Ahora, yo no puedo estar a favor de un gobierno cuando uno ve, basta salir a la calle, que la pobreza y la desigualdad aumentan, en la época kirchnerista han aumentado. Creo en una justicia social sustentable, para lo cual tiene que haber crecimiento económico, y el populismo no se preocupa del crecimiento por lo cual termina generando miseria. Continúa en la página 4...


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LA GACETA

LITERARIA DOMINGO 8 DE ENERO DE 2012

/ LA GACETA LITERARIA / LANZAMIENTOS / LA GACETA LITERARIA / CRÍTICA DE LIBROS / LA GACETA LITERARIA /

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o v e d a d e s

La desconocida historia del Schindler argentino

un falsificador nacido en Buenos Aires que salvó a miles de judíos del Holocausto

LA CASA DE LOS SECRETOS Magdalena Ruiz Guiñazú

$ 69

SUDAMERICANA (224 PÁGINAS)

La autora describe una sociedad porteña, durante la primera presidencia de Perón, en la que las pasiones solían disimularse en aras de una moral conservadora. Mientras tanto, el mundo despertaba en un escenario de posguerra donde ya nada sería igual.

LUKA Y EL FUEGO DE LA VIDA Salman Rushdie

$ 75

MONDADORI (208 PÁGINAS)

Rashid Khalifa cae en un sueño tan, tan profundo que nada ni nadie logra despertarlo. Para salvarlo del sueño eterno, su hijo Luka debe embarcarse en un intrépido viaje por el Mundo Mágico para robar lo único que puede ayudar a su padre: el Fuego de la Vida.

LOS CUENTOS SINIESTROS Kobo Abe

$ 69

ETERNA CADENCIA (160 PÁGINAS)

Abe somete los valores corrientes a una mirada satírica y expone su siniestra lógica. Vanguardista en la estética y en la filosofía social, fue precursor en tratar temas como los daños al ecosistema, la ceguera que produce la sobreinformación y el aislamiento en las grandes urbes.

EN BUSCA DE APRIL Benjamín Black

$ 89

ALFAGUARA (336 PÁGINAS)

La misma niebla densa que cubre Dublín parece haber ocultado el rastro de la joven April Latimer. Cuando Phoebe se siente incapaz de recabar dato alguno sobre su amiga, Quirke responde a su petición de ayuda y los dos, junto con el inspector Hackett, inician la búsqueda.

EL NOVELISTA INGENUO Y EL SENTIMENTAL Orhan Pamuk

$ 69

MONDADORI (160 PÁGINAS)

Deteniéndose en las obras de Tolstói, Dostoievski, Stendhal, Flaubert, Proust, Mann y Naipaul, el autor explora la oscilación entre lo ingenuo y lo reflexivo, así como la búsqueda del equilibrio que se encuentra en el corazón mismo del oficio de todo novelista.

JOSÉ SARAMAGO: UN RETRATO APASIONADO Armando Baptista-Bastos

$ 62

CAPITAL INTELECTUAL (180 PÁGINAS)

Hablan los dos amigos con sensatez y con belleza. Son escritores, usan la palabra para explicar el mundo, pero también para añadirle la pincelada que necesita. Para ellos dos, nada carece de importancia, salvo el poder: no resiste análisis aunque se mantenga por la coerción.

El autor no recuerda las jornadas sangrientas del 19 y el 20 de diciembre de 2001 sólo como un helicóptero, una consigna y una cifra absurda de muertos, sino como un punto de inflexión en la historia del país.

Cuentos para leer con los ojos bien abiertos

$ 10

Que los jóvenes y la lectura se encuentren. Ese es, desde el título, el noble fin que persigue este manual para estimular el interés por la lectura en los preadolescentes, y así iniciarlos en un camino inagotable. La obra incluye textos y ejercicios.

$ 79

LA RABIA (Y TODO LO QUE VINO DESPUÉS) 2001-2011 / 10 AÑOS / 26 HISTORIAS Rodolfo González Arzac

TUSQUETS (320 PÁGINAS)

$ 86

Héroe de la libertad La falsificación, concebida co-

CÉSAR DI PRIMIO ◆

una selección de siete notables historias tomada de los libros de Nielsen EL HOMBRE QUE SE COMIÓ EL MUNDO Jay Rayner En busca del menú perfecto, es el subtítulo de esta obra, que es una guía de los restaurantes más famosos del mundo, como The Fat Duck, Spago, Piero’s, Al Mahara, Nobu, Café Pushkin, Turandot, Yerre, Yukimura, Petrus, Hiramatsu, Gabriel’s, Luger’s, Le Gavroche y El Bulli.

MESSI: EL CHICO QUE SIEMPRE LLEGABA TARDE (Y HOY ES EL PRIMERO) Leonardo Faccio DEBATE (200 PÁGINAS)

$ 59

SARAH KAMINSKY (Capital Intelectual - Bs. As.)

mo una profesión ilegal al servicio de la justicia, nos muestra la importancia de la acción y la inteligencia ante la opresión de los tiranos. Esta biografía es verdaderamente una increíble historia de vida de un hombre increíble. El libro está redactado por su hija, pero quien nos cuenta los hechos es él. A modo de entrevista íntima, de diálogo ameno, el libro transporta al lector a un lejano sillón donde mantiene una apasionante charla con su protagonista y narrador. Tras esa conversación es imposible no disfrutar de la cordialidad, de la admirable sencillez, del asombro de hablar mano a mano con un auténtico héroe de la libertad. © LA GACETA

SUDAMERICANA (264 PÁGINAS)

LUCIO PIÉROLA EDICIONES (138 PÁGINAS)

Faccio hace un perfil en tres tiempos del crack rosarino, que con apenas 24 ha roto todos los récords. Un chico tímido, pequeño y de apariencia frágil, convertido en la joya más valiosa del mayor espectáculo planetario.

LEY 26.522. HACIA UN NUEVO PARADIGMA EN COMUNICACIÓN AUDIOVISUAL Mariana Baranchuk – Javier Rodríguez Usé UNIV. NACIONAL DE LOMAS DE ZAMORA (256 PÁGINAS)

$ 75

ADOLFO KAMINSKY, EL FALSIFICADOR

mía francesa en medio de la guerra por la liberación de Argelia. Finalmente Francia decretó un Cese de Fuego, razón por la cual ese dinero no se utilizó y fue quemado. Kaminsky dijo entonces: “Las historias de dinero no hacen más que generar graves problemas. Los líos siempre comienzan con el dinero.” En los 70 se retiró y guardó un silencio tranquilo, modesto, sencillo, sobre su pasado como falsificador. Ese silencio duró hasta este libro, donde su hija, la autora de esta formidable biografía, documenta muchas de las verdaderas hazañas que libró Kaminsky, quien a la luz de la historia, seguramente quedará como el Schindler argentino.

Adolfo Kaminsky nació en Argentina en 1925, hijo de una familia judía procedente de Rusia, pasó parte de su infancia en una casa chorizo en el Buenos Aires de los años 20. Era un niño de pelo ondulado que jugaba, como todos los otros niños, en pantalones cortos. En 1932 viajó a París. Allí, durante la pesadilla nazi, fue conducido junto a su familia a Drancy, el paso previo hacia Auschwitz. Gracias a su nacionalidad argentina, él y su familia

CONTACTO Alba Omil (compiladora)

La Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual y la Universidad Nacional de Lomas de Zamora aunaron esfuerzos para publicar una edición explicada de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (Ley 26.522), a dos años de su sanción.

LA GENERACIÓN DEL CENTENARIO Y SU PROYECCIÓN EN EL NOA (1900-1950) Elba Estela Romero y Elena Perilli de Colombres Garmendia CENTRO CULTURAL ALBERTO ROUGÉS (500 PÁGINAS)

$ 100

BIOGRAFÍA

fueron deportados y pudieron regresar a París. A los 17 años, en pleno Holocausto, se convirtió en falsificador de documentos para la Resistencia francesa. Salvó miles de vidas con su informal oficio durante el horror de la ocupación alemana. Después de la Guerra se involucró con otros frentes de izquierda del mundo, capacitó falsificadores para ayudar a los perseguidos de otros regímenes dictatoriales, como los de Latinoamérica en los 60, la España de Franco, la Argelia colonizada y otros movimientos revolucionarios. En 1962, al servicio del Frente de Liberación Nacional, falsificó un metro cúbico de billetes de cien francos, es decir, unos cien millones de francos, con la idea de desestabilizar la econo-

Un estudio profundo sobre la acción de ese brillante grupo de personas que hacia los años en que el país celebraba su primer siglo de vida independiente, marcó la vida espiritual de su provincia y de su región.

CUENTO

-respetuoso, compinche- de escritores amigos, de los nombres de las editoriales y las revistas literarias, y hasta de sí mismo:

LA FE CIEGA GUSTAVO NIELSEN (Páginas de espuma - Bs. As.)

La fe ciega, de Gustavo Nielsen, está compuesto por apenas siete cuentos, pero esa mínima cantidad basta para reafirmar un estilo narrativo sólido y dueño -como cada buena narrativade un sello propio -cosa que bien puede advertirse también en las novelas de Nielsen-, además de abrir abanicos argumentales y, a la vez, buscar conexiones, lazos, correspondencias temáticas y estilísticas entre los relatos. De modo que en todo buen cuento puede haber mucho, pero siempre hay más de lo que se dice. Pasemos a ellos. En el texto que da nombre al libro y en El café de los micros (primer premio del concurso literario Viene a Cuento y publicado en una antología de Tusquets) sobrevuelan o se estampan explícitamente la figura oscura de un padre y la complejidad de los lazos familiares (“Había odiado en vida a mi padre; ahora no iba a cambiar de sentimiento”). Adiós, Bob está dedicado “a las víctimas civiles del terrorismo mundial”, desde la

-¿Y el de Nielsen, qué hago con el libro de Nielsen? - Quemalo.

BUEN HUMOR. Nielsen se ríe hasta de sí mismo en algunos cuentos. óptica de una inmigrante argentina en Nueva York. Turf es quizás el más extraño al conjunto: la historia de una estafa en el hipódromo platense. Aniquilación de un poema y La vida cantada (ambientado en un programa radial llamado Chancho de fuego, conducido por un gay y al que concurren dos escritoras: una veterana, consagrada, conservadora; la otra joven, novel, posmoderna) aparecen como representacio-

nes en clave de mofa de las modas e histerias literarias, y de cómo a veces basta romper ciertos códigos para caer sencillamente en el ridículo; ambos están cruzados por un humor lacerante y corrosivo, regados por las viscosas capas de un erotismo acechante, cuando no por una lujuria a flor de piel, y otras hierbas malolientes como el ego extremo y la codicia. Pero Nielsen, además, hace reír. Se toma la licencia de burlarse

Y desliza en algún pasaje rasgos autobiográficos: “Soy arquitecto. Construyo las casas donde ustedes viven (…) Creo solamente en mi trabajo, en los edificios que levanto, en las ventanas que abro, en los muros que derribo”. El volumen, en definitiva, es una selección de textos de los tres libros de cuentos que Nielsen tiene publicados -Playa quemada, Marvin, y Adiós, Bobpara esta edición de la editorial española Páginas de Espuma, que en la Argentina distribuye La Compañía. Como se dijo, el libro toma el nombre de uno de los relatos; pero el relato, a su vez, toma su nombre de una sentencia: “La fe ciega es una redundancia; sobre la ceguera o la falta de fe. Para creer hay que cerrar los ojos”. Para leer a Nielsen, hay que abrirlos. Bien abiertos. Y predisponerse a las emociones y las carcajadas. © LA GACETA

HERNÁN CARBONEL ◆


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LA GACETA LITERARIA / ACONSEJADOS / LA GACETA LITERARIA / ACONSEJADOS / LA GACETA LITERARIA /

RECOMENDADOS destacamos otros seis libros sugeridos por nuestros colaboradores durante 2011

EL LIBRO QUE ANTICIPÓ EL HOLOCAUSTO

LO SUBLIME Y LA VERGÜENZA A UN MISMO NIVEL

HISTORIA MEIN KAMPF, HISTORIA DE UN LIBRO

NOVELA TRES LUCES

ANTOINE VITKINE (Anagrama – Barcelona) - $ 135

CLAIRE KEEGAN (Eterna Cadencia - Buenos Aires) - $ 56

Antoine Vitkine rastrea minuciosamente las repercusiones que Mi lucha -cuesta llamarlo libro- tuvo en Europa y en Estados Unidos en los años que siguieron a su publicación (1925). Asimismo, demuestra que la brutalidad que el régimen nazi impuso a partir de 1933, y que llegó a su paroxismo mediante la matanza industrial de millones de seres humanos, había sido anunciada -como proyecto político- por el propio Hitler cuando su ira lo hizo redactar Mi lucha… Vitkine concluye: “Mein Kampf no es solamente un libro banal. También es un libro terrible, porque es de una violencia intensa, incluso para la época: un precipitado de odio, de un odio frío, recubierto de ropaje metodológico, sin apelación, absoluto. Mein Kampf banaliza el terror y anuncia también otra cosa: la utilización de todos los recursos de un Estado en la lucha contra los judíos, al servicio de una solución global, mundial, definitiva, de la cuestión judía, que debe saldarse con la desaparición de la ‘raza judía’”. Como se advierte, a Vitkine le ha tocado la penosa tarea de descender a la matriz del infierno hitleriano, para ensayar la prehistoria del libro que no debió ser escrito -que no debió existir-, lo que, por su parte, convierte a la obra del francés en aquella que nadie hubiera querido o necesitado leer.

La historia sucede en zonas rurales de Irlanda. Una niña, hija de modestos trabajadores de la tierra, es llevada a casa de unos parientes, también agricultores, hasta que su madre dé a luz. Si bien todo sucede en el campo, las realidades económicas de ambas familias son muy diferentes: en la nueva casa hay una habitación sólo para ella, tienen freezer y un baño dentro de la vivienda. Pero también hay un secreto, a pesar de que el primer día le aclararon que en ese hogar no había historias que ocultar. Este es el tercer título de Claire Keegan, tal vez una de las escritoras más interesantes aparecidas en la última década... La técnica narrativa es variada, aunque no novedosa; lo que no es una falencia, sino un punto interesante en épocas de experimentación innecesaria y, muchas veces, poco feliz. Hay mucho de costumbrismo en esta historia; lo novedoso es la falta de ambages para hablar de la realidad. Lo sublime y lo vergonzante están a un mismo nivel; eso permite que la autora trabaje la pasión y el desapasionamiento en una misma tarima creativa. Este libro está fuera del discurso ejemplificador; su autora sabe que los discursos tienden a fagocitarse hasta desaparecer, por eso le huye a la moraleja. El tratamiento de la soledad es lo novedoso aquí; la soledad que se da en los seres que no están solos.

FEDERICO ABEL (LA GACETA Literaria, 3 de julio)

ROGELIO RAMOS SIGNES (LA GACETA Literaria, 17 de julio)

ESCRIBIR SOBRE SEXO Y EL DESEO COMO INTRIGA NOVELA YO TAMBIÉN TUVE UNA NOVIA BISEXUAL GUILLERMO MARTÍNEZ (Planeta - Buenos Aires) - $ 79 El matemático y escritor Guillermo Martínez ha apostado fuerte con su última novela. Su libro abre un abanico de posibilidades narrativas y plantea superar a través de un tono nuevo, un enigma tan crucial como delicado: ¿cómo contar la relación sexual de otra manera? Sin caer en lo cliché -léase el registro sórdido tan explotado por el realismo sucio a la manera de Charles Bukowski o Henry Miller-, Martínez articula con una prosa depurada y sobria, la historia fugaz pero muy intensa de un profesor de literatura de una universidad en el sur de los Estados Unidos que se enamora de una de sus alumnas, la joven Jennifer Johnstone, en los días previos al atentado de la Torres Gemelas, en septiembre 2001.

AUGUSTO MUNARO (LA GACETA Literaria, 14 de agosto) La primera idea, el germen inicial, era contar una relación fugaz pero muy intensa, que termina por tocar profundamente a los dos protagonistas. Quería, además, contar algo de lo que Calvino llama el “mundo no escrito”, en este caso en torno al sexo… Yo quería contar una historia que siguiera el escalonamiento de lo sexual en una relación con naturalidad, con la misma atención y detenimiento con que el narrador observa todas las demás cosas de ese mundo nuevo del campus al que llega.

GUILLERMO MARTÍNEZ (LA GACETA Literaria, 14 de agosto)

EL ORIENTAL MÁS LEÍDO EN OCCIDENTE NOVELA 1Q84 (LIBROS 1 Y 2) HARUKI MURAKAMI (Tusquets - Buenos Aires) - $ 142 Extravagante y enigmática. Así es la novela de Murakami. Fiel a su estilo, el autor muestra, una vez más, su obsesión por crear laberintos entre los que se deslizan los personajes. Aomame es una mujer asesina que elimina a los hombres abusadores. Tengo es un profesor con anhelos de convertirse en escritor. Ambos recorren intrincados caminos en dos historias paralelas dentro de una trama repleta de curvas, con giros bruscos y en un terreno de inestabilidad permanente… Es fácil leer a Murakami, aunque esto no implica que se trate de un autor simple, sino más bien que su forma de narrar es, de alguna manera, estimulante. El relato está centrado en el ser humano con sus intrigas, sus hallazgos, sus desencuentros. También se apoya en las ciudades, al punto tal que una urbe también se transforma en protagonista. Hay que estar dispuesto a entrar en el cosmos de sensaciones íntimas que propone Murakami, un autor que sabe mover los hilos para construir las madejas de la melancolía y de las angustias de sus personajes.

MIGUEL VELÁRDEZ (LA GACETA Literaria, 30 de abril)

ACERCA DE LO QUE LA RED HACE CON NUESTRAS CABEZAS INVESTIGACIÓN SUPERFICIALES NICHOLAS CARR (Taurus – Buenos Aires) - $ 99 Carr hace un detallado recorrido por la evolución de la tecnología, los orígenes del pensamiento y las condiciones biológicas y culturales donde el pensar es posible y, por ejemplo, descubre que el mismísimo Friedrich Nietzsche llegó a confesar que cuando llegó a sus manos una máquina de escribir su prosa mutó, se volvió más telegráfica, producto, según el célebre filósofo alemán, de la influencia del mecanógrafo. Este episodio data de 1879, pero hoy, después de tanta agua que ha corrido bajo los puentes, Carr concluye que la tecnología facilita pero determina, que los beneficios de Internet son reales pero tienen un precio, que es ingenuo suponer que la cultura digital es inofensiva, que la llamada mente lineal está siendo desplazada por una nueva clase de mente, que la Red conspira seriamente contra la concentración y la profundidad, y que, en su caso específico, ha modificado su modo de pensar y no precisamente para bien. Superficiales, en fin, es un libro audaz, perturbador y de capital valor para quienes afronten el desafío de poner en remojo la blanca fantasía de que Internet y Paraíso son análogos.

WALTER VARGAS (LA GACETA Literaria, 23 de octubre)

EVA SIGUE SIENDO EL SÍMBOLO DE LUCHA NOVELA CINE III JUAN MARTINI (Eterna Cadencia – Buenos Aires) - $ 65 ¿Debe leer el lector Cine, la trilogía, de Juan Martini? Sí, debe leerla. Es uno de los imperativos de la narrativa argentina contemporánea. ¿Por qué debe leerla? Porque si no se pierde una de las novelas más anacrónicas sobre el presente, una de las sagas más cinematográficas de la literatura, una de las piezas literarias que más discute sobre el cine y sobre la literatura sin hablar de modo didáctico sobre cine y sobre literatura. ¿Deben los escritores leer a Martini? Claro que sí: deben leerlo porque así saldrán de las falsas dicotomías que dividen el campo literario. Para el final, una de las preguntas obvias: ¿es Cine una trilogía sobre Evita? No lo creo. Cine es una trilogía sobre la vida y sobre la literatura. Evita es el pretexto para hablar sobre lo que importa. Martini se monta en el personaje histórico de Eva para crear otro, tan inmortal como el real, menos contradictorio que el real, más utópico, más ficcional, más potente, más verosímil y, por eso, más literario. Cine narra el singular y trágico fin de Evita. Y con ella la furiosa y monótona vida de Sívori. Cine dibuja una geometría del amor, el mapa fervoroso del amor en el sutil y trágico inicio del siglo XXI.

FABIÁN SOBERÓN (LA GACETA Literaria, 13 de noviembre)


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GOMBROWICZ O LA CABAL SINCERIDAD

La clave del magnetismo que produce la lectura del escritor polaco (que quedó 24 años varado en la Argentina) reside en su signo inasible. Siempre hay algo que se escapa. Su viuda lo definió como un “cazador oficial de mentiras culturales”. ◆

Por Jorge Consiglio

PARA LA GACETA - BUENOS AIRES l camino que lleva hacia las lecturas decisivas se aleja de las rectas; su rumbo es caprichoso. Cuando mi hija mayor tenía seis años, fui un mediodía a buscarla al colegio. Había otro padre en la puerta. Estaba leyendo un libro apoyado en un cantero. Yo lo conocía vagamente. Era Nacho Zoppi, el mejor librero de Buenos Aires. Busqué cualquier excusa para interrumpirlo: quería enterarme del nombre del autor que lo tenía encandilado. Hablamos hasta que salieron los chicos. El tema: Gombrowicz. Yo tenía alguna noticia acerca del polaco, pero mi curiosidad se había detenido antes de descubrirlo. Zoppi cargaba Cosmos, que Gombrowicz define en su Diario como una “especie de novela policial”. Había una escena, sobre todo, que había deslumbrado al librero. Y como las pasiones, si son genuinas, crecen cuando se las comparte, Zoppi me propuso leer en voz alta el fragmento en cuestión. Se calzó unos anteojos demediados y usó su talento para mostrarme el rumbo. Eligió la parte en que Fuks y el narrador, buscando amparo de un sol implacable, se meten entre unas matas y descubren a un gorrión colgado de un alambre “con la cabeza inclinada y el pico abierto”. La imagen me impactó de inmediato. La extravagancia del hallazgo conjugaba horror con belleza. El pájaro muerto

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era una mueca congelada, un espasmo que articulaba lo gratuito en el sopor del tiempo. No se trataba del mero disparador de la intriga, sino de algo más complejo, una especie de crudo aleph que exigía el estupor de los exégetas. La historia es conocida: el gran Witold entró en el nodo argentino forzado por las circunstancias. Corre el mes de junio de 1939. Un grupo de intelectuales y periodistas polacos llega a Buenos Aires en el viaje inaugural de un trasatlántico. No planean una estadía prolongada; sin embargo, en septiembre Alemania invade Polonia y este hecho todo lo cambia. Gombrowicz se queda en Argentina hasta que la situación se calme. Pasan 24 años. En ese tiempo, el polaco expande en una obra única, por las características de su factura y por su solidez, el conflicto entre la infancia y la madurez. Lo verdaderamente impactante es que la esgrima entre estos conceptos no se agota en el marco de la ficción, sino que constituye una ética que determina hasta el último segundo de la vida del polaco. Y, justamente, ese pilar de verdad es uno de los ingredientes que respaldan el verosímil torrencial de sus textos. En 1963, escribe en su Diario: “La realidad que de pronto se desborda debido a un hecho excesivo”. Esa excesividad, ese acontecer voluptuoso pero ordinario, es lo que Gombrowicz se ocupa de narrar en su obra.

AQUELLA LÚDICA MORDACIDAD. En los textos de Gombrowizc hay un elemento cohesivo que permite que sus personajes deambulen por imaginarios determinados por la lógica de las pulsiones y por los exorcismos del deseo sin quebrar el verosímil. A Cosmos me lo devoré enseguida. Recuerdo que lo compré en una librería que quedaba cerca de la escuela. Fui con mi hija de la mano, no bien nos separamos de Zoppi. Después, leí Ferdydurke, Pornografía y La boda, sin respetar el orden en que fueron escritas. También me fascinó el Diario Argentino. Creo que la clave del magnetismo que produce la lectura de Gombrowicz reside en su signo

inasible. Siempre hay algo que se escapa, un ingrediente que merodea el umbral de su propio sentido. En algún punto, las obras del polaco conjugan la lógica de la filosofía con la impronta súbita de la imagen poética. En los textos de Gombrowizc hay un elemento cohesivo que permite que sus personajes deambulen por imaginarios determinados por la lógica de las pulsiones y por

los exorcismos del deseo sin quebrar el verosímil. Se trata de cierta mordacidad lúdica mediante la que progresan las escenas. Hace poco, Rita Gombrowicz, la viuda del escritor, visitó la Argentina y le pregunté sobre el tema. Su respuesta me ayudó a entender algo más sobre la potencia de este recurso. Dijo que Witold empleaba, sobre todo, la dialéctica de lo lúdico porque “él era como una suerte

de cazador oficial de mentiras culturales”. Nada más cierto. Gombrowicz, como nadie, organizó una obra genial para desbaratar las trampas que tanto la conciencia propia como la ajena terminan por tenderse a sí mismas. © LA GACETA Jorge Consiglio – Escritor, licenciado en Letras de la UBA. Su último libro es Pequeñas intenciones.

“Cuando me llaman de derecha, no me entienden” ... Viene de la página I.

ta. Pero al menos muestra la mentira, la falsificación total del Indec. En cuanto al derecho de huelga, en abstracto estaría bien que fuera reglamentado, pero con este gobierno eso es muy peligroso.

- Pero las estadísticas muestran que el PBI creció durante la última década. - Pero también en Haití hay crecimiento. Hay crecimiento en todos los países de América Latina por el aumento del precio de los productos primarios. Yo comparo con Brasil o Chile donde sigue habiendo desigualdades pero la clase media ha crecido. Aquí no, aquí la clase media se ha empobrecido y está destinada a desaparecer con estas políticas. - Algunos dicen que vos cifrás en el populismo todos los males, como si fuera la bestia negra de la política, el único mal. - El populismo no fue la causa de la crisis sino su consecuencia. La crisis política comienza con el golpe militar de 1930, no existía el populismo. Y la crisis económica empieza después de la segunda guerra mundial, el modelo agroexportador estaba agotado. Las clases gobernantes tradicionales no supieron dar respuesta. El peronismo responde a la crisis del sistema de partidos creando una dictadura plebiscitada; y a la crisis económica en vez de seguir el camino de Canadá y Australia donde fusionaron el agro con la industria, (le responde) desalentando al campo para subsidiar una industria ineficiente y sin capacidad exportadora. Con esas políticas se agravó la crisis. El populismo es gastar más de lo que entra. Hasta en las dictaduras de Onganía y Videla hubo una veta de populismo. - ¿Qué queda del Sebreli marxista? - En el libro que estoy escribiendo, que presumiblemente se va a llamar El malestar de la política, le dedico un capítulo entero al marxismo. Norberto Bobbio decía: ni con Marx ni contra Marx. Yo agregaría: con Marx, contra los marxistas. Todo el marxismo del siglo XX es rechazable, pero si uno lee atentamente a Marx fue el analista más lúcido sobre el capitalismo. En los escritos inéditos aparece la globalización, la desaparición del trabajo manual, la automatización, el predominio de la gerencia de la empresa sobre el propietario, cosas que en siglo XIX eran de ciencia ficción y él las veía. No era un delirante como sí lo son los marxistas. - ¿Seguís reivindicando a Marx en tanto pone la economía por arriba de la política? - Hay una interrelación. Pero fueron los marxistas los que no lo entendieron: el estalinismo es la supremacía total de la política sobre la economía. - ¿Qué opinás de la ley que acaba de salir para dominar el papel para diarios? - Eso está dentro de la tradición más pura del peronismo. El kir-

- ¿Qué opinás de la creación del nuevo instituto histórico Dorrego? - Rasgo típico del totalitarismo es querer reescribir la historia. Dice esta señora que van a rescatar a los próceres olvidados, ¿Dorrego olvidado? El mejor monumento, del mejor escultor, es de Dorrego y está ubicado en Suipacha y Viamonte, por donde pasan miles de personas todos los días, ¡y dice que está olvidado!

UNA DIFERENCIACIÓN. “Estoy en contra de los monopolios, pero el peor de los monopolios es el del Estado”, advierte Sebreli. chnerismo tiene todos los defectos del peronismo; más diría: el kirchnerismo es más democrático. Perón no persiguió a los periodistas, expropiaba diarios: muchos diarios de provincia y La Prensa, que era el diario más importante de la época. - Ellos dicen que la ley democratiza el papel. - Yo estoy en contra de los monopolios, pero el peor de los monopolios es el del Estado. En la época de Perón, los diarios opositores no tenían papel. La Nación tenía cuatro páginas con una letrita insignificante que había que leerla con lupa, porque no le daban papel. Hacia eso vamos. ¿A eso le llaman democratización? - Pero en el discurso de reasunción Cristina criticó a Perón. - En algunas cosas tiene razón. No estaban prohibidas las huelgas en la época de Perón, pero en la Constitución peronista del 49 no se contempla el derecho de huelga, eso es así. Ella no lo dijo bien, con los hechos históricos siempre se confunde. La clase trabajadora le hacía huelgas a Perón, estuvieron las famosas huelgas de los telefónicos, de los ferroviarios, donde Evita hacía de rompehuelga. Iba de noche a las estaciones a amenazar, a amedrentar a los piquetes. - En la pugna entre Cristina y Moyano, ¿quién te simpatiza más? - En este momento yo apoyaría a Moyano, a pesar de que no me gus-

- ¿Crees que vamos al crecimiento de la oposición no peronista, al crecimiento de la oposición dentro del peronismo o a la perpetuación del kirchnerismo? - No soy amigo de las predicciones, pero creo que Cristina va a tratar de perpetuarse, porque eso está en la filosofía del populismo, basta leer a Laclau, él lo dice abiertamente: para él, el líder no puede limitarse a un pequeño período, él es partidario de la reelección indefinida. No sé si Cristina lo lee, pero él le da letra. Por ejemplo, en el tema de la militancia, de la movilización de la sociedad, no era una idea del viejo kirchnerismo, es una idea de Laclau. La idea del amigo-enemigo es de Carl Schmitt. Lo dice Laclau y lo repite Forster. Armaron lo que ellos llaman el relato, nada nuevo: el imperialismo, la oligarquía, las corporaciones, y a mucha gente le gusta eso, porque explican la realidad, que es muy compleja, de modo fácil, todo es blanco y negro. - Esta entrevista la estamos realizando en la víspera de la nochebuena, y en tu libro de memorias has dicho que nunca quisiste tener parejas estables. ¿Con quién vas a pasar la nochebuena? - No, por empezar, para mí no tiene ningún sentido. No soy creyente. Y si fuera creyente no sería cristiano. Y si fuera cristiano tampoco la festejaría porque la fecha no es la del nacimiento de Cristo, sino de una festividad pagana, es un solsticio… Lo que sí me preocupa es que los cafés cierran a las seis o siete de la tarde. Para nochebuena tengo una pila de películas buenísimas de Conrad Veidt, que me han conseguido y que pienso ver, eso sí va a ser un festín. - ¿Sos un eremita? - Alguien me ha dicho que, por mi forma de vida, soy un calvinista del siglo XVI. Sí, salvo que no soy ascético en el aspecto erótico. - ¿Qué sos en el aspecto erótico? - Diría que también en esto soy pluralista y democrático. © LA GACETA Marcelo Gioffré – Periodista y escritor. Conduce, junto con Juan José Sebreli, el programa Aguafiestas por la señal Metro.


08-01-2012 LITERARIA LA GACETA