3 minute read

Como árbol muerto

Se cierne sobre Ecuador un escenario deprimente: el de un presidente intrascendente e inoperante que se mantiene en pie, como un árbol muerto, solo porque nadie termina de derribarlo. Mientras, el correísmo se dedica a tiempo completo a sembrar miedo, turbación y tumulto, para conseguir, como sea, en los próximos comicios esos veinte puntos que le hacen falta para reconquistar el poder total. Encima, funcionarios, gremios y políticos buscan ya, patéticamente, con la prisa de esbirros asustados, congraciarse con los nuevos mandamases: ninguno sabe a dónde, pero nadie quiere quedarse de último.

Más allá de lo que diga el expresidente Rafael Correa movido por su conocida impaciencia, resulta improbable a estas alturas que el gobierno del presidente Guillermo Lasso enfrente un fin prematuro. Las dificultades logísticas, el costo político para el país e incluso el convulsionado escenario internacional en el que las grandes potencias quieren a toda costa mantener el orden en sus órbitas, dificultan ese escenario. Les resulta más conveniente al correísmo o a los radicales de Pachakutik preparar el terreno para la próxima campaña, que ya está a la vuelta de la esquina, mientras un régimen anquilosado termina de hundirse en la incompetencia y de enterrar el prestigio de su ideología y la fe pública en esta por, al menos, una generación.

Esto se puede revertir si el Gobierno abandona ya su política económica de “tal vez estás mal, pero piensa que podrías estar peor” y busca —con obra pública, educación, salud, deporte, cultura— impactar verdaderamente en la vida de la gente. Pero eso ya lo saben.

FRANKLIN BARRIGA LÓPEZ

f-barri@uio.satnet.net

Violencia en auge

Dos asesinatos, llevados a cabo en plena campaña electoral, de candidatos a las alcaldías de Salinas y Puerto López, en las provincias de Santa Elena y Manabí, respectivamente, fueron divulgados de manera amplia por agencias internacionales de noticias.

Igual cobertura tuvieron otros hechos sucedidos especialmente en la Costa ecuatoriana, algunos de los cuales menciono a manera de muestreo: ex vocal del Consejo Nacional Electoral en El Oro, falleció en Machala; en Quevedo, un político, cuando salía de una entrevista en un medio de comunicación digital, recibió disparos que acabaron con su vida; en concentración efectuada poco antes de la reciente campaña electoral, en Santo Domingo de los Tsáchilas, hubo disparos que dispersaron a los aterrorizados asistentes; en Esmeraldas, un decano y un profesor de la Universidad Luis Vargas Torres, perecieron baleados.

Ante el último homicidio, el del candidato a burgomaestre de Puerto López, la Misión (2023) de Observadores de la OEA a las elecciones de Ecuador , luego de condenar enérgicamente el asesinato y de exigir una pronta investigación para esclarecer el crimen, advirtió lo que no es desconocido en nuestro medio y que causa alarma social, debido a manifestaciones de violencia por motivaciones políticas, con lo cual se advierte que este fenómeno va escalando en peligrosidad.

Puede analizarse los altos índices de criminalidad tan solo con la referencia a enero del año en curso, en donde, en la Zona 8 (Guayaquil, Daule y Samborondón) se produjeron 166 asesinatos intencionales, lo que revela marcado ascenso en relación con los años precedentes. Se ha denunciado que ya hay escuelas para sicarios.

Los mencionados observadores expresaron, además, que la violencia no es compatible con la democracia, por tanto se la debe neutralizar con medidas prontas, reales, efectivas.

GIUSEPPE CABRERA con el otro? Pues, en la alta concentración de ex reinas de diferentes certámenes de belleza, que tuvimos presentes en la papeleta, desde concejalías, alcaldías, viceprefecturas, prefecturas y hasta consejeras al CPCCS, las ex reinas de la ciudad y la provincia tuvieron un lugar en todas las listas y todas las dignidades por las cuales se optaban.

Ahora, no me malinterpreten, haber sido reina no es per se, un atributo o estigma para ser candidata a un cargo de elección popu- lar, pero, parece evidente que existe una correlación entre haber sido reina y ser candidata, así, como antes las candidaturas eran ampliamente ocupadas por abogados de profesión.

¿Qué relación tienen los reinados con la política en Ambato y Tungurahua? Pues, me parece que el lugar de relevancia social que aún ocupan en el debate público, son aún cuestiones importantes que ponen a sus postulantes en el ojo y foro público. De ahí, que creo que al final, los partidos y movimientos políticos no hacen un ejercicio sobre la acción social de la regente reina para escoger sus candidatas, sino más bien del nivel de conocimiento público que les dio el reinado, es decir, que son conocidas.

Esto, termina afectando a las candidaturas de las propias mujeres, porque parece implícito que para ser candidata hay que ser previamente conocidas y la vía más rápida de hacerlo, es a través de un reinado, lo que deja sentado un requisito adicional que a los hombres no se les exige y, deja por fuera de la política a muchas mujeres capaces, que han decidido no optar por estos certámenes, más allá de que cuenten o no con belleza física o desenvolvimiento escénico. Al final, la discusión no es si las exreinas pueden ser candidatas, porque lo pueden, sino si los partidos dejan de priorizarlas solamente por ser “conocidas”, dejando de lado las candidaturas de otras tantas mujeres competentes y capaces a las que no se les ha dado el espacio.

This article is from: