14 - 20 DE OCTUBRE DE 2023
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41 años
EDICIÓN #88
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Fotografía de una obra de la pintora brasileña Dora Parentes que hace parte de la V Bienal Intercontinental de Arte Indígena, en Quito (Ecuador).
REVISTA SEMANAL LA HORA Nº 88, 14 - 20 DE OCTUBRE 2023 Coordinador General Josué Navarrete Colaboración Especial La Hora Esmeraldas, La Hora Loja, La Hora Los Ríos, La Hora Santo Domingo Colaboradores edición Nº88:
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Fausto Jaramillo, Daniel García Sanz, Alan Cathey Dávalos, Yohanna Piedra Costales , Ramiro Ruiz R., Manuel Castro M., Mariana Velasco, Iván Vélez Sánchez, Manuel Vivanco Riofrío , Gerardo Luzuriaga Arias, Dr. José María Velasco Ibarra, Dra. Tatyana Starchenko
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INDIGENISMO, PUNTO DE PARTIDA
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Fausto Jaramillo Y.
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ECUADOR: ENTRE EL ÁGUILA Y EL DRAGÓN
MÁGICOS” 46 “RINCONES EN GUARANDA Mariana Velasco
Daniel García Sanz
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CARLOS CONCHA TORRES 50 CAUDILLO REVOLUCIONARIO LA NUEVA GUERRA: EL PARAÍSO
DE LOS CIEGOS Alan Cathey Dávalos
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EL EMPLEO SE HUNDE La Hora País
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LUIS AGUIRRE BOLAÑOS: IMAGINERO DE LA ESCUELA QUITEÑA Ramiro Ruiz R.
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BARTOLOMÉ DE LAS CASAS Y LA LEYENDA NEGRA ESPAÑOLA Manuel Castro M.
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VIVENCIAS CON EL CLUB JORGE GUZMÁN ván Vélez Sánchez
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LA CURA VERDADERA DE LOS RESFRIADOS La Hora Esmeraldas
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TEATROS EMBLEMÁTICOS DE AMÉRICA LATINA Gerardo Luzuriaga Arias
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LOS GENIOS DESAFÍAN LAS FRONTERAS Yohanna Piedra Costales
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La Hora Esmeraldas
KARLA KANORA: ESMERALDAS, MI BARRIO GRANDE La Hora Esmeraldas
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EL ORGASMO FEMENINO AL DESCUBIERTO Revista Semanal
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EL DÍA DE LA RAZA Dr. José María Velasco Ibarra
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TRUCOS ANTI-EDA VIVIR SANO Y POR LARGO TIEMPO Dra. Tatyana Starchenko
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ANEXO ESPECIAL: LAS HORAS DEL CIELO PARTE 5 Revista Semanal
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ANEXO ESPECIAL: KREAB SEMANA 41
HACIENDA CATAHUANGO DE MANUELITA SÁENZ Manuel Vivanco Riofrío
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Indigenismo, punto de partida
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Fausto Jaramillo Y. fgjaramillo4@hotmail.com
Corría el año de 2018, cuando el departamento de Cultura del municipio del Distrito Metropolitano de Quito invitó a la ciudadanía a visitar una exposición sobre el Indigenismo en América Latina, en el Museo de la Ciudad.
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Varias salas, patios y corredores contenían las muestras que, a decir de los responsables, intentaban reflejar la realidad histórica de lo que había sido hasta ese momento, la relación social, económica y política de los hombres y mujeres que decían ser descendientes de aquellos pueblos que habitaban esta geografía antes de la llegada de los españoles a sus tierras. Gráficas, retratos, carteles colgados en las paredes y en los patios del Museo, invitaban a los asistentes a meditar sobre el tema propuesto. Entre ellos, las fotografías antiguas y actuales, en blanco y negro y a color, ampliaciones de páginas de documentos y de libros, frases recogidas de mentes lúcidas, narraban el camino recorrido por los seres humanos de estos pueblos, desde 1492
hasta nuestros días. Con pequeñas diferencias, la historia era repetitiva en todos los actuales países de América: desde México a Argentina, esos rostros cobrizos, macilentos, de miradas duras y profundas y manos curtidas por el sol y el trabajo de la tierra, así como las palabras escritas en los libros y documentos, mostraban que el dolor, la miseria, la explotación, la lucha por sobrevivir y mantener su cultura, había sido una constante.
La sorpresa inicial Tras el recorrido inicial, ingresé a la sala destinada al Ecuador, donde suponía encontrar la historia del Indigenismo; los personajes que habían escri-
to, pintado y compuesto obras musicales temáticas; sus ideas, investigaciones y conclusiones, en fin, una sala donde estuviera recogida la vida de los pueblos aborígenes de este país. Pero mi sorpresa fue mayúscula cuando la curadora o curador de la muestra afirmaba que el indigenismo, como un movimiento cultural, había surgido de la pluma de los cinco intelectuales de Guayaquil, conocidos también como los “cinco como un puño”, es decir: José de la Cuadra, Enrique Gil Gilbert, Joaquín Gallegos Lara, Demetrio Aguilera Malta y Alfredo Pareja Diezcanseco, poetas, novelistas y ensayistas que produjeron sus obras, en las décadas de los años treinta y cuarenta del siglo XX. Continúa página 5
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Por supuesto que los nombres de estos escritores ocupan páginas importantes en la literatura ecuatoriana; su valor y su sensibilidad contenidos en sus obras son inmensas, pero su historia literaria no se inicia en 1930, cuando Demetrio Aguilera Malta, Joaquín Gallegos Lara y Enrique Gil Gilbert publicaron “Los que se van”, esos 34 relatos de un realismo entre salvaje y poético que dan cuenta de la vida de nuestros cholos y montubios, no pertenecen a la escuela literaria y sociológica conocida como Indigenismo.
El indigenismo es propio de la Sierra
res a la producción de exportación, especialmente el cacao y, por ende, los capitales se concentraron y dedicaron sus esfuerzos a financiar la producción y el comercio exterior de dichos productos; en cambio la Sierra seguía apegada a la producción agrícola de consumo interno. Las relaciones sociales y económicas en la Costa evidenciaron los primeros síntomas de modernismo: contratos temporales, pagos diarios, semanales o mensuales, lo que trajo consigo una mayor movilidad
de los campesinos que iban tras las cosechas, donde recibían un pago económico que les daba mayor libertad. Por eso en la Costa, los cholos y montubios, emparentados quizás con los indígenas serranos, forjaron otra historia, tal vez, tan dolorosa como la de los habitantes de la Sierra, pero donde las relaciones no fueron entre hacendados y labradores, fueron más bien entre patrones y obreros; por eso las obras de los escritores de Guayaquil tienen la fuerza política que estas relaciones establecen.
Es que el indigenismo, ya sea en su forma literaria de novelas, cuentos o ensayos, o en forma de estudios sociológicos o antropológicos no pertenecen a la Costa ecuatoriana, sino a la Sierra, porque en esta región es donde se concentra la mayoría de los pueblos indígenas y es aquí, donde, precisamente, se muestran en su real dimensión las relaciones entre los dos segmentos poblacionales mayoritarios del Ecuador: el blanco-mestizo y el indígena.
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El liberalismo A finales del siglo XIX, el triunfo de la revolución liberal liderada por Eloy Alfaro había empujado a los habitantes de la Costa al comercio. El agro costeño enfiló sus laboContinúa Continúapágina página25 6
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En la Sierra, especialmente en las actuales provincias de Imbabura y Chimborazo, por el contrario, se manifestaron relaciones propias de la Colonia basadas en la propiedad de la tierra: la hacienda, los latifundios, el huasipungo, las mitas, y en ellas aparecen incluidas a manera de bienes, sin derecho a pago alguno, apenas sobrevivientes de la “generosidad” o, mejor dicho, de la limosna de los “amos”, los campesinos y sus familias, que la habitaban.
Amable Agustín Herrera
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Habría que esperar el inicio del siglo XX cuando un sacerdote, Amable Agustín Herrera, desconocido e ignorado en los tratados del indi-
Labrar la tierra en la vida del indígena en la serranía ecuatoriana.
genismo, se atrevió a describir con verdad y valentía la situación del indio en el país. El gobierno central, con el fin de celebrar el Centenario del primer grito de Independencia, organizó la gran Exposición Nacional que debía realizarse en agosto de 1909. El Concejo Municipal de Otavalo llamó a sus artesanos y hombres de bien a participar en esta convocatoria y para ello destinó mil sucres para aquel que presentara una obra que mejor representara a la ciudad y a su gente. El sacerdote Amable Agustín Herrera, párroco de San Rafael, no vaciló en presentar, la Monografía
del Cantón, pensando que mostraría al país y al extranjero las bondades y belleza de su tierra y las cualidades de su gente. Al leer dicha monografía encontramos el CAPÍTULO XII Condición moral del indio. – (Brazo de la agricultura. - Costumbres supersticiosas. - Embriaguez. - Pleitos)., que en lo pertinente a la situación del indígena transcribo lo siguiente: “El indio, estudiado de cerca, sin ese contagio ruinoso de la influencia de algunos blancos degenerados, es de buenos sentimientos, respetuoso de la moral, temeroso de Dios; adicto a la caridad, de sus puertas la miseria no regresa sin el socorro; morigerado en sus costumbres, come y duerme como el más estricto cenobita; el hábito de trabajo parece como la esencia de su carácter. En el seno del hogar, afectos, amores, vigilancia, reparte entre los diversos miembros que componen la familia. Al indio, por un criterio preconcebido, se le considera como un ser inepto, vil, asidero de todos los vicios. Desde la conquista hasta hoy, en el Cantón, ha sobrellevado la innoble carga del desprecio de los blancos. ¿De los blancos? De los de su misma raza que han logrado cambiar de idioma y vestirse a la europea.
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ro de todos los habitantes del Cantón, durante las cosechas.
El indio, ¿merece desprecio?
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¿Merece este deprecio? No; lejos de la servidumbre y de los indignos manejos de los blancos, se caracteriza por la nobleza de los sentimientos, por sus buenas cualidades para las artes y las ciencias, por muchas virtudes sociales, domésticas y religiosas. El roce con ellos por espacio de trece años nos obliga a hacer esta afirmación a favor del indio. En cuanto a su educación, la civilización europea no le ha amoldado en su tipo hermoso y regenerador. ¿Dónde están los centros de instrucción y educación creados para su mejoramiento, previo un estudio concienzudo de sus condiciones? ¿Dónde las leyes protectoras, después de formar en él costumbres buenas, que le arranquen de las manos embrutecidas del salvajismo? Se han expedido leyes inconsultas, atentatorias a la justicia a la verdadera libertad. ¿Qué pueden hacer las leyes, si no hay sujeto donde aplicarlas? ¿Qué pueden las leyes, si los encargados de ejecutarlas, las conculcan, las convierten en papel de pasteleros?
los mejores tejidos de lana y algodón, industria de él son; el comercio de marranos gordos, de lanas, de artículos de agricultura de él es; la curtiduría, las canastas de juncos, las esteras para pisos, para cielos rasos, la albañilería, la carpintería, de él son.
El espíritu de imitación El indio, ha adquirido, o es natural en él un espíritu de imitación admirable; a proporción de lo que sabe, de lo que adivina, de sus aptitudes, supera al modelo. Ahí están las jerguetas demostrando la habilidad del indio. El indio es el alma de la manutención de los blancos; es el ordinario comerciante que provee de los menesteres más indispensables en las plazas de mercado; es el grane-
[…] El indio, a pesar de todo, es el brazo derecho de la agricultura; los blancos, bajo este aspecto, ¡no le reconocen más defecto que el de la ociosidad!... ¡Trabaja nueve horas al día por un miserable jornal, y es ocioso! En el laboreo de las grandes haciendas como en los terrenos de los pequeños propietarios se ocupa el indio. Arar, sembrar, cosechar, obras son del indio. ¿Qué graves males no ocasionaría a la agricultura, rechazando el prestar su contingente para labrar los campos? Este es un problema digno de llamar la atención de los entendidos y que debe ser resuelto con tiempo, para que consecuencias fatales no arruinen la mejor fuente de la riqueza pública. El indio, día por día, va apoderándose de los terrenos del Cantón, se entiende por compra justa; con la posesión de ellos en mayor escala, cultivándolos con esmero, adquirirá un bienestar que le hará despreciar el jornal. ¿Quién labrará los campos? Creemos que pronto desaparecerá el concertaje; ¿cómo atenderán los grandes propietarios a la labranza? Supuesto el pequeño número de blancos, su repugnancia a las faenas agrícolas, lo reducido del jornal, las nuevas industrias que reportan dobles ganancias, ¿quién reemplazará al indio en la agricultura?
Y sigue el cura Herrera: Actualmente, el indio del Cantón de Otavalo, a pesar de la servidumbre en que vegeta, a pesar de la ignorancia que le rodea, es el factor de la riqueza pública, el principal, ya por la manufactura, ya por la agricultura, ya por el comercio. Es tan cierto esto que, formando sociedades, ha comprado fundos del valor de veintitrés mil sucres, de veinte mil, etc. Continúa página 8
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Hoy mismo, a pesar de leyes que terminantemente lo prohíben, y sobre todo, con una mal intencionada protección a la clase indígena, para los trabajos del gobierno no se prestan voluntariamente los indios; es necesario recogerles con los Alcaldes, con los gendarmes, quitarles prendas, amenazarles con la cárcel, para obligarles al trabajo. En las Tenencias Políticas hay abusos incalificables al respecto; se abusa de ellos para remitirles a los climas insanos, mortíferos, ganando los Tenientes Políticos un tanto por ciento. Para esto no escasean las amenazas, el perdón en las contravenciones, con perjuicio de la moral y del tesoro del Municipio.
El gobierno central
[…] Los indios son hombres como nosotros, y, como nosotros, exigen una dirección inteligente humanitaria, moral. Lejos del campo las palabras soeces, mortificantes; procúrese estimular en ellos la honradez, el amor propio ordenado; procúrese enterarles en la nobleza del trabajo, y el zurriago no tendrá ocupación en las haciendas. Que el castigo sea moderado, corrección no venganza.
El indio guardián de sus costumbres El indio es amigo de los usos y costumbres de sus antepasados con tal vehemencia, que cualquiera innovación que se quiere imponerle, encuentra resistencias difícilmente ven-
cibles. Muchas de las supersticiones del gentilismo aún las conserva. Las enfermedades no las considera como provenientes de la naturaleza, sino como hechuras de algún enemigo, las cuales han de curarse recurriendo a la ciencia supersticiosa del curandero (brujo).
La embriaguez La embriaguez es el vicio predominante en la raza indígena del Cantón. El indio, todo lo reduce a la práctica de este vicio: el nacimiento de un hijo, la muerte de un pariente, el enlace de una pareja, no alegran su corazón, ni lo enlutan, faltando un solemne bebistrajo. Ni tampoco el indio computa como un desorden la embriaguez; con mayor razón, cuando la gastan un compadre, un amigo, un pariente; es la cosa la más regular: es un cumplido, un toque social; entre ellos daría margen a un reproche, a un enojo el no aceptarlo y es tan honrosa entre ellos la embriaguez que deben hacerla notable, pública a los de la parcialidad, pues constituye un signo de que saben trabajar, que han salido del estado de adolescentes inútiles, y que ya son hombres provechosos.
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[…] En ocasiones, el mismo Gobierno, a falta de acémilas, le ha recogido a la fuerza para que conduzcan parque. Estas alcaldadas desmejoran la ya mísera condición de los indios y ultrajan a la civilización. La remuneración equitativa del trabajo proporcionará brazos a la agricultura; el indio, bien retribuido, no rehusará el ejercicio del laboreo de los campos. Pagos semanales, aumento de salario, un trato humano serán las bases de la futura agricultura. El indio agota sus esfuerzos, durante determinadas horas en el día, sus mejores energías
presta a la industria agrícola, y en concurso común con sus iguales explota los campos, los hace productivos y fomenta la riqueza pública y el bienestar individual. Este sistema se conforma con la justicia; la remuneración inmediata, proporcional al trabajo, aumentará los brazos de la agricultura, viniendo a tiempo a llenar las apremiantes necesidades del indio.
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Sigue el planteamiento de este sacerdote […]“Otro medio de reforma del indio es la escuela. La escuela será el sol que alumbre la felicidad del indio: ¡hagamos que fulgure pronto ese sol en la mente del indio y aplaquemos la ira de los manes de los héroes del 10 de Agosto! Pocos acudirán, de voluntad, a la escuela; aquí corresponde la acción paternal, civilizadora del Gobierno: obligar a los padres de familia indígenas al cumplimiento del deber de instruir a sus hijos, prestarles todo género de apoyo; y entonces
el indio, abandonará de suyo las retrógradas costumbres de sus mayores, abrirá los ojos a la luz de otro mundo en ideas y en efectos, y se convertirá en un ciudadano útil á sí mismo, digno y provechoso a la sociedad. No vemos otro medio de civilizarlo. Nosotros no acusamos a nadie; pero sí vemos que hay una incuria reprochable en instruirlo, prejuicios en considerarle incapaz de los beneficios de la
CONVOCATORIA Se convoca a las compañías, con domicilio en la República del Ecuador, de preferencia con domicilio en las provincias de: Carchi, Imbabura, Pichincha y Cotopaxi, legalmente habilitados para contratar, a presentar sus ofertas para brindar el servicio de Vigilancia y Seguridad Privada a la Cooperativa de Ahorro y Crédito “Tulcán” Ltda., para el caso las condiciones son las siguientes: El presupuesto referencial para la PRESTACIÓN DEL SERVICIO DE VIGILANCIA Y SEGURIDAD PRIVADA, objeto de esta convocatoria es de CUATROCIENTOS TREINTA Y DOS MIL QUINIENTOS CUARENTA Y NUEVE DÓLARES DE LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA CON TREINTA Y OCHO CENTAVOS DE DÓLAR (USD. 432.549.38), sin IVA., por dos años de servicio. El presupuesto referencial podrá sufrir un incremento, solo en caso de que, por Ley, Decreto o Reglamento del Gobierno Nacional o resolución de autoridad competente, se produjera un aumento de sueldo o salario sectoriales que incidan directamente en los casos directos de los servicios que son objeto de este contrato, previo acuerdo de las partes.
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Para el caso las condiciones son las siguientes: 1.
Las bases del concurso están sujetas a costo de DOSCIENTOS DÓLARES DE LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA (USD. 200.00), que serán depositados en la cuenta: Cuenta Corriente Banco Pichincha No. 3104308804, a nombre de Cooperativa de Ahorro y Crédito “Tulcán” Ltda.
2.
El oferente deberá presentar los requisitos mínimos fijados en las bases de concurso, en el que incluirá justificaciones contractuales afines a esta convocatoria pública de precios en referencia al monto indicado y ejecutado en los últimos cinco años.
3.
Las bases del concurso podrán ser adquiridas a partir del 18 al 20 de octubre de 2023, a las 17H30, en las Oficinas Operativas de la Cooperativa de Ahorro y Crédito “Tulcán” Ltda., ubicadas en los siguientes domicilios: en el Departamento Jurídico ubicado en la ciudad de Tulcán, ubicada en las calles Sucre y Atahualpa; en la Jefatura de la Agencia Ibarra, ubicada en las calles Sucre y Oviedo de la ciudad de Ibarra; en la Jefatura de la Agencia Quito Centro, ubicada en la Avenida 10 de Agosto No. 23-80 y Alonso de Mercadillo de la ciudad de Quito; en la Jefatura de la Agencia Quito Sur, ubicada en la Avenida Pedro Vicente Maldonado y Guayanai Ñan de la ciudad de Quito; en la Jefatura de la Agencia Quito Norte, ubicada en la Avenida La Prensa, Centro Comercial Las Violetas Local 1 y 2 de la ciudad de Quito; en la Jefatura de la Agencia Sangolquí, ubicada en la Avenida Luis Cordero y Simón Bolívar de la ciudad de Sangolquí; y, en la Jefatura de la Agencia Latacunga, ubicada en las calles Quijano y Ordóñez y Félix Valencia de la ciudad de Latacunga.
4.
El oferente deberá presentar en porcentaje su oferta económica en relación con el monto establecido para la ejecución del servicio.
5.
El oferente deberá estar debidamente habilitado en el Registro Único de Proveedores, Registro Único de Contribuyentes y mantener la capacidad legal suficiente para contratar conforme lo dispuesto en la Ley.
6.
La oferta técnica económica se presentará de forma física en sobre cerrado en la Oficina Matriz, Segundo Piso (Departamento Jurídico) de la Cooperativa de Ahorro y Crédito “Tulcán” Ltda., ubicada en las calles Sucre y Atahualpa, cantón Tulcán, provincia del Carchi, a partir del 23 octubre de 2023 hasta el 07 noviembre de 2023, a las 16H00, fecha en la que termina el plazo para la presentación de la oferta.
7.
La apertura de ofertas se realizará el 07 de noviembre de 2023, a las 17H30 en la Oficina Matriz, Tercer Piso (Sala de Consejos) de la Cooperativa de Ahorro y Crédito “Tulcán” Ltda., ubicada en las calles Sucre y Atahualpa, cantón Tulcán, provincia del Carchi; acto de apertura de ofertas que será público.
8.
La oferta debe presentarse por la totalidad de la contratación requerida por la Cooperativa de Ahorro y Crédito “Tulcán” Ltda., la misma que no estará sujeta a reajuste de precios, salvo aquellos que están determinados en las bases del concurso público.
9.
La evaluación de las ofertas se realizará aplicando los parámetros de calificación previstos por la Cooperativa de Ahorro y Crédito “Tulcán” Ltda.
10.
Los pagos del contrato se realizarán con cargo a los fondos propios provenientes del presupuesto que para el efecto designó la Cooperativa de Ahorro y Crédito “Tulcán” Ltda., los pagos se efectuarán en la forma indicada en las bases del concurso.
11.
El procedimiento se ceñirá a las disposiciones que la Cooperativa de Ahorro y Crédito “Tulcán” Ltda., disponga legalmente para el efecto.
12.
La Cooperativa de Ahorro y Crédito “Tulcán” Ltda., se reserva el derecho de cancelar o declarar desierto el procedimiento de contratación, situación en la que no habrá lugar a pago de indemnización alguna a los oferentes.
Tulcán, 14 de octubre de 2023. Msc. Juan Carlos Jaramillo Obando PRESIDENTE CONSEJO DE ADMINISTRACIÓN COOPERATIVA DE AHORRO Y CRÉDITO “TULCÁN” LTDA.
civilización, desprecio para su persona, empeño en conservarle en este estado de ignorancia y de degradación, animosidad en su contra, cuando ha pisado los umbrales de la escuela. Rechazamos estos ataques, condenamos la negligencia en educarlo, y conjuramos a todos los hombres de buena voluntad a que desplieguen sus talentos, sus influencias, su autoridad en pro del mejoramiento intelectual y social de la raza indígena del Cantón. El indio, mediante la instrucción, ha demostrado que le adornan cualidades que no reclaman de su actividad sólo el arado y el azadón. Espejo, la musa del grito de independencia en 1809, es la gran figura de la patria ecuatoriana; y esa gran figura es mejor timbre de la raza indígena”. En lo transcrito encontramos ya la germinación de lo sembrado por Espejo y Velasco: el Indigenismo; y por primera vez, la descripción de su condición, de las injustas relaciones impuestas a este pueblo, sale de la pluma de un otavaleño.
El indio, asidero de todos los vicios “Al indio, por un criterio preconcebido, se le considera como un ser inepto, vil, asidero de todos los vicios. Desde la conquista hasta hoy, en el cantón ha sobrellevado la innoble carga del desprecio de los blancos. ¿De los blancos?” Y sigue su alegato: “De los de su misma raza que han logrado cambiar de idioma y vestirse a la europea. ¿Merece desprecio? No; lejos de la servidumbre y de los indignos manejos de los blancos, se caracteriza por su nobleza de los sentimientos, por sus buenas cualidades para las artes y las ciencias, por muchas virtudes sociales, domésticas y religiosas. El roce con ellos por espacio de trece años nos (me) obliga a hacer esta afirmación a favor del indio”.
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La revolución bolchevique en Rusia en 1917 que impulsó la revolución del indigenismo.
Bastarían estos párrafos, escritos en 1909, para aceptar que la temática del indigenismo había nacido, y que su cuna era Otavalo. Allí, en esas palabras está la problemática: “desde la conquista ha sobrellevado la innoble carga del desprecio de los “blancos”. Al plantear así la problemática, el Padre Herrera acepta la existencia de categorías para clasificar a los seres humanos, que vendrían por el color de la piel; pero, recordemos que la historia de España está cargada de invasiones y mestizajes: celtas, catalanes, romanos, árabes, vascos, y tantos otros pueblos que dejaron huellas imborrables en la piel de los conquistadores de la América andina. Entonces, ¿blancos?
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Pero, su denuncia no se queda en estas líneas. Hay también una denuncia tan fuerte y dolorosa que sangran las palabras: “¿De los de su misma raza que han logrado cambiar de idioma y vestirse a la europea”?
Pero, el autor no se queda en la denuncia del maltrato, sino que esboza una defensa: “se caracteriza por la nobleza de los sentimientos” incluso intenta mostrar otras facetas del indígena: “sus buenas cualidades para las artes y las ciencias” y claro, no podía faltar las cualidades que busca un sacerdote en su ministerio: “por muchas virtudes sociales, domésticas y religiosas”. Según Plutarco Cisneros, Director de Instituto Otavaleño de Antropología el Padre Amable Herrera es “un gran precursor en el análisis del problema social del indígena, tanto como en el tema educativo”.
Las dos grandes revoluciones de inicios del siglo XX En la segunda década del siglo XX, dos revoluciones vendrían a modificar visiones y comportamientos: la revolución
Instituto Otavaleño de Antropología guarda en su interior un acervo cultural antropológico de pueblos de la Sierra Norte del
bolchevique en Rusia daría nacimiento al socialismo en sus diferentes versiones; y la revolución mexicana que habría de reclamar “la tierra para el que la trabaja”. Las dos revoluciones no habrían de pasar desapercibidas en el Ecuador y así, en 1926 se realiza en Quito la primera convención socialista del Ecuador que daría origen al partido Socialista, el que luego se escindiría para parir al partido comunista de tendencia soviética y el de tendencia pro-china; y a diversas agrupaciones sociales que adoptarían la ideología socialista para intentar imponerla o adaptarla en el país. La revolución mexicana, en cambio, cumplió un importante papel en el pensamiento propio de América. Sus líderes visibles Emiliano Zapata y Francisco Villa, no se destacaron precisamente por sus luces intelectuales, ellos eran rudos campesinos que exigían el respeto a su tierra para sobrevivir; sin embargo, a su alrededor se ubicaron varios de los pensadores más claros y distinguidos que le dieron forma a esta revolución; entre ellos, José de Vasconcelos, ministro de Educación que emprendería una transformación en el pensamiento latinoamericano. La alfabetización universal, la creación de bibliotecas en cada pueblo, la lucha por resaltar la cultura por sobre las armas, habrían de calar en el pensamiento de los jóvenes de esa época y, a partir de ellas, el rescate de lo autóctono, de los derechos de los pueblos y de sus gentes empezaron a formar parte de las luchas sociales de América Latina. Continúa página 11
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El IOA pronto reabrirá su museo antropológico donde se recoge la vida de los pueblos asentados en la Sierra Norte del país y su legado cultural.
Influencia de Vasconcelos en el país En el Ecuador, esta influencia vasconceliana habría de tomar cuerpo en varias ciudades, entre ellas, Otavalo, donde un grupo de jóvenes inquietos por las artes, las ciencias, la educación y la política habrían de formar la “Liga de Cultura José Vasconcelos” de cuyo seno habrían de nacer escritores y científicos, la mayoría de ellos profesionales de la educación, maestros de escuela y de colegio. Mientras los escritores guayaquileños publicaban sus obras comprometidas con la problemática social y económica de los montuvios, en Imbabura, se publica “La Embrujada”, un cuento largo o novela corta, de Fernando Chávez, reconocida como la pionera del indigenismo ya que fuera publicada en 1923, ganadora del primer premio en el concurso organizado por el Centro Universitario del Norte. Su Primera edición la encontramos en la Revista de la Sociedad Jurídica Literaria de Quito, que salió a la luz entre enero y junio de 1923. Luego otra obra del mismo autor, “Plata y Bronce” cuyo título nos remite al color de las razas en conflicto, fue publicada en 1924.
denuncia de la existencia de una explotación inhumana, de que las cosas no debían seguir por ese camino, que había que construir otro tipo de relaciones sociales, económicas y políticas; por eso, Chávez se declara socialista y desenvuelve su vida en esa tienda política. La semilla había sido enterrada y pocos años después empieza a dar sus frutos. En 1934, es decir 11 años después de la primera novela de Chávez, sale a la luz Huasipungo, novela escrita por Jorge Icaza, para transformarse en la más alta cumbre del indigenismo ecuatoriano.
Fausto Jaramillo Y. fgjaramillo4@hotmail.com
Fernando Chávez autor de las novelas La embrujada y Plata y Bronce, pioneras del Indigenismo
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Otavalo, la pionera Entonces, Imbabura, y Fernando Chávez tienen derecho a reclamar el ser los primeros en escribir, literariamente, la realidad social del indio ecuatoriano. Y, claro, el autor lo hace desde las ideas imperantes de aquellos años, es decir, de la
Libros del indigenismo escritos por la IOA y por el autor Fernando Chávez.
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Ecuador: entre el águila y el dragón
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Daniel García Sanz Panorama Global
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La rivalidad sistémica entre Estados Unidos y China se ha convertido en un rasgo estructural de la política internacional latinoamericana, estableciendo una dimensión triangular en las relaciones bilaterales entre cada país de la región y ambas superpotencias. Este artículo analiza los efectos que esta nueva dinámica ha tenido para la política exterior del Ecuador en los últimos años.
Para Roberto Russell la rivalidad sistémica entre Estados Unidos y China se ha instalado de lleno en América Latina. Desde hace algunos años, este fenómeno se encuentra configurando un nuevo marco estructural para el despliegue de las políticas exteriores de los países de la región. Las relaciones bilaterales de cada uno de los países latinoamericanos con Estados Unidos y China se están inscribiendo cada vez más en una dinámica de tipo triangular, lo que provee un momento de oportunidad para su relacionamiento exterior. Este artículo señala la relevancia para el caso del Ecuador de tres efectos de la rivalidad regional sinoestadounidense, analizados por el reputado académico argentino.
En primer lugar, la política hemisférica de Washington tiene ahora como principal determinante la creciente presencia e influencia de China en el subcontinente. Desde comienzos de este siglo, el gigante asiático se ha ido consolidando como un socio económico clave del Ecuador. Absorbe hoy el 15% de las exportaciones ecuatorianas, siendo el segundo destino de estas tras Estados Unidos. Durante el gobierno de Rafael Correa, el Ecuador llegó a convertirse en el cuarto receptor del financiamiento de China en la región y mantiene aún obligaciones con ese país por cerca de 5 mil millones de dólares. Aunque la inversión extranjera directa de China en Ecuador ha disminuido sus-
tancialmente en los últimos cinco años, la misma sigue siendo importante en los sectores de la minería y el petróleo. A esto cabe agregar el rol fundamental de China en el exitoso proceso de vacunación frente a la pandemia del COVID-19, al abastecer más del 60% de las vacunas aplicadas en el país. Las administraciones Trump y Biden han insistido en que la creciente presencia de China en la región tiene un ánimo geoeconómico y neocolonialista, carece de transparencia y fomenta la corrupción. En esta línea, durante los últimos años, Estados Unidos ha lanzado diversas contrapropuestas que buscarían contrastar con la “maligna” influencia económica regional de China. Continúa página 14
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gobierno de Correa. En 2015, la relación bilateral adquirió el nivel de “asociación estratégica” y, el año siguiente, con la visita del presidente Xi Jinping a Quito, la misma fue ascendida a “asociación estratégica integral”, señalando un estatus superior que en la región solamente tienen las relaciones de China con Brasil, México, Perú, Argentina, Venezuela y Chile. Joe Biden y Xi Jinping en el Foro de Davos Fuente: CNBC
el mundo en desarrollo. Estos programas han sido interpretados ampliamente como respuestas lideradas por Estados Unidos a la ambiciosa Iniciativa de la Franja y la Ruta, la red global de infraestructuras de conectividad, transporte y energía impulsada por China. Segundo, la rivalidad ha modificado el lugar que ciertos países tienen dentro de la escala de relevancia para Estados Unidos y China. Aunque tradicionalmente el Ecuador ha ocupado un escalón bajo en la lista de prioridades regionales estadounidenses, diversos hechos podrían dar cuenta de que Washington ha otorgado recientemente al país una importancia más alta en su política hemisférica, en gran medida como respuesta al alto perfil que adquirieron las relaciones sino-ecuatorianas a partir del
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En 2020, los gobiernos de Donald Trump y Lenin Moreno suscribieron un memorando de entendimiento para la inclusión del Ecuador en la iniciativa “América Crece”, enfocada en la movilización de inversión privada estadounidense en el sector de las infraestructuras. También negociaron un mecanismo a través del cual la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de Estados Unidos (DFC por sus siglas en inglés) aliviaría 3500 millones de dólares de deuda ecuatoriana con China a cambio de la exclusión de empresas de ese país del sector nacional de telecomunicaciones. En 2021, una delegación de alto nivel de la administración Biden visitó Quito para presentar al gobierno de Guillermo Lasso la iniciativa Build Back Better World (B3W por sus siglas en inglés), por medio de la cual las potencias del G7 se comprometen a movilizar capitales privados para satisfacer las necesidades de infraestructura en
Durante el gobierno de Moreno, el Ecuador adhirió a dos iniciativas de capital importancia para la proyección global del gigante asiático. En 2018, se firmó el memorando de entendimiento para el ingreso del país a la ya mencionada Iniciativa de la Franja y la Ruta y, en 2019, el Ecuador se convirtió en la primera nación latinoamericana en ser miembro del Banco Asiático de Inversiones en Infraestructura, institución financiera multilateral con sede en Beijing. En 2022, el presidente Lasso, junto con el mandatario argentino Alberto Fernández, fueron los únicos líderes latinoamericanos en asistir a la inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno en la capital china. Entre los puntos de la agenda presidencial estuvo el inicio de negociaciones para un tratado de libre comercio con China, proceso que ya ha dado sus primeros pasos concretos en el mes de julio.
El presidente de USA, Donald Trump y el presidente del Ecuador, Lenin Moreno en la Oficina Oval de la Casa Blanca. Fuente: Plan V Continúa Continúapágina página15 25
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Secretario de Estados Unidos Antony Blinken y Guillermo Lasso presidente de Ecuador Fuente: El Comercio
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En 2018, el entonces jefe de la diplomacia estadounidense, Rex Tillerson, advirtió que China era “una nueva potencia imperial” que estaba utilizando su creciente poderío económico en América Latina para “atraer a la región hacia su órbita”. El año siguiente, su sucesor, Mike Pompeo, mencionó explícitamente al Ecuador como uno de los países latinoamericanos en los que la dañina influencia económica china había “dado vida a la corrupción y erosionado el buen gobierno”, señalando a las fallas presentadas por la represa hidroeléctrica Coca Codo Sinclair y al esquema de préstamos por petróleo -al que calificó como una “trampa de deuda”- como evidencias. A mediados de 2020, Estados Unidos se inmiscuyó directamente en la crisis generada por la presencia de una gigantesca flota pesquera de bandera china entre las zonas económicas exclusivas (ZEE) ecuatorianas de las Islas Galápagos y del continente. En un comunicado Pompeo expresó el enérgico apoyo de Estados Unidos al Ecuador, un buque de la Guardia Costera fue despachado para apoyar las patrullas de la Armada ecuatoriana en la ZEE e incluso el presidente Donald Trump mencionó a la flota pesquera china en su alocución ante la Asamblea General de las Naciones Unidas. En 2021, el nuevo Secretario de Estado, Antony Blinken, tuvo como una de sus dos primeras paradas en América Latina a Quito. Repitió la misma línea de sus predeceso-
res sobre la creciente influencia económica china, aunque explícitamente descartó que Estados Unidos vaya a exigir al Ecuador escoger entre Washington y Beijing. Y en 2022, un grupo bipartidista del Senado estadounidense propuso la “Ley de Asociación entre Estados Unidos y Ecuador”, en cuyos considerandos se señala abiertamente la creciente influencia de China en el país y que ordena al Ejecutivo norteamericano un fortalecimiento general de la relación bilateral en ámbitos como el comercio, el medio ambiente, el narcotráfico, la migración, la pesca ilegal, la ciberseguridad y “la cooperación ante las actividades maliciosas de Estados extranjeros”. La ley se encuentra en espera de una fecha para su debate y aprobación finales. Si a todo esto se agrega la rápida reconstitución de las relaciones entre el país y Estados Unidos en los campos de la seguridad y de la ayuda oficial al desarrollo durante el gobierno de Moreno, además de las ya señaladas contrapropuestas económicas estadounidenses, se cuenta con varios signos de un perfil más alto del Ecuador en la política hemisférica de Washington. Tercero, la particular naturaleza de la bipolaridad emergente provee una ventana de oportunidad para que los países
latinoamericanos practiquen una política de alineamiento múltiple. Russell explica que, a diferencia de la Guerra Fría, la rivalidad sistémica sinoestadounidense no se conforma a través de bloques rígidos e involucra, además de lo político y lo militar, aspectos económicos, tecnológicos y simbólicos. Si bien el margen de maniobra de los países latinoamericanos dependerá de los grados de tensión y flexibilidad de la rivalidad sinoestadounidense, la actual representa una oportunidad extraordinaria para diversificar las relaciones internacionales de la región, incluso más allá de las superpotencias rivales, es decir, con socios de otras regiones que tampoco quieren verse entrampados por la competencia entre Estados Unidos y China. En este contexto, el Ecuador se ha resistido hasta ahora a alinear firmemente su política exterior con cualquiera de las dos superpotencias, practicando una estrategia mixta de acomodamiento y oposición en ámbitos específicos, lo que le ha permitido obtener de Estados Unidos y de China concesiones y beneficios tangibles en los ámbitos de la seguridad, el control marítimo, la infraestructura, la salud, el comercio y el financiamiento. Mientras las condiciones estructurales del sistema internacional lo permitan, el Ecuador debe resistirse a la tentación, propugnada por intereses domésticos particulares, de alinearse claramente a favor o en contra de alguna de las dos superpotencias, estrategia que puede verse reforzada si los países latinoamericanos se esfuerzan, más allá de las diferencias ideológicas entre los gobiernos en el poder, en construir un perfil estratégico y un marco de acción comunes ante la competencia global sino estadounidense.
Daniel García Sanz Panorama Global
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La nueva guerra
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El paraíso de los ciegos Alan Cathey Dávalos acathdav@gmail.com
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El 6 de octubre de 1973, Egipto y Siria lanzan un bien coordinado y planificado ataque contra Israel, 7 años después de la durísima y abrumadora derrota sufrida en la “Guerra de los 6 días”.
El ataque toma por sorpresa a los organismos de inteligencia israelíes, siempre muy valorados por sus capacidades. Este conflicto, el cuarto en la breve historia de un estado judío en la llamada Tierra Santa desde su fundación en 1948, será conocido como la “Guerra del Yom Kippur”, una fecha religiosa de gran importancia para el judaísmo, que fue seleccionada para el ataque, precisamente por esa razón, pues Israel estaría enfocado en esa festividad. El cálculo árabe fue exacto, obteniendo una gran sorpresa estratégica, lo que nunca había sido factible antes. Israel se tuvo que emplear a fondo y aceptar pérdidas inéditas de personal y material, para detener las ofensivas combinadas en Sinaí y el Golán, que ponían en riesgo su supervivencia.
Aniversario sangriento A los 50 años casi exactos de tal fecha, algo que no puede verse como una coincidencia, se produce nuevamente un ataque que toma a Israel totalmente por sorpresa, en otro fallo de grandes proporciones en su inteligencia. En esta oportunidad, el ataque ha estado a cargo de la agrupación terrorista palestina Hamas, que desde hace años ejerce control sobre la llamada Franja de Gaza, un enclave palestino que corre a lo largo de la costa del Mediterráneo, hacia el sur de Israel, rodeada por sus lados norte y este, por territorio israelí. Al sur, está unida a Egipto, tras la devolución del Sinaí a Egipto por Israel, luego de la
firma de los acuerdos de paz entre los dos estados. Se trata de una franja de 365 km/2, que alberga a algo más de 2 millones de personas, en una de las regiones más densamente pobladas del mundo, con 6000 habitantes por km/2. Está bajo control de Hamas, desde el año 2007, luego de que, en 2005, Israel retiró sus fuerzas y su presencia en la Franja. Hamas es una organización que actúa auspiciada y financiada por Irán, que se alinea con éste en sus políticas terroristas, y en sus objetivos estratégicos, la destrucción del Estado de Israel, y la expulsión de toda la población judía de la región, o su exterminio.
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El grupo terrorista Hamás liderado por Mohammed Deif.
Luego de un feroz enfrentamiento interno con otras fuerzas palestinas, Al Fatah sobre todo, en unas “elecciones” no reconocidas, Hamas estableció su autoridad por el terror y por la fuerza en Gaza.
Dejar crecer la víbora, falta decisión Tanto Israel como Egipto, desde un inicio, cerraron sus fronteras con Gaza, justamente por la naturaleza y carácter terrorista de la organización.
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Para Egipto, Hamas es una organización de carácter terrorista, originalmente parte de la llamada Hermandad Musulmana, la misma que había sido instrumental en el asesinato del ilustre presidente Sadat, por haber tenido el coraje de firmar los Acuerdos de Paz con Israel. Para éste, por su lado, Hamas es un enemigo que plantea su desaparición y recuperación de lo que consideran su país, que les habría sido arrebatado por la fuerza. Enfáticamente, niega el derecho de Israel a su existencia .Un formidable obstáculo para cualquier negociación, constituyéndose además en un argumento muy difícil de superar, para alentar en Israel, la más dura actitud militar y política del gobierno israelí, y la radicalización de la población, ante la explícita amenaza formulada, y cumplida por otra parte, de manera sistemática por Hamas, con acciones violentas con-
tra objetivos, sea militares o civiles, al interior de Israel, junto al uso cada vez más intenso de cohetes contra las ciudades israelíes, que le son provistos por Irán, junto con armamento convencional, y entrenamiento de combatientes.
muerte. La persistente prédica de una yihad demente y malvada, muestra los frutos de su mensaje de odio. Sus instigadores deberán estar muy orgullosos.
ISIS vive!
Se ha hecho evidente el crecimiento de los grupos políticos más radicales en Israel, con el consiguiente control del poder político por parte de las posturas más intransigentes y extremas en el gobierno y el Parlamento israelí.
El salvaje ataque perpetrado por Hamas el pasado fin de semana es la palpable demostración de la pérdida de cualquier rasgo de humanidad en los perpetradores de las atrocidades que, de a poco están saliendo a la luz, producto ya no solo de un riguroso entrenamiento militar, sino de un perverso adoctrinamiento rayano en lavado cerebral. Es terrible constatar cómo ISIS, en toda su dimensión demencial, ha logrado, en Hamas y otros grupos similares, sobrevivir, en espíritu sino en cuerpo, reencarnándose y perpetuándose como la pesadilla que el peor de los fanatismos sembró en Oriente Medio durante la pasada década. Los reportes de la espantosa práctica de decapitaciones, de las matanzas de familias completas, han llegado con cada hora, revelando como el corazón de las tinieblas ha capturado y deformado las mentes y el espíritu de unos jóvenes a los que se ha transformado en máquinas de
El virus del fanatismo
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El líder del partido Likud, Benjamin Netanyahu
El terror viene de lejos Los partidos que hoy controlan a Israel son agrupaciones fundamentalistas religiosas y supremacistas, unidas al Likud, el partido de Netanyahu, un partido de extrema derecha, fundado por Menahem Begin, líder del grupo terrorista israelí Irgun, autor de una multitud de atentados mortales contra las fuerzas británicas presentes en Palestina, amparadas en el Mandato que la Sociedad de Naciones había
El fiel de la balanza Resulta entonces que, hoy por hoy, grupos de fundamentalistas religiosos y racistas, son claves para la existencia del gobierno de Netanyahu, por ser quienes le dan la mayoría en el Knesset. Sin ellos, la posición del primer ministro no es sostenible, lo que los vuelve indispensables para la gobernabilidad.
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Para Israel, y para buena parte del mundo, Hamas es una organización terrorista, auspiciada y armada por un Estado terrorista, que ha pretendido legitimar el uso del terror bajo argumentos religiosos, perfectamente coherente con un régimen teocrático cuya legislación está basada en un texto religioso del siglo VI, y las variadas y antojadizas interpretaciones que al respecto han hecho sus exégetas. Cuando la Ley se convierte en lo que algún clérigo pone en boca de Dios, obviamente desaparecen otras instancias, al ser definida como palabra divina.
otorgado a Gran Bretaña, luego de la I guerra mundial. El atentado más importante, que en su época habrá sido equivalente al de las Torres Gemelas, se dio contra el Hotel Rey David, en Jerusalén, en julio de 1946, en parte del cual operaban las principales oficinas de las autoridades civiles y militares británicas del Mandato. El ataque provocó casi un centenar de víctimas, con un enorme impacto de imagen a nivel mundial. Para la Gran Bretaña fue motivo para la retirada de sus funcionarios, por su inseguridad y hasta indefensión, ante un adversario conocedor del terreno, con evidentes apoyos en buena parte del territorio y ningunos escrúpulos para actuar, como cualquier organización terrorista.
74 años desde el atentado al Hotel King David por el ejército judío en la sede de Palestina. Continúa página 19
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La masacre de Hebrón ocurrida en la Mezquita Ibrahimi por parte del israelí Baruch Goldstein, 1994.
Tal vez el más notorio es el activista Itamar Ben Gvir, de la coalición Sionismo Religioso, un explosivo cóctel de fanáticos racistas y sionistas ultraortodoxos, definidos por Tamir Pardo, ex director del Mossad, como “el Ku Klux Klan en el gobierno”. Ben Gvir, que fuera condenado en 2007 por incitación al odio y terrorismo, que tenía en la sala de su casa un retrato de Baruch Goldstein, un colono israelí que perpetró la matanza en Hebron en 1994, de 29 palestinos en la mezquita Ibrahimi, con otros 125 heridos. Este criminal hacia parte del
partido Kach, del cual Gvir era también miembro. Gvir es nombrado por Netanyahu como ministro del Interior, a cuyo cargo está la Policía de Israel.
Apartheid Con esos antecedentes, ¿será factible algún acercamiento a una comunidad que está en su tierra, y que en su tierra es humillada cada día con un tratamiento de apartheid, por las fuerzas israelíes actuando como ejército de ocupación, obligados a presentar pases para movilizarse, en puntos de control arbitrarios, a menudo en colas a pleno sol por largo rato? Otros altos cargos gubernamentales han sido asignados a extremistas, creyentes fanáticos del supremacismo étnico judío y en un mesianismo desbocado, alrededor de la construcción del “Gran Israel”, dentro de las presuntas fronteras que habrían sido fijadas, hace quien sabe cuántos milenios, por algún Dios, igualmente racista y supremacista.
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A un pasado de sombras En pleno siglo XXI, el mundo asiste aterrado al desarrollo de un conflicto alrededor de unas categorías que, hace 1300 años, habrían ya sido primitivas. La mano de ése Irán de
los ayatolás, fundamentalista y sanguinaria, que no tuvo empacho en ordenar el asesinato de un escritor, donde quiera que estuviese, con la garantía de su verdugo máximo, Khomeini, de un pase en blanco a su Paraíso de huríes siempre vírgenes, para quien ejecutase su fatwa asesina, Es la misma mano que, a nombre de un supuestamente misericordioso Ala, bendice como mártires a los dementes que creen llegar a ese paraíso, impulsados por la explosión de sus chalecos, llevándose consigo a tantos “infieles” como puedan. Más aterradora todavía, la deriva de Israel al irracional escenario del fanatismo, justo del que el pueblo judío fuera víctima, en la cima de la perversión del odio racial desatado en su contra, culminado en el Holocausto. Que uno de los países de más alto nivel educativo del mundo, con capacidades de investigación en ciencia e innovación tecnológica sin relación alguna a su dimensión demográfica, que son contundente demostración de una sociedad culta y moderna, pueda terminar bajo el control de quienes renuncian a la razón para entregarse a ideas y creencias místico primarias, o peor aún, de odio racista, envía un mensaje estremecedor al mundo, el de que los fanáticos están de vuelta, y con fuerza, en buena parte de este. Continúa página 20
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El sistema de defensa israelí “Cúpula de Hierro”
La paz, abominable herejía
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Para los fanáticos, la idea del acuerdo, de la búsqueda sincera de la paz, es una pésima opción. De ninguna manera debe sorprender que el ataque de Hamas se produzca justo en el momento en que las conversaciones para un acercamiento entre Israel y Arabia Saudita habían avanzado significativamente hacia el objetivo de establecer, entre los dos países, relaciones diplomáticas formales. Para Irán y sus satélites regionales, Hamas, Hezbola y la Yihad Islámica tal escenario es, desde sus perspectivas teocráticas, una herejía atroz. La ferocidad e intencionalidad del ataque de Hamas, revela claramente sus objetivos, lograr una retaliación igualmente feroz desde Israel, que provoque una
fuerte reacción de solidaridad con el pueblo palestino, y pare los intentos de establecer una relación positiva entre los estados de la región. Posiblemente se falló al no establecer en los acuerdos que ya se alcanzaron, o en el que se está en este momento negociando, alguna vinculación con la situación de Palestina. En un clima de buena voluntad y afán constructivo, todo es posible, y esos gestos dejan en evidencia a quienes manejan sus propias agendas, ajenas a los intereses de sus pueblos y de la paz. La captura de centenares de rehenes está diseñada para que la presión desde el interior de Israel, fuerce la mano del gobierno, en la severidad de sus
Natanyahu va por la venganza advirtiendo que salgan de Gaza, mientras las Fuerzas de Defensa de Israel buscan vengar “este dia negro”
acciones, manteniendo esta tensión por el tiempo que le convenga a Hamas. Con Israel gobernado por su lado por los extremistas y fundamentalistas sionistas y ultraortodoxos, la apuesta de Hamas y de quien teje la tela de araña del terror en la región, Irán, tiene buena posibilidad de lograr su objetivo.
V de Venganza Netanyahu no demoró un minuto en dejar en claro cuáles serían sus prioridades, y la palabra Venganza apareció en el primer lugar de su lista. Es, sin duda, la primera respuesta, elemental y básica que cabría esperarse, en sintonía con los que lo apoyan y aguardan su reacción. El que esa respuesta signifique el aislamiento cada día mayor de Israel, su encierro, no preocupa a quienes únicamente pueden ver en una sola dirección, hacia adentro. Esperar un acto de estadista, como el del mismo Begin, que con Sadat fueron capaces de trascender el odio y los rencores de años de conflictos y de sangre, o de Rabin y Arafat en Oslo, cuando abrieron la ventana para un entendimiento entre Israel y Palestina, que pusiera fin al encono y las heridas, está lejos de las capacidades de trascendencia qué tal actitud demandaría al actual primer ministro.
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La Guerra del Yom Kippur, 1973.
El precio de la Paz
1973 en el retrovisor
Al fin y al cabo, debe quedar en su memoria, la despiadada retribución que los fanáticos, los propios, aplicaron, a Sadat la Hermandad Musulmana, y a Rabin, un joven de 25 años, Yigal Amir, judío extremista que veía en los Acuerdos de Oslo una traición al mandato bíblico que supuestamente atribuía a Israel toda la Cisjordania. Entonces, como ahora, quienes resisten al terror y al mal, están, al parecer, condenados por anticipado. ¿Será ése el temor de Netanyahu? ¿Será tan vital para el seguir en el poder a cualquier costo? Todo indica que si. Que pueda lograrlo luego del costosísimo fracaso en garantizar seguridad a Israel y a sus ciudadanos, el mensaje y la marca de fábrica que Netanyahu ha vendido como su slogan al país, es otra cosa. Como después de la Guerra del Kippur, cuando tras la victoria, las preguntas ante la amplitud del fallo de seguridad empezaron a formularse, también hoy se responsabilizará al gobierno por los fallos cometidos.
En 1973, cayó el gobierno de Golda Meir, una de las figuras históricas del nacimiento de Israel. Nada raro sería que se produzca un desenlace similar. Curándose en salud, el Primer Ministro ha decidido conformar un gobierno de unidad nacional, para afrontar la crisis y la amarga guerra que ha declarado. Al momento, esa unidad está presente, ante la gravedad de la situación. Más pronto que tarde, la rendición de cuentas será exigida, y ojalá no sea para radicalizar aún más los ánimos, sino para comprender que la paz no vendrá de la muerte y de la guerra, sino de la justicia, el dar a cada uno lo suyo.
El sentido común, en off
En Ecuador, a una escala infinitamente menor hemos sido testigos de cómo las cárceles, a las que se dejó fuera de control, en manos de criminales avezados, se convirtieron en poco tiempo en centros de formación de sicarios. Allá pasó lo mismo, con el agravante de una promesa sobrenatural.
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Junto al increíble fracaso de la inteligencia israelí, se debe observar también una falta elemental de sentido común.
Resulta poco creíble que nadie haya caído en cuenta que la creación del mayor presidio a cielo abierto del mundo, pues esto es Gaza actualmente, pudiera haber producido algo diferente de lo esperable, la creación de un caldo de cultivo perfecto para el surgimiento de un cuerpo de combatientes que, por todos los motivos, tienen razones para la práctica de la violencia contra lo que, muchas veces con razón, ven como abuso e injusticia contra ellos y sus familias, por unos “otros”, distintos y hostiles, que imponen su ley por la fuerza de sus armas. Las fuerzas israelíes de intervención o de ocupación son vistas como un enemigo agresivo, del que es legítimo el defenderse por cualquier medio. De esto se aprovechan las organizaciones terroristas, como Hamas o la Yihad Islámica para reclutar y entrenar a unos jóvenes sin esperanzas, a los que se deforma adicionalmente con las promesas de un Paraíso y un martirio para los que den su vida por la causa.
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Ejército de ocupación Por su parte, las tropas israelíes no se hacen ilusiones del recibimiento que su presencia merece entre la población palestina en Cisjordania, puesto que sobre esta zona Israel mantiene control policial, aún cuando la Autoridad Palestina ejerza alguna administración en la misma. Con esa conciencia, las fuerzas israelíes en efecto actúan con niveles muy discrecionales de violencia. El resultado es una desproporción enorme entre los muertos y heridos israelíes y los palestinos, en un rango de 10 o 12 a 1.
Cortar las raíces
Se buscan dentistas, oftamólogos y psiquiatras Anclados en un pasado de odio, de un Dios malévolo y vengativo, resulta muy difícil esperar que sus hijos, hechos según dicen, a imagen y semejanza suya, puedan ser diferentes a él. De su justicia del talión, del ojo por ojo, únicamente se puede esperar ciegos. Se vuelve indispensable una masiva presencia de ortodoncistas, oftalmólogos, y sobre todo, de psicólogos. Con esos dioses, el paraíso está reservado a los psicópatas.
Alan Cathey Dávalos acathdav@gmail.com
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Mientras se mantengan sin tocar las raíces del conflicto, esto es, el incumplimiento de la resolución de
Naciones Unidas de 1948, que estableció el nacimiento de Israel y Palestina, pero que nunca se cumplió en su segunda parte, en la que se definieron las fronteras de cada uno de ellos, éste seguirá alargándose en el tiempo indefinidamente. A quienes les resulta más conveniente esta situación, sin duda es a los radicales de lado y lado, para quienes el conflicto es su justificación y razón de ser. El fanatismo religioso, maldición milenaria de esa tierra mal llamada santa, es la losa que aplasta y desquicia a los pueblos que, para su desgracia, nunca han logrado superar la adicción religiosa que los paraliza y envenena.
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El empleo se hunde
Ecuador solo saca buena calificación por su sistema dolarizado, mientras hacer negocios e invertir sigue cuesta arriba.
Si se pregunta por qué no consigue empleo o consigue uno precario y de bajos ingresos, una de las razones de fondo es que Ecuador es uno de los países de América Latina con peor calificación en el índice Global de Libertad Económica.
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Según Danilo Vélez, director ejecutivo del Instituto Ecuatoriano de Economía Política (IEEP), solo Venezuela, Bolivia y Argentina tienen peores niveles de libertad económica en la región. Producir, invertir y trabajar tiene trabas estructurales porque la economía ecuatoriana carece de instituciones sólidas e independientes. Tampoco cuenta con políticas que le faciliten la vida a los emprendedores y trabajadores. El mayor activo del país, y donde se
registra el puntaje más alto, es en el sistema monetario debido a la dolarización. Sin embargo, Ecuador reprueba con calificaciones bajas, incluso peores que el promedio regional, en el sistema legal y los derechos de propiedad. LA HORA ha analizado la deriva en temas de acciones de protección e incluso politización del sistema judicial del país en desmedro de la inversión y el empleo. Mientras en eficiencia del gasto público y tamaño del Estado, la política del actual Gobierno de Guillermo Lasso ha sido errática y ha tenido pocos avances y muchos retrocesos. Así, el país tiene estabilidad
monetaria, pero inestabilidad en todo lo demás, sin reformas de fondo en temas como mercado laboral e inversiones. A esto se suma, de acuerdo con Vélez, que en el último Índice de Libertad Económica ya se registra un marcado deterioro en el componente de seguridad con una afectación directa en los costos y los retornos esperados de cualquier proyecto productivo. En comercio internacional y apertura sí se registran avances, pero se ha dejado a medias la reducción de aranceles y la eliminación de trabas de importación; así como otros pasos como la digitalización de trámites y otras reformas promercado. Continúa página 24
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Campo complicado “Con cada nuevo funcionario se aplica una nueva política que representa tiempo de adaptación a las empresas y más costos. Sin reglas claras, se abre la puerta para la corrupción o la arbitrariedad de parte de los funcionarios, por ejemplo, en algunos casos los empresarios nos han dicho que les piden cosas que no están en las leyes o no están en los reglamentos, o cambian constantemente los requisitos para operar” Con estas palabras, el director ejecutivo del IEEP explicó el complicado campo de acción de los empresarios en un país como Ecuador donde la burocracia y la tramitología siguen frenando el desarrollo. El IEEP, que participa en la elaboración del Índice de Burocracia en América Latina 2023, ha determinado que Ecuador está estancado, es decir, ni tiene avances significativos ni grandes retrocesos en su entorno de tramitología para las empresas.
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Esto quiere decir que el país sigue siendo poco amigable para la inversión y lastrado por un sector público donde existe demasiada discrecionalidad para imponer requisitos a negocios y emprendedores.
Según Vélez, de lo que se ha podido recabar hasta el momento, el promedio en Ecuador es de 395 horas al año para cumplir con la burocracia. Esto es equivalente a 89 jornadas laborales. Es decir, una pequeña empresa en Ecuador destina alrededor de dos y medio meses de trabajo al año al cumplimiento de trámites y burocracia. “A Ecuador le hacen falta políticas e instituciones que favorezcan la libertad económica de los individuos. Existe un persistente problema de duplicación de trámites. Entidades públicas piden la misma información y hacen perder tiempo y dinero”, recalcó Vélez. ( JS) Ecuador está en el puesto 96 entre 165 países analizados dentro del Índice de Libertad Económica. Invertir en el país es caro y difícil. Falta debate de ideas Danilo Vélez, director ejecutivo del Instituto Ecuatoriano de Economía Política (IEEP), explicó que hace falta debate de ideas en el país sobre la importancia de la libertad económica y las ideas liberales.
“Ecuador sigue siendo mayoritariamente estatista. Un buen porcentaje de la población considera que necesitamos mayor intervención del Estado y mayor gasto. Sin embargo, sí se ha avanzado porque hace algunos años no se podía ni siquiera hablar de temas como libre comercio y apertura”, puntualizó. El Gobierno de Lasso no pudo cumplir sus promesas liberales, y lamentablemente la inseguridad tapó algunos avances interesantes. De acuerdo con Vélez, el fracaso del proyecto liberal de la actual administración tuvo un fuerte componente político y de ejecución; pero las ideas de la libertad todavía pueden calar en la ciudadanía. “Considero que hay oportunidades de avanzar en esa dirección. Por ejemplo, la experiencia que vaya a tener Argentina en caso de que Javier Milei llegue al poder. Eso podría ser significativo en impulsar las ideas liberales en Ecuador y la región”, concluyó el director ejecutivo del IEEP.
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Los genios desafían las fronteras Yohanna Piedra Costales ypiedrac@gmail.com
La genialidad no conoce fronteras; trasciende culturas, épocas y disciplinas (Anónimo)
El estudio sobre los genios o sobredotación intelectual inicia Galton (1869) y Terman (1925).
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Los primeros pasos para conocer las características, la forma de identificación y evaluación de niños a los que no se les había prestado atención, que poseían capacidades cognitivas elevadas y tendrían éxito escolar (Sánchez Manzano, 2002). Este estudio aportó una gran cantidad de información sobre cómo aquellos niños, precozmente inteligentes, llegaban a ser eminencias; sobre cómo sus padres influían en sus intereses, sus elecciones, y en su estabilidad emocional; y sobre cómo una educación enriquecida y acelerada lograba un gran rendimiento. Teorizó la inteligencia como “siete habilidades mentales
primarias”, a las que él llamó: comprensión verbal, fluencia verbal, facilidad numérica, visualización espacial, memoria asociativa, velocidad perceptiva y razonamiento. Hay tres áreas de análisis en el superdotado que se exploraran detenidamente: la habilidad intelectual, el compromiso con la tarea y la producción creativa de conocimiento. Las capacidades cognitivas, que se dan en estos sujetos con valores muy por encima de la media. Estas tienen una doble conceptualización: por un lado habilidades de carácter general que permiten al sujeto realizar actividades de razonamiento numérico, verbal o memorización y que integran la
capacidad para procesar información, asociar experiencias, adaptarse a situaciones nuevas o desarrollar un pensamiento abstracto. Se refiere también a habilidades más específicas que garantizan a la persona una buena ejecución en tareas muy diversas, y están referidas a la capacidad para adquirir conocimientos y desarrollar una o más actividades de la vida real. El compromiso con la tarea es otro de los parámetros a tener en cuenta en superdotados. Este tipo de personas, encuentran una fuerte motivación hacia determinadas actividades, hasta el punto de que llegan a “fascinarse” con ellas, incluso los de más corta edad. Continúa página 26
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Trabajan duro, son perseverantes, se implican personalmente en aquello que inician, tienen una gran resistencia persiguiendo una meta, una gran confianza en sus propias habilidades, etc. La evaluación de este aspecto debe inspirarse más hacia un modelo clínico, buscando los puntos de referencia de aquellas personas que pasan buena parte de la jornada con el alumno, e investigando a partir de cuestionarios o autoinformes si es preciso.
El tercer factor lo constituye la creatividad. Ésta es identificada a partir de aspectos de difícil calibración, como la originalidad en el pensamiento, la “frescura” en sus planteamientos, el ingenio, la habilidad de dejar al lado convenciones y procedimientos estándares de solución de problemas, aunque éstos sean correctos, o la capacidad para idear cosas nuevas (Clark).
Genios actuales En la actualidad hay genios destacados como en la tecnología, ciencia, arte, música. Entre ellos están: Elon Musk en tecnología espacial y vehículos eléctricos. Stephen Hawking en física teórica. Steve Jobs en tecnología de la información. Estos individuos han dejado huella e inspiran a otras personas con sus logros. Es importante que no todos los genios tienen los mismos rasgos y la personalidad puede variar ampliamente. Ser un genio, no necesariamente garantiza el éxito en otras facetas de la vida. Los genios tienen una curiosidad por el conocimiento insaciable, siempre están dispuestos a explorar nuevos conceptos e ideas. Por lo general desafían normas, fronteras estableciadas , pensar de manera no convecional, buscando desarrollar soluciones únicas, trabajan incansablemente hasta alcanzar sus metas. Las personas superdotadas son personas excepcionalmente talentosas en un campo particular con habilidades extraordinadarias.
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Ante la sociedad pueden sentirse incomprendidos ya que pueden enfrentar desafíos en la adaptación social debido a su única forma de pensar. En resumen, los genios a lo largo de la historia nos han dejado un legado valioso de innovación, creatividad y perseverancia, nos recuerdan que la excelencia y el potencial humano es ilimitado.
Yohanna Piedra Costales ypiedrac@gmail.com
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Luis Aguirre Bolaños
Imaginero de la Escuela Quiteña Ramiro Ruiz R.
Nació en Cotacachi en 1894 y murió en Quito en 1971. Sus padres fueron Amador Aguirre y Rosa Bolaños. En sus años de infancia un párroco de Cotacachi le había descubierto. El sacerdote no sólo cazaba vocaciones religiosas, sino también talentos artísticos.
Nació en Cotacachi en 1894 y murió en Quito en 1971. Sus padres fueron Amador Aguirre y Rosa Bolaños.
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En sus años de infancia un párroco de Cotacachi le había descubierto. El sacerdote no sólo cazaba vocaciones religiosas, sino también talentos artísticos. Un día claro de agosto, Luis Aguirre se había puesto a dibujar unos ángeles en el piso. Las tizas blancas de yeso se deslizaban suavemente y aparecían las formas bien esbozadas. El sacerdote le sorprendió in fraganti. El niño se había puesto nervioso. Por desgracia no pudo salir corriendo. Estuvo convencido que el párroco le iba a castigar. Cuando le volvió la tranquilidad al niño, el párroco le premió. Inmediatamente se encargó de conseguir los estudios de arte en San Antonio de Ibarra con el maestro Daniel Reyes.
Después de terminar los estudios en San Antonio fue a Quito a estudiar a la Escuela Nacional de Bellas Artes, ahí se graduó. Aprendió con el famoso profesor de escultura Luigi Cassadío, autor del monumento a González Suárez, ubicado inicialmente en la Plaza de San Francisco y ahora en la Plaza Menor de la ciudad de Quito (Entre las calles Espejo y Guayaquil). Compañero inseparable de Luis Mideros. Los dos fueron los alumnos más destacados. Los “Luises” se querían como hermanos. Luís Aguirre le visitaba a Luis Mideros en el estudio que tenía en Quito en la calle Portoviejo y Diez de Agosto. Desde su graduación en la Escuela Nacional de Bellas Artes, Luis Aguirre trabajó la escultura del Ángel San Gabriel y siguió con el tema religiosos hasta sus últimos días de su
vida. Mientras Luis Mideros se dedicó completamente a la escultura profana. Regresó a Cotacachi con la mente cargada de conocimientos del arte colonial ecuatoriano. Recibió el primer el encargo del busto de Policarpo Salabarrieta. Sus vecinos y amigos se entusiasmaron y le ayudaron a buscar la piedra por las asperezas del viejo volcán Cotacachi. De aquella piedra salió la figura esbelta de la eminente colombiana. Luis se casó con Luz María Otavalo, y procreó siete hijos, Rosa Alina, Cástula Ernesto, Fanny Alicia, José Fabián, Luis Eduardo, Guido René y Julieta Eunice. Soltero aún procreó a Luis Alfonso, María Luisa e Isaías. De todos sus hijos, el único que siguió con la misma inclinación artística profesional ha sido Guido René. Continúa página 27
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Iglesia Matriz de San Gabriel ubicada en Carchi.
Como profesional se dedicó a la imaginería religiosa, y desarrolló su vasta capacidad creadora. En cada trabajo trató de aproximarse a la perfección. Ganó un gran prestigio nacional e internacional, y fue solicitado en muchas partes del país y del extranjero. De manera exclusiva, dedicó su trabajo por largos años a la congregación de misioneros Oblatos. Inclusive instaló el taller y vivió en el convento de la Basílica del Voto Nacional y después en el Santuario de El Quinche. Por el clima cálido y la educación de sus hijos fue a vivir en Ibarra. Volvió a Quito a continuar su grandiosa creación artística. Sus obras son incontables, casi en su totalidad de contenido religioso, sobre todo en escultura, pues su espléndida maestría la expresó en la pintura y el tallado.
Resumen de obras sobresalientes El siguiente es un listado de trabajos, la mayoría de los cuales tiene una ubicación específica y consecuentemente pueden ser admirados, pero de unos pocos se desconoce su localización exacta.
En Cotacachi:
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El Cristo Rey ubicado en la cúspide de la torre de la Iglesia Matriz (seis metros en piedra pómez). Dos imágenes en la capilla de las madres franciscanas Altar mayor de la iglesia de San
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Francisco de Cotacachi, tiene como coautor a su hijo Guido Las imágenes alegóricas del altar mayor de San Francisco (tres metros en madera) Busto de Fray Vacas Galindo, trabajo obsequiado a Cotacachi en el centenario de cantonización, también colaboró en su realización su hijo Guido
En Ibarra: • •
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El Obelisco a Simón Bolívar La Virgen de Fátima que remata la fachada del templo de San Francisco (cemento, 3 metros). Varias imágenes en el templo de San Agustín. Cristo Rey, madera, 50cm. Propietaria: Su hija Cástula Aguirre
En Otavalo: • • •
La imagen de la fachada de la iglesia de El Jordán Imagen de San Benito de Palermo en la misma iglesia de El Jordán San Antonio con un niño que le está pidiendo pan, en la iglesia de San Luis
En San Gabriel: El Arcángel San Gabriel que está en medio de las dos torres de la fachada de la Iglesia Matriz (cuatro metros en piedra pómez)
En Quito: • • •
La Inmaculada de los Caballeros del Colegio Gonzaga Jesús Resucitado, en la capilla de la antigua Academia Militar Ecuador Niño de Nacimiento, en la iglesia de la Concepción
En la Basílica del Voto Nacional se encuentran las siguientes obras: • • • • • • • • • •
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La réplica del Corazón de Jesús, que está en el altar principal (óleo), Imagen de Santa Marianita de uno de sus altares (madera, 1.80m) Calvario en madera Imagen de la Inmaculada, madera, 70cm. Cristo Rey (incompleto el grupo) madera, 1,20m. Fragmento de algún grupo, madera, 40cm San José, Madera Policromada Imagen de la Niña María de meses de nacida. Varias piezas que reposan el convento de los padres oblatos La réplica de la Virgen de Guápulo y que se venera como auténtica de Diego de Robles Obras en las iglesias de San Francisco, San Juan y El Carmen Alto Obras en la capilla de las madres Siervas de María y en el museo de la señora de Urrutia Continúa página 29
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• Vista interior de la Basílica del Quinche ubicada en Quito.
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Inmaculada (cemento, 1,90m) jardín del antiguo hospital Eugenio Espejo Dentro de la colección privada de Guido Aguirre (hijo) se encuentra: La Justicia Divina (réplica), óleo sobre lienzo, 1,30m Cristo en Agonía, madera, 60cm Niño Jesús de Praga, madera, 45cm Alegoría sobre Santa Marianita, óleo sobre lata, 30cm Alegoría sobre Santa Marianita, óleo, 25cm Tres alegorías sobre los Libertadores, acuarela, 15cm
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Alegoría sobre la inauguración del servicio de agua potable de Cotacachi, acuarela, 30cm Proyecto del monumento de la Virgen de El Panecillo. Óleo sobre cartón, 30cm Diseño de la mesa de celebración del santuario de El Quinche, 70cm Diseño para Inmaculada, lápiz, 35cm Diseño inconcluso de una puerta gótica, lápiz, 40cm Grupo escultórico en miniatura con Cristo Redentor, madera de platuquero (20cm) Relieve de un álbum especial de labores a mano (35cm), madera de platuquero Niño desnudo sosteniendo un cuerno, madera, 50cm Cristo Rey, madera, 45cm
Francisco Proaño (yerno) tiene un Cristo Desfalleciente (madera, 60 cm) Ernesto Moreno Bueno es propietario de: • •
En el Quinche: • • •
Julieta Sarzosa (hija) es propietaria de las siguientes obras: • •
Cristo Muerto, madera, 60cm Dios, Patria y Libertad, (madera, 40 cm)
• José Aguirre (hijo) es dueño de: • •
Niño de Nacimiento, madera, 25cm Retrato de Luz María Otavalo, óleo sobre lata, 30cm
Dos cristos, uno muerto y otro en agonía, madera, 50cm Corazón en miniatura con un Niño de Nacimiento en su interior
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El monumento a Monseñor López Solís en el parque principal (piedra) El Moisés que se encuentra a un lado del santuario (piedra) El púlpito en madera dorada y la mesa principal de celebración, diseño de los altares principales de las naves laterales del templo, así como sus imágenes San José, madera, además diseño del altar Corazón de Jesús, madera y diseño del altar Ascensión del Señor y purgatorio, madera, 2.50m Apostol o Profeta, madera, 40cm Varios apostoles, madera, 40cm Una réplica de la Virgen, en tamaño similar a la original
Basílica del Voto Nacional una de las mejores iglesias de Quito. Continúa página 30
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ro del patrimonio artístico del país. La mayor parte se cubre con el velo del anonimato y deja ver el trabajo de la artesanía popular en los talleres de los maestros imagineros. La habilidad artística es un regalo que entregaron a las personas y a los pueblos.
Contexto de Luis Aguirre
Alegoría en Platuquero ubicada en el Vaticano, Roma.
En el Cisne: •
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La réplica de la Virgen que se venera como si fuese de Diego de Robles y otra réplica que hace de viajera Cristo Rey, grupo escultórico en madera. Altura de cinco metros
En Cotopaxi: • •
Cristo, madera, de 1,50m, Cuicuno Apóstoles (cemento, 1.80m) Guaytacama.
En Colombia: • • • •
Esculturas en el Santuario de Las Lajas Esculturas en Tunja Esculturas en Popayán Cristo Rey, hoy está en Bogotá en poder de Luis Jaime Garrido, óleo, 1, 20m
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En el Vaticano: • •
Marco tallado en madera de naranjo Alegoría en Platuquero
Sin precisión, se conoce que exis-
ten algunas estatuas en Venezuela, Perú, Nueva York y Los Ángeles. Adicionalmente, existen obras pequeñas en colecciones particulares, especialmente de familiares y amigos. La temática de dichos trabajos corresponde sobre todo a Cristos y Niños de Nacimientos.
Los artistas imagineros La imaginería ecuatoriana constituye un abundante teso-
El contexto artístico de Luis Aguirre se encuentra en la cultura hispánica de los siglos XVI y XVII. Luis Aguirre Bolaños tenía que estudiar y vivir estas circunstancias artísticas. Ciertamente las técnicas habían mejorado con otros elementos, especialmente de acabado. Pero los motivos permanecían. El espíritu del artista, el ensimismamiento en el trabajo, la creación, la observación de los detalles pequeñísimos, las formas suaves, las expresiones de rostros y manos, movimientos, posiciones del cuerpo, los tamaños todos los pormenores aprendió Luis Aguirre a revivirlos y los hizo con el alma de otro siglo, pero de la misma religiosidad y mística artística. Lo asombroso es que no se encuentra su nombre en ninguna colección de historia de arte ecuatoriano, pero está presente como nunca en su propia obra expuesta en muchos lugares del Ecuador y del mundo.
Ramiro Ruiz R.
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De títulos justos nacen consecuencias injustas
Bartolomé de las casas y la leyenda negra española Manuel Castro M. manuelcastromurillo@hotmail.com
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Tenemos la tendencia en Latinoamérica, cuya existencia es apenas de quinientos años, en ver las cosas en blanco y negro, a consecuencia de historiadores políticos y políticos historiadores.
Publicación de Bartolomé de las Casas durante la conquista de Cuba.
La verdad es que la actual América fue ganada para Europa y desde luego ésta se benefició en lo económico, en prestigio mundial, pues sus descubridores o conquistadores convirtieron a sus países en potencias mundiales. Hay que diferenciar la colonización compasiva angloholandesa de América comparada con la española. La primera pudo trasplantar el modelo de Estado. En la realidad fueron semejantes pues las actuaciones de los europeos eran semejantes pues tenían comportamientos iguales. La diferencia es que los nativos de América del Norte no eran propiamente culturas y civilizaciones plenamente identificadas y
las pequeñas etnias fueron extinguidas. Mientras que en la América Hispana existían culturas y civilizaciones sólidas, por lo que los conquistadores y colonizadores atropellaron a los indígenas con gran crueldad. Desde luego hay analizar cómo era el pensamiento de esa época, los prejuicios que eran doctrina, la influencia de la Iglesia y sobre todo que nació una nueva cultura o forma de vida formada por indios, españoles, mestizos, negros, muy distinta a la España de aquellos años y hasta opuesta. La razón: ya era su casa y en ella mandamos nosotros, el rey está lejos y si manda leyes, buenas o malas, “las acatamos, pero no las cumplimos”. Continúa página 32
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Fray Bartolomé de las Casas y los pobres como preferidos de Dios
La filosofía y justificación de la conquista en América explicada por varios pensadores como Juan Ginés de Sepúlveda.
La legitimidad de la conquista en América
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Claro que se discutía en ese tiempo si era justo legitimar una conquista sobre pueblos y tierras ajenas. Entonces aparecieron los juristas y teólogos para legitimarla y la imposición a los indios de un Estado nuevo. Partieron de que el emperador de España es “Señor del mundo” y, por ende, de los infieles. Luego que ha sido investido de tales poderes por donación del papa, quien exigía la cristianización de los infieles. Sostenían que el Derecho nace de quien primero lo descubre y ocupa. Explicaban que el infiel o pagano que se negaba a admitir la fe cristiana podía ser obligado por la fuerza. Entonces los títulos justos nacen de casi leguleyadas -en que hasta ahora somos expertos- y de las severas disposiciones de la Iglesia, superiora entonces del universo y
del mundo. Desde luego hubo otros pensadores, juristas y teólogos, que no concordaron con tales “títulos justos”, encabezados por el dominico Francisco de Vitoria y su discípulo Domingo de Soto, quienes sentaron las bases del Derecho Internacional. Vitoria, nacido pocos años del descubrimiento de América, admite que en efecto en determinadas circunstancias podía legitimarse gobernar sobre las Indias, pero para ello era importante el libre consentimiento de los aborígenes, por lo que no les podía esclavizar por una religión que ni siquiera conocían. Tales argumentos y posiciones influyeron en el nacimiento de la legislación indiana, limitada pero ya fundada en la razón y en la tolerancia.
Los trabajos de Vitoria solo tuvieron acogida en el campo académico europeo, pero ningún peso en España, a diferencia de lo que sucedió con los testimonios de religiosos que participaron en la colonización del nuevo mundo. Y que se mostraban horrorizados por los atropellos cometidos por los conquistadores. El primero fue el dominico Fray Antonio de Montesinos que en su sermón “Una voz que clama en el desierto” pronunciará una contundente admonición, en 1511, a los fieles españoles: “Esta voz dice que todos estáis en pecado mortal y en el vivís y morís. Por lo tanto, cualquiera que sufriera alguna injusticia, independientemente de su color o etnia, por la crueldad y tiran españolía que usáis con estas inocentes gentes”. Juan Ginés de Sepúlveda Rey amonestó a Montesinos, pero convocó a una junta de juristas y teólogos para examinar con profundidad la cuestión, surgiendo una disposición de que, partiendo de que eran “Justos los títulos” para gobernar a los indios, se les debía dar un trato más humano, declarándoles personas libres y, por tanto, sujetos de Derecho.
Bartolomé de las Casas, llamado el Apóstol de los indios americanos. Continúa página 33 25
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Bartolomé de las Casas a favor de los derechos hacia los indios americanos.
Y como correspondía a la Iglesia que se cumpla esa legislación, de España se envió tres frailes jerónimos, nada de dominicos pues era atizar el fuego, entre los que estaba fray Bartolomé de las Casas, fogoso y gran polemista, quien regresaba a América a luchar por la justicia.
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Bartolomé de las Casas fue inicialmente encomendero, esto es, encargado de la cristianización de los indios, por lo que conocía su realidad. Teólogo, filósofo, fraile dominico, sacerdote y Obispo español del siglo XVII. Escribió once capítulos de su Historia de las Indias, en los que denunció las tropelías, el sometimiento a la esclavitud y la muerte, tanto de los indios como de los negros africanos, basándose en
la tradición del Derecho Canónico europeo que aplicaba una protección especial a los grupos más desvalidos; aunque para las Casas no se trataba de personas débiles o inferiores humanamente, sino de la responsabilidad de la Iglesia hacia los pobres como preferidos de Dios. Es un hecho histórico que los negros sustituyeron -aunque no siempre- a los indios en las minas y obrajes como esclavos, en ingenios y trapiches azucareros. Cas as entendía que la opresión de esa esclavitud también iba contra las sagradas escrituras que, y tanto cualquiera que sufriera alguna injusticia, independientemente de su color o
etnia, era un pobre de Cristo. De las Casa se arrepintió sobre su propuesta de llevar población africana a América, pero ya fue demasiado tarde, por los grandes intereses de las potencias europeas, a pesar de los alegatos de Las Casas por defender a los africanos en la misma forma que a los indios, pero sus ideas fueron puestas en práctica por los primeros abolicionistas de la esclavitud de los negros en América. La historia hay que contarla ceñida a la verdad, a los hechos, sin ocultar los grandes aciertos y equivocaciones de hombres grandes e ilustres como fray Bartolomé de las Casas.
Francisco de Vitoria se enfrentó a Bartolomé de las Casas en un serio debate doctrinero, que a su vez defendía que los indios no tenían alma y por lo tanto era moral usar la fuerza. Continúa página 34
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La controversía de Valladolid donde en España se cuestionó si era moral la conquista de América en 1550.
Debate o contienda en serio A de Las Casas le surgió un opositor de alta categoría: el filósofo, jurista y teólogo andaluz, sacerdote católico, Juan Ginés de Sepúlveda, nacido en 1490, quien jamás visitó América. Tal era su erudición que lo nombraron cronista del emperador Carlos V y preceptor de quien luego sería Felipe II.
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Sus ideas sobre la Conquista y sus opiniones sobre los indios van en oposición a las ideas de Las Casas, pues defiende la guerra contra los indígenas para de este modo lograr su conversión forzada, que constan en dos de sus obras, en las que justifica el dominio español por la natural inferioridad y barbarie de los indios. Finalmente se enfrentaron estos dos hombres. Sepúl como el medio -la guerrveda, apelando a la autoridad de Aristóteles, añade un elemento nuevo a la consabida disputa sobre las “causas justas” para dominar a los indios mediante la guerra, pues considera que eran esclavos por naturaleza, por lo que era responsabilidad de los cristianos redimirles por esa barbarie, y que tenían ese comportamiento salvaje por acostumbraban: sacrificios humanos, antrpofagua, pederastia e idolatría. Ante aquello de Las Casas no se queda en silencio, pues le parece que un jurista y teólogo tan cercano al emperador Carlos V puede poner en peligro la pertinaz labor en beneficio de los indios. Dándose cuenta que la lucha debía darse en España Las Casas renuncia al obispado y represa a España.
Publica un panfleto titulado “Apología” en que impugna a Sepúlveda e invoca a Carlos V y Felipe II -monarcas muy sensibles- para que convoquen a una junta de expertos para examinar tanto el fin -la Conquista- como el medio -la guerra- sin olvidar el trato que se les daba a los indios. El monarca accede y en 1550 hizo reunir en Valladolid a las mejores cabezas del reino para discutir entre ellas y escuchar los razonamientos de los dos religiosos en un debate en el que se discutiría sobre la razón moral que justificaba o no la presencia de España en el Nuevo Mundo y el modo en el que se llevaban a cabo la conquista y la colonización. Parece que la experiencia directa de Las Casas, tras mediar entre los indios, fue más convincente.
“Le tocó a Domingo de Soto actuar de relator, redactando al final del debate una larga síntesis que elevó al emperador. Su análisis estaba más cerca de las posturas morales de Las Casas que de los argumentos jurídicos y nacionalistas de Sepúlveda. Desde ese momento de Las Casas quedó como el defensor de los indios, y Sepúlveda como el portavoz de los encomenderos y conquistadores.”
Manuel Castro M. manuelcastromurillo@hotmail.com
Juan Ginés de Sepúlveda fue el Juez del debate doctrinero entre Bartolomé de las Casas y Francisco de Vitoria.
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Agueda Pallares presenta Las horas del cielo
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Vivencias con el Club Jorge Guzmán
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Iván Vélez Sánchez
El ‘hincha lojano solitario’ nos cuenta sus vivencias apoyando al Club Jorge Guzmán.
En el Coliseo Ciudad de Loja, terminado el cuarto partido de los playoVs, Club Jorge Guzmán vs. Leones de Riobamba ¿Me preguntaron en la cancha cuantos años tengo?, esa pregunta me puso en jaque.
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Le pregunté al periodista a qué viene esa pregunta, me contestó que era por mi capacidad física, me manifestó que nunca ha visto un hincha acompañar por todo el Ecuador a un equipo o deportista lojano. Eso me llenó de satisfacción y le contesté, tengo 15 años, con 50 de experiencia en el deporte.
Iván compartiendo con el Club Jorge Guzmán
¿A qué se debe el seudónimo de hincha solitario? Le contesté exactamente con las mismas palabras de mi apreciado amigo Víctor Ángel Ojeda Feijóo; destacado periodista lojano, quien tuvo la gentileza de hacer un artículo en mi nombre.
Ayer lo hice con Liga de Loja, en el estadio Capwell, (13 de noviembre 2014), en el partido Emelec vs. Liga de Loja, la prensa nacional e internacional hizo eco de mi actitud, de no amilanarse ante un multitudinario público, “único hincha en un estadio con 30.000 almas, catalogándome con el seudónimo de ‘Hincha lojano solitario’. En cualquier escenario donde compite un equipo o deportista de mi ciudad y provincia, siempre me verán alentando a mis coterráneos deportistas. El Campeonato de Clubes Liga Básquet Pro Oficial, Los PlayoVs sirven para descubrir quién es el campeón de esta temporada 2023, esta liga de baloncesto nos ofreció un interesante palmarés de equipos y jugadores, con dos clubes dominando la escena. Continúa página 37
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Los Leones de Riobamba y Orange de Sangolquí-Quito. En este nuevo campeonato que concluyó el martes 26 de septiembre, 10 clubes participaron en la liga BásquetPro 2023. Su presidente Jaime Moya, manifestó que este año la acogida de este torneo sería mejor que el del año pasado, sin duda así es, el éxito de la liga se observaba cuando el Club Jorge Guzmán jugó en diferentes provincias, todos los quintetos jugaron con una gran presencia de público al enfrentar al campeón 2022, Club Jorge Guzmán Regalado. Ocho equipos pasaron a los octavos de final, para jugar los playoVs, a partir de este momento dirigentes de la LigaPro y dirigentes de ciertos clubes, meten mano para anular al quinteto lojano y dejarlo fuera del certamen, sin importarles lo que piensa la afición y dañando este campeonato basquetero. Los desaciertos del técnico Emmanuel Jaime, con el fin de llegar a la gran final se le truncan en el camino, para pagar su karma, pasando a la final los equipos de Leones y Orange. Felicitaciones a Diego Guzmán, presidente de tan prestigioso club, a Geovanny Guzmán, pilar funda-
mental, a su cuerpo técnico, a su dirigencia, como a toda la plantilla de jugadores nacionales, como extranjeros, quienes nos han brindado partido a partido momentos de grandes emociones en esta temporada, así es el deporte, este año nos quedamos gracias a los dirigentes de LigaPro. Deseamos para las nuevas elecciones, llegue un dirigente transparente por el bien de este deporte, sin favoritismos para ningún club. El fracaso es parte del camino al éxito. Gracias al equipo por regalarnos esos partidos épicos y a la dirigencia que a pesar de tener a los directivos de la LigaPro y ciertos equipos en contra, supo sobrellevar las adversidades. Gracias a la vibrante hinchada que me acompañó en cada ciudad y al público lojano que nunca dejó solo al equipo hasta el último partido. ¡Viva el Club Jorge Guzmán carajo! Estaremos ansiosos para apoyar la próxima temporada.
Iván Vélez Sánchez
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La cura verdadera de los resfriados
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La Hora Esmeraldas
Hay un dicho, que el resfriado curado dura 7 días, y sin curar - una semana.. vamos a ver, si es verdad, que es verdad y que es falso en combatir este estado desagradablemente feo y que nos apaga de la vida activa social por un buen rato.
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Los resfriados se causan por un virus. 50% - rinovirus, otros 50% - el resto de las variaciones, entre aquellos hay muchos, que se llaman complejos: por ejemplo, enterovirus, adenovirus, virus parainfluenza, virus sincitial respiratorio y metapneumovirus. Hay tantos de estos virus que se cuestiona la vacuna de ARVI. Las bacterias causan solo 10 % de las enfermedades, similares al resfriado. Los adultos generalmente contraen una infección bacteriana después de tener una infección viral; esto sucede si el cuerpo, debilitado por los virus, no puede protegerse de un nuevo enemigo.
Factores a no dudar /nunca más/: Nos resfriamos de otras personas. Para infectarse es suficiente hablar con una persona enferma, darle la mano o tocar sus cosas. Una persona es contagiosa todo el tiempo mientras se ve enferma: es mejor mantenerse alejado de las personas, que sospechas están resfriados o se ven así, tienen una voz ronca y nasal. No se resfrían por el frío. Ni el aire acondicionado, ni caminar sin un sombrero en el frío, ni una corriente de aire, ni sentarse en un banco frío pueden hacer que nos resfriemos. NO significa que usted puede ca-
minar como que nada desnudo en invierno: la hipotermia causa estrés, lo que aumenta el riesgo de neumonía. El resfrío dura de 7 a 10 días. Y los síntomas desagradables, como dolor de garganta, congestión nasal, tos y fiebre son los más molestos solo de 1 a 3 días, pero pueden persistir durante 3 semanas. No hay cura para un resfriado. De los 5.890 medicamentos ARVI registrados en el Registro de Medicamentos, ninguno es capaz de matar un virus, que ya ha entrado al cuerpo. Los métodos tradicionales de tratamiento y los medicamentos para el resfriado ampliamente Continúa página 39
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anunciados no ayudarán a reducir el tiempo de la enfermedad ni siquiera por un día… Medicamentos que no te ayudarán Antibióticos. NO, no y, otra vez, no. Es tan común hoy día en cualquier caso sin pensar tomar los antibióticos, que calvez es lo primero que te ocurrirá a hacer. Y NO lo hagas, ya que estos son venenos para las bacterias, criaturas vivas. Evitan que las bacterias se multipliquen, ralentizan el crecimiento o simplemente las matan. Y los virus que causan resfriados no saben reproducirse ni crecer, además, no están vivos. Así que es inútil intentar matarlos con venenos antibacterianos. Por lo tanto, nótese - los antibióticos para los resfriados no funcionan - no alivian los síntomas y no previenen las complicaciones.
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Vitamina C. En la mayoría de los casos, su ingesta no afecta a la duración y gravedad del resfriado. Medicamentos homeopáticos. Los tratamientos homeopáticos no funcionan (¿O tal vez funcionan para ti?), los resfriados y la gripe no son una excepción. Pero si te sientes mejoria te curas de esta forma y deverdad crees que sí, te ayudará sigue curandote así, mientras estás
bien seguro que te sientes cada día del tratamiento mejor - te vas a sentir mejor, no lo dudes, además, hay algunos misterios discutibles sobre el tema de la homeopatía y su uso, o el simple efecto de placebo. ¿Cómo reconocer un remedio homeopático? Son los medicamentos tipo aquellos con equinácea y ginseng, etc. Los estudios han demostrado que las píldoras de raíz de equinácea funcionaron de la misma manera que el placebo, es decir, su ingesta no afectó a la duración y la gravedad del resfriado. Lo mismo ocurre con el ginseng. Que lástima. Métodos de tratamiento alternativos que no ayudarán Ajo. Nadie había dudado de las propiedades antivirales y antimicrobianas del ajo durante mucho tiempo hasta que los investigadores decidieron comprobarlo en un gran estudio aleatorizado. Resultó que el ajo para un resfriado no funciona mejor que el placebo, es decir, no afecta a los síntomas y la duración de la enfermedad. Parchas en el pecho. Es inútil
e inseguro usar un parche que pica para los resfriados: el ingrediente activo causa quemaduras en la piel, y en algunas personas, dermatitis tóxica. No hay evidencia de que afecte de alguna manera a los virus que causan los resfriados. Inhalar aire caliente. Los virus no toleran bien las altas temperaturas. Los médicos esperaban que la inhalación de aire caliente pudiera “perjudicar la vida” de los virus en el tracto respiratorio superior. Resultó que no se encontró la diferencia si usar o no usar este método antiguo. Pero te puede calentar y dar la sensación de que te cures. Sudar. También resultó inútil: los virus no salen a través de los poros de la piel, y no tiene sentido calentar tu cuerpo hasta sudar. El cuerpo ya está protegido de los virus por el mecanismo del aumento de la temperatura corporal, y no hay necesidad de ayudarlo a calentarse aún más: ya tenemos un sistema de termorregulación incorporado, que nos calentará hasta una temperatura “antiviral”.
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Inhalaciones - incluyendo vapor de patatas calientes. Dado que los virus no sobreviven a una humedad superior al 50 %, algunos médicos recomiendan que los pacientes respiren vapor caliente. Pero el número de virus no cambia después de las inhalaciones, y el vapor caliente puede quemar fácilmente las membranas mucosas. Abuso de las bebidas. No hay estudios que demuestran que consumir mucha agua acelera la recuperación o al menos hace que uno se sienta mejor con un resfriado. De lo contrario, puedes contraer una intoxicación por agua, que es un estado muy peligroso. Toma líquidos que te gustan y cuando tienes sed. En caso de frío, dos o tres tazas de té caliente al día son suficientes. Miel de abeja. Es maravillosa por sí, y una o dos cucharaditas de miel pueden aliviar la tos en niños con resfriados, pero no hay evidencia de que la miel ayude a tratar el ARVI. A los niños menores de un año y a los niños con alergias no se les debe dar miel.
Cómo hacer que tu existir sea más fácil si ya estás resfriado
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Es imposible curar un resfriado, pero no es necesario sufrir la tos, secreción nasal y la fiebre. Para cada síntoma hay varios remedios, que te permitirán reducir la incomodidad. Secreción nasal. Para ¨liberar¨ la respiración, uso de cualquier gota vasoconstrictora es adecuada. Para que aquellas funcionen, debes sonarte
la nariz antes de aplicarlas. Y no olvides, que los aerosoles vasoconstrictores no se pueden usar más de 3-5 días. Dolor de garganta. Todos los remedios son buenos: todo lo que te hace sentir mejor está permitido. Para aliviar el dolor de garganta, puedes comer mermelada de frambuesa, miel, helado, tomar tés con limón. Puedes disolver cualquier pastilla o piruleta, siempre y cuando no contengan los antibióticos. Continúa página 41
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Tos. Hay evidencia de que los medicamentos antitusivos no funcionan mejor, que el placebo, y no se ha demostrado la eficacia de los mucolíticos. Las medicinas, que te quitan la tos, sí, la bloquean, pero esto hace que no te deshagas del esputo, que tiene los cuerpos de virus, especialmente empaquetados para echarlos del cuerpo. Los mucolíticos aumentan la tos que ya tienes. Por lo tanto, cuando tengas un resfriado, no es necesario usar medicinas antitusivas y expectorantes, especialmente al mismo tiempo. Bienestar general. Los medicamentos compuestos, que contienen antihistamínicos /antialérgicos/ a veces se recetan para tratar los resfriados (se venden en sachets para disolverlos en agua caliente o tibia, tienen paracetamol y si, te ayudaran a sentirte mejor) Temperatura. Si toleras bien las altas temperaturas, es mejor no derribarla. Mientras la temperatura no alcanza los 40, no habrá efectos nocivos. Si vas a derribar, usa paracetamol o ibuprofeno. La aspirina solo es adecuada para personas con un estómago sano. Si tiene alguna duda sobre la exactitud del tratamiento, o no ayudó en 7 días, llame a un médico, incluso si no tiene fiebre. Si el médico llega a casa, hay menos posibilidades de que infecte a otros.
Receta 1. De una secreción nasal: cualquier gota/spray, que restrinja los vasos de la nariz. Se venden sin receta. 2. Para el dolor de garganta: cualquier caramelo que se venda en la farmacia. Lo principal es que no tenga antibióticos.
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3. De fiebre: cualquier antipirético. 4. Si nada ayuda: llama a un médico que venga a casa.
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Hacienda Catahuango de Manuelita Sáenz Manuel Vivanco Riofrío manuelvivancoriofrio@hotmail.com
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I. La Hacendada del Libertador Cómo se ha dicho siempre algo similar; también se puede decir ahora que “Detrás de una gran Hacienda siempre hay un Gran Hombre”. En este caso, se trata de una “Gran Mujer”: Manuela Sáenz de Vergara y Aizpuru; más conocida y con cariño, como Manuelita Sáenz, la Libertadora del Libertador, o para los más descorteses llanamente, la principal amante de Simón Bolívar. Ella, que nació el 27 de diciembre de 1797, en Quito, y falleció el 23 de noviembre de 1856, en Paita, fue la propietaria de la Hacienda “Catahuango”, ubicada en las laderas occidentales del sur de Quito, frente a Tambillo. Aunque todos en el Ecuador sabe-
mos mucho de ella; hay que recordar una vez más que fue una mujer extraordinaria; política, patriota y militar, prócer de la independencia hispanoamericana, que recibió la orden peruana de «Caballeresa del Sol» en 1822, por parte del General José de San Martín; el rango de Coronel por el Congreso de la Gran Colombia, por su participación en la batalla de Junín; igualmente recibió el título de “Libertadora del Libertador” que le otorgó Simón Bolívar por salvarle la vida durante la conspiración Septembrina en Bogotá. Mantuvo con Bolívar una épica relación sentimental, intelectual y de ideales en la campaña libertadora, incluso se le atribuye a ella la concepción de la “Patria Grande”. Tomaba parte
activa en las batallas; montaba a caballo como los mejores jinetes de caballería militar, manejaba armas, muchas veces vistió el uniforme militar y fue capaz de sofocar un motín en la plaza de Quito. Participó en la batalla de Ayacucho y fue la edecán que resguardaba los documentos del Libertador. Tras la muerte de Bolívar y la división de la Gran Colombia fue atacada por todo lo que hizo, y fue desterrada hasta su muerte. Vivió sus últimos días en el puerto de Paita en Perú, donde la visitaron personajes extranjeros de la época, como Giuseppe Garibaldi (líder de la unificación italiana) y Herman Melville (escritor de Moby Dick); también la visitó el maestro del Libertador, Simón Rodríguez. Continúa página 43
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II. “Catahuango” un Hospedaje de Amor Se estima que Simón Bolívar cabalgó 123 mil kilómetros a lo largo de los territorios de la actual Venezuela hasta aquellos del sur de Bolivia, varias veces; recorrió 10 veces más que Aníbal el hijo del general Amílcar Barca, quien conquistó parte de Hispania para robustecer el poder de la antigua Cartago, 3 veces más que Napoleón, y el doble de Alejandro Magno. Todo, para liberar a 6 naciones del imperio más poderoso de aquel tiempo; y, quien vivió solamente 47 años para realizar esa monumental tarea, sin parangón en la historia universal.
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Sin albergues ni posadas a lo largo de la Costa del Pacífico de América del Sur, por donde el Libertador recorría constantemente, eran las Casas de Haciendas grandes los lugares para sus continuos hospedajes. Doscientos años después, él se hubiera podido alojar en un hotel de cinco estrellas de una cadena internacional prestigiosa cómo las que existen ahora; pero, en la primera parte del siglo XIX, él y su comitiva llegaba a las casas de haciendas de sus amigos patriotas que apoyaban la independencia de las Colonias de España (a veces también descansaban en las tiendas de campaña que se instalaban en el lugar donde la noche y el cansancio venían). Al inicio, cuando aún dudaban de su éxito, habría habido temores de los terratenientes de posibles represalias por parte de los representantes de la Corona y del ejército real, pero progresivamente, al ritmo de sus triunfos, las puertas de los “Palacios Coloniales” se habrían abierto con generosidad para recibir al futuro “Presidente de la Gran Colombia”. La Hacienda y lo que queda de ella, está enclavada en las estribaciones de las lomas de Puengasí, en los altos de Amaguaña. Si bien la Hacienda pertenece al sector de los Chillos, hay datos que demuestran que su gente tenía fuerte vinculación con Quito, pues asistían a la misa en Chillogallo en vez de ir a cualquier pueblo del valle, cercano a la propiedad. La Casa de Hacienda “Catahuango”
no era una residencia temporal más para Bolívar; era un lugar muy especial para él, porque allí lo esperaba la hija de Simón Sáenz de Vergara y de Joaquina Aízpuru que había salido del Convento de las Conceptas años atrás, y aún siendo la esposa del comerciante inglés James Thorne, quien le duplicaba en edad, su corazón se había abierto totalmente para el Libertador. De acuerdo con los más difundidos rumores de la época, fue en la casa de la acaudalada familia Larrea, en Quito, a mediados del año 1822, durante una fiesta ofrecida en honor del Libertador, cuando Simón Bolívar, ataviado de sus mejores galas al estilo Napoleón, conoció a una mujer cautivadora, Manuela Sáenz, quien, con su belleza y vibrante alegría, encontró al hombre que cambiaría su vida, e inmediatamente inició un romance con el héroe que sabía también, cómo demostrar rápidamente todo su poder de seducción. Desde entonces, cuando llegaba a Quito, o cruzaba hacia el norte o el sur, “Catahuango” fue el lugar para encontrarse con Manuelita, vivir su romance y planificar sus batallas libertadoras, donde ella fue aprendiendo y participando activamente hasta convertirse en su amante y
general más importante.
III. El refugio de Manuela “Catahuango” es una palabra quichua formada de dos vocablos: “cata” cobija o refugio y “huango” que significa trenza, y la llamaron así porque era un terreno largo que daba la forma de una trenza. Fue el refugio de Manuela desde su niñez. El nombre original fue “Santa Bárbara de Catahuango”, en honor a la Santa que protege de los rayos y truenos; pero también porque en el sector no había agua y dependía de las lluvias para los sembríos que la Santa las auspiciaba. Su historia se registra desde 1595, cuando todavía no era una hacienda sino un sector de la cordillera suroccidental cercana a Quito. La propiedad se fue formando por la unión de pequeños pedazos de terrenos hasta formar la gran unidad productiva que empezó a ser desde fines del siglo XVII, cuando perteneció a una familia adinerada de apellido Barnuevo. Para entonces tuvo 3.000 hectáreas, luego de la reforma agraria de 1963, se redujo a 300 y ahora no excede de 12 hectáreas que están alrededor de la Casa de Hacienda. Continúa página 44
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“Catahuango” en un momento dado, limitó con Pasochoa y con “La Hacienda La Herrería”. La familia Barnuevo la vendió al Dr. Mateo Aizpuru, abuelo materno de Manuela Sáenz, quien la dejó en herencia a Ignacia Aizpuru, hermana de su madre; y, en ese testamento incluye a Manuela como su heredera con 10.000 pesos; y, como la tía Ignacia no pudo pagar ese legado, Manuela le planteó un juicio e Ignacia que se vio obligada a entregarle, a cambio, la Hacienda; convirtiéndose así, en su única propietaria.
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Por entonces la Hacienda servía fundamentalmente para pasar fines de semana y disfrutar los meses de sol; había poco ganado vacuno y su producción agrícola era escasa por la falta de agua. Mateo Aizpuru administrador por algún tiempo sufrió siempre por la falta de agua para ese campo, y vivió en permanente conflicto con sus vecinos por lo que se conocía como los “gatos de agua” que era una unidad de medida en los linderos de las acequias, o de raciones semi-acordadas, a través de cuyo espacio podía pasar un gato mediano.
IV. Simón y Manuela; socios de “Catahuango “
Según el Padre Villalba, en 1822, Manuela y Bolívar formaron una sociedad, donde él invirtió un cierto capital para hacer producir a la Hacienda “Catahuango”, con lo que Bolívar se convierte en socio de Manuela en este proyecto agrícola-ganadero. No olvidemos que Simón Bolívar venía de una vida de hacienda en su niñez y juventud; tenía el ingenio de azúcar o ingenio Bolívar en la “Hacienda San Mateo” propiedad de su familia, que aún se conserva como un Museo en el Municipio de Bolívar, Estado Aragua, Venezuela. “Catahuango” tenía dos casas más bien modestas; pero el enclave natural de montañas y nevados las hacía majestuosas; con árboles centenarios y plantas endémicas, era un verdadero refugio de fauna y flora andinas. Si bien hay quienes sostienen que este romance se desarrolló en la casa grande de estilo afrancesado, se ha comprobado que ésta fue construida por Josefa Gangotena de Salvador, a su regreso de Europa, por lo que Manuela no la llegó a conocer. Dejando a la casa pequeña como seguro albergue de los amores de los dos Liber-
tadores. Cómo ya señalé antes; desde el primer encuentro con Bolívar, Manuela se enamoró de él sin los límites sociales ni políticos de la época; su amor rebasó los límites de la prudencia y se mantuvo en el desenfado total; habiéndose mantenido por 8 intensos años un romance solamente comparable con los épicos de Romeo y Julieta y de Hamlet con Ofelia, o digno de una gran historia de novela como en efecto ha ocurrido. Josefina Sáenz Fernández Salvador, sobrina de Manuela dijo a la prensa de Quito en 1914, que ella escuchó siempre a su padre, al General José María Sáenz, que Manuela y Bolívar pasaron en “Catahuango” muchas temporadas cortas, muchas “lunas de miel”. Según el investigador Aquiles Pérez, “Amaguaña”, sector donde está la hacienda, significa “Nido de Amor”, vocablo proveniente del Aimara, idioma que se propagó entre Bolivia y lo que hoy es Ecuador, por el intercambio que realizaba Atahualpa y sus antecesores con los indios “mitimaes”. ¿Una mera coincidencia de su nombre con lo ocurrido en ese lugar? Posiblemente. Continúa página 45
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na bisnieta de Manuela quien hace unos 50 años declaró que Manuela y Bolívar pasaron muchos días, de tiempo en tiempo, en “Catahuango”. Es ella quien insinúa que el romance fue en la casa grande y que se sentaban en la banquita de piedra junto al estanque. Sin embargo, luego de últimas investigaciones se ha comprobado que Bolívar no conoció la casa grande, ni se sentó en la romántica banquita y peor en la piscina que se encuentra hoy en muy mal estado.
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Tenemos casi siempre la impresión, de que la independencia del Ecuador es un hecho del pasado distante de nuestras vidas y eso no es así; el año 1822, es solamente dos siglos atrás; tiempo para pocas generaciones, donde nuestros bisabuelos o abuelos probablemente, fueron contemporáneos del Libertador y Manuela, y cuando él cabalgaba cerca por estas tierras. Además, siendo la literatura epistolar para entonces muy abundante y Bolívar un gran escritor, su
vida puede constatarse casi a diario; pues existen cerca de 10.000 cartas originales y registradas como auténticas. En la correspondencia escrita desde Quito se ven días huecos que corresponden a sábados y domingos, lo que nos permite inducir que Bolívar estaba en “Catahuango”. Otra prueba son los recortes de prensa de María Sáenz de Ashton, sobri-
Hace algunos años, durante una excavación, Diego Moscoso, encontró un estribo de bronce de 1820, que se presume fue de Manuela. El estribo pasó al Museo “Manuela Sáenz de propiedad de Carlos Álvarez que funciona en la esquina de las calles Junín y Montúfar, en Quito.
MANUEL VIVANCO RIOFRIO manuelvivancoriofrio@hotmail.com
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“Rincones mágicos” en Guaranda Mariana Velasco
Nadie duda que Ecuador es un país de ensueño. Cada destino es un cofre que guarda historias milenarias, tradiciones auténticas, culturas vivas, paisajes imperdibles, sabores exquisitos pero sobre todo personas maravillosas que dan vida a lugares mágicos.
Nuestros cuatro mundos son un paraíso de vida y patrimonio, capaces de hacer vibrar el espíritu con mágicas aventuras.
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El programa Pueblos Mágicos Ecuador se estableció en el 2018 como resultado de una alianza con la Secretaría de Turismo de México. En el 2022, se crea el programa Rincones Mágicos, como iniciativa de nuestro ministerio de Turismo al tiempo de llevar adelante la actualización metodológica a estos programas con el propósito de promover el rescate y sostenibilidad de la identidad cultural como un pilar fundamental para realizar y ejecutar servicios, productos y experiencias turísticas en esas localidades. La iniciativa, cayó como anillo al dedo a Guaranda, razón por la cual, su gobierno descentralizado municipal postuló, al ser la capital de la provincia privilegiada por su nom-
bre, por sus paisajes imperdibles, por sus carnavales y sus poetas, porque cada uno es romántico de la libertad e hidalguía. Cabe recordar que la ciudad fue declarada en 1997, patrimonio cultural. Cada quien es un convencido del futuro de América Latina, iluminado por el ideario de Bolívar, bajo los principios de libertad y democracia. El bolivarense ama su historia, ostenta con orgullo sus glorias del pasado, así como es firme su fe en los valores y promisoria su esperanza en los días por venir. Su gente no duerme para soñar, tiene manos llenas para dar y brazos abiertos para recibir, porque en Guaranda pueblo altruista y solidario, su principal constituyente del material
genético ( ADN ) está hecho de literatura, arte y poesía. La ciudad de las Siete Colinas, es para vivirla y disfrutarla como joya del romántico y aunque a veces llaman sus calles estrechas, con palabras, se la puede dibujar en medio del sol, con el azul del cielo, los vientos de agosto y las tímidas amapolas entre los trigales maduros, como mudos testigos. Hace pocos días, el ministerio de Turismo declaró a dos sectores de Guaranda como nuevos ‘rincones mágicos’. El Centro Histórico de Guaranda y la parroquia Salinas, recibieron la declaratoria, luego de un proceso y requisitos a cumplir. La capital de la provincia es la tercera con esta denominación, después del Centro Histórico de Riobamba y Vilcabamba en Loja. Continúa página 47
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tronomía y la tradición. A esto se suma un entorno geográfico privilegiado al estar ubicado en medio de siete colinas: San Jacinto, Loma de Guaranda, San Bartolo, Cruz Loma, Tililag, Talalag y el Calvario.
Bayas, constructor de imagenes Juan Carlos Bayas es autor de un libro fotográfico (La Tierrita) sobre la ciudad con la cual existe un lazo sentimental, convirtiendo su tarea en un ejercicio propio de identidad y evaluación espiritual, más allá de la parte técnica.
La denominación es parte del programa ‘Pueblos y rincones mágicos del Ecuador’, que reconoce a los “destinos con identidad cultural, que cuentan con atractivos, servicios, actividades y experiencias turísticas, e impulsan su promoción y acceso a mercados nacionales y extranjero”, era uno de los requisitos para aspirar a tal nombramiento. Los tesoros naturales y patrimoniales con los que cuenta la provincia de Bolívar y Guaranda son muchos. Sin embargo, fueron reconocidos dos; para muchos poco conocidos y para otros, casi secretos, mismos que le trasladarán por los pliegues y recovecos de una provincia deslumbrante.
randa, Plaza 15 de Mayo, Centro Cultural Indio Guaranga Museo del Carnaval. La máxima autoridad en turismo nacional, no duda en reconocer qué en el Centro Histórico de la Ciudad de Guaranda, hay 28 establecimientos turísticos y ocho iniciativas locales, que incluyen seis experiencias turísticas relacionadas con la cultura, el patrimonio, la gas-
El fotógrafo guarandeño debió anticipar una máxima: la urbe tiene algo nuevo que mostrar, algo inédito, fabuloso, que causa asombro. Las imágenes logran la sensación de actualidad, incluso para los mismos guarandeños que, una y mil veces han recorrido esas calles, han admirado sus edificaciones o han caminado en los parques. El trabajo profesional consideró todos los antecedentes para que las capturas arquitectónicas de la ciudad estén al mismo nivel de su historia y hagan justicia a su riqueza material. El constructor de imágenes lo consiguió y con cámara en mano, se aventuró a descubrir Guaranda como si fuera la primera vez.
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Guaranda la “soberbia” A diferencia de otros centros históricos, el de Guaranda está habitado, convirtiéndose en el pulmón de la ciudad, que le transforma en la guinda del pastel como nuevo ‘rincón mágico’. Entre sus principales atractivos turísticos están: Parque Central Libertador Simón Bolívar, Centro Cultural Josefina Barba, barrio Caliente, Palacio Municipal, Iglesia Santa Mariana de Jesús, Iglesia Catedral San Pedro de GuaContinúa página 48 25
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a su diócesis los voluntarios Italianos de la Operación Mato Grosso que ya prestaban servicios en Morona Santiago. Seguidamente llegarán a Salinas (1971), Facundo Vela (1973), Cuatro Esquinas (1978) y otras provincias del país (Cotopaxi, Pichincha, Chimborazo, Loja, Esmeraldas, El Oro y Manabí). Lo mismo hizo con voluntarios norteamericanos, austriacos y alemanes.
Salinas, joya preciosa Salinas es la joya de la provincia de Bolívar. Después del Concilio Ecuménico Vaticano II (1962-1965) y de la Encíclica Populorum Progressio (1967) Monseñor Cándido Rada, observó con nuevos ojos la realidad de la pobreza rural de todo el Ecuador y su diócesis. Sintió la necesidad de dar respuestas concretas a las esperanzas de los campesinos.
El FEPP nace en 1970 por la voluntad de servicio del visionario sacerdote chileno a quién, en su iniciativa, le acompañó un grupo de laicos y sacerdotes comprometidos con
El padre Antonio Polo, es uno de los que acogió la invitación del Obispo Rada y lo hizo desde Venecia, hace más de 50 años. En este pueblito, encontró razones para soñar en construir el Reino de Dios, con amor, justicia y paz…El sacerdote y misionero salesiano recoge todas las experiencias vividas en su libro ‘’ La laguna de los Sueños’’. Hoy, el mundo conoce a Salinas de Guaranda como un proyecto de vidas y de sueños conjuntos traducidos en una realidad comunitaria. Es una parroquia rural ubicada en la zona nororiental de la ciudad de la Ciudad de las 7 Colinas, en la provincia de Bolívar a una altitud de 3.550 metros. Existen minas de sal, que en tiempos ancestrales proveían de sal a varias ciudades del país. Aún se pueden contemplar vestigios de éstas, muy cerca del centro del poblado. Está a 20 Km de Guaranda por carretera asfaltada.
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Comenzó por la provincia de Bolívar, desde Simiatug en 1970, trae
La fundación del FEPP comenzó a fraguarse en 1968, cuando el Papa Paulo VI en Bogotá volvió a repetir el llamado de la Encíclica Populorum Progressio qué, en cada país, reduciendo los gastos militares, los gobiernos constituyan un fondo especial destinado al desarrollo de la población más pobre. Tarea que correspondía al poder público, pero el Obispo Rada la enfrentó desde su responsabilidad pastoral y social porque en nuestro país, como en la mayoría de países católicos, los gobernantes (muchos militares en aquel entonces y en la década siguiente) hicieron oídos sordos al llamado del Papa.
el cambio del Ecuador. En esa gran cruzada y a través de la Curia, en los años 70, llegaron voluntarios de la Operación Mato Grosso y la Misión Salesiana a Salinas de Tomabelas, enclavada en plena estribación de la cordillera Occidental de los Andes. Es un paraje de una belleza única e incomparable.
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La población alcanzó prosperidad por medio del impulso del cooperativismo, estableciendo numerosas microempresas de carácter comunitario. Se destacan: la fábrica de quesos, fábrica de chocolates, la asociación de artesanas, la cooperativa de ahorros, la planta de aceites esenciales, la embutidora, la deshidratadora de hongos, la hilandería. Es muy usual encontrar tiendas y almacenes que expenden los productos que generan sus pobladores: variedad de quesos, mantequilla, yogurt, turrones, mermeladas, fideos, galletas, trufas, hongos secos, pan, caramelos de miel de abeja, chocolates, chocolatines, lana, tejidos, balones, artesanías. No quedan atrás el turismo comunitario, empresarial y de aventura. Salinas es un pueblo de sorpresas maravillosas. Entre sus principales atractivos constan: Farallones de Tiagua, Minas de Sal, Cerro Quindimuncho, Cascada del Búho, Mirador Caída del Sol, Mirador El Gavilán, Laguna de los Sueños. Cifras del Ministerio de Turismo detallan que la parroquia cuenta con 19 establecimientos turísticos y 20 iniciativas locales. De allí que
Olsen, no tardó en reconocer el trabajo de los salineros porque su’’ desarrollo está enfocado en la convivencia y producción comunitaria”.
Aliento al turismo El jefe de la Unidad de Turismo, del cabildo de Guaranda, Gustavo Fierro, reconoce que la designación es un gran reto y desafío y que habrá la voluntad política para llevar adelante esta nueva oportunidad para la ciudad y provincia. Desde ya, hace un llamado a la Cámara Provincial de Turismo, instituciones públicas y privadas, sociedad civil y operadoras turísticas para trabajar de forma conjunta, toda vez que desde el portafolio de Turismo se diseñó un Manual de Marca, que facilitará la labor. No tiene dudas al afirmar que es urgente invertir en turismo y que debe existir un presupuesto que les permita vender y posicionar los ‘’Rincones Mágicos de Guaranda, disponer de señalética e infinidad de detalles necesarios que permitan ofrecer calidad en los
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Declaratoria Rincón Mágico "Centro Histórico de Guaranda Patrimonio Vivo"
servicios a turistas nacionales como extranjeros. Es un llamado también a que las Operadoras de Turismo locales como nacionales, hagan lo suyo para, a partir de hoy, tomar en cuenta este destino, capacitar a los guías de turismo, realizar la promoción requerida, folletería, souvenirs, etc. Por lo pronto desde el Gad, se trabaja en dos circuitos: el primero, llamado Ruta de la Libertad, que comprende el Centro histórico de la ciudad y el segundo, Ruta de las Colinas, (en una de ellas está ubicado el Museo del Carnaval) sin descartar la Ruta de los Oficios, así como la Ruta de las Torti Huecas, (entre 23 y 25 emprendimientos familiares) al ser Bolívar productora de maíz, trigo y otros cereales. Lo que no se conoce, no se ama. Para recibirles, guarandeños y bolivarenses abren sus puertas
Mariana Velasco
Carlos Concha Torres Caudillo Revolucionario
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La Hora Esmeraldas
Hoy en día, su legado es recordado y reconocido en Ecuador. Varias calles, plazas y monumentos llevan su nombre en honor a sus contribuciones a la historia del país. Carlos Concha Torres sigue siendo un ejemplo de valentía y determinación para las generaciones futuras.
Carlos Concha Torres, nacido el 11 de agosto de 1864 en Esmeraldas, Ecuador, fue un destacado militar, odontólogo y político ecuatoriano. Su papel como caudillo revolucionario marcó un hito en la historia del país. A través de su valentía y liderazgo, Concha Torres se convirtió en una figura clave durante la revolución liberal de Ecuador.
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Infancia y estudios Carlos Concha Torres nació en la hacienda San José, propiedad de su madre Delfina Torres, ubicada en las cercanías del río Teaone, a tan solo dos horas de Esmeraldas. Proveniente de una familia acomodada, Concha Torres tuvo la oportunidad de recibir una educación de calidad. Realizó sus primeros estu-
dios en Guayaquil y posteriormente continuó su educación secundaria en Europa, donde recorrió países como Francia, Inglaterra y Alemania. Durante su tiempo en Europa, Concha Torres adquirió fluidez en varios idiomas, incluyendo francés e inglés. Además, completó sus estudios en odontología en Alemania, obteniendo el título de Doctor en Odontología. Con todos sus conocimientos adquiridos, regresó a Ecuador, listo para enfrentar los desafíos que le esperaban. Retorno a Ecuador Al regresar a Ecuador, Carlos
Concha Torres se estableció en Esmeraldas, su ciudad natal. Pronto se involucró en la política y se unió al Partido Liberal Radical Ecuatoriano. Su formación como odontólogo le permitió establecer una exitosa práctica en Esmeraldas, donde brindó servicios dentales a la comunidad local. Además de su carrera como odontólogo, Concha Torres también se destacó como militar. Se unió al Ejército del Ecuador y alcanzó el rango de Coronel. Su conocimiento militar y su liderazgo llamaron la atención de Eloy Alfaro, uno de los líderes más importantes de la revolución liberal en Ecuador. Continúa página 51
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cha Torres desempeñó varios cargos importantes en el gobierno. Fue designado como Jefe Civil y Militar de las provincias de Esmeraldas y Manabí, asumiendo el cargo de presidente de facto. Durante su mandato, trabajó arduamente para implementar reformas que beneficiaran a la población y promovieran el progreso del país. Sin embargo, el gobierno de Concha Torres enfrentó desafíos y oposición. La situación política se volvió cada vez más tensa, lo que llevó a una serie de conflictos y disturbios. A pesar de los obstáculos, Concha Torres luchó incansablemente por sus ideales y trató de mantener la estabilidad en el país. Tras la muerte de Alfaro
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La revolución liberal La revolución liberal en Ecuador fue un movimiento político y social que buscaba combatir la dictadura y establecer un gobierno democrático. Carlos Concha Torres se convirtió en uno de los principales líderes de esta revolución, luchando junto a Eloy Alfaro por los ideales de libertad y justicia. Durante la revolución liberal, Concha Torres demostró su valentía y
habilidades militares en varias batallas. Su determinación y liderazgo inspiraron a muchos otros a unirse a la causa. Gracias a los esfuerzos conjuntos de Concha Torres y Alfaro, la revolución liberal logró derrocar al gobierno dictatorial y establecer un nuevo régimen. Tras el triunfo liberal Después de la victoria de la revolución liberal, Carlos Con-
Tras el asesinato de Eloy Alfaro en 1912, Carlos Concha Torres se convirtió en uno de los líderes más importantes del Partido Liberal. Sin embargo, la muerte de Alfaro dejó un vacío de poder y una lucha interna por el liderazgo del partido. Concha Torres se enfrentó a varios desafíos y conflictos políticos mientras intentaba mantener la unidad y la estabilidad del partido. A pesar de sus esfuerzos, la situación política se volvió cada vez más inestable. Concha Torres fue acusado de rebelión y enfrentó cargos criminales. Fue condenado a prisión, pero en 1916 fue amnistiado y liberado. Aunque su carrera política se vio truncada, su legado como caudillo revolucionario perduró en la historia de Ecuador. Reconocimiento A pesar de los desafíos y los altibajos en su carrera política, Carlos Concha Torres dejó un impacto duradero en la historia de Ecuador. Su valentía, liderazgo y dedicación a la causa revolucionaria lo convirtieron en un símbolo de lucha por la libertad y la justicia. (MKVQ)
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Teatros emblemáticos de América Latina Gerardo Luzuriaga Arias gerardo@humnet.ucla.edu
Casi todas las capitales latinoamericanas y del Caribe tienen su teatro insignia. Voy a referirme en estas breves notas a seis de ellos
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Esos teatros emblemáticos fueron construidos en la segunda mitad del Siglo XIX o a principios del Siglo XX, siguiendo modelos europeos famosos, como La Scala de Milán o La Ópera Garnier de París. Tal es el caso del Palacio de Bellas Artes en México, el Teatro Municipal de Río de Janeiro, el Teatro Nacional de San José de Costa Rica, el Teatro Sucre de Quito, el Teatro Solís de Montevideo y el Teatro Colón de Buenos Aires.
Teatro de bellas artes
El teatro emblema de la Ciudad de México es el macizo y lujoso Palacio de Bellas Artes, pródigo en mármol italiano, de frontispicio neoclásico y Art Nouveau y de interior Art Deco, que se está hundiendo milímetro a milímetro en el subsuelo blando del antiguo lago Texcoco, a tal punto que ahora su base ya se encuentra a unos cuatro metros por debajo del
nivel de la calle. Ese hermoso teatro, orgullo de los mexicanos, empezó a construirse durante el gobierno de Porfirio Díaz pero sólo se inauguró en 1934. El perfil de este fastuoso teatro –identificado desde 1987 como monumento artístico por la Unesco– y la vasta explanada contigua son motivo de tarjeta postal. El interior del edificio aloja varias salas y museos. Su ornamentación es predominantemente nacionalista: murales de los mejores pintores mexicanos modernos, como José Clemente Orozco, Rufino Tamayo, David Alfaro Siqueiros y Diego Rivera, con una plétora de motivos prehispánicos, de la Conquista y de la época colonial. El repertorio del Teatro de Bellas Artes ha estado dominado por la ópera y obras teatrales clásicas, funciones del Ballet Folklórico de México y conciertos sinfónicos y espectáculos de danza. Continúa página 53
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Teatro nacional de Costa Rica
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El Teatro Nacional de Costa Rica es quizás el monumento cultural más importante del país, que llena de legítima vanagloria a los costarricenses. El proyecto de su edificación estuvo motivado por el hecho de que un promotor europeo de ópera no encontró en San José un espacio adecuado para ese tipo de representaciones. Los dirigentes políticos y culturales del país concibieron la idea de un impuesto a la exportación del café para la construcción del edificio. Este elegante teatro fue inaugurado en 1897. Allí se ofrecen conciertos de música clásica, así como espectáculos de ballet, ópera, danza y teatro. El local cuenta con un mecanismo que hace que el piso de la platea se levante y se convierta en una plataforma nivelada que puede servir para bailes de gala, como ha ocurrido a veces en ocasión de la inauguración de un nuevo gobierno nacional.
El Teatro Municipal de Río de Janeiro está ubicado en el centro histórico de esta antigua capital federal, con frente a la amplia Praça Floriano y cerca de la Biblioteca Nacional y del Museo de Bellas Artes. Este monumental y hermoso teatro, inaugurado en 1909, tiene un aforo para más de dos mil personas. Su interior es tan lujoso como su fachada y está adornado con esculturas y pinturas de artistas famosos. En la actualidad sus producciones se concentran en el ballet y la música clásica. El entorno de modernos y altos edificios casi que abruma a esta joya para las artes escénicas. El Teatro Nacional Sucre, de Quito, es el principal espacio escénico del casco histórico de la ciudad y está dedicado a pre-
sentaciones musicales, teatrales y de ópera y danza. Abrió sus puertas en 1886, se cerró temporalmente en 1996 para ser restaurado, y se reinauguró en 2003 con la ópera “Rigoletto” de Giuseppe Verdi. Un año después se escenificó allí la primera ópera ecuatoriana llevada a la escena, “Manuela y Bolívar”. La platea está circundada por tres anillos de palcos, La plazoleta aledaña, conocida como Plaza del Teatro, es un espacio muy concurrido, donde se ofrecen conciertos y espectáculos populares. El Teatro Solís de Montevideo está ubicado en la Ciudad Vieja, fue inaugurado en 1856, poco después de la Independencia de Uruguay, y es considerado el más antiguo de Sudamérica. El edificio fue diseñado por un arquitecto de origen italiano, siguiendo modelos principalmente italianos (de Milán y Génova) y fue construido con fondos recaudados por un consorcio de empresarios, que en su espíritu de modernización creyeron oportuno y necesario aportar al desarrollo cultural del país. La sala está rodeada por cuatro anillos de palcos. El aforo de este histórico teatro es de 1150 localidades. En ese teatro está la sede central de la Comedia Nacional.
Teatro Sucre Continúa página 54
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Teatro Colón
El Teatro Colón de Buenos Aires, que en su segunda encarnación fue inaugurado en 1908, es un teatro hermoso e imponente, que tiene capacidad para dos mil quinientos espectadores y que ha ofrecido grandes espectáculos de música, teatro, ballet y ópera. En 2005 comenzó el más reciente proyecto de restauración y el teatro reabrió sus puertas en mayo de 2010 con “La Bohème” de Puccini. Su acústica excepcional, su opulencia decorativa y sus dimensiones grandiosas hacen del teatro Colón uno de los más importantes del planeta. El teatro constituye una auténtica atracción turística. Por un precio de admisión casi equivalente al de un boleto para un concierto de la sinfónica de la ciudad, es posible visitar diversas secciones e instalaciones, con guía de expertas y entusiastas anfitrionas, que le Informan al turista sobre los magníficos cantantes que los porteños han podido escuchar en ese espléndido escenario, desde los tenores Enrico Caruso, Alfredo Kraus, Plácido Domingo y Luciano Pavarotti hasta las sopranos María Callas y Eva Marton. Un detalle curioso pero en verdad nada sorprendente es que, en la tienda de suvenires del teatro, se pueden conseguir, en CD, grabaciones de la estupenda orquesta del Teatro Colón ¡tocando música de tango! Quisiera concluir este sucinto recuento de teatros históricos latinoamericanos con una nota de ca-
rácter personal. En 1971 estuve en Montevideo en razón de un proyecto de investigación académica que tenía entre manos. En esa ocasión tuve la fortuna de conversar una tarde con el prestigioso actor de teatro Alberto Candeau, que pertenecía a una generación de teatristas que inició el despegue y desarrollo de un gran movimiento escénico en Uruguay. Él y otros actores, que llegarían a adquirir gran renombre en los círculos teatrales rioplatenses, como Concepción “China” Zorrilla y Enrique Guarnero, fueron miembros de la Comedia Nacional, fundada en 1947. Al caminar esa tarde de invierno con Alberto Candeau por la Ciudad Vieja,él me iba informando de tal o cual
edificio histórico, o del Teatro Solís, también de la benemérita institución Comedia Nacional, que es la compañía teatral oficial de Montevideo . Recorrimos asimismo la Avenida 18 de Julio, el eje principal de la Ciudad Nueva, y en un café de esa calle nos tomamos un refrigerio mientras seguía la conversación. Le pregunté por la labor de Margarita Xirgu en Uruguay, y se le iluminó el rostro, pues tenía una gran opinión de la actriz y directora catalana, que había llegado en 1949 a Uruguay para quedarse, después de una larga y brillante carrera en España y de varias exitosas giras por México, Cuba, Chile, Argentina y otros países latinoamericanos.
Teatro Solis
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Opera Garnier de París
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En Montevideo Xirgu trabajó como actriz y directora teatral y dirigió la Comedia Nacional durante dos períodos. Además, fue directora y profesora de la Escuela Dramática, de reciente creació: Una figura fundamental del renacimiento teatral uruguayo a mediados del siglo pasado. Fue una entusiasta diseminadora del teatro español y europeo clásico y moderno, desde Lope de Vega hasta García Lorca, y desde Shakespeare y Molière hasta Oscar Wilde y Albert Camus. Xirgu se estrenó en 1949 en Uruguay como directora teatral, con “La Celestina”, de Fernando de Rojas, escenificada en el Teatro Solís precisamente, en la que ella desempeñó el papel de Celestina, la “China” Zorrilla el de
Teatro Municipal Río de Janeiro
Melibea y Alberto Candeau el de Sempronio. Este distinguido actor se sentía muy honrado de haber podido colaborar con “la Xirgu”. A la vez, se mostró afligido al recordar los motivos de la actriz para no regresar a España. Resulta que, cuando Margarita Xirgu se encontraba en La Habana, a principios de la Guerra Civil Española, recibió la pavorosa noticia del asesinato de su muy querido y admirado dramaturgo y poeta, Federico García Lorca, por elementos franquistas. Después le llegarían otras noticias alarmantes, de tipo material unas (incautación de sus bienes y propiedades) y de naturaleza
legal otras (abolición de su nacionalidad española). La actriz entendió que tales acciones eran una represalia por su afinidad ideológica con la causa democrática republicana y por su amistad con Manuel Azaña, Presidente de la República. Era evidente que su país de origen ya no era el suyo. Decidió entonces nunca más volver a su tierra natal. En 1969, a la edad de 80 años, falleció Margarita Xirgu, “la catalana universal” , en Uruguay, su país adoptivo y agradecido.
Gerardo Luzuriaga Arias gerardo@humnet.ucla.edu
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Karla Kanora:
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Esmeraldas, mi barrio gran de No considera que el éxito sea el ser famosa o tener dinero; más bien ser feliz cerca de los que ama, y poder trabajar en lo que le gusta.
Han pasado aproximadamente 25 años del caminar en la música de Karla Kanora (Karla Quiñónez V.), desde sus inicios en los escenarios que la recuerdan en la provincia de Esmeraldas, que tiene sus propios colores, saberes, herencias y sonidos.
música como herramien sanadora. Valora ahora más que antes la presencia, miradas y humanidad del escenario, esa experiencia única que tiene el con-
tacto con las personas. Su madre Marlene, manabita, le da ese encanto de su belleza, sus cuidados y la aprobación en sus sueños.
Es en Esmeraldas, su ciudad natal donde inició su carrera artística, toma un giro formal y atraviesa fronteras hace 17 años junto a su esposo y manager Jorge Martínez. Sus raíces Sus padres desde pequeña apoyaron el sueño de su hija mayor, ser cantante, ellos eran ajenos a la música, sabían que tenían que apoyarla e impulsar su sueño, siempre fueron su apoyo, la guiaron con los referentes y formadores de aquel tiempo en Esmeraldas. La cuna que meció los años de infancia de Karlita fue “barrio caliente”, aquí es donde se baila y se canta el espíritu de alegría de los esmeraldeños, también conocido como “la calle 8” y cerca del Estadio Folker Anderson donde escuchó cantar algunos goles del Esmeraldas Petrolero (equipo de futbol local).
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Su padre Augusto Quiñónez, educador esmeraldeño, era Director en una escuelita y se ingeniaba organizar todos los festivales internos de música para que Karlita coja cancha, en Pandemia partió de este plano y son una de las experiencias que le reafirman el valor a quienes se tiene y a lo que se tiene. La pandemia fue un momento crucial para los artistas y fue un tiempo de creatividad y de unión, se organizaban entre colegas e hicieron música “desde la casa”, también conciertos en línea para llevar la
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Sus inicios Comienza desde muy pequeña, considera que fue una niña melancólica y muy introvertida. Hace una parada aquí y extiende este comentario: Ahora que es madre presta mucha atención a estas conductas en sus hijos, Carlos, Isaid y Gía y a los jóvenes con quienes comparte en el Proyecto de Unicef. Piensa que antes los padres o los entornos no consideraban estos problemas, solo decían: ¡niña, niña, sacúdase! Estas tendencias hacen mucho ruido en los jóvenes, pueden llevarlos a desviar su atención de lo que cada persona quiera lograr, es importante la salud mental y emocional. Una consecuencia de esta conducta no dirigida ahora la toma como un aprendizaje y la comparte para que le sea útil a quién lea este reportaje, Karlita se enamoró, decidió amar y dejar para luego sus estudios en Europa.
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La intuición de sus padres para que ella se abra caminos la lanzaban a escenarios gigantescos. Fue la primera niña en el coro de adultos de la Universidad Luis Vargas Torres que dirigía, Abraham Bishara Avedrabo (Nacido en Je-
rusalén), formador de muchas voces en Esmeraldas, con este suceso crea la necesidad de juntar a más niños y dan lugar al coro infantil en Esmeraldas. Tuvo el privilegio de trabajar con Flor María Pinargote, profesora de música que la orienta hasta donde la legendaria “Petita Palma”, embajadora del Folklore en Esmeraldas y recibir su dirección. En su adolescencia actúa gracias a la invitación del profe Ortíz. A los 13 años la envían a estudiar a Guayaquil y participa en el Conservatorio Antonio Neumane de forma intermitente por todo lo que conlleva el proceso de adaptación de la mudanza a temprana edad.
no se ve a la música como una profesión. Atravesó ese proceso, cursó medicina, obstetricia y laboratorio hasta que al final se definió como cantante, los amigos músicos sumaron en esta decisión porque desde Guayaquil viajaba a Esmeraldas todos los fines de semana a cantar en eventos. Considera que, nada es casual y que todo suma, su vivencia en casa ajenas, lejos de sus padres y sus cuatro hermanos le alimentaron su espíritu y le dieron carácter. Su voz
Historia repetida de los padres de ayer y de hoy
La conocemos por su dulce voz y su versatilidad, pero tiene esa otra voz que le hablaba bajito cuando empezó su carrera, la voz de su yo interno, que en todos los momentos de su vida cuando se encontraba con los brazos caídos le decía: basta!, por algo estás aquí, las personas les gusta tu voz, tiene que servirte para algo.
Como todos los padres, los suyos en su momento le preguntaron que, ¿cuál era la carrera que iba a seguir? Antes y ahora
Se preguntaba: ¿Por qué estoy aquí?, ¿qué más puedo lograr?, y esa voz elevó su vibrato con el nacimiento de su primer hijo.
El Colegio Dolores Sucre en Guayaquil también le brindó mucho apoyo en sus primeros pininos.
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Cuenta con duetos junto a Oscar de León (Venezuela), Américo (Chile), Marta Gómez (Colombia), Juan Fernando Velasco (Ecuador) y varios artistas más. Como cantante intérprete formó parte del proyecto binacional “RIO MIRA”, creado por Iván Benavides (Productor de Carlos Vives) e Ivis Flies (Productor de La Grupa); este exitoso proyecto llegó a presentarse en Tiny Desk Concerts de NPR (USA), Skirball Center (Los Ángeles-USA), en el “Petronio Álvarez” el festival más importante de música del Pacífico (Colombia), ante más de 50K personas. Entre sus presentaciones internacionales destacan las realizadas en la “Feria Mundial de Shanghai 2011” y la “XXIV Cumbre Iberoamericana Veracruz 2014” ante los Presidentes de Iberoamérica y el Rey de España. Karla incursiona en el teatro de la mano del Director ecuatoriano Christian Valencia; con las obras “HERMANASTRAS EL MUSICAL” años 2019 y 2020 y “EL AMOR ES UN CABARET” año 2023.
Al ser madre cambió su perspectiva, y esa voz salía sin interferencias, y pensaba en: qué le quería transmitir a su hijo?, solo ser valiente Lleva su mirada hacia atrás y se ve valiente, ve el camino largo y necesario recorrerlo para llegar hasta aquí.
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Su trayectoria Karlita es cantante, compositora y gestora cultural; cuenta con una licenciatura en Pedagogía Musical, es Embajadora de Buena Voluntad para la UNICEF Ecuador. Ha grabado 4 álbumes de estudio.
Fue la primera artista femenina del Ecuador en ganar un disco de Oro y un disco de Platino por ventas de su álbum “Por amor”. Fue la primera artista ecuatoriana en ser nombrada Embajadora de Buena Voluntad de UNICEF Ecuador. Ha llevado su música a varios países, entre ellos: Canadá, Estados Unidos, México, República Dominicana, Cuba, Nicaragua, Guatemala, Colombia, Perú, Chile, España, Rusia, Francia, China, entre otros.
Radicada actualmente en la ciudad de Quito, la artista continúa desarrollando sus proyectos y presentaciones a nivel nacional e internacional. Mensaje para sus hermanos Esmeraldeños No sabemos cuándo pase todo este momento inimaginable que nos hace extrañar a nuestra Esmeraldas, pero cada uno, desde donde estemos, debemos construir Esmeraldas, siendo resilientes y creativos, sin agotar el amor y esperanza en nuestro corazón. (MKVQ)
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El orgasmo femenino al descubierto
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El 75% de las mujeres nunca ha experimentado un orgasmo vaginal.
En la sociedad posgénero, el sexo es un placer para todos los participantes del proceso, y el orgasmo no es un fin en sí mismo. ¿Tal vez, el último tiene algunos beneficios para la salud?
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Es bastante claro, que el orgasmo se produce en aquellos, que ellos mismos o con ayuda de otra persona estimulan determinadas zonas, ricas en terminaciones nerviosas |se habla del clítoris, por supuesto|. 3 nervios son responsables de las sensaciones placenteras durante las relaciones sexuales: el iliohipogástrico (que inerva el útero y su cuello uterino), el ilioinguinal (responsable del cuello uterino en la mujer y el recto) y el femorogenital (inerva el clítoris).
Recientes estudios En 2005, los científicos descubrieron que el nervio vago también participa en el proceso, pero se sabe poco sobre su contribución al orgasmo “todo misterioso”. Cuando los impulsos nerviosos ingresan al cerebro, comienza a producir dopamina, un neurotransmisor, responsable de la anticipación del placer, y que juega un papel importante en la formación de adicciones, desde la sexual hasta la drogadicción. El orgasmo en sí es una potente descarga nerviosa, acompa-
ñada de espasmos musculares y elevación de niveles de serotonina y oxitocina, capaces de crear sentimientos de cercanía y afecto. Hay un punto de vista patriarcal de que el orgasmo es “el grado más alto de sensación voluptuosa, que se produce en el momento de finalizar la relación sexual”. Obviamente, vincular el orgasmo femenino con la eyaculación masculina es una tontería, porque la eyaculación en sí no provoca el orgasmo en la mujer (pero algunas mujeres la sienten bien, hasta compartir, al parecer, es un caso muy raro).
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nal. ¿Por qué pasa? Porque la estructura del clítoris es casi cien por ciento idéntica a la del pene. La parte exterior del clítoris, o glande, es sólo lo poco que se ve; su parte interior es varias veces más grande, comparable al tamaño de un pene promedio, y consta de un cuerpo y dos piernas, que “abrazan” la vagina y pueden ser responsables de lo que se llama un orgasmo vaginal: los estudios que utilizan ultrasonidos han demostrado que el orgasmo difiere entre la estimulación del clítoris y la vaginal debido al hecho de que están involucradas diferentes partes del clítoris.
El orgasmo mascuilino El orgasmo masculino ha sido mejor estudiado, pero el femenino sigue siendo misterioso e impredecible: todo lo que sabemos sobre los principios de su acción no significa, que seguramente ocurrirá en una mujer, incluso con la estimulación adecuada. Además, el mismo tipo de estimulación puede funcionar en algunas circunstancias y ser completamente ineficaz en otras: el resultado puede verse influenciado decisivamente por el nivel de comodidad psicológica, la concentración, la fatiga, alcohol, los olores, sonidos, la fase del ciclo menstrual, etc.
El orgasmo femenino se considera más intenso y prolongado. La estructura clitoriana El 75% de las mujeres nunca experimenta un orgasmo vagi-
El concepto más moderno no implica la división del orgasmo en vaginal y clítoris, introduce el concepto de complejo clítoris-vaginal y propone llamar al orgasmo en las mujeres de 1 sola palabra: femenino. ¿Cómo puede una mujer alcanzar el orgasmo durante las relaciones heterosexuales?
Manuel Vivanco Riofrío
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Simular el placer Según las estadísticas, los hombres sanos, a partir de los 20 años, experimentan el orgasmo “cada vez” o “casi todas las veces” cuando tienen relaciones sexuales, y las mujeres desarrollan esta capacidad gradualmente y solo a los 35 años comienzan a experimentar el orgasmo en el mejor de los casos. En 90% de las relaciones sexuales, pero nunca más. A los 20 años, las cosas son incluso el doble de malas, algo que la mayoría de las chicas de esta edad simulan el “placer”, o sienten dolor en vez. Pero es un secreto.
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Un equipo de investigadores de la Universidad de Indiana, la Universidad Chapman y la Universidad de Claremont analizó datos de una encuesta de 52.600 estadounidenses y descubrió que las mujeres heterosexuales experimentan orgasmos con menos frecuencia, que los hombres, lesbianas, bisexuales, gays y heterosexuales. Resultó, que sólo 65% de las mujeres heterosexuales experimentan orgasmos con regularidad (frente al 95% de los hombres heterosexuales). Los investigadores creen, que el número de orgasmos experimentados se correlaciona con la frecuencia del sexo oral, por lo que se aconseja a las parejas heterosexuales diversificar su vida sexual con caricias orales y manuales. Pero ante todo: si quieres alcanzar el orgasmo, piensa en ti misma y en tu placer y haz lo que te resulte agradable personalmente. Sí, mucho depende de la pareja, pero no todo. Así que sé algo egoísta. En resumen El sexo tiene un efecto positivo en salud de las mujeres; el sexo regular se asocia con una mayor esperanza de vida. El orgasmo juega un papel importante en esto. Durante el orgasmo, se liberan a la vez muchas hormonas de placer y alegría, aumentan los niveles de serotonina, oxitocina y dopamina.
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Desafortunadamente, sólo alrededor del 65% de las mujeres heterosexuales experimentan regularmente el orgasmo (frente al 95% de los hombres heterosexuales). Participa tú mismo en tu orgasmo e involucra a tu pareja en esto: será perfecto para la salud (de los dos).
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El Día de la Raza *Dr. José María Velasco Ibarra (extracto de su artículo de 12 de octubre de 1929) (…)
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Agricultura, minería, industrias, comercio, todo decirse puede que fue o renovado o creado en América por la raza ibérica. El Continente que casi dormía antes, ajeno a las angustias e inquietudes de los hombres, defendido por la mar, oculto por la inmensidad, custodiado por los Andes, arrullado por los ríos, empieza a deberse a la comunidad humana, a la obra práctica y positiva de crear riquezas para aumentar el bienestar de cada hombre, a la labor solidaria del intercambio comercial, de la industria, de la ciencia.
Nadie aprueba las destrucciones sistemáticas de los conquistadores; se debió preservar, respetar, utilizar; pero los templos del arte cristiano, los hospitales de asistencia cristiana constituyen un saldo favorable y creador de la más noble y espiritual estética, de más amplios y provechosos ideales humanos. Las escuelas y universidades de la Colonia, compensan las ruinas
amontonadas por el ignorante fanatismo del conquistador. La espada del aventurero heroico permitió las floraciones ideales de Mutis, Caldas, Maldonado, Rodríguez, en la vasta extensión en donde antes las rodillas se hincaban ante los ídolos. Hay que ver por este lado la
obra del soldado íbero. Ganoso de fama e inmortalidad, pobre, desnudo casi, se precipita sobre campos ignorados, sobre ríos impetuosos, sobre valles malsanos, a fin de abrir paso al tímido misionero al sabio pacífico, al comerciante, que da a unos de la abundancia de otros. Continúa página 63
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Nada contiene al soldado de la conquista. Él no quiere la vulgaridad, el no desea quietud; él ansía sobrevivir y demostrar al monte que sobre él es capaz de erguirse la voluntad humana, y probar al Amazonas que sus olas insondables nada pueden contra cincuenta españoles que se empeñan e surcarlo desde el Napo hasta el mar en un frágil bergantín, hecho rústicamente de un tronco de árbol. CIVILIZACION Y CULTURA
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Descubierto el Continente nuevo, que nada tiene que ver con el país de la “especería”, menester era civilizarlo, o mejor infundir en él cultura. Civilizada pudo ser la América prehispánica; culta no. Civilización hay donde la materia es regida por el intelecto. Cultura sólo hay donde el espíritu se rige y respeta a sí mismo y respeta el espíritu de los otros.
Ni los sacrificios humanos, ni el comunismo despótico suponen cultura. El conquistador ibérico, fanático cierto, cruel cierto, también trajo instituciones nuevas que han hecho la cultura de América y desenvolvió una civilización ante la cual palidecen la azteca, la incaica. (…) Pero la mejor obra del íbero quijotesco, dominador, pleitista, es haber formado núcleos de población en los que el individuo había de ser respetado y en que los jefes habían de considerarse súbditos de la nación. Las masas que un día se negaron a pagar alcabalas injustas, desproporcionadas con la capacidad contributiva del pueblo; las que después pidieron que les gobernaran sus compatriotas; las que más
tarde se enamoraron de los derechos del hombre y del ciudadano, fueron herederas de quienes en España tenían el siguiente aforismo: “En Aragón hubo antes leyes que reyes”, y este otro: “Nos, que cada uno valemos tanto como vos, y juntos más que vos, os hacemos rey”, y quienes, en 1469 definía: “En la armonía de las voluntades para el gobierno, está en las Cortes la primacía jurídica, que no en el Rey, funcionario de la República para regir bien y conforme a justicia”. He aquí el ideal político que se trasplantó al Mundo Nuevo: Ideal de dignidad, de individualismo, de igualdad. *(Recopilado del libro Meditaciones y Luchas) Material de colaboración del Dr., Pedro Velasco Espinosa
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Trucos ANTI-EDAD
Vivir sano y por largo tiempo Dra. Tatyana Starchenko
¿Cómo se puede vivir por largo tiempo?. En 2022, la Asociación Americana del Corazón dio una respuesta exhaustiva a la pregunta al publicar ocho reglas simples para una vida saludable.
Vive más activo
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Por semana, los adultos necesitan al menos 150 minutos de actividad aeróbica mo-derada (actividades acuáticas, bailes, jardinería) o 75 minutos de ejercicio aeróbico intensivo (correr, nadar). O una combinación de ambos, distribuidos a lo largo de la semana. Sé fuerte: 2 veces por semana, realiza ejercicios que fortalezcan los músculos (resistencia, fuerza). <no olvide aumentar la intensidad con el tiempo: aumenta el tiempo, la distancia, el número de repeticiones y la complejidad para obtener más beneficios. Menos de sentarse y más de levantarse y moverse durante el día, por
favor. Establece objetivos realistas y una vez que alcances estos objetivos, no te detengas, aumentando gradualmente tu actividad. Esto mejorará tu calidad de vida. Muévete activamente todos los días más o menos a la misma hora para convertirlo en un hábito. Crea un modelo de alimentación saludable Elija productos para formar un menú de alimentación saludable. Coma más verduras, frutas, cereales integrales, frijoles, legumbres, frutos secos, proteínas vegetales, proteínas animales bajas en grasa, aves,
pescado y mariscos. Limite el consumo de bebidas endulzadas, alcohol, sal, carne roja y procesada, carbohidratos refinados como el azúcar y productos de cereales procesados, productos lácteos demasiado grasosos, productos altamente procesados. Evite las grasas trans y los aceites hidrogenados (que se encuentran en algunos productos de panadería y productos fritos). Lea las etiquetas de los productos, te ayudará a tomar una decisión más saludable. Elige productos con menos sal, grasas saturadas y azúcar añadido. Vigila las calorías. Come todo lo que gastes debido a la actividad Continúa página 65
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tudio realizado en Corea del Sur mostró que, en comparación con los fumadores comunes, los usuarios de productos libres de humo que contienen nicotina tenían un 17 % menos de riesgo de enfermedades cardiovasculares. Por lo tanto, la transición a ESNT también se puede utilizar como un “puente” hacia el abandono completo del tabaquismo. Descubre cómo el sueño afecta a tu salud
física. Esté atento al tamaño de la porción. Cocine en casa con métodos más o menos saludables. Dejar de fumar El primer paso para dejar de fumar es entender el daño que causa a la salud: daña el sistema circulatorio y aumenta el riesgo de muchas enfermedades. Fumar es la causa de muerte más prevenible y está asociado con alrededor de un tercio de todas las muertes por enfermedades cardíacas y el 90 % de los casos de cáncer de pulmón.
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Puedes convertirte en uno de los millones de personas que dejan de fumar con éxito cada año. Para hacer esto, establezca una fecha para dejar de fumar para los próximos 7 días. Decide si lanzarás a la vez o gradualmente, si necesitas la ayuda de especialistas. Evite las situaciones que le hacen fumar o consumir tabaco hasta que esté seguro de que puede superarlo. Estar activo. La actividad física puede ayudar a hacer frente al estrés y el deseo de fumar, sentirse mejor.
sistemas electrónicos de calentamiento de tabaco (ECNT), que imitan a los cigarrillos tradicionales, pero el tabaco no se quema, sino que se calienta. Debido a la ausencia de un proceso de combustión, los ESNT entregan nicotina al cuerpo humano sin los productos químicos más dañinos y, por lo tanto, se consideran menos dañinos que los cigarrillos convencionales. En 2022, se llevaron a cabo varios estudios importantes para evaluar el impacto de los sistemas alternativos de administración de nicotina. En particular, un importante es-
De 7 a 9 horas de sueño cada noche es la norma que todo el mundo necesita. La falta de sueño aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, obesidad, demencia, depresión, presión arterial alta, así como niveles altos de azúcar en sangre y colesterol. Un sueño completo ayuda a fortalecer el sistema inmunológico, mejora la función cerebral, ayuda a restaurar las células de todo el cuerpo, mejora el estado de ánimo, da energía y reduce el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas. Aprende a controlar tu sueño: pon un despertador para recordarte que es hora de irte a la cama. Carga tu teléfono lo más lejos posible de la cama. La distancia te ayudará a sentirte menos dependiente, especialmente si tienes la costumbre de desplazarse por las páginas de las redes sociales antes de dormir.
Dejar de fumar requiere mucha fuerza de voluntad. Recompensate cuando llegues a los puntos de control y perdónate a ti mismo si das un paso atrás. Vuelve al curso anterior lo antes posible para deshacerte de este hábito para siempre. Si no puedes dejar de fumar, intenta los 25 Continúa página 66
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La luz azul brillante de la mayoría de los aparatos puede interrumpir el ritmo circadiano y la producción de melatonina. Por lo tanto, si es necesario, oscurezca la pantalla o utilice la aplicación con un filtro rojo. Desactiva las notificaciones o pon tu teléfono en modo No molestar o Modo avión para bloquear cualquier cosa que te impide quedarte dormido. Establecer el peso Comprender cuántas calorías consumes y gastas te ayudará a determinar qué hacer. Registra qué y cuánto comes para entender si comes por hábito, estrés, aburrimiento o hambre. El rastreador de actividad te ayudará a controlar tu consumo de calorías. Hay ciertas aplicaciones hechas para simplificarlo. Calcula su índice de masa corporal (IMC): este es el valor numérico de su peso en relación con su altura. Esto te ayudará a averiguar si mantienes un peso saludable o si necesitas bajarlo. El IMC óptimo es cerca de 25. Para perder peso, controla las porciones, mantente activo, come menos, muévete más. Siga una dieta saludable que consiste en verduras, frutas, granos enteros, frijoles, legumbres, nueces, proteínas vegetales, proteínas animales bajas en grasa como pescado y mariscos. Limite el consumo de alimentos y bebidas dulces, carne roja o procesada, alimentos salados, carbohidratos refinados y productos altamente procesados. Si no puedes perder peso por tu cuenta, ponte en contacto con un especialista.
puede usar eficazmente la insulina que genera. El páncreas pierde gradualmente su capacidad de producir insulina. El resultado pueden ser niveles altos de glucosa en sangre. Normas de glucosa en sangre al estómago vacío, y lo que significan: Por debajo de 100 mg/dl es la norma. De 100 a 125 mg/dL - aumento del riesgo de diabetes.
Entender los niveles de colesterol El colesterol es una sustancia similar a la grasa que se sintetiza en el cuerpo y proviene de los alimentos. Está contenido en productos de origen animal y se mueve por el cuerpo con la ayuda de lipoproteínas (LDL y HDL). LDL - lipoproteínas de baja densidad, conocidas como colesterol “malo”.
126 mg/dL o superior - diabetes tipo 2, mayor riesgo de enfermedad cardíaca y accidente cerebrovascular. Para evitar un aumento de los niveles de azúcar en la sangre, sigue una dieta saludable, muévete más, controla tu peso, no fumes.
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Controlar niveles del azúcar en sangre Los carbohidratos y azúcares de lo que comes y tomas se convierten en glucosa (azúcar) en el estómago y el sistema digestivo. Luego, la glucosa entra en el sistema sanguíneo. La insulina es una hormona producida por el páncreas que ayuda a las células del cuerpo a absorber la glucosa de la sangre y reducir los niveles de azúcar. En la diabetes tipo 2, la glucosa se acumula en la sangre en lugar de entrar a las células, porque se desarrolla “resistencia a la insulina” y el cuerpo no Continúa página 67
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Para hacer esto, siga una dieta saludable, reemplaza las grasas saturadas por otras insaturadas. Muévete más y no fumes: la actividad física ayuda a aumentar el nivel de colesterol “bueno”, y fumar lo reduce. Cuida tu presión arterial El más grande de los dos números es la TDA sistólica. Presión en las arterias en el momento de la contracción del músculo cardíaco. Menos es la presión arterial diastólica. Presión en las arterias en el momento en que el corazón descansa entre latidos. La norma está por debajo de 120/80 mm Hg. Aumento de la presión arterial - de 120 a 129 / 80 mm Hg. Presión arterial alta (hipertensión de 1r grado) - de 130 a 139 / 80-89 mm Hg. Presión arterial alta (hipertensión de 2o grado) - 140 y más / 90 y más mm Hg.
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Crisis hipertensiva (póngase en contacto con un médico inmediatamente) - por encima de 180 / por encima de 120 mm Hg.
HDL - lipoproteínas de alta densidad, conocidas como colesterol “bueno”. Ayudan a evitar que el LDL se apegue a las paredes de las arterias, lo que reduce la formación de placas y el riesgo de enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares.
El colesterol total es el nivel de HDL + LDL + 1/5 del nivel de triglicéridos (el tipo de grasa más común en el cuerpo). Supervise regularmente sus niveles de colesterol y tome medidas para reducir el colesterol alto, especialmente el LDL.
Pégate a una dieta saludable. Limite el consumo de carne roja o procesada, alimentos salados, carbohidratos refinados y productos altamente procesados. Muévete más: la actividad física ayuda a controlar la presión arterial y los niveles de estrés. Controla el peso: incluso una pequeña pérdida de peso puede reducir la presión arterial alta, y la falta de sueño puede aumentarla. Recuerda que la nicotina puede causar un aumento temporal de la presión arterial. Por su efecto vasoconstrictor.(TS) Dra. Tatyana Starchenko tanya@internetespoder.ec
ANEXOS ESPECIALES
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LAS HORAS DEL CIELO
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KREAB SEMANA 41
14 - 20 DE OCTUBRE DE 2023
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FLAMINGOS DE GALÁPAGOS
EDICIÓN #88
El nombre más popular para los flamingos de Galápagos es flamingos rosas, ya que tienen una coloración rosada y brillante que los distingue de los flamingos europeos u otras especies. El color rosa brillante es resultado de una dieta muy específica proveída por especies de las islas.
revistasemanal@lahora.com.ec
ANEXO ESPECIAL
ÁGUEDA PALLARES - REVISTA SEMANAL
PARTE 5
N OVE L A
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
1
CAPÍTULO 3
CAPÍTULO ANTERIOR...
18
Sobre la Autora
8
La magia de un sabio
Una novela de Águeda Pallares
LAS HORAS DEL CIELO SUMARIO Un presidente con carácter / page 4 La esposa del presidente/ page 10 La magia de un sabio/ page 18 El esplendor de verano/ page 25 El secreto / page 31 Los movimientos en Quito/ page 37 Tiembla Quito/ page 41 El corazón de la hacienda/ page 45 ÁGUEDA PALLARES Águeda Pallares, en la sala de su casa, en Cununyacu, al oriente de Quito. Fotos: Luis Argüello - PlanV
El corazón de la hacienda está herido/ page 54
Una gran sorpresa/ page 61 Tababela la bella/ page 68 Ilustraciones: Roberto Bonifaz
2
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
SALTAR INTRODUCCIÓN CAPITULO 1
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Un presidente con carácter
CAPITULO 2
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La esposa del presidente
Revista Semanal Águeda Pallares - Las Horas del Cielo
Entrega anterior En la entrega anterior nos adentramos en el mundo fascinante de la Real Audiencia de Quito, un universo al que nos asomamos a través de esta fascinante historia desconocida para la mayoría de ecuatorianos. La vida en una hacienda del siglo XVIII deslumbra a Mariana, que aún es una niña y no puede abstraerse de ese mundo fantástico y hace travesuras como salir sin avisar. Pero su marido se pone furioso, sabe que los campos despoblados son refugio de ladrones y asaltantes. Temeroso por la suerte de Mariana, la increpa y comienzan los desencuentros. Mariana está impactada con la autoridad de la que está revestido su marido y tiene que idearse mil cosas para poder hacer lo que quiera. En ese mundo patriarcal donde los hombres y los religiosos tienen absoluto poder sobre los demás, nadie la va a ayudar. Un día, Mariana y Adolfina, descubrieron que Ismael arreglaba las pelucas de Paul y desde entonces se pusieron a confeccionar toda clase de ropa y pelucas francesas lo que no era del gusto de las autoridades españolas. La marquesa cada día se hace más bella y su casa ostenta tanto lujo, que los españoles comienzan a inquietarse con la riqueza de los criollos. Entre bailes, cabalgatas y cielos despejados, la marquesa descubre que está embarazada. Por fin llega el día en que Mariana conoce Quito, gracias a la invitación que el Presidente Alcedo envió a los criollos para que auxiliaran con sus riquezas y propiedades a la Misión Geodésica Francesa. La presencia de estos sabios fue el acontecimiento científico más importante en la América Hispana. La Condamine se alojó en el convento de los jesuitas y Godin en el Palacio de la Audiencia. En Quito, los marqueses se alojaron en la gran casona de Gregorio, frente al convento de Santa Catalina. Un día, Mariana descubrió un retrato de Rosa de La Escalera, la poderosa madre de Gregorio y lo mandó a quitar del estrado, que era un espacio doméstico netamente femenino. Con esta acción tomó mando de la casa y de las haciendas como la única dueña y señora. La Condamine se entrevistó con el presidente de la Real Audiencia, don Dionisio de Alcedo y se disculpó por no haber acudido antes pues sus ropas todavía no llegaban y a él le gustaba andar elegante. En el palacio se ofreció gran cena y baile para agasajar a los franceses que ya andaban en rivalidades, pues Godin quería imponerse sobre los demás, pero La Condamine se comenzó a rebelar. No se pierda un solo capítulo de esta apasionante novela que le llevará a un Quito desconocido y atrapante, que a lo mejor reconoce.
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
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UN PRESIDENTE CON CARÁCTER Como Las Casas Reales estaban en mal estado, José Araujo se alojaba en el Cabidlo. Era ya entrada la mañana cuando despertó en su habitación prestada. Se vistió con la ayuda de su esclavo, luego se miró en el espejo y examinó su porte alto, cabellera negra que le llegaba a los hombros y al cinto, su espada reluciente. —Su señoría ya está listo. El presidente se arregló el bigote y se miró las botas, dijo: —Qué mal haces las cosas, mi calzado está sin lustre. —Perdón, amo. Es que todavía no me acostumbro a la altura de Quito y mi cabeza no está en su sitio—Salió a buscar el betún en la sala de armas y regresó para lustrar las botas. Cuando el presidente estuvo listo, lo miró directamente a los ojos y le ordenó: —Déjame solo, quiero empaparme bien de lo que me han contado. El esclavo salió y José Araujo releyó lo que le había redactado uno de sus amigos para ponerlo al tanto de lo que pasaba en Quito. “Hay dos grupos de poder que quieren abarcar todos los cargos; por un lado está el grupo de ocho regidores encabezado por el tesorero Fernando García Aguado que lograron en 1735 imponer la elección de los alcaldes ordinarios. En 1736 lograron la reelección total, a pesar de que otro grupo enviara a Lima una protesta. En marzo de 1736, el Virrey dio la razón a la otra fracción por lo que, Simón Álvares de Monteserín y Lorenzo de Nates pasaran a ejercer las alcaldías. Estos dos funcionarios eran la cabeza de otro grupo de poder vinculado al comercio. Para el año de 1736 solamente tres de los ocho que alquilaron las regidurías habían renovado los arrendamientos. Sin embargo, cuando se
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LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
supo que venía un nuevo presiden-
tesorero. Recuerde también a Balparda
de todos y la paz que debe imperar pro-
te, se postularon diez para ocupar los
que le escribió una carta zalamera en la
pongo dos candidaturas: Joaquín Lasso
puestos vacantes. Esto es, su señoría,
que le pedía que trajera vino de Chile
de La Vega y Tomás Guerrero, pienso
el claro propósito del tesorero García
como si fuera parte de sus pertenen-
que con ellos habrá estabilidad y lo más
Aguado para recuperar los puestos y el
cias, por lo que le aconsejo no confiar
importante, un estado de calma para
interés que tiene el grupo de los comer-
en él. Balparda aduce que usted lo hu-
lograr nuestros propósitos.
ciantes para dar pelea y adquirir poder..
milló al visitar primero a un particular
—Su señoría—Le dijo Simón Álvarez
En este proceso se puso en evidencia
y no a él, son excusas. Balparda quiso
Moneteserín—Creo que sería oportu-
los conflictos que viven desde siempre
hacer valer su amistad y le tiene un odio
no escuchar lo que pensamos nosotros
en Quito y el nacimiento de un nuevo
feroz porque usted no le dio el vino ni
que conocemos mejor lo que sucede en
grupo de poder liderado por el menta-
le hizo mucho caso, eso es terrible para
Quito por tener años de servicio.
do Álvarez de Monteserín que obtuvo
su vanidad”
—¿Qué insinúa? A lo mejor piensa usted
el puesto de regidor. Hay un conflicto
José Araujo guardó, en un cajón de su
que voy a doblegarme a sus voluntades
entre el contador José Suárez de Figue-
velador el documento que le había en-
como lo hacían los anteriores presiden-
roa y el tesorero García Aguado, aquí
tregado su secretario para ponerle al
tes de la Real Audiencia—Su voz se iba
es donde entra Juan de Mena en de-
tanto de lo que sucedía en Quito. Se le-
elevando de tono—Sepa usted que aquí
fensa del tesorero García y se violenta
vantó de su asiento y se acercó a la ven-
yo soy la máxima autoridad y como tal
con Suárez de Figueroa por un asunto
tana que tenía vista a la Plaza Mayor.
se elegirán a los alcaldes de la forma
de tributos. Recuerde, su señoría, que
Exhaló un suspiro y entrecerró los ojos
que he señalado.
cuando viajó a Quito vía Guayaquil, se
al ver a los hombres de poder acercarse
Un murmullo se elevó entre los hom-
hospedó en Latacunga en la casa de La
al portón, los guardias los dejaron en-
bres de capa y espada que no espera-
Audiencia, lo recibieron dos miembros
trar. Llamó a su secretario y salió de sus
ban esta respuesta. El presidente pálido
de los grupos contrarios; por un lado
apartamentos privados, le dijo mientras
dijo:
el tesorero García Aguado y por otro el
se arreglaba la espada en el cinto:
—¡Silencio! Ahora demos comienzo a
fiscal Balparda. Ambos con intención
—¿Está todo listo sobre mi escritorio de
las elecciones.
de conseguir sus favores.
la presidencia?
El secretario no levantó la cabeza mien-
En ese momento sintió un fuerte tem-
—Sí, su señoría.
tras anotaba las votaciones, los demás
blor y pegó un grito, llegaron los cria-
Impecable y con todo el aire de auto-
esperaron el resultado en un silencio
dos que le dijeron que así mismo era y
ridad, José Araujo y Ríos pasó al des-
denso. El secretario contó los votos va-
que no tuviera miedo, pidieron permiso
pacho donde lo esperaban los miem-
rias veces, a pesar de la tensión en que
para limpiar los trozos del tumbado que
bros del Cabildo para comenzar así la
se encontraban los arrendatarios de
estaban esparcidos por el piso. El presi-
nueva administración. El presidente
las regidurías. Por fin, se levantó de su
dente los mandó salir y les dijo que se
tomó asiento en el sillón de mando y
asiento y en voz alta dijo:
ocupen de sus tareas en otro momento.
los miembros del Cabildo se sacaron
—Después de contar los votos, los se-
Cuando se calmó continuó con la lec-
sus sombreros con los que barrieron el
ñores Joaquín Lasso de la Vega y Tomás
tura:
suelo en señal de respeto.
Guerrero han obtenido la mayoría, por
No olvide, su señoría, negar que recibió
—Señores—Les dijo en tono firme—no
lo tanto, Su Señoría estoy a la espera de
el regalo de 1500 pesos que le hizo el
vamos a entrar en demoras. Por el bien
su decisión.
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El presidente Araujo, sin moverse de su
punto de cometer un crimen. Tomó en-
hacer le preguntó:
asiento dijo:
tre sus manos un adorno de porcelana
—¿Se encuentra bien, su señoría?
—Doy mi aprobación total a la mayoría
y lo lanzó al suelo, enseguida entró un
—¡No! Me encuentro peor que nun-
y pido a los señores de la minoría que
sirviente indio que recogió los pedazos
ca—Volvió a caminar por la habitación
respeten la decisión que hemos toma-
con los ojos bajos y temblando cada
como jaguar enjaulado, el secretario se
do hoy, 1 de enero de 1737.
vez que veía las botas negras acercarse
hizo a un lado para que no le alcanza-
Los miembros de la minoría abando-
donde limpiaba, sentía el vuelo de su
ra con el movimiento de sus brazos. Es
naron el salón haciendo rugir su furia
capa rozándole la cara.
muy grande y ágil, pensó con susto de
y los de la mayoría quisieron acercar-
Momentos después entró una sirvien-
que desenvainara la espada y la pasara
se al presidente, pero este los rechazó
te mestiza con la infusión endulzada.
por su cuerpo.
diciendo que tenía que redactar unas
Araujo se la tomó a sorbos porque es-
—¡Cómo se le ocurre a este Ulloa darme
disposiciones para lo que llamó a su se-
taba muy caliente. De pie, junto a la
el trato de su merced cuando sabe que
cretario Balasantegui y le ordenó:
ventana vio a un hombre cruzar la cal-
soy el Presidente de La Real Audiencia,
—Tome papel y pluma y redacte un in-
zada con un pergamino sujeto con cin-
no le han enseñado a dar el trato que se
forme sobre las parcialidades y bandos
ta roja. ¡Eso es para mí, maldita sea! Se
merece una autoridad como yo!
que se han dado en esta Audiencia.
dijo a sí mismo y en voz alta:
El secretario miró embobado al presi-
El Balasantegui, sentado ante el escri-
—¡Llévese la taza vacía, qué hace para-
dente y a su cabello que volaba como
torio, tomó nota y cuando terminó alzó
da como muda!—Le dijo a la criada que
si estuviera en mitad de un ventarrón.
su mirada y esperó a que el presidente
salió corriendo con la taza entre sus
¡Dios mío, qué carácter! Pensó.
continuara dictando. José Araujo cami-
manos.
—Mire usted, Balasantegui. Escuche lo
nó por la habitación hasta que se detu-
Estaba tan furioso que cerró el puño y
que dice este embrión español, apren-
vo junto a la ventana y dictó:
dio un golpe en el antepecho de la ven-
diz de capitán de navío, crío que aún no
—Ordeno la suspensión de Álvarez de
tana, entonces escuchó los golpes en la
ha dejado la teta de su madre, lea usted
Monteserín como regidor por haberse
puerta. Gritó:
mismo en voz alta.
encontrado que es el mayor instigador
—¡Adelante!
El secretario comenzó a leer:
de esta división en el cabildo y ordeno
Su secretario se inclinó ante él y le dijo:
Señor Don José Araujo y Ríos, presi-
el destierro del regidor Hidalgo por al-
—Su señoría, traigo una carta que me
dente de La Real Audiencia de Quito.
borotador.
ha entregado un sirviente del fiscal.
Su merced, pongo en su conocimien-
El secretario se tomó el tiempo necesa-
—Ya vi que venía un criado con un per-
to…
rio para redactar en forma clara y pre-
gamino para mí, lo vi desde la ventana—
—¡Basta! No es necesario que lea más,
cisa las disposiciones y luego salió de la
Araujo le arrebató el pergamino, tiró al
lo que dice después no interesa, lo que
habitación cuando el presidente así se
suelo la cinta y leyó el pedido que le
molesta es el tratamiento de merced en
lo ordenó.
hacía el Teniente de Navío Antonio de
lugar de señoría. Ponga en conocimien-
Cuando Araujo se quedó solo, pidió a
Ulloa para que ordenara al Tesorero
to del Alguacil que el señor Ulloa queda
su esclavo agua de hierbas endulzada
Real a que pagara veinte pesos al arrie-
detenido hasta que se disculpe y haga
con raspadura, estaba agitado y no po-
ro que no se movía de los bajos de la
pasar al criado de Balparda.
día serenarse. Su figura alta y esbelta,
casa del fiscal. Araujo se puso pálido, su
Cuando el criado de Balparda entró en
el cabello negro y la espada reluciente
secretario se dio cuenta de que estaba
el despacho de Araujo, se encogió por
le daban la apariencia de un hombre a
al borde de un ataque, sin atinar qué
temor a que le llegara un manotazo del
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
hombre, que furioso gritaba:
José Araujo se alejó de la ventana para
Audiencia de Quito.
—¡Dígale a su amo Ulloa que la urbani-
sentarse en el sillón de su escritorio y
—¿Cómo te llamas?
dad se la haré aprender yo, mal le pese!
se puso a pensar en esa estela de refi-
—Yolanda para servirle su señoría.
El criado, enmudeció e hizo una pro-
namiento y delicadeza que había visto
—Quedas desde este momento a cargo
funda reverencia y salió temblando, en
al pie de la ventana, En su ofuscación
de toda mi casa.
el pasillo se encontró a la mujer mesti-
no vio si la mujer entró a la iglesia o
—Sí su señoría, así ha de ser.
za que hacía la limpieza del despacho
continuó de largo, pero no, estaba se-
—Me siento mal, necesito ir a la cama
y conversaba con el secretario, les co-
guro que entró a la iglesia a misa; de
pero la casa donde me hospedo queda
municó:
qué hora Dios mío ya no sé ni dónde
lejos para alguien que se siente tan en-
—El presidente ha mandado a detener a
estoy. Sintió que el corazón le latía más
fermo.
don Ulloa, imagínese qué lío.
rápido de lo normal y que le faltaba el
—Su señoría, como ve los albañiles es-
—Prisión domiciliaria le ha de dar, ya
aire.
tán reparando el palacio de gobierno,
verá bonito—Le contestó la criada.
Yolanda entró en ese momento y vio al
doña Rosita va a encontrar todo bien
Mientras tanto, en el despacho, José
presidente lívido sentado en el sillón.
bonito. Por eso mismo, para que su
Araujo continuaba caminando como
Dejó la infusión de valeriana y nashca
merced descanse dispuse que se arre-
toro en el corral cuando se detuvo
sobre la mesa y se acercó despacito
glara un dormitorio aquí mismito, cerca
frente a la ventana que daba a la igle-
para constatar que don José estaba to-
de su despacho.
sia de La Compañía, Vio a una mujer
davía con vida.
—Vaya que eres una mujer inteligente y
que caminaba en medio de esclavos
—Su eminencia, tómese un poquito de
previsora, debes saber ya que mi mujer
negros, una de las esclavas llevaba una
esta aguita.
está desesperada en la casa del cabildo.
canasta y otro le llevaba el parasol para
—Su señoría, dígame “su señoría” ¡Qué
—Así dicen, que la señora Rosita está
defenderla de los rayos de sol. Esa ráfa-
falta de conocimiento de la gente de
aburrida de vivir ahí. Pero le cuento que
ga de elegancia y opulencia lo hicieron
aquí!
mandó un sirviente para que arreglara
olvidar por completo el disgusto que
—Bueno, su señoría. Tómese el aguita,
un cuarto, yo solamente obedecí—le
se había llevado minutos antes, pare-
está bien dulce.
contestó Yolanda riendo.
cía una pantera agazapada, al acecho
La mujer, que le sirvió la taza, le pare-
A José Araujo le llamó la atención esa
de un perfume que le llegó a la venta-
ció el familiar más cercano. La miró de
risa ruidosa que debía oírse hasta la ca-
na abierta. La cerró con la rapidez del
reojo y se dio cuenta que ocupaba un
lle y decidió que se trataba de una mu-
felino y se escondió tras unas cortinas
cargo superior al de criada; era mestiza
jer franca, sincera y de confianza.
para ver esa aparición luminosa. La mu-
y estaba vestida como gente del pue-
—Vamos a que me enseñes mi dormi-
jer que se sabía espiada alzó la mirada
blo. Su pecho abultado se movía con
torio.
para posarla en las cortinas donde per-
apacibilidad y las manos anchas y tra-
Yolanda ayudó al presidente a levantar-
cibió el destello de unos ojos negros.
bajadoras reposaban sobre el vientre
se porque notó que se había mareado.
Sonrió y aquella sonrisa dejó helado al
abultado, llevaba el cabello recogido en
—Cuidado se priva.
presidente que se repetía a sí mismo,
una trenza. El presidente se fijó que te-
El presidente, a punto de desmayarse,
no me ha visto, no puede verme, estoy
nía algunas canas y supuso que estaría
se asió con fuerza de la mano de esa
oculto tras estas cortinas polvorientas,
en cerca de los cuarenta años. Le gustó
mujer que lo llevó a su nuevo dormito-
todo está polvoriento pero ya no me
y decidió que se quedaría en su servi-
rio, le quitó la ropa sin ningún pudor, le
importa.
cio mientras durara su presidencia en la
puso una camisa del antiguo presidente
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
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y lo arropó con las cobijas de lana pura.
dijo dirigiéndose al secretario.
que da a la Plaza Mayor y se fijó en
Estaba agotado, y se quedó dormido
—Se fija usted en la prepotencia del
que un joven muy elegante, con peluca
bajo el efecto de la valeriana y la nas-
teniente de navío, quiere demostrar su
francesa atravesaba la plaza con prisa,
hca.
desprecio por los criollos.
parecía estar de muy mal humor; ges-
Cuando Yolanda salió, se encontró con
Balasantegui asintió con una venia, la
ticulaba y vociferaba mientras daba
Balasantegui en el pasillo.
señora le dijo:
grandes pasos, la espada tambaleante y
— Yolandita. ¿Qué pasó con su su se-
—Voy a quedarme junto a mi marido,
el rostro enrojecido. Desde aquí se ve
ñoría?
haga el favor de mandar a alguien a la
hasta las emociones que tiene un joven
—Ya está acostadito en la cama. ¿Sabe
casa donde me hospedo para que man-
como…¡Ulloa, Dios mío si es don Anto-
qué es lo que más me llamó la atención
den mi bordado, así no estaré tan ner-
nio de Ulloa! pensó el secretario. Llamó
de su señoría, a más del carácter terri-
viosa mientras lo acompaño.
a Yolanda que estaba limpiando los pol-
ble que tiene?
Balasantegui y Yolanda se encargaron
vos de un anaquel viejo.
—¿Qué?
de que el bordado llegue a tiempo a
—Venga a ver doña Yolanda, el capitán
—Las manos, son largas y muy bien te-
manos de doña Rosita.
de navío Antonio de Ulloa viene acá fu-
nidas. Parecen manos de alguien bien
—Con el bordado ya no se ha de aburrir,
rioso.
sensible, es como si tuvieran vida pro-
don Balasantegui—Dijo Yolanda
—Ha de ser por lo que el presidente le
pia, como si fueran dos personas
—Qué dice, doña Yolanda, mejor vamos
dijo al sirviente del fiscal; que lo va a
En ese momento entró doña Rosa, la
a ver las obras que están haciendo los
tomar preso—Contestó Yolanda que ya
esposa del presidente. Caminaba con
maestros en el palacio.
estaba en la ventana junto al secreta-
prisa y asustada, el cabello sujeto con
—Palacio, palacio no creo que sea.
rio.—Pero si es jovencito, yo pensaba
una redecilla y en la garganta un sobrio
—Bueno, bueno pero es la sede del go-
que era ya entrado en años, por la for-
collar de donde pendía un crucifijo cua-
bierno y así se lo conoce.
ma como escribió a don José Araujo.
jado de esmeraldas. Se detuvo frente al
—Los españoles dicen a cada rato las
—Pues no, tiene solamente dieciocho
secretario, y le preguntó sin saludarlo.
casas reales, me muero ni que fueran
años—Balasantegui miró cómo el joven
—¿Qué ha pasado con mi marido?
de oro. Ya se está cayendo este pala-
oficial amenazaba a los guardias de pa-
—Un disgusto, su merced—Contestó el
cio, ojalá le arreglen bien para que doña
lacio, alcanzó a oír que decía que era
secretario haciendo una reverencia—
Rosita se sienta a gusto. Bien bonita ha
español enviado del Rey que se iban
Ahora está tranquilo en su cama gracias
sido la esposa del presidente—Contes-
a meter en problemas si no lo dejaban
a los cuidados de doña Yolanda.
tó Yolanda y al secretario.
entrar.
Rosa Larrea, esposa del presidente se
El secretario Balasantegui, con su traje
—Mejor me voy, su merced. Parece que
fijó en Yolanda a la que no había visto
de empleado real, entró en donde esta-
va a ver un lío bien grande—Yolanda
y le preguntó:
ba el maestro mayor con sus dos asis-
miró al secretario de los pies a la cabe-
—¿Cómo está mi marido?
tentes y un buen número de indios que
za y continuó—Me da miedo ver a tanto
—Ya está mejorcito, su merced. Le dio
trabajaban sin levantar la vista del piso
hombre con espadas por aquí.
como un soponcio cuando leyó la car-
que estaban arreglando. Yolanda dijo:
Balasantegui dijo:
ta del Teniente de Navío, el señor Ulloa
—Maestro, no se olvidará de arreglar la
—No se irá muy lejos, la podemos ne-
que le dijo su merced en lugar de su
cocina también, parece una porqueriza.
cesitar.
señoría.
Cuando regresaron al despacho el se-
—No, si voy a llamar a los funcionarios
Rosa Larrea no disimuló su disgusto y
cretario se detuvo frente a la ventana
que encuentre por aquí y a más criados
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
para que vengan a defender a su seño-
volteó hacia la pared para continuar
bajó el paso cuando vio al presidente
ría.
durmiendo.
tan calmado, le dijo:
Unos dos funcionarios españoles de
—Alto ahí, señor Ulloa. No voy a per-
—A su mandar, señoría.
capa y espada entraron al recinto, tres
mitir que falte al respeto al presidente
—Vaya en busca del alcalde don Joa-
pajes se pusieron en sitios estratégicos
de la Real Audiencia, fuera de aquí, fue-
quín Lasso de La Vega y dígale que lo
y el más fornido de todos se colocó jun-
ra—Doña Rosa estaba lívida y asustada.
quiero en mi presencia.
to a la puerta del cuarto donde descan-
Antonio de Ulloa dejó de gritar y miró
osé Araujo estaba extrañamente cal-
saba su señoría.
con detenimiento a la esposa del presi-
mado, a pesar de la grosería del tenien-
En la habitación, José Araujo dormía
dente y con el semblante lívido, los ojos
te y sobre todo por haberlo acusado de
plácidamente, Rosa, sentada en en un
encendidos y el gesto amenazador, dijo:
pagar veintiséis mil pesos por la Presi-
sillón, bordaba tranquila. Un ruido la
—Con usted no hablo, usted no es más
dencia de La Real Audiencia de Quito.
sobresaltó, pero volvió a su labor mien-
que una mujer, inferior en todo los as-
Ulloa seguía vociferando y gesticulando
tras pensaba en que muy pronto llega-
pectos a mí. Haga el favor de dejarme
con las manos. Entonces, entró Joaquín
rían sus pertenencias y arreglaría el pa-
a solas con su marido que es hombre
Lasso que lo miró de reojo y se acercó
lacio como Dios manda. Escuchó unas
como yo.
al lecho, el presidente le dijo como lo
voces en la antesala y luego unos gri-
Doña Rosa se puso las manos en el pe-
más natural del mundo:
tos. Prevenida se levantó dejando con
cho a punto de sufrir un desmayo y en
—Mire, Lasso. Quiero que lleve a don
cuidado el bordado sobre la cama de
ese momento vieron al presidente sen-
Antonio de Ulloa a su casa para que
su marido, pero vio espantada la puerta
tado en la cama con el pelo revuelto y
guarde prisión domiciliaria, lo ordeno
que se abrió con estruendo y el criado
los ojos abiertos. Dijo en tono pausado:
como Capitán General de la Real Au-
fornido rodó hasta sus pies, estaba con
—Usted no puede faltar el respeto ni a
diencia.
la camisa rota por el forcejeo. Doña
mí ni a mi mujer. Sepa que soy su su-
Ulloa gritaba, pero como nadie le hizo
Rosa, turbada no entendió lo que había
perior, soy el presidente de la Real Au-
caso se calmó y dijo:
pasado hasta que vio al teniente de na-
diencia.
—Está bien, que conste que me marcho
vío español dentro de la habitación, en-
—Usted es el descortés que mandó
por mis propios pies.
tonces se colocó al pie de la cama para
a devolver mi misiva, usted el que no
—No se olvide de guardar la prisión do-
proteger a su marido.
entiende que tengo fuero militar y que
miciliaria hasta que yo diga lo contrario—
—¿Qué son esas maneras, esos gritos
nadie en esta Audiencia tiene un grado
Terminó el presidente y pidió a todos que
en la alcoba de un enfermo? Haga el
suficientemente alto como para ofen-
lo dejaran a solas con su mujer.
favor de salir.
derme.
Lámina: tomada del blog Miniaturas Mi-
Antonio Ulloa no le prestó atención y
—Mire, Ulloa yo soy el presidente y a mí
litares de Alonso Cańovas.
se adelantó a la cabecera donde el pre-
se tiene que dirigir como su señoría.
para la confección de esta lamina ha sido
sidente dormía plácidamente, le gritó:
—¡La señoría de su merced vale veinti-
la descripción incluida en «Guía política
—No tiene ningún derecho a darme cla-
séis mil pesos y se le acabará en ocho
, eclesiástica y militar del Virreinato del
ses de urbanidad, yo soy un académico,
años, la mía vale mis méritos y me ha de
Perú «.de 1792.
un teniente de navío auspiciado por el
durar toda la vida!
El predominio del rojo combinado con la
rey nuestro señor. ¿Quién se cree usted
—¡Balasantegui!—Llamó el presidente
divisa negra en solapa ,vuelta y collarín,
que es?
desde su lecho.
hacen que este uniforme sea de los más
El presidente exhaló un suspiro y se
El secretario entró apresurado pero
vistosos, aun sin poseer grandes adornos.
La fuente
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
9
LA ESPOSA DEL PRESIDENTE Cuando Rosa vio salir al último funcio-
domiciliaria.
nario se dejó caer sobre el pie del lecho
—Sí, pero acuérdate que
de su esposo y se puso a llorar inconso-
vive donde el fiscal que te
lablemente.
odia, que nos odia por ser
—Ya está bien, Rosita. No te ofendas
criollos. ¡Qué consejos les
por lo que dice ese mozalbete, es un
estará dando a los dos te-
niño maleducado, eso es todo.
nientes de navío!
—Pero viste cómo me faltó al respeto,
Araujo, incorporado sobre
me mandó a callar por mi calidad de
las almohadas de su lecho
mujer. Es decir, porque soy mujer valgo
llamó a Balasantegui que
menos que un hombre.
entró enseguida.
—Lastimosamente así son las cosas. Las
—Haga el favor de pedir a
mujeres deben obediencia a sus mari-
Yolanda una de las tisanas
dos.
que me hizo esta mañana,
Rosa lo miró atónita, se limpio la nariz y
es para mi esposa.
le dijo con voz gangosa:
Yolanda entró un momento
—A mi marido como quiera porque
después con una bandeja donde hu-
menzó a poner cucharadas de la tiza-
además eres el presidente de La Real
meaba una taza grande con toronjil,
na en la boca de Rosa que bebió entre
Audiencia, pero a ese malcriado de
valeriana y cedrón. Depositó la bandeja
suspiros..
Ulloa…Hubiera querido asesinarlo con
junto al puñal de la mesita de noche y
—Mal ha terminado este 30 de enero
ese puñal que tienes junto a tu mesita
dijo a la esposa del presidente.
de 1737, mal me ha tratado la Audien-
de noche.
—Su merced, tómese esta agüita, y verá
cia de Quito—Dijo José Araujo y se tapó
—Rosa, así no se resuelven los asuntos.
qué bien le va a sentar, le puse bastan-
con las mantas.
—No, pero el mozalbete te ha sacado
te raspadura para que quede dulce, ya
Rosa comenzó a cuchichear con Yolan-
en cara que pagaste veintiséis mil pe-
verá cómo le va a gustar.
da:
sos por el cargo que tienes ahora y él se
Pero Rosa no pudo beber nada, se aho-
—¿Cómo están las obras de palacio?
vanagloria de sus méritos, sus estudios.
gaba en llanto, Yolanda se acercó y le
—Ya mismo se terminan, su merced. Yo
Te insultó de una manera atroz, no se
dijo:
pensé que iba a durar años pero han
puede permitir un comportamiento así.
—Póngase así, eso es con los codos so-
duplicado a los peones y están traba-
Rosa lloró con más fuerza y mojó el pa-
bre las rodillas, éste lienzo sobre la fal-
jando rápido…—Le dio otra cucharita y
ñuelo. Araujo la miró con ternura pen-
da y tranquilícese.
continuó—su alcoba y recamara ya es-
sando que tenía toda la razón, pero no
En esa posición le comenzó a golpear
tán listas, no vea lo linda que quedó.
supo cómo consolarla.
suavemente la espalda para limpiarle
—Qué bueno, Yolanda, que podamos ya
—Ya viste que he ordenado su prisión
las mucosidades, cuando lo logró, co-
vivir aquí, tanto tiempo en la casa del cabildo ya me tenía muy mal.
10
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
—Además, aquí debe vivir usted, aquí
Cuando terminó de arreglar a su se-
casas de los poderosos.
está el poder.
ñora, Yolanda abrió la puerta al padre
El padre cerró los ojos y ella se confesó
El dos de febrero de 1737, Rosa Larrea
Juan.
a pesar del cansancio y la fiebre. El pa-
se sintió enferma y se metió en la cama.
—Pase padrecito, no se quede parado.
dre la escuchó y le dijo:
Desde el lecho miró el papel azul y la
El padre Juan, con su sonrisa bondado-
—Doña Rosa. Me parece que ese exce-
cenefa dorada de las paredes. El techo
sa y sus ojos oscuros se acercó al lecho
so de mobiliario que trajo en mulas no
estaba pintado con ángeles de mejillas
de doña Rosa y le dijo:
es muy ético, sus otros pecados son ve-
rosadas, una lámpara pendía del medio
—Señora, es un honor que usted me
niales así que le voy a dar de penitencia
pero no tenía velas, para alumbrarse
haya mandado llamar.
que cuando me vaya rece quince ave
ocupaban los candelabros sobre las
Rosa se fijó en la estatura alta y forni-
marías y doce padrenuestros.
mesas de madera pulidas. Una alfom-
da del padre, hasta ella llegó el aroma
—¿Y por el contrabando?
bra de azul claro cubría el entablado
a campo y humo del hombre que visita
—Por eso, le doy de penitencia donar
y del brasero se desprendía humo con
las casas humildes.
una de sus joyas a la virgen del Carmen.
aroma a capulí. Todo era tan nuevo, y
—¿Visita usted muy a menudo a los in-
Rosa dijo que sí y Yolanda entró con el
sin embargo, no se sentía feliz, la cal
dios, padrecito?
chocolate y los bizcochos, la acompa-
húmeda le molestaba mucho.
—¿Tanto se me nota?
ñaba uno de los criados. Acomodaron
Rosa escuchó a alguien caminar fuera
—Para ser sincera, sí. Huele a humo,
una mesa para que desayunara el padre
de la recámara y recordó que el padre
a tierra. Pero, aunque no lo crea, me
y a Rosa le sirvieron en la cama.
Juan venía a tomarle la confesión como
agrada mucho—Se pasó la mano por el
—Padre, usted va a pensar que soy mala
cada mañana, esta era la primera vez en
cabello y despidió a Yolanda que miraba
cristiana por lo que le voy a contar.
su alcoba de mujer del presidente. Lla-
embelesada al padre.
—Ya pasó el momento de la confesión—
mó a Yolanda que estaba arreglando su
—Siéntese por favor. Si me va a tomar
El padre Juan dejó la taza de chocolate
ropa y le dijo:
confesión es mejor que lo haga senta-
a medio alzar.
—Arréglame el cabello y dame un poco
do, así me da más confianza.
—No, no es un pecado, solamente que
de agua de rosas para lavarme las ma-
El padre Juan se acercó, un rayo de luz
es la primera vez que no siento mi alma
nos, ya mismo viene el padre Juan.
le iluminó la cara que a Rosa le pareció
tranquila.
Yolanda la peinó y le puso un camisón
llena de bondad, pero percibió que te-
—¿No tiene paz, señora?
limpio, le lavó las manos con el agua de
nía una determinación fuerte.
—Desde que hemos llegado a esta Au-
rosas y con un paño blanco le mojó la
—¿Por qué me mira así?
diencia de Quito, no. Le confieso que
cara para reanimarla.
—Ay, padre. Es que me ha parecido un
soy muy infeliz; mi esposo puede sufrir
—Qué rico huele esta agua, Yolanda.
lobo disfrazado de cordero—Le hizo un
un ataque o algo peor, por las preocu-
—Las madres de Santa Catalina tienen
ademán con la mano y continuó—Pero
paciones que tiene.—Sus ojos se llena-
las mejores rosas de Castilla y el agua
en el buen sentido.
ron de lágrimas y se limpió la nariz con
más pura de Quito, la receta es secreta,
—Está bien, a lo mejor tiene razón. Hay
el dorso de la mano—Para que se haga
no se la dan a nadie.
que andar con cuidado en esta ciudad,
una idea, hace dos días entró el señor
—He oído que usan agua de lluvia.
no sabe cuánta traición y mala fe puede
Ulloa y luego de ofender a mi esposo
—A lo mejor, pero con el chorro tan lin-
uno encontrar—Le guiñó un ojo y con-
que estaba en cama, me insultó y me
do que tienen no creo que necesiten la
tinuó—Hay que disfrazarse un poquito
dijo que por ser mujer no estoy a su al-
lluvia.
para que lo dejen a uno entrar así en las
tura, que no se dignaba hablar conmigo.
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
11
12
—Eso no es de extrañar, las mujeres de-
milia—¿Usted cree que la familia que
—Las mujeres vemos cosas que ustedes
ben mandar en su hogar donde son las
vemos representada en ese óleo es feliz
ignoran, los hombres ven la realidad
reinas, pero no en los asuntos públicos.
y están reunidos en el cielo?
como les han dicho que es y nosotras
Rosa miró al cura y pensó que al fin y al
—Bueno, doña Rosa. Eso no debe ni
también, pero a veces podemos esca-
cabo era un hombre y jesuita encima de
siquiera preguntarse porque es una re-
parnos de esa esclavitud y vemos cosas
todo. No pudo terminar su chocolate y
velación que debemos creer con fe. Lo
que ustedes no ven, como los pétalos
lo dejó sobre la mesa de noche y dijo:
que interesa es llevar el legado de esa
amarillos de las flores con que adornan
—No entiendo por qué piensan los
familia a todos los seres humanos de la
el camino cuando pasa una autoridad
hombres que deben mandar sobre no-
tierra.
o el amo de la hacienda, el dueño del
sotras, es muy duro ser mujer y criolla
—Usted lo ha dicho bien, el legado de
obraje, no son pétalos de rosa ni ramas
encima de todo.
toda la familia, pero resulta que en esta
de laurel—Miró hacia arriba y dijo—son
—¿El señor Ulloa la ofendió por ser crio-
tierra la familia es propiedad del hom-
amarillas como el sol y tienen la fragan-
lla?
bre que manda y decide.
cia de la miel. Los indios tienen el cuer-
—Sí. Los padres del presidente y los
El padre Juan se percató de que la fina
po roto por los latigazos pero conocen
míos son españoles y sin embargo, por
piel de la esposa del presidente había
el ritmo de la vida porque se consideran
haber nacido en las colonias no se nos
sufrido con el sol de Quito.
parte de ella.viernes, 13 de octubre de
considera españoles. ¿Ha visto algo tan
—Doña Rosa, a un eclesiástico como yo
2023
ruin?
le interesa el sufrimiento de los débiles
—Vaya, doña Rosa. Usted parece amar
—Ese problema se está dando cada
por eso me preocupo por las mujeres,
a los indios.
vez con más fuerza, imagínese lo que
los niños y los indios. Los indios so-
—No. Yo no amo a los indios porque
es para los descendientes de los con-
bre todo porque están desamparados,
no necesitan de mi amor para ser lo
quistadores y primeros españoles que
abusados y maltratados—Espantó una
que son, los comprendo un poco más
llegaron acá, su situación es muy mala,
mosca con la mano—Usted sabe que
y como mujer los envidio porque pue-
no pueden acceder a los puestos más
hasta los esclavos negros abusan de
den escapar a la servidumbre a que
importantes. He visto padres españoles
ellos.
están sometidos y cumplen lo que se
tan orgullosos de su condición de pe-
—Sí, pero a lo mejor son más felices que
les ordena porque no tienen otra op-
ninsulares que no quieren que sus hijos
nosotros.
ción, pero en el fondo saben algo que
sean tomados en cuenta para nada por
—¿Cómo dice?
nosotros no. Nunca han sido libres, ni
haber nacido aquí, a pesar de que son
—Verá, todo lo que vemos lo creemos a
bajo los españoles ni bajo los incas ni
sus propios hijos.
pie juntillas y a lo mejor no es así— puso
otros caciques, ellos se mimetizan con
—¿Le parece, padre que los criollos
las manos sobre su pecho, miró a la Sa-
la vida—Se miró las manos y acarició el
sean dignos de manejar estas tierras?
grada Familia y continuó—Yo tengo en-
anillo de matrimonio y luego dijo—Co-
—Ellos creen que les pertenece todo
vidia de los indios porque son capaces
nocen una vida que está en el humo, en
este territorio, pero hay algo que los
de vivir en dos mundos; en el nuestro
los nevados, en las piedras, pensamos
hombres no entienden y es que nadie
donde sirven y en el de ellos; impertur-
que son criaturas primitivas, pero a lo
posee nada, nada nos llevamos al morir.
bable, impasible. ¿Sabe que hacen sus
mejor no es así.
—Es usted un santo, padre. Nadie cree
prácticas en secreto, sin que nadie lo
El padre Juan miró lo cansada que es-
en eso—Rosa miró el único cuadro que
sepa?
taba la mujer del presidente de La Real
habían colocado, uno de la Sagrada Fa-
—¿Y cómo lo sabe usted?
Audiencia, se agitaba al respirar y sus
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
manos sostenían la cruz de esmeraldas
el presidente José Araujo, ella recibió
perfume francés que usaba. No le pa-
que colgaba de su pecho.
su beso sentada en el lecho, Se había
reció de buen augurio esa elegancia y
—Señora, creo que debo marcharme.
puesto una chalina para protegerse
adivinó un estado de ánimo belicoso,
Debe descansar hasta la tarde cuando
del frío.
se le secó la boca. Se arregló el cabello
vengan a visitarla su hermano y su ma-
—¿Cómo sigues?
y bebió un poco del agua que ya esta-
rido.
—Mejorcita, ya estoy más tranquila,
ba fría pero que le ayudó a refrescar
—Gracias, padre. Ha sido usted un bál-
las aguas de Yolanda son un milagro.
el aliento. Miró a su marido levantarse
samo para mi dolor y recuerde no contar
—Yo también vengo contento, resolví
con una sonrisa amistosa y dirigirse al
nada de lo que ha escuchado aquí.
casos complicados el día de hoy.
teniente de navío que se encontraba
—Guardaré su secreto porque de lo con-
José Araujo la besó nuevamente y
frente a él y que le dijo:
trario la pueden quemar en la hoguera
abrazó a su hermano. Yolanda entró
—Soy Jorge Juan teniente de navío y
de la inquisición.
con el chocolate de la tarde y los biz-
caballero de Malta.
Doña Rosa le sonrió con cariño y se re-
cochos.
—Lo sé, lo sé—El presidente lo invitó
clinó en sus almohadas para recibir la
—A mí me dan una aguita de cedrón
a pasar con una amabilidad que turbó
bendición.
con bastante raspadura, no creo que
un poco al académico.
El padre Juan abrió la puerta de la alco-
me siente bien el chocolate en estos
—Tome asiento, estamos tomando un
ba y sintió la intensidad de la mirada tras
momentos—Dijo Rosa tapándose el
chocolate con canela y bizcochos, me
sus espaldas.
pecho con su rebozo.
gustaría que nos acompañara.
Rosa pasó todo el día en cama; el dis-
El presidente y Juan Larrea tomaron
—No, muchas gracias. Mi visita es es-
gusto con Ulloa era de tal magnitud que
chocolate aromatizado con canela y
trictamente protocolaria.
no pudo ni siquiera ir a misa. La fiebre la
clavos de olor.
—¿Ah sí?—El presidente tomó un sor-
había agotado y se quedó dormida hasta
—-Se vive bien en la casa del presiden-
bo.
el mediodía.
te—Bromeó Juan Larrea
—Sería por demás referirnos a los he-
En la tarde se sintió mejor y recibió a su
En ese momento escucharon unos pa-
chos que ocurrieron aquí entre usted
hermano Juan Larrea que le hizo reír al
sos en el pasillo, la puerta se abrió y el
y el señor Ulloa, sepa que soy el único
referirle un altercado que presenció en la
secretario Balanstegui entró con cara
superior de Ulloa y es por eso que he
iglesia de San Francisco entre una negra
preocupada.
venido a hablar con usted.
y un joven cuencano que sacó la espada
—Disculpe su señoría, el teniente de
—Me alegro mucho, muchísimo. Si hu-
para amenazarla, pero ella se subió a una
navío señor Jorge Juan desea hablar
biera estado usted aquel día las cosas
pilastra desde la que se le lanzó al cuello
con usted.
hubieran marchado de otra manera. El
para casi ahorcarlo con sus manos y he-
Araujo miró a su cuñado y dijo:
teniente de navío Ulloa no me hubiera
rirlo gravemente con los dientes.
—¿Ya ves? Seguro que viene en son de
faltado al respeto como lo hizo.
—¡No puede ser! Alguien tuvo que hacer
paz, se van a acabar nuestros proble-
El cuñado del presidente de la Real
algo.
mas con los marinos españoles.
Audiencia continuaba sentado y no
—Claro, Rosita. Los guardias reales se lle-
Rosa, incorporada en su lecho miró
dejaba de intercambiar miradas con su
varon a la negra, me imagino que a estas
hacia la puerta que permanecía semi
hermana. Se levantó y dijo:
horas ya le habrán dado los azotes de
abierta. El corazón le latió con fuerza
—Señor Jorge Juan, me gustaría que
rigor.
cuando vio, a contra luz, la figura de
saludara con la esposa del presidente,
—Pobre mujer—Suspiró Rosa.
un hombre elegante y espada al cin-
doña Rosa está delicada de salud, estos
En ese momento entró en la habitación
to. Hasta su cama llegó el aroma del
son sus departamentos particulares.
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
13
14
Jorge Juan giró hacia donde estaba
decir a los capitanes generales; yo soy
—Ay, don Balasantegui, ya le cuento,
doña Rosa y se cuadro ante ella como
Capitán General de la Real Audiencia a
pero primero tengo que traer agua—
un militar. Rosa le devolvió el saludo
más de su presidente.
dijo mientras se encaminaba a la cocina
con una venia y se alegró de que la
Por primera vez Jorge Juan cambió de
seguida de las sirvientas que también
volviera a ignorar y no se le acercara
posición buscándole la mirada, cuando
habían presenciado la escena.
mucho, desde su sitio podía observarlo
sus ojos se encontraron le dijo:
Los funcionarios vieron a Jorge Juan sa-
todo con más calma, como si estuviera
—¿Capitán General de qué tropas?
lir de la sala con paso rápido, la espada
en asistiendo a una función de teatro.
—Sus insolencias no van a salvar a don
casi tocando el suelo. A Balasantegui
El presidente dijo:
Antonio Ulloa de la ley. Sepa usted que
le pareció que salía fuego de sus botas
—Lo que pasó con Ulloa fue una ofen-
mandé a que guardara prisión domici-
lustradas, oscuras y tenebrosas. ¿Serán
sa a la autoridad; me escribió una carta
liaria y no lo ha hecho pues se lo ha vis-
tan malos estos tenientes de navío? Se
en la que me solicitaba que cancele una
to paseándose con toda tranquilidad.
preguntó mientras se dirigía hacia la
deuda suya con el arriero que trajo su
Rosa tranquilizó a Yolanda que la había
ventana para ver con sus propios ojos
equipaje hasta Quito. Pero en lugar de
tomado de la mano muerta de susto. Le
cómo se alejaba don Jorge Juan. A su
dirigirse a mí como Su Señoría, lo hizo
gustó que su marido se mantuviera tan
lado estaban Yolanda, la doncella, los
como se trata a un particular.
calmado y no explotara como lo hacía
guardias y los demás funcionarios.
—Siento mucho que se sienta ofendido,
siempre. Hubo un silencio, nadie se
Una decena de ojos miraban por la ven-
pero usted mandó a un sirviente a decir
movió hasta que don Jorge Juan dijo en
tana del despacho del palacio de la Real
a Ulloa que aprenda maneras y guarde
tono más educado.
Audiencia a Jorge Juan uniéndose a un
estilo. Además, el tratamiento de Seño-
—Me gustaría llevar a mi compañero las
grupo de españoles que lo esperaban
ría no le corresponde a usted.
ordenanzas que usted le dio y que él ol-
formando un círculo de capas largas y
El presidente creyó haber entendido
vidó en su enfado.
sombreros emplumados en la mitad de
mal y contestó con calma:
—Sí, sí—el presidente en persona entre-
la Plaza Mayor.
—El tratamiento de Señoría me corres-
gó dos libritos que eran las ordenanzas
En ese momento, en el mercado de la
ponde por que soy la más alta autori-
que había olvidado Antonio de Ulloa.
Plaza de San Francisco, Adolfina se co-
dad en la Real Audiencia de Quito, eso
Jorge Juan hizo una venia y se marchó
deaba con compradoras y vendedores
lo sabe todo el mundo.
con los manuales en su mano izquier-
tratando de hacer el mandado, la acom-
Jorge Juan mantuvo su postura amena-
da. Rosa lo vio perderse tras la puerta
pañaba un indio descalzo con el pelo
zante. Dijo:
que había permanecido abierta y que el
largo, un pondo y una soga. El olor a
—Señor presidente; no he visto, no
guardia cerró.
carne fresca la estaba enloqueciendo,
conozco de ninguna cédula ni ley que
—Yolanda, trae agua que creo que to-
se tapó la cara con su rebozo para man-
mande a tratar de “Su Señoría” a un
dos estamos con la garganta seca—Or-
tener lejos tanta pestilencia. Alcanzó a
presidente de una real audiencia.
denó el presidente.
ver a Yolanda que se le acercó y le dijo:
Rosa vio a su marido dar vueltas por
—Sí, su señoría.
—¿Qué haces a estas horas en el mer-
donde estaba Jorge Juan pegado al piso
Cuando Yolanda salió, Balasantegui la
cado? No veo que compras nada y eso
como una estatua. José Araujo dijo:
esperaba.
que vienes con cargador.
—Sepa usted que así tratan los Virreyes
—Yolanda, escuchamos todo, ese te-
—Doña Yolanda, ya sabe cómo es la
a los presidentes de audiencias y qué
niente es un arrogante.
marquesa; quiere todas las uvillas de
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
pondo en sus espaldas.
ron, El momento en que vieron al pre-
Quito y ya no hay. Creo que de todas
Yolanda le tiró de la manga y Adolfina
sidente en la ventana se callaron para
partes me han regalado y en el mercado
se acercó.
escuchar lo que decía, pero al verlo tan
no venden
—El Alguacil le está diciendo algo a don
exacerbado y enojado, se pusieron a
—Qué van a vender eso si se da como
Ulloa.
reír.
mala hierba—dudó un momento, pero
Se acercaron más y escucharon la voz
—Ave María, no permitas que a su se-
luego dijo—¿Es para el mudito?
pomposa del Alguacil pidiendo a Ulloa
ñoría le de un ataque, por favor madre
—Sí, dicen que las uvillas ayudan a ha-
que se entregara por voluntad para en-
misericordiosa protege a don Araujo—
blar, pero el niño Gregorio es bien raro,
trar en prisión, no alcanzaron a oír lo
Rezó en voz baja Yolanda.
no dice ni una palabra, se hace sus ne-
que contestó el marino, pero vieron es-
Mientras tanto los marinos españoles,
cesidades delante de todo el mundo
pantadas que quiso resistirse por lo que
ya dentro del colegio, escucharon los
y se revuelca en el lodo el rato menos
los guardias y el esclavo del Alguacil lo
consejos de unos canónigos que les re-
pensado.
sometieron y tiraron al suelo.
comendaron acogerse al sagrado, invo-
Mientras caminaban se dieron cuenta
—Quieren ponerle los grillos, Adolfi-
cando la inmunidad del Colegio como
de un movimiento inusual, la esclava
na. Mira cómo Ulloa se defiende en el
casa de religiosos. Afuera llegaron los
dijo:
suelo con patadas—Yolanda se puso las
clérigos de otras comunidades para ver
—Vea, doña Yolanda. Viene el Alguacil
manos en el pecho fascinada con lo que
lo que pasaba y dar apoyo a los perse-
con unos gendarmes por la calle, subá-
veía.
guidos mientras la gente común se reía
monos a la acera o nos van a embestir,
En ese momento don Jorge Juan des-
a más no poder, en pocos minutos todo
vienen armados.
envainó y con una pericia militar que
Quito estaba en la calle del colegio de
Junto a la puerta de la portería del Co-
los sirvientes no tenían se puso a dar
los jesuitas.
legio Mayor de los Jesuitas, Jorge Juan
lances hiriendo a Antonio, esclavo del
Adolfina se despidió y apresuró el paso
y Antonio de Ulloa conversaban tran-
Alguacil.
para llegar a la casa. Se detuvo en el za-
quilamente. Yolanda se puso la mano
—¡A mí! —Gritó Jorge Juan.
guán al ver a Rebeca que salía junto con
en el pecho y pensó que el Alguacil ve-
De repente, una de las ventanas del
los guasicamas.
nía a tomar prisionero a Ulloa.
costado del palacio de La Real Audien-
—Señora Rebeca, ya vengo con las uvi-
Los criados y gendarmes, que marcha-
cia se abrió y el presidente Araujo enfu-
llas para el niño Gregorio.
ban tras el Alguacil, pasaron rozando
recido gritó:
—A ti te pasa algo—Rebeca la detuvo
a Adolfina que dio un grito y vio cómo
—¡Qué les pasa tarea de inútiles, ¡cómo
por el brazo—No puedes mentir, se te
se tambaleaba el pondo que cargaba el
no pueden detener a dos jóvenes que
ve en la cara que has visto algo en la
indio guasicama. Se puso la mano en el
estaban charlando tranquilamente, in-
plaza.
corazón y le dijo:
útiles, animales! —Agitaba las manos,
—No, en la plaza no. Fue en la calle del
—Dios mío, taitico, este pondo pesa
se mecía los cabellos y golpeaba el an-
Colegio de los Jesuitas.
más que una vaca, anda a la casa a sa-
tepecho de la ventana.
—¡Ah! ¿La trifulca que dizque se ha ar-
cártelo de encima o te va a romper la
Los que pasaban por ahí, miraron entu-
mado con los capitanes de navío y el
espalda.
siasmados la agilidad y pericia del capi-
presidente? Todo el mundo habla de lo
—Ari, pay mamita—contestó el indio.
tán de navío. Comenzaron a burlarse de
mismo.
Adolfina se quedó boquiabierta cuando
los gendarmes que se quejaban como
—¿La marquesa ya sabe?
vio que el guasicama iba a trote con el
señoritas dijo uno, los demás se mofa-
—Sí, se lo acaba de contar el relojero,
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
15
16
Hugot, vino a inspeccionar el reloj de
dígena que dejaba ver su cabello negro
“Mi llegada a Lima ha sido muy prove-
malaquita que no funcionaba bien, le
y largo.
chosa porque he conseguido poner lo
contó que Quito parecía un tablero de
—Puedes levantarte—Dijo el padre
que me pidió a buen recaudo.
ajedrez por los hábitos blancos y negros
mientras se lavaba las manos en la la-
Al comienzo fue un poco difícil porque
de los religiosos que salieron de iglesias
vacara que estaba sobre la mesita de
no conocía ni la gente ni el mecanismo
y conventos a ver lo que pasaba en la
limpieza.
del que debía servirme. Espero no can-
iglesia de La Compañía
Juan Andrés se levantó y esperó con
sarlo con mi mal español y mis faltas,
—¿Pudo arreglar el reloj? La marquesa
la mirada en el suelo a que el padre le
sin embargo, creo que le gustará cono-
lloró toda una tarde pensando que no
dijera:
cer todo lo que me ha acontecido por-
iba a funcionar.
—Me imagino que tienes noticias, quie-
que parece una historia de aventuras
—Claro que lo arregló, es un genio ese
ro saber todo.
con piratas y barcos fantasmas.”
francés, son todos inteligentes, saben
—Amito, padrecito. Cuando el señor La
El padre sonrió al imaginar al acadé-
muchas cosas.
Condamine recibió el oro se puso muy
mico francés viviendo aventuras y ex-
Mientras tanto, en el refectorio del
contento, yo ca le ayudé a envolver en
periencias fuera de la ley como a él le
colegio de los jesuitas, el padre Juan
unos trapos que pusimos en el fondo
gustaban, pensó que era un aventure-
tomaba su merienda junto a los demás
de su baúl.
ro que haría cualquier cosa con tal de
curas. Comió poco y cuando terminó se
—Sí, sí. Eso ya lo sé, quiero saber si tie-
conseguir lo que se proponía. Bebió un
disculpó diciendo que tenía un fuerte
nes noticias de él.
poco de agua y continuó la lectura.
dolor de cabeza. Había pasado todo el
—Sí, padrecito su merced. Tengo una
“Lo primero que hice fue ir directamen-
día dando misas, confesando, elaboran-
carta que me trajo el señor Paul para
te a la casa de la madre de la marquesa
do remedios para la farmacia y rezando
usted, dijo que le diera cuando nadie
de Maenza. Qué bella dama, bello pa-
frente al crucifijo de su gabinete. Por
tan nos viera.
lacio, parece que vive como una reina
fin podía retirarse a sus aposentos y lo
—¡Juan Andrés, por Dios! Dame la car-
pues durante todo el tiempo que he es-
hizo con pasos rápidos, contestando
ta.
tado aquí me ha invitado a cenar con la
el saludo de quienes se encontraban
Juan Andrés sacó del morral, que tenía
gente más poderosa de Lima.: Qué bella
en su camino y dando la bendición a
escondido bajo sus ropas viejas y zurci-
que es esta ciudad. Aunque me quedo
los indios que recogían la basura a esa
das, la carta que que el padre arrebató
con Quito por su clima y las montañas y
hora. Abrió la puerta de su dormitorio
de las manos mientras le ordenaba:
nevados que son lo que debo estudiar.
y se encontró con la vela encendida y
—Ahora, déjame solo.
Como le contaba, en la casa de doña
el brasero ardiendo. Se frotó las manos
—Sí, su merced—Su mirada era franca
Josefa se reúne lo más graneado de la
junto a la lumbre y se sentó al borde de
y directa—¿No necesita nada más, su
sociedad y las fiestas que da son fabu-
la cama. Juan Andrés, que estaba recli-
merced?
losas; una mezcla de bailes de la corte
nado contra la pared, se arrodilló ante
—¡No! Ya te dije que te marches.
de Versalles con ritmos locales nuevos
él mientras le decía:
Cuando el padre Juan se quedó solo
que dan alegría y nos obligan a quedar-
—Alabado, su merced. Bendición pa-
se sentó en su escritorio y a la luz de la
nos hasta bien entrado el nuevo día en
drecito.
vela se puso a leer.
el que la bella Josefa nos da desayunos
—Por siempre alabado—contestó el pa-
Lima, 1736
con café, chocolate y jugo de lúcuma.
dre Juan mientras trazaba la señal de la
Padre Juan:
En una de estas veladas conocí al in-
cruz sobre la cabeza descubierta del in-
Su Eminencia:
glés Thomas Blechynden, entablé gran
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
relación con él que aceptó mis letras
sin inconveniente.. Sé que usted com-
es que en Europa fundirían todo como
de cambio para cobrarlas en París. Ya
prende mi mal castellano así que me
lo hacían los españoles en las colonias,
ve mi querido padre que he logrado un
despido.
pero el bienestar de sus pobres fieles
poco de dinero, sin embargo con eso
Charles de La Condamine.
le importaba más que todo el oro del
no es suficiente así que me puse hablar
El padre Juan sonrió aliviado por el
mundo.
con los esclavos, los sirvientes, espa-
éxito del francés en vender el oro y la
El padre Juan quemó la carta con la lla-
ñoles, extranjeros hasta conocer todo
discreción con que trataba el tema; ha-
ma de la vela y dejó que las cenizas en-
el tejemaneje del comercio marítimo,
bía llevado piezas Incas y Caras bella-
suciaran el escritorio luego se levantó,
cuando nos volvamos a ver le contaré
mente labradas y esmeraldas en bruto.
se dirigió al crucifijo que estaba colga-
en persona lo que tuve que pasar para
Le habían pagado bien por el tono con
do en una de las paredes y rezó.
que nuestros amigos lleguen a Europa
que escribía, lo único que lo apenaba
Lámina: Roberto Bonifaz
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
17
LA MAGIA DE UN SABIO
El padre jesuita, José Antonio Maldonado, sentado frente a su escritorio escuchaba y trataba de poner en orden las ideas que salían a borbotones de la boca de su hermano Pedro Vicente. Con la mano le pidió silencio: —Calla un ratito, no entiendo lo que quieres decirme—Puso los codos sobre la mesa donde reposaban libros abiertos, apuntes y dibujos geográficos—Tú quieres poner en práctica todo lo que has aprendido hasta ahora, quieres adentrarte en la selva y llegar al mar. —No me entiendes, necesito terminar lo que empecé. —Pero, por Dios, si ya hemos recorrido tanto, medido tanto, escalado tantas montañas y nevados que no creo que sea necesario internarse en un infierno. ¿para qué? Pedro Vicente Maldonado vivía obsesionado con la geografía, las matemáticas y las mediciones de la tierra donde había nacido. Caminó por la habitación hablando sin parar. Por fin se sentó en la silla frente al escritorio y los dos bajaron la vista a los dibujos: —Hemos medido y dibujado mucho, no creo que valga la pena desperdiciar tanto trabajo. —Pero si son apuntes para un estudiante, no para publicarlos. —Lo sé, pero ahí nace la semilla de algo más grande. —¿Qué puede ser tan importante para que quieras lanzarte a tal aventura? Ya te fracturaste la clavícula cayéndote en un abra del Chimborazo, te has enfermado de frío y hambre pero al menos estabas en territorio templado que conoces tan bien, pero la selva…¡Por favor!
18
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
—No entiendes, me mueve un solo de-
picaduras de serpientes, mordeduras
Los dos hermanos guardaron respetuo-
seo, estoy obsesionado con conocer a
de insectos desconocidos, ataques de
so silencio ante el recuerdo del Alférez
profundidad el territorio en el que vi-
jaguares….
Real abatido por el sanguinario Agustín
vimos. El conocimiento hace al hombre
—Sí, pero todo eso no es más que la
Argüello cuando trataban de hacer-
poderoso, parte de nuestras limitacio-
gran protección que tienen esos luga-
lo prisionero. En ese entonces, Pedro
nes es que no conocemos la tierra que
res con tesoros escondidos, Dios nunca
Vicente, que apenas tenía 17 años,
pisamos y tenemos tanto miedo a esta
lo puso fácil a nadie para que encuentre
se unió a la patrulla que organizaron
geografía que no nos atrevemos a salir
lo grandioso que yace en la inmensidad
las autoridades, estaba tan dolido que
de nuestras casas.
de la Tierra.
encaró al bandido y lo redujo con sus
—Pedrito, has medido ríos.
Pedro Vicente se levantó de su asien-
puños, aquella odisea se contaba una
—Escucha, cuando los conquistadores
to y puso las dos manos sobre el libro
y otra vez en todo el reino de Quito lo
llegaron avanzaron por riscos y selvas
abierto. Dijo:
que había le había dado una aureola de
en busca de oro, nada los detuvo. A mí
–No hay tiempo que perder, quiero que
héroe.
me anima una obsesión similar pero no
me ayudes, hay que abrir caminos, ru-
—Pedro, todos hemos visto tu esfuerzo,
por oro sino por conocimiento, por abrir
tas, tenemos que conocer donde vivi-
tus estudios extenuantes. Eres extraor-
caminos para integrarnos, para hacer
mos.
dinario en las ciencias, pero también
comercio. Si no hacemos algo rápido, la
El padre José Antonio ante la vehemen-
Dios te ha concedido una constitución
Real Audiencia va a morir de pobreza.
cia de su hermano supo que no tenía
robusta, temeraria. A veces pienso que
—¿Has visto cuánta riqueza hay aquí?
más remedio que consentir lo que le
eres un ser mitológico al que no le hiere
—Preguntó su hermano y con la mano
estaba pidiendo.
trueno, granizo, tempestades o ventis-
extendida le señaló el oro de los ar-
—Está bien, veré cómo ayudarte, a lo
cas. Te he visto avanzar por sitios que
tesonados—¿Has visto la riqueza de
mejor se te puede encargar una misión
nadie se atreve a pensar siquiera…Creo
nuestros templos, la riqueza de las ha-
de reconocimiento del terreno de sitios
que hay que darte una mano.
ciendas?
remotos—Se frotó las manos y conti-
—Sé que lo harás y que te vas a romper
—Es una riqueza para muy pocos, y si
nuó—Si logro conseguir esto, reunire-
el seso tratando de obtener una misión
queremos que perdure tendremos que
mos cuadrillas de los mejores peones
geográfica para mí. —Pedro Vicente se
encontrar nuevos lugares, la agricultura
para que te acompañen—Con la mano
sintió emocionado y calló un momento
podría florecer en otros sitios, más fru-
le hizo un gesto y dijo—No me mires así,
para serenarse, luego respiró profundo
tos, más cosechas. Quién sabe cuánta
te daremos mulas, caballos, bueyes lo
y dijo—No sería nadie si no hubiera na-
riqueza se esconde en la selva, cuántos
que necesites, irás con el apoyo fami-
cido en el seno de nuestra familia, sin la
árboles medicinales. He oído de cura-
liar. Sé que eres el mejor estudiante que
ayuda de ustedes jamás hubiera reco-
ciones milagrosas a tus amigos los je-
ha tenido Quito en mucho tiempo, sé
rrido los caminos que recorrí, ni hubie-
suitas misioneros.
que eres valiente. Pero también tengo
ra tenido los libros que tuve, ni hubiera
—Sí, pero también has oído de enfer-
miedo de tu intrepidez, recuerdo muy
viajado a Europa, no tengo más que
medades que nunca se han curado,
bien el año de 1744 cuando saliste con
agradecer a la divina providencia por
de jesuitas que nunca regresaron, de
una patrulla a buscar al salteador que
tanta suerte, por tanto amor—Se dejó
cuerpos destrozados en los despeña-
mató a nuestro cuñado, Esteban Villa-
caer sobre la silla y trató de disimular
deros o muertos de forma horrible por
vicencio.
su emoción.
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
19
20
—Mira, Pedro. En estos territorios sola-
pre, y ahora sí me despido.
—Gran capitán eres—bromeó su her-
mente vale la audacia, el espíritu con-
José Antonio estaba junto a su herma-
mano—las cuadrillas de indios y peones
quistador de nuestros padres—José An-
no, se dieron un abrazo y se juraron
están apunto, no has olvidado ni a los
tonio hizo una seña a su hermano para
trabajar cada uno para lograr que se
cocineros ni los alimentos.
que no lo interrumpiera y continuó—Ya
hicieran realidad sus sueños.
—Cuando se acaben lo que llevamos
sé que eres un conquistador de otra ín-
Unos meses después los Maldonado
iremos comprando por los sitos que re-
dole, no te mueve el deseo del oro ni de
ayudaron a preparar la expedición. Pe-
corramos, estoy impaciente por partir.
adquirir más tierras—Lo miró con cari-
dro Vicente respiró tranquilo, su tesón,
Pedro Vicente Maldonado aprendía del
ño y dijo—tus deseos están en lo des-
conocimientos y la ayuda de su herma-
aire y de las rocas y conoció la geogra-
conocido, sólo cuando logres conocer
no el jesuita habían servido para que La
fía del inmenso territorio antes de pisar
este inmenso, inescrutable territorio,
Real Audiencia de Quito le permitiera
las aulas. Había estudiado a conciencia
estos despeñaderos, riscos y ríos em-
emprender la construcción de un ca-
la historia del virreinato, desde la con-
bravecidos estarás satisfecho.
mino entre Quito y Esmeraldas sin que
quista hasta sus días buscando siempre
Pedro Vicente miró a su hermano que
la Real Hacienda tuviera que invertir
esa energía vital que llegaría cuando
ahora parecía más entusiasmado que él
ni un sólo peso; la empresa correría a
cualquier vecino pudiera viajar sin te-
mismo mientras caminaba por la habi-
su costa y expensas a cambio de que
mores por su territorio.
tación. José Antonio se detuvo y dijo:
se le entregara el usufructo de la obra
Al mando de una pequeña expedición
—Un territorio plagado de leyendas y
y el nombramiento de Gobernador de
de indios y peones de sus haciendas,
miedos. Yo sé que no puedes dormir
Esmeraldas para él y que el hijo que tu-
partió a la región de Esmeraldas. Re-
ni tendrás paz hasta que te encuentres
viera lo heredara. Las autoridades así lo
corrieron pueblos pobres, aislados y
cara a cara con lo desconocido.
dispusieron.
solitarios, iba tomando nota de todo.
—Quiero trazar un camino, elaborar
—El territorio de Esmeraldas es muy
Cuando llegaron a Esmeraldas se enteró
una carta geográfica para ponerle piso
peligroso, los pocos que han estado ahí
de la existencia de cinco pueblos en la
a nuestro mundo, así como estamos vi-
ha sido por extravío o por naufragios
costa y quince en las montañas; los re-
viendo en esta ignorancia nunca vamos
cerca de sus costas—Dijo José Antonio
corrió pasando por caminos peligrosos.
a ser dueños de nuestros destinos—
que había trabajado tanto para que su
Los caballos y las mulas se resbalaban
Pasó la mano sobre los mapas y se le-
hermano Pedro Vicente hiciera realidad
y ellos hacían esfuerzos sobrehumanos
vantó para despedirse.
su sueño.
para pasar los pantanos y desbrozar los
José Antonio vio a su hermano traspa-
—Es verdad, pero alguien tiene que
matorrales. En la noche, cuando levan-
sar la puerta de la habitación y se juró
hacerse cargo de esto y digo no sola-
taban su campamento primitivo, escri-
a sí mismo ayudarlo a cómo diera lugar,
mente ser gobernador sino explorador,
bía lo que había visto y estudiaba las
pero Pedro se detuvo en el umbral, se
pacificador y organizador—Estaba tan
mediciones que había hecho:
volvió y dijo:
contento que no dejaba de revisar los
«Pobreza por todo lado, gente que se
—El Reino de Quito es una unidad
efectos que llevaría en su expedición.
ha agrupado para formar una población
geográfica que reúne a una diversidad
Afuera las mulas y los caballos resopla-
de la que casi no pueden salir por es-
de razas, climas y paisajes asombrosa-
ban, nerviosos por tanto ajetreo, Pedro
tar rodeados de víboras y naturaleza
mente diferentes, sin embargo, es una
Vicente había entrado y salido mil ve-
agresiva, el agua emana de la tierra e
unidad y yo tengo que trazar una carta
ces supervisando que todo estuviera
inunda sus viviendas por lo que viven
geográfica que nos ubique para siem-
en orden.
y duermen sobre lodo, casi desnudos y
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
famélicos, las iglesias impresionan por-
debe estar cansadísimo, haz que se en-
negro todo esto, yo ya no puedo salir,
que el monte trepa los altares, el suelo y
carguen de sus cosas y le preparen una
pensó con rapidez.
los misales tan húmedos y cubiertos de
buena habitación, para el sirviente tam-
Prisionera en su habitación se sen-
fango, se deshacen cuando se los toca.
bién—Se puso de pie y el bordado cayó
tó junto a sus hijas para escuchar los
Lo que más me importa es la gente que
sobre la alfombra—Haz que preparen
progresos en la lectura pero pensó en
ha buscado un medio de vida y están
un buen caldo de gallina.
invitar al señor de La Condamine que
devorados por la selva, las condiciones
—¿Servimos la comida a las siete como
había conocido a Maldonado en Esme-
climáticas y los animales salvajes. Cada
siempre, su merced?
raldas cuando era el flamante goberna-
minuto que pasa me convenzo más de
—Claro, anda a ordenar lo que te he di-
dor. Escuchó unos cascos y regresó a
que es imprescindible un camino que
cho y luego te encargas de que el señor
la ventana desde donde vio a su mari-
ayude a estas gentes y vean recompen-
Maldonado pueda lavarse y refrescar-
do desmontar, elegante con sus botas
sados sus esfuerzos»
se, ya sabes como lo estima el marqués.
lustradas y el sombrero ladeado. Quiso
Escribía en su diario de viajes y lo hacía
Quiero que cuando llegue encuentre a
bajar a saludarlo pero tuvo miedo de
hasta que caía rendido de cansancio.
su amigo bien instalado.
encontrarse con Maldonado semi des-
La marquesa salió del estrado y espió
nudo por los corredores. Se asomó a la
La marquesa de Maenza bordaba, de
por el corredor; se escucharon los pa-
puerta y al no ver a nadie, salió.
vez en cuando veía de reojo el reloj de
sos frenéticos de los sirvientes, las vo-
En la escalera se retorció las manos y
malaquita y escuchó unos golpecitos en
ces de las indias pidiendo agua y leña.
estiró el cuello para calcular el tiem-
la puerta, se volteó donde la monja que
Entró nuevamente en el estrado altera-
po que tomaba a Gregorio lavarse las
enseñaba a leer a sus hijos y le dijo:
da por las visitas que siempre le gusta-
manos y entregar el sombrero a sus
—Madre, vaya a ver quién es.
ban. Corrió hacia la ventana que daba al
sirvientes. Por fin lo escuchó llegar y
—Señora, seguro es Adolfina o Ismael—
patio y observó desensillar los caballos
cuando él la vio en el último escalón le
respondió la monja.
y bajar los bultos de las mulas. Con la
hizo un gesto con la quijada y le pre-
—Adelante—gritó la marquesa reto-
cabeza pegada a la ventana, hizo una
guntó:
mando su bordado.
lista rápida de los vestidos que manda-
—¿Qué pasó?
—Su merced, don Pedro Vicente Mal-
ría a lavar y las joyas que iba a usar du-
—Acaba de llegar Pedro Vicente.
donado acaba de llegar—Dijo Ismael.
rante la visita de Pedro. Quiso salir nue-
—¿Está aquí, en esta casa?
La marquesa dejó caer el bastidor con
vamente pero esta vez sólo entreabrió
—Sí, está sucio, desarrapado y cansado.
las agujas sobre su falda, arrugó la fren-
la puerta, no era de buen gusto recibir
—Me imagino que lo habrán acomoda-
te sin entender bien, preguntó:
a solas a un caballero cuando su marido
do bien.
—¿Estás seguro, Ismael?
estaba por llegar. Por una hendija casi
—Sí, están preparando un caldo de ga-
—Sí, su merced. Viene con su sirviente y
invisible vio a Pedro Vicente con su
llina de esos que reviven a los que vie-
unas mulas, parece muy maltrecho.
vestimenta rasgada y los zapatos rotos.
nen de la montaña.
—¡Oh! Seguro que viene de sus expe-
¡Qué horror! Está hecho una lástima,
Gregorio se adelantó y subió las escale-
diciones.
tiene el pelo enredado y más largo de
ras corriendo. Ella lo siguió a paso vivo
Las niñas se distrajeron y la monja, dis-
lo normal, espero que Ismael traiga el
y se fijó en los frescos, el piso encerado,
gustada, arqueó las cejas. El reloj dio las
agua, van a tener que darle un baño de
los artesonados del techo y le pareció
cuatro de la tarde.
esponja o mejor que llenen la tina del
linda su casa y se retiró a sus habitacio-
—Ismael, el pobre señor Maldonado
cuarto de la azotea, ojalá se le ocurra al
nes hasta que la llamaran a cenar.
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
21
22
A la marquesa le avisaron que la comida
La cena siguió amena mientras escu-
trazar un camino que logre unir a Quito
estaba lista cuando Adolfina la estaba
chaban a su amigo relatar los viajes
con el mar, con los puertos. Será más
peinando. Entró en el comedor y los
sorprendentes. La marquesa a veces
fácil sacar los productos, vender los pa-
dos hombres se levantaron para recibir-
interrumpía y decía;
ños, los vestidos de la tierra a Panamá,
la. Se sentó a la derecha de su marido y
—Qué peligroso lo que hacen, no debe-
a España.
sonrió a Pedro Vicente que estaba fren-
rían escalar montañas así, no sabía que
Mariana dijo a Ismael que estaba de
te suyo. Detrás de Pedro Vicente esta-
era tanto el riesgo.
pie, tras suyo:
ban las ventanas por donde entraba la
Por momentos, conmovida y emocio-
—Trae el licor de cacao que hizo Rebeca
negrura de la noche y el suave titileo de
nada decía:
y sírvelo junto con el café.
los faroles encendidos. Un candelabro
—Qué bueno que hayan encontrado
—Enseguida su merced.
de cinco velas ardía en el centro de la
aves para cazar, sino se morían de ham-
Ismael retiró los platos del dulce de plá-
mesa y la atmósfera se hizo íntima.
bre.
tanos con miel de raspadura y nata.
—¿A quién se le ocurrió hacer este cal-
Pedro Vicente le contestaba:
Tomaron café y licor de cacao mientras
do tan delicioso?—Preguntó Pedro Vi-
—Su marido me ha acompañado mu-
continuaban hablando sobre el camino
cente aspirando el aroma que salía de
chas veces, también lo han picado in-
que se iba a trazar, Mariana escuchó
la sopera de porcelana azul.
sectos peligrosos y pasó alguna que
con atención.
—A mí, se me ocurrió que usted venía
otra noche con fiebres dentro de una
—Pedro Vicente, el camino que vas a
cansado.
cueva o machay.
abrir me conviene a mí y a los que lle-
—Gracias, marquesa. Todo el mundo
La marquesa miró a Gregorio y le son-
van el real servicio, los viajeros, los ofi-
sabe que en ninguna casa se come tan
rió.
ciales del rey, los comerciantes—Puso
bien como aquí.
—Señora, los viajes que hace su mari-
el codo sobre la mesa y apoyó la quijada
El marqués le dio una palmada en el
do no son como los que hizo con usted
sobre la mano—Eso debe costar mucho
brazo que reposaba sobre la mesa y le
cuando vinieron de Lima, cuando viaja
dinero.
dijo:
conmigo es más humilde.
—Lo estoy haciendo con mis caudales…
—Come y no hables, primero a recupe-
La marquesa contestó:
—No es suficiente y lo peor es que el
rarse.
—Se nota que lee mis pensamientos, no
patrimonio con el que cuentas no es
—¿Tan mal estoy?
puedo creer que mi marido haya estado
sólo tuyo sino de tus hermanos.
—Estás horrible, parece que has salido
a punto de perder la vida en esos muros
—No les importa, quieren ayudarme.
de la cárcel, flaco, pálido y ojeroso.
verticales de la Cordillera de Los Andes.
—Entonces, acepta mi colaboración
Rieron y tomaron la sopa y luego la car-
—Pedro Vicente, sé que estás loco por
también, es lo menos que puedo hacer
ne asada con papas doradas y alverjas
abrir un camino que llegue a Esmeraldas
por el servicio tan grande que haces.
dulces, después vinieron los escabe-
por la sierra, por Nono, es una aventu-
—No tardaré en pagarte.
ches de perdiz y conejo.
ra demasiado riesgosa, no sé cuál es tu
—Espero que lo hagas, no porque quie-
—Estas perdices son en realidad tina-
idea—Interrumpió el marqués.
ra que me pagues si no porque quiero
múes, los españoles las encontraron
—Me han nombrado gobernador de
que ganes, que tu camino sea una rea-
parecidas a las de España y les bauti-
Esmeraldas con derecho a réditos por
lidad y todos te lo agradezcan como lo
zaron como perdiz, pero en realidad
lo que encuentre y coseche—Se limpió
hago yo de todo corazón.
son mucho más sabrosas—Dijo Pedro
la boca con la servilleta que dejó sobre
La marquesa abrió los ojos y se endere-
Vicente.
la mesa. Continuó—Es muy alentador
zó en el asiento, su marido no le presta-
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
ba dinero a casi nadie. Los observó con
nes en la mirada de Maldonado y lo es-
dijo:
atención y vio una emoción extraña en
cuchó decir con pasión mientras ponía
—Lo más complicado fue establecer
los ojos de Maldonado, parecía ocultar
los codos sobre la mesa y gesticulaba
una población en el embarcadero de
una preocupación tras la mirada franca.
con las manos.
Puerto Quito.
Le preguntó:
—Durante un año exploré toda la re-
—No me diga que no había pobladores.
—¿Se encuentra usted bien. No quiere
gión; desde Nono hacia la costa hasta
—Es un sitio muy precario, fue una ta-
más café o tal vez cambiar el licor de
conocerla de memoria. Dibujé su con-
rea dura convencer a la gente a que se
cacao por un pisco?
torno, apunté hasta el último detalle.
establecieran ahí y construyeran sus
—Un poco más de café si es tan amable.
Tuve una experiencia fascinante al re-
viviendas. Tuve que gastar mucho en
Ismael, atento como siempre a los de-
cibir información que no sé de dónde
eso…Pero valió la pena porque la tie-
seos de los invitados, tomó la cafetera
vino y pude ver el trazo perfecto para
rra es de una bondad tan grande que
que se mantenía caliente en el samovar
el camino, el mejor camino que jamás
en poco tiempo han surgido cultivos de
y sirvió otra taza a Maldonado.
hemos tenido—Bebió un poco de licor y
todo tipo y hay arrieros y peones que se
—No sabes lo que te agradezco, Grego-
luego dejó la copa sobre el mantel.
pueden contratar.
rio. Este camino me ha costado más de
Mariana le tocó levemente en el ante-
Maldonado miró a Mariana y le dijo:
lo que imaginaba, a mí y mi familia.
brazo y le dijo:
—No sé si les conté que el chocolate de
—Lo sé, el dinero se va volando si no lo
—Cuénteme con más detalle, me pa-
Esmeraldas es el mejor del mundo, más
sabes manejar. No te enojes, no digo
rece extraordinario que haya recibido
fino que ninguno.
que no lo sepas manejar, es sólo que
mensajes de los sitios por donde pasó;
—Sí, ya lo dijo por eso no se olvide la
tengo más experiencia en eso.
las piedras, las cascadas, es como si es-
próxima vez de traernos un saco por-
Pedro Vicente tomó un poco de café
tuviera conectado a un nivel sobrehu-
que adoro el chocolate y quiero probar
para contestar:
mano.
ese.
—¿Sabes qué? Eres nuestro propio Ata-
Al escuchar esto, Ismael se sobrecogió.
Ismael quiso decir algo aunque sabía
hualpa, por los caudales que tienes, la
Don Pedrito con poderes sobrenatura-
que debía permanecer mudo, pero
cantidad de tierras y lo poderoso que
les, pensó.
como Maldonado parecía en un estado
eres.
—Marquesa, es difícil poner en palabras
de ensoñación se atrevió a decir:
Gregoriorió se acomodó en su asiento
aquellas intuiciones, los avisos llegan
—Su merced, el señor Maldonado trajo
y dijo:
del murmullo de una cascada o de un
cacao, plátanos y muchas cosas más.
—Ser Atahualpa es muy riesgoso.
súbito soplo de viento que hace a uno
La marquesa sonrió y acomodándose
—No te quejes y gracias por que tu
fijarse en un lugar que es el que está
en su silla dijo:
ofrecimiento, me ha llegado como una
esperando—Entrecerró los ojos y conti-
—Es lo primero que tenía que contar-
bendición.
nuó—Es como estar dentro de una co-
nos, mañana bajo a ver con mis propios
—Está bien, no es de buen tono hablar
rriente y dejarse llevar por ella, confiar y
ojos el cacao de Esmeraldas, esta tarde
de dinero en la mesa, así que mañana
esperar—Se sumió en el silencio.
olí un poquito que entró por la ventana.
José te dará lo que pienso entregarte—
La magia de Maldonado flotaba entre el
Miró a Pedro Vicente a través del ám-
Hizo una seña con su mano para que se
fuego de las velas y el aroma del café.
bar del licor que duraba horas entre
cambiara el tema y continuó—¿Cómo
Lo miraron con atención a la espera de
sus manos y lo que vio fue un hombre
es el trazo del camino?
que saliera de ese estado meditativo, la
que conquistaba todo, derribaba pe-
Mariana vio borrarse las preocupacio-
marquesa carraspeó dos veces. Al fin
ñas, arrancaba árboles de cuajo, subía
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
23
24
por paredes de piedra, bajaba por lade-
—Don José lo espera en la biblioteca.
que estaba al otro lado del escritorio.
ras imposibles. Movido por una inven-
Pedro Vicente salió de su habitación
—Señor Gobernador, el marqués me ha
cible fuerza de voluntad derribaba obs-
y se desorientó por un momento. “Si
ordenado que le entregue esta suma
táculos, subía pendientes, encontraba
saben que me he perdido en estos co-
de dinero, solamente tiene que firmar
vertientes siguiendo el trazo que se le
rredores se van a burlar de mí», pensó.
aquí—Le señaló el lugar de la firma.
revelaba con un poder irresistible y con
Caminó por los largos pasillos de baran-
Pedro Vicente examinó el documento
una sutileza que los demás no podían
das blancas donde se asentaban gran-
con atención y levantando la mirada
entender. Atrás lo seguía un pequeño
des maceteros con geranios, podía ver
dijo:
ejército de colaboradores y peones de
los diferentes patios mientras doblaba
—José, esto es mucho.
sus haciendas.
una esquina para entrar en otro corre-
—Son las órdenes del patrón—Sonrió
Mariana y Gregorio hacían preguntas
dor, reconoció el estrado de la marque-
con timidez y dijo—Ya sabe que no hay
de vez en cuando para entender cómo
sa por las madreselvas que trepaban las
como contradecirle.
se hacía un camino por sitios que du-
barandas. Dobló una esquina y se detu-
La mirada de Maldonado era clara
rante siglos nadie hubiera siquiera ima-
vo para ver los frescos que representa-
cuando dijo:
ginado. Es un genio, pensó Mariana
ban la historia del matrimonio, recono-
—Gracias, José.
mientras se despedían para retirarse
ció al pintor como uno de los mejores
—No es a mí a quien tiene que agrade-
cada cual a su dormitorio. Ismael alum-
y continuó hasta llegar a la biblioteca.
cer.
bró con un candelabro a los marqueses
José levantó la vista del cuaderno de
—Al marqués y a ti, porque eres tan leal
y un sirviente escoltó a Pedro Vicente
cuentas el momento en que se abrió la
y pulcro con sus cuentas que vales más
a su cuarto.
puerta y por ella entró Pedro Vicente
que el oro.
Pedro Vicente desayunó en la cama y
Maldonado. Salió a su encuentro y le
—Sus palabras significan mucho para
dormitó parte de la mañana. “Ya debe
saludó:
mí.
ser muy tarde”, pensó. Se levantó y
—Buenas tardes, don Pedro.
Pedro Vicente firmó donde José le in-
abrió la ventana. Aspiró el aire puro y
—¿Ya es tan tarde? Pensé que sería cer-
dicó.
llamó a su sirviente que acudió ense-
ca de las once de la mañana.
—José, este dinero va a ayudar bastan-
guida para ayudarlo a vestir.
—No, señor Gobernador. Ya es pasado
te, ya quiero comenzar los preparativos
—Parece que ha dormido bien, se lo ve
las doce, lo esperan para el almuerzo.
del viaje.
muy recuperado.
—Pero antes debía entrevistarme con-
—Pero señor Gobernador, tiene que
—Sí, los marqueses son los mejores
tigo.
quedarse unos días, el marqués ha or-
anfitriones del mundo, todo es perfec-
—Por supuesto, disculpe mi descuido.
ganizado muchas actividades para su
to—Se miró en el espejo contento de su
José trató de disimular la conmoción
estadía.
buen semblante, sus ropas a la última
que le causó la presencia del Goberna-
—Pero claro que sí, no me voy sin antes
moda lo hacían ver como un criollo ele-
dor de Esmeraldas, lo admiraba como
pasar unos días con el marqués.
gante. Cuando el sirviente terminó de
a pocos y quería servirlo de la mejor
Ilustración La Tarabita de Charles Sa-
hacerle la coleta, le dijo:
manera. Maldonado se sentó en la silla
ffray del libro Viaje a Nueva Granada
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
EL ESPLENDOR DEL VERANO
El marqués de Maenza, montado en su caballo blanco, iba a paso lento junto a Pedro Vicente Maldonado. Dijo: —junio es el mes que más me gusta. —¿Por qué? Es el preludio de los vientos de verano. —Sí, pero es el tiempo del equilibrio cuando ya no llueve y todavía no aparece el viento. Pedro Vicente se acomodó el sombrero mientras sostenía con la mano izquierda las riendas de su caballo. Dijo: —Ha salido todo Quito al paseo. —Salieron para tomar solcito—Dijo el marqués contestando el saludo de las mujeres que se paseaban con los parasoles comprados en la tienda de los jesuitas—Se nota la mano de La Condamine. —Gregorio, es una pena que la presencia de los franceses se note sólo en las nuevas vestimentas que hemos comprado en la tienda de los jesuitas, deberíamos conocer más sobre los estudios académicos y las mediciones que están haciendo. El marqués sostuvo las riendas de su caballo y dijo: —Pedro, eso nos interesa a muy pocos, a ti sobre todo porque eres científico. —Tú también te interesas en eso. —Nadie tiene tus capacidades don Pedro—El marqués espoleó a su caballo y los dos galoparon el pequeño trecho que los caminantes habían dejado libre. Bajaron el paso al encontrarse con más gente que paseaba en busca del sol, el aire era tan puro que hasta los caballos parecían respirar con más facilidad mientras atravesaban avenidas de capulís y naranjos en flor. Gregorio dijo: —A La Condamine le hace gracia ver que unos naranjos agrios tengan flores, frutos verdes y otros maduros, eso no se ve en los países de cuatro estaciones. Siguieron a paso lento saludando con los que se topaban; todos se conocían. Los que iban a pie entraba a los jardines, huertos y casitas al lado izquierdo del camino, el cielo estaba espléndido y el aire lleno de perfumes ligeros —Los dueños de huertos y jardines dejen a la gente entrar sin ningún impedimento, como si fuera parte del paseo—Dijo Pedro Vicente.
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
25
26
—Yo también dejo que entre la gente,
hombres con sombreros a la moda.
llegaron a la casa. Entraron al patio de
es como si tuviera invitados, de todos
Alzaron la mirada y vieron las nubes
los caballos y desmontaron, los indios
modos nos conocemos todos.
avanzando sobre el Pichincha.
se hicieron cargo de desensillar. Los es-
—Tú lo tienes todo—dijo Pedro Vicente
—Me parece que alrededor de las tres
clavos recogieron las capas y sombreros
Maldonado riendo.
va a caer con fuerza—dijo Pedro Vicen-
mojados de los señores y ellos subieron
—Ya sabes que lo mío es de mis amigos.
te—Pero sigamos caminando que quie-
las escaleras de piedra y caminaron por
—Eres todo un caballero—Pedro Vi-
ro ver los naranjos que sembraste hace
el corredor de la planta alta. Desde ahí
cente palmoteó la crin del caballo del
tres años.
escucharon la lluvia golpeando los ado-
marqués.
—Hice sembrar naranjos agrios para
quines del patio.
El marqués se levantó en su silla y bajó
que Rebeca perfume sus platos secre-
—Vete a tu habitación a cambiarte, Pe-
el ala del sombrero de Pedro hasta ta-
tos.
dro. Luego nos vemos en el estrado de
parle los ojos, luego le sujetó del cuello
—Rebeca es una gran cocinera, tienes
la marquesa.
como si quisiera ahorcarlo, por poco
las mejores mujeres en tu casa, debe-
Pedro Vicente entro en el cuarto y su
atropellan a una señora que llenaba
rías encerrarlas, te las van a robar—Pe-
sirviente le dijo;
un cesto con moras de castilla. Rieron
dro Vicente le dio un codazo en el brazo
—Su merced no vino al almuerzo, debe
como si estuvieran de vacaciones.
y continuaron su paseo.
estar muerto de hambre.
Siguieron a paso lento, el cielo estaba
El marqués llamó a sus peones para que
—No, comimos choclotandas, habas,
despejado, esplendoroso y el sol calen-
cortaran cartuchos para la casa, se diri-
queso y melcochas en el paseo.
tó tanto que tuvieron que quitarse la
gió a uno de ellos y le dijo:
—¿Y estuvo rico?
capa. Gregorio dijo:
—Le dices a Rebeca que haga floreros
—Sí.
—Sol de aguas, debemos apurarnos que
lindos ¿Oíste?
Esa noche, Pedro Vicente fue el estrado
si nos demoramos nos cae el aguacero.
Los dos jóvenes se tumbaron sobre la
de la marquesa, el esclavo iluminó el ca-
Pedro Vicente miró unas nubes for-
hierba, las flores olían a miel y los peti-
mino con un candelabro de cinco velas.
mándose tras el Pichincha, Sintió la
rrojos volaron de rama en rama.Comie-
Maldonado se guió por el murmullo de
fuerza del sol traspasando su sombrero
ron choclotandas con limonada fresca y
voces que salían de las habitaciones ilu-
negro y se secó las gotas de sudor con
melcochas recién hechas.
minadas de los salones de Mariana, no
el pañuelo que sacó del bolsillo de su
Gregorio cerró los ojos bajo el sombre-
reconoció el rostro nocturno de la casa
casaca.
ro con el que se tapaba la cara y Pedro
tan grande. Un intenso aroma a cane-
—¿Qué horas crees que son?
Vicente, a punto de dormirse con el
la le llegó al rostro. Hay algo delicioso
—Las once y media por el sol y por el
calor del sol, sintió un frío súbito que
en este lugar, pensó. Vio a la marquesa
reloj que compré a Hugot—Contestó
venía desde el Pichincha.
vestida con una elegancia discreta con-
el marqués examinando al reloj de oro
—¡Qué fastidio, hace un momento me
versando con un grupo de señoras. Pe-
que tenía sujeta a una leontina en su
moría de calor y ahora sopla una brisa
dro Vicente se le acercó y le dijo:
bolsillo.
helada!—Se incorporó y se puso de pie.
—No la he visto desde anoche, parece
Llegaron a La Alameda y se sentaron al
—¡Achachay, qué frío!—Dijo el marqués
que fue hace un siglo—Le besó la mano.
borde del lago, dos indios salieron de
que ya se había puesto de pie también.
—No puedo creer que hemos dormido
la nada para hacerse cargo de los ca-
Enseguida aparecieron sus sirvientes
bajo el mismo techo—Le contestó ella—
ballos y siguieron a pie por los caminos
con los caballos. Emprendieron el re-
Ha cambiado desde la última vez que
bordeados de naranjos agrios. La muje-
greso, eran casi los últimos que queda-
nos vimos.
res iban protegidas por parasoles y los
ban. Comenzaron a caer gotas cuando
—Usted se ve más hermosa.
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
—Usted se ve más descansado y lim-
por el aroma sensual que flotaba en el
quito de viruta de palo santo. Las tazas
pio—Lo tomó por el brazo y le dijo
ambiente.
de chocolate vacías reposaban sobre la
—Venga, le presento a mis amigas.
—Bueno, usted sabe que en Quito se
mesa, Ismael se acercó para retirarlas y
Se detuvieron a conversar con ellas,
rompen las reglas y con frecuencia se
luego los sirvientes sirvieron empana-
hasta que Mariana se encontró con
recibe en un estrado femenino—Rosa
das, vino, agua y pisco.
Rosa Larrea, le tocó en el hombro y le
señaló con un gesto a Gregorio que
—Doña Rosa, aquí no huele sólo a palo
dijo en voz alta.
conversaba en un apartado con La Con-
santo sino a canela—Cerró los ojos y
—Quiero presentarle a Rosa Larrea, es-
damine y dijo—Fíjese, es el terratenien-
continuó—No sabe cómo me gusta ese
posa del presidente José Araujo.
te por excelencia, el nuevo aristócrata
aroma.
Ella le dijo:
de estas tierras. No veremos otro igual
—Lo sé, todo el mundo comenta lo que
—Don Pedro, me han dicho que es us-
en las siguientes generaciones.
tuvo que pasar para llegar a Canelos, dí-
ted un sabio, que le gusta la Geografía
—No olvide que el marqués tiene hijos
game; ¿Se aventuró tanto para conocer
y la Astronomía—Lo miró con unos ojos
que heredarán su fortuna.
de primera mano el árbol de canela?
negros relucientes—Sé que es muy ami-
—Sí, pero los tiempos cambiarán, sus
—No sabe lo duro que fue esa expedi-
go del señor de La Condamine.
descendientes serán ricos y podero-
ción, yo era muy joven.
—Sí señora, soy amigo suyo.
sos pero jamás brillarán como Gregorio
—¿Más que ahora?
—Si viera lo insoportable que es el Ca-
Matheu de La Escalera y su esposa. Es
—Pues sí, tenía apenas veinte años y ya
pitán de Navío Antonio de Ulloa—Dijo
el representante del nuevo poder, ha
había desempeñado el cargo de alcal-
Rosa mientras se apartaba del grupo y
nacido en el lugar y tiempo preciso.
de Ordinario y teniente de Corregidor
se sentaba en un sofá—Venga, siénte-
Pedro Maldonado sintió curiosidad por
de Riobamba—Entornó los ojos como
se junto a mí—se movió un poco para
Rosa Larrea, nunca había conversado
queriendo recordar algo lejano y conti-
hacerle lugar—No olvide que soy criolla
tanto tiempo con una mujer. Estaban
nuó—Quise conocerlo todo de primera
como usted.
sentados alrededor de un brasero de
mano, no me interesaba que me con-
—De pronto lo he recordado—contestó
bronce donde ardía carbón perfumado,
taran cómo es tal o cual río, tenía que
el joven mientras la miraba a través de
una esclava venía de vez en cuando y
conocerlo, navegarlo.
una taza de chocolate que le sirvió Is-
removía las brasas.
—Pero eso es peligrosísimo don Pedri-
mael—Su esposo es el primer presiden-
—Le ponen palo santo, por eso huele
to, podía haber tenido un serio acciden-
te criollo de la Real Audiencia.
tan bien—Dijo Rosa cuando se fue la
te, son aguas desconocidas, los anima-
—¡Bueno! Por fin se da cuenta que hay
esclava.
les feroces y los indios salvajes. ¿Cómo
un presidente criollo, ya veo que tiene
—Doña Rosa, cuando yo regrese a Rio-
lo dejaron ir tan jovencito?
usted recelo de los funcionarios espa-
bamba quiero llevarme un brasero así
—Era necesario ayudar a las misiones
ñoles.
de elegante, los que tengo no son ta-
de Maynas, los misioneros lo tenían
—Señora, hay división entre nosotros.
pados.
más duro que hoy para llegar hasta allá.
—Tiene razón, mi pobre marido sufre
—El señor de La Condamine vende
Quise ver todo con mis propios ojos.
mucho porque no lo aceptan ni los es-
unos traídos de España, en Francia se
—¿Y qué vio?
pañoles ni los criollos.
usan las chimeneas.
—La belleza de esa naturaleza indómita
—Es extraño sostener esta conversa-
Estaban cómodos alrededor del bra-
y lo difícil que era llegar allá—Tomó una
ción en este estrado estrictamente fe-
sero, de vez en cuando venía la negra
copa de pisco que le pasó Ismael—La
menino—dijo Pedro Vicente cautivado
para remover las cenizas y poner un po-
vía de Canelos es la mejor, es más fácil
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
27
28
navegar desde ahí hacia Andoas, al bor-
pediciones ha perdido ocho de sus más
las flores de los jarrones. Mariana, ves-
de del río Pastaza.
preciados sirvientes, que se le acaba el
tida de blanco y el cabello recogido con
—¿Y para qué es tan importante llegar
dinero minuto a minuto porque compra
perlas y diamantes, se les acercó y dijo:
al Pastaza?
alimentos y tabaco para sus peones,
—Ya vienen los músicos, quiero bailar
—Porque de allí, en cinco días más o
que es usted quien se pone al mando
hasta que amanezca para que nuestros
menos se puede llegar al Marañón y, en
de todo.
académicos se olviden un poco de tan-
seis hasta Omaguas.
—¿De verdad, sabe todo eso?
to trabajo.
—O sea que es el mejor camino para lle-
—Sí, me han contado que para que sus
Los músicos entraron con arpa y guita-
gar a Maynas
empleados no lo abandonen usted les
rras, un negro llevaba un cajón sobre
—Sí, señora.
da ejemplo caminando casi desnudo,
el cual se sentó y comenzó a golpearlo
—Pero, debe ser muy difícil abrir un ca-
lleno de cicatrices, resolviéndolo todo.
como si fuera un tambor. Las esclavas
mino así.
Lo siguen como a un místico, pero se va
de la casa sacaron a bailar a los invi-
—Para abrir caminos hay que conocer
a quedar sin recursos.
tados que perdieron toda timidez y se
los ríos, las rocas, los habitantes, la geo-
—No se crea, tengo amigos bondado-
movieron con la cadencia de la selva.
grafía, por eso he tomado nota de todo
sos.
La Condamine miró al marqués y le pre-
y sobre todo, he marcado las localiza-
Pedro Vicente miró hacia donde estaba
guntó:
ciones de los lugares que he recorrido
el marqués conversando con miembros
—¿Qué clase de música es esta?
palmo a palmo.
de la Misión Geográfica y tuvo el impul-
—Música local que no es tan refinada ni
—Algo grande tiene que salir de todo
so de levantarse pero doña Rosa seguía
educada como la europea pero un fan-
esto, don Pedro—Rosa le tomó la mano.
conversando.
dango tiene que ser así.
—¿Le puedo hacer una confesión? —Se
—Señora, me disculpa—señaló con la
—¿No están los fandangos prohibidos
volteó hacia ella hasta que sus cabezas
mirada—el marqués me está llamando.
en la Real Audiencia?
se rozaron.
Rosa Larrea se movió un poco para faci-
—Sí, pero estamos en un salón privado.
—Pero claro, dichosa yo de ser su con-
litarle la salida y le dijo:
—La esposa del presidente está presen-
fidente.
—Vaya, vaya. Deben estar hablando co-
te.
—Esta expedición y exploración fue mi
sas de su interés.
—No dirá nada, no tiene más amigos
primera maestra, desde entonces no
Gregorio, que había dejado la charla
que nosotros, los españoles la despre-
cejo en el propósito de realizar la carta
para esperarlo, le dijo:
cian.
geográfica de todo el país.
—Te libraste de doña Rosa, ven acá—Y
La marquesa se acercó a donde esta-
—Pero creo que ya está llevando a la
lo incorporó a su grupo.
ban los hombres, la seguía Ismael con
práctica su sueño en la Provincia de Es-
—¡Oh, Pedro! Vamos a divertimos—Le
una bandeja de copas llenas de pisco,
meraldas, señor Gobernador.
dijo La Condamine con una copa de
les dijo:
—Usted está al tanto de todo.
vino en la mano.
—Señor La Condamine, para una buena
—Todos sabemos eso, mucho más yo
No hablaron de Astronomía, por una
fiesta hay que beber mucho pisco.
que soy la esposa del presidente de La
vez se olvidaron de las estrellas y dis-
El francés aceptó y vio estupefacto a
Real Audiencia, sé que ahí conoció al
frutaron de las delicias del estrado de
los invitados beber como si fuera agua,
señor de La Condamine. Sé que ha pa-
Mariana Aranda. La Condamine dijo:
luego salieron a bailar de forma armo-
sado muchas calamidades—Le pasó la
—Creo que su mujer viene para acá.
niosa y con un ritmo especial, mezcla
mano por el brazo.—Sé que en sus ex-
Un perfume poderoso pareció salir de
de español, andino y africano. Él aceptó
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
bailar con una esclava que le enseñó los
con el propósito de levantarlo del sue-
normal que esté así de linda si todas las
pasos y pronto zapateó, se hincó y sacó
lo y beberlo de un golpe, los músicos y
demás están cochambrosas, pensó. Lue-
el pañuelo como los demás. Jean Godin
los que bailaban cantaban en forma tan
go le preguntó:
y Coupplet se quedaron con las esclavas
ruidosa que el francés no pudo escuchar
—¿Cómo se mantiene tan fresca?
y no sacaron a bailar a ninguna señora.
las instrucciones que le daban.
—No bebo
Descansaban de tanda en tanda, los sir-
La Condamine se lanzó al ruedo y se
—¿Cómo hace eso si todos han bebi-
vientes acudían con más bandejas de
puso a bailar como los demás, luego de
do?—Rió mientras movía el dedo como
pisco y el baile subía de tono; los hom-
varios intentos logró arrodillarse y be-
se lo hace con un niño pequeño—Pícara,
bres hacían maromas mientras zapatea-
ber el vaso de aguardiente, las mujeres
nos engaña a todos.
ban en un solo pie, se arrodillaban con
bailaron alrededor suyo hasta que le fal-
—Yo jamás pruebo alcohol porque me
el pañuelo sobre la cabeza y las mujeres
taron las fuerzas y se desvaneció entre
daña el cutis y huele feo.
palmoteaban y giraban alrededor.
ruedos de vestidos que lo amenazaron
—Pero todos le obligan a uno a beber,
La Condamine se sintió mareado y pre-
con ahogarlo. Ismael tuvo que abrirse
¿cómo hace usted para evitarlo?
guntó si había algo para comer.
campo entre tanto bailarín y lo llevó en
—Me llevo la copa a los labios y luego la
—Su merced, venga conmigo que lo llevo
brazos a un dormitorio donde lo dejó so-
dejo por ahí.
al comedor—Ismael le ofreció el brazo.
bre el lecho y lo cubrió con las mantas.
La Condamine se quedó mirándola sin
La Condamine sintió el aire frío al salir
Durmió hasta el día siguiente.
dar crédito a lo que escuchaba, la había
al corredor lo que le provocó un fuerte
Desde su cama, La Condamine escuchó
visto bailar, zapatear y en ese instante,
dolor de cabeza, pero en un segundo es-
risas y se dio cuenta que los invitados
parecía que salía de un baño refrescan-
tuvo frente a una habitación en la que
desayunaban en el mismo comedor al
te. Qué mujer singular, pensó. Un mi-
estaba puesta una enorme mesa llena
que había ido a tomar café la noche an-
nuto después apareció el marqués tan
de bocaditos sustanciosos que le devol-
terior, se arregló un poco y salió de su
sobrio y elegante como su mujer.
vieron el alma al cuerpo. Ismael le sirvió
dormitorio. Le dolía la cabeza y cuando
—Marqués, a ti no te creo que no bebis-
un café caliente y fuerte, le dijo con una
entró en el comedor, aceptó otro café
te para estar tan bien si te vi hacerlo con
sonrisa.
caliente. Las ventanas estaban abiertas y
mis propios ojos.
—Ahora sí, está nuevecito para volver a
el aire entraba con vigor despejando los
—Constitución, costumbre y bailar toda
la fiesta.
vapores del alcohol, era casi mediodía.
la noche para que el licor no haga efecto
La Condamine regresó y vio a sus asis-
Divisó entre los invitados a Jean Godin y
dañino.
tentes Jean y Verguin bailando con
a Verguin y los llamó para decirles:
—Yo hice lo mismo y estoy muerto. Me
las negras y decidió lanzarse al ruedo.
—La fiesta se acabó para ustedes, re-
falta la constitución porque costumbre
Pronto hizo piruetas imposibles poseído
cuerden que tienen que ir a hacer ins-
tengo de sobra.
por ese ritmo cadencioso. Los sirvien-
pecciones en el Sur.
Los dos hombres rieron y los que los
tes abrieron las ventanas y apagaron
Los asistentes franceses obedecieron
escucharon repetían lo que había dicho
los braseros. Pedro Vicente bailaba con
al instante y salieron sin despedirse
el marqués, lo que contestó el francés y
doña Rosa que silbaba y batía palmas
porque nadie parecía estar en juicio. La
reían bajo los efectos del pisco de la no-
como ninguna. ¿Qué dirá el presidente?
Condamine divisó a la marquesa fresca y
che anterior. Pedro Vicente, que estaba
Se preguntó. Momentos después, La
lozana. Ella le sonrió y se le acercó.
junto a ellos aspiró con fuerza el aire de
Condamine descansaba junto a Maldo-
—¿Cómo está, señor La Condamine?
la mañana. Dijo:
nado, de pronto vio que habían coloca-
Olía tan rico como la noche anterior,
—Ya está entrando el verano.
do, en el piso, un vaso de aguardiente y
estaba impecable, a lo mejor visitó la
—¿Cómo sabe?—Preguntó La Condami-
los que bailaban comenzaron a torearlo
toillete esta mañana y se refrescó, no es
ne
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
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30
—Fíjese mi querido Charles en la ho-
hasta alcanzar buenas temperaturas,
Los invitados salieron conversando
jas de ese tocte—Señaló con la mano
pero nunca es muy caliente, lo malo es
mientras llamaban a sus sirvientes;
un árbol en el patio, dijo—El tocte es
el viento. Aunque a veces, cuando hace
ordenaron preparar todo lo necesario
un nogal de estas latitudes, mire como
mucho sol puede ser agradable.
para pasar dos noches en la Quinta de
se mueven las hojas, en unos días ten-
El marqués se volteó hacia donde esta-
Guápulo.
dremos que resguardarnos del viento y
ban los demás y dijo:
Lámina: Baile de Santiago. Autor Suber-
dejará de llover, ese es nuestro verano.
—Mañana están invitados a la quinta de
caseaux Errázuriz, Pedro
—Me imagino que no hará tanto calor
Guápulo, manden a llamar a sus sirvien-
Colección: Biblioteca Nacional de Chile
por la altitud de Quito.
tes para que los acompañen, los que no
id MC: MC0051546
—Así es, el verano es muy frío en las
tengan caballos no se preocupen, en mi
mañanas y va calentando poco a poco
casa siempre hay suficientes.
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
EL SECRETO
A las once de la mañana del día siguiente, una caravana de caballos, mulas y sirvientes salía de la casa de Santa Catalina. Rosa Larrea apareció montando una yegua alazana, la acompañaban dos indios y una negra que llevaba sobre su cabeza la ropa de su ama. Pedro Vicente la vio y le dijo: —Doña Rosa, qué bueno que nos acompañe, ojalá su esposo no se moleste. —¡Uff! Hasta que se entere pasaran unos meses, está en Guayaquil fiscalizando los barcos que llegan con contrabando, además le gusta que yo pase bien. —Bueno, si es así nos vamos con permiso de la autoridad—Pedro Vicente tomó una copa que le alcanzó Ismael y dijo—Salud, doña Rosita—El caballo hizo cabriolas. —Salud, don Pedrito—Rosa Larrea tomó una copa de mistela y rió sin razón y su yegua se unió al caballo de Maldonado. La marquesa, en su caballo blanco enjaezado como para una procesión, abrió la marcha y avanzaron a paso lento por las calles de Quito. Cuando llegaron al camino de Guápulo, tenía las mejillas encendidas y tuvo que contenerse para no galopar y meterse por los chaparros en flor del camino sinuoso que bajaba al santuario. Escuchó las risas de los demás que paraban para esconderse tras unos matorrales y hacer pila, dos se cayeron de su cabalgadura y no pudieron levantarse de la risa que les causó, el marqués se les acercó en su caballo y les dijo:
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
31
32
—A ver si no beben tanto y se sostienen
hacerse cargo de los caballos y por fa-
alta:
en las monturas.
vor les enseñas las habitaciones para
—¿Quién quiere jugar?
Los dos hombres que se habían caído
que no dejen todo regado por aquí—Le
Todos se levantaron y tiraron las servi-
no podían levantarse. El marqués orde-
tomó las manos y le dijo mirándola con
lletas sobre la mesa mientras trataban
nó a dos peones que los subieran:
cariño—gracias por tenerlo todo tan
de formar grupos antes de entrar en el
—Jalen los caballos hasta llegar a la
bien.
salón de juegos.
casa.
—¿Tanto galopó, señora?—Espió por la
—Pedro, no te apartes de mi lado y lla-
—Sí, su mereced—contestaron los peo-
puerta abierta y dijo—Todavía no hay
ma a La Condamine a nuestra mesa—
nes que levantaron a los borrachos y los
seña de los demás.
Dijo el marqués.
colocaron en las monturas. Los demás
Mariana tuvo tiempo de ir a su alcoba
Se sentaron alrededor las mesas que
seguían riendo y conversando entre
a refrescarse y luego esperar sentada
estaban dispuestas con tapete y pilas
ellos, de vez en cuando alguien gritaba.
en una butaca. Escuchó los cascos de
de cartas; los académicos habían pues-
—¿Habrá más traguito?
los caballos y salió a la escalinata para
to de moda los naipes franceses y los
Uno de los mayordomos, que iba a pie,
recibirlos, la siguieron Rebeca y algunos
quiteños se olvidaron de la baraja es-
llevaba una alforja con el pisco y unas
sirvientes.
pañola cuando los académicos estaban
copas que servían al que pedía entre
Los niños comenzaron a revolotear al-
invitados. Ismael y dos sirvientes uni-
bromas. Pronto estuvieron cerca de la
rededor de sus padres, el marqués besó
formados pasaron licor de cacao y café
iglesia.
a cada uno de sus hijos. El niño Grego-
hecho en la casa, una esclava llevó cha-
El caballo de Mariana no pudo contro-
rio balbuceó unas palabras y se sujetó
roles con copas de pisco y aguardiente.
lar las ganas que tenía de llegar a los
de sus piernas llorando, él le dijo:
Cuando terminaron de jugar llegó un
pastos de la quinta y comenzó a reso-
—Tranquilo, Gregorio. No pasa nada
grupo de músicos que ejecutaron con-
plar impaciente. Mariana aflojó las rien-
aquí estamos todos juntos para pasar
tradanzas, se formaron las cuadrillas y
das y emprendió la carrera, el viento le
un rato bonito—Lo abrazó.
bailaron hasta bien entrada la madru-
alborotó el cabello bajo el sombrero de
Rebeca se encargó de que cada invita-
gada.
paja y las ramas le rozaron la cara. Se
do encontrara su cuarto, habló con los
—Es una noche muy francesa dijo—José
llenó del vigor, olor y calor del animal
sirvientes y esclavos que vinieron con
a Paul mientras jugaban billar en una
que paró de golpe cuando salió uno de
sus amos y les señaló la casa de atrás
esquina del salón.
los peones de la quinta para sujetarlo.
donde debían acomodarse como pu-
Cuando el reloj de pedestal dio las cin-
Desmontó y Rebeca salió a recibirla, los
dieran. Los invitados, cansados por no
co de la madrugada, la marquesa pro-
niños corrieron a besarla, ella se arrodi-
haber dormido en una noche de baile
puso:
lló para mimar a cada uno y enseguida
loco y una mañana de cabalgata, se
—Vamos a recibir al sol en el vado—al
entró en la casa. Aspiró el aroma a cera
dejaron caer sobre los lechos mullidos
ver la cara de estupor explicó—mi ma-
de abeja con que habían abrillantado
y durmieron hasta entrada la noche
rido mandó a represar un poco del Ma-
los pisos de tabla y recorrió con la mira-
cuando en el comedor les esperaba
chángara para poder bañarnos lejos de
da las alfombras limpias, ni una mota de
un caldo de patas con ají y tamales de
las miradas ajenas.
polvo en ninguna parte.
mote rellenos de pollo.
Los sirvientes ensillaron nuevamente
—Rebeca, cuando llegue el marqués
Ismael se acercó a la marquesa y le dijo
las mulas y los caballos y minutos más
con los invitados preocúpate de que
algo al oído. Mariana se levantó, dejó
tarde bajaron por el camino sinuoso y
que haya el suficiente personal para
la servilleta sobre la mesa y dijo en voz
fragante de la madrugada.
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
El sol apareció cuando todos ya habían
—No , en el pelo no—Protestó la mar-
tras el sol les secaba las ropas.
desmontado, los indios se hicieron car-
quesa que chapoteaba los pies sin ale-
—Las cabezas bajo la sombra—Ordenó
go de los animales, doña Rosa lloró en-
jarse mucho por miedo a caer en un
el marqués y todos se acomodaron a la
ternecida por el momento, uno de los
sitio muy profundo.
sombra de los molles.—Nos puede dar
músicos rasgó la guitarra y las mujeres
—Agua en la cabeza, todos—Dijo el
una insolación si nos dormimos con la
entonaron canciones alegres que ha-
marqués y enseguida pasó su brazo
cabeza al sol.
bían aprendido de sus esclavas negras.
izquierdo por la cintura de Mariana y
Era pasado el mediodía cuando llegó
Luego de un rato se echaron sobre la
con la mano libre le puso agua helada
Ismael con las mulas cargadas de bul-
hierba y dejaron que el sol los calen-
mientras ella protestaba sin poder de-
tos con fritada, mote, tostado, cho-
tara poco a poco, estaban bastante
fenderse.
chos, plátanos fritos, llapingachos y
más bajo que Quito lo que hacía que
Los demás hombres tomaron por la cin-
pondos de chicha fresca. Se levantaron
la temperatura fuera mucho más cáli-
tura a las mujeres y les pusieron agua
hambrientos y se sentaron alrededor
da. Dormitaron por un rato, el aire los
entre risas y aspavientos, cuando las
de una pañoleta azul añil en la que los
arrulló. Tendidos sobre la hierba mira-
mujeres estuvieron libres botaron agua
sirvientes dispusieron las fuentes con la
ron las nubes en el cielo azul intenso y
a los hombres y terminaron todos mo-
comida que les pareció la más rica del
las aves sobrevolando el chaparro. Una
jados y riendo a más no poder.
mundo. El viento comenzó a soplar con
luz mágica bañó los párpados cerrados
—¡Que toque el músico!
suavidad y brindaron con chicha dulce.
y los pies descalzos hasta que hizo tan-
Los músicos volvieron a entonar can-
Pedro Vicente y La Condamine conver-
to calor que tuvieron que desperezarse
ciones y ellos bailaron entrelazados,
saban bajo la sombra de un árbol de
y estirar los brazos. Con el sol poderoso
mojados y con la ropa pegada al cuerpo,
aguacate frondoso.
sobre sus cabezas se levantaron y deci-
la guitarra sonó más alegre que nunca.
—Qué bien se está aquí, Pedrito—La
dieron meter los pies en el agua helada.
La voz de uno de los músicos era tan
Condamine se puso de costado y as-
—¡Qué delicia!
fuerte y hermosa que el baile se hizo
piró hondo—Es tan dulce el aroma y la
—Ven, Rosita. Haz la prueba, está deli-
más íntimo, como una caricia, los labios
sombra de este árbol—Suspiró—los días
cioso.
se rozaron, los brazos ciñeron con más
que he pasado en Quito han hecho que
Doña Rosa miró a su amiga Mariana
fuerza las cinturas y ya no sintieron el
olvide un poco el trabajo terrible que
con los pies metidos en el agua y le dijo:
picor de la hierba. Ismael, como mago
hacemos.
—No, no me atrevo, el agua debe estar
pasaron aguardiente sin que nadie su-
—Sabemos lo duras que han sido las
helada.
piera de donde lo sacaba. Doña Rosa
mediciones que hacen con tanto escrú-
Los hombres se fueron animando y
se dejó llevar por los brazos fuertes y
pulo y dedicación, como si fuera una
metieron poco a poco los pies descal-
poderosos de La Condamine. Las pare-
misión que recibieron del mismísimo
zos en el agua fría, al principio gritaban
jas desaparecían entre los matorrales
cielo. Ustedes son admirables.
¡achachai! luego se acostumbraron.
y regresaban para retomar el baile y el
La Condamine, sonrió de una manera
—Vengan, vengan bonitas después de
aguardiente.
que a Maldonado le pareció llena de
un momento ya no se siente frío, los
Cansados de tanto trasnochar, bailar y
amargura y dijo:
pies se amortiguan y ayuda a terminar
beber se dejaron caer nuevamente so-
—Mi querido Pedro, es una enferme-
con el chuchaqui.
bre la hierba, el marqués llamó a Ismael
dad que nos acosa a todos, nos hemos
—No se olviden de ponerse agua en la
y le ordenó:
peleado y distanciado y el terreno es
coronilla, si no nos va a dar insolación—
—Anda a la casa y trae el almuerzo.
tan duro y el clima tan inclemente que
Gritó Gregorio.
Todos dormitaban sobre la hierba mien-
Godin se ha desmayado muchas veces
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
33
34
y a mí me han sangrado las encías tanto
mo y las neblinas te depriman.
tentos. Me causó gracia La Condamine
que pensé que iba a perder los dientes.
—No, yo no me deprimo—La Condami-
bailando y cantando en francés. Es un
—Ese es el soroche, no deberían acam-
ne cambió de posición y se sentó con la
encanto.
par tan alto ni quedarse ahí por tanto
espalda pegada al tronco del árbol, con
—Sí, pero lo vi un poco taciturno cuan-
tiempo. Pueden bajar y regresar….
la mano sostuvo unas pepas de aguaca-
do conversaba contigo, Pedro—Dijo
—Imposible. Nos hemos quedado hasta
te limpias ya por el tiempo y las aguas y
Gregorio.
dos meses con los miembros entume-
dijo—Pero al ver estas semillas grandes
—¿A qué momento?
cidos de frío, casi sin comida porque
y lustrosas pienso en Jussieu que es un
—Cuando charlaban debajo del agua-
encender una hoguera se vuelve más
gran botánico—Se limpió las hojas se-
cate
difícil que resolver una ecuación. Sin
cas de la casaca y miró cómo los otros
—¡Ah, sí! Me estaba comentando lo
embargo, nos quedamos esperando
se habían sentado alrededor de Rosa
duro que se les está haciendo el traba-
que se dispersen las nieblas y poder ver
que tocaba la guitarra. Hizo un ademán
jo de mediciones en Yaruquí y en todos
aunque sea por un instante el cielo azul
para levantarse y unirse al grupo, pero
los sitios donde han estado. Les ha to-
para hacer las observaciones, es muy
Maldonado lo retuvo y le preguntó:
cado un año fatal, el clima ha estado
raro que se despeje.
—¿Qué pasó con Jussieu? No hemos sa-
más severo que nunca. Se les vuelan las
—Por eso los llaman Los Caballeros del
bido de él en mucho tiempo.
carpas, los vientos son infernales, apar-
Punto Fijo, porque son un dechado de
—Ah, mi querido Pedro. Está en un es-
te que se enferman mucho.
trabajo y profesionalidad.
tado de depresión que no sabemos qué
—Tú también has pasado por tormentos
—Pedro, a veces pienso que tanto cál-
hacer. Seniergues está desesperado
iguales, Pedro.
culo y trabajo es una muerte lenta.
porque él como médico necesita a su
—Sí, el trabajo de un académico es
—Todo trabajo académico es muy dolo-
botánico. Vamos a ver si logra sacarlo
duro—Pedro se puso de pie y estiró las
roso.
de ese estado de melancolía.
piernas, dio unos cuantos pasos y se
—Sí, Pedro. Pero estoy seguro de que
La Condamine se levantó para unirse al
volvió a sentar, dijo—Lo que me pre-
es maldad hacer calcular y recalcular a
grupo que cantaba alrededor de Rosa.
ocupó fue lo que me contó sobre Jus-
quien el cálculo produce fiebre, sin pie-
Maldonado lo vio pedir una guitarra
sieu.
dad y sin fin, sin nunca poder regresar
que rasgó y se puso a cantar en francés.
—¿Qué le contó? —Mariana se acercó lo
sobre sus pasos y remontar hasta la
Cuando los invitados regresaron a sus
más que pudo a Pedro para no perderse
causa de los errores del cálculo, sin co-
casas, Pedro Vicente Maldonado lo hizo
ni una palabra.
meter otra nueva equivocación.
con los Maenza. Estaban tan contentos
—Me dijo que el botánico está sumido
—Ese es el vía crucis del académico, se
que ni siquiera se retiraron a sus habi-
en una terrible melancolía.
está escribiendo un capítulo más en la
taciones a descansar; pasaron la tarde
—Bien depresivo es ese francés—Dijo
historia de la ciencia, y tú vas a ocupar
conversando mientras tomaban café
Gregorio.
un lugar importante.
con leche y galletas de anís, a la noche
—¿Pero por qué, ¿qué le pasa? —Pre-
—¿Crees que alcanzar la inmortalidad
cenaron en el estrado, junto al brasero
guntó Mariana.
es lo único que nos mantiene bajo el
caliente y perfumado con cedrón.
—Pienso que los fondos que ha logra-
hielo, la nieve y los vientos atroces?
—Estuvo todo muy bien, Mariana y Gre-
do recoger La Condamine no alcanzan
—Bueno, bueno. Ahora hay que pasar
gorio. Se lucieron como siempre.
para los trabajos que Jussieu sueña, ya
unos días alegres, no dejes que el pára-
—Sí, parece que todos quedaron con-
saben, es un fanático herbolario.
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
—Todos sabemos que es casi un mé-
dijo:
el francés, que estaba en cama, mandó
dico y anda con casaca de paño azul,
—Mañana vamos con Rebeca y una co-
a su único sirviente a que viera qué pa-
sombrero de pico, zapatos con hebilla
cinera para que nos haga café o cho-
saba.
de plata y el bastón de oro, igual que
colate, en fin, yo me encargo de llevar
—Señor, dicen que son los marqueses
Sienergues que es el cirujano oficial de
todo para que no se sienta mal por
de Maenza y don Pedro Maldonado,
la misión.
nuestra presencia.
vienen a desayunar con usted.
Conversaban muy cerca del brasero por
—Esa es una excelente idea, Mariana—
—¿Pero qué modales son estos? Yo ne-
el frío de la noche y el cansancio de tan-
dijo Pedro Maldonado y se sirvió un
cesito dormir un poco más—Se volteó
tos días de fiesta.
vaso de agua.
en su cama y se volvió a dormir como si
—Les propongo ir a visitarlo uno de es-
El marqués dijo:
no pasara nada.
tos días.
—Pienso que Jussieu debe haberse
Entró la marquesa y sin pedir permiso
—Se va a intimidar con tu presencia,
deprimido también con tanto enfermo
se dirigió hacia las ventanas y las abrió
Mariana. Los geodésicos no se rodean
pobre, tanta suciedad y dolor en los
de par en par, luego hizo lo mismo con
de mujeres.
hospitales de la ciudad. Es un horror
el cortinaje del lecho. Jussieu no se dio
—Qué equivocado estás, Gregorio. ¿No
cómo mueren de hambre y abandono
por enterado. Ella lo sacudió con deli-
viste cómo bailaba La Condamine?
los enfermos.
cadeza mientras le decía:
—La Condamine es un hombre de mun-
—Sí, pero además está la cuestión eco-
—Señor Jussieu, lo hemos venido a vi-
do, de la corte. Jussieu es tímido a mo-
nómica, parece que no tiene un centavo
sitar, no puede ser tan descortés como
rir y tú puedes acoquinar a cualquiera.
para sus expediciones—Dijo Gregorio.
para no salir del lecho.
—¿Yo? Lo que no quieres es que vaya
—Bueno, Siniergue está haciendo una
—Por favor, que alguien me ayude,
con ustedes, les gusta estar entre hom-
fortuna con su atención a los clientes
quiero dormir.
bres y las mujeres sólo como adorno de
ricos. Es un gran médico, pero necesi-
La marquesa se sentó al borde de la
la casa.
ta al herbolario que es Jussieu. Con su
cama y le dijo:
—No es verdad, y para que veas que no
dinero a lo mejor lo puede ayudar, veo
—Lo siento, nadie puede ayudarlo, he-
pienso así, mañana vamos los tres a vi-
que todos se ayudan entre sí—Dijo Pe-
mos tomado su casa por asalto, si quie-
sitar al lunático de Jussieu.
dro Vicente.
re llamo a su sirviente o caso contrario
—Gracias, con tu autorización todo se
—Siniergue también es nuestro médi-
lo visto yo.
puede.
co, le tengo una confianza ciega—dijo
—A mi sirviente, por favor.
—Mariana, por favor no te pongas in-
Gregorio y se puso de pie—Bueno, creo
—Está bien, mando a su sirviente y lo
soportable—La tomó de la mano y le
que ya no podemos más del cansancio,
esperamos afuera.
dijo—Ven, ponte así a mi lado y no te
vamos a dormir.
Las cocineras y las esclavas no encon-
pongas brava por cualquier cosita.
A la mañana siguiente, los Maenza y
traban ni un perol así que tuvieron que
—No me dirán que están chuchaquis y
Pedro Maldonado caminaban por las
abrir los bultos y sacar todo, hasta las
se van a pelear delante mío.
calles de Quito. Adelante iban Mariana,
tazas y el mantel. Prendieron el fogón
—No, no. Es que extraño mucho a mi
Gregorio y Pedro que no dejaban de
con la leña que trajeron y en una hora
marido, casi no lo veo y él quiere armar
conversar, dos cocineras y dos indios
estuvo todo listo y se sentaron a la
visitas sin mí, es decir, no me quiere ver.
transportaban todo lo necesario para
mesa, Jussieu entró al último con ropas
Gregorio la acunó entre sus brazos por
preparar un desayuno en casa de Jus-
sucias y la barba descuidada.
un rato, luego ella se zafó del abrazo y
sieu. Hicieron tanto ruido al entrar, que
—No debieron venir, hay que respetar
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
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36
el horario de dormir.
mirada nublada sobre Gregorio y con-
pasos rápidos.
—Pero si ya son las once de la mañana,
tinuó—Todos vinieron por la gloria y la
—Ahora sí voy a ver bien el árbol de la
ya no es hora de dormir—Le dijo Pedro
inmortalidad, pero hay otros que llega-
quinina, La Condamine es tan mal dibu-
Vicente.
ron a sitios más fáciles como el Ártico y
jante que no se entiende nada de lo que
—Las horas de dormir son cuando a mí
ya tienen el reconocimiento de la Aca-
dibuja. Tengo que ir para verlo con mis
me da la gana.
demia. Pobres mis compatriotas que si-
propios ojos y estudiarlo…llevaré a Mo-
—Bueno, no sea tan bravo y tómese el
guen escalando montañas con las caras
ranville, tiene que hacer dibujos perfec-
chocolate, está delicioso—La marque-
quemadas y la salud quebrantada.
tos, mi sueño se ha hecho realidad.
sa ordenó a una esclava a que vertiera
Pedro Vicente y Gregorio se miraron
—Ya ve, todo se soluciona en la vida.
chocolate en la taza del francés.
mientras el botánico seguía hundido en
—¡Ah, madame! Estoy tan feliz que
—¿Está de su agrado?
su taza, Gregorio dijo:
quiero ir a pasear, vamos que hace un
Jussieu, presa de un apetito voraz no
—Su amigo el cirujano Seniergues me
sol tan lindo—Le ofreció el brazo y sa-
contestó. Se tomó dos tazas y un pan
dijo que ha levantado una pequeña for-
lieron.
dulce redondo. Dijo:
tuna para que usted y él vayan a Loja.
Mariana corrió del brazo de Jussieu
—Los imperios necesitan demostrar
Gregorio no pudo terminar porque
hasta que se detuvieron delante de una
que poseen algo más que colonias—
Jussieu levantó bruscamente la cara y
de las cruces de la ciudad. Hacia allá se
mojó el pan en el chocolate y sin mirar
apartó la taza, dijo:
dirigió el marqués y sujetando a Maria-
a nadie, continuó—Quieren apropiarse
—Esa sí es una buena noticia, si han ve-
na por el brazo le dijo:
de todo el conocimiento, por eso es-
nido para contarme eso, me han hecho
—Creo que ya hemos hecho suficiente,
tamos aquí, para llenar los museos con
feliz.
ahora regresamos a la casa. Jussieu está
lo que descubrimos; hierbas, insectos,
—Ya ve que fue buena la vista—Dijo
en otro mundo.
árboles. Europa necesita mantener el
Mariana, pero Jussieu la miró con des-
—Señora, será mejor regresar—Dijo Re-
control del mundo con respaldo real y
confianza.
beca.
divino.
—Viste cómo acoquinas a los hom-
A Mariana le dio pena dejar al botánico
—Ustedes van a tener la gloria y el re-
bres—Gregorio le susurró al oído.
pero éste no se movió de su sitio y miró
conocimiento mundial por los trabajos
Jussieu se levantó de la mesa y caminó
a la cruz como si fuera lo único que le
que están realizando.
por la habitación; una agitación nervio-
importara en el mundo.
—Usted lo ha dicho, marqués—posó la
sa lo obligó a mecerse los cabellos y dar
Lámina: En el Sena. Autor Coubert
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
LOS MOVIMIENTOS EN QUITO
—¡Qué bueno que el rey de España sea francés! —Dijo La Condamine mientras embarcaba en el Callao para dirigirse a la Real Audiencia de Quito. —Cuidado alguien lo puede escuchar, amo—Le advirtió Josué, el esclavo negro que lo había acompañado en Lima. —Nadie nos escucha, mira, están ocupados en que las maletas lleguen bien, hay mucho ruido, pero yo lo quería decir así, al mar, al cielo. —Pero amo, Felipe V no es francés, es español, nacido en Madrid. — Felipe V, nacido en Versalles, nieto de Luis XIV es francés y esa es nuestra suerte. —No entiendo por qué. —Ahora en España gobierna la dinastía Borbón, ya se acabaron los Hasburgos que no dejaban a ningún extranjero venir acá, claro que ahora es igual, pero como Luis XV es sobrino de Felipe V, recibió permiso de su tío, el rey de España para que llegue a la Real Audiencia de Quito la Misión Geodésica Francesa, por eso estamos aquí, para determinar por dónde pasa la línea equinoccial, pero sobre todo, para conocer la forma exacta del planeta. Josué miró con cierta desaprobación la conducta audaz de su amo. Viajaban a Quito a enfrentar un juicio por contrabando, La Condamine estaba enjuiciado y en lugar de sentir miedo se ponía así de contento.
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
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38
—Su merced, disculpe que me entrome-
gante.
entrada a Quito, galoparon a campo
ta en sus asuntos, pero por lo que sé el
—¡El marqués piensa en todo! Fíjate
traviesa hasta tomar el camino y no ba-
rey español mandó a don Jorge Juan y
que nos ha dejado una cocinera, un ca-
jaron la marcha sino cuando estuvieron
don Ulloa para que hagan un reconoci-
ballo con montura, un sirviente y dos
a las puertas de la ciudad. La mañana
miento de los territorios españoles.
indios. Ahora entro a Quito con gusto,
era soleada, las nubes aparecieron
La Condamine miró a su esclavo y soltó
no como la primera vez que tuve que
poco a poco tras el Pichincha. Sol de
una carcajada mientras decía:
esconderme por no tener mi ropa.
aguas, pensaron todos presintiendo la
—Se nota que eres listo y que has
—Mi amo está elegante—Dijo el esclavo
lluvia de la tarde.
aprendido mucho con nosotros, yo digo
mientras le colocaba la peluca.
—Hermosa mañana para entrar a Qui-
lo que tú no puedes decir, que los dos
—Me parece escuchar el ruido de unos
to—Dijo La Condamine mientras baja-
marinos españoles son espías, como lo
caballos, ve a ver quién es.
ban la marcha—Gracias otra vez por ser
oyes, espías.
Pero antes de que Josué saliera a la
tan amables conmigo, llegar donde mis
Josué rezaba para que su amo hablara
puerta, esta se abrió y por ella entraron
verdugos con dos criollos es más de lo
más quedito, pero no había forma, reía
dos jóvenes con capa que lo abrazaron
que hubiera podido soñar, parece una
a carcajadas. Miró a su alrededor y vio
y le palmotearon mientras reían.
aventura increíble.
que nadie los escuchaba, se pasó la
—Mis queridos Gregorio y Pedro Vicen-
Los jóvenes rieron y el académico con-
mano por la frente.
te…¿Qué hacen aquí?
testó los saludos de la gente que pasa-
Esa noche, La Condamine se acostó
Pedro Vicente Maldonado y el marqués
ba a su lado. Dijo en francés para que
en el lecho de su camarote. estaba tan
de Maenza traían en su ropa el aire
no lo entendieran los que se acercaban:
contento que no dejaba de estirarse,
fresco del campo, se veía que habían
—Tengo la seguridad de que este juicio
cambiar de lado y soñar con el dinero
galopado para llegar a tiempo y no de-
se va a resolver a mi favor.
que había conseguido. En las tertulias
jarlo solo.
—El presidente es buena persona pero
se enteró del movimiento entre los al-
—¿Crees que hubiéramos permitido
tiene un carácter que lo sobrepasa, no
tos funcionarios y en sus recorridos
que entres a Quito solo si tienes ene-
sabe cómo moderar sus enojos. Fue
por los barrios bajos supo cómo los po-
migos en el gobierno?Te pueden hasta
muy amigo mío en Lima, acudimos a las
derosos movían los hilos desde arriba
detener, uno nunca sabe lo que puede
mismas fiestas y estuvo en mi casa mu-
para que los de abajo ejecutaran los
pasar ante el poder real—Dijo Gregorio
chas veces—Dijo el marqués—Es criollo,
trabajos difíciles sin conocerse entre si.
sentándose en una butaca desde don-
nacido en Lima, sin embargo, ha logra-
Pensó que las estrellas en la latitud de
de podía ver a La Condamine frente al
do enemistarse con nosotros y con las
Quito brillan con más claridad, se pier-
espejo mientras su esclavo lo termina-
autoridades españolas, en este mismo
den tras los nevados y se comunican a
ba de vestir.
momento salen cartas para el Virrey y
través de un lenguaje luminoso.
Un sirviente se presentó, hizo una venia
para el Real Consejo de Indias con de-
Por fin un día, La Condamine y Josue
para saludar a todos y luego se inclinó
nuncias sobre el contrabando que hace
llegaron a las cercanías de Quito y se
ante el marqués para preguntarle:
a vista y paciencia de todos.
alojaron en una de las propiedades que
—¿Desea que le sirva algo su merced?
La Condamine exclamó:
el marqués de Maenza había puesto
—Sí, trae una jarra de limonada para to-
—¡Y me enjuician a mí por contrabando,
a su servicio. Ahí durmió una noche,
dos, estamos sedientos.
bah!
descansó, se bañó y se adecentó para
Cuando terminaron la limonada, mon-
Las casacas bordadas en oro resplan-
entrar como un académico francés ele-
taron sus caballos y emprendieron la
decieron bajo el sol, los caballos se
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
pusieron nerviosos. Los que se agolpa-
que reír también y así, sin mayores es-
de Maenza? Fuiste muy tonto al pelear-
ron al borde del camino, los aplaudie-
fuerzos logró deshacer el juicio puesto
te con él, mandaste una queja al Rey
ron cuando pasaron. Ya en la ciudad,
por el Presidente de La Real Audiencia,
para que lo sancione, te imaginas lo que
se detuvieron frente al palacio de La
José Araujo y Ríos que casi sufrió un
va a pasar cuando le llegue el castigo
Audiencia y entraron escoltados por los
síncope cuando se enteró que La Con-
desde España, eso no te lo va a perdo-
guardias reales, los sirvientes se hicie-
damine salió absuelto sin que se haya
nar nunca.
ron cargo de los caballos.
hecho un debido proceso.
—Tú que eres tan dulce y amiga de los
En la sala de justicia de La Audiencia
—Estos criollos van a pagar muy caro lo
criollos puedes interceder ante ellos.
tuvieron que achicar los ojos mientras
que han hecho—Gritó en sus habitacio-
—No, recuerda que soy una mujer y en
se iban acostumbrando a la oscuridad.
nes privadas.
esta sociedad las mujeres no contamos
La Condamine, súbitamente nervio-
—Pero si eres criollo tú también, no en-
para nada, aunque seamos mucho más
so, perdió el paso pero la presencia de
tiendo porque te enemistas con todo el
inteligentes y acertadas que algunos de
sus amigos lo animaron. Poco a poco la
mundo—Le dijo Rosa tratando de cal-
ustedes, nadie me va a escuchar así que
luz, que se filtró por las ventanas altas,
marlo.
mejor hazme caso tú.
desveló los rostros de los jueces y oi-
—No puedo estar con ningún bando,
José Araujo la miró tan segura, tan in-
dores que tenían la expresión fruncida
¿no entiendes que soy la autoridad y
teligente y tan amiga suya que le dijo:
y siniestra. La Condamine se separó de
que me debo al bien común?
—Está bien, hago lo que tú me digas.
sus amigos y avanzó hasta ocupar el lu-
—Claro que te debes al bien común,
—Primeramente vas a ayudar a La Con-
gar que le asignaron, se sentó y cuan-
pero hay que saber actuar con cierta
damine y a todos los de la Misión Geo-
do alzó la vista vio la sala llena de los
habilidad sin hacer enemigos en cada
désica, les vas a dar todo tu apoyo, lue-
criollos que habían venido a apoyarlo
esquina.
go tendrás que amistarte otra vez con
de todo el territorio de La Real Audien-
José Araujo se dejó caer sobre el le-
el marqués de Maenza, es demasiado
cia de Quito, alcanzó a ver entre ellos
cho y con la cabeza entre las manos se
poderoso como para ser su enemigo.
a sus amigos franceses, a todos. Ahora
quedó en silencio. Rosa enternecida se
—Pero Gregorio nunca me va a perdo-
entendió las caras sombrías de los jue-
sentó a su lado y lo abrazó mientras le
nar, es muy orgulloso.
ces que no querían enemistarse con los
decía:
—Lo hará, es joven, agradable y de bue-
dueños de estas tierras, las autoridades
—Eres el mejor de los hombres, quieres
nos sentimientos, ya lo verás.
españolas no contaban más que con las
hacer todo bien pero no te das cuen-
—Pero van a venir sanciones para él.
cartas de quejas que enviaban al virrey
ta que desatas actitudes irreverentes
—No importa, primero porque van a
en Lima o al Real Consejo de Indias en
en quienes deberían obedecerte, los
demorar mucho y luego porque nunca
España, pero quienes mandaban en es-
atacas sin son ni ton y ellos se unen y
se sabrá quién es el que lo ha denun-
tas tierras eran los que habían venido a
se defienden—Le pasó la mano por la
ciado por meter candela entre criollos y
respaldarle. Lo que pasó después no lo
cabellera oscura y abundante mientras
españoles, no eres el único que escribe
hubiera creído si no lo vivía en persona;
decía—A ver, te has peleado con el fis-
quejas al Rey, lo hacen todos los fisca-
no necesitó de abogado, se defendió
cal Balparda, con Ulloa, con Jorge Juan
les, comisarios y corregidores, esto no
solo, habló de manera gentil y sabia,
y con todos los académicos franceses.
es más que un hervidero de chismes.
hizo reír tantas veces a los asistentes
Además con todos los criollos…¿No
—Bueno, si es así podemos empezar
que los jueces no tuvieron más remedio
eras amigo muy cercano del marqués
por invitar a todos a una cena en el pa-
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
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40
lacio de La Audiencia.
Rey.
ban los franceses en sus viajes febriles
—No, no podemos emular una fiesta
José Araujo y Ríos, presidente de La
por todos los montes y nevados de los
del marqués ni de sus amigos. Lo que
Real Audiencia de Quito se dio cuenta
alrededores. Se separó de los brazos de
tienes que hacer es conceder permisos,
que estaba hambriento, no había co-
Rosa y dijo:
ayuda de hombres para los trabajos de
mido bien en los últimos días por tan-
—Me muero de hambre, Rosita. Avisa a
los académicos, luego poco a poco las
ta preocupación y la desobediencia de
Yolanda que nos sirvan la comida más
cosas volverán a su cauce.
quienes eran sus subordinados. Se pre-
temprano que de costumbre.
—Un cauce que nunca existió—Suspiró
guntó si él sobraba en un territorio que
En ese momento el piso comenzó a
José Araujo buscando refugio en el pe-
estaba bajo el mando de criollos ricos,
temblar, el presidente pensó que era un
cho de su esposa.
dueños de inmensas propiedades don-
atentado y buscó su espada.
—Bueno, bueno. Pero podemos ir en-
de mandaban como reyes y por otro
—No hagas tanta alharaca, es un tem-
cauzando todo esto poco a poco, no
lado los funcionarios de la corona que
blor.
te olvides de asistir en todo a Pedro
no entendían a qué hora se había for-
—No me gusta que todo el tiempo
Vicente Maldonado, es un sabio y es
mado esa clase tan poderosa si no eran
tiemble, cualquier rato hay terremoto.
criollo…Muy amigo de La Condamine.
más que americanos de segunda cate-
—No pienses en eso y trata de evitar un
—Está bien.
goría. En toda esta pelea él era el que
terremoto político.
—Y mientras eres conciliador con los
recibía los golpes de uno y otro bando
En ese instante entró Yolanda con la
criollos te pones a arreglar tus papeles,
y encima la visita de estos sabios fran-
comida, dijo:
probar que no has cometido ningún
ceses que medían latitudes, distancias
—¿Sintieron sus señorías el temblor?
desacato, ya sabes que te han denun-
que él no entendía y el relojero que pa-
Bien fuerte fue.
ciado como contrabandista y jugador
saba de casa en casa arreglando relojes,
Lámina Plaza Mayor de Quito a finales
empedernido. Para cuando llegue el
de iglesia en iglesia reparando campa-
del siglo XVIII. Autor anónimo. Museo
momento tenemos que salir de aquí
narios y fabricando nuevos instrumen-
de la Moneda Bogotá
rumbo a España a explicarle todo al
tos para reemplazar los que destroza-
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
TIEMBLA QUITO
—¡Qué bueno que el rey de España sea francés! —Dijo La Condamine mientras embarcaba en el Callao para dirigirse a la Real Audiencia de Quito. —Cuidado alguien lo puede escuchar, amo—Le advirtió Josué, el esclavo negro que lo había acompañado en Lima. —Nadie nos escucha, mira, están ocupados en que las maletas lleguen bien, hay mucho ruido, pero yo lo quería decir así, al mar, al cielo. —Pero amo, Felipe V no es francés, es español, nacido en Madrid. — Felipe V, nacido en Versalles, nieto de Luis XIV es francés y esa es nuestra suerte. —No entiendo por qué. —Ahora en España gobierna la dinastía Borbón, ya se acabaron los Hasburgos que no dejaban a ningún extranjero venir acá, claro que ahora es igual, pero como Luis XV es sobrino de Felipe V, recibió permiso de su tío, el rey de España para que llegue a la Real Audiencia de Quito la Misión Geodésica Francesa, por eso estamos aquí, para determinar por dónde pasa la línea equinoccial, pero sobre todo, para conocer la forma exacta del planeta. Josué miró con cierta desaprobación la conducta audaz de su amo. Viajaban a Quito a enfrentar un juicio por contrabando, La Condamine estaba enjuiciado y en lugar de sentir miedo se ponía así de contento. —Su merced, disculpe que me entrometa en sus asuntos, pero por lo que sé el rey español mandó a don Jorge Juan y don Ulloa para que hagan un reconocimiento de los territorios españoles. La Condamine miró a su esclavo y soltó una carcajada mientras decía:
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
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—Se nota que eres listo y que has
esconderme por no tener mi ropa.
poco a poco tras el Pichincha. Sol de
aprendido mucho con nosotros, yo digo
—Mi amo está elegante—Dijo el esclavo
aguas, pensaron todos presintiendo la
lo que tú no puedes decir, que los dos
mientras le colocaba la peluca.
lluvia de la tarde.
marinos españoles son espías, como lo
—Me parece escuchar el ruido de unos
—Hermosa mañana para entrar a Qui-
oyes, espías.
caballos, ve a ver quién es.
to—Dijo La Condamine mientras baja-
Josué rezaba para que su amo hablara
Pero antes de que Josué saliera a la
ban la marcha—Gracias otra vez por ser
más quedito, pero no había forma, reía
puerta, esta se abrió y por ella entraron
tan amables conmigo, llegar donde mis
a carcajadas. Miró a su alrededor y vio
dos jóvenes con capa que lo abrazaron
verdugos con dos criollos es más de lo
que nadie los escuchaba, se pasó la
y le palmotearon mientras reían.
que hubiera podido soñar, parece una
mano por la frente.
—Mis queridos Gregorio y Pedro Vicen-
aventura increíble.
Esa noche, La Condamine se acostó
te…¿Qué hacen aquí?
Los jóvenes rieron y el académico con-
en el lecho de su camarote. estaba tan
Pedro Vicente Maldonado y el marqués
testó los saludos de la gente que pasa-
contento que no dejaba de estirarse,
de Maenza traían en su ropa el aire
ba a su lado. Dijo en francés para que
cambiar de lado y soñar con el dinero
fresco del campo, se veía que habían
no lo entendieran los que se acercaban:
que había conseguido. En las tertulias
galopado para llegar a tiempo y no de-
—Tengo la seguridad de que este juicio
se enteró del movimiento entre los al-
jarlo solo.
se va a resolver a mi favor.
tos funcionarios y en sus recorridos
—¿Crees que hubiéramos permitido
—El presidente es buena persona pero
por los barrios bajos supo cómo los po-
que entres a Quito solo si tienes ene-
tiene un carácter que lo sobrepasa, no
derosos movían los hilos desde arriba
migos en el gobierno?Te pueden hasta
sabe cómo moderar sus enojos. Fue
para que los de abajo ejecutaran los
detener, uno nunca sabe lo que puede
muy amigo mío en Lima, acudimos a las
trabajos difíciles sin conocerse entre si.
pasar ante el poder real—Dijo Gregorio
mismas fiestas y estuvo en mi casa mu-
Pensó que las estrellas en la latitud de
sentándose en una butaca desde don-
chas veces—Dijo el marqués—Es criollo,
Quito brillan con más claridad, se pier-
de podía ver a La Condamine frente al
nacido en Lima, sin embargo, ha logra-
den tras los nevados y se comunican a
espejo mientras su esclavo lo termina-
do enemistarse con nosotros y con las
través de un lenguaje luminoso.
ba de vestir.
autoridades españolas, en este mismo
Por fin un día, La Condamine y Josue
Un sirviente se presentó, hizo una venia
momento salen cartas para el Virrey y
llegaron a las cercanías de Quito y se
para saludar a todos y luego se inclinó
para el Real Consejo de Indias con de-
alojaron en una de las propiedades que
ante el marqués para preguntarle:
nuncias sobre el contrabando que hace
el marqués de Maenza había puesto
—¿Desea que le sirva algo su merced?
a vista y paciencia de todos.
a su servicio. Ahí durmió una noche,
—Sí, trae una jarra de limonada para to-
La Condamine exclamó:
descansó, se bañó y se adecentó para
dos, estamos sedientos.
—¡Y me enjuician a mí por contrabando,
entrar como un académico francés ele-
Cuando terminaron la limonada, mon-
bah!
gante.
taron sus caballos y emprendieron la
Las casacas bordadas en oro resplan-
—¡El marqués piensa en todo! Fíjate
entrada a Quito, galoparon a campo
decieron bajo el sol, los caballos se pu-
que nos ha dejado una cocinera, un ca-
traviesa hasta tomar el camino y no ba-
sieron nerviosos. Los que se agolparon
ballo con montura, un sirviente y dos
jaron la marcha sino cuando estuvieron
al borde del camino, los aplaudieron
indios. Ahora entro a Quito con gusto,
a las puertas de la ciudad. La mañana
cuando pasaron.
no como la primera vez que tuve que
era soleada, las nubes aparecieron
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LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
tYa en la ciudad, se detuvieron frente
José Araujo y Ríos que casi sufrió un
desde España, eso no te lo va a perdo-
al palacio de La Audiencia y entraron
síncope cuando se enteró que La Con-
nar nunca.
escoltados por los guardias reales, los
damine salió absuelto sin que se haya
—Tú que eres tan dulce y amiga de los
sirvientes se hicieron cargo de los ca-
hecho un debido proceso.
criollos puedes interceder ante ellos.
ballos.
—Estos criollos van a pagar muy caro lo
—No, recuerda que soy una mujer y en
En la sala de justicia de La Audiencia
que han hecho—Gritó en sus habitacio-
esta sociedad las mujeres no contamos
tuvieron que achicar los ojos mientras
nes privadas.
para nada aunque seamos mucho más
se iban acostumbrando a la oscuridad.
—Pero si eres criollo tú también, no en-
inteligentes y acertadas que algunos de
La Condamine, súbitamente nervio-
tiendo porque te enemistas con todo el
ustedes, nadie me va a escuchar así que
so, perdió el paso pero la presencia de
mundo—Le dijo Rosa tratando de cal-
mejor hazme caso tú.
sus amigos lo animaron. Poco a poco la
marlo.
José Araujo la miró tan segura, tan in-
luz, que se filtró por las ventanas altas,
—No puedo estar con ningún bando,
teligente y tan amiga suya que le dijo:
desveló los rostros de los jueces y oi-
¿no entiendes que soy la autoridad y
—Está bien, hago lo que tú me digas.
dores que tenían la expresión fruncida
que me debo al bien común?
—Primeramente vas a ayudar a La Con-
y siniestra. La Condamine se separó de
—Claro que te debes al bien común,
damine y a todos los de la Misión Geo-
sus amigos y avanzó hasta ocupar el lu-
pero hay que saber actuar con cierta
désica, les vas a dar todo tu apoyo, lue-
gar que le asignaron, se sentó y cuan-
habilidad sin hacer enemigos en cada
go tendrás que amistarte otra vez con
do alzó la vista vio la sala llena de los
esquina.
el marqués de Maenza, es demasiado
criollos que habían venido a apoyarlo
José Araujo se dejó caer sobre el le-
poderoso como para ser su enemigo.
de todo el territorio de La Real Audien-
cho y con la cabeza entre las manos se
—Pero Gregorio nunca me va a perdo-
cia de Quito, alcanzó a ver entre ellos
quedó en silencio. Rosa enternecida se
nar, es muy orgulloso.
a sus amigos franceses, a todos. Ahora
sentó a su lado y lo abrazó mientras le
—Lo hará, es joven, agradable y de bue-
entendió las caras sombrías de los jue-
decía:
nos sentimientos, ya lo verás.
ces que no querían enemistarse con los
—Eres el mejor de los hombres, quieres
—Pero van a venir sanciones para él.
dueños de estas tierras, las autoridades
hacer todo bien pero no te das cuen-
—No importa, primero porque van a
españolas no contaban más que con las
ta que desatas actitudes irreverentes
demorar mucho y luego porque nunca
cartas de quejas que enviaban al virrey
en quienes deberían obedecerte, los
se sabrá quién es el que lo ha denun-
en Lima o al Real Consejo de Indias en
atacas sin son ni ton y ellos se unen y
ciado por meter candela entre criollos y
España, pero quienes mandaban en es-
se defienden—Le pasó la mano por la
españoles, no eres el único que escribe
tas tierras eran los que habían venido a
cabellera oscura y abundante mientras
quejas al Rey, lo hacen todos los fisca-
respaldarle. Lo que pasó después no lo
decía—A ver, te has peleado con el fis-
les, comisarios y corregidores, esto no
hubiera creído si no lo vivía en persona;
cal Balparda, con Ulloa, con Jorge Juan
es más que un hervidero de chismes.
no necesitó de abogado, se defendió
y con todos los académicos franceses.
—Bueno, si es así podemos empezar
solo, habló de manera gentil y sabia,
Además con todos los criollos…¿No
por invitar a todos a una cena en el pa-
hizo reír tantas veces a los asistentes
eras amigo muy cercano del marqués
lacio de La Audiencia.
que los jueces no tuvieron más remedio
de Maenza? Fuiste muy tonto al pelear-
que reír también y así, sin mayores es-
te con él, mandaste una queja al Rey
fuerzos logró deshacer el juicio puesto
para que lo sancione, te imaginas lo que
por el Presidente de La Real Audiencia,
va a pasar cuando le llegue el castigo
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
43
—No, no podemos emular una fiesta
más que americanos de segunda cate-
del marqués ni de sus amigos. Lo que
goría. En toda esta pelea él era el que
tienes que hacer es conceder permisos,
recibía los golpes de uno y otro bando
ayuda de hombres para los trabajos de
y encima la visita de estos sabios fran-
los académicos, luego poco a poco las
ceses que medían latitudes, distancias
cosas volverán a su cauce.
que él no entendía y el relojero que pa-
—Un cauce que nunca existió—Suspiró
saba de casa en casa arreglando relojes,
José Araujo buscando refugio en el pe-
de iglesia en iglesia reparando campa-
cho de su esposa.
narios y fabricando nuevos instrumen-
—Bueno, bueno. Pero podemos ir en-
tos para reemplazar los que destroza-
cauzando todo esto poco a poco, no
ban los franceses en sus viajes febriles
te olvides de asistir en todo a Pedro
por todos los montes y nevados de los
Vicente Maldonado, es un sabio y es
alrededores. Se separó de los brazos de
criollo…Muy amigo de La Condamine.
Rosa y dijo:
—Está bien.
—Me muero de hambre, Rosita. Avisa a
—Y mientras eres conciliador con los
Yolanda que nos sirvan la comida más
criollos te pones a arreglar tus papeles,
temprano que de costumbre.
probar que no has cometido ningún
En ese momento el piso comenzó a
desacato, ya sabes que te han denun-
temblar, el presidente pensó que era un
ciado como contrabandista y jugador
atentado y buscó su espada.
empedernido. Para cuando llegue el
—No hagas tanta alharaca, es un tem-
momento tenemos que salir de aquí
blor.
rumbo a España a explicarle todo al
—No me gusta que todo el tiempo
Rey.
tiemble, cualquier rato hay terremoto.
José Araujo y Ríos, presidente de La
—No pienses en eso y trata de evitar un
Real Audiencia de Quito se dio cuenta
terremoto político.
que estaba hambriento, no había co-
En ese instante entró Yolanda con la
mido bien en los últimos días por tan-
comida, dijo:
ta preocupación y la desobediencia de
—¿Sintieron sus señorías el temblor?
quienes eran sus subordinados. Se pre-
Bien fuerte fue.
guntó si él sobraba en un territorio que
Lámina Plaza Mayor de Quito a finales
estaba bajo el mando de criollos ricos,
del siglo XVIII. Autor anónimo. Museo
dueños de inmensas propiedades don-
de la Moneda Bogotá
de mandaban como reyes y por otro lado los funcionarios de la corona que no entendían a qué hora se había formado esa clase tan poderosa si no eran
44
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
EL CORAZÓN DE LA HACIENDA José y Rebeca se encontraban en la hacienda de Pachogsola visitando los almacenes del obraje. José, con el libro de cuentas, anotaba las cantidades de todo lo que se había manufacturado ese año. Escogía lo mejor para llevar a Lima y abastecer de productos de la tierra al almacén Polvos Azules que hacía de mayorista en esa ciudad. Rebeca pasó la mano por las frazadas de lana pura, algunas de alpaca, la mayoría de lana de oveja. Una sensación de bienestar la invadió al sentir en su piel la delicadeza y los colores naturales, el olor a campo que se sentía en el lugar, todo cabía dentro de un orden absoluto. —Qué bello es esto, don José. —Parece mentira que sea hecho por los indios. Rebeca palpó con sus manos los sombreros, las alpargatas, las sogas, las bridas. Le gustaba el frío que hacía en el interior y el sol que iluminaba las estanterías al entrar por las ventanas altas. Aspiró con fuerza como si quisiera dejar grabado en su memoria aquella mañana, el aire se filtró entre los paños de algodón y lana. Se estremeció cuando vio los látigos con todo su esplendor, bellos y bien logrados, todavía no tenían esa apariencia opaca que adquirían cuando azotaban sin piedad a los indios en los obrajes, en las siembras y en los caves de papa. Se puso a inspeccionar las alpargatas y las sillas de brida, pero no pudo dejar de pensar que hasta los látigos que se usaban contra los indios, los hacían ellos mismos. José estaba con un ayudante que iba contando la cantidad de mantas, ponchos, alpargatas y todos los productos mientras él anotaba en su libro de cuentas. Así debían ser los tambos de los incas con la diferencia que en esos lugares antiguos se encontraban cosas de tal finura y belleza que ahora sería imposible imitar, pensó José mientras anotaba lo que su ayudante le dictaba. Rebeca palpó las mantas de color azul tan cotizadas en el exterior y escuchó al ayudante de José dictar:
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
45
—50 mantas capa de duque, 80 pardos,
que la familia se trasladó a Quito.
Europa para que trabajen con salario en
90 alas de mosca, 100 almendrucados,
—Parece que el marqués ha decidido
los obrajes, qué pasó con eso?
80 hojas de olivo,
pasar seis meses acá y seis en Quito.
—No se lo permitieron, los trámites
130 florentines.
—Me parece lo mejor o sino la casa
burocráticos son imposibles y a los es-
Hermosa forma de nombrar los dife-
de La Ciénega se cae. Imagínese que
pañoles no les interesa que venga más
rentes colores logrados con tintes na-
me encontré con las gallinas en la sala
gente, tienen miedo que se quieran
turales; de hojas de nogal, flores de isso
principal, los muebles eran tacines de
convertir en amos, ya sabe doña Rebe-
y cholán, pensó Rebeca y dijo:
huevos, no vea la cantidad de plumas,
quita, menos bulto más claridad.
—Parece que ya termina, don José.
huevos rotos, pollos chiquitos corre-
—Menos boca más me toca—Terminó la
—Sí, sí. Sólo falta una minucia y esta-
teando por las alfombras—Puso los co-
frase Rebeca y con las manos limpió las
mos afuera.
dos sobre la mesa y dijo—Cómo quiere
migas de pan salpicadas en el vestido.
—No me diga que no se muere de ham-
que no me ponga furiosa. Tuvimos que
—Antes de ir a inspeccionar el obraje
bre, estamos desde las cinco y media de
traer dos cuadrillas de indios para que
vamos un ratito a mi despacho, tengo
la mañana y ya van a ser las nueve, me
laven las alfombras y pongan cera de
que llevar los libros y poner los nom-
muero de ganas de un buen desayuno
abeja en los pisos—Miró a su alrededor
bres de los nuevos encargados.
de campo.
y dijo—Esto es un asco, hice arreglar lo
Llegaron al despacho que quedaba en
—¿Con huevos y pan?
que pude. Mis obligaciones son con la
uno de los corredores traseros de la
—No, con pan, nata batida y café negro.
Ciénega y no con esta cocina—Miró con
casa de hacienda. José abrió la puerta
—Qué rico—Dijo José frotándose las
desagrado el lugar humilde y sucio.
con su llave de loba y se quedó maravi-
manos para entrar en calor.
—¿Le va a contar al marqués como en-
llado al ver que todo permanecía igual
Cuando terminaron el inventario, salie-
contró la casa?
que antes de su partida, dos años que
ron y el aire frío de la mañana les hizo
—Ni muerta, me mata aunque yo no
no entraba en lo que siempre consideró
titiritar un poco, Rebeca se arregló la
tenga la culpa.
uno de sus dominios. Rebeca lo siguió
manta con la que se cubrió la cabeza,
En ese momento llegó una sirvienta
de cerca y se fijó que lo único que es-
dijo:
desaliñada que puso sobre la mesa las
taba sucio eran los vidrios de las ven-
—¡Achachai!
tazas, el pan caliente, la nata batida en
tanas, las abrió y el aire removió el olor
Entraron en la cocina que olía a pan sa-
un recipiente redondo y la esencia de
mohoso.
lido del horno.
café en una botellita de cristal con su
—Qué rico que es ese olor a hierbas sil-
—Huele bien—Dijo José mirando las
tapa. Rebeca puso un poco de esencia
vestres, es bien bonito vivir en el cam-
paredes cochambrosas de la hacien-
en las tazas, la muchacha regresó con la
po—Dijo mientras José buscaba entre
da-obraje que estaban inspeccionando.
jarra de leche caliente que vertió sobre
sus libros el que necesitaba.
—No sabe lo que me costó volver a po-
la esencia, cada uno se puso dos cucha-
—¡Por fin, mi libro de cuentas! Exclamó
ner todo en orden en la Ciénega—Re-
ras de azúcar y tomaron café y pan con
José al encontrar lo que tanto buscaba.
beca deslizó con sus dedos el rebozo y
nata.
Dijo:
quedó con la cabeza descubierta.
—Tiene razón, doña Rebeca. Al mar-
-A ver doña Rebeca haga el favor de
—La vi, la vi. Estaba furiosa.
qués le gusta ver resultados no expli-
dictarme los nombres que están en
—Y cómo no iba a estarlo si se han to-
caciones.
este papel
mado dos años de vacaciones, los años
—¿Se acuerda que quiso traer gente de
46
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
que pasa en el exterior, la puerta estaba
tinieblas fue enfocando los ojos, una
Rebeca tomó el papel entre sus manos
cerrada. José llamo al administrador y
tenue luz caía de lo más alto de las pa-
y cuando José estuvo sentado con la
como no obtuvo respuesta gritó a todo
redes. Parecía el infierno y poco a poco
pluma empapada en tinta dictó:
pulmón:
fueron apareciendo los rostros taci-
Administrador:
—¡Salvador Lujano!
turnos, tristes y grises de infelices que
Salvador Lujano
La puerta del obraje se abrió y salió un
no dejaban de accionar las ruecas, los
Rayadores
hombre alto que usaba poncho azul
telares, las cardas y devanadoras. Las
Juan Hoca Pedro Guaca, Bartolomé
añil, sombrero de fieltro, botas hasta
cabelleras largas, descuidadas y llenas
Chicuemba
la rodilla y un acial o látigo con el que
de piojos caían sobre las espaldas de
Comitres
golpeaba sus botas. Dijo:
los hombres que no alzaban la vista de
Juan Carguay, Blas Cusco, Juan Cusi
—Buenos días, don José—Se sacó el
los telares. Si un indio se equivocaba en
—De todos el único antiguo es el Juan
sombrero para hacer una venia.
su labor, uno de los comitres destellaba
Hoca, a ese lo conoce el marqués, los
Rebeca se estremeció, siempre había
el látigo sobre la espalda semi desnuda.
demás los ha traído el nuevo adminis-
pensado que era un hombre malo y así
Rebeca vio que todos recibieron lati-
trador.
se lo susurró al oído a José:
gazos, las caras angustiadas, la palidez
—No sé por qué me da mala espina es-
—No me gusta ni un poquito, se le han
y la delgadez la horrorizaron. Más allá,
tos cambios, no sé por qué el patrón le
subido los humos.
en una especie de cuarto abierto vio las
dio un cargo tan importante al Salvador
Cuando llegaron cerca de Salvador Lu-
pailas de bronce donde se tinturaba la
Lujano—Dijo Rebeca.
jano, se saludaron y José dijo:
lana. Las hermosas mantas azul añil sa-
—Salgamos ya—Dijo José mientras
—Venimos de parte del marqués para
lían de ese infierno.
mantenía la puerta con su mano que
hacer la inspección.
—Parece que no van a poder quedarse
cerró apenas salieron.
—Entre, entre nomas, que aquí no se
mucho tiempo aquí, don José, esto es
Caminaron por el empedrado mojado
esconde nada.
trabajo de hombres.
por el agua de una acequia desbordada,
José y Rebeca subieron las gradas de
—¿Está insinuando que no soy hombre,
José dijo:
piedra desiguales y entraron por la
Señor Lujano?
—¿Ve lo que le digo Rebeca? Hasta las
puerta oscura y llena de hollín. Rebeca
—No, pero es usted demasiado fino
acequias están descuidadas, tengo que
no pudo contener un grito cuando sin-
como para atender estos menesteres,
hacer una inspección del agua antes de
tió el olor nauseabundo.
déjenos a nosotros los chagras y gente
que venga el marqués.
—Parece que es usted demasiado sen-
del campo manejar a los indios. Nunca
Rebeca asintió con la cabeza tratando
sible, doña. Será mejor que espere
han trabajado tan bien, han sido los
de no mojarse los zapatos. Ojalá no me
afuera.
años más productivos porque no so-
resfríe porque tengo tanto que hacer,
—La señora Rebeca tiene órdenes del
mos mariquitas que tratamos a los in-
pensó mientras saltaba unos charcos
marqués de saber todo lo que ha suce-
dios como si fueran unas damitas. No,
y recogía con sus manos el vuelo de
dido en estos dos años en la hacienda y
aquí se trabaja en serio y se pagan los
su vestido oscuro. Por fin llegaron al
en el obraje.
impuestos.
edificio grande, de paredes de adobe
—El obraje es el corazón de la hacien-
mal pintadas con ventanas enrejadas
da, don José. El corazón no descansa
situadas en lo más alto para que nadie
nunca.
pudiera escapar ni distraerse viendo lo
Rebeca, aterrorizada por el olor y las
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
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48
—No tengo tiempo para hablar con us-
Rebeca entró en la cocina y dio órdenes
rada absorta en el reflejo del cristal y
ted en este momento, lo espero a las
para que prepararan locro con choclos
reconoció a la abuela india en sus ojos
cuatro de la tarde en mi despacho, te-
y aguacates.
oscuros. Se retiró del espejo, se sentó
nemos que hacer un informe completo
—Es el almuerzo de hoy día para todos.
en el borde de la cama y pensó; tengo
de la forma en que está manejado este
—Sí, señora Rebeca y también hay dul-
que saber la verdad. Se arregló el cabe-
obraje—Dijo José y salió.
ce de higos y manjar blanco de postre.
llo para almorzar con José, en la cocina
Rebeca lo siguió y se puso las manos
—Un almuerzo como para reyes—Dijo y
pidió crema fresca de leche y se untó
en el pecho para que no se le saliera el
salió de la cocina agitando las manos.
en la cara y las manos para no sentir la
corazón. Se alejó un poco y vomitó el
Cuando estuvo sola en su habitación se
piel tirante y seca por el agua helada.
desayuno.
tiró boca bajo sobre la cama y lloró pen-
—Qué sed que ha tenido don José—Re-
—Rebeca, no se ponga así—Le dijo José
sando en el obraje. Sabía que su abuela
beca se sentó frente a José.
que la esperaba a lo lejos hasta que se
había sido india, sabía que uno de los
—Sí, creo que el trabajo de la mañana
pusiera mejor.
amos la poseyó y nació su madre a la
me deshidrató.
—¡Ese lugar es horrible, qué olor, qué
que también poseyó otro de los amos
—A mí me horrorizó—Rebeca se calló
dolor!
y nació ella. Le dolió su abuela india,
mientras la servicia les sirvió el plato de
—Pero usted ha visto foetear a los in-
su sangre, su condición. Los indios del
locro—Hay que hablar sin que se ente-
dios, ha visto a los mayorales montados
obraje casi no comían, les daban minu-
ren los sirvientes—dijo en tono miste-
en sus caballos pegar con el látigo a los
tos para tragar una avena mal cocida o
rioso mientras se metía una cuchara de
indios, lo hacen siempre en las cose-
un morocho semi crudo. Las lágrimas
locro caliente.
chas, en los sembríos, en los caves de
corrían por sus mejillas, sus zapatos lle-
—Nos hacía falta un buen locrito doña
papa, no me diga que no ha visto eso—
nos de lodo ensuciaron la colcha de su
Rebeca—Dijo José y le pasó el plato de
Dijo José caminando junto a ella.
cama. Lloró hasta que se durmió, una
barro con ají y chochos.
—Claro que sí, pero nunca como lo que
criada india entró, la descalzó y la tapó
—¡Ay. ¡Don José! Comidita era lo que
he visto hoy–Tragó saliva–Además en
con una manta que estaba doblada so-
nos faltaba.
las cosechas y caves los indios están en
bre el baúl, una manta verde oliva he-
La servicia entró otra vez con los agua-
el campo y les dan chicha y guarango.
cha en el obraje. Cuando la despertaron
cates y los choclos con queso fresco
¡Dios mío respiran aire puro, no están
era la hora de ir al almuerzo.
cortado en pedazos grandes.
encerrados!
—Señora, el almuerzo está listo en la
—No me vea así, don José. Hoy no co-
—Rebeca, tenemos que calmarnos.
cocina, don José la espera.
memos carne ni pollo, no podemos
—Usted es el que tiene que calmarse,
Rebeca se levantó desorientada, los
hacer eso mientras los pobres indios
tiene que poner a ese hombre en su si-
brazos le dolían por la posición en que
comen dos cucharas de avena mal coci-
tio—Rebeca no miró por donde pisaba y
se había quedado dormida. Le tomó
nada, además estamos en Pachogsola,
se mojó los pies y el ruedo del vestido.
tiempo entender lo que le decían pero
no en La Ciénega, aunque sea aquisito
—No se preocupe y la próxima vez me
finalmente se lavó la cara y las manos
nomás
deja a solas con el Salvador Lujano.
con agua helada de la lavacara que te-
—Bueno, bueno. Pero parece que ya no
—De eso no tenga la menor duda, no
nía sobre la cómoda. Se arregló el ca-
está tan afectada como esta mañana.
quiero verlo ni en sueños.
bello y se miró en el espejo con la mi-
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
de tierra alrededor de la tulpa encen-
esfumado.
Rebeca lo miró en silencio y no volvió
dida donde había una olla que siem-
—¿Y cómo es que apareció en La Ciéne-
a decir palabra durante el almuerzo, se
pre hervía, no sé qué contenía. Puedo
ga y al servicio del marqués?
sentía mejor pero ardía en deseos de
ver clarito mis pies descalzos, el olor a
—No lo sé, lo que recuerdo es que esta-
saber la historia de su nacimiento.
humo rozando mi pelo y saliendo por
ba muy enferma, parece que había es-
—La veo muy calladita—José se relamía
la paja del techo–Bebió otro sorbo–Yo
tado inconsciente por largo tiempo…mi
con los higos en miel.
era muy chiquita pero alrededor de esa
primer recuerdo es la cara de su mer-
Rebeca dejó que les retiraran los platos
lumbre no tenía miedo a nada, había
ced, doña Rosa de La Escalera que me
vacíos y poniendo los codos sobre la
dos mujeres…la una debía ser mi madre
decía que me despierte que era mucho
mesa dijo:
que siempre estaba llorando y la otra
tiempo de estar dormida.
—No puedo estar tranquila hasta no sa-
mi abuela que era india y vestía ana-
—¿Eso le decía?
ber de dónde mismo vengo.
cos, pies descalzos, huascas de colores,
—Sí, era una señora muy buena pero
Rebeca no sabía quiénes eran sus pa-
zarcillos de coral y en el pecho, bajo las
muy dominante, le gustaba que se le
dres, una vez había oído la historia de
huascas le colgaba una pieza de oro.
obedeciera al pie de la letra, igual que
su abuela india pero no sabía cómo
—Si era india no podía tener oro.
el hijo—Rebeca sonrió—Luego, cuando
llegó a la Ciénega. La sirvienta les trajo
—Pero era de oro.
pude hablar me regaló ropa, me alimen-
agua de cedrón, el aroma los tranquili-
—¿Cómo podía saber usted eso tan
tó y me puso en la escuela de los niños
zó. José dijo:
chiquita no debe haber oído siquiera la
de la hacienda para que un cura nos
—¿Nunca se lo ha preguntado a don
palabra oro?
enseñe a leer, sumar y restar y lo más
Gregorio?
Rebeca lo miró estupefacta, el cora-
importante era que nos catequizaban.
—No, cómo lo voy a molestar con esas
zón le latió a una velocidad peligrosa.
Pasé a su servicio cuando debía tener
tonteras.
Se puso la mano en el pecho tratando
unos nueve años, la servía y en la tarde
—No son tonteras.
de controlar el temblor que comenzó
iba a la escuela, la noche volvía, enton-
—Es que él tampoco conoce nada sobre
a sentir. José le sirvió más agüita y la
ces, doña Rosa hacía que le leyera el
mi origen.
tomó de las manos para tranquilizarla.
misal. Se arrodillaba en su reclinatorio y
—¿Cómo lo sabe?
—Don José, mi abuela tenía mucho oro,
rezaba con un rosario de oro y esmeral-
Rebeca tomó la taza humeante entre
oro escondido y esa figura oculta en el
das entre sus manos, yo me arrodillaba
sus dos manos y bebió un trago largo,
pecho. Me imagino que como era muy
en el suelo hasta que las rodillas me pi-
el cedrón la ayudaba en momentos de
niña no se preocupaba de que yo la vie-
caban de tanto dolor, eran muchas ho-
gran tensión. Contestó:
ra esconder en la pared, en un nicho ta-
ras de rezo para una niña tan chiquita
—Porque yo estuve aquí antes que él
pado con un tablero donde se colgaba
como yo.
—¿A ver, qué recuerda de su niñez, qué
la cebolla colorada. Cuando estaba sola
—Se ve que doña Rosa le tomó afecto.
es lo primero que le viene a la mente?
conmigo retiraba la tabla y sacaba unas
—A su manera sí. Aunque me castigó
Rebeca bebió más de la taza, cerró los
figuras de oro, me parece que hacía
varias veces, me pegaba en las manos
ojos para atrapar el recuerdo que venía
una especie de oración, no lo recuer-
mientras era una niña.
en una nube aromática y dijo:
do porque en ese momento ahumaba
—Es confuso. Lo primero que viene a
tantas hierbas medicinales que la cho-
mi mente es la habitación humilde de
za parecía llena de neblina—Rebeca se
una choza. Dormíamos sobre el piso
calló como si los recuerdos se hubieran
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
49
50
El marqués nació en ese tiempo y en-
ran bien atendidos. No crea don José,
muy refinado que aparece cuando ha-
tonces tuve que cuidarlo día y noche,
fue muy difícil para una niña como yo
cen estos santos, cuando esculpen la
doña Rosa no se confiaba de la ñuño
aprender todo eso en inglés y francés.
piedra. Rebeca repasó con la vista la
que lo amamantaba, yo tenía que dor-
—Pero ahora es la mejor ama de llaves
piedra tallada como si fuera un encaje
mir con ellos y ver que estuviera lim-
del mundo—José dio por terminado el
oscuro, las lágrimas volvieron a apare-
pio, doña Rosa me enseñó a ser muy
almuerzo y se levantó—Podemos con-
cer y dejó de mirar todo para dirigirse a
aseada.
versar otro ratito, en este momento
a una virgen de talla pequeña sin joyas
—Usted siempre ha estado al servicio
tengo que volver a atender los asuntos
y con el vientre abultado por estar ges-
del marqués.
del obraje.
tante. Se arrodilló sobre el almohadón
—Sí, no conozco otra vida.
Rebeca se estremeció al recordar el in-
del reclinatorio, puso los codos sobre
—Sin embargo usted viajó a Europa en
fierno donde estuvo esa mañana y se
el apoyo y cruzó las manos en actitud
la infancia de don Gregorio.
levantó tras José, pero cambió el rumbo
de rezo. Miró la cara de la virgen y se
—Sí, fue una experiencia única aunque
y se dirigió a la capilla. Caminó por los
dijo que era la más linda de todas, te-
casi me muero en el viaje, hay que sa-
corredores, los patios y observó los jar-
nía algo especial en sus ojos dulces y
lir de aquí a Guayaquil para ir al Callao,
dines descuidados, los naranjos agrios
a la vez enérgicos, era la virgen de los
ya sabe lo difícil que es—Rebeca miró a
cuajados de flores y frutos sobrevivien-
sirvientes y la capilla estaba en cierto
José tratando de entender a qué venían
do entre la maleza. Aspiró hondo y llegó
modo dedicada a ella.
esas preguntas, poseída por el recuer-
a la iglesia donde todavía no se daba la
El obraje, el llanto de esta mañana, el
do continuó—Me enfermé en el barco
misa de la tarde, los cuartos destinados
agua de cedrón y la conversación con
y doña Rosa me cuidó como si fuera su
al catecismo aún estaba vacíos. Rebe-
José parece que me ha mareado un
hija, llevaba muchos sirvientes que se
ca volvió a estremecerse al pensar la
poco, pensó Rebeca y la virgen la miró
ocupaban de todo, pero ella se ocupaba
rudeza con que los curas y las monjas
directamente a los ojos. No puede ser,
de mí.
enseñaban a los niñitos indios a rezar, a
Dios mío, estoy alucinando. Puso la
—No ha sido tan mala doña Rosa.
entender la religión y el juicio final. Les
cabeza entre las manos para rezar en
—No, era muy severa y religiosa pero
decían que irían al infierno por vagos,
silencio pero no pudo resistir alzar su
mimaba al marqués como si fuera un
malos, sucios y hechiceros. Mejor ya no
vista a La virgen y esta vez sintió una
muñeco, no se imagina como lo ama-
pienso en eso, se dijo a sí misma y entró
presión intensa en la parte alta del pe-
ba, era su único hijo. A mí me mimó
en la iglesia. El resplandor del pan de
cho, más arriba del corazón. Virgencita,
durante mi enfermedad, son los más
oro de los retablos, las pinturas y las ta-
qué me quieres decir, por favor perdo-
bellos recuerdos que tengo de ella. A
llas tan finas y bien logradas no dejaban
na todos mis pecados, yo no soy culpa-
don Gregorio lo pusieron a estudiar y a
de parecer extraños en una capilla tan
ble de lo que pasa en el obraje, yo no he
mí me hicieron aprender cómo manejar
humilde. Miró las manos de los santos,
hecho nada. Volvió a llorar con la misma
una casa, una cocina, un huerto—Le-
del señor Jesucristo, el encarne de los
intensidad que en la mañana mientras
vantó los ojos al tumbado—Cómo ser-
rostros todo hecho por los indios. Esa
un calor misterioso se le prendió en el
vir perfecto para que los amos estuvie-
habilidad les tiene que venir de algo
cuerpo ¿Será el fuego del
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
infierno? Tenía tanto miedo al Juicio
rancio a trabajo se esparció anulando
dicho que quiere el obraje limpio, los
Final como cualquier indio; a quemarse
el olor de los azahares, atrás venían los
indios bien comidos y que se use el lá-
por una eternidad, nadie entendía muy
niños para el catecismo.
tigo solamente cuando sea necesario y
bien cuáles eran los pecados veniales o
José esperaba en su despacho la visita
no más de diez latigazos, esas son las
los capitales, no se sabía si el deseo del
de Salvador Lujano. Tenía sobre el es-
órdenes.
cuerpo era castigado igual que el robo
critorio los libros de cuentas y rayas. La
—¿Pero si se trata a los indios como a
de un pan. Volvió a esconder la cabeza
puerta se abrió dejando pasar un poco
niños bonitos, cómo espera pagar los
entre las manos y poco a poco se fue
de viento y luego el olor pungente y he-
impuestos, las capellanías, cómo espe-
calmando; una paz cálida la invadió, se
diondo del administrador.
ra tener dividendos si los obrajes están
secó las lágrimas con el pañuelo que
—¿No me esperaba don José?—pregun-
declinando por las nuevas leyes y la in-
tenía en el bolsillo y se atrevió a alzar
tó en tono burlón.
troducción de textiles desde Inglaterra?
la mirada pero esta vez no sintió miedo
—Claro que sí, Salvador, tome asiento.
Ya verá como en poco tiempo se acaba
ni angustia, la virgen la había consola-
El hombre se sentó en la silla vieja,
la fabricación de paños en la Real Au-
do, le había hablado con el lenguaje del
frente a José que tosió un poco ante
diencia de Quito…
corazón y ella entendió que debía estar
el olor nauseabundo que invadió el pe-
—Hasta que eso pase, usted va a sus-
en paz y no contarle a nadie lo que le
queño despacho y se levantó para dejar
pender la violencia y con los mismos
pasó porque la podían creer loca. Una
abierta la puerta y que entrara el aire
indios va a lavar los pisos, las paredes y
brisa agitó los naranjos agrios y el aro-
aunque hiciera frío.
a blanquear por dentro y fuera con cal.
ma a azahares le rozó la frente, por un
—¡Achachaí, qué frío! De ganita abre la
Deberá dejar a los indios hacer sus ne-
minuto la iglesia se puso fragante y a
puerta, don José.
cesidades afuera, el olor que hay en el
ella le pareció que se había consumado
José no le respondió y se sentó. Abrió
obraje es insostenible, así está oliendo
un milagro. Agradeció tanta bendición
las páginas de los libros y dijo:
usted: ¡A mierda!
y juró venir en peregrinación desde La
—He visto que la producción se ha
El hombre sacó de debajo de su pon-
Ciénega a Pachogsola con velas de cera
mantenido estable, los productos si-
cho una botella de aguardiente de la
de abeja y pagaría de su propio bolsillo
guen siendo de mucha calidad, pero
que tomó directamente un buen trago,
a una india para que mantuviera la ca-
hay algo que me ha disgustado mucho.
luego limpió la superficie con su mano
pilla limpia. La virgen lucía como siem-
—¿Qué será, patroncito?
sucia y le extendió la botella, le dijo:
pre, por mucho que Rebeca la exami-
—Verá, Salvador. El trato que se está
—Tómese un traguito, don José, ya verá
nara de los pies a la cabeza no era más
dando a los indios es inhumano…
cómo se le pasa el malhumor.
que una talla quiteña, el encarne y los
—Ahí sí que protesto, estos indios vagos
—No tengo malhumor y gracias pero
ojos especialmente bellos. Claro, con
que no entienden nada, sólo entienden
hoy no quiero aguardiente.
esa perfección pensé que había adqui-
al látigo. ¿O quiere que se pasen qui-
—Parece que se ha contagiado de doña
rido vida, tanto llanto, cedrón y el olor
tándose los piojos o comiéndose los
Rebeca, qué sensibles se han hecho en
de los azahares me tienen trastornada.
parásitos?—Lo miró fijamente y con voz
Quito—Dijo y rió a carcajadas.
¿Quién habrá realizado la talla? pensó
pastosa y ronca dijo—Indios de mierda,
—No me importa lo que piense, el mar-
y salió de la iglesia. Ya en el empedra-
vagos, malparidos, apestosos..
qués ya mismo llega y a usted le convie-
do alcanzó a ver que por los corredo-
—Ya le entendí, Salvador. A mí no me in-
ne que todo esté en orden.
res venían los indios a misa, las caras
teresa lo que usted diga, hay que cum-
—¿El marqués va a venir a Pachogsola?
demacradas, el caminar lento y un olor
plir las órdenes del marqués que me ha
¡Qué va! Se ha de quedar enfiestado
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
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52
en la Ciénega, ya verá que pronto us-
que vive la Real Audiencia y el imperio
—Entre, entre don José—Le dijo y le
ted tendrá que ocuparse de fiestas, co-
español? Los indios son siervos de gle-
hizo una seña para que se sentara junto
rridas de toros y cacerías de venados,
ba como dice el padrecito en la iglesia.
a ella—Me muero, qué frío, vamos a to-
no creo que el marqués venga a una
Nosotros somos los fregados con los ri-
mar locro recalentado y después agüita
hacienda tan rústica como esta—Dijo
cos latifundistas, los indios no saben ni
de raspadura con hojas de limón, si no,
Salvador mientras empinaba la botella.
entienden nada, nosotros tenemos que
no nos calentamos ni en un año.
José cerró los libros y se levantó para
dejar la vida para lustrarle las botas al
Tomaron el locro y estaban con el agua
guardarlos, no contestó a Lujano que
patrón.
de raspadura y naranja cuando escu-
dijo:
—Bueno, Salvador tengo que cerrar ya,
charon un sonido extraño, Rebeca se
—Pelucas le ha de mandar a hacer, ya
y no se preocupe que no soy chismoso,
estremeció.
verá.
pero eso sí le aviso que cualquier día
—No es nada, doña. Así suena el viento
—Salga por favor que debo cerrar el
viene para acá, tendrá listo un caballo
sobre el chaparro y los sitios huecos.
despacho.
bien ensillado, tendrá limpia la casa,
—¿Cuáles
El administrador se levantó con una
no se olvide de hacerle las venias que
aterrada Rebeca.
sonrisa tenebrosa en su cara marcada
siempre le hace y sobre todo, no se ol-
—Es una forma de hablar, me refiero a
por la viruela, dijo:
vide de adecentar el obraje.
cuando pasa el viento por donde no hay
—Pero vea, no sea malito, no le avise al
José se alejó a paso vivo pisando los
árboles ni chaparros.
patrón lo que acabo de decirle.
charcos y mojándose los pies. Maña-
—¡Qué miedo! Parece que el viento se
José percibió una especie de amenaza
na reviso el batán, pensó mientras oía
hubiera puesto furioso.
oculta tras los ojos de Salvador, le pa-
el sonido del río muy cerca. Atardecía
—No me dirá que cree en esas supersti-
reció ver por un momento el destello
lenta y dolorosamente, siempre le ha-
ciones de los indios.
de una cuchilla metálica. No contestó y
bía parecido triste la agonía del día, el
—No son solo los indios, he oído histo-
guardó los libros en un cajón del escri-
lamento del agua que mueve los ma-
rias terribles a mucha gente.
torio que luego cerró con una llave que
zos para golpear los tejidos y volverlos
Rebeca calló un momento mirando la
sacó de su bolsillo. Salvador le tomó
compactos. Una angustia le consumió
taza que tenía entre sus manos, cuando
por el brazo y le insistió:
la boca del estómago, sintió el frío he-
de repente dijo:
—No le vaya a decir nada al patrón, en-
lado del viento pegándole en la cara.
—No sé pero esta noche duerme con-
tre nosotros tenemos que ayudarnos,
Que llegue pronto la noche para dormir
migo—Al ver la cara de asombro de
los ricos como él hacen su voluntad y
y olvidar el día de hoy, pensó mientras
José, dijo—Ni crea que en mi cama, us-
no les importa lo que nos pase, son los
se acercaba a la casa de techo de paja.
ted duerme en ese catre que está junto
dueños de todo. Es demasiado podero-
Rebeca, sentada alrededor de la mesa
a la ventana.
so para un pobre como yo, no lo olvide.
vieja esperaba a José, se moría de mie-
—¿Se da cuenta lo que van a decir los
—No pienso decirle nada, usted lo pue-
do del viento que soplaba fuerte, tanto
indios? El marqués nos mata.
de hacer si quiere—José respiró con
que parecía pleno de mes de agosto. El
—Yo le voy a contar antes que nadie le
dificultad, el aliento a aguardiente del
frío era insoportable por lo que orde-
diga nada, le voy a decir que me dio tal
administrador lo mareó—A ver si usted
nó agua de raspadura bien dulce con
susto que lo obligué a dormir en el ca-
es más compasivo con los indios.
hojas de naranja agria. Escuchó la voz
tre, para que nadie piense mal voy a or-
—Los indios no cuentan, patroncito.
de José y sintió alivio al saber que no
denar que lo tiendan y limpien bien, así
Esos están para trabajar ¿De qué cree
estaba sola.
van a saber dónde durmió usted
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
sitios
huecos?—Preguntó
y que lo hizo porque yo se lo pedí de puro miedo. Rebeca se levantó de la mesa y se acercó a la puerta de la cocina y dijo en voz alta: —Olimpia, anda a limpiar y tiende el catre que está en mi cuarto, ahí va a dormir don José porque tengo miedo de dormir solita—La criada escuchó sin mover una pestaña, Rebeca le advirtió—Verás que le he pedido que me acompañe, si quieres vos también puedes dormir con nosostros. —Dios se lo pay su merced, pero tengo que dormir con marido y guaguas. —Bueno, bueno. Esa noche, José y Rebeca se acostaron en sus lechos sin desnudarse por pudor. Se taparon bien y se dispusieron a dormir, el viento sonó más fuerte que nunca, tanto que abrió la ventana bajo la cual dormía José que se espantó y lanzó un grito. —¿Qué pasa?—Preguntó Rebeca sentada ya sobre su lecho, temblando de miedo. —No sé, doña Rebequita mejor dormimos juntos. Era tal el miedo que Rebeca le hizo puesto en su cama y durmieron abrazados. La Culpa es del Salvador por esa mirada que me echó, clarito se vio que me mando una maldición, pensó José mientras se apretaba contra el pecho de Rebeca. No se atrevieron a cerrar la ventana.
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
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EL CORAZÓN DE LA HACIENDA ESTÁ HERIDO
Salvador Lujano, a pesar de las amenazas de José, no cambió su forma de manejar el obraje. Todos los días ordenaba latigazos y la gente comenzó a pensar que le gustaba el sufrimiento de los indios. Se sentía poderoso cuando después de contar por decenas los latigazos en las espaldas escuálidas de los trabajadores se arrodillaban frente a él, le besaban la mano y con voz temblorosa decían; Dios se lo pay, así ya no he de ser tan malo. Se sentaba en la silla destartalada y bebía largos tragos del licor que siempre llevaba en su bolsillo mientras veía a sus vasallos alejarse sollozantes y sin poder caminar bien. Gritaba: —Agradece que no te dejo encerrado toda la noche, hoy no quiero oír llanto de mujeres pidiendo clemencia. Un día supo que Juan Andrés había llegado desde Quito hasta la Ciénega y lo mandó llamar. Juan Andrés salió a las cuatro de la mañana y se puso a correr como el chasqui que era. Llegó en dos horas a Pachogsola y se presentó ante el administrador. Salvador Lujano salió al corredor haciendo sonar las espuelas de sus botas y pisando fuerte en el corredor abierto al aire libre con piso de ladrillos viejos. Amarrado a su cintura llevaba el terrible látigo hecho con la piel del miembro de un toro bravo. Juan Andrés lo esperó sin miedo. —¿Te crees muy machito porque eres el mimado del patrón? Juan Andrés no contestó, le sostuvo la mirada y un viento agitó su cabellera larga y tan negra que brilló con la luz del sol. —El patrón no está aquí, se va a quedar en Quito por mucho tiempo, con tu mujer que es una india atrevida que le ha hecho brujerías a la patrona.
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LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
y en las cacerías del patrón. El patrón
mujer en el hombro, le dijo en quichua:
—¿Para qué me mandó a llamar?
lo contrataba con su familia como una
—El Juan Andrés me anda buscando,
Salvador Lujano le golpeó en el rostro
cuadrilla de peones especializados en
voy a ayudarlo.
con el látigo. Juan Andrés se estreme-
alta montaña, eran expertos en elabo-
—¿A dónde vas?
ció ante el embate sorpresivo.
rar puentes colgantes y en vadear ríos
—A Pachogsola, allá lo llamó el adminis-
—Indios desgraciados, hechiceros, bru-
correntosos. Las haciendas de Gregorio
trador.
jos. Tú y la india de tu mujer han hecho
Matheu de La Escalera constituían un
La Tránsito se movió sin hacer ruido y
brujerías al patrón y a su familia. Si no
verdadero territorio con tierras altas y
le preparó un quipe donde puso una
es así, dime ¿cómo puede un patrón
bajas que producían toda clase de pro-
portavianda llena de sopa, un pedazo
como el mío querer a un indio muerto
ductos y era Juan Andrés y su familia
de cuy y maíz tostado.
de hambre como vos?
los que se encargaban de las recuas de
—Llévale al Juan Andrés, mamitico
Juan Andrés bajó la cabeza sin atinar a
mulas para transportar lo que se nece-
muerto de hambre ha de estar. Si no ha
contestar.
sitaba en tan extensa propiedad y de
regresado, algo malo le ha pasado.
—Ahora que no está tu papacito vas a
traer el hielo del nevado.
Segundo supo que Juan Andrés estaba
saber lo que es trabajar como lo hacen
Juan Andrés, encarcelado pasó las no-
encerrado en Pachogsola y con el qui-
todos los indios, te voy a quitar lo galli-
ches con dolores en el cuerpo y muchas
pe bajo el poncho corrió para llegar al
to. Ponte a trabajar en el obraje.
veces con fiebres que lo hacían delirar
obraje al amanecer. Escaló la pared por
A Juan Andrés se le heló la sangre y no
y recordar el campo ancho y libre por
la parte trasera y cuando llegó a lo alto
pudo moverse. El látigo volvió a caer
donde transitaba entonando canciones
pegó la cabeza a las rejas de la ventana
sobre él y tuvo que entrar corriendo al
de tiempos pasados. Era de la raza de
pequeña y lo buscó en la oscuridad. Las
edificio sucio y pestilente. No pudo res-
los chasquis que corrían por el Cápac
lágrimas le corrieron por las mejillas al
pirar normalmente.
Ñan o camino del inca y del linaje Qui-
ver el bulto de un hombre que parecía
—Ahí indio bruto. No sabes tejer así que
tu-Cara. En esta ocasió había venido a
hueso y pellejo dormitando con la res-
a teñir la lana, bastante vas a sudar. Por
La Ciénega por orden del patrón para
piración debilitada. Al reconocer a su
primera vez en tu vida vas a trabajar.
arreglar los jardines y tuvo que acudir al
hermano silbó como huirachuro. A Juan
Los días pasaron y Juan Andrés no te-
llamado de Salvador Lujano.
Andrés le tomó tiempo reconocer a su
nía qué comer, nadie de su familia sabía
Una noche, en su choza de la Ciénega,
cuñado y cuando lo hizo se sentó con
dónde estaba. Se alimentó de las so-
Segundo Quispe, cuñado de Juan An-
el alma en la mirada. Segundo le arro-
bras de los demás que no eran más que
drés, sintió un olor a humo diferente.
jó un atado con tostado pero no pudo
pedazos de carne dañada y cucharas de
Tuvo la intuición de que era algo muy
darle la chicha ni la sopa. Se miraron a
maíz molido y cocinado. Durmió den-
importante y aguzó los sentidos en pro-
los ojos y un dolor profundo se exten-
tro del obraje que permanecía cerrado
fundo silencio para no despertar a su
dió hasta el último resquicio de esa ma-
para que no escapara y supo lo que
mujer y a los guaguas. Los cuyes casi no
drugada amarga. Segundo lo animó con
era recibir latigazos todos los días. En
se movían y no había una gota de vien-
una seña a comer y Juan Andrés comió
sus noches de soledad y desesperanza
to, pero el olor a humo de siempre se
despacito porque le dolía ese alimento
pensó en la Pastora, sus hijitos y en el
había intensificado y lo despertó como
nuevo después de días de haber comi-
Segundo, su cuñado que trabajaba en la
si quisiera comunicarle algo, supo que
do las sobras que le dejaban los demás
Ciénega. Soñó con el hielo del Cotopaxi
Juan Andrés le pedía ayuda y tocó a su
por piedad.
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
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Comió de uno el maíz tostado bajo
Hablaban en quichua como todos los
sobre su espalda.
la mirada impasible de Segundo que
demás.
—¡Levántate, indio vago!
ahuecó las manos en la boca para susu-
—¿Qué te pasó, por qué estás tan mal?
Juan Andrés estaba de pie cuando Lu-
rrarle en quichua.
—El administrador me mandó a llamar
jano le gritó:
—Voy a entrar a la hora de la comida
y me encerró. Ya no voy a poder salir—
—¡Con el poncho del patrón, indio la-
para darte lo que tengo aquí—Y desa-
Juan Andrés contestó mientras sorbía
drón! Espera que llegue a saber que
pareció.
la sopa.
robas en su obraje.
Segundo se escondió tras unos mato-
—Voy a pedir ayuda.
—Este poncho me regaló…
rrales y comió huevos de tórtolas que
—Nadie puede ayudarme—Se atragan-
Tres latigazos le cruzaron la cara y sin
encontró en un nido abandonado. El
tó con el pilche de chicha.
que pudiera defenderse, Juan Andrés
tiempo pasó lento y para no aburrirse
—Ponte este poncho que te regaló el
estaba en el cepo de castigo. Los miem-
hasta el mediodía, abrió el morral don-
patrón, así aguantas más el frío.
bros le dolieron tanto que rezó por su
de tenía lo que la Tránsito había pues-
Juan Andrés se puso el poncho y ensi-
muerte. Así estuvo sin saber cuánto
to, buscó un poco de chicha. Miró con
guida se oyó los gritos de los comitres
tiempo pasó con el cuerpo encorvado,
sorpresa que su mujer había puesto un
y del administrador que los llamaban a
la cabeza y las manos sujetas contra la
poncho nuevo para que Juan Andrés no
trabajar.
tabla del cepo. Estaba casi desfallecido
pasara frío por las noches. Era el pon-
—Corré, que no te vea—Le dijo Juan An-
cuando lo arrancaron de su calvario y lo
cho que le había regalado el patrón para
drés a Segundo que se esfumó sin que
arrojaron al suelo. Alcanzó a ver a Sal-
que subiera a recoger hielo, se puso a
lo viera Salvador Lujano.
vador Lujano que le dijo:
recordar las veces que su hermano vo-
Juan Andrés se alejó y dejó el poncho
—Pareces perro apaleado, te hace falta
laba de roca en roca con el poncho rojo
cerca suyo para ponérselo en la noche
agua. ¿Estás con sed?
agitándose al viento.
cuando el frío no lo dejaba dormir. Se
El indio Juan Andrés alcanzó a mover la
Sonaron las campanas de la iglesia avi-
puso a trabajar en el teñido de la lana,
cabeza afirmativamente, entonces, el
sando la hora de llevar la comida a los
el calor de las pailas de cobre era tan in-
administrador le echó un balde de agua
tejedores del obraje. Una fila de mu-
tenso que le pareció que se derretía en
sucia.
jeres ojerosas y asustadas esperaban
sudor, esa noche no tuvo comida, pero
—Ahí está tu agua.
que se abrieran las puertas para llevar
al amanecer volvió a oír al huirachuro
Juan Andrés abrió la boca para saciar la
la comida a sus maridos, había uno o
que, sujeto a los barrotes de la altísima
sed y se quedó solo.
dos hombres que llevaban el almuerzo
ventana, le arrojó una bolsa con tosta-
La cabalgata del marqués de Maenza
a sus papás viudos, se puso tras ellos
do que él devoró antes de salir a traba-
avanzaba hacia la Ciénega por el cami-
y entró como uno más. Los tejedores
jar. Segundo, desde lo alto lo vio con el
no bordeado de pencos. Gregorio sintió
tenían media hora para comer lo que
poncho rojo y le pareció que volaba por
algo extraño a su alrededor, un viento
habían preparado sus parientes. Segun-
los riscos y la nieve del Cotopaxi.
malo le cruzó la cara.
do avanzó por la penumbra y alcanzó a
Esa madrugada Juan Andrés durmió
—¿Le pasa algo, patrón?
vislumbrar a un hombre famélico que lo
como no lo había hecho en tantas no-
—Sí, me parece que el verano se ha
miró con los ojos ardientes.
ches. El abrigo del poncho y la comida
adelantado, tengo polvo en los ojos y
—Juan Andrés, aquí está tu cucavi.
fresca, lo sumieron en un sueño repara-
la boca.
—Dios te pague, primera vez que, como
dor, por eso no pudo levantarse a tiem-
comidita de verdad, pay, pay.
po y se asustó cuando sintió un latigazo
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
El viento arreció con más fuerza y su
y descuidado?
—Vaya límpiese un poquito que ya mis-
sombrero voló lejos, el mayordomo hin-
Rebeca se quedó en la mitad del corre-
mo les sirvo el almuerzo, el patrón quie-
có las espuelas en el caballo, saltó una
dor sin atinar a decir nada; la casa esta-
re que almuerce con él.
acequia y lo recogió entre las espinas
ba pulcra y con flores en los jarrones.
Sentados alrededor de la nueva mesa
de un penco azul. Lo alcanzó sin des-
Se estremeció y siguió a Gregorio a una
de comedor comprada a La Condamine,
montar. Gregorio le dijo:
distancia respetuosa. El patrón abrió
comían Gregorio y José.
—Gracias, Juan Manuel. Este maldito
puertas y pasó como una ráfaga por los
—Señor, la acequia avanza rápido, a pe-
viento va a acabar con nosotros.
salones, ella lo siguió con el susto en la
sar del viento y el polvo que dificulta el
Emprendieron nuevamente el galope
garganta, él se detuvo por fin y se vol-
trabajo de los indios.
dejando atrás al grupo de peones y mu-
teó para decirle:
—¿Cuántos son?
las de carga que los seguían. Estaban a
—La casa está bien, pero el jardín es un
—Alrededor de cien, están bajo las ór-
unos minutos de la casa de la hacienda
desastre. ¿qué pasó con el Juan Andrés?
denes de los caporales negros.
y el viento comenzó a amainar.
—Su merced, no lo he visto estos días,
—Confío en que todo esté bien, si estás
—Los limones y las flores están secán-
no sé qué pudo pasar.
a cargo no tengo que preocuparme.
dose. ¡Qué descuido del Juan Andrés,
—¿Cómo que no está? Quiero que ven-
A José le pareció extraño que el mar-
nunca me ha fallado así!
ga José en este instante.
qués no mostrara más interés por la
—Cierto, patrón. Ese indio nunca ha de-
—Sí, su merced. Ya mismito viene. Se
acequia que era el proyecto en el que
jado tan descuidado el jardín.
fue a ver el riego de los potreros.
había puesto tanta energía.
Gregorio revisó con la mirada la tierra
—Está bien, tengo hambre.
—Lo que quiero saber es dónde está el
seca, los limones llenos de polvo y pre-
—Enseguida le sirvo el locro que esta-
indio Juan Andrés.
guntó:
mos cocinando y gallina con arroz. No
—No lo sé, señor. Pensé que estaba
—¿Qué pasó? Hace poco llovía a cán-
sabíamos que venía y es todo lo que
aquí, tenía señaladas las tareas del jar-
taros y ahora todo está seco, y el Juan
hay.
dín y los limones.
Andrés me va a oír, no ha regado ni lim-
Gregorio se pasó la mano por el cabello,
—Vaya, qué bien cuidan mi hacienda
piado la acequia.
lo que tranquilizó a Rebeca, dijo:
cuando no estoy. Acabo de llegar y he
Juan Manuel vio la ira en el rostro de
—Está bien, que José coma conmigo.
visto la ruina de árboles y plantas, un
Gregorio y sintió pena por el castigo
Rebeca salió apresurada para buscar a
descuido total.
que iba a recibir el indio favorito.
José, que según sus cálculos debía ya
—No me había fijado.
— ¿Qué pasó con el Juan Andrés? –In-
haber regresado de la inspección de la
—Claro, ninguno de ustedes tiene la
sistió Gregorio.
acequia. Lo encontró caminando por el
sensibilidad de apreciar lo bonito, lo
—Bien raro está esto, patrón.
patio de los caballos.
que exalta el espíritu.
Llegaron al patio de los caballos y un
—Don José, el marqués lo está buscan-
José bajo la mirada y no pudo comer
grupo de indios salió a recibirlos. Gre-
do.
más, el plato de gallina quedó intacto.
gorio preguntó:
—¿Está aquí? No nos dijo nada sobre su
—¿Vas a desperdiciar así la comida?
—¿Dónde está Rebeca?
venida—Se sacudió el polvo de la casa-
Claro, como no te cuesta nada, piensas
—Aquí, su merced.
ca con las manos y dijo—Qué ventarrón
que el dinero se da en los árboles. ¡Es-
—¿Por qué está todo tan desordenado
tan terrible, casi me bota del caballo.
toy harto de tanto descuido!
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
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José comió bajo la feroz mirada del
damente a su puerta, pero él contestó:
—Anda y di a José que ya estoy listo,
marqués.
—¡He dicho que no se me moleste!
que no me haga esperar.
—¿Qué esperas? Anda a ver qué pasó
Rebeca se retiró y cuando estuvo lejos
—Sí, amo patrón
con el Juan Andrés.
de la puerta de la habitación corrió a
José y los peones esperaban montados,
—Sí, señor—Contestó José y salió.
ver a José, lo encontró en la cocina to-
un indio sujetaba el caballo de Gregorio
Gregorio, dio vueltas por el mismo sa-
mando colada de máchica.
que se movía inquieto. Montó y gritó:
lón a la espera de José que llegó en ese
—¿Qué pasa, don José?
—¡Mi acial!
momento.
—No lo sé, Rebeca. No lo he visto tan
El mayordomo apareció con el vergajo
—¿Qué fue del Juan Andrés?
enojado en toda mi vida. Quiere ir a Pa-
de miembro de toro, lo entregó a Gre-
—Señor, dice la mujer del Segundo
chogsola a buscar al Juan Andrés.
gorio que lo tomó y lo enrollo a la espal-
que al Juan Andrés le mandó a llamar
—Seguro lo quiere matar por haber des-
da, su caballo golpeó el empedrado del
el Salvador Lujano para que vaya a Pa-
cuidado así el jardín. ¿Cómo así está en
patio con los cascos recién herrados.
chogsola y que desde entonces no ha
Pachogsola?
En el obraje, Salvador Lujano escuchó
regresado.
—Me dijo la Tránsito que el Salvador Lu-
un galope cercano. Dejó lo que estaba
Gregorio retomó su caminata por el sa-
jano lo mandó a llamar.
haciendo y salió al corredor de pilastras
lón y se detuvo frente a la ventana, se
—Entonces, el patrón tiene que enten-
de piedra ennegrecidas por la mugre y
pasó la mano por el cabello y sus ojos
der que el pobre Juan Andrés no podía
el humo de las pailas que hervían las la-
se tornaron agua oscura y tormentosa.
desobedecer—Rebeca se llevó las ma-
nas y los tintes. Se puso nervioso cuan-
Dijo:
nos a la boca y miró a José con los ojos
do vio a lo lejos la polvareda que levan-
—Quiero mañana mis caballos ensilla-
desorbitados.
taban los jinetes, el viento le arrancó
dos, vamos a Pachagsola. Tú, el José
—Sí, doña Rebeca. Me parece que va
el sombrero y el corazón le saltó en el
Manuel y dos peones.
a pedir cuentas al Lujano, ya sabe que
pecho cuando reconoció al marqués a
—Sí, señor.
no le gusta que desobedezcan sus ór-
la cabeza de la cabalgata. Sin sombre-
—Espera—Gregorio sin voltearse hizo
denes.
ro, con el cabello alborotado y lleno de
una seña con la mano a José—quiero
—¡Dios mío! Irá tranquilito don José.
polvo entró nuevamente en el obraje y
que prepares mi acial, mi látigo.
Esa noche, a pesar de la ira que lo domi-
sacó a Juan Andrés que estaba con las
José, a pesar de que no podía ver la cara
naba, Gregorio se quedo dormido ape-
manos atadas a la espalda. Los caballos
de Gregorio, supo que en ese momento
nas puso la cabeza sobre la almohada.
ya habían llegado al patio cuando se es-
era peligroso; una fría calma se había
Su dormir fue profundo, sin sueños ni
cuchó el grito del marqués.
apoderado de él.
súbitos despertares, cuando amaneció
—¡Salvador Lujano!
—Sí, señor. Todo estará listo a la hora
su mente estaba lúcida y su corazón
Salvador se adelantó unos pasos y se
que usted ordene.
más enfurecido que el día anterior. Se
quedó de pie en lo alto del corredor, el
—A las seis de la mañana, no te retrases.
vistió solo y se dirigió hacia la cocina
viento sopló más duro y el polvo era un
—Como usted ordene, señor.
donde pidió un café y una choclotanda
tormento que se metía en los ojos y en
—Puedes retirarte.
que la cocinera le sirvió temblando de
la boca. Gregorio desmontó con la ayu-
Gregorio se encerró en su dormitorio y
miedo. Cuando terminó su desayuno
da de dos indios que lo recibieron y se
nadie lo volvió a ver. Rebeca tocó tími-
dijo sin regresar a ver.
hicieron cargo de su caballo.
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
Escrutó con la mirada el corredor y vio
trabajar el cobre como Dios manda.
Juan Andrés comenzó a sollozar tratan-
a lo lejos la imagen de Juan Andrés pri-
El administrador estaba listo para lle-
do de no hacer ruido. Entonces, Grego-
sionero con las manos amarradas a la
var al amo a que viera las mejoras, pero
rio lo abrazó y le dijo:
espalda y escoltado por dos comitres,
Gregorio no se movió y dijo:
—Tranquilo, Juan Andrés. Yo siempre he
se dio cuenta que lo habían azotado y
—Juan Andrés, habla.
creído en ti, tiene que haber una expli-
castigado por mucho tiempo y pregun-
Juan Andrés sabía que su palabra no
cación a lo que hiciste—Lo sintió tem-
tó:
valía nada, que nunca podría contar su
blar más y pudo aspirar el olor rancio de
—¿Qué pasó?
verdad, pero la mirada de Gregorio era
todos los sudores y dolores que había
—Su merced, este indio alevoso y ma-
insistente y él, que estaba resignado a
sufrido, sintió la debilidad de su cuerpo
lagradecido ha estado robando ampa-
morir en el castigo, bajó los ojos, Gre-
y la poquita cosa en que se había con-
rado en la confianza que usted le tiene.
gorio lo vio temblar y entonces se acer-
vertido, le dijo otra vez—Dime por qué
—¿Qué robó?
có. Le dijo:
tuviste que robar.
—Un poncho rojo de las bodegas, de
—Juan Andrés, quiero oír tu versión.
—No, patrón, no su merced. No robé
esos que se mandan a Lima. No puede
Lujano se acercó y dijo:
nada—Hablaba tan bajito que sólo Gre-
ser que se permita semejante abuso,
—Su merced, un indio nunca da su ver-
gorio pudo escucharlo.
hay que sentar un precedente y por eso
sión.
—Tranquilo, te creo. No tienes que con-
lo traje acá para castigarlo y que los
—¡Habla Juan Andrés, habla!
tarme nada. Lo recuerdo, el poncho que
demás tengan mucho miedo de pasar
Juan Andrés estaba a punto de desfa-
te regalé—Le abrazó para consolarlo y
siquiera cerca de los almacenes.
llecer; tantos días de azotes y casi nada
lo llevó junto a un poyo, lo ayudó a sen-
La ira de Gregorio iba en aumento,
de comida, tantas noches durmiendo
tarse y le pasó la mano por la espalda.
ahora resultaba que no podía confiar ni
con las ratas que le mordían las manos
Gregorio se apartó de Juan Andrés y
en el indio que era uno de sus mejores
y los pies lo habían debilitado al punto
tomó el acial que tenía alrededor de los
amigos, lo miró detenidamente y vio
que le era casi imposible hablar. Sabía
hombros. Se acercó a Salvador Lujano
que soportaba el tormento con altivez,
que tendría que enfrentar el enojo de
y gritó:
entonces se acercó a él y le dijo:
Salvador Lujano que no perdonaría si
—¡Voy a ordenar que te muelan a pa-
—¿Cómo pudiste hacer algo así?
contaba su verdad. Cayó al suelo y los
los!—El látigo cayó sobre el adminis-
—Su merced no tiene que hablar con el
dos comitres lo sostuvieron por los bra-
trador que saltó en un intento por huir,
indio, ese es nuestro trabajo, no tiene
zos.
pero Gregorio lo enlazó por los pies con
que ensuciarse en estos asuntos que
—Ayúdenlo a levantarse.
el vergajo. Los hombres, que antes pro-
puedo resolver yo. Tiene que ser el cas-
Los comitres obedecieron y Juan An-
tegían al administrador, obedecieron al
tigo tan grande que ningún otro indio
drés quedó con las rodillas dobladas
patrón y no lo dejaron alejarse para que
se atreva a mirar siquiera los ponchos
y la cabeza baja. Gregorio se acercó y
recibiera los latigazos como si fuera
que se producen en este obraje. No se
ordenó:
uno de los indios a quienes tanto mal-
preocupe de nada, patrón. Yo me hago
—¡Suelten las amarras de sus manos!
trataba.
cargo de todo–Cambió el tema como si
Los hombres obedecieron y Juan An-
Gregorio fuera de sí gritó:
Juan Andrés ya no tuviera importancia
drés hizo un esfuerzo para mantenerse
—Voy a mandar a que te amarren en un
y dijo–Si le parece, vamos a ver las nue-
en pie, entonces Gregorio le dijo:
palo y te den latigazos hasta romper-
vas pailas que nos trajeron de Latacun-
—Quiero qué me digas por qué robaste
te la espalda y después quiero que te
ga, son una maravilla, ahí sí que saben
un poncho.
vayas lejos de mi vista, no quiero que
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
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permanezcas una hora más en mis pro-
—Sí, señor.
Estaba débil pero la rabia y el odio
piedades.
Cuando Gregorio llegó a la Ciénega, se
que sentía le dieron la fuerza nece-
José se colocó junto a Gregorio y le dijo:
encerró en su cuarto y se acostó sin ce-
saria para montar en el caballo que
—Señor, es mejor dejar el castigo en
nar ni hablar con nadie. Tumbado sobre
encontró ensillado. Su cabalgar fue
manos de los mayordomos. ¿Qué ha-
su cama miró al techo y unas lágrimas
duro y doloroso; sintió que se le des-
cemos con el Juan Andrés? Parece muy
silenciosas le mojaron el rostro; la in-
garraba la piel y se le rompían los
enfermo.
defensión de Juan Andrés, su cuerpo
huesos, las lágrimas corrían furiosas
Gregorio se dio cuenta que iba a matar
roto por los latigazos lo llenaron de una
por sus mejillas rasmilladas. Se detu-
a Salvador Lujano y se detuvo, no dijo
culpa desconocida. Se preguntó cómo
vo por un momento, aspiró con difi-
nada; los mayordomos sabían lo que te-
el indio Juan Andrés, que volaba por la
cultad para que el aire entrara en sus
nían que hacer y encerraron a Salvador
nieve, bajaba riscos y enlazaba toros
pulmones y gritó lo más fuerte que
Lujano en una de las cárceles del obra-
bravos en los páramos más inhóspitos
pudo:
je. Para Gregorio, Lujano había perdido
tenía que aceptar sin rechistar un cas-
—¡Juro que vengaré lo que me han
importancia, el castigo ya estaba dicta-
tigo brutal. Lo que más le preocupó
hecho y maldigo al Marqués de
do y ahora había que ayudar a Juan An-
fue la desnutrición que sintió cuando
Maenza y a su descendencia; a sus
drés, se acercó a él y pasándole la mano
lo abrazó, su amigo de siempre, el que
hijos y nietos para que sufran los tor-
por el brazo derecho dijo:
más admiraba y respetaba no era más
mentos por los que me ha hecho pa-
—Quiero que le den una buena comi-
que un indio a merced de los caprichos
sar Gregorio Matheu de La Escalera!
da y le ayuden a curarse esas heridas,
de amos, religiosos, españoles, crio-
Esa noche, José se encaminó hacia su
quiero que arreglen un camastro en tu
llos, mestizos y administradores de los
cuarto, se detuvo al escuchar unos
oficina, José.
obrajes. Se juró a si mismo nunca más
golpecitos en los vidrios de la galería,
—Sí, señor.
abandonar a Juan Andrés, se dio cuenta
se acercó y vio a un indio que le hacía
—Cuando esté mejor, lo van a llevar a
que había sido presa de la envidia y los
una seña con las dos manos como si
la Ciénega para que termine de recupe-
celos. Gregorio no apagó la vela y tuvo
le rogase que lo escuchara. Le dijo al
rarse y luego que regrese a Quito don-
un sueño lleno de sobresaltos.
indio:
de la Pastora.
Salvador Lujano, atado a un poste reci-
—Entra que hace mucho viento.
Gregorio entró en el obraje y vio con
bió latigazos y luego lo arrojaron a uno
—Preste posadita, mamitico—Le besó
sus propios ojos el horror que era el lu-
de los cuartos de prisión del obraje.
la mano.
gar. Dijo:
Las ratas le mordisquearon las orejas y
—¿Qué quieres?
—José, desde mañana se ponen a lim-
los pies, la sangre se le secó en costras
El indio se descubrió la cabeza y ba-
piar este lugar, he dicho miles de veces
gruesas. Una mañana entró uno de los
jando la mirada dijo en quichua:
que quiero un sitio de trabajo ventilado
caporales y le dijo:
—Estaba yo pastando unos borregos
y limpio, que a los indios se los castigue
—Salvador, el patrón quiere que salga lo
del amo cuando oí al Salvador por Lu-
con mesura y se les dé una hora para
más rápido de su propiedad pero le ha
jano gritando una maldición contra el
el almuerzo, te quedas esta noche para
dado dos días para que se recupere y
patrón.
que te encargues de todo—Mirándolo a
alcance a recoger sus cosas, su mujer y
los ojos le dijo—Lo primero es hacerse
sus hijos lo están esperando.
cargo del Juan Andrés, lo quiero sano
Salvador Lujano salió de su prisión y la
en una semana.
luz solar le cegó por unos momentos.
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
UNA GRAN SORPRESA
Mariana bordaba y miraba de reojo a sus hijas que estaban sentadas a la turca sobre almohadones rosados y verdes. Observó a la monja sentada en una silla; tenía la espalda recta y sobre las rodillas un compendio de gramática castellana. Mariana se aburrió y regresó la mirada sobre el bastidor para ponerse a bordar nuevamente. Sonrió al escuchar a sus hijas repetir oraciones gramaticales en las que se hablaba de la virtud de la virgen. En ese momento entró Adolfina, se inclinó y le dijo al oído: —Su merced, tiene visitas. —¿Quién?—susurró Mariana. La monja se distrajo con los susurros y alzó la mirada, Mariana que la vio dijo: —Madre, me van a perdonar pero tengo que atender a alguien. Las niñas aprovecharon ese instante para estirar las piernas y cambiar de posición antes de que la monja las retara. Mariana y Adolfina se dirigieron al corredor y cerraron la puerta detrás suyo, la marquesa dijo: —Qué alivio respirar aire puro, uno se ahoga junto a la monja—Se miró en el reflejo de uno de los espejos y dijo—La intemperie está acabando con el cristal, ya no sirve para nada. —Su merced, uno de los franceses la espera en el salón. —¿El señor De La Condamine?
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
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aldea muy fea y sucia.
bailar a la moda de París.
—No, Niña. Es otro, creo que es el jefe
—Bueno, puedo ser muy sucia y fea, de-
Él sonrió de una manera que hizo que
de todos.
pende de dónde se encuentre uno.
ella bajara la mirada y la posara sobre la
—¿El señor Godin? Pero si yo lo conozco
—¿Desean que les traiga algo, sus mer-
alfombra de flores.
muy poco, La Condamine no lo quiere.
cedes?
—Pero es verdad, malgasté el dinero de
—¿Le digo que se vaya, su merced?
—¡Ay, Adolfina! Me había olvidado que
la misión.
—No, yo no tengo por qué meterme en
estabas aquí.
Mariana se llevó las manos al pecho y lo
los líos de otros.
—Señor…
miró con intensidad.
—Pero el amo se puede enojar.
—Godin. Louis Godin, Madame.
—Está usted a contraluz, madame. Así
Mariana se encogió de hombros y cami-
— El que nos salvó del encierro en la
nunca va a ver mi fisonomía. El sol está
nó hacia el salón, activó violentamente
fiesta de gobierno
en este instante en la mitad oriental del
el picaporte y abrió la puerta. Se quedó
Mariana se acercó un poco más y pre-
cielo, diría yo que son las diez de la ma-
clavada en el piso cuando vio la figura
guntó
ñana.
de un hombre de espaldas que miraba
—¿Le apetece algo para estas horas de
En ese instante el reloj de la Catedral
por la ventana al jardín de rosas. Es-
la mañana, como un chocolate, un café
dio las 10 campanadas, Mariana se es-
taba a contraluz y no pudo reconocer
o un jugo de frutas?
tremeció y bajó los ojos buscando el
a ninguno de los franceses. Se acercó
—Un jugo de frutas, me encantan las
tiempo que se escondía bajo los sillo-
en silencio para poder verlo sin que las
que tienen acá.
nes.
palabras interrumpieran ese momento.
—¿De qué fruta le gustaría?
—Hugot es muy buen relojero, ha com-
Aspiró una fragancia cálida y profunda
—Sorpréndame.
puesto el reloj de la catedral que no
que le recordó la rama de un árbol que-
—Ya oíste, Adolfina. Sorpréndenos.
funcionaba desde hace años—Hizo una
brada por el viento. Se acercó un poco
—Como ordene su merced.
pausa y continuó—Para que usted pue-
más, el hombre se volteó y le dijo:
El sol se retiró de las ventanas y el salón
da saber la hora.
—Disculpe, marquesa que entre así en
se sumió en una semi oscuridad. Ma-
Mariana no sabía si creerle, pero como
su casa sin ninguna invitación—Le besó
riana no pudo ver con claridad la fiso-
se trataba de un sabio francés decidió
la mano.
nomía del visitante sentado en el sofá,
que debía ser verdad que las horas aho-
—Los geodésicos franceses siempre
las piernas largas reposando sobre la
ra funcionaban gracias a Hugot. En es
son bienvenidos en mi casa.
alfombra. Alzó la mirada para verle los
momento entró Adolfina con una fuen-
—Sí, pero yo nunca he estado en este
ojos pero solamente percibió su sonri-
te en la que había dos vasos y una jarra
lugar tan hermoso.
sa. Él dijo:
de cristal llena de un jugo enigmático.
—Me alegra que le guste.
—Soy Godin, madame. El hombre del
—¿Qué me van a dar?
—Me va a gustar mucho más si pudiera
que tan mal hablan mis compañeros,
—A ver, pruebe y adivine qué es—Con-
sentarme, estoy agotado.
dicen que les robé el dinero que me dio
testó Mariana.
—Qué tonta que soy, por favor tome
la Academia.
—Por la forma en que me está mirando
asiento—Le señaló un sofá.
—Yo nunca creería eso, señor, es usted
creo que algo peligroso.
—Cada vez estoy más maravillado con
el que nos salvó del encarcelamiento en
—Pruebe, no hable tanto—Rió Mariana.
la elegancia y el lujo de Quito, es algo
la fiesta de María Luisa Bejarano. Lo re-
que nunca imaginé, pensé que era una
cuerdo muy bien, ese día nos enseñó a
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
—Es una delicia—Dijo Godin que sostu-
Mariana vio con asombro que Godin
esquinas y bajaron por las gradas de
vo entre sus manos el vaso lleno hasta
despedía a Adolfina que esperó la or-
piedra. Godin dijo:
la mitad—Esto es —Cerró los ojos—esto
den de su señora para marcharse, la
—Qué aroma, es exquisito un jardín de
es nuqui.
marquesa le dijo:
rosas sembradas como el maíz, en hi-
—No, no. Es naranjilla.
—Adolfina, déjanos solos.
leras.
—Por eso, es nuqui o naranjilla de Qui-
Adolfina le sacó los ojos con desespera-
—Aquí llaman guachos a las hileras, es
to. Pero en realidad es solanum qui-
ción, la marquesa no podía quedarse a
una forma un tanto primitiva de diseñar
toense. Los incas llamaban a esta fruta
solas con un hombre cuando su esposo
un jardín, pero el terminado es asom-
lulum.
estaba ausente.
broso, el aire huele a rosas.
—Sabe usted mucho.
—Vete a ver a los niños, mis hijas deben
Se sentaron en una banca de piedra a
—Bueno, me he quemado los sesos
seguir con la monja.
la sombra de un magnolio oloroso. Sus
estudiando desde muy niño y he vis-
Adolfina quiso decir algo pero no se
cabezas casi se rozaban y sintieron el
to recompensados mis trabajos con el
atrevió ante la mirada autoritaria del
calor del sol sobre los pies que escapa-
reconocimiento de la Academia de Las
francés y terminó por abandonar la ha-
ban a la sombra.
Ciencias de París.
bitación. Se quedó detrás de la puerta
—¡Qué paz!
—Por eso lo nombraron jefe de la expe-
pero Mariana la abrió y le dijo:
—Sí, señor Godin, es el lugar más sana-
dición a pesar de ser el más joven, era
—Anda, Adolfina. No necesito que me
dor del mundo, aquí las penas se van
el más apto.
cuiden de día y de noche—Y sin decir
como por magia. Se sacó un zapato y lo
—Sí, en las ciencia sí, pero luego ya ve,
más cerró la puerta de un portazo. Vol-
agitó para que saliera una piedrita que
no pude administrar la empresa y he-
vió a abrirla y gritó—¡No me espíes!
le estaba molestando y luego dijo:
mos quedado en bancarrota.
Cuando regresó al salón, el francés es-
—Cuénteme sus pecados, los quiero oír.
Mariana miró por la ventana, pero él,
taba de pie ante la ventana, ella se acer-
—Es usted audaz—Le sonrió.
que ya se había terminado el jugo, le
có y pudo verle los ojos y la boca con
Ella se perturbó y dijo:
dijo:
toda claridad.
—No lo creo, todas queremos que nos
—Señora, la gente espera que un aca-
—¿No quiere sentarse? Así, de pie esta-
cuenten cómo es el mundo fuera de
démico sea más casto que un sacerdo-
mos incómodos.
estas montañas—Logró calzarse el za-
te—Hizo una seña a Adolfina para que
—Me gustaría salir al jardín, aquí esta-
pato, alzó la vista y vio al Pichincha.
llenara otra vez el vaso y continuó—
mos encerrados—Se acercó aún más a
Dijo—Siempre está ese monte ahí, no
Pero somos hombres llenos de necesi-
la ventana y miró hacia el cielo—Afuera
nos deja ver el mar ni París.
dades que de pronto nos encontramos
hace un día hermoso y podemos hablar
—¡París, Madame! Todas las mujeres
solos en medio de un sitio bello pero
sin que usted quede como una mujer
que conozco sueñan con París.
hostil, diferente y alejado de lo que nos
que se encierra con un hombre en el
—Es que de ahí viene lo elegante. Por
es familiar. Con esa tristeza y desespe-
salón de su casa.
eso debe haberse enamorado de la
ranza llegué a la isla de Santo Domin-
Mariana hizo un movimiento de asom-
Dame en Rose, qué nombre tan bonito.
go y debo confesarle que no pude vivir
bro y se preguntó si era demasiado
Godin rió tan fuerte que Mariana puso
como lo hicieron La Condamine y los
provinciana para un cosmopolita como
la cara seria y espero a que se calmara.
demás. A lo mejor era el más débil de
Louis Godin.
—Usted mismo me dijo que comenzó a
todos y pronto comencé a frecuentar
—Vamos al jardín, a la vista de todos.
frecuentar a La Dame en Rose.
La Dame en Rose.
Salieron por el corredor, doblaron dos
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
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—Señora, dije textualmente: “a fre-
rente, los indios tienen raíces, yo diría
existir. Era tan denso el entorno, tan
cuentar la Dame en Rose”, que es muy
que están momentáneamente conquis-
lleno de hechicería y perfumes extra-
diferente porque se trataba de un pros-
tados, pero un negro en Port au Prince
ños que yo perdí la voluntad y comencé
tíbulo.
es propiedad absoluta de su amo, no
a gastar el dinero de la expedición en
—¿De un qué?
puede pensar, ni tener sus afectos sin
complacerla a ella y a una mujer enig-
—Un burdel, señora—Al ver su cara de
permiso de su dueño. En fin.
mática y de una belleza tan dominante
asombro le dijo con una venia de la ca-
—¿Y cómo conoció usted a la mulata?
que parecía una pantera.
beza—Un lugar donde los hombres van
Godin se levantó para perderse entre
—¿Era otra mujer?
a buscar compañía de mujeres.
las rosas. Ella lo siguió con la mirada y
—Sí, y de esa me enamoré hasta perder
—¡Qué horror, señor Godin! Usted se
pensó que se había perdido. Se levantó
la cabeza, el corazón y la voluntad—
refiere a una casa de p- u- t -a -s—Dijo
para encontrarlo pero se sentó rápida-
Alzó la mirada al cielo como si tratara
mirando para otro lado.
mente porque lo vio regresar con una
de encontrar consuelo en las nubes y
—Era un burdel muy especial.
rosa entre las manos.
continuó—Se llamaba Guzan, creo que
Mariana no podía creer que un sabio
—¿Pensó que me había perdido?—Le
en algún idioma debe significar deseo
francés llegara a su casa para hablarle
preguntó y se sentó a su lado.—La se-
porque eso fue lo que me pasó; fui pre-
de burdeles, pero se hizo la desentendi-
ducción que uno conoce en ese sitio
so de un deseo que no pude controlar
da; ardía en deseos de saber cómo era
puede llegar a capturar los sentidos
y por eso ahora mis compañeros me
la vida fuera de los dominios del mar-
de un hombre hasta volverlo esclavo
desprecian.
qués y entonces, preguntó:
de pasiones que nunca conoció. Es tan
—Pero usted es el jefe de la expedi-
—¿Qué tenía de especial?
peligrosa como estas rosas que exhalan
ción—Mariana estaba temblando.
Podía sentir la respiración del francés,
un perfume delicado pero que pueden
—Ya ve que soy un desastre—Arrojó la
sus hombros casi se tocaban. Él dibujó
perturbar un alma sensible—Se llevó la
rosa y la miró—La Condamine ha tenido
círculos en el suelo con una rama del
rosa al rostro y dijo—el aroma negro de
que vender sus pertenencias y expo-
magnolio que había caído cerca, con-
La Dame en Rose era una puerta al in-
nerse a humillaciones para poder tener
testó:
fierno.
un poco de dinero.
—Era un burdel regentado por una mu-
Mariana se sintió avergonzada por la
Mariana quiso regresar a la casa pero
lata.
conversación y el perfume de las rosas
Godin continuó hablando como si lo
—¿Una mulata? Pero eso no es posible,
pero presa de un embeleso no se atre-
hiciera para él mismo:
aunque a lo mejor por tratarse de una
vió a moverse de su sitio para escuchar
—Me volví tan loco que ordené a nues-
casa de “p” puede ser.
lo que Godin le relató.
tro dibujante, Morainville, que pinte los
—Es difícil entender cómo funcionan
—Cuando entré por primera vez en
retratos de Guzan y Bastienne Josephe.
las cosas en un sitio como Port au Prin-
ese sitio supe que estaba perdido, su
—¿Usted ordenó eso al señor Morain-
ce. La esclavitud es brutal, tratan a los
dueña, la mulata Bastienne Josephe
ville?
esclavos con tal crueldad que no parece
me hizo sentir un rey, el más amado de
real.
todos sus clientes y sin darme cuenta
—¿Igual que aquí tratan a los indios?
estaba yo en los brazos negros de las
—De alguna manera, sí. Pero es dife-
mujeres más hechiceras que pueden
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
—Sí, y no tuvo más remedio que obede-
—No, no. Hubiera sido peor, ya todo
de plata donde había una esquela, se la
cer. Las mujeres quedaron encantadas,
Quito estuviera inventando cosas.
entregó a la marquesa que la leyó con
pero ahí no termina mi locura; Guzan
Adolfina llegó en ese momento con
atención ante la mirada curiosa del sir-
quería tabaqueras, ropas finas, plumas
una pañoleta para protegerla del vien-
viente.
para ponerse en el peinado y un día me
to aunque el sol estaba radiante y hacía
Quito, 1736
pidió un diamante que costaba tres mil
calor. Atrás llegaron Rebeca con el niño
Señora marquesa de Maenza.
libras, una pequeña fortuna.
Manuel y un peón. Mariana agradeció
Mi querida Mariana:
—Entonces, usted se dio cuenta del
en silencio el no estar sola con el aca-
La siguiente carta es para invitarte a pa-
error que estaba cometiendo y se apar-
démico, se despidieron y ella ordenó
sar unos días en Puembo, ven con tus
tó de ella para regresar con sus compa-
que Adolfina acompañara al señor a la
esclavas. Es una verdadera lástima que
ñeros.
puerta.
nuestros maridos no estén, pero como
—Mala deducción, madame. Si hubiera
Cuando la esclava regresó, Mariana no
son tan ocupados nos tienen abando-
actuado de esa manera mis compañe-
le dio tiempo a decir nada y le ordenó:
nadas y descuidadas, he pensado que
ros no me odiarían como lo hacen aho-
—Haz que me ensillen un caballo.
sería mejor pasar juntas con un grupo
ra. No, utilicé más fondos de la misión
—¿Y otro para mí o para el Juan Ma-
de amigas y disfrutar del campo, hay un
y le compre el diamante. Mire, me agra-
nuel?
padrecito que oficiará la misa todos los
deció en una cama de sábanas blancas
—No. Quiero ir sola.
días, de eso no hay que preocuparse.
y perfumes desconocidos, no recuerdo
—El amo se puede poner furioso.
Con todo mi cariño,
si fue real lo que me pasó aquella noche
—No está aquí, no puede saber lo que
tu amiga y servidora,
entre las llamas de la velas blancas y el
hago—Mariana dijo con un ademán de
Rosa de Araujo y Río.
sonido del mar cerca de la ventana.
la mano en el aire.
Días después se dispuso el viaje de
En ese momento, Mariana vio la figura
Adolfina se detuvo un instante y Maria-
Mariana a la hacienda que los grame-
del jardinero limpiando los bordes del
na, que andaba rápido hizo lo mismo y
son alquilaban en Yaruquí y una maña-
caminito que se dibujaba entre las ro-
volteó a verla.
na, Adolfina entró en la habitación de
sas.
—¿Qué te pasa, no vas a obedecer?
la marquesa, todavía no había aclara-
—Es hora de que se marche, señor.
—Señora, por favor, el patrón se va a
do así que llevaba una palmatoria con
—¿La he ofendido?
enfurecer conmigo y con la señora Re-
una vela encendida. Se acercó al lecho
—No, cómo puede pensar eso, me he
beca.
y descorrió los cortinajes, la marquesa
asustado con el jardinero, debe estar
—Está bien, Dile al José Manuel que me
suspiró y se tapó la cara con la almo-
escuchando.
acompañe y que vaya armado con todo
hada.
Godin buscó entre las plantas pero vio
lo que encuentre.
—Su merced, ya son las cinco de la ma-
sólo a un indígena con los pies descal-
Mariana entró en su dormitorio y se
ñana, los caballos esperan ensillados.
zos que trabajaba con una azadilla sin
puso su traje de montar sin ayuda de
—¿Ya está todo listo?—Preguntó Maria-
levantar la vista. Dijo:
nadie. Escuchó unos golpecitos en la
na sentándose sobre la cama sin rastro
—No creo que entienda lo que estamos
puerta y gritó:
de sueño.
hablando.
—¿Quién?
—Sí, su merced. Los baúles están em-
—Señor, Godin—Suspiró hondo—Acá se
—Su merced, soy Ismael.
pacados, los sirvientes y los esclavos
enteran hasta las paredes.—Debimos
—¡Entra!
listos.
hablar en francés.
Ismael entró con una bandeja pequeña
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
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Mariana se levantó y se dirigió al cuarto
de mano y salió apresurada tras su ama.
cos y espinos azules en plena floración.
de aseo, Adolfina la siguió para lavarla
Alcanzó a decirle en el corredor.
Se sintió transportada por la delicia de
y vestirla con traje de montar. La luz de
—¿Quiere despedirse de los guaguas?
la mañana, se arregló el mantón para
la vela les ayudó a orientarse, hacía frío.
—No, no los quiero despertar. Estoy
que le entrara un poco de aire y le gustó
Por alguna parte se filtró la frescura de la
tranquila porque se quedan con Rebeca,
el galope uniforme de los caballos. Tu-
madrugada como la corriente de un río
Pastora e Ismael. Están en las mejores
vieron que desmontar para cruzar los
cuando corre bajo los molles.
manos, no les quiero arruinar su descan-
puentes y no vadear el río y así, al final
—¿El amo sabe que salimos por unos
so.
del día llegaron a la hacienda que Pedro
días a Yaruquí?
Alcanzaron el patio de los caballos y
Gramesón había arrendado en Yaruquí.
—Sí, Adolfina. Te he dicho mil veces que
Mariana montó con la ayuda de Juan
Entraron a galope corto por la avenida
salimos con su venia.
Manuel, Adolfina lo hizo por sus pro-
de aguacates, un perro les ladró y en-
Mariana aspiró ampliamente y la magia
pios medios, iban tapadas con un largo
seguida salieron varios sirvientes para
de esa marea matutina que desapareció
manto de lana para protegerse del frío.
hacerse cargo de los caballos y ayudar
tan fugaz como cuando entró. Entró Is-
Salieron de Quito a paso lento para no
a Mariana a desmontar. Ya en el suelo,
mael con cara somnolienta trayendo el
arrollar a los vendedores de alimentos
sintió que le dolía el cuerpo por una jor-
desayuno para la Marquesa que desayu-
que entraban en la ciudad. Observaron
nada tan larga sin detenerse más que
nó con prisas y la emoción de empren-
a los cargadores de hierba, leña, carne
para comer un poco de fritada con mote
der un viaje sin su marido.
y todo lo que se necesita para alimentar
cerca del río y con el sol quemándoles el
Adolfina, mientras la peinaba dijo:
a la población y a los caballos, las indias
alma. Adolfina se paró junto a ella tam-
—La pobre Pastora no deja de llorar.
que cargaban enormes bultos a sus es-
baleante y dijo:
—¿Por qué?
paldas mientras llevaban un recién naci-
—Su merced, qué paliza el viaje, el amo
—¡Ay, niña! El amo ordenó que una cua-
do prendido del pecho.
hubiera descansado en una de sus pro-
drilla de indios salieran a trabajar a Ya-
Por fin pudieron galopar y enfilaron ha-
piedades.
ruquí con los señores franceses. El Juan
cia Puembo la mañana iba desvelando
—Sí, pero por el momento está en Lima
Andrés se fue como cabecilla, el amo
las neblinas de la madrugada y poco a
así que ahora se viaja como digo yo—
dice que es el que más sabe.
poco fue tomando forma el Cayambe,
Contestó con la mano en la cintura para
—Pero eso está muy bien. Gregorio dice
el Antisana y más allá el Cotopaxi. Ga-
mantenerse en pie.
que no hay nadie como el Juan Andrés
loparon sobre las nubes apiñadas abajo
En ese momento alcanzó a ver que las
para cruzar quebradas e inventarse for-
en la llanura. Mariana no tenía a quien
luces iluminaban el corredor de vidrieras
mas de pasar caballos y aperos por esas
decir sus pensamientos ni el arrobo que
y vio a su amiga Josefa Pardo de Figue-
peñas y laderas. Además, después de lo
le produjo la limpieza del aire y la ampli-
roa caminar apresurada con una palma-
que le pasó en Pchogsola no lo quiere
tud de la vista, pensó que bajo el ampa-
toria en la mano, se detuvo en la escale-
apartar de su lado, lo quiere proteger.
ro de los nevados todo estaba bien. Los
ra y entregó la vela a una esclava cuando
—Sí su merced, pero la Pastora tiene
caballos resoplaron y se llenaron de aire
alcanzó a ver a Mariana con el polvo del
miedo que le pase algo, se quedó bien
puro.
camino sobre sus ropas desarregladas.
asustada con lo que le pasó en el obra-
A Adolfina le llegaba de vez en cuando el
—¡Por Dios, mamía! Cómo se te ocurre
je—Remató las trenzas con unas cintas
aroma del maíz, chochos y ají que llevaba
hacer el viaje en una jornada, el río esta-
bordadas con perlas diminutas.
en sus alforjas para Juan Andrés. “Pobre
ba crecido y tuve miedo de que no pu-
Mariana se puso de pie y salió de la ha-
Pastora”, pensó, “se quedó tan triste…”
dieran cruzar.
bitación. Adolfina recogió los cepillos y
Una sacudida de su yegua la obligaron a
—Ya ves, Josefa. A mí no me detiene
espejos de marfil, los puso en un maletín
fijarse en el camino bordeado por pen-
nada.
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
—Bueno, deja todo en manos de mi gente y entra para que tomes una limonada antes de que te desmayes. Mariana la siguió y se sentó en una banca en el corredor, dijo: —Hasta aquí llegué, ya no doy más. —Ya vienen con la limonada y después te enseño tu cuarto. —Por lo que más quieras, que Adolfina también descanse. —¿Tu esclava? Claro, ya la mandé a la cocina para que coma y se vaya a dormir, hoy te pongo una muchachita para que te ayude. Mariana tomó dos vasos de limonada y se sintió mejor. —Hace calor, Josefa. —Sí, acá es otro clima, mucho mejor que en Quito, ven te ayudo a quitarte ese mantón—Le retiró el mantón de los hombros. —Debe estar apestoso. —No te preocupes de nada, mañana lo mando a lavar, ahora mejor te vas a dormir y en el desayuno hablamos. —¿Está aquí Rosa Larrea? —Claro, está en cama cansada—Levantó las manos en seña de desasosiego y dijo—Pasó toda la tarde bajando capulíes de los árboles.
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
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TABABELA LA BELLA
Mariana entró a la habitación que le habían preparado y se puso un camisón de dormir de Josefa, se metió en la cama y la esclava de la hacienda le frotó la espalda con hierba mora. Esa noche soñó con los cóndores sobrevolando cerca de su cabalgadura: Era ya entrada la mañana cuando alguien entró y dijo: —¿Descansaste reina? Mariana sintió una mano fría sobre su hombro y abrió los ojos, vio a una mujer elegante que le sonreía. —¿Ya no me conoces, reina mora? —Rosa—Se incorporó en el lecho y le dio un beso en la mejilla—Qué bueno que estés aquí, pensé que iba a pasar unos días a solas con la Grameson. —No, yo te dije que seríamos algunas mujeres, están las Dávalos, la Teresita y la Micaela Maldonado. —¿Y Pedro Gramesón? —Está ocupadísimo ayudando a Jean Godin en sus trabajos, ya sabes, lo mandan los geodésicos de la seca a la meca. Pobre chico. Mariana se vistió sola, al amparo del biombo, se lavó como pudo y salió fresca como una flor al amanecer. —Qué linda estás, bueno eso siempre ha sido así—Rosa la tomó del brazo y juntas entraron al comedor donde las demás las esperaban.
68
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
una en una a las señora elegantes que
—Los podemos invitar a comer.
—Buenos días a todas—Mariana les
desayunaban servidas por esclavos y
—A dormir, pobrecitos deben estar ago-
mandó un beso con la mano y se sentó
sirvientes indígenas. Su mirada se posó
tados.
junto a Rosa—Me muero de hambre.
en Rosa y decidió que sería su mejor
—Es una buena idea—Dijo Josefa que
—¿Qué vas a tomar?—Le preguntó Jo-
amiga. Recordó que en la mañana la ha-
también se interesaba por las cien-
sefa.
bía llamado reina mora, eso le pareció
cias—A lo mejor necesitan ayuda nues-
—Café, por favor bien cargado y dos
el colmo de la intimidad y se sintió di-
tra.
choclotandas—Dijo Mariana frotándo-
chosa. Se mantuvo callada mientras co-
—Me parece que nuestros maridos han
se las manos.
mía las choclotandas y aprovechó para
mandado cuadrillas de indios para que
—Sí, pero antes vas a tomar jugo de
estudiar el comportamiento de las se-
hagan el trabajo.
nuestras naranjas.
ñoras; se llamaban a sí mismas mamías
—Sí, son indios de Tumbaco, Puembo y
—¿Y el café?
y reina, mi reina. Reclinaban la cabeza
de aquí mismo—Contestó Josefa.
—Despuecito, también lo cultivamos
sobre el hombro de la otra, se dijo para
—Mi marido mandó al mejor de todos—
aquí.
si misma que eran tan distintas a como
Comentó Mariana.
—Qué delicia tomar café de la hacien-
se comportaban en las fiestas y cace-
Las demás la miraron asombradas, ellas
da, qué delicia todo.
rías. Pero luego recordó que a veces,
ni se imaginaban que pudiera haber di-
Mariana bebió su jugo y luego pidió que
cuando hacían un aparte, conversaban
ferencias entre indios. Mariana se son-
le sirvieran el café. Observó a sus ami-
con una familiaridad que a ella le dolía y
rojó, pero luego dijo:
gas; le parecieron alegres y más abier-
la llenaba de celos.
—Se llama Juan Andrés y sabe escalar
tas que cuando estaban con los mari-
—¿Qué vamos hacer ahora?
los nevados más altos para traer hielo,
dos. No dijo nada pero pensó que era
—Ya no más paseos, ni baños, ni re-
también ayuda en las cacerías, mi mari-
un descanso estar solas, como cuando
cogidas de capulíes y chirimoyas. Les
do no se mueve sin él cuando salen de
estaban en el convento, aunque ella
propongo ir a visitar a los franceses
caza.
nunca estuvo en uno, no recibió educa-
que están midiendo no sé qué cosa en
Las demás no dijeron nada, la miraron
ción hasta que conoció a Paul en la Cié-
Yaruquí.
como a un bicho raro. Josefa dijo:
nega. Siempre soñó con conocer ese
—Quieren saber la forma de la Tierra,
—Bueno, qué les parece si vamos an-
mundo único de las compañeras de es-
para eso están tratando de medir un
dando, queda cerca.
tudio, envidió la intimidad que parecían
grado de longitud y latitud para com-
—Pero mandemos a los sirvientes con
tener y bebió el último sorbo de café.
parándolos llegar a una conclusión más
limonada y frutas para que los pobreci-
—Qué lindo tu pañuelo, Magdalena—
certera de la forma que tiene la Tierra—
tos coman algo fresco.
Dijo Teresita.
Dijo Mariana.
Mariana preguntó por Adolfina y se di-
—Si quieres te lo presto.
Las otras mujeres guardaron silencio,
rigió a su cuarto, apenas entró llegó su
—Gracias, nunca he tenido uno para
Mariana bajó la mirada y Rosa dijo:
esclava ya descansada.
ponerme alrededor del cuello, queda
—Mariana se pasa con Pedro Vicente
—Vamos a ir andando a ver lo que ha-
muy bonito— Teresita se colocó el pa-
Maldonado y La Condamine, ha apren-
cen los franceses.
ñuelo.
dido mucho.
—Qué bueno, su merced. Le voy a llevar
Mariana se dio cuenta que le hacía falta
—Nosotras también queremos enten-
el cucavi al Juan Andrés. La Pastora le
la complicidad entre amigas y miró de
der, vamos a verlos.
mandó comidita.
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
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70
—Adolfina—La marquesa la tocó en el
—¿No tenemos que pasar una quebra-
do en dos grupos. ¿Cuáles son los que
brazo— dime con sinceridad si crees
da?
están aquí?
que estas señoras me acepten.
—No, si estamos al otro lado de la que-
—Está Godin con Jorge Juan. Verguin y
—Pero qué dice mi niña—Adolfina se
brada, para regresar a Quito tenemos
Jean Godin los asisten.
volteó y la miró asombrada—si usted es
que volver a pasar ese puente horro-
—¿Y La Condamine?
la más bella, la más rica y la más mar-
roso.
—Está al otro lado con Bouger y Ulloa.
quesa de todas.
Caminaron amparadas por sombrillas
Godin se fijó en ellas y dio órdenes a
—Sí, pero eso no cuenta, no formo par-
de encajes y mango de marfil. Se reco-
su sobrino Jean para que las atendiera.
te de su grupo—Suspiró y dijo—Tú que
gían las faldas con la mano libre tratan-
A Mariana el corazón le latió de mane-
tienes miedo de lo que pueda decir
do de pisar en terreno plano con sus
ra incomprensible cuando vio al joven
Gregorio quiero que sepas él me pidió
botines de campo. Las esclavas lleva-
asistente venir. Se enderezó y esperó
que viniera y me aconsejó que tratara
ban cestas llenas de fruta y los indios
que le dijera algo, pero el francés se di-
de ser más amiga de ellas, por el bien
cargaban pondos de limonada a sus
rigió a Josefa y le dijo:
de mis hijos.
espaldas. Mariana se divirtió y rió con
—Madame, Godin quiere que pasen a
—¿Por el bien de sus hijos?
las otras como si se hubieran conocido
su tienda de campaña para que no les
—Sí, Adolfina. Tienen que tener contac-
desde niñas y se hubieran contado se-
de una insolación.
tos, moverse en sociedad, hasta ahora
cretos en los dormitorios helados del
—Encantada, enséñenos el camino.
sólo recibimos en casa, nunca vamos
convento. Por fin se detuvieron y se
Las mujeres siguieron a Jean y atrás
de visita, es hora de comenzar, así lo ha
quedaron mudas al ver el inmenso ope-
las esclavas con los cestos de frutas y
dicho el marqués.
rativo que se desplegaba ante sus ojos.
provisiones. Mariana bajó la vista para
—Bueno, ustedes saben más que yo,
—Esos caballeros tan elegantes son
ver por dónde caminaba, pero adivinó
pero sí le digo que esas señoras se
los franceses—Dijo Rosa achicando los
la presencia de Godin esperándola al
mueren de ganas de ser amigas suyas,
ojos para ver mejor.
pie de la tienda. Caminó con las dos
venga a que la peine—Movió el tabure-
Todas se le acercaron y se detuvieron
manos férreamente asidas al mango de
te para que se siente.
presas de una timidez repentina. En si-
su sombrilla y cuando sus ojos se en-
Mariana se miró en el espejo y dijo:
lencio observaron las cuadrillas de in-
contraron, se asustó tanto que quiso
—Quiero los corales rosados que me re-
dios limpiando los matorrales mientras
dar marcha atrás pero el sol la cegó y
galó Gregorio.
los capataces montados en caballos
sin darse cuenta llegó a dónde la espe-
—¿Los que se puso en la selva cuando
restallaban los látigos. Mariana alcanzó
raban. Godin estaba tan elegante que
venimos acá?
a ver a la distancia a Juan Andrés que
parecía haberse vestido para la ocasión.
—Sí, son más frescos, menos ostento-
daba forma a unos maderos con la asis-
Se acercó a ellas y les dijo:
sos.
tencia de unos cinco indios. Regresó a
—Gracias por venir, es un honor com-
—Tiene razón, se la ve jovencita y fresca
ver a los franceses y se fijó en Godin
partir nuestro trabajo con ustedes.
para un día caluroso como hoy.
dando órdenes a sus colaboradores que
—Queríamos tanto ver por nuestros
Cuando las señoras estuvieron listas, se
obedecían sin rechistar. El viento sopló
ojos lo que están haciendo, es mucho
reunieron en el corredor y salieron se-
suave, su sombrilla se estremeció y se
lo que nos han contado—Dijo Rosa.
guidas de sirvientes y esclavos.
quedaron quietas a la espera de una se-
—¿Queda lejos?
ñal. Por fin, Mariana dijo:
—No, Marianita. Estamos cerca.
—Sé que los geodésicos se han dividi-
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
—Señora, tiene razón. Todos los días te-
pero aún eso dejó de ayudar y las seño-
—De acuerdo con Newton, el diámetro
nemos visitas, vienen de todos lados a
ras miraron el piso sin saber qué decir.
de la Tierra en el plano ecuatorial es 34
observarnos, pero nunca hemos tenido
Los franceses las observaron admira-
millas más larga que en los polos y un
una tan agradable—Godin sonrió y con
dos de la vestimenta que llevaban y las
grado de longitud en el ecuador debe-
un gesto ordenó a sus asistentes arre-
sombrillas tan finas que ahora estaban
ría ser un poco más largo que un grado
glar la tienda. Jean y Verguin entraron
plegadas frente a ellas. Godin dijo:
de latitud—Su mano larga y poderosa
para disponer en un semi círculo las si-
—Bueno, espero preguntas.
señaló en el globo los polos y la línea
llas para las señoras.
Como nadie preguntó, el dijo:
ecuatorial. Continuó—Con las dos me-
Mariana se quedó rezagada y cuando
—Les voy a explicar lo que estamos ha-
didas en las que estamos trabajando
las demás entraron, Godin se acercó a
ciendo.
se puede comparar un grado de latitud
ella y le dijo al oído:
Ellas levantaron las cabeza y lo miraron
en el ecuador con uno medido por los
—Qué bueno que haya venido, la esta-
muy atentas. Él dijo:
cassinis en Francia o por Maupertuis en
ba esperando.
—Para llegar a saber la verdadera for-
Laponia.
Ella quiso protestar pero Godin ya esta-
ma de la Tierra vamos a medir un grado
Mariana se levantó y mirando por la
ba en el interior de la carpa, dijo:
de longitud y otro de latitud y compa-
puerta dijo:
—Señoras, pónganse cómodas. Sé que
rar estos dos grados—Las miró y ellas
—No entiendo cómo van a hacerlo en
es un sitio modesto para lo que están
asintieron. El continuó—Vamos a hacer
esta planicie.
acostumbradas, pero en un trabajo
nuestras propias observaciones sin fi-
—Tiene razón en preocuparse por eso,
como este no se puede pedir mucho.
jarnos en las que han hecho otros como
debemos determinar la longitud de la
Las señoras se acomodaron como pu-
los Cassini.
base con precisión.
dieron, Mariana se sentó entre Rosa y
Godin se levantó y pidió a sus asisten-
Mariana miró dudosa la enorme plani-
Josefa, no sabía por qué se sentía tan
tes que desenfundaran el globo terrá-
cie donde los capataces hacían trabajar
incómoda, quería regresar a la casa lo
queo y lo trajeran. Las señoras lanzaron
a los indios sin descanso. Godin la ob-
más pronto, pero se vio acorralada en-
un grito de admiración al ver la belleza
servó y se colocó junto a ella.
tre sus amigas y los franceses. Las es-
de la esfera terrestre montada en un
—Esta base de línea va desde Oyam-
clavas pusieron un mantel azul sobre
caballete.
baro hasta Caraburo—Le señaló con
la única mesa y sacaron los aguacates,
—Es muy bello, una obra de arte y preci-
la mano la planicie—Hemos marcado
chirimoyas, limonada y tajadas de que-
sión como pocas—Dijo Godin mientras
las terminales de la base con grandes
so en platos que traían al fondo de los
manipulaba el globo—Se trata de medir
piedras de molino y ahora estamos lim-
canastos. Se pusieron a cantar.
un grado de latitud y otro de longitud
piando la vegetación.
Godin tomó asiento y a las señoras
para comparar estos dos grados y llegar
Godin las invitó a salir para ver los tra-
les pareció el monarca absoluto de las
a una conclusión sobre la forma de la
bajos. Magdalena llamó aparte a Josefa
ciencias y las estrellas. Sus asistentes
Tierra.
y le dijo:
esperaban su más mínima orden para
—Muy interesante—Interrumpió Mag-
—No sabes cómo me arrepiento de ha-
complacerlo al instante. Se hizo un si-
dalena y no dijo más.
ber venido, no entiendo nada y estoy
lencio incómodo, lo único que rompía
Godin no levantó la vista del globo te-
cansada de estar bajo este solazo vien-
el hielo era el ajetreo de las esclavas,
rráqueo y continuó:
do indios trabajar, hasta acá llega el olor
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
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72
a sudor.
ro junto al cual encontró a Juan Andrés
ciendo más allá?
—No te quejes que te veo entusias-
puliendo unas vigas de madera, él la
—Son los trípodes, para que no haya
mada con los franceses.
miró y dejó su trabajo. Se acercó y se
ninguna variación de tamaño por
—Claro, pero lo que no quiero es reci-
arrodilló para besar el ruedo de su ves-
causa de los cambios de tempera-
bir clases de astronomía.
tido, dijo:
tura, venga—Godin la llevó nueva-
Las dos regresaron junto a Mariana
—Alabado, amita patrona.
mente donde estaban las perchas y
que preguntó a Godin:
—Por siempre alabado, Juan Andrés.
le señaló una—Todas tienen en el ex-
—¿Y ese sendero tan liso que han he-
Levántate y sigue con tu trabajo—Le
tremo una delgada plancha de cobre
cho para qué es?
contestó.
para que empaten perfectamente y
—Me alegro que lo haya descubierto,
Juan Andrés vio la mirada autoritaria de
las mediciones sean exactas.
todavía no está terminado. Para eso
Godin y regresó a su trabajo. Godin, se
Mariana trató de entender, pero se
están los indios trabajando. Debemos
acercó al sitio donde estaban unos pos-
distrajo al ver al teniente de navío
nivelar con precisión el sendero que
tes pulidos cubiertos de una resina para
Jorge Juan que se acercó a donde es-
servirá para las triangulaciones.
protegerlos de la intemperie y los exa-
taba y la saludó para luego dirigirse
—¿Y dónde termina el sendero?
minó minuciosamente; pasó la mano
a Godin:
—Para ser más eficaces nos dividimos
por la superficie y los olfateó. Mariana
—Ya está todo listo para poner las
en dos grupos, al otro extremo están
sintió el miedo de Juan Andrés y ella
perchas sobre los trípodes—Ense-
La Condamine, Brouger y Ulloa. El ca-
también se asustó al ver la cabellera os-
guida ordenó a los trabajadores que
mino está marcado cada kilómetro,
cura de Godin agitarse con el viento, no
dejaran lo que estaban haciendo y se
así nos orientamos mejor.
pudo ver su cara y rezó en silencio para
concentraran en poner las perchas
Las señoras parecían cansadas y pro-
que todo estuviera bien. Al cabo de un
en los trípodes. Gritó—¡Son seis trí-
pusieron regresar a la tienda de cam-
momento, el geodésico dijo:
podes donde deberán colocarse las
paña para beber la limonada que ha-
—Por fin alguien que entienda lo que
varillas!
bían traído. Godin dijo:
quiero. Buen trabajo, Juan Andrés.
Mariana se sentó sobre una piedra y
—Está bien, ya las alcanzamos. Me
Mariana suspiró aliviada y se acercó
observó la precisión con que se eje-
gustaría enseñar a la marquesa de
para ver el magnífico trabajo de Juan
cutaron las órdenes y el cuidado que
Maenza lo que están haciendo los in-
Andrés, no podía más del orgullo.
puso cada de uno de los geodésicos
dios que nos prestó el marqués.
Juan Andrés es muy bueno—Susurró al
en todo. Se olvidaron de ella que los
Mariana no pudo decir nada y lo si-
oído de Godin y se retiró rápidamente.
observó hipnotizada. Pusieron los
guió. Caminaron entre hombres que
—Hemos pintado cada una con un color
seis trípodes y cuando estuvieron lis-
limpiaban matorrales con machetes y
codificado para que siempre estén en el
tos, Godin gritó:
mulas que cargaban los desperdicios
mismo orden.
—¡Vamos a poner el borde de la pri-
para dejar limpio el camino. Godin le
—Son sólo tres—Dijo Mariana.
mera perpendicularmente sobre el
ofreció su brazo y ella aceptó; le era
—Sí, señora. Cada grupo tiene tres per-
extremo de la base!
difícil caminar entre tanta rama y tro-
chas de 6 metros para las triangulacio-
Cuando así se hizo, se acercó Jorge
zos de madera, la sombrilla la protegía
nes.
Juan con una plomada que era un
del sol. Por fin llegaron a un aserrade-
—¿Qué son esos aparatos que están ha-
hilo que colgaba de esa primera per-
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
—Ahora que ya está puesta la primera
—No es una joya como se imagina, pero
—¿Encuentran diferencias en la longi-
percha vamos a colocar la segunda y la
es tan valiosa como cualquiera de las
tud de las perchas?
tercera, tienen que tocarse con preci-
que usted tiene.
—Cuando encontramos diferencia en
sión los extremos de cobre—Explicó
Mariana se aproximó hacia la mesa
la longitud de las perchas hacemos la
Godin a los peones.
donde Godin había puesto un estuche
corrección sustrayendo o añadiendo lo
Mariana se levantó para buscar a sus
que abrió con sumo cuidado, le hizo
que hemos notado.
amigas que no salían de la tienda pero
una seña para que se acercara más. Se
—¿Cuánto miden las tres perchas jun-
se sorprendió al ver una cantidad de
colocó tan cerquita de Godin que pudo
tas?
gente sentada al borde la acequia, se
oír su torrente sanguíneo y ese perfu-
—Diez toesas—Godin cerró el estuche.
dio cuenta que era los que venía de
me discreto que parecía salir de su pe-
Mariana vio un escudo en la tapa del
todas partes para ver el trabajo que ha-
cho. Él acarició con la mano una barra
estuche donde se leía:
cían los franceses. Los observó curiosa,
de acero, ella vio que tenía una inscrip-
Inuenit et perfecit Toise de 1 ‘Acadé-
eran dueños de tierras, tenderos y fa-
ción en un borde. él le dijo:
mie qui á serui ámesurer la grandeur du
milias enteras que comían chirimoyas
—Esta es la toesa de Langlois que hizo
dégré sous 1’Equateur et sur laquelle
sentados sobre la hierba a la sombra
dos copias de las de Chatelet en París
ont éte réglées les toises qui ont été
de árboles frutales. Botaban las pepas
para esta misión. Es una barra de hie-
enuoiées por ordre du Roy dans les
y cáscaras al agua correntosa de la ace-
rro terminada en dos recintos en cada
principales valles du Royaume.
quia.
extremidad, estas reglas caben per-
Le impresionó la inscripción elegante y
—Venga, le enseño algo.
fectamente dentro de las cantoneras
recorrió con la mirada la choza. Estaba
Mariana miró a Godin parado frente a
terminales que las protegen durante su
todo limpio, la mesa reluciente y la me-
ella con el sol tras la cabeza y el cabello
transporte y manipulación.
dida guardada como una princesa. No
ondeando sobre los hombros. Se levan-
—Están muy seguras las reglas, a muy
quiso quedarse más y salió, pero en el
tó y avanzó con cuidado por el camino
buen recaudo.
umbral de la puerta sintió la presencia
lleno de ramajes. Él se volteó y le dijo:
—Sí. Esta toesa la utilizamos para com-
de Godin demasiado cerca, entonces le
—Tómese de mi brazo para que pueda
parar la invariabilidad de las perchas
dijo en voz alta para que todos la escu-
caminar con más facilidad, le voy a en-
por eso las tenemos con este cuidado.
charan.
señar algo que cuidamos mucho.
Las guardamos también con este ter-
—Ustedes han decorado esta planicie
Mariana se turbó; no entendía qué ha-
mómetro para evaluar las alteraciones
como si fuera una mesa adornada para
cía en ese lugar lleno de hojarasca y
lineales producidas por los cambios de
un banquete.
trabajadores, pero se dejó conducir por
temperatura.
—Une table belle, quiere decir una
la poderosa fuerza de Godin que quería
—¿Cada cuánto tiempo hacen las com-
mesa bella.
enseñarle un tesoro. Por fin llegaron a
paraciones con la toesa?
Mariana sintió la respiración de Godin
una choza con la puerta cerrada, Go-
—Cada tres días. Marcamos sobre las
en su espalda mientras miraba la pla-
din sacó la llave y entraron. Mariana se
perchas con un compás de vara, la lon-
nicie bajo el cielo azul y los nevados
quedó en la entrada, él la llamó desde
gitud de la toesa con la mayor exactitud
que parecían tan cercanos. De pronto
el interior y le enseñó un aparato muy
y clavamos tachuelas en donde cae la
vio un reloj de péndulo, grande como
extraño.
punta del compás.
los que se usan en las salas elegantes.
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
73
74
Preguntó:
dijo:
lo más rápido que pudo, a pesar de que
—¿Por qué está ese reloj ahí?
—Entren rápido que se va a levantar un
tropezaba continuamente. Por fin lo
—Al final de cada línea de observación
huracán de esos fuertes.
pudo ver; trataba desesperadamente
están colocados dos relojes de péndulo
Mariana se precipitó en el interior de la
de reanimar a un trabajador que parecía
sincronizados para determinar el grado
tienda y se colocó junto a sus amigas.
inconsciente.
de longitud. Esperamos hacer la sin-
Teresita dijo:
—¿Juan Andrés, qué pasa?
cronización con una señal luminosa, y
—¿Qué pasa?
—Su merced, terrible huracán nos
en caso de que algún monte obstruya
—Es un huracán que está levantando
arrastró por todo lado y parece que el
la luz, se hará con el ruido que hace un
polvo y arena. ¡Jean, Verguin tapen las
Segundo está mal.
cañón de guerra.
hendijas, cierren la puerta!
—No puede ser—Se arrodilló junto a
Mariana salió de la choza y se encaminó
Las mujeres hicieron un grupo y se
Juan Andrés que sujetaba la cabeza de
hacia donde estaban sus amigas. Mien-
arrodillaron a rezar. Godin, Jorge Juan y
un peón lívido con la cara y el cabello
tras caminaba vio que, entre la gente
los jóvenes ayudantes salieron luego de
lleno de polvo.
que estaba sentada al borde de la ace-
asegurarse que las señoras estuvieran
—Le has lavado un poco.
quia, había sacerdotes y dibujantes que
bien. La carpa se movía y ellas sentían
—Con el pite agua que había, amita.
trataban de plasmar en sus cuadernos
la arena golpeando los lados que se
Mariana puso la mano sobre la boca de
lo que hacían los franceses. Mientras
agitaban como lo hacían los cortinajes
Segundo y dijo:
avanzaba vio a un profesor con cuatro
de sus lechos cuando se abrían las ven-
—Está muerto—y acarició el cabello
alumnos que preguntaban a los peones
tanas para airear las habitaciones. Las
sucio de Juan Andrés que comenzó a
lo que estaban haciendo. Se detuvo un
esclavas se arrodillaron detrás de sus
sollozar y dijo:
momento y dijo como si hubiera descu-
amas y entonaron rezos y cánticos para
—No se puede hacer más, taita dios se
bierto algo increíble.
pedir ayuda celestial. El viento fue ba-
lo ha llevado—Lloró con fuerza—Mi cu-
—Señor Godin: Table belle se parece de
jando poco a poco de intensidad y Ma-
ñado, el que me dio de comer cuando
manera asombrosa al nombre del lugar:
riana, a pesar del miedo que tenía, abrió
estaba preso en el obraje—Se limpió la
Tababela.
la puerta y lo que vio, entre el polvo que
cara con la mano sucia y continuó —Y
—A lo mejor significa lo mismo en un
flotaba en el aire, le pareció una catás-
ahora qué le voy a decir a la Tránsito, se
idioma que ha desaparecido, son seña-
trofe que le heló el alma. La hermosa
va ha quedar solita con los guaguas, le
les que nos dejan de siglos atrás para
Tababela estaba destrozada; árboles
han de botar de la hacienda.
que nosotros las interpretemos.
caídos, las perchas desparramadas por
—No. No te preocupes por eso, el pa-
Lo miró como si fuera la primera vez y,
todo lado. Ahogo un sollozo y caminó
trón no lo va a permitir.
de pronto, se levantó un viento que le
con dificultada, el polvo le hacía difícil
—El patrón no está aquí y los mayordo-
hizo imposible sostener la sombrilla.
respirar, detrás del polvo alcanzó a ver
mos le van a echar sin pena.
—Rápido, a la tienda—Ordenó Godin
a Jorge Juan y Godin con sus asistentes
—No pienses eso, yo no lo voy a per-
y tomándola del brazo la jaló a donde
levantando con sus manos las perchas.
mitir.
estaban sus amigas comiendo con los
No vio indios ni peones y avanzó para
Juan Andrés continuó llorando.
jóvenes asistentes.
ver a Juan Andrés; un terrible presen-
—Voy a mandar un peón para que le
Jorge Juan, que se había adelantado
timiento se apoderó de ella y se movió
avise a la Tránsito. Voy a escribir a José
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
para que vea por ella, te juro Juan An-
—Sí, Pedro Germason nos invitó.
drés que a tu hermana nadie le hará
—Él no está aquí.
daño, si quieres ordeno que pase a vivir
—No, pero viene con sus hijos así que
en tu casa.
iremos apenas nos tomemos un des-
—Por favor, patroncita. Dios se lo pay.
canso.
Mariana sintió una pena inmensa al ver
Mariana aceptó el brazo que le ofreció
llorar de impotencia, a un hombre tan
Jorge Juan y se reunió con sus amigas
valiente. Se limpió las lágrimas con el
para regresar a la hacienda.
ruedo de su vestido y abrazó a Juan An-
—Marianita ¿Cómo se te ocurrió salir
drés y entonces vinieron cuatro peones
antes de que se calme todo? Estás he-
a llevarse el cadáver. Uno de los mayo-
cho una lástima—Dijo Josefa y le limpió
rales gritó:
el cabello lo mejor que pudo.
—¡Hay que enterrar a ese muerto rá-
Adolfina se acercó para ayudar y cuan-
pido antes de que se descomponga y
do Mariana le dijo al oído que había
comience a apestar!
muerto el Segundo, se puso a sollozar
—Primero que el cura venga a darle
silenciosamente.
cristiana sepultura—Ordenó Jorge Juan
Las señoras regresaron a paso lento y
que había llegado en ese momento y
sin hablar. Las esclavas cargaban las ca-
ayudó a Mariana a levantarse.
nastas vacías y las sombrillas de las se-
—No debería estar aquí, señora. Estos
ñoras que ya no las necesitaban porque
eventos la pueden enfermar y no llo-
el sol se había ocultado tras las nubes
re tanto que ya lo estamos arreglando
de polvo.
todo—Le señaló con la mano a los peo-
Cuando llegaron a la casa se retiraron a
nes que se habían hecho cargo y ayu-
sus habitaciones para lavarse lo mejor
daban a Jean Godin y a Verguin.
que pudieron y al anochecer se reunie-
—Es una tragedia, señor. No puedo re-
ron en el corredor de vidrios para tomar
ponerme tan rápido, necesito tiempo.
chocolate con bizcochos. La noche es-
—Por eso las mujeres no deberían venir
taba clara, la luna alumbró el jardín.
a estos lugares; todo el tiempo pasan
—Será mejor que nos pongamos a jugar
cosas así, ya enterramos a nuestro que-
a las barajas, así nos vamos a olvidar de
rido Couplet.
la tragedia.
—La muerte no le importa.
—¿Qué tragedia, Mariana?
—No, porque es parte de la vida—Le ofreció su brazo y le dijo—Es mejor que se reúna con sus amigas, nos veremos en unos días. —¿Van a venir a la hacienda?
LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
75
Las horas del cielo de Águeda Pallares
ESPERE LA PRÓXIMA SEMANAn No se pierda, la próxima semana el final de esta extaordinaria novela de Águeda Pallares un final que todos creemos saber pero que debemos ratificar.
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LAS HORAS DEL CIELO - PARTE 5
ANEXO ESPECIAL
SEMANA 41
Política – Economía - Energía
06 de Octubre al 12 de Octubre
Política Candidatos aprovechan sus últimas horas de campaña antes del silencio electoral Procesados por el crimen de Fernando Villavicencio fueron asesinados en centros penitenciarios Corte Constitucional destituyó al presidente del CPCCS
!
ÍNDICE
Gobierno coordina la evacuación de ecuatorianos por conflicto en Israel
Economía Ecuador y Corea del Sur firmaron un preacuerdo comercial Beneficios sociales incrementaron el gasto tributario en el 2022
Energía El país se mantiene en incertidumbre sobre la generación hidroeléctrica y la amenaza de apagones Guerra en la franja de Gaza incrementa el valor del petróleo ecuatoriano
POLÍTICA Candidatos aprovechan sus últimas horas de campaña antes del silencio electoral A pocos días para que termine la campaña electoral y los ecuatorianos deban trasladarse a las urnas para elegir en segunda vuelta al binomio que ejercerá la presidencia y vicepresidencia de la República, por un poco más de quince meses, los candidatos han aprovechado las estrategias de sus equipos para promover sus propuestas. La candidata por el correísmo, Luisa González visitó cinco provincias en tres días; estuvo en Santo Domingo, Tungurahua, Chimborazo, Cotopaxi y Guayas. La mayoría de esos recorridos están registrados en sus cuentas de Instagram y TikTok; están sus discursos, su participación en la sesión solemne por la Independencia de Guayaquil y sus conversatorios. En estos días no ha habido espacio para publicaciones de tono jocoso o divertido. Las publicaciones más ligeras son una especie de entrevista distendida en la que habla de sus planes para los jóvenes y un video en el que la Luisa del 2025 le habla a la Luisa del 2023. Daniel Noboa, en cambio, copó sus redes con videos cortos y de corte distendido. Sí, hubo algunas publicaciones de sus recorridos y entrevistas y otra más haciendo público su respaldo a Israel. Pero estas publicaciones serias fueron la excepción. Pero sobre todo el registro de las reacciones que ha traído su estrategia de repartir imágenes suyas en cartón y de tamaño real. En los últimos días de promoción política los presidenciables coincidieron con actividades de cierre de campaña en Quito. La campaña electoral para la segunda vuelta presidencial finalizó el jueves 12 de octubre, y comienza el periodo de silencio electoral hasta el día de las elecciones, el domingo 15 de octubre. En cuanto a las proyecciones, las últimas encuestas se presentaron hasta la media noche del 5 de octubre. Cuatro de ellas dan la ventaja al candidato de la alianza ADN. Comunicaliza lo ubica 5 puntos sobre la candidata del correísmo y Cedatos le da 12 puntos de ventaja. Pero Telcodata y Negocios y Estrategias declaran un empate técnico en sus mediciones, con pocas décimas de diferencia.
LA SEMANA KREAB
Procesados por el crimen de Fernando Villavicencio fueron asesinados en centros penitenciarios El viernes 6 de octubre el gobierno nacional informó a través de un comunicado que 6 de las 13 personas detenidas por tener relación con la muerte del candidato presidencial Fernando Villavicencio fueron asesinados en la Penitenciaria del Litoral, en Guayaquil. La madrugada del sábado 7 se conoció que un séptimo investigado también habría muerto en una prisión en Quito. Los colombianos Andrés M., José N., Adey G., Camilo R., Jules C. y Jhon R. murieron en la Penitenciaría del Litoral, y José M., en el CDP de El Inca. Las autoridades no han dado detalles de estos incidentes, aunque el diario El Tiempo, de Colombia, señaló que los primeros habrían sido encontrados ahorcados. Estos hechos obligaron al presidente Lasso a suspender su visita oficial a Corea del Sur. La mañana del 8 de octubre convocó a un Gabinete de Seguridad, en el cual se resolvió trasladar a los seis procesados que aún están con vida para proteger su integridad, reorganizar a la cúpula policial, remover a Luis Ordóñez, director del Servicio Nacional de Atención Integral a Personas Adultas Privadas de la Libertad y a Adolescentes Infractores (SNAI), y presentar una denuncia penal contra José M., director subrogante de la Penitenciaría del Litoral. Posteriormente se anunció la designación del general César Zapata como Comandante de la Policía Nacional en reemplazo de Fausto Salinas. Por su parte, al cierre de la instrucción fiscal, Fiscalía solicitó un testimonio anticipado de un supuesto testigo del hecho que identificaron durante las investigaciones. Tras los crímenes de los siete procesados, la Fiscalía pidió a la jueza de la causa que autorice esa diligencia de forma urgente. A lo que ella accedió en una providencia emitida a las 23:35 del 7 de octubre. Esta se convocó para las 11:30 del domingo 8. El testigo dio su declaración en la Cámara de Gessel del Complejo Judicial Norte de Pichincha, donde estaba previsto que lo acompañe un psicólogo de la Unidad Penal. En red social X, el ex candidato presidencial Chiristian Zurita informó que el testigo habría declarado bajo juramento que los responsables del crimen en contra de Villavicencio pertenecen al “gobierno de Correa” y que se había ofrecido un pago 200.000 USD para perpetrar el delito.
3
POLÍTICA Corte Constitucional destituyó al presidente del CPCCS
Luego de varios días de deliberación, el pleno de la Corte Constitucional emitió su veredicto con relación a la revisión de cumplimiento de dictamen que realizó en el caso de los consejeros del Consejo de Participación Ciudadana y Control Social. En su resolución, la Corte decidió destituir a Alembert Vera, al considerar que ha incumplido un fallo del mismo tribunal que desarrollaba los límites de la competencia de este órgano, encargado de designar a varias autoridades del Estado. La sentencia fue aprobada por ocho votos a favor y un voto disconforme, por lo que Vera deberá ser reemplazado por el consejero suplente y su cargo ocupado por la actual vicepresidenta del Cpccs, Nicole Bonifaz. Vera, abogado cercano al expresidente Rafael Correa (2007-2017), estaba al frente del Cpccs desde mediados de mayo, después de que la composición del órgano fuese renovada en las elecciones locales y seccionales celebradas en febrero, donde el correísmo fue el gran triunfador. A criterio de la mayoría del tribunal, Vera excedió las funciones y competencias del Cpccs en dos actos emprendidos por esta institución bajo su mando, referentes a revisar la designación de la fiscal general del Estado y de jueces de la Corte Constitucional durante la gestión del anterior CPCCS transitorio. La decisión de la Corte ha sido duramente cuestionada por varios juristas que consideran que la destitución de Vera fue insuficiente, ya que los otros consejeros que integraban la mayoría del organismo, también participaron en las decisiones que tenían implícito el incumplimiento del dictamen, por lo que debían ser destituidos al igual que Vera. Con esta decisión, el CPCCS tiene varios pendientes. Puertas adentro deben definir quién asume la presidencia o si se mantiene la autodesignación de Nicole Bonifaz, la consejera que ejercía las funciones de Vicepresidenta y que luego del anuncio de la Corte publicó un video en el que declaró que asumía la presidencia. Además, tienen en carpeta la elección del Contralor General del Estado, la renovación del Consejo Nacional Electoral y del Tribunal Contencioso Electoral.
LA SEMANA KREAB
Gobierno coordina la evacuación de ecuatorianos por conflicto en Israel De acuerdo a la información proporcionada por María Concepción Barahona, embajadora del Ecuador en Israel, más de 1.000 ecuatorianos entre residentes y turistas se encontraban en ese país el sábado 7 de octubre, cuando empezaron los ataques de Hamás provenientes de la Franja de Gaza. La diplomática informó que, hasta el momento, no se reporta la muerte ni secuestro de ningún compatriota. Barahona, quien reside en la sede diplomática ecuatoriana en Tel Aviv, explicó que casi todas las casas tienen refugios antiaéreos, por lo que cuando se anuncia el lanzamiento de un cohete suena la alarma, que les permite 90 segundos para ir a un refugio. En las ciudades más cercanas a la franja de Gaza, los habitantes tienen tan solo 15 segundos para llegar a salvo a su refugio, antes de que impacten los cohetes. Según Barahona, el primer paso después de los ataques fue instaurar un equipo de emergencia. La embajadora mencionó que el sábado 7 de octubre hubo cancelaciones de vuelos, pero que el domingo el panorama fue más tranquilo porque no hubo ataques, por lo que empezó a comunicarse con los ecuatorianos en Israel por redes sociales, para alentarlos a que salgan del país. Mientras tanto, el lunes en Ecuador se gestionaron reuniones con un equipo multidisciplinario para gestionar la salida de los ecuatorianos en Israel. Barahona comentó que la gestión está siendo liderada en la Cancillería por el viceministro de movilidad humana, Carlos Larrea. Él conversó con el presidente Guillermo Lasso, quien habría aprobado el envío de un avión humanitario a Israel, para evacuar a los ecuatorianos. Otras medidas que ha tomado la Cancillería es habilitar líneas de emergencia y de registro consular, además de formularios físicos, para tener a la mano toda la información migratoria de los ecuatorianos en Israel.
Además, con la destitución de Vera el suplente que asumió la consejería es Juan Esteban Guarderas, el principal denunciante de quienes llegaron al organismo auspiciados por el correísmo, quien ya participó en la sesión del martes 10 de octubre, en la cuál se definió que el consejero Andrés Fantoni asumirá la vicepresidencia del organismo.
4
ECONOMÍA Ecuador y Corea del Sur firmaron un preacuerdo comercial
LA SEMANA KREAB
Beneficios sociales incrementaron el gasto tributario en el 2022 Según información proporcionada por Francisco Briones, Director General del Servicio de Rentas Internas, SRI durante una rueda de prensa brindada el martes 10 de octubre en la ciudad de Guayaquil, la estimación del gasto tributario del 2022 fue de $ 5.150 millones, lo cual representa el 6,2 % más que en el 2021, que fue de $ 4.850.
La delegación ecuatoriana que en principio iba a estar liderada por el presidente Guillermo Lasso, quien a último momento canceló su viaje para atender asuntos de seguridad en el país, viajó a Corea del Sur el 10 de octubre para reunirse con autoridades del país asiático y concretar la firma del preacuerdo. Tras meses de intensas negociaciones se definió el Acuerdo Estratégico de Cooperación Económica (SECA, por sus siglas en inglés), como antesala a la plena ratificación del convenio de intercambio comercial. El evento se llevó a cabo con la participación de los ministros de Comercio Exterior de ambas naciones, Daniel Legarda y Bang Moon Kyu, respectivamente, quienes fueron los responsables de suscribir los documentos.
El 72 % del gasto tributario se concentra en beneficios de carácter social como el IVA 0% a alimentos, medicamentos, educación, salud, vivienda, transporte, etc.; así como deducciones por gastos personales en impuesto a la renta de personas naturales y devoluciones del IVA de tercera edad y a personas con discapacidad del año pasado. Briones comentó sobre el reconocimiento de los costos y gastos asociados a los ingresos por parte de los contratos de inversión, en este punto indicó que se estaba calculando el impuesto a la renta sobre el ingreso bruto y no sobre la utilidad, pero que ahora fue corregido. En este caso dijo que producto del ajuste en el 2021 fue de $ 1.489 millones, que se estaba calculando en exceso el gasto tributario. En ese año lo publicado fue de $ 6.339 millones, pero el gasto tributario ajustado fue de $4.850 millones.
Desde Ecuador, el presidente de la República destacó que el acuerdo abre las puertas a que productos ecuatorianos puedan acceder a un mercado de 51 millones de consumidores, lo cual tendrá un impacto positivo para el 98,8 % de la oferta exportable del país, que gozará de beneficios arancelarios. Es importante destacar que Corea aportará en temas de producción eficiente, métodos y maquinaria innovadora para reciclaje de productos. Y contempla la implementación de una planta tecnológica para el desarrollo de industria alimentaria en Ecuador. Una vez traducido este instrumento a los idiomas de los dos países, ambos equipos desarrollarán los protocolos internos a fin de definir el documento final para las etapas de validación y ratificación.
5
ENERGÍA El país se mantiene en incertidumbre sobre la generación hidroeléctrica y la amenaza de apagones
03
LA SEMANA KREAB
Guerra en la franja de Gaza incrementa el valor del petróleo ecuatoriano
El conflicto armado entre y el grupo extremista Hamás e Israel, alteró el precio del petróleo intermedio de Texas (WTI), que sirve como referencia para el petróleo de Ecuador. El indicador registró un alza de 4,3% en la jornada del lunes 9 de octubre de 2023. Así, el precio del WTI cerró en USD 86,38 por barril, esto ocasionado por el temor global de que los enfrentamientos afecten la generación de energía. Tras los ataques registrados el sábado 07 de octubre, por parte de milicias palestinas lideradas por el grupo islamista Hamás, desde Gaza contra Israel, los precios del petróleo han estado subiendo en los mercados internacionales.
Luego de que la primera semana de octubre se produjeran ciertos cortes de energía y de contradicciones en los anuncios de las propias autoridades eléctricas, no se conoce si seguirán o no habiendo desconexiones de energía. La falta de información sobre la situación eléctrica en el país en medio de la continua baja de la generación hidroeléctrica, que para el 10 de octubre se ubicó en 76 %, es decir 3 puntos menos que en días previos, y más alejado del promedio normal que es 90 %, genera incertidumbre. Así, el estiaje sigue haciendo estragos en la generación hidroeléctrica. De acuerdo con los datos del Operador Nacional de Electricidad (Cenace) las tres más importantes centrales hidroeléctricas son Coca Codo que aporta con el 27 % del total de la energía hidroeléctrica, le sigue Paute Molino con 25 % y Sopladora con el 13 %. Esto ocurre mientras en Colombia se agita el debate sobre posibles apagones. Y luego que la Asociación de Generadores de Energía había solicitado al Gobierno de Petro redefinir las condiciones de intercambio de la energía eléctrica. Tanto Acolgen (Asociación Colombiana de Generadores de Energía Eléctrica) como Andesco (Asociación Nacional de Empresas de Servicios Públicos y Comunicaciones) alertaron una reducción del 11 % de los niveles de energía disponible en los embalses. A esto se suma la estrecha oferta de gas y atrasos en la operación de los proyectos eólicos y solares, han dicho medios colombianos.
Los analistas señalan que ni Israel ni los territorios palestinos son productores de petróleo significativos. Por eso, anticipan un efecto temporal del conflicto sobre los mercados de energía, aunque sí preocupa que el conflicto gane escala regionalmente. Según el diario The Wall Street Journal, Irán habría ayudado a planificar la ofensiva de Hamás. Irán ha negado su implicación en los ataques de Hamás a través de una carta de su misión en la ONU. No obstante, los analistas señalan que si Irán se ve implicado en el conflicto, hay más posibilidades de que Estados Unidos le imponga sanciones. De ahí, que si hay sanciones contra Irán, un importante actor en el mercado petrolero, se podrían esperar efectos más fuertes en el precio del petróleo en el mercado. En este contexto, hay que recordar que hace pocas semanas Estados Unidos aceptó desbloquear unos USD 6.000 millones de renta petrolera iraní congelada en Corea del Sur. Lo anterior permitió librar a cinco estadounidenses de origen iraní encarcelados, a mediados de setiembre.
6
Strategic Communications Consellers
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