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>>María Helena

Barrera-Agarwal: “Mi primer agradecimiento es hacia los medios de comunicación de mi país”. >> 8

ESPERANZA CONTRA ESPERANZA/Mauricio Pichuante, de Chile.

Ecuador, domingo 21 de noviembre de 2010

Nº 686 www.lahora.com.ec

Machachi,

Escultores dejan su huella en el Primer Concurso Internacional de Escultura Monumental en Madera.

jardín del arte 4-5 CYAN MAGENTA YELLOW BLACK


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concurso

Ecuador, domingo 21 de noviembre de 2010

El cuento tuvo su terminación El XV Concurso ‘Terminemos el Cuento’ 2010 convocado por la Unión Latina y la Embajada de España, con el auspicio y el patrocinio de varias instituciones y publicaciones periódicas ecuatorianas, entre ellas diario La Hora, dio su veredicto final. El concurso consistía en darle terminación al inicio del cuento ‘Cuando me gustaba el fútbol’ del escritor ecuatoriano Raúl Pérez Torres.

1. Primer premio: un viaje cultural a Montevideo, auspiciado por la Unión Latina a María Alejandra Almeida Albuja (Ibarra) de la Universidad San Francisco de Quito, debido a la originalidad, correcto uso del lenguaje, buena adjetivación, buen ritmo de la narración, un final original, lógico y desgarrador. 2. Segundo premio: María Beatriz Haro Carrión del Colegio Municipal Sebastián de Benalcázar de Quito, ganadora de un viaje a Galápagos, auspiciado por la Revista Familia.

3. Tercer premio: Daniela Karola Granja Escandón del Colegio Logos Academy de Guayaquil, ganadora de dos noches de estadía para dos personas en Arashá Resort & Spa y un curso de escritura creativa ofrecido por el Grupo Santillana. 4. Premio especial Diario La Hora a: • Rodrigo Javier Sempértegui Moscoso del Colegio La Asunción de Cuenca.

• Priscila Elizabeth Alvarado Miniguano del Colegio Ambato de la ciudad homónima. 5. Menciones de honor: • Verónica Fernanda Realpe Herrera del Colegio María Eufrasia de Quito. • Ximena Gabriela Benítez Hurtado del Colegio San José de Calasanz de Loja. • Juan Pablo García Godoy del Colegio Nuevo Mundo de Guayaquil. • Hans Christopher Parrales Marín del Colegio Nuevo Mundo de Guayaquil. • Ricardo Xavier Chonillo Ramírez del Liceo Naval de Guayaquil.

Cuando me gustaba el fútbol (inicio del cuento) RAÚL PÉREZ TORRES • Yo bajaba con Oswaldo por la Avenida América, rodando la pelota con pases largos de vereda a vereda, cuando mamá salió a la ventana de la casa y me llamó a gritos. Me paré en seco mirando cómo la pelota se iba solita, sin nadie que la detuviera, que la acariciara, como lo hacía yo con mis zapatos de caucho ennegrecidos y rotos. Oswaldo, estupefacto por un momento, corrió luego tras ella y yo regresé donde mamá, limpiándome las manos en el pantalón. Mi vieja, enfadada y marchita, llena de grandes surcos sus mejillas, me habló de la misma manera que hablan todas las madres pobres, me recriminó mi suciedad, mi vagancia y ese juego maldito que destruía mis zapatos y dejaba mi ropa “hecho sendales”. Luego llevándome al comedor me dijo “desclava ese cuadro de la pared y límpialo porque debes ir a empeñarlo”. Me dediqué por entero a esta labor y Oswaldo me ayudaba, tratando de sacarle el mejor brillo con el trapo que utilizaba mamá para limpiar los cubiertos (que casi siempre estaban limpios). Era un cuadro plateado de la Divina Cena tallado a mano. Despreciaba ese cuadro, siempre lo había mirado desde mi silla con esa muerta benevolencia que no servía para nada, con el tipo de barbas largas sentado en la mitad de una mesa enorme y los doce más mirando nuestro almuerzo de caras macilentas y sopa de fideo. Oswaldo me dijo: “hay que jalarle las barbas a éste” y yo me reí buscando en su actitud esa sombra protectora de la amistad, pero luego me puse triste y con ganas de decir puta madre, porque me daba pena ver cómo poco a poco nos íbamos quedando sin nada, primero el radio, luego la vajilla que le regalaron a Micaela cuando se casó, el despertador de Julia, el abrigo que Manolo heredó de papá, el prendedor que le regaló el tío Alonso a mamá cuando regresó de España, los libros de Medicina de cuando el ñaño estudiaba y así todo, y también estaba eso de que podía verme Gabriela en el momento de entrar a la casa de empeño de don Carlos, como ya me había visto otras veces. Por eso y por mucho más estaba triste. Pero Oswaldo me dijo que me acompañaría y además recordé que el cuadro no me gustaba y que ahora podría comer en paz, mirando las paredes vacías y las telas de araña que siempre me produjeron una extraña fascinación. Guardamos la pelota en la red que Micaela tejió cuando estaba en cinta y bajamos a lo de don Carlos. Quedaba en el primer piso de la casa de Gabriela, había que atravesar un zaguán largo y embaldosado. Yo procuraba no topar las baldosas negras y caminaba en puntillas. Siempre que no tocaba las baldosas negras don Carlos me recibía afectuosamente y decía: “veamos, veamos, qué me traes ahora condenado”. Al final había dos puertas cerradas y despintadas, con mucha mugre, y manoseo, con el timbre a un lado (todas las veces que tocaba ese timbre me daban ganas de orinar), se abría sigilosamente una puerta corrediza pequeña y unos ojos chiquitos sin luz, escudriñaban a los lados de mi rostro, sin fijarse en mí, hasta que finalmente me miraba y decía con voz gangosa: “veamos, veamos, qué me traes ahora condenado”. Estiré el paquete y don Carlos preguntó: “¿qué es esto?”, a la vez que abría el envoltorio con sus manos amarillas y temblorosas. Me desentendí del asunto y me puse a mirar tras suyo todo lo que mis ojos podían ver: medallones empolvados, chalinas de diferentes colores, radios, libros, máquinas de coser y de escribir, dos o tres biblias de enorme tamaño, un cofre de hueso, cobijas, un estuche de cuero, una espada, un título de abogado con marco de madera tallado, ternos de hombre, abrigos, todo ordenado y pegado con un papelito blanco. Pero el cuarto lleno de humo no me dejaba ver más allá, donde una bruma espesa se extendía como borrándolo, como debe ser la entrada al infierno... (Vea final en la página 3)

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Ecuador, domingo 21 de noviembre de 2010

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memoria

FINAL TRIUNFADOR

Cuando me gustaba el fútbol MARÍA ALEJANDRA ALMEIDA ALBUJA, IBARRA • Intenté desasirme de esa sensación horrorosa de hallarme encerrado con el demonio y miré hacia una de las pocas ventanas que había en el pequeño lugar. En el exterior se adivinaba un cielo opaco y descolorido, cuya escasa luz agravaba la penumbra de la casa de empeño de Don Carlos. Éste, a su vez, parecía no necesitar de luz alguna, pues sus ojos minúsculos y avariciosos examinaron el cuadro con las diestras maneras que le confería la práctica. Su imagen me causó repulsión y no pude dejar de compararlo con una rata negra y grotesca. Después, posó su mirada sobre la mía y me extendió un billete de cinco dólares, sin que yo hubiese visto de donde lo sacó. “No vale más que eso, condenado” me dijo con sorna. Se me heló el cuerpo al imaginarme el rostro encolerizado de mi madre si le llevaba tan solo cinco dólares –a pesar de que con eso ya teníamos para comer-. “Está tallado a mano, Don Carlos” comencé con una voz melosa y –según creía yo- persuasiva. Oswaldo, quien se hallaba a mi lado sosteniendo con fuerza el balón de fútbol contra su pecho, asintió con ímpetu para ayudarme. Don Carlos se río de nosotros con una carcajada y después de pensarlo unos segundos, lanzó al escritorio tres monedas de un dólar. Las tomé rápidamente junto con los cinco dólares y guardé el dinero en el pantalón. “Ni un centavo más, mocosos. Ahora desaparezcan de mi vista” graznó el viejo cara de rata. Oswaldo y yo nos volteamos dispuestos a salir corriendo como un par de ladronzuelos, pero la voz de Don Carlos nos detuvo nuevamente. “Espero el dinero de vuelta lo antes posible. Ya conoces lo paciente que soy”. Nunca deseé más ser un boxeador y golpearlo con todas mis fuerzas hasta romperle sus dientes. Al salir de ese infierno en miniatura y encontrarnos con el bullicio de los transeúntes, la colorida imagen de la calle, el aire cálido y húmedo que hacía que se nos pegara la ropa y el zumbido de los mosquitos a nuestro alrededor, tuve la sombría sensación de haber vendido mi alma al diablo, otra vez. Oswaldo me puso la mano en el hombro y sonrió. “Vamos a jugar un partido de futbol” dijo y yo asentí esperando que el patear la pelota con fuerza me librase de todo el resentimiento que empezaba a nacer en mi interior hacia el mundo entero. Fuimos entonces camino a la cancha en la que siempre jugábamos, cuando un sudor helado me recorrió la nuca, haciendo que me detuviera y luego me virara de forma instintiva y rápida. Alguien nos seguía. “¿Qué pasa?” preguntó mi amigo y justo cuando iba a decirle que corriera, dos tipos saltaron sobre nosotros, colocándonos contra la pared. Un puñal en mi cuello hizo que no me resistiera al asalto y una amenaza de muerte me mantuvo quieto mientras veía como se alejaba el dinero del cuadro que habría de darnos de comer, y ahora, el que habría de poner más surcos en el rostro de mi madre y odio en el de todos quienes vivían en la casa. Resistí el impulso de llorar y agarré el balón que se le había caído al suelo a Oswaldo. “Vamos” le dije y comencé a correr hacia la casa de Don Carlos sin importarme si me seguía o no. Al llegar me encontré con Gabriela, a quien ignoré por la vergüenza, y mientras atravesaba nuevamente el zaguán, olvidándome de no pisar las baldosas negras, sentí punzadas de dolor y furia que perforaron mi conciencia como agujas. Toqué el timbre -otra vez me dieron ganas de orinar- y al abrirse la pequeña puerta corrediza, me acerqué con resolución. “¿Y ahora qué, condenado? ¿De regreso tan pronto?” dijo Don Carlos con su voz gangosa. Le tendí el balón que se hallaba aún en buenas condiciones, sintiendo que dejaba atrás mis sueños y me tragaba una fría oscuridad...

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REBELIÓN. Los obreros de Guayaquil protestaron masivamente el 15 de noviembre de 1922.

La clausura del ‘Periódico Humanidad’ GERMÁN RODAS CHAVES • Los obreros se lan-

zaron a las calles, las protestas se generalizaron y Guayaquil se conmovió ante la determinación de miles de hombres y mujeres que reclamaban sus derechos. Diversos factores económicos y sociales que afectaban a la población concurrieron para que tal realidad se produjera y para que los movilizados del 15 de noviembre de 1922 enrostraran a la institucionalidad que los pretendía seguir sojuzgando. La respuesta de quienes detentaban el poder, el liberalismo civilista –que había olvidado el camino transformador y radical por el cual luchó Alfaro– que en aquel periodo tenía como su máximo exponente al entonces presidente José Luis Tamayo, mandó a acallar la voz de protesta de los trabajadores. Su silencio tenía que ser definitivo. La masacre del 15 de noviembre, que culminó con centenares de cadáveres en la Ría de Guayaquil, fue la advertencia del poder para que no ocurriesen sucesos similares. Empero, sobre su recuerdo y su sangre se organizaría pocos años después, en 1926, la primera fuerza política de los trabajadores, a contrapelo de quienes intentaron ahogar la inicial lucha de este sector fundamental de la Patria. Luego de los sucesos de 1922 el ambiente ecuatoriano se caldeó más debido a que se hallaba en ciernes el proceso electoral que debía sustituir a Tamayo. Tres fueron las candidaturas que se presentaron para la lid política-electoral. Gonzalo Córdova, de orientación liberal, quien recibió el respaldo del régimen; Jacinto Jijón, candidato conservador; y Juan Manuel Lasso, en representación de la corriente progresista y socialista. La campaña electoral ocurrió a lo largo de

1923. Lasso, entre otras formas de dinamizar sus propuestas, financió el ‘Periódico Humanidad’ cuya dirección estuvo a cargo del poeta Jorge Carrera Andrade. Entre sus colaboradores más asiduos estuvieron Ricardo Paredes, Augusto Arias y Hugo Alemán. El ‘Periódico Humanidad’ en ocasión del 15 de noviembre de 1923, es decir un año después de los acontecimientos que conmovieron la conciencia nacional, recordó la masacre obrera, fustigó al régimen por su responsabilidad directa en los acontecimientos y demandó sanciones para los responsables de aquel suceso. Pero, sobre todo, reveló explícitamente la conducta de la gendarmería que para esconder su crimen arrojó los cadáveres al agua e inclusive a ciudadanos que se hallaban, luego de la brutal golpiza, aún con vida. Habló con la verdad la publicación del 15 de noviembre de 1923. La respuesta del régimen fue clausurar al ‘Periódico Humanidad’. Luego vendrían las elecciones que, mediante el fraude, permitieron el triunfo del liberal Córdova. Pretendieron enterrar así los sucesos de 1922, pero el pueblo no olvidó aquel baño de sangre de la clase obrera. El hecho ha permanecido en la memoria a pesar de las piruetas de los trápalas por hacer de ese recordatorio un espacio de nuevas ficciones o un simulacro para ignorar a quienes históricamente heredaron la lucha y el sacrificio de aquellos que no solo fueron “cruces sobre el agua”, sino apóstoles que irradiaron la fundación de la corriente ideológica antisistema que se organizó en la década de los años 20 del siglo anterior. grodas@uasb.edu.ec


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promotores

Escultores d

‘Mejía eScultura’

Participantes y sus obras

° José Antonio Cauja, ‘Labrador de volcanes’, Guayaquil. ° Mauricio Pichuante, ‘Esperanza contra esperanza’, Chile. ° Luis Viracocha, ‘Formas y vacíos en el espacio’, Quito. ° Orlando Rodríguez, ‘Naturalezas polares’, Loja. ° Gabriel Castañeda, ‘Memoria’, Carchi. ° Carlos Pozo, ‘Desencuentro’, Quito. ° Humberto Hoyos, ‘El rescate’, Perú. ° Francisco Proaño, ‘Resurrección en cuarto creciente’, Quito. ° Paulina Baca, ‘Eucalipto’, Quito. ° Jorge Pazzo, ‘Cuyabeno’, Imbabura. ° Milton Estrella, ‘Semilla’, Quito. ° Dolores Andrade, ‘El guardián del viento’, Quito. ° Hugo Proaño, ‘Nunca más’, Machachi (obra fuera de concurso).

Concurso Ganadores

APRENDIZAJE. Para el reconocido escultor José Antonio Cauja el compartir con otros artistas enriquece el conocimiento.

Primer lugar:

° Paulina Baca, ‘Eucalipto’. ° Milton Estrella, ‘Semilla’. Menciones honoríficas:

° Gabriel Castañeda, ‘Memoria’. ° Jorge Pazzo, Cuyabeno’. Mención entre artistas:

° Milton Estrella, ‘Semilla’.

Mención del público:

° Mauricio Pichuante, ‘Esperanza contra esperanza’.

Insólito ° ‘Esperanza contra esperanza’ (foto portada), obra del escultor Mauricio Pichuante, representa el primer trabajo artístico internacional en honor a los 33 mineros atrapados bajo tierra en Chile. “Un monumento a los mineros no le pertenece solamente a Chile, sino a toda la Humanidad. Mi privilegio es que es el primer monumento que se va a construir y es en Ecuador”, manifestó el escultor.

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Ecuador, domingo 21 de noviembre de 2010

TRABAJO. Los árboles talados, día a día, se transformaban en obras de arte.

MACHACHI, REDACCIÓN ARTES • Bajo el slogan ‘Mejía eScultura’ se realizó el Primer Concurso Internacional de Escultura Monumental en Madera, en Machachi (cabecera cantonal de Mejía, Pichincha). El evento reunió a prestigiosos artistas ecuatorianos y contó con la presencia de dos escultores extranjeros: el chileno Mauricio Pichuante y el peruano Humberto Hoyos. La realización del concurso fue mentalizada por el pintor y escultor machacheño Hugo Proaño. Junto a él, Ramiro Caiza, quien tiene experiencia en gestión cultural, trabajó como coordinador general. El Consejo Provincial de Pichincha, el Municipio del Cantón Mejía y la Casa de la Cultura Ecuatoriana extensión Mejía fueron las instituciones que auspiciaron el certamen. Ramiro Caiza exaltó la importancia y trascendencia del acto, pues en Ecuador “no existe antecedente alguno��� del evento realizado. El coordinador también enfatizó la participación desinteresada de los artistas: “Ellos vienen por el amor a las manifestaciones culturales y artísticas, más que por buscar un premio”. Argumentó que el ganador del concurso recibe un premio de 8.000 dólares, pero las esculturas que se trabajaron cuestan alrededor de 20.000 dólares. Las obras son ya parte del patrimonio de los habitantes del sector y el Municipio de Mejía se ha comprometido en cuidar y dar man-

tenimiento a las esculturas. Jornada

Los escultores arribaron al complejo deportivo de Machachi el 4 de noviembre. Ahí, cada artista recibía su materia prima: un tronco de eucalipto donde quedaría inmortalizada su huella. El horario de trabajo empezaría a las 09:00 y culminaría a las 17:00. Las obras debían estar finalizadas para el mediodía del 13 de noviembre. El tiempo se tornó en el enemigo principal de los creadores, quienes contaban con la ayuda de estudiantes de artes plásticas de la Universidad Central del Ecuador. Los artistas combatieron la dificultad trabajando de sol a sol. El entusiasmo e involucramiento de los habitantes del sector fue un aporte principal. La ciudadanía visitaba de manera constante y entregaba refrescos a los trabajadores, entre palabras de admiración y felicitaciones. La semana y media de labor transcurrió en medio de actividades artísticas. La Compañía Nacional de Danza, el Ballet Ecuatoriano de Cámara, el colectivo de teatro Guagua Pichincha, entre otros grupos, colaboraron poniendo en esce-


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Ecuador, domingo 21 de noviembre de 2010

promotores

dejan su huella na su repertorio. “Nosotros llevamos el arte a la gente y esta es la expresión del alma y del espíritu”, manifestó el reconocido escultor Luis Viracocha, quien agregó que la iniciativa “más que un concurso es un encuentro donde expresamos nuestro sentir y lo comunicamos al pueblo”. Veredicto

El jurado estuvo conformado por los críticos nacionales de arte Manuel Esteban Mejía y Hernán Rodríguez Castelo. El arquitecto y también crítico Lenin Oña se excusó a última hora, en su lugar estuvo Hugo Proaño. En su veredicto, los jueces destacaron la creatividad de todas las esculturas. Los miembros no pudieron fallar un primer premio entre las obras de Paulina Baca y de Milton Estrella, por su alta calidad y por presentar un diferente e interesante planteamiento. Por mejorar...

El esfuerzo realizado por Ramiro Caiza y Hugo Proaño es loable. Sin embargo, al realizar un evento artístico, mucho más de carácter internacional, hay que tomar en consideración varios detalles, por más pequeños que parezcan, para realzarlo en su totalidad.

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El día de la premiación ya se podía apreciar la calidad de cada uno de los trabajos, pero se presentó un inconveniente que no debe volver a repetirse en ningún evento: al pie de cada escultura se indicaba el nombre del autor y de la obra, pero la señalética utilizada fueron pedazos de cartón cortados y escritos al apuro, desentonando con el gran trabajo artístico. En cuanto a la premiación, se realizó al aire libre. Aparentemente esto no representaría un problema, pero en un sector donde la lluvia es una constante... Lo que más asombró es que la pequeña carpa, donde se dio el fallo del jurado, se encontraba junto al coliseo cerrado de Machachi. También el público se sintió inconforme por la manera en la que se había organizado la ceremonia de clausura. El artista chileno Mauricio Pichuante expresó su malestar con el veredicto del jurado, pues el público, en su mayoría, apoyaba la obra del escultor extranjero. En fin, la logística parecería ser el punto débil del Concurso de Escultura en Madera, la cual falló al cierre del evento. Pero fuera de lo señalado, no solo los habitantes de Machachi sino de todo el Ecuador y el mundo tienen la posibilidad de admirar el trabajo de 13 escultores de renombre y trayectoria. Sí podemos asegurar que quienes visiten el sitio encontrarán esculturas de gran creatividad, originalidad y despliegue artístico. ddelatorre@lahora.com.ec

‘EUCALIPTO’. El trabajo de Paulina Baca compartió el primer lugar junto a ‘Semilla’.

ESPACIO. La artesanía fue tomada en cuenta. Alfredo Quillupangui realizó una réplica del rostro de Cristo.

MENSAJE. Luis Viracocha considera estas manifestaciones como un lenguaje que alimenta el espíritu.

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biblioteca

Letras para resentidos Reposaba impaciente por ser leída en mi mesilla de noche esta novela preciosa. No quería tocarla por la seguridad de que, roto el celofán, la nostalgia de haberla poseído me invadiría y así ha sucedido. Habría querido alargarla, acompañarme con ella por más tiempo. Grata su presencia queda grabada a fuego entre las lecturas que serán inolvidables. Os invito a descubrir por qué es notable esta obra, solo habréis de intentar doblegar sus 256 páginas. Confieso que el título me atrapó desde que la vi en la estantería, me conmovió a tal punto de que por ella desandé el camino y una compra anterior troqué, y para nada me arrepiento. Tenía que saber si Noé, el bíblico, tuvo o no brújula para dirigir su Arca, mientras salvaba a dos de cada una de las especies que existían en el terrible episodio de revancha divina que significó la inundación de la Tierra. La brújula de Noé es más que un simbólico membrete que adorna a una obra magistral. Literatura de profundidad que navega entre los más oscuros, largos y tenebrosos oleajes de la vejez, de la enfermedad, de la memoria, de los capítulos vitales de un ser, que vienen y van desde los recuerdos, desde las querencias y los odios, desde las pasiones propias y robadas, desde las ilusiones muertas y desde las frescas aspiraciones de última hora que incluyen el redescubrimiento del amor, en una ajada y hermosa piel, en un cuerpo que sin brillo mantiene intactos los humedales y los secretos. Enamorarse es siempre una aventura de final incierto, más impredecible aún cuando los amantes sostienen la vida en

OSWALDO PAZ Y MIÑO J. •

el pasado y miran el presente con incomodidad. La vida es bella de todas maneras y única. Los años van confirmando que se agota y que será mucho lo que quede pendiente cuando la Parca cumpla con su natural trabajo. Angustias existenciales que no retienen el tiempo, cada día que pasa es uno menos, de estancia terrenal y uno más. La memoria, un juego de ajedrez, en ocasiones mueve fichas para olvidar el pasado, en otras para recordar lo que jamás ha sucedido. La dignidad, el pretexto para mayores o menores mentiras. La soledad, dura, sonora, implacable, instalándose como un muro, a pesar de las compañías que nos rodeen. Hay decisiones que cuestan y ambiciones estúpidas, que ponen de lado a los temas que realmente tienen valor: “Sócrates decía... ¿qué decía? Algo así como que, cuanto menos se desea, más cerca se está de los dioses. Y Liam, verdaderamente, no deseaba nada. Tenía un sitio decente donde vivir, un empleo que no estaba mal, un libro que leer, un pollo en el horno. Era solvente, aunque no rico, y gozaba de buena salud. Una salud excelente, de hecho, ni dolor de espalda ni artritis ni prótesis de cadera ni prótesis de rodilla. El corte de cabeza se le había curado. Casi podía convencerse de que nunca lo habían herido”. (Pág. 256) A los que odian, que tienen sed de

LOS MÁS VENDIDOS ECUADOR

° Ratas, ratones, rateros, Sebastián Cordero (Universidad San Francisco de Quito). Beatles, Daily Mill (Parragón). ° Los ° Quito profundo (3D), Simón Brauer (Simón Brauer). ° El Gran Hermano, Juan Carlos Calderón y Christian Zurita (Paradiso Editores). FUENTE: LIBRI MUNDI.

ARGENTINA

° Comer, rezar, amar, Elizabeth Gilbert (Aguilar). ° El sueño del celta, Mario Vargas Llosa (Alfaguara). ° Los padecientes, Gabriel Rolon (Planeta). ° La caída de los gigantes, Ken Follett (Plaza & Janes). FUENTE: PUNTOS DE VENTA DEL GRUPO ILHSA S.A.

COLOMBIA

° El sueño del celta, Mario Vargas Llosa (Alfaguara). ° La caída de los gigantes, Ken Follett (Random House Mondadori). ° Las montañas de Buda, Javier Moro (Planeta). ° Comer, rezar, amar, Elizabeth Gilbert (Alfaguara).

Biografía

LA MALDICIÓN DEL TITÁN

Rick Riordan El libro es la continuación de la serie ‘Percy Jackson y los Dioses del Olimpo’, cuyas anteriores entregas -‘El Ladrón del rayo’ y ‘El mar de los monstruos’’tuvieron gran acogida. La trama: Ante la llamada de socorro de su amigo el sátiro Grover, Percy acude inmediatamente en su auxilio. Aunque va acompañado de Annabeth y Thalia, las dos semidiosas que son sus aliadas, no imaginan la sorpresa que los aguarda. OCÉANO

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FUENTE: LIBRERÍA NACIONAL.

Anne Tyler

ESPAÑA Nació en Minneápolis, en 1941 y se crió en Raleigh, Carolina del Norte, Estados Unidos. En 1988 recibió el Premio Pulitzer por ‘Ejercicios respiratorios’. Otros de sus éxitos son ‘El turista accidental’, ‘Cuando éramos mayores’ y ‘El matrimonio amateur’. Es miembro de la Academia Americana de las Artes y las Letras. Su última novela es ‘Propios y extraños’.

° El sueño del celta, Mario Vargas Llosa (Alfaguara). ° Riña de gatos, Eduardo Mendoza (Planeta). ° La caída de los gigantes, Kent Follett (Plaza & Janes Editores). ° El erudito de la carcajadas: Jin Ping Mei, Anónimo (Atalanta) FUENTE: LA CASA DEL LIBRO.

venganza, que se amargan la existencia por su pasado triste, a los resentidos con sus cercanos, que no dan tregua y buscan algo de paz entre su familia y amigos, sea dedicado este libro de parte de quienes no duermen con el rencor entre los dientes y aspiran a ver el amanecer todos los días. cpaz@andinanet.net

VITRINA DE LIBROS VIRGINIA CHERRILL

Ecuador, domingo 21 de noviembre de 2010

Miranda Seymour El libro narra la biografía de Virginia Cherrill, la joven que se convirtió en icono de ‘Luces de la ciudad’, una de las películas más importantes de Charles Chaplin. La obra es un trabajo investigativo de Miranda Seymour, quien realiza la crónica de un tiempo irrepetible: la época de entreguerras, a los dos lados del Atlántico y, ante todo, la historia de una mujer que sobresalió por su fe en el espíritu humano, por su amor a la vida y por sus claros valores. OCÉANO

MÉXICO

° Comer, rezar, amar, Elizabeth L. Gilbert (Aguilar). ° El sueño del celta, Mario Vargas Llosa (Alfaguara). ° Estuche Trilogía Millenium, Stieg Larsson (Destino). ° Amores adúlteros, Beatriz Rivas (Alfaguara). FUENTE: LIBRERÍA GANDHI NOTA: LISTADO DE LIBROS DE FICCIÓN DE EFE, EXCEPTO ECUADOR.

Director: Editor: Redactor: Diseño:

Nicolás Kingman Agustín Garcells Cordón Damián de la Torre María Leonor Oviedo

Composición electrónica: Pantone Impresiones Edita: Editorial Minotauro S.A. Correspondencia: Planta Diario La Hora Panamericana norte km. 3 1/2 Fax: 247-5724 casilla 17-17-243 CCI cultura@lahora.com.ec Quito, Ecuador


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Ecuador, domingo 21 de noviembre de 2010

88 teclados, cuatro minutos, dos personajes RICARDO SEGREDA • El arte cinematográfico quizás empezó en los Estados Unidos en 1915 con ‘El nacimiento de una nación’, pero con ‘El gabinete del Dr. Caligari’ en 1919, Alemania pronto se estableció como la influencia predominante y desde entonces nunca ha dejado de ser un jugador importante en el cine mundial. De ahí que debamos estar agradecidos con la Asociación Humboldt por sus presentaciones de nuevas películas alemanas, que proporcionan la oportunidad de experimentar las ofertas de un país que quizás sea el líder actual entre las naciones en función de su calidad cinematográfica. Sin embargo, se debe mencionar que esta calidad podría ser atribuida a factores como la rica herencia alemana en literatura y teatro, el apoyo generoso del Estado a las artes y la libertad que muchos cineastas alemanes tienen para explorar una variedad de temas. Por ejemplo, sería difícil imaginar un filme como ‘Cuatro minutos’, que será presentado en la Casa Humboldt el próximo miércoles, recibiendo en los Estados Unidos apoyo privado y público. Esta película, como su principal personaje, sería considerada demasiado perturbadora, demasiado oscura y demasiado riesgosa como proyecto, así como no-rentable. El escritor y el director, Chris Krause, ciertamente no proporciona a la audiencia un solo momento de relajación mental o emocional a través de la cinta. En la primera escena, en la celda de una prisión para mujeres, una presa se despierta y encuentra que su compañera se ha colgado, pero su única reacción es buscar un cigarrillo en el bolsillo de su amiga suicida. Esta es la primera de varias veces en la película donde Krause acentuará la excentricidad y el corazón duro de esta joven, Jenny, encarcelada por asesinato y desmembramiento. Sin embargo, Krause presenta un personaje igualmente difícil y excepcional, que es su igual, así como su contraria: Gertrud, una instructora de piano, vieja y soltera, quien enterada de que Jenny, aunque difícil, es un genio musical, decide sacar y refinar esa cualidad en ella. Estos parecerían ser los elementos básicos para una historia muy familiar, aún cliché, que ha sido contada muchas veces en cine, como en el ‘El milagro de Ana Sullivan’, donde la instructora talentosa enseñó a la muda y sorda Helen Keller cómo recibir y dar comunicaciones. Krause, sin embargo, intensifica y os-

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bambalinas

RECOMENDADOS ¿JUSTICIA?

‘En el nombre del padre’ está basada en los acontecimientos reales del caso ‘Los Cuatro de Guildford’, acusados injustamente por la Policía británica. Dirigida por Jim Sheridan, la historia se centra en la autobiografía de Gerry Conlon, uno de los afectados. En la cinta se destacan las actuaciones de Daniel Day – Lewis, Pete Postlethwaite y Emma Thompson. Sinopsis Gerry Conlon (Day-Lewis) viaja a Londres, convive en una comunidad hippie y roba cuando se le presenta alguna oportunidad. Él se ve erróneamente implicado en un atentado a un club londinense ejecutado por el IRA (grupo paramilitar irlandés) en el que mueren cinco personas. Intimidados por la Policía británica, él y sus amigos son forzados a declararse culpables. El padre de Gerry (Postlethwaite) y otros parientes también están involucrados. La abogada inglesa Gareth Peirce (Thompson) luchará por los inocentes injustamente sentenciados. SOUNDTRACK

PELÍCULA. ‘Cuatro minutos’ tiene un planteamiento que cala profundo en los espectadores.

curece el drama en sus perfiles psicológicos de Gertrud y de su estudiante. Se revela que Jenny fue un prodigio musical en su niñez, pero luego fue abusada sexualmente por su padre después de la muerte de su madre, por lo que se volvió rebelde, se hizo drogadicta y se relacionó con novios peligrosos, lo que la condujo a la prisión. Gertrud, a su vez, es culpable de haber sido enfermera para los nazis durante la Segunda Guerra Mundial y de haber permitido la ejecución de su amante lesbiana polaca. En actitud desafiante, Gertrud y Jenny, se resisten aún a la más simple expresión de cariño, o apenas respeto, entre ellas y es igualmente difícil para la audiencia tener simpatía para ellas dos. Gertrud comunica un desprecio racista contra el estilo moderno de piano que Jenny prefiere, que Gertrud llama “música negra”, y Jenny a menudo irrumpe con violencia irracional hacia personas y objetos. Uno pensaría que Krause es sádico con los espectadores con la esperanza de que estos respondan masoquista-

Cuatro minutos PAÍS: Alemania AÑO: 2006 DIRECTOR Y GUIONISTA: Chris Krause REPARTO: Monica Bleibtreu, Hannah Herzsprung. TIEMPO: 110 minutos CALIFICACIÓN: ****

mente. Pero, como lo sugiere el título, los últimos cuatro minutos de la película sirven como catarsis y redención para los personajes, para el cineasta y para la audiencia. La película merece los 21 premios obtenidos.

La película ‘Ratas, ratones y rateros’, de Sebastián Cordero, representa el icono del cine ecuatoriano. Uno de los elementos que jugó un papel importante en la producción fue la música empleada. El soundtrack de la cinta presenta una variedad de artistas y grupos ecuatorianos. El disco tiene canciones como ‘La dama helada’ de ‘Cruks En Karnak’; ‘Fin de milenio’ de ‘Sobrepeso’, además de la versión de ‘Vasija de barro’ de la banda y también de la lírica del desaparecido ‘El retorno de Exxon Valdez’ con su ‘Que te vas’. Hugo Hidrovo, ‘Los perros callejeros’, ‘Sal y Mileto’ y ‘Tanque’ también están presentes en el CD. ddelatorre@lahora.com.ec

rick.segreda@gmail.com


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laureados

Ecuador, domingo 212de noviembre de 2010

Haciendo Literatura con la Historia MARÍA HELENA BARRERA

REDACCIÓN ARTES • Le apasionan los temas históricos. Siente un particular afecto por los escritores de principio y mediados del siglo XX. En su casa no falta una biblioteca. Si las posibilidades le permiten, visita archivos y depositarios de información. María Helena Barrera–Agarwal colabora con diferentes medios de comunicación, entre ellos esta revista Artes, como periodista cultural. Radicada en Nueva York (EE.UU.), regresó a su país para recibir el Premio Aurelio Espinosa Pólit, que otorga la Universidad Católica del Ecuador, por su ensayo Merton y Ecuador: la búsqueda del país secreto.

Dicen que “desde afuera se ven mejor las cosas”. ¿Cuál es su opinión sobre el ensayo ecuatoriano?

He leído varios artículos últimamente, específicamente en la prensa, hablando de cómo el ensayo es un género que no ha dado mucho de qué hablar en los últimos años en Ecuador. Yo no estoy muy de acuerdo con eso. Me basta con un solo ejemplo: los ensayos de Leonardo Valencia en El síndrome de Falcón son trabajos absolutamente extraordinarios que admiro mucho. Existen muchos otros ejemplos y considero que estamos viviendo contrariamente a lo que se piensa en general. Existe un renacimiento del ensayo y de la memoria en el Ecuador. ¿Qué ventajas encuentra en su trabajo investigativo e intelectual el vivir en el exterior?

Es una ventaja en el sentido de que ciertas fuentes solo se encuentran fuera de nuestras fronteras. Hace algunas semanas conseguí la autorización para revisar un manuscrito de 1626 sobre una situación muy especial en Quito: una tempestad y la aparición de un

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ave maravillosa. Ese documento no existe en ninguna biblioteca del Ecuador, solamente en Nueva York y no está mencionado en ningún libro de historia ecuatoriana que se haya publicado. Por otra parte, como Iván Egüez (escritor) menciona en uno de sus editoriales recientes: el estar fuera le da a uno la oportunidad de tener un poco más de pasión de lo que sucede en el Ecuador. También me acuerdo de lo que sucedió con Camilo Egas (pintor) que mientras él estuvo afuera, por más de 30 años, jamás pudo olvidar al Ecuador y siempre estuvo pensando en éste. Tomando como referencia su libro ‘Jornadas y Talentos’, ¿a qué se debe ese migrar de los intelectuales? ¿Quizás en Ecuador solo reconocen a alguien cuando triunfa afuera?

Tengo la impresión de que muchas personas cuando tienen la posibilidad de salir, especialmente cuando tienen inquietudes intelectuales como el caso de Alfredo Pareja Diezcanseco, Camilo Egas y de tantos otros, lo hacen como enfrentando desafíos. Lo toman de esa manera y les permite crecer de formas que ni ellos creen. En mi caso, el destino es el que me ha llevado y me mantiene en Nueva York todavía. Para mí, desde el principio, cuando fui a Francia y luego a los Estados Unidos quise tomarlo como un desafío. Nunca pensé que eventualmente tendría la oportunidad de regresar al país y recibir el Premio Aurelio Espinosa Pólit. Mi estadía en el extranjero me ha cambiado mucho y me ha hecho crecer intelectualmente. Madre, investigadora, periodista, abogada ¿cómo logra combinar las actividades que realiza?

Me convertí en abogada especializada en

propiedad intelectual precisamente porque mi interés en la literatura y en las artes databa desde mis estudios universitarios. Quise hacer algo que estuviera cercano a mis intereses. La familia es lo que en verdad me mantiene bien y centrada, y la profesión me ha dado muchos de los instrumentos tanto intelectuales como de escritura para poder redactar de una manera más descriptiva y rigurosa. Estudiar Derecho en Francia, Ecuador y Estados Unidos me ha brindado diferentes facetas que, combinándolas todas, han sido responsables del tipo de prosa que escribo y del tipo de investigaciones que soy capaz de desarrollar. Usted colabora en varios medios de comunicación, no solo de lengua española sino de otros idiomas ¿cómo vive esa experiencia?

He tenido la suerte de colaborar en Revista Artes por siete años más o menos. Y quisiera tomar la oportunidad para decirlo: ha sido una experiencia que me ha marcado dentro del periodismo porque los sucesivos editores y todos quienes hacen la Revista me han dado la oportunidad de desarrollarme como periodista cultural. También he participado en otras revistas y publicaciones. Tengo la suerte de hablar cinco idiomas y de poder desenvolverme en los mismos y eso me ha abierto muchas puertas y me ha dado muchas amistades. Pero por siempre, mi primer agradecimiento es hacia los medios de comunicación de mi país, entre los que figura esta revista Artes de diario La Hora.

¿Qué sensación le provoca recibir uno de los premios más importantes en el ámbito literario ecuatoriano: el ‘Aurelio Espinosa Pólit’?

Tengo una inmensa gratitud para el ju-

Datos biográficos

MARIA HELENA BARRERA-AGARWAL

Nació en Pelileo (Tungurahua), en 1971. Escritora, abogada especializada en propiedad intelectual, investigadora y periodista cultural ecuatoriana. Estudió en la Universidad Central del Ecuador y realizó postgrados en la Universidad Montpellier I y en la Universidad Grenoble II, en Francia y en ‘Pierce Law’, en EE.UU. Ha colaborado con revistas como Artes, Kipus, Letras del Ecuador, Podium, Revista Nacional de Cultura, Anaconda y El Búho, entre otras. Autora de los libros ‘La flama y el eco’, y ‘Jornadas y talentos’.

Existe un renacimiento del ensayo y de la memoria en el Ecuador”.

MARÍA HELENA BARRERA – AGARWAL, ESCRITORA.

rado y para la Universidad Católica que permite que este premio tenga vigencia. Pero quiero especificar que lo tomo con mucha humildad. No pienso que haya sido un premio particularmente para un esfuerzo mío. Creo que más que ello es un homenaje para los tres seres extraordinarios de los cuales trata mi ensayo, es decir, Thomas Merton, Jorge Carrera Andrade y Jaime Andrade Moscoso. Pienso que la historia que pude desarrollar quería ser contada y compartida particularmente con la gente del Ecuador. Que yo haya sido el vehículo para que esa historia sea contada fue un privilegio para mí y que el ‘Aurelio Espinosa Pólit’ haya venido a mis manos por esta situación me parece que va mucho más allá de un simple esfuerzo personal. ddelatorre@lahora.com.ec


Artes 21 de noviembre