>>CINE. ‘La gran
ilusión’, una decidida denuncia de la guerra. >> 8 >>ENSAYO. ‘El radiante guiño’ de Guerrero Obando. >> 2-3 Ecuador, domingo 17 de agosto de 2014
Nº 879
Historias que ‘noquean’ El escritor Andrés Cadena se considera un crítico de los discursos y las instituciones.
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ensayo
Ecuador, domingo 17 de agosto de 2014
Fabián Guerrero Obando o ‘El radiante guiño del insomne’ POR MARCO ANTONIO RODRÍGUEZ
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Si de algún poeta de la generación de Fabián Guerrero Obando (Quito, 1959) puedo dar testimonio presencial de su vida y su obra, es de él. Por eso, de las lecturas que despliega su poesía, he elegido las cuatro más trascendentes. Primera: vida y poesía de Guerrero Obando se unimisman, se fusionan en un solo haz —sombrío y tumultuoso—; son, en suma, una misma criatura. La única biografía de un poeta es su obra, pero esa constatación es asunto del tiempo que vendrá y en el supuesto de que la obra franquee su despiadada criba. Segunda lectura: la obra poética de Guerrero Obando es pensada, sentida, vivida. Pocos poetas como él son lectores voraces y han sentido y vivido hasta la extenuación su escritura. Tercera: toda la poesía de Guerrero Obando — desde ‘Me separo, me persigo’, su primer libro, 1995, hasta ‘El radiante guiño del insomne’, 2014, pasando por ‘Zanja’, ‘La víspera’ y ‘Cuándo el amor’, entre otros— es una vertiginosa, implacable, oscura persecución del corazón humano. Desplazamiento e implosión. Estallido y desgarradura. Borrasca inacabable. Cuarta: la escritura poética de Guerrero Obando es una intensiva historia personal, bitácora de un peregrino de la noche que vive lo suyo, exonerándose de todo aquello que lo rodea. Exclusión y autoconfinamiento. Sucesión de soledumbres. Cetrería del silencio final o de aquel que antecede al olvido que aún carece de nombre. Breve apunte recordatorio
FABIÁN GUERRERO OBANDO. Poeta y catedrático ecuatoriano. Entre sus obras destacan ‘El viaje’, ‘Las partes’, ‘Zanja’, ‘La víspera’, ‘Cuándo el amor’. Su poesía ha sido traducida al inglés, francés, alemán y griego. Imparte clases en la Universidad Central del Ecuador.
Corrían los tramos finales de los 70’ cuando apareció el poeta en el vestíbulo de mi estudio profesional. Adusto, triste, tímido, solitario. Un libro de mi autoría le había impactado y quería invitarme a un diálogo con sus estudiantes del San Luis Gonzaga, donde ejercía una cátedra a sus 19 años. Han pasado más de 30, entonces, de una amistad acicateada, sobre todo, por nuestra pasión por los libros y la escritura, y, por supuesto, por la lealtad y la gratitud (deslealtad e ingratitud forman la esencia de la mediocridad, sentenció Lao Tsé, lejos de nosotros esos estigmas). Mi familia de inmediato lo acogió como uno de los suyos, mis amigos fueron los de él y por donde he caminado lo he llevado como a un hermano a quien todo lo confía. Universidades, cátedras, peripecias
políticas y, recientemente, como director de Publicaciones de la Casa de la Cultura Ecuatoriana en los dos períodos que la presidí. Impensable dudar, desde ese primer encuentro, que Guerrero Obando se convertiría en poeta. El ser poeta era —y seguirá siendo— su razón de ser y estar aquí en la tierra. Su levadura humana estaba —nadie sabrá desde cuándo— cocida a fuego lento por la palabra poesía. Y todo ello se infería de su ser íntimo surcado por las tangibles y audibles líneas de lo que es —y será— su condena y su liberación: la escritura poética. La vida ha sido para Guerrero Obando un solo acto de fagocitación para su escritura poética. Todo lo ha aprovechado —prosaísmo al margen— en beneficio de su poesía. Él es poeta y le basta. Lo demás es un estorbo. Poesía
Proliferan los poetas y fundan legiones los poetastros. De ambas especies quedan muy pocos después del feroz cruce con el invicto tiempo. Los verdaderos ‘… se van llorando, llorando/ la hermosa vida’, como los amorosos de Sabines, ¿por qué?, porque no hallaron la palabra poesía. Quizás esta no exista y solo sea un espejismo como la paz, la justicia, la igualdad o la inmortalidad. Los otros mueren rientes, escuchando los aplausos de compromiso o sintiendo en el pecho los pergaminos que les declaran poetas. Cenizas del tiempo sobre las que arañan su arte, arte que nos remite a la tierra que pertenecemos. No era otra la misión que Heidegger imaginaba para los poetas, sino la evidencia que nos religa al barro donde se amasan los huesos. Donde se cuecen las formas de la memoria al calor de un ojo en llamas que pregunta. Por allí entiendo la poesía verdadera. Lo demás es postizaje, banalidades, ejercicios vanos y vacuos. “No hay sino cuerpo solo,/ Lo que existe es cuerpo solo,/ El resto es un violentarse de ácaros, larvas,/ Y el tiempo cava,/ se vuelve hueco solo, sombra de su leve voz,/ ¿Canto o agonía?”… O esto otro: “¿Quién bucea tan hondo/ en la antigüedad de este cuerpo?/ El dedo minucioso del tiempo me da en el corazón/ trasguea”. O, por fin, “Es el ruido sucio y oscuro de la lluvia/ En su encéfalo minúsculo./ No es la simple flor de salvia,/ sino el sordo álamo blanco./ De la muerte,/ Posándose”. He tomado, al azar, versos de algunos de los poemarios de Guerrero Obando. Hesita-
Ecuador, domingo 17 de agosto de 2014 ción del pensar, fluctuación y sospecha. Herida honda, irreversible. Lo vivido emerge de los meandros más remotos de sus laberintos interiores. Su vida y su poesía son una sola. No es un anacoreta, pero como si lo fuera. Prefiere aislarse de los demás, refugiarse en su soledad, ensimismarse; pero no deja de solazarse en su cátedra y no hay fin de semana que deje de jugar fútbol, y cuando lo es —aunque en pocos casos— es amigo noble. Hablé de ensimismamiento. Poesía en sí, la de Guerrero Obando. Mallarmé, al hablar de la poesía pura, es decir, de aquella en la cual la poesía y el poeta desaparecen, no nos propone un objeto físico, sino metafísico; más precisamente, platónico; no se trata del fenómeno del lenguaje sino de una ontología de la palabra. La negación del sujeto y del objeto no es autonomía de la poesía en sí, sino afirmación del otro objeto, de otro mundo, el Mundo Poético al que pertenece Guerrero Obando. Sin embargo, cómo hurga en la herida insanable de su vida. Cómo rehúnde sus manos en el convulsivo torrente de su ser íntimo. De qué modo su ser, íntegro, desciende a sus infiernos y de su peligrosa aventura sale airoso, mostrando los miembros sangrantes de sus poemas. “Nada sabíamos —insisten en que nada sabíamos—/ Que nada tenemos y/ Que nada dura./ ¿Volvemos a lo nuestro?/ ¿La adicción al dolor muerde la simple sensación/ O es deseo?/ ¿Dónde ese retorno, entonces,/ Si nadie nos reclama/ Si nadie viene por nosotros/ A esta hora de la noche?” Este poema pertenece al libro ‘El radiante guiño del insomne’, pero su esencia y su latencia (es decir, el período de su incubación) son idénticas en toda la poética de Guerrero Obando. Amor y muerte
Amor y muerte son la esencia de la poesía de Guerrero Obando. El hilo que los ata se llama silencio y sus mensajeros: soledades, desasosiegos, hastíos, infortunios, ansiedad, agobio de vivir muriendo. Nadie ni nada es luz en la poesía de Guerrero Obando. Todo es lobreguez, oscuridad, caída, ocaso, ruina. Quien se consagra a la obra es atraído hacia el punto en que esta se somete a la prueba de su imposibilidad, nos dice Maurice Blanchot. En este sentido, es una experiencia, pero, ¿qué quiere decir esta palabra? En un pasaje de ‘Los cuadernos de Malte’, Rilke afirma que “los versos no son sentimientos sino experiencias… Para escribir un solo verso hay que haber visto muchas ciudades, hombres, cosas…”. Pero Rilke no quiere significar que el verso sea la expresión de una personalidad que ha recorrido todo el mundo y tenido todas las vivencias. Los recuerdos son necesarios, pero para ser olvidados, para que en ese olvido, en el sigilo de una honda metamorfosis, nazca al fin una palabra, la primera palabra de un verso. Experiencia: contacto con el
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3 MARCO ANTONIO RODRÍGUEZ. Escritor ecuatoriano. Ha sido presidente de la Casa de la Cultura Ecuatoriana y es Miembro de Número de la Academia Ecuatoriana de la Lengua. Entre sus obras destacan ‘Historia de un intruso’ (Premio al mejor libro de habla hispana, Feria Internacional del Libro de Leipzig, Alemania), ‘Un delfín y la luna’ (Premio Podestá, México) y ‘Jaula’.
ser, renovación de sí mismo en ese relato; una prueba, pero prueba culpablemente imprecisa, incierta. Esta es la búsqueda desaforada de Guerrero Obando por la palabra poesía. “Hay un vagón, no obstante,/… Solo esperamos que amanezca para abordarlo,/ Y escapar en lo que resta de ese recipiente./ Irse”. El poeta nos alerta que siempre estará a mano un vehículo para llevarnos a nuestra postrera partida. La palabra ante la muerte nunca es meditada, acaece. Esta imagen extemporánea nubla el silencio que debemos guardar ante ella: alardear la palabra como una impudicia, un decoroso mancillado, luce imperdonable. No obstante, urge habitar esa puerilidad, esa verbosidad liviana, impúdica, para cerrar el vacío de la muerte, o, al menos, para menguarlo. Y el tiempo amoroso no permite ajustar el impulso y el acto, hacerlo coincidir. Miedo padecemos los humanos en este tiempo, así no sea revelado sino secreto, más aún, apenas presentido. La pasión amorosa es un delirio, pero nadie sabe por qué se desvanece, aunque la ciencia algo ha develado. Sucede entonces el duelo amoroso. La abrupta realidad nos muestra que el objeto amado ha cesado de ser. No está muerto ni distante el ser amado, somos nosotros quienes decidimos que su imagen debe apagarse. En este duelo sufrimos dos condenas opuestas: sufrir porque el otro esté presente (sin cesar, a pesar suyo, de herirnos), y dolernos porque esté yacente (tanto al menos como lo amaba). “Una música que agrieta/ Los más remotos huesecillos del amor./… El amor pues./ El diario y solo acabamiento del amor”. Hay unos versos de Guerrero Obando que anudan lo que he expuesto, esto es, que amor y muerte son la sustancia de su poesía. “No es casa —nos dice del
espacio donde vive—. Fosa es la palabra”. Apunte final
¿Hay algo nuevo que pueda decir el poeta en la hora que vivimos? La escritura poética cambia de piel constantemente, de acuerdo al ritmo de la vida sucesiva. Hay poetas ahora que hablan sobre la tragedia de la humanidad, sin embargo, ¿no ha sido siempre catastrófico el camino de la humanidad? No obstante, si los poetas se limitasen a transcribir la penuria de nuestra época, nada adicionarían al pensamiento de los lectores; nada al pensamiento crítico de filósofos, historiadores, narradores, moralistas. Si posee sentido la palabra poesía es porque debe ir más allá. El habla poética es errabunda, equívoca, profética. Hölderlin lo decía en los tramos iniciantes del siglo XVIII: ¿para qué ser poeta en tiempos de penuria? El mayor poeta de mi generación y brillante ensayista Iván Carvajal guarda la certidumbre que el gran escritor alemán Hölderlin (fue poeta, novelista y dramaturgo con obra para serlo, no como en nuestros lares que quien quiera se autonombra poeta o ensayista muy sueltos de huesos) tuvo una imagen prometeica del poeta. En el cambio civilizatorio de nuestro tiempo en el cual está en juego todo vestigio de humanismo, ¿qué es poema y qué es poeta? ¿Quiénes leen poesía, literatura en general? Y el asunto es planetario. José Ovejero acaba de publicar su nueva novela de 600 páginas. Pregunta el gacetillero: ¿no le parece que son demasiadas las páginas de su novela? Respuesta agria y desaliñada del escritor: “que el rebaño lea lo que quiera, yo escribo”. Vanidad: forma superlativa del mentir. Pero, ¿quiénes leen a Jorge Carrera Andrade, Gonzalo Escudero, Alfredo Gango-
tena, César Dávila Andrade, Jacinto Cordero Espinosa, Efraín Jara Idrovo, Jorge Enrique Adoum, por nombrar algunos de los más cimeros exponentes de nuestra poesía? ¿Qué decir de Francisco Granizo Rivadeneira, a quien ni siquiera nuestros intelectuales —palabra que periclitó hace rato— o, para decirlo sin eufemismos, los poetas actuales —con excepciones siempre— no lo entienden? Iván Carvajal reproduce el párrafo de una carta del cubano Virgilio Piñera que viene en mi auxilio en las líneas finales de este texto: “Cuando esté bajo tierra —dice Piñera— y como las nuevas generaciones serán más prácticas que yo, dirán de mí: ese tonto se sacrificó nada menos que por la literatura… Pasó hambre, frío, vejaciones y demás por algo tan estúpido como la literatura…”. Añado yo: la forma más extrema de la literatura, sin duda, es la poesía. William Empson, poeta inglés, se dijo a sí mismo: “Este es un juego de tontos”. Y dejó de escribir para siempre libando ginebra en tabernas londinenses y buscando el amor entre sus alumnas. Esta es una realidad inocultable. Más en nuestro medio donde se está extirpando el humanismo desde las reformas educacionales mal copiadas de mallas curriculares tecnocráticas de otros países, por los pésimos, patéticos tecnócratas que nos gobiernan. No obstante, locura, tontería, suicidio en ciernes, lo único que importa a un poeta de verdad —y este es el caso de Guerrero Obando— no es la insignificante grandilocuencia de que algún trasnochado intelectual orgánico le diga que es el poeta esperado en ningún país —¡qué horror!—, solo que por un instante advenga a él, solo a él, el fulgor de un poema. Para bien de todos nosotros; él lo sabe y seguirá en su oficio de poeta, que es su oficio de vivir...
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galería
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‘CRUZ DE MI PUEBLO’, NIXON CÓRDOVA.
‘ESCENA NOCTURNA’, CARLOS REVELO.
Seis décadas se escriben con arte S/T, PILAR BUSTOS.
SERIE ‘PRECOLOMBINA PARACAS’, DE ALBERTO SORIANO.
‘SEQUÍA’, CLARA HIDALGO.
tipo de exposiciones permite evidenciar las distintas propuestas estéticas de los artistas, dando paso a que la memoria no se pierda y sea visualizada. “Estos trabajos enseñan la apertura que ha tenido la Alianza con los artistas del Ecuador. Su colección enseña diferentes épocas de un artista en forma particular, pero también evidencia las corrientes que se gestaban en el país en determinado tiempo”, dice Córdova. También, asegura que la institución le ha brindado experiencias únicas. “El haLa Alianza Francesa presenta nuevamen- ber ganado el Premio París me permitió te una lúdica forma de retratar la huella crecer como artista porque me cambió la de su paso en Ecuador. La muestra ‘60 visión del mundo, me abrió las puertas”. Carlos Revelo concuerda con Córdova, años de arte ecuatoriano’ puebla todas las paredes de la sala de exposiciones de este pues considera que la Alianza “ha sido y es un espacio de calidad y rigor al instituto en Quito. La iniciativa de exhibir de ma- TOME NOTA momento de exhibir arte”. Para Revelo, una de las mayores nera permanente la colección particular del centro nació en octubre La muestra per- ventajas es que el público pueda de 2013. Desde entonces, una parte manecerá abier- evidenciar las exploraciones de ta hasta el 30 de de la Sala Gangotena-Michaux pre- agosto de lunes los artistas a través del tiempo. “Te viernes, de senta de manera rotativa algunas a09:00 hablo como profesor. Puedo traera 19:00 y de las obras que resguarda. Pero, los sábados de les a los estudiantes para que vean por lo menos una vez al año, se 09:00 a 13:00. las técnicas y los contenidos que se busca agrandar esta muestra y soplanteaban. Aquí hay una huella cializar la mayor parte de pinturas, graba- de la historia”, enfatiza. dos, dibujos, entre otras manifestaciones. En su caso, presenta ‘Escena nocturLos trabajos de artistas como Alberto na’, una obra que “está muy distante a lo Soriano, Carlos Revelo, Clara Hidalgo, que hago ahora”, añade. “Hasta yo me Nelson Román, Nixon Córdova, Pilar sorprendo. Antes iba por lo neofiguratiBustos, Rosy Revelo, Marcelo Aguirre, vo, ahora pinto desde un trazo realista. Enrique Tábara, entre otros, deleitan al Esta muestra te enseña el cambio que se puede experimentar en el afán de crear”, público hasta finales de agosto. Para Nixon Córdova, quien fuera uno concluye. (DVD) ddelatorre@lahora.com.ec de los ganadores del Premio París, este
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diálogo
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‘Vivimos de las pasiones’ Pese a su corta edad dentro del ‘cuadrilátero’ de las letras, Andrés Cadena se mueve como todo un peso pesado. Con un gran ‘gancho narrativo’ golpea la sensibilidad del más fuerte lector. Su libro ‘Fuerzas ficticias’, ganador del Premio Pichincha 2012, cuenta con una segunda edición publicada por la editorial Eskeletra. La obra reúne un total de nueve cuentos. Cada una de las historias propuestas ‘noquea’ gracias a la violenta realidad que nace de su puño. El autor conversó con Revista Artes sobre su escritura, la cual está lista para combatir hasta con el lector más exigente.
ANDRÉS CADENA
¿El verdadero premio consiste en la circulación de la obra?
Todo autor busca un público. El Gobierno Provincial de Pichincha me dio una publicación, pero en esta primera edición, al ser estatal, el libro era obsequiado. El libro fue entregado a colegios y bibliotecas, pero no contaba con mayor circulación. Algunos libros los regalé a familiares, profesores y periodistas que sabía que podían valorarlo, pero todo quedaba en mi círculo. Entonces, la vida del libro cobra sentido cuando un público ajeno se interesa por leerlo. Esta segunda edición me permite que el libro se relacione con la gente y que esté en librerías. ¿Con los finales de sus cuentos se puede concluir que la vida es un conjunto de tragedias?
Los finales en mis cuentos resultan trágicos, pero es algo de lo que no tenía conciencia en el periodo de creación. En ese momento no me centraba en lo trágico, me preocupaba por aquellas cosas de las que no se habla mucho o más a fondo, como el incesto, por ejemplo. Ahora, más que un sentido trágico, lo concibo como un sentido dramático dentro de la narrativa, donde los lectores tienen una serie de elementos que le permiten tener diversas expectativas hasta encontrase con el final. Creo que hay un juego de tensión entre el espectador y los personajes. ¿Una tensión que genera un mayor reconocimiento en el lector en el momento de presentarle una serie de relaciones caóticas dentro de la familia, criticándola como núcleo de la sociedad?
Más que mostrar el caos familiar, me considero como un crítico de los discursos y las instituciones, y eso es lo que de alguna manera aparece en estos cuentos. El discurso de la familia como núcleo de la sociedad viene desde una lógica normativa, que me parece muy problemática. No
AUTOR. Conversó con Revista Artes sobre su libro ‘Fuerzas ficticias’.
una dinámica compleja, de varios factores, uno a uno; analizas uno suponiendo que varía, mientras el resto se mantiene constante. Si bien la política puede llegar a normar a las expresiones artísticas y el arte puede contener un discurso político, creo que su esencia es distinta. De manera personal, pienso que el arte y la literatura están sobre la política, aunque el leer un Con cuentos como ‘Ítaca’ y ‘Analepsis’, ¿se libro no me solucione pagar los impuestos puede decir que la hermandad y la amistad e ir a votar. Pero tengo claro que hallo más sentido en las sensaciones son las máscaras de la traición? Me considero que te provocan una lectuNos llenan de modelos, la como un ra o una pintura, que en las sociedad te impone lo que es crítico de los normas que debes cumplir una amistad, lo que implica como ciudadano. un matrimonio, la relación discursos y las Sartre decía que “el infierque debe tejerse entre herma- instituciones”. no son los otros”. Al leer el nos… Entiendo que haya esa idealización, pero en la vida real las rela- cuento ‘Fuerzas ficticias’, ¿puede afirmarciones entre hermanos y amigos tienen se que el infierno es uno mismo en el caso tramas que resultan más complejas de lo del escritor? Una de mis intenciones fue crear perque te dicen los convencionalismos. Siendo sinceros, los secretos y los engaños son sonajes identificables, esos seres que le más comunes que una relación sin sobre- permiten al lector reconocerse. La idensaltos. Esta realidad no quiere escuchar la tificación es un recurso válido, tan eficaz gente, pero es lo que me motivó a explorar como la sorpresa. En ese cuento no hablo todo lo que se esconde entre lo ordinario de mí, pero sí me identifico con esos conflictos al momento de tratar de crear algo. y lo aparente.
coloco mi crítica desde el plano de la política. Escribo sobre lo que pienso de las relaciones humanas, que se conforman por pasiones. Esto es lo que conlleva a que existan una serie de acciones y consecuencias: alegrías, romances, traiciones, celos, etc. Más que de la institución normativa, vivimos de las pasiones.
‘Ceteris paribus’ se titula uno de sus cuentos. ¿Puede aplicar este efecto colocando al arte por sobre la política?
El ‘ceteris paribus’ te sirve para analizar
¿Se puede considerar al efecto de la fuerza ficticia como el más óptimo catalizador para receptar una historia?
He conversado con diferentes autores y
Perfil
ANDRÉS CADENA Escritor y editor ecuatoriano (Quito, 1983). Estudió Comunicación y Literatura. Su libro de cuentos ‘Fuerzas ficticias’ obtuvo el primer lugar del Premio Pichincha 2012. Publicó ‘Transtextos’ junto con Juan Carlos Arteaga. Trabaja como editor en el sello Antropófago.
cada uno tiene un método diferente para crear. Dudo que el primer libro tenga las mismas preocupaciones estéticas y vitales que la décima obra de un mismo autor, lo que puede conllevar a que el escritor realice distintos procesos en todo su oficio. En mi caso, las fuerzas ficticias son una metáfora del propio proceso de gestación que tuvieron estos cuentos, de los cuales buscaba que no solo se remitan a mi preocupación literaria, sino que puedan concebirse como un ejercicio de sensibilidad para el lector. ¿Está trabajando en algún nuevo libro?
La escritura es más que un ejercicio, es un tipo de vida que uno no puede dejar de hacer. Siempre estoy pensando, escribiendo y borrando algo, pero todavía no tengo una sensación de que un libro esté listo por el momento. (DVD) ddelatorre@lahora.com.ec
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biblioteca
Letras en caliente
OSWALDO PAZ Y MIÑO. • Las mujeres inteligentes enamoran. Su belleza no es frugal, es permanente, no se desvanece con los años, por el contrario se vuelve luminosa, se convierte en sabiduría magistral. Cautivado he quedado, seducido, conmovido, provocado, atrapado por una de ellas, lo declaro a pecho descubierto, no me será fácil olvidarla. No me guardaré su nombre pues sería hacerle poco homenaje a su estructura mental, a su valentía y audacia para ejercer con pulcritud y riesgo la profesión apasionante de periodista. He quedado prendado de ‘Inés Aranda’, presentadora de televisión, el personaje de la estupenda novela, de lo mejor que ha creado Diego Cornejo Menacho (lo proclamo sin dudas) y que, con la pulcritud estética habitual ha publicado Paradiso Editores. Letras en caliente, hierro forjado literario, un ensayo novelado en torno al ejercicio de la libertad que permanecerá en el tiempo, que no se diluye como el poder. Los libros superan en largo la frugalidad de la vida humana y las razones de los palabristas pasan de boca en boca, generación tras generación. ‘Inés Aranda’ y sus claves evoca sus primeros pasos, trabajó en “la redacción de El Día y eso le explicó, en el sentido de enseñar en la práctica, lo que es el periodismo real, aquel realizado por maestros del oficio que nunca habían necesitado clases de semiología, ni de semiótica, ni de producción discursiva de los sujetos subalternos en los procesos políticos, ni nada por el estilo”. Mi memoria se activa con la mención de el Diario El Día en la novela de Diego y el recuerdo de mi abuelo, su último director. El periódico se publicaba en Quito y calló para siempre, dada la maniobra política del intolerante Velasco Ibarra, tal como deja constancia la obra ‘Los periódicos que enterré’, de Isabel Paz y Miño Cepeda, citando a Juan Paz y Miño Cevallos:
“Una mañana llegaron los alguaciles y comenzaron, con la ayuda de pobres trabajadores necesitados a los que se infamaba sin que comprendieran, a llevarse las cajas con los tipos y a desarmar la vieja prensa. Desde los corredores de la Redacción, Luis Mario Jaramillo y nosotros los mirábamos con asco. Era una clausura inspirada por el mismo odio a la prensa que clausuró El Comercio”. (Pág. 82) ‘Inés Aranda’, periodista estrella de Telecanal conduce Zeta, una revista investigativa, de gran credibilidad, que “era un hueso en la nuez de algún poderoso”. Zeta es otro símbolo de libertad que marca la novela, tomado de la película franco-argelina dirigida por Costa Gavras. La banda sonora del film, genialidad de Mikis Teodorakis, pone la música de fondo. ‘Inés Aranda’ no deja títere con cabeza. Guapa, como pintada a mano, como consta en la portada, vital, apasionada, bisexual, transgresora, seductora, le pone cara al déspota y a su séquito, a Máximo Urdemales y a su logia de censores, con la intención de esclarecer la muerte de un hombre que ella, por cuitas del destino, encuentra muerto en la mitad de una carrera, haciendo jogging en el parque ícono de la ciudad de Taguagoto que se tiende en el valle de un volcán. “En los momentos de mayor placer carnal, ‘Inés’ sentía que se desdoblaba mientras percibía raras esencias genitales estimulantes -las suyas y las de Virginia–, todas las posibles, que brotaban de ellas en el clímax compartido, mezclado con el aroma dulzón de Fiora Gucci que preferían las dos. “Es el Miasma de la depravación” pensaba Inés frívola, lujuriosa, como si fuese una adicta. En esos instantes era y no era ella”. (Pág. 68)
Pablo Palacio Con la reedición de este libro, publicado en 2006, la CCE inicia la Colección Esenciales, dedicada a los grandes escritores ecuatorianos que dejaron una huella muy destacada en la literatura y en la forja de la identidad nacional. En sus páginas se recoge la totalidad de la obras del autor lojano, publicadas en vida y después de su muerte, más un cuento que se descubrió en el año de su centenario (2006), poemas, notas periodísticas y filosóficas, así como muchas de sus cartas. CCE
LOS MÁS VENDIDOS ECUADOR
°Bajo la misma estrella, John Green (Nube de Tinta). °Pepe, el lobo marino, Andrea Holguín (Libri Mundi- Enrique Grosse Luemerc). °La analfabeta que era un genio de los números, Jonas Jonasson (Salamandra). °Buscando a Alaska, Jhon Green (Castillo). FUENTE: LIBRI MUNDI
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ARGENTINA
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°El gran desafío: Gaturro y Lio, de Nik (Catapulta).
°Ser feliz era esto, Eduardo Sacheri
(Alfaguara). °Maravilloso desastre, de Jamie Mcguire (Suma). FUENTE: GRUPO ILHSA
COLOMBIA
Datos del autor
Diego Cornejo Menacho y periodista ecuatoriano (1949), conocido °porEscritor su trabajo en numerosos medios, así como
por sus libros de ensayo y novelas. A lo largo de su carrera ha ganado premios como el ‘Joaquín Gallegos Lara’ por su novela ‘Miércoles y estiércoles’. En abril de 2010 apareció ‘Las segundas criaturas’ (Dinediciones), que también ha sido publicada, por Editorial Funambulista, en España. Desde 2011 es director ejecutivo de la Asociación Ecuatoriana de Editores de Periódicos (Aedep).
Sobre la novela concluyo con unas palabras de Tahar Ben Jelloun: “El arte del novelista no consiste en la simulación ni en la mentira, sino en el descubrimiento de la verdad interior a través de lo imaginario”.
EL DOCUMENTAL EN LA ERA DE LA COMPLEJIDAD
°Bajo la misma estrella, John Green (Nube de Tinta). °El principito, Antoine de Saint Exupery (Art Books). °Cincuenta sombras de rey I - E.L. James (Alfaguara). °Ladrona de libros, Markus Zusak (Alfaguara). FUENTE: LIBRERÍA NACIONAL
ESPAÑA
°Cuarenta y tres maneras de soltarse el pelo, Elvira Sastre (Lapsus Calami). °La ladrona de libros, Markus Zusak (Debolsillo). °El libro Troll, El Rubius (Temas de Hoy). °Un paso al frente, Luis Gonzalo Segura (Tropo Editores). FUENTE: CASA DEL LIBRO
MÉXICO
°Cincuenta sombras de Grey, E.L.James (Grijalbo Mondadori). °Cincuenta sombras liberadas, E.L.James (Grijalbo Mondadori). °El psicoanalista, Jhon Katzenbach (Ediciones B). °Crescendo, Becca Fitzpatrick (Ediciones B). FUENTE: LIBRERÍA GANDHI.
opymj2008@gmail.com
VITRINA DE LIBROS OBRAS COMPLETAS
Ecuador, domingo 17 de agosto de 2014
Christian León Este libro es un estudio sobre las nuevas formas de cine documental en el contexto contemporáneo. Surge como respuesta a las inquietudes surgidas entre conferencistas y ponentes que participaron en el Coloquio Internacional de Cine Documental 2013 realizado en la Universidad Andina. El autor invita a pensar los cambios que han llevado a la ampliación del documental en una época de interdependencia y complejidad. UASB
Nota: Listado de libros de ficción de EFE, excepto Ecuador.
Director (e): Francisco Vivanco Riofrío Editor: Agustín Garcells Cordón Redactor: Damián de la Torre Ayora Diseño: Luis Alberto Aspiazu S. Composición electrónica: Pantone Impresiones Edita: Editorial Minotauro S.A. Correspondencia: Planta Diario La Hora Av. Galo Plaza N62-08 y Nazaret Fax: 247-6085 casilla 17-17-243 CCI cultura@lahora.com.ec Quito, Ecuador
De persona non grata a la redención JORGE EDWARDS
El autor y diplomático chileno Jorge Edwards (1931) afirmó en España que la literatura “debe abrir la mente y no cerrarla” y ha opinado que, precisamente por “esa condición de apertura”, los escritores “son incómodos para los dictadores”. Jorge Edwards, Premio Cervantes 1999, cree además que la literatura no solo es entretenimiento, aunque le interesa que los libros “tengan un atractivo”. En su caso concreto, el autor de ‘El peso de la noche’ asegura que “por ningún motivo” excluye el entretenimiento, y piensa que en la literatura también hay “pasión” y “conocimiento de las cosas”. “Yo no creo que (la literatura) sea solo un entretenimiento, pero tampoco me gusta que sea un aburrimiento”, ha recalcado ante los periodistas en la Universidad Internacional MenénEL DATO dez Pelayo (UIMP) de Santander (norte de Edwards reveló en 2012 que a los España). 11 años fue objeJorge Edwards, Juan to de abusos sexuales por Jesús Armas Marceparte de un sacerdote apelli- lo y Raúl Rivero han dado Cádiz. hablado a los medios de comunicación del encuentro que organiza la UIMP, en el que artistas dialogan con el literato chileno, en un homenaje a su figura. En este encuentro, Edwards ha realizado una serie de diálogos en los que él mismo ha contado episodios de su carrera como diplomático y escritor, a los que han acudido 12 de sus “mejores” lectores y conocedores, entre ellos el cubano Raúl Rivero y el español Jesús Armas Marcelo. Ambos escritores han ensalzado la figura de Edwards no solo por el éxito de su conocida obra ‘Persona non grata’, que le hizo pasar grandes períodos de “ostracismo y persecución”, sino
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dardos
Ecuador, domingo 17 de agosto de 2014
EFE-LA HORA •
ESCRITOR. A su regreso a Chile en 1978 fue uno de los fundadores y, posteriormente, presidente del Comité de Defensa de la Libertad de Expresión.
por toda su trayectoria profesional como escritor. Y se han referido a él como un autor “demócrata y libre” que, según Raúl Rivero, ha plasmado en sus obras la importancia de la libertad de opinión de los escritores en países “totalitarios” como, por ejemplo, Cuba.
Sobre ‘Persona non grata’ ° En 1971 el Gobierno de Salvador Allende nombró a Jorge Edwards como embajador en la Cuba de Fidel Castro, puesto en el que estuvo apenas tres meses debido a sus discrepancias
con el gobierno revolucionario y sus críticas a las facetas totalitarias del régimen (fue declarado persona non grata y se le exigió su salida de la isla). Fruto de esas experiencias sería su obra ‘Persona non grata’ (1973), en la que realiza una crítica sobria y a la vez corrosiva del estalinismo y la sociedad cubana.
Los escritores son incómodos para los dictadores”. JORGE EDWARDS
Jorge Edwards fue el primer escritor importante del extranjero en notar que algo había ido irrevocablemente mal en la Revolución cubana. En un tiempo cuando la mayoría de los intelectuales, desde Sartre hasta Susan Sontag, todavía estaban embelesados con el carisma de Castro, él simplemente dijo la verdad. HANS MAGNUS ENZENSBERGER POETA Y ENSAYISTA ALEMÁN
HISTORIA DE UNA CENSURA Fragmentos del prólogo de ‘Persona non grata’
A la distancia, después de lo que podría llamarse su primera etapa, creo que este libro es uno de los más censurados de los últimos años. Acumuló censuras oficiales y extraoficiales, explícitas y tácitas, arrogantes y vergonzantes. Sin excluir, desde luego, la más curiosa variedad de acusaciones al autor. El chaparrón permitirá confeccionar una lista de sinónimos y palabras afines: inoportuno, indiscreto, deslenguado, frívolo, vanidoso, feminoide, agente pagado de la CIA, servidor “objetivo” de la CIA, burgués, pequeño burgués, diplomático mediocre, escritor inexistente. En Chile careció de permiso de circulación, eufemismo con que se denomina la censura, comadrona de abortos literarios, hasta el mes de julio de 1978. Antes de esa fecha se leyó bajo cuerda, sin excesivo disimulo, y hasta se comentó con profusión y con parcialidad en los periódicos. Hubo una edición pirata, impresa en Valparaíso, del capítulo sobre la visita oficial a Cuba del Buque Escuela “Esmeralda” de la Armada chilena. El capítulo se publicó expurgado, pero conservó el título de vals amable que le di en la primera edición: “Sobre las olas”. Ahora, decidido a seguir el manuscrito original, he suprimido títulos y subtítulos. En Cuba no fue necesario prohibirlo. Pertenece a una especie de libros prohibida por definición, contaminada por una forma de inexistencia. Allá se ha llegado al extremo de editar para cubrir las apariencias internacionales, como en el caso de ‘Paradiso’, de José Lezama Lima, y de ‘Fuera de juego’, de Heberto Padilla, pero esos libros nunca tuvieron una circulación normal. Son sutilezas del llamado “socialismo real”. Nosotros los chilenos, provincianos que somos, habitantes de una faja remota de tierra, prohibimos un libro editado en el país y éste llega de inmediato, por arte de magia, a los pocos lectores que todavía quedan. Los cubanos hacen exactamente lo contrario. Muestran una obra disidente a los invitados extranjeros. Se la dejan en el velador, como dejan la Biblia en los hoteles puritanos de América y Europa del Norte. Apenas se han ido las visitas, tapan la obra con un sombrero de copa, después levantan el sombrero y el libro desaparece hasta de la memoria de los disciplinados lectores. Un exdirigente de la Unidad Popular chilena, en su viajado exilio, tuvo la oportunidad de asomarse a uno de esos lugares misteriosos donde construye el futuro el Líder Máximo. Se habló extensamente de Chile. En medio de la conversación, la mirada del dirigente y la del Líder Máximo convergieron sobre un ejemplar de ‘Persona non grata’, que estaba encima del escritorio y que tenía papeles blancos entre las páginas. “Estos libros, naturalmente, yo no los leo”, dijo el Comandante en Jefe, con un gesto que lo cancelaba de una plumada. ¡Naturalmente! NOTA: Este prólogo lo escribió Jorge Edwards para la edición de ‘Persona non grata’, realizada por Editorial Seix Barral, la primera que publicó el manuscrito original y completo de este libro.
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bambalinas
Ecuador, domingo 17 de agosto de 2014
RECOMENDADOS (IN) JUSTICIA
La gran ilusión de guerra PELÍCULA. ‘La gran ilusión’ fue una crítica a la guerra que, a la postre, no se pudo evitar en 1939.
Todo aficionado del cine en Quito debe marcar el 19 de agosto en su calendario. Es cuando la Alianza Francesa presentará ‘La gran ilusión’, una película que, cuando fue exhibida en 1937, el ministro alemán de propaganda Joseph Goebbels denunció como “el enemigo número uno del público”. Luego fue prohibida, no solo en Alemania, sino en Francia durante el régimen de Vichy. Después de la Segunda Guerra Mundial, fue redescubierta y proclamada como una gran película. Hoy es considerada una de las mejores de todos los tiempos. Además, tuvo una gran influencia en los movimientos del neorrealismo en Italia y la nueva ola en Francia. También es considerada como la denuncia decisiva de la guerra. Así, se puede entender por qué esta película enfureció a los nazis, sobre todo en 1937, especialmente porque Jean Renoir, un veterano de la Primera Guerra Mundial, percibía la probabilidad de otro conflicto internacional, lo que lo motivó a hacer ‘La gran ilusión’. La película no es solo una crítica a la guerra, sino al antisemitismo y al racismo. Es también una celebración de fraternidad más allá de la identidad nacional. La historia de autoría de Renoir y Charles Spaak se ubica en la Primera Guerra Mundial, en un campo alemán de prisioneros. Los aviones de dos pilotos franceses han sido derribados y sus pilotos capturados. Sin embargo, el capitán alemán que disparó al avión, al enterarse de que uno de los aviadores es aristócrata, como
RICARDO SEGREDA •
él, le invita a cenar con sus compañeros oficiales. Para el capitán alemán, su conexión mutua con el francés trasciende no solo la nacionalidad, sino la guerra. Se da la circunstancia de que el aristócrata francés es judío. De hecho, su nombre es ‘Rosenthal’, en clara alusión al nombre de Rothschild de la familia de banqueros. Sin embargo, el capitán Rosenthal resulta el personaje más caritativo en la película. Él facilita el contrabando de alimentos adicionales a la prisión que se comparte entre todos sus compañeros franceses y británicos. Por último, en una de las muchas escenas conmovedoras en esta película, Rosenthal hace el último sacrificio para que sus compañeros puedan escapar. En consecuencia, incluso las distinciones entre las clases son secundarias ante un mayor humanismo. Renoir presenta hasta a un oficial francés negro, que demuestra inclinaciones artísticas. No obstante, el director también es realista y muestra el racismo que este negro sufre. Como para presentar un balance contra toda la masculinidad en la película, la parte final de ‘La gran ilusión’ trata de un encuentro enternecedor con una solitaria viuda alemana y su pequeña hija. Renoir era hijo del pintor impresionista Pierre-Auguste Renoir; la influencia del padre sobre el hijo es evidente en este filme como en todo el cine de este gran director. Muchas de las tomas son de una distancia media, y los personajes, aunque sean antagonistas, son presentados integrados en la pantalla, en lugar de ser yux-
Título: ‘La gran ilusión’ PAÍS: Francia AÑO: 1937 DIRECTOR: Jean Renoir GUION: Jean Renoir, Charles Spaak REPARTO: Jean Gabin, Pierre Fresnay, Erich von Stroheim TIEMPO: 113 minutos CALIFICACIÓN: ****
tapuestos por montaje. Y como con Renoir el padre, aquí no solo hay un énfasis en la dimensión comunitaria de la existencia humana, sino de la existencia humana como una faceta de la naturaleza. Esto es evidente en las escenas exteriores, en que, visualmente, la naturaleza y los personajes tienen igualdad de representación. Al mismo tiempo, sus grandes actores –Jean Gabin, Pierre Fresnay, y Erich von Stroheim, entre otros– hacen su arte no solo algo conceptualmente, sino algo vivencialmente. Muchos años después, cuando se le preguntó si el cine debe ser socialmente responsable, Renoir se lamentó de que en 1937 hizo ‘La gran ilusión’ como su protesta contra la guerra y en 1939 Europa fue a la guerra. Sin embargo, la gran impotencia del arte ante la capacidad de la humanidad para el horror es una vieja historia. No obstante, ‘La gran ilusión’ sobrevive como una obra maestra eterna. rick.segreda@gmail.com
‘En el nombre del padre’ (1993) es una película irlandesa que narra los años de encarcelamiento de Gerry Conlon, uno de los implicados injustamente en el caso de los Cuatro de Guildford. Fue dirigida por Jim Sheridan y cuenta con la actuación de Daniel Day-Lewis, Pete Postlethwaite y Emma Thompson. Sinopsis Gerry es un chico problema en Belfast. Su padre le aconseja salir del pueblo y encaminar su vida. Llega a Guildford (Londres), donde una explosión provocada por el grupo IRA mata y hiere a gente en un pub. Gerry, su familia y sus amigos son incriminados como terroristas y expiarán por culpas ajenas. El filme se presenta hoy por TCM (canal de televisión pagada), a las 21:00. SOLISTA EN DIRECTO
El músico ecuatoriano Igor Icaza, reconocido por ser parte de la legendaria banda Sal y Mileto, presentó su segunda producción como solista. Se trata de ‘En directo’, un trabajo que está conformado por un CD y un DVD que contiene nueve temas en concierto y entrevistas. También se incluye como bonus track la canción ‘Azul’, grabada en el Teatro Nacional de la Casa de la Cultura, que Icaza compuso a Paúl Segovia. Los amantes de la música podrán disfrutar de una fusión de melodías, que van desde el rock progresivo hasta lo sicodélico. ddelatorre@lahora.com.ec