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jueves 13 de septiembre de 2012
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Origen de la advocación La Orden de la Merced se fundó en la catedral románica de Barcelona, el 10 de agosto de 1218. Su Fundador, San Pedro Nolasco, con un grupo de laicos catalanes, y con el apoyo del joven Rey Jaime I, y del Arzobispo Berenguer de Palou, llevó a cabo la creación de una Orden Laical para la redención de cautivos cristianos. En esa época muchos eran cautivos de los moros y en su desesperación y abandono estaban en peligro de perder lo más preciado, la fe católica. Nuestra bendita Madre del cielo, dándose a conocer como La Merced, quiso manifestar su misericordia hacia ellos por medio de dicha orden dedicada a atenderéis y liberarlos. Desde el siglo XIII es patrona de Barcelona. Es además patrona de los cautivos y de muchos países de Latinoamérica. Los frailes mercedarios llevaron al continente americano su amor a la Virgen de la Merced, que
se propagó ampliamente. En República Dominicana, Perú, Ecuador, Argentina y muchos otros países, la Virgen de la Merced es muy conocida y amada. San Pedro Nolasco, inspirado por la Santísima Virgen, funda una orden dedicada a la merced. Su misión particular era la misericordia para con los cristianos cautivos en manos de los musulmanes. Muchos miembros de la orden canjearon sus vidas por la de presos y esclavos. San Pedro Nolasco y sus frailes eran muy devotos de la Virgen María, tomándola como patrona y guía. Su espiritualidad se fundamenta en Jesús el liberador de la humanidad y en la Ssma. Virgen , la Madre liberadora e ideal de la persona libre. Los mercenarios querían ser caballeros de la Virgen María al servicios de su obra redentora. Por eso la honran como Madre de la Merced. María ofreció todo su ser para que viva el Hijo de Dios encarnado. En el cántico del Magnificat (Lucas 1, 46-55), María expresa la liberación de Dios. El Beato Juan Pablo II enseña que “María es la imagen mas perfecta de la libertad y de la liberación de la humanidad”. La Virgen continúa velando desde el cielo por sus hijos cautivos de Satanás (Cf. LG 62) y nos pide nuestra cooperación. Nosotros debemos dar nuestra vida para que su Hijo viva en nosotros y así pueda liberar a nuestros hermanos. Ella nos enseñará como hacerlo. Dios es Padre de Misericordia, María es Madre de Misericordia. Ella refleja la misericordia de Dios sufriéndolo todo por sus hijos. Los cristianos debemos también reflejar la misericordia de Dios sufriéndolo toda por amor.
peregrinos. Cada año acompañan a la caminata por las avenidas.
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Patrona del litoral ecuatoriano La devoción a la Virgen María, bajo la advocación de la Merced, se propagó desde los albores de la evangelización de América latina. En el Ecuador la Virgen de la Merced ha sido invocada con gran fervor desde el tiempo colonial hasta nuestros días, pasando por los de la Independencia, en los conflictos armados defendiendo a la patria y en ocasión de terremotos y calamidades públicas. En 1861, la Asamblea Nacional reconoció a la Virgen de la Merced como patrona y protectora de toda la República del Ecuador y declarada: “Que el triunfo de la causa nacional y restablecimiento de la tranquilidad de la república han sido efectos visibles de
la protección y amparo de la Divina Providencia, mediante la poderosa intercesión de la Santísima Virgen María en su advocación de Mercedes, cuyo día será memorable entre nosotros por el completo triunfo que alcanzaron las armas de la noción. Decreta: Art 1- Se reconoce a la Santísima Virgen María en su portentosa advocación de Mercedes como Patrona y Protectora de la República”. El Papa Pío XII la proclamó Patrona Especial de Guayaquil, ordenando su coronación el 14 de septiembre de 1947. Afianzándose particularmente nuestra devoción a la Virgen de la Merced, en las provincias del Litoral ecuatoriano, dada que la evangelización de éstos pueblos fue iniciada por los misioneros mercenarios, que desde la Isla Puná recorrían toda la costa, el Papa Pablo VI, el 3 de enero de 1970 declaró “a la Santísima Virgen María de la Merced, Patrona principal de todas las Diócesis del Litoral ecuatoriano”. La madre de Jesús es principio de amor e inspiración de libertad para aquellos que se encuentran oprimidos y no puedan desplegar en plenitud sus valores personales. Ella es, al mismo tiempo, fuente de exigencia para aquellos que, sabiéndose cristianos, descubren que es preciso dar la vida.
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Oraciones Oración inicial
+En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Súplica penitencial
Señor Jesús, que nos diste a María por Madre amorosa en el momento solemne de la Redención y quieres que nuestro amor a ella se transforme en gozosa veneración y alabanza. Venimos a cumplir este sagrado deber. Queremos recordar su ejemplo, ensalzar sus virtudes, implorar su misericordia. Y al vernos reflejados en el espejo de su vida, nos reconocemos manchados, nuestra pequeñez destaca al contrastarla con su blancura inmaculada. Reconocemos, Señor, que la libertad que se nos concede, la empleamos a menudo para satisfacer nuestro egoísmo y separarnos de Ti, que eres el camino. Perdona nuestras desobediencias y rebeldía. Perdona nuestras torcidas intenciones y deseos. Perdona nuestras faltas de gratitud y de esperanzas. Que al admirar a María, la Madre de la Misericordia, la Virgen fiel, en quien “el Todopoderoso ha hecho grandes obras”, nos sintamos llamados a imitarla más y mejor cada día y a proclamar, como ella, incesantemente, la grandeza del Señor. Invocación a María
Madre querida de la Merced: Con la sencilla confianza de hijos, acudimos a ti. Venimos a tus plantas de Reina y Madre de Misericordia, suplicamos tu poderoso auxilio. Nuestro mundo se siente encadenado por multitud de esclavitudes y ataduras: nuevas formas de esclavitud social, política o sicológica, que derivan en última instancia de la corrupción y del pecado, surgen cada día.
Aquí nos tienes, Madre de la Merced, también a nosotros luchando por liberarnos de tantas cautividades y ataduras de nuestro mundo. Socórrenos con tu misericordia ara que podamos recobrar la feliz libertad de los hijos de Dios. Amén. Oración final María, merced de Dios, Regalo de Cristo a los hombres. Dios te envió a nuestro pueblo montubio, Mensajera de libertad y misericordia, Para mostrarte corredentora, meditadora, Madre de todos, ternura de Dios para los pobres. Madre de la Merced,
Enséñanos a valorar nuestra fe cristiana, Haznos capaces de amar con claridad sincera, Convirtiéndonos en portadores de paz Y apóstoles de la Nueva Evangelización. Que tu amor derrita la violencia Y la injusticia que nos envuelve, Hasta que recuperemos, en tu regazo materno, La ilusión de familia, Transformando el mundo, en un hogar para todos. Bendice a tu pueblo fluminense, Que le proclama su celestial patrona Y gusta, enamorado, de llamarte Madre nuestra, Virgen gloriosa y bendita. Amén.
2752-LG.
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Consideraciones para cada día de la novena Día primero inMaculada concepción dios se sintió prendado por humildad de María
“Desbordo de gozo con el Señor y me alegro mi Dios, porque me ha envuelto en su manto de triunfo, como novia que se adorna con sus joyas”. (Isaías 61,10). María no sólo no cometió pecado alguno, sino que quedó preservada de esa común herencia del género humano, que es el pecado original, a causa de la misión a la que Dios le había destinado desde siempre: ser la Madre del Redentor. Todo esto queda contenido en la verdad de la fe de la inmaculada. El fundamento bíblico de este dogma se encuentra en las palabras que el Ángel dirigió a la joven de Nazareth: :Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo”… “Llena de gracia” es el nombre más bello de María, nombre que le dio el mismo Dios para indicar que desde siempre y para siempre es la amada, la elegida, la escogida, para acoger el don más precioso, Jesús, el amor encarnado de Dios”. Amén.
Día tercero Visita a santa isabel María una mujer que ama
“Por aquellos días, María se puso en camino de prisa a la montaña, a una ciudad de Juda: y entró en casa de Zacarías, y saludó a Isabel. Y cuando oyó Isabel el saludo de María, el niño saltó en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo, y exclamando en voz alta dijo: Bendita tú entre las mujeres y bendito es el fruto de tu
Día segundo día segundo encarnación del Hijo de dios
“Y entrando donde ella estaba le dijo: Dios te salve, llena de gracia, el Señor es contigo. Ella se turbó al oír éstas palabras… Y el Ángel le dijo, no temas, María, porque has encontrado gracia delante de Dios: concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, y le pondrás de nombre Jesús. Será grande y será llamado Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David su Padre, reinará eternamente sobre la casa de Jacob y su reino no tendrá fin”. (Lucas 1, 28_33). La Anunciación del Ángel a María, narrada al comienzo del Evangelio de san Lucas, es un acontecimiento humilde, oculto nadie lo vio, nadie lo conoció, excepto María, pero al mismo tiempo, es decisivo para la historia de la humanidad. Cuando la Virgen dijo su SI al anuncio del ángel, Jesús fue concebido y con El comenzaron los nuevos tiempos de la historia, que se sellaría después, en la Pascua como nueva y eterna alianza”. Amén.
vientre. ¿De dónde a mí tanto bien, que venga a visitarme la Madre de mi Señor? Pues en cuanto llegó tu saludo a mis oídos, el niño saltó de gozo en mi seno, y feliz tú, que has creído, porque se cumplirán las cosas que te han dicho de parte del Señor”. (Lucas 1, 39 – 45) El evangelio de San Lucas, muestra a María, atareada en un servicio de caridad a su prima Isabel, con la cual permaneció “unos tres meses” para atenderla durante el embarazo. Acude a su anciana prima, a la que
todos consideraban estéril y no obstante, había llegado al sexto mes de un embarazo donado por Dios”. Amén. Por favor pase a la pág. 6
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Día quinto
... viene de la pág. 5
Día cuarto dios envío a su hiJo al Mundo la iglesia como la virgen nos muestra a Jesús
vida en el hogar de nazareth María y José han educado a Jesús
“José, como era de la casa y familia de David, subió desde Nazareth, ciudad de Galilea, a la ciudad de David, llamada Belén en Judea, para censarse con María, su esposa, que estaba encinta. Y cuando ellos se encontraban allí, le llegó la hora del parto, y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en la posada. (Lucas 2, 4-7). La maternidad de María es verdadera y plenamente humana. En la frase de San Pablo. “Dios envió a su Hijo nacido de mujer” se haya condensada la verdad fundamental sobre Jesús, como persona divina que asumió plenamente nuestra naturaleza humana. El es el Hijo de Dios, fue engendrado por El”. Amén.
“Cuando cumplieron con la Ley del Señor , regresaron a Galilea, a su ciudad de Nazareth. El Niño iba creciendo y fortaleciéndose lleno de sabiduría, y la Gracia de Dios estaba con él”. (Lucas 2, 39-40). … Vino a Nazareth y les estaba sujeto. Y su Madre guardaba todas éstas cosas en su corazón. Y Jesús crecía en sabiduría, en edad y en gracia delante de Dios y de los hombres”. (Luca 2,51-52). En el Evangelio, no encontramos discursos sobre una familia, pero hay un suceso que vale más que toas las palabras: Dios ha querido nacer y crecer en una familia humana. De este modo la ha consagrado como camino primero y ordinario de su encuentro con la humanidad. En la vida transcurrida en Nazareth, Jesús ha honrado a la Virgen María y al justo José, permaneciendo sometido a su autoridad por todo el tiempo de su niñez y adolescencia”. Amén.
Día sexto María la gran intercesora María recomienda ante su hijo a los amigos en dificultad
“Al tercer día celebraron unas bodas en Caná de Galilea, y estaba ahí la Madre de Jesús. También fueron invitados a la boda, Jesús y sus discípulos. Y, como faltó el vino, la Madre de Jesús le dijo: no tiene vino. Jesús le respondió: Mujer, ¿qué nos va a ti y a mi? Todavía no ha llegado mi hora. Dijo su Madre a los sirvientes: hagan lo que él les diga”. (Juan 2, 1-5). En Caná, María dirige a su Hijo
una petición a favor de los amigos que se encuentran en dificultad. A primera vista todo esto puede parecer un coloquio totalmente humano entre la Madre y el Hijo, y en efecto, es un diálogo lleno de profunda humanidad. Ella confía a su poder una necesidad humana, un poder que va más allá del poder y la capacidad humana. Y, no obstante en el diálogo con Jesús, la menos realmente como una madre, que ruega, que intercede. María no dirige a Jesús a la verdadera petición. Le dice solamente: “no tienen más vino”. Los esposos se encuentran en dificultad y María únicamente se lo dice a Jesús. No pide una cosa precisa y aún menos, que
Jesús ejerza su poder, realice un milagro, produzca el vino, simplemente confía la necesidad a Jesús, y le deja a él la decisión de cómo actuar. Vemos así en las palabras de la Madre de Jesús dos cosas: su solicitud amorosa y materna”. Amén. Por favor pase a la pág. 7
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Día octavo
... viene de la pág. 6
Día séptimo al pie de la Cruz junto a la cruz recibió una misión materna
“Estaban junto a la Cruz de Jesús su madre y la hermana de su madre, María de Cleofás y María Magdalena. Jesús viendo a su madre y al discípulo, a quien tanto amaba, que estaba allí, le dijo a su madre: Mujer aquí tienes a tu hijo. Después le dice al discípulo: “Aquí tienes a tu madre. Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa”. (Juan 19, 25-27). A l pie de la cruz estaba María. Su dolor forma una unidad junto a su Hijo. Es un dolor rebosante de fe y de amor. La Virgen, en el Calvario, participa del poder salvador del dolor de Cristo, uniendo su Sí con el de su Hijo. La Virgen María, con su fe y su obrar maternal, colaboró de manera única en su Redención hasta el punto que Isabel pudo llamarla: “Benditas entre las mujeres”, “feliz tu que has creído” . Amén.
Día noveno María en el Cielo en el cielo tenemos una madre
“Apareció en el cielo una gran señal: una mujer revestida del sol, con la luna bajo sus pies, y sobre su cabeza una corona de dos estrellas”. (Apocalipsis 12, 1). En la Asunción de María contemplamos el misterio del paso de María de este mundo al paraíso: celebramos, podemos decir su pascua. Igual que Cristo resucitado de entre los muertos, asciende al cielo con su cuerpo glorioso, así la Virgen María, asociada a él plenamente, ha sido su-
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María junto a los apóstoles María guía a la iglesia naciente en la plegaria
“Todos ellos perseveraban unánimes en la oración junto con algunas mujeres y con María, la Madre de Jesús, y sus hermanos. Al cumplirse el día de Pentecostés, estaban todos juntos en el mismo hogar. Y de repente sobrevino el cielo, un viento que irrumpe impetuosamente, y llenó toda la casa en que se hallaban. Entonces se les aparecieron unas lenguas de fuego que se dividían y se posaban sobre cada uno de ellos. Quedaron todos llenos del Espíritu Santo” (Hechos 1, 13:2,1-4). Los días que siguieron la Ascensión del Señor, los Apóstoles permanecieron reunidos, confortados por la presencia de María y, después de la Ascensión, perseverando junto a ella en oración, esperando Pentecostés. La Virgen fue para ellos, Madre y maestra, papel que continua desarrollando con los cristianos de todos los tiempos”. Amén.
bida a la gloria celestial con su entera persona. También en esto, la Madre ha seguido muy de cerca de su Hijo, y nos ha precedido a todos nosotros. Junto a Jesús, nuevo Adán, que es la primicia de los resucitados, la Virgen María, nueva Eva, aparece como primicia e imagen de la Iglesia, signo de esperanza segura para todos los cristianos en su peregrinación terrena. En la mujer del Apocalipsis, resplandeciente de luces, los Padres de la Iglesia, han reconocido a María: en su triunfo, el pueblo cristiano, peregrino e la historia ve el cumplimiento de su espera y el signo de su esperanza. María es ejemplo y sostén para todos los creyentes nos anima a no
perder la confianza ante las dificultades y los problemas inevitables de todos los días. Nos asegura su ayuda y nos recuerda que, lo esencial es acercarse y pensar las cosas de arriba y no las de la tierra. Pero es en el paraíso donde está la verdadera meta de nuestra vida”. Amén.
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VIRGEN DE LA MERCED
Virgen de La Merced, Compañera de los pobres. (2) Esperanza de una tierra que grita y clama liberación. Tú ya sabes, Madre Nuestra, Que este pueblo sufre mucho, Porque no hay plata para vivir; Mientras otros, unos pocos, Son los dueños del dinero, De nuestras tierras, y del país. Tú ya sabes, Madre Nuestra, Que este pueblo vive herido Por la injusticia y la ambición; Hoy venimos a pedirte, Que podamos ver muy pronto Un mundo libre de la opresión. Tu ya sabes, Madre Nuestra, Que miramos hacia el cielo, Buscando allí nuestra solución; Hoy te vemos en la tierra, En la gente de este pueblo, Que lucha contra la explotación.
La Hora LOs riOs
Cantos
TU ERES MADRE
Tú eres madre estas aquí, me acompañas y me cuidas con amor Tu eres madre estas aquí, y me ayudas como tu a decir si Tu estas cerca junto a mi y en silencio vas orando ante el señor Tú eres madre del amor, vives cerca de los hombres del dolor En las calles de la ciudad en la gente que trabaja por su paz Vives madre en el hogar de la gente de sencillo corazón. En los niños y en la flor, En el joven que posee una inquietud. Vives Madre, dando paz Al anciano que te reza en soledad.
HOY TE QUIERO CANTAR
Hoy te quiero cantar, hoy te quiero rezar, ¡Madre mía del cielo! Si en mi alma hay dolor, busco apoyo en tu amor, y hallo en ti mi consuelo. hoy te quiero cantar, hoy te quiero rezar, mi plegaria es canción; yo te quiero ofrecer, lo más bello y mejor, que hay en mi corazón. Porque tienes a Dios, Madre todo lo puedes. Soy tu hijo también, y por eso me quieres.
Dios te quiso elegir, como puente y camino, que une al hombre con Dios, en abrazo divino.
647-BA/JCH.