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DOMINGO 19 de agosto de 2012
La Hora Los RIos
Presentación
POR: PadRe Julián delgadO / PÁRROCO DEL DIVINO NIÑO
El Papa Benedicto XVI proclama éste como el año de la fe y en todas partes del mundo abundarán muchas y grandes iniciativas desde las distintas iglesias locales que ayuden a vivir a sus fieles lo que un día profesaron por el bautismo y lo renovaron con el sacramento de la confirmación. Desde el Santuario del Divino Niño Jesús de Quevedo, queremos motivar a todos los parroquianos y fieles devotos, ya sea en familia o con la comunidad, a que peregrinen hasta nuestro santuario que con los brazos abiertos y una sonrisa espera por cada uno para saciar nuestra sed de Dios. Con la caminata del 20 de agosto iniciamos la gran peregrinación hacia el año de la fe. Durante el año tendremos muchas actividades que motivarán el encuentro con Dios y con el prójimo. La peregrinación es una búsqueda de Dios y un encuentro con él en el marco cultural. Por medio de las peregrinaciones al Santuario estamos invitados a vivir con alegría nuestro ser cristiano católico y de modo muy especial nuestra devoción al Divino Niño Jesús, a quien le pedimos que nos aumente la fe y nos dé perseverancia para continuar en el servicio de Dios Padre desde lo que somos.
Guía del peregrino al santuario del Divino Niño Jesús Confía en mí Por qué te agitas y confundes por los problemas que te trae la vida? Por qué te angustias al querer comprender las cosas que te pasan? En lugar de hacer eso, cierra los ojos de tu alma y en paz dime: “Divino Niño Jesús en ti Confío” Déjame controlar todas sus cosas y estas irán tornándose mejores. Entrégate a mi con absoluta confianza y deja tu futuro en mis manos, si te entregas totalmente a mí , todas las cosas serán resueltas con tranquilidad, de acuerdo a mis planes. No arruines mis planes tratando de imponer en tus ideas, déjame ser tu Dios y actuar libremente en tu vida. Sólo dime frecuentemente “Divino Niño Jesús en ti confío” Lo que más te lastima es tratar de razonarlo todo de acuerdo a tus pensamientos, e intentar resolver tus problemas a tu manera. Cuando me digas “Divino Niño Jesús en ti confío”, no seas como el impaciente que le dice al doctor: “ cúreme” , pero le sugiere la “mejor” forma de hacerlo. Déjate curar por mis brazos divinos, no tengas miedo. Yo te amo, pero necesito mis manos libres para poder manifestarte mis bendiciones. No ates mis manos con tus absurdas preocupaciones, Satanás quiere que te frustres, hacerte sentir triste, quitarte la paz. Si ves que las cosas se vuelven peores o más complicadas, aún cuando estas orando; mantén tú confianza en mí, cierra los ojos de tu alma y continúa diciendo cada hora “Divino Niño Jesús en ti confío” Confía en mí, descansa en mí, entrégate a mí. Yo hago milagros en la medida que tú te abandonas a mí y de acuerdo a la fe que me tienes. Así que no te preocupes, dame todas tus frustraciones y duerme en paz, siempre dime “Divino Niño Jesús en ti confío”, y verás grandes milagros. Te lo prometo con todo mi amor. Jesús
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La Hora Los RIos
CAMINATA DEL 20 DE AGOSTO
Ritos iniciales RITOS INICIALES
(Iglesia del Guayacán) PRESIDENTE.
En el nombre del Padre Y del Hijo y del Espíritu Santo. TODOS.
Amén. PRESIDENTE.
Que Cristo vivo, esperanza y luz de los pueblos esté con todos ustedes.
Programa de festividades • Del 11 al 19 de Agosto
Se realiza la novena en el santuario a las 19:00 • Domingo 19 de Agosto
A las 10:00 habrá una mañana deportiva en las canchas aledañas A las 20:00, en el auditorio se llevará a cabo el II festival de música cristiana “A mi Divino Niño Jesús”, • Lunes 20 de Agosto
A las 16:00, se realizará la caminata desde la iglesia Santísima Trinidad hasta el santuario. A las 20:00, se realizará la misa campal presidida por el monseñor Marcos Pérez afuera del santuario.
TODOS.
Y con su espíritu. PRESIDENTE.
(Puede decir lo siguiente u otras palabras motivando a los peregrinos) Jesucristo en su amor infinito siempre buscó con esmero acudir en auxilio del que más necesita. Hoy como una sola comunidad de fieles, nos disponemos a realizar este recorrido prefigurando aquello que todos estamos llamados a hacer a favor de nuestros hermanos, ofreciendo a Dios nuestro sudor y cansancio como un signo de penitencia, pero a la vez nuestra presencia es un signo de esperanza ya que al concentrarnos en este lugar nos ofrecemos a Dios como discípulos de su hijo para anunciar a toda la gente la buena nueva… Nota: Avanzamos rezando y cantando para ello tenemos cantos y oraciones a continuación.
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DOMINGO 19 de agosto de 2012
Oraciones
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• Súplica para tiempos difíciles
Divino Niño Jesús
• Al Divino Niño Jesús Oh Divino Niño tu mi Dios y señor tu serás el dueño de mi corazón. Niño amable de mi vida, consuelo de los cristianos, la gracia que necesito pongo en tus benditas manos. Padre Nuestro Tú sabes mis pesares, pues todos te los confío da la paz a los turbados y alivio al corazón mío. Dios te salve María Y aunque tu amor no merezco no recurriré a tí envano, pues eres hijo de Dios y auxilio de los cristianos. Gloria al Padre Acuérdate oh Niño Santo que jamás se oyó decir que alguno te haya implorado sin tu auxilio recibir, por eso con fe y confianza, humilde y arrepentido lleno de amor y esperanza este favor te pido.
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(Pedir la gracia que se desea y decir siete veces:) Divino Niño Jesús Bendícenos
Tengo mil dificultades: ayúdame. De los enemigos del alma: sálvame. En mis desaciertos: ilumíname. En mis dudas y penas: confórtame. En mis soledades: acompáñame. En mis enfermedades: fortaléceme. Cuando me desprecien: anímame. En las tentaciones: defiéndeme. En las horas difíciles: consuélame. Con tu corazón paternal: ámame. Con tu inmenso poder: protégeme. Y en tus brazos al expirar: recíbeme. Amén. Un minuto con el Divino Niño Jesús
¡Bendíceme Divino Niño Jesús! Y ruega por mí sin cesar. Aleja de mí el pecado hoy y en todo momento. Si tropiezo, tiende tú mano hacia mí. Si cien veces caigo, cien veces levántame señor. Si yo te olvido, tú no te olvides de mí. Si me dejas Divino Niño ¿Que será de mí? En los peligros del mundo, asísteme.
Quiero siempre vivir y morir bajo tu mano. Quiero que mi vida te haga sonreír. Mírame con compasión, ¡no me dejes Jesús mío! Y, al final, recíbeme y llévame junto a Ti Divino Niño Jesús, Que tu bendición nos acompañe siempre. Amén. Aleluya. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo…… Y ahora oye a tu Salvador
Sigo tus luchas y quiero ayudarte. Junto a mí no desesperes. Donde yo estoy no hay que temer. Confía en mí y vencerás. Quien me ama asegura su salvación. Ante mí huyen el pecado y el infierno. La victoria será de quien tenga Fe. “Según sea tu Fe, así serán las cosas que te sucederán” (S. Biblia Mt. 8-13)
• Oración al Divino Niño Jesús Divino Niño Jesús Dios de mi corazón y modelo de mi conducta, estate siempre conmigo para separarme del mal y hacerme semejante a Ti, haciendo que crezca en sabiduría y gracia delante de Dios y de los hombres. ¡Oh dulce y pequeño Niño Jesús, yo te amaré siempre con todo mi corazón! Divino Niño Jesús, bendícenos Divino Niño Jesús, escúchanos Divino Niño Jesús, óyenos. Amén.
Consagración del hogar DIVINO NIÑO JESÚS que bendices y proteges las casas donde está expuesta y es honrada tu Sagrada Imagen. Te elegimos hoy y para siempre por señor y dueño de nuestra casa, y te pedimos que te dignes demostrar en ella tu poderoso auxilio, preservándola de la enfermedad, del fuego, del rayo, de las inundaciones, de los terremotos, de los ladrones, de las discordias y de los peligros de la guerra. Bendice y protege a las personas que aquí habitan, y concédeles la paz, una gran fe, verdadero amor a Dios y al prójimo, paciencia en las penas, esperanza en la vida eterna, y facilidades de trabajo, empleo y estudio, y la gracia de evitar los malos ejemplos, el odio, el pecado, la condenación eterna y todas las demás desgracias y accidentes. Amén.
• Oración por la famila Niño Jesús, Tú viviste en la familia de Nazaret, modelo ideal de la familia cristiana; haz de cada hogar un santuario en donde se aprecie y se respete la vida abierta a la fe, a la esperanza, a la alegría, a la reconciliación y a la paz. Abre nuestros hogares a la oración, a la aceptación de la palabra de Dios, al testimonio de vida cristiana, al compromiso para construir una sociedad justa. Danos a todos ricos y pobres, el pan de cada día, una casa digna para llevar vida verdaderamente humana. Que nuestras familias sean “hogares” de encuentro cariñoso. Te lo pedimos por los méritos de tu infancia. Amén.
• Oración del enfermo Oh querido y dulce Niño Jesús, vengo a tu presencia agobiado por el sufrimiento que ocasiona mi enfermedad y movido por la más grande confianza para implorar tu ayuda divina. Sé que cuando estabas en este mundo te compadecías de la muchedumbre que sufría, sobre todo de aquellos que eran atormentados por el dolor. Por el infinito amor que tenías, los curabas de sus males y tus milagros fueron la demostración palpable de tu amor y misericordia. Por ello, oh Divino Niño, te pido humildemente que me concedas la fortaleza necesaria para soportar el dolor, el alivio y consuelo en los momentos más difíciles y sobre todo la gracia muy especial de recuperar mi salud, si conviene para el bien de mi alma. Con ella podré alabarte, darte gracias y adorarte durante toda mi vida. Amén.
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Oración por la paz de Quevedo y del país Señor Jesucristo: Haz que seamos instrumentos de tu paz; que donde haya odio, sembremos amor; donde haya ofensas, perdón; donde haya discordias, construyamos la paz. Oh Divino Maestro: Tú nos enseñaste que quienes trabajan por la paz, son llamados hijos de Dios. Que con constancia establezcamos la justicia y la verdad como fundamento de la paz, firme y duradera. Señor; Tú concedes la paz como un don y como una tarea que tenemos que realizar con tu ayuda; concédenos la gracia de acoger tu paz, ayúdanos a tener actitudes de paz, que nuestras palabras sean de paz, que realicemos obras de paz y que construyamos la paz que nuestra ciudad de Quevedo, la patria y nosotros necesitamos. Amén. Mi buen niño Jesús en tí confío Postrado ante tus pies, humildemente, Vengo a pedirte dulce Jesús mío, Poderte repetir constantemente: Mi buen Niño Jesús, en ti confío. Si la confianza es prueba de ternura, Ésta prueba de amor darte yo ansío, Aun cuando esté sumido en amargura. Mi buen Niño Jesús, en ti confío. En las horas más tristes de mi vida, cuando todos me dejen, ¡Oh Dios mío!, Y el alma esté por penas combatida, mi buen Niño Jesús, en ti confío.
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DOMINGO 19 de agosto de 2012
DOMINGO 19 de agosto de 2012
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Consideraciones para cada día de la novena:
Día Primero:
Día Segundo:
El amor del Niño Jesús a su Padre Celestial
Celo del Niño Jesús por la gloria de Dios
“...Y se oyó del cielo esta voz: Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo puestas todas mis delicias”. (Lc. 3, 22) El amor con el cual el Niño Jesús ama a Dios su Padre, es el amor más ardiente, el más puro, el más perfecto; un amor superior a todo lo que podemos imaginar. Él ama plenamente. Lo ama constantemente y sin interrupción. Todo lo que ama, no lo ama sino por su Padre. Éste es, pues, el amor con el cual debo conformar el mío. ¡Oh dulcísimo Niño Jesús! Sólo Tú amas al Padre de los cielos con un amor infinito; pero con tu ayuda, quiero de aquí en adelante, amarlo con toda mi alma, con todas mis fuerzas y con todo mi corazón.
...Y el Niño Jesús les dijo: ¿No sabían que yo debo emplearme en las cosas que miran al servicio de mi Padre? (Lc. 2, 49) Ninguna criatura ha deseado jamás con más ardor alguna cosa, como deseó el Niño Jesús glorificar a su Padre Celestial. Jesús vivió y se esforzó desde su más tierna edad, en hacerlo conocer, adorar, servir y amar; esta gloria era el único objeto de sus anhelos. Por ello, a la edad de doce años, se quedó en el templo de Jerusalén, dialogando con los maestros de la ley, sin que lo supieran sus padres. ¡Oh, mi querido Niño Jesús! enciende en mi alma ese fuego divino; destruye de mi corazón el amor propio y de todo lo que no sea Dios o a Dios no se refiera, y que sólo conserve afectos para lo que puede serle agradable y procurarle gloria y amor.
Amén.
Día Tercero: Amor del Niño Jesús a su madre santísima
Amén.
“María conservaba todas estas cosas dentro de sí, meditándolas en su corazón”. (Lc. 2, 19). Después del amor a su eterno Padre, es María, su Madre, el más ardiente y tierno amor del Niño Jesús, el dulce objeto de sus eternas complacencias. Ella es la virginal doncella que desde siempre eligió para madre suya, colmada desde el primer instante de su ser natural con la plenitud de todos sus dones y gracias divinas. Es la “llena de gracia”, porque está llamada a ser la madre purísima del verbo encarnado. Por tanto, si queremos agradar al Divino Niño Jesús, amemos y honremos a María. ¡Oh mi amado Jesús Niño! graba en mi alma la semejanza con tu querida madre, y concédeme la gracia de encomendarme siempre a ella y de amarla con los mismos sentimientos filiales de tu divino corazón.
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Amén.
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Día Cuarto: Amor del Niño Jesús a San José, su padre adoptivo
“...Y vino a Nazaret: y les estaba sujeto”. (Lc. 2, 51). Ciertamente que el esposo de María no era el padre natural de Jesús sino la sombra en la tierra de su Padre Celestial. Por ello, el Niño Jesús le profesó a José respeto, veneración y un filial amor. Amor que se manifestó especialmente en la obediencia. El Evangelio nos cuenta que “les estaba sujeto”. Con eso lo dice todo. Durante toda su vida oculta, Jesús es conocido como “el hijo del carpintero”. El ayudante capaz y laborioso en el taller de Nazaret, el hijo sumiso a las enseñanzas y normas de su padre legal, a quien llamó con el dulce nombre de papá. En su infancia, José fue todo para Jesús: su guardián y custodio, pues, recién nacido, lo sabrá defender de Herodes y sus secuaces. Luego será su guía y maestro que lo inicia en la vida religiosa y social de Israel, que le enseña a leer las Sagradas Escrituras. José, como todo padre judío, supo enseñar a Jesús, desde muy niño, a orar con los salmos, como lo hacían todos los niños israelitas; con paciencia paternal lo fue introduciendo en los usos, costumbres y tradiciones del pueblo de Israel. Jesús supo retribuirle con inmenso amor y gratitud todos sus cuidados solícitos y estuvo junto a José “sometido a su autoridad paternal hasta que el Santo Patriarca tuvo la dicha de morir en los brazos de Jesús y María. ¡Oh mi adorable Niño Jesús! Regálame la gracia de amar intensamente a San José, el árbol que no dio fruto, pero sí la sombra que te cobijó en la tierra y ahora lo glorificas en el cielo. Que yo también tenga la gracia de pasar de este mundo a la eternidad, asistido por ti y tu Madre Santísima.
Día Quinto: Amor del Niño Jesús para con los hombres
Dice Jesús: “Como yo os he amado, así también amaos los unos a los otros”. (Jn. 13, 34). Todas las acciones del Niño Jesús cuando vivía en Nazaret con su Santísima Madre y el patriarca San José, tuvieron por principio, después de la gloria de su Padre, el amor universal, el amor a los hombres. En efecto, este amor fue el que lo obligó a dejar su gloria para revestirse de nuestra pobre y mortal naturaleza, y llevar una vida oscura, sometida a extrema pobreza y a toda clase de privaciones, fatigas y persecuciones, hasta morir en una cruz, y todo lo aceptó y sufrió con gusto para hacernos eternamente felices. ¡Oh mi adorable Niño Jesús! Tan amante y tan poco amado... Perdona mis olvidos y los del mundo ingrato que no piensa en Ti. Tu corazón dulcísimo que tanto ha amado a los hombres, sólo ha recibido de ellos ofensas e ingratitudes. Por este corazón herido por nuestros pecados, haz que en adelante no tenga corazón sino para amarte a ti que eres mi único y sumo bien. Amén.
Día Sexto: Sumisión del Niño Jesús a la voluntad del padre celestial
Dice Jesús: “Mi alimento es hacer la voluntad de mi Padre que me ha enviado hasta llevar a cabo su obra de salvación”. (Jn. 4, 34). El Niño Jesús no tuvo jamás otro anhelo que el de cumplir la voluntad de Dios su Padre; a él ofreció el sacrificio de su corazón, rendido en todo a sus órdenes, y el sacrificio fue cumplido perfectamente hasta exhalar, por obediencia, el último aliento sobre la cruz. El Niño Jesús llamaba su alimento la obediencia a la voluntad del que lo había enviado. ¡Oh amabilísimo Niño Jesús, que eres la santidad y la bondad misma! te amo, y quiero constantemente estar unido a ti. Deseo con todo mi corazón que tu santísima voluntad se cumpla en mí, en todos los instantes de mi vida. Amén.
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Día Séptimo: El amor del Niño Jesús al sufrimiento
Jesús le dijo: “Las zorras tienen madrigueras y los pájaros del cielo nidos; pero el hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza”. (Mt. 8, 20). El Niño Jesús, a quien se debe todo honor y amor en sumo grado, como el unigénito del Padre que es, el Dios de la gloria, la inocencia y santidad misma, y que viniendo a la tierra pudo haber escogido una manera de vivir más feliz, según el mundo, con todo eso escogió para cuna un pesebre. Fue tan pobre mientras vivió que, en palabras suyas, “no tuvo dónde reclinar la cabeza”; toda su vida fue cruz y martirio perpetuo hasta morir entre las ignominias y los más crueles tormentos. Pero, el pensar que sus penas nos salvaría, le hizo no sólo soportable sino amable el padecer. ¡Oh amabilísimo Niño Jesús!, quiero por tu amor tener mi corazón dispuesto a hacer todos los sacrificios que exijas de mí, sabiendo que esos sacrificios me purificarán el corazón y me acercarán a ti. Jesús, mi dulce amor, hiere e inflama mi corazón para que siempre arda de amor por ti.
La Hora Los RIos
Día Octavo:
Humildad del Niño Jesús
Entonces dijo Jesús: “...aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón”. (Mt. 11, 29). El Niño Jesús fue humilde de corazón. Humilde en su nacimiento, humilde en su infancia, humilde en toda su vida, no queriendo ser reconocido sino como el hijo de un sencillo artesano, “el hijo del carpintero”. Más tarde, cargado de oprobios delante de los tribunales de Jerusalén, rodeado de verdugos y calumniadores, no permitió a su corazón el más ligero desahogo. ¡Oh Santísimo Niño Jesús, mi único modelo, manso y humilde de corazón! Dadme la gracia para que, a ejemplo tuyo, sea también manso y humilde de corazón en todas las penas, enfermedades y contrariedades que en adelante me sobrevengan. Amén Bondad y dulzura del Niño Jesús
Día Noveno:
“El Niño Jesús crecía y se fortalecía; estaba lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con Él”. (Lc. 2, 40). “Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en aprecio ante Dios y ante los hombres”. (Lc. 2, 52). La bondad y dulzura fueron siempre las principales características del Divino Niño. ¡Con qué encantadora bondad y dulzura recibió a los pastores en la gruta de Belén, y a los magos... y más tarde en Nazaret, era tan atractiva la celestial irradiación de su bondad y la celestial dulzura de su hermoso rostro y divina mirada, que cautivaba a cuantos le conocían, los cuales llenos de confianza y admiración se decían unos a otros: “vayamos a ver al hijo de José y María”. Adorable Niño Jesús, mi único tesoro... dígnate, dulce b-ien mío, derramar sobre mi corazón, con la unción de tu gracia, la dulzura y bondad de tus sentimientos divinos, y por los méritos infinitos de tu Santa Infancia, regálame la gracia de un día contemplar tu hermoso rostro en el cielo. Amén
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Por la señal de la Santa Cruz Acto de Contrición:
Jesús, mi Señor y Redentor. Yo me arrepiento de todos los pecados que he cometido hasta hoy, y me pesa de todo corazón porque con ellos ofendí a un Dios tan bueno. Propongo firmemente no volver a pecar, y confío en que por tu infinita misericordia y por los méritos de tu Santa Infancia, me has de conceder el perdón de mis culpas y me has de llevar a la vida eterna. Oración para todos los días de la novena
¡Oh Divino Niño Jesús! Confiando en tu infinita misericordia y bondad, quiero hacer esta novena para presentarte con sencillez mis necesidades espirituales y materiales. Cuando vivías entre los hombres, conversabas con tu Padre Celestial, en actitud confiada de adoración, alabanza, gratitud y petición. Así quiero que sea mi oración, especialmente en estos días de la novena. Tú eres nuestro intercesor ante el Padre; Tú pediste por las necesidades de los hombres. Hoy te presento mis propias necesidades. Me acojo también a la intercesión de María, Madre tuya y también mi madre, para que, como ella, me des fortaleza para aceptar y hacer siempre tu voluntad. Amén.
para que, siguiéndolo con sencillez de corazón, acojamos como niños tu reino, y consigamos el premio prometido a los humildes. Por nuestro Señor Jesucristo, tu hijo, que por ser Dios, vive y reina contigo, en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén. Oración final para todos los días
Acuérdate, ¡oh dulcísimo Niño Jesús!, que dijiste a la venerable Margarita del Santísimo Sacramento, y en persona suya a todos tus devotos, estas palabras tan consoladoras para nuestra pobre humanidad agobiada y doliente: “Todo lo que quieras pedir, pídelo por los méritos de mi infancia y nada te será negado”. Lleno de confianza en ti, ¡oh Jesús!, que eres la misma verdad, vengo a presentarte mis necesidades. Ayúdame a llevar una auténtica vida cristiana, para conseguir una eternidad feliz. Por los méritos infinitos de tu encarnación y de tu infancia, concédeme la gracia que te estoy pidiendo (aquí se expresa el favor que se quiere alcanzar). Me entrego a ti, oh Niño Omnipotente, seguro de que escucharás mi súplica y me fortalecerás en la esperanza. Amén.
Consideración para cada día OREMOS
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Haz Señor, que sepamos reconocer la divinidad de tu Hijo en la humildad de su encarnación, y confesar su Omnipotencia en la debilidad de su infancia,
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Recemos el Rosario al Divino Niño Jesús En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo Se besa la medalla con amor, diciendo: Divino niño Jesús, bendícenos.
Sobre c a d a una de las tres cuentas, se dice en honor a la Sagrada Familia: “El verbo se hizo carne y habitó entre nosotros”. Un Padre Nuestro. Gloria al Padre, Gloria al Hijo, Gloria al Espíritu Santo, como era en el principio, por los siglos de los siglos. Amén. (Decir todo, tres veces)
En cada una de las cuentas, en honor a los doce años de la Santa Infancia de Jesús, se dice: “Bendícenos yo te adoro a la edad de un año”. Un Avemaría. (y asi sucesivamente hasta llegar a “.......a la edad de doce años”). Y luego al finalizar rezar una Salve. O a su vez el tradicional a la virgen María
La Hora Los RIos
1.- Hacer la señal de la Santa Cruz y recitar la oración Señor Mío Jesucristo. 2.- Anunciar los Misterios Gozosos Primer Misterio - LA ENCARNACIÓN DEL NIÑO JESÚS El Ángel del Señor anuncio a María que ella sería la Madre de Jesús. Segundo Misterio - LA VISITA DE MARÍA A SU PRIMA ISABEL Por los caminos de Judea va la Virgen María a visitar a su prima Isabel quien se pone feliz y su hijo Juan en su vientre saltó de gozo. Tercer Misterio - NACIMIENTO DEL NIÑO JESÚS En Belen ha nacido el Niño Jesús. María y José lo cuidan con amor; Gloria a Dios, Gloria a Dios, Gloria a Dios. Cuarto Misterio - PRESENTACIÓN DEL DIVINO NIÑO JESÚS José y María llevan al niño a presentarlo a su Señor, entran al templo, Jesús sonríe, le sonríe al anciano Simeón. Quinto Misterio - PÉRDIDA Y HALLAZGO DEL NIÑO JESÚS El niño Jesús se pierde en medio de tanta gente. María y José lo buscan durante tres días y lo encuentran con los Doctores del templo. 3.- Pedir las gracias que uno necesite, recitar un padre nuestro, 10 Ave Marías y un Gloria. 4.- Decir la jaculatoria “DIVINO NIÑO JESÚS EN TI CONFIO” 5. Enunciar el Segundo Misterio y recitar un Padre Nuestro, 10 Ave Marías, Gloria y la jaculatoria. Proseguir igual con todos los demás misterios. Al terminar los cinco misterios se reza un Padre Nuestro, tres Aves Marías, Gloria y una Salve María.
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El Santo Rosario
Señal de la Cruz
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén Símbolo de los apóstoles
Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén. Acto de contrición Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser vos quien sois, bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.
Padre Nuestro
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el Cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén. Avemaría
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén Gloria
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén. Por favor pase a la Pag. 12
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Puede usarse una de estas dos: María, Madre de gracia, Madre de misericordia, defiéndenos de nuestros enemigos y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Oh Jesús, perdónanos nuestros pecados, sálvanos del fuego del infierno y guía todas las almas al Cielo, especialmente aquellas que necesitan más de tu misericordia. (Oración de Fátima). Salve
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Eva, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos;
Letanías
La Hora Los RIos
y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. ORACIÓN.
Omnipotente y sempiterno Dios, que con la cooperación del Espíritu Santo, preparaste el cuerpo y el alma de la gloriosa Virgen y Madre María para que fuese merecedora de ser digna morada de tu Hijo; concédenos que, pues celebramos con alegría su conmemoración, por su piadosa intercesión seamos liberados de los males presentes y de la muerte eterna. Por el mismo Cristo nuestro Señor. Amén.
Divino Niño Jesús
Verbo del Padre Eterno, conviérteme. Hijo de María, tómame como hijo tuyo. Maestro mío, enséñame. Príncipe de la Paz, dame la paz. Refugio mío, recíbeme. Pastor mío, alimenta mi alma. Modelo de paciencia, consuélame. Manso y humilde de corazón, ayúdame a ser como tu. Redentor mío, sálvame. Mi Dios y mi todo, dirígeme. Verdad eterna, instrúyeme. Apoyo mío, dame fuerzas. Mi justicia, justifícame. Mediador mío con el Padre reconcíliame. Médico de mi Alma, cúrame. Juez mío, perdóname. Rey mío, gobiérname. Santificación mía, santifícame. Pozo de bondad, perdóname.
Pan vivo del Cielo, nútreme. Padre del pródigo, recíbeme. Júbilo de mi alma sé mi única felicidad. Ayuda mía, asísteme. Imán de amor, atráeme. Protector mío, defiéndeme. Esperanza mía, sosténme. Objeto de mi amor, úneme a ti. Fuente de mi vida, refréscame. Mi divina víctima, redímeme. Mi último fin, déjame poseerte. Mi Gloria, glorifícame. Divino Niño Jesús, en ti confío.
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Alabanza al Divino Niño Jesús Niño lindo y amoroso de belleza sin igual, eres bello, primoroso y yo te vengo a adorar. El candor de tu mirada inunda con puro amor, me reboza la esperanza y aleja todo temor.
Niño pastorcito mío de sonrisa angelical, solo en tí yo confío para librarme del mal. Déjame besarte todo y ofrecerte lo que soy, alma y vida yo te entrego a ti mi Rey y Señor.
Divino Niño Jesús, dulce, tierno e inocente, te pido que ahora y siempre, me confortes con tu amor.
Resumen de la carta del año de la Fe Con la Carta apostólica Porta fidei, del 11 de octubre de 2011, el Santo Padre Benedicto XVI ha proclamado un año de la fe, que comenzará el 11 de octubre de 2012, en el quincuagésimo aniversario de la apertura del Concilio Ecuménico Vaticano II, y concluirá el 24 de noviembre de 2013, Solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo. Este año será una ocasión propicia para que todos los fieles comprendan con mayor profundidad que el fundamento de la fe cristiana es «el encuentro con un acontecimiento, con una persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva». El comienzo del Año de la fe coincide con los cincuenta años pasados desde la apertura del Concilio Vaticano II por voluntad del Beato Juan XXIII (1 de octubre de 1962) y los veinte años desde la promulgación del Catecismo de la Iglesia Católica, legado a la Iglesia por el Beato Juan Pablo II (11 de octubre de 1992). Después del Concilio, la Iglesia ha trabajado para que sus ricas enseñanzas sean recibidas y aplicadas en continuidad con toda la Tradición y bajo la guía segura del magisterio. Para facilitar la correcta recepción del concilio, los Sumos Pontífices han convocado reiteradamente el Sínodo de los Obispos, instituido por el
Siervo de Dios Pablo VI en 1965, proponiendo a la Iglesia directrices claras a través de las diversas Exhortaciones apostólicas post-sinodales. La próxima Asamblea General del Sínodo de los Obispos, en octubre de 2012, tendrá como tema: La nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana. Desde el comienzo de su pontificado, el Papa Benedicto XVI se ha comprometido firmemente en procurar una correcta comprensión del Concilio. El Año de la fe desea contribuir a una renovada conversión al Señor Jesús y al redescubrimiento de la fe, de modo que todos los miembros de la Iglesia sean para el mundo actual testigos gozosos y convincentes del Señor resucitado, capaces de señalar la “puerta de la fe”a tantos que están en búsqueda de la verdad. Por encargo del Papa Benedicto XVI, la Congregación para la Doctrina de la Fe, de acuerdo con los Dicasterios competentes de la Santa Sede y con la contribución de la comisión para la preparación del Año de la fe, ha escrito esta nota con indicaciones para vivir este tiempo de gracia, las cuales no excluyen otras propuestas que el Espíritu Santo quiera suscitar entre los pastores y fieles de distintas partes del mundo. Por favor pase a la Pag. 14
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Viene de la Pag. 13
I. En el ámbito de la Iglesia Universal
Indicaciones
1. La nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana. 2. Alentar las peregrinaciones de los fieles a la Sede de Pedro y a Tierra Santa. 3. Alentar a los fieles a reconocer el papel especial de María en el misterio de la salvación, a amarla filialmente y a imitar su fe y virtud. Para ello será muy conveniente organizar peregrinaciones, celebraciones y reuniones en los principales Santuarios. 4. Jornada Mundial de la Juventud de Río de Janeiro 5. Realización de simposios, congresos y reuniones de gran escala, incluso a nivel internacional, que favorezcan la comunicación de auténticos testimonios de la fe y el conocimiento de los contenidos de la doctrina de la Iglesia Católica. 6. El Año de la fe ofrecerá a todos los creyentes una buena oportunidad para profundizar en el conocimiento de los principales documentos del Concilio Vaticano II y el estudio del Catecismo de la Iglesia Católica. 7. Este año será una ocasión propicia para acoger con mayor atención las homilías, catequesis, discursos y otras intervenciones del Santo Padre. 8. Iniciativas ecuménicas dirigidas a invocar de Dios y favorecer «la restauración de la unidad entre todos los cristianos», que «es uno de los fines principales que se ha propuesto el Sacrosanto Concilio Vaticano II». 9. Al final de este año, en la Solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo, tendrá lugar una Eucaristía celebrada por el Santo Padre, en el que se renovará solemnemente la profesión de fe.
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IV. En el ámbito de las Parroquias, Comunidades, Asociaciones y Movimientos 1. En preparación al Año de la fe, todos los fieles están invitados a leer y meditar la Carta apostólica Porta fidei del Santo Padre Benedicto XVI. 2. El Año de la fe «será también una ocasión propicia para intensificar la celebración de la fe en la liturgia, y de modo particular en la Eucaristía». En la Eucaristía, misterio de la fe y fuente de la nueva evangelización, la fe de la Iglesia es proclamada, celebrada y fortalecida. Todos los fieles están invitados a participar de ella en forma consciente, activa y fructuosa, para ser auténticos testigos del Señor. 3. Los sacerdotes podrán dedicar mayor atención al estudio de los documentos del Concilio Vaticano II y del Catecismo de la Iglesia Católica, recogiendo sus frutos para la pastoral parroquial –catequesis, predicación, preparación a los sacramentos, etc.– y proponiendo ciclos de homilías sobre la fe o algunos de sus aspectos específicos, como por ejemplo, “el encuentro con Cristo”, “los contenidos fundamentales del Credo” y “la fe y la Iglesia”. TOME NOTA
Para una estudio más exhaustivo y detallado pueden conseguirlo en: • http://vaticaninsider.lastampa.it • http://infocatolica.com • http://revistaecclesia.com
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Villancicos
voy camino de Belén
Mi burrito sabanero
Con mi burrito sabanero voy camino de Belén, con mi burrito sabanero voy camino de Belén,
Mi niño adorado
Bienvenido seas mi niño adorado Bienvenido seas mi niño de amor (bis) Ángeles, santos por mi adoradle Al Dios y amante, nació en portal (bis)
si me ven, si me ven voy camino de Belén si me ven, si me ven voy camino de Belén El lucerito mañanero ilumina mi sendero, el lucerito mañanero ilumina mi sendero
Tiembla de frío, entre pajas y heno Mi dulce dueño, mi tierno amor Verbo encarnado, flor de la altura Fragante y suave, luz de Belén
En mi burrito voy cantando, mi burrito va trotando, En mi burrito voy cantando mi burrito va trotando
Ángeles, santos por mi adorable Al Dios y amante, nació en portal (bis) Tiembla de frío, entre pajas y heno Mi dulce dueño, mi tierno amor (bis) Bienvenido seas mi niño adorado Bienvenido seas mi niño de amor (bis) Campanas
Campana sobre campana, y sobre campana una, asómate a la ventana, verás el Niño en la cuna. Belén, campanas de Belén, que los ángeles tocan
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si me ven, si me ven voy camino de Belén si me ven, si me ven voy camino de Belén
si me ven, si me ven voy camino de Belén si me ven si me ven voy camino de Belén Tuki tuki tuki tuki, tuki tuki tuki ta. apurate mi burrito que ya vamos a llegar Tuki tuki tuki tuki, tuki tuki tuki tuu. apurate mi burrito vamos a ver a Jesús con mi burrito sabanero voy camino de Belén con mi burrito sabanero
qué nueva me traéis? Recogido tu rebaño a dónde vas pastorcillo? Voy a llevar al portal requesón, manteca y vino. Belén, campanas de Belén… Campana sobre campana, y sobre campana dos,
si me ven si me ven voy camino de Belén si me ven si me ven voy camino de Belén El lucerito mañanero ilumina mi sendero, el lucerito mañanero ilumina mi sendero si me ven, si me ven voy camino de Belén si me ven, si me ven voy camino de Belén En mi burrito voy cantando, mi burrito va trotando, En mi cuatrico voy cantando mi burrito va trotando si me ven, si me ven voy camino de Belén si me ven, si me ven voy camino de Belén Tuki tuki tuki tuki, tuki tuki tuki taa. apurate mi burrito que ya vamos a llegar Tuki tuki tuki tuki, tuki tuki tuki tuu. apurate mi burrito vamos a ver a Jesús. con mi burrito sabanero voy camino de Belén con mi burrito sabanero voy camino de Belén si me ven, si me ven voy camino de Belén si me ven, si me ven voy camino de Belén si me ven, si me ven voy camino de Belén si me ven, si me ven voy camino de Belén.
asómate a esa ventana, porque ha naciendo Dios. Belén, campanas de Belén… Campana sobre campana, y sobre campana tres, en una Cruz a esta hora, el Niño va a padecer. Belén, campanas de Belén…
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Devoción al Divino Niño Jesús La devoción al Divino Niño es providencial, es luz para un mundo que desprecia la vida humana y en que tantos niños son abortados o abandonados. ¡Cuánto glorifica a Dios que reconozcamos que Él nos envió a su único hijo!. Él se hizo un niño pequeñito, igual que nosotros en todo menos en el pecado. YO REINARÉ
Él es el Camino, la Verdad y la vida. Él y solo Él renueva nuestros corazones para que seamos también nosotros hijos del Padre. Esta devoción se hace en la misma fe que nos mueve a rezar en el Padre Nuestro: “Venga Tu Reino”. Historia de la devoción
Comienza la devoción al Divino Niño en Colombia en el año 1907, primero entre Los Carmelitas y después en la comunidad Salesiana. Fueron tantos los favores concedidos que los devotos agradecidos propagaron la devoción por todas partes. Citamos el testimonio del milagro del 1915, reconocido por el obispo:
Mi hija María de 18 años venía padeciendo terribles dolores de reumatismo. Eran tan grandes los dolores que padecía y tan devastadora la inmovilidad que el reumatismo le estaba produciendo, que viéndola ya en peligro de muerte llamamos al sacerdote que la confesó y le administró la extremaunción. No podía hacer el menor movimiento de pies o de manos sin sentir agudísimos dolores. Los medicamentos de los médicos no le producían ninguna mejoría. Uno de los mejores médicos de la ciudad venía cada día a visitarla, pero los ataques reumáticos eran cada día más fuertes y le daban unas convulsiones que
la dejaban medio muerta. Un 10 de noviembre, cuando en uno de los terribles ataques creí que se moría, al ver que recobraba otra vez el habla, se me ocurrió una idea: corrí a mi habitación y me traje una imagencita del Divino Niño que nosotros veneramos con mucho cariño, y acercándome a la enferma le dije: “Hija, nuestro señor hizo la promesa de que si le pedimos por los méritos de su infancia, nuestra oración será escuchada. Pidámosle por los méritos de sus 12 primeros años de vida, si te conviene para la salud del alma, te conceda la salud del cuerpo. Dále un beso a la imagen del Divino Niño y la colocamos luego junto a los pies que tanto te duelen”. Ella besó amorosamente al queridísimo Niño Jesús y luego colocamos la imagen en lecho, junto a la enferma y rezamos con toda fe. Pasada una hora, de pronto mi hija gritó entusiasmada: “Papá, papá, estoy curada”. Y para demostrarme, que si era verdad, movía los brazos y los pies en todas direcciones sin sentir el menor dolor (siendo que hasta unos minutos atras no hacía el menor movimiento de un brazo o de un pie y sólo daba un grito de dolor). Estaba totalmente curada. Pronto nos reunimos todos los familiares y emocionados dimos gracias al milagroso Niño Jesús que hace tales maravillas. Después de once meses mi hija se encuentra muy robusta y sin el más mínimo dolor de reumatismo. Recomendamos a las personas necesitadas a que en cualquier angustia, dolor o necesidad invoquen con toda confianza al Niño Jesús que tanto goza ayudando a los necesitados.
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