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>>CINE. Un filme
sobre las dictaduras y el fútbol en América Latina. >> 8 >>CRÍTICA. ‘Los
años perdidos’, el tormento en la memoria. >> 7
FOTO: CAROLINA PEÑAFIEL
Ecuador, domingo 11 de mayo de 2014
Nº 866
‘En la poesía todo cabe’ 2-3
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El escritor uruguayo Eduardo Milán reflexiona sobre la crisis de la poesía latinoamericana.
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diálogo
Ecuador, domingo 11 de mayo de 2014
Milán
el comunicador de lo incomunicable
“En la poesía o en el ensayo, lo duro está en lo incomunicable”, dice, con cierta dureza, el poeta uruguayo Eduardo Milán. Una dureza que, a primera vista, se esconde en su cabello y barba cana y en su figura delgada. Una dureza que se prolonga en sus versos, en líneas tan fuertes como: “Esa mirada segura de quien no ha perdido/ qué no ha perdido que está segura/ mirar sin caer, cáscara/ al suelo que conserva intacto/ noble exilio tiene unas boyas cerca/ una cuerda a pocos metros de las manos mojadas…”. Una dureza que se refuerza en su voz y en sus gestos mientras conversa. El también ensayista visitó nuevamente Ecuador. Participó en el encuentro ‘Centenarios 2014’, en Quito, organizado por el Centro Cultural Benjamín Carrión (CCBC). Expuso y dialogó con el público sobre la obra de Octavio Paz y Nicanor Parra. También presentó su libro ‘En la crecida de la crisis. Ensayos sobre poesía latinoamericana’, que representa el séptimo número de los Estudios Literarios y Culturales promovidos por el CCBC y el Municipio de Quito. En su estancia, aceptó conversar con este medio. La cita coincidió con un sol quiteño –que más que abrigar, fatiga–,
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por lo que se decidió a conversar en una terraza del hotel donde se alojó. Antes de charlar, concuerda con Carolina (la fotógrafa que nos acompaña) en primero realizar unas tomas para, con tranquilidad, concentrarse en la conversación. Por supuesto, también se acordó que Carolina seguiría disparando su cámara. Una vez cobijados bajo la sombra, inicia el diálogo. La poesía está en crisis, parece que vive actualmente un conflicto. ¿Los versos viven un panorama desolador?
Creo que la poesía latinoamericana siempre está en un terreno conflictivo. Sucede que hay momentos en que los conflictos se hacen emerger y hay momentos en que se ocultan. Sería interesante saber por qué se esconden o por qué emergen en determinados momentos. Por ejemplo, por qué en el momento de la poesía comprometida en América Latina se dio un momento muy pobre, de poco emerger. Una de las posibles respuestas es que la atención está concentrada en otros problemas. La justificación sería que si te preocupa una revolución, no hay tiempo para pensar en los problemas de la poesía. Personalmente, no pienso que hay que separar
Perfil
EDUARDO MILÁN
Poeta y ensayista uruguayo (Rivera, 1952). Fue miembro del consejo de redacción de la revista mexicana Vuelta. Actualmente pertenece al Sistema Nacional de Creadores de Arte (Fonca). Entre sus poemarios se encuentran ‘Estación estaciones’, ‘Esto es’, ‘Vacío, nombre de una carne’, entre otros. En ensayo destacan ‘Resistir’, ‘Justificación material’, ‘Salir fuera. Tierra de ensayos’. También es el autor de la antología ‘Las ínsulas extrañas. Antología de poesía en lengua española (1950-2000)’.
el asalto al Cuartel Moncada (Cuba, 26 de julio de 1953) con la realidad poética que atraviesa la Isla. Evidentemente, no se puede vivir en estado de crisis, pero tampoco se puede ocultar una crisis cuando va a aparecer. ¿Cómo detectar el emerger de la poesía? ¿Está cuando se reivindica a la palabra o cuando se reivindica a la política?
Creo que una de las cosas que demostró la poesía del siglo XX es que en la poesía todo cabe. Es un territorio abierto y depende de lo que puedas hacer lingüísticamente en ese territorio. No hay terrenos específicos donde dices ‘aquí no entra lo político ni lo económico’. La cuestión
está en volver a un poema incluyente y no excluyente. La exclusión de las cosas del mundo en los poemas es una respuesta a este conflicto de inclusión total que era característico de principios del siglo XX. Ahora, hay una especie de repliegue de cierto purismo, pero ¿dónde quedó la palabra poética? ¿Qué entender por palabra poética?
La palabra poética es una especie de decantación del lenguaje. Es una especie de extracción de un conjunto lingüístico. ¿Qué decir del menosprecio hacia la poesía por parte de las editoriales?, una suerte que parece arrastrar también el ensayo…
Eso es una realidad. La poesía tiene un problema de recepción y de circulación. El lector de poesía quiere un producto poético. El producto poético es muy duro, incomunicable; claro que hay excepciones como Benedetti, quien es muy comunicable. Lo duro para mí es lo incomunicable. Si tú entregas el núcleo incomunicable, la mayoría de gente lo rechaza. No estamos en buenas condiciones de recibir el producto. La gente busca cosas que le sean más normales a su entendimiento.
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Creo que una de las cosas que demostró la poesía del siglo XX es que en la poesía todo cabe”.
¿Un problema de lectores?
Siempre vuelvo al mismo ejemplo. Por qué se parte de la base de lo que ocurrió y no de la base de lo que no ocurrió. Joyce publica en 1922 ‘Ulises’. En aquel momento, aquello fue un escándalo, lo leían sus amigos, y sus grandes amigos lo leían todo –bromea, con una leve sonrisa–. Hoy nadie lee ‘Ulises’, salvo en nivel académico. Esta realidad también pasa acá, por ejemplo, con el brasileño João Guimarães Rosa, un autor difícil de clasificar, que te trae un libro como ‘Gran Sertón: Veredas’, que solo lo leen pocos porque es más difícil de leer que ‘Cien años de soledad’. Estos autores son unos monstruos, son dragones y mira lo que es encontrarse con uno, ya hay que hablar del mito y la leyenda… Nosotros vivimos en el mundo de la visibilidad y del oído, en medio de problemas culturales del que solo se escapaban los intelectuales, pero ahora ni eso ocurre. Caímos en un fenómeno de llenar plazas… Raúl Pacheco, editor de publicaciones del CCBC, quien se encuentra sentado junto a nosotros, con su voz que devela cierto recelo, se introduce en la conversación y pregunta: ¿Es la cultura del espectáculo?
Exacto, hay show y liberación de emociones. Prefieres ver a Bono en un concierto y que te hable de la humanidad cuando todo lo que te venden es un fraude… La humanidad suele ser estúpida; también hay excepciones y aparece Da Vinci, pero tengo claro que no somos ni buenos, ni perfectos, ni maravillosos, ni humanos, y eso es un hecho.
La literatura para mí no es el terreno de la imagen, sino de la imaginación”. ¿Qué te interesa más del ensayo?
A mí lo que me interesa es lo incomunicable –responde con pleno convencimiento Milán–. Me interesa que el ensayo no esté subordinado a una idea que hay que demostrar. No hay un secreto. ¿Piensas que tu ensayo da alguna respuesta?
Una respuesta, en qué sentido, Raúl.
Una reacción frente al agotamiento de la poesía…
¿Ante el agotamiento? Bueno, intento plantear ese agotamiento de la poesía y llevarlo a un cierto límite. Puedo proponer deseos de escritura, pero yo no sé la manera de cambiar esto. Y creo que hay cosas que no se pueden cambiar. Eduardo Milán fue muy cercano a Octavio Paz. La política de su país le obligó a apostar por el exilio. México lo acogió desde 1979. En el país azteca reside hasta ahora. Fue parte del consejo de redacción de la revista Vuelta, que dirigió Paz. Allí, el nobel mexicano le confió la primera columna crítica de la revista. “Primero, México; segundo, México; tercero, México”, suelen decir los mexicanos. ¿Cómo un uruguayo se ganó la confianza de Octavio Paz?
Justamente porque hablamos de Octavio Paz. Él no era el ejemplo modelo de un mexicano y mucho menos de un intelec-
tual mexicano. Tenía una postura clara, pero su mente siempre estaba abierta. Seguramente, vio en mí a un tipo que podía hacer lo que él quería que hicieran en la revista. Entonces, me propone hacer una columna. Yo, por entonces, le recordé que Vuelta no tenía una columna, por lo que hasta ahora recuerdo las palabras de Octavio: “Ay, no la tenemos, pues invéntala”. Pero, ¿me parece que fuiste renuente en un inicio?, le pregunta Raúl, mostrando un gran interés.
No, no. Lo que sucede es que me ofrecieron un cargo de secretario de redacción, para revisar lo que otros escriben; además, no sé nada de edición. En 1986 regresaba a México luego de visitar a mi padre que salía de la cárcel. Me ofrecieron ese trabajo y no lo acepté. Octavio me llamó sorprendido porque sabía que no tenía nada. “No le parece suficiente el sueldo”, me preguntó. Ahí le expliqué que no se trataba de dinero, sino que a mí me gusta escribir, y que difícilmente puedo hacer de secretario y escritor. Pero bueno, se llegó a un acuerdo. ¿Hubo libertad para criticar?, inquiere rápidamente Raúl, y siento que me arrebató la pregunta de la mente.
El primer acuerdo establecido fue que a mí me pagan por el trabajo realizado, más allá
Un silencio aparece sobre la mesa. El calor se soporta por una brisa que corre por la terraza. Carolina ya ha parado las ráfagas de su lente. Tras un cruce de miradas, se retoma la charla: Al igual que la poesía, el ensayo involucra un ejercicio más complejo para el lector, quizás por eso también es menos rentable para las editoriales, ¿no?
Depende del ensayo. El académico, el científico, el filosófico pueden caer en eso, dependiendo de cómo les des la vuelta. Si lees a Montaigne, te darás cuenta de que él tenía infinita libertad. Seguramente dijo: “A continuación, voy a hacer lo que yo quiera. Los novelistas hacen novelas, los poetas escriben versos. Yo hago lo que a mí me da la gana”. Así inventó un género. Ahora, regidos por el querer demostrar algo, se ha perdido eso. Te ponen una introducción que dice: “En estas líneas que siguen intentaré demostrar que…”, y qué vas a demostrar si ya no queda nada por demostrarse. Raúl Pacheco, con más confianza esta vez, no esconde su curiosidad y, con una voz firme, inquiere:
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diálogo
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VISITA. A su paso por Quito conversó con Revista Artes.
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de que se publique. Lo segundo, que me dé plena libertad, y así fue. Bueno, hasta el momento que escribí sobre un poeta, que no viene al caso nombrar, que no era para nada malo, pero ese libro suyo sí lo era. Octavio me dijo: “En mi columna no quiero que se escriba mal de un amigo”. Le respondí que “nunca escribí mal sobre su amigo, sino sobre un libro que había publicado”. Con toda solemnidad, me manifestó que “los pactos no son para siempre”. Le dije que le entendía, y le agradecí. “No, no, no. No le estoy diciendo que se vaya”, me expresó con la diplomacia que le caracterizaba. Una diplomacia que la manejó muy bien. Pero bueno, antes en México el cuerpo diplomático era de altísimo nivel. ¡Carlos Fuentes también fue diplomático!, le recuerdo al poeta.
Que a mí no me guste Fuentes, es una cosa; pero no voy a desmerecer su inteligencia. Lo que sucede es que a mí no me gusta esa imagen del ‘boom’. Y, además, Fuentes comparado con Carpentier y García Márquez es inofensivo, es solo un gatito. Los otros eran de vender una imagen a alto precio. ¿Por qué esa aversión al ‘boom latinoamericano’?
Es toda una tragedia de imágenes. Cómo se puede vender el rezago histórico metaforizado en imagen literaria. Yo siempre odié eso. La literatura para mí no es el terreno de la imagen, sino de la imaginación. La imagen tiene una figura decorativa en lo real maravilloso. (DVD) ddelatorre@lahora.com.ec
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¿Bicara bahasa indonesio?
ÉDGAR FREIRE GARCÍA • Mi primera impresión perceptible al llegar a Yogyakarta fue el clima, un calor tropical y un poco húmedo que empezó a hacerse sofocante pero el cuerpo se acostumbra a todo. Luego, los rostros y las vestimentas, ambos con rasgos característicos de la cultura de Java, sus rostros no son marcadamente orientales al estilo chino o japonés, sus ojos son pequeños y no tan rasgados, la nariz es pequeña y algo chata, y los pómulos un poco acentuados. El color de la piel es medio pálido, hay blancos y morenos, generalmente los hombres son más morenos y las mujeres se protegen mucho del sol para conservar su blanco pálido. A primera vista no observé vestimenta exótica, aunque los hombres llevaban camisas de colores llamativos y figuras extrañas, hasta que mi atención se dirigió a sus voces marcadamente nasales con palabras que me eran completamente extrañas. Uno, como hispanohablante, puede meramente entender el italiano y el portugués, y el inglés si se ha estudiado, pero ¿qué me dicen del árabe, ruso, hindú, chino o indonesio? Ya en mis primeras exploraciones por la ciudad, noté que el idioma podría ser un gran inconveniente, no tenía con qué hacer relación. Mientras caminaba observaba todos los carteles y anuncios en las tiendas y calles para reconocer ciertas palabras: ‘cuci mobil’, ‘warung makan’, ‘2 jutah’, ‘wartel’, ‘gratis’, ‘free wifi’, ‘bakso’, ‘martabak’… Inmediatamente el cerebro comienza a hacer relaciones, a deducir y a organizar. Había palabras conocidas, otras que por repetición en varios sitios cobraban sentido, como por ejemplo en la mayoría de lugares de comida leía ‘Rumah makan’, ‘warung makan’, así ‘makan’ debía estar relacionado con comida; ‘wartel’ tendría algo que ver con teléfono; ‘gratis’ sería extrañamente gratis al igual que en español, y ‘wifi’, sería wifi. Uno siempre busca aprender las expresiones más comunes y necesarias como: ¿dónde está el baño?, quiero comer, ¡auxilio!, ¿cuánto cuesta? De hecho, el proceso de globalización de las ciudades ha hecho que todas tengan una cierta lógica y es muy difícil perderse en una
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COLORIDO. Los caballeros lucen unas camisas que se funden en cálidos tonos.
Creo firmemente que dos personas se pueden comunicar tranquilamente en cualquier parte del mundo”.
El problema es cuando se quieren expresar ideas más complejas... allí la facultad del pensamiento entra en acción”.
DETALLES. Vestidos ceñidos y enormes sombreros son prendas que lucen las indonesias.
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Perfil
EDGAR FREIRE GARCÍA
Teatrero ecuatoriano (Quito, 30 de enero de 1982). Realizó sus estudios en el Cronopio, Teatro Malayerba, Teatro Símurgh, la Compañía Nacional de Danza y con Kléver Viera. Actualmente reside en Indonesia, debido a una beca (concedida por dicho país) para estudiar danza. Esto, con el objetivo de “aprender de las artes orientales en un país donde la tradición sigue siendo fuerte, especialmente bajo la influencia de la cultura de Java”. Viajó al otro lado del mundo con toda confianza, porque comprende que en el movimiento corporal reside un lenguaje universal.
ciudad o no encontrar los servicios básicos, siempre hay taxis, nombres de las calles, rótulos grandes que anuncian lo que se vende, signos y señales; siempre hay lógica. Desde que salí de Ecuador no me preocupé realmente por el idioma; por mi calidad de actor creo firmemente que dos personas se pueden comunicar tranquilamente en cualquier parte del mundo, su lenguaje corporal siempre dice mucho más y, al menos una conversación básica, es posible. El problema es cuando se quieren expresar ideas más complejas, conceptos, enseñanzas o filosofía, allí la facultad del pensamiento y la palabra entran en acción. Aunque, quizá, ahora ya no es tan necesario debido a la reducción del pensamiento, digo, a la reducción del léxico, perdón. Un emoticón vale más que cien palabras. Entro en un ‘warung makan’ (un restaurante). Para no tener que decir nada tomo el menú y leo la lista: ‘bakso: rp 7000’, ‘mie ayam: rp 6000, ‘nasi goreng: rp 8000’… ‘es teh, es jeruk, teh panas…’ “Ah… eh… mie ayam” –digo. El hombre me dice algo que no entiendo y yo simplemente asiento con la cabeza, me insiste y quizá al ver mi desconcierto hace un breve gesto por el cual descubro que me pregunta por bebida, “Té”. Vuelve a hablar y yo a no entender, “yes, yes”, y me siento como si nada a esperar qué habré pedido. Momento más tarde, me sirven un vaso de té con hielo y un plato con tallarines y pollo. Había acertado por suerte, me esperaba una sopa extraña e incomible. Terminé, me levanté y pagué. Asunto resuelto, y yo que pensaba que por no saber el idioma podría quizá morirme de hambre. “¿Bicara bahasa indonesia?” (¿Habla indonesio?) –me dicen, cuando empiezo a hablar con alguien tiempo después. “¿What? Sorry, I don’t speak indonesio”. Se sonríen y continúan hablando como si yo entendiera. Con el tiempo, este lenguaje poco a poco se me iría haciendo más familiar y empezaría a decir mis primeras frases: “Selamat siang! Mau makan. Satu nasi goreng (and) satu es teh. Terima kasih. Di mana kamar kecil?”… ecoedgar@hotmail.com
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protagonista
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Artista de cuerdas y maderas OLIVO CHILIQUINGA
En la discusión entre profesión y vocación, el punto medio quizás es “nacer para hacer”, que es lo que ha llevado a Olivo Chiliquinga a dedicar tiempo, amor y labor a la elaboración de instrumentos musicales únicos y, hasta cierto punto, invalorables. Es el caso de sus guitarras que, hace unos tres meses atrás, se pasearon por la Feria Mundial NAMM Show, en Anaheim, Los Ángeles, EE. UU., entre más de ocho mil expositores. “Fue una experiencia inexplicable, hubo más gente interesada en mi arte de la que me esperaba”, contó el luthier (como comúnmente se conoce a quienes elaboran instrumentos de cuerda). En esta feria, el maestro Chiliquinga estuvo acompañado de otra importante figura del pentagrama nacional, la concertista Nivia Flores, quien interpretó varios
temas con el sonido único que producen las guitarras del artesano ecuatoriano. El arte
Tres generaciones han perfeccionado el sonido de las guitarras Chiliquinga, pero revelar que existe un secreto, una fórmula, un ingrediente especial, sería desmitificar el arte y la pasión única que el artesano le imprime a su creación. El maestro da pistas de su metódico trabajo, como la especial tapa sonora, una invención que se logró con la mezcla de conocimientos y experimentación, de ahí que Segundo (su padre) se llamaba a sí mismo “científico” por lograr obras como esta. El diseño ar-
LUTHIER. Lleva más de 60 años en la fabricación de este instrumento.
mónico de la tapa es exacto, perfecto. su taller, al parecer ninguno ha rendido lo Otra de las pistas son los materiales, suficiente. En la actualidad se dedica a elaalgunos como la madera, que llevan se- borar un instrumento al mes ya que lo hace cretos de siglos. “Hay gente que no solo, pero de vez en cuando unas peme cree que hago mis guitarras con TOME NOTA queñas manos traviesas deambulan madera de más de 120 años”, pero por su espacio de trabajo. Se trata de su pequeño nieto Keleste es solo un valor agregado al Los interesados vin Castro, que a sus 12 años muesgran arte de Chiliquinga. Además, en adquirir los del tra signos de que continuará la están la calidad del barniz que, se- instrumentos maestro gún cuenta el maestro, lo importa Chiliquinga pue- tradición. “Ya sabe manejar toda la den comunicardesde Alemania y es aplicado sin se a los números maquinaria”, comenta el orgulloso abuelo, quien indica que no tuvo un soplete de forma artesanal; y el lija- 26094780982817160 o do que demanda de un gran tiempo por medio de su hijo hombre pero sí hijas que le han en llenado de alegría su vida. y dedicación hasta “que se resbale página Facebook ‘Guitarras Olivo el mosco”, como bromea Olivo. Chiliquinga’. Una tradición
Olivo Chiliquinga heredó el arte de su abuelo y padre, a quienes además de admirar les debe todo su talento, y aunque indica que ha contratado gente para que le ayude en
Creaciones
Sus guitarras, violonchelos, violines, requintos, guitarras clásicas, entre otros, han sido solicitados por grandes exponentes tanto nacionales como extranjeros: Alirio Díaz, John Williams, Leo Brouwer, Carlos Bonilla, Homero Hidrovo y, además, como él mismo cuenta, de que sus guitarras se encuentran por los cinco continentes. Así, los instrumentos musicales de este artesano ecuatoriano reúnen las características de una obra de arte, la exactitud y la perfección de los trazos, la pasión al momento de trabajar los materiales y la belleza armónica, fruto del esfuerzo y el conocimiento que corre por sus venas. (MJC) mcruz@lahora.com.ec
Feria Mundial NAMM Show ° La Feria Mundial NAMM Show, que se desarrolla anualmente en EE. UU., es un espacio
TRABAJO. La creación forma parte de su vida. El contacto y conocimiento con la madera lo considera muy importante.
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donde se reúnen los mejores constructores de instrumentos musicales y también de equipos para audio y video, además de recibir una nueva inspiración para conectar con sus pares de la industria y tomar las riendas de su futuro. Entre ocho mil exponentes, el maestro Olivo Chiliquinga ocupó el stand 1032.
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biblioteca
Historias celtas
OSWALDO PAZ Y MIÑO J. • En ocasiones anteriores ya os he compartido mi especial predilección por los temas míticos, por los personajes y pueblos de leyenda. No por casualidad, sino por causalidad atada al presente ensayo, horas antes de iniciar la lectura del delicioso libro que hoy expongo, ‘Mitos y leyendas celtas’, del periodista, escritor, traductor, crítico literario y poeta Thomas William Hazen (1857-1920), había visto expresamente, creo que por tercera vez, la película ‘El rey Arturo’, brillante y poderosamente dirigida por Antoine Fuqua, escrita por David Franzoni y musicalizada con una banda sonora surgida del genio de Hans Zimmer. La obra cinematográfica mencionada, que ya tiene una década, fue estrenada en 2004 y no ha perdido para nada la frescura de las grandes películas épicas de todos los tiempos. La sincronía provocada de dos artes amadas: la literatura y el cine, me deja siempre compensaciones mentales de hondura y es cuando lamento la precariedad de la vida, en la que habiendo tanto que aprender poco sea siempre el tiempo concedido para existir. Sobre los celtas se ha escrito mucho, no todo confiable, pero el aval de la obra que hoy presento ha logrado los créditos de ser “desde su publicación la recopilación más completa sobre la cosmovisión de los pueblos celtas de la antigüedad. Escrita con gran rigor literario y belleza narrativa es una referencia imprescindible tanto para el estudio en profundidad de esta cultura como para iniciarse en sus misterios”. “Las historias celtas sugieren que el tiempo como ritmo del alma tiene una dimensión eterna que reúne y vela por todo. Aquí nada se pierde. Es un consuelo hermoso: los sucesos de la vida no desaparecen. Nada se pierde ni se olvida”, dijo John O’Donohue en su libro ‘Anam Cara: El libro de la sabiduría celta’.
Dicho lo anterior, quiero dejar pistas y provocaciones para que ustedes, lectores interesados en estos misterios, se adentren en ellos desde las referidas fuentes y puedan tender caminos entre la película mencionada al inicio, ‘El rey Arturo’, y el tomo ‘Mitos y leyendas celtas’. Quizá detecten guiños históricos reveladores que de ellos surgen: “Para la mayoría de los lectores modernos que no han cursado estudios especializados, la mención de las antiguas leyendas británicas evocará inevitablemente las glorias de la saga de Arturo y los Caballeros de la Tabla Redonda en la búsqueda del Santo Grial, pero lo que es cierto es que en la literatura medieval autóctona de Gales no aparece casi nada de esto y, aunque ciertamente tenían a un Arturo en su literatura, se trata de un ser completamente distinto del que aparece en lo que hoy llamamos el ciclo artúrico. La referencia más antigua que existe de Arturo se halla en la obra del historiador británico Nennio, que escribió su ‘Historia Britonum’ alrededor del año 800”. (Pág. 274) “Soy Lucius Arturo Castus, comandante de los Caballeros Sármatas, y nos envía el obispo Germanius de Roma”, es la proclama con la que en la película queda fijado el personaje y el momento histórico en el que vivió. Las leyendas tienen de aliado al tiempo y se construyen de boca a oídos, son expresión de humanidad pura, de saber y sabor popular. Entre sus líneas, verdades. opymj2008@gmail.com
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Los mÁS VENDIDOS ecuador
Bajo la misma estrella, John Green °(Nube de Tinta). Cincuenta sombras de Grey, E. L. James °(Grijalbo). Hush, Becca Fitzpatrick (Ediciones B). °Hush Ecuador: De Banana Republic a la No °República, Rafael Correa (DeBolsillo). Fuente: Libri Mundi
Bajo la misma estrella, John Green °(Nube de Tinta). Cincuenta sombras de Grey, E. L. James °(Grijalbo). Hush, Becca Fitzpatrick (Ediciones B). °Hush El juego de Ripper, Isabel Allende °(Random House). Fuente: Mr. Books
ARGENTINA
Bajo la misma estrella, John Green °(Nube de tinta). Cincuenta sombras de Grey, de E. L. °James (Grijalbo). El juego de Ripper, Isabel Allende °(Random House). Las tres bodas de Manolita, Almudena °Grandes (Tusquets). Fuente: grupo ILHSA
COLOMBIA
Bajo la misma estrella, John Green °(Nube de tinta). La ladrona de libros, Markus Zusak °(DeBolsillo). Divergente, Verónica Roth (Plaza & °Janés). °Leal, Verónica Roth (Plaza & Janes). Fuente: Librería Nacional
ESPAÑA
Datos del autor T. W. Rolleston
(Irlanda, 1857-1920). Periodista, escritor, traductor, crítico literario y poeta. Sin embargo, ha pasado a la historia como el autor de ‘Mitos y leyendas celtas’, un libro de culto que se ha publicado ampliamente en su versión original en inglés. Rolleston estudió en el Trinity College de Dublín y fue el editor del Dublin University Review. Amigo de William B. Yeats, le ayudó a crear la Irish Literary Society en 1892. Como periodista, publicó habitualmente sus artículos en el Times Literary Supplement, centrados sobre todo en asuntos orientales. Entre sus obras destacan: ‘Vida de Gotthold Ephraim Lessing’ (1889) y ‘El tesoro de la poesía irlandesa’ (1890, coautor), además de las traducciones de ‘Tannhäuser’ y de ‘Parsifal’, de Richard Wagner.
La mirada de Los Ángeles, Camila °Lackberg (Maeva) Las tres bodas de Manolita, Almudena °Grandes (Tusquets). Verónica Roth (Plaza & Janés). °Divergente, La ladrona de libros, Markus Zusak °(DeBolsillo). Fuente: Casa del Libro
méxico
Buscando a Alaska, John Green °(Ediciones Castillo). Cien años de soledad, Gabriel García °Márquez (Diana). la misma estrella, John Green (Nube °deBajo Tinta). El juego de Ripper, Isabel Allende °(Random House). Fuente: Librería Gandhi
Nota: Listado de libros de ficción de EFE, excepto Ecuador.
Vitrina de libros EL ÁNGEL DEL TRUENO
BRASIL, ECUADOR Y LA MANTA-MANAOS
Es la primera novela de este autor guayaquileño con la que incursiona en el drama y la aventura. A través de sus páginas los lectores transitarán por un mosaico del amor y del odio, por las zonas más oscuras de la condición humana. Según Carlos Garzón Noboa, la lectura de esta obra constituye un desafío, un enfrentamiento con los demonios que habitan el alma del protagonista y “es un paso seguro en ese arduo anhelo del novelista por llegar a dominar su oficio… hasta alcanzar su madurez definitiva”. EL ÁNGEL EDITOR
Este nuevo volumen de la Serie Magíster de la Universidad Andina Simón Bolívar profundiza en los intentos de integración comercial entre Ecuador y Brasil, reconociendo las verdaderas potencialidades y las limitantes. Aborda también la posibilidad de una inminente fractura ambiental de la Amazonía ecuatoriana y analiza los pilares de la política exterior de Brasil. La autora destaca la importancia que tendrá el manejo que ambos países confieren a la Amazonía en las próximas décadas. UASB-CEN
Joaquín Samaniego
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Sara Durán
(e): Francisco Vivanco Riofrío Director Editor: Agustín Garcells Cordón Redactor: Damián de la Torre Ayora Diseño: María Leonor Oviedo Composición electrónica: Pantone Impresiones Edita: Editorial Minotauro S.A. Correspondencia: Planta Diario La Hora Av. Galo Plaza N62-08 y Nazaret Fax: 247-6085 casilla 17-17-243 CCI cultura@lahora.com.ec Quito, Ecuador
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CRÍTICA
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El tormento en la memoria
• Faustino Alcázar es recurso de la ambigüedad. Faustino no se un profesor de Literatura que se acerca nos muestra, ni siquiera al final de la novea los 50 años y vive envuelto en el abu- la, como un personaje transparente, fácil de rrimiento de una vida vacía, demasiado descifrar. Al contrario, sus acciones están cotidiana, sin penas ni glorias. Su día a casi siempre mediadas por la incertidumdía transcurre en la rutina de su labor bre que provoca el prolongado vacío en toruniversitaria, sus devaneos solitarios por no a su pasado…. De hecho, es el propio carácter exaspela ciudad, sus estrambóticos y obsesivos cálculos mentales, sus constantes inten- rado y febril del personaje el que provoca tos de escritura —siempre fracasados— y la ambigüedad como pilar estructural de lo que se narra: mientras avanza unas cuantas aventuras indecentes la novela, cada vez es más difícil junto a sus amigos Frank y Ortiz, caEl Dato descifrar si lo que está ocurrienracteres antipáticos de por sí, diríase do en las relaciones entre Sofía, una suerte de ‘alter egos’ del propio Andrés Faustino y Margarito son en reagris y ramplón Faustino. Landázuri es lidad hechos objetivos y concretos En un Quito de visiones apocalíp- candidato a doctor en ticas, del que han desaparecido las Literatura Hispa- o si simplemente estamos presenciando una cadena compleja y lluvias y que se sofoca en el infierno noamericana, por la de un calor implacable, la vida de Universidad creciente de delirios provocados Simón por la obsesión, la frustración y Faustino parece también ahogarse Andina Bolívar – Quito. los celos aparentemente injustifien el miasma del sinsentido y la mecados de Faustino. diocridad. Este acertado manejo de la ambigüeLa existencia de Faustino, sin embargo, guarda un misterio que empieza a dad acorrala al protagonista y eleva su revelarse a través de la memoria, una me- complejidad a un nivel notable. Acaso el moria que retrocede 25 años al tiempo en triunfo más relevante de esta novela es que pasó una temporada en Lisboa como precisamente que tiene éxito en su intenestudiante de Literatura. En la ciudad europea, Faustino conoció a Margarito, un compañero mexicano con el que sostendría una amistad entrañable y luego una rivalidad febril; y sobre todo a Sofía, ‘La Portuguesa’, de quien se enamoraría perdidamente… El procedimiento estructural —idas y vueltas en el tiempo que plantean una develación paulatina del misterio escondido en el pasado de Faustino— tiene como propósito prolongar un estado de incertidumbre y, por tanto, de marcar una pauta de intensidad creciente en el desarrollo de la historia. La novela, de hecho, aumenta de ritmo conforme los lectores conocemos más datos de los episodios ocurridos en Lisboa, como si de ellos dependiese el éxito o fracaso de la lectura misma… Conforme avanza la novela y los sucesos del pasado adquieren intensidad, los capítulos del presente en Quito funcionan casi a la manera de pausas o paréntesis que detienen el vértigo de ese pasado en Lisboa y aumentan la expectativa lectora por la resolución de la trama. En esta gradual intensidad que aparece como característica del relato en ‘Los años perdidos’, tiene un papel importante otro elemento fundamental de la novela: el
Andrés Landázuri
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ción de construir un personaje intrincado y problemático, que permite diversas interpretaciones y que, por tanto, contribuye a la representación de un mundo rico en profundidad humana. Aún en sus facetas más despreciables, cuando se nos muestra como un personaje descorazonado y apático en medio de su vida mustia, Faustino sorprende por la agudeza de su ingenio y sus arranques de humor que mezclan mordacidad y desparpajo… La historia de Faustino no es solamente la crónica de una obsesión amorosa que se desborda y provoca un estado cercano a la locura. Es también —y sobre todo— una indagación literaria sobre el papel de la me-
Parecería que la narrativa de Castro Rodas da cuenta de una visión pesimista del ser contemporáneo”. La historia de Faustino no es solamente la crónica de una obsesión amorosa que se desborda y provoca un estado cercano a la locura. Es también —y sobre todo— una indagación literaria sobre el papel de la memoria en la construcción de la conciencia individual”.
AUTOR. Juan Pablo Castro propone una reflexión sombría de la vida urbana contemporánea.
moria en la construcción de la conciencia individual… La obsesión incontrolada y fracasada que define la relación entre Faustino y Sofía es el origen de la realidad intrascendente y ruinosa en la que se mueve el personaje 25 años después. El final trágico — único posible— queda inscrito como eco o reminiscencia de esa tragedia ya vivida en el pasado y grabada como a fuego en la mente de su protagonista… La historia desplegada es, además, una reflexión sombría sobre la vida urbana contemporánea. El universo que vemos articulado, tanto por el personaje principal como por el resto de figuras que lo acompañan, está transido por la presencia ubicua de una ciudad caótica y degenerada. Aun la Lisboa de los ensueños de Faustino termina por convertirse en una suerte de prisión infernal ante la que no es posible otra cosa que escapar. En suma, la experiencia vital configurada es desalentadora y está condenada al sinsabor del fracaso. En ese sentido, la novela sigue la línea presentada por su autor en obras anteriores, como ‘La noche japonesa’ (2004) o ‘Carnívoro’ (2012), en las que personajes hasta cierto punto decadentes —como lo es Faustino, sin duda— se ven envueltos en procesos de desmoronamiento que los sumergen en el sinsentido y el vacío. Parecería que la narrativa de Castro Rodas da cuenta de una visión pesimista del ser contemporáneo, en la que prima el desaliento, la futilidad y el absurdo, y en la que no queda lugar para la esperanza. ‘Los años perdidos’ —que en su figuración de Quito plantea un diálogo con otra importante narrativa quiteña: la de Javier Vásconez (uno de cuyos personajes, el Dr. Kronz, aparece aquí en repetidas ocasiones)— es una novela muy digna de destacarse en el contexto de la novelística ecuatoriana. Su composición inteligente y su estructura bien sostenida permiten una lectura intensa y sugestiva, y su memorable protagonista provoca una emoción a la vez nostálgica, desasosegante y tormentosa. Sin lugar a dudas, la experiencia elaborada por esta novela de Juan Pablo Castro Rodas debe contarse entre las mejor logradas de la literatura ecuatoriana de los últimos años. andreslandazuri@gmail.com texto completo Revísalo en www.lahora.com.ec
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bambalinas
Fútbol en los tiempos de represión
RICARDO SEGREDA • Los tiempos han cambiado. Una imagen recientemente distribuida por Facebook consta de dos fotos, la de la parte inferior presenta a los presidentes de Brasil, Argentina y Chile –tres generales derechistas– en los años 70; la que está encima presenta a las presidentas actuales –mujeres, civiles e izquierdistas– de estos mismos países. En este contexto, la nueva generación de audiencias debe ver películas como ‘Machuca’, de Andrés Wood, ‘Kamchakta’ de Marcelo Piñeyro, y ‘El año que mis padres se fueron de vacaciones’ de Cao Hiamburger. Y no solo por sus virtudes como cine, sino para tener una lección valiosa acerca de su pasado. Como dijo George Santayana, quienes no han estudiado su historia están condenados a repetirla. Por supuesto, ‘El año que mis padres se fueron de vacaciones’, que se presenta esta semana en la Cinemateca de la Casa de la Cultura en Quito, trata más que sobre dictaduras. Presentada como parte de un programa especial sobre fútbol brasileño, también es una meditación sobre el fútbol en América Latina, pero también sobre religión actual, en la que los protagonistas son judíos, en una cultura que es en gran parte católica y al mismo tiempo explora el tema de la adolescencia. El escritor y director Cao Hamburger basa la historia en sus propias experiencias de niño en Brasil durante los años 70’, cuando la dictadura militar gobernaba el país y comenzó una campaña de represión contra los ciudadanos sospechosos de subversión izquierdista. El personaje principal de la película es un niño de 12 años, Mauro, al que su madre y su padre le han dicho que se van “de vacaciones” y que va a tener que vivir por un período indefinido de tiempo con su abuelo, que vive con una comunidad de judíos en Brasil. Por desgracia, el día de su llegada su abuelo muere de un ataque al corazón. Schlomo, un amigo del abuelo, decide cuidar al niño, sin embargo, no lo hace con gran entusiasmo. Es un judío soli-
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Ecuador, domingo 11 de mayo de 2014
recomendados
‘El año que mis padres se fueron de vacaciones’ País: Brasil Año: 2006 Calificación: **** Tiempo: 108 min. Director: Cao Hamburger Guion: Adriana Falcão, Claudio Galperin, Cao Hamburger reparto: Michel Joelsas, Germano Haiut, Daniela Piepszyk
Un clásico de los Coen
‘El gran Lebowski’ (1998) es una película estadounidense que combina comedia y cine negro, dirigida por los hermanos Ethan y Joel Coen, y protagonizada por Jeff Bridges, quien comparte cámara con un gran elenco compuesto por John Goodman, Steve Buscemi, Julianne Moore, John Turturro, entre otros. Sinopsis Jeffrey ‘Dude’ Lebowski (Bridges) es un vago sin oficio ni beneficio. Se la pasa jugando a los bolos junto a sus amigos Walter (Goodman) y Donnie (Buscemi). Una confusión lo llevará a colaborar en el rescate de una joven, pero los planes no saldrán como esperaba. Una serie de acontecimientos inverosímiles empiezan a suceder y ‘Dude’ tendrá que superarlos con la ayuda de sus leales pero locos amigos. La cinta se exhibe por TCM (canal de televisión pagada) durante este mes (revisar programación).
PELÍCULA. ‘El año que mis padres se fueron de vacaciones’ combina el tema de las dictaduras con el del fútbol en América Latina.
tario, conservador y religioso, que preferiría estar solo estudiando la ‘Torá’, en lugar de cuidar al menor. El hombre se alarma cuando descubre que el muchacho no está circuncidado y, técnicamente, no es judío. Los otros líderes de la comunidad le recuerdan la historia de Moisés, cuando su madre lo tiene que dejar en el río, y Moisés es adoptado por los egipcios. Al igual que en la novela clásica ‘Silas Marner’, de George Elliott, un anciano irritable y solitario se hace más humano cuando adopta a un niño. Mientras tanto, aun cuando el gobierno represivo secuestra y encarcela ciudadanos sin proceso legal, la vida continúa. La gente está entusiasmada por la participación de su país en la Copa Mundial de México, que en 1970 fue la primera en ser transmitida en vivo por televisión en Brasil. El juego también sirve como una distracción útil para el gobierno, pero aun
así, el deporte y la política se superponen. Algunos esperan que una victoria de Checoslovaquia represente una victoria para el socialismo. Hasta con sus padres “de vacaciones”, Mauro sueña con ser un portero. También tiene su primera experiencia de amor y lujuria adolescente, que sirve como una oportunidad para comedia. Sin embargo, Mauro y Schlomo experimentan un despertar político, en el caso de Mauro por su amistad con un estudiante universitario políticamente activo, y en Schlomo a través de su preocupación por Mauro, especialmente cuando los padres de este no regresan como lo prometieron. En ‘El año que mis padres se fueron de vacaciones’, Cao Hamburger ofrece un retrato rico en detalles de la juventud, que combina nostalgia, crítica política, humor y observación cultural y sociológica.
‘¿Están listos?’
El cantautor argentino Fito Páez preguntó a la gente de Ecuador, vía Twitter: “¿Están listos?”. Esto en referencia a los conciertos que tiene preparados en el país para el 29 y 31 de mayo, en Cuenca y Quito, respectivamente. Si bien el material discográfico del rockero es extenso, se puede alistar la garganta con el show que grabó en respuesta a los Unplugged, bajo el nombre de ‘Euforia’. Un total de 16 temas, donde incluye lo mejor de su repertorio (de sus primeros años de carrera), están condensados en este álbum. ‘Cadáver exquisito’, ‘11 y 6’, ‘Circo Beat’, ‘Mariposa Tecknicolor’, ‘Tumbas de la gloria’, ‘Dar es dar’, entre otras canciones, pueden ser escuchadas por los simpatizantes del rosarino. ddelatorre@lahora.com.ec
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