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blar de ‘ciertas cosas’. >> 8 >> MEMORIA. La
pronta partida de Carlos Calderón Chico. >> 7
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Nº 797
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Los Durini: genios de la modernidad Una familia de arquitectos que creó el rostro innovador de Quito.
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dardos
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Cuando hago verdaderos plagios, la gente ni se entera”.
BRyCE ECHEnIqUE
No le importa la mala fama El peruano Alfredo Bryce Echenique, ganador del Premio Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) en Lenguas Romances 2012, es reconocido por su fina ironía y por una carrera marcada tanto por los premios como por las polémicas. El autor de novelas como ‘Un mundo para Julius’ y ‘La vida exagerada de Martín Romaña’ reconoce tener “mala fama”, pero no parece importarle. No hay nada “más aburrido en la vida que soportar una buena reputación”, dijo este año durante la presentación en Lima de su última novela, ‘Dándole pena a la tristeza’, sobre una familia limeña en decadencia. El escritor, nacido en Lima el 19 de febrero de 1939, en el seno de una familia adinerada, aludía así en la presentación de su último libro, el vigésimo sexto que ha publicado en 44 años dedicado a la literatura, a las denuncias de plagio a las que ha tenido que responder desde 2006. Ese año el autor peruano Herbert Morote le acusó de reproducir párrafos de una obra inédita suya en una columna de opinión y después surgieron otras denuncias acerca de una treintena de textos publicados en medios de prensa de Latinoamérica y España con su firma y llegó a ser sancionado. Él negó todas las acusaciones y con su característico sentido del humor llegó a decir en 2010 que cuando hace “verdaderos plagios, la gente ni se entera”.
Los detractores ° La investigadora chilena María Soledad de la Cerda, quien documentó los 20 plagios del escritor peruano, declaró “usando la expresión vulgar de Bryce Echenique, ‘que se jodan’, creo que efectivamente
se jodió la literatura, los plagiados, el Premio FIL y el Estado mexicano que entregó 150 mil dólares a una persona que no lo merecía”. Soledad Loaeza, la investigadora de El Colegio de México, comentó ”lo que Bryce nos dijo fue: ‘Lero lero, me premiaron ¿y qué?’, y entonces demuestra que no le importa el efecto que esto ha tenido sobre el premio ni sobre la FIL ni sobre el jurado que lo premió, que no le importa nada”. En declaraciones al diario ‘El País’, el novelista peruano afirmó que sus detractores son unos frustrados, movidos por la envidia y la maldad, que anhelan todos los premios y que son de extrema derecha.
El humor
La ironía es uno de sus mayores capitales como escritor. En un curso de verano que dictó en España en 2009, se declaró más cercano a la ironía de Miguel de Cervantes, que calificó como la “verdadera sonrisa de la razón”, que al humor “sátiro, soez, grotesco y cruel” de otro clásico español, Francisco de Quevedo. “La única teoría que me siento autorizado a mencionarles acerca del humor es la mía, por más textos y citas en que me apoye; y esta teoría me permite decirles que todas, absolutamente todas las teorías acerca del humor son correctas, pero ninguna de ellas es totalmente completa”, subrayó entonces. El escritor Alonso Cueto, amigo personal de Bryce Echenique y presentador de ‘Dándole pena a la tristeza’, opina que solo él es capaz de ver el humor en la tragedia. Los lectores “nos reímos de sus personajes, pero vivimos con ellos”, subrayó en la presentación.
Aunque sabe que su fama de “disoluto” le acompaña, Bryce Echenique asegura que es un escritor a tiempo completo, que “nunca para de escribir”, y “ordenadísimo”. “Soy metódico, asustadizo y quiero volver siempre al presente, al pasado y al futuro, algo dificilísimo de hacer”, comentó en una ocasión sobre su manera de escribir. También ha dicho que el éxito de su famosa novela ‘Un mundo para Julius’ lo sumió en la más profunda depresión y que por ello cree que no es vanidoso. Bryce Echenique, quien es licenciado en Derecho por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos de Perú y doctor en Literatura por la Sorbona de París, tiene una carrera cargada de reconocimientos, entre ellos el Premio Planeta 2002 por la novela ‘El huerto de mi amada’. Su primera novela, el libro de cuentos ‘Huerto cerrado’, fue galardonada con el Premio Casa de las Américas en La Habana de 1968.
El escritor vivió durante muchos años en Francia y España, en lo que calificó como un “exilio voluntario” en Europa, para volver a Perú en 1999, donde reside permanentemente desde hace unos años. Otros premios
También ha sido distinguido con el Premio Internacional de la Paz Dag Hammarskjold (1997), el Premio Nacional de Narrativa de España (1998) por ‘Reo de nocturnidad’ y el Premio Grinzane Cavour (narrativa extranjera/Italia) por ‘La amigdalitis de Tarzán’. Además, ha recibido la Medalla Cívica de la ciudad de Lima (1990), los títulos de Comendador de la Orden de Isabel la Católica (1993) y de Oficial de las Artes y Letras de Francia (1995). Su más reciente reconocimiento fue hecho público por la última FIL de Guadalajara por ser “una de las figuras fundamentales en la literatura latinoamericana” al explorar temas que “rozan la enfermedad, la felicidad, el amor y la tristeza”. El portavoz del jurado, el escritor canadiense de origen rumano Cãlin-Andrei Mihãilescu, señaló que “su prosa está plena de humor, sentido satírico y un estupendo registro de la oralidad”. Durante una rueda de prensa telefónica tras anunciarse la distinción de la FIL, Bryce Echenique mencionó que esperó tres días para comunicar que había sido el ganador, a pedido de la organización, por lo que sus conocidos “encontraban que estaba muy raro”. EFE
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protagonista
‘Soy un grabador empedernido’ FERnAnDO LÓPEz G.
REDACCIÓn ARTES • De niño creaba su propio
mundo. Todo se daba en la librería y papelería de la familia, donde los crayones, acuarelas y colores eran los cómplices de sus fantasías, las cuales eran plasmadas en un retazo de cartulina, un papel o un pedazo de cartón. Por entonces, el pequeño Fernando López Guevara (Ibarra, 1957) mezclaba todos los materiales con absoluta libertad, detalle que evidencia la curiosidad, que con el tiempo se convertiría en rigor investigativo, que brotaba en su interior. Silencioso y apacible, con sus dibujos y sus pinturas lanzaba sus gritos más fuertes. Paisajes y retratos se convertían en su mejor manera de expresarse. Las líneas y formas sustituían a las palabras. “Siempre me pasaba dibujando. De hecho, no me interesaba mucho en clases. Era el clásico estudiante al que el profesor le lanzaba el borrador para que prestara atención. No estaba dormido, sino que pensaba en una flor, en una montaña o en un lago para plasmarlo”, recuerda Fernando dejando escapar unas carcajadas mientras su mano acaricia su cabeza, aquella que recibió los ‘impactos didácticos’ que se acostumbraban, en el pasado, en las escuelas. Llegada la adolescencia, sintió el llamado vocacional del arte. Ingresó en el Colegio de Artes Plásticas ‘Daniel Reyes’ para cuarto curso. “Pese a que siempre exploraba, sí sentí cierto retraso. Mis compañeros me llevaban en conocimientos”, dice sobre esos años estudiantiles que, pese a las trabas, le sirvieron para esforzarse aún más. ‘multitécnico’
Fernando es como un pez en el aguafuerte y en el aguatinta, técnicas de grabado con las que más se identifica. Claro que es consciente de que los tiempos cambian, por lo que ahora le apuesta a la colografía. Su amor con la litografía, las planchas de zinc y la prensa se remonta a sus primeros años de vida, cuando su padre impulsaba al periódico ibarreño ‘La Verdad’,
Hay el afán de ser uno mismo”.
iniciativa comunicacional de monseñor Leonidas Proaño. Pero, fue en la universidad cuando se percató del sentimiento que lo unía a las técnicas de impresión. “Llegué a Quito, a la Universidad Central del Ecuador, para estudiar. No tuve que hacer el año de preparación, sino tan solo un mes gracias a lo aprendido en el ‘Daniel Reyes’, donde obtuve mi especialización en pintura”, señala Fernando, antes de narrar su matrimonio con el grabado, manifestación que desconocía. “Sentí que perdía el tiempo. Solo me motivaban las clases de grabado. Eso era algo nuevo para mí”, cuenta, añadiendo que estudió con Galo Galecio, aunque “el maestro era muy reservado y no compartía muchos de sus secretos”. Claro que esto no fue un problema, pues “bastaba admirar la obra de Galecio para motivarse; sin duda, él es uno de mis referentes”, acota, sin dejar de exaltar el trabajo de Nelson Román, en lo nacional, y las propuestas de Max Ernst, Rembrandt y Goya, en lo internacional, como modelos, sin olvidar la soltura única de Picasso en el grabado. “Uno debe saber reconocer quiénes le inspiran, de quiénes uno aprende. Esto no quiere decir que uno copie, porque hay el afán de ser uno mismo. Todavía no alcanzo esa unidad artística, lo que me enorgullece porque la búsqueda es incesante y me mantiene vivo”, aclara. Tras dos años universitarios, se autoexilió de las aulas. “Preferí investigar por mi cuenta. Trabajé en aguafuerte, aguatinta, serigrafía, en fin, en toda técnica que uno pueda imaginar. Simplemente, me atrapó el grabado: soy un grabador empedernido”. Su rigor autodidacta, que le permitió incursionar en todas las posibilidades de impresión, le llevó a que lo bauticen como ‘multitécnico’, algo que enorgullece, tími-
TRABAJO. El artista centra su labor en el grabado. La colografía es la técnica de impresión que emplea en la actualidad.
damente, a López Guevara. Recorrido
La limitación económica, que hasta la actualidad le acompaña, no hizo mella en su espíritu laborioso. El no poseer un taller, no impidió su tarea artística. “Trabajé 10 años con el maestro Guayasamín. Llegué a su taller de grabado para pedirle que me prestara sus equipos. Él me dijo que le llevara una carpeta de mi obra para ver si valía la pena ayudarme. Aceptó que ocupara su espacio por 15 días. Una vez que culminó el tiempo y mi edición, me invitó a que trabajara con él. Quince días se transformaron en una década de aprendizaje mutuo”, describe Fernando aquel periodo tan crucial en su vida. Su resistencia y calidad le han permitido que desde 1978 participe en distintos salones, exposiciones, bienales y trienales, nacionales e internacionales. Su obra, caracterizada por su apego a la naturaleza y a la figura humana (aunque en la actualidad explora la abstracción sin perder el norte ecológico), ha sido exhi-
Perfil
Fernando López
Grabador ecuatoriano (Ibarra, 1957). Realizó sus estudios en el Colegio de Artes Plásticas ‘Daniel Reyes’, en la Universidad Central del Ecuador y de manera autodidacta. Ha participado en varias exposiciones, individuales y colectivas, a nivel nacional e internacional.
bida en México, Perú, Argentina, Puerto Rico, Alemania, Cuba, Bélgica, El Salvador, Guatemala, Japón, Uruguay, EE.UU., Francia, Nicaragua, entre otros países. Su tiempo lo divide entre los talleres que dicta, pues “el compartir lo que uno más ama es la actividad más satisfactoria”, y en la preparación de una exposición que tiene prevista para este año, en la Universidad Católica del Ecuador, donde espera mostrar “la fuerza de la forma y del color insertándola en la vida”. ddelatorre@lahora.com.ec
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REGISTRO. Planos y dibujos dan cuenta de la habilidad e ingenio de los Durini.
Monumentalidad arquitectónica
LEGADO. Edificaciones como la del antiguo Círculo Militar (Quito) fueron encomendadas a estos arquitectos.
FE. Su huella artística, ejecutada en varios mausoleos del Cementerio de San Diego, consta en la exposición.
REDACCIÓn ARTES • “Fueron a los Próceres de la Indepensumamente cuidadosos. No dencia (Plaza Grande), edifisolo se preocupaban por lo cios como el de los antiguos estético, algo que siempre Banco Central y Círculo Mipredominó en su trabajo, litar, el Pasaje Royal (primer sino que ellos se preocupa- centro comercial), además ban por el mensaje históri- de una serie de mausoleos co y social que infundiría erigidos en el patrimonial su obra. No hacían obras de Cementerio de San Diego, arte arquitectónico: hacían son algunas de sus huellas. Planos ejecutados emblemas de arte”. muestra se con maestría, dibuAsí describe Pedro La exhibe hasta el Durini a sus anteceso- 31 de marzo, de jos, artículos de la martes a dominépoca y documentos res (Lorenzo y Fran- go de 09:30 a históricos permiten cisco Durini Vasalli, y 17:30. comprender cómo la Pedro y Francisco Duarquitectura, a través rini Cáceres), arquitec- el DaTo de símbolos y formas, tos que sobresalieron podía generar una por su labor ejecutada Para admirar la a finales del siglo XIX muestra hay que identidad urbana, sin el valor que desentone con el e inicios del XX, en los cancelar de ingreso al MDC: $3 adulCasco Colonial. campos del diseño, de tos, $2 estudian“Los Durini no la ingeniería y de la es- tes con carné y $1 menores de 12 solo sobresalieron en cultura. años y tercera Ecuador. Su magnífi‘Los Durini: artífi- edad. Los últisábados de ca obra se mira desde ces del rostro moder- mos cada mes el es graMéxico hasta el Perú. no de Quito’, que se ingreso tuito. En Ecuador, concreexhibe en las salas del tamente, innovaron el Museo de la Ciudad (MDC, ubicado en García urbanismo con nuevas tenMoreno S1-47 y Rocafuer- dencias y estilos. Gran parte te) de la capital ecuatoriana, de su trabajo lo basaron en evidencia el legado entre- lo Neoclásico e introdujeron gado por esta familia suiza- nuevos materiales de construcción”, señala Ricardo Riitaliana. Un recorrido que exalta, vadeneira, restaurador y mucon justicia, la obra que eje- seólogo, acerca de los grandes cutaron en el Centro Histó- aportes de los Durini. ddelatorre@lahora.com.ec rico quiteño. El Monumento
ICÓnICO. El monumento a los Héroes de la Independencia es un emblema de su trabajo.
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Jesús: tierno, sacro y sincrético
mente por su religión (judaísmo), el DaTo debió someterse. funda, de un azul tan intenso como Por otra parte, la obra preel mar. Sus mejillas coloradas aniLa muestra tamman la blancura de su rostro. Su bién presenta el sentada, en su gran mayoría, del padre fue elaborada hace tres sicuerpecito desnudo es la metáfo- trabajo Tito Heredia, ra de la inocencia. Está parado y, quien rescata a glos, convirtiéndose en la través de sus pese a la corta edad en la que se lo pinturas los ele- huella del sincretismo culy perso- tural. Sí, predomina, como representa, un ademán en su ma- mentos najes del Pase hasta ahora, la imagen de ese nito derecha encarna la fuerza de del Niño. tierno Niño erguido (descrito su bendición. en líneas anteriores), pero La obra es ‘El Niño Jesús de pie’, que data del siglo XVIII (anónima), Tome noTa también cada pincelada de otros cuadros, así como vay puede considerarse como la pieza rias figuras, que encierran central de las que se exhiben en el ‘La infancia del Museo de Arte Colonial de la Casa Niño Jesús en el aquella identidad camuflada se presenta que el mestizo o el indígena de la Cultura Ecuatoriana (CCE), Arte’ hasta el 28 de debía registrar sobre lo que dentro de la exposición ‘La infancia febrero, en el Museo de Arte entendían de la sentencia “a del Niño Jesús en el Arte’, la misma Colonial de la (Mejía y imagen y semejanza”. que puede admirarse hasta finales CCE Cuenca, en Quito), de marPor esto, la muestra no de febrero. a sábado de Pinturas plasmadas sobre tela tes 09:00 a 13:00 y solo representa el avizorar o madera, esculturas de gran ta- de 14:00 a 16:30. los ‘primeros pasos’ de Cristo, sino que se transforma en el lle –exquisitamente trabajadas en la Escuela Quiteña–, objetos muy comu- vestigio que permite conocer la reanes de la celebración del Pase del Niño, lidad que se vivía en el siglo XVIII. entre otros elementos, son partícipes de Enterarse, por ejemplo, que la sed este recorrido artístico que se centra en creativa no conocía de limitaciones los primeros años de vida de Jesús, don- y que a falta de lienzos el artista pode aparecen escenas muy comunes de día ocupar cualquier soporte para impregnar su obra, permitiéndole, aunque su paso –como imágenes de fuera de forma escondida, esbozar algún la Sagrada Familia–, aderasgo de identidad… su identidad. más de pasajes curiosos Quien camine por la antigua Casa de y no tan populares de la CCE no solo gozará de la ternura del su vida, como la Niñito, sino que apreciará el contexto circuncisión a la de una época crucial del arte nacional: que, obligadala muestra es una doble vía por la ruta de lo estético y del conocimiento.
REDACCIÓn ARTES • Su mirada es pro-
‘DIVInA PASTORA’
‘nIñO JESúS DE PIE’ ‘SAGRADA FAmILIA’
ddelatorre@lahora.com.ec
‘DESCAnSO DE LA HUIDA A EGIPTO’
‘CIRCUnCISIÓn’
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biblioteca
Resumen de una vida
La literatura de Iván Egüez es siempre un espacio originario y en ‘Malabares en su tinta’, lo confirma el palabrista, se aplica en su obra y desarrolla su YO creativo en tres dimensiones: el presente, el pasado y el futuro. Táctica y estrategia, el escribiente se entrega al leyente desde su primera realidad, en su segunda, desde la memoria y en la tercera, desde la ficción. He disfrutado de la envolvente propuesta, sin perder detalle, a partir de la enigmática primera página hasta la última. Es una novela ‘uróbara’ publicada por editorial Eskeletra, séptima del autor, por lo que yo no he descartado, entre líneas, encontrar apuntes de numerología. DDe hecho búsquelas usted, que si caben
Datos del autor IVÁn EGüEz
° Nació en Quito en 1944. A partir de 1969
publicó una suerte de trilogía poética que inició con el libro ‘Calibre catapulta’, de breves, irónicos e incisivos poemas. Luego, ‘La arena pública y loquera es lo –que– era’ (1972) y ‘Buscavida rifamuerte’ (1975). Más tarde vendrían’Poemar’ (1988), ‘El olvidador’ (1992) y ‘Libreamor’ (1999). Obtuvo el Premio Nacional de Novela Aurelio Espinosa Pólit con ‘La Linares’ (1976), libro que desde su aparición adquirió pronta popularidad y varias ediciones. Más tarde publicó ‘Pájara la memoria’ (1985), una de sus novelas más reconocidas a la que siguieron: ‘El señor del gran poder’ (1985), ‘Sonata para sordos’ (2000) y ‘Letra para salsa con final cortante’ (2005). Ha publicado seis libros de cuentos.
decodificaciones baste que existan corales presencias y ausencias. Odas al cuerpo, visitas a los mitos, tránsito por las verdades, que siempre en la vida son a medias, salvo la de la muerte, que se ve como total, aunque como nadie ha revelado qué viene después de ella certera es la duda. Por tanto, también la Parca es una realidad incompleta que se muerde la cola, que circula, que se crea y se recrea, como el bien y el mal, como el amor y el odio, como la juventud y la vejez, como la salud y la enfermedad, como Iván Egüez en ‘Malabares en su tinta’. Travesuras con la literatura, ejercicio creador, dador, investigador, lingüístico, cultural, viviente. La historia de la ciudad o la ciudad en la historia. Del país, de las luces y sus sombras. De lo brillante y tenebroso. Personajes de toda laya, héroes y sujetos oscuros, que creíamos olvidados más allá de los nombres, de sus historias, de sus preferencias y abstinencias, recuperados algunos para terminar de morir. Una novela escrita con los cinco sentidos donde el lector podrá de hecho mirar y escuchar, olfatear, tocar y saborear, que de alguna manera será nutrirse de buenas letras. Tiento, talante, talento y amor al oficio de Egüez, que no porque lo diga, se advierte. Por algo el autor es de los ecuatorianos que estudian a fondo en las universidades. Su obra tiene propuestas, apuntes, apuestas, no es copista, cuando publica marca el paso y en ‘Malabares en su tinta’ hay ritmo, cadencia, que son letras agita-
LOS mÁS VEnDIDOS ECUADOR
° Cincuenta sombras de Grey, E.L. James (Grijalbo). ° El invierno del mundo, Ken Follet (Plaza&Janés). Claudia Gray (Montena). ° Medianoche, ° Cincuenta sombras más oscuras, E.L. James (Grijalbo). FUENTE: LIBRI MUNDI
° Trilogía: Las cincuenta sombras de Grey, E.L. James (Grijalbo). ° El invierno del mundo, Ken Follet (Plaza&Janés). ° La otra muerte del doctor, Javier Vásconez (Alfaguara). ° La caída de los gigantes, Ken Follet (Debolsillo). FUENTE: MR. BOOKS
ARGEnTInA
° Cincuenta sombras de Grey, E.L. James (Grijalbo). ° Un final perfecto, John Katzenbach (Ediciones B). ° Una vacante imprevista, Joanne K. Rowling (Salamandra). ° Los litigantes, John Grisham (Plaza & Janés).
FUENTE: PUNTOS DE VENTA DEL GRUPO ILHSA S.A.
COLOmBIA
das y musicales de las que no se escapan las artes ni las partes del todo: “Pienso en lo inacabable que es el tiempo y lo corta que es mi voz, mas con algo que le cuente, por poco que sea, podrá pensar en el resto, porque aunque usted no lo crea, ahora le devuelvo lo que usted, con su vida innumerable, ya había hecho o dicho antes”. (Pág. 221) ‘Malabares en su tinta’ –“el escritor no vive para contar, cuenta para vivir más y, de rechazo, contagiar más vida a los que leen”, dijo Antonio Gala– sin ser un diario es el resumen de una vida a la que no le falta sentido del humor e ironía, no niegue el autor lo que afirma el lector en su derecho. Préndase de la lectura descrita sin interrupciones artificiales, crea en ella, disfrútela. opymj2008@gmail.com
VITRInA DE LIBROS CUATRO VOCES…
Antología ‘Cuatro voces, Cuatro sentimientos’ recoge los versos de Mario Moreno Garibotto, Rosa Pérez Rodríguez, Guillermo Reyes Salinas y Nemo Domínguez Mejía. El poemario representa una de las publicaciones culturales del Centro Internacional de Estudios Poéticos de Ecuador, la misma que compila la producción propuesta en 2012. Amor, ternura, reflexión, erotismo, entre otros temas, se encuentran plasmados en las 200 páginas del libro. CIEPE
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nOBLES y CHOLOS…
mónica mancero A. ‘Nobles y cholos: raza, género y clase en Cuenca 1995-2005’ analiza el tránsito de un proyecto hegemónico regional en la historia política del Ecuador contemporáneo. La investigación, que se centra en la ciudad austral, examina eventos, procesos, lenguajes, símbolos e instituciones donde se expresa el juego entre la hegemonía obtenida y la resistencia que se ha desplegado para contenerla. Son 380 páginas de profunda reflexión. FLACSO
° Cincuenta sombras de Grey, E.L. James (Random House Mondadori). ° Cambios, mo yan (Planeta). Rojo, mo yan (Océano). ° Sorgo ° Los litigantes, John Gisham (Random House Mondadori). FUENTE: LIBRERíA NACIONAL S.A.
ESPAñA
° Cincuenta sombras de Grey (3 Vol.), E.L. James (Grijalbo). ° Cincuenta sombras de Grey, E.L. James (Grijalbo). ° El invierno del mundo, Ken Follet (Plaza & Janés). ° Pídeme lo que quieras, megan maxwell (Planeta). FUENTE: CASA DEL LIBRO
méXICO
° Cincuenta sombras de Grey, E.L. James (Grijalbo). ° El manuscrito encontrado en Accra, Paulo Coelho (Grijalbo). ° Las emociones de las cosas, Ángeles mastretta (Seix Barral). ° Cincuenta sombras más oscuras, E.L. James (Grijalbo). FUENTE: LIBRERíA GHANDI
nota: listado de libros de ficción de efe, excepto ecuador. Director: Editor: Redactor: Diseño:
Nicolás Kingman Agustín Garcells Cordón Damián de la Torre Guillermo Sánchez Borrero María Fernanda Hidalgo
Composición electrónica: Pantone Impresiones Edita: Editorial Minotauro S.A. Correspondencia: Planta Diario La Hora Av. Galo Plaza N62-08 y Nazaret Fax: 247-6085 casilla 17-17-243 CCI cultura@lahora.com.ec quito, Ecuador
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memoria
Una pronta partida
InTELECTUAL. Carlos Calderón Chico se desenvolvió como historiador, periodista y literato.
REDACCIÓn ARTES • Quienes lo conocieron dan fe de su amor por las letras. Carlos Calderón Chico fue un hombre que se ‘clavó de cabeza’ hasta zambullirse, profundamente, en el océano de las palabras. Relativamente joven, o mejor dicho, con muchas más cosas por compartir y por entregar a la sociedad (59 años, prácticamente, no son nada), un coma diabético segó la vida de este historiador, catedrático, crítico literario y periodista guayaquileño, el 4 de enero de 2013, cesando su fructífera labor dentro de la intelectualidad ecuatoriana. Su hogar era una biblioteca. En cada rincón de su casa apilaba, delicadamente, libros. Las estanterías borraban los espacios de las paredes. No en vano en sus hombros caían los calificativos de ‘bibliómano’ y ‘gran bibliógrafo’: los más de 20 mil textos, los cuales fue almacenando desde niño y que custodiaba con pasión desde entonces, avalan esos apelativos. “Sus inquietudes literarias lo habían
llevado a iniciar una biblioteca particular que con el tiempo se convertiría en una de las más importantes del Ecuador y que es consultada por investigadores nacionales y extranjeros que siempre acuden a ella”, detalló Efrén Avilés Pino, en su ‘Enciclopedia del Ecuador’, al exaltar el afecto desmedido de Calderón Chico por los libros. Por supuesto que su vida no se limitó a resguardar cuanta publicación le cautivara. Este miembro de la Academia de Historia del Ecuador también se arriesgó a producir. Su despunte como escritor, sin duda, se debe a su voracidad lectora, así como a la recepción humilde de los comentarios de la crítica, tal como lo indicó la ensayista ecuatoriana Cecilia Ansaldo Briones en su columna de ‘El Universo’ de Guayaquil: “Su escritura fue creciendo. Recuerdo haber sido severa públicamente cuando presenté ‘Literatura, autores y algo más’, su primer libro de entrevistas, en 1983, y
le señalé los descuidos idiomáticos, pero no tuvo ninguna reacción adversa… Desde entonces, como hace todo buen estudioso, ha leído mucho más que lo que ha escrito, por eso podía explayarse de manera desbordante sobre amplios temas”, escribió Ansaldo Briones. Entre sus obras más importantes destacan ‘Literatura, autores y algo más’, ‘Pedro Jorge Vera se confiesa: Política y literatura’, ‘Palabras y realidades’, ‘Jorge Enrique Adoum: Entrevista en dos tiempos’, ‘Cuarenta cuentos ecuatorianos. Narrativa guayaquileña de fin de siglo’ y ‘No me importa el juicio de la Historia’ (donde describe el pensamiento de Carlos Julio Arosemena Monroy). Quien se rija a los límites noticiosos pensará que la última morada de Carlos Calderón Chico fue la sala de terapia intensiva del Hospital Abel Gilbert Pontón, cuando su actual residencia continúa siendo su obra. De los lectores depende, realmente, mantener con vida a este personaje.
Historia del Hospital San Juan de Dios GERmÁn RODAS CHAVES • La consolidación del orden colonial en América demandó, entre otras cosas, el que se crearan centros asistenciales y caritativos en el entorno de una política preocupada por la salud y, de manera especial, por las enfermedades de quienes habitaban los territorios españoles de ultramar. Tales centros, debido a las características del desarrollo de la historia de las ideas se convirtieron, en ese momento, en centros para cuidar el ‘buen morir’ de las personas. En este entorno se fundó en Quito, con el patrocinio de la Corona en 1565, el Hospital Real de la Misericordia de Nuestro Señor Jesucristo. Desde entonces hasta 1974, momento de su cierre, el Hospital fue parte de nuestra ciudad y de sus avatares no solamente referidos a la asimetría salud-enfermedad, sino a la evolución de las ideas y a la construcción de la historia de la salud en el país. El Hospital, al que desde el siglo XlX se lo llamó San Juan de Dios que fuera conocido en diversos momentos con nombres distintos, como Hospital Real, de los Pobres, de Nuestra Señora de la Caridad, de los Betlemitas, de los Beler-
mos, guarda entre sus muros parte de la historia de la ciudad y de sus habitantes. También, es depositario de los progresos que en el mundo de las ciencias de la salud, particularmente de origen occidental, fueron desarrollándose al paso de generaciones de médicos cuyos conocimientos, sistemas curativos y progresos farmacológicos dejaron la impronta del cambio cualitativo de la medicina individual y social. Sobre estas realidades y muchísimas otras nos dan cuenta dos volúmenes de investigación titulados ‘Historia del Antiguo Hospital San Juan de Dios’ que han entrado en circulación gracias a la edición del Instituto Metropolitano de Patrimonio de Quito. El primer volumen, de algo más de 300 páginas, trabajado por los historiadores Jorge Moreno Egas y Nancy Morán Proaño, se refiere a la vida del Hospital entre 1565 y 1830, es decir desde su aparecimiento en la Colonia hasta los momentos del inicio de la República. El segundo volumen, cuyo trabajo corresponde a las historiadoras Silvia Bení-
EDIFICIO. Hoy Museo de la Ciudad, el antiguo Hospital es testigo de la historia e inspira investigaciones.
tez Arregui y Cecilia Ortiz Batallas, también de alrededor de 300 páginas, abarca el periodo Republicano, 1830- 1974 y, en tal contexto, a los últimos años de vida del Hospital. Los dos volúmenes constituyeron un auténtico obsequio de Navidad, de aquellos que nos estrujan el alma, de parte del talentoso historiador e investigador Jorge Moreno Egas, coautor de esta obra de impacto. Su satisfacción, cuando me comentara la publicación de la obra es, adicionalmente, de todos quienes podemos abrevarnos en este trabajo de notoria
seriedad académica que nos permite recorrer la vida de una institución fundamental en Quito. Adicionalmente, quien se adentre en la lectura y en el estudio que nos proporcionan estos volúmenes deberá cumplir este empeño a sabiendas de que no solamente conocerá sobre una institución emblemática de Quito, sino que, y este es otro de los méritos de este trabajo colectivo, podrá comprender las características de las sociedades que dieron cabida a la existencia y a la desaparición del Hospital. german.rodas@uasb.edu.ec
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RECOmEnDADOS FILmE InAUGURAL
‘Sin otoño, sin primavera’ (2012) es una película ecuatoriana dirigida por Iván Mora Manzano. El largometraje abre la programación anual de la Cinemateca Nacional de la CCE, presentándose del 15 al 20 de enero, en horarios de 17:00 y 19:30 (entrada libre), en la Sala Alfredo pareja Diezcanseco. Además, el filme inaugura el Cine Club 2013 el 22 de enero, a las 19:00.
PELÍCULA. ‘Mejor no hablar (de ciertas cosas)’ es la ópera prima de Javier Andrade.
Mejor hablar de esto RICARDO SEGREDA • A pesar de su positiva aceptación en festivales internacionales, no asistí con mucho ánimo a la presentación de ‘Mejor no hablar (de ciertas cosas)’, ópera prima de Javier Andrade. Una sinopsis de la narrativa la hace parecer como parodia de los peores clichés del cine latinoamericano en general y del cine ecuatoriano en particular: narcotráfico, prostitución, pobreza, violencia, política corrupta, etc. “¿No hemos andado por este camino demasiadas veces?”, pensé yo. En verdad, la primera escena que presenta a un adolescente y una joven prostituta me hizo esperar lo peor, otro equivalente cinemático de la prensa amarilla que se vende en las calles. En verdad, la historia, que trata de dos hermanos, hijos consentidos de un empresario exitoso en Portoviejo, puede ser considerada decadente. El hermano mayor, Paco, que hace de narrador, es un fracaso pues no completó sus estudios, pero por las conexiones de su padre trabaja en un banco, que le proporciona un nivel de respetabilidad burguesa. Sin embargo, su hermano más joven, Luis, es un desastre total, un drogadicto con sueños grandiosos de ser una estrella de rock, pero que rutinariamente empeña objetos de valor de su familia para pagar su vicio. Lo que provoca la serie de acontecimientos que constituyen la narrativa es la pasión que se enciende entre Paco y su novia anterior, Lucía, aunque ella está casada y tiene un niño. La mujer pronto
abandona su familia para ser ‘feliz’ con Paco, mientras que él renuncia a su trabajo y con eso pierde cualquier apariencia de estructura en su vida. Mientras tanto, resulta que el marido de Lucía, Rodrigo, no está muy descontento con el abandono de su esposa, porque eso le permite aceptar su homosexualidad y seguir una nueva vida como director de la carrera musical de Luis, que él promueve mientras que lo explota sexualmente. Además, hay mucha disfunción, violencia y drama con los personajes secundarios. Sin embargo, aunque los personajes y el complot son decadentes, al principio hay una cierta agudeza creadora que hace la película tolerable. Pero, dentro de los primeros 10 minutos algo sucedió que transformó mis sentimientos de tolerancia a apreciación. El cineasta hizo una pausa para presentar un fotomontaje nostálgico de la niñez de Paco y Luis. Un humor de tristeza envolvió la pantalla, que hizo a los personajes de Andrade, aún en su atrocidad, más simpáticos. Cuando Paco lee en la carta que Lucía envía a su marido, los detalles –de cómo Lucía y Rodrigo se encontraron en Londres durante un aguacero y buscaron refugio en un McDonald, donde compraron un Big Mac y un café, y que eso fue la última vez que ella experimentó felicidad con él– indica que Andrade, con gran ambición estética, quiere utilizar el cine como manera de comunicar sentimientos más profundos, que es típico en el cine
Sinopsis Nueve jóvenes, nueve realidades, nueve historias que se cruzan entre sí, para retratar a la clase media juvenil que habita en Guayaquil. Un anarquista que duerme sus ideales con analgésicos, mientras su proveedora no solo comercializa pastillas sino que caza historias felices con una grabadora; una mujer que sabe que la vida hay que gozarla y mucho más si le queda poco tiempo de vida; un triángulo amoroso que cala en lo reflexivo, entre otras cosas, dan vida a esta cinta.
‘Mejor no hablar (de ciertas cosas)’ País: Ecuador CalifiCaCión: **** TiemPo: 100min. año: 2012 DireCTor y guionisTa: Javier Andrade reParTo: Francisco Savinovich, Leovanna Orlandini, Victor Arauz y Alejandro Fajardo.
ecuatoriano, y no solo para mostrar una creatividad visual en su puesta en escena. Tal como es, Andrade demuestra que comprende lo que es una puesta en escena en el cine, pero lo más importante es que entiende que es para comunicar sentimientos a la audiencia, no solamente para crear un aura de ser un gran artista. Así, en dos ocasiones, un acto de violencia transpira en el fondo, o fuera de la pantalla, mientras que Paco se queda en primer plano. El efecto total transmite un sentimiento palpable de culpa, temor y aislamiento que la prosa literaria raramente puede alcanzar. La resolución de la historia es demasiado cínica y simplista, cuando habría sido mejor con mayor ambigüedad. Sin embargo, Javier Andrade demuestra que tiene notable talento. rick.segreda@gmail.com
A LA EXPECTATIVA
El estadounidense Quentin Tarantino es uno de los pocos seres que puede hacer gozar una escena sangrienta. Esto sucede gracias a la música que emplea: revive grandes clásicos que muchas veces pasan olvidados en el ‘baúl de los recuerdos’, así como incorpora tonadas y silbidos pegajosos. A la expectativa de su última cinta ‘Django Unchained’, el western que se debía el director, las críticas se dividen sobre el soundtrack que propone. Algunos se dejan encantar por las tonadas de Johnny Cash o James Brown, mientras otros simplemente catalogan que es su peor banda sonora… Queda en el espectador y oyente dar la última palabra. ddelatorre@lahora.com.ec