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HUELLAS DEL ALMA_UNISIMON

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Proyecto académico entre el Programa de Medicina y el Programa de Diseño Gráfico Digital

Volumen 01

HUELLAS

ALMA

DEL

Relatos personales de estudiantes, una mirada sublime de sus almas

Sello Editorial Unisimón


Relatos personales de estudiantes, una mirada sublime de sus almas.


HUELLAS

ALMA

DEL

Relatos personales de estudiantes, una mirada sublime de sus almas Dirección: Programa de Medicina Producción: Programa de Diseño Gráfico Digital Sello Editorial Unisimón Universidad Simón Bolívar 2025


Créditos editoriales Esta publicación hace parte de un proyecto académico entre el Programa de Medicina bajo la dirección de Ricardo Humberto Escobar Gaviria y el Programa de Diseño Gráfico Digital bajo la dirección de María Camila Herrera Brunal. Iniciativa del proyecto: Ricardo Humberto Escobar Gaviria - Director Programa de Medicina Iván Nemesio Rubio Mydor - Profesor Programa de Medicina Acompañamiento: Sarakarina Solano Galindo - Directora Departamento Pedagogía. Zilena Ardila González - Profesora Departamento de Ciencias Sociales y Humanas. Karen González Pombo - Directora de Comunicaciones. Unisimón Radio Digital. Jacob Rafael Gutiérrez Orozco - Jefe Unidad de Atención Integral al Usuario y Mercadeo. Redacción: Estudiantes del Programa de Medicina. Coordinadora de ilustración: Profesora Karolay Garavito García. Diagramación / Diseño gráfico: Profesor Mauricio Lindo Siado. Ilustración: Estudiantes y profesores Programa de Diseño Gráfico Digital. Corrección de estilo: Liliana López Forero - Directora Departamento de Ciencias Sociales y Humanas. Voces: Luisa Fernanda Yance, Eduardo Freay Ávila y Jacob Gutiérrez Orozco. Producción sonora: Santiago Martínez Orejanegra. Sello Editorial Unisimón Universidad Simón Bolívar Publicación: Barranquilla, Colombia, 2025. Carrera 59 No. 59-65 - Barrio el Prado. Volumen 01 / Huellas del Alma. Proyecto académico para publicación digital. ©2025 Universidad Simón Bolívar. Todos los derechos reservados. Prohibida la reproducción total o parcial de este libro, por cualquier medio, sin autorización previa por escrito del titular del copyright.


Índice Prólogo

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Introducción

12

¿Qué fue de mí?

14

Mi otra yo

16

Anatomía de un ser incompleto

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Azul

22

Decisión de ayer

24

El lado oscuro del bosque

26

Caos

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Los hermanos

32

El faro de tu recuerdo

34

Serenidad

36

Carta para mamá

38

Un día

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L

Prólogo

a primera vez que me senté ante el teclado de un portátil, disfrutaba del momento, acababa de recibir tal regalo. Desde que mis dedos escribieron las primeras dos palabras, no se detuvieron hasta terminar un texto que me sorprendió. Me sentí tirando del hilo de un ovillo sin interrupción. Entonces recordé y comprendí la frase que había leído, no recuerdo donde, atribuida a Gabriel García Márquez: “La narración es el acto humano más parecido a la levitación”. Desde ese momento escribir se convirtió en mi actividad intelectual favorita. Cuando lo hago, me aíslo, mi entorno se transforma por completo, me sumerjo en historias que van surgiendo, lo confieso, no sé cómo. Y siempre se repite la misma escena: tecleo las primeras dos palabras y las frases se completan sin detener el movimiento de mis dedos. Durante una de mis actividades académicas con los estudiantes de Medicina, les pedí con la intención de mejorar la comunicación, que escribieran un texto de máximo dos o tres páginas, sobre alguna historia personal o familiar que los hubiese impactado o marcado. Al principio algunos accedían a hacerlo con timidez, luego las historias fueron llegando y aumentando. Hoy en día, al preguntar quién quiere leer o compartir su historia, por lo general, levanta la mano más de uno, incluso, en más de una ocasión, son ellos los que me recuerdan que hay lecturas pendientes. Debo resaltar que me han sorprendido los textos que he escuchado y sigo escuchando día tras día. Hay historias de muy buena calidad literaria. Los textos de este volúmen de Huellas del Alma, fueron escogidos por los mismos estudiantes, durante su rotación en el Área de Simulación. Iván Nemesio Rubio Mydor


Huellas del Alma

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Universidad Simón Bolívar

Introducción

n profesor de medicina en un aula con un grupo de estudiantes adolescentes, propone ir más allá de la técnica quirúrgica y ponerlos a reflexionar y escribir sobre sus realidades o percepciones internas de sus vidas. Los lleva a navegar por los mares, con frecuencia turbulentos, de sus afectos y emociones. Son adolescentes o adultos jóvenes enfrentados a las condiciones de una praxis rígida de la educación, las más de las veces, y un flujo de hormonas y neurotransmisores que no van en la misma línea, producto de realidades individuales que solo ellos conocen.

y se van sumando hasta generar una muestra significativa de lo que son, aunque no parezcan; de lo que llevan por dentro, aunque no lo muestren; de lo que, eventualmente, explica lo que sí muestran y conocen los demás y que los impulsa en la vida. Un profesor que, en una práctica de técnicas de suturas quirúrgicas, convierte una asignación académica en un espacio de interacción y formación mutua, porque el profesor también aprende de seres humanos. Es lo que logra el profesor, doctor Iván Nemesio Rubio, con este grupo de jóvenes, trabajo que merece todo mi respeto. Gracias Iván por tu confianza y por confiarme este proyecto.

Y, de pronto, toca una fibra, y estos jóvenes abren su espíritu a este desconocido que lo único que ha hecho es tratarlos como merecen, como seres pensantes y sintientes, no como hacedores de tareas que hacen parte de la formación y la práctica médica, pero no del profesionalismo médico.

Sin embargo, sé bien que no es el único profesor que genera este tipo de empatía con sus estudiantes. Los conozco, los admiro y los respeto, y por supuesto, quiero que muchos más como ellos hagan parte de mi equipo de educadores médicos. Nuestros estudiantes lo merecen y, al parecer, lo necesitan.

Luego, ya no es una sola persona, sino que encuentra que otros también desean expresar sus anhelos, pretensiones, frustraciones y angustias, 12


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No todas estas expresiones de empatía se manifestarán como narraciones, cuentos o ensayos, sin embargo, pienso que son muchos más los jóvenes que quieren abrir su mente frente a una hoja en blanco. Este espacio que nace es para todos: profesores que saben tocar esas fibras en sus estudiantes ansiosos de expresar y dejar fluir sus emociones, sensaciones y afectos. Y claro, por qué no, para los propios profesores.

Unidad de Atención Integral al Usuario; Dhayana Carolina Fernández Matos, Directora del Sello Editorial Unisimón; Sarakarina Solano Galindo, Directora del Departamento de Pedagogía; Karolay Garavito García, Profesora del Programa de Diseño Gráfico Digital; Mauricio Andrés Lindo Siado, Profesor de Diseño Gráfico Digital; Zilena Ardila Gonzáles, Profesora del Departamento de Ciencias Sociales y Humanas.

Es para mí un placer y un honor presentar esta primera publicación de Huellas en la Memoria, que espero que pueda tener larga vida.

Y, sobre todo, a los jóvenes que decidieron abrir su corazón y bridarnos su confianza.

Agradezco el apoyo de las personas que se entusiasmaron, creyeron y concretaron esta propuesta. Jacob Gutiérrez Orozco, Jefe de la

Ricardo H. Escobar Gaviria. Director del Programa de Medicina

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¿Qué fue de mí?

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dio mi cumpleaños. Es un recuerdo anual de que sigo viva y estancada en el mismo lugar desde hace mucho tiempo. No logro avanzar, no como los demás; y lo intento, pero cada vez que doy un paso adelante, retrocedo tres. Al parecer, eché raíces que se aferran a mantenerme aquí sin dejarme caminar junto a los demás. Así que, exhausta de tan repetitiva situación, opté por acostumbrarme a la rutina de estar plantada por la vida. Ya no pretendo cuestionar por qué no avanzo, ni en qué momento sucedió, ni tampoco qué fue de aquella pequeña que anhelaba la llegada del día en que nació. Olvidaré la última vez que fui genuinamente feliz en lo que se supone que debe ser mi fecha favorita y resultó una fecha temida, agobiante, causante de una profunda tristeza, la cual estruja aquel corazón cansado de latir y soportar un inmenso sentir.

María Escobar Reseña del autor:

Hola, soy Mabe y tengo 23 años. Barranquillera criada en Montería. Estudio medicina y, a veces, escribo para soltar lo que normalmente no se dice y encontrar sentido en lo cotidiano. Aunque no lo hago con frecuencia, me gusta expresarme a través del arte y las palabras; es mi forma de mirar la vida desde distintos puntos. Creo que en las palabras siempre hay un refugio, incluso en los días más simples.

Diagramación e ilustración: Alejandro Bolaño Andrés Ochoa Jesús Piña

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Mi otra yo

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n el transcurrir de mi joven vida, el desespero por crecer, forjar una identidad, creerme capaz y sentirme indispensable, me llevaría a una inminente cascada de valentía que trascendía la realidad deseada. Donde el prejuicio de lo que debería ser y a quién construir forman una ventana de emociones que, aun en el mayor sentido del juicio, me hicieron vulnerable, reflejaron los mayores temores que acechaban mi cabeza y convirtieron mi realidad en una necesidad de escape. Donde, entre la incertidumbre, la búsqueda de un camino correcto y un impulso, se originó el más descontrolado momento. La magia de una euforia que alimentó cada implacable deseo de vivir unos minutos sin limitaciones, creer en la utopía de ser independiente y grande; y, aun así, caer en la cruda realidad de solo ser un pequeño ser humano jugando a crecer dentro de una cápsula de tiempo.

A estas instancias la ingenuidad de mi ser me castigaba y destruía todo lo que pudo; mentí, lloré, me hice daño de la manera más atroz que mi inestable y desesperado ser nunca imaginó; corrí sobre senderos perdidos, caí y perdí la noción

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Alejandra Guerra Reseña del autor: Provengo de tierras lejanas donde la naturaleza cobra vida, el canto de las aves se convierte en música y los atardeceres son un privilegio reservado para quienes saben mirar más allá de la arquitectura de su propio ser. Nací en Guamal, Magdalena. Existo entre la ambigüedad de la verdad y el realismo que reflejan las miradas que se posan sobre mí.

Ilustración: Karolay Garavito Diagramación: Mauricio Lindo


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de mi vida, me odié y creí encontrar la solución idónea para darle fin a la pérdida de un horizonte.

estaba preparada. Hoy puedo garantizarle la vida, la felicidad y la certeza de que estamos seguras de nuestras sombras, y no porque huya de ellas; al contrario, aprendí a entenderlas, saber que son parte de mí.

Incluso con cansancio y pocas ganas de luchar, conocí el amor más puro, de esos que no caducan y te hacen sentir en paz, pero, como si fuese un juego de ingredientes, debes saberlo conjugar a tiempo o dejará de significar algo en el momento que empiezas a ignorarlo. Mi madre, quien amó mis peores momentos con cada célula de su ser, me abrazó, me sonrió y me hizo sentir que seguía viva. Pero no hay nada peor que querer ayudar a alguien que no quiere ser rescatado.

Finalmente, pude convertirme en alguien que ve la luz al final del túnel.

Pero el plan perfecto de existir y significar algo tiene metas, te hace ver luz en los momentos más oscuros de tu vida y adquirir una energía desenfrenada que te impulsa a hacer un último intento, que se convertiría en el inicio de la mejor decisión de tu vida. Hoy conozco lo invaluable de mi ser, el poder de mi mente y el costo de querer vivir; elijo la paz, la tranquilidad y le agradezco a esa niña por encontrar fuerzas en su mismo desastre. Me queda un existir pidiéndole perdón por tantas inseguridades y experiencias para las que no 18


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Anatomía de un ser incompleto

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o estoy seguro de estar conforme con quién soy. No recuerdo haberme sentido plenamente cómodo con quién fui, y no sé si algún día estaré en paz con quién seré. Mas que preocuparme, me inquieta. Es como un sistema que se desconoce a sí mismo, una piel que nunca termina de asentarse, como un corazón que late fuera de ritmo buscando un compás que jamás encuentra.

Wilder Castiblanco

Me inquieta porque desde niños nos inculcan la idea de que somos únicos, especiales, destinados a un propósito inmenso en el mundo, en la historia. Pero, a medida que crecemos, nos enfrentamos a la realidad desnuda: si mañana desaparezco, mi ausencia será solo un eco en el oído, un susurro que se desvanece como un suspiro al vacío cuando se apagan las voces de quienes nos recuerdan. Me atormenta y me llena de dudas pensar que quizás vine a este mundo para ser solo una célula pasajera, un fragmento efímero en el vasto tejido de la humanidad. A veces, somos como un organismo inflamado y enfermo de su propia importancia, creyendo que, si nos ocurre algo, el organismo entero colapsará; que todos llevarán luto por nosotros, que, si fracasamos, somos los órganos enfermos de una historia injusta. 19

Diagramación e ilustración: Mauricio Lindo


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Inventamos un sinfín de escenarios para apaciguar nuestra mente hambrienta de consuelo pero ¿para qué? ¿Cuál es realmente el propósito de esto? Estamos destinados a perder relevancia, como una cicatriz que el tiempo difumina cuando el impacto de nuestras desdichas deja de interesar a los demás. El único consuelo que queda es tratar de hacer que nuestra presencia, aquí y ahora, tenga más valor que la misma ausencia. Seguir adelante, aun sabiendo que ese futuro que imaginamos tan brillante probablemente no será lo que esperamos. Hay mil cosas que dependen de nosotros, como cada latido depende de su ritmo, pero otras quinientas que escapan a nuestro control, como el flujo sanguíneo al que no podemos ordenar su curso. Y, sin embargo, cada vez importa menos. Aprender a convivir con la desilusión y el fracaso no es cuestión de decidir si es algo bueno o malo; son simplemente momentos, como pulsos que se aceleran o se calman en la corriente de la vida. Esa es la vida, o al menos, así lo siento en la mía. 21


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Azul

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on deseos de muerte gotean las mejores ideas y aflora la creatividad. En mi deseo por acabar con lo que me representa me doy cuenta de la paleta de colores del alma. En medio de esta vasta gama, me encuentro una vez más atrapado en el azul, una tonalidad que parece envolverme como una lluvia torrencial de pensamientos.

José Polo Peña

¿Qué pasaría si me cortara arrancándome la piel de una buena vez y me tornara rojo? ¿O si me quemara con el fuego más ardiente y adoptara el amarillo? ¿Acaso sería capaz de cambiar mi esencia si me intoxicara y me volviera verde? Son preguntas que resuenan mientras busco desesperadamente un escape de este azul opresivo, triste y que solo provoca deseos de gritar y salir corriendo de pánico. Todo me tiembla y ya no puedo hablar. Solo me enfoco en seguir escribiendo. Sin embargo, a medida que el tiempo transcurre, percibo cómo me acerco al blanco, un color puro, pero vacío, que no parece representar nada más que una ausencia de pigmento. Resulta irónico contemplar esta transición sabiendo que podría ser inevitable atravesar el negro, color de aquellos que han mezclado todos los matices y ahora se sumergen en la oscuridad de lo que vendrá después.

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Diagramación e ilustración: Holy Gómez María Hernández María Ramos


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Decisión del ayer

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a desesperación por intentar salir a la superficie, mientras las piedras que te mantenían sobre la tierra son ahora las que más te hunden. El vacío se vuelve incierto, ni siquiera es posible escapar, si mi imaginación no juega a mi favor, entonces el pasado será el que determine mi final.

Katherin Rojas Reseña del autor: Tengo 21 años y soy de Riohacha, La Guajira. Fue muy satisfactorio participar con un poema para la publicación, nace de una experiencia personal, refleja el sostén a aquello que nos hace sentir vivos y el consuelo de sanar aún sin ello presente.

Diagramación e ilustración: Janna Leal Nicolle Vergara María Cervantes

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El lado oscuro del bosque

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ntonces sintió esa mano conocida, una mano que se volvió fría, agarrándola con tal fuerza que sintió las uñas enterrarse en sus hombros, tan fuerte que logró detener su caminar. Mientras con todas sus fuerzas, se volteaba a enfrentarlo, solo para ver una figura sin rostro y tan oscura como el bosque en la noche. Aquello se sintió como un león frente a una cebra. Su corazón comenzó a latir como nunca, tan rápido como podría latir ante el futuro incierto, tan rápido como latiría el corazón de una persona que acaba de correr para salvar su vida. Luego, sin siquiera haberlo previsto o soñado en aquellas noches en que las pesadillas acechaban, la figura la arrastró hacia su oscura posada, se sintió como entrar a una cueva y ver cómo se derrumba su única entrada. Aquel león se acercó a toda velocidad a la cebra que descuidada, bebía agua tranquilamente. ¿Gritar? Sus gritos se escuchaban como los sonidos del silencio. ¿Luchar? Todas sus fuerzas parecían haberse ido, todo en vano contra la fuerza implacable de aquel ser. 27

Daniela Vega Reseña del autor: Estudiante de último año de medicina, una carrera que representa el sueño de toda mi vida que estoy a punto de cumplir. Me considero una persona alegre, empática, creativa y divertida. En mi tiempo libre disfruto de realizar actividades que impliquen esfuerzo físico como jugar voleibol o ir al gimnasio y además compartir tiempo con las personas que son más importantes para mí.

Diagramación e ilustración: Alexandra Mendoza Alejandro Torregrosa Gabriela Torres


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Dentro de ese oscuro lugar el tiempo se detuvo, el reloj no corrió más sus manecillas. La figura crecía y eliminaba cualquier rastro de luz. Sentía que se perdía en un laberinto sin entrada ni salida, donde la realidad se nublaba y solo quedaba la sensación de estar corriendo en círculos sin encontrar una salida. Finalmente la figura ocultó sus garras, soltó su hombro y se alejó perdiéndose en el bosque. Aquella persona quedó sobre maleza y ramas, partida, sintiendo que toda luz se apagaba para siempre". Allí el sol, la luna y sus ojos se apagaron, solo quedaron lágrimas secas, y sus señales de lucha por encontrar la salida de aquel lugar que carecía de iluminación.

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Caos

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ramos dos personas en aquella habitación fría, como cada vez que me enfrentaba al consultorio, esperando el ritual de palabras y frases de motivación, como lo ha sido durante estos últimos meses. Pero ese día algo era diferente: una sensación de miedo recorría mi cuerpo, como si el aire se hubiera vuelto denso. Mi realidad se nubló su cerebro debe ser configurado, tiene “trastorno de la personalidad límite”. El universo se sacudió con un trueno interior. El día que escuché esas palabras todo cobró sentido en mi caos, como si las piezas rotas de mi vida se hubieran ordenado para mostrarme la imagen completa, un reflejo oscuro de quien soy. Me estremecí, no porque desconociera mis turbulencias, sino porque, por primera vez, tenía un nombre. Un nombre que explicaba lo tormentoso que era sentir, la intensidad de mis relaciones, mis inseguridades, las decisiones fuera de mi control. Que no eran más que mi lucha interna, un eco profundo, una lucha que nunca comprendí, negociando mis límites, perdiendo el respeto por mí misma en el intento de pertenecer a algo. 29

María Cordero Reseña del autor: Nací en Bogotá y pasé mi infancia en Sabanalarga. He recorrido un proceso de autodescubrimiento y sanación personal. En este camino recibí el diagnóstico de Trastorno Límite de la Personalidad (TLP), una experiencia que me permitió comprender y darle sentido a lo que antes parecía caótico. Comparto mi historia porque hablar de lo que duele también es un paso para sanar. Siempre hay luz incluso en los procesos más difíciles.

Ilustración: Karolay Garavito Diagramación: Mauricio Lindo


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¿Y cómo podía pedir tranquilidad, si yo vivía en un campo de batalla?

Ya no me define el caos, porque, aunque el dolor sigue, también las emociones incomprensibles y mis tormentas, he aprendido a llevarlo distinto, porque finalmente, esta es mi realidad…

¡Qué alivio! Acepté mi caos. No soy responsable de sus expectativas, ni del dolor que les causó esperar tanto de mí, solo de enfrentar mi propia realidad, aunque duela, aunque me rompa. El dolor sigue aquí, en un rincón de mi alma, pero, a veces, en mi voz y soledad, encuentro la libertad. Y entendí por qué me callaba, por qué el constante intento en desaparecer, por qué me alejaba de mí misma. Porque la liberación no es silencio, es el grito ahogado que finalmente brota, es aceptar que no puedo cambiar lo que no depende de mí. Mis relaciones pasadas, ecos de heridas que escondí, nombres distintos, emociones idénticas. Perdí tanto por encajar, por no ser vista, por no pertenecer, me perdí tanto en las necesidades de los demás que olvidé quién era. No soy perfecta, me repito una y otra vez, pero camino a mi ritmo, sin prisas, ni etiquetas.

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Los hermanos

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n el refugio de su casa creció una flor entre un campo de espinas ansiaba abrazos, palabras tiernas, pero solo recibió miradas frías.

Sus ojos buscaban un gesto, un lazo, una unión, pero el afecto le fue negado como un murmullo perdido en la brisa. Los hermanos que compartían su sangre le dieron la espalda, le negaron la alegría, y en su pecho un dolor surgía, como si fuera una extraña entre los suyos.

Keila Ruíz Reseña del autor: Soy una joven apasionada por la medicina y el servicio a los demás. Me caracterizo por mi sensibilidad humana, creatividad y gusto por contar historias.

La soledad era su única compañera, y en la mesa, su silla de juguete se mantenía vacía, mientras los días pasaban sin esperanza en un hogar que no la acogía. Sus lágrimas caían en silencio regando una tierra estéril de amor, pero su alma, aunque lastimada, seguía cultivando una hermosa flor. Porque en el rechazo encontró su fortaleza, en la ausencia su propia voz, y en los lazos que nunca se formaron, ella tejió su propio destino, sin resentimiento.

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Diagramación e ilustración: Valery Pineda Laura De León


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El faro de tu recuerdo

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n la calma de la noche, en la sombra, se siente aún el eco de tu risa, como un susurro que el viento esconde en el rincón donde el tiempo se hace eterno. Tus pasos que una vez marcaron senderos, ahora son huellas en el aire, distantes, pero en cada instante que vivo con sinceridad, tu presencia me envuelve constante. La vida te llevó dejando silencio, un vacío que el alma no puede llenar, pero tu amor permanece en cada recuerdo, como un faro que nunca deja de brillar. Aunque ya no camines a mi lado, en mi corazón siempre te encontrarás, un rincón especial, siempre amado, donde tu memoria nunca morirá.

Marcela Bittar Reseña del autor: Nací en Barranquilla y soy estudiante de Medicina. Durante mucho tiempo guardé emociones que no lograba expresar. En la escritura encontré la fuerza para transformar el dolor en memoria viva. Cada palabra me permitió sanar y reconciliarme con lo que guardo en mi interior. Hoy comparto mi voz como un acto de amor y homenaje a quien tanto extraño.

Diagramación e ilustración: Ashley Peña Ángel Amaya Carlos Lemus

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Serenidad

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quel día de miedo y de frío, con tu vida en mis manos, fue un cruel desafío. Nuevamente la vida movía sus malditas fichas, casi letalmente, y aunque el alma temblaba, la mente seguía igual. El impacto llegó y mi vida tembló, mi cuerpo sin fuerzas, se invadió de miedo. Pero en medio del caos, entre el grito y el dolor, no era el momento de soltar mi clamor. "Una sonrisa te puede calmar" Recordé en silencio, sin dejar de pensar. Aunque el miedo se apoderaba de mi ser, supe que debía actuar y no podía ceder. Tomé el control de mis manos temblorosas y mi determinación por tenerte a mi lado fue importante. Entre sombras, volviste a respirar, porque en calma y sonrisas tu vida logré rescatar. Aprendí en ese instante que, pase lo que pase, la serenidad debía ser mi guía aunque el dolor no diera tregua. Una sonrisa oculta lo que adentro se siente, pero te hace fuerte, aunque todo te haga frente. 37

Nicanor Vizcaíno Reseña del autor: Nacido en Manatí, un lugar que me enseñó el valor de la sencillez, el compromiso y la cercanía con los demás; hoy curso Medicina, un camino que me permite descubrir cada día la maravilla y complejidad de la vida humana, un lugar donde he reforzado aún más hábito y amor por la lectura, la investigación y la innovación médica.

Diagramación e ilustración: Daniel Mercado José Serrano Johan Sánchez


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Una carta para mamá

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a verdad no sabía cómo iniciar a escribir este relato. Muchos de mis amigos me dijeron: “Debes escribir algo que te traumatizó” o “Tal persona habló de que le pasó esto cuando era un infante”.

Pero yo, desde que tengo memoria, sólo recuerdo los buenos momentos con mi familia y amigos. Tras pensar en mi vida y repasar las experiencias que he tenido, descubrí que hay algo constante, un vínculo que une todas esas memorias, y ese es el amor de mi madre. Muchos pueden llegar a describir a sus madres como seres queridos, alguien que siempre los ha apoyado en todo, que sabe dar un consejo. Algunos otros, con corazón de poeta, podrían describirlas como una canción eterna de amor, de alivio y de ternura, una melodía que sus corazones conocen y nunca querrán dejar de escuchar.

Elías Pombo Villar Reseña del autor: Tengo 21 años y soy estudiante de Medicina en la Universidad Simón Bolívar. Nací en Barranquilla, tierra alegre y folclórica, donde aprendí a vivir con música, esperanza y fe. Lo que hoy comparto es un pedacito de mi voz, un reflejo de lo que me sostiene y me impulsa a seguir soñando.

Liliana Villar. Sí, así se llama la mejor mamá del mundo, una mujer de 1.60 m, cabello castaño, trigueña, de un corazón gigantesco y de muy buenos valores; una mamá me ha enseñado con el ejemplo en muchos ámbitos: a saber, cómo ser un buen hijo, a ser un buen hermano y un buen amigo, a pesar de que los demás no lo sean conmigo. Mi mamá, la persona que siempre me ha escuchado sin importar lo que tenía que contar, la que tenía todo en orden y bajo control, a veces

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Diagramación e ilustración: Valentina Ortíz Jensel Beleño Jesús Baena


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demasiado ordenado, la que resuelve cualquier problema

querida madre, me has enseñado con el ejemplo. Me

y la que encuentra cualquier cosa que se pierda. De ella se

enseñaste que, aunque tenga rabia con un amigo, debo

podría decir que es mi hogar, mi lugar seguro o una puerta

ayudarlo; que cuando un compañero no tenga qué comer,

abierta. Decir que es mi amiga se queda corto, junto con

del mismo plato podemos comer los dos; y, sobre todo, me

cualquier cosa que pueda decir de ella. Solo le ruego a Dios

inculcaste con el ejemplo que siempre debo cuidar de ti en

que sean muchos años más de vida juntos.

tu vejez.

Gabriel García Márquez decía que el amor más grande

Siempre estaré agradecido contigo porque te has

de todos es el de una madre y no se equivocaba, porque

esforzado todos los días para que yo pueda estudiar en un

tú, mami, cuántas veces sacrificaste horas de sueño por

hospital, en un quirófano, y que algún día cumpla mi sueño

quedarte acurrucándome, cuántas noches solo querías

de ser cirujano.

dormir y no podías porque yo me levantaba por tener una pesadilla y te quedabas conmigo, orando para que pudiera

En estos 21 años me has dado una herencia invaluable.

dormir. Y es que una madre es esa primera persona que

No se trata de riquezas o bienes materiales, sino de

buscas dentro del público al tener un mérito, que sabes

enseñanzas profundas. Me has mostrado cómo ser un

que, pase lo que pase, ella será la persona más orgullosa de

hombre caballeroso, noble y generoso. Me has enseñado

todo el escenario.

que debo luchar por lo que quiero, sin trampas ni atajos, y que debo avanzar siempre con la firmeza de decir:

Gracias mamá por darme mucho más amor del que tú recibiste, porque, aunque nos peleáramos, eso no iba a ser

“Yo voy para adelante, y a mí no hay quien me frene.”

motivo para que dejaras de amarme. Gracias por todas las mañanas en las que orabas por mí y me enseñabas a ser

Finalmente, sólo me queda decirte una última cosa:

agradecido. Te doy las gracias porque nunca nada te detuvo

Mamá, te debo tanto y tengo tan poco…

para ser la mejor mamá del mundo. Gracias mamá, todo lo que soy hoy te lo debo a ti: un muchacho trabajador, con buenos principios, que le gusta pensar en su prójimo antes que en sí mismo, porque tú,

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Un día

U

n día, no me acuerdo de la fecha, solo sé que fue un día, lo que bastó para que te fueras a otra vida. Era un niño y no entendía, tal vez fue por eso que nunca me avisaron lo que tenías. Solo fue un día. Un día como cualquier otro en el que me desperté solo porque mis padres viajaron a verte porque algo tenías.

Carlos Zarrazola

No era grave, es lo que ellos me decían, pero qué raro que estuvieras mal cuando hace menos de un mes de mí te despedías. Después de cinco años sin verte, por fin nos visitabas, y yo, feliz de tenerte porque el corazón me alegrabas, para al final, como un objeto inerte, en un hospital te encontraras. Pero solo fue un día. Un día y mil noches porque, aunque no entendía y tampoco me decían, yo lo sentía, el cielo llorando me avisaba que el final de mi abuelo muy cerca estaba pero no lo aceptaba, porque no era grave lo que Al Cacha acechaba. Esa mañana, ese solo día, mi otro abuelo ni me miraba ni me contestaba. Parecía enojado, bueno, o eso parecía, pero él sabía, porque sin mirarme, levantó la mano con su teléfono en ella, y con un tono frío me dijo: —Tu madre te llama. 41

Ilustración: Karolay Garavito Diagramación: Mauricio Lindo


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Le pregunté qué pasaba, pero nunca respondía, así que agarré rápido el teléfono y de él escuché a mi mamá diciendo: —Hola, hijo, buenos días.

de Honda, Tolima. Eras tan grande, pero yo tan joven que eso no lo veía, y ahora, de un metro sesenta y sesenta y 65 kilos, esa gran persona se encuentra convertida en ceniza en un pote de 40 x 20 cm.

Hasta ahí todo normal, todo tranquilo, era una madre saludando a su hijo, pero no me acordaba hasta que me dijo: —Tu abuelo murió, hijo.

Y sé que ya nada vale, ya no escuchas nada de lo que yo te diga, y esos mil "te amo" que nunca te dije me pesan encima. Solo espero que aparezcas en otro de mis sueños, Cacha, y espero que Dios te bendiga.

El tiempo se volvió lento y mi cuerpo frío. Ahí vi a mi otro abuelo resolviendo su crucigrama, me acuerdo tanto porque ni un pésame me dijo. Me fui a llorar solo porque solo me sentía, porque ese simple día, algo de mí se desprendía. Me llamaron mis hermanos, ellos también ya sabían y me dolió tanto porque fui el único en enterarme de que mi abuelo había perdido la vida. En ese momento me acordé de cuando nos visitaste. Duraste un mes con nosotros, pasó de todo, jugamos y te reíste. Al mar te llevamos y contabas cuentos con mucha alegría: tus travesuras de joven, cómo aprendiste a hacer pantalones, cómo conquistaste a mi abuela o cómo fuiste uno de los fundadores del carnaval 43


Huellas del Alma

Universidad Simón Bolívar

Redacción

Diseño e ilustración

María Escobar

Alejandro Bolaño - Andrés Ochoa - Jesús Piña

Alejandra Guerra

Karolay Garavito

Wilder Castiblanco

Mauricio Lindo

Azul

José Polo Peña

Holy Gómez - María Hernández - María Ramos

Decisión de ayer

Katherin Rojas

Janna Leal - Nicolle Vergara - María Cervantes

El lado oscuro del bosque

Daniela Vega

Alexandra Mendoza - Alejandro Torregrosa - Gabriela Torres

María Cordero

Karolay Garavito

Keila Ruíz

Valery Pineda - Laura De León

Marcela Bittar

Ashley Peña - Ángel Amaya - Carlos Lemus

Serenidad

Nicanor Vizcaíno

Daniel Mercado - Johan Sánchez - José Serrano

Carta para mamá

Elías Pombo Villar

Valentina Ortíz - Jensel Beleño - Jesús Baena

Carlos Zarrazola

Karolay Garavito

¿Qué fue de mí? Mi otra yo Anatomía de un ser incompleto

Caos Los hermanos El faro de tu recuerdo

Un día

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Índice Prólogo

11

Introducción

12

¿Qué fue de mí?

14

Mi otra yo

16

Anatomía de un ser incompleto

19

Azul

22

Decisión de ayer

24

El lado oscuro del bosque

26

Caos

29

Los hermanos

32

El faro de tu recuerdo

34

Serenidad

36

Carta para mamá

38

Un día

41


Desarrollado por:

Agradecimientos a:


Volumen 01

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HUELLAS DEL

Relatos personales de estudiantes, una mirada sublime de sus almas

Sello Editorial Unisimón Universidad Simón Bolívar Publicación: Barranquilla, Colombia, 2025. Volumen 01 / Huellas del Alma. Proyecto académico para publicación digital.

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a primera vez que escribí en un portátil sentí que las palabras fluían sin detenerse, como si tirara del hilo de un ovillo invisible. Comprendí entonces aquella frase atribuida a García Márquez: “La narración es el acto humano más parecido a la levitación.” Desde ese instante, escribir se convirtió en mi refugio y en mi forma favorita de comprender el mundo. Durante mi labor docente he invitado a mis estudiantes a descubrir ese mismo poder de la palabra. Les pedí escribir historias personales o familiares que los marcaran, y las respuestas superaron toda expectativa. En este libro se reúnen algunos de esos relatos: sinceros, profundos y escritos con el corazón, elegidos por los propios autores durante su paso por el Área de Simulación.

Agradecimientos a:


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