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cuento sobre las artes escénicas

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Y EN EL PRINCIP IO FUE… No son pocos los testimonios aparecidos en pinturas prehistóricas de cavernas y en grabados sobre madera y hueso, que nos ayudan a mantener la afirmación de que ya en tiempos remotos las personas se manifestaban de modo y manera similar a lo que nosotros conocemos como Artes Escénicas. Posiblemente, las dramatizaciones comenzaron cuando, un día de principios de primavera de hace muchos miles de años, un persona prehistórico, que formaba parte de una tribu que aún no había creado un lenguaje completo, sino que apenas lograba entenderse por señas y sonidos guturales, quiso hacer comprender al resto de la tribu que… muy cerca, detrás de la colina, cruzando el río, había visto una manda de ciervos y que seria fácil realizar una excelente cacería si un grupo de cazadores saliera al amanecer, armados con lanzas y flechas, y llegaran hasta la manada dando un rodeo, ¡el supraobjetivo! Tan claros fueron sus gestos y convincentes sus gruñidos que la tribu, lo comprendió enseguida y rápidamente se organizó un grupo de cazadores. La expresión corporal y la danza comenzaron esa misma noche. La expedición partió y el grupo de cazadores regresó, después de una extraordinaria cacería, con abundante carne de ciervo que toda la tribu degustó alrededor de una hoguera. Al rato, unos se daban palmadas en sus barrigas haciendo saber a los demás que se encontraban satisfechos con la comida. Pero otros, hambrientos aun, golpeaban con sus puños el suelo como diciendo: ¡Queremos más! ¡Queremos más! Los que estaban satisfechos. Viendo a los que querían más, daban muestras de su asco (¡puaj! ¡puaj!), pero los que querían más insistieron con energía, se levantaron y con sus pies y algún que otro palo golpeaban el suelo, y a los troncos que tenían preparados para el fuego, mientras que aullaban hacia el cielo pidiendo. ¡Más! ¡Más!. Nació así la música y el canto. De pronto, pareció que los que estaban de pie y querían más se volvían locos, comenzaron a dar saltos, giros y extraños pasos. Los que estaban satisfechos pensaron que el ejercicio les ayudaría a hacer la digestión, así que se levantaron y empezaron a imitar a los otros. Algunos levantaban sus brazos al cielo o mostraban a la Luna los restos de la cena, o se inclinaban para besar el suelo. ¡Era la Danza! Los cazadores, que hasta entonces habían observado impertérritos la escena, decidieron intervenir para contar a la tribu cómo habían logrado tan extraordinaria cacería. ¡El argumento! Queridos amigos: llegamos al momento en el que nace la primera “trouppe” de teatro. ¡Ohhhhhhhh!


Uno de los cazadores cogió una lanza, otro sus flechas. En ese momento, tanto los que estaban satisfechos como los que querían más se sintieron atemorizados y se sentaron: ¡Los espectadores! Los dos cazadores que estaban armados entraron al centro del semicírculo que se formó al sentarse el resto de la tribu: ¡El primer anfiteatro! Las dos personas, intentando reproducir lo que había sucedido durante la jornada de caza: ¡Los actores!, comenzaron a caminar en dirección a la colina hasta encontrarse con que los espectadores les dejaban muy poco espacio para la representación: ¡El escenario!, así que empezaron a dar vueltas en el espacio del que disponían, caminando lentamente (tom, tom, tom.) y hacían como si subieran y bajaran colinas y cruzaran ríos, para lo cual amontonaron algunas ramas frondosas, las cubrieron de pieles y con las lanzas hicieron una pequeña zanja en el suelo donde volcaron una gran calabaza llena de agua: ¡la primera escenografía!... ¡ohhhh!... ¡que bonita! Los espectadores quisieron participar y, al ritmo de los pasos, los que estaban satisfechos probaron a golpear el suelo con los puños y los que querían más, a darse palmadas en el estomago. Los cazadores, animados por la música (tom-tom, tom-tom), volvieron a hacer como si subieran y bajaran colinas y cruzaran ríos, pero esta vez más rápidamente. Y cuando por tercera vez se disponían a subir la colina, un tercer cazador hizo su aparición cubierto por una piel de ciervo: ¡El vestuario! Desplazándose por delante de los cazadores, intentando imitar el movimiento del animal, de un salto cogió la cabeza del ciervo, con cuernos y todo, y sosteniéndola con las manos delante de su cara, se dirigió hacia los espectadores ocultando su rostro: ¡La máscara! Los cazadores comenzaron a perseguir al que llevaba la cabeza y la piel de ciervo, intentando darle caza. Este huía de los cazadores intentando evadirse: ¡la acción¡ De repente el persona que llevaba la mascara, se volvió bruscamente y les hizo frente, los cazadores sorprendidos, retrocedieron un momento para volver a atacar de nuevo al ciervo que solo tenía una idea fija: deshacerse de esos hambrientos y pesados cazadores. Pero los cazadores también tenían otra idea fija: cazar al animal para así poder dar de comer a la tribu: ¡El conflicto! Y así continúo la acción hasta que finalmente, los cazadores simularon clavar sus flechas y lanzas en el ciervo, cogiendo la piel y la cabeza, los mostraron triunfantes a los espectadores: ¡El desenlace! Mientras esto sucedía, los que estaban satisfechos olvidaron que estaban satisfechos y los que querían más se olvidaron de que querían más, y cuando todo termino, la mayoría se encontró, sin saber como, golpeando sus manos una palma contra otra: ¡Los aplausos!


Por supuesto que también hubo quienes no se sintieron animados a imita a los que golpeaban sus palmas una contra otra. Los cazadores volvieron a sentarse en el lugar desde el que habían observado impertérritos la danza. Los que golpearon sus palmas, pidieron a los que no habían golpeado sus palmas, con señas y sonidos guturales, un explicación sobre su actitud. Estos últimos, también con señas y sonidos guturales, mostraron su disconformidad sobre la utilización de la luz (la hoguera), el sonido (confuso), la pobreza del vestuario (una piel y una cabeza de ciervo), tampoco les quedo claro donde empezaba el río y donde las montañas, (escenografía ), y algún que otro detalles más. Fue entonces cuando nacieron: ¡Los críticos! Pero…, según nuestras investigaciones, la historia no termina aquí, esto no es más que el comienzo. El éxito de esta primera función hizo que se volviera a representar miles de veces en años posteriores, pero nunca se contó la misma versión… “El repertorio”, poco a poco, fueron modificando algunas cosillas (hubo mejores textos a medida que fueron creando un leguaje mas completo). Pensaban, quizás por superstición, que al repetir este ceremonial la caza le era mas propicia, tal vez porque le servia de entrenamiento para ensayar tácticas de caza nuevas, también porque predisponía a la tribu para el éxito en la próxima cacería. Y aparecieron los dioses y estas representaciones se convirtieron en actos de agradecimiento por tal o cual favor. Fueron delimitando el espacio entre el que mira y el que actúa, apareció lo que se ha llamado el círculo sagrado. Este concepto del espacio escénico se mantiene a lo largo de la historia en todas las culturas de nuestro planeta, sobre todo en las manifestaciones teatrales populares y en las formas teatrales ligadas a los rituales religiosos. Desde que se construyen las ciudades al tiempo que se urbaniza nuestro planeta, hay edificios destinados a las representaciones de Arte Escénico, del Arte teatral. Los primeros edificios teatrales fueron construidos al aire libre, adaptados al medio natural y aprovechando los accidentes del terreno, después se hicieron de madera y más tarde de piedra, los restos más antiguos que se conservan son los anfiteatros griegos. ¡Pero esto… ya es otra historia!


Deseo que disfrutes con la historia y que, junto a los tuyos, hagáis un momento mágico. ¡¡Ha sido una suerte el conocerte!! Te mando: Besos y Achuchones. Que la vida te llene de: Salud, Ilusión y Amor

Una alumna que te quiere.


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cuento sobre las artes escénicas by CARMEN GARCIA - Issuu