Aquí está el mejor fogón, ese que los cocineros llaman imaginación. Cocina de las palabras, que se come por los ojos sin tenedor ni cuchara. Se aliñan en un momento estrellas con adjetivos y corcheas con pimientos. ¡Al mercado a por palabras! Hay millones de recetas para poder cocinarlas.
PINZAS
F R I TA S
Las pinzas son la única especie de peces que vive fuera del agua. Abundan en patios, terrazas y lavaderos; quizá porque la espuma de los detergentes les trae a la memoria la imagen remota del mar. Para pescarlas, basta atar un cordel a la punta de una caña, y acudirán voraces a morderlo. No tienen espinas ni escamas, y fritas resultan un pescado exquisito. Deben guardarse en un cestito de plástico.
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Si te pillan la ropa con sus dientes, te la dejan seca.
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R E N G L O N E S A L R O Q U E F O RT Se toma un cuaderno de hojas rayadas y se le arrancan, por lo menos, los renglones de cinco páginas. Se ponen a hervir durante diez minutos con un poco de aceite, y se les quita el agua en un escurridor. Quien los prefiera con chorizo, sólo tiene que escribir la palabra chorizo en cada renglón. Remover de vez en cuando con un lapicero del dos.
Tendrán que aliñarse con roquefort rallado, de queso de goma de borrar.
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