Skip to main content

Después del diario de Anne Frank

Page 1

1 EN BUSCA DE LOS ESCONDIDOS DE LA CASA DE ATRÁS «Me pidió usted que le contara detalles»

Hablar en nombre de los muertos solo es posible cediendo la palabra a los testigos presenciales Arnon Grunberg (discurso pronunciado el 4 de mayo de 2020)

Donde termina el diario de Anne El 4 de agosto de 1944 la Sicherheitspolizei (Policía de Seguridad alemana) irrumpió en las instalaciones de la empresa Opekta, domiciliada en Prinsengracht, 263, de Ámsterdam. Allí encontraron a ocho personas de origen judío, que permanecían escondidas en la parte trasera del inmueble desde julio de 1942. Una de ellas era Anne Frank, una chica de quince años que había registrado minuciosamente, a partir de su decimotercer cumpleaños, los acontecimientos de su vida en un diario, un documento que acabaría siendo uno de los libros más famosos del mundo. Gracias a ese diario, publicado en más de setenta idiomas y varias veces llevado al cine, la historia de aquellos ocho escondidos se convirtió en uno de los relatos personales más conocidos de la Segunda Guerra Mundial. A través de los ojos de Anne, de su perspectiva y sus vivencias de adolescente, el mundo conoció las

11


intimidades de las ocho personas que se habían mantenido ocultas durante dos años en el edificio de Prinsengracht. De esas ocho personas –Otto, Edith, Margot y Anne Frank; Hermann, Auguste y Peter van Pels; y Fritz Pfeffer– trata el presente libro. Todos ellos eran judíos alemanes que, en el transcurso de la década de los treinta, habían abandonado la Alemania nazi para reconstruir su vida en los Países Bajos; ocho personas que, en el verano y el otoño de 1942, pasaron juntas a la clandestinidad para sobrevivir a la persecución de los judíos por parte de los nazis.

Fachada del inmueble de oficinas de Prinsengracht, 263 (centro) hacia 1947.

12


Esta obra continúa donde termina el diario de Anne. Se investiga, con la mayor exactitud posible, qué les ocurrió a los ocho escondidos tras haber sido detenidos y trasladados a distintos campos de concentración y de exterminio, donde siete de ellos encontrarían la muerte. Por más famosos que sean Anne Frank y sus siete compañeros de infortunio, en este libro no puede faltar una introducción sobre los ocho protagonistas. Para seguir adecuadamente las historias de sus vidas en los campos de concentración, es importante pasar revista a lo que aconteció antes de su detención. ¿Quiénes eran, en qué circunstancias abandonaron la Alemania nazi y cómo fueron a parar a la Casa de atrás en 1942?

Edith, Anne, Margot y Otto Frank En primer lugar, estaban los Frank. El padre, Otto, era un hombre de negocios, educado en el seno de una familia acomodada de banqueros en Fráncfort del Meno. Procedía de un ambiente judío liberal y había combatido como oficial en el Ejército alemán durante la Primera Guerra Mundial.1 En 1925 se casó con Edith Holländer. La boda tuvo lugar en Aquisgrán, la ciudad de residencia de Edith. Al igual que Otto, ella procedía del mismo ambiente, aunque era mucho más creyente que su marido y tenía mayor apego a las tradiciones judías. Tras su boda, Edith y Otto se instalaron en Fráncfort, donde tuvieron dos hijas. En 1926 nació Margot y en 1929 le siguió Anne. En Fráncfort la familia comenzó a sentir la amenaza que representaba el ascenso del movimiento nazi. La decisión

13


definitiva de partir hacia los Países Bajos se adoptó tras un período de miedo e incertidumbre crecientes. Después de la guerra, Otto Frank recordaba cómo, a principios de la década de los treinta, el ambiente amenazador que reinaba en Alemania los llevó a pensar cada vez con mayor frecuencia, a él y a Edith, en una posible emigración: Recuerdo que, ya en 1932, pasaban grupos de la sa, cantando «cuando la sangre judía salpique del cuchillo». Eso ya era muy visible. Y yo enseguida lo hablé con mi mujer: «¿Cómo hacer para salir de aquí?». Aunque, al final, lo que hay que preguntarse es: «¿Cómo hacer para ganarse el sustento cuando uno se marcha, renunciando más o menos a todo?».2

Los novios Otto Frank y Edith Holländer con los asistentes a su boda, 12 de mayo de 1925. Otto festeja el mismo día su 36 cumpleaños.

14


Lo que motivó a los Frank a marcharse finalmente de Alemania fue la llegada al poder, en enero de 1933, de Adolf Hitler y su Partido Nacional-Socialista Obrero Alemán (nsdap). En Fráncfort, su lugar de residencia, comenzaron a notarse de inmediato los efectos del nuevo régimen. Tan pronto como Hitler fue nombrado canciller del Reich los nazis quisieron dejar bien claro a los judíos de Fráncfort que allí ya no había lugar para ellos. En marzo los nazis decretaron un boicot que debía realizarse en todo el territorio nacional el 1 de abril, y el terror antisemita adquirió un carácter aún más violento. En toda Alemania se boicotearon tiendas, empresas y médicos judíos. También en Fráncfort, con una comunidad judía de alrededor de treinta y una mil personas –aproximadamente, el seis por ciento de la población–, las consecuencias fueron enormes.3 El 13 de marzo de 1933 una unidad de las Sturmabteilung o sa –matones paramilitares nacionalsocialistas– irrumpió en el ayuntamiento, izó la bandera de la cruz gamada y destituyó al alcalde liberal Ludwig Landmann, reemplazándolo por el juez nacionalsocialista Friedrich Krebs. Esa misma tarde, en varios puntos de la ciudad, las sa bloquearon las entradas de tiendas y grandes almacenes de propietarios judíos, intimidando a tenderos y clientes. Durante los días siguientes, la amenaza aumentó y el 1 de abril de 1933 se organizó un boicot nacional a las empresas judías, llevado a cabo en muchos casos con gran violencia e intimidación. Ya el 21 de marzo, durante una manifestación multitudinaria del nsdap, el nuevo comisario de policía de Fráncfort declaró amenazante ante los vecinos judíos de la ciudad que el boicot a sus empresas era una nece-

15


Edith Frank, mayo de 1935.

Otto Frank, mayo de 1936.

Margot y Anne en Aquisgrán, octubre de 1933.

sidad imperiosa precisamente en Fráncfort: «Fráncfort tiene que ser alemana. Los judíos no debéis temblar. Seguiremos estando dentro de la legalidad, tan dentro que tanta legalidad os hará sentir incómodos».4 Fueron este tipo de amenazas, apenas disimuladas, las que convencieron definitivamente a Otto y Edith Frank de que ya no tenían ningún futuro en Alemania. En la decisión también influyeron algunos problemas económicos. La

16


Nazis colgando la bandera de la cruz gamada en el ayuntamiento de Fráncfort del Meno, 13 de marzo de 1933.

empresa bancaria de la familia de Otto Frank se encontraba en franco declive, al igual que sus otros negocios. En la primavera de 1933, la familia decidió partir definitivamente a los Países Bajos, donde Otto Frank, con ayuda de su cuñado

17


Publicidad de Opekta.

Erich Elias, quería crear una filial neerlandesa de la empresa Opekta. Esta compañía comerciaba con pectina, un gelificante utilizado en la elaboración de mermeladas caseras. A mediados de agosto de 1933, Otto partió en dirección a Ámsterdam para poner en marcha su nueva empresa y ultimar los preparativos para la llegada de su esposa y sus hijas, que se habían instalado unos meses en Aquisgrán, en casa de la madre de Edith.5 En diciembre de ese año la familia se mudó a una espaciosa vivienda que daba a la plaza Merwedeplein, en un barrio de reciente construcción en el sur de Ámsterdam. Otto Frank alquiló inicialmente para su empresa unos locales en el edificio Candida, en la calle Nieuwezijds Voorburgwal y, a partir de 1934, en otro inmueble situado a orillas del canal Singel. En 1938 compró Pectacon –una empresa que vendía especias y conservantes– a su fundador Johannes Kleiman, que luego se convertiría en uno de los colaboradores directos de Frank. A partir de diciembre de 1940 Frank trasladó ambas empresas a Prinsengracht, 263, un edificio del siglo xvii compuesto de una casa al frente y otra detrás, además

18


Tarjeta postal de la plaza Merwedeplein, de Ámsterdam, década de 1930. Los Frank vivían en el número 37.

Los Frank en la plaza Merwedeplein, mayo de 1941. Es la última foto conocida de la familia al completo.


de suficientes oficinas, almacenes y depósitos para ambas empresas. Había también un molino para las especias. Los Frank rehicieron su vida en Ámsterdam. Las niñas iban a la escuela, donde se integraron fácilmente y aprendieron rápido la lengua neerlandesa, y también Otto y Edith se rodearon de nuevos amigos y conocidos. Un porcentaje importante eran refugiados judíos huidos de Alemania que vivían en el mismo barrio, aunque también había vecinos neerlandeses, socios y colaboradores de Opekta-Pectacon, la empresa de Otto Frank. Los más íntimos eran Victor Kugler y Johannes Kleiman y las secretarias Miep Santrouschitz –casada más tarde con Jan Gies– y Bep Voskuijl y Johannes, el padre de esta, con quienes Otto mantenía relaciones de confianza. Fueron estas personas quienes, desde el verano de 1942 y hasta agosto de 1944, ayudarían a los ocho escondidos en la Casa de atrás, proveyéndoles de alimentos, ropa, compañía y noticias del mundo exterior. Después de mudarse a los Países Bajos en 1933, los Frank siguieron manteniéndose al corriente de la actualidad alemana. Recibían noticias de familiares y amigos sobre el aumento de la violencia y la persecución cada vez más agresiva hacia los judíos en su país de origen. Pero también veían con sus propios ojos lo que pasaba: hasta 1938 –el año en el que la violencia antijudía aumentó de forma radical–, Otto y Edith viajaban con regularidad a Alemania para visitar a sus familias. Todos los años, por lo general hacia las Navidades, Anne y Margot pasaban unos días en casa de su abuela en Aquisgrán.6 También en esta ciudad, predominantemente católica y situada a pocos kilómetros de la frontera neerlandesa, el nsdap ejercía una influencia claramente perceptible

20


Otto y los protectores, octubre de 1945. De izquierda a derecha: Miep Gies, Johannes Kleiman, Otto Frank, Victor Kugler y Bep Voskuijl.

Johannes Voskuijl, diciembre de 1940.

Jan Gies a principios de la década de los cuarenta.

21


Edith y su hermano Walter en la década de los veinte.


en la vida cotidiana de la pequeña comunidad judía. La madre de Edith, Rosa, así como sus dos hermanos, Walter y Julius, que explotaban con éxito una empresa de chatarra, se veían enfrentados al nuevo régimen con regularidad.7 En junio de 1933 la Gestapo detuvo al abogado Karl Löwenstein, un amigo íntimo de Julius, el mayor de los hermanos.8 Además de jurista, Löwenstein era presidente de la comisión directiva de la sinagoga, de la que también formaba parte Julius Holländer. Sin ningún motivo, Löwenstein pasó varias semanas en prisión preventiva junto con su hermano.9 Debido a las medidas antijudías decretadas, también la empresa de chatarra de Walter y Julius Holländer padecía problemas financieros cada vez mayores.10 Incluso visitar la sinagoga se hacía cada vez más difícil para Walter, Julius y su madre, Rosa Holländer-Stern, asiduos asistentes todos al servicio semanal del sabbat en la Nueva Sinagoga de Aquisgrán. Ocurría con frecuencia que hombres de las ss se apostaran los viernes y sábados delante del templo e interceptaran a los fieles. Los judíos eran apartados cada vez más de la vida pública.

Rosa Holländer-Stern, madre de Edith, a finales de la década de los treinta.

23


Turn static files into dynamic content formats.

Create a flipbook
Después del diario de Anne Frank by kalandraka.com - Issuu