Al principio, en el medio de una hoja blanca sin dibujos ni marcas, habĂa un puntito.
Era claro, casi transparente.
El sol lo atravesaba como un espejo de agua.
Poco a poco el punto se fue coloreando
y se transform贸 en un ojo azul.
El ojo miraba a su alrededor con tal atenci贸n
que pronto ya no bast贸 y se redobl贸.