En el principio de los tiempos, los animales vivían junto a los humanos, en el mismo poblado. Era habitual ver a ancianos hablando con elefantes, o a un niño paseando con un hipopótamo. En las fiestas, personas y animales bailaban en grupo, e incluso hacían parejas. Todo era paz y armonía entre ellos.
Pero pasó el tiempo y las cosas fueron cambiando. Los humanos comenzaron a creerse los mejores y más inteligentes del mundo. Y algunos empezaron a maltratar a los animales. En la aldea surgieron los conflictos y las disputas.