Punt universitario
número
459
estadística / tesis UABCS / vida silvestre / astronomía
Editorial
en este número
GABRIELA DE LA FUENTE BETANCOURT Responsable de información, diseño y maquetación F. YAZMÍN RODRÍGUEZ ORANTES
Funciones estadísticas: el promedio - Guadalupe Oropeza
Revisión editorial Punto Universitario es una publicación semanal del Centro de Radio y Televisión Universitario, Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS). Todos los derechos reservados. Contacto: radio@uabcs.mx
Tesis UABCS: Rorcual común y los microplásticos - Gabriela de la Fuente Microorganismos ¿nuestra última esperanza? - Gabriela de la Fuente
Rector Dr. Dante Arturo Salgado González Secretaria General Dra. Alba Gámez Vázquez
Vecinos invisibles - Emer García de la Puente Orozco, Marcos de Jesús Roldán y María Jossué Navarro Sánchez
Secretario de Administración y Finanzas Dr. Alberto Francisco Torres García Abogado General Lic. Luis Tirado Arámburo
Nota Astronómica: La huella de carbono en Marte – Miguel Ángel Norzagaray
Director de Difusión Cultural y Extensión Universitaria Lic. Jorge Ricardo Fuentes Maldonado
26 de enero, 2022 En portada: Este día se celebra el aniversario de Antonio Tanguma (1903-1989), compositor y acordeonista del norte de México. A lo largo de su vida compuso polcas, redovas, huapangos y schotices. Es conocido como el “Rey del acordeón”. Sus composiciones han sido coreografiadas por el ballet de José Daniel Andrade. En su honor se han realizado conciertos, especialmente en la Universidad Autónoma de Nuevo León. Imagen der. tomada de facebook de Archivo Histórico de Monterrey.
Por Guadalupe Oropeza, profesora-investigadora
Tesis UABCS Rorcual común y los microplásticos Por La Redacción Seguramente has contemplado un paisaje hermoso arruinado por la basura que alguien dejó o que la marea arrastró. Para el ojo observador solo es eso, una observación. Pero imagina llevar tu vida cotidiana ahí, incluyendo la alimentación –ahora recuerdo un promocional de la TV con semejante escena– solo que ahora no es un anuncio, es la realidad de muchos seres, como los cetáceos que tanto “amamos”. Son tan grandes y longevos, y hay tanta basura que ya hasta se ha documentado su ingesta, los que más llevan la de perder son los grandes filtradores, que pasan horas alimentándose del plancton que son más susceptibles a la contaminación, que ya sabemos que lo que más incluye son los plásticos y, peor, los microplásticos. Y no lo digo yo, son resultados de investigaciones que llevan años realizándose y bajo distintas perspectivas. Como es el trabajo de la ahora Maestra en Ciencias Gara Goñi Godoy, quien en su investigación presentó
Heces de rorcual común (Sergio Martínez, 2019) y grupo de rorcuales alimentándose en área de muestreo (Fabian Rodríguez, 2019). Ambas tomadas del documento de tesis.
por primera vez evidencias de la presencia de microplásticos en heces de rorcual común en el Golfo de California. Si somos lo que comemos, una técnica no invasiva es esta de revisar las heces… como cuando llevas muestras al laboratorio para conocer tu estado de salud. En el caso de los análisis que llevó a cabo la egresada del posgrado CIMACO, todas las muestras analizadas presentaron partículas plásticas, principalmente fibras. Los análisis mostraron que el polímero de mayor presencia fue el poliéster. También, se observó que las principales fuentes de contaminación de microplásticos parecen ser de origen terrestre vía las descargas de aguas residuales y marítimo por las actividades pesqueras, de recreo y turismo. Ya nos han dicho que el Golfo de California es altamente productivo y atractivo como zona de alimentación para varias especies de ballenas, tanto migratorias como residentes. Entonces, como afirma Gara Goñi, los resultados obtenidos podrían ser indicativo del nivel de exposición de la especie de estudio en las diferentes temporadas y áreas de alimentación con respecto a la contaminación por microplásticos que afecte a la región. Enhorabuena por este estudio que nos amplia el conocimiento de la grave situación mundial de los plásticos y que sea un elemento a favor de acciones globales que frenen las consecuencias de nuestros estilos de vida que afectan a la naturaleza.
Esta nota está basada en la tesis “Microplásticos: ¿posible riesgo para la población residente de rorcual común (Balaenoptera physalus) del Golfo de California, México?, Que para obtener el grado de Maestra en Ciencias Marinas y Costeras presentó Gara Goñi Godoy. Su investigación contó con la dirección del Dr. Jorge Urbán Ramírez (Interno) y de la Dra. Maria Cristina Fossi (Externa).
especial de plásticos Microorganismos ¿nuestra última esperanza? Por Gabriela de la Fuente Antes del comienzo de la pandemia las legislaciones tomaban rumbo hacia la prohibición de los plásticos de un solo uso. Desde mi punto de vista el problema son los desechables en general. Y si no, basta dar un paseo playero un lunes por la mañana para ver lo que la gente deja. Con la pandemia, la situación empeoró, entre las secuelas ha quedado de nuevo lo desechable, tanto en alimentos, bebidas y enormes cantidades los cubrebocas. Ya hemos mencionado en repetidas ocasiones las consecuencias del plástico en nuestro planeta, no las repetiremos. Lo que hoy traigo es algo que parece una buena noticia. Y es que Investigadores de la Universidad Tecnológica de Chalmers, en Suecia, descubrieron que hay microorganismos que han evolucionado y ahora son capaces de degradar el plástico. En décadas pasadas ya se hablaba de la biorremediación, pero esto es ¡todo un ejército por mar y tierra! (ver mapa). Aunque se sabe poco de las enzimas que degradan el plástico, gracias a proyectos de muestreos globales de ADN, pudieron evaluar el potencial global de los microorga“Descubrimos que un conjunto de artículos de nismos para degradar plásticos. plástico de alimentos y bebidas para llevar (desCada entorno posee característiechables) domina en gran medida la basura cas propicias para un microbioma global, seguido de los que resultan de las activiparticular, pero, según se destaca dades pesqueras”. – Carmen Morales Caselles, en la investigación, la abundancia Investigadora de la Universidad de Cádiz de enzimas que degradan el plásti(UCA), en España co es mayor en ambientes de mayor contaminación, una situación que se observó tanto en los hábitats del océano y del suelo.
Imagen tomada de https://www.iberdrola.com
Enzimas que degradan el plástico en el microbioma global en suelo o en océano. Imagen tomada de https://journals.asm.org/doi/10.1128/mBio.02155-21
Los científicos aseguran que su estudio descubre el “potencial del microbioma terrestre para degradar los plásticos, proporcionando evidencia de un efecto medible de la contaminación plástica en la ecología microbiana global”. Como podemos suponer, esta investigación da un rayo de esperanza en la batalla contra los plásticos y desde luego abre nuevas líneas de investigación al respecto.
Los Plásticos son: 80% de los residuos sólidos oceánicos son plásticos 95% de la basura en aguas superficiales 83% de la basura en las costas 49% de la basura en el lecho de los ríos 64% en los fondos cercanos a la costa 77% en los fondos marinos profundos
Basura plástica en entornos oceánicos: 14% Bolsas 12% Botellas 9% Recipientes para alimentos y cubiertos 9% Envoltorios Fuente https://www.nature.com/ articles/s41893-021-00720-8
Ve c i n o s i n v i s i b l e s
Por Emer García de la Puente Orozco, Marcos de Jesús Roldán y María Jossué Navarro Sánchez. Laboratorio para el Estudio y Conservación del Hábitat. UABCS Los Cabos
Una de las especies registradas con cámara trampa en Los Cabos.
La pandemia de SARS-Covid-19 fue declarada a principios del 2020, aunque sus efectos iniciales se registraron en China en 2019. Al incrementarse los contagios en el continente europeo y americano, se decretó confinamiento obligatorio para evitar el colapso de los servicios médicos, pero, ante todo, proteger a la población vulnerable. Después de algunas semanas sin presencia humana en las comunidades rurales o suburbanas, se observó la presencia de fauna que dejaba su hábitat regular para aventurarse a plazas, jardines y vialidades. Osos, venados, jabalíes, zorros, coyotes, jaguares, pumas y cocodrilos, fueron reportados en ciudades y pueblos de España e Italia; Argentina, Chile y EE.UU. En México, Monterrey, Chihuahua, Riviera Maya y Loreto. Cierto día, en Los Cabos, Baja California Sur, la población despertó con la noticia de un “puma” merodeando un campo de golf cercano a la costa del Pacífico, en los linderos de la ciudad. La nota incluía un video que mostraba el cuerpo del felino oculto entre los arbustos espinosos, una sombra que rugía y gruñía, pero identificable como gato montés, primo menor del lince, cuyo hábitat es amplio y bien representado en la región. La noticia dio vuelta y generó un debate sobre la identidad del visitante, también si representaba un peligro para los usuarios del campo de golf o para los habitantes, lo cual derivó a una cuestión más profunda ¿Le hemos robado el hábitat al gato montés y otros vecinos como liebres, mapaches, zorros, coyotes y venados? Estas especies estuvieron aquí antes que nosotros y algunas siguen ahí, tal vez no en la misma cantidad, pero con presencia regular, aunque silenciosa, habituándose a interactuar con los humanos – alimentándose con los residuos orgánicos domésticos – o aprovechando las fuentes de agua como abrevaderos artificiales.
Otras especies, más “tímidas” y recelosas, ante el ruido, la presencia de trabajadores o usuarios, vehículos y nuestras mascotas, reservan sus visitas a la noche o cuando en ocasiones como esta, disminuye la presencia humana. En el campus Los Cabos de la Universidad Autónoma de Baja California Sur, el Laboratorio para el Estudio y Conservación del Hábitat desarrolla proyectos de investigación sobre el efecto de las actividades humanas en el ambiente, utilizando indicadores como fauna, paisaje, impacto ambiental o social.
Especies registradas con cámara trampa en Los Cabos.
Uno de estos trabajos se realiza en cauces de arroyos y campos de golf donde se instalan cámaras trampa que se activan con el movimiento y pueden capturar imágenes que de otra manera sería difícil de lograr. Se han registrado venados, gatos monteses, coyotes, mapaches, correcaminos, codornices, por mencionar algunos.
Es inevitable interactuar con el ambiente, ya sea fauna, territorio o recursos hídricos, pues hemos hecho de esa presencia y abundancia una ventaja comparativa para diferenciar la oferta turística. Urge modificar la percepción sobre nuestro derecho a explotar dichos recursos. Como en toda vertiente del turismo actual después del 2020, el reto es modificar el modelo vigente y adoptar un paradigma menos intrusivo y destructivo.
Recomendaciones 1. Crear corredores ecológicos que permitan el tránsito seguro de la fauna terrestre cuando la infraestructura vial o desarrollos habitacionales y turísticos, fragmenten los territorios con la disponibilidad de túneles o pasos a desnivel. 2. Evitar la liberación de perros y gatos al ambiente pues se tornan fauna feral que se alimenta de aves, reptiles y pequeños mamíferos; otras mascotas como reptiles, aves o peces compiten por territorio y alimento, y en otros casos depredar a las poblaciones nativas. 3. Separar los desechos orgánicos de los residuos sólidos, reduciendo la disponibilidad de alimento para la fauna silvestre disminuyendo la posibilidad de exponerse a los riesgos de las ciudades. 4. Promover la creación de un Departamento de Sustentabilidad en los hoteles y desarrollos turísticos, para lograr un menor impacto en el ambiente, apoyar la recuperación del entorno y contribuir a la conservación de especies como ocurre con las iniciativas de cuidado y liberación de tortugas, conservación de manglares y marismas, bosques, dunas o playas. Este mismo departamento puede diversificar el campo de acción hacia las energías alternativas y esfuerzos de reciclaje de residuos sólidos y desechos orgánicos.
SECCIÓN ASTRONÓMICA El satélite TGO mide los constituyentes del aire de Marte mirando a través de la atmósfera hacia el Sol. ESA. Imagen tomada de https://www.rtve.es
La huella de carbono en Marte
¿Estamos solos en el universo? ¿Por qué aún no hemos encontrado evidencia de otros seres vivos? Las preguntas de este tipo son tan profundas y difíciles que rayan en temas religiosos o de filosofía. Pero de manera más cercana, si aún no se ha encontrado vida en planetas que orbiten otras estrellas, se puede decir que la búsqueda en nuestro propio sistema solar aún no se ha dado por terminada.
Prof. Miguel Ángel Norzagaray Cosío Ejemplo de esto ocurre en el planeta
Marte. Hace pocos días, el explorador de la NASA Curiosity llamó la atención de los científicos que lo operan desde Tierra. Luego de analizar unas muestras, se determinó un tipo de materiales que generalmente asociamos a los
procesos de la vida terrestre, particularmente cierto isótopo de carbono (el llamado carbono-12, el carbono 13 no está asociado a la vida). Claro, hay que tener en cuenta que no necesariamente son pruebas de la existencia de vida antigua en Marte. Aún faltan evidencias como rocas sedimentarias como las que las bacterias forman en la Tierra o mayor diversidad de compuestos orgánicos propios de la vida, por ejemplo. Nuestro entusiasmo por ya poder decir que se encontró vida en algún otro lugar no nos debe cegar. No es fácil dejar de pensar en la vida como la conocemos (y sus subproductos) cuando la buscamos en otro lugar donde podría ser de naturaleza muy diferente, por lo que es necesario tomar cada hallazgo con cautela. Es cierto que la presencia de metano puede deberse a procesos biológicos, pero también puede haber causas no asociadas a la vida, como el efecto de rayos ultravioleta en el bióxido de carbono marciano. O ¿qué tal si hace muchos millones de años el sistema solar pasó por una nube molecular que nos baño con compuestos cuyo origen ahora nos intriga? O bien, tal vez Marte comenzó su existencia con una proporción de materiales significativamente distinta a la de la Tierra hace 4,500 millones de años. En fin, la noticia nos entusiasmó, como de costumbre, pero habrá que seguir esperando evidencias que sí sean contundentes, aunque no es pecado emocionarse.
Imagen Orificio taladrado por el róver Curiosity de la NASA mientras recogía una muestra en "Vera Rubin Ridge" en el cráter Gale. Fuente NASA.