número
Punt 437 universitario Universidad Autónoma de Baja California Sur
columna / mujeres en la ciencia / breve's historia's
Editorial GABRIELA DE LA FUENTE BETANCOURT Responsable de información, diseño y maquetación F. YAZMÍN RODRÍGUEZ ORANTES Revisión editorial COLABORADORES Arely Madai Martínez Valencia Salma Valeria Macías Ariadna Esmeralda Ávila García Miriam Bautista José Antonio Rochín Cota Punto Universitario es una publicación semanal del Centro de Radio y Televisión Universitario, Universidad Autónoma de Baja California Sur (UABCS). Todos los derechos reservados. Contacto: puntouniversitariouabcs@gmail.com Rector Dr. Dante Arturo Salgado González Secretario General Dr. Miguel Ángel Ojeda Ruíz de la Peña Secretario de Administración y Finanzas Dr. Alberto Francisco Torres García Abogado General Lic. Luis Tirado Arámburo Director de Difusión Cultural y Extensión Universitaria Lic. Jorge Ricardo Fuentes Maldonado En portada: planta de San Miguelito, foto de Miriam Bautista
en este número Columna: La deuda del feminismo hacia las mujeres ¿La cuarta Ola feminista? - Arely Madai Martínez Valencia Flora Sudca: San Miguelito - Miriam Bautista y Gabriela de la Fuente Mujeres Transformando la Ciencia: Virginia Apgar - Salma Valeria Macías y Ariadna Esmeralda Ávila García Breve's Historia's: Medidas para frenar el tráfico de amapola en Mulegé posrevolucionario - José Antonio Rochín Cota
25 de agosto 2021
C O L U M N A
DESDE LA COORDINACIÓN PARA LA IGUALDAD DE GÉNERO
LA DEUDA DEL FEMINISMO HACIA LAS MUJERES ¿LA CUARTA OLA FEMINISTA?
Las olas feministas albergan luchas: aparece la primera ola como aquella que visibiliza a las mujeres como sujetas de derechos, a votar y ser votadas, a tener acceso a la educación en las universidades. Se sitúa en un contexto donde no eran sujetas de derechos ni se reconocía su humanidad, eran excluidas de la vida pública, de la toma de decisiones y del acceso al poder. Posteriormente, al ser catapultadas hacia la inserción masiva en los espacios de trabajo durante la Segunda Guerra Mundial, el camino, los acantilados y las montañas se atraviesan a cuestas.
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Por Arely Madai Martínez Valencia. Responsable de los Programas para la Igualdad de Género en la UABCS
Los logros de la primera ola impactan sobre las demandas impulsadas, pero las condiciones de desigualdad se acrecientan y merman en el ejercicio pleno de esos derechos alcanzados, nuevos temas aparecen bajo argumentos propuestos desde mujeres de clase media que exponían un sentir o la “cosa que no tenía nombre” como aquel sentimiento generalizado entre un grupo de mujeres que no alcanzaban a disfrutar de su vida, donde la realidad de la maternidad se romantizaba en la abnegación y el sacrificio que nos hicieron creer. La supuesta revolución anticonceptiva y la liberación femenina a través del biberón representaron falsas libertades alcanzadas que responsabilizó a las mujeres del control de la natalidad a nivel mundial,
excluyendo a los hombres de esta responsabilidad y dejando claro que ante un embarazo no deseado la responsabilidad recaería de forma exclusiva sobre ellas, por su condición biológica para traer bebés al mundo. La supuesta liberación a partir del uso de biberón en lugar de la lactancia, permitió que el mercado global de la industria de la lecha de fórmula cobrara fuerza enriqueciendo a toda una industria dedicada al consumo de alimentos para las y los bebés en detrimento de los derechos humanos del o la niña, su derecho a beber leche materna de un ser humano, su madre, y con todos los beneficios, anticuerpos, facilidad de digestión y vida que se proporciona a través del único alimento diseñado para las necesidades específicas de cada bebé en el mundo. Para lograrlo se hizo creer a generaciones de mujeres que no eran capaces de alimentar a sus descendientes en pro de un grupo de hombres que se enriquecía a costa de la publicidad y con apoyo de
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las recomendaciones emanadas por pediatras que enunciaban a la leche de fórmula como lo mejor, incluso que la leche materna, y además necesaria para lactantes, lo que representaba un ganar-ganar para la industria, ya que al suplir la leche materna con leche de fórmula, las visitas al pediatra aumentaban exponencialmente debido a problemas digestivos o intolerancias. El sobrepeso se justificaba como un bebé sano, al obviar que las necesidades nutrimentales, afectuosas y sensoriales eran perfectamente satisfechas con un desarrollo exitoso de la lactancia materna, y sobre las madres se sembraban sentimientos de falta de confianza sobre su capacidad para alimentar a su bebé. Una de las banderas políticas y los grandes retos de la Cuarta Ola Feminista se sitúa justamente en este análisis pospuesto, obviado e invisibilizado por el feminismo de la década de los 70, algunas de estas luchas aparentemente alcanzadas pesaron sobre las mujeres del siglo XXI, a expensas de mercados capitalistas que imposibilitan una lactancia materna exitosa y un ejercicio de la maternidad y paternidad basada en la corresponsabilidad de los cuidados de personas dependientes.
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Se negó incluso a la maternidad, desde esta visión anti patriarcal que buscaba eliminar las familias nucleares tradicionales, pero en el discurso se olvidaron que esas madres también eran mujeres y que sus derechos eran vulnerados, que la sobrecarga de trabajo imposibilitaba un disfrute mismo de la maternidad, a expensas de la salud física y mental de aquellas que hacen malabares para desarrollarse profesionalmente, donde la falta de acceso a un salario justo y con los beneficios de un trabajo formal se manifestaba sobre las mujeres ante la carga de la crianza de niñas y niños, cuidados de personas enfermas, adultos mayores, personas con discapacidad y el trabajo doméstico no remunerado en los hogares que impide la dedicación de un número mayor de horas al ejercicio de la profesión o simplemente al ocio.
Las nuevas generaciones militantes de la Cuarta Ola Feminista son mujeres que crecieron con el discurso de la igualdad de género, no discriminación, corresponsabilidad de los cuidados, el derecho a una vida libre de violencia, a ocupar espacios de representación y toma de decisiones, a trabajos bien remunerados, con la libertad para ejercer su vida profesional y personal. Sin embargo, la realidad a la que se enfrentan es otra: precarización de los salarios, desigualdad en el acceso a la toma de decisiones, las mujeres invierten un mayor número de horas al trabajo no remunerado y de cuidados en los hogares lo que conlleva a insertarse laboralmente en empleos precarios, sin acceso a prestaciones, bajo contratos como prestación de servicios donde no hay un reconocimiento como trabajador o trabajadora de una empresa y sin derecho a una antigüedad que promueve la feminización de la pobreza y la crisis de los cuidados. Varela (2019) trae a la mesa de análisis de la cuarta ola feminista, que no se trata de hechos aislados, se llama patriarcado y la agenda propia de esta cuarta ola feminista pasa por el ciberfeminismo y el ecofeminismo en la medida que potencializa el alcance de las demandas y necesidades de las mujeres, se tiene la posibilidad de que lo que suceda en cualquier parte del
mundo impacte sobre todas las naciones, y prueba de ello es el manifiesto “El violador eres tú” o el movimiento “me too” que deja evidencia que no hay fronteras para el ejercicio de la violencia de género contra las mujeres. A través de las encuestas de uso de tiempo podemos observar que son las mujeres quienes invierten un número mayor de horas a la semana en la realización de trabajo no remunerado en los hogares y los cuidados de personas dependientes, es uno de los grandes pendientes de la cuarta ola feminista que lucha por la igualdad de género y la corresponsabilidad de los cuidados. Si partimos de que lo personal es político, la corresponsabilidad de los cuidados se inserta sobre la vida personal y por lo tanto es político.
El análisis desde la cuarta ola feminista evidencia esa deuda del feminismo hacia las mujeres y hacia las mujeres madres que han sido excluidas de la lucha y que quedaron expuestas ante un control de la medicalización del parto, la incompatibilidad de la lactancia materna exclusiva con el mercado de trabajo que impone sus horarios y tiempos para el posparto y la lactancia, sin corresponsabilizar al padre de familia en los cuidados de sus descendientes y a merced de sus parejas bajo escenarios de violencia familiar a la que muchas se encuentran inmersas.
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Baja California Sur
Flora sudca Por Miriam Bautista y Gabriela de la Fuente
SAN MIGUELITO
Antigonum cordatum
Planta vascular, con semillas, con flor y dicotiledónea
La floración ocurre de abril a noviembre. Ciclo de vida: Anual a perenne Nativa de México y Centroamérica En Baja California Sur, Sonora y Sinaloa se le conoce como San Miguelito Otros nombres comunes: Coamecate (Morelos, Sinaloa); coamecatl (Guanajuato); cuamecate (Durango, Jalisco), chak lol makal (maya yucateco), cuamécatl (náhuatl), gui-bakushu (zapoteco), mamasa-sai y tunuc Basado en: Martínez, 1979 y CONABIO
Por Salma Valeria Macías y Ariadna Esmeralda Ávila García
Tomada de https://upload.wikimedia.org
Virginia “Ginnie” Apgar nació el 7 de junio de 1999 en Westfield, New Jersey. Uno de los pasatiempos familiares era la música, razón por la cual Virginia comenzó con lecciones de violín a los 6 años junto a su hermano Lawrence, con quién tenían recitales familiares. Desde muy pequeña supo que lo suyo era la medicina. Así que, motivada por las historias que le contaban sobre su hermano mayor, quien murió de tuberculosis antes de que ella naciera, o tal vez inspirada en encontrar soluciones a los problemas de salud que aquejaban a su hermano Lawrence, buscó cumplir sus sueños de dedicarse a la medicina.
Fue una joven prodigiosa y siempre activa: fue parte de la orquesta, el club de debate y los equipos deportivos de
basquetbol, tenis y atletismo. Además, coleccionaba estampillas y aprendió griego por sí misma. Sus materias favoritas eran matemáticas avanzadas y ciencias. Pero en definitiva no le gustaba la materia obligatoria (y solo para niñas) de economía familiar, donde les enseñaban a cocinar, limpiar, planchar y coser. Así, en lugar de casarse como normalmente acostumbraban las mujeres de esa época, ella prefirió ir a la universidad y estudiar medicina. En 1925 entró al programa de zoología en la Universidad de Mount Holyoke en Massachusetts, de donde se graduó en 1928. A pesar de problemas económicos, se mantuvo firme con su decisión de estudiar y trabajar en la rama de medicina. Fue gracias a una beca y préstamos
de sus amigos y familiares que pudo ingresar al programa de medicina y cirugía en la Universidad de Columbia, donde fue la cuarta de su clase y cumplió su sueño al graduarse en 1933 a la edad de 24.
Para completar el grado de medicina continúo con su
internado y residencias médicas, con la especialidad de cirugía en el Hospital Presbiteriano de Columbia. Después de dos años y a pesar de su excelente trabajo no logró convertirse en cirujana, ante lo cual se le sugirió ser anestesióloga. En esta rama de la medicina, que en aquella época no estaba tan desarrollada y demandada, encontró posibilidades para su formación, además de presentarse mejores oportunidades profesionales y salarios.
En esa época, la anestesiología era impartida en la Universidad de Columbia por enfermeras anestesiólogas, con quienes comenzó a trabajar. Después de buscar algunas oportunidades, en 1938, fungió como directora de la división de anestesia en Columbia, aun con algunas carencias financieras de investigación, avanzó en sus estudios y consiguió ser la primera mujer en obtener una posición de profesora de tiempo completo en la escuela de medicina, obtuvo un puesto en el área de anestesia
obstétrica y las oportunidades comenzaron a llegar.
Ahí fue donde surgió lo que después se conoció como el Test de Apgar para los recién nacidos. Al no existir suficientes avances médicos ni estudios, los pequeños eran prácticamente ignorados. Cuentan que un día mientras desayunaba con los residentes, tomó una pequeña hoja de papel y garabateó los 5 puntos de lo que ahora se conoce como la puntuación de Apgar (Esfuerzo respiratorio, Frecuencia cardíaca, Tono muscular, Reflejos, Color de la piel). Luego corrió a la sala de
trabajo de parto y comenzó a probarlo. Con ayuda de una enfermera investigadora, mejoró la prueba y su puntaje. La prueba fue presentada en la reunión de IARS en 1952 y publicada en 1953. El Test de Apgar se comenzó a
realizar por todo el mundo y dio paso a otras pruebas, como las de Aldrete, Glasgow Coma, Trauma y Cirugía Apgar.
Continuará
BREVE'S HISTORIA'S
Medidas para frenar el tráfico de amapola en Mulegé posrevolucionario
Por José Antonio Rochín Cota Las
dificultades
California
para
(actual
la
Baja
administración California
Sur)
del
Distrito
dieron
Sur
inicio
de
la
cuando
Baja
en
un
periódico de Cananea, Sonora, llamado “El Intruso”, se informó que las autoridades
del
órdenes
de
los
plantíos
de
municipio mandos
amapola
o
de
Mulegé
distritales “la
no
estaban
conforme
adormidera”,
a
la
acatando
las
destrucción
de
comúnmente
conocida.
El
diario argumentó sobre los lugares en los cuales se cosechaba con la complicidad de las autoridades muleginas y sobre la venta ilegal de bebidas
embriagantes,
no
siendo
la
primera
vez
que
ocurría
algo
similar [1].
[1]Expediente relativo a destrucción de sembradíos de adormidera en el Partido Centro, México, 16 de enero de 1923, Archivo Histórico Pablo L. Martínez (en adelante AHPLM), vol. 821, doc. 616, exp. 41.
La nota de “El Intruso” ocasionó la destrucción de unos sembradíos de amapola ubicados a dos kilómetros del puerto de Mulegé, propiedad de los chinos Francisco Frog y Luis Siu Qui. La multa pagada por los orientales fue de 500 pesos cada uno. Los gastos por arrancar los sembradíos
de
los
chinos
y
otros
encontrados
en
el
municipio
de
Mulegé fue de 392. 12 pesos cubiertos por el gobierno distrital [2]. En el desglose del dinero invertido se notificaba sobre el pago a ciertos
operarios
alimentación
de
que los
se
encargaban
comisionados
tras
de
arrancar
varios
días
la de
planta, labores
la en
poblaciones muy distantes una de la otra y la renta y alimentación de los caballos utilizados en la empresa. Un año más tarde, en 1924, se le anunciaba al gobernador del Distrito sobre un documento que le había llegado al cónsul de Estados Unidos
en
Guaymas,
dedicándose iniciaba
a
con
la la
Sonora,
siembra
de
afectación
sobre
chinos
amapola. del
La
tráfico
y
otros
carta de
mexicanos
para opio
el
cónsul
en
suelo
estadounidense. Se mencionó lo numerosa que es la población china en Mulegé y el poco respeto sobre las leyes nacionales por no acatar lo
referido
a
la
siembra
y
cosecha
de
amapola,
que
luego
transformada en opio era traficada a otros estados del país e incluso llevada al puerto de Guaymas por medio de un barco de nacionalidad china. La misiva continuaba argumentando cuales eran las localidades de Mulegé donde se explotaba la planta con la complicidad de las autoridades municipales, las cuales no vislumbraban el conflicto que podía
ocasionar
la
droga
cuando
arribaba
a
Estados
Unidos.
Un
inconveniente de tal calibre podría ser el pretexto ideal para una invasión del vecino del norte. El fin primordial de la carta era que el cónsul estadounidense informara de lo sucedido al presidente de su país. Recordemos que para la época el gobierno de Estados Unidos estaba tratando de disminuir el consumo de alcohol y drogas entre sus ciudadanos.
[2]Ídem.
Si la nota del diario de Sonora causó ruido entre los mandos distritales, el documento enviado al cónsul no fue la excepción; lo anterior se demostró
cuando
el
farmacéutico
Joaquín
Siu
Qui
informó
tener
terrenos con diferentes hortalizas en Mulegé, y debido a las precipitaciones
pluviales
acontecidas
de
octubre
a
diciembre
de
1923,
los
plantíos de amapola que habían sido arrancados volvieron a crecer. La propuesta de Joaquín era extraer los alcaloides de “la adormidera” para la fabricación de medicinas con un precio menor para los habitantes del Distrito [3].
La proposición de Siu Qui no fue aprobada ni
por el gobierno distrital ni por el Departamento de Salubridad por ser más los problemas que los beneficios extraídos de la planta, por eso se ordenó la destrucción de todos los plantíos de la actual Baja California Sur. Joaquín Siu Qui no pareció inmutarse con la decisión porque no
destruyó
su
sembradío
de
amapola,
sino
que
fue
hallado
extrayendo su jugo. La falta le costó 200 pesos de multa. Para la segunda etapa de destrucción de sembradíos el gobierno del Distrito Sur gastó la cantidad de 190.55 pesos por concepto de pagarles a los cabos de la gendarmería, renta de caballos, alimentación, pago de un guía y los telegramas girados para mantener al tanto al gobernador [3]. Logramos concebir que la estrategia de los mandos distritales era cobrar multas elevadas a los participantes en los asuntos de “la adormidera” para sufragar con los costos de las expediciones y destrucción localizados tan
de en
los una
complicada,
nuestros
días,
plantíos geografía
que
aún
con
en la
tecnología a nuestro alcance, es difícil hallarlos.
[3] El presidente municipal de La Paz solicita al gobernador del Distrito Sur de la Baja California instrucciones para proceder de manera legal para impedir que se trafique con la planta denominada “adormidera”, La Paz, 1 de abril de 1924, AHPLM, vol. 830, doc. 83, exp. 5.