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Punto Universitario 347 / 2019

Conoce tu universidad: Difusión Cultural

Texto e imagen de Gabriel Telles y Diana L. Castro

¿Alguna vez has escuchado hablar del Departamento de Difusión Cultural universitario? Este departamento a cargo del Lic. Emanuel Loria Ojeda tiene una función clave en el desarrollo de actividades culturales tanto dentro como fuera de la institución. Dentro de la universidad se encarga de la formación cultural de los estudiantes, mediante talleres y clubes universitarios como: danza folclórica, guitarra clásica, canto, flamenco y teatro entre otros. Además de brindar apoyo técnico a todas las áreas académicas que realizan eventos. Una de las misiones de este departamento es impulsar la cultura en nuestra comunidad, así como apoyar el talento local. Con su proyecto “noches universitarias” dan a conocer fuera de la universidad el talento que se cultiva en ella. Al interior del edificio podrás encontrar las oficinas propias al departamento, así como otras pertenecientes la dirección de difusión cultural: extensión y animación, comunicación social, fondo editorial, jefe del departamento de difusión cultural, dirección de difusión cultural, sala de cine universitario, tienda universitaria y un salón para impartir talleres. También perteneciente a difusión cultural, está el Poliforo Cultural Universitario. Todos los eventos que realiza difusión cultural forman parte del proyecto de identidad universitaria y rescate del patrimonio cultural universitario. Ejemplo de ello es el festival de día de muertos que recientemente se llevó a cabo. Es muy importante que conozcas la diferencia entre el departamento y la dirección de difusión cultural. El primero se encuentra bajo la coordinación de dirección junto con el área de deportes, editorial, radio y servicios estudiantiles. Cada uno de ellos lleva a cabo diferentes tareas, sin embargo la persona responsable de su dirección es el Lic. Jorge Ricardo Fuentes Maldonado. Si deseas recibir alguna información, puedes acudir a las oficinas en horario de 9 a 2 y de 5 a 8 de lunes a viernes. También puedes visitar su página de Facebook UABCS Difusión Cultural, donde estarás al día con los eventos que se realizan.

Mujeres Transformando la Ciencia: Matilde Montoya

Brenda Pereda Rodríguez, Ariadna E. Ávila García Carla G. Fernández Lereé

Matilde Montoya consiguió lo que desde la fundación de México era improbable de lograr para las mujeres: ser la primera médica de México. Su irreprimible espíritu la alentó para conseguir su meta, a pesar de los numerosos sucesos lamentables durante su propia lucha. Por fortuna, Matilde fue apoyada por muchas personas a las que animaba con su conocimiento y su entereza al enfrentar las situaciones que se le presentaban.

La historia de Matilde Petra Montoya Lafragua comenzó un 14 de marzo de 1857 en la Ciudad de México. Fue hija de José María Montoya, hombre de ideas conservadoras y de Soledad Lafragua. Matilde estudió la educación elemental y a la edad de 12 años se convirtió en maestra de primaria.   

En ese mismo año ingresó a la Escuela de Parteras y Obstetras de la Casa de la maternidad. Obtuvo el título de partera a los 16 años y de ahí se estableció en Puebla, en donde trabajó como auxiliar de cirugía.     

Con el dinero que ganaba comenzó a estudiar el bachillerato en escuelas particulares para mujeres. Durante varios años intentó ingresar a las Escuelas de Medicina, tanto a la de Puebla como la de la Ciudad de México. Aunque recibía el apoyo de sus compañeros apodados los Montoyos, las difamaciones y trámites en su contra fueron en aumento.

Matilde no se dio por vencida y finalmente logró terminar su carrera en la Escuela de Medicina en la Ciudad de México. Sin embargo, la Legislación Académica no le permitía presentar su examen profesional, ya que sólo aplicaban “alumnos” y no “alumnas”. Matilde decidió entonces escribirle al Presidente Porfirio Díaz, quién atendió la solicitud y emitió un decreto para que se le permitiera titularse.

En su examen profesional Matilde contestó todas las preguntas correctamente teniendo al Presidente mismo como espectador. Tras ello, y posterior a haber aprobado el examen práctico de medicina, Matilde Montoya se convirtió en la primera médica de México. A partir de ese momento Matilde trabajó en su consultorio privado hasta edad avanzada, donde atendía a todo tipo de pacientes, cobrando según las posibilidades de los mismos.

Siempre en movimiento, participó en asociaciones femeninas como el “Ateneo Mexicano de Mujeres” y “Las Hijas de Anáhuac”. En 1923 asistió a la controvertida Segunda Conferencia Panamericana de Mujeres. Dos años después junto con la Dra. Aurora Uribe, fundó la Asociación de Médicas Mexicanas.

Medio siglo después de haberse graduado Matilde Montoya, en agosto de 1937, la Asociación de Médicas Mexicanas, la Asociación de Universitarias Mexicanas y el Ateneo de Mujeres le ofrecieron un homenaje en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes. Murió cinco meses después, el 26 de enero de 1938, a los 79 años.

Hoy en día puedes encontrar el monumento a Matilde Montoya en Av. Cuauhtémoc, en la colonia Doctores de la Ciudad de México y en el patio de la Secretaría de Salud, junto con los de otros médicos ilustres de nuestro país. La Dra. Montoya inspiró a otras mujeres a seguir sus anhelos de educación, abriendo paso a la mujer mexicana en el camino de la ciencia. Su participación en el impulso a la actividad profesional de las médicas, le valió múltiples reconocimientos de organizaciones de mujeres, la prensa y la entonces Secretaría de Salubridad y Asistencia.

Tesis UABCS: Por una BCS energéticamente renovable

Por Gabriela de la Fuente B.

Por todos los medios de comunicación nos llegan noticias alarmantes de lo que hemos ocasionado al ambiente: crisis de agua, crisis energética, contaminación del aire, contaminación del agua, basura plástica por todos lados, cambio climático ¡qué nos pasa! ¿hasta dónde/cuándo “tocaremos fondo”?     

No es novedad: la población humana crece desmedidamente. Por más que queramos modificar nuestros hábitos, el “desarrollo” nos llama a un estilo de vida altamente consumista, traducida en problemas como los mencionados al inicio. De ellos, destaca el triángulo maléfico de la demanda energética- alto consumo de derivados de petróleo - emisiones de contaminantes. Cierto que México se comprometió desde el año 2000 a seguir las recomendaciones establecidas por la ONU y el protocolo de Kioto. Desde entonces los precios/impuestos de los combustibles se han incrementado continuamente, justificado como una forma de desincentivar su consumo. Pero no lo podemos evitar, para muchos su uso es por necesidad, no por lujo.

La situación se agrava en BCS por su casi total aislamiento del resto del país. Así, nos abruma lo costoso que significa que lleguen a nuestro territorio los combustibles y producir energía a partir de ellos (léase termoeléctrica) para abastecer a la creciente población y por supuesto al sector turístico, nuestra principal fuente de ingresos. No somos los únicos, y por eso es que muchos países les han apostado a los sistemas de energía renovable.

Aunque vamos con retraso, BCS no se queda atrás. Por eso desde la UABCS se investigan desde distintas perspectivas las estrategias que podrían tomarse para hacer una realidad la total incorporación de fuentes de energía renovables y la no-dependencia de los combustibles fósiles. Algún día, tal vez se logre.

Por lo pronto, en una investigación doctoral se desarrolló un modelo de gestión sostenible con base en energías renovables. Ya lo sabemos, Baja California Sur posee un amplio potencial para las energías renovables, particularmente la energía solar fotovoltaica. la excepcional tasa alta de radiación solar que a veces azota al estado nos permite aprovecharla a medida que se desarrollan nuevas tecnologías y que se abaratan los costos para implementarla. Pero ¿y la energía eólica? En realidad, no ha sido evaluada exhaustivamente, o no tanto como la solar. Pero sí hay potencial.

De acuerdo a la investigación mencionada, se construyó un modelo a partir de diferentes indicadores específicos relacionados con las energías renovables para determinar su potencialidad. Básicamente se refiere a la aptitud, que en el contexto de energías renovables se focaliza en las áreas de viabilidad relativa para cada tipo de fuente que bien puede ser solar, eólica, geotérmica o hidráulica. Esos focos son precisamente los sitios propicios para invertir en desarrollos que aprovechen la energía, considerando además criterios de selección como idoneidad del territorio, el cálculo del área necesaria, así como la cantidad de energía que se generará.

El modelo utilizado en esta investigación cumple perfectamente como una herramienta en la gestión de energías renovables para cualquier ámbito. Después de aplicarlo para BCS, se confirmó el potencial solar para los cinco municipios de Baja California Sur. Era de esperarse. Mientras que para la energía eólica solo los municipios de Mulegé y Loreto tienen potencial para la conexión a la red.

La información anterior se tomó del documento de tesis “Modelo de gestión sostenible con base en energías renovables: Baja California Sur” presentado por Pedro Daniel Molina Pfennig para obtener su doctorado en Ciencias Marinas y Costeras, el trabajo contó con la dirección del Dr. Óscar Arizpe Covarrubias.

Comentarios energéticos:  Objetivos del clima en peligro por demanda de energía

Por Francisco Rogelio, estudiante de IFER, UABCS

Capgemini ha publicado en una nueva edición del Observatorio Mundial de los Mercados de la Energía (WEMO por sus siglas en inglés), un estudio realizado en colaboración con De Pardieu Brocas Maffei y Vaasa ETT. En sus conclusiones se destaca la demanda mundial de energía y el aumento en 2018 de las emisiones de gases de efecto invernadero como las principales amenazas para la consecución de los objetivos para la lucha contra el cambio climático. Pese al crecimiento progresivo y la reducción de los costos de las fuentes de energía renovable, el carbón, el petróleo y el gas siguen siendo el pilar que sostiene un consumo de energía que no para de crecer. La transición energética también se ve amenazada por tensiones geopolíticas y comerciales y por la disminución de las inversiones en energía limpia. Sin unas medidas más valientes que trasciendan los límites de las actuales políticas de transición energética, es muy probable que el mundo no llegue a cumplir los objetivos establecidos en el Acuerdo de París. Estas son las cuestiones clave que se señalan en el informe 2019 del Observatorio Mundial de los Mercados de la Energía:

1. Las emisiones de gases de efecto invernadero aumentan y amenazan los objetivos del clima. 2. Las renovables siguen siendo el segmento de más rápida expansión, con reducción de costos gracias a la tecnología. 3. En 2040 se configurará un panorama con cambios significativos gracias a la combinación de tecnología y digitalización. 4. Europa lidera la marcha hacia un mundo de bajas emisiones de carbono. 5. Crece la interrelación entre las tensiones geopolíticas y los problemas energéticos. Tanto EE.UU. como China han aprovechado la influencia que les proporciona su creciente dominio del mercado de la energía en su beneficio en materia geopolítica. 6. China e India, los dos gigantes consumidores de energía y emisores de CO2 seguirán teniendo una fuerte dependencia de las centrales térmicas de carbón durante al menos dos décadas para hacer frente a la creciente demanda interna de energía y seguirán siendo grandes emisores de CO2. El informe concluye que, a la vista de las actuales tendencias de consumo, los objetivos para combatir el cambio climático no parecen demasiado realistas. Para que tengan un impacto real, los gobiernos deben ir más allá de las medidas de transición energética que ya tienen en marcha.

Breve´s Historias: Edward Harvey Davis y su benevolencia a las razas indígenas       

Francisco Rogelio Alejandro Telechea Cienfuegos

La península de Baja California desde épocas remotas ha sido interés de investigadores extranjeros de diversas disciplinas, algunos de ellos profesionales otros aficionados que bajo un interés específico de conocimiento llegaron a tierras peninsulares, como muestra de lo que comentamos están los trabajos arqueológicos realizados a finales del siglo XIX por Herman Ten Kate, antropólogo físico holandés, y Lyman Belding, naturalista norteamericano, quienes en 1883 exploraron la parte sur de Baja California, descubriendo pinturas rupestres, puntas de lanzas y flechas. Además, realizaron excavaciones en pequeñas cuevas encontrando en siete osamentas cuyos huesos estaban pintados de color rojo, las cuales fueron trasladadas por dichos investigadores al Museo del Hombre, en París.

No podemos dejar de mencionar los trabajos realizados por el ingeniero químico León Diguet, quien llega a la Baja California en 1889 contratado por la compañía minera francesa El Boleo. Una vez terminado su contrato con dicha compañía, Diguet se ocupó en llevar a cabo cinco expediciones a lo largo del territorio sur de la Baja California, las cuales fueron muy fructíferas en cuanto al vasto conocimiento generado sobre los elementos de la estructura socioeconómica de los pueblos originarios de la península de Baja California. Así, podemos realizar una larga lista de investigadores extranjeros que se han interesado por el estudio sobre todo histórico-arqueológico de nuestra península. Es el caso de Edward Harvey Davis quien fuera un coleccionista, artista y fotógrafo de artefactos de la cultura india. Originario de Nueva York que por motivos de salud tuvo que cambiar su residencia a un lugar llamado Mesa Grande, al este de San Diego, California en 1884, ahí empezó a relacionarse con los Kumeyaay. En la medida en la que se fue adentrando en el conocimiento de este pueblo nativo del sur de los Estados Unidos, fue cambiando su percepción sobre los grupos indígenas a quienes dejó de considerar como gente simple, primitiva, exótica e inferior, y empezar a sostener que los pueblos indios poseían las mismas capacidades para el desarrollo intelectual y espiritual que los blancos; era necesario adoptar la tolerancia hacia las prácticas de estos pueblos y entender que las diferencias culturales eran el resultado de experiencias totalmente divergentes:

Para llevarse bien con la gente primitiva uno debe de ser un extraño, debe de desechar todo egoísmo personal, cultivar una actitud amistosa y tolerante hacia toda la humanidad, respetar creencias y conceder a los demás el derecho inalienable de vivir y pensar según los procesos psicológicos que son el resultado de y orígenes ancestrales

- (Edward H. Davis)

Anastasia Velásquez, auténtica guaycura.

Su interés por la cultura india pronto lo llevó a coleccionar artefactos indígenas como ollas, cestas, morteros, metates, arcos, flechas, implementos de piedra y productos textiles. Sus expediciones hacia los pueblos indios no solo abarcaron el sur de los Estados Unidos, sino que se fueron extendiendo hacia otras regiones como el noroeste de México. Aquí tuvo contacto con yaquis, seris, cocopas, coras, kiliwas, cochimies, guaycuras, paipais, huicholes, opatas, mayos y yumas, recorridos que realizó durante los años 20 del siglo XX, época en la que fue contratado por el Museo del Indio Americano en Nueva York y por el coleccionista George Gustav Heye para que realizara excursiones a California, Arizona, Nuevo México, Nevada y México. 

Edward Harvey Davis con Jose Caster, un jefe Yuma

A nuestra península de Baja California arriba específicamente en el año de 1926 recorriendo sus 1500 kilómetros, aquí tuvo el contacto con algunos individuos a quienes consideró como los últimos sobrevivientes de los pueblos nativos, como fue el caso de Anastasia Velásquez autentificándola como guaycura y a Gerardo Iberri como cochimi. Asimismo, visitó y fotografió los antiguos pueblos mineros de Santa Rosalía y El Triunfo-San Antonio, así como los pueblos misionales de San Ignacio, San José de Comondú, La Purísima, San José, Santiago y Todo Santos, sin dejar a un lado a la capital del Territorio La Paz, que a través de sus fotografías dejó como legado a la memoria colectiva los rasgos físicos de estos lugares y la cotidianidad de su gente. Producto de esta expedición, Davis publicó un artículo que tituló: “Las tribus desaparecidas de Baja California”, en el que muestra su preocupación por la extinción de la raza india. Este sentimiento le permitió observar la utilidad de su trabajo como coleccionista y etnógrafo, ya que lo consideró como un medio para prevenir este trágico resultado. Tomó más de siete mil fotografías, escribió en cincuenta y siete revistas y en varios periódicos tales como: Desert Magazine, The Scientific Monthly, Touring Topics, entre otros. La mayoría de los artículos etnográficos y arqueológicos recolectados por Davis ahora están conservados en el Museo Nacional del Indio Americano (NMAI) del Instituto Smithsoniano y en el Centro de Historia de San Diego (SDHC). Davis ha recibido escasa atención académica, pero sin lugar a duda es una figura importante, ya que ha dejado como legado el conocimiento de la cultura material nativo-americana.

Edward H. Davis

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