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Los padres de Lara

Sandra Gonzรกlez-Besada Gรณmez- 2ยบESO


Los padres de Lara

Hace mucho tiempo, en un castillo abandonado, vivía Lara. Esta era una niña huérfana, solitaria que se instaló en el castillo donde antaño vivieron sus padres, para sobrevivir. Ella era la viva imagen de sus progenitores: cabello rubio, ojos azules y una preciosa sonrisa. Un día, decidió ir a buscar setas al bosque. Siguió el sendero de musgo verde y llegó al claro donde se encontraban los champiñones. Pasó allí la tarde, pero al caer el sol, se dio cuenta de que se había perdido, pues no encontraba el camino de vuelta. Lara continuó por el verdoso sendero hasta llegar a una cueva. Esta era no muy grande y repleta de humedad, pero para pasar la noche valía. Dentro de ella había un manantial que brotaba de la roca y, junto a él, muchas hojas caídas de los árboles. Las apiló y formó una improvisada cama con ellas. Se tumbó sobre


ella para rendirse a un sueño sin pesadillas que la ayudaría a salir de allí:

<< Un hombre y una mujer, semejantes a espíritus, le hablan en voz baja: -Sigue el río, te ayudará a salir de aquí. -No te preocupes, estamos contigo.- Habla en un tono que da miedo, mucho miedo. Ella huye de las apariciones siguiendo un pequeño manantial que se convierte en un río de fuerte caudal. Sale corriendo pero no paran de perseguirla y Lara se asusta cada vez más. Llega a un claro rodeado de frondosos robledales y sauces que prometen protegerla. Ella se sube a uno de ellos y se oculta entre las ramas repletas de hojas. Los fantasmas se acercan y husmean el aire, como si pudieran encontrarla con el olfato. La niña contiene la respiración, podrían detectarla.


Por fin, los dos espectros se marchan, no sin antes gritar: - Te encontraremos, lo sabes.

Lara echa una última ojeada: son rubios y guardan un extraño parecido con ella. Es raro y la asusta todavía más. De pronto, el bosque se queda en silencio, con el único sonido del eco resonando en los oídos de los árboles y de la pequeña, que no olvidará eso en su vida. Al día siguiente un fuerte ruido la despertó. Procedía de la parte profunda de la cueva. Lara avanzó hacia ella, temerosa, y se introdujo en la plena oscuridad. Tras dar dos o tres pasos, llegó a una cámara iluminada con antorchas. En el centro, dos personas, un hombre y una mujer, visiblemente desmejorados, devoraban hogazas de pan. Nada más posar un pie en el húmedo suelo, los dos se giraron, hasta descubrir a Lara. La sorpresa se reflejaba en sus rostros. Los dos


tenían el pelo rubio, ojos azules y una preciosa sonrisa.

Idénticos a Lara. La pequeña los observaba con curiosidad, mientras los dos corrían a abrazar a la pequeña, tras descubrir que era su hija. Los padres, Mara y Leonardo, le contaron como habían sobrevivido todos esos años. Y Lara les habló del castillo. Salieron de la cueva y, guiados por Lara, que gracias al sueño sabía como volver a casa, retornaron al refugio abandonado. Finalmente, el castillo se reconstruyó, Lara, Mara y Leonardo vivieron felices para siempre.

Los padres de Lara  

Cuento de Sandra

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